Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Camino al sol.
Hoy a las 3:00 am por Gula

» Solo hay un modo de conocer el desierto...
Hoy a las 1:40 am por Kaila

» Otra ausencia
Ayer a las 4:59 pm por La Aberración

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
Ayer a las 12:25 pm por Turion

» Sistema de corrección de partidas por pares
Dom Ago 20, 2017 11:02 pm por Eudes

» Gabranth [Ficha en construcción]
Sáb Ago 19, 2017 12:25 pm por Bizcocho

» 5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete, Pereza, Eudes, Niris, Suwan]
Sáb Ago 19, 2017 10:44 am por Niris

» ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)
Vie Ago 18, 2017 10:21 pm por Eudes

» Azura (En construcción)
Jue Ago 17, 2017 9:24 pm por Bizcocho

» No tan pequeños problemas (solitaria)
Jue Ago 17, 2017 12:29 pm por Celeste Shaw

» Y les vendieron sus almas al diablo. [Priv. Kaila]
Jue Ago 17, 2017 12:20 am por Jan Egiz

» Òracion a los Dioses] Müsenïe
Miér Ago 16, 2017 2:37 pm por Katarina

» Evento: Fe y devoción
Mar Ago 15, 2017 9:05 am por Niris

» Preguntas a la comunidad (Religión)
Mar Ago 15, 2017 8:47 am por Niris

» Preguntas a la comunidad (Deidades)
Mar Ago 15, 2017 8:46 am por Niris




Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

Mensaje por Fenrir el Lun Abr 11, 2011 7:09 pm

¿Cómo se puede encontrar el amor entre dos mundos? El amor, ese sentimiento tan caprichoso sobre el que tantos han escrito y cantado, esa sensación de vacío en el pecho de ambos seres que la sienten, la mutua atracción. De muchas maneras es como puede mostrarse el amor, en forma de regalo, de declaración… de batalla. Esta, es la historia de cómo dos personas pertenecientes a dos mundos completamente diferentes encuentran ese lazo que los une, ese lazo llamado; amor…

Una noche oscura se cernía sobre el continente de Thargund, hacía poco que el lobo plateado había salido de su hogar en Drakefang. El sentimiento de culpa todavía lo acosaba todas las noches, a cada minuto, no había podido hacer nada para impedir que la niña se sacrificara por él. En su mente todavía recordaba a la perfección aquel rostro infantil y de felicidad cuando estaba con él. Y toda eso, toda la felicidad que le inculcaba esa pequeña humana, toda esa alegría que le reportaba estar con ella, le fue arrancado de las manos por un vampiro. Uno de esos seres noctámbulos, un parásito de las demás razas, una plaga que había que eliminar.

El viento, anormalmente frío, de la noche soplaba fuertemente y sin descanso. El invierno en esa zona era duro, las paredes derruidas de las casas en ruinas apenas servían para ocultarse de las nevadas propias de la época. La noche sin luna era un mal augurio, pocas veces se observaba tal fenómeno, y sabía que cuando eso pasaba pronto salía la luna llena, momento en el cual perdía el control, se volvía una bestia sin corazón. Una bestia capaz de matar al que se pusiera en su camino, dominado por su más oscuro sentimiento… capaz de dañar a un cachorro.


Sus pasos no tenían rumbo, iban hacia cualquier sitio desde que Linna muriera esa noche en el castillo que había sido su hogar, algunas personas buscaban cobijo en sus precarias casas al ver al lobo, pero ni tan siquiera podía imaginarse sus intenciones, sino eran vampiros podían pasar por su lado, e inclusive, acariciarlo.


Sus tripas rugieron un poco, tenía hambre, llevaba desde la mañana sin comer. Se metió en un callejón oscuro miró a ambos lados, nadie lo veía. Cerró sus ojos plateados con fuerza y se apoyó en la pared, comenzaba a sentirse extraño, sus patas mutaban ahora en manos, su morro alargado se encogía tornándose poco a poco en una cara marcada con una enorme cicatriz en el ojo derecho, la cola trasera fue hundiéndose poco a poco en su espalda y el pelo plateado se veía remplazado por piel, menos en la cabeza, donde le crecía una larga melena blanca que le llegaba hasta la mitad de la espalda. Sus pertenencias, la espada y la mochila, estaban ahora en la espalda de un hombre alto, estaba desnudo, pero tardó poco en arreglar eso y, aunque con la camisa un poco arrugada y el chaleco ligeramente torcido, se vistió en poco tiempo. Una vez convertido y vestido se encaminó de nuevo a la salida de ese callejón, de nuevo sin rumbo.

Apenas caminó unos segundos hasta que un pequeño zagal le cogió de la camisa tirando de él

-Señor ¿Quiere jugar con nosotros? – preguntó de forma inocente. El chiquillo tenía unos pelos rubios que le caían en mechones hasta los hombros, su complexión era bastante delgada a decir verdad, parecía más un vagabundo que un chico de su edad, unos catorce o quince años, sus ojos azules tenían pequeñas motas alrededor de su pupila. Al lado, una niña, con cabellos del mismo color, un poco más redonda que él, delgada pero no en exceso como el chico, sus cabellos eran casi idénticos a los del zagal, debían ser hermanos -¿Quiere señor? – repitió el niño entusiasmado, pocas veces se veía a gente nueva por allí, se veía poca gente en general. El genético, muy contento y feliz, asintió con la cabeza, hacía tiempo que no jugaba con los más pequeños, pero desde luego no tomaría allí mismo su forma original.


La pareja de hermanos lo llevó hasta una iglesia abandonada y medio derruida del lugar, la puerta estaba destrozada, quedando tan sólo una hoja de las dos que había en un principio, las paredes dejaban muchos huecos al viento y a la luz de la luna, que brillaba más por su ausencia que por otra cosa. Por dentro había algunos bancos cubiertos con pieles finas que servían de manta. Allí dentro había otros niños, seis en total contando a los hermanos, todos bastante delgados, seguramente todos huérfanos –Mirad, hemos traído a alguien para jugar – dijo exaltado el niño –Y parece fuerte – comentó el joven –mirad la espada que lleva, seguro que es un guerrero – los niños se quedaron de piedra al ver a Fenrir de cerca, su altura, su porte de guerrero y ante su espada claymore.


Comenzaron a jugar, cambiaban de juego a cada poco, algunos le pedían que jugara con ellos a las espadas, otros a pillar, otros a las guerras, todos pedían algo menos la pequeña, que estaba sentada en un rincón, sola y en posición fetal, como asustada. Fenrir al darse cuenta de esto se acercó y le preguntó -¿Qué pasa pequeña? ¿Por qué no jugar? – su manejo torpe del idioma lo hacía bastante ridículo al hablar, pero era normal dado que había pasado gran parte de su vida sin hablar. La pequeña rió ante la manera de hablar del licántropo –No es nada – respondió sonriendo –es que… me da miedo la oscuridad – terminó diciendo -¿Podemos dormir ya señor? – el licántropo asintió y se descolgó de su espalda la vaina con su espada y la mochila, ahora vacía. Las dejó a un lado y se acomodó en el suelo al lado de la niña – No llamar señor, llamar Fenrir – añadió el licántropo mientras la abrazaba para que se sintiera segura. Los más enérgicos estuvieron jugando un rato más, pero al finase cansaron y se fueron a dormir junto al licántropo y los otros. La noche se presentaba tranquila, Fenrir era feliz en ese sitio, y verdaderamente no le importaba quedarse allí un tiempo, el que hiciera falta, con tal de ver a los niños felices.


Última edición por Fenrir el Lun Abr 11, 2011 7:12 pm, editado 1 vez
avatar
Fenrir

Mensajes : 16
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

Mensaje por Fenrir el Lun Abr 11, 2011 7:14 pm

Fenrir durmió hasta tarde ese día, igual que los niños, que estaban agotados de tanto jugar con él. Despertaron todos cuando los rayos del sol de mediodía comenzó a entrar por las numerosas grietas del techo de la derruida iglesia. La bóveda, a unos diez o quince metros sobre el suelo, apenas era una sombra de lo que fue en los tiempos de gloria de aquella ciudad.

Las enormes piedras se amontonaban en montañas de escombros, constituidas por madera de los bancos y piedras del techo. El licántropo estaba destrozado, no le gustaba ver a los niños vivir en aquellas condiciones, le recordaba mucho al sótano donde había pasado más de veinte años encerrado y encadenado, soportando golpes y palizas a diario.

El sol alumbraba desde su punto álgido un viejo altar, algunas reliquias religiosas permanecían indemnes al tiempo sobre una mesa de madera algo mohosa. Piezas de oro y plata refulgían bajo el astro rey, una daga de oro llamó la atención del licántropo, él no era un hombre codicioso, pero sabía que aquellos objetos mataban a la gente, y no podía dejarlo a la vista de los niños, así que cogió la hoja de la daga y la guardó en su pantalón, desconociendo que no era una daga de combate, sino una daga ceremonial, que como mucho podría cortar la blanda carne de una gallina, pero que a la de un humano no haría ni un rasguño, además de que el material que la formaba, oro puro, no resistiría el embiste de otra hoja, y que se rompería al primer contacto. Pero todo esto lo desconocía Fenrir.

La niña a la que más pegado había dormido el genético tiritaba ahora de frío por la falta de calor por la falta de calor que le proporcionaba el genético al abrazarla. Fenrir la miró con tristeza, su estado no era muy bueno, estaba delgada en exceso y tenía la cara pálida... debía hacer algo o puede que nunca más volviese a despertar, como pasó con Linna. Se quitó la chaqueta de cuero y la tapó con delicadeza, procurando no despertarla, ya que aunque el genético no fuese muy sutil de normal con los niños tenía un don, era capaz de acercarse a ellos sin parecer agresivo, a diferencia de con otras personas.

Se dirigió a la puerta de la iglesia y pasó por el lado de la hoja que faltaba, contempló el lugar destrozado, las ruinas apiladas unas sobre otras. Un pequeño riachuelo discurría entre unas cuantas piedras, y a los dos metros se unía con otros pocos riachuelos para formar un pequeño río, no de gran tamaño, pero suficiente para poder asearse la cara de buena mañana. Fenrir se acercó y se agachó para lavarse la cara. Se echó agua y bebió una poca para quitarse la sed y se lavó un poco las manos.

Los pequeños despertaron, empezaron a jugar, Fenrir los miró feliz, por fin estaba donde debía estar, al lado de los más pequeños, protegiéndolos.


Última edición por Fenrir el Lun Abr 11, 2011 7:18 pm, editado 1 vez
avatar
Fenrir

Mensajes : 16
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

Mensaje por Fenrir el Lun Abr 11, 2011 7:21 pm

Terminó de asearse y se puso en pie. Ya no tenía la boca seca, pues había bebido de ese mismo riachuelo, las blancas puntas de su larga melena estaban ahora levemente mojadas por culpa del agua. Soplaba un viento fresco, invernal, por entre las derruidas casas.

El paisaje era desolador, los montones de escombros se apilaban sin orden ni sentido en montículos aleatorios repartidos de forma esporádica por las calles. El polvo reinaba en las calles sobre todas las cosas, la visión monocroma del licántropo no le restaba mucho al paisaje, quitando de algún que otro hierbajo, era todo de un tono gris uniforme apenas resaltado por esporádicas manchas negras.


A los oídos del licántropo llegaban las voces de los niños, risas, algunos gritos por culpa del resultado en alguna pelea con sus espadas de madera, y algún que otro llanto. Todo eso reconfortaba al enorme hombre de melena blanca, hacía mucho tiempo que no estaba rodeado de niños, y ahora que lo estaba no iba a dejarlos solos por nada del mundo, al menos eso pensaba él...

-Fenrir - le gritó la voz de la niña a la que le había dejado su chaqueta de cuero - ven por favor -
Cuando a los oídos del licántropo llegó esa "orden" no se pudo resistir y comenzó a correr hacia la catedral abandonada, reprimiendo de puro milagro su transformación, pues sabía que asustaría a los pequeños - Di... Dime - dijo torpemente el licántropo, intentando pronunciar con claridad, aunque su manejo del lenguaje era más que torpe, pues apenas sabía lo que Linna le había enseñado antes de morir.

Los pequeños se amontonaron a su alrededor sonriendo, aunque se notaba que era una sonrisa un tanto forzada - Tenemos hambre - dijo uno con el pelo castaño. Todos repitieron lo que dijo ese y comenzaron a mirar al hombre como si llevase comida encima - ¿Sabes cazar? - preguntó uno, pues no había nadie cerca que vendiese comida para poder robarle lo necesario. Al hombre lobo casi se le salen los ojos de las órbitas al oír la palabra "Cazar". Por supuesto que él sabía cazar, apenas había hecho otra cosa desde que había salido del castillo aquella noche de verano -Sí - dijo el hombre, con mayor claridad que antes al ser un monosílabo.

Los chicos se alegraron tanto que comenzaron a dar saltos a su alrededor, gritando, alegrándose de tener un cazador entre ellos - ¿Podemos ir al bosque a cazar? - preguntó uno. Fenrir negó con la cabeza, no quería que lo vieran transformado, por lo menos no por ahora - Yo... ca...cazar... so...solo - terminó por decir al cabo de unos instantes de tartamudear. Dejó su espada colgada de un sitio donde no llegasen los niños, para que no se dañasen, y salió de la iglesia solo con la mochila vacía a la espalda, los pequeños suponían que sería para llenarla de carne... si ellos hubieran sabido que era para no destrozarse la ropa con la transformación.

Se internó rápidamente en el bosque que rodeaba a la pequeña aldea en ruinas. El sol caía poco a poco tiñendo el horizonte de rojo carmesí con las luces oscuras del crepúsculo adornando la tarde. Buscó el primer árbol que le pareció oportuno y se desnudó para poner toda la ropa en la mochila y transformase. De nuevo su morro se alargó, sus fuertes brazos se convirtieron en patas de tono plateado, que en lugar de acabar en manos morenas tenían su final en peludas zarpas perrunas, acabadas a su vez en oscuras y afiladas uñas de color negro mate, listas para desgarrar la carne. Al final de su espalda comenzó a salir una cola del mismo color que el resto de su cuerpo actual, plateada. Sus dientes "humanos" se fueron convirtiendo rápidamente en dos filas de serrados dientes caninos, hechos con el único propósito de acabar con lo que se cruzase en su letal camino.
Un aullido cortó el aire en todas las direcciones, de nuevo se sentía completo, en la forma que mejor dominaba, la de lobo.

Buscó por todo el bosque algún animal con el que pudiese cargar después de muerte, un nova se cruzó en su camino, y sin poder resistirse al hambre que tenia le saltó encima desde un lateral, partiendo las costillas del animal en su camino. Con las afiladas fauces desgarró con presteza la piel del cuello del animal, buscando darle una muerte rápida e indolora. Una vez muerto lo comenzó a devorar por el estómago, y una vez que dejó tan solo medio cadáver con carne volvió a su tarea, ahora con el morro lleno de sangre y la respiración algo más trabajosa por culpa del líquido rojizo que se colaba entre sus fosas nasales.

Ahora tocaba buscar algo que llevar a los niños. Algo más pequeño, como un ciervo o una oveja, tal vez un ternero extraviado, con suerte. Pero no lo encontró, lo más pequeño que halló fue un cervatillo de seis meses de vida. Era grande para su edad, aunque se reconocía su juventud por culpa de la ausencia de cuernos en su cabeza. Fenrir se agazapó entre dos arbustos esperando a que el animal bajase la guardia, su respiración casi se paralizó, el ritmo de su corazón iba un tanto más rápido por la emoción de la caza. Dio un paso hacia delante quebrando sin querer una pequeña rama que cedió inevitablemente a su paso. El cervatillo salió a la fuga, Fenrir tras él; la persecución no duró mucho y acabó con fatídico resultado para el herbívoro. Nuevamente seccionó la yugular de otro animal con sus poderosas mandíbulas y arrastró en cadáver hasta las cercanías de donde había dejado su mochila. Se transmutó de nuevo en humano y se vistió con prisas, la cacería le había llevado casi una hora, del sol ya tan solo se veía una leve porción que no se ocultaba todavía en el horizonte. Se puso el ciervo al hombro y echó a andar.

En un rato, no demasiado, llegó a la iglesia de nuevo. Ya era de noche, la luna comenzaba a salir tímidamente por el horizonte este. Los niño habían encendido una pequeña hoguera. Todos se alegraron de la pieza que Fenrir había conseguido, pues esperaban un conejo o dos, pero no un ciervo de tamaño considerable. Aunque algunos se preguntaron como lo había cazado sin espada. Cocinaron al animal para comérselo. Cenaron como nunca, la carne era blanda y sabrosa, el calor del fuego se agradecía en el cuerpo, y además les proporcionaba luz para ver en la oscuridad, el ambiente era inmejorable hasta que los finos oídos del licántropo captaron un leve sonido, como una piedra al caer al suelo. Se giró precipitadamente y agarró su espada de donde la había dejado, la sacó de la vaina y se puso delante de los chiquillos, esperando a cualquier asaltante para ensartarlo con la espada sin piedad, si es que buscaba dañar a los niños.
avatar
Fenrir

Mensajes : 16
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

Mensaje por Fenrir el Lun Abr 11, 2011 7:33 pm

El licano aferró más la espada a sus manos al escuchar unas voces débiles. Daban ordenes y hablaban sobre encontrar algo, él no sabía a que se refería, pero las expresiones de terror de los niños, en especial de la pequeña de cabellos rubios, cuya mirada estaba enfocada directamente en la oscuridad que proporcionaban unos escombros. Tembló de manera increíble al ver una figura flaca y calva moverse de sombra en sombra, evitando la luz roja del sol, que caía a plomo en las últimas horas de luz del día. Dormir hasta tarde se pagaba.

-Largo - dijo el licántropo mientras sentía como un escalofrío le recorría la espalda. Olisqueó el aire y notó el perfumado aroma de una fémina, no sabía la raza, pero olía bien. Aunque sus delicadas fosas nasales también captaron otro olor conocido, el de la carne podrida, el de un no-muerto.... el los vampiros. A sus oídos seguían llegando voces, algunas reales y otras producto de su escasa imaginación, que mezclada con el terrible pasado del genético hacían que este tuviera la sensación de estar rodeado de vampiros.

La hoja de la espada lanzó un corte a ciegas, no iba hacia nadie, solo al aire, donde él veía la figura de un vampiro riendo tras matar a una niña. Su pulso se aceleraba cada vez más y sus manos sudaban en abundancia bajo los guantes de cuero que usaba para que la espada no resbalase de sus manos. Ante sus ojos solo había escombros, simples trozos de piedra vestigios de lo que un día fueron. Pero su mente visualizaba cosas peores. Uno de los niños dio un ahogado gemido cuando algo lo asaltó por la espalda, gemido que no tardó en cortar el aire en dirección a Fenrir. Lanzó la espada al suelo, despreocupándose de que otro la agarrase, y se giró con velocidad para saber que había producido ese pequeño grito.

Un ser de piel pálida, ojos saltones y mejillas chupadas estaba forcejeando con todas sus fuerzas, que no parecían muchas, con uno de los niños más mayores, que no alcanzaría los doce años, para intentar morderle el cuello. Mostraba sus colmillos sin ningún tipo de pudor y cada ve se acercaba más a la delgada figura del muchacho, que lo retenía a duras penas y gemía de dolor, notando como sus muñecas se doblaban más de lo debido. Fenrir rugió de manera feroz y sin pensarlo dos veces se lanzó en un brutal salto a por el ser que intentaba dañar al niño.

Golpeó sus costillas con el hombro y lo derribó como a una ficha de dominó, dejándolo debajo suya y no tardando ni dos segundos en empezar a golpear frenéticamente su cara con los puños, con una fuerza fuera de lo común incluso para un licántropo. El ser se quejaba y se cubría el rostro en vano con las manos, recibiendo fuertes impactos en esta. Uno tras otro los puñetazos del genético le llovían en la cara como un monzón al campo. Sin descanso. Al final lo cogió del cuello con una mano y sacó la vieja daga de oro que había hallado antes en el altar, sin ninguna clase de piedad la hundió en su ojo derecho hasta que la empuñadura hizo tope, perforando con los treinta centímetros de hoja su cerebro y matándolo en el acto.

Se puso en pie, dispuesto a enfrentar a la nueva figura que se había presentado de entre las ruinas. Pero algo le asaltó por la espalda, clavando dos garras en su espalda y haciendo un corte en esta, aunque no muy grave. Fenrir gritó encolerizado y lo cogió de las manos alzándolo por encima de su cabeza y arrojándolo como si fuera una simple pluma contra una fina columna de oro en la que el ser quedó estacado a más de un metro de profundidad. Ahora salían más de esos monstruos, todos con piel pálida y colmillos largos, buscando la dulce sangre de los niños humanos - ¡Vampiro! - bramó furioso Fenrir mientras, a falta de su espada, se rebatía a puño desnudo contra las caras de estos, recibiendo algunos ataques pero dando una verdadera paliza a los que se acercaban a su enorme figura humana.

Mientras tanto, el niño de cabellos rubios que había llevado a Fenrir a ese mismo sitio se acercó a la espada de este y la cogió mientras veía a Demeter entre las sombras de las piedras. La alzó con facilidad, como su la hoja no pesase nada, y se acercó a su hermana , cubriéndola detrás de él con su cuerpo, al igual que al resto. Parecía ser el mayor, de unos catorce años - Aléjate de ella - dijo en tono grave mientras el filo plateado de la hoja destellaba con el último rayo de sol del día, dando paso a la luna blanca de nuevo, alzándose peligrosamente entre espesos cúmulos de nubes, amenazando con bañar con su luz de plata al licántropo

-------

Off: Estos son los vampiros contra los que Fenrir lucha. Puedes hacer lo que gustes con ellos, ayudarlos, matarlos o simplemente ignorarlos y centrarte en los niños.

Spoiler:
avatar
Fenrir

Mensajes : 16
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

Mensaje por Fenrir el Mar Abr 12, 2011 12:09 am

El licántropo seguía rebatiéndose a puñetazos, a falta de su espada, contra los vampiros, que seguían sabiendo de ninguna parte y parecían no acabarse. Dos se engancharon a sus espaldas, dos que quizá fueron los que peor lo pagaron, pues en una muestra de brutalidad total el genético clavó sus dientes en las manos de ambos uniéndolas por un mordisco de fuerza descomunal que hizo que ambos dejaran escapar un grito. Una vez pudo coger a los dos con una sola mano cerró su manaza sobre sus indefensas muñecas hasta que el crujir de huesos se escuchó cortando el aire, y en ese momento comenzó a girar con los dos chupopteros girando cual maza en sus manos, derribando a sus hermanos como bolos.

Durante unos segundos tumbando vampiros de ese modo acabó por soltarlos en mitad de un giro, derribando al último que quedaba de pie y arrojándose a por ellos cual animal furioso, cortando finalmente sus cuellos con una enorme piedra que había en el lugar, tirada por el suelo entre los escombros, y que pese a ser roma acabó por cortar los blanquecinos cuellos de los no-muertos a base de golpes. Mientras tanto, Demeter lidiaba con la pequeña de cabellos rubios y ojos esmeralda, que pese a estar carcomida por el miedo aguantó firme en su lugar, ayudando a su hermano a levantarse.

-Es... estás bien - preguntó la rubia mientras el joven se terminaba de poner en píe, algo dolorido por el empujón y con la espada entre las manos, temblando como la hoja de un árbol ante la fría corriente del viento otoñal. La luz de la luna se filtraba a duras penas entre la gruesa capa de nubes que la mantenían totalmente oculta ahora, impidiendo saber si era luna llena o una luna más. La tranquilidad de ese lugar había desaparecido, se había visto derrocada por la sangre, los gritos y la batalla.

-Va... vamos Eli... - fue lo único que pudo decir el pequeño justo antes de que un nuevo golpe lo sacudiera, enviándolo varios metros hacia atrás - ¡Aparta! - gritó con asco un hombre calvo, alto y fornido que vestía, entre otras prendas, una chaqueta de cuero negra y holgada. Su cabeza, calva e incluso lustrosa refulgía bajo la luz de una antorcha que ardía al fondo de la estancia, que nadie había encendido pero que ardía, proporcionando luz a todo el lugar - ¡Ahora ven aquí! - ordenó el hombre a la niña, que se negó a obedecer, aumentando la cólera de este - ¡Qué ven... - no pudo terminar la frase, pues antes de hacerlo una sombra más grande que la propia niña lo asaltó por el costado, haciéndolo rodar por el suelo con el ser desconocido y levantando una nube de polvo considerable.

Cuando esta se disipó se pudo ver al calvo lidiando con la mandíbula abierta de un lobo de color plateado como el acero, cuyo espeso pelaje relucía como el metal bajo la luz de la antorchar. De sus fauces restallaba saliva que caía directamente sobre su cara, lisa y blanca como las de los otros, ya muertos... de nuevo - ¡Bestia! - gritó, justo antes de poner ambas botas negras en su pecho y hacerlo rebotar hacia atrás con un fuerte golpe del cual el lobo pudo recuperarse con rapidez y ponerse a cuatro patas en el suelo. Un aullido suyo desgarró el aire y cortó el viento. Los músculos de sus patas traseras se tensaron y en un segundo salió a la carrera, buscando únicamente la cabeza del vampiro calvo, olvidándose del resto, y enzarzándose con este en una brutal pelea a muerte de la cual salía despedidos mordiscos, puñetazos, zarpazos, gritos y aullidos por doquier.
avatar
Fenrir

Mensajes : 16
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

Mensaje por Fenrir el Miér Abr 13, 2011 6:22 pm

De nuevo el lobo impactó contra el pecho del vampiro, que una vez más cayó al suelo, rodando con el lobo encima, el cual lanzaba feroces mordiscos ha su cuello y a su cara, buscando arrancársela. Por su parte, el vampiro, se defendía con salvajes puñetazos de una fuerza descomunal y a una velocidad sobrehumana, que uno tras otro impactaban sobre el lomo plateado de Fenrir haciendo que dejase escapar algún que otro gemido de dolor por el impacto en sus fuertes huesos cánidos - ¡Hermanos! - gritó con dolor al sentir la dentadura del lobo hundirse en su mano y tirar de ella para arrancarla de cuajo - ¡Hermanos! - invocó una vez más, pero a su llamada no acudió nadie. Todos estaban dándose un festín con lo niños.

El viento arreció e hizo que las nubes que tapaban la luna se movieran un poco, dejando que la luz plateada de la luna bañase por un instante el escenario, y que Fenrir sintiera una especie de punzada de dolor que le hizo aflojar su dentellada. El vampiro dio una sacudida a su cabeza y logró liberar entonces su brazo, al que ahora le falta un trozo de carne importante, y del cual se podía ver el hueso pútrido del vampiro, castigado por su maldición que lo mantenía inmortal al tiempo. El noctámbulo, al ver semejante cosa, profirió un grito de rabia, dolor e ira que hizo que el lobo de plata se tuviera que encoger unos segundos, segundos en los cuales el vampiro de nuevo lo vapuleó.

La noche se cerró, con las nubes disipándose lentamente por la acción del viento. Una enorme luna blanca y redonda, llena como nunca antes se dejó ver. El vampiro cesó en sus golpes al ver la luna, conocía demasiado bien a esas bestias como para saber que ahora la batalla no simplemente le costaría un brazo si salía perdiendo, sino que le costaría la vida ya que el genético no se contendría ante sus gritos de dolor, mas si se divertiría con ellos.

De nuevo un largo y profundo aullido salió de la garganta del animal, pero este fue más intenso, más oscuro y dejo al vampiro helado del terror, pues pese a su aspecto imponente era joven, no más de cincuenta años de vida nocturna. Sus hermanos salieron corriendo, abandonándolo a su suerte contra el lobo. La mujer rubia a la que antes había besado simplemente huyó, olvidando todo lo que pudiera sentir por él y corriendo por su vida bajo el amparo de la noche.

Los ojos plateados de Fenrir se vieron inyectados de rojo carmesí por la sangre que fluía desde su corazón hasta esas pequeñas venas. Sus músculos sonaron de manera intimidante al tensarse una vez más. De su hocico lobuno comenzó a restallar espuma blanca junto con su saliva. Sus garras negras y gruesas se hincaron en tierra haciendo chirriar la piedra como su fuera acero contra acero, sin dar apenas tiempo a nada el lobo, ahora completamente fuera de sí y sediento de sangre, carne y muerte por doquier, saltó con todas sus fuerzas hacia el vampiro. El pobre, paralizado de terror ante tan dantesca escena, dio un grito de terror y luego de dolor cuando el can hundió nuevamente sus dientes en él, pero esta vez en su cuello, hasta cortarlo a mordiscos.

La sangre manchó sus dientes, tiñéndolos rojo sangre como un crepúsculo entre la nieve. El viento soplaba ahora gélido, helando a los vampiros que corrían por el bosque consumidos por el miedo. La luna, sin nada que la estorbarse, sesgando la cordura del licántropo. Fenrir salió de la ruinosa catedral con paso lento, como si se tambalease. Cuando la luz de la luna le golpeó de lleno su voz aullante sonó de nuevo mientras él salía a la cacería, en busca sangre, carne y dolor.
avatar
Fenrir

Mensajes : 16
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

Mensaje por Fenrir el Dom Mayo 15, 2011 7:10 pm

La noche cae en un lugar
donde reina hoy el miedo
Bajo el influjo inmortal
de la luna y su luz

Te hace mirar hacia allí
donde brilla en lo alto
Y al mirar el destello en tus manos
ves que no eres tu

Duerme tu alma en el fondo
de un sueño sin rumbo
Como una plaga la bestia
se adueña de ti

Arde tu sangre en el fuego
que rompe tus venas
Y destroza lo poco de humano
que queda hoy de ti

Y ahora está libre
el mal que llevas dentro
La maldición por siempre existirá
El sueño del loco
que vive encerrado en su mundo
y no puede escapar.

Cambia
Y deja salir a la bestia.
Que siempre has vivido con ella
Y ella hoy es parte de ti.

El metálico sabor de la sangre todavía estaba en la boca del licántropo, cuyos pasos hacían que la nieve se hundiera bajo su enorme peso. Su pelaje plateado como la luz de la luna refulgía cada vez que salía de entre los árboles o los arbustos. Las garras de carbón del feroz lobo se clavaban en la tierra como las dagas en la carne, la respiración pesada y, entorpecida por la sangre en sus fosas nasales, se escuchaba desde más de un metro a su alrededor, los pocos animales nocturnos que pudiera haber allí se escondían a su paso, absortos por el miedo de que los viera, los oliera o los escuchase.

Los dos vampiros que habían logrado huir no estaban muy lejos, su fétido olor de no-muertos alcanzaba el desarrollado olfato del lobo y lo enloquecía todavía más, si es que se podía. La noche se iba cerrando, era joven, no alcanzaría la medianoche. Eso daba una ventaja a los vampiros, y es que podrían correr lejos antes de tener que detenerse por el sol, pero también los condenaba a tener a un feroz lobo fuera de sí continuamente detrás de ellos.

De nuevo su helado aullido cruzó los vientos en busca de los oídos de los vampiros, que esta vez sí que lo escucharon, y demasiado cerca, quedando en parte helados por el miedo. –Es… está cerca – comentó uno, el de cabellos largos. La mujer, que parecía estar más debilitada que él por la falta de sangre, se giró furiosa en contra de su hermano - ¡Ya sé que está cerca! – gritó, llevándose después la mano a la boca con temor de que el lobo la hubiera oído. Sus rodillas dieron con el suelo, estaba agotada y no tenía nada de que alimentarse, ahora era ella la presa.

Su hermano se puso a su lado – Vamos, no podemos quedarnos aquí. Ya puedo oler a ese animal – sus brazos ayudar a ponerse en pie a la mujer, que empezó a olfatear el aire, oliendo cerca el dulce aroma de la sangre fresca, la sangre de una herida recién abierta – Oliver – dijo sonriendo – los niños están cerca – en su cara se formó una sonrisa de total perversión mientras seguía con su increíble olfato el aroma del líquido carmesí que la llevó hasta la entrada del hueco donde los niños se escondían – Mira lo que tenemos aqu… -

Jamás llegó a terminar su frase, pues una enorme sombra la embistió desde el costado derecho. Los gritos de dolor eran inhumanos. El vampiro que todavía quedaba vivo miraba con horror la escena en la cual su hermana era poco a poco despellejada por las feroces fauces de un lobo sanguinario y hambriento de carne, ahora no tenía tiempo a huir, pero tampoco era rival para ese animal. Su única esperanza, meterse dentro del agujero con los niños, tal vez ahí el licántropo no se atreviera a entrar por si dañaba a los niños, pero al pobre y desgraciado noctívago se le había olvidado la luna llena, la enorme luna blanca.

Su hermana ya yacía muerta, en el suelo y falta de cuello, con la cabeza separada del cuerpo. Los ladridos del lobo llegaron al interior de la cueva, haciendo que el vampiro sintiera su corazón pararse, de nuevo. Las nubes taparon la cara visible de la luna, haciendo que al enorme lobo le doliera la cabeza como nunca. Comenzó a mutar de nuevo, por la falta de la luna, sus garras pasaron a ser manos humanas, su pelo plateado se cayó y solo quedó una enorme melena blanca, su cola desapareció por su espalda y al final solo quedó un hombre de aspecto humano, grande y fornido, tumbado en la fría nieve desnudo y convulsionándose de dolor.

----

Off: Bueno, tú decides que hacer ^^ si ayudar a fenrir o meterte en la cueva a por el vampiro. Perdón por el retraso u.u
avatar
Fenrir

Mensajes : 16
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

Mensaje por Fenrir el Mar Mayo 17, 2011 4:48 pm

Un dolor punzante en la cabeza, eso era todo lo el licántropo podía sentir en esos momentos, dolor. En su interior se rebatían la bestia y el humano por su poder, el influjo de la luna incluso bajo el espeso manto de nubes negras era poderoso, pero sus ansias de proteger a los niños lo eran más. A veces de su boca salían poderosos gritos de dolor, o, por el contrario, ahogados gemidos, como los de un perro malherido. Su conversión por el momento estaba paralizada, no era una bestia gracias a las nubes, pero sin embargo su mente no estaba completamente bien, pues en parte la magia de la luna seguía haciendo efecto en él.

Cuando vio a los niños correr entre la nieve y los árboles su primer reflejo fue correr tras ellos, y así lo iba a hacer cuando un mano, la suya propia, le cogió la otra, la dominada por la bestia, frenándola de una manera rápida y brutal apretando con mucha fuerza. Un gemido de dolor salió de sus labios, morados por el frío mientras que una voz en su interior bramó con fuerza hasta la salir al exterior por su boca en forma de un penetrante aullido a la luna.

Sumado a eso había que añadir la rabia que Fenrir sentía por haber perdido al vampiro le hacían arder la sangre y el pecho. Pero una voz llegó a sus oídos, una voz de hombre que ya había oído antes. Sus manos apretaron la nieve y cuando levantó la vista vio a una mujer siendo asfixiada por un vampiro. Aquello… era tan parecido a la escena que había vivido con Linna, una mujer, un vampiro con sed de sangre ¿Por qué no la mordía? La pregunta proto desapareció de la cabeza de Fenrir cuando el chupóptero dejó salir por su boca la palabra “niños” acompañada de la palabra “cazar”.

En su mente los conceptos no se relacionaban muy bien, pero esos dos se entendían a la perfección en ese momento. La mujer-gato cayó a su lado y dijo algo que verdaderamente no llegó a los oídos de Fenrir. Sus manos de nuevo apretaron la nieve entre ella y soltó un nuevo aullido a la luna, esta vez de ira. Las nubes le impedían su transformación, el frío comenzaba a entumecerle los músculos y no tenía otro modo de calentarlos que combatir.

-¡Hijo de puta! – dijo con una increíble claridad pese a su poco manejo del idioma y su aparente dolor de cabeza. Su grito hizo girarse al vampiro, que al recibir solo el empujón de la furry pensó que no pasaría nada, pero al dirigir su vista donde debería de estar el licántropo y no ver nada su piel pareció palidecer más buscando competir con la blancura de la nieve. Pero poco pudo durarle la sorpresa, pues de repente algo lo embistió por delante, apartando a la mujer-gato de un manotazo. Un puñetazo, luego otro y un tercero fue lo que recibió el lobo en la espalda, golpes que debería de haber recibido la Hörige, pero con eso no bastó para dañarlo, sino que aumentó todavía más su rabia, haciendo que un único golpe suyo en la cara del chupasangre bastara para tumbarlo. No estaba muerto ni inconsciente, pero le faltaban unos cuantos dientes que ahora adornaban la nieve.

Fenrir se agarró la cabeza con color unos segundos - ¡Vete, Linna! – dijo en un delirio de que volvía a estar con su ama, mientras se abalanzaba encima del vampiro para enzarzarse en una pelea en la nieve.
avatar
Fenrir

Mensajes : 16
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

Mensaje por Fenrir el Jue Mayo 19, 2011 5:56 pm

Un terrible espasmo de dolor lo recorrió cuando las cinco uñas largas y afiladas del no.muerto recorrieron su piel hasta separarla de su carne para perforar en esta con brutalidad. La sangre que le restallaba del pecho teñía el suelo de color rojo carmesí mientras que la mano que tapaba la herida intentaba detener la hemorragia.

En sus venas ardía la sangre como si fuego líquido fuese, el perlado sudor se mezclaba con la sangre y la nieve mientras las nubes avanzaban a intervalos irregulares empujadas por un viento de poniente que mecía las copas de los altos pinos del lugar. La luna seguía oculta tras la espesa capa de nubes de tizón, pero a cada racha de viento parecía más posible que se fuese a dejar ver, proyectando de nuevo su luz de plata sobre la piel del licántropo y condenando a Demeter y al vampiro a una muerte segura.

Pero pese a que la locura no era total gracias a los cúmulos de oscuras nubes, en cierto modo Fenrir no conservaba del todo la cordura, y menos ahora, con la adrenalina surcando sus venas como lo haría un barco con la mar. En su mente se perfilaban a cada momento los dolorosos recuerdos del día de la muerte de Linna, aquel día también nublado y oscuro. Con el mismo clima frío y nevado, y con la misma situación, ya que Fenrir en esos momentos de delirio no veía a Demeter, sino que veía a Linna, a Linna herida y gimoteando de dolor como cuando la ballesta acabó con su vida.

Por un momento su boca adoptó la forma del morro de un lobo, pero en un segundo volvió a la normalidad. Pero no por ello el vampiro se salvó de una nueva acometida, pues, zafándose del brazo de Demeter, que lo arrastraba, se lanzó a por el vampiro más rápido que antes. Crró con furia el puño y le golpeó de tal forma la cara que lo envió dos metros más atrás mientras daba varias vueltas de campana. No sentía el dolor, no sentía nada en ese momento, pero algo en su corazón y su cabeza le dijo que tenía que irse. Si el vampiro se levantaba no sabía sí tendría tiempo de un nuevo golpe, y tampoco si le daría tiempo a convertirse para arrancarle la cabeza, así que, haciendo caso de la orden de la supuesta Linna, echó a correr y en la carrera intentó cargarla en volandas.
avatar
Fenrir

Mensajes : 16
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

Mensaje por Fenrir el Lun Mayo 30, 2011 11:51 am

Allí se quedó, mirando fijamente al vampiro que todavía goteaba su propia sangre y se lamentaba por su nariz rota. Su primer instinto fue agarrar al hombre lobo y destrozarlo. Pero supo que sería un acto de locura y una demencia, si de un puñetazo lo había hecho saber lo que era volar no quería ser él mismo el que descubriera lo que podía pasar si las nubes dejaban de cubrir la luna blanca o peor, si dañaba a la mujer a la que con tanto fervor protegía. Sus manos pálidas se limitaban a agarrarse la nariz y gimotear como un perro herido.

Mientras tanto el licántropo avanzaba en su irrefrenable carrera hacia la nada. Sus ojos estaban casi en blanco, mirando al horizonte. Por su torso, desnudo al igual que el resto de su cuerpo, rodaban perlas de sudor por el cansancio que él ignoraba por la adrenalina, pero que aun así su cuerpo sí que sentía. No era consciente de la situación. Para él en ese momento solo existía una cosa, proteger a la supuesta “Linna”, y no haría otra cosa.

Cada paso era un infierno para su cuerpo aunque él no lo notara. Su pulso se aceleraba por el efecto de la adrenalina y mandaba más refuerzos para no sentir el dolor de los pies descalzos y helados pisar pinchos, a las piernas para no sentir el dolor de las zarzas y a la cara para ignorar los ocasionales rasguños de las ramas bajas y finas. En la mente de Fenrir solo una imagen: aquella maldita noche que lo perdió todo, el producto de su odio a los no-muertos y de su afán de protección a los más pequeños, el afán por esa forma de lobo que tanto intimidaba a todos.

Una simple fachada de lobo enorme para esconder realmente un corazón puro y blanco como la nieve que caía del cielo como una lluvia coagulada y se asentaba en el suelo y en las ramas, haciendo el clima más helado. Las ocasionales ráfagas de viento terminaban de rematar el momento, que cada vez era peor. En parte, Fenrir, se sentía culpable, ahora los otros dos cachorros habían desaparecido. Sabía lo que le ocurría las noches de luna llena, y sabía que perdía el control. En su más profundo ser, donde todavía quedaba algo humano, deseaba que no los hubiera dañado, que su mente se hubiera mantenido con la lucidez suficiente para dejarlos huir.

Pero cada vez esa idea se desvanecía más con sus recuerdos. Recordaba la catedral, los vampiros y luego; la luz de la luna. Esa luz selenita de color plata y que tanto lo enloquecía, esa luz que lo convertía en la bestia que era por dentro. Mientras corría, más por instinto que por voluntad propia, escuchó la voz de Demeter, aunque para él en esos momentos sonaba como la de su vieja ama - ¿Cueva? – preguntó, girando cual autómata hacia la entrada que señalaba ella. Asintió sin decir más palabra y se metió en la cavidad de la montaña. Era oscura por dentro, pero más valía avanzar y cubrirse de la luz de la luna.

Una vez dentro la dejó recostada contra la pared, curiosamente algo cálida, del lugar y se puso a su lado. Se agarró el estómago, pues ahora todo el cansancio venía de golpe para asediarlo. Un terrible ardor en el estómago que le hacía pensar que en cualquier momento se le iba a salir por la boca, junto con los pulmones, resecos por la carrera y que hacían que cada bocanada de aire se convirtiese en el acto de tragar una decena de clavos candentes. Durante un momento intentó tomar su forma lobuna para darse calor a sí mismo, pero era inútil. La cueva tapaba la luz de la luna y él no podía convertirse en esa noche a menos que fuera por el efecto de la luz, aunque eso no lo sabía, y llegando a pensar que había perdido ese poder, esa capacidad y esa ventaja que tenía para proteger a los niños. Se dejó caer al suelo derrotado por el cansancio y sumido en un sueño del que le costaría salir.
avatar
Fenrir

Mensajes : 16
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.