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Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

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Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

Mensaje por Fenrir el Lun Abr 11, 2011 7:09 pm

¿Cómo se puede encontrar el amor entre dos mundos? El amor, ese sentimiento tan caprichoso sobre el que tantos han escrito y cantado, esa sensación de vacío en el pecho de ambos seres que la sienten, la mutua atracción. De muchas maneras es como puede mostrarse el amor, en forma de regalo, de declaración… de batalla. Esta, es la historia de cómo dos personas pertenecientes a dos mundos completamente diferentes encuentran ese lazo que los une, ese lazo llamado; amor…

Una noche oscura se cernía sobre el continente de Thargund, hacía poco que el lobo plateado había salido de su hogar en Drakefang. El sentimiento de culpa todavía lo acosaba todas las noches, a cada minuto, no había podido hacer nada para impedir que la niña se sacrificara por él. En su mente todavía recordaba a la perfección aquel rostro infantil y de felicidad cuando estaba con él. Y toda eso, toda la felicidad que le inculcaba esa pequeña humana, toda esa alegría que le reportaba estar con ella, le fue arrancado de las manos por un vampiro. Uno de esos seres noctámbulos, un parásito de las demás razas, una plaga que había que eliminar.

El viento, anormalmente frío, de la noche soplaba fuertemente y sin descanso. El invierno en esa zona era duro, las paredes derruidas de las casas en ruinas apenas servían para ocultarse de las nevadas propias de la época. La noche sin luna era un mal augurio, pocas veces se observaba tal fenómeno, y sabía que cuando eso pasaba pronto salía la luna llena, momento en el cual perdía el control, se volvía una bestia sin corazón. Una bestia capaz de matar al que se pusiera en su camino, dominado por su más oscuro sentimiento… capaz de dañar a un cachorro.


Sus pasos no tenían rumbo, iban hacia cualquier sitio desde que Linna muriera esa noche en el castillo que había sido su hogar, algunas personas buscaban cobijo en sus precarias casas al ver al lobo, pero ni tan siquiera podía imaginarse sus intenciones, sino eran vampiros podían pasar por su lado, e inclusive, acariciarlo.


Sus tripas rugieron un poco, tenía hambre, llevaba desde la mañana sin comer. Se metió en un callejón oscuro miró a ambos lados, nadie lo veía. Cerró sus ojos plateados con fuerza y se apoyó en la pared, comenzaba a sentirse extraño, sus patas mutaban ahora en manos, su morro alargado se encogía tornándose poco a poco en una cara marcada con una enorme cicatriz en el ojo derecho, la cola trasera fue hundiéndose poco a poco en su espalda y el pelo plateado se veía remplazado por piel, menos en la cabeza, donde le crecía una larga melena blanca que le llegaba hasta la mitad de la espalda. Sus pertenencias, la espada y la mochila, estaban ahora en la espalda de un hombre alto, estaba desnudo, pero tardó poco en arreglar eso y, aunque con la camisa un poco arrugada y el chaleco ligeramente torcido, se vistió en poco tiempo. Una vez convertido y vestido se encaminó de nuevo a la salida de ese callejón, de nuevo sin rumbo.

Apenas caminó unos segundos hasta que un pequeño zagal le cogió de la camisa tirando de él

-Señor ¿Quiere jugar con nosotros? – preguntó de forma inocente. El chiquillo tenía unos pelos rubios que le caían en mechones hasta los hombros, su complexión era bastante delgada a decir verdad, parecía más un vagabundo que un chico de su edad, unos catorce o quince años, sus ojos azules tenían pequeñas motas alrededor de su pupila. Al lado, una niña, con cabellos del mismo color, un poco más redonda que él, delgada pero no en exceso como el chico, sus cabellos eran casi idénticos a los del zagal, debían ser hermanos -¿Quiere señor? – repitió el niño entusiasmado, pocas veces se veía a gente nueva por allí, se veía poca gente en general. El genético, muy contento y feliz, asintió con la cabeza, hacía tiempo que no jugaba con los más pequeños, pero desde luego no tomaría allí mismo su forma original.


La pareja de hermanos lo llevó hasta una iglesia abandonada y medio derruida del lugar, la puerta estaba destrozada, quedando tan sólo una hoja de las dos que había en un principio, las paredes dejaban muchos huecos al viento y a la luz de la luna, que brillaba más por su ausencia que por otra cosa. Por dentro había algunos bancos cubiertos con pieles finas que servían de manta. Allí dentro había otros niños, seis en total contando a los hermanos, todos bastante delgados, seguramente todos huérfanos –Mirad, hemos traído a alguien para jugar – dijo exaltado el niño –Y parece fuerte – comentó el joven –mirad la espada que lleva, seguro que es un guerrero – los niños se quedaron de piedra al ver a Fenrir de cerca, su altura, su porte de guerrero y ante su espada claymore.


Comenzaron a jugar, cambiaban de juego a cada poco, algunos le pedían que jugara con ellos a las espadas, otros a pillar, otros a las guerras, todos pedían algo menos la pequeña, que estaba sentada en un rincón, sola y en posición fetal, como asustada. Fenrir al darse cuenta de esto se acercó y le preguntó -¿Qué pasa pequeña? ¿Por qué no jugar? – su manejo torpe del idioma lo hacía bastante ridículo al hablar, pero era normal dado que había pasado gran parte de su vida sin hablar. La pequeña rió ante la manera de hablar del licántropo –No es nada – respondió sonriendo –es que… me da miedo la oscuridad – terminó diciendo -¿Podemos dormir ya señor? – el licántropo asintió y se descolgó de su espalda la vaina con su espada y la mochila, ahora vacía. Las dejó a un lado y se acomodó en el suelo al lado de la niña – No llamar señor, llamar Fenrir – añadió el licántropo mientras la abrazaba para que se sintiera segura. Los más enérgicos estuvieron jugando un rato más, pero al finase cansaron y se fueron a dormir junto al licántropo y los otros. La noche se presentaba tranquila, Fenrir era feliz en ese sitio, y verdaderamente no le importaba quedarse allí un tiempo, el que hiciera falta, con tal de ver a los niños felices.


Última edición por Fenrir el Lun Abr 11, 2011 7:12 pm, editado 1 vez
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Re: Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

Mensaje por Invitado el Lun Abr 11, 2011 7:11 pm

Había muerto, de eso no hay duda. Ya no sentía el dolor de mis patitas abrasadas y el blanco se extendía a mi alrededor, tan puro y brillante que me cegaba. La fuerza me había abandonado... quizá había perdido el cuerpo, pues no sentía absolutamente nada. Solo sentía....cansancio..... estaba agotada y los parpados comenzaron a cerrarse, oscureciendo ese blanco en el que yacía.

Pero en contra de lo que yo podría haber esperado.....desperté. Abrí los ojos y vi danzar frente a mi unas llamas anaranjadas que consumían un enorme tronco oscuro. Un sonido llamó mi atención y de inmediato lo identifiqué como el castañeo de mis dientes. Mis sentidos se despertaron poco a poco al calor de la lumbre y noté mi cuerpo crispado y aterido, entre espasmos por el frío que había estado a punto de acabar conmigo.

-Padre, se ha despertado.

La voz sonó a mi espalda, joven y varonil. Me giré como pude, rodando sobre mi espalda al no ser capaz de alzarme a pulso ni un centimetro, y busqué el origen de la voz. Me encontré con dos humanos, uno joven y delgado y otro visiblemente mas viejo y cebado. El joven no era nada agraciado, pero sus ojos de color claro me miraban con curiosidad y cierta preocupación.... el otro sin embargo...me hizo tragar saliva. Se rascó su oronda tripa mientras me examinaba con sus ojillos oscuros. Su mirada me recordó a la de Cory.

-Cuando se haya desconjelado del todo llevala a la cuadra y dale algo de comer.-ordenó con tono autoritario.- y ponle un bozal...por si acaso.

No tuve duda alguna de lo que pretendían conmigo. En sus manos me esperaba un infierno parecido al que ya había vivido, una jaula pequeña, dormir sobre estiercol, obedecer ante la amenaza del latigo... ¡Debía huir! Traté de incorporarme y fue entonces cuando me di cuenta de que mis brazos estaban sujetos e inutilizados por cadenas. Lo mismo ocurría con mis pies y lo unico que ude hacer fue retorcerme en un vano intento de escapar de mis grilletes.

El humano joven se me acercó... y me sorprendió lo frias que estaban sus manos.

-Tranquila, todo saldrá bien. No piensan matarte, es solo que...en invierno los niños salen menos a la calle por la noche. Hace frío...

Le miré en silencio, tratando de procesar lo que acababa de decirme con mi cerebro aun abotardado.

-Solo querran algo de sangre al día... y puede que algo más, pero eso no puedo decidirlo yo.

¡Sangre al día! ¡Vampiros! Pegué las orejas al cráneo y bufé mostrando mis colmillos como agujas, pero su mano me agarró el hocico y lo cerró con tanta fuerza que se me escapó un quejido.

-Se buena y todo irá bien. Sangre y protección, no queremos otra cosa.- dijo, esta vez sin nada de amabilidad en la voz.

Cerré los ojos y bajé la cabeza, sumisa. No era el momento, no mientras estuviera atada y aturdida. Pero llegaría... y entonces correría tanto que ni su rapidez vampirica podría alcanzarme.

El vampiro me cojió en volandas y avanzó a través de habitaciones y pasillos de piedra oscura hasta el exterior. El frio de la noche invernal mordió mi piel, que tras los tormentos sufridos en el circo carecía casi en su totalidad de pelaje, y me produjo temblores tan violentos que casi parecía que me estuviera sacudiendo en sus brazos.

Se dirigió a las cuadras de madera que no se encontraban muy lejos y, una vez dentro, me depositó sobre la paja. Había más animales allí, que a esas horas y con ese frio estaban aletargados. Desde mi posición pude ver tres caballos oscuros... y una vaca lechera al final. ¿Para que querían una vaca unos vampiros?

El regresó junto a mi con un cubo de leche tibia. Conforme la olí comencé a salivar. ¡Estaba hambrienta! Me lancé a beber como si me fuera la vida en ello, metiendo incluso la nariz en el liquido. El vampiro rió y yo dejé de beber, mirandole de nuevo con las orejas gachas, tratando de mantener la dignidad que me quedaba.

-Me llamo Marco de la Cruz.- me dijo sonriendo- Cual es tu nombre?

La voz de aquel pobre furry consumido resonó en mi memoria... "No les digas tu nombre".

-....Oro....- y la voz se me quebró. ¿Que habría sido de el? ¿Y de Molly? ¿Habrían logrado sobrevivir?

-Una gata de plata llamada Oro... me gusta.- dijo pasando un dedo por uno de mis mechones. La hostilidad de mi mirada le hizo apartarse, aunque no perdió la sonrisa.- Descansa, al amanecer comenzará tu trabajo.

En un parpadeo había desaparecido de delante de mi. Vi como dos figuras encapuchadas tomaban dos de los caballos que había y salían con ellos al galope. A penas me pregunté donde irían... el cansancio, el calorcito de la paja y la leche tibia en mi estomago me cerraron los ojos poco a poco.... y me quedé dormida.



Última edición por Demeter el Lun Abr 11, 2011 9:35 pm, editado 1 vez
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Re: Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

Mensaje por Fenrir el Lun Abr 11, 2011 7:14 pm

Fenrir durmió hasta tarde ese día, igual que los niños, que estaban agotados de tanto jugar con él. Despertaron todos cuando los rayos del sol de mediodía comenzó a entrar por las numerosas grietas del techo de la derruida iglesia. La bóveda, a unos diez o quince metros sobre el suelo, apenas era una sombra de lo que fue en los tiempos de gloria de aquella ciudad.

Las enormes piedras se amontonaban en montañas de escombros, constituidas por madera de los bancos y piedras del techo. El licántropo estaba destrozado, no le gustaba ver a los niños vivir en aquellas condiciones, le recordaba mucho al sótano donde había pasado más de veinte años encerrado y encadenado, soportando golpes y palizas a diario.

El sol alumbraba desde su punto álgido un viejo altar, algunas reliquias religiosas permanecían indemnes al tiempo sobre una mesa de madera algo mohosa. Piezas de oro y plata refulgían bajo el astro rey, una daga de oro llamó la atención del licántropo, él no era un hombre codicioso, pero sabía que aquellos objetos mataban a la gente, y no podía dejarlo a la vista de los niños, así que cogió la hoja de la daga y la guardó en su pantalón, desconociendo que no era una daga de combate, sino una daga ceremonial, que como mucho podría cortar la blanda carne de una gallina, pero que a la de un humano no haría ni un rasguño, además de que el material que la formaba, oro puro, no resistiría el embiste de otra hoja, y que se rompería al primer contacto. Pero todo esto lo desconocía Fenrir.

La niña a la que más pegado había dormido el genético tiritaba ahora de frío por la falta de calor por la falta de calor que le proporcionaba el genético al abrazarla. Fenrir la miró con tristeza, su estado no era muy bueno, estaba delgada en exceso y tenía la cara pálida... debía hacer algo o puede que nunca más volviese a despertar, como pasó con Linna. Se quitó la chaqueta de cuero y la tapó con delicadeza, procurando no despertarla, ya que aunque el genético no fuese muy sutil de normal con los niños tenía un don, era capaz de acercarse a ellos sin parecer agresivo, a diferencia de con otras personas.

Se dirigió a la puerta de la iglesia y pasó por el lado de la hoja que faltaba, contempló el lugar destrozado, las ruinas apiladas unas sobre otras. Un pequeño riachuelo discurría entre unas cuantas piedras, y a los dos metros se unía con otros pocos riachuelos para formar un pequeño río, no de gran tamaño, pero suficiente para poder asearse la cara de buena mañana. Fenrir se acercó y se agachó para lavarse la cara. Se echó agua y bebió una poca para quitarse la sed y se lavó un poco las manos.

Los pequeños despertaron, empezaron a jugar, Fenrir los miró feliz, por fin estaba donde debía estar, al lado de los más pequeños, protegiéndolos.


Última edición por Fenrir el Lun Abr 11, 2011 7:18 pm, editado 1 vez
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Re: Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

Mensaje por Invitado el Lun Abr 11, 2011 7:17 pm

Un rayo de sol me daba en el ojo. Fruncí el ceño despertando aturdida y con el cuerpo dolorido. Por unos segundos no recordé donde estaba... pero sentí una pesada cadena alrededor del cuello y eso me hizo despertar de golpe. Me incorporé de un salto abriendo los ojos como platos. Frente a mi alguien estalló en risotadas mientras me cegaba con un rayo de sol que dirigía a mis ojos con un pequeño espejo.

-Buenos días, gatita perezosa.

Pegué las orejas al cráneo sintiendo como se me erizaba el pelaje. Mi reacción provocó una nueva carcajada y por fin, el tipo guardó el espejo. Parpadeé, aun cegada por el brillo, y le miré. Un humano sucio, mal oliente y con aspecto desgarbado. Tenía el pelo alborotado y oscuro, una barba descuidada que le hacía parecer un asaltador de caminos y los dientes amarillentos, casi amarronados.

El apestoso eructó mientras se reincorporaba.... sujetando la cadena que me ataba el cuello. Sin darle tiempo a decir o hacer nada me lancé sobre el. La sorpresa quedó patente en sus ojos cuando cayó derribado por mi peso y mis garras dejaron de ser suaves y peludas para mostrar las afiladas uñas que acerqué a su cuello.

-Libérame.... ahora....- ordené bufando y mostrando mis dientes.

El sonrió de forma extraña mirandome a los ojos.

-Creo que no, gatita.

Alguien me asaltó por detras, enrollando los gruesos eslavones de otra cadena alrededor de mi cuello y apretando. Abrí la boca sintiéndome asfixiada, boqueando mientras mi atacante tiraba hacia atrás y me alejaba a rastras del humano derribado.

-Basta de tonterías. Domitor quiere que este lista para esta noche.

Me retorcí y pataleé tratando de huir de la cadena que empezaba a ahogarme. Solo se aflojó un poco en torno a mi cuello cuando el humano barbudo, que ya se había levantado, me colocó un bozal apretándo las correas con fuerza.

-Deberíamos ponerle tambien guantes, menudas garras tiene la condenada.

-Coje la sangre y déjate de cháchara.- dijo el que sujetaba la cadena. Traté de zafarme con un nuevo forcejeo pero el apretó la cadena de nuevo negándome el aire. Sentí que me iba a estallar la cabeza y estuve a punto de desmayarme cuando el aflojó de nuevo el "lazo".- Lleva la sangre a Domitor, yo me encargo de ella.

Bajé la mirada y a través de un velo que enturbiaba mis ojos, vi un cuenco que goteaba sangre. Mi sangre, que brotaba de un corte en mi muslo. El humano barbudo guardó una daga ensangrentada en su cinto y se alejó con el cuenco de sangre. Le seguí con la mirada totalmente inmovil. El hombre que sujetaba la cadena en torno a mi cuello acercó su rostro a mi cabeza. Cuando habló, pude sentir su aliento en mi oreja.

-Más te vale ser buena, Antropomorfa, y ser util. Domitor quiere un guardian que le ayude en las cacerías, pero no tiene compasión con los que resultan... desechables.

La cadena se aflojó del todo y yo caí de rodillas, tosiendo, boqueando y con lagrimas en los ojos. Sentí un tirón que me hizo girarme hacia el que ahora sujetaba las cadenas que me aprisionaban por el cuello. Me sorprendí ante la poca estatura de mi cautivador, aunque sus músculos dejaban claro que no sería facil vencerle.

Spoiler:

Abrí la boca para decir algo, pero un nuevo tirón me hizo cambiar de idea. Solté un quejido sintiendo el cuello amoratado y casi en carne viva. Aun me dolía al tragar saliva. El enano sonrió con una mueca fiera y la mirada más sucia que había visto jamás. No pude evitar que mi cuerpo temblara como si aun siguiera en mitad de la nieve cuando me condujo de la cadena hacia fuera de los establos.

-Vamos, gatita, te espera tu sesión de entrenamiento.



Última edición por Demeter el Lun Abr 11, 2011 9:36 pm, editado 1 vez
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Re: Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

Mensaje por Fenrir el Lun Abr 11, 2011 7:21 pm

Terminó de asearse y se puso en pie. Ya no tenía la boca seca, pues había bebido de ese mismo riachuelo, las blancas puntas de su larga melena estaban ahora levemente mojadas por culpa del agua. Soplaba un viento fresco, invernal, por entre las derruidas casas.

El paisaje era desolador, los montones de escombros se apilaban sin orden ni sentido en montículos aleatorios repartidos de forma esporádica por las calles. El polvo reinaba en las calles sobre todas las cosas, la visión monocroma del licántropo no le restaba mucho al paisaje, quitando de algún que otro hierbajo, era todo de un tono gris uniforme apenas resaltado por esporádicas manchas negras.


A los oídos del licántropo llegaban las voces de los niños, risas, algunos gritos por culpa del resultado en alguna pelea con sus espadas de madera, y algún que otro llanto. Todo eso reconfortaba al enorme hombre de melena blanca, hacía mucho tiempo que no estaba rodeado de niños, y ahora que lo estaba no iba a dejarlos solos por nada del mundo, al menos eso pensaba él...

-Fenrir - le gritó la voz de la niña a la que le había dejado su chaqueta de cuero - ven por favor -
Cuando a los oídos del licántropo llegó esa "orden" no se pudo resistir y comenzó a correr hacia la catedral abandonada, reprimiendo de puro milagro su transformación, pues sabía que asustaría a los pequeños - Di... Dime - dijo torpemente el licántropo, intentando pronunciar con claridad, aunque su manejo del lenguaje era más que torpe, pues apenas sabía lo que Linna le había enseñado antes de morir.

Los pequeños se amontonaron a su alrededor sonriendo, aunque se notaba que era una sonrisa un tanto forzada - Tenemos hambre - dijo uno con el pelo castaño. Todos repitieron lo que dijo ese y comenzaron a mirar al hombre como si llevase comida encima - ¿Sabes cazar? - preguntó uno, pues no había nadie cerca que vendiese comida para poder robarle lo necesario. Al hombre lobo casi se le salen los ojos de las órbitas al oír la palabra "Cazar". Por supuesto que él sabía cazar, apenas había hecho otra cosa desde que había salido del castillo aquella noche de verano -Sí - dijo el hombre, con mayor claridad que antes al ser un monosílabo.

Los chicos se alegraron tanto que comenzaron a dar saltos a su alrededor, gritando, alegrándose de tener un cazador entre ellos - ¿Podemos ir al bosque a cazar? - preguntó uno. Fenrir negó con la cabeza, no quería que lo vieran transformado, por lo menos no por ahora - Yo... ca...cazar... so...solo - terminó por decir al cabo de unos instantes de tartamudear. Dejó su espada colgada de un sitio donde no llegasen los niños, para que no se dañasen, y salió de la iglesia solo con la mochila vacía a la espalda, los pequeños suponían que sería para llenarla de carne... si ellos hubieran sabido que era para no destrozarse la ropa con la transformación.

Se internó rápidamente en el bosque que rodeaba a la pequeña aldea en ruinas. El sol caía poco a poco tiñendo el horizonte de rojo carmesí con las luces oscuras del crepúsculo adornando la tarde. Buscó el primer árbol que le pareció oportuno y se desnudó para poner toda la ropa en la mochila y transformase. De nuevo su morro se alargó, sus fuertes brazos se convirtieron en patas de tono plateado, que en lugar de acabar en manos morenas tenían su final en peludas zarpas perrunas, acabadas a su vez en oscuras y afiladas uñas de color negro mate, listas para desgarrar la carne. Al final de su espalda comenzó a salir una cola del mismo color que el resto de su cuerpo actual, plateada. Sus dientes "humanos" se fueron convirtiendo rápidamente en dos filas de serrados dientes caninos, hechos con el único propósito de acabar con lo que se cruzase en su letal camino.
Un aullido cortó el aire en todas las direcciones, de nuevo se sentía completo, en la forma que mejor dominaba, la de lobo.

Buscó por todo el bosque algún animal con el que pudiese cargar después de muerte, un nova se cruzó en su camino, y sin poder resistirse al hambre que tenia le saltó encima desde un lateral, partiendo las costillas del animal en su camino. Con las afiladas fauces desgarró con presteza la piel del cuello del animal, buscando darle una muerte rápida e indolora. Una vez muerto lo comenzó a devorar por el estómago, y una vez que dejó tan solo medio cadáver con carne volvió a su tarea, ahora con el morro lleno de sangre y la respiración algo más trabajosa por culpa del líquido rojizo que se colaba entre sus fosas nasales.

Ahora tocaba buscar algo que llevar a los niños. Algo más pequeño, como un ciervo o una oveja, tal vez un ternero extraviado, con suerte. Pero no lo encontró, lo más pequeño que halló fue un cervatillo de seis meses de vida. Era grande para su edad, aunque se reconocía su juventud por culpa de la ausencia de cuernos en su cabeza. Fenrir se agazapó entre dos arbustos esperando a que el animal bajase la guardia, su respiración casi se paralizó, el ritmo de su corazón iba un tanto más rápido por la emoción de la caza. Dio un paso hacia delante quebrando sin querer una pequeña rama que cedió inevitablemente a su paso. El cervatillo salió a la fuga, Fenrir tras él; la persecución no duró mucho y acabó con fatídico resultado para el herbívoro. Nuevamente seccionó la yugular de otro animal con sus poderosas mandíbulas y arrastró en cadáver hasta las cercanías de donde había dejado su mochila. Se transmutó de nuevo en humano y se vistió con prisas, la cacería le había llevado casi una hora, del sol ya tan solo se veía una leve porción que no se ocultaba todavía en el horizonte. Se puso el ciervo al hombro y echó a andar.

En un rato, no demasiado, llegó a la iglesia de nuevo. Ya era de noche, la luna comenzaba a salir tímidamente por el horizonte este. Los niño habían encendido una pequeña hoguera. Todos se alegraron de la pieza que Fenrir había conseguido, pues esperaban un conejo o dos, pero no un ciervo de tamaño considerable. Aunque algunos se preguntaron como lo había cazado sin espada. Cocinaron al animal para comérselo. Cenaron como nunca, la carne era blanda y sabrosa, el calor del fuego se agradecía en el cuerpo, y además les proporcionaba luz para ver en la oscuridad, el ambiente era inmejorable hasta que los finos oídos del licántropo captaron un leve sonido, como una piedra al caer al suelo. Se giró precipitadamente y agarró su espada de donde la había dejado, la sacó de la vaina y se puso delante de los chiquillos, esperando a cualquier asaltante para ensartarlo con la espada sin piedad, si es que buscaba dañar a los niños.
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Re: Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

Mensaje por Invitado el Lun Abr 11, 2011 7:26 pm

El enano me condujo con brusquedad y agarrando de mi cadena al exterior. Los temblores de mi cuerpo aumentaron conforme mis patitas pisaron la fría y húmeda tierra. El sol había salido, tímido e inseguro, y había derretido la nieve amontonada durante la nevada nocturna, dejando la tierra empapada y blanda.

El enano dio un tirón de la cadena, impidiendome detenerme ante esa primera y desagradable sensación. A los pocos pasos ya tenía el pelaje de brazos y piernas humedo, desordenado y embarrado. Tragué saliva, incómoda por la humedad y el frío. Si al menos no me obligara a avanzar a cuatro patas....

Pronto ese sería el menor de mis problemas, ya que el enano demostró ser el más cruel y huraño de todos los componentes de su raza que había podido conocer hasta la fecha. Tratándome como a una simple bestia, tal y como habían hecho en aquel circo, el enano se armó con un látigo y manteniendome en todo momento presa de la cadena y con el bozal sujetando mi cabeza, me obligó a cumplir con lo que el llamaba "entrenamiento", sacudiéndome un latigazo a la mas mínima oportunidad.

Me obligó a trepar por paredes y árboles hasta que casi conseguía superarlos de un brinco, a recorrer una y otra vez una zona llena de piedras, charcos profundos y carbones encendidos hasta que lo cruzaba con la suficiente rapidez.... cuando se acabaron las pruebas que parecían preparadas para los nuevos "guardianes" que los vampiros ansiaban, el enano simplemente me hizo correr en circulos a su alrededor, sin soltar el extremo de la cadena pero dejándola larga y golpeandome con su látigo ante el minimo gesto de querer parar.

El sudor producto del ejercicio fisico se enfriaba por las bajas temperaturas y dejaba mi cuerpo empapado y helado. A cada bocanada de aire sentía en mis pulmones el punzante frío del ambiente y poco a poco empecé a sentir un eco de molestia en mi pecho.

No me permitió parar.... ni comer... ni beber.... y cuando la tarde empezaba a estar bastante avanzada mi cuerpo no resistió más. Me fallaron las patas durante la carrera en círculos y tras unos cuantos trompicones acabé en el suelo.

Escuché el chasquido del látigo antes de que golpeara mi piel, abriendo un nuevo surco en mi espalda, pero esta vez el cuerpo no me respondió y no fui capaz de ponerme en pie. Tras el tercer latigazo y al comprobar que ya no era capaz de levantarme, el enano hizo llamar al apestoso humano barbudo que me despertó.

-Llévala dentro y dale un baño con agua caliente y algo de comer.- le ordenó con voz ronca. Luego alzó la vista al cielo, al sol que pronto comenzaría a descender hacia la tierra de nuevo- Domitor querrá llevarla de caza hoy, date prisa.

El humano maloliente tomó mis cadenas y prácticamente me arrastró de regreso al interior de las cuadras. Allí me introdujo a la fuerza en una bañera que se derramó por los bordes por mis forcejeos. El agua estaba cálida... pero seguía siendo agua y casi me llegaba al cuello. Chillé y me debatí con debilidad, mareada por el ataque de pánico que estaba sufriendo. Mis suplicas no consiguieron nada con el ahora empapado... y enfadado.. humano, y no me vi libre de la bañera hasta que estuve totalmente limpia.

Entre temblores fui secada con una aspera toalla por el humano, del que enseguida me percaté de que estaba frotando demasiado ciertas zonas. Le dediqué un nuevo bufido que respondió con una risotada rasposa y me dejó la toalla con un ademán, para que yo misma terminara de secarme.

Cuando segun ellos estuve presentable me hicieron pasar al interior de la enorme casona de los vampiros para esperar el despertar de los amos. Me mantuve junto a la chimenea hasta que entré en calor y me trajeron un cuenco- un cuenco!!! que se pensaban que era?? un perro??!!- de tibia leche de vaca. ¿Creían que podría subsistir solo a base de leche? Mi estómago rugía, suplicando algo solido que echarme a la boca...pero no rechacé la leche.... aunque sabía un tanto extraña.

Como salidos de la nada los vampiros hicieron su aparición, majestuosos y altaneros, y comenzaron a dar órdenes a sus sirvientes, que prepararon todo lo necesario para la salida nocturna.

Y comenzó la partida de caza. Tuve que seguir a la carrera a los caballos sobre los que montaban los vampiros... supuse que por eso el enano me había hecho correr tanto. Logré no quedarme atras, y ahorcarme con mi propia cadena que estaba atada a una de las sillas de montar, hasta que finalmente se detuvieron... tras cruzar casi en su totalidad el bosque.

Me senté jadeante y agotada por la carrera mientras uno de ellos inspiraba profundamente por la nariz.

-Los hemos encontrado.- dijo el vampiro, un tipo calvo y palido, a sus dos compañeros, un hombre moreno y apuesto y una joven y hermosa rubia.

En ese momento sus miradas se centraron en mi y noté como soltaban mi cadena de la silla de montar.

-Tu turno, traelos.

Era el momento...quizá no el mas adecuado, pero era la primera vez que ninguno sujetaba mi cadena. Tenía que salir corriendo......QUERIA salir corriendo.... pero sentí un tirón parecido al de la cadena de mi cuello... algo que me estrujaba el corazón y los pulmones y que me empujaba a cumplir con la orden del vampiro.

Una sensación agónica...que jamás había experimentado antes.

Con pasos inseguros me adelanté hasta ver unas ruinas en las que crepitaba una hoguera. Me sobresalté al ver lo que querían cazar los vampiros, y en mi retroceder golpeé una piedra suelta con mi zarpa que rodó en el leve desnivel que había desde nuestra posición hasta el claro donde los restos de la construcción humana se encontraba.

-Niños.....oh Diosa...- miré a los vampiros con cara de horror- quereis comer niños!!!

-Traelos.- repitió el vampiro.

Ahí estaba de nuevo la orden... y ahi estaba de nuevo esa horrible sensación.....

Clavé mis zarpas en el suelo tratando de resistirme a su orden y dejando escapar un bufido. No atacaría a niños. Eso jamás.
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Re: Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

Mensaje por Fenrir el Lun Abr 11, 2011 7:33 pm

El licano aferró más la espada a sus manos al escuchar unas voces débiles. Daban ordenes y hablaban sobre encontrar algo, él no sabía a que se refería, pero las expresiones de terror de los niños, en especial de la pequeña de cabellos rubios, cuya mirada estaba enfocada directamente en la oscuridad que proporcionaban unos escombros. Tembló de manera increíble al ver una figura flaca y calva moverse de sombra en sombra, evitando la luz roja del sol, que caía a plomo en las últimas horas de luz del día. Dormir hasta tarde se pagaba.

-Largo - dijo el licántropo mientras sentía como un escalofrío le recorría la espalda. Olisqueó el aire y notó el perfumado aroma de una fémina, no sabía la raza, pero olía bien. Aunque sus delicadas fosas nasales también captaron otro olor conocido, el de la carne podrida, el de un no-muerto.... el los vampiros. A sus oídos seguían llegando voces, algunas reales y otras producto de su escasa imaginación, que mezclada con el terrible pasado del genético hacían que este tuviera la sensación de estar rodeado de vampiros.

La hoja de la espada lanzó un corte a ciegas, no iba hacia nadie, solo al aire, donde él veía la figura de un vampiro riendo tras matar a una niña. Su pulso se aceleraba cada vez más y sus manos sudaban en abundancia bajo los guantes de cuero que usaba para que la espada no resbalase de sus manos. Ante sus ojos solo había escombros, simples trozos de piedra vestigios de lo que un día fueron. Pero su mente visualizaba cosas peores. Uno de los niños dio un ahogado gemido cuando algo lo asaltó por la espalda, gemido que no tardó en cortar el aire en dirección a Fenrir. Lanzó la espada al suelo, despreocupándose de que otro la agarrase, y se giró con velocidad para saber que había producido ese pequeño grito.

Un ser de piel pálida, ojos saltones y mejillas chupadas estaba forcejeando con todas sus fuerzas, que no parecían muchas, con uno de los niños más mayores, que no alcanzaría los doce años, para intentar morderle el cuello. Mostraba sus colmillos sin ningún tipo de pudor y cada ve se acercaba más a la delgada figura del muchacho, que lo retenía a duras penas y gemía de dolor, notando como sus muñecas se doblaban más de lo debido. Fenrir rugió de manera feroz y sin pensarlo dos veces se lanzó en un brutal salto a por el ser que intentaba dañar al niño.

Golpeó sus costillas con el hombro y lo derribó como a una ficha de dominó, dejándolo debajo suya y no tardando ni dos segundos en empezar a golpear frenéticamente su cara con los puños, con una fuerza fuera de lo común incluso para un licántropo. El ser se quejaba y se cubría el rostro en vano con las manos, recibiendo fuertes impactos en esta. Uno tras otro los puñetazos del genético le llovían en la cara como un monzón al campo. Sin descanso. Al final lo cogió del cuello con una mano y sacó la vieja daga de oro que había hallado antes en el altar, sin ninguna clase de piedad la hundió en su ojo derecho hasta que la empuñadura hizo tope, perforando con los treinta centímetros de hoja su cerebro y matándolo en el acto.

Se puso en pie, dispuesto a enfrentar a la nueva figura que se había presentado de entre las ruinas. Pero algo le asaltó por la espalda, clavando dos garras en su espalda y haciendo un corte en esta, aunque no muy grave. Fenrir gritó encolerizado y lo cogió de las manos alzándolo por encima de su cabeza y arrojándolo como si fuera una simple pluma contra una fina columna de oro en la que el ser quedó estacado a más de un metro de profundidad. Ahora salían más de esos monstruos, todos con piel pálida y colmillos largos, buscando la dulce sangre de los niños humanos - ¡Vampiro! - bramó furioso Fenrir mientras, a falta de su espada, se rebatía a puño desnudo contra las caras de estos, recibiendo algunos ataques pero dando una verdadera paliza a los que se acercaban a su enorme figura humana.

Mientras tanto, el niño de cabellos rubios que había llevado a Fenrir a ese mismo sitio se acercó a la espada de este y la cogió mientras veía a Demeter entre las sombras de las piedras. La alzó con facilidad, como su la hoja no pesase nada, y se acercó a su hermana , cubriéndola detrás de él con su cuerpo, al igual que al resto. Parecía ser el mayor, de unos catorce años - Aléjate de ella - dijo en tono grave mientras el filo plateado de la hoja destellaba con el último rayo de sol del día, dando paso a la luna blanca de nuevo, alzándose peligrosamente entre espesos cúmulos de nubes, amenazando con bañar con su luz de plata al licántropo

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Off: Estos son los vampiros contra los que Fenrir lucha. Puedes hacer lo que gustes con ellos, ayudarlos, matarlos o simplemente ignorarlos y centrarte en los niños.

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Re: Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

Mensaje por Invitado el Lun Abr 11, 2011 7:34 pm

Spoiler:
Estos son los vampiros con los que esta Demeter

La rubia

El guapo

Y el calvo

El vampiro calvo emitió un bufido al ver la torpe carga de su compañero.

-Ese idiota lo va a echar todo a perder de nuevo. Como no se centre le arrancaré esa lunática cabeza que tiene! Puaj, ire a ayudarle, ese tipo parece duro.- el tipo desenvainó una enorme espada bastarda y se lanzó al ataque sobre su caballo, casi pisoteandome en el proceso.

La hermosa vampira rubia dejo escapar un respingo y llevó su pálida mano a la enguantada de su acompañante, el hombre moreno y apuesto.

-Ahi esta ella, ese pequeño tesoro. La quiero.

-La tendras, querida.- dijo el mientras besaba su mano con cortesía.

Tras compartir una sonrisa con la que parecía ser su pareja, el vampiro se giró para mirar ceñudo a la felian.

-Ya la has oído, sierva. ¡Traela!

Esta vez no pude resistirme más. Brinqué hacia adelante y avancé a la carrera hacia la presa que los vampiros me habían señalado, una pequeña niña rubia. No fui capaz de detener mis patas ni mi alocado corazon, que latía como si estuviera en medio de la más emocionante de las cazas. ¡Era horrible! Tan solo disminuí la velocidad cuando me acerqué, pero fue para comenzar a acecharla entre las rocas y la vegetación, no para detenerme.

Alguien se interpuso entre mi y mi presa, un niño rubio solo un poco más mayor que ella y que sostenía con esfuerzo una espada a todas luces demasiado pesada para el.

- Aléjate de ella - me gritó tratando de parecer amenazante.

Reconocí el miedo en sus ojos y sentí una punzada de dolor al saberme responsable de ese miedo. No.... de nuevo clavé las garras en la tierra, bufando desesperada y tratando de resistirme. No atacaría a niños. Esos niños eran como mis niños, los que dejé atras en aquella ciudad humana. Cerré los ojos y repasé sus caras sonrientes una a una. El tirón seguía ahi....no era suiciente.

-Corred.....-murmuré desesperada, sabiendo que no podría reprimirme mucho mas. El niño me miró atónito y esta vez solté un fuerte rugido- CORRED!!!!!!

Ambos niños huyeron asustados, el mayor tirando de la mano de la pequeña que gritaba. Mala idea, la peor de todas. Ahora la presa corría. Y yo me lancé a la carrera tras ella. Solo tardé unos cuantos brincos en alcanzarles de nuevo. El niño se giró espada en mano para hacerme frente pero no fue lo suficientemente rapido y le propiné un fuerte empujón, derribándolo y apartándolo de mi camino. La niña me miraba aterrada y con los ojos llorosos, retrocediendo. Su pie pisó una piedra y la hizo caer hacia atras.

Yo resoplaba apretando los dientes y tratando de detener mis patas, que continuaban avanzando hacia la niña vulnerable.

-Corre....por favor...no puedo.....- la miré a los ojos- ....tienes...que correr mas que yo....

Ella me miró con los ojos como platos y a mi espalda oí al niño que la llamaba. Mi cuerpo se tensó, listo para saltar sobre mi presa.
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Re: Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

Mensaje por Fenrir el Mar Abr 12, 2011 12:09 am

El licántropo seguía rebatiéndose a puñetazos, a falta de su espada, contra los vampiros, que seguían sabiendo de ninguna parte y parecían no acabarse. Dos se engancharon a sus espaldas, dos que quizá fueron los que peor lo pagaron, pues en una muestra de brutalidad total el genético clavó sus dientes en las manos de ambos uniéndolas por un mordisco de fuerza descomunal que hizo que ambos dejaran escapar un grito. Una vez pudo coger a los dos con una sola mano cerró su manaza sobre sus indefensas muñecas hasta que el crujir de huesos se escuchó cortando el aire, y en ese momento comenzó a girar con los dos chupopteros girando cual maza en sus manos, derribando a sus hermanos como bolos.

Durante unos segundos tumbando vampiros de ese modo acabó por soltarlos en mitad de un giro, derribando al último que quedaba de pie y arrojándose a por ellos cual animal furioso, cortando finalmente sus cuellos con una enorme piedra que había en el lugar, tirada por el suelo entre los escombros, y que pese a ser roma acabó por cortar los blanquecinos cuellos de los no-muertos a base de golpes. Mientras tanto, Demeter lidiaba con la pequeña de cabellos rubios y ojos esmeralda, que pese a estar carcomida por el miedo aguantó firme en su lugar, ayudando a su hermano a levantarse.

-Es... estás bien - preguntó la rubia mientras el joven se terminaba de poner en píe, algo dolorido por el empujón y con la espada entre las manos, temblando como la hoja de un árbol ante la fría corriente del viento otoñal. La luz de la luna se filtraba a duras penas entre la gruesa capa de nubes que la mantenían totalmente oculta ahora, impidiendo saber si era luna llena o una luna más. La tranquilidad de ese lugar había desaparecido, se había visto derrocada por la sangre, los gritos y la batalla.

-Va... vamos Eli... - fue lo único que pudo decir el pequeño justo antes de que un nuevo golpe lo sacudiera, enviándolo varios metros hacia atrás - ¡Aparta! - gritó con asco un hombre calvo, alto y fornido que vestía, entre otras prendas, una chaqueta de cuero negra y holgada. Su cabeza, calva e incluso lustrosa refulgía bajo la luz de una antorcha que ardía al fondo de la estancia, que nadie había encendido pero que ardía, proporcionando luz a todo el lugar - ¡Ahora ven aquí! - ordenó el hombre a la niña, que se negó a obedecer, aumentando la cólera de este - ¡Qué ven... - no pudo terminar la frase, pues antes de hacerlo una sombra más grande que la propia niña lo asaltó por el costado, haciéndolo rodar por el suelo con el ser desconocido y levantando una nube de polvo considerable.

Cuando esta se disipó se pudo ver al calvo lidiando con la mandíbula abierta de un lobo de color plateado como el acero, cuyo espeso pelaje relucía como el metal bajo la luz de la antorchar. De sus fauces restallaba saliva que caía directamente sobre su cara, lisa y blanca como las de los otros, ya muertos... de nuevo - ¡Bestia! - gritó, justo antes de poner ambas botas negras en su pecho y hacerlo rebotar hacia atrás con un fuerte golpe del cual el lobo pudo recuperarse con rapidez y ponerse a cuatro patas en el suelo. Un aullido suyo desgarró el aire y cortó el viento. Los músculos de sus patas traseras se tensaron y en un segundo salió a la carrera, buscando únicamente la cabeza del vampiro calvo, olvidándose del resto, y enzarzándose con este en una brutal pelea a muerte de la cual salía despedidos mordiscos, puñetazos, zarpazos, gritos y aullidos por doquier.
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Re: Dos mundos unidos por un único lazo {Privada}

Mensaje por Invitado el Miér Abr 13, 2011 12:22 pm

La niña no me hizo caso. No corrió. No buscó donde esconderse de mi.... y solo apartó sus enormes ojos de mi para ayudar al que supuse que sería su hermano, por el gran parecido de ambos. ¿Por que se lo tomaba con tanta tranquilidad? ¿Acaso no veía la tensión de mis musculos y las garras clavadas al suelo?

-Es... estás bien - dijo ella mientras lo ayudaba a levantarse.

-Va... vamos Eli... -apenas le dio tiempo a terminar de hablar antes de estrellarse de nuevo contra el suelo.

El vampiro calvo apareció como salido de la nada, con la boca manchada de sangre que enseguida supe que era de niños. Sufrí un escalofrío y noté como una furia seca y ardiente nacía en mi estómago.

Le vi avanzar hacia la niña.

-...No la toques...- dije sintiendo dificultad para que me saliera la voz.

-¡Aparta!- gritó al tiempo que me derribaba de una patada. La niña comenzó a retroceder y el sonrió, mostrando sus colmillos afilados y ensangrentados.- ¡Ahora ven aquí! - ordenó. La niña rubia negó conla cabeza y retrocedió otro paso. El emitió algo parecido a un gruñido, avanzando hacia ella con las manos cual garras preparadas para atraparla - ¡Qué ven... -

Algo lo interceptó, golpeándolo con tal brutalidad que lo alejó de la niña unos cuantos metros. Me reincorporé sintiendo dolor en mis costillas, agradecida de lo que fuera que había interrumpido al vampiro. El alivio duró poco, pues en cuanto el polvo que se había levantado tras el choque de ambos cuerpos se disipó... pude ver que era lo que acababa de llegar.

Garganta rugiente. Dientes enormes, afilados. Encías llenas de babas. Ojos como carbones encendidos. Un aullido me heló la sangre en las venas. ¡Un lobo! ¡Un enorme lobo!

El vampiro se enzarzó en una cruenta batalla cuerpo a cuerpo con el can pero yo ya había perdido interés en el. Pasado el momento inicial, el pánico atravesó mi cuerpo y la adrenalina quemó mis venas a su paso. Sin pensarlo y apenas notando el tirón que antes sintiera por las órdenes de los vampiros, tomé a ambos niños, uno bajo cada brazo, y eché a correr atravesando las runias y buscando la seguridad del bosque, alejándome tanto del lobo como de los vampiros.

Debía encontrar un lugar, un sitio donde ocultarnos. ¿Pero cual? La noche caía y los vampiros vagarían por doquier.... y el lobo podría encontrar nuestro rastro. Por un instante me imaginé el cuello de la niña rubia entre sus dientes, afilados y blancos. ¡No! Lucharía hasta la muerte si fuera necesario. ¡Como mi madre!

Por el rabillo del ojo pude ver un hueco oscuro entre unas rocas, bajo un árbol caido. Una pequeña cueva. Hacía allí me lancé con los dos niños, a los que coloqué lo más al fondo que pude de la misma.

-Quietos.- les dije en susurros- No hagáis ruido.

Regresé al exterior y con esfuerzo arranqué parte de la corteza, colocándola después a modo de puerta, tirando con fuerza para tratar de dejarla encayada en el suelo. La cueva no era muy profunda y teníamos que permanecer juntos, casi aplastados, para mantenernos lejos de la entrada.

Abracé a los dos niños, colocando mi cuerpo entre ellos y la entrada. Temblaba. Estaba aterrada. Pero les sonreí tratando de que no se asustaran.

-Tranquilos, no nos encontraran. Y en cuanto amanezca os llevaré a la ciudad más cercana.

A través de las rendijas de la corteza de arbol vi desaparecer el último rayo de sol. Una ráfaga de aire frío se coló y dejó caer fría humedad solidificada en mi nariz. La noche ya había llegado... y con ella parecía venir una nueva nevada.
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