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Vías de fuego y sangre

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Re: Vías de fuego y sangre

Mensaje por Inuwel el Miér Dic 28, 2011 1:49 am

-Mmmmffffmmm-Se quejaba el sujeto que estaba debajo de Inuwel con la boca amordazada por un velo azul y sus brazos bien afirmados por una cuerda ligeramente gruesa, Inuwel sencillamente ignoraba sus quejas, en esos momentos su vista recorría el vagón por si algún estúpido se le ocurría alzar la voz o por si había algún espía dentro de ese mismo vagón, pero la calma reinaba en ese mismo momento, nadie decía nada, todos miraban expectantes como aquella muchacha que parecía una simple mujer innalí terminó atrapando a ese hombre bomba considerando que ninguno de los hombres que estaban en ese vagón tuvo los cojones de siquiera alegar.

Luego de unos minutos de revisar en que nadie se moviera o dijera nada, Inuwel aflojó un poco el velo que cubría la boca del hombre para interrogarle, sostenía su cabello desde la nuca con rudeza, le alzó ligeramente el rostro para susurrarle al oído con cautela.

-Adelante, te doy la oportunidad de que me cuentes a qué clase de juego están jugando, te doy la oportunidad de que digas algo antes de morir, ¿no te parece amable de mi parte?-Inquirió con un toque malicioso en su voz mientras una tenue sonrisa se asomaba entre sus labios, el hombre sudaba la gota gorda, parecía como si realmente no quisiera morir, pero entonces, ¿por qué se habría ofrecido como hombre bomba?, eso era un suicidio prácticamente... aunque claro, siempre pudieron haberle obligado.

-Nonono me mates- Comenzó a murmurar enseguida con el labio inferior tembloroso y hablando entrecortadamente- sisi meme matas, exploplotaré, la bomba está unida a mi corazón, si este deja de latir explota, y si me lo quitan… lo hará igualmente, yoyo jurojuro que no quería hacer esto, yo, yo… no queria-

Inuwel alzó una ceja frente a esa revelación, tuvo que apagar sus instintos asesinos para no terminar matándolo y explotando en pedazos por culpa de la bomba, aunque tampoco descartó la idea de que el sujeto estuviera mintiendo, se mordió el labio inferior pensativa, por un lado prefería exterminar enseguida a sus enemigos para que no resultaran un estorbo a futuro como solía ocurrir siempre que se les perdonaba la vida, pero por otro lado, si ese hombre realmente decía la verdad ella estaría cavando su propia tumba al matarle.

-Que haré contigo entonces…-Murmuró suspirando más para si misma que para él como si tuviera un largo trabajo que hacer y no tuviera ganas de comenzar–Que haré…-Repitió con voz pensativa aunque arrastrando ligeramente las palabras estrellando de golpe el rostro del sujeto contra la superficie del tren para romperle la nariz de pura rabia que le causó el comentario de este. Bien podría ella tratar de escapar del tren y dejar a todos estos infelices a su suerte, pero el problema recaía en que su orgullo había sido herido por aquel tipo de los arcabuces y no perdonaría nunca tal osadía de aquel humano estúpido, así que se quedaría, tenía que continuar y acabar con la vida de ese sujeto.

Pero entonces un leve sonido alertaría de inmediato sus sentidos y por cosa de inercia alzaría el cuerpo del sujeto como escudo para lo que sea que pudiera venir del otro vagón, fue entonces que sus ojos vieron la presencia de un sujeto con un arco en sus manos, arma, que para suerte de la mujer, no utilizó, pero aún así Inuwel no bajó la guardia y lo miró interrogante al tiempo que olisqueaba el aire como siempre hacía para reconocer a los demás, ya que los licanos no ven por la vista, ellos reconocen a los demás por la particularidad de sus sonidos y su aroma. Fue entonces como percibió lo que era y luego de escucharlo bajó la vista hacia el desagradable sujeto bomba que tenía aprisionado, por lo visto lo que este había dicho era cierto frente a que si moría explotaba… lástima, entonces viviría.

-¿No tienes manada?-Fue lo primero que se le ocurrió preguntar, pregunta cuya respuesta le haría mirarle con tanto recelo y desconfianza como si se tratara de cualquier raza, y es que su aroma no estaba impregnado por ningún otro de su misma raza, o al menos, en esos momentos parecía que estuviera solo, no confiaba mucho en los errantes o exiliados además que tenía ciertas diferencias con el clan comene-dag por lo cual necesitaba saber qué era. De todos modos ambos tenían la misma meta en esos instantes así que no se mostraría agreste… por ahora.

-Claro que tengo armas…-Respondió como si aquella pregunta le hubiera ofendido, volvió a amarrar la boca del hombre con el velo azul para que no se pusiera a gritar para luego incorporarse aceptando la mano que Giovanni le ofrecía dando a entender de esa forma que sí estaba dispuesta a unir fuerzas con él. Una vez de pie encaminó sus pasos hacia su puesto, sacando de su bolso sus sais y su espada corta, las otras armas las tenía bien camufladas en su cuerpo, por lo demás caminó hacia la entrada del otro vagón sin dejar de inspeccionar a su compañero que después de presentaría como Giovanni.

-Inuwel-Diría ella como respuesta –Y si, la verdad es que él me dijo, sin embargo si no fuera por tu confirmación probablemente no le hubiera hecho caso... ni modo, habrá que ir noqueando tipos-Y dicho aquello le dio después unas palmadas en el hombro como si le diera las gracias para adelantarse unos pasos y posicionarse el frente, luego, se volvió levemente en su dirección para agregar -Está bien, trabajemos juntos, será mejor así, pero cuéntame todo lo que sepas, yo solo se que hay un tipo loco y desagradable dando vuelta por los vagones... ah, y una cosa, no oses adelantarte en ir contra ese sujeto, el de las armas de fuego, él tiene una cuenta pendiente conmigo, y si lo haces no me quedará otra que vengarme contigo, y ... bueno, no es la idea, ¿vale?, lobo solitario-Mencionó entonando lo último como si fuera una burla que solo un licantropo de manada entendería para luego volverse hacia la puerta del otro vagón... ¿qué le depararía en ese?
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Re: Vías de fuego y sangre

Mensaje por Giovanni Da Vie el Miér Dic 28, 2011 5:15 pm

¿Cómo podía saber que carecía de manada? Bueno, ese era un dato cierto, pero… ¿Cómo demonios pudo saber que eso era cierto? Quizás… era el aroma. El sólo pudo reconocer en ella que no era humana, sino que olía a perro. Como él. Pero no imaginó… ni siquiera pudo llegar a pensar, que cosas como aquellas se podían conocer mediante el aroma que uno despedía. Giovanni simplemente asintió ante la pregunta y, cerrando la puerta del vagón anterior, empezó a responderle sin mucho agrado:
-Debí morir cuando me convirtieron. Jugaron conmigo, era como su comida… Cuando volví en mi mismo, ya era lo que soy ahora… Y nadie me ha enseñado nada –murmuró hasta verla a los ojos, con voz algo suave. Luego continuó, pero su voz fue más “aburrida”, más sincera:-. Pero no tengo ningún recelo contra tu raza, ser de ustedes me facilita un poco de cosas.

Se acercó despacio hasta el hombre que yacía atado y sangrante en el suelo y se acuclilló para estar a la altura de su cuerpo. Le posó la mano por la espalda y trató de girarlo boca arriba, lográndolo luego de unos intentos. Su nariz no dejaba de sangrar, dando un aspecto horrible, y el tener tanta sangre ahí misma, sumada al hecho de las sogas metidas en su boca… Le quitó las sogas y lo hizo levantarse de inmediato. Se encaminó hasta la puerta del vagón por la que había venido y la abrió con una sola mano, llevaba sujetado al hombre con la otra.
-Le rompiste la nariz… Y le tapaste la boca. Sin aire, se muere, y si se muere, explotamos. –Murmuró como comentario de reproche irónico. Si ella quería ser hiriente en cuanto a ser un lobo solitario, un abandonado a su suerte, este comentario buscaba herir su talento como asesina/guerrera o lo que fuera.

Una vez tuvo la puerta abierta, arrojó al hombre dentro, casi junto al otro que, al verlo sangrando y casi desfallecido, trató de gritar por sobre las telas que tenía metidas en la boca y se retorcía nervioso en el suelo. Giovanni metió la cabeza al vagón para que todos pudieran escucharlo:
-No soy un héroe y me importan un bledo sus vidas, pero si quieren sobrevivir, les recomiendo estar en el segundo vagón.
Tomó el resto de su equipaje mientras regresaba, entre una oleada de pasajeros salvajes, al vagón dos, donde se encontraba Inuwel. Antes de pasar, observó el suelo que dividía ambos… Estaba anclado, sin embargo, tenía tres palancas, una en el vagón ahora “vacío”, y dos del lado del vagón donde todos viajaban. Seguramente si lo soltaba, estarían mucho más seguros puesto que ambos hombres, en caso de explotar, no dañarían a nadie más que a ellos mismos… Sin embargo, el soltarlo aligeraría el paso del ferrocarril, cosa que podría sentirse en todos los vagones y… daría algo que pensar. Seguramente haría que el loco de las pistolas regresase para empezar un tiroteo ahí.

Caminó entre la multitud hasta llegar a Inuwel, y una vez con esta, le hizo patente la idea.
-¿Lo soltamos o lo dejamos andar? Si explotan allá atrás, no creo que nos joda mucho a nosotros… Si pusieron a un hombre por cada vagón, la explosión no debe ser tan grande como para matarnos a todos.

Fuera lo que fuera, no le dio tiempo a responder. Giovanni se acercó hasta la puerta que conducía al tercer vagón y, abriéndola rápido y sin mediar palabras… Se encontró con algo que hizo chillar a todos los presentes. Apuró a Inuwel para entrar en este vagón y, una vez ambos lobos estuvieron dentro, cerró la puerta.
Al menos Giovanni quedó mareado… El aroma a la sangre, aunque un poco excitante, le daba nauseas, y es que no estaba para nada acostumbrado a alimentarse de carne cruda. Bajo sus pies, el acero que estaba presente también en los otros vagones en este desaparecía por completo, cubierto por una espesa capa carmesí… Líquida. Era sangre, todo el vagón estaba lleno de sangre, las ventanas, el techo y los asientos. Y los cuerpos de todos los pasajeros estaban tirados o arrojados de maneras aleatorias… Algunos sin cabezas o sin miembros, otros abiertos en canal… La escena era horrible, e hizo a Giovanni tener nauseas y casi vomitar. Sí, el se dedicaba a eso y era frío; pero el ser frío no hacía que su nariz aceptara bien el aroma de la muerte.
-Qué… carajos…
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Re: Vías de fuego y sangre

Mensaje por Inuwel el Jue Ene 12, 2012 10:08 pm

Inuwel era puro impulso, mientras que el otro licano parecía cavilar un poco más las cosas antes de concretarlas, pero indiferente de cuál sea el caso correcto Inuwel no evitó entrecerrar los ojos fríamente en dirección a Giovanni frente a su comentario tan “sagaz” viendo en tanto como este tomaba al sujeto que sangraba de nariz y le liberaba el velo que sostenía su boca.

-Perdone señor grandilocuente me olvidaba de lo poco que resisten, aunque claro, eso has de saberlo tu mejor que yo, no por nada eres un converso–Comentó con desgana y acidez, entornando los ojos sin comprender cómo ese errante tenía la desfachatez de hacer un comentario como aquel hacia su persona, y aunque Giovanni tuviera la razón el orgullo femenino de la licana le influenciaba demasiado como para aceptar la veracidad de sus palabras preventivas así que simplemente le evitó con desdén para centrarse en el próximo proceder.

Por supuesto, Inuwel no tenía como “adivinar” si él tenía familia, amigos o un trabajo, pero los lobos de manada casi nunca suelen oler solamente a sí mismos porque generalmente suelen andar en grupos para cazar, así que el hecho de que Giovanni solo oliera a… Giovanni, le hizo preguntarse el por qué, y frente a su interrogación este mismo le contestó que fue convertido.
Que conmovedor, lo convirtieron y luego de acompañarle le dejaron libre, se dijo Inuwel aunque no con una inseguridad latente como tuvo en un principio, incluso se podría decir que le invadía una inopinada tranquilidad de saber que a pesar de todo su compañero no era un comene-dag ya que ese clan para los calag-meg la mayor parte de las veces habían resultado ser un problema o estorbo por sus pensamientos y doctrinas tan pacifistas y por ende absurdas.
Así que realmente si fuera un errante o no poco importaba, aunque claro, siempre y cuando no fuera de esos que vivían siempre en el perpetuo afán de venganza por una conversión no deseada, esos eran tan irritantes, siempre quejándose por todo… No supo porque pero Locrian se le vino a la mente mientras pensaba en aquello.

Su compañero entonces tiró al sujeto al otro vagón y dio el innecesario aviso a la comunidad de viajeros para que se pusieran a salvo en el otro vagón, pero lo realmente importante fue lo que dijo después, la manifestación de su idea.
Inuwel prestó atención a las palabras de Giovanni para llevarse una mano al mentón y meditar sí era conveniente o no hacer ese movimiento, por un lado estaba el peligro de que el tipo de las pistolas lo descubrieran al soltar ese vagón y viniera a por ellos, pero… ¿qué era realmente más peligroso? ¿él o que una de esos hombres bomba les hiciera volar por los aires?, de todas formas si el tipo de las pistolas retrocedía les hacía el favor de no tener que ir a buscarle, pero ahora bien, el único problema recaía en los otros hombres bomba que seguían desperdigados en los otros vagones… pero en fin, a estas alturas no arriesgarse sería absurdo y sin sentido.

Inuwel estaba presta a decir que sí, que soltará el vagón pero su compañero demasiado apresurado se adelantó en ingresar al tercer vagón razón por la que la licana sin deseos de quedarse rezagada le siguió a través de la marea de gentuza hasta que estas dejaron escapar hondos gritos de temor, muchos se abrazaron a si mismos o desviaron la mirada de inmediato, asqueados y choqueados, Inuwel no se enteró de lo que pasaba hasta que una escena escalofriante y perturbadoramente sangrienta se manifestó frente a ella en el otro vagón.

-Vaya...-Musitó arrugando la nariz y frunciendo el ceño a medida que ingresaba a ese vagón y la puerta a sus espaldas era cerrada por su compañero. Ya que si bien Inuwel había cazado carne humana como loba aquella escena que tenía frente a sus ojos era un obsceno mar de sangre y vísceras por doquier, muy distinto a cazar por comida, muy distinto –Debió ser uno de los hombres bomba pero… ¿por qué no escuché ningún ruido?-Se preguntó arqueando una ceja mientras luego de unos segundos de titubeo como si en cualquier momento algo fuera a surgir a través de la sangre y los miembros mutilados de los desafortunados pasajeros comenzó a avanzar por la sala poniendo atención a los detalles, esperando que a pesar de todo continuaran u ocurriese lo que, para bien o para mal, tuviera que pasar.
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Re: Vías de fuego y sangre

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