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Cuentos de Noreth
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Dear Old Shiz

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Dear Old Shiz

Mensaje por Invitado el Vie Dic 09, 2011 12:57 pm

La niña permanecía sentada en la silla de madera, balanceando las piernas con impaciencia.

-Cuéntame otra vez la historia.
-Es tarde, ¿por qué no lo dejamos para mañana?
-¡Pero es que la cuentas muy bien! Además, hay algo que no entiendo.
-¿Qué es lo que no entiendes?
-¿De dónde viene la maldad?
-Esa.... esa es una gran pregunta, una con la que muchos se confunden...

>>¿Pueden las personas nacer malvadas, o son empujadas hacia la maldad? Después de todo, ella tuvo una niñez. Tuvo un padre, que era un respetable gobernador de un pequeño pueblo, y tuvo una madre, como todos.

Y como todas las familias, tenían sus secretos.


***********************

La asamblea estaba a punto de empezar y aquel hombre calvo sudaba esforzándose por apretar el cinturón alrededor de su oronda barriga. Tras él, una mujer joven de rostro bello y rizos traviesos y dorados, lo observaba en silencio con ojo crítico. Por fin, el cinturón enganchó y él se giró resoplando con una sonrisa.

-La asamblea está a punto de empezar. No sabes cómo me duele dejarte aquí sola.

-No te preocupes.- dijo ella sonriendo- solo es una noche.

El se acercó a ella, tomó sus manos y las besó.
-Tú sabes que te llevo en mi corazón cuando me voy de tu lado.

Ella amplió la sonrisa y bajó los ojos, aunque giró el rostro justo a tiempo de que el beso que él dirigía a sus labios se posara en su mejilla. El la miró algo confuso pero su sonrisa volvió a contagiarle.

-Suerte en la asamblea, cariño.

La esposa lo observó mientras se marchaba sonriendo, pero en cuanto el hombre cerró la puerta tras él, ella puso un gesto de asco y se restregó la mano por la mejilla para limpiar cualquier rastro de su beso en su piel. Ella, que era hija de un respetable noble, ella que tenía sangre azul en sus venas, se veía obligada a vivir en un apestoso pueblucho compartiendo vecindario con cerdos y vacas.

Ella había nacido para la moda y los grandes banquetes, no para el trabajo de campo y las pulgas. Suspiró, ¿qué podía hacer? Su padre había decido por ella y había concertado un matrimonio que ese gordo gobernador con aires de grandeza había pagado con alegría. Dejando a un lado la delicadeza, su padre la había vendido y ahora se encontraba en mitad del campo, con un marido odiado y nada atractivo que se ausentaba cada dos por tres y con el vino como su única salvación.

Por eso en cuanto aquel extraño llegó, lo invitó a pasar sin dudar. Su cabello negro y largo y su atractiva piel morena.... era agradable poder ver la cintura de un hombre sin esa capa temblorosa de grasa, aun más agradables eran los “serpenteos” a los que se entregaban cada una de sus visitas.

Era noche cerrada cuando él llegó y ella, presintiéndolo, abrió la puerta antes incluso de que el llamara. Su sonrisa felina la cautivó como de costumbre y pronto se enredaron en un abrazo.

-Tengo una noche más en el pueblo.- le susurró al oído- Te traigo algo especial.

El extrajo de entre sus ropas una botellita de un extraño licor verde. Ella bebió entre besos y abrazos, sintiendo con cada trago que su cabeza daba vueltas y su cuerpo ardía. Al día siguiente despertó con jaqueca y sola entre sábanas desechas.
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Re: Dear Old Shiz

Mensaje por Invitado el Vie Dic 09, 2011 1:45 pm

-¿Era medio serpiente?
-No.- la figura frente a la niña emitió una pequeña risa- No lo era, esa es solo una de las muchas cosas que se han dicho de ella.
-¿No cambiaba de piel como las serpientes?

De nuevo la misma risa contenida y una respuesta no pronunciada.

-Pero ella era rara, ¿no? Nació rara.
-Bueno... yo no diría rara.
-Pero no era humana, ¿no?
-No exactamente... Desde el momento en que nació fue... bueno.... diferente.


********************************


Habían pasado casi nueve meses desde la última visita de aquel extraño y de nuevo ella se sentía sola y desdichada. Es más, en su avanzado estado de gestación las tareas domésticas eran aun más duras y la espalda le dolía a horrores, aunque eso no la disgustaba del todo. Dejando a un lado la incomodidad y la falta de movilidad, la mujer se sentía dichosa con las expectativas de tener un bebe. Tendría compañía constante y en secreto saboreaba la pequeña venganza sobre el marido inepto que tenía, ya que estaba segura de que había quedado encinta de su amante. El gobernador se mostraba jubiloso ante la llegada inminente del bebe, ya que no tenía ni idea de la aventura que su mujer había tenido.

El se encontraba aquella noche redactando unos decretos que reforzarían una ley, dictada por El Mago, nuevo soberano del territorio, y que asegurarían los derechos y privilegios de los humanos residentes sobre los antropomorfos inmigrantes, cuando un grito de su esposa le hizo saltar de la silla. Acudió a la carrera todo lo rápido que su barriga le permitió y la miró con ansiedad. Ella jadeaba sentada en una silla, con las manos sobre la tripa.

-Ya viene.- exhaló ella con gesto de dolor.

El llamó a gritos a la comadrona que desde hacía unos días se alojaba en la casa a la espera del nacimiento. Tumbaron a la mujer en la cama y trajeron paños y un barreño con agua caliente. El parto fue largo y doloroso, y no terminó hasta casi el amanecer.

L a mujer se agarraba con fuerza a los barrotes de la cama, rota de dolor, empapada en sudor y dando alaridos. Ya había perdido la noción del tiempo, las horas le parecían siglos mientras se retorcía sujetada por su marido. Deshidratada y delirando a causa del dolor, la mujer comenzó a rezar entre quejidos y sollozos, segura de que los Dioses la castigaban por haber cometido adulterio. A punto estaba de confesárselo todo a su marido, esperando que así cesase el castigo, cuando la comadrona exclamó.

Ya lo veo! Veo la cabecita.

-¡Veo un rizo!- exclamó el gobernador que abandonó a su esposa aferrada a la cama para presenciar en primera fila el nacimiento.

- Es un pequeño, sanísimo y precioso.....¡¡¡AAAAH!!!

La comadrona retrocedió apartando las manos y el gobernador se cubrió los ojos.

-Santo Oz.

-¿Qué ocurre?- preguntó la mujer cada vez más alterada- ¿Qué pasa? ¿Qué le pasa al bebe?

-¿Cómo puede ser?

-¿Qué significa esto?

-¿El qué? Por los Dioses, ¿qué le pasa?

-...Es atroz...-murmuró la comadrona volviendo a acercar las manos.

-Es....es...obsceno...- se lamentó el gobernador con voz quebrada, mordiéndose la mano.

-¡Por Ozma, que dem..!- la esposa se quedó muda.

La comadrona tomó al recién nacido y lo alzó de entre las sábanas manchadas de forma que ambos pudieran verlo. Como una rana, como una lechuga, el bebe tenía un horrible tono verde de piel. Sin duda los Dioses me han castigado, pensó ella antes de desmayarse.

La comadrona observaba impresionada al bebe que sostenía en las manos. No había presenciado nada así en su vida, y desde luego era real. Aun con gesto de incredulidad, le tendió el bebe al gobernador.

-....Llévatelo...- murmuró el retrocediendo.

Ella miró de nuevo al bebe unos segundos. Este había abierto ya los ojos, unos ojos tan verdes y brillantes como su piel. Volvió a tendérselo al supuesto padre.

-¡APARTALO DE MÍ!- gritó el retrocediendo de nuevo. Se dio la vuelta y abandonó la habitación.

Ambos padres parecían necesitar un momento para reponerse y hacerse a la idea. Desde luego, la comadrona no tenía intención alguna de abandonar a un bebe en mitad del campo por muy verde que este fuera, así que tratando de ignorar su extraña verdosidad, se centró en su trabajo.

Colocó al recién nacido sobre unas toallas limpias en una mesa, comprobando de paso su sexo, y colocó junto a él el barreño con agua caliente. El bebe comenzó a llorar de forma estridente, dejando a la vista unos pequeños y afilados dientes.

-Shhhh, tranquila, pequeña ranita fea.- dijo la matrona mientras empapaba sus manos y uno de los paños limpios en el agua- Te frotaré bien a ver si ese verde se te limpia.

Sacó el paño del agua y lo escurrió para evitar que goteara. El bebe verde lloraba sin parar, tal vez eso despertara a la madre. La matrona acercó al bebe sus manos mojadas para empezar a limpiarlo pero desvió la mirada hacia la cama y la mujer tendida en ella.

Se escuchó un escalofriante grunch.

La comadrona gritó retrocediendo a trompicones, tirando a su paso algunos muebles cercanos y abandonó la habitación a la carrera, dando alaridos aterrorizados.

El bebe le había mordido conforme había acercado la mano y le había amputado medio dedo.
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Re: Dear Old Shiz

Mensaje por Invitado el Vie Dic 09, 2011 2:18 pm

-Como ves, las cosas jamás fueron fáciles para ella, así que aunque no naciera malvada podría verse empujada hacia la maldad.

-¿Y qué paso luego?

Un silencio siguió a la pregunta de la niña, y de nuevo una risa contenida.

-Maldita niña, con una sola pregunta ya me has embaucado para que vuelva a contarte toda la historia.

La niña se rió de forma traviesa balanceando de nuevo las piernas.

-Venga, venga, por favor. ¿Qué pasó luego?

-...Está bien.

La figura frente a la niña dejó unos pergaminos a un lado en una mesa y tomó asiento frente a ella.


******************************


El nacimiento de ese bebe verde trajo muchos cambios a la familia. El gobernador se ausentaba cada vez más y dejaba a su mujer a cargo de una vecina de buen corazón a la que pagaba por su trabajo y su silencio. Oficialmente, el extraño bebe monstruoso del que hablaba la desdichada comadrona había muerto poco después del parto.

El gobernador, sin embargo, no había tenido valor para acabar con la vida de la recién nacida y tras horas y horas de rezos llegó a la conclusión de que se trataba de una prueba de la niña Oz, Ozma, para comprobar su fortaleza y entrega. Ozma le había enviado a ese pequeño demonio verde para que él lo redimiera. Fue gracias a esa fanática convicción del gobernador que el bebé pudo conservar la vida y empezar a crecer. El nombre de que su “padre” le dio fue Lilith, nombre que evocaba a un demonio pérfido y malvado que poseía forma femenina.

Los primeros años de la pequeña fueron traumáticos y faltos de cariño. El gobernador se entregaba a los rezos cada vez que debía atenderla, ya fuera para darle de comer o asearla. El hombre se veía en la necesidad de “ordeñar” a su mujer, que había quedado en un estado catatónico desde el día del parto, por temor a que si acercaba el bebe al pecho, éste lo mordiera con sus dientes de piraña tal como había hecho con el dedo de la comadrona.

Al asearla, el hombre se veía en la necesidad de atarla y amordazarla para prevenir mordiscos. La primera vez que la sumergió en el agua fue horrible. El bebe lloraba y se removía como desesperado y conforme sus deditos tocaron el líquido, este gritó como si le estuvieran acuchillando. Afectado por su reacción, el gobernador dejó al bebe en la mesa y pudo comprobar que sus dedos sangraban en carne viva. Unas cuantas salpicaduras confirmaron el descubrimiento.

El agua dañaba al bebe. No era tan extraño, después de todo el agua era un elemento purificador y ese bebe era un ser demoníaco. El gobernador se vio tentado de ahogar al bebe en una bañera de agua pero de nuevo se contuvo y se reafirmó en su fe e intención de redimir a ese pequeño demonio. Desde entonces, el baño era como un ritual de purificación en el que rezaba por su alma corrupta mientras deslizaba un paño ligeramente humedecido por su piel verde, dejando ampollas y heridas a su paso.

El tiempo fue pasando y tras tres años, la esposa quedó de nuevo embarazada. Esto no debería resultar sorprendente. El gobernador guardaba rencor contra esa mujer que le había dado un bebe verde e inhumano, pero un hombre sigue teniendo sus necesidades. Lo cierto es que era incluso más cómodo así, ella no se quejaba ni ponía escusas, en su estado ni siquiera comía si no se le metía la comida en la boca a la fuerza.

Ante la llegada de un nuevo bebe y con el temor de que saliera verde como el anterior, el gobernador en contra de sus principios recurrió a la ayuda de una bruja del lugar, a la que contrató sustituyendo a la vecina.
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Re: Dear Old Shiz

Mensaje por Invitado el Lun Dic 12, 2011 12:49 pm

-¡Una bruja! ¡Así que por eso se volvió mala!

-Nada más lejos. Aquella mujer poseía conocimientos muy antiguos sobre magia y sanación, dones dados por los Dioses, pero cualquier cosa que no encajara con el dogma de Ozma era brujería perversa para el gobernador.

-Pero la bruja le enseñó magia, ¿no?

-Sí, aquella mujer vio en la niña un don latente que quiso ayudarle a desarrollar, pero lo más importante es que fue la primera que la trató como si fuera una niña normal.

*****************************


Su nombre era Yarkle. Era una extranjera nómada, una solterona ya entrada en años que se ganaba la vida como curandera y vendiendo ciertos ungüentos poco... decorosos, que ninguna tienda ofrecería jamás.

Su estilo de vida y sus blasfemas costumbres chocaban directamente con el fanatismo del gobernador, y este jamás habría tenido tratos con ella de no ser por el terror que producía en él la posibilidad de recibir otro bebé verde.
Yarkle se instaló con ellos cuando el embarazo llevaba ya unos tres meses. Comenzó a atender a la esposa, trató de hacerla salir de su estado catatónico pero no tuvo éxito, apenas logró mantenerla estable durante el resto del embarazo. Tras tres años en ese estado, inmóvil y descuidada por su marido, la salud de la mujer se resentía y ella se marchitaba rápidamente a causa del gasto extra de energías que conllevaba la gestación.

La bruja trató de reanimar su cuerpo, de alimentarlo con extraños ungüentos y pociones, haciendo creer al gobernador que este tratamiento tenía como finalidad evitar la verdosidad del nuevo bebé.

También se ocupó de la pequeña Lilith, a la que cuidó y alimentó como si fuera su propia hija, enseñándola a hablar y a caminar y haciéndola reír por primera vez. En los baños, sustituyó el agua por nutritivo aceite de almendras y le enseñó a asearse a sí misma a base de friegas. Su piel, llena de cicatrices, rugosidades y ampollas, se fue recuperando gracias al aceite y pronto presentó un aspecto más sano y un tacto más suave.

Gracias a Yarkle, Lilith descubrió la felicidad y el don que poseía.... y su madre vivió lo suficiente como para dar a luz.

El parto fue difícil. El dolor y la recreación del momento traumático hicieron reaccionar a la esposa y, a pesar de su débil estado, fue necesario atarla a la cama para poder asistir el parto. El gobernador se entregó a los rezos mientras la bruja se concentraba en su trabajo de comadrona y ninguno de ellos se percató de que Lilith, espiando a través de la puerta entrecerrada, presenciaba el acontecimiento.

El trance fue demasiado para la esposa y su cuerpo no aguantó más. Murió antes de que Yarkle pudiera sacar al bebé, obligando a la bruja a extraerlo con métodos menos convencionales. Armada con un cuchillo, mutiló y abrió el cuerpo sin vida de la mujer, recurriendo a su magia para evitar que el nuevo bebé acompañara a la madre en la muerte. Consiguió salvarla, una hermosa niña de rizos dorados, pero no pudo evitar que le quedaran secuelas.

El gran parecido de la niña con su madre y su precaria salud, añadido al hecho de que su tono de piel no fuera verde, provocaron el amor incondicional del gobernador en cuando sus ojos se posaron en ella.

Ella era la hija que siempre había deseado tener. La llamó Duvet, la niña de sus ojos.

Yarkle permaneció un tiempo más con la familia, cuidando y educando a ambas niñas, pero en cuanto Lilith aprendió a cocinar y a sobrellevar las tareas domésticas, el gobernador despidió y expulsó a la bruja, temiendo cómo podría influir en sus hijas. Desde ese momento, a la tierna edad de cinco años, Lilith tuvo que hacer las veces de madre y ama del hogar cuidando de su hermana menor y de la casa de su padre.

El gobernador siguió escalando posiciones políticas y comenzó a inculcar en sus hijas su fe en Ozma y en El Maravilloso Mago de forma fanática.
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Re: Dear Old Shiz

Mensaje por Invitado el Lun Dic 12, 2011 1:32 pm

-...El mago.... ¿Todos creían en “El Maravilloso Mago protector de Ozma?

-Absolutamente todos. Aun hoy en día queda gente que cree en el.

-Y el Mago... ¿de dónde salió? ¿Cómo llegó a ser el rey?

-Soberano, era soberano de La Ciudad Esmeralda y sus pueblos colindantes.

-Eso, soberano. ¿Cómo lo consiguió?

-Esa.... es otra historia... aunque si no quieres que siga con esta....

-¡No!- exclamó la niña, casi saltando de la silla. La figura frente a ella de nuevo soltó una risa contenida.- Sigue por favor.

-Mmm... ¿por dónde iba?

*********************************


Duvet creció entre vestidos, juguetes y regalos, mimada hasta la saciedad por su padre, y Lilith creció entre libros religiosos, enclaustrada y oculta de los vecinos, eternamente al servicio de su hermana menor.

El gobernador se convirtió en un padre autoritario y nada comprensivo para Lilith, y con los años sus carácter déspota y su racismo fueron haciéndose más patentes, avivadas por su fe y reforzadas por el modo de gobierno del Mago.

Lilith, que en secreto había empezado a autonombrarse Lilithiam como tributo a su madre fallecida, con cuyo nombre fusionada el propio, fue desarrollando su cuerpo y su don. Cuando cumplió los siete años ya era más alta que cualquier niño de su edad, aunque seguía siendo flacucha y recta. A esa edad comenzaron a crecerle un par de pequeños cuernos oscuros coronando su cabeza. Cuando el gobernador los descubrió montó el cólera, dándose cuenta por fin de la autentica naturaleza de aquella pequeña aberración verde.

Una antropomorfa, el pecado viviente contra Ozma.

El gobernador llevó a Lilithiam a una de las misas de exaltado y violento fanatismo que se habían hecho tan populares en la zona, y en mitad de su sermón ató a la niña en el altar como si pretendiera sacrificar su cuerpo a Ozma. Evocando una oración, cuchillo y tenazas en mano, el gobernador procedió a extirpar los cuernos de su cabeza frente a los exaltados fieles, que rezaban y se deshacían en alabanzas hacia Ozma.

Lilithiam lloró, suplicó y gritó hasta quedarse afónica. Los torpes intentos del gobernador no consiguieron separar los cuernos del resto del hueso craneal, pero los mutiló de forma que nunca crecerían como deberían haberlo hecho. Solo cuando su fervor fanático se hubo calmado y los fieles empezaban a asustarse por la cantidad de sangre que caída desde la cabeza de la niña, el gobernador se retiró cargando con su pequeño cuerpo inocente y la llevó a un curandero del pueblo para que trataran su herida.

El pueblo comenzó a hablar de nuevo de aquel extraño bebé verde y se extendieron rumores y habladurías sobre la familia y el gobernador. Lilithiam ya no era un secreto, era un estigma que avergonzaría a la familia el resto de su vida.

A partir de este suceso, Lilithiam se acostumbró a esconder lo que quedaba de sus cuernos, no más grandes que los de una cabra joven, ya fuera con sombreros o con su propio cabellos. No permitía que nadie los mirara ni tocara y apenas podía soportar tocárselos a sí misma. Su carácter se volvió seco y huraño, ni siquiera las bromas infantiles de Duvet lograban arrancarle una sonrisa.

También cambió la forma de tratarla del gobernador. Ya no era el ser enviado por Ozma a través del cual probar su fe, era una sucia antropomorfa, una aberración que había matado a su mujer en vida y que solo podía deberse a una infidelidad cometida por esta última. Tanta vergüenza hicieron mella en el gobernador. Se hizo frecuente que la golpeara y descargara en ella su ira y frustración, su odio contra su mujer adúltera y contra cualquier cosa no humana, impura a ojos del Mago de Ozma.

Todo cambió cuando Duvet cumplió quince años. Se había convertido en una bella joven de gestos coquetos y rizos dorados y traviesos, tal como eran los de su madre, aunque seguía poseyendo una precaria salud que la mantenía bajo el constante cuidado y vigilancia de Lilithiam.

Duvet fue admitida en una elitista academia de la Ciudad Esmeralda y Lilithiam fue enviada con ella para seguir cuidándola y atendiéndola. Allí, Lilithiam pudo ver por primera vez como se expandían sus horizontes. Allí, en el querido y viejo Shiz.
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Re: Dear Old Shiz

Mensaje por Invitado el Lun Dic 12, 2011 2:15 pm

-¿Estás bien? Siempre pones esa cara en esta parte de la historia.

La figura frente a la niña permaneció callada.

-¿Es por lo de los cuernos?... ¿Dolió?

-Más de lo que puedas imaginar, el cuerno forma parte del cráneo.

La niña tragó saliva.

-Pero...luego las cosas fueron mejor para ella, ¿no?

-Relativamente... no fueron todo buenos recuerdos en la vieja Academia Shiz.

**********************************


Oh, santificadas salas y paredes
Cubiertas en terciopelo color vino
El mas enorgullecedor lugar es este
Y cuando en la graduación
Nos entreguen nuestros sombreros
Veneraremos las lecciones aprendidas
Estos días en nuestra querida y destacable
Academia Shiz.

Durante el tiempo en el que duró el himno que cantaban los alumnos en la entrada a la ceremonia de bienvenida de la Academia, Duvet permaneció sentada y con la cabeza agachada, claramente avergonzada. A su alrededor, todos los alumnos, ya fueran nuevos o no, compartían miradas y murmullos, observando de reojo a aquella extraña chica larguirucha y verde que vestía como una pordiosera.

La chica apretaba los puños con fuerza y trataba de mantener el hilo del himno apretando los dientes. Cada vez que dirigía la mirada hacia algún grupo de los que cuchicheaban, éstos se cubrían el rostro de inmediato con sus carpetas. Antes de que el himno acabara, una de las estudiantes sufrió un desmayo.

El decano se retiró para ceder el turno al profesorado y maestros que empezaron a tomar asiento.

El silencio que se había impuesto en la sala era pesado y Lilithiam se giró hacia el resto de alumnos, que la observaban anonadados.

-¿Qué pasa? ¿Qué miran?

-Por favor, Lili, se amable....- murmuró Duvet.

-Oh, ¿tengo algo entre los dientes?- bromeó Lilithiam, tratando de relajar el ambiente. Ninguno de los presentes se rió y ella frunció el ceño. Tomó Aire- Bien...acabemos con esto...

-Lil....- murmuró Duvet avergonzada, pero su hermana no se detuvo.

-No, no me estoy asfixiando. Sí, siempre he sido verde. No, no me alimentaban de pasto cuando era bebé y...

-¡Lilith!- la interrumpió la potente e iracunda voz de su padre.

-Oh, y esta es mi hermana, Duvet.- continuó Lilithiam, demasiado alterada como para sentirse cohibida por el gobernador.

-Oh, Lili...-dijo Duvet mirando avergonzada al resto- Cállate...

-Y como podéis ver- continuó Lilithiam- tiene un color perfectamente normal!!

La mano del gobernador la agarró con fuerza del brazo y la apartó, apretando lo suficiente como para que le doliera.

-Lilith, ya es suficiente, deja de hacer espectáculo de ti misma. Recuerda por qué razón estás aquí y céntrate en tu deber.

-Sí, padre.- dijo Lilithiam bajando la voz.

El gobernador se apartó de ella y volvió junto a Duvet, que sonreía a los estudiantes y ya hablaba con alguno de ellos. Parecía que, a pesar de la hermana que tenía, su belleza era suficiente para hacerla caer en gracia.

-Mi hermosura...- dijo el gobernador con voz dulce.- Ten, un regalo para ti, por tu admisión en la académia.

Duvet sonrió y abrió el paquete con ojos brillantes. Exhaló una exclamación jubilosa.

-Por Ozma....¡zapatos con joyas!

Desde su posición, Lilithiam lanzó una mirada a su hermana desde la espalda del gobernador, a su vestido azul claro, carísimo y a la par del vestuario del resto de alumnos, y a sus nuevos zapatos. Luego bajó la mirada a su viejo vestido verde oscuro y sus botas viejas de cuero negro, típicas de los campesinos.

-Son los zapatos que le corresponden a la futura gobernadora.- dijo el gobernador sonriendo. Besó la frente de Duvet- estoy orgulloso de ti.

Cuando se giró de nuevo hacia Lilithiam había dejado de sonreír. La miró con severidad y le entregó sin delicadeza los restos del envoltorio del regalo de Duvet.

-Cuida de tu hermana, Lilith, y procura no hablar mucho.

El gobernador se marchó y ambas hermanas compartieron una mirada. En ese momento, la directora de la Academia hizo su aparición y la ceremonia dio comienzo.
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Re: Dear Old Shiz

Mensaje por Invitado el Lun Dic 19, 2011 1:18 pm

-¿Porqué la trataba tan mal su padre? ¿No la quería?

-Ella era la aberración contra la que su religión “luchaba”, además del constante recordatorio de sus propios cuernos. ¿Cómo iba a tenerle afecto a algo así?

-Pero no es justo, ella no tuvo la culpa de lo que hiciera su madre.

-Ahh, pequeña.... vas a descubrir tantas cosas en este mundo que no son justas...

-Su padre la odiaba y su hermana se avergonzaba de ella.... ¿Solo Yarkle la trató bien?

-No...no solo Yarkle. Hubo un hombre...-la voz de la narradora se suavizó y casi se pudo oír la sonrisa que esbozaba al hablar- un hombre con el cuerpo marcado, como ella, pero eso fue años después. Oh.. y un profesor en la academia Shiz, que sorprendentemente... la tomó bajo su tutela.

********************************



-Bienvenidos, estudiantes.- retumbó la cantarina pero grave voz de una mujerona.

Todo se quedó en silencio y una mujer de pelo canoso y impecablemente recogido, entrada en carnes y con un llamativo vestido rojo, se adelantó en el estrado para dirigirse a los alumnos.



-Soy Madame Morrible- anunció sonriendo con la cabeza dignamente alzada.- ,directora de la Academia Shiz. Os doy la bienvenida a esta nuestra gran familia y he de decir, que tanto si vienen a estudiar artes, como ciencias políticas o magia, solo esperamos de ustedes el más brillante de los éxitos.

-Hay algunos que ya brillamos.-comentó alguien en voz baja.

-Disculpe, ¿ha dicho algo? – se interrumpió Madame Morrible mirando directamente a la que había hablado. La joven, lejos de intimidarse, se levantó y repitió en voz alta.

-Dije, Madame Morrible, que algunos de nosotros ya brillamos. De hecho, ¡algunos estamos ya fosforescentes!

Los estudiantes estallaron en carcajadas y Lilithiam apretó tanto la mandíbula que notó como sus dientes chirriaban.

-¡Silencio!- de inmediato, todas las risas se acallaron- Aquí no solo verán crecer sus conocimientos, sino que madurarán y evolucionaran convirtiéndose en los adultos que dirigirán esta región.

-Y nosotros nos sentimos honrados de tener esa oportunidad.- replicó la joven estudiante- De hecho, algunos necesitamos urgentemente madurar

Unas últimas carcajadas siguieron a esta nueva alusión a la verdosidad de una de las nuevas estudiantes, pero se acallaron de inmediato ante el ceño fruncido de Madame Morrible. El resto de profesores hicieron una escueta pero pomposa presentación de sí mismos antes de comenzar la asignación de cuartos. Lilithiam permaneció con la mirada fija, evitando todo lo que podía mirar a aquellas estudiantes que la señalaban y reían ocultas tras sus carpetas. Duvet permanecía junto a ella, con un gesto de resignación. En cuanto el reparto de compañeros terminó, y tras las quejas y súplicas de aquella a la que le había tocado compartir cuarto con Lilithiam, ésta alzó la mano.

Los profesores se miraron unos segundos antes de que Madame Morrible, contrariara por la irregularidad de la réplica formal de una estudiante, le cediera el turno para hablar. Lilithiam se levantó.

-Quiero pedirle, Madame Morrible, una reasignación de cuartos para poder permanecer junto a mi hermana.

-Los cuartos ya han sido asignados y no se cambiará dicho reparto por muy incómodo que éste sea. Buenos días estudiantes.

Ante esta despedida, tanto estudiantes como profesores empezaron a abandonar la sala. Lilithiam trató de hacerse oír.

-No lo entiende, Madame.... ¡¡¡Madame Morrible!!!- llamó alzando la voz al ver que la mujer se alejaba sin prestarle atención- Mi padre me envió para... ¡eh!- se giró a tiempo de ver como Duvet se alejaba acompañada por su nueva compañera de cuarto.-¡¡¡¡ALTO!!!!

El grito de Lilithiam retumbó en el aula y casi al instante todas las carpetas, lapiceros y papeles saltaron por el aire golpeando a la joven con la que iba Duvet, que cayó al suelo gritando asustada. Tras unos segundos de caos, los objetos voladores cayeron de nuevo al suelo. Duvet miró a su hermana entre enfadada y avergonzada.

-Lil...-le reprochó- Me prometiste que aquí sería diferente...

-Esto...¿ha ocurrido antes?- preguntó Madame Morrible entrando de nuevo a escena.

Todos los ojos se posaron sobre Lilithiam, que agachó la cabeza, retorciendo las manos con nerviosismo.

-Yo... lo... lo lamento. Es solo que.... es importante que sea yo quien comparta cuarto con Duvet. No...no es escusa. Lo siento mucho, no volverá a ocurrir.

-¡NO! No....te...consiento....-dijo Madame Morrible avanzando hacia ella señalándola- que te disculpes por el talento que tienes. ¡Ese talento es un regalo! Magia, magia bruta como nunca antes había presenciado. ¿Has tenido alguien que te adoctrinara?

Lilithiam no daba crédito a sus oídos y, a pesar de que en su mente evoco a la vieja bruja, negó con la cabeza.

-En ese caso es algo instintivo en ti. Maravilloso...- Madame Morrible la observaba con ojos calculadores.- He esperado tantos años a que apareciera alguien de tu talento....¿has considerado la carrera de hechicería? Da la casualidad de que es mi materia y estoy dispuesta a tomarte como pupila, a ti solamente.

Las exclamaciones de asombro no se hicieron esperar, a parte de algunos lloriqueos y quejas de aquellos que esperaban ser el nuevo aprendiz de la directora.

-En realidad yo...

-Ya está decidido, serás mi aprendiz. Y con tu don, me atrevo a predecir que El Mago, Mágico y Maravilloso Soberano, querrá saber de ti. ¡Puede que tengas futuro como aprendiz suya!- Lilithiam trató de decir algo, pero Madame Morrible la atajó, tomándola del brazo- Querida, querida, un talento como el tuyo no se puede desperdiciar, es una gran oportunidad.... Escribiré una recomendación y le hablaré de ti al Maravilloso Mago. Si trabajas como debes, tendrás un gran futuro junto a Él.

Lilithiam permaneció inmóvil y anonadada mientras el resto de estudiantes se marchaban echándole miradas rencorosas. Cuando salió del aula donde se había celebrado la presentación, lo hizo sin saber que había sido de la reasignación de cuartos y con sueños y esperanzas que jamás se había atrevido a tener.
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Re: Dear Old Shiz

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