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Muerte Predeterminada

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Muerte Predeterminada

Mensaje por Ak-Fek el Jue Ene 12, 2012 4:19 am


Malik-Thalish


Malik-Thalish, la ciudad negra como popularmente se le conoce, es una de las ciudades más importantes de todo Thonomer. Base de la fuerza naval más poderosa de estas tierras y dueña del puerto mercantil más concurrido y transitado de esas aguas.

Una ciudad famosa por su gente y su mala reputación. Los viajeros guardan todas sus pertenencias fuera de la vista de los amantes de lo ajeno y evitan a toda costa transitar los angostos callejones y las calles pobremente iluminadas o de los barrios bajos de la ciudad. Pero ni todas las precauciones posibles pueden salvar a los visitantes, pues la maldad de estas murallas penetra más allá de la piel y la mente. No es prudente visitar Malik-Thalish si no estás preparado para matar por tu propia vida o, simplemente, para matar.


Torsten Flinn.
Notas del diario del capitán.




La noche era clara, como pocas veces era visto en esta zona del reino donde la neblina salina del indómito mar abraza con recelo la ciudad como si de una cortina de malas intenciones se tratara. Una noche extraña para la gente de la ciudad negra. Una noche que presagiaba sangre, como normalmente hacía.

Las calles de roca y las casas de piedra y madera eran testigos mudos de un sin número de asaltos y riñas locales. Gritos de desesperación de aquellos ingenuos que aún transitaban las calles durante la noche y los sonidos del acero y la carne penetrada adornaban la ciudad como un réquiem de muerte y pena ahogada en la briza marina.

Sin embargo, no toda la ciudad era víctima del manto de la oscuridad durante la noche. Las tabernas y los sitios de citas como burdeles y cantinas de mala muerte abundaban en la ciudad. Siendo una gente dedicada al trabajo y al combate, los ciudadanos son muy cercanos a estas clases de centros nocturnos, los cuales siempre han sido una constante en Malik-Thalish. Tal es así, que la fama de muchos de estos establecimientos ha llegado a oídos de diversas poblaciones dentro y fuera del reino. Pero no todo era fiesta. A menos de doscientos metros de una cantina repleta de clientela, el grito desesperado de un grupo de guardias resonaba en las paredes de piedra y barro de las casas más pobres de la ciudad. Gritos que se ahogaban en su propia sangre tras sentir la fina hoja de acero mientras esta separaba los tejidos de la piel de sus cuellos y desgarraba sus estómagos con una precisión tan quirúrgica que prácticamente les permitió ver sus entrañas esparcidas en el suelo antes de siquiera haber sentido el dolor punzante de la muerte.

Los testigos de tan atroz acto solo fueron las paredes mudas, la niebla espesa y algunas familias en el interior de sus viviendas refugiadas fuera del peligro de las calles y las cales eran lo suficientemente inteligentes como para ignorar el hecho de que sus puertas, ahora manchadas en sangre, habían sido decoradas por una víctima más de una noche en la ciudad negra. Todo lo que lograron escuchar y mantener en su memoria fueron las risas desquiciadas de la criatura que había propinado tan cruel destino a esos ocho guardias nobles. Una risa extraña y maligna y el sonido del rose del metal con la calle. Como si tal ser fuese arrastrando algo paso a paso.

- ¡Auxílio! – Un hombre de edad avanzada entró abruptamente al Dragón negro azotando la puerta tras de sí - ¡Ayuda! ¡Me quieren matar! - Sus ropas parecían las de un noble, sin embargo estaban bañadas en sangre. Sangre fresca.

- ¡Y si no dejas de gritar yo también te mataría viejo idiota! – La hospitalidad de la gente de la taberna no se hizo esperar y lo único que recibió el pobre hombre fue una serie de burlas y maldiciones que concluyeron en la continuación de la tonada de la lira que un bardo tocaba antes de haber sido interrumpido.

- Calma hombre – Dijo el tabernero mostrando una autoridad y una tranquilidad que exigía respeto – Acércate a la barra y dime que pasó.


El hombre, tratando de aparentar una calma inexistente en su interior, aceptó la invitación y se acercó a la barra. Recibió un tarro de aguamiel, el cual no había pedido, y sin pensarlo dos veces lo terminó de un solo trago.

- Ahora ¿Dime que te ha pasado? ¿Quién dices que te quiere muerto? – El tabernero esperaba su respuesta mientras examinaba el estado del hombre y su rostro cubierto de sangre cuando de pronto cambió el ceño al descubrir la identidad de aquel que pedía auxilio desesperadamente – Un… un momento… ¿Tu eres ese noble cierto? ¿Lui el violador? – El silencio nuevamente rodeo al noble y comprendió que más de uno en ese lugar de plebeyos deseaba más que su muerte.

- Es Lui Desclarn y ahora que sabes con quien hablas trata de comportarte como el buen y despreciable mozo que eres y sírveme una buena copa de vino. Yo no bebo esta clase de mezclas plebeyas – Esta respuesta, hecha en otras circunstancias y en una hora distinta, hubiese sido más que suficiente para que su cabeza rodase aquella noche en el Dragón Negro. Sin embargo la fortuna estaba un poco de su lado, pues a su alrededor solo habían borrachos que no comprendieron las palabras de desprecio del noble y no se sintieron con ánimos de arruinar su velada.

- Mas te valdría ir cambiando esa actitud tuya o dichos intentos de asesinatos solo podrán ir en aumento – Dijo el tabernero mientras atendía la arrogante petición de su ciente.

- Cierra la boca y escucha – Lui volvió a utilizar su tono, lo cual casi ocasionó que una botella de vino de alto precio se destrozara en su cara – Necesito protección para abandonar la ciudad. Tengo una hacienda a unas cantas millas de Malik-Thalish pero no me atrevo a irme solo, y definitivamente no esperaré a que amanezca. Debo salir ya.

- Lo siento pero las solicitudes de esa naturaleza solo se atienden por la mañana. A esta hora lo único que encontrarás en este lugar son borrachines y gente agotada sin ánimos de arriesgar su vida. Y mucho menos por la de alguien como tú.

- ¡No me interesan tus estúpidas reglas! – Dijo el noble rompiendo furioso la copa en la barra de madera - ¡Necesito una escolta y la necesito ahora! – Sacó un morral con una buena cantidad de oro y arrojó algunas monedas sobre la barra. Al menos cincuenta monedas de oro llamaron la atención de más de la mitad de los presentes - ¡Así es! ¡Necesito protección ratas inmundas! ¡Quien crea tener lo necesario demuéstrelo y podrá llevarse este oro y mucho más una vez que llegue a salvo a mi propiedad!

Las miradas de los presentes se cruzaban entre sí. La mayoría no sabía que se trataba pero eso no impidió que tan jugosa recompensa pasase desapercibida para los oídos de, al menos, una veintena de hombres rudos. El silencio se rompió, y la primera silla fue destrozada en la cara de un sujeto de horrenda apariencia.

Sin mayor incitación más que la del dinero y la música de combate del bardo, la taberna del Dragón Negro se vio envuelta en una riña similar a la de la anterior noche… y el de la anterior… y el de la anterior…

Spoiler:


Saludos Ak Ak Ak! :lol:
Bienvenidos a mi partida. Espero que mi forma de relatar la historia sea de su agrado y confío en que darán lo mejor de sí mismos al interpretar sus personajes de la mejor manera posible.
Me parece que más de uno es nuevo en este foro por lo que trataré de ser comprensivo y no los presionaré al límite como suelo hacer en mis partidas.
Mi intención aquí es ayudarles a pulir sus habilidades de roleo y su agilidad mental para determinar que acciones son las más indicadas y cuáles no lo son del todo.
Es todo lo que tengo que decir en este apartado. Recuerden visitar el siguiente LINK para conocer las instrucciones en cada turno que pase y ¡Que empiece la fiesta!

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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Invitado el Jue Ene 12, 2012 7:30 pm

El día amaneció con un sol gigantesco,no se veia ninguna nube a lo lejos,solo se oia el ruido de los pajaros,dando vueltas de un sitio para otro.No sabia muy bien donde me encontraba,había un camino largo,que lo llevaba recorriendo ya tres días, me levante del suelo y me dispuse a seguir caminando.Ultor, mi caballo me esperaba impaciente atado en un arbol, me monte en él y continuamos nuestro camino.

Alo lejos se veia una ciudad bastante grande,enseguida la reconoci, oblige a mi caballo a que retrocediera, había oido hablar de aquella ciudad,y no me hablaron precisamente bien, según me dijereon, abunda la corrupción y los bandidos.Si, sin duda era la ciudad Negra, era Malik-Thalish.
Decidi, tras pensarlo su tiempo,entrar en la ciudad, pero Ultor no reaccionaba, le asustaba algo, mire mejor hacia delante y vi a dos hombres, que se acercaban a nosotros lentamente, -Humanos..-pense. cuando se acercaron más, pude ver que tenian armas, uno llevaba una espada, que parecia un poco vieja y el otro, este más grande que el anterior, portaba una barra de metal. tense mi arco con una flecha, y apunte al más grande.

-Tranquilo elfo
,-dijo con una sonrisa-solo queremos hablar. Dijo en un tono muy desagradable,al momento su compañero contesto-Y quitarle su oro, jaja-dijo el acompañante.-No llevo nada, largaos, no busco problemas-diciendo esto, Ultor empezo a caminar en paso ligero, pero los dos hombres se pusieron en medio del camino, -Tu oro...-dijo mucho mas serio el grandullon.Yo seguia con el arco apunto para disparar, pero decidí pensar antes de actuar-Ellos no tienen caballo, por lo tanto no me alcanzaran si Ultor empieza a correr-pense. Le di una suave patada a mi caballo y enseguida, empezo a trotar muy rapido,a lo lejos se oían las voces de los humanos, insultando y muy cabreados.

Al cabo de tres minutos, llege a Malik-Thalish, estaba cansado y sabía que no era una ciudad segura, a si es que me movi rapido, buscando una taberna para descansar un poco, por las calles no se veía mucha gente, tan solo a unos cuantos borrachos tirados por el suelo. Divisé una taberna, cerca de la entrada a la ciudad, até a mi caballo en un árbol,-ten cuidado...- le susurre.

Entre en la taberna, me di cuenta que no habia ningun elfo, por ese motivo decidí ponerme la capucha, me senté en una silla y le pedi al tabernero un poco de aguamiel(no tenia mucha sed).En la taberna se encontraban orcos, muchos humanos y algunos enanos, y yo el unico elfo, pero por suerte nadie parecia darse cuenta.Estaba sumergido en mis pensamientos, cuando entro alguien a la taberna gritando,yo decidí, atender desde mi asiento y no interbenir....La gente de la taberna ni se inmutó al ver a aquel hombre entrar manchado de sangre, no les somprendió.Ellos seguían jugando a las cartas y a los dados, el tabernero le invitó a sentarse y a contarle lo que le había ocurrido.El pobre hombre estaba muy asustado, por un momento a pesar de que fuera humano me compadecí de el, pero después me arrepenti de tal pensamiento...


Última edición por perete el Sáb Ene 14, 2012 7:19 pm, editado 4 veces
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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Vaas el Jue Ene 12, 2012 8:51 pm

Apoyó lentamente su codo sobre aquella sucia barra, a la vez que daba un sonoro suspiro que pasaría desapercibido entre el bullicio que había que en aquella taberna rebosar de gente. Giró levemente la cabeza para poder observar con cierta atención lo que sucedía a su alrededor. Orcos y humanos, junto con algunos enanos, peleándose y lanzándose sillas por los aires. Mientras que unos pocos, intentaban mantener su atención en las cartas o dados que tenían entre sus manos; se encontraban realizando apuestas por lo que, debían de mantener toda la concentración disponible y por eso, se habían alejado a las mesas más lejanas de la taberna.

Velanna, entrecerró los ojos con una mueca de desagrado. En su mente repetía una y otra vez: ‘’ ¿Por qué no seguí mi camino antes de que anocheciera, en vez de haber tomado la estupenda idea de entrar en esta ciudad de mala muerte? Incluso aquí, la cabaña de madre es más acogedora’’. Estiró las piernas para intentar recordarse a sí misma, que lo había hecho para descansar después de un largo y fatigoso viaje. Había viajado durante varios días sin descanso, intentando encontrar un buen lugar donde comenzar su búsqueda de conocimiento.

Sabía que aquel viaje que estaba emprendiendo, era solo una excusa de su madre para echarla de casa e intentar que la matasen. No era normal que de un día para otro, la echase sin darle explicaciones. Tenía el presentimiento de que lo había hecho para ganar tiempo y poder preparar sus demonios para cuando volviese.

- Estúpida vieja, siempre consigues que siga tus órdenes.

A su mente vinieron unas cuentas imágenes de su llegada a la ciudad y de cómo, mientras intentaba buscar una taberna donde pasar la noche un borracho la confundió con una prostituta. Gracias a los libros que le robaba su madre a la aldea más cercana, pudo saber que con lo que le había relacionado no era un elogio precisamente. En su cabeza pudo notar cómo le hablaban sus dos compañeros demoníacos, sus voces eran como susurros y de vez en cuando le costaba incluso entenderles pues utilizaban algunas palabras demoníacas entremedio; Astaroth le aconsejaba que le dejase darle una lección, desencajándole la mandíbula y haciéndole tragar su lengua mientras saltaba a la comba con sus intestinos. Mientras que Moira prefería primero acostarse con él y después arrancarle la piel a tiras y rociarle con sal y limón. Al ver que los dos querían acabar con ese hombre a su manera, empezaron a discutir en su idioma. Velanna rodó los ojos a la vez que daba al pobre hombre, un bastonazo en la barriga y acto seguido otro en la cabeza. Eso combinado con los efectos del alcohol, hizo que se desplomara en el suelo, aparentemente inconsciente. Por suerte, no había nadie en ese pequeño callejón que la hubiese visto por lo que podía seguir su camino con total tranquilidad.

- ¡Callaros de una maldita vez, solo quiero sentarme y descansar un poco! La próxima vez que uno de los dos comente algo en mi cabeza, le invocaré solo para devolverle al submundo de una patada en su rojo trasero. ¿Entendido?

El silencio fue la única respuesta que necesitaba Velanna. Y así fue cómo llegó a ese lugar, sin imaginarse lo que le esperaba por delante.

Cuando estuvo a punto de levantarse y pedir una habitación donde poder alojarse esa noche, cuando un hombre de apariencia grotesca, entró bruscamente en la taberna. Sus ojos siguieron al individuo, a la vez que intentaba prestar atención a lo que decía. Alguien le intentaba asesinar, violador, protección, dinero… Al ver que nadie se ofrecía a ayudarlo, el gordinflón lanzó contra la barra, unas cuantas monedas de oro de su propio morral. Velanna alargó un poco la mano, para coger una y ver con sus propios ojos cómo eran las monedas que la gente utilizaba. Sabía que necesitaba eso para poder comprar cosas o comer; aunque también sabía que podía hacer todo esto con la ayuda de sus ‘’amigos’’, pero siempre era bueno tener y así no tener que llamar la atención y que los cazadores de brujas o templarios fueran a por ella.

- Veo que hasta los maleantes tienen miedo a los de su propia calaña o a alguien que quiere hacerse el héroe.- Se levantó con gran parsimonia del taburete, mientras se acercaba acariciando con una de sus manos la barra y caminando lentamente, hasta acercase un poco más al noble pero lo suficientemente lejos para que no le tocará ni un solo pelo.- Mucha gente os querrá ver muerto y si tenéis escolta, pues también irán a por ellos. Me gustaría ver quién os persigue y ver cuántas ganas tiene de asestaros una puñalada por la espalda, por lo que supongo que podéis contar conmigo.
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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Kratos el Sáb Ene 14, 2012 7:05 pm

Kratos hizo que Sombra se detuviera para poder observar el paisaje que tenía ante él. Habían pasado ya varios días desde el incidente del bosque con esos humanos, después de eso, no había tenido ningún otro problema. Desde su posición, se alzaba una ciudad grande y majestuosa. Pensó si debía entrar en ella, pues seguramente sería una ciudad humana y no agradecerían su presencia. Finalmente, decidió ponerse la capucha y entró en la ciudad, intentando pasar desapercibido.

Necesitaba hablar con alguien y así obtener información. Observó el lugar y vio a un humano que estaba sentado en el suelo pidiendo dinero a la gente que pasaba a su lado. Se acercó a él, y éste al verle le preguntó:

-Por favor, amable señor, parece usted una persona bondadosa, que seguro podrá darle una moneda a este pobre ciudadano…

Kratos sonrió: ‘Umm… ¿con qué soy un humano, y además bondadoso? Lo que hay que oír…’ - pensó el elfo.

- Muy bien, te la daré si me explicas qué lugar es éste.

El humano, tras pensarlo detenidamente contestó:

- Te encuentras en la cuidad de Malik-Thalish, conocida como la ciudad negra, también es la base de la fuerza naval más poderosa de todo Thonomer y dueña del puerto mercantil más concurrido y transitado de estas aguas.

-¿Conoces algún lugar donde pueda reponer fuerzas?

-Hay una taberna muy cerca, siga por la calle principal y la verá enseguida.

Kratos se dio la vuelta e intentó reanudar la marcha cuando el humano gritó:

-¡Eh! ¿Dónde está la moneda?

El elfo se dio la vuelta y miró directamente a los ojos del humano, en ellos pudo ver el miedo que sentía, pero le había sido muy útil. Cogió una moneda de su bolsillo y se la arrojo ante sus pies. Después sin apartar la mirada del humano, prosiguió su camino.

Pronto llegó a la taberna, ató a Sombra y entró en el edificio. Pudo ver que había ocurrido una pelea la noche anterior y que aun continuaba a pesar de que el Sol ya había salido. Se acercó al tabernero y le preguntó el por qué del enfrentamiento.

- Un noble vino aquí cubierto de sangre , decía que alguien quería matarle y que necesitaba una escolta que estuviera dispuesta a protegerla con su vida. Su nombre es Lui Desclarn, se rumorea que es un violador. – contestó el tabernero sin apartar la vista de los individuos que aún se estaban peleando.

'¿Con que quiere una escolta eh? Esto podría serme útil...' - pensó el elfo.

- No me interesa su profesión. ¿Dónde está ese noble?

- Está en la segunda mesa. Creo que sigue buscando escolta.

Kratos se dirigió hacia la mesa que indicó el tabernero. En ella, sólo había un hombre cuyas ropas estaban cubiertas de sangre, asi que supuso que era Lui.

- ¿Eres el hombre que se hace llamar Lui Desclarn?.

- ¿Quién quiere saberlo? - dijo el noble, temeroso de que quisiera hacerle daño.

-Alguien que está interesado en su propuesta de la noche anterior. Si sigue en pie, claro.

- Por supuesto, pero, ¿quién es usted?

- Me llamo Dhaun.- Kratos no confiaba en nadie, y menos en un humano, para revelarle su verdadero nombre…


'Si quieres vivir, unete a mi o apartate de mi camino... porque si no lo haces, ¡te arrancaré el corazón del pecho con mis propias manos y te lo enseñaré justo antes de que emprendas tu último viaje...!



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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Ak-Fek el Dom Ene 15, 2012 5:34 pm

La batalla en el Dragón negro estaba en su clímax. Si bien nadie recordaba el motivo por el cual habían comenzado a pelear, todos asestaban golpes a cualquiera que estuviese cerca de él. Sillas y botellas rotas, un par de mesas despedazadas ante el peso de mas de cuatro individuos inconscientes y alguno que otro desgraciado muerto en el suelo del establecimiento gracias a la punzante herida de una daga o una espada anónima había sido el saldo de aquella trifulca ocasionada por la avaricia y y el alcohol.

Cerdos ignorantes... - Se dijo así mismo el noble mientras veía con desagrado y decepción la escena ante sí. Se había quedado sin aspirantes a guardián en un abrir y cerrar de ojos.

Sin embargo al menos un puñado de sobrevivientes, o en condiciones de mantenerse de pie, quedaba en la taberna. Sin duda el elfo bardo continuaba su melodía de combate. Nadie interrumpiría una música digna de una buena batalla. Además de él habían algunos guerreros que habían quedado con heridas menores después de la trifulca. Sin embargo no tenían interés en ser los protectores de tal escoria. Ellos solo respondían a la agresión. Por su parte los dueños de la taberna, Mirna y Godwinn Frost, lamentaban que su establecimiento fuese destrozado nuevamente en un lapso menor a los cinco días.

Todo esto ha sido tu culpa vejestorio - Dijo la hija del tabernero mientras arrebataba el saco de monedas que había sido ofrecido como paga inicial por los servicios de guardaespaldas - Esto servirá para pagar los daños y para evitar que sea yo misma la que termine con tu miserable existencia.

La voz de aquella mujer era amenazante. Sin duda alguna, aquellos rumores sobre el carácter y la peligrosidad de Mirna Frost era de considerar. Lui quedó sin palabras ante la mirada penetrante de la mujer y le permitió tomar el morral de oro. Si bien no era mucho, sin duda no quería provocar la ira bien justificada de una asesina en potencia.

Haz lo que quieras mujer. Ese oro me es insignificante - Trató de fingir superioridad y prepotencia, pero sus palabras se entrecortaban ante la amenazante mujer y el par de cuchillos que empuñaba discretamente.

Para su buena fortuna, si es que tuviera alguna, tres personas de interesante apariencia aún estaban dispuestos a escuchar la oferta del noble.

La primera en acercarse a el fue una mujer de interesantes atuendos. Se acercó de forma cautelosa y cautivadora a la vista de Lui. Tenía todo lo que al noble le gustaba en una mujer. Un cuerpo delgado, una mirada peligrosa y una voz singular.

Hay muchos en esta maldita ciudad que desearían verme muerto - Dijo ante la curiosidad de la mujer encapuchada - Pero lo que hoy me asesinar no tiene descripción - El gesto del noble se torció, dejando ver una clara mirada de miedo - Era como si la niebla, una niebla nociva y con risa, quisiera devorarme.

El noble describió entonces lo que había vivido esa misma noche. Explicó como una extraña nube de humo blanquecino se acercó a él y sus hombres profiriendo una extraña risa desquiciada antes de desatar una lluvia de muerte y sangre a sus pies, mutilando los cuerpos de sus guardaespaldas en cuestión de segundos. Lui narraba su historia mientras sudaba abundantemente.

La plática había parecido interesar a los otros dos individuos misteriosos, quienes a pesar de la lejanía con el noble pudieron escuchar a la perfección el relato gracias a sus agudos sentidos.

Uno de los elfos, que se presentó con el nombre de Dhaun, ofreció su ayuda sin pensarlo dos veces. El elfo mostraba heridas en su cuerpo a causa de la trifulca anterior. Por su apariencia parecía que había recibido un botellazo en la cabeza, lo cual explicaba el abundante sangrado que cubría casi por completo su ojo derecho. Sin embargo parecía no ser tan grave pues solo se preocupó por ofrecer sus servicios al noble violador.

Por otro lado, el segundo elfo se mantenía en su mesa sin mover un dedo. Simplemente se limitaba a observar a los sujetos y a escuchar su conversación. Parecía muy interesado, aunque desconocían por completo sus verdaderas intenciones.

Si me protegen podré ofrecerles una recompensa que hará que valgan la pena sus esfuerzos - No parecía mentir. El miedo a morir en las afueras de la taberna le había persuadido bien a ser sincero en cuanto a esto - Pero por favor, tenemos que partir ahora mismo. Mucho me temo que no tardará en seguir mi rastro si lo que busca es terminar conmigo esta misma noche. Debo llegar a mi hacienda cuanto antes para poder partir y jamás volver.

La noche era joven pero el noble Lui ya deseaba ver la luz de la mañana en el horizonte. Aún no sabía si estas personas le ayudarían o no, pero no tenía más opción que confiar en ellas si pensaba vivir un día más. La noche al exterior de las puertas del Dragón negro nunca había parecido tan oscura.
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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Invitado el Lun Ene 16, 2012 5:56 pm

Cuando este personaje tan extraño,(al parecer un noble conocido en todo Malik-Thalish) termino de hablar, unos hombres humanos empezaron a lanzar botellas a unos enanos y enseguida, todos estaban con una botella o silla en la mano para lanzarla, un enano,al parecer algo borracho,me lanzó una silla, yo que le estaba viendo perfectamente, me aparte agilmente y me dirijí hacia él.

-Controla tus modales enano-dije cabreado,con una botella en la mano.Este se rió, suando esaba apunto de tirarme otra alguien le dio con una botella en la cabeza y le dejo tendido en el suelo. Me indicó que le siguiera y asi hize, ya que no aguantaba mas dentro de esa taberna. Salimos de la taerna y nos sentamos en un banco que había cerca, no sin antes echarle una ojeada a Ultor para asegurarme que estaba bien.

-¿Que te trae por Malik-Thalish?-Pregunto el señor, al parecer era humano, pero su voz era muy tranquilizadora, era grande y fuerte, iba vestido con ropas coloridas,de las que no se solian ver en esta ciudad, me fijé tambien que portaba un arma, una espada.

-He venido de paso, en realidad solo quiero conocer mundo, he venido aquí por casualidad.¿Y usted quién es?¿Y por cierto quién es el tal Lui, el que busca guarda espaldas?-Dije, mientras miraba a mi caballo.

-Lui es unos de los mas odiados aqui, pues veras, dicen que viola mujeres...Pero hablemos de mi, ya que me has preguntado-dijo sonriendo-soy un mercenario, de un lugar que estoy seguro que ni habrás oido hablar,jaja.Y he venido aqui buscando a un elfo, llamado Kratos, seguro que ese asqueroso elfo habra matado a algún humano,todos son iguales... No habrás oido hablar de él ni nada.,¿no?-dijo el humano.Mi cara ya no era la de antes, estaba enfadado, en mi mente ya se dibujaba mi proxima acción,yo estrangulandolo o aún mejor cortandole la lengua para que ya no pudiera hablar nunca más mal de los elfos.

-Es que no te has dado cuenta,asqueroso humano,de que soy un elfo...-dije mientras me quitaba la capucha y tensaba el arco.El hombre se rió y sacó la espada sin terror alguno en sus ojos, lo que hizó cabrearme bastante.

-Me han pedido matar solo a un elfo, pero si tengo que matar a otro no tendré ningún problema-dijo con una risa maléfica.Me era tan fácil matarle, soltar la mano de mi arco y dejar que la flecha hiciese el resto...Decidí cambiar el rumbo de la flecha hacia el brazo con el que sujetaba la espada y sin pensarmelo dos veces, disparé.Al recibir la flecha en el brazo, el humano soltó la espada y se alejo un poco.Ya no estaba sonriendo, ahora gritaba de dolor, echó a correr y no dijo ni una sola palabra,cuando se fué entre en la taberna, pensando que no volveria en un tiempo.

Al entrar en la taberna ya no estaban tirando botellas, aún así seguia habiendo mucho alboroto.Vi a Dhaun hablando con Lui y decidí acercarme a aceptar su oferta, aunque fuera contra mis principios, buscaba salir a conocer mundo y a vivir aventuras y además me pagaría bien...Me acerqué a él, y moví la cabeza en signo de aprovación, aunque quién sabe, podría convertirme en un enemigo suyo del día a la mañana...
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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Vaas el Lun Ene 16, 2012 7:55 pm

- Vaya, vaya con la mosquita muerta. Aprendes muy rápido mi pequeña mortal discípula; aunque no te hagas confianzas, jamás superarás a la maestra. –Dijo Moira en la cabeza de Velanna, con un tono jocoso pero a la vez de superioridad. Parecía que la Lilim no quería que le quitaran su puesto de arma de seducción del grupo.

- ¿Nunca has oído que el fin justifica los medios? Necesitaba llamar su atención y ya lo he hecho. Así que, dudo que tenga que volver a comportarme como alguien como tú. Lo último que quiero es acostarme con semejante criatura.

La bruja se recostó sobre la barra, para ver la trifulca en la que estaban metidos los clientes de la taberna. Por lo aires volaban sillas y botellas, junto con algunas gotas de sangre y dientes provenientes de los combatientes. A Velanna no le gustaban esos ambientes, la ponían nerviosa y empezaba a agobiarse enseguida. Quería acabar su misión cuanto antes y poder descansar en una cama durante unas horas, con una bolsa de monedas de oro bajo su almohada. Pero para eso, tendría que acompañar al noble y tener que lidiar con los peligros a los que se veía amenazado. Pese a los gritos y ruidos de la pelea, se podía escuchar al bardo cantante de fondo. Como si nadie le hubiese visto o como un simple decorado más.

Notó a sus espaldas, como una mujer discutía con el noble, alegando que todo eso había sido por culpa suya y por eso debería de pagar con su dinero todas las molestias causadas. Entonces, cogió la bolsa de monedas. Velanna miró de reojo al hombre, a la vez que comentaba con cierto desdén:

- Espero que tengas lo suficiente como para pagarme por mis servicios. No me gustaría tener que matarte por engañarme. –Al ver que comenzaba a hablar de lo que le había atacado, se giró para verle en su totalidad y poder percibir en su rostro el miedo que tenía. De todo su cuerpo empezaron a salir gotas de sudor; estaba muy nervioso y con razón, pues algo que hubiese liquidado a toda su escolta de esa manera no debería de ser tomado a broma. Velanna escuchó con detenimiento, mientras en su mente intentaba darle forma al posible atacante.

Tuvo el extraño presentimiento, de que su atacante disfrutaba matando. Solo una flecha hubiese bastado para matarlo; ahorrándose así tener que pasar por encima de sus guardias. Encima, podría haberse escondido entre las oscuras calles y callejones que predominan en esta ciudad. No, el que hubiese atacado lo estaba disfrutando; tal vez le gustase matar o tal vez solo hacer sufrir a este hombre, aunque también podrían ser las dos cosas juntas.

Ante estas palabras, lo que parecía ser un elfo, se acercó hacia donde se encontraban y se mostró también interesado en ayudar. La bruja se mostró algo disgustado, tendría que compartir la recompensa; al menos si no lo liquidaba al final, cuando todo riesgo hubiese pasado. Sí, seguramente haría eso. Quería dinero por varios motivos: uno, para poder comprar objetos mágicos o relacionados con la invocación y dos, quería tener una buena cama donde dormir cada noche y poder descansar sus pies. Cuanto más mejor, eso le habían ensañado los libros y su madre. Se puso de nuevo erguida y empezó a caminar hacia la puerta, sin preocuparse por ver quienes la seguían.

- Bien, si tantas prisas tienes mejor que nos vayamos cuanto antes. Recomiendo ir por las cloacas, según he leído, llevan directamente a las afueras de la ciudad sin tener que pasar por callejones oscuros o por la calle principal a la vista de todos. Aunque tal vez allí encontremos ratas gigantes o gusanos devora hombres. ¡Uhhh, que miedo! – Dijo mientras se giraba hacia ellos y movía sus dedos para dar ambiente de terror, pero con una sonrisa malvada en la boca.

Abrió la puerta y se dirigió a la plaza que había enfrente de la taberna. Lo primero que comprobó fue que no hubiera nadie a los alrededores, después cogió una antorcha que había colgada sobre una de las paredes de una casa y empezó a buscar la entrada al sistema de alcantarillado. Pasó su mano libre, entre unos arbustos esperando encontrar una especia de puerta de hierro; por suerte, no tardó mucho en encontrarla y siguiendo con su racha, parecía estar abierta. Con gran cautelo, la abrió y empezó a descender por las escalerillas (también de hierro, por lo que parecía a su tacto) hasta tocar suelo seco. Nada más bajar, comprobó que el noble la siguiese, dándole igual si el elfo la seguía.

Pero entonces, un olor fuerte la golpeó con gran dureza. Tuvo que taparse la nariz y la boca con la manga, primero para no tener que oler más esa peste y segundo, para contener sus arcadas. Nunca antes había olido nada semejante; posiblemente, a eso se referían sus libros con terrible olor y peste. ¿Pero qué podía saber ella? Esperó durante varios minutos, hasta poder recuperar el sentido y continuó su camino.

En lo primero que se fijó, fue en las oscuras aguas residuales que dividían las orillas de las alcantarillas. No se podía ver el fondo con claridad, pero sí los restos de algunas basuras, comidas o animales. De estos últimos, lo que más abundaban eran los cadáveres de las ratas que habían caído al agua y no había logrado sobrevivir. Pero para desgracia de Velanna, algunas ratas seguían vivas y correteando por las orillas. Gracias a la antorcha y a las pisadas fuertes que provocaba, lograba ahuyentarlas o hacerlas pasar corriendo entre sus pies. Su tamaño variaba, había algunas pequeñas y otras de tamaño medio como conejos. ¿Qué narices tomaban para tener ese tamaño? Pero no eran las únicas criaturas que había, por las paredes también se podían encontrar lagartijas de tamaño pequeño y algunas moscas rodando por los aires.

Maldiciendo su fantástica idea, Velanna siguió caminando recto hasta llegar a una zona amplía y llena de agua. Se acercó todo lo posible a la pared, para no tener que mojarse demasiado; en ese instante, se dio cuenta de que había dos rutas a seguir.

- ¿Izquierda o derecha?
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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Kratos el Lun Ene 16, 2012 11:35 pm

Después de aceptar la propuesta de Lui, Kratos se dio cuenta de que había alguien más interesado: una humana, vestida con atuendos muy extraños, llamada Velanna, seguramente bella a los ojos del noble.

‘Estos humanos, pierden la razón por alguien del sexo opuesto que les resulte atractivo’-pensó el elfo.

La expresión de su cara cambió por completo al ver que no era la única que quería la recompensa.

‘Me fiaré de ella, pero solo de momento…’- pensó el elfo. Sabía lo que un humano era capaz de hacer por unas monedas, aunque él no sería menos si llegaban a esa situación.

Le devolvió una mirada que le diera algo sobre lo que pensar a la humana. Después, Lui les explicó qué era lo que le había atacado. Dijo que una extraña nube de humo blanquecino se aproximó a ellos, a continuación sus guardaespaldas comenzaron a reírse y finalmente se mataron entre sí. Kratos al principio pensó que ese hombre estaba loco, pero algo en su mirada llena de desesperación y de miedo asi como en el interior del propio elfo le dijo que algo extraño estaba ocurriendo. Miró por la ventana y vio que Sombra seguía donde lo había dejado.

Cuando el relato terminó, Lui expresó su deseo de dejar la taberna y volver a su hogar, que se situaba en el norte de la ciudad. Velanna sugirió viajar a través de las alcantarillas.

- Coincido con ella -Kratos sabía que era la mejor opción: las cloacas, un lugar oscuro, donde podía vivir muchos tipos de criaturas, pero era mucho más seguro que ir al nivel de la calle, donde el asesino los podría estar esperando en cualquier esquina, callejón o escondido entre los arbustos...
Lui finalmente accedió, seguramente por el hecho de que ellos eran los ‘expertos’ y no él.

Sin pensarlo un instante más, salieron de la taberna en busca de una entrada a las alcantarillas. Mientras Velanna abría la cloaca, un humano pasó a su lado sujetándose su propio brazo y gritaba pidiendo ayuda. Kratos se dio cuenta de que llevaba clavada una flecha, pero no una flecha cualquiera, sino una flecha que sólo era fabricada y usada por los elfos. Una cosa era obvia: había otro elfo en la ciudad y no estaba muy lejos. Miró alrededor en busca de éste, pero no lo encontró, finalmente se metió dentro de las alcantarillas.

Al bajar, Kratos fue golpeado por un olor horrible, demasiado fuerte para su olfato. Tuvo que contenerse para no vomitar. Además, le seguía doliendo la cabeza, a pesar de que se había cubierto la herida con una venda. Algo le pasó cerca de su mano, por el tacto diría que era una rata, una rata enorme, o puede que una lagartija. Intuía que se encontrarían algo más que esa clase de seres antes de salir de las alcantarillas.

Lui y Velanna cogieron una antorcha para alumbrar el camino, a él no le hacía falta. En pocos segundos, sus ojos se adaptaron a la oscuridad y pudo ver el camino claramente. Era un trayecto recto, no se veía ninguna bifurcación, pero el suelo estaba inundado e imposible de adivinar qué podía ocultar así que decidió que era mejor no arriesgarse a llevarse una sorpresa.

Se había quedado un poco atrasado con respecto al resto del grupo debido a su breve mareo. Esquivó hábilmente el suelo inundado y pronto se acercó a los demás. Aún seguía dándole vueltas a lo del elfo:

‘¿Quién sería ese elfo? ¿Quizás fuera el asesino? No'.- Kratos conocía a los elfos y ese no era su estilo. -'Aun así, ¿sería amigo o enemigo? Era posible que compartiera su objetivo o por el contrario intentara que no lo llevara a cabo. Bueno, sólo el tiempo lo dirá en el caso de que se cruce en mi camino. Cabía otra posibilidad, ¿y si alguien había matado al elfo y se había quedado con las flechas como botín? Entonces si podría ser ‘el asesino’ que intentaba matar a Lui…'

De repente observó que se habían parado.

- ¿Qué ocurre ahora? – preguntó irritado. Si querían llegar lo antes posible no debían detenerse.

Pero no hizo falta que nadie le contestará. El camino se dividía en dos rutas, una a su derecha y otra a su izquierda pero, ¿cuál sería la correcta, cuál sería la que les conduciría hasta los ‘habitantes’ de las alcantarillas? Kratos tenía muchas preguntas pero ninguna respuesta. Ya no quería pensar más, le dolía la cabeza.


'Si quieres vivir, unete a mi o apartate de mi camino... porque si no lo haces, ¡te arrancaré el corazón del pecho con mis propias manos y te lo enseñaré justo antes de que emprendas tu último viaje...!



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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Ak-Fek el Miér Ene 18, 2012 6:59 pm

Un grupo bastante peculiar se había reunido en torno a la petición de ayuda del hombre corrompido por el poder y la riqueza. La humana Velanna, quien poseía una mente libre sin las ataduras de la moral y la conciencia social, fue la primera en ofrecer su mano en cambio de algo de dinero para sus necesidades básicas. Aunque poco se sabía sobre sus verdaderas intenciones, por lo que Lui prefirió no desaprovechar la oferta y no hacer preguntas. Enseguida un elfo con heridas en la cabeza había decidido acompañarlos. No tenía una clara idea de lo que ahí estaba pasando pero Lui prefería la compañía de un elfo algo despistado en vez de la soledad con una humana de rasgos siniestros.

Que asco... no hay forma de que yo, Lui Desclarn, descienda a ese deplorable y mal oliente lugar - La opinión que tenía sobre la idea de bajar a las cloacas, propuesta por la mujer, era clara. Sin embargo a ella poco le importó su negativa.

¡Venga hombre, pero si es el sitio perfecto para una rata como vos! - Las palabras del tabernero resonaron en todo el establecimiento como una sonora risa. Aunque después de la trifulca que dio lugar en su taberna tenía pocas cosas de las cuales reír.

Sin más demora, y a sabiendas de que alguien buscaba su cabeza, decidió seguir al grupo recién formado sin objetar mas nada. Simplemente mantuvo su boca cerrada y se comportó como un observador expectante. Mantenía su mirada fija en los lugares más oscuros que podía encontrar con su vista, para al menos poder estar listo ante alguna desagradable sorpresa.

El descenso a las cloacas fue rápido. Para fortuna del grupo no parecía que alguien hubiese presenciado el acto por lo que partían seguros de que nadie les seguía.

Ratas de casi medio metro, serpientes, lagartos pequeños y un sin fin de insectos decoraban los pestilentes corredores de las cloacas de Malik-Thalish. El olor era nauseabundo. Las aguas negras eran una combinación mal oliente de agua salada con agua dulce, desperdicios de comida y bebida, cadáveres de animales varios y todo el contenido de las letrinas de las tabernas y las casas de las zonas medias y bajas de la ciudad. Era algo que Lui hubiese deseado jamás saber sobre la ciudad que tanto oro le había dado. A pesar de todo, el camino era recto y sin bifurcaciones por lo que avanzaron rápidamente tratando de evadir en lo posible el contacto con aquellas aguas y sus desperdicios.

Al menos habían avanzado unos doscientos metros en dirección norte cuando la humana vislumbró una especie de cámara circular de unos cincuenta metros de diámetro. Aquella cámara tenía un claro camino empedrado por toda la orilla el cual conectaba con dos caminos separados unos diez metros entre sí. El camino de la derecha traía consigo más aguas negras provenientes de los niveles superiores de la ciudad mientras que las aguas negras continuaban su ruta hacia el mar descendiendo por el camino de la izquierda. El centro de la habitación se podía describir como un estanque negro del cual se desconocía su profundidad.

Estaban decidiendo que ruta tomar cuando, de pronto, las aguas del estanque central comenzaron a moverse de una forma anormal. Lui, al atestiguar el movimiento del agua decidió pegar su redondo cuerpo a la pared de piedra lo más alejado posible de la orilla, aunque eso de nada le podría servir debido lo angosto del camino.

Oi... oigan - Trato de hablar lo más suave posible para lo agitar más las aguas con su voz - Hay algo ahí bajo... apresúrense a avanzar antes de... - EL noble no había terminado su frase cuando un enorme engendro con cuerpo de cocodrilo y cabeza de tiburón los asaltó por el frente, dejando anonadado al grupo entero, y retornó a las profundidades oscuras de sus aguas a modo de advertencia y amenaza.

Tenían pocas opciones y poco tiempo para decidir. Habían podido haber muerto en manos de un asesino demente en la superficie de las calles de la ciudad negra, sin embargo ahora podrían caer en las fauces de un engendro tan terrible como el olor que les rodeaba.

No podrían decidir cual de las dos opciones parecía ser mejor.

Spoiler:

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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Invitado el Jue Ene 19, 2012 11:02 pm

Mientras me bebía mi tercera jarra de cerveza,ví salir de la taberna a Lui (el noble) y a dos personas más,una mujer jóven y un hombre con una capucha,que me resultaba familiar...Lo miré fijamente, había algo raro en él...Si, sin ninguna duda era un elfo,cualquier elfo sabe reconocer a uno de los suyos.Aburrido en la taberna, decidí seguirlos,salí de la taberna y les seguí,no sin antes pensar si llevarme a mi caballo o no...Tras pensarlo unos minutos, decidí dejarlo atado al árbol, ya que si quiería seguirlos, me moviría mejor en caballo.Iban a paso lijero, se pararon en una calle especialmente oscura.Me fijé en las tabernas de alrededor, pensando que entrarian en alguna de ellas, volví la mirada hacia el grupo, pero ya no estaban, ni rastro de ellos.Me acerqué para buscarlos, cuando ví una alcantarilla rota, al parecer habían entrado por allí,pero,¿para qué?

Al bajar por las escareras, sentí un olor horrible, jamás había olido algo parecido,me costó contenerme para no vomitar allí mismo.Pero no me detuve, me fijé en el lugar donde me encontraba, era oscuro, muy oscuro, el olor era insoportable y a la vista siempre había alguna rata o serpiente.Seguí al grupo mediante su voz, ya que durante gran parte del recorrido no los visualizé.Noté que algo me rozaba el pie,miré y ví que era una asquerosa rata. Aparta-pense.Me miraba con gesto desafiante, nunca había visto una rata tan grande como aquella.Merece de verdad la pena, ¿gastar una flecha contra una rata?-pense.Al final decidí darle una patada, que le envió detrás de mi,Seguí al grupo con rapidez, sabia que la rata me había echo perder mucho tiempo...Un sonido espandoso sonó detrás de mi, me giré para ver de que se trataba,era una rata.Otra estupida y sucia rata-dije susurrando.Al decir esto, detrás de esta rata aparecieron tres más, igual o incluso mayor de la anterior mencionada.El grupo andaba cerca, lo oía hablar, me acerqué lentamente hacia ellos,a estas cuatro ratas se le añadieron 6 más, aproximadamente,me miraban muy enfadadas, en sus ojos se percibía rabia...Mi cuerpo no me reaccionaba,quería echar a correr pero algo me lo impedia-¿De verdad vas a echar a correr por un puñado de ratas?-pense.Ellas también parecian durar, si atacarme o marcharse,al final se se diriieron hacia mí con paso veloz y llenas de odio.

Eché a correr,¿como las iba a matar a todas?No poseía tantas flechas,eran demasiadas, mientras corría, visualizé la figura de tres personas.-Los encontré...-dije.Cuando ya estaba muy cerca del grupo,pero lo suficientemente lejos para que no me vieran, todas las ratas se pararon, yo tambien me paré, las volví a mirar, pero ya no veía la misma sensación de odio y rabia,no, esta vez estaban asustadas, muertas de miedo.Echaron a correr en dirección contraria a toda prisa, sin duda algo les había asustado, ¿pero que? en ese momento oí un grito, me dirijí hacia el grupo.Mis ojos no daban credito a lo que veía, una especie de cocodrilo les estaba amenazando. Tensé mi arco y esperé la respuestas de mis compañeros, si ellos atacaban yo no dudaría en acerlo, pero si en cambio, huía...Me mantendría alejado del monstruo.Sabía que habia poco tiempo, estaba nervioso, me acerqué un poco más para no fallar en mi tiro.El sudor me recorria todo el cuerpo...
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Re: Muerte Predeterminada

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