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Muerte Predeterminada

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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Vaas el Vie Ene 20, 2012 7:16 pm

- No sé porque te quejas, este lugar es perfecta para gente de tu calaña; ya sabes: ratas, oscuridad, aguas residuales… Supongo que aquí a tu asesino jamás se le ocurrirá mirar, sería demasiado fácil incluso para él. –Dijo Velanna, cuando vio a Lui detrás de ella.

Volvió a girar su cabeza, para ver como el otro hombre les había seguido. Todos querían su parte del dinero, pese a que tuviesen que pasar por ese tipo de lugares. ¿Tanta molestia para llevar un violador a su casa? Bueno, apenas había algo de molestia en bajar por unas alcantarillas apestosas y llenas de bichos y animales. Se acercó a la primera bifurcación, parecía conducir hacia las zonas superiores de la ciudad. Después se acercó a la de la izquierda; mientras que esta, les llevaría a las zonas más bajas y seguramente llevaría hacia el mar.

En lo que más se fijó la bruja, fue en que ninguno de los dos pasadizos, tenía una pasarela de losas de piedra como antes, solo había agua. Disgustada ante la idea de que tendría que mojarse los pies, sacudió la cabeza, a la vez que extendía un poco el brazo para ver un poco mejor el pasadizo izquierdo. Al contrario que, por el que habían acabado de pasar, este solo era recto unos pocos metros. Después de esto, se giraba hacia la izquierda, imposibilitando ver lo que había más al fondo. Pero como antes, no había ninguna señal de luz cercana. Lo mejor sería seguir llevando la antorcha, debido a que al ser humana, le costaría mucho más ver en la oscuridad. Volvió a mirar el pasadizo de la derecha, para ver como este, era igual que el otro pero giraba hacia la derecha. ¿Qué le esperaría allí? No lo sabía, pero jamás lo averiguaría si se quedaba allí.

Se giró sobre sí misma, para indicar el camino que quería tomar, cuando Lui dijo algo asustado mientras miraba las aguas centrales de la sala donde se encontraban. Velanna también se dio cuenta de que algo no andaba bien; había algo allí abajo. En un principio, pensó en una de esas ratas que se caían al agua y montaban revuelo. Sin embargo, las aguas se movían de una forma muy extraña; demasiado para ser solo una rata. La bruja, con sumo cuidado, desató el bastón que tenía en su espalda y con la cabeza, indicó al noble que fuera al pasillo de la izquierda. Si era el asesino, tendrían que salir cuanto antes de esa encerrona y lo mejor sería ir por un terreno abierto sin lugares donde se pudiese esconder.

Y, antes de que pudiera dar una orden o salir corriendo, una bestia gigantesca les asaltó. Pocos detalles pudo captar antes de que volviera la criatura al agua. No obstante, consiguió captar lo más importante, tenía cabeza de tiburón y cuerpo de cocodrilo o de algún réptil. ¿Sería ese, el fatal asesino? Daba igual si lo era o no, tenía un contrato verbal con aquel tipo y lo iba a cumplir a toda costa. Aunque solo fuera por el dinero.

Con rapidez, empezó a dirigirse con pasos veloces hacia el pasillo de la izquierda. No se giro para ver si el hombre los seguía; ya le daba igual, solo le importaba ella misma y cumplir su contrato. Aunque tal vez le ayudase, siendo carne de cañón con la que entretenerse un poco. Hiciese lo que hiciese al final, no le daría importancia. Convocar a Astaroth era demasiado arriesgado en esos momentos; apenas tendría espacio para moverse y aquella criatura dominaba la zona. Si se enfrentaba a ella, tendría que ser en un espacio al aire libre.

- Al final, después de todo, parece que sí que existen los cocodrilos que viven en las cloacas.
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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Kratos el Vie Ene 20, 2012 11:01 pm

A Kratos le seguía doliendo la cabeza. Aún no habían decidido porque camino debían proseguir su viaje. El sendero que habían seguido al fin se dividía en otros dos. Ya había observado a éstos detenidamente, ninguno sugería a donde podía conducirles. Solo había una cosa segura, uno llevaba a la parte alta de la ciudad, mientras que el otro les llevaría a la parte más baja y seguramente desembocaría en el mar.

Observó a sus compañeros de viaje, la humana aún seguía observando los senderos.

‘Es inútil, por mucho que lo intentes, jamás podrás ver qué hay más allá de los primeros metros de ambos caminos.’- pensó el elfo.

Observó el disgusto que se reflejó en la cara de la humana al darse cuenta de que para pasar por cualquiera de las dos opciones deberían atravesar unas aguas de aspecto muy dudosas, ya que no había ninguna pasarela de piedra por la que atravesar ninguno de los recorridos.

La expresión del rostro de Kratos cambió a un estado de alerta. Sus oídos habían captado un ligero movimiento: alguien o algo les seguía y estaba muy cerca. Pensó en mirar para ver si podía distinguir quién o qué era su perseguidor cuando apreció que la cara de Lui había cambiado bruscamente y presentaba un aspecto asustadizo. Se había pegado a la pared lo máximo que le permitía su ‘esférico’ cuerpo. Se estaba preguntando por qué se comportaba de esa manera cuando de repente algo emergió de las aguas que acaban de dejar atrás.

Kratos pudo distinguir exactamente qué era esa bestia antes de que ésta volviera a sumergirse dentro del agua: era un engendro que presentaba un cuerpo de cocodrilo pero sobre sus hombros reposaba una cabeza similar a la de un tiburón.

Pensó en decirle a Lui que corriera pero no tenía tiempo. Él pensaba que lo mejor sería huir, ya que estaba completamente seguro de que un noble muerto no le daría ninguna recompensa, pero no se molestó en expresar este pensamiento, puesto que sabía que el noble siempre le haría más caso a una humana atractiva que a un elfo demacrado al que no paraba de sangrarle la cabeza.

A pesar de que no estaba en perfectas condiciones para luchar, tensó su arco por si finalmente se entablaba un combate y dirigió la flecha hacia la silueta oscura que se apreciaba bajo la superficie del agua. Sabía que no podría apuntar lo suficientemente bien como para acertarle a la cabeza así que apuntó donde debía estar su estómago.

Fue pasando la vista de las aguas de las que habían salido la bestia al resto del grupo. Finalmente, vio que éstos se dirigían al camino de la izquierda. Él agradeció casi en susurros que no hubiesen combatido entonces. Antes de seguirles, volvió a mirar al lugar donde debía estar su perseguidor, ahora creía ver que éste empuñaba un arco y estaba apuntando a las aguas, pero no estaba seguro.

‘Bien, por lo menos parece que tiene más importancia para él seguir con vida que seguirnos directamente y sin prestar atención a la bestia’-pensó mientras esbozaba una media sonrisa.

Por fin, fue tras Lui y la humana.


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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Ak-Fek el Dom Ene 22, 2012 6:03 pm

Lo que parecía una complicada decisión al principio terminó siendo una elección sencilla tras la aparición de aquel enorme engendro de las cloacas. Tanto la bruja como el noble, de reputación tan apestosa como el lugar en el que se encontraban, habían acelerado su paso hasta el sendero de la izquierda mientras que Kratos avanzaba con cautela tratando de evadir cualquier ataque sorpresa a la vez que evitaba resbalar al lago de aguas negras gracias a su tambaleante caminar.

Algo mas alejado, pero lo suficientemente cerca como para observar las acciones de los demás, Perete se encontraba sobre el corredor principal que le había llevado hasta ese lugar de espacios amplios. Sin duda alguna aquel engendro era demasiado grande como para enfrentarlo solo y, por lo que alcanzaba a ver, el grupo de avanzada no se detendría a arriesgar sus vidas en contra de dicha bestia acuática. Después de todo, huir no era una idea absurda teniendo en cuenta que se encontraban en el elemento de aquel engendro repugnante.

Sin pensarlo demasiado, Velanna se arrojó al torrente de aguas negras que descendía por el camino de la izquierda mientras que el noble, considerando un poco sus escasas opciones, pensaba que tan terrible sería el ser devorado por ese engendro en lugar de arrastrarse por aguas negras tan pestilentes y vivir con el miedo de ser perseguido por un asesino maniático en forma de nube. Sin duda alguna no eran tan alentadoras sus condiciones actuales por lo que simplemente optó por seguir a la mujer que ya le llevaba una buena ventaja.

Kratos corría a alcanzar a sus actuales compañeros cuando de pronto la bestia emergió del lago de aguas negras nuevamente, pero esta vez lanzando un potente coletazo que impacto la pared frente al elfo destrozando una buena fracción de la cloaca y dejando una grieta en el muro. El elfo sabía que de haber sido golpeado con aquella potencia de ataque ahora mismo estaría tirado en el suelo pestilente de aquella cloaca sin ninguna esperanza de vida. Sin embargo, a su espalda una silueta delgada se dejo divisar. Kratos había detectado la presencia de un perseguidor y por un momento tensó sus sentidos pensando que se trataba del asesino que perseguía a Lui, sin embargo una inspección más cercana reveló una silueta muy familiar.

Ninguno de los dos elfos se detuvieron a saludarse más que con una mirada, y sin demoras saltaron al resbaloso pasillo de la izquierda en forma de tobogán mientras que a sus espaldas dejaban atrás la cámara del engendro y sus terribles gruñidos de hambre e ira.

El descenso había tomado al menos unos treinta segundos antes de que Valanna cayera en las aguas residuales de las cloacas de la ciudad, acompañada del violador de mujeres al que tanto protegía. Estaban a escasos metros de los muelles de la ciudad pero a las afueras de la misma, en la costa del gran mar de Geanostrum. Mirando hacia arriba podrían ver el desfiladero de más de cuatrocientos metros en el cual estaba erigida la ciudad negra y en la cima se podía observar la construcción más alta y emblemática, el castillo de Malik-Thalish. A sus alrededores solo playa y mar. El agua estaba revuelta como normalmente era visto, y hacia el mar se podían observar algunos barcos anclados a las afueras con sus luces encendidas. Eran poco más de la una de la mañana y ahora solo tenían una sola ruta a tomar, el sendero costero de Malik-Rumish. Un sendero conocido principalmente por los asaltos efectuados en manos de una tribu de hombres lagarto conocidos como "La tribu de Skaad".

No tenían tiempo que perder, y no sabían si el peligro había quedado atrás o simplemente habían caído en uno peor.
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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Invitado el Lun Ene 23, 2012 4:42 pm

Mi flecha casi se disparó sola al ver al engendro, pero decidí contenerme al ver que el grupo avanzaba con gran velocidad hacia el camino de la izquierda. Sabía que yo solo no podría enfrentarme a tal bestia, ya que mis flechas no le dañarían mucho…Decidí unirme al grupo cuanto antes para estar más seguro, ante mí vi a un joven muchacho, tapado con una capucha que seguía al grupo, iba algo lento por lo que me sería muy fácil alcanzarlo.

Cuando me dirigía a acercarme a él, emergió del agua la bestia con forma de cocodrilo que les había amenazado al grupo minutos antes, esté dio un golpe a la pared con su cola, haciendo en la pared una gran grieta. En la cara de aquel muchacho se notaba terror, de a ver sido a él el que lo golpeara no hubiera tenido esperanza de vida-pensé…

El monstruo volvió a desaparecer en las pantanosas aguas, me acerqué a él y me di cuenta de que ese muchacho, era un elfo, un Drow… No estaba seguro de si iba a volver la bestia o no, pero no me paré a comprobarlo, nos miramos los dos y enseguida nos pusimos de camino, los dos sabíamos que el antropomorfo podría seguirnos…

Cogimos el camino de la izquierda, ya que unos treinta segundos antes habíamos visto a la humana y al noble pasar por allí. Bajamos en una especie de tobogán muy resbaladizo, llegamos hasta unas aguas residuales en las cloacas de la ciudad, caminando unos minutos más llegamos hasta el mar, lo primero que hice fue respirar el olor a mar, después del olor del alcantarillado cualquier olor me resultaba maravilloso. Miré hacia arriba y aprecié el majestuoso castillo de Malik-Thalish, era probablemente el mayor edificio de la ciudad.

Decidí descansar un poco en la orilla del mar, ya que estaba cansado de andar tan rápido durante todo el día, me relajé tirando unas piedras que encontré al mar, me gustaba ver las piedras rebotar en el mar… Cuando me levanté me fijé que había un solo camino por el que se podía seguir. Seguramente se habrán ido por allí…-pensé. Me giré hacia mi nuevo acompañante.

-Hola, mi nombre es perete, ¿cuál es tu nombre?-dije intentando ser amable, ya que sabía que era mejor llevarse bien con un Drow, y además no buscaba más problemas…

Nos dirigimos sin pensarlo dos veces al camino, sin saber muy bien donde conducía, ni los peligros que nos acechaban, tan solo buscábamos al resto del grupo, pensando quizá que estaríamos más seguros con ellos. Sería sobre la una de la mañana, el paisaje parecía tranquilo, aunque el clima era tenso, no estaba cómodo y algo me decía que mi compañero tampoco lo estaba...Me giré hacia mi nuevo acompañante, me fijé que estaba herido, la cabeza le estaba sangrando aunque no parecía muy grave, no le quise preguntar nada, no quería incomodarle con una pregunta como esa.

-Hola, mi nombre es perete, ¿cuál es tu nombre?-dije intentando ser amable, ya que sabía que era mejor llevarse bien con un Drow, y además no buscaba más problemas…
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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Vaas el Jue Ene 26, 2012 8:14 pm

En ningún momento se detuvo a pensar si el elfo estaba bien o si Lui la seguía; estaba demasiado concentrada en correr y escapar de ese monstruo y salvar su propio culo antes que el de su propia misión. Por lo que si se preocupo, fue por seguir corriendo y por el agua que no dejaba de entrar en sus botas. Su respiración se volvió agitada, de su frente gotas frías de sudor debido a los nervios y al gran ejercicio que estaba realizando. Hasta ese momento, nunca antes había una criatura tan poderosa; cabía decir que no le tenía miedo, más bien, era que no quería combatir contra ella en su propio terreno. Eso hubiese sido muy estúpido por su parte, invocar allí a Astaroth. Entre que había poco espacio y podía poner en peligro a Lui por su gran estatura. Si quería combatir contra aquella bestia, debería ser en un campo o lugar abierto y sin agua cerca. En su cabeza podía escuchar al demonio animándola a dejarlo salir; estaba demasiado preocupada para correr, como para empezar a responder a sus quejas.

Los pasillos eran angostos y oscuros, de vez en cuando había alguna que otra curva y algún desvió. Pero Velanna, seguía dispuesta a seguir recto siguiendo así sus intuiciones que por el momento no la había llevado a ningún callejón sin salida. Y como antes, en ningún pasillo había luz o signo de que se acercaban a una salida. Por eso, en todo momento llevaba en alto su antorcha que parecía languidecer ante la corriente que la azotaba continuamente por la carrera de su portadora. Por suerte para ella, durante el trayecto no se encontró a ninguna rata que quisiera subirse a ella debido a la falta de suelo. No obstante, pudo de vez en cuando ver algunos lagartos por las paredes y cadáveres siguiendo el camino que ellos estaban tomando. ¿Significaría eso que estaban acercándose a la salida? La bruja no lo tenía claro, pero sabía que si continuaban así no durarían mucho tiempo antes que la bestia los alcanzase. Suponiendo que, esa cosa, los seguía.

Pocos metros duraron, antes de que el suelo tomara forma de tobogán y comenzarán a deslizarse por las sucias aguas. Y antes de que pudiera darse cuenta, salió disparada hacia las afueras del sistema de alcantarillado. Tan rápido había sucedido, que ni tiempo le dio para gritar pero sí para agitar sus brazos esperando que así evitase su caída.

- ¡Como nos matemos por tu culpa, te patearé tu blanco culo cuando vengas al infierno! – dijo furiosa la Lilim, al ver que se precipitaban al agua.

Durante el breve instante en que se sostuvo en el aire, no pensó en contestarla tan solo, en salir con vida de aquel estúpido encargo que había aceptado. Entonces, cayó al agua. Varios segundos permaneció debajo de esta, notando como el agua fría la golpeaba por todo el cuerpo y como había dejado de respirar aire. Cuando se dio cuenta de que estaba viva, empezó a nadar hasta la superficie dando gracias a todos los demonios por su endemoniada suerte. Nada más salir, intento localizarse y ver más o menos donde se encontraba. Lo primero que vio, fue los muelles de la ciudad y a su alrededor, los acantilados donde se erigía la ciudad de la que acaban de salir por patas. Y ya, a lo lejos del todo y gracias al débil reflejo de la luna, pudo ver unos barcos. Antes de pensar en sus próximos pasos, se dirigió a la costa para poder ver el estado actual de sus libros y su ropa. Gracias a que sabía nadar, pudo llegar allí sin ningún problema y en poco tiempo.

Nada más llegar, se sentó sobre la arena de la playa e intento localizar a su cliente y al otro chico. Como había sospechado, Lui seguía vivo y por desgracia para su asesino, de una pieza. Sin embargo, Velanna pudo ver como ahora había dos chicos en vez de uno. ¿Sería el asesino? No, parecía estar entablando conversación y algo la hacía pensar que era amigo. No dijo nada, se calló y empezó a mirar a los al rededores para ver su próximo paso. Y en ese momento, se giró repentinamente para ver si la criatura los había seguido. Durante unos segundos, estrechó su mirada intentando encontrar alguna anormalidad en el agua. Pero, nada sucedió. Respiró aliviada a la vez que se levantaba, para dirigirse al sendero que había al lado de la costa. Conocía rumores sobre los hombres lagarto que allí habitaban, pero estaban demasiado cerca como para dar toda la vuelta de nuevo a la ciudad. Cuanto antes acabase su misión, antes podría dormir en una buena posada donde habría mantas de seda en vez de paja. Se acercó a los dos hombres y con gesto serio les empezó a hablar:

- Mirad chicos, no os conozco y tampoco tengo ganas de hacerlo. Pero ya queda poco y supongo que ahora es la parte donde tenemos que estar… ‘’unidos’’ –esta última parte la dijo con cierto mal sabor de boca y a la vez entrecomillaba con sus manos la palabra: unidos. Odiaba tener que contar con alguien más, pero sabía que ella sola no podría con esos hombres lagartos si es que al final se enfrentaba contra ellos. Pero, lo que si sabía es que resultarían buena carne de cañón para su huida triunfal con Lui. – Así que, como soy aquí la que lleva los pantalones tendréis que seguirme si queréis la recompensa. Allí nos esperan problemas – señala la ruta donde más o menos se encuentran los bandidos – por lo que os pido que me sigáis y hagáis todo lo que yo os diga. Si no, podéis hacer lo que querías pero dudo que duréis mucho ahí fuera.

Con una sonrisa maliciosa, se alejo de ellos en dirección al sendero. Si no la hacían caso, se aseguraría de que el asesino no fuera el único que mataría durante esta noche. Vamos, solo quería ser amable y que todo saliese bien. Seguro que al final todo quedaría resuelto y tomarían galletitas con ron cerca de una chimenea contando esto como una vieja anécdota.
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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Kratos el Jue Ene 26, 2012 9:53 pm

Un instante después de que Kratos decidiera ir tras Lui y la otra humana, el engendro volvió a salir del agua. Esta vez, no solo hizo una advertencia, sino que lanzó un poderoso coletazo contra la pared que tenía Kratos ante sí, provocando un agujero enorme.

‘Uff… Por los pelos. Casi no lo cuento…’ pensó el elfo aliviado. Seguramente, su cara reflejara más angustia que alivio, aunque era todo lo contrario.

Pero no tenía tiempo que perder, no sabía cuál iba a ser el próximo movimiento de la criatura. Antes de pensar qué hacer, vio que la silueta que había localizado con anterioridad se acercaba a él. Observó que era otro elfo y en su mente volvieron las ideas de que quizás fuera realmente el que intentaba asesinar al noble.

‘Ahora no es el mejor momento para ganarme otro enemigo’- meditó mientras el otro elfo se acercaba lo suficiente como para que Kratos le pudiera ver la cara.

Sólo se echaron una mirada, pero Kratos estaba seguro de que se habían leído el pensamiento mutuamente. Sin perder ni un solo instante, ambos elfos corrieron hacia el camino que poco antes habían recorrido la humana y el noble y dejaron atrás la temible criatura, la cual al ver que no podría alcanzarlos se quedó donde estaba lanzando rugidos de ira y hambre.

Kratos y su nuevo compañero tardaron poco en recorrer el camino elegido, era una especie de tobogán muy escurridizo que acababa en las aguas residuales de la ciudad. Siguieron el curso de estas aguas hasta que desembocaron en el mar. Al salir de las alcantarillas, Kratos se bajó la capucha y dejó que el aire le golpeara en la herida de la cabeza.

‘Quizás me alivie un poco el dolor’- pensó mientras cerraba los ojos para respirar el nuevo olor que su nariz captaba. El olor del mar era una maravilla comparado con el olor tan intenso y horrible que había tenido que soportar durante su ‘excursión’ a las cloacas.

Por la manera en que su compañero estaba también disfrutando del nuevo olor, Kratos pensó que debía de haberlo pasado mal en las alcantarillas.

‘Lógico. Los dos somos elfos…’

También observó que el otro elfo no le quitaba ojo de encima a algo que se veía a simple vista: el castillo de Malik - Thalish. Kratos también se paró a observarlo y tuvo que admitir que era bastante impresionante.

Mientras Kratos observaba que la humana estaba en la arena sentada, descansando, el otro elfo se sentó a hacer lo mismo en la orilla de la playa; pero no le metió prisa a ninguno de sus compañeros, cuando éste se levantó no dudó en presentarse. Dijo que su nombre era Perete y me preguntó por el mio.

-Hola, Perete. Como habrás observado yo soy un elfo, al igual que tú. Mi nombre es Dhaun. – contestó. Le hubiese gustado decirle su verdadero nombre, pero ya le había dicho a Lui un nombre falso y no quería que hubiese complicaciones.

Después de que ambos se presentaran, la humana se acercó a ellos. Ésta dijo que si querían salir de allí con vida deberían de cooperar, algo que Kratos comprendía pero no le agradaba. También dijo algo sobre unos hombres lagarto que se dedicaban a asaltar a los que pasaban por el sendero costero de Malik – Thalish, algo que el elfo ya conocía.

Ya era la una de la mañana. No perdieron ni un momento y prosiguieron su camino. Kratos se puso en estado de alerta. No se fiaba ni de sus compañeros ni de los hombres lagarto. Instintivamente, se tocó la cintura por debajo de la capa, y notó que su daga seguía ahí. Quizás la necesitara pronto…


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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Ak-Fek el Sáb Ene 28, 2012 6:37 am

En la costa, la salinidad del aire era abrumadora. El agua del mar en estas partes del mundo era demasiado fría como para ser placentera de sentir y demasiado peligroso como para tenerle displicencia.

El noble trataba de sacudirse toda la arena de sus ropas, aunque sin éxito gracias a las aguas que habían endurecido la arena oscura de la costa con más que agua y desperdicios provenientes de las cloacas de la gran ciudad. Sus palabras estaban de más. Lui no hablaría a no ser que fuese completamente necesario. Bien sabía que una reputación le precedía y el extraño grupo que ahora le servía de escolta no era particularmente confiable.

Mientras tanto, Velanna dirigía unas palabras al grupo a sus espaldas. Por su mente rondaban los recuerdos de los recientes ataques que habían sufrido distintos mercaderes y granjeros de la zona en manos de una tribu de hombres lagarto muy territoriales. En su mente sabía que confiar en estas personas aumentaría sus posibilidades de supervivencia, sin embargo iba en contra de sus propias enseñanzas.

Por otro lado el curioso par de elfos, un silvestre y un drow, compartían palabras en una extraña reunión entre razas foráneas. Si bien era cierto que ambos compartían cierto parentesco, uno de ellos era un Drow, y uno muy sociable por más extraño que esto pareciera. Tal vez se conocían de alguna parte pero sus preguntas y sus mutuas presentaciones contradecían tales pensamientos que surgieron en la mente del noble, quien sin decir nada solo observaba esperando el momento de seguir adelante.

Velanna sugería el camino a seguir mientras el grupo asentía. Un acto un poco obvio pues además de esa opción solo quedaba volver al interior de la ciudad y de vuelta al peligro de sus calles. Sería más seguro esperar pasar desapercibidos a través de aquellos riscos de roca afilada y conchas marinas.

El camino comenzaba, pues no había tiempo que perder. no sabían si eran perseguidos por el presunto asesino de nobles, pero según la terrible descripción y el gesto de miedo en el sujeto no esperarían averiguar si aquel era un ser en verdad tan amenazante. Roca tras roca el grupo ascendía la cuesta levemente inclinada esquivando alguno que otro hueso de algún animal devorado y piedras sueltas que se habían desprendido de lo mas alto del desfiladero.

Veinte minutos de camino, y a penas habían recorrido la mitad del sendero. Cercano a ellos una serie de cuevas, algunas alumbradas por fuego de antorcha, eran visibles a lo largo del desfiladero. Cuevas que sin duda se conectaban entre sí como una especie de hormiguero repleto de antropomorfos y riquezas robadas. Los tres observaban las cavidades con detenimiento, esperando que sus sentidos les permitieran advertirles sobre algún peligro en el lugar, y así fue.

Haciendo uso de unos grandes reflejos, Perete logró esquivar una flecha proveniente de una de las cuevas superiores al camino. Un hombre lagarto de al menos 2 metros de altura les apuntaba mientras recargaba si arco de madera con otra enorme flecha característica de su especie.

Sin demora Velanna se haría a un lado del camino, tratando de salir de cualquier ángulo de disparo y tratando de cubrir en lo posible al noble. Sin embargo Lui salió corriendo de ahí pensando que sería sencillo llegar solo a su hacienda desde ese lugar mientras sus guardaespaldas mantenían entretenidos a los lagartos. Acción que pronto lamentaría, pues cayó directo en la trampa de dos antropomorfos con redes gruesas las cuales atraparon al obeso hombre como si de una telaraña se tratase y le daban un fuerte golpe en la frente para dejarlo inconsciente.

El grupo estaba rodeado por un grupo de al menos 6 hombres lagarto. Estaban flanqueados desde una posición superior. Kratos, tratando torpemente de esquivar una de las flechas, fue herido por una de estas a la altura de la espinilla derecha mientras que Perete era herido a la altura del hombro derecho. Era una posición muy peligrosa y desventajosa para el grupo, el cual ya comenzaba acumular heridas importantes.

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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Vaas el Sáb Ene 28, 2012 9:34 pm

Elevó su mirada hacia el oscuro cielo, pudo ver varias estrellas brillantes desperdigadas sobre aquel fondo oscuro. Sin parar de caminar, siguió observándolas recordando en su cabeza las noches en el bosque de Silvide junto a su madre. Un extraño sentimiento para ella la poseyó, ¿qué era aquello que estaba empezando a sentir, nostalgia? Tal vez un poco, pero ella seguía convencida de que su viaje era lo mejor. Sabía que su madre estaba preparando algo a lo largo de todos estos años. ¿Por qué sentir pena por una mujer que solo quería ser la más poderosa? Seguramente, sería porque aquella mujer pese a todo, era su madre. Aunque no estaba segura que ella la hubiese concebido por métodos naturales, había que recordar que a su madre le encantaba jugar con demonios y con la magia. Aún desconocía muchas cosas sobre su infancia, pero siempre había vivido feliz sin saberlas y le gustaría que siguiera siendo así. Ella la había cuidado y educado, así que era normal sentir cierta pena por su partida y más aún sabiendo por qué era esto debido. Cuando acabase de reunir conocimiento y poder, seguramente le haría una ‘’pequeña visita’’ Seguía dándole vueltas al asunto, ignorando a los dos hombres que parecían haber accedido a su idea y a Lui.

Poco a poco el sendero empezó a inclinarse, haciendo que en vez de caminar tuvieran que escalar por alguna roca y esquivar algún que otro hueso. ¿Nadie hacia limpieza por allí? Algo la hacía pensar que, debido a esos bandidos hombres-lagarto, mucha gente no pasaba por allí. La guardia de la ciudad y de los caminos debería de ser unos miedicas si no ponían remedio a eso. Aunque a ella eso le daba igual, hasta ahora. Tendría que ocuparse de ese problema ella misma y no a los que en realidad les tocaba.

- Cuanta incompetencia hay suelta por este vasto mundo. –Murmuró con gesto de desagrado, mientras chutaba un hueso que salió disparado por donde habían venido.

Ladeo un poco la cabeza para comprobar que todos la seguían y que estaban de una pieza. Observo durante unos instantes la herida en la cabeza del chico, con eso muy lejos no llegaría. ¿Tendría que estar atenta de si se desmaya en mitad del campo de batalla? No, así que esperaba que se llevase bien con el otro individuo y este se preocupase por él. Y de la recompensa ya ni hablábamos. Solo esperaba que haber entrado en unas cloacas, haberse bañado en aguas residuales y escalar unas cuantas rocas, tuviera una buena recompensa. Si no, el asesino vería como su víctima era asesinada por otra persona. Mientras seguía subiendo por la cuesta, abrió en un momento su bandolera para comprobar el estado de sus libros. Para su suerte, la tinta apenas se había corrido y aún eran legibles. Si les hubiesen pasado algo, lo hubiese sumado a la recompensa y esta tendría que haber sido muy alta. Después de guardarlos, no pudo evitar olerse para comprobar los efectos del agua y su incursión por las cloacas. Y como se lo había imaginado, olía al caldo que preparaba su madre por las noches de las sobras que de vez en cuando quedaban. Antes de dormir en una buena cama, se daría un buen baño en alguna bañera con las mejores sales que pudiese comprar. Aunque tuviese que sacar a la vendedora por los pelos de su cama.

Entonces, llegar a la mitad del sendero desde el cual ya se podían ver las cuevas donde tendrían que estar los hombres lagarto. Se detuvo para poder ver mejor la escena. Cuevas y más cuevas, tuvo suerte de poder ver algo gracias a las pocas antorchas que iluminaban algunas entradas. En esos momentos maldecía no tener su antorcha para poder ver con más claridad, al caer al agua había resultado inservible. Pese a que luego llego a la conclusión de que eso había sido mejor, así no revelaría su posición. Aunque nada más pensar esto, una flecha pasó cerca de uno de los chicos; parecía haberle impactado en el hombro y en otros pocos segundos, otra flecha impactó en el otro acompañante. Sin pensarlo ni un instante, se aparto con una voltereta de ellos dos y se coloco detrás de una roca; intentando también proteger al noble de algún disparo.

- Nos han visto, son más escurridizos de lo que pensaba.

Y, antes de que pudiera idear un plan u ordenarle algo al noble, este salió corriendo para sorpresa de Velanna. Con una ceja arqueada y con cierto gesto de asombro, siguió con la mirada al noble. En pocos segundos cayó en una trampa y unos cuantos lagartos, empezaron a llevárselo.

- No me jodas…

En su cabeza, pudo escuchar a Moira riéndose tanto de ella como del noble mientras que Astaroth le gritaba con ímpetu que le dejara salir. Esta vez el demonio tenía razón, ella sola no iba a poder con ellos y menos aún con unos compañeros heridos. Soltó un suspiro, a la vez que cerraba los ojos y empezaba a acumular sus energías en las palmas de las manos. Pronto, un aura rojiza la fue rodeando. Entonces, se levanto durante un segundo del suelo y apunto en dirección donde se encontraban los hombres lagartos, justo detrás. El aura fue volviéndose más fuerte hasta que grito:

- ¡Tül Astaroth ruk do táwar!

El aura despareció. Rápidamente, la bruja se volvió a refugiar detrás de la roca, esperando a que pronto apareciese su demonio.

En la pared que tenían detrás los hombres lagartos, apareció un símbolo rojo parecido a una estrella de cinco puntas. El trozo de pared que estaba pintado con el símbolo, comenzó a destrozarse y comenzaba a emanar luz rojo y algunos gritos de las almas condenadas que se encontraban en ese plano infernal. Un fuerte rugido se pudo escuchar por toda la zona y también se pudo ver como trozos de roca salían desperdigados. Astaroth acababa de llegar y como siempre, con gran jaleo y estruendo. El demonio, al ver que había sido liberado cerca de los atacantes de su ama, cargo con sus cuernos contra el más cercano. Cuando lo alcanzo, lo tiro hacia donde se encontraban Velanna y los demás esperando que el golpe de los cuernos y la caída lo hubiesen matado. Entonces, lanzo un zarpazo a la cabeza de otro hombre lagarto esperando poder alcanzarle y arrancársela de cuajo, o al menos dejarle sin visión.

La bestia estaba contenta, por fin disfrutaría de un poco de sangre. Mientras tanto, Velanna permanecía a cubierto esperando a que los otros dos hombres se encargasen de los demás hombres lagartos y así poder ir hacia las cuevas sin arriesgarse a ser blanco de alguna flecha.

Spoiler:
Off: Traducción: ¡Ven Astaroth, hijo del terror!

Astaroth (si quereís saber más de él, ir a mi ficha^^):


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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Invitado el Mar Ene 31, 2012 10:01 pm

Al principio no estaba de acuerdo con las ideas de Velanna, que se pensaba la “¿jefa del grupo?”, tras pensarlo unos minutos, decidí seguir el sendero con un Drow un tanto extraño , con una mujer de mediana edad de la que apenas conocía nada, pero no me gustaba que se piense más importante que nosotros. También nos acompañaba un noble algo gordo y muy callado ya que apenas hablaba ni se negaba a hacer nada.


Decidimos seguir caminando por el sendero, al parecer repleto de hombres lagarto, mientras caminábamos pensé que hacía yo allí, con esta gente a la que apenas conocía. Mi curiosidad me había llevado a enfrentarme a un antropomorfo terrible y a seguir a unos desconocidos por un sendero, no muy seguro, ¿por qué habré venido?-pensé-podría marcharme no tengo nada que hacer aquí, pero por otro lado, nunca había vivido una experiencia igual, podría estar bien, no sé qué clase de aventuras nos esperan, puede incluso que veamos a un dragón…-pensé , mientras me recordaba a mí de pequeño montado a un dragón, destrozando aldeas humanas y torturando a sus habitantes…


Me fijé que la humana también estaba meditando sobre algo, se le veía seria, el Drow estaba confuso, miraba a todas partes, se mantenía alerta. El camino comenzó a elevarse cada vez más, observé a lo lejos una antorcha que iluminaba unas cuevas muy extrañas. Cuando percibí el lanzamiento de una flecha, pude esquivarla pues había adivinado su trayectoria, pero no tuve tanta suerte en el segundo disparo, que me daño el brazo derecho.


Velanna decidió apartarse del camino para evitar que le alcanzara alguna flecha, mientras que el noble corría desesperadamente hacia el camino, pensando tal vez huir sin nosotros, desgraciadamente cayó en una trampa de los hombres lagartos-Más problemas...-dije seriamente. Me fijé mejor en los hombres lagarto, estaban en zona elevada y solo se les podía alcanzar con una flecha, la primera en actuar fue Velanna quien invoco a una especie de demonio. Yo me quede alucinado al ver a tal monstruo, nunca había visto algo parecido. Vi como la bestia mataba a un hombre lagarto y dejaba herido a otro, yo me fijé que la bestia estaba descontrolada y en cualquier momento nos atacaría. Cogí una flecha de mi carcaj, mire fijamente a la flecha durante unos segundos y acto seguido la envié hacia el corazón del lagarto que me había herido, otro lagarto se acercó a mí, parecía un poco asustado, este portaba una especie de lanza que no parecía controlarla muy bien.


Antes de soltar la flecha pensé mis movimientos de huida, huiría por la cueva de la derecha y allí me refugiaría hasta que hubiera pasado todo, estos “lagartos” van a pasar un buen festín comiéndose al cerdo-pensé riéndome.
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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Kratos el Miér Feb 01, 2012 7:34 pm

Kratos echó la vista atrás: vio el fragmento de camino que ya habían recorrido. Este había pasado de ser un sendero plano a uno con una pendiente muy inclinada, por lo que el grupo tuvo que proseguir su camino escalando en algún que otro momento. Ya habían pasado veinte minutos largos, largos para Kratos. El hecho de que la humana fuera a la cabeza del grupo le resultaba muy molesto, primero, porque era una humana y segundo, porque ya se había parado a observar algo que tenía guardado dentro de su bandolera y era posible que no fuese la última vez que lo hiciera. Esta acción de la humana puso en estado de alerta al elfo.

''Quizás esté preparando una trampa'' - pensó Kratos.

No se había olvidado de la mirada que le había echado la humana al enterarse de su interés por el trabajo de proteger al noble. Aun así, Kratos sabía que si ella intentaba algo contra él no podría vencerla, debido a su herida de la cabeza, aunque está ya había dejado de sangrar y apenas le producía dolor. Además, no sabía que haría Perete si llegarán a esa situación, quizás le ayudara a él o quizás se aliara con la humana o intentara matarlos a los dos por sí mismo, en cuyo caso estaría muerto antes de poder lanzar una de sus flechas. Kratos se inclinaba por la segunda opción, aunque no estaba seguro de si la humana querría tener como compañero a un elfo, ni a él mismo ni a Perete.

Observó al resto del grupo: Perete estaba caminando a su mismo ritmo mientras que la humana iba a la cabeza, no veía donde estaba Lui, aunque ya no le importaba demasiado lo que le pasara a éste, ya sólo quería salir con vida de esta loca aventura, aunque estaría bien recibir algo por el esfuerzo realizado.
Poco después, el grupo ya había recorrido la mitad del trayecto. El elfo pudo contemplar unas cuevas en las que supuso que debían estar los hombres lagarto. Pensó en decirle a Perete que estuviera atento a cualquier movimiento cuando este otro elfo esquivó una flecha.

Kratos sabía de dónde procedía pero miró para estar seguro. Tenía razón, un hombre lagarto de unos dos metros les estaba apuntando mientras colocaba otra flecha característica de su especie en su arco. La humana rodó y se puso a cubierto. Por otro lado, Lui corrió tan rápido como pudo para intentar escapar de aquella trampa, pero sin éxito, ya que fue atrapado por unos lagartos, los cuales se llevaron al noble hacia el interior de las cuevas.

''¡Estúpido humano! ¡Cobarde!'' - fueron las palabras que acudieron a la mente del elfo, pero no las pronunció, ya que sabía que solo serviría para atraer la atención de sus enemigos.

Kratos observó rápidamente a su alrededor, estaban rodeados por seis hombres lagartos armados con arcos y lanzas. Un instante después, saltó tras unas rocas para ponerse fuera del alcance de las flechas, pero durante el salto sintió que algo le había provocado una herida en la pierna. Antes de mirar su pierna ya sabía lo que había ocurrido: una de las flechas de sus enemigos le había acertado en la espinilla. Analizó la herida momentáneamente y vio que no era muy grave, aunque tuvo la corazonada de que le costaría andar y sería muy difícil que pudiese correr.

La humana estaba recitando una especie de conjuro, al terminar estaba rodeada de un aura rojiza. Al momento, se levantó y apuntó hacia los hombres lagarto. Poco después, en la pared situada detrás de sus enemigos, apareció un símbolo rojo de cinco puntas, el cual se rompió al igual que la pared cercana a este al tiempo que aparecía un demonio. Esta criatura golpeó con sus cuernos a uno de los hombres lagarto más cercano y lo lanzó cerca de donde estaba Kratos refugiado, y a otro le atacó con sus temibles garras, pero el elfo apartó la mirada y no supo cual fue el resultado de este ataque.

Kratos no había visto nada igual, aunque había oído hablar de ello. Aquello era magia negra y sin duda, muy poderosa. El elfo cada vez confiaba menos en su misteriosa compañera, ¿quién sabe que más les estaba ocultando?

Pero gracias a ella, Kratos consiguió la oportunidad que estaba esperando. Primero observó al enemigo que el demonio había lanzado cerca de su posición, creyó que estaba muerto pero no quería sorpresas así que se levantó y le disparó una flecha para asegurarse. Al ver que este no se movía tras recibir el impacto, recargó su arco y dirigió su flecha hacia otro de los hombres lagartos, todos estos se habían olvidado del resto del grupo y estaban pendientes del demonio que había aparecido ante ellos, por esto nadie se dio cuenta de su disparo. Éste le acertó en la cabeza a su objetivo, el cual se desplomó sin hacer ningún sonido que expresara que hubiese sentido dolor.

Kratos se agachó y preparó su arco, esta vez cargó dos flechas a la vez. Sabía que lanzar dos flechas a la vez era bastante complejo, así que se concentró todo lo que le fue posible. Cuando estuvo listo, se levantó y apuntó a la cabeza de otro hombre lagarto, pero en el momento del disparo, la herida de la pierna le produjo tal dolor que hizo que el elfo soltara las flechas antes de poder apuntar detenidamente. Las flechas volaron hacia su objetivo y le acertaron en el estómago y en la mano. La criatura soltó un rugido de dolor.

''Bien. Por lo menos le he acertado, espero que el dolor sea suficiente para que ya no pueda dispararme más o que sienta tanto miedo que huya de allí.''

Kratos se refugió y esperó a que acabara el combate. Desconocía si Perete había atacado a los dos hombres lagartos restantes, aunque no le importaba demasiado, ya que él solo se había concentrado en sus dos objetivos y, de paso, en los de la humana. No quería correr el riesgo de sufrir una nueva herida mientras iba detrás de Lui. Mientras esperaba a que pasara el peligro, se colocó una venda alrededor de la herida de la pierna y otra en la de la cabeza.



'Si quieres vivir, unete a mi o apartate de mi camino... porque si no lo haces, ¡te arrancaré el corazón del pecho con mis propias manos y te lo enseñaré justo antes de que emprendas tu último viaje...!



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Re: Muerte Predeterminada

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