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Muerte Predeterminada

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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Kratos el Miér Feb 01, 2012 7:36 pm

Kratos echó la vista atrás: vio el fragmento de camino que ya habían recorrido. Este había pasado de ser un sendero plano a uno con una pendiente muy inclinada, por lo que el grupo tuvo que proseguir su camino escalando en algún que otro momento. Ya habían pasado veinte minutos largos, largos para Kratos. El hecho de que la humana fuera a la cabeza del grupo le resultaba muy molesto, primero, porque era una humana y segundo, porque ya se había parado a observar algo que tenía guardado dentro de su bandolera y era posible que no fuese la última vez que lo hiciera. Esta acción de la humana puso en estado de alerta al elfo.

''Quizás esté preparando una trampa'' - pensó Kratos.

No se había olvidado de la mirada que le había echado la humana al enterarse de su interés por el trabajo de proteger al noble. Aun así, Kratos sabía que si ella intentaba algo contra él no podría vencerla, debido a su herida de la cabeza, aunque está ya había dejado de sangrar y apenas le producía dolor. Además, no sabía que haría Perete si llegarán a esa situación, quizás le ayudara a él o quizás se aliara con la humana o intentara matarlos a los dos por sí mismo, en cuyo caso estaría muerto antes de poder lanzar una de sus flechas. Kratos se inclinaba por la segunda opción, aunque no estaba seguro de si la humana querría tener como compañero a un elfo, ni a él mismo ni a Perete.

Observó al resto del grupo: Perete estaba caminando a su mismo ritmo mientras que la humana iba a la cabeza, no veía donde estaba Lui, aunque ya no le importaba demasiado lo que le pasara a éste, ya sólo quería salir con vida de esta loca aventura, aunque estaría bien recibir algo por el esfuerzo realizado.

Poco después, el grupo ya había recorrido la mitad del trayecto. El elfo pudo contemplar unas cuevas en las que supuso que debían estar los hombres lagarto. Pensó en decirle a Perete que estuviera atento a cualquier movimiento cuando este otro elfo esquivó una flecha.

Kratos sabía de dónde procedía pero miró para estar seguro. Tenía razón, un hombre lagarto de unos dos metros les estaba apuntando mientras colocaba otra flecha característica de su especie en su arco. La humana rodó y se puso a cubierto. Por otro lado, Lui corrió tan rápido como pudo para intentar escapar de aquella trampa, pero sin éxito, ya que fue atrapado por unos lagartos, los cuales se llevaron al noble hacia el interior de las cuevas.

''¡Estúpido humano! ¡Cobarde!'' - fueron las palabras que acudieron a la mente del elfo, pero no las pronunció, ya que sabía que solo serviría para atraer la atención de sus enemigos.

Kratos observó rápidamente a su alrededor, estaban rodeados por seis hombres lagartos armados con arcos y lanzas. Un instante después, saltó tras unas rocas para ponerse fuera del alcance de las flechas, pero durante el salto sintió que algo le había provocado una herida en la pierna. Antes de mirar su pierna ya sabía lo que había ocurrido: una de las flechas de sus enemigos le había acertado en la espinilla. Analizó la herida momentáneamente y vio que no era muy grave, aunque tuvo la corazonada de que le costaría andar y sería muy difícil que pudiese correr.

La humana estaba recitando una especie de conjuro, al terminar estaba rodeada de un aura rojiza. Al momento, se levantó y apuntó hacia los hombres lagarto. Poco después, en la pared situada detrás de sus enemigos, apareció un símbolo rojo de cinco puntas, el cual se rompió al igual que la pared cercana a este al tiempo que aparecía un demonio. Esta criatura golpeó con sus cuernos a uno de los hombres lagarto más cercano y lo lanzó cerca de donde estaba Kratos refugiado, y a otro le atacó con sus temibles garras, pero el elfo apartó la mirada y no supo cual fue el resultado de este ataque.

Kratos no había visto nada igual, aunque había oído hablar de ello. Aquello era magia negra y sin duda, muy poderosa. El elfo cada vez confiaba menos en su misteriosa compañera, ¿quién sabe que más les estaba ocultando?

Pero gracias a ella, Kratos consiguió la oportunidad que estaba esperando. Primero observó al enemigo que el demonio había lanzado cerca de su posición, creyó que estaba muerto pero no quería sorpresas así que se levantó y le disparó una flecha para asegurarse. Al ver que este no se movía tras recibir el impacto, recargó su arco y dirigió su flecha hacia otro de los hombres lagartos, todos estos se habían olvidado del resto del grupo y estaban pendientes del demonio que había aparecido ante ellos, por esto nadie se dio cuenta de su disparo. Éste le acertó en la cabeza a su objetivo, el cual se desplomó sin hacer ningún sonido que expresara que hubiese sentido dolor.

Kratos se agachó y preparó su arco, esta vez cargó dos flechas a la vez. Sabía que lanzar dos flechas a la vez era bastante complejo, así que se concentró todo lo que le fue posible. Cuando estuvo listo, se levantó y apuntó a la cabeza de otro hombre lagarto, pero en el momento del disparo, la herida de la pierna le produjo tal dolor que hizo que el elfo soltara las flechas antes de poder apuntar detenidamente. Las flechas volaron hacia su objetivo y le acertaron en el estómago y en la mano. La criatura soltó un rugido de dolor.

''Bien. Por lo menos le he acertado, espero que el dolor sea suficiente para que ya no pueda dispararme más o que sienta tanto miedo que huya de allí.''

Kratos se refugió y esperó a que acabara el combate. Desconocía si Perete había atacado a los dos hombres lagartos restantes, aunque no le importaba demasiado, ya que él solo se había concentrado en sus dos objetivos y, de paso, en los de la humana. No quería correr el riesgo de sufrir una nueva herida mientras iba detrás de Lui. Mientras esperaba a que pasara el peligro, se colocó una venda alrededor de la herida de la pierna y otra en la de la cabeza.



'Si quieres vivir, unete a mi o apartate de mi camino... porque si no lo haces, ¡te arrancaré el corazón del pecho con mis propias manos y te lo enseñaré justo antes de que emprendas tu último viaje...!



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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Ak-Fek el Jue Feb 02, 2012 8:21 pm

El combate había estallado en el sendero de los acantilados de Malik-Thalish. La noche aún era joven y la neblina había quedado atrás, a nivel del mar, dejando ver con claridad las estrellas en el cielo y las lunas de Noreth relucientes y majestuosas.

Los elfos habían sido heridos en un instante. Poco habían podido hacer en contra de las flechas lanzadas bajo el manto de la oscuridad. Kratos, siendo de una raza acostumbrada a la negrura pudo observar el momento exacto en el que su enemigo le había disparado, sin embargo las heridas en su cabeza habían menguado su capacidad de coordinación y no pudo si no tratar de esquivar el disparo sin mucho éxito resultando en una herida más, esta vez en su pierna. Por otra parte, Perete había sido herido en el hombro sin mayor problema. El elfo tenía la mente en otros asuntos y nada pudo hacer para evitar se herido por aquellos bandidos expertos en emboscadas.

Velanna fue la única que había resultado ilesa tras el repentino ataque y la captura del gordo violador de mujeres. Pero no tenía tiempo de maldecir su fortuna, razón por la cual invocó un gran demonio que en cuestión de segundos acabó con dos de sus enemigos. Un golpe bastó para aniquilar al primer hombre lagarto el cual cayó al suelo y fue rematado por una flecha del drow, mientras que su segundo objetivo perdió la mitad de su garganta al ser alcanzado por las filosas garras del ser demoníaco, culminando en una muerte rápida y muy dolorosa.

Perete disparó una flecha certera al corazón de uno de sus atacantes. La flecha surcó los aires a través del acantilado y penetró limpiamente en el pecho de su objetivo haciendo gala de la agudizada visión de esta raza. Sin embargo fue atacado de frente por un segundo hombre lagarto armado con una lanza. El elfo hábilmente extrajo una segunda flecha de su carcaj pero la distancia entre él y su enemigo era demasiado corta como para tener tiempo de apuntar correctamente, y gracias a la herida en su hombro levantar aquel arco era más complicado de lo común, por lo que en un acto reflejo soltó su flecha y saltó hacia un costado evitando así el torpe ataque de su enemigo pero quedando en una posición muy comprometida "entre la lanza y la pared".

Kratos, por otro lado, asestó un contundente ataque directo a la cabeza de su atacante anterior ocasionándole una muerte tan rápida que no hubo lamentos de su parte. Una ejecución perfecta de las aptitudes de un Drow. Tras esta ejecución, el elfo oscuro intentó aprovechar el jaleo provocado por la abominación invocada por su compañera y trató de lanzar dos flechas a la vez. Pero dicho esfuerzo no solo logró inutilizar las capacidades de uno de sus enemigos tras herirle en el estómago y una de las manos, al mismo tiempo el propio esfuerzo por realizar tal ataque hizo que su concentración menguara y su atención fuese dispersa. Una gran roca lanzada por un hombre lagarto oculto entre las sombras de una de las cuevas más altas impactó fuertemente la cabeza del elfo oscuro ocasionando que el propio cayera al suelo inconsciente.

Desde la seguridad de una de las cuevas anexas al sendero, Velanna observaba como uno de los elfos caía fulminado por una roca mientras que el segundo se resguardaba en una cueva cercana a la suya. Alguno de los dos debería de rescatar al elfo oscuro, sin embargo en la mente de la bruja estaba primero su propia seguridad antes que la de un extraño. Eso sin mencionar que su recompensa ahora estaba comprometida. De una cosa estaba segura, y eso era de que su demonio acabaría sin problemas con los dos lagartos restantes en el exterior antes de que acudieran más refuerzos.

El camino al frente de Velanna daba vuelta hacia la derecha mientras que la cueva por donde se había introducido Perete giraba hacia la izquierda y descendía. Los túneles de los hombres lagartos eran bien conocidos por su gran longitud y sus caminos dispersos. Sin embargo, dichos túneles convergían en distintos puntos conocidos como "cúpulas", por lo que ambos exploradores sabrían que entrar en aquella línea de túneles seguramente les volvería a reunir.

Había poco tiempo para indecisiones. Las voces de varios hombres lagarto se lograban escuchar en los túneles superiores y algunos resonaban en el interior de aquellos en los que habían puesto pie. Pero esto no fue todo lo que les preocupó.

En la cima del acantilado en el que estaban, una voz muy peculiar y metálica se escuchó retumbar entre las rocas mientras gritaba y reía de forma histérica y maliciosa. Era una voz que no podrían reconocer pero que les hizo sospechar de quien se trataba gracias a la frase utilizada por aquel individuo desconocido - ¡AK AK AK AK! ¡NO PUEDES HUIR DE MÍ! ¡NO PUEDES ESCONDERTE CERDO! ¡NO PUEDES HACER NADA! ¡AK AK AK AK! - Sin duda se trataba del asesino que perseguía al noble, y esto solo podía significar una cosa: El doble de problemas.
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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 04, 2012 2:17 pm

Me encontraba ante un hombre lagarto, portaba una lanza de gran longitud que apuntaba a mi corazón, al lagarto parecía divertirle la situación, mientras que yo pensaba como librarme de tal amenaza.

Cuando el lagarto estaba dispuesto a atravesar mi corazón , saqué mi pequeña daga y tras esquivar la lanza apartándola con la mano, le metí la daga en el estómago, al sacar la daga, me dirigí hacia la extraña cueva de la derecha, decidí sentarme en la puerta de la cueva para descansar, pues el dolor de mi hombro me superaba, cuando observé algo que me dejo perplejo, en medio de tanto alboroto vi a un Drow desmayado en el suelo, ese Drow era el mismo elfo que acompañaba al noble.


Apreté mi mano izquierda contra mi hombro derecho para intentar calmar un poco el dolor, pensé en ayudar al Drow, pero tras pensarlo un poco mejor decidí no hacerlo, el no haría lo mismo por mí-pensé. No visualizaba a la humana, no sabía si le ayudaría, pero estaba casi seguro de que no lo haría, ya que solo le importaba ella y su “monstruo”.


Tras descansar un poco, decidí seguir el camino por la cueva. Me fijé que el ambiente era muy húmedo y que se podían observar muchas riquezas “recogidas” por los hombres lagartos. Me dirigía hacia una espada que me llamaba la atención, cuando un hombre lagarto bastante cabreado se acercó y la cogió. Al parecer no me vio, ya que me encontraba a gran distancia. El hombre lagarto se quedó vigilando las riquezas. Llevaba una armadura que le cubría todo el cuerpo, menos la cabeza. Portaba una lanza y la espada anteriormente mencionada. Esperé unos minutos esperando que el “lagarto” se alejara, para poder pasar tranquilo, pero no lo hizo, cogí una flecha del carcaj la tensé con mi arco y pese al dolor de mi hombro derecho, disparé mi flecha, esta impactó en su estómago, lo cual no le produjo ninguna herida, mi tiro no fue lo suficiente preciso, la herida del hombro me impidió disparar a la cabeza de mi objetivo. Miró rápidamente hacia donde yo me encontraba y se dirigió a gran velocidad hacia mí. Tenía que librarme de él, pero como…-pensé.


Una voz resonó en toda la cueva, parecía como si viniera de otro mundo. El lagarto se paró unos instantes a escuchar la extraña voz, y continuo hacia mí. La voz parecía algo burlona, pero sus palabras me helaron, estaba persiguiendo a alguien para matarlo, pero ¿a quién? y ¿para qué? Volví a tensar mi arco con otra flecha sabiendo que si fallaba sería mi final… Por suerte no falle y el hombre lagarto quedo tendido en el suelo, mi flecha le había atravesado la cara.


Ante mí se hallaban unas riquezas, seguramente robadas por los hombres lagartos, había joyas, espadas, lanzas, flechas, cascos… Me acerqué y recogí unas flechas de madera, nada especiales, pero me harían falta, si quería seguir con vida, rellené mi carcaj con las flechas y seguí mi camino por la cueva, me di cuenta que el camino se desnivelaba, no sabía donde iba, ni lo que me encontraría, lo que si sabía es que me esperaba una aventura, probablemente la última de mi vida, pero estaba dispuesto a afrontarla…-pensé mientras me tocaba el hombro derecho.
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Re: Muerte Predeterminada

Mensaje por Vaas el Lun Feb 06, 2012 8:37 pm

Se respaldó contra la roca, mientras aferraba con fuerza su bastón esperando alguna señal que indicase que tenía el camino despejado. No podía tardar mucho pues la vida del violador estaba en peligro; en esos momentos de nervios y peligro de muerte, no pudo evitar pensar en la ironía de la situación al estar protegiendo a alguien que seguramente merecía morir. ¿Por alguna causa noble en particular? No, solo por un puñado de kulls. Seguramente las instituciones religiosas condenasen este tipo de actos y a esto sumarían su relación con los demonios y ascendencia de brujas. Poco ya le importaba, solo quería poder y daba igual ya a que coste; incluso traicionando sus propios principios y ayudando a un cerdo con piel de humano. Al darse cuenta de sus delirios en un momento y lugar inadecuado, negó con la cabeza mientras volvía a mantener un rostro serio. Un grito de dolor la acabo de despertar; con gran cautela asomo su cabeza. Al principio no pudo ver nada hasta que se acostumbro un poco a la oscuridad del lugar. Podía escuchar algunas flechas silbando en dirección a los atacantes, seguramente provenientes de sus compañeros de batalla.

Volvió elevar la mirada hacia donde se encontraba Astaroth, no podía ver muy bien que sucedía pero por los movimientos del demonio podía intuir que todo iba según lo previsto. Tenía poco tiempo antes que viniesen más de esas criaturas, por lo que se levantó y sin mediar palabra salió corriendo hacia la cueva central. Probablemente sería por la que se habían llevado al noble; cuanto antes lo liberase, antes podrían salir de allí y cobrar la recompensa, a la cual añadiría intereses por la insensatez de Lui. Iba a sacar una buena tajada de ese trabajo y más le valía poder pagar una suma de kulls apropiada. Siguiendo con la carrera de Velanna hasta la cueva, pocos segundos tardo esta en llegar. Cuando llego, pudo escuchar un fuerte ruido. Más o menos donde se encontraba uno de sus acompañantes. Solo pudo ver cómo caía fulminado al suelo. No sabía con creces si seguía vivo o lo habían matado, pero, al ver que no se movía supuso que estaba muerto. Chasqueó la lengua a la vez que negaba con la cabeza. Había durado menos de lo que esperaba. Bueno, menos donde repartir. No obstante había una pequeña desventaja, un blanco menos donde fijarse, así que, más miradas y ataques acapararía.

Antes de entrar del todo en la cueva, pudo ver que el otro viajero entraba por otra cueva. Solo esperaba que durase más que el otro. Miró por última vez al demonio, el cual se encontraba acabando con otros dos hombres lagartos. Supuso que cuando acabase iría tras ella, por eso, sin más demora salió en busca de Lui. Como hasta ese momento, la cueva se encontraba a oscuras por lo que dificultaba bastante el avance sin toparse con algún obstáculo. Sin embargo, de algunas pequeñas grietas salían algunas pequeñas luces blancas seguramente provenientes de alguna de las lunas. Aunque a medida que iba adentrándose en los subterráneos, las luces iban desapareciendo. En esos instantes, utilizaba su bastón como método para esquivar rocas o estalactitas. A medida que iba avanzando, iba en aumento el olor a humedad y sal en el aire. Y de vez en cuando, pisaba algún que otro charco de agua. Volvía a maldecir su suerte al volver a notar sus pies húmedos, después de su incursión en las alcantarillas y su posterior caída al mar. Odiaba estar mojada y más aún cuando lo hacían sus pies, porque después se le quedaban fríos. Sí esa era su mayor preocupación en un lugar como ese, mojarse los pies.

De vez en cuando notaba temblores por toda la caverna, seguramente de las pisadas de los hombres lagarto. Debía de apresurarse y salir de allí cuanto antes. Poco a poco, encontró nuevos obstáculos con los que tropezarse. Tablones de madera y algunos cofres con kulls y otros objetos, seguramente pertenecientes a los comerciantes que fueron víctimas de sus asaltos. Durante un momento, dudo en coger algunas monedas o joyas pero pensó que con el ruido que harían la delatarían. No pudo evitar soltar un suspiro de pena, mientras acariciaba algunas monedas. Cuando volvió a escuchar pisadas, retomó su trayecto. Aunque al poco rato, volvió a pararse en otro montón de objetos pero esta vez de entre ellos pudo ver las siluetas de unas armas y unos palos que seguramente serían antorchas. Intento coger dos piedras para encender una de las antorchas, ya que la otra la había perdido al caerse al agua, para así poder ver un poco. No obstante, ninguna chispa salió debido a que la antorcha se encontraba mojada y el ambiente húmedo no facilitaba nada las cosas. La aparto con desprecio e intento encender otra, pero ocurrió lo mismo y así con otro par. Parecía que tenía que seguir yendo a oscuras. Lo que si le sirvió, era la espada corta que había encontrado en la pila. No sabía de qué material estaba hecho, debido su poco conocimiento de armas y la falta de luz. Solo sabía que tenía filo y que cortaría si la clavaba en las escamas de esas criaturas.

Con el bastón en una mano (siguiéndolo utilizando para evitar obstáculos) y la espada en otra, siguió su recorrido esperando no encontrarse con ninguno de esos lagartos. Y a la vez, suplicando para que Astaroth acabara cuanto antes con los que faltaban y volviese a su lado. En un momento dado, pudo escuchar unos gritos poco comunes desentonando con los ruidos que había estado escuchando todo ese tiempo. No le dio mucha importancia, siguiendo así su camino. Mientras en esos momentos afuera Astaroth ya se había encargado sin demasiada dificultad de los dos restantes bandidos y comenzaba a seguir los pasos de su dueña a gran velocidad, deseando seguir combatiendo y destrozando cuerpos de lagartos o de cualquier cosa que se pusiera en su camino.

:
OFF: Para mí esta sería el BSO del avance de Velanna por las cuevas:


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Vaas

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Re: Muerte Predeterminada

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