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Tardía llegada: El contrato.

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Tardía llegada: El contrato.

Mensaje por Rorik el Vie Ene 13, 2012 10:06 pm

Otra tarde más en la ciudad de Enmerios, es decir, otra aburrida tarde en Enmerios. Aquella ciudad fortificada, enorme, poderosa, potente y tan llena de humanos y de demás tipos de vulgaridades. ¿Qué problema había en aquella ciudad o, mejor dicho, qué problema no había en aquella ciudad? Para variar, como era normal, la gente estaba en el mercado. Nadie quería quedarse en su casa en una época así, es decir, falta de comodidades y de lujos, excepto por los ricos, burgueses y nobles, así como los propios reyes y dioses, pero claro, no todo el mundo era Rey, así que lo normal era que se estuviese en la calle. En Enmerios podías encontrarte cualquier tipo de persona o ser, excepto por los obvios, sin embargo sí que podías ver, si te fijabas con detenimiento, seres que jamás pensarías encontrar en cualquier ciudad. Había feéricos, elfos y todo tipo de humanoides por las calles, pero resaltaban más las mujeres en los mercados y los hombres en las tabernas, dejando claro desde el principio "quién mandaba". Pero el cuerno quemado era una taberna muy diferente. Allí no solo iban hombres y mujeres humanos, también podías encontrar todo tipo de seres de otras razas y, lo más importante de ese local, el tablón de recompensas. Todos los mercenarios de dicha ciudad tenían que visitar una vez al día ese lugar, al cual se le acompañaba con un primer piso lleno de acompañantes femeninas y de todo tipo de placeres prohibidos, incluso en una mesa podías encontrar a un alquimista que te proporcionaba cualquier tipo de estupefaciente.

Allí, en el tablón de recompensas había trabajos, todos llamativos, pero uno mucho más importante que el resto. El cartel más importante de todos representaba a un dulce niño, con una sonrisa suave y una mirada tierna, pero un gran letrero lo estropeaba todo. Lo que uno pensaría, sin duda, es que ese niño estaba desaparecido, sin embargo, no era así. El niño se había ido, por su propia voluntad, todos en la ciudad lo sabían, pero no sin causar los estragos más brutales que jamás nadie había logrado con la edad de once años. Había asesinado a tanta gente como podía imaginar, incluso más si cabía. Se le inculpaba por veintitrés asesinatos. junto al cartel un hombre de rasgos fácilmente reconocibles, por culpa del dibujo del niño pues eran realmente parecidos, estaba tratando de evitar las lágrimas, demacrado.

La situación en el bar se veía tensa, obviamente, en una taberna a nadie le gusta sentir la actitud triste y pesimista de un padre que busca la muerte de su hijo. Sea como fuere, este hecho era tan bizarro como cualquiera pensaría. ¿En qué cabeza cabría el deseo de un padre por la muerte de su hijo y más siendo un hijo tan joven, pues la inocencia vivía aún en él, o eso cabía de esperar? Desde luego, no era en las mentes de la gente de a pie, pero eso no era lo que había en el Cuerno Quemado, allí la gente no era gente normal, era más bien un grupo enorme de gente que mataba por dinero, gente en busca de aventuras y gente con pasados oscuros y poco fiables. Entonces ¿Por qué se seguía sintiendo el ambiente tan tenso? Desde luego era superior el sentimiento de incomodidad que las duras personalidades de los que allí estaban sentados, tanto que el dueño del local tendría que tomar una decisión: Mantener al demacrado o echarle y que su negocio siguiese en pie.

Rorik se encontraba a unas manzanas del Cuerno Quemado, su taberna favorita. La mujer del posadero hacía la mejor aguamiel en toda la ciudad, o eso creía el cronomante. Llevaba unos días un tanto distraído de su investigación original, por falta de dinero y de ganas, pues encontrar un hechizo que te hiciese inmortal era algo tan complicado como encontrar a un hombre lobo que no le diese miedo. Rorik Cauce Negro era un hombre de sencilla sonrisa, sin embargo no estaba en sus mejores días, es decir, la angustia y el pesimismo había invadido sus pensamientos. Demasiado tiempo sin ningún avance, y eso que era un cronomante. tenía que lograr mezclar en buen punto la biomancia con la cronomancia, sin embargo el no era un biomante, ni mucho menos, tan solo se dedicaba a manipular el tiempo a su antojo.

En su mente aparecían cientos de dudas, la más importante era qué raza le podría permitir alargar la vida de su cliente, pues estaba claro que tanto feéricos como elfos eran seres con cierta tendencia a la prolongación de sus vidas, sin embargo siempre existían los vampiros, pero estos no estaban dispuestos a ayudarle, no normalmente. Suspiró mientras habría la puerta de la famosa taberna. había dejado atrás el crepúsculo para entrar en una estancia bien iluminada, pero demasiado solemne para lo que él buscaba. Los bardos no tocaban, las putas no gemían, los borrachos con bailaban y las mujeres no reían. Los guerreros parecían haberse quedado sin sus fanfarronerías y los pocos hechiceros que allí había parecía que no querían salir de sus pensamientos. El tintineo de su brazal le hizo sentir incómodo ante el silencio que allí había. Lo que le faltaba, ir a un bar y que nadie se divirtiera. Era lo nunca visto. ¿Cuál era el problema?

Rorik Cauce Negro vivía ensimismado, lejos de la actualidad. Comido por el aso del tiempo, obsesionado con frenar el paso de los segundos, por acabar por controlar por completo el tiempo, el flujo eterno. "La vida es efímera... Para todos" Se dijo, con pesimismo, mientras inspeccionaba la sala. Para variar, las putas se encontraban en la barra de "especialidades", es decir, en una especie de barra donde estas se podían situar sin problemas, sentadas y a la vista de todos, mientras que los guerreros aparecían algo más alejados de donde solían estar. Al rededor del cartel de recompensas no había nadie. nadie excepto por un único hombre. ¿Quién era? Al parecer, alguien importante y con dinero. Desde luego ese alguien era alguien que podía interesar al joven.

Se dirigió Rorik, sin más dilación, a la camarera que solía acompañar al cronomante con una charla muy cerca de lo que hoy llamaríamos terapia psicológica. El extresado cronomante estaba especialmente triste, así que era normal que este quisiera hablar con su vieja amiga el aguamiel y con su compañera de charlas comunes, la camarera.–Y bien... ¿Qué será hoy?– Preguntó la mujer, por si no fuese obvio que tomaría lo mismo que todos los días.

–Hola, Trébol.– Saludó el cronomante. Sí, la mujer se llamaba Trébol, pues sus padres fueron suficientemente horteras como para llamar a la joven así. No importaba, no mientras sirviese el mismo aguamiel, sonriese igual y siguiese siendo igual de simpática.–¿Qué tal? ¿Qué pasa hoy aquí?– Preguntó.

–Verás, Rorik. Ese hombre de allí,–Dirigió al demacrado hombre una mirada rápida–es el padre de aquél niño tan mono que desapareció tras, supuestamente, asesinar a todos esos niños.– La piel se le ponía de gallina mientras hablaba.–Dicen que el niño es ahora un... Ser de la noche.– Era bastante normal que no los llamasen vampiros, no el pueblo llano. Rorik rió. ¿Ese niño? Era demasiado poco probable.

–Si era un vampiro, Trébol, ¿Cómo explicas su conversión? Los vampiros no convierten a niños pequeños. A esos los devoran.– O eso le habían enseñado entre sus padres y su maestro.

–No seas tonto, Rorik. ¿Qué niño podría matar a tantos otros sin que estos le hicieran nada?– Punto para la camarera. No era una chica tonta.–Bueno, he estado pensando estos últimos días. Tal vez ese niño te sea útil en tu investigación. ¿No?– La voz de Trébol sonaba como la voz esperanzada de una niña que hablaba con su amor sobre sueños de escaparse juntos. Más de una vez el dueño de la posada había tratado de casar a su bella hija con el cronomante, pero este siempre respondía lo mismo. "Estoy casado con mi trabajo" decía siempre. Al parecer estas propuestas no eran solo cosa del padre.

–No andas falta de razón. No si es un vampiro. Si lo fuese, de verdad me ayudaría. Aunque preferiría uno más viejo.– Las dudas y esperanzas comenzaron a aflorar en la cabeza del joven mago.–Tal vez podría...– Rorik se dio la vuelta y se acercó hasta el hombre.–Perdone. ¿Cuánto paga por el trabajillo?– Preguntó, con una leve sonrisa. Sabía que no tenía que llamarlo "trabajillo" pero no le gustaba quitarle importancia.

–Lo siento, joven, pero no creo que puedas vencer a mi hijo. Ni si quiera vas armado.– El hombre sabía que era un mago, se veía en todo él.–Tal vez con algo de ayuda...–

–¿Duda de mi capacidad? Vaya, espero entonces que la paga sea suculenta.– Dijo, con cierta carga de sorna el joven mago.–Espero, por lo menos, mi peso en oro.– Dijo, con sarcasmo.–Solo es un niño.– Concluyó.

–Busque ayuda y el trabajo será suyo. Toda la información será tuya y todos los detalles que tienes que saber sobre mi hijo para... Matarlo.– Concluyó, dudando, con la voz rota. Y con un suspiro, el mago volvió a su posición.
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Re: Tardía llegada: El contrato.

Mensaje por Lamp el Sáb Ene 14, 2012 1:17 am

Pequeñas ilusiones, que como espejo empañado se presentan
Dulces anhelos que como castillos de arena se desmoronan ante los ojos
Poderosas fortalezas, que con piedra negra y huesos blancos se levantan
Donde las pesadillas moran, guardándolas y habitando en ellas
Mientras descansan y planean, como marchitar sueños y esperanzas.

Christian Chacana 13 de enero de 2012

Quien podría imaginarse los motivos para que Lamp estuviera ahí, el simplemente levitaba y se dejaba guiar por el viento, otras veces, sonámbulo giraba en algún lugar y terminaba en algún árbol, sentado en alguna rama durmiendo apaciblemente, mientras en su mente su mundo de ilusiones y deseos se hacían realidad, otras veces despertaba y se encontraba en algún lugar extraño, parpadeaba un par de veces, bostezaba y se volvía a dormir, y así pasaba el tiempo, las horas, los días y las semanas, a veces flotaba cruzando un lago, otras veces dentro de una carreta sin que nadie se diera cuenta, mas por haberes del destino o quizás de su propio sueño había terminado en las puertas de esa ciudad, el paramo frio le calaba los huesos y más de un estornudo salió de su pequeña nariz, haciendo que la mucosidad colgara de esta.

-¡¡¡Achis!!! *mientras se limpiaba la nariz con un diminuto pañuelo que sacaba de su corona* ¿Dónde estoy? *mirando hacia un lado u otro con sus ojos semi-cerrados* ya me perdí de nuevo… es que… tengo tanto…*bostezo* sueño… yo…-

Como si fuera una nube entro flotando a la ciudad, mientras que su sonambulismo lo llevaba a algún lugar caliente, extrañamente fue a una taberna curiosa, “El Cuerno Quemado” decía, aunque para Lamp, no significaba nada, entro ante la vista de todos flotando, como si fuera un fantasma, con su diminuta corona y su guadaña en miniatura, como si fuera un cliente mas se sentó en la barra y mirando con ojos cerrados al tabernero, salió una voz suave de sus labios, aunque realmente era el sonambulismo lo que le hacía.

-Leche… leche tibia-

El tabernero miro a la pequeña criatura, que aparte de que se había sentado en la barra y no en uno de los taburetes, tenía toda la imagen de una oveja, aunque claro, en ese lugar se veía cada cosa todos los días, el tabernero salió y después de unos minutos termino por servirle un tazón de leche tibia, Lamp se la bebió de una vez haciendo sonidos graciosos mientras bebía y como si nada se quito la corona, sacando de su interior una moneda de plata y dejándola sobre la barra, como si fuera un globo … cosa extraña porque nadie sabía en noreth lo que era un globo, floto hasta el candelabro y ahí se acomodo, durmiendo de espaldas con la boca abierta y roncando, claro, ante la vista atónica de muchos que parecía una aparición de otro mundo, y así pasaron los minutos y las horas, pronto las miradas dejaron de ver a la oveja que dormía en el candelabro, con su capa roja cayendo entre las velas apagadas, si no fuera porque roncaba muchos creerían que era un adorno, mas otro suceso extraño surgió, pronto bajo de una de las mesas surgió algo, que brincando llego hasta la barra, saltando con sus patas de anfibio y saltando hasta sentarse en uno de esos banquitos.

-Birip… Birip… *decía la enorme rana* Birrip… Birrip-

El tabernero miro de arriba abajo a la rana, había sido el día mas extraño, pero por alguna razón en vez de correr a la rana la dejo sentada ahí, extrañamente cerca de ella se sentía mejor, su espalda no dolía, sus manos no ardían por las arrugas, y hasta se sentía con mas fuerzas, la rana solo decía “Birrip… Birrip” cada cierto tiempo, mientras miraba con sus enormes ojos a cualquiera, y de vez en cuando mirando a su “Amo” el cual dormía apaciblemente sobre el candelabro, aunque Lamp tenía una mala costumbre y era hablar dormido o girarse, tan mala suerte tuvo ese momento que se giro, cayendo del candelabro, pero como un resorte la rana salió disparada , atrapando a la pequeña oveja antes de que impactara el suelo, ya que si lo hubiera hecho, malas cosas habrían sucedido, Lamp dijo algunos balbuceos, para abrir sus ojos y como si con ello el tiempo acabara, la rana desapareció, como si fuera hecha de arena, Lamp solo se rasco la cabeza, mirando hacia todos lados y comenzando a elevarse un metro desde el suelo, dejándose llevar por su propio cuerpo hasta mirar el tablón de anuncios.

-Se… busca… un pequeño humano es buscado… mato a muchos… *bostezando y mirando el anuncio con ojos entrecerrados* ese niño tiene algo malo… como casi todos los humanos-
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Re: Tardía llegada: El contrato.

Mensaje por Vaas el Sáb Ene 14, 2012 10:58 pm

Se sentó sobre una vieja silla y comenzó a hojear de nuevo uno de sus libros que solían llevar en su cartera, intentando ignorar los gemidos de placer que salían de la habitación que tenía al lado. Enseguida los gemidos de placer, se transformaron en unos de dolor y por último, unos de agonía final antes de sumirse en silencio todo. Cerró el libro y volvió a guardarlo en su cartera; aunque esta vez solo lo había leído muy por encima y solo fijándose en las ilustraciones que había en algunas páginas. No tenía ganas de leer mucho y menos aún sabiendo que Moira estaba hasta hace unos momentos, copulando con aquel pobre hombre. Pero, ¿qué culpa tenía ella de que su lilim necesitará realizar su ejercicio diario y qué aquel hombre haya sido el único cercano? Todo era cuestión del azar y esta vez, no le había salido favorable al hombre. Nada injusto y todos salían ganando; al menos había hecho algo divertido antes de morir horriblemente. Seguro que solo le quedaban unas semanas de vida.

Golpeó la puerta con parsimonia, pero en la segunda vez la puerta ya estaba abierta y dejaba ver a Moira, una lilim de 1’50 metros de altura, relamiéndose los dedos y con una sonrisa perversa en su rostro. Velanna arqueó una de sus cejas, mientras entraba a la habitación para ver cómo había dejado a su víctima. Tuvo que girar la cabeza para no marearse más al ver tal dantesco espectáculo. Sobre la cama se encontraban los restos del hombre. Poco quedaba de él y solo porque lo había visto antes de que entrara a su habitación pudo reconocerlo, si no, jamás hubiese imaginado que era un hombre o cualquier otra cosa. Pudo ver como la cabeza del hombre se encontraba en una esquina de la habitación bajo un charco de sangre y sobre la cama, varios huesos y un poco de carne sobre ellos. Velanna salió corriendo a abrir las ventanas de la habitación y a asomar la cabeza para respirar un poco de aire fresco.

- ¡Joder Moira!, te dije que solo te lo tirases y le cortases la garganta al acabar. ¡No que hicieras una puta masacre!. –Gritó cabreada, a la vez que se giraba para verla.

La lilim, simplemente se sentó sobre la cama mientras se reía.

- No te pongas así Velanna. Él quería que le enseñara placeres ocultos que no podría llegar a imaginarse. –Comentó con una sonrisa tímida, mientras miraba de reojo la cabeza de su víctima para después mirar de nuevo a Velanna. - ¡Y yo le he dado lo que quería! Encima, era virgen así que habrá muerto descubriendo una de las cosas más divertidas del mundo. ¡Todo son ventajas! Al capullo de Astaroth no le dices nada cuando hace de las suyas. Siempre la pagas conmigo.

La bruja rodó los ojos y salió de la habitación, Moira también la siguió dando saltitos. Tenía que irse antes de que alguien encontrara el cadáver y para ganar tiempo antes de que sucediera esto, taparon el cadáver con una manta y atrancaron la puerta. Eso les daría el suficiente tiempo como para salir de la ciudad sin llamar la atención. Estuvo a punto de volver a Moira a su dimensión, pero decidió dejarla consigo por si necesitaba engatusar a algún hombre más por el camino.

Cuando bajaron ambas al primer piso de la taberna, el Cuerno Quemado. Casi al salir por la puerta sin llamar mucho la atención, escucharon como una mujer comentaba que el hombre al lado del tablón de anuncios buscaba a su hijo, el cual había matado a varios niños. Velanna y Moira se miraron mutuamente, a las dos les había picado la curiosidad. Por eso, se acercaron a donde se encontraban la camarera, el chico y el padre desesperado.

- No hace falta que sea un vampiro, también podría haber sido poseído por un demonio. Eso explicaría su extraña conducta.

- Demonios, horrorosas criaturas. –Dijo Moira, mientras se recostaba sobre una de las sillas. Mientras bajaba había cambiado un poco su aspecto, haciendo desaparecer sus cuernos para no llamar tanto la atención. Pese a eso, su forma de vestir era la misma por lo que al menos la gente le costaría reconocer que era un demonio. Pero seguirían teniendo esos pensamientos impúdicos sobre ella y esa atracción fatal.

- Nosotras también estamos interesadas en este… ‘’trabajillo’’.

Spoiler:


Moira:




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Re: Tardía llegada: El contrato.

Mensaje por Gurkik el Lun Ene 16, 2012 2:03 am

Una pequeña luz blanca se posó encima de mi, y empezó a dar vueltas alrededor de mi cabeza yo abrí los ojos y los deje entrecerrados para darme la vuelta y seguir durmiendo. Aquella lucecita explotó con un pitido molesto y emitiendo haces de colores. Aquello era el despertador, e indicaba una misión, una misión que seguramente sabría en apenas unos minutos, me desperecé me puse la armadura y bajé las escaleras.

-Gurkik- dijo el señor Evans sonriendo, sin levantar la vista, y dejando mostrar su dientes afilados.-Te estaba esperando.-

-¡GRR!-rugí estirando los brazos y moviendo los hombros-Si, me he dado cuenta.-y vi que tenia un papel sobre la mesa.-¡GRR! ¿Y que pasa ahora?.-

-Bien, Gurkik, debes ir a Erenmios.-dijo mi amo señalándolo en el gran mapa que había sobre la pared yo iba a hablar pero mi amo levantó la mano.-Tranquilo, dejame explicarte. He recibido una misiva de un viejo amigo mio, en el redacta que se busca a un niño que ha acabado con la vida de un nada mas y nada menos que veintitrés niños.-me asombré ante tal cifra.-Un niño que no es nada inocente como puedes comprobar.-desenrollando el papel.-No es el boceto original, pero se asemeja mucho a lo que busca.-en el podía ver, como bien había dicho mi amo a un niño. Yo tenia otra cosa en mente aparte de la misión.

-¡GRR! Evans. ¿Sabes algo de Morgan?.-la cara de mi amo cambio y golpeó la mesa haciendo que el papel se arrugara y se rompiera por algunas partes. Yo cerré los ojos por inercia, a causa del sonoro ruido, pero lejos de tener miedo, me causaba gracia cuando mi amo se ponía así.

-Olvidate del señor Morgan, Gurkik, fallaste, y por eso se escapó mi amigo no esta satisfecho y no quiero reavivar las cenizas.-imperó Evans.-Respecto al chico, dicen que es un vampiro.-

-¡GRR! Esta bien, entonces me pongo en marcha.-dije y me gire con un ruido metálico de mi armadura pesada.-

-Ah Gurkik.-dijo yo me paré en señal de que le escuchaba.-Tienes que ir a la taberna del Cuerno Quemado.-informó y me puse en camino.-Y otra cosa más, lo quiero muerto.- asentí mirándolo de reojo y al fin desaparecí por la puerta golpeándome en la coronilla con ella y haciendo mas grande la muesca causada por ello.

Como siempre fuera en el baúl había dinero y víveres lo justo para ir, matar y volver. Yo lo recogí y me puse en marcha. Tarde tres días en llegar pero al fin vi aquella ciudad. Entré y callejee, todo estaba normal, mercados, mujeres en ellos, tabernas, hombres en ellos, aunque pude avistar varios antropomorfos como yo. Me parecía raro ver a alguien de mi especia en aquella ciudad, al fin pude encontrar la dichosa taberna. Entré, agachando la cabeza, eché un vistazo a la sala, en la barra habia un humano que dirigió nada mas entrar a un hombre que ponía un cartel con lo que pude vislumbrar la cara del niño que buscaba mi amo. Me dirigí a la barra y me senté sin pedir nada, una humana con un ser extraño bajó y quiso unirse a la expedición. Maldita sea, me iban a quitar al niño, al fin y al cabo mi amo lo quería muerto, pero ¿Que intereses podría tener en ello mi amo? A lo mejor quería que le trajera algo o quizás, estaba claro que no había dicho nada de eso, pero aun así sentí un impulso de unirme. Así que me volví y me dirigí al grupo.

GRR! He oído todo. No me creo que un chico haya matado a veintitrés iguales, seguramente habrá tenido ayuda.-no podría concebir la idea de una posesión, y mucho menos la de un vampiro.-¡GRR! Me uno a vosotros, mi nombre es Gurkik.-
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Re: Tardía llegada: El contrato.

Mensaje por Rorik el Lun Ene 16, 2012 4:25 pm

Como si de un diálogo entre el tiempo y el especia, concibiendo estos como seres antropomorfos, se tratara empezaron a pasar cosas que parecían sacadas de una obra de teatro. Según el joven Rorik volvía a su taburete para hablar con su técnica pretendienta aparecían más y más seres atractivos, no físicamente, mas sí intelectualmente. El primero en aparecer fue una especie de cabra-nube que flotaba en el aire, ¿dormida? Sí, dormida, aunque en un sueño más parecido a un trance hipnótico. Este pidió un cuenco de leche, y la actuación comenzó. Pasaron más cosas, antes de lo esperado por cualquier ser humano corriente. ¿Casualidades o caprichos del sino? Estaba claro que una de esas dos.

Sin más espera, el hombre, el desdichado hombre, observó a los recién llegados. No solo Rorik y la extraña cabra parecían querer unirse a la investigación, la pareja de mujeres de extraña apariencia, cada cual más atractiva que la anterior, parecían querer lo mismo que los dos anteriores. Pero no fue solo eso lo que había allí. Un tío enorme, enorme, apareció por la puerta, al grito de "Lo he oído todo" y también quería unirse a la expedición. ¿Qué iban a hacer? Desde luego, todos querían el dinero, de una forma u otra, para ellos.

El desdichado padre se sorprendió al ver la conjuración que hizo que todos esos aventureros acabasen allí.–Al parecer ha tenido suerte, mago.– Dijo el hombre, pues Rorik podría tener algo de ayuda en la futura búsqueda de la sangre de vampiro, que al parecer era lo que le había movido allí.–Si van juntos, podré aceptaros, pero por separado me niego rotundamente a que pongan sus vidas en peligro. No puedo permitir que cause mayor muerte. Así mismo, la recompensa esperará completa para cada uno de vosotros.– Informó, a la espera de que confirmasen su asistencia. Estaba claro que si aceptaban podrían ir acabar con aquél niño, sin embargo ¿Estarían todos dispuestos? Era poco probable.

Rorik habló el primero, con gesto de disgusto.–Saludos. Mi nombre es Rorik, viajeros. Por mi parte no hay ningún problema frente a todo esto, sin embargo sí que pondré una restricción: A mi, el dinero me da igual, pero si es verdad que ese niño es un vampiro, quiero un vial con parte de su sangre, así como un trozo considerable de su carne.–Era obvio para qué quería todo esto, pese a que no tenia un conocimiento real del funcionamiento de la regeneración del cuerpo humano, podría lograr algo si observaba como esta sangre, "el líquido de la vida", ayudaba en la curación.

Rorik estaba, sin duda, algo distraído de sus comentarios, por motivos obvios, y en ese pequeño comentario se le había notado. Las dos mujeres le resultaban realmente atractivas, y era extraño que un hombre, pese a que estuviese casado con la investigación, no se dejase llevar por lo que estas hacían, es decir, enseñar carne. La primera, la más normal, vestía de manera bastante "corriente" dentro de que mostraba gran parte de su cuerpo al aire, incluso con el frío de Erenmios; la segunda era un caso exagerado, ya que tan solo llevaba unos pequeños trozos de tela que tapaban sus... vergüenzas y mostraban al completo la piel violácea. Tratando de no distraerse, apartó la mirada hacia el hombre enorme, que tampoco era del todo normal, pues parecía una especie de animal felino gigante.

El hombre que otorgaba la misión hizo un gesto claro que marcó la caminata hasta una mesa. Allí se sentó, esperando a los compañeros, si es que habían aceptado la misión, para darles la información necesaria. Sobre la mesa había una caja de madera.–Bueno, aquí estamos los que habéis decidido ayudarme en esta empresa. El objetivo es asesinar a mi hijo. Sé que puede sonar horrible, pero su muerte es la única cura para su sufrimiento.– ¿A caso estaba poseído, o era verdad eso de que era un vampiro?–La información es limitada. Sabemos dónde se encuentra, un aventurero nos lo dijo horas antes de ser asesinado, o eso creemos, pues está desaparecido.– Hablaba con terrible frialdad, pese a que su rostro parecía demacrado por la pérdida.– No sabemos de qué se trata, pero sabemos que mi hijo tiene una fuerza sobrenatural creciendo en su interior.– Suspiró.– Su posición actual es en el sótano de la hacienda Blackwood. La encontraréis a las afueras. Una enorme casa abandonada, de sobra conocida por los espiritistas de la zona. Se dice que allí hay más demonios que en todo Noreth, sin embargo ninguno parece tan fiero como lo es en realidad mi hijo.– Pestañeó con fuerza, tragándose las lágrimas.–Quiero entregaros esto.–

Al decir las últimas palabras abrió la caja de la mesa. Había un total de cuatro estacas y de doce viales de un líquido transparente, aparentemente inocuo.– Son estacas, por si resulta... un ser de la noche, y agua bendita, para eliminar la posible posesión.– Comentó las palabras con dureza. Le sonaron ásperas y rudas, como si de algo más que un simple vocablo fueran. Rorik alargó la mano. No sabía si estaba entusiasmado o si odiaba la posible situación. Era su posibilidad para encarcelar a un vampiro, a un ser eterno, y conseguir sus objetivos. ¿Era euforia eso que sentía? Al menos era lo más parecido que jamás había sentido.

Cuando la misión fue aceptada el ambiente cordial y simpático de aqél bar volvió a aparecer. Todos los mercenarios comenzaron a beber y a discutirse diferentes trabajos, así como a comparar sus armas y armaduras, o a contar anécdotas de viajes. Los aventureros comenzaron a mostrar sus fanfarronadas, y todas las prostitutas se vieron atiborradas de trabajo en una continua subasta por sus entrepiernas. Pronto todos bebían y gritaban. Todo había cambiado gracias a ese pequeño grupo de aventureros demasiado valientes, o estúpidos, según se mirase. Así mismo, uno de los participantes, se vio atacado por dicho ambiente y posó su mirada sobre la más humana de las mujeres que habían "aceptado el trabajo".

–Sin ofender, mi lady. Gustaría saber su escuela mágica.– Preguntó, saltándose todo tipo de presentaciones diversas, pues era obvio que esa mujer era una hechicera.–Asumiendo que sea una hechicera, aunque parece obvio.– En caso de que no fuese así, Rorik solo haría un poco el ridículo, pero eso no era algo que le importase. Quería descubrir si esa mujer sería de utilidad en su investigación, pues si era una biomante podrían aunar fuerzas para lograr el hechizo que otorgase la vida eterna, si es que se podía lograr en realidad.
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Re: Tardía llegada: El contrato.

Mensaje por Vaas el Mar Ene 17, 2012 7:28 pm

Mientras esperaba a que el hombre viera que eran los suficientes como para poder ir a por su hijo, Velanna se dio cuenta de que había una oveja flotando cerca del tablón de anuncios. Estaba claro que no era una oveja normal y por lo que parecía, ella, él o ello también iría con ellos. Entonces sus ojos se posaron en la siguiente figura que apareció en el local. Llevaba puesta una armadura pesada, que apenas dejaba ver mucho de sí pero lo suficiente como para saber que no era humano y junto con su altura, que pasaba seguramente de los dos metros de alto. Y por último, se fijó en el chico del que había podido escuchar la conversación. A simple vista no podía ver mucho de él, aparte de que era un varón rodando la veintena. No obstante, algo le decía que no era un humano normal y corriente, no como ella. Y en pocos segundos, un buen grupo de aventureros estaba listo para dar caza a un niño. En esos instantes, no podía evitar preguntarse si de verdad era necesaria tanta gente para solo dar caza a un niño. Aunque fuese vampiro, no tendría que dar muchos problemas si se actuaba bien. Bueno, se podría considerar dinero fácil.

- ¿Quieres la sangre y un trozo de carne, de un niño pequeño? Miedo me da pensar con qué fines los vas a utilizar, pequeño Rorik. Bueno, qué te parece si hacemos lo siguiente. Tú me das tu parte de la recompensa y yo te dejo hacer lo que quieras al cadáver, simple y directo.

Su tono era de indiferencia pero a la vez con un toque pícaro, quería provocarlo y ver que se traía entre manos. Poco común era pedir la sangre de un niño y menos aún, un cacho de carne. Moira la miró con gesto divertido, pero por el momento no dijo nada. Solo se acomodó aún más en su sitio para ver mejor a los invitados a la reunión; poco le importaba lo que tendrían que hacer, ella solo le interesaba ver si había alguien interesante entre sus futuros compañeros. Los dos hombres la habían llamado la atención, aunque tampoco destacaba a la oveja; era una lilim, mejor no saber que le pasaba por la cabeza en esos instantes.

El padre de la criatura les indicó que tenían que ir junto a él a un lugar más apartado. Velanna se movió del taburete con desdén y con algún resoplido; mientras que Moira lo hizo rápidamente, pero empezó a caminar detrás de Rorik con una sonrisa infantil en su cara. Moira ya tenía un blanco al que engatusar y con el que distraerse durante el viaje; durante unos segundos, Velanna se compadeció del chico pero después pensó que así la Lilim la dejaría en paz, por eso no le dio más importancia. Ahora ella era problema de él, ya se apañaría como pudiese.

- ¿Quién dice que esté sufriendo? Tal vez se lo esté pasando muy bien.

Después de decir esto se cayó para escuchar mejor las indicaciones del anciano, pese a que sabía más o menos de qué iba: matar al niño y averiguar lo que era en verdad. Velanna seguía manteniendo que podía ser un demonio y si así lo era, le gustaría ver qué clase y poder tenía… Por si se podía aprovechar algo del niño, antes de liquidarlo. No pudo evitar abrir un poco más de lo normal los ojos al ver las estacas y el agua bendita; algo la hacía pensar que ese hombre tenía recursos y estaba preparado para todo.

- ¿Cómo ha conseguido todo eso y desde cuando lleva esperando para matar a su hijo?

Velanna y Moira asintieron con la cabeza, para indicar que aceptaban ese ‘’curioso’’ encargo. Y, antes de que pudiesen marchar hacia la puerta de salida, el joven Rorik hizo una pregunta bastante directa a Velanna. Ladeó la cabeza para observarlo de arriba abajo.

- ¿Qué te hace pensar que soy una hechicera? Puede parecer obvio que sea una, pero también lo parece que sea mujer. No obstante, ¿y si te digo que en realidad soy un hombre o un espíritu en un cuerpo de mujer? Nunca hay que juzgar a un libro por su portada.

Moira chasqueó la lengua con desagrado y enseguida se puso al lado del chico.

- Debes de perdonar a mi amiga. La acaban de dejar plantada y cómo puedes observar, escupe bilis por su preciosa boca. –Se colocó delante del chico y empezó a acariciar su pecho con una de sus manos. – Somos simples viajeras con ganas de buscar aventuras y esta parece ser una. Me llamo Moira y esa bruja se llama Velanna. –Se separó de Rorik y se puso de nuevo, al lado de Velanna. -¿Alguien sabe por dónde se va a esa mansión?
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Re: Tardía llegada: El contrato.

Mensaje por Gurkik el Miér Ene 18, 2012 12:27 am

Pude reparar, en una cosa extraña, como una oveja en una nube, ¿Que demonios era eso?. En mi memoria los datos se procesaban buscando cualquier cosa parecida que hubiera visto antes, pero no era así, nunca había visto aquello. El hombre encapuchado, que llegaba por mi pecho, se hacia llamar Rorik, y pude vislumbrar un brillo metálico en su mano, era un cestus, como el del señor Morgan, la verdad es que me recordaba mucho a el, pero obviamente no tenia ni el aspecto ágil de el, ni por supuesto sus dos gemelas, tampoco tendría su destreza para que sus pasos se hicieran casi imperceptibles. Después la mujer, con un carácter bastante fuerte por lo que pude notar de lo poco que habló, al igual que ellos podrían haberse dado cuenta de la rudeza del trato que yo daba. Esta, estaba acompañada de otra mujer, apenas sin ropa, la verdad es que ninguna de las señoritas que ejercían el oficio mas antiguo, y que estaban en el bar, tenían tan poca ropa como esta, sentí un deseo al admirar la belleza de la segunda mujer pero sacudí la cabeza y me sumergí ya en lo que le grupo decía. Rorik, habló este pidió una vial de sangre del vampiro y una carne, yo también tenia que llevar pruebas a mi amo de ello. Entonces la otra mujer habló, ambos por sus túnicas pude entender que eran magos sabia que había ramas en la magia pero no sabia cuales. Esta dijo, ante la petición del hombre, que quería el dinero. ¿El dinero? No sabia que los magos eran mercenarios. Bueno yo no era menos y tenia que hacer mi petición, mi amo necesitaba una prueba de que aquel niño estaba muerto y la mejor prueba era...

-¡GRR! Me parece bien, Rorik, que quieras un vial, y la carne del chico, no es asunto mio para que quieres eso.-espeté sin contemplaciones.- Pero yo, Rorik, quiero su cabeza.-

No me gustaba trabajar con nadie, al igual que el señor Morgan, pero al contrario que este encontraba una ventaja en hacerlo. El padre del chico vampiro se dirigió a nosotros con un gesto indicando la posibilidad de sentarnos con el en una mesa avanzaron Rorik y la chica hacia la mesa y después yo, permanecí de pie pues la silla no era lo suficientemente grande para acomodarme bien.

La explicación del hombre parecía ser extendida, decía que su hijo estaba sufriendo.

-¡GRR! Los seres humanos son como animales, si sufriera no lo haría.-parecía mentira esto dicho por un antropomorfo que rugía cada vez que iba a decir algo. Al final el hombre sacó una caja y al abrirla dejo ver cuatro estacas y doce frascos pequeños de, por lo que dijo después, agua bendita. Todo eso era, según el, por si resultaba ser un vampiro o estar poseído. Cogí mi parte de la caja, tres frascos y una estaca, y mientras las guardaba hablé.

-¡GRR! No creo que un trozo de madera afilado tenga mas poder que una espada.-apunté sin importar a quien le importaba mi opinión- Le cortamos la cabeza y listo.-espeté guardando las cosas en mi bolsa.

Todo volvió a la normalidad en la silenciosa taberna, ahora parecía una taberna real y no un velatorio.

Los magos intercambiaron palabras, y la compañera que acompañaba a la chica, se insinuó a Rorik ni corta ni perezosa, es normal que la gente se deje llevar por los sentimientos y por sus instintos primarios, al fin y al cabo somos animales, yo lo se muy bien, soy un león y un humano a la vez, pero aquello podría hacer peligrar a la misión, el amor, inclusive el deseo sexual por alguien era la mayor barrera para hacer la correcto en un momento de presión. Tosí o mejor dicho gruñí pues el tosido sonó como ello.

-¡GRR! Creo que deberíamos concentrarnos en la misión-dije rascando mi melena salvaje.- Así que, deberíamos comenzar nuestro nuestro camino hacia el lugar embrujado.-
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Re: Tardía llegada: El contrato.

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