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El foso

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Re: El foso

Mensaje por Invitado el Miér Feb 01, 2012 10:16 pm

Estaba montado sobre mi gran can de fuego, ya era mayor, cabalgaba a toda velocidad por los montes, atacando a vándalos y rescatando a pobres elfos, todo era perfecto cuando ante mí apareció un gran dragón negro, muy enfadado y en sus ojos solo se veía oscuridad…. Tras darle unas suaves palmaditas a mi can de fuego, se dirigió hacia el a gran velocidad, nunca antes nos habíamos enfrentado a un dragón pero no temíamos a la muerte, confiabamos en nosotros y en nuestras posibilidades. Una llamarada golpeó mi cuerpo y entonces...

Me desperté muy cabreado, algo o alguien había interrumpido mi maravilloso sueño, cogí mi daga, mi carcaj y el arco, abrí la puerta de la habitación y baje las escaleras para ver quién era el causante de tanto alboroto. Me quedé unos segundos paralizado al ver a un humano tendido en el suelo, seguramente muerto y a otro humano luchando contra un goblind.


-Esto ya se parece más a una posada…-dije con una sonrisa irónica. El humano vivo, sacó una daga y se le rajó la garganta hasta matarlo, se maneja bien con la daga-pensé.


Acto seguido aparecieron 20 goblind más, parecía que aquel humano necesitaba ayuda, al principio pensé que me gustaría ver como se comían a un humano y lo torturaran, pero tras pensarlo mejor sería más divertido acabar con los apestosos goblind, a pesar de ir bien uniformados…


Cogí mi daga y me acerqué a un goblind con paso lento, no les tenía miedo, pero no me gustaría morir a manos de un goblind. Le golpeé con el puñal de la daga en la cara, se giró con una sonrisa en la boca y me empujó. Caí sobre una mesa y tiré al suelo varias jarras de cerveza de unos enanos. Me incorporé cogí mi arco ágilmente, coloqué una flecha en él y la disparé, tuve suerte y le di en el cuello. A los otros goblind no les gustó mucho que matara a uno de los suyos por que se me abalanzaron sobre mí con gran rapidez, coloqué mi arco en la espalda, no me sería de gran utilidad-pensé.


Durante unos segundos la ansiedad pudo conmigo, no estaba dispuesto a morir allí, pero la situación se descontrolaba, cogí a otro goblind por el cuello y lo empujé contra la pared con tal fuerza que quedo en el suelo inconsciente.


Un ladrido sonó en las escaleras, era mi can. Corrí desesperadamente hacia él, no estaba seguro allí cualquier goblind le podía dañar… Se me adelantó un enano algo borracho, lo cogió con gran fuerza por el cuello. Sin previo aviso saque mi daga y se lo clavé con gran agilidad por la espalda, dejándolo muerto en el suelo, cogí a mi can y lo subí a la habitación, cuando bajé vi a más personas combatiendo contra estos seres, que me sonaba a verlos visto antes…


-Parece que no es a mí el único que le ha molestado este alboroto- dije mientras me dirigía hacia un goblind con la daga en la mano.
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Re: El foso

Mensaje por Ikky el Jue Feb 02, 2012 1:17 am

* De pronto el ambiente comenzó a tornarse bastante denso. Escuchó unos extraños ruidos sordos que venían de la parte de las habitaciones, sin embargo decidió no prestarle demasiada atención al asunto. Estaba bebiendo la tercer cerveza de la noche, ya dispuesto a acostarse aunque no tenía mucho sueño prefería estar despierto al día siguiente desde temprano para poder conseguir algún trabajo. Unos momentos mas tarde observó algo de pequeño tamaño que salia de las habitaciones seguido de otro sujeto, sin embargo al ver el pequeño equipamiento de la criatura, se dio cuenta fácilmente que era un goblin, el terror de los montañeros. Mas de una vez había sido contratado para escoltar a alguien al otro lado de un camino repleto de criaturas tan fastidiosas como esas. No eran demasiado resistentes, pero siempre atacaban en grupo y quizá podían llegar a causar problemas, sin embargo no eran demasiado difíciles de vencer.

Bebió un trago mas de cerveza mientras sus pupilas celestes se clavaban en la escena de batalla que se estaba desencadenando en esos momentos, entre el sujeto que venció sin grandes dificultades al engendro, decapitandolo momentos mas tarde con su daga. Sin saber porqué, unos momentos mas tarde se puso de pie y se acercó al sujeto andando lentamente.- ¿Que diablos esta sucediendo? - preguntó, mientras se volteaba para ver como desde detrás de la taberna comenzaban a colarse por una abertura pequeña un gran numero de goblins. Formaban un grupo mas bien pequeño, sin embargo para aquel lugar serían unos 20 y podían causar problemas. El sujeto que había decapitado al goblin mencionó algo acerca de que la noche se pondría interesante, y a continuación pareció querer intentar incentivarlo a la batalla. Sin embargo el muchacho tenía otros planes en mente, que fueron interrumpidos por unos fuertes tironeos en su pantalon, uno de los goblins estaba trepando a su pierna, y se mantenía agarrado con sus patitas a él, mientras soltaba el escudo, empuñando la pequeña espada con ambas manos, alzandola, preparada para clavarsela.
Ikky se adelantó con su brazo derecho cogiendole por una pata y le levantó, dejandole boca abajo, mientras este pataleaba violentamente y sacudía peligrosamente su espada, la cual pasó unas cuantas veces cerca de su rostro. Sin embargo, no fue problema para el muchacho, que desencadenó tres potentes puñetazos en el estomago de la criatura, y alzó la rodilla, descargando un fuerte rodillazo sobre su cuello, con un fuerte crujido. Soltó el cadáver a un lado y cogió su jarra de cerveza, bebiendo el ultimo y largo trago, volteando la cabeza hacia el sujeto que estaba a su lado desde hacia ya varios minutos.- Soy un mercenario, no un soldado real. Mi deber no es proteger este sitio, sino a quien me pague. Sin embargo por ser un ataque por sorpresa, puedo poner mi espada a vuestro servicio a un precio de cien monedas de oro, y te aseguro que no quedará uno vivo. - dijo mientras volvía a sentarse en la barra.

Aquello podía ser un buen negocio, si bien aquellos borrachos estaban mostrando espíritu de lucha, no podrían vencer a todos esos goblins sin su ayuda, aunque se había dado cuenta hacia unos momentos que el elfo que estuvo hacia unas horas bebiendo algo allí, también estaba ahora en la escena. No tenía ninguna obligación de combatir, y menos si podía sacar un negocio de ello, ademas también sería interesante ver que clase de cosas podían hacer los demás. Clavó su vista sobre el humano que había decapitado al primer goblin y apoyó sus codos contra la barra, mientras miraba de refilón a su alrededor para mantener a raya a los goblins restantes y que no fuesen a atacarle por sorpresa.


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Re: El foso

Mensaje por Kratos el Jue Feb 02, 2012 10:30 pm

Kratos había conciliado el sueño fácilmente, pero siempre estaba alerta, así que tenía un sueño ligero. Esa noche nada cambió, por lo que cuando se comenzó a armar jaleo, se levantó instintivamente, cogió su arco de debajo de la cama y comprobó que su daga seguía donde la había dejado. Pensó en coger el resto de sus pertenencias, pero si tenía que entablar combate lo único que haría sería estorbarle. Solamente añadió a su hombro su carcaj, el cual estaba repleto de flechas.

‘Espero tener la oportunidad de lanzar alguna’- pensó mientras se desperezaba. Llevaba tiempo sin luchar y ya había comenzado a aburrirse. Imaginó que también podía ser una simple pelea de taberna, alguien habría bebido de más y habría ofendido a quien no debía. ‘Será mejor que no sea así, porque si me han despertado para nada los mataré a todos.’

Abrió la puerta y asomó la cabeza, observó que no era una simple pelea: había varios cadáveres a lo largo del pasillo y se oía mucho alboroto bajo las escaleras. Se fijó en el cadáver que tenía ante él: tenía heridas por todo el cuerpo y parecía que le habían cortado varios trozos del cuerpo y los habían esparcido ante las puertas cercanas.

Kratos era un Drow y, por tanto, disfrutaba con el sufrimiento ajeno, sobretodo del de un humano. Aun así, creyó que eso había sido demasiado: mutilar un cuerpo de un enemigo caído era algo que no proporcionaba, ya que una vez muerto ya no sentía ningún dolor, sólo servía para cansarse inútilmente. Kratos no solía mostrar compasión ante nadie, y menos ante un muerto, pensó que quizás fuera el efecto de la cerveza.

No perdió más tiempo, bajó un par de escalones, lo necesario para poder observar la situación desde una posición aventaja con respecto a sus enemigos: un grupo de goblins se había colado en la posada, los clientes ebrios estaban comenzando a pelear contra ellos, pero estaba claro que no podrían solos contra todos los enemigos.

‘Ese debía ser el motivo de los ruidos del sótano de los que el encargado estaba hablando con su empleado…’- reflexionó el elfo.

Alcanzó a ver a los dos sujetos en los que se había fijado con antelación. Uno de ellos, el humano, alternaba la bebida de una jarra de cerveza con la observación del espectáculo desde la barra y no parecía tener intención de querer participar en la pelea, aunque cerca de él había un cadáver. El otro parecía haber matado a un goblin y observaba el combate, pero desde la escalera, aunque parecía que pronto volvería al combate.

‘Es hora de entrar en acción’

Cogió una flecha de su carcaj y la tensó en su arco. La lanzó a un goblin que estaba intentando alcanzar una jarra de cerveza, éste ni siquiera supo cómo murió. Guardó su arco y sacó de su daga. Al momento, se acercó al lugar dónde estaba el enemigo que acababa de aniquilar. Cogió la jarra de cerveza que había intentado alcanzar el goblin y le dio un rápido trago.

‘Lo dicho, nada mal’

Pero no tuvo tiempo de terminarse la bebida. Un goblin se acercó lo más rápido que pudo para intentar aprovechar el pequeño descanso de Kratos y lanzó un golpe de su espada hacía el estómago del elfo.

A Kratos no le costó demasiado neutralizar el ataque con un preciso movimiento de su daga. Sin dar tiempo a la reacción del goblin, el elfo le golpeó en la cabeza con la jarra de cerveza, la cual se rompió al instante. El resultado fue un goblin moribundo con la cabeza abierta.

Kratos ya no le prestó más atención a esa criatura, se acercó a la barra y le preguntó al humano que no intervenía en la lucha.

-¿Y tú, por qué no luchas?

No sabía si obtendría una respuesta, pero no le quitó ojo de encima al combate.


'Si quieres vivir, unete a mi o apartate de mi camino... porque si no lo haces, ¡te arrancaré el corazón del pecho con mis propias manos y te lo enseñaré justo antes de que emprendas tu último viaje...!



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Re: El foso

Mensaje por Vaas el Lun Feb 06, 2012 6:35 pm

Moira accedió a tomarse el aguamiel, a la vez que observaba como los dos hombres intercambiaban unas palabras poco agradables. Parecía que había una rivalidad en el ambiente pese a conocerse poco, ¿eso era la rivalidad de los mortales al creerse superiores de los otros? A la pequeña lilim adoraba los comportamientos rudimentarios y agresivos de los hombres, sobre todo si había peleas o insultos de por medio. Seguramente por su naturaleza demoníaca o por sus ganas de ver como unos hombres se peleaban por algo tan banal como una cicatriz o unas palabras mal dichas, pese a que parecía ser por las diferencias raciales.

Eso era lo que más gracia la hacía, no se peleaban por el poder cómo lo hacían los demonios, si no por ser de una raza distinta. Cada vez comprendía menos a los mortales pero seguía queriendo saber más de ellos y de estas peleas. Para su desgracia, uno de los dos accedió a irse a su habitación dejándola asolas con el otro hombre.

Rodó los ojos con gesto de desagrado y tomo su primer trago de aguamiel y a la vez el último. Lo poco que bebió, lo escupió casi a la cara del tabernero el cual salió corriendo para no buscar problemas con su clienta. Moira apoyo su brazo sobre la barra mientras veía pasar a la gente por la taberna y escuchaba algunas conversaciones. Mostrando su aburrimiento, empezó a bostezar y empezó a estirarse. Parecía que su libertad no era tan entretenida como pensaba, ahora estaba empezando a desear volver a su plano y seguir con su vida infernal hasta que Velanna la volviese a llamar. Ahora que lo pensaba, ¿seguiría durmiendo?

Antes de que pudiese levantarse e irse a molestar un poco a su dueña, dos siluetas cayeron al suelo. Juraría que venían de las habitaciones, pero como no había estado atenta no podía decir nada. No se levanto de su taburete para ver lo que sucedía, prefirió observarlo todo desde su sitio y no involucrarse en nada. A simple vista, eran dos hombres peleándose pero lo que parecía ser una batalla típica de taberna, acabó en la muerte de uno de ellos. Observó mejor y pudo ver que no era uno humano o cualquier otra raza que conociese; se trataba de una criatura que había visto en los libros de la bruja.

Hablando de ella, apareció unos segundos después con gesto contrariado y con ganas de hablar “amigablemente” con el causante de todo el escándalo. Nada más bajar, observo el cadáver del goblin y rápidamente se dio cuenta de que algo no iba bien. Moira se acerco a ella y con una sonrisa de oreja a oreja le dijo con tono burlón:

- ¡Mira quien esta despierta! Espero que no te hayamos despertado, aunque por esa cara de felicidad me parece que sí. ¡Y antes de que empieces, yo no he hecho nada! ¡Han sido esos dos!

Ambas se giraron y para su sorpresa, una veintena de esas pequeñas criaturas aparecieron por todas partes. Velanna suspiro mientras daba un bastonazo en la cabeza de uno de los goblins que se lanzaron a por ellas. Pese a no tener mucha fuerza, esas criaturas tampoco tenían mucha resistencia por lo que el golpe le partió el cráneo y cayo inerte al suelo. Mientras la bruja se ponía en guardia para esquivar cualquier otro ataque, la lilim se alejo hasta la barra en compañía del otro chico que había estado con ella. No la apetecía combatir, por lo que se sentó de nuevo y con una sonrisa se dedico a ver el espectáculo.

No obstante, al ver que superaban en mayoría a los clientes y que pocos estaban combatiendo, se levanto y se puso encima de la barra mientras gritaba:

- ¡El que más de esas criaturas mate, accederé a pasar una noche inolvidable con él! No me gustan esas criaturas, me dan asco. Así que ya sabéis.

Suponía que su atractivo físico a la vez que su poder de seducción ayudaría a su ama, al tener más compañeros con los que luchar puesto que ella sola con su bastón no podría hacer nada. No obstante, adoraba ver a Velanna en peligro y recién levantada de la cama.
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Re: El foso

Mensaje por Phanthom-lord el Mar Feb 07, 2012 4:42 am

-Entiendo, yo soy un bardo no un soldado, pero de no combatir a esas alimañas seguro acabaran matándolos a todos Dicho esto desenfunde mi espada y me lanze contra un par de goblins que estaban dándole problemas a un minotauro, arremeti contra ellos gruñía de momentos les provocaba uno de ellos lanzo un ataque hacia mi estomago, pero su espada no fue lo suficientemente larga como para cortarme , tome su mano y lo mordí...Si, lo mordí, en una pelea se vale todo claro ahora muchos creerán que soy un lupino o algo así , el goblin solo grito pero iba a atacarme con su otro brazo, menos mal el minotauro a quien auxilie me ayudo aplastando al goblin con un mazo que posiblemente era de su propiedad, enseguida tomo al otro por el cuello y lo lanzo contra una columna que sostenía el techo de la taberna de repente se volvió loco (seguramente un guerrero, muy pasado de copas) y comenzó a aplastar todo lo que estaba a su paso,casi me aplasta a mi también , por si fuera poco una mujer de aspecto extraño se subió a la barra y dijo:

- ¡El que más de esas criaturas mate, accederé a pasar una noche inolvidable con él! No me gustan esas criaturas, me dan asco. Así que ya sabéis.-

Genial, había revuelto aun mas a estos ebrios, el minotauro que casi me aplastaba hace unos segundos, tuvo una pésima idea (ahora sabia que estaba ebrio): arrancar la columna que sostenía el techo, (estaba hecha de madera así que no le fue muy difícil) , de hecho la tiro a punta de golpes y martillazos, el techo se derrumbo sobre todos algunos intentaban correr hacia la salida otros simplemente buscaron refugio. Entre gritos y demás la estructura finalmente cedió, por un momento pensé que era mi fin afortunadamente caí en donde al parecer guardan la cerveza, me dolía todo el cuerpo pues no estuve exento de golpes al caer pero por lo menos estaba completo y vivo:

--¡¿Hey, alguien mas esta vivo?, si eres goblin ni te molestes en contestar pues los matare!Grite

No recibí respuesta, al mirar a mi alrededor me di cuenta de que no era el único vivo, pues si bien no contesto a mi llamado ahí estaba el tabernero arrastrándose, una vez reincorporado dijo:

-Gracias a los dioses, pensé que era el único vivo-

-Pues pensó mal, hace falta mas que un grupo de goblins y una posada derrumbándose para matarme, ahora me debe una explicación escuche que hablaba con un empleado suyo acerca de unas figurillas que obviamente resultaron ser esos desequilibrados enanos asesinos, dígame que sabeDije con un tono un poco severo, casi regañando al pobre hombre

-Bien, te explicare la posada *aclaro su garganta*no obtuvo el nombre solo porque si, se cuenta que hace tiempo atrás un mago dirigió una expedición a las minas de nos en busca de una ciudad perdida, una ciudad de leyenda de proporciones inimaginables, claro después de su tercera incursión a las minas jamas regreso y nadie sabe si la ciudad de verdad existió. Hizo su campamento justo donde esta la posada pues quería estar lo mas cerca posible de lo que el consideraba la entrada a la ciudad Apunto hacia una especie de bóveda en el suelo.

No lo había notado pero no eramos los únicos vivos, pues en cuanto el cantinero dejo de apuntar a la bóveda aparecieron un par de elfos y dos humanos (uno de ellos era el mercenario, que había visto hace unos instantes) a la otra sin embargo no la había visto, venia acompañada de la mujer extraña que se subió a la barra.Al parecer todos escucharon lo que dijo el cantinero, luego me dirigí a todos .

-Bien se que ustedes escucharon lo que yo, y posiblemente estén igual o mas confundidos que yo sobre esta situación, ¿Por cierto y los goblins de donde demonios salieron? Interrumpí de golpe mi conversación para preguntar al cantinero

-Posiblemente se colaron por una abertura en los muros, dudo que hayan entrado por las minas, aunque hay un camino que lleva a las orillas del rió Tospot.

Después de eso, todos comenzaron a cuestionar al tabernero, pues era obvio que seria la única salida ya que estábamos atrapados por varios metros de escombros y cuerpos

Bien , creo que deberíamos entrar, claro a menos que alguien quiera quedarse aquí a sacar todos los escombros ¿Quien me sigue?- Lo dije esperando que alguno de ellos me acompañara, pues a pesar de ser extraños seria mas fácil sobrevivir en las minas, pues había escuchado que esas minas guardaban todo tipo de peligros ahora solo esperare a que alguien se me una....


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Re: El foso

Mensaje por Ikky el Mar Feb 07, 2012 7:26 pm

* Sentado cómodamente en el taburete de la taberna observaba como todos combatían muy entusiasmados. Todos aquellos sujetos parecía agradarle demasiado la batalla, sin embargo para alguien como él que lo hacía por trabajo, era cosa de todos los días, y no tenía porque gastar sus energías en un asunto como aquel, ya que había gente que se ofrecía a matarlos y de forma gratuita. Se cruzó de brazos y decidió observar las habilidades de combate que tenían todos aquellos que le rodeaban. La mujer que estaba a su izquierda se subió sobre la barra y ofreció su cuerpo como recompensa a quien acabase con todas aquellas criaturas. Volvió a beber un trago de su jarra de cerveza, y la miró de reojo, clavando sus fríos ojos celestes sobre ella, pero su rostro se mantuvo inmutable, lo que le interesaba era el dinero, no las mujeres.

Una mujer descendio de su habitación y se acercó a la pequeña joven que estaba sobre la barra, parecía ser que era su... ¿ama? Entonces quizá estaba en lo cierto. Entrecerró un poco los ojos mirando a la pequeña, aquella criatura no era humana ni mucho menos parecido a alguno de los que estuvieran allí rodeandoles en ese momento. Sin embargo nuevamente se mantuvo al margen de la situación, pues la criatura parecía hasta el momento inofensiva, o al menos no había mostrado signos de actitudes hostiles con él hasta ahora. El joven que estaba en el medio se había mantenido firme hasta el momento combatiendo con las pequeñas criaturas sin parar. El muchacho le miró de arriba a abajo y pensó.- (Vaya forma de gastar energías en vano... ¿Por que protegeis este sitio si no tiene nada que ver con vosotros? Nadie os paga por ello. Creo que nunca podré entender a la gente...) - luego cerró los ojos y bebió un trago mas de su jarra, dirigiendo su atención mas tarde a un gran minotauro que sacudía su mazo en todas direcciones aplastando a alguno que otro goblin a la pasada. Este despedía un fuerte olor a alcohol y parecía estar bastante ebrio.

Sin embargo no era el único, él también iba por su cuarta jarra de cerveza en la noche, y ya la cabeza comenzaba a darle vueltas. Sintió unas risitas tras él, y una fuerte punzada de dolor en la pierna. - ¿Q-que diab...? - bajó su mirada y vió que le habían dejado clavada una pequeña espadita sobre la pierna. El muchacho se levantó de un salto soltando un grito bastante fuerte, aquella acción por parte de los goblins le había sorprendido bastante, pensó que no se fijarían tanto en él si se mantenía al margen, sin embargo le habían pillado por sorpresa. Se sacó la pequeña espadita, que comparada a la suya parecía de juguete y la lanzó a un lado mientras se ponía de pie de un salto. - ¡RUGE, RAGNARÖK! - gritó mientras descolgaba su gran espada de su espalda, la cual medía aproximadamente 1,10 m y pesaba alrededor de los 10 kg. Un arma bastante extraña, pues la hoja era bastante ancha y ademas de esto estaba fraccionada en siete partes y tenía varios dientes filosos en la parte del filo, que podían llegar a ser muy peligrosos. Se acercó corriendo unos pasos y cruzó su brazo derecho doblandolo delante de su cuello, sacudiendo su espada con fuerzas hacia la derecha, mientras esta se abría extendiendose con el doble de su tamaño. La sacudió como si fuese un látigo, ensartando a ambos goblins sobre los dientes del arma. Luego alzó su brazo y comenzo a azotarles una y otra vez contra el suelo, al parecer aquel arma funcionaba como un látigo pues era bastante flexible. Los lanzó contra una pared y allí se quedaron.
Unos momentos mas tarde sintió como todo comenzaba a temblar encima de ellos y un pequeño polvillo caía del techo. Alzó la vista y llegó justo a tiempo para ver como gracias a un imbécil, el techo se iba encima de ellos.

Escuchó voces a lo lejos, su cuerpo estaba algo entumecido y tenía los ojos cerrados, estaba como flotando. Luego escuchó algo de unas minas, y sintió movimientos a su alrededor entre los escombros. Frunció un poco el entrecejo y ladeó la cabeza, estaba cubierto por montones de rocas... comenzó a sacudirse debajo de estas y una de las rocas salió disparada hacia la derecha, dejando una abertura por la cual llegaba a verse su mano derecha. Luego comenzó a forcejear nuevamente y terminó por quitarse la enorme roca que lo estaba aplastando, y se puso de pie nuevamente, volviendo a la barra, mirando a su alrededor.- Menuda fiesta habeis montado...


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Re: El foso

Mensaje por Kratos el Jue Feb 09, 2012 11:25 pm

Kratos aún seguía esperando la respuesta del humano, que al parecer era un mercenario o algo por el estilo, aunque a él no le interesaba la profesión de nadie y menos de un humano.

Le pasó una idea por la cabeza: si alguien le preguntaba por su ‘oficio’: ¿qué le contestaría?. No se dedicaba a nada en especial: asesinar, robar, espiar, todo lo que pudiera darle beneficios lo hacía sin casi pararse a pensar en las consecuencias, lo cual había desembocado en un aprieto para el elfo más de una vez, y estaba seguro de que no sería la última…

Finalmente, llegó a la conclusión de que a nadie le importaba a qué se dedicaba y, en el caso de que le insistieran mucho siempre había dos opciones: mentir o matar. En ese momento, hubiese elegido la segunda opción sin dudarlo ni un instante.

El humano seguía sin contestar a su pregunta, y esto le irritó mucho.

‘Estúpido humano, podría acabar contigo de una sola flecha…’

Sin perder más tiempo en mostrarle atención al humano, subió a por sus pertenencias y se sentó de nuevo en la barra dispuesto a observar el espectáculo que ofrecía la posada en esos momentos, los goblins seguían sin rendirse y a pesar de que muchos habían muerto, los supervivientes seguían haciendo de las suyas.

‘Imbéciles, no saben reconocer cuando una batalla está perdida’.

Aunque en el fondo, Kratos lo entendía a la perfección: él, en el caso de los goblins, tampoco se rendiría ya que no creía que hubiese honor en la huída, pero si en la muerte dentro de un combate.

El humano que anteriormente había evitado contestarle, se levantó mientras soltaba un grito que seguramente se habría oído hasta en la ciudad de Dhuneden. Kratos pudo ver el motivo de su queja: un goblin le había clavado una diminuta espada en la pierna. El humano, sacó su espada y mató a este goblin y a otro que intentó defender a su compañero.

Kratos no pensaba ayudarle, además le había gustado la espada del chico, quizás si los goblins lo mataban podría quedarse con ella o quizás lo mataría él mismo. Desechó la idea y se centró en otro sector de la batalla, en él, un humano y un minotauro luchaban contra un goblin, no les costó mucho acabar con este último, pero al minotauro, obviamente ebrio, se le ocurrió una idea muy original: intentó arrancar la columna principal que sujetaba el techo.

Kratos al ver cuál era el propósito del minotauro, no dudó en decidir su próximo movimiento. Rápidamente, dejó de interesarse por la lucha e intentó buscar un lugar donde poder refugiarse del futuro derrumbe, allí no se podía quedar y en el segundo piso sería una muerte segura. Por fin encontró la solución: el sótano del que el encargado había hablado poco antes. Sin mucho esfuerzo, localizó la entrada a esta parte del edificio, corrió lo más rápido que pudo, y cuando estuvo a punto de llegar a su objetivo, el techo cedió, y todo se volvió negro.

El elfo no sentía que hubiera muerto, pero no estaba vivo, estaba como dormido, dentro de una especie de sueño, en el cual no veía nada. Le horrorizó la idea de poder haberse quedado ciego, pero poco después sus ojos se adaptaron a la oscuridad y vio que había conseguido lo que quería. Miró a sus espaldas y observó que ya no podría volver a la barra a terminarse su jarra de cerveza, aunque tampoco le dolió demasiado, ya que no la había pagado todavía.

Volvió a mirar hacia el único camino que podía recorrer, observó a dos figuras que entablaban una conversación. Las reconoció al instante: el tabernero y el humano que había interrumpido el dialogo entre el encargado y su empleado. Pensó en acercarse, pero primero prestó atención a la conversación. Escuchó algo muy interesante: la posada estaba en el lugar donde antes había habido un campamento cercano a unas minas, y parecía que el camino llevaba a esas minas.

El humano mostró cierto interés en recorrer las minas y preguntó quién quería acompañarlo en este viaje. Kratos no dudó ni un instante, se acercó, puso la mano sobre el hombro del humano y dijo:

- Mi arco y mi daga están a tu servicio.

Aunque ¿quién sabe? Quizás terminara siendo el verdugo de su nuevo acompañante…



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Re: El foso

Mensaje por Vaas el Dom Feb 12, 2012 1:01 pm

Todo ocurrió muy rápido, apenas había tenido tiempo para reaccionar. Fueron como un montón de imágenes, una detrás de otra. Los goblins eran demasiados y no podría mantenerlos eternamente a ralla. Esperaba que al menos los clientes que aún no estuvieran muy ebrios se levantasen a ayudar. ¿No veían que estaban siendo atacados por una panda de criaturas? Pese a no suponer una amenaza muy peligrosa, podrían llegar más y ya la situación sería bastante peliaguda. Para su suerte, algunos clientes se sumaron a la batalla, aunque Velanna dudaba de sus aptitudes de combate cualquier ayuda venía bien. Antes de que pudiera girarse para comprobar si Moira seguía ahí, un goblin se acercó a ella. Basto un solo bastonazo para volver a lanzarlo por donde había venido. No fue lo suficientemente fuerte como para matarlo. Aprovechando la distracción que estaban causando los otros clientes y que ya no tenía ningún enemigo cerca, se marcho hacia la barra.

Estirando del brazo, bajo a toda velocidad a la lilim de la barra. Esta la respondió con una mueca de dolor por el estirón y otra de desagrado al no poder seguir siendo el trofeo de los hombres que se habían levantado para conseguir la recompensa. Pero de lo que no se había dado cuenta, era que había incitado demasiado a uno que lo mejor era que estuviese tranquilo. Se trataba de un minotauro algo más bebido de la cuenta y que no se le había ocurrido mejor idea que quitar la columna maestra de la taberna. La bruja lo había visto cuando se había dirigido a la barra. Pese a no saber mucho de estructuras de edificios, tenía el suficiente conocimiento como para saber que si quitaban una columna con esa fuerza toda la estructura cedería. Debían de salir de allí cuanto antes.

No obstante, antes de que pudieran salir el techo se les cayó encima. Habían tenido suerte de encontrarse cerca de la barra para poder buscar refugio bajo. En ese instante todo se volvió negro, apenas podían respirar por todo el polvo y escombros que había en el aire. Tampoco podían escuchar ningún sonido, todo se volvió oscuridad; como si hubieran muerto y se encontraran en el limbo. No obstante, en la cabeza de la bruja podía escuchar una voz familiar:

- Ya veo que esa zorra te ha puesto de nuevo en problemas. Vamos levanta, aún no estás muerta.

Empezó a toser con fuerza al recuperar la consciencia. Al ver que se encontraba tirada en el suelo, se levantó apoyándose en sus manos, llevándose así por encima los escombros que tenía sobre ella. No pudo evitar soltar una mueca de dolor al levantarse del todo. Busco con la mirada a la pequeña lilim, que para su sorpresa ya estaba de pie y limpiándose el polvo que tenía sobre su cuerpo. Velanna hizo lo mismo; empezó a quitarse todo el polvo que tenía sobre su ropa. Mientras en su mente maldecía la estupidez del minotauro y la de los goblins por atacar aquella taberna.

- ¿A quién se le ocurre poner un pilar maestro en medio de una taberna donde vienen bestias ebrias? Veo que aquí no hay sentido común. –Pregunto cabreada al tabernero que ya se encontraba de pie.

Moira se rio divertida, a la vez que se acercaba junto con la bruja a hablar con el tabernero y pedirle que las devolvieran el dinero por la habitación. Cuando se acercaron justo en el momento que contaba la historia de esa taberna. Una ciudad misteriosa, una mago, leyendas… ¿Por qué siempre que iba a algún lugar pasaba algo interesante que la obligaba a apuntarse? Solo la interesaba la ciudad y los conocimientos que albergaba como para que un mago fuera a por ella. Con un suspiro de molestia dijo:

- Acepto ir con vosotros, siempre viene bien un poco de aventuras antes de irse a dormir –comento con tono sarcástico – aunque espero, que me devolváis mi dinero por la habitación y por la comida encargada. Junto con un bono por molestias. Tendrías que haberos asegurado que no hubiese aberturas en los muros. Y también por el consejo del pilar maestro, para así evitarte problemas en un futuro. ¿Ves? Todos salimos ganando. –Se acercó un poco más al pobre hombre. –Si no, este local quedará peor de lo que esta y tal vez, incluso tú quedarás peor.

Moira mientras tanto se acercó por detrás al aventurero que había propuesto ir para la ciudad, sentía curiosidad por aquel hombre.

- Parece que vamos a ir juntos a esta aventura. ¿No te parece emocionante? Ciudades de leyenda, magos, goblins… ¡Esto será muy divertido!
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Vaas

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Re: El foso

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