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Visitantes en Masfolk

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Visitantes en Masfolk

Mensaje por Etlhan VII el Sáb Mar 31, 2012 10:20 pm

La taberna se encontraba en un ambiente de jolgorio notable, la clientela, habitualmente llena a principios del día, se jactaba en bebida y comida tanto como sus bolsillos pudieran darles. Era tal la faena, que hasta el propio tabernero, un hombre de mediana edad, corpulento, pero de afabilidad palpable, tuvo que emplear ese día unas cuantas manos de más.

El local en si era pequeño, se componía solo de un salón enorme de piedra negra, iluminado por varios ventanales y bien abultado de mesas con sus respectivas sillas. La barra se situaba en una de las paredes laterales, detrás de esta se hallaba un portón generoso que sin duda llevaría a la cocina y a las propias dependencias del tabernero y su familia.

Todos mantenían su cháchara de siempre salvo aquellos recién llegados que se antojaban ser aventureros o forasteros, éstos últimos normalmente se sentaban solos o en pequeños grupos, apartados del resto. Ese día habían bastantes aventureros y algunos, entre ellos el posadero, se atrevía a decir que algún que otro mago.

La colosal puerta de la entrada se abrió de golpe en un espectacular chirrido, todas las cabezas se giraron al unísono, aquellos que no podían ver alzaron sus cuellos cuanto pudieron. Allí, en el umbral, un hombre, o mejor dicho, lo que había sido antes un hombre, se tambaleó en unos pocos pasos. Aquellos con mejor vista o que estaban más cerca, pudieron ver que éste se encontraba en pésimas condiciones.

Algunos hombres y mujeres se levantaron para socorrerlo, pero el desdichado ya estaba en sus últimas. Antes de expirar y abandonar el mundo de los vivos pudo decir unas pocas palabras entrecortadas, en concreto un nombre, “Masfolk”. Muchas horas más tarde y después de una breve investigación por la guardia y retirada del cuerpo, aquellos que aún quedaban en la estancia no hacían otra cosa que hablar del tema y entre ellos, un curioso grupo de aventureros.

Uno de aquellos hombres, un tipo grande, tan grande como para ser comparado con un semiorco o incluso un propio orco y el cual estaba totalmente cubierto y resguardado por una capucha y larga capa negra, habló. Su voz era grave, cavernosa, sus propios compañeros se sorprendieron pues él no era un tipo que hablara demasiado, no, nada común.

-¿Habéis visto la cara de ese desgraciado? Sus ojos abultados y su mirada ausente demuestran que fuese lo que fuese que pasa en Masfolk, es importante. Quien sabe, quizás nos pague la guardia por traer evidencias del asunto.-Reflexionó unos instantes desde interior de la penumbra que era su capucha. Sus ávidos ojos repasaron las caras expectantes de sus compañeros en busca de dudas o negativas, más no halló ninguna de las dos.-El pueblo solo está a cuatro días de esta taberna a buen paso, un vistazo no nos hará ningún mal y algo de fama, tampoco.- Mintió en esto último. La verdad era otra, la bestia que se arropaba entre ropajes y cuyo nombre era Sanguine, tenía otros propósitos en mente, solo tenía que azuzar a sus recientes compañeros de fortuna.

El engendro no era un alma caritativa, le importaba bien poco lo que le pasase al pueblo o a sus gentes, pero el hecho de que aquél humano hubiese muerto en esas circunstancias, entrañaba un misterio por no decir que rezumaba a magia oscura y eso lo atraía bastante. Sanguine conocía el itinerario hasta Masfolk, es más, el lugar le había servido de abastecimiento de vitae, aunque dudaba que él mismo hubiese causado tanto estropicio como aquél. Una visita más no sería de mal agrado, una persona menos, tampoco.

-¿Qué os parece?-Propuso, con relamido gusto.
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Re: Visitantes en Masfolk

Mensaje por Malakath el Dom Abr 01, 2012 3:07 pm

El vacío, tan oscuro y frío... Tan poco acogedor y a la vez tan familiar. El punto de vista que te daba ese plano atemporal y distinto al real... Lo único que se podía oír era el crujir del mundo y los lamentos de todos aquellos que fueron olvidados en el tiempo y olvido, imperceptibles a la vista de Malakath, pero aún así, cualquiera podría saber que había algo que lo rondaba, que le pedía ayuda y que en desgracia lo vanaroglaba o a lo mejor lo odiaba, así era el vacío, tan tenebroso como los más oscuros pensamientos del psicópata más entrañable de Noreth.
Aquellas quejas, los lamentos de los caídos rondaban a sus visitantes ya fuesen temporales o incluso a sus moradores, y las almas en pena eran condenadas a vagar eternamente en el vacío, siendo así integrantes de la balada del vacío, una única canción que resonaba una y otra vez en los huesos de sus seres...

Malakath, absorto en sus pensamientos, sentado en un taburete de nogal en la barra de una taberna cualquiera de Phonterek, mientras juguetaba con sus frívolos dedos la jarra de Hidromiel que había pedido hacia exactamente cuatro horas y media. Una jarra que seguía tan llena como cuando se la habían servido, y Malakath aún no se había movido de sitio desde que entró en la taberna. Su máscara estaba escondida bajo la oscuridad que le brindaba su capucha rojiza y la tenue luz de las lámparas de aceite de la taberna, una tenue luz que daba cobijo a una serie de borrachos charlatanes, risorios y sobre todo vivaces que se encontraban en la taberna, unos reían, otros cantaban y otros sólo bebían, pero Malakath era el único que se encontraba inmóvil, escuchando de una forma muy despreocupada las conversaciones que había a su alrededor, cosa que tampoco le importaba mucho, sólo esperaba, Malakath no comía, Malakath no dormía, Malakath no bebía, él sólo esperaba.

En su cabeza ya estaba formulada una pregunta desde hacía varias horas: “¿Tan aburrida era la vida mortal, que para satisfacer su triste realidad se reunían cada día en antros como este, en un tenue intento de aliviar sus penas?” Y entonces maldecía la realidad que él mismo vivía, encerrado y a la vez libre de un plano que podía escapar pero a la vez no. Una realidad que lentamente le cambiaba por dentro, no más su único objetivo, volver al vacío y con ello, dominarlo. Y si dominaba el vacío, dominaba todos los planos, todos los mundos y por ende, a sí mismo.
Pero uno nunca podía llegar a dominarse interiormente, siempre había algo dentro de tí que se podía desatar en cualquier momento y fastidiar tus planes por mucho que intentes eliminar esa parte de tí, que lentamente te corroe, te mata y a la vez te da la vida.
La conciencia.

- Últimamente incluso he llegado a ignorar todo lo que hacías, ya sabes, torturar, extorsionar y asesinar a sangre fría por simple capricho. Pero ya hace días que no lo haces, y me preocupo por tí. ¿Estás bien? - Preguntó sardónico Erik, muy cínico y incluso se podía saborear el agridulce sarcasmo aunque lo hubiese dicho una voz en su interior. Malakath vaciló unos instantes y soltó una carcajada que sólo Erik pudo oír. - En este mundo, tú mundo... para llegar a hacer algo tienes que hacer una serie de cosas de una forma ordenada y precisa, primero has de trazar un plan, tan elaborado como te sea posible, de forma de que cada engranaje repercuta de manera correcta en el desarrollo de lo demás, así que el eslabón más débil de tu plan determina lo fuerte que es, ya sabes, ese efecto que determinó un cientifíco mortal, como tú. Después has de esperar el momento idóneo y preciso para hacerlo, has de hacerlo con paciencia y pulso frío, si te arriesgas pierdes, has de hacerlo justo cuando la situación lo requiere... no antes ni después. Y por último tienes que llevarlo a cabo, de manera correcta y sin echarte atrás, ni siquiera puedes pensarlo, sólo tienes que hacerlo, sin llegar a imaginarte lo que pasa, por que pase lo que pase has de poner todas tus fuerzas en el asador y aspirar a ser recordado por la eternidad o en cambio, olvidado en el tiempo como un desgraciado que no consiguió llevar a cabo su plan.
El vacío controla todo esto, el vacío administra las acciones y el vacío determina lo que pasa en cada momento, el destino sólo es cosa del vacío y si controlas el vacío controlas tu mundo. Si quiero controlar el vacío debo ganar poder, y para ganar poder debo esperar. -
Respondió sagaz Malakath, acallando a Erik de una forma inusual. Se había extendido como nunca antes, pues Malakath no era de hablar mucho ni poco. Malakath simplemente prefería no hablar.

- Y esperas un milagro, por que en tu estado mental lo único que aspiras es a dominar el manicomio, supongo. ¿Te has dado cuenta de que explicas tus planes a una voz mental? Estás muy loco - Inquirió Erik, tan molesto como siempre. Malakath no le respondió como antes, sólo se limitó a seguir tanteando la jarra con sus dedos.

Y entonces, se oyó la puerta. Notó como las voces se acallaban y las sillas rugían para girarse y enfocar la puerta. Malakath no se giró. Se oyó a algo o alguien caer al suelo y durante las siguientes horas mucha gente se fue y otros vinieron, Malakath se quedo tan inmóvil como había estado hasta ese momento. El momento perfecto para actuar, el momento clave.

Se levantó, clavó sus botas en el suelo y se acercó al cadáver, había un corrillo a su alrededor. Un hombre o cosa de aspecto intimidatorio, era grande, estaba hablando con una voz que recordaba poco a la humana. Malakath lo escuchó. Hasta ahora el plan iba sobre ruedas, sonrió por debajo de su máscara y se abrió paso entre la multitud para tener un buen contacto visual con la persona que había tomado papel de falso líder.

- Iré - Gruñó Malakath, con esa voz metálica que poseía.

Y fue el primero de otros tantos que se apuntaron a la epopeya hacia Masfolk.


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Re: Visitantes en Masfolk

Mensaje por hidrawyvern el Mar Abr 03, 2012 1:57 am

Era un día tranquilo y soleado, un día hermoso; el día de ayer había llegado a la ciudad de Phonterek, me había hospedado en un hotel sencillo de la ciudad. Hoy había sido un día sencillo de trabajo, una posición de guardia, todo como un mar calmado cuando terminó mi turno, ya era tarde pero muy temprano para regresar al hotel así que decidí explorar la ciudad.
Era un lugar hermoso con tiendas y calles modernas, tras avanzar varias calles me encontré una taberna y decidí entrar, era un lugar alegre, gente bailando, otros cantando, otros platicando y riendo pero lo mejor eran los borrachos, alocados y felices. Me senté y para cuando sacaba mi libro de magia el tabernero me dijo -¿Nuevo por aquí?- limpiando un vaso –Si ¿podría saber que me delata?- le contesté –No es común que gente de la Guardia entré en esta taberna, ¿va a querer algo?- me respondió –Solo un vaso de agua si no es ninguna molestia- le pedí –Ahora se lo traigo señor- me afirmó.
Me puse a leer cuando se escuchó un golpe en la entrada, al parecer era un humano, estaba débil y en pésimas condiciones. Me levante de mi asiento y me acerque para observar detalladamente; al hombre no le quedaba mucho tiempo y lo único sonido que salió de su boca fue –Masfolk-.
Más tarde llegó gente de la guardia y tras una basta investigación se llevaron el cuerpo, -¿Tiene algún conocimiento sobre Masfolk?- le pregunte al tabernero, -Es un pueblo no muy lejos pero se conoce muy poco de este- me respondió, al decir esto se escucho como un ser grande, misterioso y oscuro dio la propuesta a sus compañeros de ir a investigar el pueblo.
No se veía como alguien de confianza pero no podía ir solo, no sabía que podía encontrar ahí, así que mi espíritu de duda y aventura me hizo acercarme y responder –Yo me apuntó, no será de más un guerrero de la guardia-.
Espere ahí observando esperando una respuesta y si no seré el único en unirme.
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Re: Visitantes en Masfolk

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