Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» El amor... ¿perdido? ¿O reencontrado? [Isla de Sade] (priv. Atlas y Axis)
Ayer a las 9:53 pm por Atlas y Axis

» -A quien le pueda llegar a interesar.-
Ayer a las 9:51 pm por Balka

» Strindgaard se ha hecho invisible.
Ayer a las 5:47 pm por Runesha

» Anhouk, la forjafora
Vie Oct 20, 2017 10:04 pm por Anhouk

» Ingeniería Rúnica
Jue Oct 19, 2017 2:30 am por Staff de Noreth

» El cordero
Jue Oct 19, 2017 12:08 am por La Aberración

» Rakaash
Miér Oct 18, 2017 2:06 pm por Señorita X

» Llegando a ciudad esmeralda [El Gremio de la Pureza]
Mar Oct 17, 2017 4:57 pm por Veronika

» Malleus Maleficarum [Campaña +18]
Mar Oct 17, 2017 4:59 am por Lujuria

» Visión del primer paso...
Lun Oct 16, 2017 1:03 pm por Alegorn

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
Vie Oct 13, 2017 4:00 am por Aulenor

» [Historia de Asterion] El clan "Cuerno de Hierro"
Jue Oct 12, 2017 10:01 pm por Minos

» Índice de Personajes No Jugadores o NPC
Miér Oct 11, 2017 11:56 am por Minos

» Aracnofobia [Campaña]
Mar Oct 10, 2017 2:06 am por Almena

» La fuga (solitaria) [Phonterek]
Lun Oct 09, 2017 1:29 pm por Lilith, la sombría




Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


El mecanismo del miedo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

El mecanismo del miedo

Mensaje por Ilea Parcel el Sáb Abr 07, 2012 9:11 am

A las afueras de Phonterek se izaban las ondeantes banderillas de una pequeña Villa poco lujosa, la Villa Berbruge, localizada casi en la cima de una sutil colina, donde las nubes tocaban el suelo y una neblina constante apresaba los vacíos del lugar, en aquella Villa también se encontraba la hacienda Mortaine, cuya dueña, Gertrude Mortaine era mal vista a los ojos de muchos presentes.

Aquella noche Josephine había ido a dormir temprano, todavía no lograba asimilar la idea de su mudanza, pues ella y su madre tenían poco menos de una semana de haberse mudado a Phonterek, una aparentemente cálida ciudad en la cual supuestamente prosperaba la calma. Se habían mudado a la casa de su abuela Gertrude a quien no veía desde bebé en Villa Berbruge. Gertrude aparentemente provenía de una antigua familia de abolengo la cual había sido víctima de mil y un relatos relacionados a la brujería demoniaca, pero para Josephine todo eso era un mito, la oscuridad, las sombras, los rincones, eran cosas físicas que existían, cosas precedidas por los dioses, cosas mundanas sin caso especial alguno.

Pero lo que esta niña de 14 años no sabía, era que de ahora en adelante debería creer en todo “eso” para rescatarse a sí misma, a su familia y a la humanidad presente. Esa noche, justo esa noche antes de que el mecanismo se activara nuevamente Gertrude entró a la habitación de Josephine entregándole un extraño libro de pastas negras.

-¿Quieres que deje las velas encendidas? Sería mejor ¿No crees?- Preguntó Gertrude con gracia y un tanto sardónica.

-No abuela, está bien, tengo 14 años, eso de dormir con la luz encendida quedó muy, muy atrás, es para cobardes, leeré un poco ésta noche, apaga las velas por favor, dejaré la cercana encendida para poder ver- Respondió la chiuilla con orgullo y franqueza.

-Eres una niña muy valiente Josephine, pero déjame decirte que el tener miedo no es de cobardes, descansa mi niña, mañana será un día muy interesante.-

Gertrude guiñó un ojo después de cerrar la puerta y el sonido de sus pasos desapareció lentamente, hasta dejar un ocasional susurro ventoso, Josephine había quedado un tanto pasmada con la última frase de su abuela, pero se sentía más extraña por la habitación, tenía puerta… La niña había vivido con su madre toda la vida y si no era con su madre era en un conservatorio, jamás había tenido una habitación propia, y mucho menos con puerta, en su vida imaginó tener una cama tan grande como esa en la que reposaba, y tampoco había imaginado vivir en un lugar tan lujoso como aquel, pero principalmente no imaginaba los cambios que se le vendrían en las semanas siguientes…

Tras acomodarse en la cama Josephine tomó el libro que su abuela le había dado hojeándolo suavemente, buscaba alguna sinopsis, pero aquel libro carecía de esa parte, por lo que procedió a leerlo encogiéndose de hombros, el título del libro era “Después de la desesperación” y comenzaba de la siguiente manera:

“Tarde, es otra vez tarde y no he conseguido dormir por séptima vez, los remedios herbolarios simplemente no funcionan y si funcionan no me percato de que suceda, días he llevado intentando conciliar el sueño, sin embargo estoy desesperado, pues desde hace algunas semanas tengo miedo de soñar, siento que cuando despierto realmente no he despertado, podría intuir ahora mismo que sigo en un sueño, y que si estoy’ escribiendo esto… algún día quedaré atrapado en uno de mis sueños, no quiero ser preso de mi mismo pues suficiente tengo con ser preso ya de estas cuatro paredes… si es que estas cuatro paredes realmente existen ¿Qué tal si no hay un mundo exterior? ¿Y si estoy sólo aquí adentro? ¿Y si salgo… y todo es blanco… o negro? Continuamente se escucha que alguien llama a la puerta, tengo miedo de abrirla, tengo miedo de hacerlo y darme cuenta de que aún estoy soñando…”

Josephine estaba tan concentrada en la lectura que no se había percatado de “eso” ese extraño sonido que parecía hacerse presente, por alguna razón precedía a los latidos de la chiquilla, Josephine comenzaba a sentirse extrañada ante la historia del “hombre” comenzaba a preguntarse “¿Y si yo también estoy soñando?” y al hacerse “esa” pregunta finalmente lo captó, el sonido de algo moverse, como un reloj gigante, parecía una maquinaria vieja a la cual le hacía falta aceite, un chirriar de engranajes, bandas y metales, era obvio que su “valiente mente” le hizo pensar de inmediato en un ferrocarril, por lo que pensando en lo tarde cerró el libro separando la hoja en la que se había quedado y cerró los ojos.
Minutos después una voz en su mente le diría “A esta hora no hay ferrocarriles…”

……

A poca distancia de la hacienda, en un pequeño y tranquilo claro adornado con una lagunilla artificial y espejos a los costados a modo de muros, sombras hacían acto de presencia, pronunciando palabras, efímeros sonidos, ráfagas de viento sibilante desvanecía las letras arítmicamente: hambre, sed… hambre… nuestro… nuestro… nuestro…. No se movían, no caminaban, todas ellas parecían estar detrás de, adentro dé, debajo de, ninguna de ellas por sobre un primer plano. Las personas presentes en el lugar lograban escuchar los susurros llevados por el viento, las sombras de los árboles formaban a veces diminutas garras articuladas, las cuales parecían buscar a tientas algo, intentando jalarlo, perros, coyotes y lobos todos aullaban al unisono, no a la luna, no por “advertencia” era un aullido ahogado, casi un llanto canino un aullido que terminaba en gemido, esa noche hacía frío y el único lugar donde los forasteros conseguían posada sin necesidad de tanto dinero era en la hacienda Berbrudge, acto de caridad cedido por la misma Gertrude…


OFF:
Spoiler:
-Primeramente, prefiero la manera tradicional, las instrucciones voy a soler colocarlas aquí, las dudas que se consulten en el OFF Rol del mismo tema.
-Mmm en segunda, el primer post tratará principalmente de su llegada Phonterek, etc o de si han escuchado algo de la Villa etc etc, les doy la compleeeta libertad de decir y persuadir el chisme que quieran, ya que como lo digo, son chismes lo que han escuchado sus Pj`s, etc. etc.
-Tercera, ustedes pueden escuchar el mecanismo SÓLO si tienen miedos internos, si su pj NO los tiene... ignórenlo, lo que si pueden ver, son las sombras presentes en los rincones de la ciudad, las voces en el viento etc..
-Cuarta... como límite de posteo es una semana, no hay orden realmente si no entra nadie más a la partida entraré con Ilea entonces como participante también, fuera de eso, no hay nada más.

Suerte Wink


Última edición por Ilea Parcel el Jue Abr 19, 2012 6:06 am, editado 1 vez




Captain Parcel
El terror de los cielos... el terror de los mares... el terror del desierto

Catch me if you can...
Spoiler:
[center]
[/center]
avatar
Ilea Parcel

Mensajes : 150
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El mecanismo del miedo

Mensaje por Hitomi Shimizu el Jue Abr 19, 2012 4:29 am

Si algo odiaba Hitomi era subirse a un barco que estuviera en mar abierto, solo de pensar que tenía que hacerlo le provocaban nauseas y un frio le recorría toda su columna, algo curioso para la gente que la conocía pues una maga del agua que odiara el mar era algo muy raro y casi imposible de ver, en fin por este simple motivo Hitomi había tardado más de lo esperado en llegar a su nuevo destino el cual ya estaba cerca, tenia ordenes de llegar a la ciudad de Phonterek pues su nuevo objetivo se encontraba en ese lugar, para su desgracia todavía tenía que perder in día mas pues entre la ciudad y ella se encontraba una pequeña villa poco conocida.

La noche ya estaba por caer y la joven hidromante todavía no conseguía un lugar donde caer y conciliar el sueño, tenía muchas ganas de darse un baño y de tumbarse en una cama y descansar como no lo había hecho en varios días.

-Disculpe buen señor, ¿Sabe de alguna posada cerca de aquí?- pregunto Hitomi a un señor de edad ya avanzada que parecía regresar a casa después de una larga jornada de trabajo, el señor simplemente la ignoro y siguió su camino, era obvio que una mujer joven que portaba armas por todos lados no era bien recibida en su pequeña villa. Así fueron las siguientes horas, preguntando a gente y siendo rechazada por todos los lugareños.

Hasta que una señora se compadecio de la muchacha y se le acerco
-Señorita, valla a este lugar, seguro que aquí encuentra donde dormir, pero le aconsejo que mañana se retire no le conviene estar aquí- La señora era unos 15 años más grande que Hitomi se había acercado y le había dado un papel con el nombre de una hacienda escrito en el.

-Gracias, pero… ¿Por qué debería irme?- pregunto Hitomi muy sorprendida por el comentario, pero mas por el hecho de que alguien le habia dirigido la palabra.

-Ultimamente pasan cosas muy extrañas en el pueblo, no le puedo decir mas, ya no me pregunte- y sin dar oportunidad a que Hitomi preguntara algo mas se fue con mucha prisa.

Despues de aquella platica si se le podia llamar asi, Hitomi simplemente miro la direccion y emprendio su camino. Iba algo distraida pensando en un buen baño con agua caliente, lo cual era raro pues Hitomi siempre procuraba estar alerta, de pronto escucho un sonido muy peculiar, un sonido metalico, un sonido que nunca habia escuchado en su vida, trato de reconocerlo, primero y muy tontamente dedujo que eran las pisadas de Shun, su caballo, pero despues de aceptar que su conjetura era extremadamente tonta empezo a buscar otras posibilidades, despues creyo que alguien golpeaba piedra con un pico, lo cual le parecio extraño pero no imposible, despues de pensarlo durante todo su camino se dijo a si misma, “y en que momento se va a dejar de escuchar, ya avanze demasiado como para que siga sonando con la misma intensidad”

Shun siguio avanzando lentamente mientras Hitomi empezaba a dudar de si seguir avanzando o regresar por donde vino cuando de repente Shun empezo a inquietarse, dejo de avanzar y en su lugar empezo a retroceder con esos pequeños pasos caracterisitcos de un caballo e intentando darse la vuelta, la chica salio de su distraccion y de inmediato se puso alerta.


-¿Que sucede amigo?- pregunto la chica mientras acariciaba las crines del animal para tranquilizarlo, al mismo tiempo Hitomi levanto la mirada y pudo ver algo muy tetrico, una serie de sombras que parecian sufrir, se podian escuchar sus voces, quejidos que el viento cortaba, algo que perturbo un poco a Hitomi, pues ni siquiera habia notado los muros en los que se encontraban las sombras.

La chica bajo de su caballo para que este no se fuera por su cuenta pues nunca abandonaria a su dueña si habia peligro, tomo su lanza, se acerco un poco mas a las sombras y dijo en voz muy baja.
-¿Que coño son?


avatar
Hitomi Shimizu

Mensajes : 13
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El mecanismo del miedo

Mensaje por Kavanor el Lun Abr 23, 2012 1:22 pm

Los pasos de Kavan retumbaban en los callejones, apaciguados por el chapoteo de algunos charcos solitarios en la penumbra.
La luna se veía bien en lo alto de una noche despejada, ninguna mirada perdida, ni un sólo transeúnte paseaba por Phonterek excepto Kavanor, que apresurado recorría los caminos secundarios, atajos y demás para llegar cuanto antes a la salida de la ciudad más grande y hermosa de Noreth, que ahora le provocaba cierta aversión al asesino.

Debía salir de ahí, eso estaba claro, y su motivo para los más avispados también podría haber sido deducido, como siempre Kavanor estaba asesinando, robando o intimidando por dinero, ahora que había acabado su trabajo de una manera algo “chapuzas”, debía salir de la ciudad antes que la guardia Phontereña se alertara y diera aviso para cazar al asesino. No le apetecería volver a ver los carteles de se busca con su cara plasmada en ellos.

Tenía que alejarse un tiempo de la ciudad, de todos modos no le pagarían por la chapuza que había hecho así que no se molestaría en cobrar la recompensa, llegó a las cuadras, sin dependiente alguno tuvo que forcejear con el pórtico del establo, al final tuvo que echar de ganzúa para abrir las puertas, entró en la oscura cuadra con olor a potro muerto, montó en Caballo y salió pitando de allí, a las puertas de la ciudad dos guardias vigilaban, cuando vieron como un Jinete salía cabalgando de la ciudad a esas horas se extrañaron, pero obviamente eran sólo guardias para vigilar lo que entraba en la noche, y eran demasiado vagos como para montar en caballos y perseguir a Kavanor, sin siquiera saber si había cometido un delito o no.
Al fin y al cabo su turno estaba a punto de acabar y el sueño azotaba tanto sus mentes como el físico.

Cuando el asesino estuvo a una distancia prudencial de la ciudad, trotó para que el caballo se pusiera a dos patas, dio un último vistazo a la gran ciudad amurallada y se despidió de ella con un gesto de mano. “Volveré” susurró para sí mismo, luego volvió a colocar a su montura en la correcta dirección con una idea en mente: Bien era sabido que Phonterek era una gran ciudad, con cientos de pueblos en sus cercanías, estos pueblos eran tranquilos, poco transitados y ciertamente, perfectos para esconderse tras un asesinato mal hecho.
Su fin era claro, esconderse hasta que la tormenta pasase, a lo mejor se encerraba en una habitación cualquiera de una posada cualquiera, eso dependía de a donde llegase a parar.

Cabalgó durante horas, sabía el viaje que le esperaba, teniendo en cuenta que había pueblos a una distancia de medio día, él quería algo más “rural”, viajaría un día a lo sumo, lo suficientemente lejos como para que la guardia de Phonterek deje de interesarse investigar un asesinato y a la vez tan cerca como para poder volver rápido cuando todo pasase, tampoco quería llegar a parar en Zhakhesh, a una semana de la ciudad.
No, eso sólo era si matabas al rey, a lo mejor algún día lo hacía, así que tampoco era tan mala idea. Kavan esbozó una sonrisa mientras pensaba en sus cosas, el viaje no había hecho nada más que empezar, al menos lo tendría entretenido si era un esquizofrénico de mal gusto por las bromas.
El asesino volvió a sonreír.

(*)

El viaje pasó rápido, a mitad de camino hizo un alto en el camino para descansar, obviamente en un claro despejado y alejado de los caminos transitados. Kavan era alguien confiado pero no estúpido, ahí residía la fuente de la equivocación de todos sus contrincantes, lo tomaban por idiota.
Poco a poco, los caminos dejaban de estar bien mantenidos y empezaron a ser más “rústicos”, los carteles anunciaban poco a poco un pueblecillo que nunca antes había oído: Villa Berbruge, obviamente parecía tener buen nombre, un nombre acogedor con los asesinos despiadados, ojo, Kavan no mataba niños.

Así como entró al pueblo un ambiente abrumador lo golpeó, parecía un pueblo fantasma, nadie se paseaba por sus calles y aunque él no era ningún experto en lo paranormal, sentía algo, algo que lo observaba desde la oscuridad, que se metía en sus entrañas, que lo conocía tanto o más que él mismo.
Y se dio cuenta de que su sentido tampoco estaba tan nublado, o al menos tenía ciertas pruebas visuales que lo corroboraban, allí entre las casas y por donde pudieran colarse, cientos de sombras se movían alrededor de él, podía notar como clavaban sus miradas sin alma en él.
Podía escuchar como cuchicheaban.
Y hablaban de él.

Sabía que sus cuchillos no podrían matar ni fantasmas, ni sombras ni ilusiones, así que intentó marcharse de aquel maldito pueblo infernal, más algo no quiso que eso pasase, obligado a avanzar por algo mágico, algo que ni Kavanor podía comprender.
Y así avanzó por las calles del pueblecillo que estaba vacío, sin poder volver atrás tuvo que avanzar, y en esas, alcanzó a ver con la mirada a una mujer montada a caballo en mitad de una calle, su pelo negro y aspecto asiático no le parecían una ilusión, en verdad si aquello que lo observaba quería hacerle pasar una mala pasada, no hubiese sido aquella mujer la que hubiesen seleccionado, no es que no fuese agradable a la vista, pero a Kavan le iban más las pelirrojas.

El asesino sonrió estúpido mientras aceleró el paso, acercándose a la mujer. Agarró las riendas con una mano y con la otra, la alzó llamando la atención de la mujer.

- ¡Eh! ¡Hola!- Se presentó de la forma más estúpida que pudo, aunque tampoco sabía como reaccionar en esas situaciones en las que te veíais acorralado en un pueblo fantasma sin escapatoria alguna.
Era una extraña situación en un extraño día.


avatar
Kavanor

Mensajes : 7
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El mecanismo del miedo

Mensaje por Aleria el Jue Abr 26, 2012 1:09 am

La llegada a Phontrek no sería más de una cuestión de días, pero aun así Aleria debía encontrar un sitio donde descansar, no es que los bosques no fuesen un sitio ideal para permanecer, pero cerca de aquella reconocida ciudad portuaria se extendía una vasta sabana, por lo que desde el momento en que dejo los linderos del bosque, aunque no lo quisiera debía buscar posada en alguna villa o taberna. La noche ya empezaba a apoderarse del firmamento, trayendo consigo el gélido viento que hacía que la idea de la posada no se viese tan mal, además de un día entero de caminata bajo un ardiente sol empezaba a hacer mella en la joven elfa, quien a pesar de su buen estado físico, sufría de los mismos desgastes que las otras criaturas que habitaban Noreth. A su lado como siempre, un felino de considerable tamaño caminaba como un siempre presente guardián de la mujer, siendo su aliado en los momentos más difíciles y un fiero guerrero cuando la situación lo amerita.

Por los avisos en el camino, y las indicaciones de viajeros que tomaban un camino distinto al de ella, un pequeño poblado seria el lugar perfecto para su descanso y llegaría un poco mas pasado el atardecer a aquel sitio, pero la elfa no esperaba que ya la noche se apoderara del día, cuando aun no arribaba a aquel lugar. A medida que la noche llegaba y la oscuridad envolvía todo ser vivo que habitase sobre la tierra, de igual forma Aleria sentía que algo le embargaba, más bien un recuerdo, amargo, doloroso y tan nítido como si aquello solo hubiese ocurrido el anterior día, cuando ya pasaron días, meses e incluso años. La elfa no pudo evitar a medida que caminaba sacar aquel collar que colgaba en su cuello y escondía con recelo bajo su armadura de malla. Un simple objeto, una tontería para muchos, pero para la elfa significaba todo, porque era el ultimo regalo indescifrable de la persona que la trajo a este mundo y que abría una puerta a un laberinto de secretos y dudas en el cual la elfa se hallaba perdida. Aleria como muchas veces observó el objeto con melancolía, suspiro profundamente y lo volvió a guardar, años sin encontrar respuesta, le llevaban a ese destino errante que ahora había escogido.

La pantera golpeo con suavidad la pierna de su ama, tratando de que despertara de sus amargos pensamientos y como una forma de mostrarle apoyo cuando esta se sumergía en aquellos estados. La mujer acaricio entre las orejas del felino, el cual ronroneo con alegría, para que luego la elfa levantara la mirada al frente y encontrarse con aquel pueblo. Justo en ese momento una ráfaga de aire frio le golpeo en el rostro, sintió que todo su cuerpo se estremecía y un mal presentimiento le indico que algo no estaba bien en aquel lugar, así mismo el animal empezó a gruñir, alertado por aquel instinto que tienen aquellos seres cuando la calamidad se aproximaba, Aleria cambio su expresión mostrando severidad, era una fiera guerrera, que soporto demasiadas cosas y un mal presentimiento no le haría retroceder, pero cuando se adentro en las calles de aquel pueblo y observo a unos siete metros de distancia a un par de humanos que platicaban, algo le hizo detener su paso y colocar una expresión de total sorpresa que la congelo casi como a una estatua.

Escuchaba al viento, escuchaba algo que estaba en algún lugar, e indudablemente escucho a su madre llamarle… ¿Acaso en esa noche sus vacilaciones alcanzaron el nivel de llevarle a la locura?
avatar
Aleria

Mensajes : 29
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El mecanismo del miedo

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.