Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Ficha de Anya Bal'Sagoth
por Alegorn Jue Dic 13, 2018 10:29 pm

» Empatía [Evento]
por Alegorn Jue Dic 13, 2018 10:02 pm

» Un error a la vez [Libre]
por Jan Egiz Jue Dic 13, 2018 9:58 pm

» La protección del gato negro [Privada]
por Brown Hat Jue Dic 13, 2018 6:58 pm

» Adios al hogar.
por Rufus Fortis Miér Dic 12, 2018 11:51 pm

» Presentación
por Capitán Pescanova Miér Dic 12, 2018 10:11 pm

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
por Margaret Orgaafia Miér Dic 12, 2018 10:06 pm

» Con Honor, Sin Wenkunegen
por Kromul Miér Dic 12, 2018 3:23 pm

» Sistema de corrección de partidas por pares
por Strindgaard Miér Dic 12, 2018 4:18 am

» Cronologia de aventuras y desventuras
por Rufus Fortis Mar Dic 11, 2018 7:31 pm




Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


Operación: Hexplosivos

Página 2 de 5. Precedente  1, 2, 3, 4, 5  Siguiente

Ir abajo

Re: Operación: Hexplosivos

Mensaje por Aleria el Mar Mayo 01, 2012 4:56 am

¿Qué más se podía esperar de alguien que desconfiaba hasta de su propia sombra? Es cierto, Aleria hizo algo sumamente estúpido, pero para ella, el hecho de ser recibidos bajo una lluvia de flechas disparadas desde ballestas y que la mitad del grupo muriera no significaba una cálida bienvenida. Cuando la mujer escuchó al humano que se detuviese, ya era demasiado tarde, las flechas fueron disparadas y las órdenes dadas, Balgalash no dudó en ningún momento en atacar, ni Aleria en disparar para matar. Luego de detenerse y sentir ese silencio incomodo de: “la has cagado monumentalmente” la mujer volteo la mirada al animal, el cual giro su rostro y sin ningún arrepentimiento en su mirada asumió las consecuencias junto a su ama. La elfa escuchó con atención las palabras que la pequeña bola de pelos leía de un pedazo de papel, su apreciación de los visitantes y las ballestas estaba terriblemente equivocada. Al parecer un simple perdón no arreglaría el incidente, como una jovencita rebelde, sus labios se curvaron ligeramente ante aquella situación, acción que solo noto su pantera. La elfa pensaba en lo cruelmente gracioso que puede ser el destino o mejor en las trampas que este colocaba y que cayó directo en una de estas.

Y siguiendo con las reacciones, estaba la de aquel humano, la mujer quien no era una tonta y dadas las circunstancias, debería tragarse su orgullo por el momento y dejar que los ánimos bajaran. Aunque le hubiese encantado responderle al hombre, por el tono que uso contra ella, Aleria se mantuvo con la mirada fija sobre el humano, escuchando sus palabras y dejándolas ir de la misma forma en que salieron de la boca del hombre. – ¿Ya ter…? – Aleria le iba a contestar al final cuando la voz de Eddie ordenó que debían salir de aquel lugar.

Mientras pasaban aquellos discursos y regaños, ella y el felino sintieron un suave olor, que al parecer era señal de que una trampa se había activado, cuando empezaron a correr la mujer giro los ojos. Si, definitivamente ese no era su día y quizá sería el último de su vida, ya que con su reacción apresurada activo los sistemas de seguridad del lugar y aparte de eso la ira de la bola de pelos y el humano que apestaba a muerte. Siguieron corriendo unos cuantos metros por el túnel, la elfa poseía una excelente condición física y su pantera no se quedaba para nada atrás, en comparación con el resto, no llegó para nada cansada a aquella extraña puerta. Al observar lo escrito, arqueo la ceja y al escuchar al humano ya iba a contestarle y armarle una pelea, pero su pantera jalo su capa, y mediante aquella extraña comunicación que mantenían los dos, negando con la cabeza que no era el momento, ni la mejor opción buscar más roces con el resto del grupo.

Aleria clavó la mirada en el humano, indicando que se estaba aguantando las ganas de meterle todas las flechas de su carcaj en la boca, la pantera rugió para que la mujer dejara al humano y metiera su brazo en el sitio donde decía “Pureza”. La elfa de la noche por fin metió el brazo esperando a ver que sucedía.
- Shindu Thalah - le susurró al animal.
avatar
Aleria

Mensajes : 29
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Operación: Hexplosivos

Mensaje por Eddie Garrapato el Mar Mayo 01, 2012 5:56 pm

Cuando todos habían metido sus brazos en los correspondientes engranajes, agujeros, un sonido característico de los mecanismos empezó a sonar, casi instantáneamente y sin dejaros tiempo para reaccionar, los pequeños agujeros cerraron su entrada, atrapando los brazos de cada uno de los aventureros, poco después algo se os clavó en los brazos, algo afilado y puntiagudo que como si estuviese vivo empezó a cortaros el brazo, un gran dolor sin duda, era como si estuviese dibujando o algo así, pues parecía cortar o lo que estuviese haciendo detrás de las pequeñas puertecitas, pues ninguno era capaz de verlo.
Unos treinta segundos después, y un buen abismo de dolor, los mecanismos se abrieron y pudisteis sacar vuestros brazos de allí.

Lo que no esperabais era que, había algo nuevo en vuestros brazos, algo que sin duda os hacía sentir mejores, más fuertes, más capaces... Y teníais en vuestros brazos ahora, unos extraños dibujos, algo que en vuestros más secretos pensamientos siempre habíais deseado, querido o anhelado, algo que os gustase muchísimo, ahora estaba plasmado en vuestro antebrazo, en el hombreo, en la muñeca, donde sea, pero ahora teníais un pequeño regalo de la casa Gnomolandia.

De los altavoces empezó a sonar una claramente, molesta voz:

“Maldita, sea, ¡Sois unos inútiles! No se dan regalos a los invasores, son unos psicópatas y encima les dais unos souvenirs cortesía de Gnomegeran” Decía esta con un efecto eco bastante sonoro. De fondo se podían oír más quejas y maldiciones en un idioma común, bastante extraño y misterioso, pues eran gnomos los que hablaban y estaban insultándose entre ellos en común. Bastante extraño pero posible, pero y sí...

El caso es que la puerta que hasta hacía unos instantes había estado cerrada, ahora se irisaba y permitía ver una gigantesca sala circular ante vosotros. Una sala poco alentadora, pues estaba llena de calderas y tenía un ruido constante que no invitaban al paso de una manera muy cómoda, el caso es que antes de entrar, Eddie lanzó una mirada hacia atrás, pues el gas verdoso se acercaba muy rápidamente, pero el Yordle tenía las prioridades claras, pues en su antebrazo ahora tenía una calavera negra como aquellas que tenía dibujadas en los hexplosivos.
Daba saltos y gritos de alegría pues se sentía ¿Cómo decirlo? Más certero y fuerte, a lo mejor hasta sus brazos eran más anchos.
El caso es que, después de celebrar su tatuaje, entró en la sala contigua.

Las puertas se cerrarían poco después de los diez o veinte segundos después de que los mecanismos “tatuadores” se abrieran soltando los brazos de los aventureros, pues era una especie de trampa retardada para encerrarlos ante el gas verdoso, que una vez se cerraban las puertas inundó todos los pasillos de entrada a Gnomolandia.

La sala donde ahora estaba el grupo, empezando por Eddie, era inmensa, gigantesca, parecía que habían usado toda una montaña para encajarla, pero sólo eran efectos ópticos, en realidad con todo el ruido, el haber inhalado un poco de aquel gas de efectos aún desconocidos y todo eso, aumentaba y exageraba los rasgos de aquella sala, comenzamos por describirla: Tenía forma circular, como ya sabíais, en el centro de ella, y alzándose hasta el techo había una especie de caldera gigante, que parecía funcionar por combustión de carbón, o algún otro combustible, el caso es que irradiaba un calor bastante agobiante.
Por si no lo había dicho, era gigante, y los más espabilados deducirían que de algún modo, era el corazón de aquel lugar, aunque era un corazón metálico y bastante difícil de matar. No era un buen plan el destrozarlo, además de que antes de que pudisteis articular palabra, por cada punto cardinal había una puerta, en total cuatro y habíais entrado por una de ellas, cuando se abrieron las otras tres, mostraron a dos gnomos que con fiereza y agresividad entraron a la sala.
En total, seis enanitos cabreados que corriendo fueron a por vosotros.
Cuatro de ellos iban armados con llaves inglesas y escudos de tuerca, los otros dos con arcabuces robustos.

“¡Matadlos, MATADLOS!” Gritaba la voz al otro lado del megáfono, aumentando la rabia de los pequeños gnomos que querían vuestra sangre.

Cuando estuvieron a la distancia más indicada, los gnomos armados con arcabuces alzaron sus armas y os apuntaron.

Eddie con una rapidez de manos mucho más elevada que hace un rato, agarró una bomba básica y la lanzó a los gnomos arcabuceros, cuando impactó en los pies de uno, explotó y hizo de el pequeño, un puré de vísceras de gnomo, el otro asustado, falló su tiro y empezó a recargar el arma.

Pero había otros cuatro gnomos, bastante cabrones y pequeños que querían mataros, y eso ya, no era cosa de Eddie.


avatar
Eddie Garrapato

Mensajes : 101
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Operación: Hexplosivos

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Jue Mayo 03, 2012 4:05 am

Finalmente llegamos al final del túnel, donde había que meter los brazos en aquellos agujeros que, según parecía, serían nuestra única alternativa a morir gaseados en aquél túnel infecto. Después del sermón que le había soltado a la elfa, la otra mujer del grupo intercedió en pos de la diplomacia, lo cual me hizo pensar con alivio que no todos mis compañeros eran tan impulsivos como la elfa. Eso me hizo calmarme ligeramente. Una vez en la puerta, primero de todo pude escuchar a la pelirroja quejarse. Evidentemente, tenía miedo de morir ahí, una sensación bastante comprensible. Por otra parte, la mirada de la elfa se cruzó con la mía, mostrándome que si se diera el caso, no dudaría en dispararme. Por mi parte, yo clavé en ella mis ojos carmesíes, que bajo el casco brillaban con luz infernal. Era una mirada que hacía acobardarse hasta a los aguerridos guerreros orcos. Si mis ojos hubieran hablado, posiblemente le hubieran dicho: "Deseo hacerte gritar y atravesarte con la espada... Y no con la de carne precisamente". Ante las palabras en élfico que ella dijo, pronuncié yo unas en lengua oscura:

-Shnugga...-

No la entendí, y ella a mí tampoco podría entenderme, pero era mejor así. De repente, noté como mi brazo quedaba atrapado en el agujero, y por lo que pude ver, no era el único. Rápidamente noté algo que se clavaba en mi brazo, como si hubiera atravesado limpiamente la armadura. ¿Era eso posible? ¿Qué material usarían que podía atravesar el mithril reforzado rúnicamente? Apreté los puños y los dientes con fuerza, bufando de dolor y soltando algún gruñido intenso ocasional. Mi buena resistencia física me permitía aguantar bien el dolor de las torturas, pero eso no lo menguaba. Seguí gruñiendo de dolor, hasta que finalmente noté como mi brazo quedaba liberado, momento en el que me moví unos pasos hacia el lado, tambaleándome ligeramente y jadeando para recuperarme del dolor. Primero de todo comprobé mi brazal... Intacto completamente. ¿Qué clase de tecnología era esa? Sin duda, debía investigar más... Tal vez al maestro Ivo le interesaría aquél lugar... Si salía con vida de ahí, le traería para que examinara todos los artilugios que quisiera.

En ese momento noté algo que por culpa del dolor no había notado antes. Magia corriendo por mis venas... Notaba como desde el dolor latiente de mi brazo derecho, ondas hormigueantes inundaban mi cuerpo. Sentía como mis músculos se endurecían ligeramente, y hasta quedé algo desorientado al notar como la impedimenta completa que llevaba me resultaba más ligera. Además, notaba como mis sentidos mágicos se habían ampliado... Me sentía más capaz de reunir esencia. ¡Por Elhías, que el dolor había valido la pena!

De repente empezamos a escuchar una voz que no sonaba muy contenta, llamando inútiles a sus compatriotas, entre otras cosas. Así que nos habían dado aquél regalo por error... ¡Y encima aquello estaba sembrando la discordia entre ellos! Parecía que aquella no era una empresa tan suicida como en un principio se mostraba desde que la elfa metió la pata. Mientras se abría la puerta reí ligeramente, y le dije a la elfa, alzando la voz por encima del estruendo del ruido de la maquinaria:

-¡Al menos parece que vamos a poder divertirnos!-

Nada más abrirse la puerta, con rapidez me metí dentro, siendo el primero en entrar junto con Eddie. La sala parecía bastante grande, y tenía en medio una enorme caldera que, muy posiblemente, sería el centro de la maquinaria de la ciudad. Desconectar ese sitio sería una buena forma de dejar a los gnomos sin su mayor ventaja: La tecnología. Aunque una cosa era desconectar y la otra era destrozar. Si hacíamos lo primero podríamos activarla en el momento que lo necesitáramos. Si la destruíamos, posiblemente aquello se convertiría en una ratonera.

Rápidamente nos pusimos en estado de alerta al ver a varios paticortos entrar por varios puntos cardinales. Cuatro cargaban con herramientas como armas, lo cual les convertía en poco más que molestias, al menos para mí. Los peligrosos eran los otros dos, que llevaban sólidos arcabuces. Aquellos debían ser los primeros en morir. Eddie fue el primero en reaccionar, lanzando un artefacto explosivo del tamaño de una manzana contra los arcabuceros. Uno de ellos se convirtió en poco más que una masa sanguinolenta, y el otro se acobardó, lo cual nos concedió un tiempo precioso. Como siempre solía pasarme en aquellas situaciones, mi instinto de militar me hizo empezar a dar órdenes:

-¡Elfa, encárgate de los gnomos de la derecha! ¡Pelirroja, abate al arcabucero antes de que logre recargar! ¡Yo me encargo del flanco izquierdo! ¡Perdonad los motes pero aún no nos hemos presentado debidamente y este no es el momento!-

Los gnomos que venían por el flanco izquierdo ya casi habían alcanzado nuestra posición, y avanzándome a ellos, efectué un barrido de escudo. Contra un oponente normal, aquello habría supuesto un duro golpe en el estómago, o si llevaba escudo, un fuerte golpe en la protección. Contra los gnomos, aquello fue como un mazazo al impactarles de lleno en la cara. Cayeron al suelo, abrumados por mi muy superior fuerza física en comparación a la suya, y sin más dilación procedí a rematarlos, estocando limpiamente con la espada el lugar en el que aproximadamente se hallaba su corazón. Pronto ambos gnomos expiraron. Desclavando de ellos la espada, me dediqué entonces a observar el panorama, buscando nuevas amenazas y evaluando la situación.
avatar
Khaelos Kohlheim
El Conde Nigromante

Mensajes : 761
Edad : 24
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Operación: Hexplosivos

Mensaje por Ilea Parcel el Vie Mayo 04, 2012 11:52 am

Ilea sintió cierto pánico al encontrarse con su brazo atrapado, de pronto pensó “Hicimos mal, hicimos mal ¡Hicimos mal!”, sintió euforia al no querer perder su brazo, respiraba profundo, rápido y profundo y Taboo comenzó a jadear y a montarse hacía sus caderas con el fin de animarla, soltó un suspiro y de pronto un dolor comenzó a cubrirle el brazo, no pudo evitar soltar un gemido al principio, se mordió la lengua cerrando los puños y contrayendo el abdomen, a fin de que la fuerza empleada en su tensión evadiera el dolor… asimilaba “ese” dolor con algo e intentó recordar para distraerse mientras sentía escalofríos recorrerle la espalda…

¡Claro! “algo” cortaba su brazo, ese dolor asimilaba mucho a las agujas que pasaban a través de la piel al tatuar, lo sabría ella que era la tatuadora oficial de la tripulación, ella misma tenía un tatuaje, sin embargo los tatuajes que hasta el momento ella había empleado se hacían con agujas manuales, dolían mucho debido a que la mano no controlaba del todo la presión en el cuerpo, a veces clavándola de más. Mentalmente intentó asociar el dolor de su brazo con el de su baja espalda el día que había sido tatuada, sin darse cuenta había hecho sangrar su lengua al morderla tan fuerte, a los pocos minutos sus brazos quedaron libres.

Ilea imaginó encontrarse con un muñón de carne… o con el brazo completamente “tasajeado”… pero no, hizo una mueca de dolor y al mirarse el brazo ¡Vaya! En efecto, no estaba equivocada al haber asociado el dolor… éste dolor reciente había sido más agudo debido a la rapidez con la que se habría efectuado el tatuaje ¡Otro tatuaje!, era nada más y nada menos que el símbolo de los piratas aéreos, la calavera con la espada y la hélice cruzadas por debajo, no pudo evitar una conmoción emotiva y un tanto ida.

-Por el mar que abandoné hace años… ¡Mi bandera!-

Había algo más en ella, se sentía diferente, más activa, grácil, se miró ambas manos y movió los dedos simultáneamente, y luego uno después del otro, imitando una sonrisillajuguetona… Se sentía muy, muy bien. Pero esa felicidad se vio interrumpida ante la voz que salía de las altavoces, ignoró por completo el odio que la elfa y el otro sujeto comenzaban a tenerse mientras se encogía de hombros, no era su asunto y volvió a sonreír con esa picara inocencia tan vaga de ella.

-¿Y ahora?-

Preguntó insípida, el gas verdoso poco a poco llenaba la sala, avanzó tras el hombre de la armadura tratando de no perder de vista a Eddie, hasta que entraron a una enorme habitación con “algo” en medio… Ilea abrió los ojos lo más que pudo quedándose boquiabierta, sólo una vez en su vida había visto algo como lo que tenía en frente… y había sido en uno de los tantos libros robados de los motines no era una simple "caldera", Ilea sabía que esos mecanismos funcionaban a base de combustibles, el combustible se quemaba y el calor generado hacía a los mecanismos trabajar, era un mecanismo muy similar al de ciertas naves aerostáticas, miró toda la sala y en efecto vió los tubos correr, el calor era realmente inmenso y sofocante, era como la pequeña caldera del Isabella... pero claro está que esa cosa frente a ella era unas 50 veces más grande.

-Se parece mucho a los mecanismos de algunos barcos es una especie de "motor", en pocas palabras hace que todo funcione... disculpen mi palabrerió, suelo hablar en voz alta...- Hizo una pausa volviendo a observar. -Detenerlo sería muy difícil, requeriríamos o de mucha agua... o de mucho frío, y en los casos más acelerados hacerlo volar en mil pedazos sería lo más factible...-

Sus pensamientos se quebrantaron al escuchar murmullos, eran o que parecían enanos armados, la pelirroja giró la vista hacía Eddie y poco después al hombre con armadura, escuchó sus palabras seguidas por el ataque de Eddie y sonrió para consigo misma, ante la vaga orden del armado Ilea frunció momentáneamente el ceño y rectifico…

-¡Hey! No necesito de órdenes, es más que obvio “ojalatero”-

Dicho esto giñó el ojo, era en referencia a los motes, si ella era “pelirroja” valga la redundancia por ser pelirroja… entonces ese hombre armado sería para ella un “ojalatero”, por llevar tanto metal encima. Tomó su arcabuz quitándole el seguro, estaba ya cargado y apuntó directo a uno de los gnomos que estaba cargando el arma, una vez la vista en la mira pronunció una especie de despedida.

-“Un balín… por una vida”-

Y disparó, esperando que aquel disparo hubiera sido certero, no quería perder más el tiempo, y a la manera en la que sentía intuía que de mínimo aquel gnomo hubiera salido herido, y eso también lo esperaba, tomó su sable en mano y sin pensarlo se dirigió de lleno a uno de los gnomos que venían de frente, miró a la elfa y en un gesto pronunció “¡Cúbreme!” pues era obvio que atacaría de frente y cuerpo a cuerpo.




Captain Parcel
El terror de los cielos... el terror de los mares... el terror del desierto

Catch me if you can...
Spoiler:
[center]
[/center]
avatar
Ilea Parcel

Mensajes : 150
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Operación: Hexplosivos

Mensaje por Aleria el Mar Mayo 08, 2012 5:50 am

Si no fuese por el pequeño error a la entrada, Aleria por nada del mundo hubiese introducido su brazo en aquel hueco, era obvio lo mas seguro es que ella y todos sus compañeros terminarían sin una parte de sus extremidades, pero no, o hacia eso o terminaba muerta y al final su brazo seria cortado por aquel repulsivo y pestilente humano, no es que no fuese llamativo a la vista de la elfa, pero el aura a muerte que despedía podía sentirse a kilómetros de distancia, otra de las fascinantes habilidades que poseían los hijos de los bosques y que en ciertas ocasiones hacia que ella odiase su raza. La mujer quien estaba mirando mal al humano, de una forma en que no disimulaba su odio y asco, notó que la persona a quien iba dirigida también decidió entrar en su juego. De seguro la tensión en esos momentos podia ser cortada por una daga, ese par se llevaba terrible y eso que tan sólo era el principio del viaje. Con que esas tenían, el también tenia una forma de intimidar a los demás, era cierto que aquella forma en que le observaba causo un poco de temor en ella, pero mas que nada Aleria era orgullosa… MUY orgullosa y no retrocedería en aquella rivalidad que sin que se hubiese proclamado ya empezaba como una terrible guerra llena de batallas. Ella no cedería al humano y mucho menos el a ella.

La atención de la elfa se centro en otro punto, tanto ella como sus compañeros sintieron como sus brazos quedaban engarzados en aquellos orificios, y poco a poco el dolor se apoderaba de su brazo, lo sabia, en aquellos momentos estaría a punto de perder una de sus extremidades y de seguir la brillante idea, del autoproclamado líder del grupo. La pantera gruño preocupado por su ama, Aleria tan solo alcanzó a susurrarle un “calma” para que el animal no se encargara de romper la calma de la mujer. La elfa sentia un punzante y continuo dolor, como si le clavaran un centenar de agujas en la carne, otra mujer de su raza se quejaría, chillaría y lloraría de dolor, ella no y mucho menos con la presencia del nigromante, claro que no. Agradecía que en su aldea todas las heridas causadas por la caza, la defensa o los entrenamientos fuesen curadas sin ninguna clase de medicina que mitigara el dolor, sintiendo en carne viva el dolor, Aleria lo sintió en un pasado y el dolor, aunque tuvo que apretar los dientes con fuerza, el puño de su mano izquierda de igual forma, clavando las uñas en su carne y haciendo sangrar la palma de aquella mano, como una valiente soportó la prueba. Hasta que por fin aquel endemoniado aparato solto el brazo de todos y para sorpresa de Aleria, todos terminaron con sus brazos completos… bueno no sanos pero completos. La elfa examinó su brazo, notando que sobre su mano derecha se encontraba tatuado un símbolo que conocía muy bien: se trataba de los escudos de guerra de las elfas de la noche.

Pero volviendo al tema que les preocupaba, ella y el grupo avanzaron hacia una cámara mas grande que la que visitaron antes salvándose de aquella nube de gas que se aproximaba hacia ellos y que quedó atrás cuando las puertas nuevamente se cerraron. La elfa quien se sentia un poco mas energica y fuerte que antes, instintivamente mandó sus mano a su espalda sacando nuevamente su arco y preparando una de sus flechas. Cuando escucharon la voz de alguien insultando y ordenando que les mataran, cuando apareció un grupo de gnomos que iba directo a atacarles. El pequeño coso ese llamado Eddie, mitad ardilla mitad gato a los ojos de Aleria, fue el primero en atacar, lanzando una bomba y haciendo estallar a uno de los dos gnomos que usaban armas de fuego. Y nuevamente aquel detestable y estúpido humano se acordaba de que era el supuesto líder del grupo, ordenandole de nuevo, Aleria arqueo una ceja y le miró con odio, para luego mostrar una sonrisa cinica al hombre y sentir que por primera vez se divertiría con el.

- A sus ordenes… - respondió con una falsa alegría – capitán – aquella ultima palabra la expreso como si fuese el ciseo de una serpiente. Mirandole de la forma mas arrogante posible. Por el flanco izquierdo estaban dos gnomos mas, con cara de pocos amigos, armada con aquella llave y el escudo, al parecer eran menos tontos que los primeros gnomos que atacaron, bueno técnicamente los primeros gnomos vinieron a ofrecer Té y galletas. La pantera miro a su ama, después de tantos años juntos no era necesario hablar para dar una orden o planear que tenían que hacer, ya estaban listos para aquella clase de situaciones, era el momento de usar el método de desviar atenciones y clavar flechas por las espaldas.

Bangalash fue el primero en lanzarse contra los gnomos, lanzando un rugido amenazador que retumbo por toda la sala, sus enormes fauces y especialmente aquellos dientes afilados fueron un factor para intimidar a el par de gnomos y obviamente llevándose toda su atención, una flecha de Aleria se clavo justo al lado de uno de los gnomos, el cual recordó que el animal no era lo único a lo que debía temer, pero aquella acción fue lo suficiente para que bajara la guardia y que la pantera lanzara un fuerte zarpazo que abrió el estomago del gnomo y lo mando unos metros mas alla, desangrándose hasta la muerte, aun quedaba otro, que viendo que todo su grupo estaba siendo aniquilado, intento retroceder para recobrar una forma de contraatacar mas efectiva, pero la pantera le cerró el camino nuevamente. Otro error fatal en una serie de errores fatales, el cual terminó cuando una flecha atravesó el pequeño craneo del gnomo saliendo en medio de los ojos del pequeño humanoide. Siendo efectiva, Aleria termino con lo que se le fue encomendado, la mujer se acerco a el cadáver del gnomo, para retirar la flecha que estaba ahí insertada llena de sangre y lo que parecía ser materia encefálica, la mujer guardó nuevamente la flecha en su carcaj para observar como estaban las cosas a su alrededor y luego dirigirle una mirada al humano.

- Mision cumplida. – dijo observándole directamente a los ojos, levantando una de sus cejas y cruzándose de brazos un poco altanera esperando la reacción del humano.
avatar
Aleria

Mensajes : 29
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Operación: Hexplosivos

Mensaje por Eddie Garrapato el Jue Mayo 10, 2012 7:25 pm

En un abrir y cerrar de ojos, muy sangriento y violento, seis gnomos habían caído muertos de forma grotesca ante la superioridad táctica del grupo compuesto por el guerrero/nigromante, la pirata pelirroja, una elfa con su buen gato y Eddie, que sin aliento contempló la situación.
En verdad, Ziggs Tuercas les había ordenado la neutralización del núcleo de la ciudad subtérranea llamada Gnomegeran, y ahora estaban en la sala donde se encontraba la sala de máquinas, ¿Sería tan fácil?

Pues no, obviamente no existía en Noreth nada tan fuerte o voluptuoso como para destruir a la fuerza bruta aquel corazón que mantenía en funcionamento la ciudad.
La pequeña ciudad, para ser exactos.
El caso es que Eddie se había "estudiado" unos planos que indicaban el cómo apagar la ciudad, pero esa no era la misión, si no neutralizar a sus habitantes, ya no había forma diplómatica de hacerlo ni manera posible de volver atrás.

Queriendo o no, el grupo había sentenciado un único y lineal camino: Seguir adelante como la misión con valentía, o morir en el intento. Era fácil, matar o morir. No cabía el error en el próposito... aunque vuestros amigos los patas cortas os tenían una sopresa preparada, algo que necesitaba de vuestra acción al asesinar a los seis indefensos gnomos que en realidad, no eran más que carnaza, carne de cañón... prescindibles ante un objetivo mayor: Defender su patria subtérranea de los invasores homicidas que habían rechazado su hospitalidad.

Un temblor sacudió el suelo, Eddie por su parte casi se cae al metálico suelo, pero mantuvo la compostura ante aquel extraño evento, la sala parecía moverse como una centifugadora, cada vez más potente, llegó un instante en que aquel sonido, aquel ruido de las máquinas en pleno rendimiento, ese zumbido metálico caló tan hondo en vuestros oídos, (Y no hablemos de la elfa, que seguramente se retorcería de dolor en el suelo), pero entonces, paró en seco...
Hubo un instante de silencio y calma, no digamos relax por que os encontrabaís en un lugar bastante insólito para estar relajados, si no el arcoiris antes de la tormenta. Entonces, unas comuertas se alzaron desde el suelo, hasta unos 90 grados respecto al plano inferior de la sala, en la otra punta de esta en comparación con vosotros. Así pues, al lado opuesto de la sala de máquinas, y tras el armatoste que se suponía, era el corazón de Gnomegeran, pudisteís ver como unas puertas se abrían, y entonces un estruendo seguido de otro. Más no visteís que lo provocaba por que, como ya he dicho, la caldera gigante os lo tapaba en vuestro rango de visión.

En total, dos caídas o golpes, luego un traqueteo y segundos después, contados en milésimas, dos figuras aracnidas pero metálicas surgieron de ambos lados del corazón de Gnomolandia. Acto seguido las compuertas del suelo se cerraron y ambas arañas robóticas se quedaron estáticas, mirandoós desde la distancia.
Describamos aquellos, ¿Cómo llamarlos?... Monstruos.
Como ya he mencionado, eran arañas gigantes hechas de hierro metal, vapor y otras cosas más que a vuestro ojo inexperto, no era el caso de Eddie pero esta historia es para vosotros, lectores míos, no pudisteís descifrar con mucho detalle, pero en el torax superior, una especie de cabina sin techo alguno se encontraba un pequeño y verdoso gnomo, agarrando unos manubrios y cachibaches que seguramente controlarían los robots mecanizados de vapor, aquellos.

Entonces, la voz de los megafónos volvió a sonar: "Os presento a vuestro primer reto personal... yo personalmente los llamo: Aracnorobots, vosotros podeís llamarlo: ¡Muerte! MAUAHAJAJAHAHAHAHEHAHHUH" Esta vez mucho más cínica, sárdonica y despreocupada, seguida de una infernal risa maligna. En esas, ambas aracnorobots emprendieron la marcha tan rápido como podían hacerlo unos máquinas mecánicas en esa época, muy rápido.

- ¡Matad, matad a los pilotos! - Alzó la voz Eddie, dando unos pasos atrás y escondiéndose detrás del buen, alto y nigromante guerrero llamado Khaelos. El pequeño Yordle propinó un par de palmaditas en las musleras de Khaelos, bien sonoras. - Qué piernas tienes, campeón - Llegó a pronunciar, asombrado y maravillado por el estado físico de su compañero.


avatar
Eddie Garrapato

Mensajes : 101
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Operación: Hexplosivos

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Lun Mayo 14, 2012 11:55 pm

La respuesta por nuestra parte contra el ataque de los gnomos fue rápida y brutal, muriendo los seis en cuestión de segundos. Se podría decir incluso que habíamos tardado más en organizarnos que en matar a los paticortos, lo cual fue un alivio momentáneo. Yo logré abatir sin grandes dificultades a los dos gnomos que me había pedido, mientras la elfa terminaba con su flanco y la pelirroja, de un preciso disparo, le abrió un tercer ojo en la frente al arcabucero superviviente. Las palabras de la elfa, por su tono, parecían destinadas, junto con su mirada, a sacarme de mis casillas. Por mi parte, la miré con diversión y le respondí:

-¿Capitán? Vaya, no sabía que mi fama ha llegado a oídos de un pueblo tan autista como lo es el de los elfos nocturnos...-

Tras acabar el combate, sacudí un poco la cabeza, haciendo crujir las cervicales para destensar un poco. Estaba empezando a entrar en calor, pues hasta el momento, aquello no había supuesto un gran desafío para nuestro pequeño pero fuerte grupo. La elfa se me acercó, hablándome y comportándose de forma algo provocadora, como creyéndose superior o algo, y yo me giré a mirarla, alzando una ceja, movimiento que fue visible a pesar del casco, y le respondí, riéndome levemente, mientras apoyaba la punta de la espada contra el suelo:

-Vaya, a pesar de lo inútil que resultas en la diplomacia, parece que podremos darte buen uso en el combate.-

Sin embargo, antes de que pudiera seguir mi amistosa charla con la elfa, un temblor empezó a sacudir el suelo, y yo instintivamente me puse en posición de combate, piernas algo abiertas y flexionadas para aumentar la estabilidad. Solté un gruñido y, mientras canalizaba esencia hacia mi espada, dije:

-Pelirroja, creo que un mote más adecuado para mí sería "nigromante de hojalata", o eso, o llamarme Khaelos, que ese es mi nombre.-

Tras aquellas palabras, un par de esferas de un humo negro espectral surgieron del filo de mi espada, dirigiéndose hacia los dos cadáveres que estuvieran en mejor estado, a los cuales rápidamente hice ir corriendo a por los arcabuces. Al tener convocadas sólo a dos criaturas de ese tamaño, podría aumentar bastante su físico sin miedo a cansarme. De mientras mis siervos no-muertos iban a por aquellas armas, un fuerte sonido de maquinaria se hacía cada vez más presente, un ruido que hasta hacía daño, momento en el que decidí abrir la boca para evitar una descompensación de presión y, por ende, una explosión de los tímpanos, hasta que finalmente cesó el ruido, momento en el que suspiré aliviado. Por poco tiempo.

Unas puertas al fondo de la estancia medio ocultas por la enorme caldera se empezaron a abrir, y por lo que pudimos percibir, de ahí provenía la amenaza. El problema era que el cachivache ruidoso que teníamos delante no nos permitía ver qué demonios se acercaba. No perdí el tiempo, y de forma instintiva hice que los gnomos armados con arcabuces se acercaran raudos hasta nuestra posición, preparados para disparar contra todo lo que vieran.

Tras una corta espera, por fin pudimos ver qué clase de criaturas habían soltado contra nosotros, y no pude evitar soltar un bufido de asqueamiento. Arañas robóticas pilotadas por gnomos. El ver que estaban expuestos fue todo lo que necesité. La voz del megáfono volvió a hablar, presentándonos a esas criaturas y burlándose de nosotros. Sólo pude responder:

-Odio las arañas...-

Eddie empezó a hablar con su particular voz chillona mientras se ocultaba detrás de mí, diciéndonos que matáramos a los pilotos, y acto seguido hizo un halago hacia mis piernas. Riendo ligeramente, empecé a hablar:

-¡Elfa, pelirroja, cada una que vaya por un flanco, que yo me encargo de distraer a estos chalados! ¡Eddie, a no ser que tu fe en mí sea absoluta, te recomendaría apartarte un poco! ¡Eh, par de gnomos chiflados! ¡Venid a por mí si tenéis valor!-

Rápidamente, los dos gnomos zombi a los que había armado apuntaron cada uno hacia un piloto, esperando a que se arrimaran lo suficiente para ser un buen blanco, pero que no estuvieran suficientemente cerca como para atacarnos. De mientras ellos abrían fuego, yo canalicé hacia mi espada el retorcer ligamentos, enfocándolo hacia el piloto de araña mecánica que había a la derecha. Si todo iba bien, el combate estaría resuelto pronto. Si no... Tocaría retroceder o esperar a que alguien me echara un cable.
avatar
Khaelos Kohlheim
El Conde Nigromante

Mensajes : 761
Edad : 24
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Operación: Hexplosivos

Mensaje por Ilea Parcel el Jue Mayo 17, 2012 7:32 am

Por un breve momento de silencio Ilea soltó un suspiro recargando de inmediato su arcabuz mientras Taboo jadeaba sentándose algo inquieta a su lado, la perra elevó las orejas observando a los otros individuos y comenzó a olfatear el ambiente, Ilea miró de reojo al hombre y a la elfa y negó con la cabeza para sí misma, recordó por momentos las vagas peleas que mantenía con uno de sus tripulantes. Prestó atención alrededor en el momento aquel en el que el suelo tembló Tabóo comenzó a ladrar escandalosamente, gruñía y se aceleraba de inmediato, a punto estuvo de salir corriendo pero su dueña la había apresado por el cuello, la pelirroja inclinó un poco el cuerpo flexionando las rodillas, chasqueó la lengua aturdida por el ruido, instante en el que el hombre se dirigía a ella, soltó una risilla y atascando bien los balines con fuerza repuso.

-¿Con qué nigromante eh? Bien, pues aquí el único “capitán”- citó elevando una ceja a la elfa, Tabóo lanzó un ladrido moviendo la cola y las patas delanteras entusiasmada- Soy yo, para ustedes “Captain Parcel”, el terror de los cielos de Loc Lac y sus derredores… así que ante ustedes tienen una enorme cantidad de diamantes caminando, si se les ocurre hacerme algo lo pagarán muy caro… una tripulación tengo… y una tripulación les esperaría-

Dicho esto guiñó el ojo por sobre todo al nigromante, una risilla sonora se le escapó de los labios pues recordó los carteles puestos a lo largo de varias ciudades con el nombre de Ilea era difícil reconocerle, pero “Captain Parcel” era más que obvio y sabía que por su cabeza y o las de su tripulación había cientos de diamantes de recompensa… Mientras guardaba su asombro ante lo ocurrido, bien.. su tripulación había peleado con cada cosa en el desierto, en los mares, en el cielo ¿Qué más daba a hora unas arañas mecánicas gigantes? Bueno, había una diferencia, las personas con las que se encontraba no eran su tripulación, ni si quiera sus conocidos eran extraños con los cuales ahora debía pelear.

-Pues yo odio a los calamares gigantes y éstas cosa me recuerda a ellos…-

Tiró un largo suspiro evitando el temblor de su quijada, escuchó al nigromante y observó a la elfa asintiendo con la cabeza a las palabras de Eddie, Colocó la mira del arcabuz en uno de los pilotos mientras avanzaba y disparó, si el golpe no había dado en el blanco volvió a cargar el arma, momento en el que grito al yordle.

-¡Eddie! ¿Cuál es el “corazón” de esas cosas? ¡Deben de tener alguna especie de motor, algo que pueda ser inflamable con el calor o con las balas!-

Soltó un segundo disparo, fue entonces que Taboo con un severo gruñido dio un salto al frente para tratar de alcanzar al gnomo piloto de la aranorobótica que Ilea estaba atacando.

-¡Taboo! ¡No lo hagas, vuelve aquí ahora mismo bendita perra!...- Bajó el arcabuz tomando la cimitarra para intentar alcanzar a la perra, sabía que Taboo podría estar en peligro por el tamaño de aquel robot y sus patas. -Diablos, maldita perra desobediente…- Dijo para sí misma entre dientes mientras se adelantaba tratando de evadir los pensamientos de que algo malo fuese a ocurrirle a su mejor amiga…




Captain Parcel
El terror de los cielos... el terror de los mares... el terror del desierto

Catch me if you can...
Spoiler:
[center]
[/center]
avatar
Ilea Parcel

Mensajes : 150
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Operación: Hexplosivos

Mensaje por Aleria el Jue Mayo 17, 2012 7:51 pm

Aleria y Bangalash despues de derrotar a aquel par de gnomos permanecían aun alertas por si algo mas sucedia, pero al parecer el ataque de los pequeños guerreros no fue tan largo ni tedioso y ler permitió tener aunque fuese un corto tiempo de serenidad. La elfa preparó otra de sus flechas en su arco para estar lista a la vez que escuchó al humano responder a ella. La elfa no mas sonrió ante la frase, se necesitaban mas cosas para sacar de quicio a la mujer… además que insultar a su pueblo después de ser expulsada por estos mismos no significaba algo tan doloroso.

- Es lo que mejor se hacer… combatir no parlotear – para luego susurrar levemente – no como otros…-

La elfa al igual que todo el grupo sintieron como el suelo empezaba a moverse y un temblor se apodero del recinto. La mujer pudo mantener el equilibrio por aquellos instantes, el animal que le acompañaba gruño en señal de que aquella situación no le agradaba para nada y la elfa estaba totalmente de acuerdo… el camino que la elfa escogió por todos los llevaría a una gran cantidad de batallas, asi que ella no tenia derecho a quejarse y no lo haría. Detestaba el hecho de hacerse pasar o hacer creer a los demás que es una clase de persona cuando es totalmente lo contrario. Pero luego un zumbido, un ruido bestial inundo el lugar, los humanos y aquella bola de pelos a pesar de escucharlo no se sintieron tan afectados como Aleria, quien cayó de rodillas al piso y se tapo los oídos fuertemente para tratar de contener el intenso dolor que causaba aquel ruido, después este cesó, pero la elfa se encontraba un poco desubicada mientras recobraba la compostura. Por lo que permaneció unos instantes arrodillada, mientras su leal pantera esperaba que esta se recuperara.

Como Aleria estaba tratando de recuperarse no presencio la llegada de las dos mecanicas criaturas, tan solo las vislumbro cuando estas estaban listos a atacarles, con un par de gnomos de piloto y con la forma de una araña, Aleria arqueo una ceja y miro a su mascota, esta vez un ataque físico seria demasiado peligroso, Bangalash no podia actuar, esta vez le tocaria a ella enfrentarse a la amenaza.

Escuchó a la pequeña bola de pelos y al nigromante, la idea del humano no sonaba para nada mal, tenían que acabar con los pilotos y el humano seria capaz de contenerlos… aunque debían ser rapidos, siempre habrá un limite para la resistencia de un mortal.
- Si puedo clavar una de mis flechas en los cráneos de los gnomos… podremos detenerlos, sin piloto no hay amenaza – exclamó la elfa quien esperaba el ataque del humano, salió corriendo por el flanco derecho, con su velocidad llego hasta lo que era la espalda de una de las criaturas, y concentrándose y tratando de usar toda su puntería lanzó una ráfaga de flechas con el único objetivo de tumbar a uno de los pilotos.


avatar
Aleria

Mensajes : 29
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Operación: Hexplosivos

Mensaje por Eddie Garrapato el Jue Mayo 17, 2012 8:54 pm

Con una coordinación asombrosa a pesar de aquella palpante tensión en la escena, en la que a excepción de Eddie, todos parecían en cierta manera, odiarse mutuamente.
Seamos sinceros, si la situación empeorase en el sentido del compañerismo, muy seguramente no tendrían en quien cuidar sus espaldas y sería Eddie quien más lo sufriría, pues el pobrecito Yordle se vería enfrascado en una pelea por ¿Constante vacile entre el nigromante Khaelos y los demás?, el caso es que no podía seguir así.

Pero bien, ese no era el principal problema teniendo en cuenta de que, sí, así era, había dos arañas robots de considerable tamaño "corriendo" con metalizados pasos hasta el grupo de aventureros, que a excepción de Eddie reaccionó bien: Fue Khaelos el que mejor idea tuvo, quizás fuese por su poderío mágico o por simple inteligencia, pero cuando alzó ambos cadáveres y ellos dispararon cuando vieron la ocasión con mordaces ojos, un regustillo a pólvora seguido de un estruendo, luego el goblin empezó a chillar de dolor por una bala que ahora se había incrustado en su capacidad torácica, sólo un no-muerto había alcanzado con sus disparos a un jinete de araña robot, justo además al que ahora Khaelos lanzaba el retorcer ligamentos, que digamos, no mejoró la cosa: El pequeño cabronazo, ya dolorido por la bala metida en su organismo, empezó a chillar aún más violentamente, soltó los mandos del cachibache que, sin piloto aparente se descontroló.

Bien, Aleria y Ilea se coordinaron por su parte contra la araña de la izquierda, de manera que mientras Ilea disparó contra la susodicha mientras su perro se abalanzó contra la araña en plena embestida.
¿Lo qué ocurrio? Fue bastante simple, en esas de que la perra entre gruñidos y ladridos, una robótica pata justamente aterrizó en las patas de la perra, de manera que se oyó un simple "Crack", sí. Así fue, por desgracia y mala suerte, o un mal entrenamiento de su dueña, una pata delantera y otra trasera se quebraron como aquel que rompe un palito de madera.
Aunque, el verdoso gnomo de aspecto similar al de un goblin pronto recibió su merecido; Aún siendo buenas tiradoras ambas, ni las flechas de la elfa ni ambos disparos de la mujer fueron acertados, más cercanos o lejanos a su objetivo, fueron erratas de la simple misión de matarlo, pero en cambio, la otra araña con el piloto muerto, embistió por vuestra fortuna, por el costado del otro vehículo.

Una considerable explosión os dejó en shock a todos. Una buena explosión que soltó algo de metralla. Además, cercana a Taboo.
Unos instantes después de aquello, cuando recobrasteis el por qué, visteís los escombros de lo que hasta hacía unos segundos eran dos arañas robóticas bien modernas, ahora junto a sus muertos pilotos, sólo eran pasto de las llamas y la explosión.
Un quejido, un lamento perruno se oyó. Muy seguramente la dueña de la perra Ilea, fue en la búsqueda de esto, y cuando llegó pudo ver como el animal de cuatro patas (ahora dos quebradas, pero sanables, no en aquel tugurio subterraneo) yacía tirada en el suelo jadeante, bajo una chapa metálica que milagrosamente, la había rescatado de la explosión.
No les costaría mucho apartar la chapa y cuando viesen a la perra, verían que sin contar ambos huesos rotos, estaba intacta por la explosión, algo de cenizas por el pelo pero nada más.

"¡Maldita sea, sois unos aventureros muy rastreros, pues no os confieis por que conmigo os las vereís. ¡Jajaja! Y que sepaís que han explotado por que estaban planeados para inmolarse con vosotros, si os fijaís un poco llevan... llevaban cargas explosivos con ellos... ¡Pero no les abraís las puertas, ineptos!" La voz del megafóno sonaba cada vez más desquiciante y malvada, y cuando acabó de recitar su rima del mal, una puerta se abrió, dando lugar a una especie de habitáculo pequeño, pero con el suficiente espacio como para albergar al grupo. Parecía que era el único camino.

Eddie no se lo pensó mucho, detrás de ellos tenían una nube de gas venenoso, delante de ellos una prolongación del camino y muy seguramente hasta la sala del nexo, donde el Rey de Gnomegeran los estaría esperando...
En fin, que el Yordle fue el primero en entrar a la pequeña habitación cerrada con una sóla salida y entrada, se quedo estatico en una esquina mientras una canción sonaba para, aparentemente amenizar la espera.
A uno de los lados de la puerta, el derecho concretamente, había un panel lleno de botones y luces y más señales, cada una indicando una especie de dirección. Ni el propio Eddie sabía lo que tenía delante, así que la tarea de averiguarlo, simplemente se la dejaría al resto. (Como casi todo, vaya).





avatar
Eddie Garrapato

Mensajes : 101
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Operación: Hexplosivos

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 5. Precedente  1, 2, 3, 4, 5  Siguiente

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.