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Operación: Hexplosivos

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Re: Operación: Hexplosivos

Mensaje por Ilea Parcel el Sáb Jun 16, 2012 11:04 pm

Después de aquella se pensegunda muerte vista tan cerca por los ojos de Ilea, ella simplemente pensó en el mar… o tranquilo y bendito mar ¿Qué más le podría esperar en su amada Isabella? Escuchó las palabras de Khaelos mientras se acomodaba a Taboo en la espalda, por un breve momento se sonrojó.

-¿A bellas damas como yo? ¡Jajajaja!- Ilea no pudo evitar reír a carcajada abierta. –Eres el primer hombre que me dice eso ¿Hermosa yo? Eso díselo a un tirano, yo sólo sirvo para planos, mecánica y ebanistería del barco… ah sí, y para navegarlo, aún así gracias por el halago.-

Dicho eso pareció ausentarse un poco, Ilea no solía hacerle caso a los halagos de los hombres, después de la última relación que había tenido no confiaba mucho en ellos, salvo en los de su tripulación, si, eran mujeriegos, cabrones, altaneros, engreídos… pero era su tripulación y sabía que le eran fiel por demás que fueran unos hijos de la chingada. Aceptó la ayuda del nigromante, pero no más. Se dirigió a la armería con ellos, se dio de bruces con la confusión al percatarse de que estaba vacía, no había más que muy pocas cosas en el lugar, tomó las bolsas de pólvora y denegó con la cabeza al olerla.

-Diablos… si esto no funciona me volaré yo misma la cabeza al tratar de disparar…-

Escuchó después la chillona voz de Eddie al leer el periódico, bajó la mirada para escucharlo y comprender cada una de sus palabras, en efecto todo había sido planeado, y ese plan se había echado a perder en cuanto la elfa había disparado, pero en fin, el pasado en pasado se quedaba, volvió a negar con la cabeza, Taboo apenas despertaba, gemía de dolor, Ilea hizo lo posible por apaciguarla y dirigió la voz a Eddie.

-Bueno ¿Y ahora qué hacemos? Llámame paranóica peludo, pero bien podría ser otra trampa ¿O no?-

Fue en ese momento que se percataron de las risas que provenían detrás de una de las puertas presentes, Ilea ladeo la cabeza y un ligero ladrido vociferó del hocico de Taboo, ella la acallo con un dedo y un “shhh”. Entraron después de golpe y en efecto, otra de esas tantas cosas chiquitas y peludas completamente asustada corría por todo el derredor de la sala y alrededor de la silla, la pirata desconcertada hacía ademanes con las manos hasta desesperarse.

-¡Shhh! Silencio joder… ¡No grites, desespera tu chillona voz!-

Pero la asustada ahora sería otra, ella misma, Ilea, después de escuchar toda la plegaría que el peludo decía no sabía si creerle o no ¿En verdad habían consumido alimentos explosivos? La pelirroja no se imaginaba si quiera un poco su cuerpo explotando en mil pedazos, dejó soltar un ligero alarido llevándose las manos al estómago mientras abría la boca… “No puede ser”, eso era lo único que se repetía constantemente. Vio los actos de sus compañeros, el brebaje que aquel peludo ente le entregaba… ¡oh! Era un laxante, había un pequeño problema en todo eso, ella era muer valga la redundancia, se sonrojó por completo sintiendo un calor recorrerle el cuerpo, miró a Khaelos a Eddie, y al otro chiquito, no confiaba en ellos, pero optó por beber esa cosa y después dejarle la tarea a su aparato digestivo… dejarse llevar y tomar el resto de las páginas del diario que estaban ahí, confiando en que ninguno de los otros hombres presentes se presentaban.

Al encontrarse ya con ellos le fue imposible mirarlos a los ojos, simplemente titubeó un poco y evadió incluso su tacto, asintió con la cabeza ante las palabras de Khaelos y no dijo más.




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Re: Operación: Hexplosivos

Mensaje por Eddie Garrapato el Sáb Jun 23, 2012 2:09 am

Una vez estuvieron todos dentro del ascensor, Eddie asintió con la cabeza bien sonriente y apretó el botón que ponía "primer piso", según tenía entendido eso les daría a la salida, quizás algún pasillo con una puerta, o quien sabe, quizás aún estuviesen dentro de Gnomolandia. Sólo el tiempo y la suerte podría reconocerlo.
Pasó menos de un minuto cuando las puertas se volvieron a abrir, un fulgor radiante entró y cegó al menos a Eddie, sus ojos acostumbrados a la luz artificial de Gnomegeran, lo pasaron bastante mal cuando la pobre luz que se filtraba entre la copa de los árboles de Thezzeroth le daba de lleno en las pupilas.

Fue el primero en salir, invadido por la curiosidad de saber como sería el ascensor de aspecto por fuera, ¿Resaltaría mucho con el pantano? Gnomegeran era una comunidad secreta, dentro de lo que cabía, así que como tal, debía mantenerse oculta, y un ascensor en medio de un pantano, era como poco, descarado.

Pero cuando se giró, vio a la nada, tecnicamente ahí estaba el ascensor, ahí estaban Khaelos y Ilea, pero sólo veía el pantano, no había nada delante de él más que un gigantesco árbol de tronco grueso, Eddie rodeó el mencionado, pero ni de lejos era tan grueso como el ascensor, mejor dicho, como el invisible y mágico ascensor.
Estos Gnomos si sabían esconderse. ¿Estaría hecho con runas? Cualquier día de estos bajaría y preguntaría al Conserje. Sí aún seguía en el puesto, por que seguramente le habrían echado para cuando Eddie se dignase a bajar de nuevo.

Entonces, una gran explosión se oyó en el subsuelo, debajo de sus pies. Seguido de una ruidosa alarma de fuegos, al parecer no era mentira sobre las patatas explosivas, malditos goblins. Ahora Eddie estaba cabreado, y oh. Nadie quería ver a Eddie cabreado.

Una vez estuvieron todos fuera, Eddie comenzó una marcha hacia el puesto de los Hojalateros, donde seguramente les esperaban con órdenes de invadir la demacrada Gnomolandia que ellos cuatro habían limpiado de guardianes y trampas, pero Eddie no permitiría que se saliesen con la suya, ahora, la misión había cambiado de objetivo, ya no tenían que conquistar Gnomolandia, si no matar a sus invasores antes siquiera de que comenzase la invasión por parte de los patas cortas verduchos.

No estaban lejos del puesto avanzado, y además se encontraba en un pequeño valle de colinas de tamaño reducido, perfecto para asaltadores y similares. Así Eddie llevó a una colina a Khaelos y Ilea, que bien podían marcharse o bien podían tomarse su hipotetica venganza. Y decía hipótetica porque bien no les habían hecho nada directamente, se habían salvado de morir explosionados, habían sido engañados y seguramente, cuando llegasen al puesto de hojalateros les hubiesen matado de buenas. Pero nada de eso había pasado, así que, ¿Podía se mucho peor? Pues sí.
Tumbado en el suelo, aún resaltando poco de pie, observó el campamento desde la cercanía de la colina. El campamento estaba pobremente vigilado, en Thezzeroth, aún habiendo muchos peligros, no tenía de que preocuparse un goblin, eran las criaturas más odiosas, ni las arañas querían comerselos.

Así que el campamento, ya descrito en el pasado, estaba vigilado por cuatro vigías en varias atalayas y si se diese la alarma, una treintena de guerreros armados con llaves inglesas saldría a la batalla, y por último la guardia real de Ziggs, el gordo goblin.

No sonaba nada mal, al fin y al cabo, el trabajo duro lo haría Khaelos y Eddie, bueno, Eddie se escondería detrás de él.


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Re: Operación: Hexplosivos

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Miér Jun 27, 2012 6:38 am

Finalmente llegamos todos al ascensor. Eddie estaba igual que siempre, yo estaba bastante molesto por haber tenido que librarme de la muerte de una forma tan... Olorosa, e Ilea estaba bastante avergonzada. Parecía que la idea de haber tenido que soltar todo el contenido de sus tripas sabiéndolo nosotros no era algo que le hiciera mucha gracia. Yo la miré y le dije:

-Capitana Parcel, no ocultes tu mirada ahora. Es como si te avergonzaras de hacer algo natural. Por cierto, a lo que te dije antes... Si soy el primer hombre que te dice que eres hermosa, significa que hasta el momento has vivido rodeada de ciegos.-

Tras eso, y tras poner en posición a mis dos zombis tiradores, afirmé con fuerza mi espada y moví ligeramente mi cuerpo, dando a entender que estaba impaciente por matar a los pielesverdes miniaturizados. Al cabo de menos de un minuto, llegamos a la superficie. Entrecerré los ojos para acostumbrarlos a la luz más fuerte que había en el exterior, pero tras acostumbrarme, salí justo después de Eddie, seguido por los dos gnomos.

Salí del elevador, observando el ambiente que había ahí. Un pantano que según parecía debía estar en las lindes del bosque, pues los rastros de mutación y magia en el aire eran escasos en comparación a los que solía haber algo más adentro del bosque. Sin embargo, algo rompió con la habitual "armonía" de aquél bosque, pues apenas habíamos salido del pequeño habitáculo que una tremenda explosión sacudió el suelo, siendo seguida por un estruendo que parecía ser una especie de alarma. Aquello indudablemente venía de la ciudad de los gnomos. Eddie pareció enfurecerse, y no fue el único. Entre dientes, susurré, con evidente tono de rabia fría:

-Estos goblins no saben a quién han intentado asesinar... Han intentado jugársela a la muerte y ahora la Parca vendrá a cosechar sus almas...-

Nada más ver al pequeñín emprender la marcha hacia el puesto de los Hojalateros, yo hice lo mismo, poniendo a banda y banda a los gnomos zombis, cubriendo los flancos de aquella comitiva vengativa. Los goblins no volverían a ver la luz del amanecer. Tras un rato de caminar, llegamos a una colina, desde la cual se podía avistar el campamento con suficiente claridad. Me arrodillé en dirección al campamento para observar la situación.

La vigilancia era, como poco, pobre. Había un total de cuatro vigías, que estaban repartidos por las atalayas. Sonreí de medio lado y miré a Eddie y a Ilea, pues en aquél momento aún no llevaba puesto el casco. Devolviendo la mirada al campamento goblin, empecé a hablar, estableciendo el plan de batalla que más idóneo sería, manteniéndome en una posición desde la que en el campamento no se me viera:

-Bien... El plan de batalla será sencillo. Yo voy delante, vosotros primero os encargáis de neutralizar a los guardias de las atalayas. Una vez estemos metidos en el campamento, la cosa se vuelve aún más fácil. Yo voy delante, parando todos los golpes, y vosotros me cubrís con vuestras armas. Son goblins, así que dudo mucho que supongan un verdadero desafío. Eso sí... A Ziggs hay que matarlo de la forma más lenta y dolorosa posible. En cuanto escuchéis a mis zombis disparar, atacad vosotros también.-

Tras ponerme el casco y agarrar ambas armas, puse a mis dos gnomos ocultos tras unos arbustos, dándoles mentalmente la orden de abrir fuego contra dos de los vigías. Nada más escucharse las detonaciones de ambos arcabuces, me lancé colina abajo hacia el campamento, gritando con un tono de voz que podía sonar entre furioso y demente:

-¿¡Adivináis a quién no se la habéis metido doblada, bastardos verdosos!? ¿¡Lo adivináis!?-

Situé mi escudo delante y mi espada detrás, alzada sobre mi cabeza, en la posición habitual de batalla que la nobleza zhakheshiana emplea. Aquellos estúpidos no sabían a quién se la habían intentado jugar. Iba a cobrarme una buena venganza sobre ellos...
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Re: Operación: Hexplosivos

Mensaje por Ilea Parcel el Sáb Jun 30, 2012 7:46 am

Escuchando ya lo que Eddie y Khaelos habían dicho, Ilea volvió a cargar a Taboo en los hombros, le dolía ya la espalda, la sentía entumida y os brazos le temblaban al cargarla… bueno, de más estaba decir, el peso de Ilea a lo mucho era de 54 kl, y el de Taboo casi el mismo de ella 50kl, si, Ilea era deductivamente una mujer fuerte debido a las labores que solía llevar en el barco, pero eso no significaba que tuviera la fuerza suficiente para cargar su propio peso durante tanto tiempo.

Al escuchar las palabras del nigromante asintió con la cabeza con un leve agradecimiento y medio sonrió de lado.

-Sé que es natural… pero no es algo que se acostumbre a hacerse en medio de una artillería y más aún frente a desconocidos, diferente hubiera sido en el barco…- Hizo una breve pausa y suspiro. –No es que esté rodeada de ciegos, los hombres que conozco prefieren algo tan simple como un par de pechos, un buen trasero y una vagina, a ellos les basta con eso, saben que soy su capitana y conmigo no se meten, ni si quiera los barcos de guerra o la marina, sé que tengo a mis admiradores en la marina pero, cosas sin importancia.-

Denegó la mirada de nuevo, su cuerpo estaba arqueado y Taboo parecía ya ni si quiera quejarse. Al llegar fuera del elevador, Ilea quedó algo admirada debido a lo que estaba viendo, el pantano… vaya que esas criaturitas sabían muy bien como esconder todo aquel embrollo. Al igual que Eddie, la pirata no pudo evitar tratar de deducir cómo funcionaba todo ese mecanismo tan complejo, quizás se utilizaba vapor, probablemente petróleo, podría ser cera o grasa animal… cualquiera que fuera el método aún mágico era admirable. Ilea volvió a dejar con cuidado a Taboo en el suelo mientras inspeccionaban el lugar, momento en el que una explosión se escuchó, la perra agudizó las orejas, su dueña hizo lo mismo ¿Era verdad lo que la comida explosiva…? Se vio por un momento a sí misma hecha trizas con las vísceras desparramadas a lo largo de un cuarto de artillería…

-Así que después de todo si habían intentado matarnos…-

Susurró para sus adentros ella misma, notó la expresión de Khaelos, la de Eddie también, ella no tenía ese instinto de venganza, solía ser muy valemadrista y algo absorta ante los problemas, eso solía dejárselo a decisión de su tripulación o la de su hermano, negó para sus adentros pues ya estaba ahí, ya no podía retroceder, pensó en ciertas recompensas y con un largo suspiro puso a disposición su nueva arma, antes de eso prefirió dejar a Taboo cerca del elevador, miró a Eddie y a Khaelos, pero se dirigió al primero sobre todo.

-Oye… Eddie ¿Está bien si la dejo aquí…? No creo poder cargarla más. –Se sintió inútil consigo misma y bajó la cabeza momentáneamente. -¿Crees que esté bien si pasa algo? Después de todo, es el único lugar por el que podemos entrar ¿No? También tendremos que regresar por aquí… ¿O es una equivocación?-

Esperó la respuesta de Eddie, y fuera cual fuera entonces ella pensaría que hacer sin tener la necesidad de dejar a Taboo abandonada, escuchó tardíamente el plan de Khaelos, y para cuando ella misma quiso opinar, el nigromante ya había saltado en posición de ataque.

-¡Khaelos, no tenías por que avisar de nuestra llegada! Bien, ya lo sabían... pero no con exactitud que acabábamos de llegar… pudimos haberlo hecho a larga distancia.-

Frunció las cejas de manera frustrada y mordió su labio inferior en señal de disgusto.

-Supongo que ya no hay de otra…-

Y dicho esto se dispuso a disparar a uno de los vigías de aquellas atalayas.




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Re: Operación: Hexplosivos

Mensaje por Eddie Garrapato el Jue Jul 05, 2012 4:40 pm

Ilea le preguntó alguna que otra cosa, ¿En serio le preguntaba si podía dejar a su perra ahí? No es que tuviese nada en contra de aquel ser inferior, sólo que se parecía demasiado a Eddie, sólo que no tenía pulgares. Además, Eddie no era el amo y señor de Thezzeroth, no decidía donde podías dejar a tu perra, pero bueno, aquella mujer le había preguntado a él, y tenía que responder por simple educación Yordle. En verdad, Eddie no era educado, respondía por que no tenía nada mejor que hacer. En verdad, si tenía cosas mejores que hacer. Respondía por que sí. ¿Le daba pena? Y él que sabía.

- Puedes dejarla aquí, pero podría irse arrastrandose, o podría llevarsela un reptador de las profundidades y comersela, o el suelo se podría abrir y tragarsela, o quizás nos perdamos y se muera de hambre. No es una equivocación si tu plan es dejarla a su merced durante digamos, ¿Media hora? Por eso no tengo mascotas, eso de llevarselas a sitios peligrosos y cargar con ellas es demasiado poco rentable. Jé, demasiado poco, ¿Lo pillas? - Eddie se mordió el labio inferior y soltó una pequeña y ahogada carcajada. Menuda estupidez. Pero era una estupidez graciosa. Jé.

Khaelos expuso su plan. A priori era sencillo: Él iba por delante recibiendo todo el mantecado mientras que Eddie y Ilea se cargaban a todos. Sonaba bastante bien, podría incluso hasta funcionar de manera correcta de forma sempiterna. De todos modos, eran goblins, no soldados entrenados. Incluso Khaelos hubiese podido exterminarlos sólo. Pero la venganza era de ellos tres, no podía llevarse la gloria el sólo. Eddie se despistó un instante, en el que Khaelos salió del escondite después de que se oyesen disparos. Cargó contra el puesto de avanzadilla de los Hojalateros.

Ilea por su parte había comenzado a disparar. Los guardias de las atalayas caían uno por uno, tranquilamente pero sin descanso. Al igual que Khaelos, a grito de carga Zhakkesiana había cargado él sólo contra lo que quedaba del campamento. Eddie, teniendo que hacer algo por obligación, cargó por detras de Khaelos, escudandose de las piedras y demás cosas que pudiesen haberles tirado.
Sólo quedaba un vigía en las atalayas, pero del susto se había caído de la torre y se había matado él sólo con la caída, así, quedaban aún veintiseis goblins dispuestos a insultar y maldecir a Khaelos, Ilea y Eddie.

Cuando Khaelos impactó en el muro de escudos de tornillos que habían formado los trasgos, salieron volando un par por los aires. Eddie aprovechó al contusión para tirar dos granadas de mano básicas, que explotaron casi a la par, causando más o menos, seis muertos.
El combate cuerpo a cuerpo había empezado, los trasgos eran muchos, pero la cantidad no significaba calidad, por que eran tontos, débiles y pequeños como ellos sólos individualmente.
A Eddie se le abalanzó uno, y digamos que el peludo mapache no era excesivamente fuerte, pero lanzandole un puñetazo, desmontó al trasgo casi por completo. Se sentía rejuvenecido soltando mantecados a aquellos verdosos, era feliz, alegre, ¡Divertido!
No pudo evitar soltar más de una carcajda mientras esquivaba y soltaba llave-inglesazos a las cabezas de los trasgos.
Pero su felicidad se apagó cuando, de los barracones principales salieron cuatro goblins. No débiles ni tontos como los actuales, iban armados con armas de verdad, y encurtidos en armaduras de verdad, y eran más altos y más fuertes que los actuales.

La guardia real había salido, pero aún no iba a actuar, dejarían morir hasta el último hermano antes de que ellos hiciesen acto de valor. Comprensible, ¿Quién quería compartir hogar con aquellos estúpidos que morían de un soplido?
En definitiva, debían matar a los dieciseis trasgos que quedaban antes de enfrentarse a los verdaderos problemas. A aquellos guardias reales. Y después, bueno, después Eddie dejaría que Khaelos disfrutase de Ziggs Tuercas, seguro que quería darle una despedida más "personal". Despedirse y después, irse de aquel sitio infernal.


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Re: Operación: Hexplosivos

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Vie Jul 06, 2012 4:49 am

Mientras yo corría hacia el puesto de los hojalateros con una velocidad que si bien a todo el que jamás había visto a alguien con armadura le resultaba increíble, para nosotros, los soldados pesados, era bastante corriente. Realmente una armadura pesada se ajusta bien al cuerpo y mantiene las articulaciones en su sitio. La dificultad de movimiento todos dicen que es por la rigidez de la misma, pero eso es puro desconocimiento, ya que realmente si se es más lento con armadura pesada es, precisamente, porque uno posee más peso encima, lo cual hasta que uno no se acostumbra, le ralentiza, pero una vez coges el tranquillo, curte mucho más los músculos y permite que sin ella, los movimientos sean ágiles como los de un felino.

Los disparos a mis espaldas empezaron a sonar, cayendo los goblins de las atalayas, ya muertos o esperando el golpe final, el cual se lo brindaba el frío y duro suelo. A mis espaldas Eddie corría tratando de seguirme, usándome como escudo, o lo que es lo mismo, cumpliendo bien con las estrategias de grupo. La unidad más fuertemente armada debe andar siempre por delante, pues es la que más posiblemente resistirá todo lo que se le eche por delante.

Aún más atrás se hallaban los dos zombis gnomos con los arcabuces cargados, listos para disparar a cualquier objetivo que mi poder les indicara. Yo por mi parte, no tardé mucho en llegar hasta donde se hallaban los goblins, los cuales salieron proyectados ante mi carga de escudo, y pronto empecé a lanzar tajos a diestro y siniestro, rebanando cabezas de trasgo a pares. Eddie, por su parte, empezó a lanzar explosivos que acabaron con la vida de media docena de goblins, y cuando uno se le tiró encima acabó muriendo de un simple puñetazo. Al parecer, el pequeñín no era tan débil como su altura decía.

Al cabo de apenas unos minutos, la cantidad de trasgos había mermado considerablemente, y mis espadazos se encargaban de diezmar aún más las filas de los humanoides verdosos, cuya voluntad solo se mantenía férrea por el quinteto de personajes que habia salido a sus espaldas. Detrás de las filas de pielesverdes se hallaban cuatro goblins bien armados y de mirada astuta y malévola. Aquello parecía ser la élite, pues eran relativamente altos, y se notaba algo de músculo entre su armadura.

Finalmente, entre los certeros disparos de Ilea, las temibles bombas de Eddie y mis letales espadazos los goblins acabaron exterminados. Ya sólo quedaba la guardia de élite. Encarándome con ellos, ordené que mis dos gnomos tomaran posición, y nada más hacerlo les endosé un poco de esencia, aprovechando que los cadáveres que habían a mis pies me prestaban su fuerza. Dos detonaciones se escucharon mientras yo me lanzaba hacia los goblins con el escudo por delante, presto a golpear a los pequeñajos para seguidamente atravesarles con mi hoja. Mientras cargaba, un gutural grito surgió de mi garganta, proferido en la prohibida lengua negra:

-¡Zhakhesh, deja que la Mano de la Muerte caiga sobre esta escoria!-
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Re: Operación: Hexplosivos

Mensaje por Ilea Parcel el Jue Jul 12, 2012 2:10 am

Mientras escuchaba las palabras de Eddie un nudo se le atoraba en la garganta, era verdad, eran “Los bosques de Thezerot” malditos bosques, Taboo no podía quedarse sola en ese lugar, Ilea miró su capucha y se le ocurrió algo para que la perra no le pesara tanto, en determinados lugares donde ya había estado había aprendido a cargar niños en la espalda colocándose telas a modo de morral, cosa que disminuía el peso por que la fuerza abarcaba no solamente la espalda, si no el abdomen y las piernas, haciendo más factible el cargamento, no sólo de personal sino también de material, pero había un punto malo, si llegaban a dispararle a Ilea en la espalda la perjudicada sería la perra…

Era la única solución y fue lo que hizo, inmediatamente se dirigió a la carga detrás de Khaelos, disparando cuanto podía a quienes se le atravesaran, otras veces usando la cimitarra que cargaba en su cinturón . Hacía mucho que Ilea no estaba en una batalla de tal magnitud, y si lo había estado generalmente le tocaba el ataque a larga distancia, pero cuando se le acercaban por sorpresa no había de otra más que atacar a la brava. Había atado las telas de su capucha lo mejor que sabía hacerlo, como todo buen marinero, era probable que la perra se hubiera mareado entre tanto ajetreo y desliz, por lo que no le extrañaría a la pelirroja encontrarse con residuos de vómito de perro en las telas de su ropa… y claro que Taboo necesitaría un buen baño después de todo eso.

Había quedado ya solamente el ejército elite, pues entre ellos tres habían otorgado casi por completo a cada uno de los goblins enemigos, Ilea se había quedado maravillada principalmente con la habilidad de Eddie y todos esos explosivos, el pequeño yordle peludo parecía divertirse haciendo volar a sus enemigos, algo graciosamente espeluznante, la pirata se imaginaba de pronto a aquel amiguito haciendo de las suyas en una especie de carnicería humana, tuvo que contener un ligero alarido seguido por un suspiro… Era la hora de un combate mucho más difícil, más sanguinario… más “serio” pues todo aquel ejército elite venía mucho más que armado, y ahora realmente Ilea sabía que no podría cargar a Taboo por bien que estuvieran hechos todos aquellos nudos marineros en sus telas, pidió un poco de tiempo a Khaelos y miró de reojo a Eddie, se dirigió de forma presurosa a uno de los muros y ató a la perra de manera improvisada.

-Mi niña tendrá que quedarse aquí…- Susurró débil y taciturna, sabiendo que cualquier cosa podría suceder… Ilea ya estaba al tanto de ello y no pudo evitar dejar escapar una lágrima, colocó la capucha en el suelo y acomodó a la perra para que se quedara acostada. –Quieta, quédate aquí.- Ordenó aprensiva Ilea y la perra bajó las orejas.
Habiendo hecho esto se dirigió de nuevo con sus compañeros y sin decir nada se apresuraba a cargar el arma nuevamente, tímida preguntó a Khaelos.

-¿Alguno de tus tantos zombies no se podría quedar ahí? ¿O siempre te siguen…?-

Volvió a callarse sin mirarlo, era definitivamente una pregunta tonta, pasara lo que pasara por algo tenía que pasar, suspiró y miró con odio a sus enemigos, estaban por lo menos ya dentro del castillo… quizás ahí los problemas para Taboo no deberían ser tantos, al menos eso esperaba Ilea...




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Re: Operación: Hexplosivos

Mensaje por Eddie Garrapato el Vie Jul 13, 2012 2:21 am

No hay bondad que valga, los hombres buenos no existen, los héroes son patrañas, las aventuras bulas.
¿Qué se puede hacer para contentar a aquellos que te pidieron un favor?
Traicionarles, pues en eso está la naturaleza del ser humano. La traición, los sentimientos. La muerte y la maldad.
Cuantas cosas pasaron aquel fatídico día, grisáceo y negro por igual.
Esta historia, como cualquiera otra, debería ser contada a cada niño y niña con la capacidad de entender, pues, aquellos que conocen las historias más oscuras no estarán destinados a repetirlas.



Los goblins fueron totalmente masacrados, quedando al final sólo cuatro goblins. La élite de la élite. La guardia personal de Ziggs Tuercas, el rey más gordo de todo Thezzeroth, el soberano de los goblins y ahora, un simple espectador de la última batalla que pueda ver.
Sentado en una silla, frente a su cuartel. Sabía muy bien lo que iba a pasar. Iba a morir, pero no se iba a molestar en huir, ni siquiera iba a luchar. Había aceptado su destino y intentar evadirlo sería en vano y muy humillante.
Más aún de lo que su triste vida jamás podría haberlo estado.

Dos guardias esquivaron la embestida de Khaelos y intentaron clavar sus armas en la armadura de Mithril de Khaelos. Sus filos se quebraron y soltaron un gruñido, no se resistieron ni intentaron esquivar los tajos de Khaelos, el primero rebanó el cráneo de uno de ellos por la mitad, media cabeza cayó al suelo, seguido de su inerte cuerpo. El segundo intentó soltar una plegaria a su dios antes de ser separado cabeza de cuerpo.
Cayeron como sacos al suelo, Ziggs miró al cielo y dedicó unas palabras por cada uno de sus hombres muertos aquel día. "Fredd, Tedd, Sember... Todos y cada uno de vosotros luchasteís a mi lado, moristeís por mí. Bienvenidos seaís al paraiso."

Uno de los dos que quedaban se lanzó a por Eddie, lanzando un tajo vertical que el Yordle pudo esquivar fácilmente. Eddie golpeó con la llave inglesa al goblin en la espalda, que del dolor clavó ambas rodillas en el suelo. Eddie no era capaz de rematarlo. El goblin esperó pacientemente que lo hiciera, pero no pasó. - ¡Mátame, mátame! - Gritaba una y otra vez, pero Eddie no respondió.
Así que el goblin agarró un cuchillo y se abrió la garganta, desangrandose y cayendo al suelo muerto.
Eddie no sabía qué decir. No estaba preparado para aquello.

El cuarto ni siquiera se molestó en defender a su Rey, agarró una espada y se la clavó en el corazón, muriendo instantáneamente. Ziggs se puso en pie y se colocó frente a Khaelos, Eddie y Ilea. En su expresión no había temor, nerviosismo o cualquier indicio de cualquier sentimiento. Estaba apagado, totalmente neutro. Puso su mano en el pecho, a la altura del corazón y alzó la mirada, clavandola en la de Khaelos y Ilea.

- Matadme. Soy un Rey sin pueblo, totalmente exterminado por dos forasteros y tú, Eddie. Ya no merezco respirar, llevé a la muerte a mi pueblo, ni siquiera pude darles lo que se merecían por derecho, su verdadero hogar natal. Gnomegeran. ¡Matadme! Todo aquello que me hagaís bien merecido estará. ¡Reddo, dios único y verdadero, acógeme en tus aposentos! - Sentenció sus últimas palabras, extendiendo ambos brazos y cerrando con fuerza ambos ojos, dejando su cuerpo a aquellos tres "héroes" que habían exterminado dos culturas, gnoma y goblin.

Eddie no sabía cómo sentirse ni que decir. Lo único que podía hacer era respirar entrecortadamente. Ahora se daba cuenta de lo que había hecho en realidad. Era un asesino, pero... ¿Quién se lo merecía y quien no?
Dio un paso adelante y carraspeó como pudo.

- Pero vosotros nos metisteís explosivos en nuestros cuerpos... nos ibaís a matar - Inquirió Eddie, indginado. Ziggs abrió un ojo y miró al Yordle, extrañado como nunca. Negó con la cabeza, mudo. - No es cierto. En ningún momento hubiesemos herido la integridad de aquellos que nos darían aquello que nos merecemos, si teniaís explosivos dentro seguramente fueron aquellos gnomos traicioneros. Pensadlo, no tiene lógica que os querramos matar. No nos hubiese beneficiado, y mucho menos que pasase esto. Pero de todos modos, pasó lo que tenía que pasar. - Musitó Ziggs, sus palabras fluían con naturalidad, meláncolica y triste naturalidad.

Eddie tragó saliva. No se podía creer nada de lo que había pasado. No quería creerselo.


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Re: Operación: Hexplosivos

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Lun Jul 16, 2012 12:43 am

Los goblins morían con una rapidez insultante. Maldición, ¡ni siquiera habían supuesto un reto! Todo había sido cuestión de mover la espada como si fuera un plumero y ellos solos se morían, cortados a pedazos. Una vez acabamos la matanza y sólo quedaban los soldados de élite de Ziggs, escuché que Ilea me hizo una pregunta. Le respondí, riendo ligeramente:

-Mis zombis podrían ponerse a cuatro patas y ladrar si se lo ordeno. No te preocupes, les dejaré a cargo de tu amiguita.-

Así lo hice, y mentalmente les di la orden a los cadáveres, que se pusieron a banda y banda de la mascota de la pirata, con los rifles barriendo constantemente el aire en busca de posibles amenazas que pudieran interesarse en la perra. Tras eso, me lancé a por los goblins.

Para ser una élite, murieron extremadamente rápido, pues tras romper sus armas contra mi armadura, ni siquiera intentaron bloquear o esquivar mis ataques. En un par de tajos decapité a uno y le practiqué una rudimentaria “trepanación” a otro.

Los otros dos goblins se lanzaron a por Eddie, aunque uno de ellos fue herido por el peludo y seguidamente se suicidó. El otro directamente quiso ahorrarse sufrimiento y se atravesó con su propia espada. Un espectáculo digno de ver y a la vez tremendamente desconcertante.

El rey goblin finalmente se alzó y se puso frente a nosotros, iniciando un conmovedor discurso, en el cual reivindicaba su papel de rey y se ofrecía como culpable de todo aquello. Sin mostrar ninguna emoción, prosiguió con sus charlatanerías, mientras yo envainaba la espada y ponía a mi espalda el escudo. Cruzándome de brazos, escuché lo que empezó a decirnos.

Eddie se adelantó e indignado, empezó a explicarle lo de los explosivos, mientras Ziggs trataba de demostrar su inocencia. Una vez acabó de hablar, empecé a aplaudir. Mis aplausos sonaban metálicos por los guanteletes, y a la vez que mis aplausos iban disminuyendo, empecé a hablar:

-Un conmovedor discurso, sin duda. ¡Unas palabras muy bien escogidas, Ziggs! ¡Si señor! Sin embargo, hay algunos fallos en tus palabras que demuestran que mientes, además de un previo aviso. Para empezar, todos sabemos que los goblins sois la única raza capaz de colarles una mentira a un schakal. Ahora, procedamos con tus fallos, milord. Primero de todo, los explosivos. En tierras de los gnomos no comimos nada, nada entró a nuestro organismo, mientras que vosotros nos OBLIGASTEIS a comer vuestro brebaje de patatas. De hecho, los gnomos iban a recibirnos con alegría, pero unas trampas abatieron a la mayoría de mercenarios y la elfa de nuestro grupo, en un acto de irreflexibilidad impropio de su raza, abrió fuego contra los gnomos que venían a recibirnos.-

Mientras hablaba, empezaba a pasearme hacia una banda y otra, sin mirarle directamente, como si estuviera reflexionando. De tanto en tanto le miraba cuando expresaba con más furia alguna palabra. Proseguí mi discurso, acercándome a él:

-Además, las pruebas que tenemos de los explosivos son sencillas. Un gnomo nos dio laxante y poco rato después de sacarlo todo, justo cuando habíamos llegado a la superficie, una explosión sacudió la ciudad gnoma. Acerca de que no tiene lógica que nos quisierais matar... ¿Acaso no sois conocidos por ser la raza más tacaña que ha pisado la faz de Noreth? Si todos hubiéramos muerto nada más acabar la limpieza de la ciudad, vosotros la habríais tenido preparada para llegar, y al estar nosotros muertos, no deberíais pagarle a nadie la recompensa. ¿¡Y aún tienes el valor de tomarnos por idiotas!? ¿¡Intentas engañarnos con tus artimañas, sucia alimaña!? Hay cosas que yo puedo dejar pasar. Pero la traición no es una de ellas. Tampoco lo son las mentiras. ¿Sabes? Como intentaste reventarnos desde dentro, creo que haré algo equivalente...-

Riendo diabólicamente, me acerqué al rey goblin, y con la mano izquierda le agarré de la cara, obligándole a abrir su bocaza. Acto seguido, le encajé el lanzallamas ahí, y finalmente, apreté el botón. Durante cerca de un minuto estuvo el chorro activo, abrasando desde dentro al goblin, que apenas pudo siquiera gritar de dolor y patalear. Consumiéndose como una antorcha, Ziggs acabó convirtiéndose en un simple monte de carbonilla. Recuperando la calma, me giré y miré a Eddie e Ilea:

-Y así acaba todo, me temo. Ya no tenemos nada que hacer aquí. ¿Vamos a buscar la recompensa y nos largamos de una vez?-
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Re: Operación: Hexplosivos

Mensaje por Ilea Parcel el Sáb Jul 21, 2012 5:03 pm

Todo en ese momento era tan confuso como el mismo proceso mental de un humano… Era una guerra sin sentido, el enemigo parecía querer morir tanto a diestra como siniestra, no había si quiera necesidad de apuntar el rifle o dar con precisión ante la espada, no… era como si ellos mismos se postraran sobre el filo de la hoja sin pensarlo si quiera una milésima de segundo, Ilea comenzaba a dudar con respecto a lo que estaba sucediendo en ese preciso momento, tuvo un eufórico momento de confusión en el que se quedó aturdida, mareada, postrada ante aquellas fatídicas y sanguinarias escenas, veía el rostro perturbado de Khaelos, la siniestra pero graciosa sonrisa de Eddie… la pelirroja miró sus propias manos y por un breve momento quedó estupefacta, se miró la ropa, el cabello, observo el reflejo de su rostro en el frío metal de la cimitarra, estaba llena de sangre, babosa y viscosa sangre de una raza a la cual ella si quiera le prestaba un poco de atención.

Y era precisamente por ello, se quedó a pensar un breve momento ¿Qué eran los goblins para ella? Nada, no eran nada, no valían nada y sin embargo ahí estaba asesinándolos uno por uno, su mente se cicló sin previo aviso, quedó inundada de visiones taciturnas, apenas levantó la mirada y ya pocos guerreros de la elite quedaban. Soltó un suspiro ahogado y no pudo evitar dejar rodar una lágrima… todo eso, toda esa masacre la habían hecho apenas ella y dos personas más, si, Ilea era una pirata, le gustaban los motines, los tesoros, el oro… pero no era ambiciosa, apenas y aceptaba lidiar con otros barcos, eso era cosa de su tripulación, a final de cuentas no seguía siendo nada más que la mecánica cartógrafa del Isabella.

Pero ella ya estaba ahí, fuera por la paga o no, ahí estaba su presencia después de lo que había hecho ya no había vuelta atrás, no podía retroceder y dejarlo todo así como así, no habiendo llegado ahí, tan cercana, tan lejos… tan ida. Cuando uno a uno fueron cayendo los guerreros Ilea notaba la vaga desesperación, muchos pedían a súplicas que acabaran con sus vidas, aquellos que quedaban mutilados o a medio desangrar, para Ilea era mucho mejor matarlos de una buena vez que dejarlos ahí en la nublosa intensidad de la agonía.

-¿Crees que esto está bien…? Me refiero a matar cuando no tienes una idea clara del por qué lo haces…-


Fueron palabras que salieron de sus labios como si de un zombie se tratase, eran palabras dirigidas a Khaelos, aun que Khaelos tenía una razón, la venganza y el gusto de hacerlo, esas criaturas habían intentado asesinarlos ¿Sería verdad…?

Ziggs Tuercas había aparecido pocos instantes después de lo sucedido, Ilea lo miró desde lejos, se mantenía tensa, agitada, desbordada, eufórica, confundida, exaltada, triste o ambivalente, en ese momento no era del todo ello, se veía a sí misma en un futuro no muy lejano negando palabra alguna a cada uno de sus tripulantes, se veía callada, ida y ensimismada tan distraídamente. Elevó la mirada en cuanto comenzó a escuchar las palabras de aquel Rey, aún se sentía mareada debido al fétido olor de la sangre en su ropa, en su cabello, en su piel… en el suelo.

Cada una de aquellas palabras parecía tan lejana, tan inciertas como esas palabras que solemos escuchar en los sueños. Pero aquel sueño desapareció al llegar de golpe la nítida y grave voz del nigromante, la pirata volvió su cabeza hacía él, no había entendido o mejor dicho comprendido las palabras que Ziggs pronunció, no hasta “escucharlas” de nuevo por le punto de Khaelos, en ese momento Ilea no tenía ni palabras para decir, no sabía si quiera si callar era lo mejor, decidió que si, pero eso generaba más confusión, era una especie de trauma instantáneo, volteo a ver a Eddie y tartamudeando al principio discrepó por instantes a las palabras de todos.

-Yo… yo realmente no entiendo nada, tu pueblo… o tu estirpe Eddie fue quien nos llamó para que les ayudáramos a recuperar sus tierras, o no sé qué, llegamos, cometimos un error, atacamos siendo que nos recibirían con abrazos y aplausos… y, luego ya no sé qué pasó y llegamos hasta aquí, no… realmente no tengo en claro quiénes son los buenos y quiénes son los malos o quien tiene realmente una razón predeterminada o…- La voz se le ahogó por breves instantes… -Alguien intentó asesinarnos… realmente no lo sé, no lo sabemos… Khaelos, aquello lugar pudo haber explotado por cualquier cosa, nosotros no estuvimos ahí, realmente nunca sabremos si en verdad esas patatas eran o no explosivos, me es tan… tan irracional creerlo, porque si así fuese qué me dices de los restos de alimento que quedan en nuestras encías, en nuestro esófago… yo no veo razón de nada, no encuentro una lógica clara en todo esto, puede o no puede ser una trampa, ser o no cierto, hagamos lo que hagamos tienes razón… no es nuestro asunto y no repercutirá tan gravemente en… en nuestra sociedad.-

Llevó sus manos hacía la cabeza, una leve migraña se le hizo presente y no pudo evitar acuclillarse en el sitio mirando hacía la nada…




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Re: Operación: Hexplosivos

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