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Cuentos de Noreth
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Huida

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Huida

Mensaje por Ankios el Miér Abr 11, 2012 11:15 am

Era la tercera noche después del plenilunio, aunque Kring parecía que ya se iba alejando tras el horizonte. Estaba en una llanura con el césped teniendo ligeros matices amarillentos que recordaban parcialmente a una estepa. Joder... había sido tan estúpido, ¿cómo no había podido darme cuenta de que se acercaba la luna llena? También era cierto, todo debía ser dicho, que estando en el pueblo no habría tenido muchos modos de haberme atado a un sitio lejano, pues en kilómetros a la redonda no parecía haber absolutamente nada capaz de atar a un licántropo rabioso en plena transformación... Cuando llegó el día, no quedaba nadie en ese pueblo. Por las calles se veían cuerpo de hombres desgarrados tanto por colmillos como por garras, con horcas, rastrillos y palos ennegrecidos en una punta desparramados todos por los suelos, aunque tampoco parecía haber sido demasiada la gente: por el día yo juraría recordar haber visto a más gente, lo cual me hizo albergar la esperanza así como el temor de que hubiese habido aldeanos capaces de haber escapado: esperanza porque con un poco de suerte, no habría matado a mucha gente; temor, porque de ser cierto, ahora habría gente buscándome para quedarse con mi pellejo.

Pero de todos modos, eso pertenecía ahora al pasado; es pasado reciente quizá, pero pasado al fin y al cabo, y por más que me jodiese, no podía hacer absolutamente nada para cambiarlo; sólo para camuflarlo. Ahora tocaba lo típico que ya había hecho en tantas otras ocasiones: seguir adelante, fingir que desconocía lo que había pasado y preocuparme por ello. La misma rutina de cada intervalo entre veintiocho y veinticinco o veinticuatro días si se me olvidaba ponerme la cadena por las noches o directamente ni siquiera podía.

De repente, me di cuenta de algo, y es que me estaba acercando a un poblado. No parecía gran cosa, casi una agrupación de pastores... cuatro o cinco casas, como quien dice, con humo brotando de un par de chimeneas, casas de madera y suelo sin piedras. Dudaba que tuviera posada, pero quizá algún buen hombre fuese generoso y aceptase a acogerme, aunque sabía la verdad: que si no le pagaba, me tocaría dormir en la calle... llevaba los tres días andando sin parar para alejarme de la aldea en la que por desgracia me había transformado y se notaba la fatiga.

Cuando llegué, en el este se comenzaba a difuminar el blanco, haciéndome suponer que ya amanecía. Ignoraba que quedaría alguien en alguna casa despierto, pues de ser realmente pastores, quizá se hubiesen ido ya a trabajar, pero siempre podía albergar la posibilidad de que quedase alguien para alojarme.

Cuando llegué, llamé a la puerta más cercana y esperé a que contestasen. Silencio. Volví a llamar, y tras comprobar que la respuesta era la misma, llamé a otra puerta, repitiendo el proceso en varias puertas. Me iba a dar por vencido cuando llamé a la quinta puerta, y al ir a dar el segundo toque, de repente se abrió. Tenía ante mis ojos a una mujer alta, pero algo delgaducha aunque bien dotada, con los ojos oscuros, los cuales supuse que serían castaños o negros, directamente. Tenía el pelo bastante largo, con una textura aparentemente sedosa y un olor del cual podíamos omitir la palabra aparentemente que era claro, pero ya no me atrevería a apostar por ningún color si me lo preguntasen. Su cuerpo, al contrario que ella, parecía oler a un queso fuerte, como una confirmación a mi teoría inicial.

-Buenos días. Soy un simple viajero que lleva casi tres días sin tener un sitio donde dormir, ¿podría alojarme en su casa uno o dos días?

-Sí, por supuesto. Serán 40 kulls el día. Tengo arriba un par de habitaciones libres, escoja la que prefiera. Tengo también otra más que está ocupada, si le apetece charlar un rato, puede visitar a su ocupante.

-Muchas gracias señora. Que los dioses la bendigan.

Subí hacia arriba tras ella, y cuando me mostró las habitaciones libres, escogí la que tenía una ventana que daba a la calle y otra que daba al exterior del poblacho. Dejé la mochila en el suelo, me quité la capa, cerré la puerta, abrí la cama y sin preocuparme de nada más, me eché a dormir. Cuando desperté, era ya algo más tarde del mediodía.
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Re: Huida

Mensaje por Franz Krieger el Vie Abr 20, 2012 11:14 pm

Jack alzó la mirada, la luna hacía ya un buen rato que se había escondido detrás de las montañas de Thonomer. Allí a lo lejos se veía un tímido Sol que azuzaba el valle de Thonomer, conocido por estar lleno de pequeños pueblos con poco contacto entre ellos, más las posadas y tabernas del valle eran las mejores de todo Noreth. Y sus mujeres, nada que envidiar a las damas élficas. Clavó su rodilla en el suelo y sacó el cartel, como siempre leyó mentalmente:

"Se pagarán las cabeza de licántropo entregadas en el mes del Pelunio en Thonomer, la temporada de hombres-lobo se abre oficialmente." Jack no podía creer que alguien pudiese haber escrito un texto tan vulgar para anunciar un problema con los pulgosos, ¿Temporada de caza abierta? Todas las estaciones del año eran temporada para Jack y ahora también para Horus, que ahora revisaba los alrededores desde el cielo. Poco tardó en bajar hasta el hombro de su amo.

- No hay vestigios de patas peludas por aquí, a lo mejor se han ido a buscar gatitos o algo. Ni una sóla cabra u oveja mutilada en 2 kilometros a la redonda, ya les vale. ¿Cómo quieren que les cacemos así? - Graznaba Horus indignado. - Vaya, vaya. Llevas unos meses y ya eres todo un experto - Bromeó Jack, guardando el cartely poniéndose el pie.

Viajarían al puebo más cercano, había dos tipos de hombres lobo: Aquellos que vivían como salvajes, cuyas guaridas se encontraban en medio del campo, bien escondidas y después, estaban los novicios, los buenos o aquellos que intentaban compaginar sus vidas con los venazos peludos, esos nunca vivían en casas sedentarias, estaba bien claro que iban de posada en posada, y además Thonomer estaba plagada de posadas y hombre lobo. Si quería cazar peludos tendría que ir a una posada, sería llegar a una posada y montar un negocio de carnicería, conforme iban entrando los mataría, o esperaría a que tuviese pruebas, necesitaba pruebas, no estaba bien ir arrancando cabezas por allí a donde fuese.

Así, cabalgó medio día hasta el pueblo más cercano, Lucero del Alba. Guardó a Graves en el establo más cercano y con Horus a sus hombros entró a "la posada del viajero cansado", allí una mujer alta y pechuntuosa le recibió, iba a hablar pero Jack chisto para que callara.
- ¿Ha venido alguien extraño últimamente? - Preguntó Jack, pero renegó y evitó que la mujer llegase a responderle. - No me responda, más deme una habitación y una cama caliente. - Dijo Jack, sonriente.

- No se permiten animales aquí, señor. - Dijo ella totalmente seria, Jack borró su sonrisa de la cara. Arqueó una ceja y escupió insolente al suelo. - ¿No se permiten animales aquí? ... No vuelva a decir lo que está permitido hacer o no, no vuelva a hablarme sobre eso, USTED, usted no sabe con quien está hablando, y si estoy aquí es por que tú maldito pueblo me necesita. Si no quieres me ayuda puedo dejar que os pudraís con vuestro pequeño problema con los perros, seguro que eso no te gusta, ¿Verdad? Deme una maldita habitación y estaré en disposición de olvidar tú insolencia. - Jack mentía más que hablaba, no solía hacer estas cosas, falseando su tono de voz tuvo que ser severo para que la posadera le dejase entrar con Horus a la habitación. La mujer tragó saliva y le cedió las llaves. -No se preocupe por el dinero-. Jack agarró el racimo de llaves y se encaminó escaleras arriba.

- ¿Qué has hecho? - Preguntó Horus. Jack le dedicó una sonrisa, ya alejado de la mujer para que no la viese. - Trucos de viejo perro, pajarito - Respondió, incrustando las llaves en la puerta, cedió y se tumbó en la cama, Horus tuvo que posarse en un sillón de madera nogaliza.

- ¿Qué tienes planeado hacer? - Graznó el águila, dubitativo.
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Re: Huida

Mensaje por Ankios el Dom Abr 22, 2012 1:57 pm


Al despertar y mirar por la ventana, a pesar de no ver el sol, apenas había sombra independientemente del ángulo en que se mirasen los edificios, de modo que supuse que ya era el mediodía; y aunque no lo fuese, yo tenía hambre, y me dispuse a bajar a comer. De todos modos, tampoco quería esta demasiado tiempo por aquí, así que preparé mis cosas para poderme ir de aquí nada más comer. Además, cuanto antes me fuese, antes me alejaría del lugar donde sin querer me había transformado.

Cuando estuvo todo listo para irme nada más comer, hice la cama y dejé el equipaje apoyado en una de la patas de esta, me puse la capa y salí cerrando la puerta con llave para que no entrase cualquier fisgón a mirar mis cosas o incluso a quedárselas.

Al salir, comprobé que la habitación que yo había dejado libre, ahora parecía estar ocupada. Me llamó la atención: cuando llegué a la aldea, jamás hubiese supuesto que fuese un lugar de mucho tránsito teniendo en cuenta que parecía tener unas dimensiones más bien bastante reducidas. Al final, lo interpreté como una casualidad, al fin y al cabo, no sería la primera vez que ha habido alguna casualidad en mi vida, independientemente de que esta hubiese acabado siendo para bien o para mal.

Bajé por las escaleras presto, ansioso por estar listo para partir, pero hecho erróneamente: al llegar abajo descubrí que no había nadie en la casa para atenderme. “En fin-me dije-, habrá que esperar un poco.”, así que fui a la cocina recién descubierta en mi búsqueda de alguna persona dentro de la casa que pudiera atenderme y me senté a esperar que alguien apareciera por alguna puerta para poder comer.

Mientras esperaba, decidí fijarme bien en el sitio que estaba: era una cocina en la que podrían comer un par de familias si se lo proponían, hecha de madera –al igual que el resto de la casa-, con las sillas y las mesas del mismo material, no así el resto de muebles, usados a la hora de cocinar, aunque era lógico, pues si no, se podría quemar la casa. Había también un par de ventanas que daban a la calle y otras dos que daban a lo que parecía una cuadra, aunque no había ningún animal en ella. Estas dos últimas estaban cercanas a una puerta que supuse que darían al mismo lugar.
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Re: Huida

Mensaje por Franz Krieger el Dom Abr 22, 2012 3:04 pm

Jack se recostó en su cama, echó una mirada por la ventana. El sol estaba en lo más alto, era la hora de la caza indiscriminada de licántropos.
Esbozó media sonrisa misteriosa a Horus, se sentó al borde de la cama y metió su mano en el zurrón, sacó una bolsita llena de comida para pájaros y la dejó en la mesita cercana a la cama donde estaba sentado en ese momento. Miró a Horus.

- Aquí te dejo comida y tal, racionate tú como puedas. Comprenderás que voy a hacer labores de reconocimiento, si necesito tú ayuda grito bien alto "PÁJARO, EH, PÁJARO" y tú vienes. Pero no te vayas si no te grito. Hazme caso, maldita avestruz voladora- Se explicó Jack, poniéndose en pie y abriendo la ventana hasta arriba, volvió a mirar a Horus y le señaló con el dedo, en plan amenaza y tal.

Se alejó y salió de la habitación, despidiéndose del águila con un "Venga, hasta luego", que el pájaro también respondió por igual.
Atravesó el pasillo y bajó por las escaleras, todo esto a su ritmo tranquilo. En el vestíbulo principal no había nadie, ni posadera, ni posadero ni clientes. Curiosa mierda, pensó Jack mientras se plantaba en el recibidor. Esperó unos instantes y oyó un ruido en la trastienda.
Apoyó su mano en la funda de una de sus pistolas y recorrió la posada, lentamente y sin hacer ningún ruido.

Aquel sonido provenía de la cocina del lugar, había una puerta de madera. Jack se apoyó en la pared más cercana, agarró sus dos pistolas y con un ágil movimiento, abrió la puerta de una patada y recorrió la instancia con la mirada y sus armas, colocadas en paralelo en un ángulo de 90 grados respecto a su torso, una bien amueblada cocina de madera en la que un hombre se encontraba, parecía distraído y observando la cocina con cierta efusividad.

Bajó ambas armas, apuntando al suelo pero con los dedos en sus correspondientes gatillos.

- Vaya, vaya. Perdona, creí que era otra cosa. - Se disculpó el cazador, con media sonrisa en su rostro.
Se acercó al hombre, lentamente y con unos aires despreocupados. En verdad, la tensión se palpaba en el ambiente.
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Re: Huida

Mensaje por Ankios el Dom Abr 29, 2012 3:59 pm

Estaba distraído mirando a todos los lados de la cocina, cuando de repente se abrió la puerta con un golpe brusco, sobresaltándome. La causante parecía haber sido una patada propinada por un tipo que estaba al otro lado de la puerta. Lo primero en lo que me fijé fue que apuntaba con dos objetos extraños que parecían tener una boca a la salida de un tubo, el cual se torcía en un ángulo recto hacia abajo para formar algo así como una empuñadura por la cual las agarraba el hombre. Supuse que sería algún tipo de arma, pero al verme las bajó al suelo.

El tío era alto, aproximadamente como yo, centímetro más, centímetro menos, y llevaba puesto un sombrero de copa, pero sin ser esta demasiada alta. Sus pies estaban calzados por unas botas de cuero y hierro; y su cuerpo, por una especie de gabardina con color oscuro. A decir verdad, no tenía pinta precisamente de ser alguien que saldría aterrado tras ver un licántropo transformado. Me entró miedo al instante. Me habían descubierto. Aquella transformación aún no estaba olvidada y yo me las iba a tener que ingeniar para sacar una vez más mi pellejo. Pero el miedo, como el hambre, es una sensación astuta.

Me saludó. Decidí que si quería pasar desapercibido, lo mejor sería aparentar se un humano normal y corriente. Si ese hombre cazaba licántropos, lo más posible era que no tuviese nada en contra de sus congéres, de modo que intenté ser lo más amistoso posible respondiéndole.

-No... no te preocupes. No pasa... nada, tranquilo.

Pero a decir verdad, sí, sí pasaba. Afortunadamente, la mesa, y por debajo de esta los pantalones relativamente holgados me tapaban las piernas, que estaban como flanes. Quise decir algo más, pero en ese momento estaba noqueado. Me había pillado por sorpresa y aún no me había acostumbrado al miedo.

Pasaron segundos de silencio y tensión que se me hicieron horas. Cuando por fin despejé un poco la mente y me calmé algo más, pude atinar a preguntar:

-¿Y qué... pensabas que... era?
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Re: Huida

Mensaje por Franz Krieger el Dom Abr 29, 2012 4:34 pm

El hombre tenía un aspecto demasiado normal, Jack podía ver el nerviosismo en aquella persona que estaba escondida detrás de las mesas de la cocina. Escondida de Jack, de un cazador de licántropos.
Jack era un cazador, como tal sabía diferenciar un ser al que no le gustase la plata, los ajos o las cruces. Y podía notar como en aquel hombre de cuyo nombre no podía saber, un espíritu salvaje, animal.
Tenía un chucho dentro, sí, así lo denominaba Jack, chuchos.

Esbozó media sonrisa bastante pícara, para luego enfundar ambas pistolas. Sí, ese acto era demasiado despreocupado, teniendo en cuenta de que muy posiblemente se encontrara enfrente de un licántropo.
Pero le daba igual, pues avanzó por la cocina muy lentamente y con una parsímonia singulares. Una vez estuvo enfrente de aquel hombre, separados por una mesa, sacó una cruz de plata, que escondía en las musleras, la dejó en medio de la mesa, y luego dedicó su mirada más ácida al tipo.

Sonriente, Jack buscó una silla y la arrastró hasta la mesa, para poder sentarse y verlo todo mucho más cómodamente.

- Agarrala, con ambas manos. - Ordenó el cazador, aún sonriente y palpando la funda de una de sus pistolas con la mano. Bien era sabido que si ese hombre era un licántropo, le quemaría la plata con la que estaban hechas esas cruces, si lo conseguía aguantar podía significar dos cosas: Era un licántropo primerizo y no le afectaría en mucha medida la plata ni las cruces, en ese caso era algo impreciso el método, o bien significaba que estaba ante un humano normal y corriente y su olfato le fallaba.

- Puedes decirme tú nombre mientras lo haces - Espetó Jack, para luego relamer sus resecos labios. - A lo mejor el mío te suena, Jack Cross. ¿Sabes quien soy? - Se presentó y preguntó Jack, asintiendo con la cabeza lentamente.

Era una pregunta retórica, todo el mundo sabía quien era. El cazador de licántropos, vampiros y no muertos, más solicitado y mejor de todo Noreth.
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Re: Huida

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