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El segundo circulo del infierno

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El segundo circulo del infierno

Mensaje por Demian el Dom Abr 17, 2011 12:03 am

Aquel lugar desafiaba todo lo que conocía, todo allí era extraño, sin sentido, como el cielo que podía ver al levantar la mirada, no era azul, tampoco estrellado, era un mezcla de bizarros colores, repartidos como si de un lienzo se tratase, sobre el cual hubieran vertido diferentes acuarelas de colores siniestros sobre abundante agua, de modo que quedaba todo repartido y mezclado sin un patrón fijo más que el mismo caos. El día, si así podía llamársele, estaba iluminado por una especie de luna, o al menos eso es lo que me parecía que era, una enorme mole rocosa con forma circular, pero de la que salían múltiples púas gigantes. Este astro estaba envuelto en llamas intensas, de modo que era como una especie de sol anaranjado. Otras tantas lunas menores vagaban por el cielo, al menos 8, todas las cuales tenían formas llamativas, como una que aparentaba ser una especie de garra flotante. Algunas tenían luz propia, otras sólo eran opacas.

Frente a mí el paraje era extraño, la tierra era seca, rocosa, marcada por enormes grietas que parecían laberintos, las que podían tener muchos metros de profundidad, además de infinidad de cráteres pequeños, los cuales se formaban por las noches en unos sucesos que más adelante relataré. Había algunos árboles, todos los cuales estaban sin hojas, pareciendo quemados, negros, sin vida, aunque algo llamaba la atención, todos ellos tenían una semejanza demasiado evidente con figuras tenebrosas como para que fuera sólo producto de mi imaginación, uno de ellos asemejaba un hombre gritando, otro una mano gigante saliendo del suelo, y así todos parecían mecerse al viento, sin romperse, a pesar de la intensidad del mismo, lo que me hacía sospechar que en su composición había algo especial. Y es que ese viento era lo más característico de aquella zona, soplaban unos vientos enormes, capaces de derribar a una persona, los que cesaban para luego pillarte desprevenido y arrojarte al suelo. Remolinos surgían de la nada, cargando nubes de polvo y piedrecitas. No recuerdo haber visto jamás en Noreth un viento que asemejara tales características.

Cerca mío, a escasos metros, una mujer se arrastraba desnuda, cual gusano inmundo, con la carne caída a trozos. Era como una especie de zombie, en descomposición, maloliente, repugnante, pero yo sabía que era algo peor que eso. Había tardado semanas en saber exactamente lo que ocurría en aquella zona, pero finalmente lo sabía, me encontraba en el inframundo, en el infierno mismo, y aquella mujer era seguramente un alma siendo atormentada por los demonios. Cuando se acercó a un metro de mi persona Raknor le aplastó el cráneo, haciendo que dejara de moverse.

Podrá sonarles extraño escuchar eso, pero la historia que estoy relatando tiene lugar en el infierno.

- ¿Debes hacer eso cada vez Raknor? - le dije con cara de asco, mientras veía la viscosidad de la materia en descomposición recorrer lentamente el pie del demonio, como si de fango se tratase, como si fuera lo más natural del mundo aplastar cadáveres en movimiento. Quizás para él lo era.

- Mi misión es protegerte, mocoso, no es tu decisión cómo yo lo haga, tengo mis propios métodos, tú mismo has decidido buscar una salida, sigamos -

Me encogí de hombros, no servía de nada intentar que cambiara de parecer, ya lo había intentado, era mi protector, pero no mi esclavo, otro ser le había encargado mi protección, Franz Sinclair, mi padre adoptivo, el responsable de que yo estuviera sumido en la experiencia más horrible de mi vida. Después de todo, Raknor era un demonio, esa era la forma de vida que conocía, para él este lugar era su tierra, su hogar, para mí era un lugar increíblemente adverso, pero al que sin embargo, lentamente, comenzaba a acostumbrarme, después de todo debía sobrevivir allí, no podía hacerme un ovillo a esperar mi muerte.

Quizás más adelante les cuente algo sobre aquel hombre que literalmente me mandó al infierno.




OFF:
Spoiler:
Esta es una partida individual que relata lo ocurrido a Demian en su paso por el inframundo, no quise alargarme demasiado en la ficha de personaje, porque creo que las historias deben ser cortas allí para que no sean imposibles de leer las fichas, sin embargo pretendo desarrollar más sobre el pasado de mi personaje y sus motivos para ser quien es por medio de estas historias.
Si quieres conocer más sobre Demian Sinclair, relájate y lee con calma estas líneas.


Última edición por Demian el Mar Abr 19, 2011 5:22 am, editado 1 vez
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Re: El segundo circulo del infierno

Mensaje por Demian el Dom Abr 17, 2011 12:25 am

Mi nombre es Demian Sinclair y durante los tiempos en que corre este relato yo tenía once años, era pequeño y mi vida hasta ese momento había estado marcada por el colegio bajo el cuidado y supervisión de un hechicero llamado Franz Sinclair y el estudio de la magia. ¿Cómo fui a parar al infierno? se los iré relatando poco a poco, pero debo aclarar que no estaba muerto, mi estadía allí era inusual, estaba en cuerpo y espíritu, producto de uno de los conjuros de Franz Sinclair. Se suponía que iba a estar sólo tres días en el infierno, pero ya habían transcurrido tres semanas y nada ocurría, seguía allí sin noticia alguna del exterior. Estaba asustado, pero tenía preocupaciones más grandes, una de ellas era encontrar una manera de salir de allí, la otra era mantenerme con vida mientras lo hacía. Las prioridades fluctuaban con cierta frecuencia.

Junto a mí caminaba Raknor, un guardían vil, según Franz me había contado hace un tiempo, es decir, un tipo de demonio especialmente dedicado al combate, entre cuyas características destacaba una obediencia total a quien sea que fuera su amo. Para mi suerte, su amo era Franz, quien le había ordenado protegerme mientras duraba mi estadía en el infierno. Raknor era lo suficientemente orgulloso para no querer fallar jamás una misión, un rasgo que seguramente fue clave en mi supervivencia en aquel oscuro lugar, en el hecho de que pueda estar en estos momentos relatando lo ocurrido.

- Bien Raknor, sigamos, aún nos queda un largo camino al noveno círculo - le dije a mi guardián con un aire de cansancio. Si sobrevivir en el infierno era todo un desafío, más aún lo era viajar por él.

Se preguntarán qué es el noveno círculo, pues bien, el infierno está compuesto por nueve círculos, cada uno de las cuales se asocia a diferentes pecados o motivos para estar allí. Normalmente las almas no pueden transitar entre ellos, pero yo no era el caso, yo no pertenecía a ese lugar y, por lo tanto, podía moverme libremente, aunque también era vulnerable a morir allí. Ahora bien, estos círculos son progresivos, es decir, debía pasar por cada uno de ellos para llegar al último, lugar donde, según Raknor, era posible encontrar una salida. En ese momento transitaba por el segundo de ellos, el cual está asociado a la lujuria. En ese lugar el viento y la tormenta causaban estragos, vientos tan fuertes que apenas dejaban caminar, ni pensar en abrir mis alas para volar. Según explicó el demonio, esos vientos eran el castigo para aquellos que se dejaban llevar por sus impulsos, de modo que ahora eran llevados por los fuertes vendavales.

Nos pusimos en marcha, siendo nuestra primera tarea encontrar algo para comer. Yo no era un alma muerta, yo conservaba mi cuerpo, por lo tanto debía comer, y aquello no era tarea fácil en el infierno, donde lo que más abundaban eran los demonios de todo tipo, además del alma de los muertos. Al cabo de un rato de caminar divisé a un escarabajo y me puse a correr en dirección al bicho. En el camino una fuerte ráfaga me derribó, haciéndome dar varias vueltas sobre la tierra, de hecho habría caído a un precipicio si Raknor no hubiera estado allí para salvarme con su enorme fuerza. ¿Mencioné que Raknor mide dos metros y medio y es puro músculo?. Luego de aquello me incorporé y busqué con mi vista a la pequeña criatura. Para mi suerte, parecía no haber dado demasiada importancia al chiquillo que rodeaba impulsado por el viento y seguía allí. Corrí y me avalancé sobre aquel. Intentó escapar, pero no podía tampoco volar en ese lugar, por las fuertes ráfagas, de modo que sus pequeñas patas no le permitieron una huída. Lo tomé, le arranqué la cabeza, lo partí en dos y digerí sus interiores. Lo se, suena repulsivo, pero créanme, cuando estás en medio del infierno, sin nada para comer, devorar un escarabajo era casi un manjar.


Última edición por Demian el Mar Abr 19, 2011 5:13 am, editado 2 veces
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Re: El segundo circulo del infierno

Mensaje por Demian el Dom Abr 17, 2011 12:45 am

- ¿Sabías que lo que estás comiendo es un demonio? - me dijo con su voz ronca y bruta de siempre el guardián vil.

Lo miré con cierto asombro, era cierto que lucía diferente a los escarabajos de la tierra, con marcas de un verdor brillante y uñas afiladas en las patas, pero yo imaginaba que era algún tipo de insecto que habitaba aquellas tierras. Me sentí algo mareado de la repulsión.

- ¡¿Qué?!, ¿y hasta ahora me lo dices? - exigí explicación al demonio a cargo de mi cuidado, cosa que no era sino un tanto llamativa, un pequeño muchacho aún sin barba gritando a un enorme demonio, exigiendo una explicación a una criatura capaz de terminar con su vida de un movimiento, pero que sin embargo aquel acto mostraba la confianza del chico en que nada de eso llegaría a ocurrir.

- No es mi labor hacer de guía turístico, sólo cuidar tu vida, pero en el inframundo sólo hay dos tipos de criaturas, las almas condenadas y los demonios. Hay demonios tan pequeños e insignificantes como ese que acabas de devorar, no encontrarás nada más de lo que puedas alimentarte, así que toma tu decisión -

Bajé la cabeza, tenía lógica, no podía haber vida en el infierno, salvo la de los demonios. Ciertamente no iba a alimentarme de aquellos cadáveres caminantes que eran las almas condenadas, mientras que no parecía haber ninguna planta con vida en todo ese lugar, sólo ramas secas que ni siquieran parecían hechas de materia viviente. Sentí cierta repulsión de pensar que me había alimentado durante al menos dos semanas de demonios menores, en cierta manera, mi conocimiento de las artes mágicas me hacía inferir que aquello no podía traer buenas consecuencias a mi ser, pero ¿qué otra opción tenía?, no tenía más alternativa que sobrevivir con lo que allí hubiese, era preferible arriesgarse a la corrupción que morir de hambre. Quizás por la sugestión, quizás ocurrió, pero me pareció sentir que mi sangre hervía por un momento luego de alimentarme de aquella criatura. Fue una sensación momentánea, pasajera, pero que hablaba de algo que ocurría en mí. Mucho tiempo después me daría cuenta de la naturaleza de aquel proceso.

Caminé, ignorando un poco mi reciente descubrimiento, teniendo que agacharme un poco para no ser derribado nuevamente por el viento. Al avanzar divisé una escena tan curiosa como repugnante. Una demonio fornicaba con lo que parecía un cadáver en descomposición, en medio del desierto, sin preocupación alguna, mientras golpeaba a la desdichada alma con su látigo. Ella era voluptuosa, morena, de largos cabellos negros y alas del mismo color. Desvié la vista hacia otro lado. No es que me afectara demasiado, en mi estadía en el infierno había visto muchas cosas, todas las cuales hubieran sido impensables en Noreth, pero no me agradaba ver ese tipo de escenas. Me puse a caminar hacia mi dirección sin desviar la vista, al parecer el paso hacia el tercer círculo no estaba a demiasiados kilómetros de ese punto. Si sólo pudiera usar mis alas, pensé, todo hubiera sido más fácil.

Caminar era todo un suplicio, el viento y la arena parecían herir la piel y debías ir constantemente un poco agachado, cubriendo tus ojos, con las alas recogidas, para no terminar en el fonde de un precipicio.

- Aquello que acabas de ver es una succubus, o súcubo en tu idioma, es un tipo de demonio muy traicionero, que gusta de seducir a los hombres para luego llevarlos a la muerte o la perdición, te advierto esto porque es mi labor protegerte y es más fácil si no andas cayendo en las trampas de una succubus - dijo de manera áspera Raknor. Le sonreí, a pesar de que sabía que él en realidad no podía sentir ningún cariño por mí, pero era mi forma de agradecerle el que me protegiera.

- Como digas, no pretendo terminar siendo golpeado por una demonio - le dije, mientras intentaba avanzar.


Última edición por Demian el Mar Abr 19, 2011 5:28 am, editado 1 vez
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Re: El segundo circulo del infierno

Mensaje por Demian el Lun Abr 18, 2011 12:17 am

Habíamos caminado ya varias horas, al punto que en mi piel se dibujaban varios cortes pequeños producto de la arena y el viento. Puede sonar exagerado, pero el viento de aquel lugar era muy intenso, incluso mi ropa ya contaba con algunos jirones. Era un verdadero suplicio, pero después de todo literalmente estaba en el infierno. No me quedaba más que avanzar si quería algún día salir de aquel sórdido lugar, pero el día llegaba a su fin y pronto necesitaría un refugio. Ya había pasado algunos días en aquella zona y sabía por experiencia que la noche podía ser terrible, los granizos solían caer como piedras, lo que sumado al viento convertía la zona en un campo de tiro de los elementos.

Miré alrededor, con lo poco de luz que iba quedando del día, hasta que finalmente divisé lo que parecía un buen lugar. La erosión había formado una hendidura en la roca de un precipicio, lo que generaban un improvisado techo. Me dirigí a ese lugar, no sin antes ser derribado por unos segundos por el viento. Raknor nuevamente había debido protegerme de terminar destrozado. Me acurruqué en el lugar más protegido de aquella hendidura, a resguardo del viento, y me dispuse a descansar.

No era fácil encontrar la tranquilidad con el ensordecedor ruido del viento y las múltiples heridas pequeñas en mi piel, pero simplemente cerré mis ojos para obligarme a dormir. Fue entonces que la oí.

- ¿Pero qué tenemos por aquí?, ¿un demonio?, ¿un alma siendo torturada? - dijo la voz femenina.

Abrí los ojos y la miré algo asombrado. Raknor, a mi lado, pasaba su mano por su hacha. Quizás deba hacer una pausa para mencionar algo sobre esa arma. Era hecha de lo que parecía acero puro, afilada y pesada. Sus hojas tenían algunas marcas demoníacas grabadas, mientras que diversos símbolos se dibujaban en su empuñadura. No era, sin embargo, un arma ritual, era diseñada y usada para la batalla y Raknor parecía ciertamente un experto en su uso. Para él era como si fuera liviana, podía blandirla con una mano si la situación lo ameritaba, aunque generalmente optaba por hacerlo con las dos, para así poder descargar golpes con mayor potencia y furia. La solía llevar en las manos, como si siempre estuviera dispuesto a luchar, no dejándola jamás alejada de sí. Raknor era, con toda certeza, una máquina de batalla, un ser cuyo único propósito parecía ser el batallar y demostrar su poderío y superioridad.

- ¿Qué quieres, súcubo? - gruñió Raknor a la demonio que se asomaba.

La reconocí, era la misma demonio que había visto golpeando a aquel hombre horas atrás. Estaba casi desnuda, tapada apenas por unas ridículas extensiones de aspecto metálico sobre sus zonas más íntimas, si cabía aquella denominación, mientras que su piel bronceada le daba un aspecto maduro. Sus curvas eran muy pronunciadas. En general parecía una mujer humana, sino fuera por el hecho de que poseía alas y una cola de demonio. Me pareció que fácilmente podía pasar por una Divium, si no fuera porque yo sabía que era una demonio, pero yo conocía Diviums con cola y alas de aquel tipo, no eran los más numerosos, pero existían, lo que me causó una inquietante conclusión, existían demonios capaces de una apariencia muy similar a los seres inteligentes de Noreth, ¿significaba eso que era posible que caminaran demonios entre los vivos? deseé que la respuesta fuera negativa, pues con las conductas que observaba en los demonios en aquellos parajes me era posible suponer que si llegaban a andar por una ciudad humana o de cualquier raza podían causar mucho daño.

La súcubo sonrió y caminó unos pasos hacia mí, justo hasta quedar a una distancia lo suficientemente prudente para que Raknor no la partiera en dos. Le sonreí nervioso, mirándola con cierto recelo, pues no me hacía mucho a la idea de que una demonio se me acercase tanto, pues los riesgos de que intentara algo que me pusiera en peligro eran elevados. Esperé que Raknor pudiera mantener la situación bajo control lo mejor posible.


Última edición por Demian el Dom Abr 24, 2011 5:05 am, editado 2 veces
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Re: El segundo circulo del infierno

Mensaje por Demian el Lun Abr 18, 2011 1:23 am

La súcubo se acercó un paso, para luego retroceder mostrando notoriamente sus nalgas. Yo no entendía de qué iba todo aquello, pero ella parecía jugetear con nosotros, divertida. Yo la miré con cierto recelo y nerviosismo, hasta ese momento había logrado mantenerme a raya de conflictos, pero ella parecía diferente, segura de sí, no parecía temer a Raknor ni a su afilada hacha.

- ¿Qué juguete me has traído hoy Raknor? - preguntó de manera siniestra la súcubo, mientras pasó su lengua por el mango de su látigo, gesto que me puso los pelos de punta. Miré a Raknor como pidiendo alguna explicación. El demonio no prestó atención a mi mirada.

- Lilith... esta cría de mortal está bajo mi cuidado, no se te ocurra tocarle un pelo - dijo con voz ronca el gigantesco demonio del hacha.

Lilith, como parecía llamarse la mujer demonio, emitió una larga y sonora carcajada, mientras daba algunos pasos en círculo a escasa distancia de nosotros.

- Jajaja, ¿así que ahora andas de niñera Raknor? nunca pensé que un guardián vil como tú acabaría protegiendo a un mocoso, qué bajo has llegado Raknor, tu reputación se vendrá al suelo con esto - dijo burlonamente ella. Yo me mantenía con cuidado en un rincón, tratando de no interferir en lo que parecía un intercambio sólo entre aquellos dos demonios. Algo me decía que ambos eran poderosos - sin embargo debo decirte, Raknor, que todo lo que pase por esta zona es de mi interés -

Ella caminó más decidida, hasta pararse junto a mí, mostrando todo su ser y porte. Raknor sostenía su hacha desafiante, intimidando con su postura, mostrando que estaba dispuesto a luchar por cumplir con su misión. Ella se inclinó hasta que sus pechos quedaron ubicados exactamente a la altura de mis ojos, a escasos centímetros de distancia.

- ¿Disfrutas la vista mocoso? - dijo sonriendo maliciosamente. Yo negué repetidas veces con la cabeza, sonrojándome ligeramente. No tenía sentido sonrojarse, era una demonio, no una mujer humana, pero sin embargo había producido ese efecto en mí, como si me hubieran pillado mirando las curvas de una mujer - ¿tratas de decir que no soy hermosa? eso podía tomarlo como un insulto, claro que sí - agregó.

- Yo... no quería... este... - intenté decir algo en mi defensa, mientras una gota de sudor frío recorría mi espalda, repentinamente estaba en una situación donde un sí o un no podrían traer consecuencias negativas para mí. Miré a Raknor en busca de ayuda, pero él parecía sólo interesado en vigilar si la súcubo intentaba algo que pusiera en peligro mi integridad física. Ella se acercó más, su rostro casi tocando el mío, cerró los ojos, respiró profundo, como olfateándome. Su mano ascendió hacia mi rostro, yo pude verla casi en cámara lenta, mi corazón latía con fuerza, la mano finalmente acarició mi rostro en apenas un roce. Yo salté del miedo, golpeando mi cabeza contra la pared de roca, seguido de lo cual me llevé mis manos a la nuca. El golpe no había sido nada grave, simplemente un impacto sobre pared dura, a lo máximo me saldría un chichón, pero la situación en que había ocurrido era lo que le daba un poco de mayor gravedad.

- Jajajaja - rió a carcajadas, mientras Raknor daba un paso adelante - no vengas con burradas Raknor, no le he hecho daño alguno, el mocoso simplemente se ha golpeado solo contra la roca, quizás nunca ha conocido a una mujer de verdad y se ha puesto nervioso, jajajaja - Bajé la cara lleno de vergüenza, rojo - y es cierto, no huele a muerto, tiene olor a vivo... eso me excita -

La sonrisa dibujada en el rostro de aquella demonio era aterradora, pues era evidente que sólo podía tener malas intenciones, no sólo conmigo, sino en general, era como si siempre estuviera pensando en maneras de hacer daño, lo que claro, hacía sentido con su naturaleza, era una demonio al fin y al cabo.


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Re: El segundo circulo del infierno

Mensaje por Demian el Mar Abr 19, 2011 3:42 am

El granizo comenzó a caer. Era un espectáculo aterrador cada vez que lo hacía, cada noche. No eran simples bolitas de hielo, eran verdaderas rocas que caían a toda velocidad desde el cielo, creando pequeños cráteres sobre la tierra reseca de aquel desierto, algunos llegaban a partirse por la fuerza del impacto. Eran, además, más helados que el propio hielo, al menos que el que yo conocía, de modo que la noche se volvió intensamente helada en tan sólo minutos. El frío penetraba hasta los huesos y yo me acurruqué en un rincón, contra la roca, tratando de no imaginar la suerte que correrían aquellas almas a medio despedazar que había visto por el camino ahora que estaban siendo bombardeadas por aquellas rocas heladas, tratando además de no pensar en qué ocurriría si me pillaba la noche sin poder encontrar un refugio adecuado, si aquellas piedras heladas me bombardearan a mí sin protección. La respuesta era obvia, si aquello ocurría era mi fin. Me causó algo de gracia pensar aquello, eran increíbles la cantidad de maneras de morir que tenía en ese lugar, casi a cada momento existía el peligro real de acabar sin vida, despedazado en un lugar donde nunca nadie jamás podría encontrarme para ayudarme. ¿Qué pasaría con mi alma si fallecía allí? preferí no pensar en eso, preferí imaginar que morir allí no tenía alguna diferencia de hacerlo en otro lado, aunque así mismo una corazonada me decía que podía estar equivocado. Al fin y al cabo, era mejor seguir con la duda.

Raknor estaba sentado junto a mí, con los ojos abiertos, atento a mi suerte, mientras Lilith se paseaba de un lado a otro, al parecer algo aburrida, quizás inquieta, o simplemente buscaba fastidiarnos, como derechamente todas las acciones que ella emprendía. Los demonios no necesitan dormir, aunque a veces preferían descansar, aunque mi armado compañero parecía nunca escoger un real descanso. En efecto, Raknor había logrado que Lilith me dejara tranquilo un rato, sin tocarme, para que pudiera descansar, pero ella parecía no perder el interés en aquella cría de mortal que osaba pisar sus tierras, las tierras de la lujuria, el segundo círculo del infierno. Yo me dispuse en la posición de la flor del loto y comencé a dejar que mi mente buscara otros lugares, otras realidades, dejar que mi mente se liberara de lo que la inteligencia y la razón parecían afirmar.

- Soy uno con el universo... soy nada - repetí en mi cabeza.

Puede sonarles extraño, pero Franz me había hecho meditar desde pequeño. No era una frivolidad, ni tampoco una manera de relajarse, era la manera que había descubierto el viejo de entrenar la mente, de mantenerse en calma, de modo que la influencia de los demonios no hiciera mecha en su cordura, de modo que me había hecho practicarla desde pequeño. Jamás había sido una actividad muy de mi agrado, sin embargo ahí, en medio del infierno, había descubierto su utilidad, cada día dedicaba un rato de mi descanso a meditar, a limpiar mi mente, a dejar de lado las conjeturas y preocupaciones. Estoy seguro que si no hubiera seguido aquel método habría terminado arrojándome por un precipicio antes siquiera de salir del segundo círculo.

Terminada mi sesión de meditación me dispuse a dormir. Acurrucándome en un rincón. Lilith me ofreció acompañarme para darme calor, pero por supuesto me opuse, podía ser un muchacho, pero no era un estúpido. El frío me comía los huesos.

- Yo no fallo nunca una misión, Lilith, y bien puedo destrozarte el cráneo si te interpones entre yo y mi misión, ¿entendido? - oí que le decía Raknor a la súcubo. No alcancé a escuchar la respuesta.

- Que descansen... - dije en un ridículo intento por hacer parecer menos extrema, menos peligrosa aquella realidad en que ahora me encontraba inmerso. Tristemente no tenía sentido pretender, pues el inframundo.



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Re: El segundo circulo del infierno

Mensaje por Demian el Mar Abr 19, 2011 4:05 am

En la mañana ya los granizos habían cesado su bombardeo y nuevamente era el viento el que reinaba, levantando los granos de polvo como pequeños cuchillos que dañaban mi piel y mis ropas. Nos dispusimos temprano a caminar, para aprovechar el día, el camino era largo y complejo y había que salir del infierno... algún día. Lilith, para mi desagrado, caminaba junto a nosotros, gastándome pequeñas bromas cada vez que Raknor tenía su atención en algo más, tales como darme una ligera palmada o decirme algo al oído. Me ponía los nervios de punta.

Llevábamos como dos horas de viaje cuando aquella extraña criatura apareció, desde la arena del desierto, emergiendo terroríficamente cuando menos me esperaba una sorpresa de ese tipo. Era una especie de escorpión gigante, cuyas tenazas parecían acero afilado. De sus ojos manaba una llama verdosa, corrupta, lo mismo entre cada juntura de su cuerpo. Por toda su coraza, pues parecía hecho de acero, se dibujaban extraños símbolos mágicos de tono verdoso. Tenía tres colas, cada una de las cuales terminaba en un aguijón enorme, del cual el veneno chorreaba.

- Esto será divertido - se limitó a decir la súcubo, mientras se apartaba un poco. Era evidente que ella no participaría de la pelea, después de todo eran sus tierras y estaba acostumbrada a aquellas criaturas, o al menos eso me imaginé en esos momentos.

Salté del miedo, era la primera vez que me encontraba tan de cerca con un demonio de tal envergadura, y me puse blanco como un fantasma cuando vi que la punta de la cola se enterraba a escaso medio metro de mí, en el piso. Observé un poco mejor y pude percatarme que Raknor había desviado el ataque, sino a esas alturas estaría muerto o sufriendo los efectos de un desconocido veneno. Mis piernas languidecieron del susto y apenas pude apartarme unos pocos metros, casi gateando por la tierra, mientras Raknor sacaba su hacha de dos manos desde su espalda, blandiéndola desafiante ante la criatura. Ésta me miró, sus ojos deseosos de verme muerto. Por un momento asocié su odio a mi asesinato del insecto del día anterior, aunque era una idea un tanto ridícula y rápidamente la deseché. No tenía tiempo de pensar en estupideces, mi vida peligraba y, por mucho que fuera un asco por aquellos días, pretendía conservarla.

El escorpión se me acercó furioso, intentando agarrarme con su pinza, intenté correr, pero era difícil con todo el viento, así que no me quedó de otra y extendí las alas. Al instante el viento me empujó como a una cometa en día de tormenta, tan fuerte que salí por los aires, girando, incapaz de recobrar el control, pero al menos me había librado del acero de aquel ataque. Mientras volaba alcancé a aferrarme a una rama de una de aquellas cosas que semejaban árboles, después de todo yo acostumbraba volar desde pequeño, sabía moverme aún en condiciones difíciles. Me aferré con todas mis fuerzas y recogí las alas, de modo que el viento tuviera menos efecto en mí. Tardé un poco, pero al fin pude descender a tierra. Entonces intenté ver qué pasaba en la pelea.

El escorpión ya no me perseguía, ahora tenía un duelo personal con Raknor.

- ¿Sigues con vida? - gritó mi demonio protector mientras me miraba de reojo, para asegurarse de que no peligrara la continuidad de su misión.

- ¡Sí! - le grité de vuelta, pero luego por un momento me dediqué a pensar si aquella respuesta era cierta. Estaba en el mismo infierno, quizás ni siquiera estaba vivo. Quizás en realidad había muerto y ahora mi alma vagaba sin rumbo por el infierno, era una posibilidad real.

Se oyó el metal del arma de Raknor chocar con la metálica coraza del escorpión, la pelea daba comienzo real desde ese momento.


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Re: El segundo circulo del infierno

Mensaje por Demian el Jue Abr 21, 2011 5:55 am

Raknor dio un feroz grito de guerra para mantener la atención de aquel escorpión, mientras arrojaba su hache de dos manos de una mano a otra, desafiante, con una sonrisa siniestra en el rostro. No había que ser muy brillante para percatarse que Raknor amaba las batallas, los desafíos, eran lo que lo mantenía vivo. De pronto dio un salto, pero no uno cualquier, sino un enorme salto de varios metros, mientras ponía su hacha hacia su espalda. El escorpión intentó alcanzarlo en el aire con una tenaza, mas el guardián vil descargó su arma con violencia, lo que generó un choque de fuerzas que acabó con ambos separados nuevamente.

El escorpión comenzó entonces su contraataque, usando para ello sus tres colas, arrojándolas una tras otra tras su enemigo, quien con una sorprendente habilidad para el tamaño de sus músculos las esquivó, no sin algo de esfuerzo. En el último de los ataques de cola Raknor casi fue alcanzado, lo que le hizo caer de costado. El escorpión entonces quiso rematarlo con su aguijón, descargando otra cola directo de manera perpendicular sobre su pecho. Fue entonces que mi demonio protector soltó su arma con todas sus fuerzas contra el ataque. La punta de la cola saltó varios metros, cayendo no muy lejos de mí, lo que ciertamente me puso los pelos de punta, mientras una lluvia de sangre verdosa salpicaba el campo de batalla. El chillido de la criatura fue horrendo, como agujas sobre los oídos, mas Raknor no perdió el tiempo y al instante inició una ofensiva, tratando de machacar la cabeza enemiga.

Lilith observaba desde cierta distancia con una enorme sonrisa en el rostro, como si disfrutara de ver a otros peleando. Eso en realidad no hubiera sido especialmente relevante para mí, si no fuera por el hecho de que comenzó a avanzar hacia mi lugar. Yo me movilicé un poco en sentido contrario, sin embargo no noté exactamente cómo, pero de pronto tenía a Lilith muy cerca mío. Ella extendió una de sus uñas, que de pronto parecía muy afilada, y la deslizó por mi camisa, rasgándola lentamente a la altura del pecho.

En ese mismo momento Raknor arrancaba con su hacha otra de las colas del escorpión, mas yo no presté atención, pues Lilith se encargaba de tenerme totalmente ocupado.

- ¿Disfrutando de la pelea, niñito? - dijo ella mientras exponía un poco de la piel de mi pecho. No sabía yo qué pretendía, pero de pronto estaba asustado, ella me había puesto los pelos de punta desde que la conocí y justo ahora Raknor estaba ocupado como para controlarla.

Mientras mi cabeza buscaba una manera de escapar de la situación ella ya tenía mi vientre expuesto, la camisa rasgada. Volví a la realidad cuando su uña me hizo un pequeño corte en el pecho.

- ¿Sabes que eres un invasor en mis tierras y es mi deber asesinarte? - me dijo con una voz muy baja. En ese momento lo supe, ella desde un comienzo había estado en contra de mi estadía allí, ella era un peligro. Intenté una medida desesperada, descargué mi puño sobre su rostro e intenté echar a correr. No miré su expresión, pero claramente mi puñetazo había sido irrelevante para la demonio, quien antes de que pudiera dar un paso me había hecho tropezar enrrollando mis tobillos con su látigo. En un instante ella estaba sobre mi, sus piernas sosteniendo las mías, sus uñas amenazando con cercenar mi cuello. Cerré los ojos esperando lo peor...

Escuché el grito de la demonio y abrí los ojos. Ella había sido arrojada unos tres metros lejos de mí. Junto a ella yacía el hacha de Raknor. Supuse que Raknor le había arrojado su arma como medida desesperada para salvar mi vida. La demonio tenía algo de sangre manando, de su nuca.

Dirigí mi vista hacia donde peleaban Raknor y el escorpion y lo vi. Mi protector en ese momento estaba siendo apretado por las tenazas de su enemigo, quien al parecer había aprovechado la ventaja de la distracción, pues Raknor había debido desconcentrarse de la pelea para arrojar su hacha contra Lilith, momento en que había quedado sin guardia.

Lilith se reincorporó con una siniestra mirada en su rostro.

La situación se veía muy peligrosa.


Última edición por Demian el Dom Abr 24, 2011 5:10 am, editado 1 vez
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Re: El segundo circulo del infierno

Mensaje por Demian el Sáb Abr 23, 2011 6:00 am

Raknor estaba en aprietos, eso era evidente, había perdido su hacha y estaba atrapado en las tenazas de su enemigo, quien se disponía a clavarle su aguijón en ese momento. Yo sabía que si Raknor moría mi vida no tardaría mucho en terminarse también, pues sin alguien para protegerme no sería capaz de aguantar en ese lugar. Vi la aguja caer y cerré mis ojos, esperando lo peor. Esperé unos momentos. Los abrí. Raknor sujetaba la cola del escorpión con sus manos. Por un momento sentí como si recobrara la vida, como si fuera yo el que había evitado tal ataque, sin embargo se notaba que era cosa de tiempo, entre la presión sobre el torso del demonio y la carga constante de la cola era evidente que Raknor terminaría sucumbiendo, era sólo cosa de tiempo, pero ¿qué podía hacer yo?.

Fueron unos largos segundos en donde muchas cosas pasaron por mi cabeza, pero la más importante fue la imagen de Franz Sinclair con su brazo sangrando, un recuerdo de cuando yo era algo más pequeño. En aquella ocasión Franz me enseñaba una técnica de la magia de invocación. Era un conjuro que otorgaba poder a los demonios a costa de la propia energía mágica. Era una de las técnicas más básicas del viejo Franz, aunque al mismo tiempo de las más útiles. Recuerdo sus ojos mirándome severamente.

- No seas un cobarde - me había dicho con su mirada severa aquella vez, reprendiéndome con sus ojos por no atreverme a realizar el hechizo - luego haré que uno de mis demonios te sane, no te pasará nada - insistió.

La técnica implicaba que uno pagara con un poco de su sangre, para lo que el proceso ritual era hacerse un corte lo suficientemente profundo para que cayeran algunas gotas. Yo tenía el cuchillo ritual en mis manos, sin embargo temblaba ante la idea de autoinflingirme un corte. En un momento, ante la presión de Franz, Pasé el cuchillo por mi piel, pero lo hice de una manera tan suave que apenas se había generado un pequeño corte superficial que, si bien dolía, no era suficiente para que se derramara sangre.

- Vete a tu cuarto y no se te ocurra salir de allí hoy - me había dicho finalmente el viejo con una mezcla de decepción y enojo en su mirada.

Yo había sido muy débil aquella vez...

- ¡Raknor! - grité con todas mis fuerzas, mientras cerraba mis ojos y apretaba los dientes. Con decisión pasé el cuchillo con el filo contra mi antebrazo. Luego las palabras fluyeron en lengua demónica, realizando el conjuro, aún cuando mi voz parecía quebrarse por el dolor y el miedo. Al instante la sangre que corría por mi piel se tornó verdosa y pareció consumirse en llamas verdes, las cuales, sin embargo, no quemaron ni hicieron daño alguno sobre mi piel. Pude ver los ojos de Raknor tornarse brillantes, como si la misma llama de mi brazo ardiera en ellos. Raknor apretó con tal fuerza la cola del escorpión que ésta de pronto se quebró. El arácnido demonio dio un chillido tremendo, mientras intentaba replegarse. lo que le permitió a Raknor liberarse de la pinza sobre su torso.

Mientras aquello ocurría yo corrí hacia donde estaba la fémina demonio y cogí el hacha de Raknor, para correr luego directamente hacia él portándola. Pesaba mucho, pero fui capaz de al menos transportarla cerca de él. La tomó como si se tratase de una ramita, mirando con ojos llenos de malicia a su enemigo.

Sonreí sintiéndome útil por primera vez desde mi llegada al inframundo.
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Re: El segundo circulo del infierno

Mensaje por Demian el Sáb Abr 23, 2011 8:53 am

Lilith estaba en plena condición en ese momento, ya pasado el impacto inicial del golpe del hacha. de modo que caminaba acercándose a mí, aunque se detuvo a una prudente distancia, manteniendo aquella sonrisa en el rostro.

Raknor dio un enorme grito de guerra, mientras saltaba contra el escorpión blandiendo su enorme hacha, pareciendo un tigre que salta sobre una presa indefensa. La criatura dio algo de combate con sus tenazas, interceptando un par de veces los hachazos, pero el arma fue finalmente a dar en la cabeza, terminando el combate. De esta última herida comenzaron a manar intensas llamas. Al parecer el interior de aquel demonio ardía constantemente, lo que explicaba el fuego que salía de sus ojos. Sentí un escalofrío en el cuerpo al contemplar aquella escena.

- ¿Qué pretendías hacerle al niño Lilith? - dijo Raknor con voz grave.

- Sólo lo distraía un momento de la pelea - contestó ella con una sonrisita en el rostro.

- No me engañes, bruja, pretendías asesinarlo, pude verlo con claridad, y sabes que él es la carga que debo proteger - los ojos de Raknor estaban inyectados en furia, cosa en la que influía además el hechizo que le había dado para hacerlo más fuerta - ahora lárgate de acá, apártate de mi vista antes que te parta la cabeza con mi hacha - amenazó con mirada severa.

- ¿Estás seguro Raknor? - dijo ella algo burlona - como yo lo veo, estás agotado y dañado por la pelea con ese escorpión, si nos enfrentáramos ahora no sería tu mejor momento, primor - Raknor sabía que ella estaba en lo cierto - Sin embargo te haré ese favor por esta vez, te dejaré en paz para que sigas con tu aburrida misión, aunque quizás nos veamos nuevamente - dijo ella. Acto seguido extendió su mano hacia mí y sentí un cosquilleo en el brazo. Raknor sostuvo desafiante su hacha, pero notó que no era un hechizo ofensivo, sino que la herida de mi brazo se cerraba de una manera totalmente extraña - ¿Ves? incluso te hago un favor de amistad, sanando a este hijo de mortal - dicho todo aquello procedió a retirarse del lugar, mientras se reía ruidosamente. Suspiré aliviado.

Raknor caminó entonces hacia el escorpión y de un golpe le arrancó la tenaza, para luego ponerla sobre una roca y partirla. En su interior había abundante cantidad de una carne blanca. El demonio puso los trozos sobre el fuego que manaba de la cabeza destruida.

- De ninguna manera voy a comerme un escorpión gigante, - protesté.

- No has comido desde ayer, enano, y debemos continuar sin pararnos a buscar comida. - insistió.

- Esto no luce para nada bien. - dije con algo de pesimismo, pero sabía que no había comido nada ese día y las cosas podían terminar mal. Entonces hice lo que todo hombre hambriento debe hacer en su vida, me puse a comer lo que Raknor me entregaba, en este la blance. Al primer bocado sentí como si una extraña energía me invadiera. Este demonio era más poderoso que anteriores de los que me había alimentado, No le di, finalmente, mayor importancia. Comí una ración de carne de demonio muerto y nos dispusimos luego a continuar el viaje, un tanto apurados para compensar lo que había perdido con los combates y las diversas situaciones.
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Re: El segundo circulo del infierno

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