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La Gran Caceria de Lindblum

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Re: La Gran Caceria de Lindblum

Mensaje por Charles Preston el Mar Ago 28, 2012 11:24 pm

Después de preparar aquella improvisada trampa se hallaba ahora frente a un pequeño dilema. Sobre cuál de los dos monstruos debería soltar el peso. Era algo que solo podía decidir por sí mismo, no había allí nadie para ayudarle a elegir. El corazón del Yordle palpitaba con fuerza, tenía que pensar rápido, actuar rápido, a fin de cuentas para él, aquella cacería iba de eso, de correr, de ser más rápido que su presa y por todos los dioses, esperar no pasar de cazador a presa. Había que evitarlo a toda costa.

Finalmente lo más sensato era dejar fuera de combate al pequeño y centrar sus primeros ataques en el grande, así sacaría la artillería pesada contra el grande y además contaría con parte del factor sorpresa para pillarlo desprevenido. Ya había trazado el plan en su mente, era solo cuestión de llevarlo a cabo.

Una de sus pequeñas manos asió el “Molino de sombras” mientras que con la otra se preparaba para cortar la cuerda y dejar caer el peso sobre el más pequeño.

La primera parte, la más básica, salió bien. El peso que la cuerda sostenía se precipitó al vacío al cortar la cuerda, golpeando al Come Rocas más enclenque, relativamente enclenque para Erick. Este cayó al suelo, noqueado por el momento, pero no tardaría demasiado en despertar.

El más grande de los dos se volvió hacia su compañero, alertado. En estas estaba cuando Erick saltó de su escondite. Desplegó el Molino de sombras y lo blandió con destreza en su brazo diestro. Por el mismo brazo, se empezó a transmitir electricidad hasta aquel shuriken, este se cargó de energía y fue entonces cuando Erick lo lanzó. Con toda la fuerza y precisión de la que fue capaz, intentando alcanzar la chepa del Come Rocas. Esperaba que fuera mortal o lo dejara para el arrastre por lo menos, en cualquiera caso nadie lo libraría de una buena descarga.

El shuriken atronador estaba en camino.


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Re: La Gran Caceria de Lindblum

Mensaje por Malblung Anwarünya el Dom Sep 02, 2012 11:52 pm

Blink voló describiendo curvas sinuosas y se perdió de vista. Mientras el ave buscaba el punto del entramado urbano, donde estaba el objetivo que iba a atraer, comencé a hacer conjeturas. Estar en las alturas había sido una genial idea, pero no tenía por qué significar la seguridad completa en ese combate. Observé a los tejados a mi alrededor con cierto nerviosismo, buscando enemigos que pudieran acechar mientras estuviéramos ocupados. No vi nada. De todos modos, los mismos come rocas podrían ser un problema. ¿Quién sabe si aquellas pesadas criaturas podrían llegar a trepar? ¿Y si usaran elementos del entorno para protegerse? ¿Intentarían arremeter, o más bien escapar? Mi temple intentaba convencerme de que todo estaba controlado, mientras la incertidumbre enfermiza afloraba. Todo iba a ir demasiado bien. Demasiado.

El búho ya había localizado a los come piedras y empezó a descender, volando en círculos sobre ellos. Los come rocas no tardaron en percatarse de su presencia. Blink descendió algo más en una maniobra temeraria, y se acercó rozando a uno de los brutos monstruosos. Éste levantó una poderosa extremidad para atacarle, sin éxito. Mi inteligente amigo emplumado cambió rápidamente de ruta, confundiendo así al come rocas. Acto seguido ascendió en dirección de vuelta. Los come piedras ya habían caído en el engaño y lo estaban siguiendo a la velocidar más rápida que les permitían sus patas.

Escuché sonidos guturales. Sorprendentemente, en vez de acentuar mis nervios me provocaron una sensación balsámica. La misma que me recorría cuando ya estaba en el fragor de una batalla. Mi psique, o mi forma de ser suelen simplificar las cosas a lo mínimo cuando estoy luchando. El resultado es una calma y una concentración que poco encajan con mi carácter habitual... según dicen. Siempre he estado tranquilo en las batallas.

El caso es que los dos comepiedras hicieron aparición en la plaza. El búho los condujo bien cerca de mi marca mágica, cuya activación avisaría a Lairë de que podía comenzar a disparar. El come rocas que iba delante tenía un aspecto más amenazador, no sabría describirlo, pero daba una sensación de mayor fuerza y autoridad frente al otro. Probablemente sería la hembra. Y esta misma fue la que pisó mi runa. Chasqueé mi dedo y esperé los resultados.
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Re: La Gran Caceria de Lindblum

Mensaje por Lairë Tinúviel el Lun Sep 03, 2012 12:19 am

Malblung parecia nervioso. Supuse que el ratoncito volvía a preocuparse, y esperé que su preocupación no fuese por mi. Me molestaría que dudara aún más de lo que ya lo hacía de mis capacidades, perfectamente buenas igual que las suyas, casi mejor que las suyas, lástima de los veinte años de diferencia... Mentalmente sacudí la cabeza, pero era difícil concentrarme.

No oía ni veía nada, así que no tenía ni idea de si el cascarrabias del búho se había portado bien o no. Supuse que si, pues el cascarrabias del amo estaba nervioso, no rabiando, así que debía ser una buena señal. Esperé oír algo, pero de momento, mis sentidos no me proporcionaban ninguna información.

Me estaba estresando y preocupando, como eso no saliera, no había forma de cargárselos, y me preocupaba eso, necesitaba mejorar, aprender sobre bestias, aprender sobre tiros, adquirir prática... Estaba consagrando mi vida a salvar a los elfos por si realmente sucedía algún día algo, porque los magos no podrían defender Erithrnem, mi querido y anticuado Erithrnem, que necesitaba despertar de su letargo y abrirse al conocimiento exterior.

Entonces vi un cambio en mi compañero. Dejo de retorcerse nerviosamente y se dispuso a mirar al frente, justo donde había puesto el sello. Seguí su mirada, sin distinguir nada, pero adivinando que allí se produciría nuestro ataque. La presa debía estar viniendo, pude sentir la electricidad en mis venas. El arco tenso, dos flechas en la mano y la seguridad de una buena puntería eran elementos perfectos para una arquera como yo. Oí ruido y de golpe lo supe, estaban llegando, estaban a nada de entrar. Pero tenía orden de esperar. Les vi, vi el primero, feajo enorme, más grande de lo que había supuesto, y aún más feo de lo que me esperaba. Vi el segundo, más pequeño y feo aún, pero tenía orden de esperar.

Así que hasta que Malblung no chasqueó sus dedos para activar el sello sobre los feajos, no destensé la cuerda de mi arco, liberando mi flecha sobre el segundo feajo y automáticamente preparando otra, para volver a dispararle. Mi precisión aplicada toda en derrotar al segundo, atacando a la bolsa, esperando hacerle daño o, como mínimo, evitar que nos atacara al ver a su, en este caso, compañera herida. No permitiría que al matar a uno, el otro nos matara a nosotros.
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Re: La Gran Caceria de Lindblum

Mensaje por Heskit Hojasombría el Mar Sep 04, 2012 5:32 pm

¡Ña-jajajajaja! ¡Cuarenta puntos ya! ¡Apenas había empezado la cacería y ya estaba haciendo muchos puntos! Ñe-jejejejejeje... Esperaba que los demás hubieran muerto, ¡eso significaría ganar la cacería! ¡Y debo ganarla, sí-sí! Si las criaturas no matan a los demás participantes, a lo mejor deberé hacerlo yo...

Cuando logré salir a la superficie, usando la capucha para darle sombra a mis delicados ojos... ¡Cosa-sol mala! ¡Me quita escondrijos y me escuece en los ojos! Pero la capucha me los cubre, y así puedo ver bien... Y yo veo muy bien, ¡ña-jajajajaja! Fue de hecho mi vista lo que me permitió ver a mi siguiente presa, ¡la cosa-nodriza!

Había repasado antes de salir al exterior el bestiario, y por lo que vi aquella criatura daba una cantidad de puntos que, si no lo iba ya, ¡me iba a poner en cabeza! Aunque debería jugar mis opciones con cabeza, no quiero acabar siendo su comida, ¡no-no! La cosa-nodriza era mi presa, no yo la suya...

Estaba flotando sobre uno de los tejados, con sus tentáculos o apéndices o lo que fueran esas cosas con las que casi tocaba los tejados. Parecía estar quieta, y aquello era mejor. ¡Mi velocidad es mi ventaja!

En ese momento empecé a ver que la criatura se había traído apoyo, porque a su alrededor revoloteaban algunas criaturitas aladas, que según había leído en el pergamino eran cosas-obreras. ¡Se inmolaban y atraían a los otros, las cosas-zángano, pero esos no habían aparecido aún! ¡Era mejor que no lo hicieran!

Pronto empezaron a dejarse ver, llevando en sus bocas a otras criaturas que se les habían puesto por delante para usarlas de alimento para la cosa-nodriza por lo que pude ver... Aquello era interesante. Envainé las cuchillas de asesino, pues antes de lanzarme debía estudiar las posibilidades. Estaba oculto tras una chimenea, observando de refilón para analizar el campo. Habían algunos andamios, tuberías y terrazas por las que podría desplazarme, y muchas de las casas poseían extensiones verticales, continuando con las paredes de la fachada exterior, de modo que podía ocultarme tras ellas si me ponía a cuatro patas. ¡Los tejados de ese barrio eran ideales! ¡Ña-jajajajaja!

En ese momento escuché un ligero zumbido y vi a una de las criaturas voladoras acercarse a mí con intenciones claramente malas. ¡No lo iba a permitir! Cogí un par de cuchillos arrojadizos y le lancé uno a la cosa-obrera, apuntando a lo que sería la... ¿Cabeza? Supongo, y si el primer ataque fallaba, bueno, siempre podría tirarle el segundo. Si lograba matar a ese bicho, lo que haría sería moverme de forma rápida pero sigilosa hacia la cosa-nodriza, y una vez estuviera suficientemente cerca, ¡zas! Me lanzaría a por uno de sus tentáculos, me agarraría a él con las cuchillas y subiría hasta su vientre, cara, boca, lo que fuera, y empezaría a apuñalarla hasta que muriera... Pero debía ser cuidadoso, ¡sí-sí!
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Re: La Gran Caceria de Lindblum

Mensaje por Iron el Lun Sep 17, 2012 3:02 am

Apuesta tu vida, arriesga tu futuro
Todo al tiro de una simple y única moneda
Espera el resultado y veras tu fortuna
Puede que ganes más de lo que esperas
O puede ser que lo pierdas todo
Arriésgate, ya que esa es la esencia de la vida
Arriesgarlo todo ante una simple moneda.

Christian Chacana 15 de septiembre de 2012

La ciudad ardía de expectación, si bien cada uno de sus habitantes estaba protegido por la guardia del reino y también por gruesas defensas, siempre existía el riesgo, por ello mismo, el rey y el primer ministro se mantenían al tanto del área de espectadores y de paso también del cubil de las bestias, si bien este último se encontraba prácticamente vacío, aun se mantenía una fuerte vigilancia, no porque las bestias volvieran, si no porque la única prisionera aun, se liberara y causara nuevamente estragos, un superviviente de dos cacerías, un monstruo entre monstruos, un devorador y a quien por sobre todo se le temía. El rey movió unos cristales en su salón, como si todo fuera obra de magia o de la más alta alquimia, un cristal surgió desde una pequeña escotilla en el suelo, el cristal de color verde latía como si fuera un corazón, mientras lentamente se formaban figuras en su interior, una gran cantidad de soldados fuertemente armados, mirando hacia una puerta de hierro, esta encadenada y cerrada por gruesos candados y aun así, aun con el espesor del metal, aun con todas las medidas de seguridad, se podían ver cortes en el metal, cortes hechos desde el interior, como si garras hubieran cortado aquel duro metal con suma facilidad. El rey constantemente recibía informes de cómo estaba al situación, aun era muy pronto para que la bestia fuera liberada … aunque en aquellos momentos, dudaba si debía de hacerlo o simplemente matarla …

Casa uno de los participantes luchaba en su propia batalla personal, algunos tan solitarios como los guerreros errantes, quienes trazaban sus propios caminos sobre la tierra, otros acompañados, con una espada amiga que protegiera sus espaldas y en la cual apoyarse en momentos de necesidad, cada uno tenía sus técnicas, sus habilidades, algunos pensaban, otros actuaban, algunos confiaban en la fuerza de sus músculos otros en la de su magia, cada uno luchaba por sus ideales y sueños, por su codicia y ambición ¿Quién sabe como terminaría aquello? … el juego había comenzado y la sangre ya había corrido, ahora era solo cuestión de esperar… que uno a uno cayera ante las bestias o ante ellos mismos…era cosa de esperar… y ver al campeón.

“No existe el hombre perfecto, ni la mujer ideal… solamente seres que hacen lo necesario para perpetuarse”

Se dice que las mujeres son peligrosas, que son criaturas a las que hay que temer en cierta medida, pero todo cambia cuando las mujeres son madres, porque ahí no piensan en ellas mismas, si no en la nueva vida que han traído al mundo, las madres son como bestias sanguinarias, ya que defenderán a sus hijos con garras y colmillos, aun a costa de su vida, una madre no tiene nada que perder, ya que si perecen y salvan a sus retoños, sabrán que han cumplido con su deber. De la misma forma sucede con los animales, las madres son protectoras con sus crías, hasta el punto de asesinar a sus propios congéneres si es una amenaza para sus retoños… pero... ¿Qué sucede con otras razas? Si bien el hecho de que el grupo del monje y la arquera ciega había tenido sus problemas, tanto de acción como de poderse coordinar, lo cual era absolutamente necesario para sobrevivir, poco a poco habían mejorado su técnica, mas ahora se enfrentaban a algo que de seguro les costaría mucho más de lo que podrían masticar, como es el dicho. La cucaracha gruñía, era una madre y protegía a sus crías, si bien estas últimas habían nacido en la propia cacería, ya eran grandes y agresivas, aunque por su edad, apenas un par de días o quizás menos, aun dependían completamente de su madre, la cual en esos precisos momentos se enfrentaba en un combate contra el monje. El hecho de que por un lado , aquello era simplemente una competencia y por el otro de que era una madre y sus crías, no pareció molestar al monje, el cual empuñando aquel guantelete de duro metal, comenzó a golpear la coraza de la bestia, el primer golpe, utilizando el guantelete dio contra la dura coraza, no había sido como el monje había pensado, la coraza era como si se tratara de un bloque de metal, aun con el guantelete sintió un ligero dolor en sus nudillos, la cucaracha no se inmuto e intento atrapar una de las piernas del monje, y si tenía éxito de seguro la cortaría como si se tratara de una espiga seca, pero el monje era rápido, aun con su masa muscular, un beneficio del entrenamiento constante. Las mandíbulas de la bestia se cerraron en falso, cortando únicamente el aire. Tomando la oportunidad el puño izquierdo dio contra la cabeza de la criatura, haciéndola retroceder unos pasos y arañando con sus patas los muros de ladrillo.

La divium había estado escuchando el combate, con el primer golpe había tomado la dirección y en esos instantes se encontraba con la cuerda tensa, lista para disparar, tan solo debía de escuchar otro sonido, esta vez proveniente del puño metálico del monje, este se había lanzado contra la cucaracha y haciendo gala de toda su musculatura y poder había dado un golpe en la dura coraza, trisándola levemente, pero siendo suficiente como para dejar un lugar vulnerable, la Kyra escucho el sonido y soltó la cuerda, el proyectil hizo silbar al aire cuando recorrió la corta distancia, atravesando la coraza e incrustándose dentro del cuerpo de la bestia, lamentablemente no era fácil de derrotar y aun cuando el monje destrozara su coraza, no podría hacer mucho si no terminaba por arrancarle la cabeza, cosa en esos momentos imposible por aquella defensa, o lastimando sus órganos de forma violenta, quizás la última opción era la más fácil. La cucaracha chillo abruptamente, mientras se golpeaba contra los muros para sacar esa flecha, aunque por su diseño, únicamente se incrustaba aun más, cortando la carne, en un instante, la criatura cargo contra el monje, pero este, esquivando una de sus guadañas, golpeo su articulación, un fuerte sonido se hizo presente, como el de una rama siendo rota por el viento, la guadaña salió volando, mas ahora en la mente del monje había una nueva idea, la guadaña cayo a sus pies, ahora tenía la oportunidad de una nueva arma, quizás utilizándola podría beneficiarse de la propia dureza de esta, mientras analizaba aquello, tan solo una fracción de segundo, dos nuevos proyectiles cruzaron el aire, el monje no alcanza a ver su trayectoria, ya que ahora se encontraban incrustados en la cucaracha, su grito de dolor al haber sido despojada de su guadaña había sido lo necesario para que Kyra encontrara su presa y también su objetivo, ambos proyectiles, habían seguido la misma ruta, más solo uno había llegado, el primero había impactado contra la dura coraza, pero el otro había encontrado su blanco entre las placas de aquella defensa, ahora la flecha se encontraba incrustada en carne suave, infringiendo dolor a la bestia.


“No menosprecies a los pequeños… ellos están a la altura perfecta para producirte el mayor daño posible”

Paciencia … algo difícil pero no imposible para el pequeño Yordle, el aspirante de ninja estaba agazapado entre la oscuridad que le daba aquel bote de basura, esperando que su víctima no demoro mucho y en que su plan saliera a la perfección o por lo menos eso era lo que parecía, el más pequeño de los come rocas había caído inconsciente, se había librado, por unos momentos, de que tuviera que luchar contra dos, pero ahora quedaba el problema más grande, la hembra, la cual furiosa comenzó a gruñir, si bien eso no hizo temer al pequeño Yordle, si lo hizo pensar, mientras comenzaba a juntar energía en su shuriken, como si fuera accionado por un resorte, Erik dio un salto, para atacar al come rocas que se comenzaba a girar, su arma salió disparada de su mano, brillando casi al blanco cuando impacto en el saco de la hembra, lo siguiente fue algo extraño y a la vez maravilloso. El shuriken se incrusto en uno de los sacos y toda la electricidad fue descargada de golpe, la bestia fue electrocutada con quien sabe cuánto voltaje, dando directamente la energía en su carne, para tan mala suerte que la chispa eléctrica llego a sus intestinos, donde el gas almacenado ahí se incendio, de pronto el lomo de la bestia estaba en llamas, mientras corría de un lado para otro intentando apagarlo, sin mucho resultado, aunque las llamas no eran realmente lo más peligroso para el animal, ya que mientras estaba gritando por su vida y pro el dolor, Erik había aprovechado para lanzar más de esos shuriken hacia sus piernas, si bien el pequeño Horige no era precisamente muy ágil, si lo era rápido, supliendo su puntería con la cantidad, entre una docena de shuriken que lanzo, uno de ellos termino en el piso, con su punta hacia arriba, la bestia sin darse cuenta lo piso, el dolor de esto hizo que cayera de lado, mientras el fuego se apagaba lentamente.


“Deja dos elfos en una ciudad, en menos de un año la llenaran de animales y arboles… malditos elfos, siempre arruinándolo todo.”

Un pilar de casi doce metros de alto surgió desde el suelo, fuego del averno, tan ardiente como la llamarada de un dragón y tan mortal como la de un poderoso mago, aunque hablando en serio … era un conjuro básico y por un mago no tan poderoso, quizás más erudito que conocedor de su propio poder, el pilar de fuego no fue más alto que unos tres metros de alto, y de un poder similar al fuego de un incendio, aunque no algo épico, si lo suficiente como para que hiciera efecto. El come roca recibió todo el fuego en su pecho y cabeza, ardiendo con facilidad y pronto convirtiéndose en una bola de fuego, sus gritos eran más que notorios y resonaban entre los pasajes de la ciudad, con furia y miedo comenzó a correr, tal como sus piernas lo podían hacer, mientras mantenía sus ojo cerrados se dirigió hacia el pequeño parque, golpeando algunos árboles con la mole de su cuerpo, las plantas crujían por la fuerza y sus hojas no tardaron en arder, convirtiendo aquel diminuto espacio en un infierno, donde el come roca estaba atrapado, gritando y chillando con desesperación, miedo y a la vez, con un terror profundo. A veces la oportunidad tan solo sonríe una vez, y la elfa no iba a desaprovechar la que se le había entregado en bandeja de plata, después de que el hechizo de su compañero se activara, ni tonta ni perezosa ella actuó, como dos golpes del cielo lanzo sus proyectiles, el primero se incrusto en aquel enorme saco que el come rocas portaba, si bien este gruñía por la hembra y sus heridas, no pudo ver el ataque, mas si sintió el dolor, ya que dentro del saco se encontraban sus órganos, incluyendo su corazón y pulmones, el primer proyectil atravesó la delicada piel que cubría el saco, atravesando uno de sus riñones y su intestino, cosa que hizo retorcerse de dolor a la bestia, en cambio el otro proyectil tuvo un camino diferente y se incrusto de tal forma que había perforado uno de sus pulmones, heridas muy serias, y que terminarían con la vida de la criatura, pero eso no sería en aquellos momentos, ya que entre dolor y furia, la bestia arremetió contra la casa que servía de apoyo a los elfos, si bien la elfa era extremadamente ágil, su compañero, dedicado más al estudio que a estimular sus atributos, perdió el equilibrio, la caída no fue completa, ya que sus manos debieron de aferrarse de la coriza para no caer hacia las fauces y garras del come rocas.


“Las ratas sobrevivirán… incluso cuando los hombres desaparezcan del mundo, aun así… pueden morir si las pisas.”

El ratino, quien quizás tenia más confianza en su propio ser que en todo el resto de los participantes. La raza de la rata era una sobreviviente, una asesina de indefensos y no tanto, pero también era una cobarde. La rata ahora se enfrentaba a un enemigo al cual había subestimado sin darse cuenta. Si bien el hecho de que había eliminado de un lanzamiento a uno de los obreros, no había que jactarse de ello, ya que en cuanto el pequeño golpeo el tejado, su vientre reventó, dejando una gran mancha amarillenta y verde sobre el techo, en un momento el ratino había hecho exactamente lo que no deseaba, era mejor haber evitado a esa criatura o capturarla de alguna forma, ya que al reventarse su vientre, una feromona había sido liberada, antes de que pudiera darse cuenta, un zumbido comenzó a rodearlo, y cuando vio a su alrededor los vio, no eran menos que cinco de aquellos zánganos, a diferencia de los pertenecientes a las abejas, estos eran agresivos, ya que eran los cazadores. El ratino veía a cinco de ellos, con sus fauces abiertas y una larga lengua rosada saliendo de ellas, como si le observaran y pensaran que era un delicioso bocado, un sonido mucho más alto, como el del eco en una profunda cueva se escuchaba, era la nodriza que llamaba a la cacería, los pequeños obreros comenzaron a rodearla, como si al defendieran, pero en realidad esperaban que se diera la orden para lanzarse a buscar más presas. El ratino miro a uno de los zánganos que se habían lanzado contra él, utilizando toda su agilidad dio un salto, pero parte de su capa fue desgarrada cuando la bestia apenas le rozo y se estrello contra una chimenea de ladrillos de una forma grotesca, Heskit pensó que había ganado una muerte sin siquiera levantar un dedo, cuál fue su sorpresa cuando entre ladrillos de piedra el zángano se levantaba, tan solamente manchado con hollín y sin ninguna herida visible, eran resistentes … y eran cinco contra él.
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Re: La Gran Caceria de Lindblum

Mensaje por Charles Preston el Sáb Sep 29, 2012 11:24 pm

La pequeña trampa que Erick había preparado había dado sus frutos golpeando a uno de los dos Come Rocas, dejándolo tirado en el suelo. Para matar lo más rápido posible al grande sacó la artillería pesada, lanzando el “molinillo de sombras” envuelto en la misma electricidad que recorría su propio cuerpo de parte a parte. Este golpeó con una de sus aspas al bicho malo, clavándose en la chepa y descargando toda la electricidad que el Yordle había acumulado en el shuriken al interior de la bestia, electrocutando a la bestia, que, extrañamente, se le prendió fuego por todo el lomo. Erick quedó algo perplejo al principio, no solían aparecer llamas con aquel golpe, sea como fuere, el Yordle no perdió tiempo en buscarle una respuesta a aquello, estaba allí para patear bestias, no para estudiar los fenómenos de la magia.

Aprovechando el momento lanzó shurikens a las piernas del monstruo hasta que finalmente este cayó al suelo, fue entonces cuando, sacando los kunais fue corriendo hasta la bestia, con la intención de finiquitarla antes de que la otra se levantara del sitio.

Corrió y saltó encima de la chepa de la bestia, una vez encima trató de clavar uno de los kunais, y a la vez que hacía fuerza para hundirlo más en la carne intentó retorcerlo de todas la maneras posibles, tratando de causar el máximo daño posible, tratando de tocar algún punto vital o simplemente que cayera en redondo por la pérdida de sangre o lo que fuera. El caso era hacer daño, pues ahí quería llegar, no sabía donde podrían encontrarse exactamente los órganos, pero seguro que haciendo trizas la bolsa aquella lograría matarle o al menos dañarle.

Erick solo esperaba que la caza siguiese como hasta el momento, esperando que los monstruos no empezaran a ser demasiado grandes, solo de pensar en un bichejo de cuatro metros de altura se le ponían los pelos de punta.


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Re: La Gran Caceria de Lindblum

Mensaje por Malblung Anwarünya el Dom Sep 30, 2012 12:35 am

Sí. Un fuego crepitante surgió de la nada, sorprendiendo a la criatura número uno y a la número dos. La criatura número uno, horrorizada, se convirtió en una antorcha viviente mientras que la segunda entró en un estallido de rabia desesperante. Parecía que ambas tenían un lazo sentimental que las vinculaba... algo difícil de imaginar en semejantes moles aberrantes. Mientras estas dos criaturas come rocas quedaron relativamente desatentas en el principio de la batalla, mi compañera lanzó dos flechas con una rapidez que me sorprendió. Acertaron de pleno en la bolsa de la criatura número 2.

Entonces las cosas se complicaron. Tanto uno como dos estaban sufriendo entre gritos de agonía, pero este sufrimiento se convirtió en furia. 2 cargó, recto, justo hacia nuestro edificio. Su enorme cuerpo colisionó contra un pilar visto, que se sacudió con increíble intensidad. Temblor que llegó hasta nosotros. Tremendo, una conducta totalmente I-NA-PE-LA-BLE. En cualquier caso, la sacudida alteró mi equilibrio e hizo que cayera justo hacia adelante. Moví mis brazos con velocidad en todas las direcciones, pero no pude agarrarme a nada. Mi cuerpo se dirigía en picado a las fauces del come rocas número dos. Me esperaba con voracidad acrecentada por la rabia del dolor y por ver a su pareja arder. Pero no era hora de morir.

De repente mi mano, alta, rozó el saliente que parecía estar ya a más de un metro de mí. Me agarré instintivamente, y así quedé colgado en unos segundos intensos. Fue costoso agarrar el saliente con mi otra mano, en la que ya llevaba el bastón. Lo arrojé arriba y me impulsé usando la fuerza de mis piernas flexionadas contra la pared. Lairë parecía airosa. La criatura quería volver a arremeter, y con esa fuerza podría incluso llegar a hacer caer la fachada. Me levanté mientras cogía mi bastón y le dije a Lairë que nos separáramos para dividir las posibilidades de daño. Obviamente un "separémonos" tenía que ser suficiente. Dicho esto, corrí por el tejado en búsqueda de un saliente en el otro extremo de la calle. Calculé distancias mentalmente y salté con todas mis fuerzas, esperando aterrizar en la otra fila de edificios, seguro. Aunque no soy un gran atleta.
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Re: La Gran Caceria de Lindblum

Mensaje por Lairë Tinúviel el Dom Sep 30, 2012 9:53 pm

Mientras mis flechas volaban, el primer feajo empezó a arder, pero muy tristemente, no murió por ello: se limitó a tambalearse y andar aún menos grácilmente, extendiendo el fuego, a su paso, a un árbol. Por lo visto, la magia no servía para tanto, qué sorpresa, oh, qué sorpresa... Internamente suspiré, esperaba que Malblung no empezara a mascullar, porque entonces la habríamos liado demasiado. Vi como algunas hojas caían al suelo, ardiendo, pero de momento el fuego no parecía extenderse. Oh, bien, muy bien, pensé, pero mi atención estaba principamente ocupada en el segundo feajo, al que había disparado, que empezó a bramar y a retorcerse... Creía que le había dado en alguna parte importante, por lo visto la idea de disparar a la parte bulbos y feajísima había sido apta e interesante. Le había dado por gritar... y por lanzarse contra nuestro edificio.

Mantuve el equilibro contra el temblor del edificio, que se sacudió. No oía nada debajo, así que supuse que los habitantes no estarían, por suerte para ellos. Pero menos suerte había corrido el listillo, que falto de equilibrio, terminó agarrado al borde. No muy grácilmente consiguió subir, mientras yo me planteaba si realmente había hecho bien de terminar con él como pareja. Y entonces, me gritó que había que separarse-y-algo-más, pero que sí, que tenía razón.

Así que corrí en dirección opuesta a él, saltando al edificio de al lado. Entre el impulso y que las calles eran relativamente estrechas, supuse que llegaría y, por lo tanto, me preparé para agarrarme y levantarme en el mínimo de tiempo posible, para aprovechar mejor el tiempo y poder dispararle al bicho antes de que destruyese algo. Una vez en el siguiente tejado, mi intención era girarme y aprovecharme de mi rapidez para dispararle mientras seguía pendiente del otro edificio. Según mi plan, antes de que se diese cuenta que no había nadie sobre el edificio, el feajo tendría ya dos flechas clavadas en el bulbo y, con suerte, se moriría de una maldita vez. Y entonces solo quedaría el feajo ardiente... Pero eso ya era harina de otro costal.
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Re: La Gran Caceria de Lindblum

Mensaje por Fayt Reeden el Lun Oct 01, 2012 12:36 am

Esta vez lo había conseguido. O mejor, lo habían conseguido. Unas cuantas flechas de Kyra y sus puñetazos enfundados en el guantelete es lo que hicieron falta para abrir una brecha en el caparazón de esa cosa. Se defendía bastante bien con sus colmillos. También, con las guadañas que tenía junto a su boca. Sin embargo, Fayt había logrado, con un golpe, desarticular una. Cayó en el suelo como un miembro inerte, causando el espantoso chillido de dolor de la cucaracha. Fayt volteó la cabeza hacia el monstruo al menos un momento.

Lo siento, "mamá", no es nada personal... —murmuró el monje, burlándose un poco del monstruo.

El arma que restaba en el suelo le había dado una idea. De seguro que estaba hecha del mismo material que su caparazón, y es justo lo que necesitaba para tornar aquella batalla a su favor. Sobrevivirían, de eso estaba seguro. Fayt se despojó del guantelete y lo tiró al suelo casi con furia. No le había servido de nada, el primer golpe no le había hecho rasguño alguno a la bestia, y casi le cuesta sus piernas en el contraataque del bicho. Tomó con esa misma mano la guadaña y la alzó sobre su cabeza, sería una buena arma contra la cucaracha, y con lo que intentaría darle el golpe de gracia, tan sólo debía buscar algún punto débil en aquella coraza...

Pero recordó de pronto que uno de los proyectiles de Kyra había impactado en su cuerpo y había hecho chillar a la bestia, eso significaba que había impactado en alguna de sus partes vitales. Puede que fuese eso la señal que esperaba. Abrió los ojos, e intentó localizar la flecha clavada. Era difícil, con el movimiento de la bestia, y lo fina que era el cuerpo de la flecha. Pero aún así lo intentó. Cuando pudo localizar el punto, Fayt se preparó para el ataque. Separó sus piernas, y cerró momentáneamente los ojos para concentrarse. Sólo tenía tiempo de un ataque, este debía aturdir o matar a la bestia, porque si no, se expondría demasiado a sus dientes y cuchillas.

Cuando la cucaracha se acercara, él saltaría hasta ella y le patearía rápidamente la cabeza para aturdirla, eso aturdiría al monstruo y le daría los segundos necesarios para lanzarse contra ella y apuñalar con la guadaña el punto de la flecha que había conseguido llegar a sus órganos vitales. Esa sería la única forma de vencerla.

¡MUERE! —bramó Fayt justo en el momento en el que se lanzaba contra su enemigo.

Sus músculos en movimiento estaban tensados y listos. Su cara se quebró hasta gesticular una mueca, y apretó los dientes para hacer la mayor presión posible con la guadaña. Esta vez, era a él a quien le tocaba ganar puntos.
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Re: La Gran Caceria de Lindblum

Mensaje por Kyra Elyadme el Mar Oct 02, 2012 4:48 pm


Kyra estaba buscando otro proyectil en su bolsa cuando ocurrió: el afilado borde de una de las flechas más grandes se clavó dolorosamente en su palma.
Un error, uno de esos que se cobran caros y que tienen más repercusiones de las que se piensa. La muchacha lanzó un grito, la mano totalmente clavada.

¿Cómo agarraría el arco, cómo apuntaría ahora? Kyra comprendió que estaba ante una amenaza seria para su supervivencia, no duraría ni dos segundos con su frágil constitución y su mano herida.
Se preguntó qué hacer pero lo único que sintió fueron sus manos temblorosas.
Se obligó a si misma a rebuscar el proyectil clavado y cuando lo tanteó lo suficiente, tiró de él hasta sacarlo, arrancándole éste otro grito de dolor.

Con la mano ensangrentada, aún intentó hacer un esfuerzo por estirar la cuerda, poner el arco en posición pero sin conseguirlo. La mano le latía dolorosamente, los dedos ateridos de frío y sin poder moverlos, su concentración había disminuido.
Con el corazón apretado ella comprendió que no podía seguir adelante y que, en esas condiciones, sólo sería una carga para Fayt.

¡Fayt!- dijo con voz nublada por el sufrimiento- -Me he herido... ¡Tendrás que seguir tú solo!

No le gustaba la idea de dejar solo a su compañero pero la sola imagen de retrasarlo por su incapacidad era todavía peor. Decidió que ella sola sería la afectada y con la mano doblada para amortiguar el impacto, se encaminó hacía donde recordaba que estaba el palacio, con las lágrimas de rabia en los ojos azules.
No había querido aceptarlo, el que no estaba preparada para una Cacería semejante.
Pero así era. Había fracasado


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Re: La Gran Caceria de Lindblum

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