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Juegos de niños

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Juegos de niños

Mensaje por Eressea Kohlheim el Jue Jul 12, 2012 9:40 pm

Tengo recuerdos muy felices de aquella época. En las noches que no me asaltan las pesadillas, que suelen ser muy pocas, tengo sueños sobre aquellos días. Recuerdo un día en concreto, quizá yo tendría unos doce años. Aún estaba en la Academia, estudiando junto a mi hermano y los meses de descanso y vacaciones había llegado.
Realmente me gustaba la Academia, adoraba estar allí, pero echaba mucho de menos a mis padres y aquellos meses que pasaba junto a ellos los atesoraba como oro en paño.

En ese entonces nuestra familia aún estaba completa, aún éramos felices. Cuantas veces he deseado que las cosas fuesen diferentes ahora. El destino nos jugó una mala pasada arrebatándonos a nuestros seres queridos. Pero mi hermano y yo hemos seguido adelante con aquellos que han continuado a nuestro lado. Ha sido duro, difícil, pero como se dice en un tópico: la vida sigue y hay que seguir adelante sin dar marcha atrás, ni siquiera para coger impulso.

Cuando volvía a casa en aquellos meses, también solía ir a pasear por los alrededores de la mansión Kohlheim. Los bosques son extensos y no muy lejos de casa hay un río con agua fresca y cristalina, perfecta para los días calurosos. Acostumbraba a salir temprano y recorrer un sendero poco marcado hasta un claro y tras el claro me dirigía al río. Era una costumbre, una rutina. Antes del mediodía volvía a casa y el resto del día lo disfrutaba junto a mi familia.

Aunque estábamos de vacaciones, mis padres nunca permitieron que estuviésemos todo el día sin hacer la más absoluta nada. Durante algunas horas, antes de caer la noche, Dalahak, mi hermano y yo entrenábamos antes de cenar. Mi padre decía que no debíamos perder práctica. Puede parecer que eran estrictos, pero a decir verdad, casi nos consentían todo. Nos adoraba y nosotros los adorábamos a ellos.

En esa época, bueno…realmente tampoco he cambiado mucho desde entonces. Mi cabello sigue siendo del mismo color rojo fuego, una característica poco común en mi familia, aunque ligeramente más corto. Mi altura dejaba un tanto que desear, aunque si bien era cierto que mi cuerpo había desarrollado con cierta rapidez y ya comenzaba a tener las curvas de una mujer. Solía vestir de negro, no sé porqué, aún hoy me lo pregunto, cuando hoy día visto de blanco, y realmente prefiero el color que llevo ahora al que vestía entonces. Además, recuerdo que tenía un piercing entre el labio inferior y el mentón. Creo que no tardé mucho en quitármelo, creo recordar que apenas lo llevé un par de años o tres, después lo perdí de vista y el agujero cerró sin dejar marca.


Como decía…día tras día me levantaba temprano de la cama para dar un paseo. Pero un día en concreto no seguí el camino de siempre, aquel día rompí mi propia rutina. Comencé mi paseo por el camino que llevaba al pueblo más cercano, no sé porqué, pero aquel día quería algo diferente. Quién me iba a decir a mí que aquello sería algo que marcaría en cierto modo el resto de mi vida…


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Re: Juegos de niños

Mensaje por Viktor Valygar el Dom Jul 15, 2012 7:13 pm

Hace 11 años. Reino nigromántico de Zhakhesh.

A Viktor no le gustaba recordar aquel fatídico día, fue un buen día hasta que volvió a casa. Por eso, no le gusta recordar sus alegres experiencias a sabiendas que de mientras le pasaba aquello, su familia era masacrada brutalmente.

Era por la mañana, su cumpleaños. Nada más despertarse los primeros rayos de Sol que entraban por la ventana le azuzaban en la frente, alrededor del camastro se encontraba toda una horda de sirvientas, dispuestas a saciar todas las peticiones de Viktor. Seguramente era obra de su padre, siempre decía que en el décimoctavo cumpleaños de su hijo montaría una orgía para celebrarlo.
Pero Viktor se negaba siempre rotundamente.
Siempre fue un hombre de mal despertar, y aquella mañana no fue distinta, lanzo cuatro gritos al aire, haciendo que todas las mujeres salieran corriendo de la habitación. Después, Viktor se vistió, agarró sus espadas y bajó corriendo las escaleras para dar al recibidor.

Ahí estaba su padre, con los brazos cruzados. Le preguntó por que había gritado de esa manera. Tras una fuerte discusión, Viktor salió de la casa dando un fuerte golpe con la puerta. De ahí en adelante recordaría aquel momento como la última vez que vió a su padre con vida, y fue en una discusión. Muchas lágrimas habían brotado de sus ojos en el futuro y aquel mismo día.

Viktor ya era un hombre en términos legales y físicos, a sus dieciocho años ya estaba en plenas cualidades físicas, aunque por aquel entonces era más débil, flacucho y con algún que otro grano en su cara. Aunque eran residuales. Ya estaba definido como aquel que seguiría siendo hasta sus 29 años de edad, aunque poco faltaba para su cumpleaños.
Solía evadirse de su familia andando por los bosques circundantes, pero en aquella ocasión decidió alejarse un poco más.
Había un río que cruzaba por aquellas tierras, no recordaba su nombre, pero sí recordaba cómo era: grande, caudaloso y de aguas limpias y puras como el cielo, muchas veces se había bañado en él, pero aquel día sólo se acercó a su orilla y empezó a remojar sus manos en él, pensando en su futuro.

En aquel futuro con su familia aún con vida, ¿Quién le hubiese dicho lo que iba a pasar aquel día? Estaba cabreado pero, seguía siendo feliz. Era joven, aquel día era su cumpleaños y no le apetecía celebrarlo como de costumbre. Se sentó en la orilla y exhaló un par de suspiros seguidamente y rítmicos.
La guerra con los Imperiales apenas había comenzado en aquella temporada, pero no se consideraba guerra aún, sólo una serie de actos rebeldes contra el Imperio. Pero había muchas patrullas radicales por aquella zona, por esa razón llevaba sus espadas, aunque su familia siempre decía que nunca se enfrentase contra ellos, que corriese tan rápido como pudiese.

Pero Viktor era joven.

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Re: Juegos de niños

Mensaje por Eressea Kohlheim el Lun Jul 16, 2012 7:44 pm

A ambos lados del camino los árboles se alzaban enormes árboles que dejaban el bosque en penumbra con sus densas copas. Podía oír a los pájaros trinando y algunos animales corriendo de un lado a otro. Pero quitando esos sonidos, no había nada más en los alrededores. El lugar estaba desierto y la paz casi era palpable en el aire. Daba gusto estar así, sola. Puedo dar a pensar que no me gustaba estar en casa, pero nada más lejos de la realidad, adoro a mi familia y la adoraba entonces. Pero, ¿quién no ha sentido nunca esa necesidad de estar consigo misma? Poder pensar con claridad en tus cosas, poder ordenar tus pensamientos y dedicarte un poco de tiempo para ti. Sí, todo el mundo necesita eso alguna vez.

Lo primero que se me venía a la mente, era el hecho de que una vez empezase el nuevo año académico sería el último que pasaría junto a mi hermano y Dalahak. Una vez que se graduasen estaría sola en aquel sitio. Me gustaba, es cierto, pero no sabía si iba a ser igual estando sin ellos. Bueno, claro que igual no iba a ser, pero esperaba que, al menos, pudiese encontrar alguien con quien pasar el tiempo libre. Odiaba estar sola, me gustaba estar rodeada de gente. A pesar de que el grupo lo formábamos en un inicio mi hermano, Dalahak y yo, y después se unió la novia de mi hermano. Para mí ellos eran la mejor compañía, pero sólo falta un año para que ellos ya no estuviesen allí conmigo. Iba a ser duro y difícil acostumbrarse.

A pesar de haber tomado el camino que llevaba al pueblo, no tenía pensado llegar hasta éste. Realmente, para ir caminando, el pueblo estaba un poco lejos y me llevaría bastante más de dos o tres horas caminando. Me agaché a coger una pequeña y fina ramina del camino, la cual fui partiendo en pequeños trozos que dejaba caer mientras tarareaba una música que mi madre solía tocar en el piano. Últimamente tenía esa canción metida en la cabeza, pero supongo que era porque era la que mi madre usaba los últimos días para enseñarme a tocar el piano.

Comenzó a correr una ligera brisa que movía las hojas de los árboles cuando soplaba una ráfaga más fuerte, provocando una extraña música entre ellos. Incluso en el arenoso y pedregoso camino, las ráfagas levantaban de vez en cuando algo de arena. Fue en una de esas ocasiones cuando me vi obligada a detenerme. Una de las ráfagas levantó tanta arena que tuve que cerrar los ojos cuando un poco de arena entró en ellos. Me detuve frotando mis ojos con los puños cerrados. Me lloraban y, aunque intentaba abrirlo, lo veía todo borroso a causa de las lágrimas. Y la sensación de que tenía algo en el ojo aún me duraba a pesar de que seguramente las lágrimas habían sacado las partículas de arena que se me hubiesen metido.

Tardé unos minutos en poder continuar el camino. Y aunque ya, al menos, podía caminar viendo dónde pisaba, aún me lloraban un poco los ojos y se me ponía la vista borrosa.


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Re: Juegos de niños

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