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La llamada del Caído

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La llamada del Caído

Mensaje por Xandrosis el Sáb Jul 21, 2012 1:43 am

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

La masacre infernal

Hace 200 años, en las cercanías de la comunidad de Zachnest, existió un enorme monasterio al que acudían personas de todas las razas y de todas las regiones de Noreth con el único objetivo de ser acogidos por los monjes sabios del Alba Roja y su misteriosa deidad y exclusiva.

Poco se sabía sobre estos monjes y sus creencias, pues al ser aceptado dentro de su círculo sacro debías hacer un voto de silencio bajo expulsión y muerte. Todo lo que la gente del exterior contaba sobre los monjes era que, a pesar de ser virtualmente mudos, sus actos de bondad y sus enseñanzas superiores los hacían personas iluminadas y respetadas por las comunidades colindantes a su monasterio.

La vida en el pantano era tranquila gracias a los monjes y sus pupilos y todo el mundo vivía en armonía tratando de seguir sus enseñanzas a pesar de no pertenecer al séquito. Pero un día, todo esto cambió abrupta mente.

Cuenta la historia que una noche, sin ninguna relevancia especial, una nube de intenso humo negro salió expulsada desde el interior del monasterio del alba roja y de él surgieron todos los males que la propia imaginación podría concebir. Demonios, diablos, criaturas del averno y muchos horrores sin nombre ni antecedentes aparecieron y llevaron consigo la muerte y la pestilencia a lo largo del pantano y sus pacíficas comunidades. Nadie lo sabe bien pues pocos sobrevivieron a lo que esa noche aconteció y los que sobrevivieron quedaron tan traumatizados por aquellos horrores del infierno que ni siquiera fueron capaces de entablar una conversación coherente de nuevo.

La masacre infernal, así le llamaron los reinos exteriores y los héroes que intentaron por todos los medios de eliminar aquellos males interminables. Sin éxito, pues el gran amo de esas fuerzas infernales debía ser erradicado de la faz de la tierra y esa si era una misión imposible de lograr.

Ghazrüll, que significa "Brindador de caos" en los dialectos inferiores, era el nombre que le otorgaron los magos de la época aunque nadie nunca supo su verdadero nombre. O quizá murió sin poder compartir el descubrimiento.

Las esperanzas estaban perdidas tras una contienda de más de tres meses en el exterior y el interior más profundo del gran monasterio del alba roja hasta que un día, antes del inicio del nuevo año, un grupo de poderosos hechiceros apareció tras una poderosa y deslumbrante estela de luz blanca que calcinó a todos los seres malignos del exterior del monasterio que osaron mirar directamente esa luz. Poco se supo de este evento, pues no parecía que existiese alguien capaz de acabar así con una fuerza demoníaca tan extensa. El Círculo de las Mil Estrellas era el nombre del grupo al que aquellos magos pertenecían, aunque no habían precedentes de la existencia de tal organización hasta ese momento.

De alguna manera, aquellos magos lograrían sellar la maldad de Ghazrüll en el interior del monasterio del alba roja exterminando a su vez todas sus fuerzas diabólicas y sacrificando sus propias vidas en el proceso, brindando la paz nuevamente a aquella zona que ahora era más un páramo de muerte que una comunidad en crecimiento.

El mal contenido en aquel monasterio maldito permanecería sellado por el resto de la eternidad y las fuerzas de Ghazrüll no volverían a escapar de su cautiverio por lo que restara de sus patéticas existencias, o al menos eso fue lo que se dijo al terminar aquella pesadilla terrenal.

Recopilación de mitos y leyendas olvidadas Vol. IV
~ K.P.



~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Habían pasado más de tres meses desde aquella ocasión en que el brujo demoníaco había logrado profanar la tumba de un poderoso y temible nigromante de la antigüedad. Muchos problemas le había causado tal campaña, pues uno no simplemente se adentra en la tumba de un mago y sale por la puerta de atrás. No, aquella situación requirió de mucho esfuerzo físico por parte del enclenque hechicero y mucha determinación mental como para lograr controlar a su esbirro demoníaco lo suficiente como para que no le matara en represaría por su esclavitud.

La tumba de Mortazz Grash había demostrado ser digna de la cantidad de historias y advertencias que Xandrosis había logrado recopilar antes de su campaña. Pero, a pesar de la cantidad de tesoros que se supondría ocultaba ese mago en su cripta, el brujo drow no fue capaz de conseguir ni uno solo de los artefactos que le habían llevado hasta esas desoladas e indomables tierras de soledad. Nada, a excepción de una misteriosa nota. Mas bien un pergamino muy gastado por el tiempo y la humedad. El pergamino había escrito a mano por el propio Mortazz Grash cuando sus huesos aún eran cubiertos por la carne y la sangre corría por sus venas.

El escrito hablaba sobre un monasterio maldecido con la presencia del mal mas puro y ruin. Al parecer un demonio de la segunda capa del infierno había logrado pasar al mundo terrenal por un método desconocido. El demonio conocido por el nombre de Ghazrüll, que significa "Brindador de caos" en el lenguaje arcano, era poseedor de una fuerza incomparable y un ejército de bestias atadas a su voluntad. Él y sus esbirros lograron llevar la devastación total de más de veinte ciudades humanas y élficas, en lo que hoy se conoce como el pantano de Swash, antes de haber sido derrotado por El Círculo de las Mil Estrellas y sellado en el interior del monasterio por el resto de la eternidad.

Pero, el pergamino de Mortazz Grash decía algo más. Y es que, siendo él uno de los magos que encerraron a Ghazrüll, conocía el método para abrir esas puertas nuevamente. Pero no sería una tarea sencilla de lograr. Se necesitaba de una buena cantidad de poder, entre otras cosas, pero esto no importó al brujo demoníaco. Xandrosis había localizado la fuente de un demonio sumamente poderoso y en sus manos yacía el método para llegar hasta él. Mucho menos se necesitaba para obligar al desquiciado hechicero a emprender un viaje en busca de nuevos conocimientos, por más depravados que estos fuesen.

Su primera parada, fue una villa cercana al monasterio. Una de las pocas aldeas que lograron sobrevivir a la terrible embestida del mal de aquella guerra inclemente. Una aldea llamada Zachnest.



La gente del lugar le había parecido interesante al brujo, el cual no sabía como llamar o clasificar a las personas que ahí habitaban. Carcasas vacías, cuerpos sin almas, ni muertos ni vivos, sin mente lo suficientemente cuerda como para abandonar esas tierras pestilentes pero lo suficientemente razonable como para hablarles y que te respondan con una mirada de recelo y des interés.

El brujo encontraba ese lugar bastante agradable. Tenía un pantano venenoso rodeado por peligros inimaginables y una cantidad suficiente cuerpos y mano de obra en caso de necesitar construir o destruir algo. Sin embargo no podía soportar el hecho de que, al amenazar sus vidas con los horrores de su mente incoherente, estas personas no mostraban signos de preocupación ni mucho menos de miedo y angustia. De hecho no mostraban reacción alguna a sus amenazas sin sentido y sus gritos enloquecidos habituales. Morir era una idea igual de irrelevante que vivir en esa miseria existencial, y el brujo no les haría el favor.

Decidido a llegar al final de su destino, el brujo continuó su camino a través del pantano. En más de una ocasión tuvo que detenerse a maldecir y a gritar iracundo gracias a lo complicado que era avanzar en aquel terreno lodoso y olores nauseabundos. Eso sin mencionar las veces en que simplemente se detenía para amenazar de muerte a algún demonio o aparición que siempre le seguía de cerca, pero que simplemente no estaba ahí. Pero nunca dejó e avanzar hacia aquél lugar en el horizonte. El lugar donde la negrura de la noche que se cernía sobre su cabeza se tornaba más oscuro de lo habitual. El monasterio de los monjes del Alba Roja estaba al alcance de sus manos y, a su vez, un poder indescriptible.

... Al fin... He llegado...

El edificio, alguna vez adornado con un trabajo élfico majestuoso, ahora se trataba de una gran edificación en ruinas. Enormes paredes rodeaban a lo largo y ancho del monasterio impidiendo la visión hacia el interior. Torres a punto de caer sobre sí mismas y algunas otras mucho más grandes y resistentes e lograban divisar por encima de las paredes y a través de la intensa neblina que de un momento a otro incrementó en cantidad. Las enormes puertas de madera encadenadas aún permanecían de pie y no mostraban daño alguno por el paso de tantos años, muestra de que el sello de aquellos magos permanecía vigente. Pero una presencia maligna llamaba la atención del brujo mientras este examinaba los alrededores. Una presencia que no había sido capaz de sentir si no hasta estar lo suficientemente cerca del monasterio. Se trataba de una presencia tan poderosa y antigua que el brujo se estremeció por más de diez segundos, aunque no pudo saber si había sido por miedo o simple emoción.

... Excelente esclavo - Dijo el brujo hablando consigo mismo - Tal parece que el pergamino de Grash estaba en lo cierto con respecto a este lugar maldito. Gargauth Indexis está vibrando como si quisiera que abriera sus páginas e invocara alguno de sus más profundos secretos, lo cual es una buena señal maldito diablo irreverente. Haber si ya vas respetándome un poco más y ... ¡No toques eso maldición! - Si alguien lo estuviese viendo pensaría que se trata de un simple loco, y tendría razón.

La ciénaga estaba extrañamente activa en los alrededores como si esperara algo más. Algo que quizá el brujo poseía... o alguno de los viajeros que, atraídos por ese mal tan misterioso, habían llegado al pantano de Swash.

Spoiler:

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Re: La llamada del Caído

Mensaje por Nikulin el Dom Jul 22, 2012 1:56 am

La muchacha corría, acercándose con desesperación más y más a su hogar. Ella no tendría más de quince años y vivía en un pequeño "poblado" sin nombre, si es que unas siete u ocho casitas perdidas en el pantano pueden ser llamadas así. El sol aún estaba alto, de hecho habían pasado apenas un par de horas desde el mediodía, y sin embargo se encontraba escapando por su vida. ¿De qué escapaba? ¿Qué criatura podría amenazar su existencia? Pues en realidad muchas en aquél pantano, pero todas las monstruosidades locales eran principalmente nocturnas. Entonces, ¿qué ocurría?

La muchacha corría y miraba con terror hacia adelante, a los lados, atrás e incluso hacia arriba entre los árboles pues no sabía a dónde se había ido aquello que la perseguía. Sin embargo, repentinamente, su muerte llegaría de forma inmediata cuando una criatura alada y gris caería desde algún lado del cielo como una roca, rompiéndole el cuello y dejándola sin vida al instante.

Entonces, el monstruo alado, la Gárgola Nikulin, comenzaría a comerse el flaco cuerpo de la niña. Hacía varios días que no comía nada, pues su viaje errante lo había llevado hasta esas tierras extrañas en las que cazar con tantos árboles y niebla le resultaba muy difícil. Así, abriendo las ropas de la presa con sus grandes garras comenzaría con su "arte". Pero su calma se vería rápidamente interrumpida por gritos graves.

La muchacha no estaba sola en realidad y unos dos hombres, el padre y el hermano de la víctima, venían tras la gárgola. Y sin tener mucho tiempo, el monstruo alado tomaría el cuerpo muerto y desplegando sus alas inmensas levantaría vuelo para poder comer más tarde.

Las horas pasarían y Nikulin seguiría volando con su víctima muerta entre sus garras traseras. Ahora la noche ya cubría el cielo lúgubre de esas tierras y al parecer sus perseguidores habían perdido el interés en él hacía ya un buen rato. Todo parecía indicar que podría comer con calma, solo debía buscar un lugar dónde bajar.

Así, por casualidad tal vez, llegaría hasta las ruinas de un edificio con numerosas torres. Al parecer ningún humano ni ninguna otra criatura se encontraba cerca de aquél lugar, lo cual lo hacía ideal para descansar y comer. Entonces descendería y caminaría de manera similar a un gorila arrastrando con su mano derecha el cuerpo tomado por el brazo derecho de la difunta y usando su brazo izquierdo como punto de apoyo.

Sin embargo, su cena se vería nuevamente interrumpida pues, al doblar alrededor de los restos de lo que alguna vez fue una torre, vería una forma humana. Sorprendido, pues estaba tan concentrado en su comida que había ignorado cualquier olor u sonido, se quedó paralizado mirando con sus ojos blancos a Xandrosis.
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Re: La llamada del Caído

Mensaje por Gaeren el Mar Jul 24, 2012 9:21 pm

Thurindôr… Me despedí de mi hogar dedicándole una mirada de indiferencia, de tedio, de hastío. Cuántos años desperdiciados en aquél agujero… Aunque, bueno, iba a volver. Quizás en unos cien o doscientos años, no lo había premeditado en absoluto.

Salí del Bosque de Physis a caballo, siguiendo un camino ya trazado. La intención del viaje era explorar nuevos territorios y si para eso tenía que pisar un camino de tierra, lo haría. Agarré fuertemente las riendas del caballo y le tiré hacia abajo, para ponerle las orejas a mi altura, ya que yo estaba en el suelo, y le susurré en élfico:

-
Sigue el camino y no te detengas a no ser que yo te lo ordene.

Miré hacia un lado y vi a Esclavo, con la mirada bajada tal y como le había enseñado. Odiaba que me mirase a los ojos por su propia voluntad, no se merecía observarme directamente a no ser que yo así lo quisiese.

-
Y tú, esclavo, más te vale alcanzar al caballo o, al menos, no distanciarte mucho de nosotros o te reventaré a patadas -le agarré la cara con la mano y le hice mirarme a los ojos mientras le clavaba ligeramente las uñas-. ¿Me has entendido?

El muy desgraciado asintió silenciosamente, apartando la vista. Su docilidad me encantaba. Estallé en una carcajada y me monté al caballo de un salto.

Nuestro viaje se desvió hasta la línea de la costa, la cual seguimos religiosamente durante toda la travesía. Procurábamos salir de noche, la luz del sol no era de mi agrado y me dañaba la vista, cosa que no era buena pues necesitaba mis sentidos alerta en todo momento. Durante el recorrido observé arboledas, pequeños poblados e, incluso, ríos. Cuando llegamos al primer río, me bajé del caballo y le ordené que volviese a Thurindôr, así que, Esclavo y yo proseguimos a pie desde entonces.

No recordaba cuánto tiempo hacía que habíamos partido mi colonia natal, del ya lejano Bosque de Physis, seguramente habían sido casi dos semanas. También es cierto que el tiempo para nosotros, los elfos, es distinto al de los humanos. Los días pasaban como horas, quizás de un modo más fugaz, así que nunca me preocupé en contar las horas de luz y las noches que pasaban, además, me importaban una simple mierda.

Por fin llegamos a un sitio lúgubre en el que sus tierras eran grandes charcos de lodo. Aquella asquerosidad pegajosa me ponía de mal humor, pero, gracias a mi peso liviano y a mis movimientos ágiles, logré salir de ellos rápidamente, seguida por mi mascota. No muy lejos de aquél enfangado y del camino que nos habíamos limitado a seguir, había una construcción ya en ruinas. Lo miré con curiosidad. Percibí que allí, de pie, había una figura murmurando una serie de sandeces. Le hice una señal con la cabeza a Esclavo y procedí a dirigirme hacia allí. Algo me decía que iba a ser una aventura interesante.





Invitado, no me hagas reír. ¿De verdad crees que me voy a doblegar ante ti?
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Re: La llamada del Caído

Mensaje por Iron el Jue Jul 26, 2012 6:31 pm

Aunque los huesos sean blanqueados al sol
Humedecidos por aguas estancadas
Carcomidos por el tiempo y las eras
Aun tendrán suficiente fuerzas para una última caminata.

Christian Chacana 26 de julio de 2012

Ya había pasado varios meses desde la liberación del túmulo, o quizás su reconquista, la enorme edificación contaba con innumerables habitaciones, el invierno había caído, y mientras los soldados se calentaban en fogatas y braseros, aquella habitación era un tempano de hielo, en la chimenea las cenizas se habían congelado, formando una amalgama dura, apenas una vela se mantenía danzando por el viento que se colaba por las grietas de los muros, los tapices rasgados, los símbolos sacros destrozados, las estatuas imperiales hechas añicos, incluso las cruces imbuidas en palabras sacras habían sido golpeadas hasta convertirse en hierros informes. Por el pasillo uno de los soldados avanzaba, cubierto pro gruesas pieles caminaba por el pasillo, tocando la pesada puerta y abriéndola lentamente, tan solo al entrar pudo ver como su aliento producía vapor y al oscuridad reinaba aquellos muros, con la única luz de la vela que trataba de mantenerse con vida, el soldado miro entre las sombras, a la vez que una de ellas se movía con vida propia, con un libro entre sus manos, Iron General del Túmulo, Liche condenado y olvidado, el soldado espero que la figura le hablara, aun cuando ya habían pasado varias semanas al servicio de aquella criatura, su sola presencia traía cierto temor a los propios soldados del ejército, los minutos pasaron y el liche poca atención le prestaba a el soldado, el cual sentía que sus huesos eran calados por el penetrante frio, sin esperar más el soldado abrió sus labios, pero sintió como estos se habían pegado entre ellos por el frio, en aquel instante el liche se giro, las malsanas llamas de sus cuencas se clavaron en los ojos del soldado, quien tuvo la sensación de hielo en sus venas, el liche comenzó a avanzar hacia él, dejando caer el libro el cual piso con desprecio, su armadura sonaba, a la vez que estiraba su mano hacia el hombre, el soldado sintió que un sudor frio recorría su espalda, cuando al garra del liche se detuvo a milímetros de su piel.

-Habla...-


Con voz metálica el liche dejo al soldado, para girarse hacia la ventana y contemplar la extensión que se podía vislumbrar, el soldado suspiro y se giro hacia su general, colocándose en posición y a diferencia de la voz anterior, este hablo con calma, ya que aun era demasiado joven y apenas había pasado la veintena de años.

-Señor, como ordeno todo está listo para su viaje *guardo un instante silencio y dejo salir la duda que el aquejaba* si me permite preguntar… ¿Cuál es la causa de su viaje?, las órdenes del General Khaelos fueron mantener el Túmulo protegido, por ello quedo usted a cargo señor…-

-Los soldados se mantendrán aquí, el teniente hará bien su trabajo*comenzó a decir con aquella voz de ultra tumba, sin siquiera mirar al soldado* mis asuntos son míos únicamente… y de nadie más… dime soldado ¿Cuántos prisioneros nos quedan aun?-

El soldado enmudeció un segundo, sabía lo que significaba esa pregunta, casi con un susurro pronuncio el numero “Diez”, fue más que suficiente, ya que el liche se giro hacia él y con ordenes muy simples, le ordeno que los preparara para su ejecución, el soldado hizo una reverencia y salió hacia el patio central, en media hora los prisioneros estaban de rodillas, mirando el suelo, semi desnudos y encadenados, el tiempo de hambre y de sed había marcados sus cuerpos, mas no sus espíritus, uno de los prisioneros era uno de los tenientes y mientras los soldados les vigilaban, proclamaba palabras de odio hacia los tenebres, pronto Iron bajo las escaleras, habían palabras y relatos de él que se contaban entre los prisioneros y soldados, el liche miro a cada uno de los prisioneros, mas el teniente se levanto y escupió hacia este, aunque aquel proyectil termino en el suelo a los pies de Iron.

-Blasfema criatura, aberración de la naturaleza, te quemaras eternamente entre las llamas de la purificación, tus gemidos serán al melodía que nos llevara hacia el paraíso prometido, nefasta abominación, arrepiéntete de tus crímenes y acepta a nuestro señor, acéptalo y quizás tu castigo nos era tan severo…-

Como recompensa simplemente se escucho una risa, proveniente de la quijada del esqueleto, lentamente avanzo, mientras los girones y restos de aquella túnica se movían con vida propia, los incensarios tintineaban al chocar contra el metal que protegía sus huesos, sus garras sonaban como si fueran cuchillas siendo afiladas. Con fuerza estas garras tomaron por el cuello al imperial, levantándolo del suelo un par de centímetros, el prisionero miro a las cuencas vacías del no muerto, mientras las garras lentamente apretaban la carne desnuda.

-Los imperiales… solo sirven de alimento, sus oraciones no son nada para mi, sus salmos son solo ruido y aire en mi presencia, ustedes no son más que la comida que necesito… agradezcan que no sufrirán en sus propias flamas, si no que desaparecerán, en el olvido, como si jamás hubieran existido, no verán a su patético dios, no contemplaran lo que se les ha prometido… simplemente serán olvidados-

Iron levanto su otra mano y como si fuera una daga golpeo con sus dedos el pecho del prisionero, sus dedos se incrustaron varios centímetros entre las costillas del prisionero, la sangre comenzó a brotar desde las heridas, manchando el metal de los guantes, con fuerza apretó sus garras, el sonido de las costillas fracturándose fue más que notorio, junto con el grito de dolor ahogado del imperial, lentamente sus garras se incrustaban más y más en la carne, rompiendo mas los huesos con su propia fuerza, el liche no pronunciaba ninguna palabra, mientras el resto de los prisioneros miraban con pavor lo que hacían, algunos alzaban plegarias a su dios, otros simplemente se habían orinado encima, de pronto algo surgió desde el pecho del hombre, como una flama verde que danzaba entre las garras del liche, como si fuera un desperdicio Iron dejo caer el cuerpo del teniente, con los ojos abiertos al igual que su boca, sus iris habían perdido el color, mientras de la armadura del no muerto la sangre manchaba el piso, las cuencas vacías de este se clavaron en la flama que intentaba huir de su mano, y abriendo su quijada la devoro ante los ojos de los demás prisioneros, como si fueran fuerzas renovadas, la armadura comenzó a moverse, los engranajes visibles a girar, y a producirse aquel oscuro vapor que salía de su espalda, con lentitud su “rostro” se giro hacia los demás prisioneros, los cuales casi podían imaginar la sonrisa vil de la criatura.

En aquellos años de guerra los soldados estaban acostumbrados a ver crueldad y sangre, a escuchar los gritos de aquellos que eran sus enemigos y también de sus compañeros, pero desde que aquella vil criatura había sido liberada, habían visto un nuevo horror, muchos de los soldados del ejército no el temían a la muerte, ya que incluso en ella podrían ser útiles a la causa y cuando hubieran logrado su victoria, sus propios dioses les entregarían su justa recompensa, pero con aquella abominación era diferente, el espíritu, el alma era arrancada del cuerpo y consumida, destrozándola y haciéndola desaparecer, como una muerte definitiva para cualquiera que fuera su alimento, quien sabe … quizás cuando no hubieran prisioneros consumiría a su propio ejército, los soldados vieron como Iron arrancaba un alma tras otra, los gritos resonaban en los muros, el eco se mesclaba con los nuevos cuando los cuerpos eran arrojados ya sin ningún valor para la bestia. Cuando el ultimo cuerpo se enfriaba y su alma luchaba inútilmente, diez cuerpos estaban apilados, como si fuera el más delicioso de los manjares sus mandíbulas lo trituraron, “tragando” y alimentando su decadente cuerpo, su seco corazón y marchita alma, durante un instante Iron permaneció inmóvil, como meditando sus actos, pero de un súbito movimiento miro hacia sus soldados, hablándoles con voz de ultratumba.

-Mi viaje comienza ahora… debo de recuperar lo que perdí hace tantos siglos *mirando a uno de los soldados de más alto rango* teniente queda a cargo del Túmulo, si llega el Conde Kohlheim, simplemente dígale que recupero a mis mascotas…-


Durante casi un mes de viaje el general desapareció de cualquier vista, usualmente se escuchaban relatos sobre una “armadura esquelética” que rondaba algunos caminos, alejándose del túmulo y extrañamente acercándose a el pantano Swash, el general Iron se dirigía a unas antiguas ruinas, las cuales en la época en que el estaba con vida, habían sido cede de una extraña, por lo menos para él, congregación de monjes o sacerdotes, con dificultad paso por las zonas más resistentes, mientras con lentitud sentía que el hambre comenzaba a aumentar, ya que era lo único que podía sentir, el frio, el calor eran lo mismo para él, el romperse un hueso no tenían mas importancia que el roce del viento, cuando las ruinar estuvieron a la vista, su armadura comenzó a tintinear con sus movimientos, no había sido buena idea irse solo, pero lo prefería antes de tener que preocuparse por soldados, y como siempre había pensado, un solo individuo es menos notorio que varios de ellos, con cada paso las rocas cortadas se elevaban a ambos lados de él, la hierba crecía pero erráticamente y el moho aun intentaba consumir las rocas, el general solo esperaba que su mascota” aun fuera de utilidad, mas cuando llego a lo que antiguamente habría sido el primer salón de aquel lugar, se detuvo, ante sus cuencas vacías habían varias criaturas, para su fortuna “vivos”, lo que significaba alimento en una emergencia.
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Re: La llamada del Caído

Mensaje por Eva Nicodemeus el Lun Jul 30, 2012 5:03 am

Riga me miraba con su inquietantes ojos dorados como intentando descifrar en ellos lo que en ese momento pasaba por mi mente. Mi mirada se clavaba en el único y minúsculo rayo de luz que se colaba entre las ramas de los arboles de aquel tejado natural. Cuando lo miraba recordaba todo aquello que había perdido, revivía ese febril anhelo de poder caminar de nuevo bajo la luz del día, que el flamante astro calentase mi fría piel y poder contemplar ese infinito cielo azul. Sacudí la cabeza para intentar disipar esos pensamientos que ya eran tan comunes en mi como el hecho de mi propia existencia, y acaricie el cuerpo escamoso y sinuoso de mi serpiente, no había nada que calmase más mi ser que contemplar aquellos ojos y recordar a mi querida mentora.

Me levante de la carreta con Riga enroscada a mi cuerpo y me dirigí a la parte posterior de la misma.

-¿que crees que nos deparada hoy la noche?

Como era normal y cuerdo no espere respuesta de la serpiente. En voz baja pronuncie las palabras que abrían el sello del baúl, que se encontraba amarrado a la parte posterior de la carreta, y este se abrió con un leve crujido dejando a la vista su contenido.

-Umhh, difícil elección mi querida amiga.

Rebusqué sin cesar en el baúl hasta que me tope con un bonito vestido rojo que me pareció ser el perfecto para aquella noche. Tendí el brazo a la carreta y la serpiente rápidamente lo entendió, repto por él y se acomodo cerca de baúl aun sin dejarme de mirar. Me desvestí sin pudor alguno, sin preocuparme de que alguna presencia no deseada pudiese estar rondando por el bosque y se topase con tal magnifica vista, y me acomode el vestido rojo.

Al poco emprendimos el camino, resulto ser de lo más desquiciante sacar la carreta de entre los árboles y cuando al fin alcanzamos el camino la noche ya había caído sobre nosotros. Continuamos el sendero hasta que la flora que nos rodeaba empezó a cambiar, el paisaje se volvió triste, los arboles aquella zona eran mas altos pero sus ramas carecían de hojas, la hierba era sustituida por barro y poco a poco el camino se iba volviendo mas fanganoso. Las ruedas del carro llegaron a un punto que ya no podían continuar, y me di cuenta de que el resto del camino tendría que hacerlo a píe. Lo que me daba lugar a una interesante pregunta ¿ a donde me dirigía?

Saque el carreta del camino y me resulto una tarea aun mas desquiciante, el caballo no quería ayudar, al igual que a mí aquel lugar no le agradaba nada. Lo aparte lo suficiente para que no se viese desde el camino y ate las riendas de Destino a un árbol.

-Quedate aquí, voy a ver que hay mas adelante y vuelvo a por ti.

Me aleje sin dejar de mirar la carreta, Riga reptaba a mi lado, parecía la única que disfruta de aquel lugar. Las botas se pegaban al barro, y la falda cada vez pesaba mas, arrastrando con ella la tierra húmeda. Pero en ningún momento se me pasó por la cabeza darme la vuelta y así continué caminando, sin saber a donde iba solo caminando hacía delante.

Al final llegue a una edificación a la que lo años no la habían tratado muy bien, estaba completamente en ruinas, pero sus paredes eran bastante solidas y parecían que aguantar, camine rodeando las paredes de la edificación en busca de lo que quedase de su entrada. Algo extraño me turbaba de aquel lugar pero no llegaba a comprender el qué. No llegue a torcer la esquina, escuche una voz y preferí no delatar mi presencia, me asome ligeramente y observe a la figura dueña de aquella voz. Pero ahí no se acababa la cosa, él no era el único, había mas seres.
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Re: La llamada del Caído

Mensaje por Xandrosis el Mar Jul 31, 2012 2:52 am

El brujo, de muy mala reputación en la infraoscuridad de donde procede, daba vueltas erráticamente sobre el fangoso terreno cubierto de hierbas y alimañas que se apartaban ante los molestos pisotones del enclenque usuario de la magia demoníaca. Xandrosis hablaba consigo mismo y, al parecer, discutía con alguien más. Alguien que no era visible, o siquiera real.

El viaje va a rendir buenos frutos sabandija. Ya lo veraz - Dijo mientras apuntaba hacia el cielo por encima de sus hombros - Te haz reído de mí demasiadas veces gusano, pero en esta ocasión tengo razón. El pergamino me trajo hasta aquí, y el libro de los nueve infiernos reacciona ante esta presencia - Comenzó a reír, como si se estuviese burlando del ser con el que hablaba - Si, esa presencia que te está haciendo cagarte en tus inmundos harapos.


El monasterio del Alba Roja

Las puertas se erguían frente al brujo manteniendo la gran parte de su original estructura. Siendo unas simples puertas de madera, posiblemente de roble o encino, era impresionante pensar que después de mas de doscientos años se encontrarían con tan pocos signos de deterioro ambiental teniendo en cuenta la región en la que este monasterio estaba erigido.

El brujo estaba impaciente. Lo delataban sus pasos y sus movimientos de manos mientras inspeccionaba la puerta y el misterioso candado que mantenía sellada dicha entrada. Una fina cadena de plata colgaba sin tensión alguna frente la enorme puerta de madera, siendo un pequeño candado de origen élfico lo único que la mantenía suspendida en ese lugar.

Sin éxito, el elfo intentó abrir la puerta por la fuerza pero no la logró mover un solo centímetro. El problema frente a él era evidente y poco paso para desesperarlo.

¡Maldita puerta! - Gritó mientras intentaba empujarla con todas sus escasas fuerzas - ¡Abre! ¡Abre maldita! ¡Abre! - Intentó durante largos diez segundos hasta que por fin se dio por vencido. Tras limpiarse el sudor con la toga comenzó a lanzar maldiciones en el idioma de los Drow y a continuar su monólogo insano - El problema es evidente... debo empujar con una fuerza mayor... - El silencio le invadió por unos segundos. Su mirada se desviaba por encima de sus hombros y repentinamente cambió su gesto por un ceño fruncido demostrando un repentino enojo - ¡Cállate! ¡Es obvio que mi problema es la cadena y no mi fuerza física! ¿¡Crees que no lo sabría!? - El silencio volvió a invadir al brujo, el cual continuó meditando parado en ese lugar.

De pronto, una figura avanzó hacia él proveniente de la maleza del pantano. Era una figura femenina de piel tan oscura como el fango que cubría sus delgadas piernas, según la percepción del mago el cual la examinó rápidamente de pies a cabeza tratando de desviar su brillante mirada carmesí. Encontraba cierto interés en ella, pero aún no sabía que era.

Dime mujer... - Dijo el brujo mientras percibía como se acercaba la hembra de piel negra - ¿Eres estúpida o solo eres curiosa? - Su mirada cruzó el horizonte para posarse sobre los ojos de la mujer que sin duda había sido ofendida por tales palabras provenientes de un varón de su misma especie - ¿Que hace un par de Drows plebeyos como ustedes en este pantano olvidado por el mundo? - La presencia del esclavo de la mujer no había pasado desapercibida para Xandrosis - Habla hembra, o retira tus ropas si lo que buscas es simplemente algo de diversión nocturna con este fino espécimen - El brujo escondía su amplia e irreverente sonrisa detrás de su cofia oscura mientras presumía sus cachas carentes de fuerza, más huesos que carne y musculatura.

El brujo no esperó la respuesta de la increíblemente ofendida mujer, pues parecía que por su mente vaga pasaban otros pensamientos mucho más interesantes. Pensamientos y sensaciones que aumentaban aún más su siniestra sonrisa.

¡Röz Volcom! - Dijo mientras elevaba con su mano izquierda el gran libro de forro infernal que firmemente mantenía sujetado - ¡Baal'Croxis! - La portada del libro se abrió violentamente mientras un fulgor carmesí emanaba de los ojos del invocador. Las páginas del libro se agitaban sin sentido y, en cuestión de un par de segundos, el suelo frente al brujo se fracturó y de él emergió un ser demoníaco alado el cual dirigió una mirada de odio al brujo y una de curiosidad a su entorno.

Sin decir palabra alguna, el demonio invocado alzo el vuelo a una velocidad similar a la de un ave de caza. Parecía emocionado, y el brujo también.

En cuestión de segundos, el demonio recorrió la parte mas alta de la torre más cercana a la entrada del monasterio y surcó los aires por encima de la maleza que rodeaba el pantanoso lugar antes de volver con cierta violencia hasta la posición de su amo, interponiéndose entre la mujer y el invocador.

Crooz'tull... - Dijo el demonio mientras miraba con cierto desprecio al mago - Una interesante pradera llena de vida, amo... - Habló en el idioma común, en señal de superioridad ante su amo. Usualmente lo hacía para molestar a Xandrosis, pero en esta ocasión parecía que nada removería esa sonrisa de su rostro - Crooz'tull... cinco entidades... tres más muertas que vivas... una más que no reconozco... y una que sí... - Dijo el demonio mientras comenzaba a esbozar una sonrisa pervertida y perturbadora. Su voz rasposa solo aumentaba la agresividad que emanaba este ser, del cual poco se podría averiguar sobre sus verdaderas intenciones.

Muy bien - Dijo el brujo - Retírate de mi vista y ve a buscar algún indicio de magia antigua similar al de esta cadena. Y si encuentras alguna entrada házmelo saber de inmediato sabandija - Tras sus órdenes, el demonio alado asintió con pocos deseos de cumplir tales encargos pero sin poder hacer nada al respecto, y se retiró.

Una vez más, el elfo miró a la mujer y buscó con su mirada en las direcciones que le había señalado el demonio tratando de descubrir las presencias presentes en el lugar.

Se que están ahí y pueden escucharme - Dijo en un tono de voz más elevado - ¿A que esperan? Acérquense que no muerdo, pero cuidado con Zull'Fogras pues el sí que muerde - Señalaba por encima de sus hombros como si hubiese alguna criatura ahí, pero en realidad nadie comprendía de que hablaba el chiflado mago invocador de demonios - Les tengo una oferta que seguramente encontrarán irresistible... ¿Que? ¿Seguirán fingiendo que no me escuchan?...
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Re: La llamada del Caído

Mensaje por Gaeren el Sáb Ago 04, 2012 5:54 pm

A cada paso, la silueta se iba tornando más nítida, haciéndome ver un tipo con una túnica ceremonial de color tan oscuro como la propia noche, lo que le hacía parecer una sombra. De pronto, se giró hacia mí, mostrándome sus ojos rojizos y, no sólo atreviéndose a dirigirse a mí, sino que, además, me llamó estúpida. Gruñí y entrecerré los ojos mostrándole cuan ofendida estaba por su comentario impertinente.

-
¿Quién te crees que eres para llamarme estúpida…? –mi pregunta iba adquiriendo un tono cada vez más elevado a medida que iba dirigiéndome a aquella sabandija hasta que al final levanté la voz, señalándome con el dedo índice- ¡… A MÍ!

Apreté los dientes, abriendo mis labios para mostrarle mi afilada dentadura y mis colmillos puntiagudos para seguir hablándole, con palabras llenas de odio. Nadie se atrevía a pisotearme de buenas a primeras:

-
Yo no soy ninguna plebeya, ¡soy Gaeren Rhovaneb de Thûrindor! –le di una patada a Esclavo, haciéndole caer al suelo- Este saco de mierda sí que es un plebeyo. No oses volver a ponerme a su nivel.

Pensaba que no podía enfurecerme más hasta que me insinuó que, si lo que quería era tener sexo con él, que me arrancase la ropa. Parecía estar poco interesado en mi repuesta, aún así, di una carrerilla rápida para ponerme delante de él, desenvainando la espada.

-
Lo único desnudo que vas a ver de mí es la poca ropa que llevo ahora mismo y el filo de mis armas.

Entonces, unas extrañas palabras salieron de su boca. Parecía una especie de hechizo. Le miré con el ceño fruncido y envainé de nuevo mi arma. Poco después, un demonio emergió de la nada. Hechizos de invocación… Dije con un susurro, apretando los dientes. El ser infernal voló como si fuese un águila. Seguí su trayectoria con la vista. Finalmente aterrizó justo en el medio de donde nos encontrábamos el mago y yo, dedicándole unas palabras que apenas presté atención.

Así pues, desapareció. El hechicero volvió a mirarme, con lo que le respondí con otro gruñido. Después, miro hacia otros lados, hablando retóricamente. Me giré sobre mí misma para ver si en realidad había alguien o, definitivamente, ese individuo era asiduo a mantener conversaciones con el aire que flotaba.





Invitado, no me hagas reír. ¿De verdad crees que me voy a doblegar ante ti?
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Re: La llamada del Caído

Mensaje por Eva Nicodemeus el Lun Ago 06, 2012 1:25 pm

Había una linea muy fina entre la cordura y la locura, aquel ser parecía haber cruzado aquella franja hacía ya mucho tiempo, o no. Me recordaba a otro individuo que conocí, un anciano decrepito que solía decir que hablaba con su difunta esposa, la gente se burlaba y no acostumbraban a escucharle, pero en aquella enloquecida mente había una sabiduría que siempre me fascino, y entonces porque no darle un voto credibilidad, en esta existencia hay demasiadas cosas que no podemos llegar a comprender, porque podría ser tan inverosímil que hubiese personas que veían lo que nuestro ojos nublados no podían llegar ni a vislumbrar.

Apoye la mano en la fría piedra del edificio y me asome por la esquina un poco mas asegurándome que no me descubría en mi arduo deseo de tener una mejor perspectiva de lo que ocurría. Alguien más había hecho acto de presencia, una mujer de tez morena y, de largas y puntiagudas orejas que descubrían su condición, y la acompañaba otro congénere suyo en este caso un varón que caminaba compungido, claramente sabía quien de los dos tenía la voz cantante. Empezaron una conversación con el lunático pero tuve que desviar mi atención. Sentía un cosquilleo en los dedos como si algo se estuviese moviendo, no era desagradable me hacía cosquillas y me gustaba. Mi mano se encontraba en el camino de un peluda araña que había empezado a caminar por mi brazo encontrándolo mas atractivo que la fría pared. Me la quede mirando mientras se acercaba lentamente hasta mi cara, antes de que lo hiciese cargue con un dedo y lo solté sobre estampandola contra la pared.

-Lo siento amiguita pero no me resulta seductora la idea de que tu peludas extremidades caminen por mi hermoso rostro.

Volví la atención a la escena que había tomado otro camino en mi lapsus. El lunático había invocado un ser que aunque lucia un esplendidas alas su monstruosa figura no podía compararse con la de una hermosa ave. La verdad es que servirse de criaturas tales como aquella abominación debía ser bastante útil, había demasiadas perversiones que se me pasaban por la cabeza, su espantoso aspecto era la perfecta imagen de la pesadilla de cualquier mortal, un hecho que volvía mas apetecible cualquier comida. Pero en aquel momento resulto ser una desventaja, pues había sido descubierta, y no solo yo por lo que parecía. Cruce una mirada con Riga y la tendí mi mano para que reptase.

-Hora de marchase, no tengo ganas de ensuciarme con estos seres.

Me gire y comencé a caminar cuando la voz del hechicero me dejo paralizada, no estaba ofreciendo una oferta, acaso aquel ser podía si quiera imaginar algo que pudiese interesarme, pero si lo que quería era llamar mi atención lo había conseguido, y no solo por el numerito anterior, había lanzado en anzuelo y había pescado mi curiosidad. Camine despacio hasta ellos con un traviesa sonrisa en la cara que tenía como objetivo dejar visibles mis afilados colmillos.

-Parece que una no puede caminar tranquila de noche sin que la descubran, y yo que creía que iba a ser aburrida.

Mis ojos estaban clavados en el lunático, pero no solo él captaba mi atención, el aroma de algo delicioso había llegado hasta mi exquisito olfato, y era la sangre de la mujer, dulce y a la vez salvaje, un aroma embriagador, su corazón palpitaba con fuerza como si me llamase, y tenía que confesar que nunca había probado la sangre de drow. Pero había tiempo para todo y ahora mismo tenía mis prioridades.

-Si no es tu vida lo que me quieres ofrecer ¿que es?
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Re: La llamada del Caído

Mensaje por Nikulin el Mar Ago 07, 2012 5:46 am

OFF: Había hecho un post hace algunos días, pero no sé por qué se me borró y luego no me dieron ganas de postear, jajaja! Pero aquí estoy! Very Happy

ON:

Aún medio escondido entre unas piedras, la Gárgola se había quedado inmovil ante todo el movimiento que se estaba llevando a cabo cerca suyo: primero un extraño sujeto hablaba solo, golpeaba contra algo que él no llegaba a ver y finalmente continuaba gritando; luego aparecerían una pareja de elfos oscuros que iniciarían una conversación con el extraño loco, quien para entonces, además, había hecho aparecer de la nada a otra criatura similar a Nikulin. Y como si esto no fuera poco ahora se hacía presente una mujer más.

Claramente la cena de Nikulin se vería interrumpida pues al parecer aquél extraño invocador se había percatado de la presencia de todos los que allí estaban y ahora los invitaba a acercárseles. ¿Sería una trampa? Podría serlo pues la Gárgola ya había tenido situaciones similares, sin embargo no había nadie cerca que estuviera tras su cabeza -según lo que él podía llegar a saber-. ¿Qué hacer entonces? Si hubiese tenido una mente más brillante, el monstruo gris habría desarrollado algún plan malvado, pero lamentablemente no era tan inteligente. Apenas mantenía una conversación en la lengua común de las razas si es que no se usaban palabras muy complicadas u oraciones muy largas. Lamentablemente, al parecer, solo quedaba una opción.

Arrancando la pierna entera desde la cadera del cuerpo muerto, Nikulin se aseguraría llevarse al menos algo que masticar mientras "conocía" a los invitados. Entonces, con la extremidad muerta y chorreante de una sustancia espesa y oscura (sangre coagulada) tomada con la diestra, el encorvado monstruo saldría de su escondite a la izquierda del invocador y se acercaría lentamente.

Su aspecto era el menos agradable de los presentes hasta ahora, pues no era hermoso como la vampiresa o como la elfa, sin embargo aquello no le importaba. Ahora su mente se concentraba en una cosa: trabajo, pues era lo que el Invocador les había ofrecido.

- Grrrrrrrrr -comenzaría con un largo y grave gruñido-. ¿Trac-jo? ... ¿Trabaco? ... ¿Trabbjjo? Nikulin "trabjo" (trabajo). Nikulin busc-ca y trrae.

Con una voz extraña de descifrar, entre rasposa y de tono medio, el ser intentaría hacerse entender como podía, señalándose con su mano libre cuando se nombraba para luego señalar al Invocador al referirse al trabajo, pues no era hábil en las conversaciones. Sin embargo ya había hecho trabajos de "busca y trae" a cambio de comida y sabía que donde había más de un elfo oscuro y sujetos de aspecto extraño, seguro encontraría el trabajo que necesitaba.
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Re: La llamada del Caído

Mensaje por Iron el Jue Ago 09, 2012 4:44 am

Palabras y tratos
Sustos y amenazas
Susurros en la fría noche
La piedra desnuda gritando de dolor
Porque contiene a monstruos antiguos

Christian Chacana 08 de agosto de 2012

Aquella criatura que rechazaba a la muerte definitiva y que de cierta forma danzaba diariamente con ella, alimentándose de su mano y contemplando su trabajo, observaba los acontecimientos de los cuales era testigo, uno a uno los personajes de esa obra macabra se presentaban, cada uno de ellos representaba su papel adecuadamente, aquel alto y enmascarado demostraba locura pero también cierto poder, ya que la locura no siempre está ligada a la debilidad y muchos de los mas poderosos seres han perdido la cordura y el sentido de la realidad, viviendo y gobernando mundos imaginarios e ilusorios, donde vierten sus más oscuros deseos, aquel mortal debía de ser vigilado, la criatura que había traído desde otro plano había denotado su cualidad de invocador, por lo que era doblemente peligroso, aun así la criatura debía de observar antes de actuar. La siguiente en presentarse fue una hembra de piel oscura, casi negra, cabello blanco como la plata o el rostro de la luna, seguido por lo que parecía ser un esclavo, su forma de hablar denotaba no solo su raza, si no su estatus, las hembras drow demostraban gran orgullo y no se dejaban pisotear por ningún ser, especialmente machos, aunque no parecía una dificultad, debía de analizar la situación correctamente, cualquier drow podría tener más de unas sorpresa, especialmente cuando se sentían acorralados o incluso tocados por el miedo. Acto seguido una mujer, aunque no parecía más que una simple humana algo más pálida, podría ser útil como alimento, ya que no pareciera tener otro objetivo con su existencia, aunque eso podría cambiar si demostraba alguna habilidad útil. El ultimo en presentarse de aquellos individuos había sido una bestia, casi un animal, y por la forma en que hablaba, no parecía con demasiada inteligencia, aunque su enorme cuerpo era perfecto para entretener a las alimañas si atacaban, su lenguaje parecía ser del tipo humano degradado junto con gruñidos, cada uno de los presentes era curioso, quizás era tiempo de que algo contrario a sus propias naturalezas surgiera de entre las sombras.

Lentamente se movió, cuando escucho aquel sonido, un chillido un gruñido, el sonido de una bestia acercándose, entre los matorrales surgió aquel animal, un jabalí macho, aquella monstruosidad había estado pisando la guarida del jabalí y como defensa ahora cargaba contra aquel saco de huesos, su cuerpo marrón cubierto de pelos era como una mole de carne tratando de embestir, sus colmillos apuntando hacia el cielo, su hocico cubierto de espuma, el golpe era inminente y la criatura simplemente esperaba, el golpe fue tremendo, lo suficiente como para cargar con aquel liche un par de metros, para quedar a la vista de los demás, pero las botas de la criatura se enterraron en la fangosa tierra, mientras el jabalí chillaba con fuerza, el ser le mantenía sujeto por la crin de su cuello, quizás no era guerrero, quizás no era un titán por fuerza o resistencia, pero si era algo … era un maldito nigromante, levantando su mano como si fuera una lanza golpeo con furia el costado del cuello del jabalí, una y otra vez, sin parar, mientras la sangre caliente brotaba de la herida y el jabalí intentaba escapar del agarre del ser, aquel guantelete con garras como cuchillas se incrustaba en la carne y grasa del cuello, desgarrando la piel y cualquier cosa que se le ponía por frente, la lucha duro casi un minuto, para terminar con el gran animal de rodillas, desangrándose y chillando levemente.

La abominación, mirando su presa incrusto sus garras en la carne del costado del jabalí y casi sonriendo lentamente extrajo su alma, su espíritu y esencia del cuerpo que aun caliente comenzaba a enfriarse, quien tuviera buen oído escucharía e voz baja su voz “Tu me serás de mucha utilidad cuando encuentre a mi mascota”, aquella esfera marrón se movía violentamente entre sus garras y lo más probable es que la elfa pudiera oír claramente los chillidos del animal, como si sufriera horrores indescriptibles, provenir desde la esfera, tomando el relicario lo abrió introduciendo la esfera en este y haciendo que brillara malsanamente. Lentamente la criatura se giro hacia los presentes, con sus ropas manchadas de roja sangre, de elixir carmesí, paro a paso avanzo, mientras su armadura hacia aquel típico sonido de metal chocando, el ser se detuvo a pocos metros de los presentes, tanto de las mujeres como del enmascarado y la bestia, como si no existieran avanzo entre ellos, con clara repulsión en más de un rostro, estiro su mano y también su índice hacia el candado, apenas rozándolo y sintiendo desagrado por el símbolo que sellaba su búsqueda, como si fueran metales chillando se giro hacia el encapuchado, sus cuencas ardían con malsano fulgor, y sus mandíbulas se abrieron para dejar escapar una voz profunda y carente de vida, grave como si fuera el eco distante.

-Si me ofreces tu alma como bocado quizás no podría resistir, pero como intuyo que esa no es tu oferta… por lo menos si tu locura te mantiene con vida… ofrece lo que desees, pero yo decidiré si es de mi provecho o no… *mirando a los vivos tras el* pero ten cuidado vivo… mis deseos son muy diferente a las de esas miserables mujeres o a la de esa bestia de lenta mentalidad-

Sabía que con sus palabras terminaría ganándose el odio de los demás, aunque poca importancia le daba, no podrían “asesinarlo” si se pudiera decir así, del aquel enmascarado poco esperaba… pero como había aprendido hace ya bastantes siglos, en su mente recordaba quizás una de las pocas enseñanzas útiles de el maldito que le había convertido en lo que era en ese momento “Utiliza a los vivos, hasta que dejen de respirar … y luego álzalos ya que incluso muertos serán de utilidad”.
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Re: La llamada del Caído

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