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¿Quien asesino al coronel Mostaza?

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¿Quien asesino al coronel Mostaza?

Mensaje por Kain el Lun Abr 18, 2011 11:42 pm

La gran metrópolis de Phonterek, una ciudad llena de riquezas, muchos dirían que la tierra prometida; para los que buscan un nuevo comienzo o deshacerse de su vida pasada. Reconocida en todo Noreth por el orden y la paz que hay en este gran estado. Su fuerte defensa que tiene contra los atacantes, sus grandes murallas que protegen a este gran titan de la economía. Sus calles, su catedral, hasta las tabernas eran dignas para los nobles de todo Noreth. En ese lugar se encontraba el punto de reunión por el XLIII dia de nacimiento del rey Mjolnir. Los nobles invitados, tenían que ser provenientes de los siguientes reinos: Phonterek, Geanostrum y Zhakhesh. Serian bienvenidos a la mas grande celebración de Phonterek del año.

El rey, dueño de estas tierras, envió invitaciones sobre este acontecimiento a las siguientes familias: Crosswhite, Mackay, Rickford, Kohlheim, Tisdale y Lodge. Estas familias tenían el premio mayor, ya que serian mejor atendidas que las demás, teniendo un cupo ilimitado de sus familias dentro esta gran fiesta.

El rey esperaba con ansias a estas familias, ya que eran las mas reconocidas en los reinos que anteriormente se mencionaron; esperando a su llegada, pensaba si de aquellos nobles uno o mas de ellos podrían casarse con sus hijas y formar familias poderosas para la riqueza de sus descendencias, mas que nada por el año mas de vida con el que contaba, el objetivo de aquella reunión de nobles era para atrapar a un joven con riquezas y exprimirselas.

Aquellos a los que se les fue enviada la petición de su presencia, recibieron una nota con el sello rojo de una M en su carta, que al abrirla, decía:

El rey Mjolnir, dueño de la fortaleza impenetrable, señor de las mejores cosechas de Noreth, aliado de Malik-Thalish y soberano de todo Phonterek, solicita cordialmente su presencia dentro de los muros de su ciudad, en su mansión en la cual se celebrara el XLIII cumpleaños de nuestro rey. Su imponente audiencia nos seria de un agradable compañía junto a las demás familias de nobles de los reinos vecinos. Esperamos verle.

(...)

-Que estupidez es esto- Dijo mientras bebía un poco de su tarro con cerveza. -No entiendo como pudo encontrarme, ni siquiera el sabia que estaba por estos lares. Maldita ciudad de Phonterek, no es tan grande a como yo recordaba.- Sin perder el estilo acomodo sus lentes con su dedo indice. La ultima vez que Kain había visitado estas lujosas calles, era cuando el era tan solo un niño con 8 años, cuando su padre aun vivía y el era amigo de Mjolnir. -Bueno, ya van varios años que no le veo, supongo que tendré que informarle sobre mi padre.- Decía mientras disminuía el volumen de su voz al tomar otro sorbo de aquella cerveza con una sonrisa entre sus mejillas.

-Gracias por la bebida.- Menciono mientras se paraba, dejando caer sobre la barra unas cuantas monedas para pagar la bebida y como agradecimiento, aparte del buen servicio que tenia esa taberna.

Salio hacia las calles de Phonterek, observando el atardecer, el crepúsculo se dejaba ver con aquella tonalidad rojiza por el cielo, pronto seria de noche. Por mas tarde que fuese, la ciudad no paraba de moverse, la gente aun seguía sobre las calles, vendiendo, comprando, tocando música; pero aun así no había desorden, le sorprendía ver que algo tan grande tuviera cierta paz y armonía, debería de haber castigos muy estrictos para los que querrían desafiar al rey o aquellos delincuentes del exterior.

(...)

Spoiler:

Observo hacia su objetivo, el gran palacio de Mjolnir, desde cualquier punto se podía ver aquel enorme palacio sobre la gran colina, iba a ser un camino algo tedioso, pero aun asi le interesaba asistir. Paso a paso cada vez se acercaba al castillo, esperando que le recompensaran por tomarse la molestia de asistir y mucho mas por hacerle caminar hasta tal sitio.


____________
Spoiler:
Bien, primer post, no hay turnos, 5 días para postear, osea. La fecha limita seria el 24 de abril a las 12:00 hrs de la noche horario de Chile. En este primer post, pueden hacer lo que gusten, ir a una taberna, ir a un prostibulo xddd, lo que gusten, con que al final relaten como se están aproximando al castillo. Otra cosa mas, no quiero PvP hasta que sea el momento. ¡Suerte!



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Re: ¿Quien asesino al coronel Mostaza?

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Vie Abr 22, 2011 4:57 am

Phonterek... De nuevo volvía a la ciudad. La primera vez fue por negocios, pues buscaba alguien que me ayudara con el lenguaje de la nota críptica que desentrañaba los secretos del castillo del Rey Amon. No había sido fácil, pues para ello tuve que trabajar contratado por lord Suspiro, y su misión no se destacó precisamente por lo limpio del trabajo. Al menos fue un agradable cambio en la rutina habitual por unos días. Y logré mi objetivo... O eso creo.

En aquella segunda ocasión, mi visita a la ciudad era por motivos muy distintos, aunque teniendo en cuenta la razón de la ida, hubiera preferido no venir. Había ido a la ciudad de Phonterek acompañado de mi querida hermana y mi maravillosa hija, la cual, como siempre, solía hablar poco y hacerlo con poco cariño, al menos hacia mi persona. Siempre me ha sido difícil ver si realmente me odia o si sólo se cubre con esa máscara de frialdad en señal de duelo por la pérdida de Atharea...

En aquél momento nos hallábamos Eressea, Kariope y yo en una lujosa posada de Phonterek, no muy lejos al castillo del rey Mjolnir. Aún conservaba la carta. Los Kohlheim habíamos sido invitados por nuestra importancia dentro de Zhakhesh a una fiesta que se celebraba en el gran castillo, pues si bien ahora nuestra casa se hallaba en declive por culpa de los bastardos imperiales y los traidores, nuestro nombre seguía siendo sinónimo de prestigio alrededor de Noreth.

Yo tenía una jarra de cerveza delante, la cual iba ya por la mitad. Estaba sentado de una forma cómoda, que no correcta, mientras acababa de degustar el líquido. A mi lado derecho se hallaba mi hija, y a mi lado izquierdo se hallaba mi hermana. Delante nuestro, se hallaban tres guardias de la familia. Tres de los hombres de confianza de los Kohlheim que habían sobrevivido. Su tarea había sido escoltarnos hasta el lugar, y una vez allí podrían alojarse en la taberna en la que estábamos hasta que marcháramos, de vuelta a Zhak'Thrûgond, viaje en el que también nos escoltarían. De momento, la ida había sido bastante tranquila. Sólo un pequeño incidente con bandidos, pero no fue nada grave.

En aquella ocasión, llevaba una ropa bastante elegante para ser yo. Unos pantalones negros, cómodos y resistentes, de color negro, ideales tanto para combatir como para fiestas de gala. Como calzado, llevaba unas botas con refuerzos metálicos, ideales también para patear, así como para bailar. En la parte de arriba, llevaba una camisa de manga larga negra de botones, por encima un justillo de cuero duro de color rojo, con botones dorados, y por último, una gabardina negra con detalles dorados. El pelo lo llevaba suelto, en melena. Simple, austero, y elegante.

Eressea llevaba un elegante y sugerente vestido que resaltaba su figura, así que probablemente le tocaría deshacerse de babosos la mitad del rato, aunque no dudaba que ella se los quitaría de encima encantada, y más aún si pudiera ser humillándoles. Por otra parte, Kariope llevaba un vestido de su madre. Me quedé mirándola, sonriendo melancólico. Me recordaba tanto a ella... Sobretodo por el estilo del vestido. A Atharea nunca le gustó demasiado el lujo, y le encantaba la ropa con algún que otro remiendo.

Apoyando un codo sobre la mesa y la mejilla sobre el puño, le acaricié la mejilla con la otra mano y le aparté un mechón de cabello a mi hija. La miré, sonriendo de medio lado y le dije, algo divertido:

-Hija, quiero que tengas presentes algunas cosas sobre la fiesta... En primer lugar, estará repleta de jóvenes nobles malcriados buscando alguna chica en edad casadera con la cual contraer matrimonio para poder chuparles dinero. Físicamente tienes 16 años, así que vas a tener varios pretendientes detrás. Segundo... Yo no estaré mucho más cómodo que tú en esa fiesta... Sabes que odio tanto protocolo, tanta floritura y tanta hostia, pero es necesario si queremos tener una buena imagen para reunir apoyos contra el Imperio. Por último... Intenta divertirte, pero ten modales... O vas a tener que aguantar las idioteces de los demás nobles, y ellos son mucho más pesados que yo.-

Tras aquellas palabras le di un beso en la mejilla y le dediqué una ligera sonrisa. Probablemente se pasaría por el forro mis palabras, pero por intentarlo no pasaría nada. Esperaba que al menos mis gestos le dijeran algo. No soportaba que me mirara como si tuviera la culpa de la muerte de Atharea... Me rompe el corazón.

Tras un poco de conversación más con los allí presentes, mi hermana, mi hija y yo salimos de la taberna, mientras que los tres guardaespaldas se quedaron en la taberna, pues el baile no era para ellos, y los anfitriones habrían puesto seguridad suficiente. En mi costado izquierdo estaba ceñida la espada de la familia, en mi mano izquierda, en el dedo anular, estaba el anillo de los Kohlheim, y de mi cuello pendía el símbolo ritual que demostraba que había estado casado. De aquella forma ataviado, y flanqueado por mi hermana y mi hija, nos dirigimos hacia el castillo de lord Mjolnir.
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Re: ¿Quien asesino al coronel Mostaza?

Mensaje por La Madre Condena el Vie Abr 22, 2011 7:00 am

-No, no, ¡no quiero!, me niego rotundamente a asistir a esa ceremonia de etiqueta absurda, no quiero, no me interesa, ¡entiende que no!-

Y cerré la puerta de un portazo antes de que alguien ingresara a mi cuarto y luego de darme vuelta me agaché para apoyar mi espalda contra la puerta, bajar la cabeza y esconder el rostro entre mis piernas mientras me llevaba las manos al oído para no escuchar a nadie.

-Oh vamos Kari, será divertido- Mencionó en frente de mi una voz que no había llamado y entonces sentí una larga y negra uña pinchar la punta de mi nariz, la corrí de un manotazo haciendo una mueca y Federik entre risas hizo un gesto exagerado con su mano como si se la hubiera lisiado.

Gruñí por lo bajo despegando la vista de mis rodillas para mirar a mi criatura invocada -No recuerdo haberte llamado -Susurré malhumorada y entonces tuve que sacudir el rostro al sentir sus uñas ahora sobre mis mejillas picando una y otra vez.

-¡Mofletes hinchados! ¡desde ayer que estoy aquí! ¿cómo lo olvidas?-

-¡Ah!, vale por acordarme, ahora te mando a dormir entonces -Indiqué alzando mi mano derecha, estirando los dedos y enseñando la palma de mi mano donde tenía el tatuaje que indicaba mi condición de invocadora, la ley de mi pacto. A veces me resultaba extraño mirar mis manos, antes pequeñas y monas, ahora encontraba mis dedos demasiado largos, y mis brazos grandes y torpes.

-No, no nooooo, ¡espera, espera!-Me chilló él para sujetarme de la mano de súbito y tirarme con brusquedad para que me levantara, trastabillé con torpeza hacia adelante y le fulminé con la mirada pero entonces estiró las manos y me amarró de golpe una venda a los ojos.

-Aghhh quítate, ahora si que te encierro y no te saco nunca más!!-

-Cierra la boca y camina-

Me empujó unos cuantos pasos, abrió la puerta y me condujo a otra pieza pero ya fastidiada hice un movimiento con mi diestra para cerrar la invocación y la criatura volvió al mundo que le pertenecía, oí unos insultos antes, mas nada que me sorprendiera, ¡siempre era así de fastidioso!. Lo primero que hice fue quitarme la venda de los ojos, segundo darme la vuelta y regresar pero entonces me di cuenta que estaba en una sala llena de baratijas, espejos cubiertos de polvo, trastos viejos, prendas anticuadas, excepto una, una que alguien dejó a la vista, pestañeé centrando la vista en el traje, lo cierto es que nunca he tomado interés a lo que se lleva puesto, era bastante simple, cosas negras, capuchas que le den sombra a mi rostro y nada más, pero es que ese lo reconocí al instante, recuerdo que cuando yo tenía 5 años ella me lo presentó, dijo que fue el vestido con el cual asistió a su primer baile y que algún día me lo daría. Lejos de que para mi fuera un vestido precioso era su valor simbólico y especial que confería lo que realmente me encantaba de él, cerré los ojos abrazando la prenda como si pudiera sentir la esencia de mi madre, me imaginé fantasmas molestos riendo alrededor de la sala, pero no me importaba, aquel hallazgo para mi era realmente importante. Sin embargo debía ampliar su significado, no sería correcto usar algo exactamente como ella lo empleó, debía entregar mi toque, así, ¡ambas lo usaríamos!. Con hilo y aguja iba a lograr cambios.


(...)


Después de todo creo que mi padre si se sale con la suya, ya que después del amplio el berrinche decidí ir finalmente a esa basura de fiesta. Cuando estaban ya a punto de marcharse bajé las escaleras luciendo un vestido amplio, de color negro con rojo con adornos de plata, tenía el cabello suelto, ocultando parte de mi cara lo cual acentúe al tomar una larga capa roja donde escondí mi rostro dejando solo visible mis labios, mis ojos no eran más que sombras dentro de la capa.

Spoiler:
Vestido:

Capa:




Iba montada sobre Noche porque no tenía ganas de mover los pies mientras tocaba varias melodías con mi flauta. Habían dos cosas de las cuales no me separaba jamás, Shany, mis hilos agujas y mi flauta, aunque como solo tenía un arma no tenía problemas en amarrarla en mi muslo derecho, aunque dudaba que la fuera a usar realmente.

Una vez en la elegante posada en Phonterek, ciudad que detesté desde el primer momento que mis ojos visualizaron la entrada, me entretuve bordando sobre Shany el diseño de una calavera con sangre, de hilo blanco a rojo, de hilo rojo a blanco y así... después lo pensaba desbordar, solo era para pasar el rato, pero entonces me vi obligada a alzar la vista de golpe al sentir la mano de mi papá sobre mi mejilla y luego de que hablara me diera un beso como si con eso se fuera a ganar el premio del papá del año, y como si fuera instintivo hice una mueca, corrí su mano con brusquedad de un zarpazo, y traté de no verlo a los ojos, cada vez que lo veía me acordaba de mi mamá, me acordaba que el estuvo ahí el día de su muerte, me acordaba que no hizo nada... ¡Que ella murió y nadie lo pudo evitar!

-Vale, vale-Mascullé alzando mi aguja donde hilvané el hilo rojo como si pudiera causarle daño con eso -Déjame tranquila, lo que yo haga que te tenga sin cuidado, ¿no es hipócrita que recién ahora te preocupes de mi?, que me vea más grande ahora también es tu culpa, ¡así que asume!, yo no voy a dejar de comportarme como soy, me importa un comino quedar bien, tu preocúpate por la reputación de tu familia como siempre lo has hecho, a mi no me metas en estas tonterías de nobles-Bramé sacando la lengua sin importarme que estuviera mi tía como espectadora, no tenía nada contra ella pero me molestaba que se metiera donde no la llamaban, el asunto con mi padre era entre él y yo, ¡y nadie más!

Clavé el alfiler sobre mi muñeco con furia y miré de reojo a ambos, Eressea lucía un vestido elegante que por sus curvas le quedaba seductor, mi padre había dejado aquella armadura completa por un traje de señor, suspiré como si no soportara la presencia de ellos y colgando a Shany en mi costado me levanté del asiento y me adelanté en salir de la posada. Dejé a Noche amarrado a un árbol, teniendo la seguridad de que los guardias le cuidarían y una vez que ambos salieron de la posada caminé junto a ellos por el simple hecho de desconocer donde quedaba aquella residencia.

Pero lo cierto es que estaba muy nerviosa, las palabras de mi padre acerca de los jóvenes nobles que pudieran acercarse a mi me atemorizaba, sumando además que nunca había asistido a un baile, ni mucho menos bailado, me llevé una mano a la frente sintiendo que a mi alrededor todo daba vueltas, seguía siendo una niña en el fondo... muchas cosas desconocía aún.



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Re: ¿Quien asesino al coronel Mostaza?

Mensaje por Eressea Kohlheim el Vie Abr 22, 2011 2:50 pm

Bebí lo que me quedaba de mi cerveza mientras oía a mi hermano dar consejos a Kariope sobre la fiesta a la que debíamos acudir. Al parecer ni uno ni otra bebían los vientos por aquella fiesta, yo tampoco… Si acudía a ella era en representación de mi familia, ocupando el lugar que hubiese correspondido en primer lugar a mis padres, y a falta de ellos, mi hermano y yo acudíamos. Kariope nos acompañaba ante su negativa a ingresar en la Academia, en cambio Apolline sí aceptó nuestra propuesta. Aún así, estaba convencida de que a Kariope le vendría estupendamente conocer gente, quizá de ese modo dejase de abstraerse en sí misma y en sus invocaciones, pues parecía que únicamente socializaba con ellos.
Cuando acabé de apurar mi cerveza dejé la pequeña jarra – pues no acostumbraba a beber demasiado – sobre la mesa con un ligero golpe, acción que pretendía reprender de algún modo a mi sobrina por sus palabras hacia mi hermano, pues me veía en la obligación de morderme la lengua. Me dolían sus comentarios hacia él, pues era mi hermano, pero por otro lado yo no era nada suyo más que su tía, no tenía derechos sobre ella y mucho menos obligaciones. Y aún menos iba a reprenderla oralmente en aquel lugar, en aquella posada tan elegante, estaría totalmente fuera de lugar.

Yo no solía ser muy coqueta, pero aquella vez me puse un vestido de color blanco, un tanto escaso de tela y una capa con la cual ocultar mis armas; no loca iría desarmada. Realmente me gustaba vestir de aquel modo, aunque aquello significase tener que quitarme algún que otro moscardón de encima. Pero me gustaba tener que quitármelos y disfrutaba observando sus caras de decepción, ira o tristeza. No tenía yo la culpa de que albergasen esperanzas, esperanzas que después serían echadas por tierra y pisoteadas.
Kariope estaba realmente hermosa, aquel tono oscuro de su vestido le sentaba realmente bien, y realzaba –demasiado- su figura. Cuando la vi ataviada con aquel vestido ladeé la cabeza mirándola, pues aquel traje me era muy familiar aunque lo lograba recordar dónde lo había visto. Mi hermano no se quedaba atrás, derrochaba elegancia por cada poro de su piel, y sin la armadura, se lo veía aún más guapo y llamativo de lo que era con ella puesta.

Spoiler:
Vestido y capa.

Una vez decidimos abandonar la lujosa posada para encaminarnos a la fiesta, pedí que me ensillasen a Narwë con la silla de pedrería y filigranas de oro. Normalmente no la usaba, pero una ocasión como aquella la merecía. Aún así, llevé a aquel viaje mi vieja silla de montar, la que usaba en mis paseos y en las batallas.

- Kariope, ¿quieres montar conmigo? – Pregunté a mi sobrina cuando salimos de la posada y me entregaron la yegua. Monté en ella y esperé respuesta. Fue entonces cuando pude percatarme que algo le sucedía, no parecía estar del todo bien. - ¿Ocurre algo, sobrina? Si…si te ves muy abrumada en la fiesta solo tienes que decírmelo y te acompañaré a alguna terraza o jardín, o si los jóvenes se ponen pesados dímelo, los pondré en su lugar. – le dije tratando de poner a mi voz la máxima ternura posible. No me era difícil realmente, yo no me consideraba una mujer antipática y carente de sentimientos, los tenía, vaya que sí.


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Re: ¿Quien asesino al coronel Mostaza?

Mensaje por Bastian el Sáb Abr 23, 2011 7:56 am

“Señor Mackay, tiene un mensaje desde Phonterek…”

“Phonterek… ya no quiero saber mas de ese lugar, vete, tengo cosas que atender”

“No me hables así cabronazo, la carta queda sobre la mesa por si quieres verla”

“Esta bien, esta bien…”

Aun me resonaba esa conversación con Shalaya… la enana que a me sirvienta en mi estadía en Drunk’Thord por encargo de Hagartern, la amabilidad de ese enano para conmigo me parecía algo muy noble de su parte, especialmente ahora que era candidato a la corona en la ciudad y dadas las condiciones… pediría su apoyo para poder retomar las tierras y poblados que por derecho eran míos.

Mentalmente me prepare para no ir, la verdad no estaba muy interesado en los asuntos políticos del mundo debido a mi exilio auto-impuesto, pero cuando tuve la oportunidad de pensarlo de forma mas detenida gracias a la quietud que me trajo un vaso de whisky y una rápida lectura a uno de los tantos libros que había conseguido reunir a lo largo de los años, un tomo alquímico escrito por Saknusemm, uno de los tantos que habían engrandecido el nombre de la ciencia a la cual había dedicado su vida.

Se que no me gustara, pero… es una gran oportunidad, especialmente por… - luego atravesó mi mente como la daga de un asesino atraviesa la neblina que oculta su presencia – por que tal vez, tenga oportunidad de ver a alguno de los que destruyeron a mi familia… - un fuerte deseo de venganza bullo en mi pecho como el agua hirviendo en un geyser, en menos de un minuto de reflexión, la decisión estaba tomada.

Salí a caballo esa misma noche, tenia pocos días para llegar a Phonterek desde las montañas drakenfang… me gustaba viajar, aunque mi destino no iba a ser tan propicio como yo lo esperaba.
Cuando llegue a Phonterek me asaltaron algunos recuerdos… visitas a ese lugar cuando era mas pequeño, uno que otro jugueteo en el hogar de algún noble local, algunas amistades, enemistades, amores y odios flotaban por mi mente mientras, usando el dinero que había llevado para la ocasión, compraba y arreglaba un traje para asistir a la ceremonia.

Nada especial… solo un traje de caballero, pantalón de tela de color negro, mocasines del mismo, un saco a juego con el pantalón, y una camisa de color burdeo, en el hombro, había sido bordado el escudo de mi familia, lo único que no llevaba puesto como parte del atuendo era la ballesta y la maza, la primera estaba seguro de que quedaría en manos de los guardias en cuanto intentara acercarme al palacio, aunque la maza mas pequeña y transportable, era otra historia… por mi seguridad, también llevaba un puñal de escasos 10 cms de largo oculto en el cinto, comprado en una pequeña herrería de Phonterek.

Salí de la sastrería luciendo mi espectacular traje, mientras la armadura que había sido usada para viajar era empacada en una bolsa, la cual fue cargada por mi leal corcel, el cual, replico y me vi en la obligación de darle unas palmadas en el cuello y cepillar su melena con mis dedos -… ya pronto llegaremos y podrás descansar amigo- le dije con suavidad, con lo cual el caballo permitió que le dejaran guiarse por las riendas… no quería admitirlo , pero odiaba haber dejado a Baldur en DrunkThrond.

Tarde o temprano llegaríamos al paso que íbamos, estaba ansioso por ver que clase de cosas podrían depararme apenas llegara allá… solo una tenia segura “algo interesante iba a pasar”


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Re: ¿Quien asesino al coronel Mostaza?

Mensaje por Kain el Miér Abr 27, 2011 11:42 am

Las ricas familias bienvenidas iban a ser, pero en este castillo, ellas iban a perecer.

O así alguien se decía a si mismo, dentro los muros del castillo. Una esencia diabólica con mas de cinco siglos de vida, no en su forma inmaterial, sino en lo que en verdad se le tiene que tener temor a algo, a la propia carne que puede devorar la tuya.

En la colina mas alta del reino de Phonterek, es donde se encontraba aquel castillo del afamado rey, donde los colores del crepúsculo habían terminado oscurecidos por la noche, dejando ver la dulce cara de la luna, y con ella reflejando las luces de los candelabros prendiéndose uno a uno, y no solo en el castillo de nuestro rey, sino en la ciudad, dejando iluminarse por cálidas caricias de los ciudadanos.

Eran alrededor de las siete de la noche, no sabría decirles con exactitud, pero lo que si les diré, es que nuestro rey se encontraba ansioso, en la entrada de su castillo, en una terraza, saludando desde arriba a todos nuestros invitados, observando con cuidado a quienes se presentaban, para ver si podía obtener un rápido pretendiente para sus jóvenes princesas.

Ojojojo! Que buena sera esta noche- Decía con una sonrisa mas o menos extraña, a mi me daría miedo; pero lo peor era que lo hacia con unos ojos abiertos como platos mientras que con sus dedos enrollada un extremo de su gran mostacho. Mjolnir no era uno de los reyes mas "apuestos" de Noreth, para darles un poquito mas de su físico, dejemoslo en un... Enanogordofeonarizonconojoschicosycalvo... Si, mas o menos así.

(...)

Acomodo sus lentes con su dedo indice mientras avanzaba atravesando el portón, donde muchas personas bajaban de sus carruajes, elegantes; con vestidos casi cosidos con oro. Habían todo tipo de personas en ese lugar, pero claro que todos de la clase alta, todos dirigiéndose hacia la misma dirección, adentrándose hacia al castillo, que para muchos seria su ultima noche...

Se adentraban a un lujoso pasillo con una alfombra roja desplazándose a lo largo, con diferentes obras artísticas, pero lo que mas llamaba la atención, y no por su belleza eran aquellos cuadros que "adornaban" las paredes de ambos lados, con nuestro gordo rey en unas poses no del todo seductoras (O al menos eso pensaba), este pasillo los llevaría a la sala principal, donde era mas como un restaurante diez estrellas, con un escenario al fondo y decenas de mesas muy bien decoradas con unas sillas con detalles en sus laterales.

Las familias serian reunidas en mesas diferentes para socializar, posiblemente hasta tener una influencia económica entre ellas, donde nos fijamos en las familias Mackay, Kolheim y Rickford, estas tres familias iban a ser reunidas en el mismo lugar, algo interesante podría pasar entre ellas, ¿Tal vez una alianza? o posiblemente un desafortunado derramamiento de sangre.

Tomo su asiento, antes de que los otros que iban a llegar a la mesa se dieran conocer, se tomo la comodidad de tomar la silla que le daba la frente hacia el escenario, para poder apreciar con su vista lo que le podrían ofrecer para sus oídos.

(...)

Una vez que todos los invitados habían tomado sus lugares, era momento de que el rey dijera unas palabras.

-¡Bienvenidos sean todos a mi castillo!- Vocifero hacia todos los presentes mientras se encontraba arriba del escenario, con un pequeño banquillo para hacerse notar y todos le alcanzasen a ver. -¡Espero y disfruten su estadía con nosotros la noche de hoy!, ¡Tres de ustedes afortunados caballeros, tendrán el honor de conocer a mis bellas princesas!- Dijo mientras que a un costado de el, avanzaban las tres bellas princesas, cada una con rasgos completamente diferentes, como si hubieran sido de diferente madre. La primera y la mayor hija Saya, con 23 años de edad, contaba con un cuerpo esbelto, con un cabello castaño acompañado de una piel morena atractiva, con unos alucinantes ojos verdes y un vestido morado con un brillo especial; después venia la de en medio: Siria, 19 años, contaba con un cuerpo bello, con unas piernas muy fuertes, con una tes blanca y un cabello rubio, con unos ojos azules y una mirada inocente, acompañada de un vestido verde claro, contrastando con su piel y su cabello. Y la menor, Sasaki, de 15 años una princesa igual de hermosa que sus hermanas, con un cabello blanco como las nubes y una piel clara, con unos ojos grisáceos; pero para su corta edad, si de su cuerpo hablamos, no contaba del todo con grandes atributos por su edad, aun así, para una bella joven, ella obtuve un obsequio de los dioses los cuales eran "grandes pechos" (He ahí su carisma). Quien podía creer que un rey de ese tipo pudiese darles tal belleza a estas criaturas.

El rey, después de haber presentado a sus jovencitas, el menciono. -¡Gracias por su atención, Ojojojoooo! ¡Ahora, algo para ustedes, invitamos míos!- Se alejo del escenario con su banquillo por delante a toda velocidad que sus cortas piernas le permitían.

Spoiler:
(Por favor ignoren el vídeo, solo cuenta el audio) http://www.youtube.com/watch?v=odbtlw_GbSc

-¡Por favor! ¿Que es esto? ¿A ustedes les interesa algo como esto? Pff- Pregunto levantando las manos decepcionado, aun así les pregunto a los invitados que estaban con el en la mesa.

Sus princesas no habían dejado el escenario, ya que cantarían con el grupo que tocaría, algo innovador para nuestra época, algo nunca antes escuchado. Una vez que comenzó la función, las luces se apagaron por completo, simplemente una luz en el escenario de color rojizo que iluminaba a las princesas y al grupo tocando.

Entre mas fuerte se hacia la melodiosa canción, los presentes en las mesas comenzaban a sentir empujones, como si estuviesen molestándolos o tratando de robarles algún articulo, todo se hacia extraño hasta que de la nada... una mujer grito.


________________

-Primero que nada, perdón por haber posteado hasta ahora, no estuve en mi casa por unos días, así que extenderé el plazo hasta el domingo.

-Pueden hacer lo que gusten, irse a otras habitaciones e interactuar con pnjs si ustedes gustan e interpretar una conversación externa, pueden ir a otras habitaciones si les place, las descripciones quedan a su gusto. (Para esto solamente ocupo que al momento en que cantan las princesas ustedes estén presentes.)

-Otra cosa mas, turnos libres ^^


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Re: ¿Quien asesino al coronel Mostaza?

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Dom Mayo 01, 2011 1:44 am

Suspiré profundamente cuando mi hija me contestó de aquella forma. Era lo que más me dolía en aquellos momentos. Sencillamente no entendía el porqué se emperraba en decir que había sido por mi culpa y que yo no me había preocupado nunca de ella. ¿Acaso no me había encargado de que no le faltara de nada? ¿Acaso no había estado con ella y con Atharea cuando se ponía enferma? ¿Acaso no iba a jugar con ella siempre que podía? Parecía no poder verlo. Le contesté, enfadado pero controlándome, usando el tono frío que hacía temblar incluso a otros nobles:

-Te encanta emperrarte en echarme a mí las culpas, ¿eh? Dices que ahora empiezo a preocuparme por ti, pero si supieras todo lo que he llegado a hacer por ti te arrepentirías de decirme todas estas cosas. Yo te lo advierto... Todos tenemos un límite de paciencia, hija mía, y tú estás a punto de rebasar el mío. Y ya sabes cómo soy cuando pierdo la paciencia.-

Suspire y la miré a los ojos, cambiando mi frialdad con un deje de furia por tristeza. Negué, cerrando los ojos y eché hacia atrás la cabeza. ¿Cuando demonios se daría cuenta de que todo aquello no había sido mi culpa? ¿Cuando empezaría a preocuparse por vengar la muerte de su madre, ya que no le interesaba lo demás? Ni idea... Tarde o temprano tocaría...

Poco después, tras salir de la taberna y dirigirnos al lugar de la fiesta, llegamos al castillo. Mucha gente ya había llegado, todos vestidos elegantes al exceso, en carruajes o a pie. Nosotros fuimos unos de los que llegaron a pie, con andares dignos. Si bien mi hija era bastante salvaje para aquellas ocasiones, había que admitir que tenía gracia al andar, más aún con los ropajes de su madre, personalizados por ella. Iba elegante sin atentar contra su estilo. Eressea también estaba muy bien vestida. Sensual, mostrando sus hermosos atributos, iba a causar sensación al no tener tanto recato como otras damas, e iba a causar también tristeza entre muchos hombres, seguramente.

Mientras caminábamos sobre una alfombra roja, pude observar varias obras de arte, aunque llamaban especialmente la atención los retratos del rey Mjolnir. Al parecer, el hombre no había nacido para nada agraciado. Si bien mi rostro se mostraba inexpresivo, por dentro tenía ganas de reír. Finalmente llegamos al salón principal, un lugar muy lujoso y bien cuidado. Parecía un restaurante.

Posé mi mano izquierda sobre el pomo de mi espada, para dar más impresión de nobleza y elegancia austera, al estilo de los nobles guerreros de mi tierra. Nos sentaron en una silla junto a otras dos familias, las cuales estaban representadas cada una por un miembro de ellas, al ver que eran 5 sillas. Los Kohlheim, en cambio, estábamos representados por dos de sus herederos y mi hija. Aún no sabía sus apellidos, así que les preguntaría.

Cuando llegamos a la mesa, ya había llegado una de las personas con las que habíamos de compartir mesa. Tras retirar ligeramente un par de sillas al lado de la mía, a banda y banda de la que había escogido yo para que mi hermana y mi hija pudieran sentarse, miré al hombre de las gafas que se sentaba con nosotros. Me llevé la mano derecha sobre el corazón e hice una ligera reverencia al estilo zhakheshiano, mientras le decía, sonriendo de medio lado con cortesía:

-Buenas noches, lord... Mi nombre es Khaelos Kohlheim, y soy el primogénito del linaje Kohlheim. Un placer.-

Tras eso, me senté. Poco después, cuando todos estuvimos sentados en nuestras respectivas mesas, el rey se puso en el escenario y empezó a dar un discurso para todos nosotros. Le escuché, alzando una ceja, dejando que fuera hablando. Al parecer, quería presentarnos a sus hijas. Tal y como las presentaba, se notaba que quería emparejarlas con algún noble. Seguramente para sangrarles dinero a sus maridos o algo por el estilo. Si bien las muchachas eran hermosas, no se podían comparar a mi difunta Atharea. Además, las mujeres que se mostraban como pedazos de carne no me atraían para nada. Me incliné hacia mi hija y le susurré al oído, para que solo me escuchara ella:

-Vende a sus hijas como pedazos de carne... Nunca te haré eso.-

Luego el hombre se alejó del escenario y de repente, las muchachas y una banda empezaron a tocar y cantar. No iba a negar que la canción estaba bien, aunque sinceramente, aquellos actos no eran muy agradables para mí. Suspiré ligeramente, y entonces escuché al hombre de las gafas quejarse del espectáculo, notándosele fastidiado. Reí ligeramente, risa que como mucho podrían escuchar mis acompañantes de mesa al estar la banda tocando. Yo le contesté, mirándole con una sonrisa de medio lado, mientras me recostaba contra la silla, siempre con la mano izquierda sobre el pomo de mi adornada espada, para darme algo de sosiego en aquellas situaciones que tanto me exasperaban:

-Muestra a sus hijas como si fueran mercancías, y luego intenta vendérnolas con un recital. La verdad es que me esperaba más. Amigo mío, creo que no sois el único que está algo decepcionado. Aunque a lo mejor la cosa mejora con el rato. O a lo mejor no.-

A medida que la canción iba avanzando y aumentaba el sonido, empecé a notar empujones o algo así. Por culpa de la oscuridad, no pude ver nada, pero llevé la diestra a mi espada, mirando a lado y lado tratando de distinguir en la oscuridad qué pasaba. De repente, escuché un grito de mujer. Eso me puso en tensión del todo. Exclamé, mientras me incorporaba, medio levantándome de la silla:

-¿Qué demonios pasa?-
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Re: ¿Quien asesino al coronel Mostaza?

Mensaje por La Madre Condena el Mar Mayo 03, 2011 7:45 pm

-Uno, dos, tres... -

Daba vueltas a Shany entre mis manos cual juego cuando di un respingo cortando mi conteo.

-No, tengo piernas, las usaré-Le respondía a mi tía algo esquiva y retrocedí algunos pasos para quedar atrás. Quería estar sola.
-Puedo defenderme sola, además dudo que se fijen en mi, me opacas demasiado...-Musité sin mirarla a la cara, concentrada la vista en mi quehacer de retirar agujas en Shany y volverlas a poner, lo cierto es que ella tenía cierto carisma, y quería evitar encontrarme con eso o podía terminar bajando la defensa de mi coraza de autismo completo.

Ojalá hubiese un incendio y que toda esa gente se consumiera en las llamas así podría irme tranquila a mi habitación como tanto me gustaba estar... Pero no fue así, llegamos al gigantesco palacio e hice una mueca de disgusto seguido de un suspiro de resignación.

-Esta me las pagas-Farfullé mirando de reojo a mi padre para alzar los vuelos de mi vestido y subir las escaleras. El lugar estaba infectado de aristócratas, sacudí la cabeza molesta mirando con cara de odio a todo aquel que se cruzara por delante. Avanzamos luego por el pasillo y me carcajeé ante las poses "graciosas" que exponía el supuesto rey, volví la vista a mi padre y luego a la de él.

-Mmm... la verdad viendo a este tipo no, no eres lo peor que me ha pasado en la vida, pudo ser realmente peor -Mencioné encogiéndome de hombros y volviendo mis pasos hacia adelante.

Luego de cruzar la alfombra roja llegamos a lo que era un esplendoroso comedor, no me inmuté, realmente había visto cosas igual o mejores en mi hogar, aunque nunca fui de prestarle demasiado interés a la ostentosidad, yo realmente solo quería que esto acabara de una vez, ojala el show no fuera tan largo o con permiso o sin él yo me fugaba.

Nos sentaron en una mesa junto con otras personas, los miré a cada uno con frialdad y cara de pocos amigos para luego como si me diera igual apoyar el rostro sobre mi mano con el codo flexionado sobre la mesa y bufar asqueada, aquel rey presentaba a sus hijas, todas muy hermosas, no tanto como mi tía Eressea ni como mi mamá, pero si mucho más bonitas que yo, un momento... Me llevé una mano a la frente, confusa, ¿desde cuando me importaba mi apariencia?, ¿acaso el pasar de niña a adolescente de manera prematura influía también en mi forma de pensar?, me horroricé ante esa idea, pero es que era cierto, desde que tenía el cuerpo de una adolescente no me comportaba como una niña propiamente tal, y estas cosas de la imagen personal me comenzaban a preocupar... por todos los Dioses, ¿puede ponerse esto peor?

Miré a mi padre al tiempo que se me acercaba y me decía algo al oído, no respondí nada y solo hundí el tenedor sobre mi plato por simple ocio, porque hambre no tenía.
-"Te lo evitabas si hubiese podido continuar como antes..."-Pensé volviendo a suspirar. Las princesas comenzaron a tocar algo, que la verdad sonaba bastante bien incluso comencé a mover el pie derecho junto con mi cabeza, pero entonces las luces se fueron suspendiendo hasta omitirse por completo y las vi a ellas rodeadas por un halo de luz roja.

-Que buenos efectos...-murmuré despreocupada, pensando que era parte del show hasta que sentí empujones y lo primero que hice fue agarrar a Shany para que no se perdiera, pero entonces una mujer gritó.

Siniestro... ¿era también parte del espectáculo?, ahora estaría por saberlo.




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Re: ¿Quien asesino al coronel Mostaza?

Mensaje por Bastian el Jue Mayo 05, 2011 12:51 pm

No fue mucho el tiempo que paso hasta que pude divisar el castillo donde iba a ser la velada, mientras subía por la calles, note que cada tanto podían verse los caballos que empujaban trabajosamente las pesadas carrozas de otros miembros de la alta sociedad subiendo la, llenando el lugar de un leve bullicio con el resonar de los cascos de los caballos sobre el suelo.

Seguía subiendo por una leve inclinación producida por la colina en la que se encontraba el castillo del rey Mjolnir, antes de salir a la calle que llegaba de forma directa a la entrada del sitio de encuentro me fije en un hombre que miraba el paso de los carruajes con gesto triste, su larga barba llegaba hasta el suelo y su ropaje harapiento revelaban que solo se trataba de un simple mendigo oculto en la oscuridad de las calles y dejado atrás por la sociedad… a mi paso solo le entregue una moneda, el anciano sonrío enseñando unos dientes amarillentos y raídos mientras decía con voz gastada y rasposa –ooo... gracias…-

La noche avanzo mientras recorría el camino hasta el castillo, pronto vi que una improvisaba fila de carruajes lujosos, hombres tan rechonchos como adinerados escoltados por soldados con caras curtidas por las batallas, acompañados por sus mujeres y sus hijas cubiertas en joyerías y demás chucherías “baratas” tanta ostentación llegaba a asquearme, esas actitudes eran algo que no me agradaba, ¿si se tiene dinero no es mejor demostrarlo dándolo a los pobres y haciéndote un monumento en la calle?.

Al llegar a la entrada del castillo, lo que había ido viendo por el camino se acentuó, ya que había mucha gente ahí reunida para efecto de la celebración que el rey Mjolnir estaba ofreciendo, di unos cuantos pasos adentro de la reja que dividía la propiedad del resto de la ciudad, solo para que un pequeño pero habilidoso mozo se ofreciera a llevar a mi bestia un establo, -Perdone buen hombre, pero, ¿es posible entrar con armas? Sin mi ballesta me siento desprotegido- el sirviente río por lo bajo y contesto con voz ronca y baja –claro que puede, pero hay guardias que sabrán pelear mejor que usted- le mire con un deje de desprecio solo para que apartara la mirada con una media sonrisa socarrona en el rostro.

Ya libre de mi animal, colgué la ballesta a mi espalda y me adentre en el lugar, una larga alfombra decoraba un pasillo bien arreglado, pronto me fije en las pinturas… bueno, había peores cosas en el mundo… “como la peste bubónica” me dije a mi mismo y reí mentalmente un momento mientras llegaba a la sala principal.

Un mozo me recibió, preguntando mi origen y Apellido –los Mackay esta apostados por allá, Lord Bastian- mire y había una ficha con solo una silla libre, era el ultimo en llegar de los que estaban ahí, di unos pasos alargados hasta allá, leí mi apellido en una pequeña placa, acompañado de otros dos Kohlheim y Rickford, si mi conocimiento era correcto, los primeros originarios de Zhakhesh, conocidos por sus logros militares y habilidad en la nigromancia, los Rickford familia de magos de las zonas heladas en el norte de noreth… mas allá de eso desconocía mucho sobre ellos.

Me acerque, y ofrecí mi mano a los dos hombres presentándome –Bastian Mackay, un gusto caballeros- repetí el proceso tomando una mano gracilmente y haciendo una ligera reverencia a las damas –Bastian Mackay, un gusto Señoritas-… acabadas las formalidades, tome asiento junto a la mujer mas pequeña, la única silla libre mas bien, la niña torturaba una muñeca clavando y extrayendo agujas de esta… vaya niños tenían en Zhakhesh pensé para mis adentros.

LA velada inicio con la simple presentación que se acostumbraba en estas reuniones, Zhakhesh, luego las hijas del Rey Mjolnir empezaron a cantar… muy linda melodía pero, repentinamente las luces se cortaron, y entonces, el grito de una mujer corto el aire como una daga…

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Re: ¿Quien asesino al coronel Mostaza?

Mensaje por Eressea Kohlheim el Sáb Mayo 14, 2011 12:39 am

Decidí hacer oídos sordos al comentario de mi sobrina. De todos es sabido que una mujer siempre busca más allá de las palabras, siempre trata de leer entre líneas, y eso era precisamente lo que quería evitar. Sobre todo tratándose de la hija de mi hermano. Quizá si hubiese sido otra mujer, una simple conocida o una desconocida, mi lengua no hubiese tenido freno. Pero me tragué más de un comentario que se me había ocurrido en cuestión de segundos. Simplemente me limité a cabalgar a Nawë al paso, siguiendo el ritmo de mi sobrina y mi hermano.

No tardamos demasiado en llegar al castillo de la familia en el cual se celebraba la odiosa fiesta. Mi sobrina odiaba esos acontecimientos y a mí tampoco me hacían mucha gracia, pero era algo así como nuestro deber. Así que me mentalicé durante el camino de que debía estar allí y que, al menos, intentaría sonreír.
Nada más llegar dejé que un mozo se llevase a Narwë a los establos y, junto con mi familia, subí las escaleras que llevaban a las puertas del castillo. Avanzamos por un largo pasillo adornado con alfombra roja e innumerables obras de arte. Ni siquiera me detuve a entregar mi capa a ningún sirviente, pues ésta me servía para ocultar mi espada. Si bien no era yo la única que portaba armas, exceptuando a mi hermano – que también las portaba – la inmensa mayoría parecía hacer gala de sus mejores armas en aquel lugar. Aquello me tranquilizó, podría “exhibirla” sin ningún problema, aunque en el supuesto de que yo fuese la única que portaba armas, no la hubiese dejado en la puerta por nada del mundo. Del mismo modo que nunca me separaba de Narwë, tampoco lo hacía de la espada que una vez fue de mi madre.

Con la cabeza bien alta, como suele decirse, hice acto de aparición, por fin, en el gran salón donde iba a celebrarse el acontecimiento junto a mi hermano, al que dejé que fuese un par de pasos por delante, y mi sobrina. Nos acercamos hasta la mesa, buscando el lugar que nos correspondía ocupar. Mi hermano retiró las sillas para Kariope y para mí muy caballerosamente. Sólo entonces, justo antes de sentarme, me quité la capa, permitiendo que mi vestido luciese en todo su esplendor; y dejé la espada en el suelo, de modo que no molestase pero que al mismo tiempo la tuviese a la vista. Me senté junto a mi hermano y Kariope se sentaba al otro lado mientras él saludaba a uno de nuestros vecinos de mesa. Por un momento pensé en saludar yo también, pero como primogénito era el deber de Khaelos hacer tal cosa, ya tendría yo tiempo de presentar mis respetos cuando averiguase, al menos, el nombre o apellido de alguna de aquellas personas.

El rey no tardó demasiado en hacer acto de presencia y presentarse en un escenario que habían montado frente a la mesa. El espectáculo fue poco menos que lamentable. Sus hijas eran vendidas por él mismo como objetos. Yo ya tenía la ligera idea de que aquella fiesta era una excusa para buscar marido para sus hijas, pero aquello hizo desaparecer las pocas dudas que me quedaban, jamás llegaría a entender cómo podían hacer tal cosa. Tras el “monólogo” del rey, las hijas de éste subieron al escenario junto con una banda, sin duda con la intención de venderse a sí misma mostrando parte de sus talentos. Me limité a mirar, prácticamente sin ver, al escenario y oír la canción de fondo, mantuve la compostura lo mejor que pude.
Un desconocido más ocupó la silla que había quedado libre en la mesa cerca de nosotros, parecía llegar un poco tarde. Aún así hizo gala de su caballerosidad presentándose ante mi hermano y después ante Kariope y ante mí.

-Mucho gusto, Eressea Kohlheim. – dije al caballero con simpleza para después dirigirme a mi hermano en un susurro. - ¿Quién es? Y no me refiero a su nombre, eso ya lo ha dicho - le pregunté, lanzándole una advertencia amistosa para que evitase cualquier tipo de broma que pudiese ocurrírsele.


De repente, a poco más de lo que supuse que era la mitad de la canción, las luces se apagaron, al principio pensé que era parte del espectáculo. Pero algún que otro grito ahogado me confirmó que no era así, de hecho hubo otro grito que me lo confirmó aún más, un grito diferente que me hizo tomar mi espada al momento, como un acto reflejo.

-¿Qué diablos está pasando? – grité en la dirección donde supuestamente estaba mi hermano mientras me ponía en pié empuñando mi arma.


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Re: ¿Quien asesino al coronel Mostaza?

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