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Bunker

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Re: Bunker

Mensaje por Inuwel el Mar Abr 19, 2011 1:30 am

A excepción de Koban todos los muchachos se mostraron en desacuerdo con la situación y les molestaba de sobremanera que el vampiro tomara actitud de líder, pero nadie de ellos quería perder su oportunidad de pertenecer a los Dherlik y si no cumplían con la orden proferida por Keith lo más probable es que terminaran en la calle.

Eran siete muchachos en total contando a Koban, cuatro de ellos cargaban con ballestas y el resto con espadas, pero todos portaban una estaca. Koban tenía una ballesta aunque lo suyo eran las espadas.

Los muchachos rodearon al vampiro a medida que subían por las dependencias de la mansión Dherlik, lo hostigaban con la mirada y lo analizaban con recelo como si en cualquier momento fuera a atacar contra ellos.

La misión no era tan simple, al menos para ellos que eran tan solo unos novatos resultaba complicado, una cosa era lograr cazar a un vampiro, pero otra muy distinta era atrapar a 12, donde dos de ellos debían ser infantes y los demás mujeres.

Pero más que echarle la culpa al vampiro todo el odio fue a parar a Koban el cual continuaba caminando con la frente en alto, ajeno a los murmullos de sus propios compañeros en su contra.

Salieron de la mansión y avanzaron un largo trecho por el paso que comunicaba al bosque, cruzaron un camino serpenteante de tierra hasta llegar a una colina, desde allí divisaron las primeras casas que comunicaban al pueblo, y en ese mismo momento un hombre comenzó a gritar desesperado acercándose al grupo.

El hombre era de edad avanzada, estaba cubierto por un amplio abrigo y usaba un elegante sombrero, por los broches que portaba en su ropa se podía adivinar que era un sujeto adinerado.

-Mi muchacha... mi niña... ¡Se la han llevado!, ella se escapó para explorar este lugar, vera, nosotros estamos de viaje en estas tierras, y ella... parece que vio a alguien y quiso seguirlo, ¡y ahora se ha perdido!, por favor, vayan por ella, necesito encontrarla, les pagare bien, se los aseguro, tengo mucho dinero, pero por favor, ¡necesito a mi hija de vuelta!-

Los muchachos se miraron entre ellos entrando en un dilema, su trabajo era cazar vampiros y lo que ese sujeto les pedía era simplemente encontrar a una muchacha perdida.
-¿Qué hacemos?-Se preguntaron entre ellos con desplante pensativo-¿Vamos por ella o seguimos nuestro camino?... y tu, ¿qué opinas?-Le diría uno de ellos en dirección al vampiro, pidiendo su opinión por primera vez en el viaje.




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Re: Bunker

Mensaje por Rose Atillart el Mar Abr 19, 2011 1:35 am

Mientras subía las escaleras podía oír los comentarios de los jóvenes, comentarios nada amables para Koban, en sus adentros el vampiro deseaba hacerlos callar a todos con una pensada y muy bien elaborada reprimenda verbal, pero de poco o nada le serviría eso. Ignit iba más centrado en cómo destrozar a los vampiros que en dejar sus cabezas en un estado reconocible.


Cuando salieron de la mansión todavía soplaba aquel aire gélido de cuando lo había capturado, las hojas de los árboles se mecían con el frío viento produciendo un siniestro sonido el camino de tierra serpenteante era algo angosto y estrecho, la humedad del ambiente llegaba hasta la tierra formando un fina capa de barro que hacía producir algunos sonidos parecidos a “plof” al caminar.


Tras un pequeño tiempo caminando Ignit divisó las primeras casas del pueblo a través de los árboles, ahora estaban sobre una colina y contaban con la ventaja de la altura para vigilar. En ese momento un tipo se acercó corriendo y gritando al grupo de cazadores. La primera, y más lógica reacción de Ignit, fue llevarse ambas manos a las espadas y aflojarlas un poco de la vaina por si necesitaba sacarlas de forma rápida por cualquier motivo.


Las palabras que salían por su boca parecían ciertas, hablaba de que su hija había sido raptada en mitad de la noche mientras exploraba la zona. Zona en la cual no abundaban los secuestradores que lo hicieran por dinero, pero sin embargo los vampiros era otra historia. Los chupasangres secuestraban por simple hecho de que les gustaban más las mujeres, su sangre parecía ser más dulce y además podían entretenerse un rato antes de morderlas…


Las ropas del hombre eran ricas y parecía algo entrado en años y que portaba un rico sombrero que cubría su cabeza. Ignit estuvo pensativo unos momentos, analizando más al hombre que la situación, pues bien podía tratarse de una trampa. Cuando ya ni tan siquiera estaba del todo atento al hombre, inmerso en sus cavilaciones, la voz de uno de los muchachos lo sacó de su ensimismamiento. Pedían su opinión, cosa muy extraña por otra parte.



-Por mi parte – comenzó a decir sin apartar la vista del sujeto del sombrero – podríamos ayudarle. Si su hija ha seguido a alguien en estas tierras apuesto mis colmillos a que ha sido un vampiro. La habrá engatusado de alguna manera- dijo refiriéndose a los vampiros como si no fueran de la misma especie que él – esa panda de chupópteros desgraciados no tienen miramientos con la edades – apretó el puño con fuerza, recordando que su amada tan solo tenía quince años cuando le quitaron la vida – vamos a ayudarle – sentenció al final, no lo propuso pues su voz sonó más bien autoritaria, con un tono seco – los vampiros raras veces cazan en solitario. Son como animales salvajes, atacarán en grupo siempre que se les presente la oportunidad – agregó mientras le devolvía la atención al hombre, ya que por un momento había estado mirando a los chicos - ¿Dónde la vio por última vez? -






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Re: Bunker

Mensaje por Inuwel el Mar Abr 19, 2011 1:37 am

El hombre se sobresaltó de alegría y se dirigió a Ignit tomando sus manos al tiempo que hacia consecutivas reverencias.

-¡Muchas gracias buen hombre! ¡Muchas gracias a todos ustedes!, ¡ella es lo único que tengo en la vida!, su madre murió... joven, muy joven, ¡oh no saben la desgracia que significó para nosotros ese día!, pero bueno... voy al punto, había un rosal...-Se aleja del grupo y camina hasta un área en particular de la colina apuntando con el dedo hacia la derecha-¿Lo ven?, allí, hay rosales blancas, a mi hija le encantaron y quiso ir a verlas, pero... alguien comenzó a hablarle y entonces no la vi más... seguramente se la llevaron al cementerio que hay siguiendo esa dirección... yo... soy un hombre muy débil y no me atrevo a ir para allá, por eso traté de buscar guardias u hombres fuertes, pero nada... como les dije, vayan por ella y serán bien recompensados-

Los muchachos miraron al vampiro y luego se observaron entre ellos, en efecto, podría tratarse de algún vampiro, varias fueron las amenazas registradas en esta fecha, principalmente de muchachas desaparecidas.

-Perfecto...solo espero que encontremos mujeres... aunque lo más complicado de todo esto será encontrar algún vampiro con aspecto de niño-Comentó uno de los muchachos al tiempo que ya se alejaban del anciano y descendían en dirección a los rosales.

Preciosas rosas blancas se encontraban frente a frente creando un camino endulzado por la deliciosa fragancia de las flores que los muchachos no disimularon en disfrutar. La lunas seguían iluminando el firmamento a medida que caminaban en receloso silencio, y más adelante las rosas comenzaron a desaparecer y un camino de piedra que comenzaba con la estatua de una deidad les indicaba que más adelante se encontraba el cementerio.

Y el grito de una joven mujer fue alerta suficiente para asegurarse que allí se encontraba lo que habían ido a buscar.

Los muchachos apuntaron con la ballesta a medida que avanzaban por el camino de piedra y a lo lejos se divisaron las rejas que bordeaban el cementerio, habían varios árboles que dificultaban la visión sin embargo lograron divisar a una muchacha de cabello cobrizo, piel nívea y vestido elegante que trataba de quitarse encima a un individuo envuelto por una negra capucha.




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Re: Bunker

Mensaje por Rose Atillart el Mar Abr 19, 2011 1:37 am

Ignit tomó durante unos segundos las manos del hombre entre las suyas, frías y mortecinas, y las apretó con un poco de fuerza mientras asentía con la cabeza a sus halagos y respondía a ellos con pequeños movimientos de cabeza tratando de ser un poco modesto, por primera vez en su larga vida.


Miró con algo de desdén el camino que indicaba en viejo mientras asentía perdido en sus pensamientos a las palabras de que pedía su ayuda. Pero la frase del humano de encontrar mujeres le devolvió a la realidad, no estaba matando vampiros sólo por rescatar a una chica. También buscaba ingresar en Dherlik, o al menos tratando de que unos chicos si lo consiguieran.


El caminó fue un tanto largo, pero al final mereció la pena. Un jardín de rosas se abría ante ellos de forma majestuosa. Dos matas de rosales blancos se miraban fijamente entre ellos, dejando un espacio entre ambos que formaba un precioso camino en el cual el sentido del olfato quedaba completamente prendado de tal fragancia aromática. Pero ese camino pronto se perdió en un sendero de dura piedra al pie del cual había la estatua de una deidad antigua, demasiado como para que Ignit la reconociera.


Miró a ambos lados buscando a su presa, otro vampiro. Se guiaba por su olfato, si daba con la chica pronto daría con el vampiro, o los vampiros. Apenas unos instantes llevaba buscando, o mejor dicho olisqueando, Ignit el terreno cuando un grito agudo y femenino le hizo abrir los ojos para tratar de reconocer de dónde provenía.


Poco tardó en averiguarlo, dirigió su vista donde apuntaban los jóvenes cazadores y distinguió en la claridad de la noche a una pelirroja tratando de zafarse de un encapuchado. Sus puños se apretaron de ira y rabia, su primer instinto fue el de echar a correr espadas en mano y decapitarlo lo antes posible…Pero eso no serviría. Aflojó ambas espadas de sus vainas por si necesitaba desenvainar de forma rápida y se deshizo de su cantimplora con sangre. Un ademan con su mano bastó para hacer saber a los jóvenes que no debían dispararle, o eso esperaba él. Sin mediar palabra saltó la pequeña verja que rodeaba el campo santo y se plantó delante del vampiro y detrás de la joven que forcejeaba. Colocó sus piernas en tensión y saludó de forma amable al chupóptero – Hola hermano. ¿Puedo alimentarme de vuestra presa? – comenzó a usar un lenguaje mucho más arcaico, tratando de imitar las finas costumbres de su asquerosa raza – llevo lunas sin poder saciar mi apetito y comienzo a divagar. Unos humanos me apresaron hace poco –mostró la cicatriz de su pecho- y desde que escapé hará dos lunas no he bebido nada – dijo con tono algo ido, como si no pudiera controlar una emoción. Ahora sólo quedaba esperar que su plan diera resultado.






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Re: Bunker

Mensaje por Inuwel el Mar Abr 19, 2011 1:40 am

El captor al ver a Ignit saltar la reja del cementerio y acercarse en su dirección tomó de la cintura a la muchacha de manera territorial la cual comenzó a zarandearse para quitárselo de encima.

-Vete-Masculló entre gruñidos bajos mostrándose algo agresivo, al tiempo que tomaba de las muñecas a la joven para que dejase de moverse.
-Vamos preciosa...-Murmuró dándole la espalda a Ignit, ignorando sus palabras, y comenzando acariciar el cuerpo de la mujer con sus gruesas manos, manoseando sus senos por sobre el vestido y sosteniendo con firmeza su cintura al tiempo que su rostro se pegaba contra su mejilla, olisqueó su cabello y sus labios comenzaron a besar el cuello de la muchacha.

El sujeto parecía haberse olvidado que Ignit estaba ahí, le daba la espalda como si nada sin dejar de besar el cuello de la muchacha.

Mientras tanto los jóvenes Dherlik al notar que el vampiro se tardaba en aparecer tuvieron el temor de que les había traicionado por lo cual marcharon apresurados en dirección al cementerio, estaban ya en la entrada cuando un intempestivo imprevisto les asaltó.

-¡Vampiros! ¡Nos atacan! -Exclamó Koban con el volumen de voz suficiente para que llegase a los oídos de Ignit.

La situación se había tornado de la siguiente manera:

En la entrada del cementerio no a muchos pasos de donde el captor besaba el cuello de la dama e Ignit se situaba como espectador varias siluetas descendieron de los árboles con actitud divertida rodeado al grupo de jóvenes cazadores.

Eran cinco en total, tres mujeres y dos hombres, una de las mujeres (que en realidad era una niña) se quedó sentada en la rama del árbol mientras balanceaba sus piernas con mirada infantil e inocente en dirección a los chicos, Koban apuntó en su dirección a ella dispuesto a disparar pero una vampiresa de cabello corto y ojos de tono bronce despidió su arma de una patada vertical, para luego girarse sobre si misma y golpearlo con su otra pierna hasta empujarlo contra el suelo, los muchachos comenzaron a luchar con los vampiros pero estos resultaban muy fuertes.

Ignit se encontraba frente a un abanico de opciones, podía eliminar al captor de la muchacha, principal enemigo, o, ir en dirección a sus compañeros y ayudarles.

-Phobos y Deoir se fueron a jugar, juntas comenzaron a rondar, Phobos de Deoir se aburrió y la quiso eliminar...-Comenzó a cantar la niñita girando el rostro en dirección a Ignit guiándole un ojo divertida.

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vampiresa niña:

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Re: Bunker

Mensaje por Rose Atillart el Mar Abr 19, 2011 1:40 am

Los puños del vampiro se apretaron de ira al escuchar la respuesta de Ignit, era algo que no se había podido esperar esa reacción pues entre vampiros solían compartirse las presas. La escena era grotesca, el vampiro le dio la espalda mientras la manoseaba y besaba con lascivia de forma repugnante. Ignit se llevó las manos a ambas empuñaduras e hizo un ademán de sacarlas, pero en ese preciso instante un grito de alerta le hizo desviar su atención hacia los jóvenes cazadores de vampiros de nuevo.

Un grupo de vampiros descendía desde los árboles y se lanzaba contra ellos. Ignit dudó unos instantes sobre qué hacer, ¿Salvar a la mujer y devolverla con su anciano padre? ¿O por el contrario abandonarla a su suerte y salvar más vidas? La elección no fue fácil para él…pero finalmente se decantó por ayudar a los muchachos.


Llegó a donde estaban los vampiros y se percató de que dos de los atacantes eran mujeres, bien eso simplificaría las cosas para ellos. Pero su sorpresa alcanzó el punto álgido cuando vio a una vampiresa de aspecto joven -en cuanto a aspecto humano se refiere- entonaba una cancioncilla infantil mientras balanceaba las piernas. En ese momento la rabia de Ignit llegó a su cenit. No podía soportar ver cosas como esas. Una niña que no parecía superar los quince años sometida a “la maldición”, como él llamaba al ser un vampiro. Toda una vida arrebatada…


Sacó ambas espadas de forma rápida decapitando a uno de los vampiros que andaba algo distraído y se abalanzó sobre su siguiente víctima, la vampiresa que había golpeado a Koban, bramando como una bestia sin control. Sus ojos de color plata despedían odio y rencor hacia la mujer vampira. Parecían estar inyectados en sangre. Durante el salto los cerró al tiempo que descargaba con furia sus dos filos plateados sobre el cuello de ella. Le era imposible saber si había acertado a no, pues sus ojos siguieron cerrados unos instantes mientras el aire golpeaba su cara y el sonido de la batalla llegaba a sus agudos oídos – ¡Morid condenados! – gritó furioso y encolerizado.






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Re: Bunker

Mensaje por Inuwel el Mar Abr 19, 2011 1:41 am

Una fémina de la noche se vio de pronto ahogando un alarido al sentir como la piel de su cuello cedía a las espadas de plata de Ignit, para luego cercenar sus cartílagos y el hueso, sin embargo su cabeza no se desprendería del todo, quedarían algunos tejidos que la dejarían colgando más su cuerpo por acción de muerte cayó de espaldas contra el suelo. Los vampiros alzaron la vista alertados por la intempestiva aparición de Ignit y se prepararon para el ataque.
Nadie había previsto la llegada del vampiro, excepto la pequeña niña que cantaba alegremente sobre el árbol.

Uno de los jóvenes enarboló la espada a diestra y siniestra en dirección a un fornido vampiro, este era la suficientemente ágil como para esquivar los intentos de golpe pero no pudo evadir una flecha disparada por otro joven Dherlik que aprovechó de escabullirse para tomar distancia y disparar, el vampiro recibió la flecha en su corazón oportunidad que el aprendiz Dherlik no desaprovecho en cortar su cabeza.

Ya quedaban dos menos, no obstante la mujer que anteriormente atacaba a Koban tenía una agilidad envidiable, se agachó para esquivar el corte de las espadas de Ignit y luego saltó acuclillada contra sus piernas sujetándolas con fuerza hasta empujarlo de espalda y tumbarlo contra el suelo.

-Tranquilo hermano... -murmuró la mujer sin soltar sus piernas -Pensábamos compartir...-

En ese momento Koban trató de golpear con su ballesta la cabeza de la mujer pero fue sostenido por la espalda por el otro vampiro que aparte de inmovilizarlo le puso una daga en el cuello.

-¡Que divertido!-Exclamaría la niña saltando del árbol y dando un giro de bailarina para luego tomarse las puntas del vestido a cada costado y reclinarse para una breve reverencia.
-Me llamo Maria... ¿y tu?...-

Alzaría el brazo y la mujer que sostenía las piernas de Ignit le soltaría, el pequeño Koban tuvo que disminuir sus movimientos porque la daga amenazaba con acabar con su vida, razón por la cual los muchachos calmaron sus movimientos.

-Hagamos algo...-Diría María llevándose las manos atrás de la espalda y ladeando el rostro con una gran sonrisa, algo macabra -Pelea conmigo, si ganas te quedas con el pequeño, si no, nos damos un banquete con estos niños... jiji, ¿aceptas?-




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Re: Bunker

Mensaje por Rose Atillart el Mar Abr 19, 2011 1:43 am

Ignit trató de calmar sus nervios, sus puños se apretaron de ira mientras se mantenía completamente retenido por los vampiros que amenazaban con acabar con la vida de los jóvenes cazadores.

Uno de los vampiros mantenía una daga al cuello de Koba e Ignit, inevitablemente pues el joven había demostrado que confiaba en él, apretó con fuerza las manos intentando moverlas, pero le oprimían con demasiada fuerza. Sus pierna, también inmovilizadas también, se agitaban nerviosas por soltarse pero, al igual que la mitad superior de su cuerpo, se encontraban inmovilizadas por fuertes brazos vampíricos. Aunque las espadas seguían en sus manos no podía moverlas para defenderse. Estaba completamente indefenso ya sólo le quedaba aguardar una muerte rápida.


En ese momento, mientras se encontraba tumbado antes de que hablara la niña, le comenzó a doler la cabeza, sentía algo de sed de sangre, uno de sus ojos cambió de color poco a poco hasta pasar del color plateado que tenía de normal a convertirse en un iris de color espliego intenso en el que una pupila negra destacaba sobre un fondo dorado.


La niña habló entonces, proponía un trato, una lucha y el que ganara se quedaría con los jóvenes como premio. Ignit giró la cabeza hacia la derecha riendo de forma estrambótica y casi como un loco. Se mantuvo en ese estado unos instantes hasta que recuperó un poco la compostura y con una sonrisa de oreja a oreja dijo – Está bien, acepto – ni tan siquiera miró la reacción de los jóvenes – sí yo gano me los quedo para mí. De lo contrario son todo tuyos – agregó al final con un tono frío para hacer más creíble su actuación. Apretó con fuerza los mangos de las espadas.


Si su plan salía bien cuando lo soltaran ya estaría listo para descarga una furiosa estocada que cortaría los tres cuellos de los vampiros de una forma rápida pero excesivamente cruel, tal y como debían morir esas bestias en opinión de Ignit. Pero antes de que lo soltaran citó – Pero no puedo pelear con los brazos y las piernas agarradas, dile a tus amigas que me suelten. Si no perderá toda la emoción – sonrió de medio lado disminuyendo un poco el calibre de su macabro gesto en la tez pálida y fina que lo identificaba como hijo de la noche.






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Re: Bunker

Mensaje por Inuwel el Mar Abr 19, 2011 1:46 am

-Susan, Sussy, Suss...-Nombraría refiriéndose a una sola persona- Deja al vampiro, yo puedo sola con él, será muuuy fácil, jijiji, aunquee, ¿harías el honor de que me sea divertido?-Preguntaría en dirección a Ignit con toque burlón en su voz.

La vampiresa de nombre Susan ya había soltado las piernas del vampiro el cual podía incorporarse sin problemas, en total solo quedaban tres: Susan, el vampiro que sujetaba a Koban y María.

Y a solo unos pasos más adelante el captor seguía manoseando a la muchacha ajeno al pleito proximo a comenzar.

Los jóvenes observaron atentos la pelea mientras los otros vampiros retrocedían protegidos al tener a Koban como rehén.

María se veía una niña frágil sumando además que estaba desarmada, sin embargo a la hora de moverse dejó completamente desconcertado a los presentes, tenía una agilidad mucho más envidiable que la de Susan y una fuerza colosal, correría de inmediato detrás de Ignit y sin que este pudiera evitarlo sería derribado de una patada por la espalda, la niña sin dejar de soltar ligeras risitas retrocedería con una voltereta hacia atrás cayendo de pie, y comenzó a hacerle señales con las manos a Ignit para que luego de que se levantara se acercara a ella, pero lo hizo solo para darle estilo a la situación porque le bastó con encontrarse con su mirada para paralizar al vampiro con un serpentis de nivel elevado.

Lo tenía bajo su merced, por más que el tratase no podría mover su cuerpo ni despegar sus ojos de los suyos. Ella entonces caminó lentamente hacia él, tomó su muñeca y acariciándola con una dulzura irónica la acercó a sus labios y la mordió, succionó y tragó, lentamente... y entonces lo supo todo o al menos lo más importante de Ignit, soltaría su brazo bruscamente y comenzaría a reír a carcajadas al tiempo que las facciones de su rostro de cincelaron de manera maquiavélica y desquiciada.

-Ohh... pobrecito, pobrecito, perdió a su amada y por eso quiere venganza-murmuraría tomándolo de la barbilla sin que este pudiera hacer nada más que escuchar -¡Patético!, deberías sentirte afortunado de tu nueva condición-Gritaría para soltar con rudeza su rostro y luego apoyar su pie sobre su cara, comenzando a pisar varias veces sobre su nariz -Eres un gusano, eso eres, un gusano y me gusta pisar gusanos, ¡me encanta pisar gusanos...!-

Los vampiros se carcajeaban por la situación y el que sostenía a Koban relajó el brazo entre risa y risa oportunidad que el pequeñín no desaprovechó, al sentir que la daga se alejaba unos centímetros de su cuello corrió con la fuerza de sus dos manos el brazo de su captor y se agacho para lanzarse inclinado hacia adelante y luego correr, los muchachos al ver que Koban se liberó no perdieron ni un segundo más en atacar a sus dos oponentes, una flecha atravesó por la espalda a Susan y su cabeza terminaría rodando por sus hombros hasta caer contra césped por parte de un chico que casualmente estaba a su lado, el otro hombre era muy fuerte pero torpe y nada ágil, bastó con una flecha contra su frente para que su cabeza fuera luego desprendida de su cuerpo por acción de la espada de alguno de los muchachos.

Al suceder aquello María se despistaría y se voltearía para ver lo que pasaba moviendo su pie de la cabeza de Ignit como asimismo cortando el serpentis. Ignit podía aprovechar su despiste para acabar con ella.




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Re: Bunker

Mensaje por Rose Atillart el Mar Abr 19, 2011 1:47 am

Sus piernas fueron liberadas, pero la vampiresa que los retenía se fue demasiado pronto, no le dio tiempo a lanzar la estocada con la que tenía pensado acabar con ella. La niña se mantenía sonriente al lado de los vampiros adultos, ¿Una familia tal vez? Imposible, la mocosa parecía llevar el mando en la situación.


Se puso en pie rápidamente para tratar de encararla, pero un fugaz parpadeo por parte de Ignit sobró para que la cría desapareciera de su vista para reaparecer en apenas un segundo detrás de él propinándole una fuerte patada en la espada que lo mandó a volar varios metros hacia delante. Se levantó maldiciendo a la mocosa mientras se giraba hacia ella; mantenía un aire de prepotencia que sacaba de sus casillas a Ignit, hacía gestos con las manos para que se enfrentara a ella… Sopesó ambas espadas de plata y se dispuso a lanzar la mortal estocada al cuello, pero en un cruce de miradas María le paralizó con un serpentis. Inigt conocía bien esa técnica, él mismo la poseía, pero a diferencia de ella, Ignit, nunca usaba los poderes que su condición de vampiro le confería, tan sólo los usaba si era extremadamente necesario para salvar alguna vida.



Paralizado, inutilizado y sin poder moverse; era la segunda ver que se encontraba en esa situación en la misma noche. Soplaba un viento helado y las hojas de los árboles se mecían a su paso. María seguí acercándose a él sin apartar la mirada; los ojos del maldito no podían dejar de mirar los de la niña, no podía obligarse a dejar de mirarla, incluso le costaba separar los labios para hablar –Su-su-sucia perra – dijo finalmente cuando ya la tenía delante.



Un ahogado gemido fue lo único que pudo dejar escapar cuando ella comenzó a succionar su vitae, apenas unos segundos bastaron para que ella se saciara…o tal vez no… Ahora citaba el pasado de Ignit como si lo hubiera visto pasar como una espectadora. Le recordó la dura muerte de Rose a manos de aquellos tres vampiros e Ignit no pudo resistirse a dejar escapar un gemido. La niña vociferaba, grita a los cuatro vientos que él debía de sentirse orgulloso de ser lo que era; ¿De ser un condenado? ¿Un muerto andante? Las preguntas que Ignit quería formular se mantenían en secreto por la dificultad de abrir sus labios.


Le dio una patada en la cara y le pisó la nariz, junto con el resto de la cara, lo insultaba, lo humillaba y el resto de los vampiros se reían de él…se sentía completamente acabado, no tenía nada que hacer aquella mocosa seguramente fuese más vieja que Ignit, cosa que ya era difícil. Pero en ese momento, en ese preciso instante de regocijo de los hijos de la noche Koban consiguió deshacerse de su captor, y los otros dos chicos de la vampiresa restante. María perdió la concentración necesaria para mantener el serpentis e Ignit recuperó la movilidad de su cuerpo por completo. Un primer segundo de aturdimiento retrasó la acción que iba a condenar a María.


Se alzó de un salto y con una de las espadas todavía en la mano, pues la otra había caído por culpa de la patada, le atravesó el corazón por detrás. La convirtió en un vegetal, no de forma literal. Ahora la tenía a su merced. La niña era pequeña y manejable. Alcanzó la otra espada con su pie y la llevó a su mano. Clavó el segundo filo en el pecho por delante y extrajo el primero sin ningún tipo de delicadeza. Su parte sádica se tomó el control de su cuerpo.


-Bien engendro – dijo estacándola en un árbol con la espada, y clavando el filo que sobresalía por la espalda de la cría en la madera para no tener que sujetar todo el rato el mago plateado – me has insultado, me has humillado, me has pisado mi precioso rostro y lo peor de todo – le cruzó la inerte cara de un guantazo haciendo un diminuto corte con sus largas uñas por el cual restalló el vitae - ¡Te has atrevido a hurgar en mi pasado! – se acercó a su rostro lentamente mientras a la chiquilla no le quedaba otra que mantenerse inmóvil, aunque parecía poder mover un poco los brazos; sin duda era fuerte – Has bebido de mí – dijo con lascivia mientras acercaba su rostro a la infantil cara de ella y relamía con su lengua cerca de la herida – ahora yo debería beber de ti ¿no? – insinuó pasando con su lengua extremadamente cerca del corte y bajando hasta el cuello - ¿Eso te gustaría verdad? ¿Te daría placer zorra? – la insultó sin ningún tipo de miramiento. Posó sus manos sobre los pechos de ella y los acarició levemente y con delicadeza, como si hubiera recuperado la cordura – Has visto mi pasado – susurró a su oído, consciente de que ella sí podía oír – sabes lo que aquellos vampiros le hicieron a mi amada. Dime ¿te gustaría que te hiciera lo mismo puta? – nuevamente los insultos afloraron de sus labios. No era el propio Ignit quien hablaba, el ente maléfico que habitaba dentro de él hablaba ahora por su boca, no podía retener mucho más su parte vampírica; no era la primera vez que se alimentaba de un malhechor…Y esta vez era más divertido, porque aparte de saciar su sed, torturaría a uno de aquellos inmundo seres.


Se apartó de ella con delicadeza y recogió del suelo su cantimplora con sangre, la que había dejado a unos dos metros de ese sitio cuando se había ido a atacar al vampiro que retenía a la muchacha, que era el objetivo principal o al menos lo fue en su momento. Abrió el recipiente cerca de la niña y le humedeció los labios con el contenido, sangre de un asesino humano que Ignit había matado hacía semanas. Pudo ver como sus pupilas se dilataban un poco ante el sabor de la sangre todavía caliente, gracias al forrado de la cantimplora, del humano – veo que esto te gusta – añadió mientras comenzaba a verter el resto del líquido sobre sus pechos haciendo que resbalara por ellos cubriéndolos y tintándolos de carmesí mientras se deslizaba poco más abajo y llegaba a su estómago, para seguir bajando hasta su zona más íntima. Ignit, con la mayor de las lascivias, le destrozó el vestido de un par de tirones aprovechando la fragilidad de la tela y su fuerza mucho mayor que la de un humano. Los pechos de la mocosa estaban cubiertos de sangre, eran menudos y redondos, cabían perfectamente en las manos de Ignit, que los manoseaba sin ningún tipo de pudor mientras relamía la sangre de ellos y daba suaves mordiscos con los colmillos en uno de los pezones, haciéndolo sangrar un poco -¿Fue así? – preguntó cínicamente Ignit mientras recreaba la escena que le obligaron a presenciar los vampiros antes de acabar con su amada. La niña seguía clavada en el árbol, con la espada en el corazón y sin poder defenderse del, ahora, perverso Ignit que seguía con sus caricias y mordiscos una y otra vez. Cuando apenas podía resistirse a lo que llevaba sin hacer durante décadas, introdujo dos de sus dedos en la vagina de la chica mientras subía con sus lamidas hacia su cuello, convirtiendo suaves besos en lametones húmedos para acabarlo en pequeños y delicados mordiscos –Dime, ¿era así cierto? Con los años he perdido la memoria, pero parece que tu si la conservas, parece que conservas mi pasado mejor que yo mismo – añadió en tono burlón mientras seguía masturbándola introduciendo y sacando sus dedos con velocidad. Apenas unos momentos duró esa escena de libre albedrío por parte de Ignit, pues extrajo sin ningún tipo de delicadeza los dos dedos y se los puso en la boca entre abierta a la chica – lame puta – dijo recuperando su tono agresivo del principio. Sabía que no podía, desobedecería, así que con una macabra sonrisa en la pálida tez de vampiro acercó sus colmillos al suave y fino cuello de ella y lo rozó con estos – bien, no me obedeces, era una perra mala – dijo lamiendo la zona por la que sus colmillos había pasado – ahora recibirás tu castigo – afirmó en tono bajo, casi romántico a la par que hincaba sus colmillos en su cuello de forma delicada, para hacerla sufrir todavía más, y comenzaba a beber de su vitae poco a poco. Al cabo de un minuto de succionar el delicioso líquido se paró los colmillos y limpió un fino hilo que había quedado en el cuello de ella con la lengua, apurando al máximo el preciado alimento – ahora ya sabes como acaba – dijo acercándose a por su otra espada, que había dejado caer a los pies del árbol. Le lamió de nuevo la sangre de uno de los pechos en la subida y cuando terminó de incorporarse puso su espada al cuello, mordido, de María. Paseó unos segundos el helado filo de plata por la garganta de ella a fin de disfrutar de su sufrimiento ante la proximidad de la muerte, de una nueva muerte. Presionó un poco más la espada sobre el cuello y cortó un tanto del este, aunque no entero –dime, ¿duele? – preguntó con tono irónico a sabiendas de que no le respondería.


Cierto es que ahora ya estaba saciado, pero le apetecía ver sufrir a un vampiro como había sufrido a él, aunque su parte de bestia descansará harta de sangre su parte más sádica seguía tomando posesión de su mente. Finalmente, y tras unos treinta segundos de agonía y dolor gratuito para la niña, Ignit hizo caer su cabeza al suelo. Desclavó la espada de su pecho y la envaino junto a su gemela en su respectiva vaina – vamos – dijo en tono seco y cortante mientras sus ojos tomaban de nuevo el tono plateado que los caracterizaba, no se giró a ver la reacción de los jóvenes, pero se justificó rápidamente – No era yo, pierdo el control si no me alimente. Eso que habéis visto es lo que más odio de mí – añadió avanzando de nuevo hacia el cementerio, donde el idiota del primer vampiro se mantenía sobando y manoseando a la humana – una noche productiva – bromeó mientras comenzaba a correr hacia la verja, dispuesto a saltarla y enfrentarse cara a cara con ese chupasangre, estaba recién alimentado, en su cenit de poder y energía, se sentía capaz de todo…






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Rose Atillart
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