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La ciudad perdida [Talidor]

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La ciudad perdida [Talidor]

Mensaje por Franz Krieger el Mar Ago 07, 2012 5:48 pm

En aquellas montañas se escondía un secreto, un gran secreto. Desde la lejanía podía ver su contorno, escondida entre penumbras. Jack quería saber todos los secretos que escondían aquellas montañas. Pero era de noche, la luna alzaba su vuelo bien alto, no estaba preparado y quedaban demasiado lejos desde donde estaba ahora mismo.

Se apartó de la ventana de aquella taberna, semi vacía a excepción del propio tabernero y Jack. Las mesas y sillas estaban vacías, las tenues lámparas de aceite iluminaban la estancia, Edd, el tabernero estaba limpiando algunos vasos y jarras con un trapo gastado y viejo.
El pistolero cruzó la instancia y se sentó en uno de los taburetes de la barra. Todo el lugar estaba hecho con madera de distintos tonos, y en el ambiente había un aroma gustoso de humedad y cerveza fría.

Apoyado de codos en la barra miró a Edd, un rechoncho tabernero con bigote de forma curiosa, era ancho de hombros, alto y no muy gustoso de llevar la ropa limpia. Dejó aquel vaso que estaba limpiando sobre la barra y se acercó a Jack.
- ¿Y cómo va esa búsqueda suya? - Preguntó Edd, refiriendose a los carteles que había colgado desde Phonterek hasta Drakenfang pidiendo ayuda para aventurarse en las montañas Drakenfang. La verdad es que no prometía muchos tesoros ni recompensas, sólo intentaba ser sincero.
- Esperemos que venga gente después de leer esto - Musitó Jack, sacando de su bolsillo un cartel que dejó estirado en la barra, para que el tabernero pudiese leerlo.

Lo agarro y acercó la vista. En ese papel ponía lo siguiente: "Jack Cross recluta a cualquiera que se vea capacitado para llevar a cabo una expedición a las montañas Drakenfang, en busca de los tantos rumores que indican que las ruinas de una antigua ciudad residen dentro de ellas. Abstenganse niños, gente asustadiza o similares. Punto de encuentro en la taberna del Ermitaño Moribundo." Edd esbozó una gran sonrisa de oreja a oreja.
- ¡Haces publicidad de mi taberna gratuitamente! - Bromeó, sacando una botella de limonada y sirviéndole un poco a Jack, que gustoso agarró el vaso y le dió un gran trago.

Refrescante limonada, néctar de los dioses. Pensó Jack, dejando el vaso de limonada en la barra, recostandose en su taburete y mirando la puerta, esperando que alguien la abriese y entrase por ella, dispuesto y bien apuesto para descubrir los secretos que escondían Drakenfang.
A lo mejor encontraban peligros, aventuras, monstruos, recompensas y demás.
Pero valdría todo la pena, por que, toda aventura era una buena aventura...
Si no morías en ella.


Última edición por Jack Cross el Mar Ago 07, 2012 6:36 pm, editado 1 vez
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Franz Krieger

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Re: La ciudad perdida [Talidor]

Mensaje por Talidor el Mar Ago 07, 2012 6:09 pm

No era una tarde especialmente calurosa, cuando el enano Talidor volvía de una de sus muchas exploraciones. Realmente casi nunca encontraba nada, y tampoco es que le importase mucho. Él lo único que quería era pasar el menor tiempo posible en su ciudad de origen y recorrer la mayor cantidad de mundo, mientras tuviese oportunidad y recursos; y si eso le ayudaba a tener una aventura que otra, ¡mejor que mejor!

Conforme se acercaba a las montañas de Drakenfang podía ver como el terreno iba perdiendo verdor y se iba escarpando cada vez más, y eso hizo que una amplia sonrisa le apareciese en el rostro. Era un enano, y por mucho que le fastidiase, añoraba estar en su hogar. Cuando llegó a los bordes de las grandes formaciones rocosas, pudo ver un cartel, que él pensó que era un aviso que se había volado, y al leerlo, los ojos parecieron salirse de sus orificios, mientras que el enano comenzó a dar saltos y palmas de alegría: Una expedición, ¡en las montañas!, ¿Había algo mejor que aquello?

Sin dudarlo ni un segundo, y a pesar de estar bastante cansado ya de la caminata, se forzó a si mismo a caminar hacia el lugar de encuentro... ¿Cómo se llamaba la taberna?... Ah, si "El Ermitaño Moribundo", sin duda un nombre acogedor para una taberna. Había estado en ella alguna vez, aunque nunca paraba mucho, si acaso tomaba una cerveza (o una decena, dependiendo del momento) y volvía a partir en una de sus ilógicas y poco fructíferas expediciones.

Tanto se demoró en el camino, que cuando llegó a aquella taberna ya era de noche y la luna se alzaba bien alta ya, por lo que aprovecharía para descansar y pasar la noche en aquel lugar, salvo que aquel que pedía ayuda para la expedición tuviese la intención de salir en ese mismo instante.

Al llegar al lugar de encuentro, abrió la puerta de un puntapie, mientras se aventuró al interior de aquella pintoresca taberna fabricada en madera por completo. En un principio, la luz de las lámparas de aceite no llegaron a alumbrar al enano, que se vio como una figura sombría, pero poco a poco sus detalles fueron haciéndose más tenues, conforme se acercaba a la barra, que era casi más alta que él.

-Vengo en busca de aquel que se hace llamar Jack Cross, pues vi su cartel en el camino y tengo entendido que necesitaba ayuda.-

Comentó el enano con un potente vozarrón, típico en él, mientras se quitaba el equipaje, que consistía en la gran mochila para suministros que llevaba a su espalda, principalmente, y su yelmo en segundo lugar. Una vez hecho eso, miró a su alrededor, viendo ante si a un hombre alto... bastante más alto que él que parecía enfundar dos pistolas, y que su intuición le decía que era el "contratante", mas sin embargo esperó a la respuesta, pues era una costumbre enana transmitida por su padre.
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Re: La ciudad perdida [Talidor]

Mensaje por Franz Krieger el Mar Ago 07, 2012 9:35 pm

Y la puerta se abrió de forma violenta, después de oirse una patada en el marco, el pomo cedió y de la oscuridad del exterior entró un contorno de apariencia enana.
Encurtido en una armadura brillante, seguramente de acero, cruzó la instancia con el paso que tenía un enano, más lento que rápido...

Cada paso que daba hacía retumbar la taberna, crugir el entarimado y el quejido de su propia armadura, hasta que llegó a la barra, donde paro en seco y se hizo el mísmisimo silencio total, hasta que su voz rasposa de enano entonó dos simple preguntas sin siquiera una interrogación. ¿Quién y donde estaba Jack? El pistolero, dándose por supuestamente aludido, esbozó una sonrisa, se giró para ponerse de enfrente al enano, pero sin bajarse de su taburete.

- Te rectificaré, aún necesito esa ayuda. - Le respondió Jack sonriente, pensando que a lo mejor, debía ponerse a la altura del enano. Puesto que sentado en el taburete, estaría alrededor del 1'70 de altura. Acercó su mano a un mecanismo nivelador de aquel taburete, con el cual, le cedió altura y se asemejó un poco más a la aquel individuo encurtido en armadura de acero.

- Mi nombre es Jack Cross, autor de ese cartel que has visto. Si estás dispuesto a ayudar a un aventurero en apuros, serás bien recibido. Además tengo oído que los enanos ven de manera excepcional en la oscuridad, así que tu ayuda no podría venirme mejor puesto que... Por si no lo sabías, me aventuraré al interior de las Drakenfang. - Habló Jack, dándole la mano finalmente al enano, signo de buena voluntad y de respeto, así como de sello de un "contrato" de lealtad entre ambos. - ¿Estás dentro? - Preguntó finalmente, después de darle la mano, aunque esto fue algo redundante, puesto que el gesto de ceder la mano debería haber despejado todas las dudas. Sólo quería asegurarse.

Edd por su parte, miraba la escena con cierta incrudeludidad. ¿Qué mejor que un enano en una taberna? Eran los mejores clientes que podría tener un tabernero, bebedores como ellos sólo, aunque claro, amantes de las peleas y las tundas en general.

- ¿Quiere algo de beber, señor enano? - Preguntó Edd, con cierta estupidez. Señor enano, volvió a repetir en su cabeza mientras sonreía para sus adentros... Señor enano. ¿Pero cómo llamar a un enano sin saber su casta? Al menos si alguien entraba en tu propiedad, se merecía un respeto. O eso creía Edd, que trataba a los hombres de su taberna como señores. Y no era racista, así que... ese enano era tan señor como cualquier otro. - ¿Una cerveza? ¿Quizás veinte? - Bromeó finalmente, Jack esbozó una sonrisa.
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Re: La ciudad perdida [Talidor]

Mensaje por Talidor el Mar Ago 07, 2012 10:25 pm

Así que aquel que había visto antes, era el que había puesto el anuncio. El hombre alto, con las pistolas y con el sombrero que se encontraba sentado en el taburete... Si, no era mal compañero de viaje, a fin de cuentas había decidido ir allí, y no era cuestión de rechazar ahora. Mientras aquél hombre le hablaba, alzó la vista, pues se encontraba a una altura elevada para él, tanto que no llegaba a ver su cara con claridad. Lo único que reconocía en ella eran unas cuidadas barbas alrededor de su boca y una melena, tal vez no muy larga, que tapaba un poco su rostro... ¡No podía ser mala persona, tenía barba!

-Como me has dado tu nombre, te diré yo el mío. Soy Talidor, hijo de Talengor, nativo de estas tierras, y vine hasta aquí para unirme a esa expedición tuya, así que si, tengo interés en unirme.-

Dichas esas palabras, acercó su mano a la del pistolero y la estrechó con fuerza, mientras soltaba una risotada, similar a las de emoción que solían tener los suyos cuando preveían una buena aventura. Y es que iban a explorar las entrañas de Drakenfang, cosa que el enano quería hacer hacía mucho tiempo, pero que por unas razones u otras, aún no había hecho. Pero esta era la oportunidad perfecta, ya que con un poco de suerte y con ayuda de su compañero, podrían encontrar algo de valor.

-Antes de que partamos, necesito saber cuál es el propósito de tu misión... Cualquiera que conozca levemente las montañas no se adentraría en Drakenfang sin una razón de peso, pues no es fácil salir de ellas una vez dentro, ni siquiera para un enano... Pero qué digo, ¡por las barbas de Karthun! Exploremos ese lugar y demostremosles quienes somos.-

Mientras hablaba, y debido a la fuerte alegría de aquel momento, le propinaba "suaves" golpes a la barra, que retumbaba con cada sacudida. Pero no podía evitarlo, por primera vez parecía que la suerte se había puesto de su parte tras un buen tiempo, pues la verdad es que no había tenido muy buena suerte en sus expediciones anteriores. Tal vez por aquello se vio obligado a hacer algo que todo enano que se precie odia. Se giró al tabernero, dando pequeños pasitos en el sitio para ello, y negó con la cabeza, mientras trataba de alargar el cuello para ver mejor a su nuevo interlocutor.

-Ah, buen tabernero, bien desearía yo tomar unas buenas jarras de cerveza, pero mi última expedición me ha dejado bajo de fondos, así que me temo que debo rechazar tu oferta, pues no puedo pagar, y este enano aún tiene su honor... Pero si cuando volvamos de esta aventura hemos conseguido algo, ¡ten por seguro que lo invertiré en tu taberna!-
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Re: La ciudad perdida [Talidor]

Mensaje por Franz Krieger el Miér Ago 08, 2012 6:43 pm

El enano parecía querer saber todos los porqués de esta expedición, era lo más comprensible del mundo, sin duda. Al parecer no vendrían más por esta expedición, y confiaba en el martillo y armadura de aquel enano, que por cierto, a pesar de su estatura era bastante imponente, su barba rojiza ondeaba a la altura de su tripa, y una barba tan larga sólo podía indicar cómo de fiable era un enano en la batalla.
Había conocido a otros enanos en tiempos de guerra, como Björki, el caso es que, este último era un temerario mandatario con aires de superioridad, este era algo así como, más honorable. Si eso era un buen adjetivo para este enano en cuestión.

Pero, cómo ya había dicho, tendría que reponder punto por punto, todas las preguntas de aquel enano, mejor dicho, Talidor hijo de Talengor, pues al parecer la casta era muy importante para los enanos, aunque no era tan restrictiva como la humana, si se solía decir cuan importante era tu padre y por consecuencia, cuan importante eras tú.

- Soy un aventerero, un cazador y un pistolero. Por estas tres razones me veo obligado a explorar una ciudad perdida bajo una montaña. A saber cuantos tesoros y fortuna se esconden ahí abajo. Mis própositos no son convertirme en rico, sólo conseguir el dinero suficiente como para financiar mis cacerías, así como si la fortuna nos sonríe, encontrar algún artefacto de mayor o menor utilidad allá abajo. - Se explicó Jack, volviendo a colocar el taburete a una estatura normal y corriente para echarle un trago a su limonada.

Al escuchar lo que volvía a decir Talidor, hijo de Thalengor sobre su estado adquisitivo, Jack masculló. - Talidor, bebe cuanto desees esta noche. Estará a mi cuenta, tómalo como un acto de fé por mi parte. Disfruta y descansa tan bien como lo hagaís los enanos, pues mañana por la mañana partiremos si no hay objeción alguna. Sin más dilación... - Iba diciendo Jack, tomando un respiro, dándole el último trago a su bebida, exhalando un suspiro y dejando el vaso en la barra. - Iré a dormir un rato. Buenas noches Edd, buenas noches Talidor. - Finalizó, con una sonrisa. Poniéndose en pie y tomando una puerta que daba a unas escaleras, que por su parte daba al segundo piso, donde en un pasillo se encontraban las 8 habitaciones de la taberna. Entonces recordó una cosa y retrocedió unos cuantos pasos.

- Edd, paga de mi cuenta una habitación para Talidor en cuanto este desee dormir, si es que lo desea hacer en una de tus habitaciones. - Finalizó de verdad, bajando el ala de su sombrero a modo de despedida.

Entonce subió por aquellas escaleras, abrió la habitación número uno, puesto que todas ellas estaban vacías, se desvistió y dejó todo a mano, para luego echarse sobre la alcoba y finalmente, cerrar los ojos para poder dormirse.
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Re: La ciudad perdida [Talidor]

Mensaje por Talidor el Jue Ago 09, 2012 10:15 am

El enano aguardó paciente a las palabras de respuesta de aquel pistolero, que se hacía llamar Jack. No todos los enanos solían ser tan pacientes como él y mucho menos tan... "amables", por decirlo de una manera. Él era distinto al resto de los enanos, él se había criado en el deshonor, y aún así lucía el nombre de su padre con orgullo... Pocos hijos de Enanos lampiños se presentarían así mismos con el nombre de sus padres, y aún así Talidor lo hacía.

El haber escuchado las palabras del que sería su compañero en la expedición hizo que los ojos se le abrieran como platos, especialmente al oir la parte de "A saber cuantos tesoros y fortunas se esconden ahí abajo". Su instinto Enano había despertado, pero no de un modo corriente. Como bien había dicho, gastaría parte de su fortuna en la taberna en la que se encontraban en ese momento, pues era costumbre enana beber hasta reventar para celebrar el triunfo de la expedición... o beber hasta reventar para consolarse por el fracaso de la misma. Pero también tenía otros planes para aquellos tesoros, si existían.

-La expedición pinta cada vez mejor, compañero, pero como consejo de Enano, en las minas necesitarás una lámpara de esas que tienes por ahí, o una buena antorcha, pues no es buena idea ir a ciegas... Y además si esa ciudad puede esconder tantos tesoros como dices, ten por seguro que estará bien custodiada, así que deberás ir preparado en todos los sentidos.-

Vale, Jack era un aventurero experto, y seguramente ya sabría todo aquello, puesto que era de sentido común, pero adentrarse en minas enanas en busca de una ciudad perdida para conseguir botín era una de las cosas por las que cualquiera informaría.

Las siguientes palabras de Jack le dejaron sin aliento, prácticamente... Invita a un enano a tanta cerveza como pueda beber y a una habitación cuando esté cansado, y te habrás ganado su favor, salvo que seas un orco, que te ganarías su favor y un hachazo en la cabeza. El caso es que el enano en ese momento estaba cuanto menos contento. Nunca imaginó que su ahora compañero de aventuras fuese a ser tan simpático, pues por lo general los aventureros solían evitar el contacto con sus camaradas salvo en caso de necesidad.

-¡Por las barbas de Karthun! ¡Qué hombre tan amable! ¡Que corra la cerveza, tabernero!-

Los bramidos del enano, que ahora estaba algo más... alegre, por decir una palabra que se acercase a su estado de ánimo, resonaban por la taberna, al igual que sus risotadas, aunque en cuanto Jack desapareció de la vista trató de bajar el tono para que pudiera descansar. A fin de cuentas él era un enano, su naturaleza les permitía poder estar dos o tres días sin dormir si les era necesario, por su naturaleza de cavadores de túneles, pero entendía que no todos tenían la misma suerte, y él también iría pronto a dormir.
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Re: La ciudad perdida [Talidor]

Mensaje por Franz Krieger el Jue Ago 09, 2012 11:16 pm

Descansó largo y tendido en la alcoba, mirando al techo hasta que finalmente, entró en el trance del sueño.
Aunque esto, más que nada eran puras falacias. No soñó nada, sólo oscuridad y más oscuridad, finalmente, volvió a abrir los ojos y allí estaba, tal y como se había tendido la noche anterior. El techo seguía en el mismo sitio, su ropa igual, y sus pistolas seguían estando a mano en la mesita más cercana.

Jack no solía dormir mucho, pero cuando lo hacía, ni siquiera se movía un centímetro. Así era él. Se desesperezó un poco y finalmente, se sentó al borde de la cama. Se acercó al montón de ropa y comenzó a vestirse de una manera despreocupada, nadie le estaba esperando, excepto un enano y como era de mañana, daba igual una hora antes o después, al fin y al cabo, seguía siendo por la mañana.
Una vez estuvo totalmente preparado, suspiró, dejó caer su cabeza en la madera de la puerta.

Agarró el pomo y lo giró para que la puerta cediera, salió al pasillo y lo cruzó para finalmente, descender por las escaleras entre suspiros. Su sueño había sido totalmente reparador, no solía dormir tan bien y quería estar durmiendo todo el día, pero tenía obligaciones.
Se acercó a la barra, pidió algo cargado para despertarse, pero por supuesto, sin alcohol. El tabernero, Edd, le sirvió un vaso de leche con miel y unas cuantas galletas.
Una vez todas las pastas estuvieron bien remojadas en el líquido, se lo bebió, tragando la masa pastosa de las galletas a base de mordiscos y tragos largos.

Una vez se despejó, se levantó del taburete, se despidió haciendo un gesto con el ala de su gorro y se dirigió afuera de la taberna, donde, a lo mejor estaría Talidor. Abrió la puerta de forma tranquila y relajada, y efectivamente allí estaba el enano. Jack esbozó una sonrisa.
Dentro de la taberna se estaba más o menos cálido, pero afuera había algo de fresca, Jack agarró su guardapolvos y la ciñió un poco más a su cuerpo.

- ¿Preparado, Talidor? - Preguntó Jack, de forma casi-retórica. Un enano siempre estaba preparado, pero quería asegurarse de que su colega de aventuras no se echaba atrás en aquel momento.
¿Quién quería un enano rajado en una expedición como tal? No era la mejor de las compañías, eso estaba claro.
Esperando la respuesta afirmativa, Jack ya tenía preparado su siguiente discurso:

- Espero que tengas montura, o algo de esa índole. El camino a las Drakenfang no es largo, ni corto. Es justo el indicado como para no tardar demasiado pero si enfriarse los dedos si se va lento. Si no tienes, podrás subir conmigo en Graves. - Indicó de primeras el pistolero. Después sacó un mapa con una cruz señalando la ladera de una montaña, seguramente la más alta de las Drakenfang, donde en miniatura había una entrada de piedra rúnica, a pie del mapa, en una especie de leyenda había un texto escrito: Caecus Monachus - Este mapa lo conseguí en una apuesta jugando a las cartas, es la única pista que tengo, pero... siendo un mapa del tesoro, es mucho más pista que cualquier otra. El plan será buscar esa puerta y intentar abrirla de una forma u otra. - Finalizó Jack, caminando hacia un improvisado establo cubierto que tenía preparado Edd para los viajeros con montura, en ese caseto con techo, comida y bebida para los animales estaba Graves, con fortuna, no demasiado congelado. Era un buen caballo.
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Re: La ciudad perdida [Talidor]

Mensaje por Talidor el Jue Ago 09, 2012 11:44 pm

Su compañero había ido a dormir, y él pronto tendría que hacer lo mismo, si quería estar a punto para la expedición, así que hizo algo que pocos enanos suelen hacer: Dejar a la mitad su vigesimoquinta cerveza para ir a descansar. De todas maneras, no era pronto ya, y el tabernero, un hombre simpático llamado Edd, estaba cansado ya, por lo que el propio enano le preguntó el camino hacia su habitación, que resultó ser la colindante con la de Jack.
Así pues, el enano tras haber dado las gracias incontables veces por la bebida, caminó hacia la habitación tratando por una vez en su vida de no ser tan "sigiloso" como un elefante en una cacharrería. Había dejado su mochilón en el lugar donde la había colocado nada más llegar, pues confiaba en aquellos humanos (no todos le invitaban a cerveza y alojamiento), y se adentró en la habitación.

No era una estancia extremadamente grande, comparada con las que estaba acostumbrado a ver, pero era bastante acogedora, al menos, cosa que siempre era de agradecer. Así pues se acercó a la ventana y miró a través de ella; las tres lunas se alzaban ya, reinas y soberanas del firmamento, y parecían dispuestas a velar su sueño por aquel día. Así que quitándose el yelmo, el escudo, el hacha, y las hombreras, dejándolo todo sobre la cama, y tras haberse aflojado las ataduras de la armadura, se tumbó en el suelo, cerrando los ojos.

Si bien era cierto que aquellas camas, blandurrias, eran cómodas para muchas razas, para los enanos, o al menos para Talidor, era cuanto menos todo lo contrario; donde estuviera un buen suelo de piedra o madera, que se quitara todo lo demás.
En la cabeza de Rew los acontecimientos de aquel día giraban en sus pensamientos. Poco a poco fueron llegándole a la mente imágenes de él mismo al haber entrado a la taberna y la primera impresión que le produjeron el tabernero y Jack, o la conversación que habían tenido el tal Edd y él cuando Jack se había ido a descansar. Eran personas simpáticas, sin duda, y eso nunca estaba mal, y menos en una expedición como aquella. Y así, con aquellos pensamientos, el Enano cayó dormido, sin sueños, pues los de su raza no solían soñar.

Despertó un par de horas más tarde, tal vez tres, cuando aún era de noche y el Sol no había comenzado a despuntar, y mientras se atusaba los pelos, y se colocaba de nuevo la armadura, pensaba con la emoción propia de un enano en la aventura que iban a vivir. Tenía tan monitorizado la colocación de las piezas de armadura que se había quitado, que no tardó mucho en rearmarse y salir al salón de la taberna, donde para su sorpresa, no estaba el tabernero.

-Aún deben dorrmir, es muy prrronto parrra ellos, supongo.-

El enano se acercó a su macuto y sacó las últimas provisiones que le quedaban: Un filete frito el día anterior, y un par de jarras de deliciosa cerveza, sin duda, los componentes básicos de un buen desayuno. No llegaron a durarle mucho, pues comió con rapidez, y se apresuró en salir por la puerta, al tiempo que Edd entraba.

-Buenos días, taberrnero, esperro que haya pasado una buena noche.-

Dicho aquello, salió a la calle, a esperar a su compañero pues no soportaba ya el estar encerrado más tiempo. Dejaría en la taberna la mochila, pues no parecía que a Edd le importase (aunque realmente ni había preguntado, pero así era él), y se quedó de pie, mirando hacia la puerta hasta que, una hora o dos después, cuando el sol ya había salido, apareció su compañero.

-Buen día, Jack. Un enano siempre está prreparado para la aventura.- Cuando terminaba de decir aquellas palabras, su compañero de viaje dijo algo a cerca de una montura, y le mostró un mapa. -No, no tengo montura, los enanos no somos buenos jinetes, preferimos las caminatas... Y esa puerrta serrá difícil de encontrrar en la inmensidad de las montañas, pero daremos buena cuenta de ella, de la ciudad y sus secrretos.-

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Re: La ciudad perdida [Talidor]

Mensaje por Franz Krieger el Vie Ago 10, 2012 2:36 pm

El enano se presentó de manara cordial, Jack esbozó una sonrisa. Aunque se le había olvidado, no lo hacía aposta ni en busca de la ofensa, pero se le había olvidado por completo presentarse, ni dar los buenos días. Al menos al enano, Talidor, no se le había olvidado. Al parecer, uno era mucho más educado que otro.
Le parecía gracioso, encurtido en aquella armadura de acero y con ese martillo que daban tanto miedo, era algo así como... muy familiar. Jack estuvo apunto de agarrarle de los mofletes de estirarle de un lado para otro, pero claro. Si llegase a hacer eso, ¿Donde estaría su masculinidad?

Se encaminó a los establos, mientras suspiraba y restregaba las manos la una con la otra, y en ese antro de madera estaba Graves, Jack le hubiese invitado a ir detrás, pero como había dicho que los enanos preferían caminar, no sería Jack quien rompiese las costumbres de una civilización tan suya para ciertas cosas, además, con todo el peso de la armadura y todo lo que llevaba... estaba en un aprieto, ¿A lo mejor le gustarían los ponis?
Iría a la marcha del patas cortas, al fin y al cabo, no le haría correr si este no pudiese.

Lo desamarró y lo sacó del establo, acto seguido se subió al animal de un salto y agarró las riendas con fuerzas mientras miraba a Talidor. El animal era dócil, manso y su pelaje era negro, no tenía frío, era un muy buen animal de monta.
En cambio, Talidor, ¿Por qué no tendría montura? Era inhumano viajar por todo Noreth a base de pinrel y pierna.

- ¿Seguro que no quieres ir de pasajero? - Preguntó Jack, si la respuesta seguía siendo negativa, se conformaría seguiría trotando, si fuese afirmativa, se extrañaría pero sonriente le ayudaría a subir tendiéndole la mano.
En cualquier caso, no iba a perder tiempo. No mucho más.

- No sé cuan lejos está esa puerta, ni su localización exacta. Espero que tu instinto de enano nos guíe hasta ella. Ah, iré a tu marcha y te seguiré puesto que, seguramente sepas tu más de montañas que lo que yo pueda aprender en lo que me queda de vida. Ten, por si te quieres orientar con esto. - Iba diciendo, metiéndose la mano en el bolsillo y sacando el mapa del tesoro, que se lo cedió a Talidor estirándose un montón la mano hacia abajo.
- ¿De donde eres? - Preguntó, finalmente. Esperaba una respuesta de la índole de "Bak'tgogndor", obviamente eso se lo había inventado, pero casi todas las ciudades o asentamientos enanos subtérraneos tenían un nombre parecido, y no sabía la localización de ninguno.

- Yo soy de Phonterek. - Respondió a una pregunta que ni siquiera el enano había formulado, mientras sacaba de su zurrón un trozo de regaliz y se lo echaba a la boca. Estaba enganchado a esa planta, y qué buena estaba en cuanto no tenías nada mejor para echarte a la boca.
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Re: La ciudad perdida [Talidor]

Mensaje por Talidor el Vie Ago 10, 2012 5:56 pm

Habían pasado ya unos pocos de años desde que había comenzado su viaje, y hasta aquél día no le había hecho falta montura. Si bien era cierto que en algunos casos se agradecía, los enanos no eran muy propensos a utilizarlas, más que nada porque no conseguían equilibrarse ni entenderse con el animal... salvo que fueran animales del estilo de los rinocerontes, o los toros... curiosamente, con esos animales solían tener bastante tendencia a congeniar, tal vez debido a la propensión a ser más brutos que un arado a pedales que tenían.

Había oído hablar de maravillosas monturas de ese estilo, pero también tenía entendido que eran cuanto menos muy caras, de ahí que no tuviera ninguna. Por eso mismo siempre iba de aquí para allá caminando, cosa que le había fortalecido bastante en sus años de viaje. El enano había vuelto a sumirse en uno de sus pequeños trances en los que estaba ausente del mundo, aunque sin embargo no tardó mucho en salir de él, sólo lo suficiente para que ahora el humano que le acompañaba estuviese montado en su caballo.

-Si, si, estoy seguro, los enanos y los caballos no nos llevamos muy bien, no sé si me entiendes.-

Debido a la fresca mañanera que había en aquel lugar, tan cercano a la montaña, de la boca de Talidor salía un leve vaho que por unas razones u otras al enano siempre le hacía gracia ver. Por suerte, la armadura era lo suficientemente gruesa como para que el frío no penetrase a su interior, cosa que siempre era de agradecer. Pero los ojos del enano aún seguían fijos en su compañero -aunque ahora tuviese que levantar el cuello- mientras le seguían hablando. Sin duda alguna, su compañero sabía como ganarse el favor de un enano, puesto que aquellos halagos eran siempre bien agradecidos.

-Si hay alguna mina en estas montañas, ten por seguro que la encontraré, y lo mismo pasará con cualquier puerta, pues pareces seguro de que aquello que buscamos fue construido por mi raza. Sin embargo dime, ¿llevas algún tipo de antorcha o lámpara tal y como te dije? Sino te resultará difícil orientarte dentro, pues creo que vosotros los humanos no gozáis de nuestra capacidad de ver en la oscuridad de los túneles.-

Jack le pasaba un mapa en aquel momento, y el enano lo sujetó en sus manos, abriendolo -no sin antes haber enganchado su hacha a la cintura- y hojeándolo en profundidad. En el mapa, tras su apariencia simple, había escritas ciertas cosas en rúnico, y también en enano. Era el dibujo de las montañas de Drakenfang, sin duda, y la puerta parecía estar dibujada o señalizada en la mayor de todas.

-Creo que las indicaciones del mapa nos ayudarán tanto dentro, como fuera del mapa, señor Jack. No se si te habrás fijado, pero tanto por delante como por detrás, el mapa tiene unos tenues dibujos, correspondientes al idioma enano, son las instrucciones de uno de los míos, sin duda el que ideo el lugar al que nos dirigimos, y este no es un mapa del tesoro, compañero, es un mapa a secas. Los míos suelen hacer mapas así cuando inician la construcción de una mina, pues las puertas como supongo que habréis oído, se camuflan con la propia montaña, y hasta que no pasan los años, muchas veces se olvida el lugar donde están, de ahí que los enanos comenzásemos a hacer estos mapas, para no perdernos.-

Su sonrisa ahora era grande, pues aunque el mapa no decía mucho más que la ubicación de la puerta, cómo abrirla y poco más, al menos irían con cierta ventaja hasta cruzar la puerta. Se quedó mirando el mapa un poco más, hasta que más o menos lo memorizó, y en ese momento lo guardó en el bolsón que solía llevar en la cintura, mirando a su compañero de viaje, que le había preguntado por su lugar de procedencia, y como era costumbre en el enano, no tardó en responder, entre contagiosas risotadas.

-Prrocedo de la gran ciudad de Bak'Thagor, Jack, una de las más importantes para los enanos, y en mi humilde opinión, aquella con la mejor cerveza. ¡Oh! Phonterek, es una gran ciudad, sin duda, hace unos años estuve en ella, aunque supongo que habrá cambiado un tanto desde que yo fui. Pero si estás preparado, sugeriría partir ya, pues cuanto antes partamos, antes llegaremos.-

Dicho aquello, comenzó a caminar hacia el norte desde su posición, pues por lo que había visto en el mapa, aquella sería la mejor opción para iniciar el viaje. Más tarde tendrían que tomar un par de desvíos, seguramente, pero eso sería más adelante, por el momento, la ruta más rápida era la que estaba tomando.
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Re: La ciudad perdida [Talidor]

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