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Beer, beer!

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Re: Beer, beer!

Mensaje por Zana el Dom Ago 12, 2012 5:41 pm

La joven enarcó una ceja, pero no hizo ademán de moverse. ¿Se creía que se había caído de un guindo al nacer? Si armaba un follón en esa taberna las únicas represalias serían para ella, y prefería acudir sola al torneo antes que recibir otra paliza para granjearse la alianza de otro, por muy Jack Cross que fuera. La opción de robarles era más atractiva, pero aún así no era el momento. Para ello tendría que esperar a que se relajaran un poco los humos, y viendo el percal Zana sabía de sobra que justamente en ese momento se jugaría más que un par de carteras.

No —espetó, decidida, al menos en parte. Puede que no tuviese modales, que fuera joven o que no luchara demasiado bien —por no decir que no sabía luchar— pero si de algo sabía era de oportunidades, y desde luego no iba a sacrificar una noche pagada para dormir en la taberna por aquel pistolero—. No voy a hacer nada esta noche, no me conviene, así que tendrás que confiar en mí —seguía nerviosa, pero al menos su decisión le relajaba lo mínimo como para sostenerle la mirada a aquel hombre—. Por lo menos no huelo a vómito y me paso la noche chillando —agregó al final más para ella, medio de morros.

De todas maneras, con un poco de presión Zana acabaría cediendo, y es que después de haberse tomado la molestia de ir a hablar con alguien como él, creyendo que así podría tener posibilidades de ganar el torneo, no estaba dispuesta a dejarle ir tan fácilmente. En realidad lo que él le pedía tenía todo el sentido del mundo, al fin y al cabo, ¿quién era ella para él? Ya sabía de sobra la joven cómo debían de verla de cara al exterior, y aunque no podía optar por otra opinión sí que tenía que intentar recobrar la seguridad en sí misma, y así lo haría resistiendo ante la petición de cualquiera.

Ya decidiría ella, ¿no? De todas maneras, aún quedaban días para el torneo. Si Jack Cross quería ver cómo le robaba quizá debería hacerlo con su propia pistola. ¿Qué mejor demostración con esa? Ese pensamiento casi le sacó una sonrisa, pero Zana prefirió mantener el rostro impasible, esperando la respuesta del pistolero, ya fuese buena o mala.

Si era lo segundo... En fin, tendría que pensar otra cosa, aunque no supiese el qué.



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Re: Beer, beer!

Mensaje por Franz Krieger el Lun Ago 13, 2012 1:05 am

Jack soltó una carcajada bien sonora cuando Zana le paró los pies en seco, se agarró una de las alas del sombrero y se recostó en su asiento. Acabó su carcajada en una sonrisa de medio lado, en un suspiro clavó su mirada en la Hörige.

- Por supuesto que lo harás si de verdad quieres que confie en tí, o vea tus aptitudes. No te creerás que decido hacer tratos así como así con cualquiera, como si fuese estúpido. Lo tomas o lo dejas. - Declaró finalmente Jack, sin ningún pudor a la hora de afligir emocionalmente a Zana, su cara aún seguía medio sonriente, quería poner a prueba a la mujer, si cedía, ahí la dejaría sin amparo, pero si demostraba lo que valía... Quien sabía, a lo mejor lo del torneo fuese en serio y todo. Los Raiders de Phonterek llegaba a sonar bien en sus oídos y todo...

Bueno, y ahí estaba ahora, esperando que una total desconocida hiciese lo que tuviese que hacer para ganarse el respeto de un reconocido cazador de vampiros, licántropos y otros monstruos, más reconocido también por su habilidad con las armas de fuego y su cañón... Bueno, eso último era bastante discutible.
Estaba colocado de manera descortés frente a la mujer, pero qué le importaba que pudiese pensar de él esa felina carterista.

- El tiempo apremia - Instó Jack, aún más sonriente. Quería ponerla nerviosa, que cometiese alguna estupidez y olvidarse de ella. Pero claro, era alguien de palabra y debía darle una oportunidad.
Y qué sabría él de como bien lo haría ella, sólo esperó el como se resolviese la situación.

Por su parte, los borrachos estaban tranquilos, vivaces, no sabían que alguien les iba a robar aunque no fuese con malicia, pero claro. Estaba obligada por la situación, como se solía decir. Con la espalda contra la pared, o jugaba al juego de Jack o se quedaría muerta de asco haciendo lo que ella hiciese.
Tic, tac.
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Re: Beer, beer!

Mensaje por Zana el Lun Ago 13, 2012 1:01 pm

Zana se removió, incómoda. Había llegado hasta allí por una buena razón, y contra todo pronóstico estaba sentada proponiéndole un trato a Jack Cross, pero ni con esas estaba segura de querer arriesgar el pellejo haciendo cualquier tontería solo para demostrar que tenía la mano bien larga. Realmente era ella la primera que dudaba de sus capacidades, y es que si alguien, ya no solo Jack, tuviese que confiar en su habilidad con la daga… Podría llevarse un palo bien grande. No, si tenía que impresionarle para granjearse puntos a su favor debía de ser robando, y Zana sabía que si conseguía aquello no solo sería una ventaja, sino un inconveniente en cuanto la víctima se diese cuenta de lo que había pasado. Si no la veía en la taberna o sus inmediaciones probablemente la reconocería en el torneo, así que Zana tendría sus días contados en Phonterek.

Suspiró otra vez o, más bien, bufó por lo bajo como un animal que no se decide a tomar un camino u otro. Miraba al pistolero con una mezcla de resquemor y desconfianza, pero también con duda y nervio. La estaba presionando, ella lo sabía de sobra, del mismo modo que al final acabaría cayendo.

¡Joder, vale! ¡Lo haré! —masculló desviando la vista otra vez, disponiéndose a marcarse una pauta a seguir cuando cometiera el robo. La taberna puede que no fuese grande, pero estaba abarrotada de habitantes borrachos y eso sí que era un factor de ventaja. Las mesas más grandes estaban repletas de jarras de pinta y de hombres que se reían estruendosamente, y Zana, que sabía que eligiera a quien eligiera tendría que ponerse en peligro, decidió no escatimar y eligió al grupo más grande.

Su estrategia era simple, no sería la primera vez que lo hacía, pero con lo nerviosa que estaba había bastantes probabilidades de que acabara escarmentado, así que su duda era mucho mayor que en otras ocasiones. Como de costumbre la culpabilidad ya empezaba a azotar su consciencia, pero haciendo lo que podía para ignorarla, se quitó la capa y la dejó sobre la mesa, guardándose en el bolsillo de los pantalones una moneda para fingir más tarde.

Si muero te perseguiré como un espectro —espetó al pistolero, en serio como ella sola podía decir algo así, y sin necesidad de amodorrarse durante mucho más tiempo en una silla que en realidad era tan incómoda como un tocón de árbol, se levantó y carraspeó, empezando a sisear entre mesas, gente y cerveza derramada. Cuando estuvo cerca del grupo de borrachos echó una mirada precoz hacia ellos, y vio justo lo que necesitaba: un pequeño saquito que colgaba del cinto de uno de ellos, que sin prestarle atención se dedicaba a beber y beber siguiendo como lo hacía las directrices de un juego que supondría la pérdida suficiente de su guardia como para que una carterista de tres al cuarto como Zana le robara los ahorros. Que se jodiera, haber sido más avispado.

Cerveza. Media —pidió al camarero, y mientras los dedos de la joven bailaban por la barra, volvió a mirar hacia atrás hacia el corrito. Desde luego ruido hacían, y aunque algunos aún parecían frescos, Zana sabía que haría lo que hiciese falta para robarles. Ya no solo por Jack y su toma de confianza, sino porque el saquito estaba lleno y porque, joder, tenía tanta hambre que su estómago se estaba contrayendo tanto que hasta dolía.

Le iba dar hasta pena tirar la cerveza, pensó, cuando la tuvo entre las manos y se giró otra vez. En ese momento le hizo una seña disimulada a Jack con los ojos, ladeando el rostro hacia la mesa, y cuando supo que el pistolero había concentrado su atención allí, se desencaramó de la barra y andó hacia allí. Oportunamente tropezó con el segundo de ellos, y la cerveza se derramó sobre la víctima, manchándole media camiseta y los pantalones.

¡Dioses, mira lo que has hecho! —chilló Zana, señalándole disgustada—. ¡Me has tirado la cerveza, estúpido!

El hombre pareció sorprendido, pero mientras un coro de voces que Zana no se ocupó de escuchar se levantó en torno a ellos él hizo lo propio, dejando con un golpe seco su jarra en la mesa y encarándola en todo su esplendor de macho, con la peste a cerveza rondándole y la mirada medio perdida a causa del candor del alcohol. Zana disimuló su miedo, pues a esas alturas ella ya estaría corriendo por la puerta norte de la ciudad.

¿Qué acabas de decir, bicho raro?

Zana cerró los puños para disimular el temblor y reunió toda la serenidad que pudo encontrar, que más bien era poca, en el hecho de que si lo hacía bien no solo tendría un sitio garantizado en el torneo, sino que se iría con ganancias extra.

¡Que eres un borracho asqueroso que no mira lo que tiene en las narices, joder! ¡Quiero mi cerveza de vuelta!

Algo se removió detrás de ella, pero no le dio tiempo a mirar porque el otro ya estaba gruñendo y la había agarrado del cuello de la camisa, levantándola del suelo. Vaya, mal asunto. Sabía cómo robarle, lo que no es cómo arreglaría lo que acababa de formar. Ahora solo necesitaba un milagro y que algo lo bastante llamativo desviara la atención de ella. No sé, podría emerger un wyvern en medio de la taberna…



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Re: Beer, beer!

Mensaje por Franz Krieger el Lun Ago 13, 2012 6:18 pm

Zana, después de replicar un par de veces como una niña hacía cuando no quería hacer algo, pero al final se resignaba, vaciló un poco hasta levantarse, luego amenazó a Jack, que no se lo tomó para nada en serio, esbozando una sonrisa y haciéndole un gesto con el ala de su gorro a Zana indicando cualquier cosa, desde las gracias, un "nomeimportanada" o lo que fuese, sólo sabía que estaba realmente a punto de estallar en una risotada después de lo que le había dicho. Pero antes, vería como se las apañaba la mujer para robarle a un borracho cualquiera de una taberna cualquiera.

Se marchó a la barra, donde después de obtener una cerveza, hizo un gesto para que Jack estuviera atento de ciertas personitas. Con las que, inmediatamente, fue a molestar, robar o lo que fuese que hacía, puesto que tiró una cerveza sin probarla sobre un borracho cualquiera, después para envalentonarse con las palabras. Vio como la tensión aumentaba hasta cierto punto, en el cual tuvo que desperezarse y ponerse en pie.
Pero nadie lo vio hacerlo puesto que todas las miradas estaban clavadas en la escena, cuando un tío grandote la agarró y levantó desde detrás. Jack se movió agilmente hasta estar cerca de el hombre y lanzarle un puñetazo a la sien.

Aturdido, soltó a la mujer, que volvió a pisar el suelo, luego, rodearon a Jack, siendo alguien tan molesto como la felina, sólo que más agresivo. Aparte del grandullón que levantó a Zana, otros tres tíos le rodearon, Jack esbozó una sonrisa.
Uno le lanzó un puñetazo por la espalda, que esquivó para después agarrar el brazo y romperlo violentamente contra su propio hombro, para después estirar y tirar al hombre al suelo.
Jack lanzó un puñetazo a uno, para luego agarrar su cabeza y estamparla contra una mesa cercana, eso sólo le dejaba a otros dos hombres; el grandullón aturdido y otro más. El grandullón se abalanzó sobre Jack, con lo que le agarró, de los brazos, dejandolo a piedad del otro borracho, le lanzó tres puñetazos, a la barriga y al mentón, luego Jack saltó y dio una voltereta sobre su captor, colocandose detrás de él, le dió un rodillazo en la espalda y cuando lo tuvo arrodillado al suelo, le golpeó con una jarra de cerveza que había por ahí, el cuarto hombre, huyó de la taberna corriendo.

El resto de la clientela del Zopenco Bicéfalo observaba a Jack incrédulo. Esbozó media sonrisa y volvió a la mesa donde estaba, bebiendo de su nueva limonada. - Mira la que has montado - Musitó, para Zana.

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Re: Beer, beer!

Mensaje por Zana el Lun Ago 13, 2012 9:52 pm

No hubo mucho tiempo para estar asustada, porque la realidad es que lo que vino después sucedió con tanta rapidez que Zana se encontró en medio de tal follón que solo pudo chillar y agacharse, no queriendo recibir ninguno de los golpes que Jack alegremente se estaba encargado de regalar a cada cual que se encontraba en su camino. El griterío que precedió esa paliza se perdió en los jadeos sorprendidos de los hombres, en las miradas inusitadamente atónitas de las gentes del Zopenco Bicéfalo y en el propio asombro de Zana.

El momento era perfecto, huelga decir, pero tardó un instante en reaccionar y mientras los hombres se peleaban entre sí ella se dedicó a recoger cada bolsita interesante en la que se posaron sus ojos. Acaparó tres, una de ellas la cartera de su víctima, y guardándosela en las bolsillos tardó otro instante en exhalar un suspiro y volver a concentrarse en el vociferio que había sustituido la música de la taberna.

A su lado había lo menos cuatro hombres, los que habían estado gritando en la mesa y Zana creía que otro que probablemente se hubiese metido en la contienda voluntariamente. Jack ya estaba volviendo hacia la que ellos ocupaban, y cualquiera que le mirara no podría decir que acababa de pegarse con nadie toda vez que en su rostro solo se veía la calma y la confianza en sí mismo. Increíble, Zana no pudo menos que sentirse impresionada.

Sea como fuere, si alguien la había visto robar todo aquello no tardaría en correr hacia ella de la misma manera, y con haber armado tal follón una noche ya tenía más que suficiente. Aún le temblaban las manos, asustada y nerviosa, pero hizo lo posible por parecer igual de serena y segura de sí misma que el pistolero cuando se levantó y sacudió disimuladamente los pantalones, fingiendo que no había pasado nada con ella y que solo estaba tirada en medio de un montón de cuerpos medio inconscientes de pura casualidad.

No se paró a mirar a nadie porque lo único que quería es que la tierra se la tragara, y aunque arriesgándose de esa manera al final había conseguido algo de provecho sentía una sensación de humillación muy familiar para ella en sus hombros, cargándola con una tensión tal que la impelía a abandonar la taberna inmediatamente.

Hubiese tenido que hacerlo igualmente, pues si uno de ellos despertaba y ella seguía allí sabría que había sido ella. No había nadie cerca, y aún con dudas probablemente siguieran prefiriendo perseguirla. La razón es que los vaciles no son para nadie bienvenidos, y Zana les había provocado a sabiendas de no llevar la razón. Ningún macho bruto como esos se quedaría de brazos cruzados, de eso la pelirroja estaba bien segura.

Me tiraron la cerveza —mintió, disimulando aún. Sabía que muchos tenían la atención fija en ella, y por eso después de quedarse un momento de pie, se inclinó para recoger su capa y se acercó al pistolero—. Te veo fuera, por detrás —no vio necesario dar explicaciones, pues probablemente él ya hubiese caído en lo mismo que ella, y por eso y con una última mirada en derredor, Zana salió apresuradamente de la taberna, necesitando tanta calma como seguridad de que no habría nadie oyendo lo que ella no deseaba que nadie más que Jack supiera.



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Re: Beer, beer!

Mensaje por Franz Krieger el Miér Ago 15, 2012 4:44 pm

Zana, incrédula había visto como Jack apalizó a esos cuatro tíos. El resto del "Zopenco Bicéfalo", se había aclarado las dudas respecto a la fama merecida del pistolero.
Al parecer después de esa demostración de habilidades ya se habían acallado y calmado respecto a la verdadera identidad de aquel tío que tomaba limonada y poseía un par de armas bastantes modernas.
Era el verdadero Jack Cross.

La mujer le notificó que se verían detrás de la taberna, para después marcharse. Le hizo gracia eso de "me tiraron la cerveza". Esbozó una sonrisa posterior a una carcajada, le dio un trago a su limonada, acabándosela y suspiró largo y tendido. Al fin y al cabo, estaba algo cansado después de haber hecho esa demostración de poderío y artes marciales en una pelea de borrachos. Era viejo para esas tonterías.

Esperó unos instantes y se marchó de la taberna, bajo la atenta mirada de algún que otro borracho, rodeó el edificio hasta lo que parecía ser un oscuro y húmedo callejón, donde Zana, parecía estar. Jack se acercó y se apoyó en la mojada pared mientras clavaba su mirada en la fémina. La escudriñó con la mirada, analizó aquello en lo que pensaba en aquel momento, qué quería decirle en aquel sitio. Pero no se le ocurrió nada bueno.

- Lo tuyo no es la sutileza, parece - Bromeó Jack, sonriente, bajando el ala delantera del sombrero. - Te he salvado el culo bien descaradamente ahí adentro, pero me has caído bien. Más o menos - Siguió hablando, pero no había terminado aún. - Me gustaría saber que puedes aportar en un equipo de Blood Bowl - Preguntó sin interrogación alguna, quería saberlo y eso era lo más cierto que había salido de su boca en aquel callejón.

Zana estaba ojeando unos saquitos, que al parecer había robado de los borrachos del Zopenco Bicéfalo, la taberna. Ya sabeís. Parecían tener cosas interesantes, monedas. - ¿Has robado algo interesante? - Preguntó el pistolero, haciendose creer algo así como un cómplice, se sentía más o menos mal de haber robado así a esas personas después de darles un par de guarrazos.
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Re: Beer, beer!

Mensaje por Zana el Miér Ago 15, 2012 5:21 pm

Fuera hacía frío, aunque Zana estaba aún nerviosa y sentía las sienes arderle como si se le estuviesen clavando dagas incandescentes. Había dejado la capa a un lado, y sin perder tiempo había comprobado que no hubiese nada fuera de lugar en el callejón y en ese momento ya estaba husmeando en su nuevo premio. Igual sí que tenía suerte de tener esa vista, porque a esas alturas perfectamente estaría medio ciega de tanto forzar la vista en sitios como aquel. De cualquier manera tenía que darse prisa, porque Jack llegaría en cualquier momento y si encontraba algo bonito quería que fuese para ella, que al fin y al cabo era la que había arriesgado el pellejo y no precisamente por gusto, aunque el resultado fuese óptimo.

Había monedas, no demasiadas, pero también distintos objetos. Un sello raro y bien feo, un anillo y una especie de cadena fina de oro sin ninguna alhaja. Le llamó la atención y frunció el ceño, sosteniéndola delante de sus ojos. ¿Para qué quería un pureta algo así? ¿Se lo iría a regalar a la parienta? ¿Valía mucho dinero? Bien pensado igual era hasta una reliquia familiar, y por ella podría conseguir ganancias extras.

Con ese pensamiento Zana se animó tanto que incluso soltó un bufido orgulloso, y cuando cogió el sello y lo estudió con ojo crítico de ladrona profesional un ruido a su izquierda le indicó que Jack iba a llegar en menos de lo que se dice pi.

Se serenó un poco y volvió a adoptar su habitual expresión desconfiada. Le había ayudado y le estaba tremendamente agradecida, pero por otro lado el pistolero había demostrado ser imprevisible, y aunque su alianza le convenía mucho de cara al torneo Zana aún no confiaba en él, del mismo modo que él tampoco en ella. Era normal, a fin de cuentas.

—respondió en principio, cortada. No era propio de Zana disculparse ni dar las gracias, y de hecho en ese momento ni siquiera se le ocurrió hacerlo, así que se quedó callada el tiempo que tardó en cavilar una respuesta lo suficientemente convincente. ¿Qué decirle? No es que fuera un gran punto de apoyo, por decir que no lo era en absoluto. Solo sabía robar y desde luego no iba a ganar un deporte así, a no ser que los demás se encargaran de joderse a ellos mismos y la dejaran tranquila, lo cual le dejaba un panorama para nada favorable: sería una brutalidad.

Mira, ya lo has visto. He reaccionado rápido y les he robado como pediste, y creo que eso correrá a mi favor en el torneo —se calló que no quería pensar que fuese a negarse después de todo lo que había pasado. Zana casi se muere de un infarto, ¡por los dioses! Si todo había sido en vano y se quedaba a las puertas de una oportunidad de oro como esa era capaz de hacerle la vida imposible al pistolero.

Le estudió un momento con la mirada, una ceja enarcada y ojos entornados. Estaba evaluándole, con las bolsas aún bien agarradas. Normalmente despacharía a cualquiera que husmeara demasiado cerca de sus cosas con un par de palabras malsonantes, pero Zana tenía que mantener las formas con Jack si sabía lo que le convenía, por lo que controló su primer impulso y le entregó una de las bolsas casi a regañadientes.

Poca cosa, esto no vale nada —masculló en voz baja, mintiendo—. Solo tienen algunas monedas y estas tonterías —elevó el sello para que él lo viese, aunque la cadena la dejó dentro por el momento. Era suya, le había gustado y le darían una buena cantidad por ella. Se limitó pues a contar monedas mientras esperaba silenciosamente que Jack no pusiese más pegas. Igual incluso decía que ese robo no merecía la pena y terminaba con la cara partida allí sola.

En realidad Zana estaba bastante disgustada por todo lo que se había acabado armando en un momento, y no podía evitar pensar que el día del torneo todo iría a peor y que, si no conseguía dinero lo antes posible, no saldría jamás de esa desastrosa situación. Malas previsiones.



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Re: Beer, beer!

Mensaje por Franz Krieger el Miér Ago 15, 2012 9:34 pm

Zana era una tipa de pocas palabras, y aunque la situación era extraña y demasiado recurrente, Jack no pudo evitar sonreír, para después soltar una sútil risita que intentó contener en su boca, pero sólo salía un dulce sonido; "Humpfff" al intentar reir con la boca cerrada. Parecería estúpido, pero sólo era muy divertido, a su estilo y propia personalidad.

¿Y por qué se reía solo? Era sencillo, sólo había que echarle un poco de imaginación para ver una escena bastante erótica y estúpida, ¿"Te he salvado el culo", estar en un callejón oscuro y solos, "Me gustaría ver que puedes aportar" o "Mira ya lo has visto, correrá en nuestro favor" ? Era tronchante a decir verdad. Y eso que no tenía planeado llevarlo a más, era gracioso tal y como era en aquel momento, una estúpida e imaginaria situación que sería totalmente inviable por parte del "Hombre del Sombrero", pero bueno. Quizás... no.

Entonces, le entregó su parte del botín, si es que podía llamarse así. Era un sello, un anillo. La agarró y lo estudió con curiosidad, había algo extraño en él. Lo puso a contraluz y lo examinó. En su parte frontal tenía grabados de un caballero con una ostentosa armadura blanca, con un mazo en sus manos que parecía repeler hordas y hordas de demonios, el nivel de detalle era espectacular, algo le decía que debía ponerselo. Ya tenía experiencias con otros objetos encantados, pero, ese objeto era distinto.

Extendió el dedo corazón y lo incrustó en aquel anillo, que, valga la redundancia, le venía como anillo al dedo. Se sentía, más resistente por dentro y por fuera, más tenaz. No más fuerte como tal, ni ágil. Si no más resistente, su espíritu... Controlaba más su cuerpo, como tal.
Estiró sus brazos y piernas y crugió sus articulaciones.

- Creo que es mágico, y además fabuloso - Comentó de primeras el pistolero. Le enseñó el reverso de la mano a Zana, donde estaba el anillo bien vistoso. - ¿Qué tal me queda? - Preguntó sonriente Jack, después miró las bolsitas que aún guardaba la mujer. - Dado que esto tiene magia, es probable que haya más cosas con cierta esencia mágica en ellas. Seguro que aún tienes algo por ahí. - Instó Jack a Zana para que le enseñara aquello que escondía con tanta saña, por que, joder, se notaba mucho que le escondía algo.

Ni que fuese a robarselo o algo así.
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Re: Beer, beer!

Mensaje por Zana el Miér Ago 15, 2012 10:06 pm

Zana abrió los ojos de par en par al escuchar ''mágico'' y se volvió hacia Jack.

¿Que cómo te queda? ¡Es mío, dámelo! —exigió tozuda, negándose a compartir el botín. El cómo Zana había acabado siendo tan egoísta con sus cosas tenía justificación, pese a que en ese momento no fuera la mejor opción para elegir si quería comportarse como alguien civilizado. Le salió del alma y cerró el otro saquito. Quizá fuera mentira y el pistolero solo quería quedarse algo por la cara, pero la pelirroja no tenía un pelo de tonta—. ¡Encima de que casi me pegan, y te quieres quedar mi botín!

Sonaba tan indignada como lo estaba. Fulminándole con la mirada se cruzó de brazos, y contuvo las ganas de decirle cuatro cosas—. Mira, vamos a hacer una cosa. Te lo fío y si me ayudas a ganar el torneo te lo doy.

¿Sonaba razonable, no? De hecho no era tan raro que Zana propusiera algo así. Conseguir dinero era su fin más primorial, ya no solo por el hecho de querer salir de su miseria, sino porque lo necesitaba para curarse, y para adquirir más pertenencias. Si quería vengarse del circo así no lo iba a conseguir en la vida, y esa determinación era más fuerte que un laud destrozando un bosque de pinos a su paso.

No le iba a preguntar a Jack qué era lo que le parecía tan divertido aunque sus risas espontáneas empezaran a cabrearla. Daba la impresión de que se reía de ella y eso a Zana no le gustaba. Demasiadas veces había tenido que aguantar burlas sin poder hacer nada para defenderse, así que, ¡ya estaba bien de callarse!

Como si quisiese convencerse a sí misma de esos pensamientos, se desapoyó de la pared y se quedó de brazos cruzados en frente. Eso sí, con las dos bolsitas colgando de sus dedos, no fuera que alguien los cogiera sin querer. Si de verdad el pistolero tenía razón y era mágico eso ascendía su precio a mucho más que unas pocas monedas, y Zana casi prefería enriquecerse antes que tener algo que pudiera ser codiciado y, por lo tanto, peligroso. Cuando le decía que se lo daría al término del torneo no bromeaba, pues aunque no estaba segura de la eficacia de sus habilidades sí lo estaba de las de él y de quien quiera que fuera a ir al torneo y coincidiese en su equipo, en general. Se negaba a darle tregua a su cabezonería y aunque la curiosidad se había activado y no dejaba de preguntarse si él tendría razón y hubiese más cosas así en las bolsas, no quería parecer dudosa. No al menos otra vez, que ya estaba bien de ser el hazmerreír.



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Re: Beer, beer!

Mensaje por Franz Krieger el Jue Ago 16, 2012 4:25 pm

Jack se sorprendió en demasía al escuchar las palabras de Zana, si ese era su nombre. Hablaba con ese cierto tono que poseían las niñas pequeñas, posesivo, infantil y estúpido.
Eso quería decir dos cosas, o era de verdad una niña pero en su raza avanzaban rápido en edades, y eso significaría que se había imaginado cosas muy raras, o era alguien que no había recebido educación, quizás encerrada toda su vida en una cárcel, o en un circo, siendo objeto de la burla de los demás, eso explicaría por ejemplo por qué se había cabreado cuando el pistolero se había reído solo.

Eso o estaba bromeando, pero parecía demasiado real ese "Dámelo, es mío". Jack se alejó un paso y soltó una sonora carcajada, no de señor del mal, sólo la de un pistolero aburrido que estaba en una situación absurda.

- Te jode que se rían de tí, ¿Verdad? - Preguntó casi retóricamente, dando un paso adelante. - Te jode haber sido menospreciada y maltratada, por eso ahora, que tienes más o menos algo de libertad, vives como una bulgar ladrona, por que no sabes ser otra cosa. Pues te diré una cosa, eres más y a lo mejor tendrías que cuidar esa vena de paranoia tuya si quieres de verdad cumplir tus objetivos. - Siguió hablando, cada vez más inquisitivo.
- No estás en posición de exigir nada, yo soy tu mejor baza para ganar ese estúpido torneo, además de tener todo un arsenal encima y tener un fabuloso gorro. Si de verdad quieres negociar algo, piensa bien tus puntos y las contras, además del momento en el que lo propongas. Usa tu cabeza, joder. - Le replicó Jack, dandose la vuelta resignado y finalmente, apoyar sus manos en las rodillas, medio flexionadas.

- Si aún quieres ganar ese premio millonario, estate atenta a los carteles que mañana mismo habré colgado a lo largo y ancho de Phonterek. Tienes un hueco en mi equipo. Ah, y revisa ese botín tuyo, si este anillo es mágico, seguro que hay algo más. - Se explicó, echandole un vistazo de medio lado a Zana. - Que la suerte te acompañe - Se despidió, andando a través del callejón, perdiendose entre la espesura de una nube de vapor que había por ahí.

Poco después se encontraba alquilando una habitación en una posada llamada el Oso dormitaño, quitándose la ropa y tumbándose en la cama, al día siguiente ya sabía muy bien lo que hacer. Antes de dormirse, miró su nuevo anillo.
Era genial.
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Franz Krieger

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