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Sonata de la noche

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Sonata de la noche

Mensaje por Daanira Lynella el Vie Ago 17, 2012 12:30 am

El viaje ha sido largo compañero – dijo dirigiéndose a su caballo Yondell mientras tomaba la cofia que colgaba a sus espaldas para con ella cubrirse la cabeza de la repentina lluvia que comenzaba a caer – Largo sí, pero provechoso.

Hacía un par de semanas que había partido de Phoenterek en dirección a la ciudad elfica de Erenimir siguiendo la pista de los rumores que corrían por las tabernas y los poblados más frecuentados por mercaderes y artistas peregrinos. Hablaban sobre el reciente descubrimiento de algo que debía ser preservado y jamás olvidado. Cosas sobre la deidad de los viajeros y el arte y su último lugar de descanso, en tierras elfas.

Ahora avanzaba sobre el camino empedrado cubierto por plantas y árboles de gran altura, característicos de las tierras elfas de Erenimir. A escasas millas divisaba la perfección aquella ciudadela con hermosas cascadas de agua mineral de la cual se decía que podían curar una gran cantidad de males, pero que eran custodiadas celosamente por los elfos dorados de la comunidad. Pero esto no la desanimaba, pues los rumores que le habían llevado hasta este hermoso lugar guiaban sus pasos en otra dirección. Daanira viajaba un poco hacia el este de la ciudadela. A una pequeña comunidad asentada a los pies de la gran ciudad. Una comunidad de mercaderes y viajeros con distintos destinos llamada “El cruce”, en referencia a la bifurcación del camino donde había sido asentada. La comunidad, si es que así se le podría llamar, consistía en una diversidad de negocios ambulantes que ofrecían una diversidad de objetos de legítima procedencia en su mayoría. Además se ofrecían servicios de hospedaje en unas casas de campaña, no tan grandes por lo que se decía, dispuestas a lo largo del camino pero más cómodas que la tierra.

Supongo que podríamos detenernos aquí y montar un negocio provisional – Se dijo a sí misma cuando su carreta al fin había llegado a El cruce. La lluvia continuaba cayendo pero de forma bastante ligera, motivo por el cual decidió parar por completo su carruaje de madera y hacerse a un lado del camino – El cielo nublado siempre me hace sentir tranquilidad y el agua limpia la suciedad del mundo a su paso – Permaneció en silencio un momento mientras recitaba aquello una vez más en su mente – Si, creo que sería un buen material para una partitura. Lástima que con este clima no pueda tocar mi violín.

Daanira Lynella era una mujer siempre en peregrinaje. Solo deteniéndose cuando las inclemencias de la naturaleza o las piernas de su corcel exigían el descanso. Siempre viviendo de lo que podía recolectar vendiendo e intercambiando con otros comerciantes. En ocasiones la venta se le daba bien, en otras prefería utilizar sus talentos como adivinadora. Pero la mayor parte de las veces buscaba empleos provisionales como músico en tabernas y posadas, aunque aquí no había ninguna donde poder compartir sus talentos.

Tras un lapso corto de tiempo, la tienda de Daanira ya estaba levantada a un lado de su carreta. En el suelo colocaba sus mercancías sobre un tapete de lino teñido de morado mientras anunciaba con su elegante voz las mercancías y los servicios con los que disponía. Venta de armas blancas y armaduras, ropas y vestidos de mediana calidad, rollos de tela de distintos colores e incluso una lectura de la fortuna con sus cartas de tarot eran los servicios con los que disponía y que alegremente ofrecía mientras las personas pasaban por enfrente de la gran cantidad de mercaderes, buscando cualquier cosa de interés. Ya fuesen objetos, servicios u otra cosa más personal.

Eran poco más de las tres de la tarde en El cruce, y a pesar de que la lluvia había dejado de caer el cielo anunciaba nubes de tormenta que seguramente impactarían con mayor fuerza que sus predecesoras. El clima fresco del bosque que les rodeaba se podía respirar al igual que las emociones de los viajeros ávidos de aventuras nuevas y riquezas invaluables. Muchos de ellos estaban en ese lugar por más motivos que el turismo. Y es que muchos misterios oculta esta tierra de elfos dorados. Misterios que más de uno ha tratado de descubrir y que solo un puñado a logrado compartir.

Spoiler:

Bueno, antes que nada les agradezco el interés en mi historia Very Happy

Espero que podamos llevar una aventura excitante y llena de retos y riquezas, pero sobre todo, llena de emoción.

Soy nueva con esto del rol por foros y jamás había mastereado una historia así que les pido me tengan paciencia y no me critiquen demasiado >.<

En este primer post simplemente espero que cada uno de ustedes dos narre sus razones para haber llegado a El cruce. Puede ser que también sepan sobre los rumores que he mencionado [sobre el templo y eso] pero no es necesario que estén super enterados. De cualquier manera nos enteraremos mejor de las cosas en uno o dos turnos más.

Traten de no tardarse demasiado posteando para poder avanzar la historia rápido.

Buena suerte Very Happy
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Re: Sonata de la noche

Mensaje por Lander el Vie Ago 17, 2012 1:39 am

Pontherek era, sin duda, la ciudad comercial por excelencia. Al menos entre los reinos humanos. Por eso no era excesivamente difícil, por no decir que era muy fácil, que los rumores corrieran como la pólvora por sus calles. Y es que estas calles no perdonaban una, los rumores volaban y no distinguían entre amigos o enemigos, alaban a unos y humillan a otros, pero, oh, hay rumores por los que vale la pena detenerse y escuchar. Y es que estos rumores van más allá del cotilleo, son aquellos que hablan de mitos y leyendas, no todos son reales, por supuesto. Pero a veces, cuando escuchas alguno, sucede que sabes en el momento que es cierto, llamadlo corazonada, instinto tal vez, pero cuando esta sensación te reconcome por dentro no la puedes ignorar.

Y este es el caso de Dehvi, ¿cómo ignorar algo que bien podría ser verdad? Por que las ruinas estaban ahí, eso es innegable. Y todo el mundo sabe que en las ruinas y templos hay artefactos, máquinas quizás, todo un mundo de conocimiento. Un paso más hacia la sabiduría. Y todo esto tan solo por ir y echar un vistazo. Bien pudiera ser que, como en tantos otros caso solo fueran un par de piedras sin ningún secreto más allá de eso, pero… ¿y si no?
Y ese “¿y si no?” es lo que llevó al joven Dehvi a emprender su marcha hacia Erenimar, si finalmente aquello no resultaba, siempre podría hacer algo de comercio, así al menos no se convertiría en un viaje del todo infructuoso.

El camino fue largo, como de costumbre, pero si hay algo que enseñan entre los caravaneros es a no quejarse. Seguir adelante, seguir el camino. El joven alternaba entre ir a pie y subirse en su mula, la cual ya tenía que cargar con los bártulos del joven. Y así fue pasando el camino, poco a poco quizás, pero sin descanso. Y cada día estaba más cerca de su objetivo, ya casi podía imaginarse las ruinas y el templo. Lo sentía en el aire, esta vez el viaje no sería en vano, no, seguro que no. O al menos, eso se repetía una y otra vez en su interior, intentando convencerse.

Ya podía ver la ciudad, pero no era ahí hacia donde tenía que dirigir sus pasos, no. Él tenía que ir hacia “El Cruce”, el enclave mercantil que había a las afueras de la ciudad y allí dirigió sus pasos. En parte, esperaba poder encontrar a alguien tan dispuesto como él a entrar en aquel antiguo templo, aunque después hubiera que compartir un hipotético botín, cuantos más mejor para hacer frente a los hipotéticos problemas que siempre hay antes de las recompensas.

El joven paseó por las calles. En un principio, y mientras no lloviera, no le molestaba tener que dormir al raso. Era algo a lo que ya estaba acostumbrado, pero quería ver donde solía la gente reunirse después de hacer sus cosas de mercaderes, quizás hicieran hogueras, en cuyo caso aquella búsqueda tendría que realizarla al anochecer. Una cosa llamó su atención, una muchacha ofreciendo echarle las cartas. Dehvi sonrió, divertido. Era bastante escéptico en lo tocante a predicción del futuro o del destino, al menos a través de aquel método.

Sin embargo, aquella vez haría una excepción, sería divertido al menos, escuchar lo que aquella muchacha que tantas cosas ofrecía, tenía que decirle sobre su futuro. Se acercó al puesto que había montado.

-Buenas. –Dijo para captar la atención de la muchacha, Daanira -¿Cuán lejos llega el futuro que podéis predecir con esas cartas? –Preguntó el joven, buscando en su cabeza las palabras adecuadas, las que le parecieron más educadas, entonándolas con una voz amable y ligeramente divertida. –Supongo que por unas cuantas monedas. –continuó, dejando caer unas pocas monedas desde una bolsita a su mano. No tenía demasiado dinero como para desperdiciar, pero nunca está demás darse un “capricho”, aquello parecía divertido.

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Re: Sonata de la noche

Mensaje por Arthazon el Vie Ago 17, 2012 3:14 pm

Caminaba en la oscuridad de la noche, Arthazon venia de la gran ciudad de Pontherek y se dirigia hacia Erenimir. Ese era su siguiente destina, habia oido hablar bastantes cosas sobre el sitio, sobre un templo, cosas muy raras pero con una pizca de esperanza de encontrar mas poder alli y asi lograr la ayuda necesaria para enfrentarse a su destino. Llevaba varios días yendo hacia la ciudad elfica subido a su caballo pero el viaje estaba siendo raro, había parado varias veces y tenia la sensación de que algo le seguía, no podía saberlo bien, aquellos bosques eran oscuros y raros y no sabría lo que podría encontrar allí.

Arthazon iba subido a su caballo, en la parte izquierda del animal llevaba enganchado su escudo y una de las espadas, y en la parte derecha llevaba su casco, por lo demás iba ataviado con su armadura y su capucha echada sobre la cabeza como siempre. Arthazon estaba preparado para todo, hacia unos días había tenido una pequeña aventurilla en un poblado donde había luchado contra unos bandidos, después de aquello apenas había pasado por Pontherek rápidamente y se dirigió hacia Erinimir, tenia que encontrar otros guerreros para que se le unieran a esa aventura, el solo no podría hacer nada y se arriesgaba a acabar muerto.

De pronto ante el se abrió una gran ciudad, era Erinimir, la gran ciudad elfica, el sol había salido de pronto y la lluvia que llevaba arrastrando un buen rato había cesado, aun era por la mañana y el primer atisbo de vida se empezaba a ver en la ciudad. Arthazon entro dentro, se quito la capucha y subido a su caballo empezó a moverse por las grandes y hermosas calles. Se dio cuenta de que muchos elfos le miraban y recelaban de el, no les gustaba que estuviera allí, un humano en la gran ciudad de los elfos, sus miradas eran frías y de asco.

A pesar de todo Arthazon siguió su camino hacia lo que llamaban "El Cruce", aquel sitio era un enclave mercantil, allí podría encontrar a otros compañeros, armarse si le era necesario y ademas lograr información sobre el templo y las ruinas en general. Siguió avanzando y dejo la ciudad atrás y se dirigió hacia el sitio. Una vez llego miro y vio un montón de puestos, había todo tipo de cosas, eran muchos comerciantes, debía empezar por algún sitio. Se bajo del caballo y avanzo mirando los tenderetes para ver que vendían, de pronto se acerco a un tenderete en el que había una chica, parecía una guerrera pero no estaba suficientemente seguro, estuvo mirando el tenderete durante un largo rato, despues la miro y le dijo - Hola, mi nombre es Arthazon, pareces una guerrera y estoy buscando gente para una misión un tanto especial, te interesaría? - Arthazon se quedo mirándola esperando su respuesta durante un rato, parado ante ella, con su caballo detrás al que sujetaba de las riendas.
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Re: Sonata de la noche

Mensaje por Daanira Lynella el Vie Ago 17, 2012 7:46 pm

La lluvia había concluido hacía ya algunos minutos y ya los comerciantes y viajeros se disponían a continuar sus encargos y comercios con normalidad. Daanira ya retiraba el agua que se había logrado acumular sobre la manta de su tienda y retiraba la cofia que cubría su cabellera, la cual había quedado empapada.

La actividad en El cruce era tal y como se lo habían comentado varios comerciantes con anterioridad, un lugar que no necesita de bastos edificios y puestos extravagantes como para mantener la emoción y el interés de los compradores y viajeros. El dinero circulaba de mano en mano como una cadena de comercio sin un destinatario final. Era bastante interesante para alguien involucrado en esa clase de comercio, y Daanira estudiaba y aprendía las técnicas del mercadeo cada vez que tenía la oportunidad.

Había tenido una primero hora bastante floja, habiendo leído la fortuna de dos niños que ni siquiera había podido pagar por el servicio. Le atribuía el fracaso tempranero a las malas condiciones del terreno en el que decidió detenerse a vender. Sin embargo, la segunda hora de ventas resultó mucho más productiva lográndose vender un par de dagas y una armadura de cuero que se llevó un sujeto con pintas de ladrón. Cosa que no perturbó demasiado a Daanira pues no era responsabilidad de ella el uso que le darán a sus mercancías.

Bueno, este dinero seguramente será suficiente para nuevas provisiones – Se dijo a si misma mientras contaba las ganancias, pensando en el alimento de Yordell y el de ella.

Viéndose con un poco de tiempo libre debido a que la hora se prestaba más para comer, por lo que se podía observar en los diferentes puestos de comida, Daanira decidió leer su propia fortuna ya que tenía las cartas a la mano y no tenía más clientes de momento.

Una lectura rápida sería lo más conveniente – dijo para sí misma mientras barajaba el mazo de cartas con rapidez.

Por lo regular, una lectura rápida de la fortuna se basaba en sacar tres cartas del mazo al azar y de esa forma la adivina podía adivinar algún futuro relacionado con lo que la carta representa de forma literal o abstracta.

Con el mazo barajeado, y dispuesto en forma de abanico oriental sobre la manta en el piso, la mujer se disponía a sacar una de las cartas cuando sin previo aviso un cliente la llamó, interrumpiendo su acto.

Hola viajero – contestó al saludo del joven espadachín por lo que podía suponer tras ver la espada que colgaba a su costado.

El hombre se había mostrado interesado en una lectura de cartas aunque parecía escéptico al respecto. Sin embargo esto no hizo más que sembrar un atisbo de curiosidad en la mujer, quien desvió la mirada hacia sus cartas una vez el joven había terminado de hablar. Sin decir palabra alguna, Daanira sacó una de las cartas al azar y con un pequeño brillo de sorpresa en sus ojos miró la carta y la mostró a su cliente.

Es la carta de la Luna, lo cual me parece bastante peculiar – dijo mientras sonreía de forma relajada – Esta carta representa a la noche, de manera literal, pero puede tener muchos más significados como por ejemplo una mujer – dijo cambiando un poco su tono de voz hacia uno más bajo - ¿una mujer relacionada de alguna manera con la Luna, quizá?

La carta que había sacado Daanira sin duda era una referencia contundente de la razón que la llevó a Erenimar en primer lugar. El templo de la luna y la deidad pagana Nocturna. Así mismo supo enseguida que aquel aventurero no estaba ahí por coincidencia, si no que de alguna manera el destino les había unido en aquel lugar.

En ese momento, un segundo individuo vestido en armadura y halando un caballo, se acercó al puesto ambulante con cierta seguridad en sí mismo y en lo que quería. Se presentó con el nombre de Arthazon justo antes de ofrecer una alianza para alguna misión de importancia para él, cosa que pareció aún más interesante a Daanira.

Mucho gusto Arthazon, mi nombre es Daanira Lynella y soy una simple artista sin rumbo – sin decir otra cosa, Daanira retiró una segunda carta de su mazo revelándola a ambos clientes después de verla – La segunda carta es La Torre, o como también es conocida, La casa de Dios – Observo a ambos sujetos mientras su fortuna era cada vez más clara. Aquella reunión no había sido mera coincidencia, y ahora solo estaba una carta más por descubrir. Rápidamente la retiró, pero no la mostró a sus espectadores si no que solo la vio ella antes de volver a dirigirles la mirada – No sé qué razones tengan para estar en este lugar, pero mis cartas me dicen que vienen en busca de algo relacionado con la luna y los templos divinos al igual que yo. Sus motivos tendrán, eso es válido, pero debo decirles que esa campaña podría resultar mal si deciden hacerla con sus propios medios – enseñando la última carta a los dos hombres, Daanira extendió su mano mostrando La Muerte – claro que, unidos podríamos tener mejores fortunas.
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Re: Sonata de la noche

Mensaje por Lander el Dom Ago 19, 2012 2:36 pm

El joven Dehvi miró absorto el pequeño ritual que suponía el tarot, parecía algo inverosímil aquel arte de la adivinación. ¿Cómo unas simples cartas pueden llegar a hilar el destino de una persona? Y, sin embargo, allí estaba, todo tan claro… tan perfectamente colocado que Dehvi no pudo evitar preguntarse si no estaría la mano de algún dios escondida entre aquellas cartas, si el aparente azar con el que se revelaban no estaría influenciado por un orden muy estricto.
Esta, como tantas otras cosas, es imposible de adivinar o llegar a vislumbrar si quiera, pero una cosa estaba clara para Dehvi, aquello no era casualidad.

-Quizás… -respondió Dehvi, devolviéndole la sonrisa a la mujer. -¿Estás tú relacionada con la Luna? –preguntó Dehvi con una media sonrisa.

En ese momento saludó con un gesto de la mano a aquel entrometido caballero que ni siquiera parecía consciente de la presencia de Dehvi, ¿no enseñaban modales acaso a los nobles? Pero el joven decidió no darle más importancia, no quería hacer una montaña de un grano de arena, como quién dice.

-Con que la casa de Dios, ¿eh? –Preguntó retóricamente al tiempo que alzaba una ceja, aún algo escéptico a lo que aquellas cartas de significados a veces abstractos tenían que decirle. Todo iba encajando con sorprendente facilidad y al parecer solo faltaba una carta para completar aquel puzle.

Dirigió su mirada a la carta que la vendedora, ahora convertida en una especie de vidente, sostenía entre sus manos. Dehvi entrecerró los ojos, intentando de algún modo averiguar cuál podía ser aquella misteriosa carta.

El joven no tuvo que esperar mucho más y el momento de la sentencia cayó sobre la mesa. La Muerte. No había replica alguna a aquella carta, su significado era demasiado obvio y tajante ¿o tendría La Muerte un significado escondido? Desgraciadamente Dehvi no estaba demasiado familiarizado con aquel tipo de predicción y solo se podía dedicar a observar las tres cartas que decidirían de antemano lo que pasaría con su vida.

-Unamos fuerzas pues. No confío plenamente en estas predicciones, pero soy lo suficientemente inteligente como para saber que tres suelen ser mejor que uno.-Hizo una pausa de un par de segundos antes de continuar. –[color=tomato]Solo falta que los tres tengamos la misma razón para estar aquí.

-Y quizás este caballero, quiera pagar la mitad del precio de este servicio, ya que al parecer ha sido una predicción conjunta y que no solo iba dirigida a mí. –comentó Dehvi lo más sutilmente que pudo, siempre dispuesto a no gastarse una moneda de más si no era realmente necesario. Quizás, pensó el joven, le saliera esa vena masculina que trataba de impresionar a las mujeres y pagara el precio completo. ¿Por qué no? Aquello era algo muy típico entre los hombres, Dehvi sonrió ligeramente, se sentía como si estuviera jugando con el dinero de otros y era una de las pocas satisfacciones que tenía des de siempre, pues la vida de caravanero o mercader no daba para muchos lujos. Pero una de las enseñanzas maestras es: “siempre puede pagarlo otro.”

El joven miró intermitentemente a ambos interlocutores, podría ser que efectivamente, ellos también quisieran unir fuerzas y si no era así… seguro que no eran los únicos atraídos por los rumores del templo, siempre podría unirse a otra gente. Solo quedaba ver qué opinaban aquellos dos. ¿Qué les estaría pasando por la cabeza en aquellos momentos?


Off. Dehvi no es un espadachín. De hecho no tiene espada. (:

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Re: Sonata de la noche

Mensaje por Arthazon el Dom Ago 19, 2012 7:52 pm

Aquella mujer se le quedo mirando durante un rato mientras estaba entretenida con sus cartas, adivinando el futuro, Arthazon en parte creia en aquellas cosas aunque no al cien por cien. Habia visto la magia pero tampoco estaba seguro de poder creer que unas cartas le adivinaran el futuro, era realmente dificil creer en algo asi pero observaba el barajeo de cartas con ganas y esperando con gran curiosidad saber que cartas saldrian.

Despues de mirarlo unos segundos la chica le respondia diciendole que su nombre era Daanira Lynella, una simple artista sin rumbo, de que iba a servir una simple artista sin rumbo contra magias quizas mas poderosas que algunos de los magos mas grandes de este mundo, a pesar de todo le habia ofrecido unirse a el, Daanira tenia pinta de saber luchar bastante bien y no le vendria mal un compañero a la hora de la verdad.

La chica miro una carta y despues se dirigio a el y tambien a otro guerrero que habia a su lado, del que Arthazon no se habia dado cuenta, les dijo que sabia porque estaban ahi, sabia que tenia que ver con los templos y les ofrecio una union, los tres podrian hacer mucho mas que uno solo, en eso tenia mucha razon. El otro guerrero de su lado dijo lo mismo, tres hacian mas que dos, estaba claro, al fin habia logrado mas gente para aquella encarnizada aventura y quizas en el futuro podria lograr que esa gente se acabara uniendo a su venganza y a su llegada al trono. La ultima carta fue la de la muerte, no era buen presagio, incluso Arthazon que no creía tanto en esas cosas lo sabia, aquello no traería nada bueno pero nunca se había embarcado en cosas buenas y ya había estado el borde de la muerte en mas de una ocasión así que le daba igual.

El chico le miro y solto algo asi como que ya que habia sido una prediccion conjunta que el pagara parte del dinero, Arthazon rio un poco y le miro, no era estupido aquel guerrero que tenia a su lado y se notaba que tenia cierta astucia pero Arthazon tampoco era idiota, habia viajado por casi todo el mundo y sabia muchas de las tretas que utilizaba la gente para engañar, despues de un rato mirandolos a los dos y despues de asentir, se dirigio al guerrero y le dijo - Tu eres el que ha pedido que te adivine el futuro, asi que paga tu, yo no he pedido nada de eso y ademas, yo apenas creo en estas cosas - Despues de aquello miro a Daanira y le dijo - Creo que deberíamos partir los tres esta noche, al oscurecer, no veremos tan bien como de día pero en Erinimar indague algunas cosas y los elfos no quieren que nadie se acerque al templo, de día nos cogerían rápidamente, de noche apenas se fijan y les da igual no creen que nadie se aventure en la noche en esos bosques, dicen que hay bestias enormes - Después de aquello simplemente espero una respuesta, supuso que seria un si, era lo mas sensato y de esta manera aquella misma noche podrían partir rumbo hacia lo desconocido, Arthazon sabia que aquello era muy peligroso, desconocía las habilidades de sus nuevos compañeros pero esperaba que tuvieran poderes mágicos, aquello les iba a ayudar mucho, sobre todo si se tenían que enfrentar a muertos y a fantasmas como decían las habladurías.
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Re: Sonata de la noche

Mensaje por Daanira Lynella el Dom Ago 19, 2012 9:57 pm

Daanira escuchó con interés la postura de los dos hombres que habían llegado hasta su puesto guiados por el destino que ahora se hacía mas evidente. Ella sabía que serían ellos quienes le ayudaran a conseguir lo que había ido a intentar a se lugar, el descubrimiento de ese templo olvidado del arte y la música de los elfos y los gitanos.

Con cierta gracia escuchó como ambos discutían pasivamente preguntándose quien sería el que pagara el servicio de adivinación, por lo que no pudo más que sonreír e interrumpirles mientras recogía sus cartas del suelo.

No es necesaria paga alguna estimados colegas - dijo tranquilamente mientras guardaba la baraja y se ponía de pie - esta lectura era para mí, no para el señor Arthazon ni para el joven del que aún no se su nombre. Así que siéntanse tranquilos y consideren esto como una señal del destino.

Comenzó a levantar su mercancía el suelo mientras que el cielo comenzaba a oscurecerse nuevamente presagiando una tormenta próxima. Eran cerca de las cinco de la tarde y el camino que les esperaba a través del bosque de Erenimar era complicado, así que decidió apresurar su guardado.

Arthazon habló sobre entrar a Erenimar al caer la noche, cosa que hizo sonar las campanas de Daanira pues quizá él estaba mal informado sobre lo que habían venido a buscar, por lo que decidió dar una pequeña explicación a ambos hombres recordándose a sí misma que ellos no tenían las nociones que ella tenía sobre las deidades paganas del arte.

Posiblemente estés un poco confundido Arthazon, pues si crees que el Templo de la Luna esta al interior de la gran ciudad de Erenimar estás en un error - dijo la mujer mientras terminaba de guardar sus mercancías y cerraba bajo llave su baúl - El templo al que intentaremos llegar lleva siglos enteros perdido y olvidado al interior del bosque que, como bien puedes ver, nos rodea.

Sentada sobre su carreta, Daanira explicó a ambos aventureros sobre lo que ella sabía del lugar. Les decía como, en una época, ese templo era adorado por los viajeros y los trovadores. Una edificación erigida en honor a la Luna donde solo los más talentosos elfos y humanos interpretaban sus melodías y canciones alabando a la deidad pagana Lil'Erian, conocida entre los hombres como "Nocturnal", patrona de los caminos y la música.

Les dijo como fue que los elfos dorados de Erenimar fueron los que prohibieron toda adoración hacia esa deidad pagana y, en un acto de crueldad e intolerancia incomprensibles, destruyeron el templo y llevaron a cabo una persecución sobre todos los que adoraban a Lil'Erian como una deidad verdadera, llevando al olvido todo lo relacionado con Lil'Erian y con su hermoso templo.

Tras la explicación de la mujer, la lluvia hizo presencia de forma leve mientras que los truenos comenzaban a escucharse en la lejanía. Era hora de partir.

No se que cosas podríamos encontrar en el camino - dijo mientras invitaba a ambos aventureros a abordar su carreta, pues el camino hasta la región del bosque en cuestión estaba al menos a unos veinte minutos a caballo - Ni siquiera tengo la certeza de que logremos encontrar dichas ruinas teniendo en cuenta que nadie nunca antes lo ha logrado. Pero la fortuna puede estar de nuestro lado y, quien sabe, igual y encontremos más de un secreto guardado en aquel lugar de leyenda.

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Re: Sonata de la noche

Mensaje por Lander el Lun Ago 20, 2012 8:15 pm

Dehvi chasqueó la lengua ante la negativa del hombre, que más que hombre parecía un chaval de su misma edad. Diecinueve (19) años, veinte (20) ¿quizás? Definitivamente no era mucho más mayor que el mismo. A pesar de negarse a pagar Dehvi decidió no seguir insistiendo y es que la que había utilizado era una estrategia que tenía que surtir a la primera para tener efecto, aunque tampoco habría hecho falta insistir ya que la adivina intercedió diciendo que aquella lectura era más bien para ella. Además hizo una no tan sutil referencia a su nombre, que por supuesto no pasó desapercibida para Dehvi.

-Puedes llamarme Dehvi. –respondió el joven. Se le había pasado por la cabeza mentir sobre su nombre, habría sido divertido, pero no era lo más sensato. Mentir sobre algo como el nombre… acabarían dándose cuenta, probablemente, y entonces podrían empezar a desconfiar de él. No, podría tener cierta gracia al principio, pero no merecía la pena. ¿Era tal vez esa última carta, La Muerte, la que lo perturbaba? Era bastante escéptico en cuanto a esas cosas, pero una señal es una señal.

Fue entonces cuando habló el muchacho y Dehvi lo miró alzando una ceja. ¿Estaba el templo dentro de la ciudad? Esto le hizo replantearse a Dehvi cuánto había de verdad en las historias y rumores que él mismo había escuchado. Si de verdad estaba dentro no pensaba entrar, una cosa era visitar unas ruinas y otra entrar a hurtadillas en una ciudad donde no serían muy bien recibidos. Para alivio del joven, la adivina, que al parecer estaba más informada que el guerrero y él mismo, intervino para aclarar las cosas. Dehvi respiró aliviado, las sospechas con las que venía desde Pontherek no eran del todo incorrectas, como esperaba, el “Templo de la Luna” estaba a las afueras en el bosque y bastante olvidado, eso estaba mejor. El nombre de dicho templo hizo reflexionar de Dehvi, la carta de La Luna y La Casa de Dios, un templo a la luna en definitiva ¿hasta dónde habían acertado aquellas malditas cartas? Aquello le dio cierto miedo por llamarlo de alguna manera.

Siguió con atención las palabras de Daanira, que estaba, efectivamente, muy bien informada. La mente del joven se encargó de guardar aquella historia en algún rincón seguro.

-Lil’Erian, deidad pagana de la música y los caminos. Nocturnal. –Repitió inaudiblemente, siempre era bueno saber a quien estaba dirigido el templo. Y aquella no parecía una deidad vengativa o sanguinaria, eso era tranquilizante en cierto modo. Posiblemente no fuera un templo tan tétrico como uno dedicado a un Dios de la muerte o el inframundo.

Ligeras gotas comenzaron a caer sobre sus cabezas y hasta sus oídos llegó el sonido de los truenos. Al mismo tiempo Daanira les invitaba a subir a la carreta.

-Nosotros las encontraremos, si existen, las encontraremos. –Aseguró Dehvi, no había viajado hasta allí para nada y no iba a irse con las manos vacías. Además, tenía mucha curiosidad sobre qué encontrarían allí y si habría mecanismos que mereciesen la pena estudiar o runas o grabados que observar. Todo estaba por ver. –Si me disculpáis unos segundo, voy a comprar algunas cosas antes de que marchemos hacia el bosque. –comentó antes de darse la vuelta y pasar por enfrente de los puestos de “El Cruce”. Tenía muy claro lo que quería, asique no demoraría mucho tiempo.

Apenas un minuto después ya estaba de vuelta, y traía consigo un bloc y carboncillos. Quizás hubiera algo que mereciera la pena anotar. De hecho ya tenía hojas, pero estaban dedicadas a otras cosas y no quería mezclar, además, tarde o temprano habría tenido que comprar más.

-Siento la espera. –se disculpó, más por ser educado que porque lo sintiera realmente, de todas formas tampoco había sido para tanto. Tras esto subió la carreta y obligó a su mula a ponerse al lado de esta, solo esperaba que esta pudiera seguir el ritmo, porque estaba más que acostumbrada a caminar, podría hacerlo durante bastante tiempo, pero no estaba tan acostumbrada a correr. Aún así, la necesitaba, ya que la mula llevaba cargadas todas sus cosas.

-Espero que los bosques sean benévolos con nosotros. –comentó sonriendo ligeramente, no sabía exactamente cuán agresivos eran aquellos bosques. Por su bien podrían ser apacibles y amistosos, eso estaría bien, sin duda.

Lander

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Re: Sonata de la noche

Mensaje por Arthazon el Jue Ago 23, 2012 5:42 pm

Daanira dijo finalmente que no quería que le pagaran nada, pues decía que la lectura era para ella, para nadie mas, así que allí todo se acabo. Arthazon estaba al lado del otro chico y frente a Daanira, esta le pregunto su nombre y el le respondió Dehvi. Los tres estaban allí mientras la noche caía poco a poco.

Entonces Daanira le empezó a hablar sobre el templo, le dijo que este no estaba en la ciudad, que se encontraba en los bosques, ni siquiera se sabia su lugar exacto así que habría que buscarlo, como aguja en el pajar. La chica siguió explicando todo sobre aquel templo, perdido en un lugar de nadie, pertenecía a la diosa Lil'Erian, patrona de los caminos y la música, llamada Nocturnal. Según contaba los elfos habían destruido el templo y prohibido su adoración, como siempre, los malditos elfos, nunca se había llevado bien con ellos ni mucho menos.

Al final Daanira solo dejo caer que se embarcaban en un viaje muy peligroso y que encontrar el templo iba a ser muy complicado. Dehvi estaba seguro de que encontrarían aquel templo, luego cogió y se fue alegando la necesidad de comprar ciertas cosas y volvió un rato después con todo lo necesario disculpándose por la tardanza.

Arthazon estaba preparado, le daba igual lo que les esperara, habia enfrentado muchos peligros a lo largo de su corta vida y no le importaba uno mas, necesitaba mas poder, necesitaba un ejercito para ocupar su lugar, hasta ahora solo era un simple mercenario, toda su vida.

La noche empezó a caer así que la gente comenzó a recoger sus cosas, Daanira se monto en su carreta al igual que Dehvi en la suya, Arthazon monto su caballo, pico espuelas y este avanzo poco a poco. La noche empezó a caer fuerte, como un manto gris que lo tapa todo y no deja ver nada, mientras la lluvia hacia de las suyas, cada vez era mas fuerte, el guerrero se echo la capucha sobre la cabeza y siguió mientras oía el tintineo de la lluvia sobre la armadura del caballo.

Les esperaba una gran aventura. Mientras se acercaban a los bosques Arthazon empezó a sufrirlo, poco a poco su vista se empezó a cegar hasta que ya no veía nada, cerro los ojos fuertemente y cuando los abrió comenzó a ver todo mucho mejor, ahora sus ojos eran de un azul intenso, le pasaba cada noche, gracias a ellos podía ver en la oscuridad mejor que cualquier humano conveniente.

Las carretas avanzaban hacia el bosque mientras "El Cruce" empezaba a estar prácticamente desierto, a lo lejos quedaba Erinimar, la gran ciudad de los elfos, bella como siempre incluso si la lluvia la azotaba pero llena de gente que odiaba a cualquier humano y mas valía que los elfos no se enteraran de lo que ellos querían hacer, no sabría como se lo podrían tomar, ellos destruyeron el templo y prohibieron todo lo que tenia que ver con aquella diosa, el guerrero estaba seguro de que no les haría gracia. Arthazon se dirigio a sus acompañantes para decirles - Debemos tener cuidado, no creo que a los elfos les haga gracia que hagamos esto, por otro lado no se si esas carretas son aconsejables, mas adelante podríamos encontrarnos con dificultades para que se lleven, incluso mi caballo podría dar problemas, quizás deberíamos dejarlo todo en algún sitio o hacer algo con ello, por lo menos con las carretas, las monturas podrían ayudarnos en caso de querer salir corriendo - Arthazon volvió a mirar al frente y siguió absorto en sus pensamientos.

Sentía una especie de miedo y curiosidad, porque los elfos habría prohibido a la diosa y destruido su templo, pensó y pensó y no llego a ninguna conclusión, algo debió de pasar, algo muy gordo pero jamas se dijo nada, simplemente estos lo destruyeron todo sin dar un porque, indiscriminadamente, nadie pregunto tampoco y todo quedo allí.
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Re: Sonata de la noche

Mensaje por Daanira Lynella el Vie Ago 24, 2012 2:55 pm

Para fortuna de Daanira, el destino había puesto en su camino a dos hombres con un mismo destino. Uno parecía bastante ágil con las manos y los artilugios que mucho interés brindaban a la viajera mientras que el otro hombre parecía un fuerte y capaz guerrero con ambiciones fuera de su imaginación.

Ambos acordaron acompañarla en su búsqueda por aquél templo perdido, pues los tres tenían el mismo objetivo, y esto solo brindó confianza y seguridad a la intérprete musical ya que tenía sus dudas con respecto a ese viaje desde un principio. Ella nunca había destacado en el arte de la batalla, y l haberse topado con esta gente competente era motivo de alegría para sus propias metas.

No hay cuidado Dehvi, siempre es mejor viajar preparados - le dijo al joven pelirrojo en respuesta a su breve disculpa - Será mejor partir antes de que la lluvia nos impida el camino.

Sin más que decir, el grupo abandonó El Cruce y partió hacia el norte. A pesar de que ella conocía el camino hacia el bosque Liv'aëlla, lugar donde supuesta mente se encontraban indicios del templo, encontrar el sendero que llevaba a este fue bastante complicado gracias a la fuerte lluvia que había decidido azotarles. Daanira se cubría la cabeza con su cofia intentando evitar que la cara y el cabello se empaparan y arruinaran su maquillaje, pues era algo difícil de mantener intacto y tomaba demasiado tiempo el volverlo a arreglar.

Viajaron un par de horas tratando de encontrar el sendero hacia Liv'aëlla en vez de los veinte minutos que le habían dicho los aventureros con los que tuvo contacto antes de comenzar su viaje, hasta que por fin logró encontrar la referencia que tanto había buscado. A lo lejos, iluminado por la luz de los truenos y erguido por encima de todos los árboles, se lograba distinguir la gran roca que tenía forma de cuello de dragón. Según los rumores y las habladurías que la habían llevado hasta Erenimar, en esta formación rocosa se habían encontrado rastros de la escritura elfica y algunos petroglifos que mostraban, en las paredes de la misma roca, imágenes sobre arte, danza y el Templo de la Luna.

Tiene que ser en ese lugar - señaló la formación rocosa al grupo claramente agotado por casi dos horas de recorrido bajo una lluvia intensa - No es muy claro, pero si se fijan bien en el borde de la roca parecería que es el cuello de algún dragón. Esa roca es conocida por los gitanos y trovadores como Sylvan rock, y es muy importante para ellos porque ahí se esconden muchos secretos que ni siquiera los mismos elfos de Erenimar han logrado descifrar los cuales, en un intento por evitar que los viajeros inunden el sitio, han intentado de desacreditar los rumores sobre ese sitio y han arrestado a muchos de los que han intentado colarse al interior de las cuevas que existen por debajo de la tierra.

De pronto Arthazon sugirió abandonar los carruajes y, teniendo en cuenta lo agotados que estaban por la dificultad del camino, a Daanira le pareció muy buena idea parar y descansar antes de adentrarse en el bosque de Liv'aëlla.

Tienes razón, es por eso que nos detendremos un momento a descansar y a comer algo, para más tarde continuar a través del bosque de Liv'aëlla a pie - dijo a la vez que detenía su carreta y rápidamente buscaba su tienda para extenderla y así poderse cubrir del agua junto a sus acompañantes.

Se habían detenido en un claro rodeado por árboles y hierba bastante alta pero fuera de la vista de cualquier viajero, por lo que tenía la confianza de que nadie robaría sus pertenencias así dejase la carreta y su caballo atados al lugar. Daanira miraba con confianza el cielo oscurecido por las nubes de tormenta y predecía que no pasarían más de diez minutos antes de que la lluvia se detuviera por completo y así poder iniciar su búsqueda a través de aquel bosque custodiado por la noche y los secretos.

Spoiler:
Arthazon, haz favor de mantenerte al margen de mi mastereo y no inventar detalles ni eventos que se adelanten a mi propia narración. La aventura y lo que ocurra más adelante solo lo sé yo, por lo que cada vez que tu "agregas detalles" me limitas y no me gustaría tener que ignorar un post tuyo por el bien de la historia.
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Re: Sonata de la noche

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