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Por una sonrisa...

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Por una sonrisa...

Mensaje por Adelaida el Mar Ago 21, 2012 4:46 am


Una joven de cabello rojizo brillante gira y da piruetas en el aire, mientras una música proveniente de ningún sitio acompasa su rutina. La chica, sonreía y a pesar de que llevaba una venda a los ojos, impecablemente daba vueltas y se giraba, tarareando una cancioncilla. Un pequeño público se remolineaba en la plaza, mientras Adelaida esperaba pacientemente a que su invocación terminara. Era una suerte que Violeta estuviera de humor para ayudarle pues se sentía algo mal ese día y, dado que necesitaba ese dinero para conseguir comida, era indispensable hacer el truco final. Para terminar, Violeta dio un par de saltos más y callo de pie. Sobre los cerezos las nubes se juntaban para formar un techo gris que la gente no temía… a Adelaida seguía impresionándole el clima de aquella ciudad cuyo nombre siquiera podía pronunciar a pesar de que se avecinaba una tremenda tormenta, ni un ápice de frio o calor llegaba a su piel… era por eso que no entendía a que se debía su repentino malestar. Como sea, se preparo al escuchar a Violeta hablar de forma dulce y melodiosa. Rayos, incluso olvidaba que era un alma en pena que debía ser liberada por ella.

-y eso fue… ¡Violeta, la chica que puede doblarse mas que un nudo ciego!- los aplausos hicieron que mi invocación sonriera con orgullo. Sacudió su falda y miro al publico –y si eso les gusto, ahora esperen a ver el mas increíble acto que verán ustedes, señoras y señores. ¡Espectáculos Lady A, les presenta… Malabares de muerte y una canción!- la gente guardo silencio, mirando hacia las cortinas improvisadas que cubrían la entrada del carromato. De pronto, Adelaida salió en un monociclo, saltando del carro a caer al suelo, mientras sostenía una flauta en la mano derecha y tres dagas filosas en el cinturón. Mientras se movía en el monociclo, tomo la flauta y comenzó a tocar una melodía alegre. Los niños aplaudieron al ver a la arlequín, que hábil sacaba risas con las muecas y movimientos juguetones. Iba por la mitad del cantico cuando vio a aquel guardia caminar entre la gente. Guardias, siempre le traían problemas y espero que esta vez, fuera una excepción. Ella no hacia nada malo a su forma de ver, solo entretenía y hacia sonreír a los niños –la función acabo- dijo el hombre firmemente. Adelaida dejo de tocar, sin dejar de sonreír -¿los guardias aburridos no toleran la música?- pregunto con un aire infantil -¡quizá si el vive la magia!- y con una sonrisa, Violeta apareció detrás de el, poniendo en su cabeza un par de flores antes de desaparecer y aparecer en el carromato. La gente rio… el guardia, no tanto. Con el rostro enrojecido por la ira, levanto su lanza y la puso justo en el camino del monociclo de Adelaida. La chica no alcanzo a retroceder, logrando solamente que la llanta se pinchara y, con eso, se fuera de bruces, sin poder evitar que su cabeza diera al suelo y su gorro de arlequín callera rodando frente a la multitud. –Eso, es magia.- dijo el hombre en tono de burla… todos quedaron en silencio, incluso la misma Adelaida que miraba fijamente al suelo… una caída…

La flauta había rodado hacia la multitud pero ella no se preocupo por eso. No… levanto la vista y la visión de todas aquellas personas mirándola con lastima. Los ojos de los niños que, preocupados y asustados dejaron de reír… esa, fue la visión que no soporto. El guardia con burla e incluso, Violeta le veía asustada. Una gota roja callo al suelo, llevándose la mano a la frente… sangre. Las emociones la envolvieron y se sintió en caída en un hueco negro. No… Vio el gorro y supo que tenía que hacer; evitar las lágrimas y darle una sonrisa a toda aquella gente. A esos niños… las rodillas se habían raspado, pero estaba segura que la falda le cubriría las heridas. Alcanzo el gorro y, de un salto se lo puso, poniéndose de pie. –Buuu el guardia malo y grande quiere acabar la función… - chasqueo los dedos a Violeta, que aun parecía tan sorprendida como todo el mundo –música maestra!- la invocación la miro como si estuviera loca, pero eso no quito que comenzara a canturrear

-Los guardias corrían todos a la plaza
No sabían a donde mirar, porque seguían a un ratoncito travieso
El ratoncito corrió y con un hechizo, en cucarachas los convirtió!
Corre que corre, corre guardia, no vaya a ser que la señora chancla te pise al caminar!-


La gente comenzó a reír, mientras el guardia intentaba sujetar a Adelaida, esta dio un salto hacia atrás e hizo una mueca. El de nuevo trato, pero ella salto al carromato y dándole la espalda, hizo un gesto moviendo las caderas mientras gritaba “ñañaña! Cucaracha serás!- el intento subir a la tarima, pero Adelaida le lanzo un par de calzoncillos enormes en la cara -¡son de tu talla!- y las carcajadas se hicieron mas fuertes. La cara del guardia estaba roja de la ira –maldita mocosa, cuando te agarre, me encargare de cortarte la lengua!- Adelaida salto una vez mas al suelo, alejando al guardia del carro -¿Cuál es la diferencia entre tu y una mosca? – Dio un salto hacia atrás -¡la mosca…- y se estrello directamente contra una pared dura. Bueno, eso pensó que era pero cuando alzo la vista, no pudo seguir el chiste… otro guardia le había tomado por el brazo y le apretaba con fuerza –es suficiente- dijo el hombre con una ira chispeante. Su compañero le alcanzo, tomando a Adelaida del otro brazo, tirando de ella hacia el. Esta no pudo evitar chocar contra la dura armadura, haciendo una mueca y borrando su sonrisa un momento. Ambos hombres miraron a la multitud –largo, ahora- y todos comenzaron a esparcirse, las madres tomando a sus hijos… Adelaida miro a ambos hombres –Violeta… - y cuando violeta salto sobre uno, desapareció. Había utilizado demasiado poder y ahora mismo, su invocación era inútil… el pánico hizo presa de ella -¡no he hecho nada malo!- pero a ellos no les importo. El guardia del que ella se había burlado, saco una daga –adiós a esa lengua…- dijo. Adelaida abrió los ojos como platos… estaba jodida... pero no fue eso lo que realmente le hizo sentir como basura inutil... fue el hecho de que habia personas que presenciaban aquello. Personas de la multitud que hacia rato habia reido con ella... y ahora miraban morbosamente, esperando a que de verdad, le arrancaran la lengua... Estaba sola. Adelaida simpelemnte miro a los dos gorilas que tenia a los lados, y trago saliva... un expectaculo. Eso era nada mas... y no supo porque, pero la idea de que nadie estaba ahi por ella... le dolio.
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Re: Por una sonrisa...

Mensaje por Kumbra el Miér Ago 22, 2012 1:23 am

Aplaudió con fuerza, tratando de memorizar aquellos elegantes movimientos y bailes, pues, como la señorita, compartida la pasión por difundir risas y entretenimiento entre todas aquellas personas de bien, además siempre podría resultar útil para hacer aparecer a los niños malos…
Pero parecía que en aquel lugar no tenia que preocuparse por ello de momento, solo se relajaba y disfrutaba de lo que podía ver, ya que al haber llegado prácticamente en último lugar se había tenido que conformar con quedarse a tras del todo, dejándose hipnotizar por aquellos trucos y la música, aplaudiendo a la vez que realizaba un bien algún truco, algo que hacía muy frecuentemente, algunos de entre el público le miraban de forma extraña, seguramente por su apariencia de arlequín quizás pensasen en que formaba parte del espectáculo, o que estaba allí por alguna razón de más aparte de entretenerse aquel día, durante un ratito.

Pronto, se hizo el silencio, cuando u guardia muy poco amigo del humor, se comporto de la forma que Kumbra podría considerar mala, mientras las caras de asombro se pasaron por cada rincón del público, el sonrió de forma tétrica, amplificando la forma siniestra de su maquillado y enmascarado rostro -¡oh!- dijo casi con asombro, -un niño malo…debe de ser castigado…- dijo en un mero susurro, mientras con una de sus manos acariciaba de forma cariñosa el frio mango de una de sus espadas, trato de avanzar para ir a por el guardia y comprobar que la arlequina se encontraba bien, pero hubo un imprevisto.

No pudo percatarse mucho de la situación de cuando la joven volvió a levantarse, pues estaba un poco ocupado tratando de apartar a la multitud allí reunida para llegar hasta el guardia y castigarle, cuando llego, la mayoría de la gente se había ido, y estaba la mujer a solas, con dos guardias y uno de ellos, le iba a arrancar la lengua, no pensaba permitírselo, castigaría a ambos guardias.

Se acerco a los guardias, con su estúpida y macabra sonrisa en la cara, por detrás, atentos a la chica, no se percataron de su silencioso paso, al menos, hasta que una espada se deslizo por su nuca, entrando entre las vertebras, deslizándose con suave y macabra elegancia con rapidez, hasta salir de las vertebras y atravesarle la garganta, saliendo por el otro lado del cuello del guardia con su filo carmesí, brillando y salpicando sangre a los presentes.

Sin borrar su sonrisa de la cara saco la espada de aquel cuerpo que no tardo en sentir la atracción de la gravedad hacia un lado antes de ir a por el otro, que no pudo terminar de reaccionar y quitarse la sangre del rostro hasta que también sufrió la repentina atracción gravitatoria, mezclando su sangre con la de su compañero.

Lentamente aquella sonrisa se fue borrando de su cara hasta desaparecer por completo, con gesto distraído le limpio la sangre de su cuerpo y la de la espada con la ropa del guardia que se había salvado de toda la sangre, justo después, se dirigió hacia la joven, -Señorita, ¿está usted bien? tranquila, ya castigue a esto niños malos, pero quizás deberíamos irnos, yo al menos lo hare, me acusaran de no actuar acorde a su “ley“ y quizás eso puedo acarrearte problemas, lo siento pero tenía que hacerlo señorita, por cierto, soy Kumbra, encantado-
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Re: Por una sonrisa...

Mensaje por Adelaida el Dom Sep 02, 2012 6:54 am

Su corazón latía con fuerza. La humedad picaba sus ojos, pero no lloró. Levantando el rostro, Adelaida sonrió, pues, en un momento así, no quedaba nada más para hacer, a pesar de que el miedo había formado un nudo en su garganta. Se preparo para defenderse... deslizando la mano sobre su cinturón, tomo una de las dagas, aunque sabia que mucho no lograría hacer contra aquellos hombres.
Justo cuando el tomo su rostro con fuerza y le obligo a mirarle, algo extraño sucedió. Adelaida esperaba que el dijera algo… pero sus ojos de pronto perdieron la vida, sus labios se entreabrieron y la joven escucho con claridad como el filo de una espada rompía piel, vertebras y musculo… el ruido sordo de algo que se desgarra y sangre que cayo sobre su rostro y ropas. Adelaida miro con una mueca de sorpresa y horror como el filo hacia su aparición ensangrentado cortado rápidamente la vida de aquel guardia… Quiso gritar, pero la voz no surgió de su garganta. La consternación del momento simplemente le bloqueo, pues, pronto, mientras el cuerpo caía al suelo logro ver a un hombre delante de él. Vestido completamente como un arlequín de sonrisa abierta y macabra blandía la espada en su contra. Ella quiso moverse, deseo con todas sus fuerzas quitarse del camino, pero sus piernas no reaccionaron… Abrió mas los ojos al ver la espada cruzar el aire, pasar cercas de su rostro y clavarse en el hombre a su espalda que la sostenía. Pudo oír con una nítida claridad como la garganta del guardia se rasgaba, el aliento y sangre se atascaba en su garganta y su cuerpo caía hacia atrás…

Con una tranquilidad que Adelaida no logró sentir, el extraño arlequín cogió un trozo de la ropa del guardia que había muerto a su espalda y la paso por su rostro, borrando algo del maquillaje junto con sangre… de cualquier forma, la joven arlequina no olvidaría la sensación del liquido viscoso en su piel.. O el ruido mismo de la muerte. Mas las palabras que el dijo le sacaron de su estado de shock… aunque no del todo. Asintió torpemente a su pregunta… dijo que tenían que irse, presentándose como Kumbra. Adelaida parpadeo un par de veces antes de tomar su mano en silencio, tirando de el mientras se movía a su carromato. Subió los instrumentos que habían quedado en el suelo... su flauta. La busco en el piso, mirando rápidamente, fue cuando su expresión se torno de extrema preocupación – ¿Dónde esta?- pregunto mientras sus ojos se llenaban de lagrimas. Arrodillándose, ignoro el escozor de los raspones en sus rodillas al restregarse contrala fría piedra, mientras trababa de encontrarla –mi flauta- dijo con voz temblorosa. No podía perderla... –debo hallarla y…- un ruido parecido al de un cuerno de guerra se escucho, rasgando el silencio siniestro que se había acomodado en el ambiente. Adelaida levanto la vista, no podían quedarse más… Se obligo a si misma a tomar aire y levantarse, mirando al chico –es hora de irnos- sonrió, pero su sonrisa esta vez tuvo una expresión hueca y completamente falsa.

Dio un salto dentro del carro, haciendo una seña al joven. El la había sacado de un apuro, y ella haría lo mismo –se a donde ir, vamos, ven conmigo- dijo finalmente, su voz, suave y dulce se distinguió algo quebrada, esta vez sonrió con una expresión de alegría… tantas veces ensayada que ya lucia genuina –gracias, llámame Ade- pasando por los baúles de su carro, tomo una capa de un color azul pálido, se quito el gorro, limpio la sangre de su frente con el dorso de la mano, con una mueca de dolor. La caída había estado fea, pero al menos estaba con vida, luego, se coloco la capa como cualquier viajero. Paso el gorro limpiando rápidamente el maquillaje sobre su rostro, del mejor modo que pudo mientras hacia andar a Hilary con un dulce movimiento de riendas. –Vamos nena, sácanos de aquí rápido- tallándose el rostro, se puso la capucha a fin de que no pudieran mirarla, se giro, procurando que el chico ya estuviera dentro del carro –será mejor que te cubras. Si preguntan, soy una vendedora… ahí dentro hay un cuenco, justo delante de un espejo, este tiene paños limpios para quitar el maquillaje… si es lo que deseas. También tengo ropa de chico en alguno de los baúles, si no llevas contigo… o si lo prefieres, hay capas también. Intentare alejarnos completamente de la vista… -le sonrió por debajo de la capa –espero que te guste la playa- tan pronto y como habían tomado dos calles de ventaja, la multitud se juntaba en la plaza, alrededor de los dos cadáveres. Según testigos, una pareja de arlequines habían asesinado a los guardias de forma despiadada. Sus cabezas pronto tendrían un precio… Adelaida suspiro, mientras entraba a un callejón, había memorizado algunos caminos de salida... pidió a las diosas que les protegieran de las vistas ajenas, pues si los hallaban, como mínimo les decapitarían. La gente comenzó a alborotarse, los guardias pronto inundaron las calles... –prepárate Kumbra. –Dijo con una voz aparentemente divertida –uno nunca sabe lo que encontrara por el camino- rio por lo bajo, era como… si aquella situación le fuera divertida… Una mascara de risas que utilizaba desesperadamente para ocultar el miedo, la preocupación y el dolor en la voz. Luego se ocuparía de ello, ahora... tenia que salir de la ciudad por un rato.

Logaron salir de aquel sitio, y al cabo de media hora, Adelaida acomodaba su yegua bajo una palmera, junto con el carromato. El océano se movía con suavidad, acariciando la dorada arena que reflejaba los rayos de un sol brillante y orgulloso. La joven se aseguro de permanecer bajo una sombra… antes de ponerse de pie, y girarse hacia Kumbra –bueno, gracias por todo yo… -sintió como si todo girara de pronto y una horrenda sensación de asco le provoco nauseas. El vértigo le obligo a sentarse, pero las ganas de devolver todo le hicieron saltar con una gracia bastante impresionante para alguien que lleva una capa, va mareada y sienta arcadas. Sin lograr explicarse o decir nada, corrió hasta algunas palmeras y se apoyo en ellas antes de vomitar lo poco que había desayunado ese día. Cerró los ojos, limpiándose la boca con el dorso de la mano, sus mejillas ruborizadas, deseo haber podido evitar todo ese espectáculo. Se enderezo, frotándose las cienes, respirando profundo –Estoy bien- dijo antes de sonreír al chico –eres muy amable por salvarme… yo creo que debo seguir mi camino… supongo que no podre mas hacer espectáculos aquí pero, bueno ¿Quién quiere trabajar en una ciudad como esa? Je, ni el clima funciona bien ahí – intentando quitar importancia al asunto… su mente aun se encontraba demasiado saturada por los acontecimientos como para siquiera entender que había pasado –bueno, queda día y medio de camino de aquí a la próxima ciudad. –Hizo una reverencia –hasta la otra- dijo dispuesta a irse. En estos momentos, no podía darse el lujo de descansar, por más que su cuerpo se esforzaba en hacerle sentir como si todo fuera a derrumbarse en un momento… cerro los ojos, tomando aire.
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Re: Por una sonrisa...

Mensaje por Kumbra el Sáb Sep 08, 2012 2:33 am

Acariciaba su empuñadura con lentitud, recreándose en la extraña sensación de seguridad que le otorgaba no respondió nada a las palabras de la conductora, centrándose en mirar el carro buscando una de las capas que había nombrado poco antes, no quería quitarse la ropa de arlequín ni el maquillaje aunque se encontrase ligeramente corrido y manchado aun por algo de sangre, pero si quería cubrirse, ocultarse de miradas ajenas pues sabía de sobra que la mayoría del mundo no compartiría su visión de la justicia y seguramente, como el cuerno ya anunciaba no tardarían en ser perseguidos, finalmente hallo una y se la hecho por encima, bajando el rostro para mirar el suelo y dificultar más que nadie se percatase de su rostro, sintiendo el leve traquetear de las ruedas del carro mientras se preparaba para lo peor.

Aunque por fortuna no paso nada, a pesar del creciente ajetreo y movimiento de toda clase del personal de la ciudad, soldados, guardas, cotillas, etc, no fueron detectados y pudieron salir tranquilamente de la ciudad e irse lejos de allí hasta llegar a una encantadora playa donde el olor saldado y fresco del océano y el embriagador romper de las olas no tardo en relajarlo lo suficiente para que al final soltase su espada, se quitase aquella capa y saltase del carro, justo a tiempo para ver un extraño espectáculo, del cual no comento nada.

Aquella chica le estaba resultando extraña, su forma de hablar de moverse… de sonreír, en esas sonrisas había algo raro, no lo sabía exactamente pues nos e le dio nunca especialmente bien saber cuando alguien sonreía de forma falsa como ella, pero aun así le resultaba extraño, tantas sonrisas seguidas tras casi haber muerto…se estaba preocupando, y más cuando inmediatamente hablo de marcharse, con cuidado la agarro de forma firme pero delicada de un brazo para que no se fuera.
-Espera un poco…me resulta raro, al borde de la muerte, teniendo que huir rápidamente de una cuidad y tu no paras de sonreír, no se…no suelen darse muy bien las personas pero me parece algo raro y…¿por qué quieres irte tan rápido?, has dicho antes que perdiste una flauta ¿no?, ¿le tenias aprecio? Mira, me sabrá mal que alguien buena como tu tenga que lamentarse por eso, además, mentiría si dijese que no tengo curiosidad por saber que está pasando en la ciudad, asique te diré lo que voy a hacer, voy a quitare mi ropa de arlequín, el maquillaje y la máscara, cogeré solo una de las espadas para que no me puedan identificar de forma alguna e iré a la ciudad a por la flauta, no creo tardar mucho en volver, si no vuelvo siempre te podrías quedar con mis cosas en compensación de la flauta, pero eso no sucederá, ahora siéntate y no se…haz lo que suelas hacer cuando estas descansando.-

Se deslizo hacia el interior del carromato, dejándola sola, despidiéndose durante unas minutos con una sonrisa, una vez dentro, se quito todo el maquillaje y la ropa colorida y algunos dirían que siniestra y la dejo en un montón, junto con su máscara desvelando su pelo negro con mechones rojos y su rostro suave., por primera vez en algún tiempo sus manos volvieron a salir a la luz así como su ropa negra, incluso se llego a sentir por unos segundos raro al encontrarse tan cambiado, pero seguía siendo él, tras decidirse al final por cuál de sus cuatro espadas llevar a aquella misión, salió afuera, notando la suave caricia de la fría brisa marina y del cálido sol sobre su piel, meneando algo nervioso la empuñadura de la única de sus armas que salieron del carro, pues consideraba que llevar las cuatro en su particular cruz sería demasiado evidente, al salir antes de dirigirse a la ciudad, dijo, -bueno, que aspecto tiene la flauta que he de buscar?-
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Re: Por una sonrisa...

Mensaje por Adelaida el Dom Sep 09, 2012 2:36 am

Ella estaba dispuesta a marcharse antes de que su mente asimilara que a) había estado a punto de morir y b) dos hombres fueron asesinados delante suyo. Se disponía a ir hacia su carro, buscando desesperadamente el modo de alejar sus pensamientos de ese momento en específico… sin mencionar su flauta. El pensar en ella hizo que en su mente finalmente colapsara y diera paso a la emoción… esto se vio intensificado por lo que el dijo. Se giro a mirarlo… nunca nadie había notado tanto sus sonrisas, claro, a excepción de las invocaciones… tampoco es que tuviera un amigo que lo notara realmente. Intento sonreír, pero se dio cuenta de que no podía hacerlo… también noto el temblor de sus manos y el resto de su cuerpo producto de los nervios que tenía. Miro sus manos, luego a el… no comprendió de todo lo que el ofrecía, hasta que lo vio ir al carromato. Entonces, hablo sin pensar en lo que decía… su mirada a pesar de que estaba cargada de una tristeza profunda, no dejo corre lagrima alguna y, fuera de ello, el resto de su rostro se mostro impasible.

-La sonrisa es lo que queda cuando todo se cae alrededor… - murmuro en voz baja al principio – si sonríes mientras todo se destroza y te lastima, habrá un punto en el que dejara de importar, porque estarás tan ocupada en fingir sonrisas que todo lo demás será olvidado… - su voz tembló un poco, pero finalmente sonrió –descanso…- negó con la cabeza –mi flauta es… es un instrumento plateado con adornos en forma de flores. No… no vale que te arriesgues – dijo siguiéndole. No quiero quedarme con tus cosas, solo quiero… - ¿Qué quería? No supo dar una respuesta así que cambio de tema –es… esta bien, te esperare aquí...-

Mareada, se sentó en una roca, esperando a que el saliera listo del carromato. Aprovechando, se levanto la falda mientras veía el daño de los raspones, bajando las largas calcetas de colores brillantes. Toco las heridas, quejándose en voz baja. Tenia algunas otras cicatrices en las rodillas, aunque no les dio importancia –debo lavar esto…- murmuro antes de levantar la vista hacia el, cuando bajaba del carro. Era un joven apuesto, sin duda distinto a como lo había imaginado. Tenía un cabello negro con mechones rojos que le parecieron agradables. Sonrió de forma genuina al verlo –eres apuesto – dijo sin pensar demasiado en las consecuencias de sus palabras, antes de levantarse. Se tambaleo un poco, aferrándose a la roca antes de ponerse de pie –bien, puedes ir si quieres, pero no me marchare de aquí ataque vuelvas y no me quedare con nada tuyo – dijo de forma determinante. En parte, amaba ese instrumento y no podía alejarse de el –es... esa flauta es importante para mi… pero, pero si arriesgas tu vida a cambio de ella, no lo vale. Eres más importante que ella… así que, no vayas a ponerte en peligro por eso… -
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Re: Por una sonrisa...

Mensaje por Kumbra el Dom Sep 09, 2012 9:19 pm

-Plateada con adornos de flores, encantado, bien Ade…- se acerco un poco a ella, apoyando la mano en su hombre, -en cuando vuelva vamos a tener una conversación…porque se me ha ocurrido una forma de hacerte sonreír de verdad y que te de igual que todo se derrumbe, aunque nada se está derrumbando, tu solo espera aquí y mantente salvo, volveré en unas horas- y con una sonrisa en el rostro se despidió temporalmente de ella.

La ciudad estaba hecha un ligero caos, los guardias y soldados buscaban, llenos de rabia a los que habían asesinado a sus dos compañeros, algunos niños que ya empezaban a dejar de serlo, contaban que ellos estaban allí a sus amigos y vieron lo que paso, algunos también cotilleaban sobre lo ocurrido, algunas personas, incluso defendían a los dos arlequines pues en verdad lo hicieron en defensa propia, sin embargo lo habían con la boca pequeña, ya que numerosos oídos podían estar escuchándolos.

En medio de todo aquel barullo, paseaba Kumbra, tranquilo y relajado, tarareando en voz baja el ritmo de una cancioncilla que había aprendido años atrás, sin preocuparse por todo aquello, no se arrepentía de lo que había hecho, de hecho lo volvería ha hacer las veces que hicieran falta, estaba bastante confiado con su no disfraz, tan diferente estaba a como había eliminado a aquellos guardas que no tenía que preocuparse de nada, sus ropas de colores habían sido sustituidas por un solo color, sus cuatro espadas en aquella cruz posadas, sustituidas por solo una en el cinto y en lugar del rostro maquillado y las mascara con aquel pelo rubio, una cara alegre y aunque algo pálida, no tan blanca como antes y el pelo no amarillo, si no negro con sus mechones rojos, quizás si hablaba alguno se daría cuenta de las voces, pero no sería nada, entre que no tenia porque hablar y que dudaba que alguno hubiese escuchado sus palabras, sabía que no tenía problemas, y así fue, llego a la plaza, donde la sangre aun estaba fresca y se movió en silencio entre la multitud, finalmente encontró la flauta y se la guardo literalmente en la manga, aunque solo fuese para que su nuevo autoproclamado propietario, no se diese cuenta de que se la robo él.

Al cabo de unas horas, había regresado hacia el punto de origen, deseando que Ade estuviese bien.
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Re: Por una sonrisa...

Mensaje por Adelaida el Dom Dic 09, 2012 7:35 am

Observaba fijamente las olas del mar, acariciando con suave dulzura la arena que se expandía hasta más allá de la vista, formando una orilla dorada, contrastante con el azul pálido del océano. Gotas saladas salpicaron juguetonamente sus pies, mientras, descalza, se permitía sentir el roce de los granitos de arena que se metían entre sus dedos cada vez que los movía. Haciendo un par de dibujos con el dedo índice sobre la arenilla, Adelaida suspiro. ¿Por qué ese chico se mostraba tan amable como para, no solo salvar su lengua, sino también ir por su bien mas preciado? Era algo que no lograba responderse y, sinceramente, tampoco deseaba pensar en ello, porque a eso, se unía la idea de que el probablemente se quería aprovechar de su situación y solo lograba sentirse mas enferma.

Intentando alejarse de esos pensamientos, trató de recordar desde cuando habían comenzado sus malestares. Ella no era una persona propensa a enfermar, puesto que su crianza en el circo era bastante del estilo “Sobrevive a las inclemencias o mala comida o muere”. De ese modo, se había hecho algo resistente a muchas cosas... pero claro, era diferente a ir viajando y depender estrictamente del dinero que podría conseguir y la comida del sitio. Se levanto, tambaleándose un poco, deseaba llegar al carromato y recostarse. Ciertamente, aquel sitio era hermoso, los rayos de sol que lograban colarse por entre las gruesas nubes relucían en contraste con la suave penumbra, creando pequeños arco iris que se reflejaban en el océano y la arena, que emitía pequeños destellos cuando uno de esos rayos la tocaba por accidente. Se dio el lujo de disfrutar un poco mas de la brisa del mar, del aroma a sal y humedad que traía consigo... antes de moverse de nuevo, con un paso errático.

En ese momento, sintió algo extraño, como una música silenciosa que le obligo a levantar la vista hacia la selva que se expandía detrás del carromato. Palmeras, arbustos, lianas y rocas se alzaban, con un pequeño sendero no muy lejano de ahí que llevaba a algún punto en el interior de aquel laberinto verde. La chica permaneció unos minutos, hipnotizada con aquel sitio. Era como si algo gritara “Ven a mí” e irremediablemente le hiciera moverse. Dio un par de pasos, pero, por fortuna o desgracia, gano el mareo, cayendo de rodillas y rompiendo al instante aquella burbuja extraña. Con la mirada en el suelo, tomo un largo suspiro, dándose cuenta de que sudaba frío. – ¡Tienes que moverte inmediatamente a dormir un poco y por el amor de los infiernos, Adelaida, debes comer algo. Estoy segura de que eso y la magia extraña de este sitio te están enfermando!- Adelaida miro de reojo, Violeta se había materializado, de pie, con los brazos cruzados y aunque sus ojos se encontraban vendados, una mueca de desaprobación cubría su rostro. La humana sonrío débilmente, asintiendo. –Sabes que... si apareces... consumes mi energía. Tomando forma corpórea, Violeta, no puedo ni levantarme... – Violeta se acerco a su invocadora, con un aire preocupado, tocando su frente –algo esta envenenando este sitio. Tenemos que irnos ya... déjame te llevo al carro y que la yegua se mueva y... – Adelaida negó rotundamente con la cabeza, cerrando los ojos –de ningún modo. Prometí a ese chico que estaría aquí y... –

****

Había pasado cerca de una hora. El silencio se rompía solo por el estruendo débil de las olas del mar, que se embravecían conforme pasaba el tiempo, producto de la lluvia que se avecinaba. Huellas sobre la arena se arrastraban desde la orilla húmeda, hasta un bulto en el suelo, cerca de un carromato. El siervo de su amo, un mozo de unos 35 o 40 años de edad miro extrañado la yegua y aquella cosa en el suelo. Se acerco poco a poco, con curiosidad para descubrir que una joven rubia y de piel pálida se encontraba recostada de lado sobre la arena, como si hubiera caído inconciente. –Es hermosa... – pensó, acariciando la mejilla. En ese justo momento, una cosa extraña para el joven sucedió, pues una chica de ojos vendados apareció delante de el. –ni la toques!- chillo con una furia extraña. Intento atacar al joven, pero solo lo traspaso. Este, sorprendido, más no asustado, miro a la aparición, ladeando el rostro. –Largo fantasma. El amo desea solo mujeres corpóreas... – ante esto, se agacho a tomar a Adelaida. Alarmada, Violeta desapareció, apareciendo delante de otro joven que portaba una espada y una flauta en el bolsillo.

-Mi Adelaida te necesita. Alguien quiere tomarla y... y ella te necesita! No puedo hacer nada, esta demasiado débil como para seguir consumiéndola y... por favor... – Violeta se desvanecía lentamente –mas te vale que la ayudes, o te juro que vendré solo para joderte toda la vida! Debo irme o consumiré completamente su poder.- La chica se movió unos momentos alrededor de Kumbra, con un gesto de nerviosismo –debemos irnos de este sitio. Debemos... – de pronto, desapareció, dejándolo en silencio.

Mientras tanto, el mozuelo, orgulloso de haber encontrado un regalo para su amo, acomodaba el cabello de la joven, observando curioso una herida en la frente. –descuida pequeña. Tan pronto como el te vea, estarás sana y serás un tesoro para el.
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Re: Por una sonrisa...

Mensaje por Kumbra el Dom Dic 09, 2012 6:44 pm

Sonrió, al escuchar a la incorpórea joven, no hubiese hecho falta que pidiese o amenazase, el mismo ya tenía intención de encargarse de aquel hombre, aguanto en el sitio sin moverse y sin cambiar la expresión de su rostro mientras ya pensaba la más rápida ruta para llegar a ella, inicialmente tenía pensado ir por la playa todo el rato, pero podría atajar por las dunas costeras y el pequeño bosquecillo que se ocultaba tras ellas, cuando desapareció, empezó a correr.
El corazón le latía tan rápido que le provocaba un fuerte dolor en el pecho al tiempo que sus piernas golpeaban con fuerza el suelo levantando una estela de tierra y arena a su paso, apartando ramas y matorrales a su paso, y llegándose de arañazos en la cara y la ropa en el proceso, pero nada mínimamente grave o importante, ni siquiera notaba el ligero escozor, la espada dando golpes contra sus piernas, su agitada respiración, el dolor de su pecho o sus piernas y pis quejándose por un día tan movido y sin descanso, pues desde que amaneció hasta ahora no se había sentado más que cuando estaba en el carro de Ade, precia que el cuerpo era un mero títere que obedecía sin que ninguna de las sensaciones llegasen a su mente que seguía centrada en llegar rápido.

No supo cuanto tardo en llegar, pero le pareció demasiado, aun así, llegaba a tiempo, mientras observaba la carreta en la distancia difuminada por los arboles y a las dos personas cerca de ellas, no pudo parara, no quiso parar, en todo caso se podría decir que acelero y placo a aquel hombre con todas sus fuerzas, tirándose los dos al suelo arenoso, lo antes que pudo reaccionar tras caer al suelo rodo dejando surcos en la arena y se levanto sin varían un ápice su serio rostro y llevándose las manos a la espada, cuando se hubo hallado en pie y con la espada fuertemente agarrada entre los dedos vio como aquel individuo se alejaba corriendo, cuando avanzó más allá de la línea del horizonte empezó a sentir todo lo que había olvidado en el camino, sus piernas empezaron a temblar ligeramente, fue consciente de su corazón latiendo y su pulso acelerado y del sudor que le recorría el cuerpo, lentamente sin apartar la vista del horizonte, guardo la espada y cayó al suelo, tumbándose en la arena y llenándose toda la espalda y pelo de diminutos granitos arenosos.

Giro la cabeza y vio a Adelaida tendida en el suelo, más o menos como e, ya había perdido la expresión seria de su rostro y ahora mientras abría la boca todo lo que para respirar se pudo notar preocupación en su mirada, ¿qué habría pasado aquí? se preguntaba, como pudo se arrastro y gateo hasta el cuerpo de la joven y con mano temblorosa y miedo en el cuerpo comprobó su pulso, tenia estaba viva se pudo escuchar con claridad un suspiro de alivio.
Finalmente, apoyo su espalda contra el carromato y le cogió el cuerpo poniéndolo en su regazo, guardando su sueño hasta que despertase mientras no dejaba de vigilar el horizonte y mirar por debajo de las ruedas del carro para ver si venia alguien, y con la espada cerca por si así pasaba y con la flauta en una de las manos, esperando a que se despertase su dueña y tocándola con delicadeza y suavidad, como un frágil tesoro, como acariciaba lentamente la cabeza de la joven.
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Re: Por una sonrisa...

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