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Danza de pasión para un dragón (Privada)

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Danza de pasión para un dragón (Privada)

Mensaje por Nogard el Jue Abr 21, 2011 1:10 am

En las leyendas antiguas, se cuentan que todos los dragones poseen una cueva donde habitan, duermen, y viven, como los humanos tienen sus casas, y que al igual que estos, los dragones guardan en ella su tesoro, un tesoro compuesto por una cantidad de oro casi inimaginable, un tesoro que es la delicia de aquel humano que consiga hacerse con el... o que seria, si estos tesoros no se hallasen malditos... Es un tesoro que el dragón únicamente puede disfrutar, habiendo recopilado ese oro de múltiples saqueos y... algunos dicen... que de otras fuentes...
Mucha gente ha buscado a los dragones por su tesoro, matándolos para hacerse con el, sin embargo, desaparecían por su maldición, y aquel tesoro era guardado con celo por otro dragón... ¿De donde salio? es algo que no se sabe a ciencia cierta, pero algunos dicen, que aquel que se atreve a profanar el tesoro dorado de un dragón, matando a su dueño por codicia, acaba metiéndose en su piel, de manera literal, convertido en un dragón acaban pensando como el, haciendo eterno ese tesoro, y agrandando su volumen hasta el fin del mundo...

Sin embargo... ¿que sucedería si un dragón se viese convertido en humano? Ese tesoro podría ser usado al fin por el dragón con un fin mayor al de la contemplación, pudiendo venderlo y comprar... Claro que, un caso así, es algo muy extraño... pero mas extraño aun, es que el tesoro de la bestia ya no sea el oro, si no algo mucho mas valioso, y no tangible... algo abstracto... emocional... Un dragón cuyo tesoro, no es mas que la amistad de otro, que el cariño y afecto que siente por la otra persona, es mucho mayor que cualquier bien material, pero, cuando esa amistad, es amor, el dragón ha conseguido que su tesoro sea mas valioso que cualquier otro que se le parezca... claro que... eso no se ha dado nunca... ¿hasta ahora?

Nogard Nózaroc, un humano en cuyo interior porta un dragón, el cual, tras ver el puro corazón del chico dio su vida por el, demostrando aquel valioso tesoro que era la amistad, renunciando a su cuerpo por convivir con el chico... Este ya ha demostrado su valor y grandes hazañas, al menos para el dragón, y poco a poco, el joven humano, con forme avanza su vida, empieza a mezclarse con el alma del dragón que ahora habita en el. Pero pronto, el dragón verá algo que brilla mas que su amistad, algo mas asombroso, valioso, verá como el corazón del humano es compartido con otra persona, verá el amor que un humano cuyo corazón es de dragón, puede sentir por otra persona, esa historia, es la que narraré a continuación, un amor entre dos jóvenes, que comienza con la casualidad del encuentro, hasta que los hilos de sus destinos se entrelazan, haciendo un tapiz de sus vidas, en el que ambas hebras no se separarán, unidas por ese sentimiento puro y reciproco, ante la arcana mirada de un alado espectador.
Una Rosa de oro para un Dragón de corazón ardiente... Rose y Nogard... Rosa y Dragón...


Nogard cabalgaba montado en Céfiro, su caballo, en dirección a la ciudad, el joven se hallaba abrazado al cuello del caballo, que caminaba a paso ligero a aquella mancha de edificios que sobresalían de la muralla intentando rasgar el cielo, pero el muchacho, que llevaba toda la noche sin dormir, vigilando las sombras del bosque por el que pasaron, había acabado rendido, durmiéndose al alba tras pocos minutos de salir del bosque. El acompasado sonido de las pezuñas de su caballo era como una nana que le hundía mas profundamente en sus sueños, a medida que se acercaban a la ciudad, solo tras un movimiento algo brusco de su cuello con un leve relincho por parte de su montura, que parecía querer despertar con la suavidad de una madre a su jinete, este salio de los sueños, alzándose y frotándose los ojos, mirando al frente hasta ver la ciudad, durante unos segundos en los que volvía a ponerse en funcionamiento, asentando sus pensamientos y recuerdos, comprendió lo que veía, y sonrió levemente acariciando el cuello del caballo con agradecimiento.

Entraron por la puerta de la ciudad, se dirigían a la plaza del pueblo, y mientras por las calles paseaba, como si intentase anunciarse, el joven con la flauta en la boca comenzaba a soplar, moviendo sus dedos en un ritmo mudo que en su cabeza se producía, mientras entonaba una alegre melodía que llamaba la atención de algunas personas, las cuales comenzaban a seguirle animadas por la música del joven bardo, hasta la plaza, donde hizo una pausa para descabalgar, sonriendo miró a su publico, no era mucho, pero algo era y le serviría para ganar un poco de dinero, tal vez una noche en la posada y algo de comida para su caballo.
Una melodía empezó a sonar, leve, como el arrullo del río, como una melodía triste que arranca las lagrimas al oírla, y empezando a subir la intensidad, así como la animosidad de la canción, a un ritmo mas alegre, con su experiencia en la música, componía canciones continuamente, y seria capaz de improvisarlas, por lo que no le era nada difícil hacer emerger los sentimientos en aquellos que le escuchaban.
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Re: Danza de pasión para un dragón (Privada)

Mensaje por Rose Atillart el Jue Abr 21, 2011 1:13 am

Sobre un carromato lleno de paja y con alguna que otra gallina en su correspondiente jaula, así llevaba viajando Rose dos días. Pese a los baches del camino y los constantes golpes de las ruedas contra pequeñas piedras que hacían dar pequeños saltos al carro Rose había conseguido conciliar el sueño. sus ropas blancas mostraban algunas manchas sin importancia.


En su rostro angelical se dibujaba una pequeña mueca de sonrisa, soñaría con algo bonito. Un gato de color blanco descansaba tranquilamente entre sus brazos, acunado en sus pechos como si fuese un bebe, movía la cola de forma tranquila y haciendo repetidas pausas. Las puertas de una ciudad se habrían ante el carro de heno. El conductor se giró hacia detrás y miró a la niña con ternura. Era un hombre ya entrado en años, bastante delgado y con la piel arrugada. Unos ojos de color azul, su anciano rostro mostraba algunas heridas del tiempo.

-Chica...Eh chica...-Dijo casi en un susurro el hombre.-Hemos llegado a la ciudad...-La movió un poco para que despertara de su letargo.

Rose se llevó las manos a la cara y restregó sus menudos nudillos contra sus ojos para aclararlos, se estiró en un intento de desperezarse y abrió poco a poco los ojos para ver el paisaje. Una enorme ciudad se abría ante sus ojos. Bajo del carromato y besó la mejilla del hombre.

-Muchas gracias señor-Dijo al terminar el beso en la mejilla.-Ha sido usted muy amable, ¿Seguro que no quiere que le ayude?.-Se ofreció con su habitual tono infantil, propio de su edad.

El hombre negó con la cabeza y le alcanzó sus pertenencias a la chica, le dio sus panderetas y la mochila que habían quedado detrás de la paja y no podían ser alcanzadas por la joven. Le acarició el pelo con su anciana mano y le dijo:-Venga vamos, vete a jugar, yo ahora debo seguir con mi camino y tú el tuyo...Espero haberte sido de ayuda Rose.-Le volvió a acariciar el pelo y subió a su carro para que su vieja mula emprendiera de nuevo el camino.Rose se quedó mirándolo unos segundos hasta que se perdió entre la gente. Luego ella misma comenzó a dar vueltas de un lado a otro de la ciudad, entró en varias tabernas para bailar y ganar algo de dinero para una posada, tal vez algo de cena.
Mientras deambulaba por la calle una dulce melodía llegó hasta sus oídos, no estaba muy lejos, siguió el ritmo hasta su creador.

Cuando vio el delicado rostro del músico su corazón dio un vuelco, como una punzada con una saeta. ¿Que era aquella sensación? El no poder apartar la vista de él, no querer dejar de mirarlo. Tenía la sensación de que todo el mundo había desaparecido, sólo quedaban ella y el flautista. Sus cabellos rubios mantenían en un estado de completa ensoñación a Rose, que sin darse cuenta se había puesto roja como un tomate. Se acercó de forma torpe al joven y sacó sus panderetas. Alzó su vista para mirarle a los ojos.


Unos preciosos iris de color azul turquesa atravesaron los suyos, su rubor creció el ritmo de su corazón aumento más, hasta que de momento pareció pararse en seco, como si una nueva saeta hubiera atravesado su pecho en busca de su joven corazón. Cerró sus ojos y se tambaleó unos segundos y luego cayó deplomándose hacia delante con su pequeño cuerpo, seguramente hubiera chocado con el chico...Pero le era imposible saberlo, había quedado inconsciente por culpa de la vergüenza y los nervios...






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Re: Danza de pasión para un dragón (Privada)

Mensaje por Nogard el Jue Abr 21, 2011 1:13 am

La melodía seguía sonando, y Nogard mantenía su concentración, recitando con los ojos cerrados el ritmo de la canción, moviendo sus dedos de tal forma que parecían bailar sobre la superficie de madera de la flauta, tapando y destapando los orificios, y así produciendo aquellos sonidos sibilantes que en armonizan componían la bella canción. La gente escuchaba atentamente y algunas iban bailando levemente al son de la música, cambiando el peso de su cuerpo de una pierna a otra en una danza serena. Un sonido metálico perturbó la armonía de los pensamientos del bardo, quien abrió sus ojos, encontrándose con los de una bella joven que se le acercaba con una pandereta en la mano, la que había producido el ruido.

Su rostro estaba rojizo, ruborizado por la vergüenza, algo que extrañó al joven, aunque no le hizo parar de tocar la canción, y continuó, mirándola a los ojos mientras avanzaba entre la multitud.
Cuando empezó a tambalearse fue un acto instintivo, el muchacho dejó caer la flauta, haciendo sonar un desagradable silbido cuando el aire la recorrió y se lanzó hacia delante cogiendo a la muchacha antes de que se golpease con el suelo.

-¡Hey! chica... ¿estás bien?-Dijo Nogard moviéndola un poco, pero se había desmallado.

La gente se había ido, ya nadie les prestaba atención, solo unas cuantas monedas lanzadas al suelo eran testigo de que antes hubiese estado tocando. Nogard recogió las que pudo y se llevó a la chica a la posada que había delante de la plaza, dejó en el mostrador de la posada las monedas que había ganado como pago de la habitación, y el posadero, sin mediar palabra dado que el cliente tampoco lo había echo hizo un gesto con la mano señalando una puerta en el pasillo.

Entró con la chica y la dejó en una de las dos camas que había en la habitación, eran de paja, no eran muy cómodas, pero era mejor que dormir en el suelo. Se sentó en un lateral de la cama, contemplando el rostro de la chica, e intentando averiguar la razón del desmayo repentino, no podía dejar de sentirse culpable.

-Nogard, que muchacha tan rara... diría que se desmayó con tu presencia jajaja-Comentó el dragón en su cabeza, al cual acalló Nogard al momento, estaba preocupado.
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Re: Danza de pasión para un dragón (Privada)

Mensaje por Rose Atillart el Jue Abr 21, 2011 1:15 am

¿Qué había pasado? Lo único que la joven Rose recordaba era haberse acercado al hermoso flautista, mirarle a los ojos y… desmayarse. Desmayarse delante del joven. Ahora se encontraba tumbada en una cama de paja no demasiado grande ni cómoda, en una habitación más bien pequeña, con paredes de madera de tonos ocres. Apenas había un par de velas sobre una vieja y pequeña mesa y por una ventana situada en una de las paredes entraba la luz del día que todavía evitaba tener que hacer uso de las velas.


-¿Dónde estoy? – Dijo mientras se doblaba sobre sí misma para sentarse en la cama -¿Mama? ¿Papa? – giró la cabeza a un lado y vio al chico de la flauta de espaldas a ella, se puso de nuevo roja y se tumbó nuevamente en la cama usando la almohada para cubrir su rostro ruborizado - ¿Qué…Qué hace él aquí? – pensó en su fuero interno mientras trataba de calmar su desbocado corazón.


Ciertamente no sabía cómo describir aquella sensación cuando estaba cerca suya, era simplemente de completa felicidad a la vez que de vergüenza…Algo muy extraño, y más para una niña de apenas catorce años.


Hizo acopio de todo su valor, su escaso valor, y descubrió su cara aun sonrojada. Se volvió a sentar en la cama con las rodillas dobladas un poco y le miró durante unos segundos el rubio pelo que le cubría la cabeza. Pero tras pasar apenas unos segundos le golpeó con un dedo en el hombro derecho cuando este se giró ella clavó sus ojos verdes en los preciosos iris azulados del muchacho, cosa que la hizo sonrojarse aún más de lo que le hubiera gustado -Ho…Hola – dijo con timidez mientras trataba de controlar sus propios nervios, nervios que no sabía de donde habían salido – me…me…me… - le era imposible continuar la frase, la lengua se le trababa sólo con tratar de mirarlo y su rubor crecía cada vez que sus ojos se cruzaban con los del joven flautista .


Bajó la vista hacia sus piernas y continuó con su tartamudeo incesante hasta que por fin su lengua puedo articular algo tangible para ambos –Mi nombre es Rose – acabó diciendo mientras cerraba los ojos con fuerza por culpa de la vergüenza.


Se puso en pie por el mismo lado que estaba el chico y evitó mirarlo por unos segundos, hasta que giró su rostro hacia él y le dedicó una sonrisa –Cre…Creo…Que me has traído tú ¿verdad? – preguntó justo antes de acercarse un poco más a él –mu…mu…muchas gracias – apenas terminó de agradecérselo cuando sin darse cuenta, en un impulso incontrolado, le dio un beso en la mejilla y se apartó un poco de él completamente roja, como en la plaza, y volvió a mirar al suelo – lo…lo siento…no quería…no era mi in… - se calló antes de hacer más la payasa tartamudeando sin motivo aparente y buscó, tratando de distraerse, sus panderetas dentro de la mochila que estaba en la vieja mesa de la sala.






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Re: Danza de pasión para un dragón (Privada)

Mensaje por Nogard el Jue Abr 21, 2011 6:01 pm

Estaba absorto en sus pensamientos, mirando a una pared de la habitación, la cual no tenia nada de especial, era solo una vieja pared de madera, pero era algo en qué concentrar la mirada del chico mientras su mente se iba a otras cosas, cuando escuchó, algo, una voz, la de la chica, de pronto un golpe en la cama, se dio la vuelta y la vio cubierta con la almohada, alzó una ceja extrañado, pero se limitó a volverse a girar, volviendo a sus pensamientos, ahora también invadidos por aquella extraña reacción, cuando al poco sintió unos golpecitos en su hombro, e instintivamente se giró para ver el rostro de la chica, estaba mas roja que un tomate...

-Hola...-Contestó el chico.

Parecía como si le pasase algo, no hablaba tranquilamente si no a trompicones, cuando al final consiguió hablar, y le dijo su nombre, se llamaba Rose, finalmente se alzó de la cama y le dio las gracias por haberla llevado allí, y sin previo aviso le plantó un beso en la mejilla, cuando se separó Nogard quedó estático, y empezó a ruborizarse por la rápida sucesión de... sucesos... valga la redundancia...

-Yo... eh... tranquila... no pasa nada...-Dijo aun afectado por el beso, mientras escuchaba de fondo unas risitas del dragón.-Ehm... Me llamo Nogard, un placer conocerte Rose

Al final había conseguido hablarle bien, había necesitado recoger su serenidad para volver a estar tranquilo, y olvidar el repentino beso, ninguna chica le había dado un beso así... bueno, a parte de su madre.
Finalmente se tumbó en la cama poniendo sus manos tras la cabeza, y miró sonriendo de medio lado a Rose, que parecía buscar nerviosamente algo en su mochila.

-Oye... bailas muy bien, jeje... podríamos trabajar juntos... si quieres, claro, estoy seguro de que a la gente le gustaría, ehm pero... ¿Estás mejor? Casi te golpeas cuando te desmayaste, tuve que cogerte para evitarlo

Cerró los ojos relajándose un poco, empezando a pensar un poco el todo lo sucedido, estaba bastante cansado, no era cómoda la forma en la que se había dormido... montado en Céfiro, pero había sido algo, y al menos había podido dormir, algo que había pensado que seria imposible cuando atravesaba el bosque, después llega a la ciudad y la chica que estaba bailando se cae sobre el con solo mirarle, y cuando se despierta...
Empezó a ponerse rojo de nuevo al recordar el beso, pero volvió a apartarlo de su cabeza para evitar la sensación de agobio que causaba la vergüenza y el rubor.

Para apartar los pensamientos empezó a recordar melodías, esta vez de su guitarra, comúnmente tocaba la flauta, por ser el primer instrumento, pero cada vez mas se interesaba en la guitarra, y poco a poco, cada vez mas alto empezó a tararear inconscientemente una canción de guitarra, aun con los ojos cerrados, simplemente apartando pensamientos y dejándose llevar por la música.
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Re: Danza de pasión para un dragón (Privada)

Mensaje por Rose Atillart el Jue Abr 21, 2011 11:19 pm

Cuando dijo que bailaba muy bien la niña pareció morir de la misma vergüenza. La habitación comenzó a darle vueltas durante un segundo y su corazón a palpitar como el de un caballo de carreras. En sus manos las panderetas sonaban sin necesidad de mover los instrumentos.

El tono rojo de su cara volvió y su voz le falló de nuevo, sonando con un tono casi ronco e inaudible - Gr... gracias - pero si con eso no hubiera sido suficiente una nueva frase del chico la hizo caer sentada de golpe en la cama, y solo cayó sentada porque tenía miedo de rozarle y ponerse todavía más vergonzosa.
Trabajar con él... era una idea que a Rose se le había ocurrido pero que le había faltado valor para proponer.

-Sí... sí... Estoy... mejor - dijo poniéndose la mano en la frente y notando como la temperatura de su propio cuerpo no dejaba de subir - ¿Qué tú me...? - se mordió el labio ante la simple idea de haber estado en sus brazos, con esa piel morena tan atractiva y que él la hubiera visto dormida con sus ojos de color azul verdoso y su mirada tan... relajante como resultaba para la chica. Por primera vez en su joven vida Rose estaba sintiendo lo que era el amor, aunque ella no lo sabía, solo sabía que desde que había visto a Nogard algo había cambiado en ella, algo importante que ni siquiera la tenebrosa experiencia vivida hace unas semanas con Veluzi había logrado cambiar algo... en su corazón.

La melodía del muchacho resonó en sus oídos. Las notas fueron engatusando a la niña poco a poco, que casi inconsciente se giró hacia él. Sus labios, carnosos y apetecibles, parecían llamar a los finos labios de la niña. Los párpados del niño, cerrados, le impedían ver a Rose acercarse lentamente, guiada por algo muy superior a ella. Al final ocurrió lo inevitable. Rose dio el encuentro entre labios sin casi darse cuenta, cerrando los ojos por instinto y acariciando con su lengua la de él. Estaba dando su primer beso, el primer beso de amor a alguien que acababa de conocer pero que le había robado el corazón cuando lo vio.

Su cuerpo parecía arder, su pecho apunto de estallar por su corazón. Su cuello perlado por gotas de sudor por culpa de su propia vergüenza, muy latente en ella, que se veía ya incapaz de frenar ese momento en el que el tiempo parecía haberse detenido, rodeando su cuello con sus pequeños y morenos brazos y acercándolo a ella para sentirlo más.






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Re: Danza de pasión para un dragón (Privada)

Mensaje por Nogard el Vie Abr 22, 2011 1:21 am

Tarareaba aquel ritmo de guitarra que casi era improvisado, con los ojos cerrados y moviendo su pie derecho marcando el ritmo instintivamente, cuando algo sucedió, sintió que algo rozaba sus labios, al principio solo cejó de tararear, un segundo después... se percató de que algo le tocaba, otro segundo... abrió los ojos y se encontró con el rostro de la chica, otro mas, y se dio cuenta de lo que sucedía.

-¡Wa!-Dijo el chico apartándose de Rose, con la mala fortuna de que la cama no era tan grande, y calló al suelo.

Nogard se incorporó acariciándose la cabeza donde se había golpeado, con un ojo cerrado y mascullando algunas palabras inentendibles, después miró a Rose confundido.

-Eh... esto... R... Rose... ¿Por... por que me besaste?

Sin duda Nogard no entendía nada de lo que sucedía, era algo que hacía reír al dragón su inocencia le era divertida, y el hecho de que no se enterase lo que sucedía con la chica, le parecía tan inverosímil que de no haber conocido tanto al joven habría pensado que solo actuaba, pero no... era así. Nogard se puso en pie aun acariciándose la cabeza, recordando una aventura que tuvo en cierto pueblo, cuando se tuvo que refugiar en un burdel y... bueno, casi pasó algo... Pero antes de ello el muchacho salio corriendo.

El chico lanzó un suspiro, y se sentó de nuevo en la cama, mirando ruborizado a la chica. La miró y se rascó la nuca sonriendo un poco, no se atrevía a decir nada, pero a la vez el silencio le era incomodo, le era casi imposible quedarse callado.

-Ehm... bueno, no pasa nada, solo que... bueno... tranquila, se que tuvo que ser sin querer, no pasa nada ehm...

No conseguía decir nada mejor, así que simplemente decidió callarse y mirar otra pared como si esta tuviese algo muy interesante, el dragón, por primera vez estaba callado, pero no porque lo respetase, si no porque estaba atento y divertido, consideraba aquello una obre de teatro, nada mas que real, pero ero no quitaba que fuese divertido.
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Re: Danza de pasión para un dragón (Privada)

Mensaje por Rose Atillart el Vie Abr 22, 2011 4:36 am

La chica se fue arrimando más a él a medida que la intensidad de su beso subía sin darse ella cuenta. Sus manos acariciaban el cabello del chico, y sus mejillas se tenían de rojo manzana mientras que el calor de su cuerpo subía a cada segundo que sus labios pasaban pegados a los de él. El generoso cuerpo de la chica, apenas cubierto por sus ropajes de color blanco, se pegaba más y más al de Nogard con beso. Su lengua entraba tímidamente en la de él con la esperanza de que el chico le respondiera con la misma intensidad, pero no fue así ya que fue apartada con un brusco empujón por su parte, saliendo de ese extraño trance en que la había sumido el silbido del chico.

-Yo... yo... - empezó a decir, consumida por la vergüenza. El dulce sabor de los labios del chico todavía estaba en los suyos. El recuerdo del momento en que ambos se habían unido en un único beso no se borraría ya nunca de su mente. La palabras de Nogard la volvieron a sacar de su ensoñación. El chico ahora estaba en el suelo, con la mano en la cabeza y un ojo cerrado. La primera reacción de Rose fue la más básica que ella siempre veía en la mujer que la había criado - ¿Estás bien, cariño? - preguntó, aunque no quiso decir la última palabra, pero la dijo, dado que estaba dentro de la reacción.

Su color bermellón aumentó todavía más mientras que buscaba una manta con la que tapar su tono rojo de cara. No podía creerse que lo hubiera llamado así - ¿Pe... pero que me pasa? - se preguntó a ella misma, hablando bajo las mantas y tratando de que su tono rojo bajara. Bajo el gruesa cobertura de las mantas quedaba un resquicio por el cual ella podía observar a Nogard. La sonrisa perlada del muchacho rubio le arrancó un suspiro profundo que parecía salido del propio mar cuando una ola rompe. Al notar como la cama se hundía un poco por el peso de él ella no pudo contenerse más. Se destapó con lentitud y dejó que una lágrima rodase por su mejilla, como si hubiera hecho algo malo.

Su mano se deslizó tímida hacia la de él, apoyada en el colchón, y la tomó con cuidado, entrelazando los dedos -Yo... no quería molestarte - había visto hacer eso a chicos mayores que ella, pero nunca lo había intentado porque ningún chico le había gustado nunca como Nogard. Ninguno le hacía arder el pecho, galopar el corazón de ese modo o pintar sus mejilla como él


- Yo... - volvió a empezar de nuevo con el tono entrecortado -Vamos Rose, díselo ya. A lo mejor... Nogard siente lo mismo- se dijo a sí misma en su fueron interno - Nogard yo... - cerró los ojos y lo abrazó. Pegó sus labios a la oreja de él y trató de no soltarle la mano - Quiero que seas mi pareja... - tragó saliva con mucha dificultad - Porque... porque te amo... - terminó por decir, abrazada a él con miedo de que la soltara de nuevo y esta vez se fuera para no volver.






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Re: Danza de pasión para un dragón (Privada)

Mensaje por Nogard el Vie Abr 22, 2011 7:46 pm

Nogard estaba calmándose cuando escuchó la interrogación de la chica... si, estaba bien eh... un momento ¿Cariño?
Aquel añadido le sorprendió, pero decidió que era un error de la chica, pues esta inmediatamente se ocultó entre las sabanas, avergonzada. La chica pidió disculpas, y se volvió a relajar... cuantas cosas estaban pasando, y tan rápido... menudo día tenia el joven bardo.

Pero la parte mas fuerte llegaría en breve... tras un pequeño silencio de calma, la chica habló de nuevo soltando una bomba, sin tapujos, directamente, preguntando si quería ser su pareja, en un principio el muchacho ni se enteró de lo que sucedía, pero cuando continuó, diciéndole que le amaba Nogard lo entendió todo, miró a Rose con ojos como platos y... se desmayó...

Si, cuan masculino fue aquello, que el chico se desmayase cual doncella en apuros, en el momento en el que la joven le confesó su amor, pero así era él... una persona casi completamente emocional, era una de las razones por la que al dragón le caía tan bien, aunque en ese momento, el reptiliano se encontraba sorprendidísimo de Nogard y su reacción, aquel desmayo... no sabia si reír o llorar por el muchacho.

Si alguien los hubiese visto en aquella habitación posiblemente se estuviese riendo del niño, si, seria un poco cruel por su parte, pero... bueno... hay que admitir que normalmente no se actúa así, pero como ya dije, es cosa de Nogard, aunque la chica no se reiría de esa reacción, el amor que le procesaba al joven era demasiado intenso para que se burlase de su desmayo, es mas, posiblemente se hallase preocupada por el.

Curiosa la situación que se daba ahora... se habían invertido los papeles, ahora era el muchacho quien se hallaba tirado en el suelo, sin sentido por el poder del amor, y Rose quien se preocupaba por el... si, vale, es cierto que la situación no era la misma, pero hay que admitir que es parecida...

-Este muchacho... algún día debería enseñarle a ser un hombre-Dijo el dragón a si mismo al borde de la risa, decantándose finalmente por esta.
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Re: Danza de pasión para un dragón (Privada)

Mensaje por Rose Atillart el Vie Abr 22, 2011 10:41 pm

Rose se quedó de piedra al ver que el chico no contestaba. ¿Estaría enfadado? ¿Demasiado contento como para decir que sí? Las emociones de Rose estaban a flor de piel y sus ojos estaban cerrados con fuerza. Nogard la miró con los ojos como platos - ¿Entonces...? - no le dio tiempo de terminar su frase cuando el chico ya estaba en el suelo, inconsciente - ¡Nogard! - exclamó mientras lo tomaba con una mano bajo el cuello, inclinando levemente al muchacho para que no se ahogara con su propia lengua y pudiera respirar bien.

Haciendo una fuerza que Rose desconocía que tuviera, lo subió a la cama. Colocando al chico de lado para que no se ahogase con su lengua, al igual que él, dormida. Con mucho cuidado y vergüenza desabrochó los botones de la camisa de él y y pegó su oído al pecho. Sus pulsaciones eran un poco bajas pero normales, y su respiración pausada y tranquila. Estaba durmiendo. La niña respiró aliviada al comprobar que su amor solo dormía. Con rapidez buscó en la habitación algo de agua - Joooo... - dijo con un rebufo mientras apretaba la mano derecha - Espera aquí - le dijo. Mientras lo tapaba con las mantas para que no tuviera frío.

Lentamente cerró la puerta con llave y salió de la habitación, guardando estas en sus bolsillos. Avanzó por el pasillo de madera y bajó por las escaleras con prisa. Llegó a la parte donde debían de dar las llaves y llamó la atención del dependiente - Señor... Señor - dijo alzando la mano para que la viera mejor - Dime niña - fue su respuesta - Necesito un barreño con un poco de agua y un trapo - el hombre arrugó el bigote y ella se apresuró a explicar - Es que mi novio... digo Nogard se ha golpeado la cabeza contra el suelo al desmayarse. Por favor dese prisa - de nuevo el varón, algo entrado en años y con un bigote de color blanquecino, arrugó la nariz - Está bien - se giró y entró a una especie de almacén - toma. Pero agua no me queda - dijo con tono un tanto antipático.

La niña negó con la cabeza, como quitando importancia a eso y se dio prisa a subir de nuevo a la habitación. Una vez allí le abrió un hueco entre los cabellos. Los dos golpes en la cabeza le habían hecho un pequeño chichón, algo pequeño pero que tenía que sanar. Pero sin agua. Rose puso las manos en cuenco y pronunció unas palabras en un tono muy muy flojo. De sus dedos comenzó a manar el agua como si fueran una pequeña fuente, y la niña vertió el agua en el recipiente. No era mucha, pero por suerte la herida de Nogard tampoco era muy grande.

Con cuidado mojó un trozo pequeño del trapo en el agua mágica y fue limpiando la superficie de la herida, viendo como esta poco a poco bajaba su hinchazón y como la pequeñísima grieta que había abierto el segundo golpe se cerraba de manera mágica gracias a los poderes de la niña.







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Rose Atillart
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Re: Danza de pasión para un dragón (Privada)

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