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Amor En Un Lugar Inapropiado (Privada)

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Amor En Un Lugar Inapropiado (Privada)

Mensaje por Scart el Jue Abr 21, 2011 6:26 pm

En el extremo del bosque de Theezeroth, un lugar embotado de magia que corrompe aquello que toca, hay una pequeña ciudad apartada de los árboles por razones obvias, a pesar de que los árboles de esa zona son normales, nunca está de mas prevenir. Esa ciudad, es un punto blanco entre una nube de oscuridad, sus casas de piedra blanca, y su gente alegre y jovial, buenas personas en su mayoría, en la ciudad se puede respirar tranquilidad.

Allí se halla un joven, el muchacho ha aguantado una dura vida, mas dura en esos últimos días, el invierno se cierne sobre Noreth, y el se halla en una plaza, cubierto con un capa en una esquina, refugiándose del frío, casi quince años ya, lleva viviendo solo, valiéndose de si mismo para sobrevivir, casi, pues al día siguiente ya cumpliría los quince, una fecha que ni le agrada ni le disgusta, para el solo es un día mas, en el que se cumple un año de vida, uno mas a la lista, ya es mas viejo, menos joven, y mas cerca de la muerte, es solo un día mas en el que sufrir.

Un pensamiento muy malo para un niño de tan solo quince años, pero es que no es para estar feliz, toda su vida ha sido dura, y poco a poco se da cuenta de que no es tan mala, a pesar de que le afrontan continuos problemas, no solo con los guardias a los que debe evitar cuando comete sus pequeños hurtos para poder comer. Y cuando encuentra a alguien que le muestra lo bueno que es el mundo, cuando encuentra a su amor... lo pierde ante sus manos... Adesa...

En su cabeza pasan las imágenes de aquella noche... aquella nefasta noche de hace ya unas semanas... ella convertida por la luna blanca en el cielo, persiguiéndole... cuando le alcanza y le muerde el brazo, lugar en el cual aun tiene la cicatriz del brutal mordisco. En esa noche cae inconsciente por una potente fiebre causada por lo que empezaba a pasarle, su cuerpo cambiando, siendo transformado en un licántropo, una bestia, algo que antes no veía mal, pero que tras sufrirlo en sus carnes el dolor que produce, no solo el físico de la transformación, si no también el dolor que provoca el perder, el dañar a tus seres queridos...

Cuando despierta se encuentra con que los colores han desaparecido de su visión, que el rosado se sus manos no está, que la verde hierba es ahora de un oscuro color gris, sus ropas, ya grises, es lo único que se veía igual, y... Adesa, en el suelo, muerta, blanca, fría, sin vida, había perdido a la chica que amaba, y ahora no sentía ánimos ningunos, toda su vida había sentido dolor, pero siempre había sido físico, palizas, golpes, cortes, eso no le importaba ya tras sufrirlos años, pero el haber perdido a su amor le había dejado tirado, ya no tenia fuerzas ni energías.

Finalmente, Scart decide levantarse era invierno, si, pero esa semana parecía que aria mas calor, unas temperaturas muy buenas, extrañamente, incluso calor tenia aquel día. Se acercó a la fuente y poniendo sus manos en cuenco, bebió agua antes de dirigirse al mercado, sus tripas rugían y pedían comida tras dos días sin comer, se sentía débil, pero no había tenido ni ánimos para comer antes, y ahora, su ya de por si delgado cuerpo, sin alimentos le obligaba a comer.

Pero el destino le ha preparado algo mejor, tras sufrir tanto tiempo, tras haberle dado un caramelo para arrebatárselo cuando mas lo deseaba, ahora le entrega un regalo, debe hacer aun muchas cosas en la vida, y a partir de ese día empezaría a mejorar su vida... conocer a alguien, no era el lugar que mas se esperaba uno conocer a quien significará todo en tu vida, pero es la curiosidad del destino, no comprende de situaciones, y puede ocurrirte lo mejor, donde menos parece que suceda, y cuando menos lo esperas.

Una muchacha de cabellos rubios como los de su antiguo amor, una chica joven de la misma edad... camina por esa ciudad, y amos destinos se cruzarán...





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Re: Amor En Un Lugar Inapropiado (Privada)

Mensaje por Finn, El Humano el Jue Abr 21, 2011 9:33 pm

Perdida frente a un bosque de árboles retorcidos y siniestros. Con una mirada un tanto triste por la reciente perdida de su hermano mayor y dolida por la de su hermano mediano un tiempo atrás. Sin ánimos para nada y con ganas de terminar con lo poco que le quedaba, su vida. Con paso lento sobre el fango del lugar que daba principio al oscuro bosque y acechada por el rugido de su propio estómago que llevaba más de un día sin comer y con los ojos rojos por haber tenido que abandonar el templo en ruinas donde vivía, que aunque no fuera gran cosa al menos era un techo sobre su cabeza. Así se presentaba Adeluna a un nuevo día.

La pequeña niña rubia ya no tenía nada por lo que vivir excepto: sobrevivir. Sus dagas y su ropa eran lo único que tenía a su nombre. Su bello cuerpo de piel morena y escasamente cubierto por sus ropas de ladrona. El calor del húmedo bosque empezaba a salir desde el mismo y necesitaba encontrar con rapidez un lugar donde saciar tanto su sed como su hambre. El ruido de cascos que caballo al golpear el suelo la alertó de que subiera a un árbol, cosa que ya era un reflejo para ella, así que, usando las dagas a modo de piquetas para escalar por el grueso tronco subió a una rama baja pero cubierta por hojas suficientes como para que no se la viera.

Un carromato de color blanco se acercaba por el camino que ella venía siguiendo. Tirado por dos caballos, uno blanco y otro marrón y conducido por un hombre engalanado y que los fustigaba a correr con su fusta de equitación. En la parte de arriba, plana como un campo de trigo, había especie de punta de flecha. La niña sonrió y miró a ambos lados en su rama, pues al subir le había parecido ver una liana. Y en efecto, allí estaba. Una liana de color verde oscuro, gruesa como una cuerda de marinería y de aspecto resistente - Me servirá - dijo para ella misma en voz baja mientras la ataba de tal forma que quedase un lazo en un extremo.

Cuando pasó el vehículo por debajo del árbol ella arrojó la liana, con tan certera puntería que esta rodeó la punta de flecha que adornaba la parte arriba. Con elegancia y gracilidad, aprovechando su poco peso y su agilidad innata, saltó al techo. Al caer flexionó las rodillas para evitar hacer demasiado ruido - Por fin un descanso - pensó mientras se estiraba como si fuese la dueña del carro mientras este avanzaba entre la maleza del, más o menos, despejado camino.

{...}

Al cabo de un rato llegó a un pueblo, el carromato había bordeado el bosque. Rodeado por una muralla de madera hecha por los propios pueblerinos. Los habitantes del lugar, que tampoco eran muchos. Parecían ser en su mayoría agricultores que vendían lo poco que les sobraba de alimentarse al hombre orondo que bajó del vehículo. Adeluna bajó por el lado contrario, cerciorándose de que nadie la veía - Gracias por el viaje - dijo en voz baja mientras se ponía su bufanda al derredor del cuello, ya que aunque no hacía frío la pequeña no se podía resistir a ir sin su complemento favorito.

Dos naranjas llamaron su atención. Apartadas del resto y aparentemente desprotegidas. Su estómago parecía que también las había visto, y sus manos las cogieron casi por costumbre, ocultándolas en sus mangas, pero no fue lo suficientemente rápida y una voz la delató al grito de - Ladrona - la rubia masculló algo entre dientes y salió, como de costumbre, a la carrera, buscando algún callejón en el que ocultarse.



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Re: Amor En Un Lugar Inapropiado (Privada)

Mensaje por Scart el Jue Abr 21, 2011 10:55 pm

Scart caminaba por una de las calles del mercado, cuando vio algo correr hacia el, una muchacha de cabellos dorados corría directamente hacia el en rumbo directo de colisión, pero con un ágil movimiento se hecho a un lado evitándola por los pelos, estuvo a punto de gritarle que llevase mas cuidado, pero entonces un empujón lo tiró al suelo, un hombre alto, parecía ser un simple mercader le había derribado, y el niño ahora se hallaba en el suelo, su cara había caído en un charco, y se incorporó lentamente quitándose el barro de la cara.

-¡Aparta mocoso!-Había dicho cuando se topó con él.-Bleh... se me ha escapado por tu culpa... ¡Ahora me pagarás tu lo que me ha robado esa cría!

Scart se incorporó y miró al hombre, se sorprendió de que le hablase a el, pero no tenia paciencia, no en esos momentos, así que se acercó al hombre y le propinó un potentísimo puñetazo, el pequeño había cogido músculo con el entrenamiento con la espada. El golpe hizo que el mercader se echase hacia atrás tapándose la nariz de la cual empezaba a salir sangre.

-Moléstame otra vez y te rebano la cabeza-Dijo fríamente el niño, para sorpresa de toda la plaza, y se fue por el mismo camino que la chica, no por otra cosa que por no pasar por el lado del mercader.

No es que temiese que se vengase, si no que temía que le dijese algo y le enfadase en exceso.
Su cabeza caía pesadamente sobre los hombros, y caminaba algo encorvado, volviendo a la fuente, ahora debería esperar un rato a que la gente se olvidase del incidente para poder volver a robar... le tocaba pasar un poco mas de hambre, pero tampoco seria demasiado, si había aguantado dos días podría con unas horas, y si no siempre podía robar a alguien que pasase, no era su estilo robar a los que compran, pero estaba desesperado.

Suspiró sentado en un borde de la fuente de la plaza, y miró el cielo azul reflejado en las aguas, era un día apestoso, como otro mas, su mentalidad no cambiaba, ni cambiaría hasta que algo se lo hiciese ver... Sus tripas lanzaron un potente rugido, y se llevó las manos al estomago cerrando los ojos con fuerza, le dolía el estómago por el hambre, pero a aguantar tocaba... miró la fuente, y volvió a beber agua, así podría mantener el estómago engañado un poco, seria apenas nada, pero mejor eso que nada.





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Re: Amor En Un Lugar Inapropiado (Privada)

Mensaje por Finn, El Humano el Vie Abr 22, 2011 12:16 am

Mientras corría el mercader la fue persiguiendo para darle la lección que según él se merecía. La gente le servía de escudo y los numerosos tenderetes como obstáculos que interponer en el camino del hombre de negocios que la perseguía. Iba vestido con una túnica larga y roja, unos zapatos un tanto curiosos de color dorado. En su cabeza un turbante que lo resguardaba del calor que hacía en el lugar y en su cinto una daga que a la niña se le hacía apetecible de robar - ¡Aparta chico! - gritó a un niño de cabellos morenos que había en su camino, y este pareció oírla, pues con una ágil vuelta la evitó.

Adel siguió corriendo por el mercado, sin girarse por si acaso ahora también la perseguía el muchacho. Al cabo de unos minutos corriendo como una posesa para poder dar esquinazo al mercader se escondió en un pequeño callejón que encontró. No era mucho: estaba sucio, había ratas, no olía precisamente a rosas pero era un lugar tranquilo. Allí nadie entraría para buscarla, además de que tenía una salida por el otro lado, de tal forma que siempre podía salir por ese lado. Sacó de sus mangas su premio bien merecido. Dos naranjas nada pequeñas, con una piel porosa que a cada apretón liberaba un poco de zumo amargo. La niña no tardó mucho en desnudar la primera naranja.

Gajo a gajo cayó esta, que con su dulce sabor aplacó un poco el hambre de la niña y con su zumo natural calmó su sed de días. La segunda no tardó en correr la suerte de su hermana. En el callejón soplaba un ligero aire que arrastraba consigo un olor nada agradable. La nube en el cielo parecían suaves copos de nieve pero gigantes. Los ojos verdes de la chiquilla miraban hacia el manto azul del mundo con sus pupilas en espiral perdidos en la nada. Su estómago rugió de nuevo y ella se lo acarició con cuidado mientras suspiraba - Supongo que tengo que volver al trabajo - dijo con una sonrisa que demostraba su inagotable optimismo que tan solo por un momento había flaqueado hacía un rato.

De nuevo su larga bufanda le llegó hasta los pies una vez estaba de píe. De nuevo en la plaza del mercado esta vez fue más discreta y esperó a que el dueño del puesto se girase. En sus manos cayeron no dos, ni cuatro, si no seis manzanas que fue guardando en un pequeño bolso, y para cuando el hombre se volvió a girar de Adeluna ya solo quedaba su dulce olor. No podía comerse las manzanas en cualquier sitio, y el callejón no era un buen lugar, estaba bien para esconderse, pero ahora que nadie la perseguía era mejor buscar un lugar donde las ratas no fueran compañeras de mesa.

Al final encontró una fuente. Solo había un chico allí sentado y unas cuantas personas sentadas a su alrededor. Los cabellos del chico le parecieron familiares a Adel, su figura flaca y desnutrida daba un poco de pena. La chiquilla se sentó a su lado sonriendo -Toma - le tendió tres de sus manzanas. Ahora ya sabía quien era, era el mismo niño que le había servido de escudo humano a la hora de huir del mercader - Come, pareces hambriento - le dijo como si lo conociera de toda la vida - Mi nombre es Adeluna, pero me suelen llamar Luna ¿Cómo te llamas tú? - le instó mientra mordía ella una de las tres manzanas que le quedaban



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Re: Amor En Un Lugar Inapropiado (Privada)

Mensaje por Scart el Vie Abr 22, 2011 1:08 am

Miraba el reflejo del cielo en el agua, pensando en todo lo que había echo en una semana... ¡Nada! llevaba una semana perdiendo el tiempo, deambulando de un lado a otro, como un alma en pena, y empezaba a cansarse, no podía autocompadecerse toda la vida, debía seguir adelante, o todos sus esfuerzos en su vida serian para nada.

Pero entonces algo atacó su olfato, y este a su estómago, aun no se acostumbraba a sus nuevos sentidos agudizados, y ahora llegaba a el un dulzón aroma... a... manzana, podía identificar, cuando poco después una chica se sentó a su lado, y le tendió tres manzanas como si nada, tranquilamente, este miró a la chica con una mirada que podría compararse con la de un perro pidiendo disculpas a su amo. Bajó la mirada a las manzanas, y las tomó débilmente, llevándoselas a su regazo, y después mirando de nuevo a la chica sonriendo de medio lado.

Su cabello debía ser rubio, al igual que el de Adeluna aquel gris claro lo delataba, sin embargo, ya apenas recordaba como eran los colores, sus ojos... ¿De que color serian? le era imposible saberlo. Bajó la mirada al suelo de nuevo, dejando de sonreír, se le veía bastante callado y silencioso, también un poco tímido.

-Gracias... Luna... me llamo... Scart

Miró las manzanas, pensando si comerlas o no, cuando su estómago lanzó un potente rugido, como exigiendo que se las comiese de una vez, y finalmente optó por obedecer a su cuerpo y le dio un gran mordisco a una de ellas, masticando su manzana, sintiendo como volvía a recuperarse tras comer un poco, y miró de nuevo a Adel tras unos mordiscos, su rostro, antes pálido, parecía coger un poco mas de color entonces.

-Gracias... ¿Por que me ayudas?-Preguntó el joven extrañado.

En otras ocasiones unos extraños le habían ayudado, pero ya ni los recordaba, de todos se había separado hace mucho tiempo, y algunos de ellos habían muerto incluso.
El calor empezó a sofocar al joven y este se quitó el broche y retiró su capa gris, mostrando su espada de acero negro colgando de su cinturón, y miró al cielo, sonriendo un poco mas animado, y sin dejar de mirar arriba le dio otro mordisco a su manzana... aunque en esa posición su equilibrio era muy reducido...





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Re: Amor En Un Lugar Inapropiado (Privada)

Mensaje por Finn, El Humano el Vie Abr 22, 2011 2:56 am

Adel mordió su manzana con tranquilidad, degustando el suave sabor dulce en su boca, que se combinaba a la perfección con el ácido de las naranjas que todavía le quedaba en su boca. El calor apretaba y su camisa la agobiaba, así que decidió quitársela. Con la mayor de las naturalidades se despojó de la fina prenda de algodón que le cubría el sostén de color amarillo. Se retiró la bufanda y la metió en el bolso que se había adueñado en otro lugar. El pelo suelto le molestaba, además lo tenía sucio y algo enredado, así que se limitó a quitarse la ancha cinta azul de su cabeza y metió la cabeza en el agua unos segundos en el agua, sacudiéndose después como solo los perros hacen, salpicando sin querer al chico.

-Lo siento - fue su única frase mientras reía al tiempo que se hacía una única coleta que le caía desde un lado. Las trenzas de su frente estaban adornadas con algunas bolitas azules de pedrería, acompañadas de pequeños aros de color verde esmeralda como sus ojos, los cuales no tardaron en posarse en Scart de nuevo. Con una nueva sonrisa perlada respondió al niño cuando dijo su nombre - Es un nombre bonito, como el que lo lleva - dijo sin ningún tipo de pudor y con su pregunta no pudo evitar dejar escapar una carcajada - ¿Pues por qué te voy a ayudar, pequeño tontorrón? - dijo con tono amistoso - Porque tenías hambres y no tienes pinta de poder pagarte la comida - se lamió el pulgar y le limpió una macha de la frente con este - además, séis manzanas eran muchas para mí - añadió quitando importancia a lo que había hecho al darle las tres manzanas.

Al ver la posición desventajosa en la que estaba el niño no pudo evitar una idea un tanto traviesa. Se quitó con disimulo el bolso y guardó en él el pergamino de alquimia que todavía no había aprendido conseguido aprenderse del todo. Lo depositó con cuidado en al pie de la fuente y se levantó como si quisiera estirarse. Poco a poco y caminando con aire distraído se colocó justo delante de Scart y con una sonrisa picarona lo tiró al agua - ¡Al agua patos! - esa fue la única explicación que el joven castaño recibió justo después de se arrojado a la fuente



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Re: Amor En Un Lugar Inapropiado (Privada)

Mensaje por Scart el Vie Abr 22, 2011 4:48 pm

Adel era una buena chica, y hacia que el joven se olvidase de lo que le sucedía, mirando al cielo y las nubes que cubrían de vez en cuando el sol, aquel tiempo... Cerró los ojos, intentando que las imágenes no volviesen, le dañaba el solo recordar, pero entonces sucedió algo, la vos de la chica resonó... Una frase, y de pronto cayó al agua, al momento el chico salio del agua tomando una bocanada de aire, y se puso en pie en la fuente, limpiándose la cara de agua...

Salio sin decir nada de la fuente, su rostro se mostraba triste... y repentinamente una lagrima salio de su ojo derecho, esa frase... esa situación... un día caluroso, una chica de su edad, de cabellos dorados, le había echado al agua con esa frase... Adel... era lo mismo, como aquel día que la conoció... cerró los ojos y sus puños con fuerza, la tristeza empezaba a volverse ira... y se limpio con fuerza los ojos, aunque seguía notándose triste se volvió hacia Adel y lanzó una sonrisa que pretendía ser divertida, pero que delataba bastante su estado de animo.

-Je... yo... que bien... así me refresco...

Le dolía todo, era el recordar... ¿Por que? ¿por que había echo eso? ¿por que la imitaba? ¿Por que? Miraba al suelo, intentando camuflar su tristeza, sus ojos se volvieron amarillos un instante, su tristeza, su sufrimiento, se convertía en ira lentamente, esos malos recuerdos lo enfurecían, por mas que intentaba no recordar siempre volvían, como un fantasma, no podía separarse de su pasado... Era como su padre... estaba muerto, estaba lejos de su lugar de nacimiento, pero siempre volvía, en sus mas oscuras pesadillas o en recuerdos, pero no desaparecía...

¿Por que no se iba? ¿Por que continuaba sentado en aquella fuente? No podía marcharse... algo se lo impedía, estaba anclado. Una brisa fresca se pasó por la zona, y Scart sintió un escalofrió por la ropa mojada, suspirando se quitó la camisa y la dejó a un lado para que se secase, y apoyó su cabeza en sus manos, y sus codos en los pies, mirando hacia delante con la vista perdida. En su espalda, múltiples cicatrices se mostraban, heridas de todo tipo, recuerdo de las palizas de su padre. Tenia ganas de gritar, de desquitarse, de transformarse y arrasar el pueblo... habría podido, pero no lo haría... no mientras aun mantuviese el control, no dejaría que la bestia tomase su cuerpo, su mente, su voluntad...





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Re: Amor En Un Lugar Inapropiado (Privada)

Mensaje por Finn, El Humano el Vie Abr 22, 2011 5:46 pm

La rubia comenzó a reír tras echarlo al agua de un empellón. Ella misma se metió al agua con un aire animado y comenzó a flotar por la superficie de la misma como si fuera una hoja de papel, hundiéndose poco a poco por su propio peso. En el cielo las nubes comenzaban a moverse un poco más rápido, es decir que hacía más viento fuera del agua, pero aun así el calor apretaba en el lugar. Adel sacó de su bota una daga y la dejó también en la mochila, mojando un poco lo que había dentro.

De su cuerpo moreno retallaba ahora el agua como miles de perlas. En su cabello había algunas hojas secas que había recogido al echarse al agua para refrescarse. Su felicidad era notable en la sonrisa de su cara, que parecía no bajar con nada. En su mirada de ojos verdes se distinguía una alegría que no vivía desde hacía mucho tiempo, estar con ese chico era agradable, o al meno lo había sido, hasta que al salir lo vio de nuevo.

A lo mejor él esperaba que no lo viese, pero era imposible no haber visto sus puños comprimidos por la ira, su cara de tristeza y sus ojos estaban vidriosos, pero no era por culpa del agua que hubiera podido entrar al empujarlo. En ellos se podían distinguir pequeñas venas, como si estuviese apunto de ponerse a llorar por la misma tristeza que su rostro reflejaba. El tono de su voz fue tan triste que la rubia se incorporó en el agua, quedando sentada y con el agua por el estómago en esa posición.

-Oye ¿Te ha molestado que te mojara? - preguntó mientras se escurría un poco el pelo con las manos, para no tenerlo tan mojado y no notar tanto ese frío que de repente se había llevado al anterior calor. Cuando el chico se quitó la camiseta Adeluna, que estaba detrás, se quedó un tanto sorprendida. Las cicatrices que cruzaban su espalda eran como las que habían tenido sus hermanos en vida. Marcas de correas, de palizas y de una vida nada fácil.

Se acercó un poco y las repasó con los dedos, sintiendo el amargo tacto del dolor en ella. Aunque ahora no eran más que marcas cerradas ella sabía que esas marcas tenía un origen, y de seguro que un origen nada bonito. Con ambas manos le rodeó el cuello y se puso delante de él - Yo... - sin llegar a decir nada más cerró sus ojos y pegó sus labios con los del chico, dándole un suave beso que hizo que la rubia se pusiera rojo por ser su primer beso.



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Re: Amor En Un Lugar Inapropiado (Privada)

Mensaje por Scart el Vie Abr 22, 2011 7:11 pm

¿Que le mojase? no, no le había molestado eso, no era un gato para odiar el agua, pero le dolían los recuerdos, aun no era capaz de superarlo, pero con el tiempo, y la compañía de aquella chica lo conseguiría, jamás podría olvidar a Adesa, el primer amor, el mas intenso, el que nunca se olvida, aquel que no se repite nunca mas. Pero llegó una sorpresa, Scart fue abrazado repentinamente por los brazos de Adel, y algo mas... un repentino beso le sacó de su mente, un beso de Adeluna, repentino, de sorpresa, sus labios... ¡Eran como los de Adesa! ¡No podía soportarlo!

Un brusco movimiento y el muchacho se zafó del abrazo de la chica y de sus labios, la miró a los ojos, que transmitían un mensaje claramente, de sorpresa y exclamación. ¿Como se atrevía a besarle? ¡Acababan de conocerse! Sin embargo, aun así, de pronto su rostro cambio completamente, y su mirada fue al agua de la fuente, sus ojos amenazaban con romper en llanto en cualquier momento...

Miró su brazo derecho con tristeza, en el una enorme marca, unos dientes, una mandíbula, se podía distinguir con toda claridad en la piel, una cicatriz de la que jamás podría liberarse, múltiples manchas rojas mas o menos circulares, rodeadas de un alo marrón, la costra que se formaba con lentitud en aquella zona, era la única herida que cicatrizaba tan lentamente, las otras heridas desaparecían muy rápido, al parecer efecto de su nueva raza, pero esa parecía curarse muy lentamente, y en esas semanas apenas había conseguido hacerse costra, la marca que le recordaba que era un licántropo...

El mordisco de Adesa...

-L... la... Lárgate... Vete... ¡Aléjate de mi!-Dijo Scart mirando a Adel con rabia, sus palabras eran duras y frías.

¿Por que tenia que pasarle eso a el? ¿Acaso había hecho algo que mereciese un castigo permanente? No creía en dioses, no después de toda su vida ¿Como creer que existe un ser superior que cuida a los mortales cuando eres un niño al que toda su vida al maltratado, que ha sufrido cada su vida, y que ha perdido todo? Scart hacia mucho tiempo que había dejado de creer en dioses, y cada vez menos aprecio les tenía.

-Vete y olvídate de mi... ¿Para que me necesitas? Estás mejor sola que en mi compañía, y yo también sin la tuya.





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Re: Amor En Un Lugar Inapropiado (Privada)

Mensaje por Finn, El Humano el Vie Abr 22, 2011 8:11 pm

Adel se quedó besándolo unos segundos hasta que al fin él la apartó con un brusco movimiento. Se quedó parada, pensando en lo que había hecho y el porqué. Ni siquiera ella lo entendía. No sabía porque, pero ese chico llamaba mucho su atención. Las marcas de su espalda dejaban ver que no había tenido una vida fácil, como ella. Con el dulce sabor de los labios de él todavía en los suyos la palabras del chico le dolieron más de lo que este pudo haber pensado al decirlas.

-Lo… lo siento – dijo abrazándose a él por la espalda, recostando su cabeza en el hombro del niño mientras contenía como podía el llanto que tenía ganas de dejar escapar, ese llanto que había contenido toda su vida por no encontrar a nadie como ella, y ahora que lo encontraba le ordenaba marcharse- Lo siento – volvió a decir – Pero no voy a marcharme – fueron las nuevas palabras que añadió. Si bien era cierto que por algún motivo ella se había enamorado de él no pensaba renunciar ahora de forma tan simple. Sus manos se ciñeron más a la delgada figura del chico y sus ojos se cerraron con fuerza.

¿Por qué había de irse? ¿Acaso no le gustaba? Suspiró con desánimo y lo giró hacia ella para poder recostarse en su pecho – Yo… solo sé que te necesito. Eres lo que he buscado toda mi vida – le dijo con los ojos vidriosos – Míranos… somos iguales – contuvo las ganas de darle un nuevo beso mientras que sentía que el aire helado pasaba entre ambos con su frío corte para marcar los segundos que pasaban – Si quieres… no volveré a besarte más. Pero no me pidas que te abandone – le rogó la chica mientras se separaba un poco – Sé… que eso ha sido un poco precipitado pero es que… te necesito. Y quiero descubrir para qué… y quiero descubrirlo contigo, Scart. – dijo acariciando sus cabellos.

Sus brazos de nuevo apretaron al chico contra ella, y su mirada se desvió por vergüenza. Al ver la cicatriz de su brazo se quedó perpleja: una enorme dentellada que apenas comenzaba a cicatrizar sobre su piel. Parecían los redondos colmillos de un can, hundidos hace poco en su joven y lisa piel morena en busca de su frágil y escasa carne entre tanto hueso. Se quedó mirándolo unos segundos con una mezcla de horror y curiosidad, ahora sí que se quedaría con él aunque este se negara, pues no iba a irse sin averiguar de qué era ese mordisco. Pero lo mejor sería esperar a que el chico se calmase, pues su anteriores palabras habían sonado duras y de enfado – perdón – fue lo único que dijo antes de callarse del todo, cosa muy rara en ella.



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