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Master of tournaments

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Re: Master of tournaments

Mensaje por Etlhan VII el Miér Sep 26, 2012 12:16 am

El cadáver profirió un gemido ahogado ante el golpe propinado por el arma improvisada de Svanna, el cual le hizo retroceder varios pasos y perder el píe torpemente, cayendo de espaldas. El no muerto se fracturó el cráneo con la caída en la losa de mármol del umbral del pequeño mausoleo, deteniéndose así para siempre su segunda vida. Como aquél soldado, otros tantos, podría incluso decirse incluso de docenas de muertos, avanzaban apretujados por aquellos corredores de sombrías tumbas o maltrechos jardines en pos de lo único vivo, o casi vivo que había allí en esos entonces, la engendro.

varios cadáveres ya se acercaban hacía las vallas, lidiando con los arbustos a manotazos mientras caían sin cuidado al interior del jardín con un ruido seco. Por la entrada principal, una mujer semi desnuda, envuelta con un sudario harapiento, podrido y manchado por el polvo de los años, avanzó con paso vacilante, con los brazos abiertos, extendidos en un intento de abrazar a Svanna mientras su mandíbula mordía el aire, tanteando a ver si encontraba carne fresca.

No muy lejos de allí, en una pequeña ermita ya derruida, sentado en su techo se hallaba la descomunal figura de, en lo que era apariencia, era un hombre. El ser era corpulento, pero no en el sentido de fortaleza corporal, no, aquello era una masa de volumen descontrolado, podría llamarsele perfectamente gula en todos sus sentidos sino fuese por que él ya tenía un nombre propio.

Con ojos saltones, desorbitados parecía mirar divertido la escena de los cuerpo reanimado. Su boca, aquél pozo dentado, profesaba una sonrisa de locura. Todo estaba saliendo como a él le gustaba, no esperaba menos de su enigmático jefe. Sintió tentaciones de tocarse el miembro desnudo, colgante que se aferraba apagado a una de las tejas de la ermita, pero no, aún no, ya lo haría cuando su nueva visita estuviese fría y le daba en la nariz de que aquello que luchaba contra sus marionetas no era precisamente un aroma cálido, casi podía notar la fetidez, esa fetidez placentera que daban los muertos.

Verga, que así era como se llamaba él, se vio con una de sus porcinas manos acariciándose ya el pene con ternura. La tensión le superó, y lo que fue una caricia se tornó en un movimiento frenético en pos de una masturbación placentera que le puso el miembro erecto y en la dirección señalada. Dentro de poco se la estaría restregando por el rostro y por cualquier otra cavidad que se pudiese aprovechar, si, pronto, pensó mientras eyaculaba hacía sus esbirros no muertos.

…......................................................................................................................

Slivandras se deslizó a un lado, y la primera bala le cruzó la oreja con un silbido casi mortal. Sin más el elfo echó a correr ante el fuego alarmante que propagaban aquellos cañones infernales. Slivandras sintió algunos quemazones en determinadas partes de su cuerpo, pero no les dio importancia, él quería matar a aquél hombre y no se detendría hasta hacerlo. Para alguien como Dyland Mackoy aquello era un acto temerario, quizás suicida, y mientras sus pistolas abrían fuego, pensó si su suerte cambiaría esa tarde.

-¡¡Vamos pistolero!!-Gritó el elfo mientras avanzaba desafiando las balas. Su espada ya estaba fuera, estaba lista, como lo estaba Slivandras. Una bala cruzó su brazo, pero no le impidió que no agarrase aún con más fuerza su arma así como correr a pesar de que su muslo sangrase con inquietante ímpetu.

Una de las pistolas se encasquilló, en el revolver se pudo ver una voluta de humo grisáceo ascender, no importó y no hubo preocupación en el pistolero, el cual soltó el arma al instante, aún le quedaba su otra arma y por lo menos cuatro balas intactas. El elfo acortaba a distancia, algo que afectaría sobradamente a Dyland, la opción de disparar a corto alcance no era viable así que tomó con ambas manos su única oportunidad y disparó con seguridad.


.........................................................................................................................

Lejos de allí un tranquilo capitán vaciaba sin reparos una de aquellas botellas dignas del juego que le habían planteado. El alcohol bajó fuerte por su gaznate sin que en este se pudiera apreciar sabor extraño, se deslizó la llave hasta tocar sus labios curtidos en dichos menesteres. La llave se antojó fría frente al febril y candente ron.

La suerte le sonrió a Ron dado que no se produjo ningún efecto adverso en esos tranquilos minutos, era más, detrás de la barra, pareció como si una puerta, antes oculta a la vista, se dejase ver ante el capitán.

-¡¡Bravo, bravo, bravisimo!!.-Dijo la peculiar voz entre aplausos acalorados proviniente de todos lados pero a la vez de ninguno.-!!Bien hecho mi querido capitán!! Lo has conseguido, tu libertad se halla detrás de la barra jijijiji.-Hubo una pausa.-No obstante, no sería muy brillante el hecho de que pasases sin más ¿No? Verás, todos los licores que te hemos dispuesto tan amablemente contienen un veneno letal de largo plazo llamado el Morador Azul, y te preguntarás el por qué de ese nombre. Sin duda me gustaría contentar esa inquietud que ahora cruza tu mente, pero sería explayarme demasiado jijijiji. Solo te diré que tienes cinco horas para encontrar una solución y yo te la brindo.-Hizo otra pausa, tosió y se escuchó el sonido del liquido correr, quizás un vaso de vino u otra bebida.- Bien, ejem, la opción que te brindo es qué.-Se oye el peculiar “glub” del beber.- ¡¡Refrescante!!..ejem, cuando entres por esa puerta, hallarás una habitación pequeña, algo iluminada, y en el centro un mueble y una mujer de rasgos oscuros, elficos diría yo. Ella tendrá tu antídoto dentro de una manzana, pero no te lo dará por las buenas, tendrás que matarla para vivir jijijijijiji- La voz cesó y todo volvió a quedar en silencio.

…............................................................................................................................................................

Gaeren introdujo su mano sin temor en el cajón de bronce, quien sabe, quizás encontraría algo de indudable valor o tal vez una trampa que terminase por llevarse la extremidad, nunca se sabía como eran de enrevesadas las tretas de aquél misterioso, señor de los juegos. Tras unos segundos de examinar el interior, aparte de sentir el frío del metal, la elfa notó algo redondeado, liso al tacto, quizás una fruta, si, eso era, en concreto una manzana, una manzana que Gaeren pudo extraer sin dificultad alguna.

Sin saberlo había encontrado la solución a aquél pequeño acertijo, para rabia de los presentes, puestos que esperaban la trama., pero no importaba, eso no significaba nada para él, que con soltura volvió a tomar de su copa mientras miraba divertido la buena silueta de Gaeren. Con sus enguantados dedos tomó un racimo de uva de una de las fuentes de frutas dispuestas a su menester y se preparó para volver a hablar.

-¡¡Esplendido, sensacional!! No me cansaría de lanzar más elogios a una verdadera dama de hierro como tu, ¿Señorita Gaeren? Si, ese es tu nombre. Bien, has superado mi prueba y sospecho por como te hemos visto, de que a sido toda una casualidad, bueno, en realidad no importa. Sería fácil decirte que delante de ti se abre una puerta y tal, pero no, aún tienes que pasar un apuro más.-Se toma una pausa, arranca suavemente una uva y la toma con extremo placer.-Mmm,Verás, en breve entrará un hombre, supongo que lo recordarás de un inicio en común en aquella sala de esplendido mármol. Él querrá quitarte esa manzana y es más, sabe que la tienes, el caso es que intentará matarte para obtenerla. Bajo ningún concepto podrás dársela, si lo haces, inundaré la sala con agua y ambos moriréis ahogados jujujujuju. Saldrás si consigues quitarlo de en medio, ya me entiendes-Terminó, volvió a tomar otra uva y jugueteó con ella un rato, expectante al portal que ahora se abría en una de las paredes, por el cual aparecía el capitán Ron.
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Re: Master of tournaments

Mensaje por Ron Alister el Sáb Sep 29, 2012 9:54 pm

Hasta ese momento todo había salido bien, el licor no tenía ningún sabor o textura extraña, era simplemente ron, mientras la botella se vaciaba lentamente en su garganta, termino por sentir que en sus labios, curtidos por la sal el viento, el toque metálico de la llave, sacándola con estos parecía normal … lamentablemente no estaba seguro si era la verdadera llave, ya que como había dicho esa voz “Había llaves en cada una de las botellas”, su duda fue dispersada cuando nuevamente escucho esa voz, realmente estaba molestándole y quizás terminaría dándose el gusto en pasar por la quilla al responsable de alejarle de su amado océano y de su querido navío. Palabras que si bien en un principio le habían hecho sonreír por aquella prueba tan simple, ahora le hayan irritado … veneno, supuso que incoloro, inodoro e insípido, ya que su paladar no había notado ningún, por leve que fuera, cambio en el sabor del ron y realmente el capitán conocía de licores, el capitán no hizo más que suspirar realmente cansado … morir en tierra era igual o peor que morir en ver el océano, no había más solución que seguir esas palabras si no deseaba sucumbir ante la ponzoña … aunque sinceramente, el hecho de matar no le incomodaba, si le incomodaba que fuera una mujer.

-Yo Ho Ho… y una botella de ron… espero que estén disfrutando de este maldito espectáculo… por que tienen sus días contados, apuesto mi navío en ello *escupiendo al suelo*-


Camino tranquilamente a la puerta, mientras introducía la llave en la cerradura y se abría esta. Como había dicho esa voz frente a él se abría una pequeña habitación, en el centro una pequeña mesa y al lado de esta una mujer que fácilmente reconoció, era la drow femenina que había estado en la elección de habitaciones, aunque se preguntaba realmente en esos momentos, si las habitaciones habían tenido algún significado o simplemente era para mantenerlos separados y así fuera más fácil “controlar” la situación, fuera cual fuera la respuesta a las nuevas preguntas que el capitán se hacía, ahora debía de obtener aquella manzana o mejor dicho el antídoto, ya que aun desconocía como se manifestaría la salvación de su vida. Volviendo al asunto de la mujer, la encontró al parecer en posición defensiva o en guardia, el capitán también, aunque por casualidad este parecía más relajado por la situación, aun cuando su vida pendía de un fino hilo llamado, suerte. Aclarándose la garganta miro a la mujer un instante, para sonreír casi con resignación.

-Bien bien … al parecer nos encontramos nuevamente, aunque hubiera deseado que fuera en mejores condiciones, realmente este lugar no es de mi agrado y preferiría estar encerrado en una celda en algún barco que en tierra firme, pero creo que es mejor hablar de los negocios *dejando la puerta abierta tranquilamente y apoyando su espalda en una de las paredes, sin dejar de mirar a la mujer* Creo que tiene algo que necesito *apuntando la manzana que poseía* vera … no deseo enfrascarme en una lucha sin sentido donde uno de los dos terminara muerto y el otro seguramente muy herido y que irremediablemente seguirá estando atrapado en este “juego”, ya que quizás tanto usted como yo sabe que esto no es más que un espectáculo para algunos *quizás no debería de derramar sangre si no fuera necesario, el parle siempre era bueno y el capitán más de una vez había salvado el pellejo por ello* así que simplemente le pediré la manzana, ya que en su interior se encuentra el antídoto para el veneno que me han suministrado, no desearía luchar como ya bien sabe … pero tampoco deseo morir, intuyo que es una guerrera muy capaz y también peligrosa, ya que a simple vista se puede decir que lleva suficientes armas y que debe de ser lo suficientemente hábil como para arrancarme la vida, aunque yo tampoco soy un hueso fácil de roer … por lo que simplemente le pido, que me entregue la manzana, tomare el antídoto y cada uno mantendrá su vida … aunque , me dijeron que debía de matarla, pero si quiere mi opinión … no me gustaría obedecer a una simple voz que de seguro es del responsable de que estemos en estos aprietos-

Si bien sus palabras eran en su mayoría lógicas y totalmente sinceras, conocía que los drow, como imaginaba que era la raza a la que pertenecía esa fémina, no eran de completo fiar, ya que eran reconocido por traicionar y ser salvajes en las batallas, de cualquier manera el capitán llevo su mano hasta una de sus armas y poso su mano sobre ella simplemente, al igual que la contraria en su espada, cualquiera fuera el movimiento agresivo estaría listo, tanto para luchar como para defenderse, los elfos eran agiles y mucho más que el mismo lo reconocía, pero también era más fuerte que la mujer, por lo que más que habilidad, tan solo sería la suerte quien decidiría si alguno muriera. Conocía las armas que llevaba y si no eran a una distancia muy reducida su eficacia era mínima, por lo que serian utilizada más que para atacar para disuadir o atraer atención a otro punto, su espada podría ser su carta bajo la manga, especialmente porque estaba diseñada para que con un solo tajo pudiera llegar al hueso.


~No es nada personal ... solamente son negocios~
╬En ron es vida, el ron es libertad ... es la alegria de la existencia y quien quita las penas╬
†Un minuto de silencio, por aquellos que el mar a reclamado, que festejen con neptuno y poseidon eternamente†

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Re: Master of tournaments

Mensaje por Slivandras Isílra el Sáb Sep 29, 2012 10:37 pm

Mi fuerte nunca ha sido la agilidad, y yo lo sabía en ese momento. Cuando aquel pistolero se plantó ante mí y mis ojos reconocieron los dos revólveres solo pude confiar en que mi propia anatomía de elfo me salvara el pescuezo, pues aunque yo había preferido desarrollar mis músculos y potencia, sabía que era lo suficientemente rápido como para acercarme hacia él no obstante de un sacrificio físico… Porque la realidad es que eso es lo que tuve que hacer.
Estaba herido, y por los dioses que cada perforación dolía como mil puñaladas en la espalda, una tras de otra. La pólvora dejaba un surco en la herida que ardía, mientras que la bala, de metal puro, se incrustaba en la carne y la infestaba no solo de dolor, sino de un calor tan incandescente que conforme más segundos pasaban más flaqueaba yo en mi empeño por acercarme y rebanarle el cuello a ese malnacido.

Sin embargo, no terminaba de perder mi ansia por la batalla. Lo estaba disfrutando y aún a riesgo de parecer un obsesivo he de decir que fue una de las situaciones donde más a prueba se me pudo poner en un evento de ese calibre. Yo todavía no sabía quién era el artífice de semejante torneo, prueba o como se quiera llamar aquel juego, pero sí que si quería salir de allí con vida, como estaba comprobando en aquellos momentos, debía dar lo máximo de mí. No podía dejar de lamentarme por no poder usar mis jabalinas, mi fuerte y arma predilecta, pero Calavera titilaba deseosa de probar la sangre y yo no iba a hacerle ascos a semejante banquete.

Es por eso que seguí corriendo en diagonal, acercándome cada vez más a él. Mi garganta profirió un rugido gutural cuando una bala me perforó el brazo zurdo y mi mano flaqueó, casi dejando caer la espalda no obstante de la fuerza con la que yo la aferraba. Sin embargo conseguí mantener la calma, y aunque la herida del muslo sangraba copiosamente esperé que aquello no fuera un obstáculo para acabar con el pistolero. A pesar de todo, le valoraba como rival, y quería darle una muerte en condiciones.

De ese modo, cuando se le encascarilló un revólver y se vio obligado a plantarme cara con uno, supe que tenía que aprovechar ese momento para dar mi golpe de gracia o de lo contrario me sometería a una posición descubierta para que me dejara como un colador con las balas que le faltasen.
Así que analicé mi situación.

Tuve en cuenta el estado de mi cuerpo, herido por distintos puntos. Aún notaba un leve zumbido en mi oreja izquierda, allí donde una bala había pasado rozando, y me alegré de haberme movido lo suficientemente rápido como para evitarla. Sin embargo no podía decir lo mismo de mi mano siniestra, herida, lo que suponía un serio problema para mí. Siendo zurdo mi mano derecha no estaba tan potenciada, pero a esas instancias solo podía confiar en que en el momento dado no me traicionaría, así que me cambié la espada de mano y entendí que si quería exprimir al extremo mi fuerza tenía que tomar impulso con el muslo bueno… Lo que solo me dejó una opción.

Tenía que atacarle a un lado del costado porque más alto no llegaría. El impulso que mi muslo derecho me daría provocaría una inercia tal que inclinaría no solo mi cuerpo, sino el de él cuando me apuntase con el revólver, y solo en ese momento podría aprovechar para atacarle.

Veréis, yo nunca he sido un elfo religioso, ni siquiera creo en la cultura de mi pueblo. Considero que solo mis habilidades me sacan adelante y vivo conforme a mi interés por la guerra, de manera que en esos momentos no se me pasó por delante ni mi vida ni plegarias a dioses ya olvidados. Al contrario que en las películas solo pensé en lo que tenía que hacer y reuní toda la práctica que años de entrenamiento me proporcionaban, así que cuando llegué al encuentro del pistolero me dispuse a hacer mi movimiento, adelantando el pie derecho y poniendo a Calavera en posición para embestirle el costado izquierdo con toda la fuerza que fui capaz de reunir, inclinándome para evitar cualquier ataque, aún sin confianza en mis posibilidades después de mi maltrecho estado. El movimiento que yo había elegido era eficaz evitando tajos de una espada enemiga, pero no de revólveres.

Aún así era lo mejor que pude decidir en aquel momento, y aunque otro hubiese hecho algo mejor, yo me sentí contento con lo que había hecho. Solo restaba esperar al resultado, ya fuera nefasto o positivo… Porque yo estaba contento, y eso era suficiente.



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Re: Master of tournaments

Mensaje por Gaeren el Dom Sep 30, 2012 10:57 am

Al meter la mano en el cajón lo estuve escudriñando sin mucha confianza. Tenía la esperanza de encontrarme con un arma nueva con la que poder defenderme o algo valioso para poder venderlo por algún esclavo o un poco de carne de elfo solar. La sola idea de volver a degustar esa carne hizo que salivara. No obstante, lo que encontré no me lo esperaba para nada. Cuando las yemas de mis dedos lo rozaron sintieron su tacto liso y curvado. ¿Quizás sería una fruta? Me aventuré a agarrarlo con la mano y sacarlo de aquella cajonera. Efectivamente, era una fruta. En concreto, una manzana.

Habiéndola sacado de allí, la estuve observando durante unos instantes, con una expresión bastante decepcionada en el rostro. En ese momento no me servía de nada aquel objeto, ya que ni siquiera tenía hambre. Después de analizarla detenidamente durante unos segundos más, rabiando por el hecho de que no fuesen más cuchillos arrojadizos con los que llenar mis suministros, abrí la boca, dirigiéndome la manzana hacia ella para darle un mordisco, como modo de vocalizar mi frustración.

A punto de morderla, una voz me interrumpió. Empezó gritando alegre lanzándome elogios, cosa que no me sorprendió en absoluto, ya que era completamente normal que yo recibiese tales tratos. No había otra forma. Lo que sí me sorprendió fue que aquel ser supiese mi nombre. ¿Cuándo se lo había dicho? Fruncí el ceño, muy desconfiada. Las palabras que prosiguieron tampoco me gustaron en absoluto. Me estaba sintiendo como un bufón en una corte. Aquel hombre estaba divirtiéndose a mi costa… Y eso no me inspiraba otra cosa que no fuese aversión.

Después de hacer una pequeña pausa, continuó explicándome que, a continuación, iba a entrar un hombre a la sala, hombre que recordaría de la sala común, y me querría quitar la manzana. No tenía más opción que impedírselo, si era preciso, con la misma muerte, ya que las reglas eran sencillas: si se la daba, los dos moriríamos ahogados, si no se la daba, probablemente él me mataría, por lo tanto, era la única opción viable para mí.

Me quedé pensando en quién sería aquel hombre del que hablaba. Allí fuera solamente eran dos, un humano tullido y el elfo, el maldito drow. Por un momento deseé con todas mis fuerzas de que se tratase del segundo, ya que le iba a dar muerte en el mismísimo momento en el que cruzase la puerta. Eso sería realmente fácil.

De pronto oí cómo en la puerta se había metido una llave, me sobresalté levemente y me llevé la mano con la manzana a la espalda y otra de ellas a la empuñadura de una de mis espadas.
Que sea el drow, que sea el drow… Ya estaba casi convencida de que se trataría de él y me lamí el canto de los dientes con una sonrisa leve. No obstante, quien apareció tras la puerta no era quien yo esperaba. Se trataba del humano tullido, el capitán pirata. Me puse en guardia para atacar lo antes posible, no me iba a pillar de improviso.

El pirata se quedó mirándome con una tranquilidad desconcertante y se aclaró la voz para, acto seguido, proceder a explicarme la situación de un modo bastante diplomático. Mis ojos seguían el trayectoria que iba haciendo, sin modificar mi postura más que para seguir de cara hacia él. Cuando habló de negocios, dejé a la vista la manzana, situando mi brazo colgar al lado de mi cuerpo. Seguí escuchándole, ya que no había mejor cosa que hacer en aquel momento. Analizaba cada frase en mi cabeza, obteniendo de ellas según qué reacción.

Una vez terminó con su monólogo, el cual le dejé terminar sin ninguna interrupción, me quedé mirándole de manera altiva durante unos instantes. Relajé mi postura y me puse de pie, firmemente. Empecé a juguetear con la manzana, pasándomela de una mano a otra mientras empezaba a hablar:


- Veamos, humano. Sinceramente, me trae sin cuidado qué es lo que tú necesitas, eso no me interesa. Sobre lo de la lucha sin sentido y que uno de los dos terminaría muerto… -me quedé observando su pata de palo y levanté la vista para hablarle mirándole a los ojos- Esa no sería yo –sonreí ligeramente, dejando ver mi dentadura afilada-. En lo siguiente que dices, he de estar de acuerdo contigo, muy a mi pesar –agarré la manzana con una mano y empecé a oscilarla mientras la observaba detenidamente-, después de ver según qué cosas, esto parece más un circo por nuestras vidas que otra cosa. Pero te repito que la que vaya a morir no seré yo. Y sí, soy una guerrera muy capaz –reí ligeramente, ya que me parecía obvio lo que estaba diciendo-, y tú no serás fácil de roer… Pero eso –señalando la pierna de madera- es fácil de carcomer. En resumidas cuentas, si lo que quieres es la manzana por las buenas la respuesta es no. ¿Por qué? Simplemente porque no me da la gana. Si la quieres, lucha por ella.

Adopté de nuevo una postura de combate, pero esta vez no fue defensiva, sino que fue más bien ofensiva. Saqué de mi zurrón un cuchillo arrojadizo y metí la manzana para poder tener ambas manos libres. Agarré el arma con delicadeza, como si se tratase de una pluma. Mi idea era lanzarle el cuchillo cerca de su pierna sana que, si bien no le impactaría de lleno en la extremidad, era posible que le efectuase una rozadura en la misma.

El humano tuvo buenas intenciones a la hora de querer pactar conmigo. No obstante era su vida o la mía y yo tenía clara la opción que iba a tomar.





Invitado, no me hagas reír. ¿De verdad crees que me voy a doblegar ante ti?
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Re: Master of tournaments

Mensaje por Svanna Croxis el Dom Sep 30, 2012 5:52 pm

Menuda decepción. Gorrión ¿por qué has sido tan débil?... Mi reseca vagina ya sentía la necesidad de tu cuerpo y ¿ahora mueres nuevamente ante mi pequeña arma dejándome sin un atisbo de placer? Hombres a final de cuentas. Siempre terminando el acto antes de siquiera poderme emocionar.

El mausoleo hubiese hecho una linda habitación para efectuar una unión hermosa de cuerpos desnudos y descompuestos, pero ahora solo seré yo jugueteando con un cadáver sin no vida. Desearía aún poseer mi nigromancia para poderte levantar nuevamente, querido, pero he de jugar con tus partes inmundas esperando encontrar algún placer oculto en ti.

Tu cabeza es muy pequeña ahora que lo pienso. Te la he destrozado y eso me lastima, no sabes cuanto, pero supongo que podría saber más de ti como precio a mi arrebato. Ah si... aún queda carne al interior de tu cráneo. Sabe bien... sabe bien... Mi lengua ha de escrudiñar un momento en tu cabeza gorrión, los restos de tu cerebro tienen un buen sabor después de todo. Ah como maldigo mi entusiasmo. Si este sabor tenías estando en movimiento y... si, aún tienes lengua gorrión... nos hubiésemos lamido todo el cuerpo como jóvenes apasionados. Te hubiese hecho entretenida tu estancia inmortal.

Ya veo... ya veo... ¿Así que ese engendro te controlaba gorrión? No me mientas, tus restos no pueden engañar a mi lengua. Esta lengua puede saber tus recuerdos además de hacerte vibrar erótica mente. Es un esperpento obeso, por lo que me dices. Inmundo. Grotesco. Perturbado. Todas las cualidades que logran excitar mis entrañas disecadas y, a la vez, brindar un atisbo de emoción. Si este borroso recuerdo de tu amo es como me lo puedo imaginar, no puedo si no sentir impaciencia por conocerle... debería estar cerca de aquí.

Pero que veo ¿Una hermosa humana muerta avanzando hacia mi? Tus cadáveres me aman gordinflón ¿o será tu intención hacerme sentir bien? No te conozco, pero ya me agradas...

La pobre avanza torpemente buscando mis carnes ¿Que muerdes linda? el aire no tendrá jamas el sabor de mi cuerpo mojado con este limo café. Si lo que quieres es mi cuerpo he de negártelo, pues ahora mi interior ansía conocer a tu amo. Pero no te preocupes, pues para ti tengo preparado un placer especial. Ahora que me tomas de los hombros, déjame mostrarte lo que mi lengua puede hacerte sentir.

Eres torpe pequeña, y muy endeble. Mis manos fueron capaces de arrancarte la cabeza de un tajo, después de todo este brazo orco conserva mucha fuerza. Pero no te preocupes, pues no perderás tu vida momentánea sin degustar de mí. Ahora que abro tu boca inmóvil, déjame extraer tu lengua agrietada... ¿Te gusta como froto tu lengua contra mis labios inferiores? Espero que te lleves este lindo recuerdo de vuelta a la tumba pequeña, no es más que un pequeño aperitivo pues, una vez visite a tu dueño, volveré por ti y mi gorrión para pasar un buen rato... Eso si el obeso que te ha mandado no logra hacerme llegar al éxtasis que mi cuerpo exige y aclama.

... Pensándolo bien... conservaré tu boca preciosa. Tu lengua ha demostrado una gran maestría y hay momentos en los que desearía tener una lengua extra cuando la ganas de tocar mi cuerpo son intensas...

Aunque por más que me esfuerzo en encontrarle, no logro ver más que peones avanzando hacia mí. No veo al gordo de mis recuerdos por ningún lado ¿Será un cadáver fresco o putrefacto? La visión no fue demasiado nítida, pero estoy segura que puedo extraer una buena cantidad de jugos de su cuerpo, y quien sabe, quizá y hasta conserva su miembro intacto. Hace tiempo que no me penetra un carnoso pene putrefacto. El que conservaba en mi bolso ya había perdido toda firmeza... y requería uno nuevo, por así decirlo...
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Re: Master of tournaments

Mensaje por Ron Alister el Jue Oct 04, 2012 4:03 pm

La terquedad muchas veces es la sentencia de muerte de uno, dejar de lado la poca razón del mundo es pactar con la muerte, si bien esto se repite incontables veces, el capitán había esperado que en esa ocasión fuera algo diferente… lamentablemente… no fue así. Siempre le habían dicho tullido… que divertido era, bueno… divertido hasta que el filo de una espada les degollaba. Pero volviendo al caso, el capitán había tenido resultados infructuosos al intentar pactar o parle con la elfa…. Si bien no deseaba matarla o dañarla ya que no tenía nada en contra de ella, esta había decidido tomar el camino de las armas, en lo que de segura era una experta como había mencionado y viendo la posición de aquel pequeño cuchillo. Cuchillo arrojadizo, no demasiado pesado y que únicamente se basaba en la fuerza del brazo que le impactaba… era interesante, si bien este cuchillo podía incrustarse fácilmente en la carne, si daba contra algo más duro, como su chaqueta de cuero o sus pantalones su daño seria minimizado, su filo no podría cortar el cuero curtido y por otro lado… los brazos de la elfa no demostraban la fuerza necesaria para luchar con poder…. Aun así era una drow, su raza se basaba en la traición, y si era verdad, el capitán debía de estar siempre con la guardia en alto para evitar perder la cabeza o terminar con un agujero en su pecho.

-Es una pena… esperaba no tener que luchar con usted… pero créame… no es mi vida la que ahora penderá de un hilo… si quiere dar un buen espectáculo… que sea uno que teman-

La sonrisa del capitán desapareció, su rostro se volvió duro y sombrío, no era él quien mataría a la elfa, seria ella misma con su falta de razón, posición del brazo en alto, listo para atacar, su objetivo no era claro, pero de seguro no era el rostro o el pecho por el lugar hacia donde apuntar, no había que olvidar las espadas y de seguro alguna otra arma, el capitán tendría quizás una oportunidad de esquivar aquel proyectil y acercarse … las posibilidades de sobrevivencia no eran realmente altas sin salir lastimado … ventajas de los elfos, gran agilidad y destreza … desventajas, fáciles de derribar y de asesinar, buenos combates a distancia, combate cuerpo a cuerpo debilidad …

El capitán rápidamente desenfundo una de sus pistolas y casis in apuntar hacia qué punto del cuerpo de la elfa disparo, si bien esperaba que el proyectil diera en algún punto del cuerpo esto no era lo principal, si no la pequeña estela de humo que se levantaría, entre ella arrojaría la pistola, quizás impactando a la elfa o haciendo que debiera evitarla, podría ser hacia alguno de los lados si la bala no impactaba o hacia atrás, en cualquiera de los cazos, el capitán desenvainaría su espada, su pierna evitaba que pudiera correr, era un punto en su contra, sin embargo, la elfa debía de tener algún punto de referencia para atacarle, tanto la visión como el oído de los elfos era más que desarrollado … el capitán debía de hachar en mano cualquier dato que tuviera, el pasar en el mar con otras razas tenía sus bondades y más aun cuando había luchado codo a codo con los propios elfos en cubierta. Rápidamente el capitán volvió a desenfundar otra arma, ante la mas mínima sombra dispararía, y volvería arrojar el arma, eran pistolas de un tiro, después de esto se volvían un peso muerto, que debía de aprovecharse como pudiera.

Si bien el plan del capitán era disparar sin mirar en ese momento, ya que la verdadera efectividad de las armas era a quema ropa, si le daba una ventaja al causar el ruido de la detonación y de que el humo que dejaba podría obstaculizar la mirada de la elfa, se jugaba el pellejo en aquello, pero no le quedaba más opción que permanecer moviéndose lentamente hacia uno u otro lado, hasta que pudiera encarnar una lucha cuerpo a cuerpo, que era su mayor ventaja.

Se dice que un hombre al borde de la muerte esta desesperado y que en esos instantes, puede obtener fuerzas mas alla de lo que es natural en el … quizás ahora el capitán sacaría esas fuerzas … si el océano deseaba que volviera a surcarlo.


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Re: Master of tournaments

Mensaje por Gaeren el Dom Oct 07, 2012 8:36 pm

Pensaba que después del pequeño monólogo que le había dedicado a aquel bucanero se quedaría sin palabras, aún así osó dirigirme la palabra. Además, amenazándome de muerte. Cuánto me reí al oír aquello… La risotada sonó hasta vulgar a pesar de que, proviniendo de mi ser, pareciese casi imposible. El desacato fue tal que no pude haberme desternillado más.

No sabía a quién se estaba enfrentado, realmente no tenía ni la más remota idea. De ser lo contrario, no habría pronunciado ni una sola sílaba más. Decidí no volver a malgastar saliva con aquella alimaña, pero mi cabeza seguía siendo una máquina repleta de pensamientos.
No te atreverás a tocarme. No podrás. No podrás. No podrás.

Mostré mis dientes a mi oponente justo después de haberle lanzado el cuchillo. Definitivamente el espectáculo había comenzado. No obstante, pude ver cómo él tomó también parte inmediatamente, desenvainando sus armas. Nada más y nada menos que pistolas. Quise volver a reírme de él, pero preferí esperar a hacerlo cuando estuviese completamente a mi merced. Pistolas, el arma de los cobardes.

Ante tal acto, no tuve más remedio que echarme al suelo para evitar que me alcanzase, cosa que no sería muy complicada gracias a mi liviandad, tan delicada y bella como una servidora, además de poder a ser incluso letal. Caí sobre mis codos, dispuesta a rodar sobre mí misma efectuando las vueltas que hiciesen falta, aunque supuse que con un par o, incluso, tres, bastarían para, después de oír sus disparos y comprobar que ni siquiera me hubiesen rozado, levantarme para proseguir con la pelea.

¿Quizás he subestimado a este humano...? Esperaba encontrar la respuesta durante aquellos instantes, comprobando de qué pasta estaba hecho aquel lobo de mar.





Invitado, no me hagas reír. ¿De verdad crees que me voy a doblegar ante ti?
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Re: Master of tournaments

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