Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» -A quien le pueda llegar a interesar.-
Hoy a las 8:00 pm por Eudes

» Strindgaard se ha hecho invisible.
Hoy a las 5:47 pm por Runesha

» Anhouk, la forjafora
Vie Oct 20, 2017 10:04 pm por Anhouk

» Ingeniería Rúnica
Jue Oct 19, 2017 2:30 am por Staff de Noreth

» El cordero
Jue Oct 19, 2017 12:08 am por La Aberración

» Rakaash
Miér Oct 18, 2017 2:06 pm por Señorita X

» El amor... ¿perdido? ¿O reencontrado? [Isla de Sade] (priv. Atlas y Axis)
Miér Oct 18, 2017 10:12 am por Celeste Shaw

» Llegando a ciudad esmeralda [El Gremio de la Pureza]
Mar Oct 17, 2017 4:57 pm por Veronika

» Malleus Maleficarum [Campaña +18]
Mar Oct 17, 2017 4:59 am por Lujuria

» Visión del primer paso...
Lun Oct 16, 2017 1:03 pm por Alegorn

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
Vie Oct 13, 2017 4:00 am por Aulenor

» [Historia de Asterion] El clan "Cuerno de Hierro"
Jue Oct 12, 2017 10:01 pm por Minos

» Índice de Personajes No Jugadores o NPC
Miér Oct 11, 2017 11:56 am por Minos

» Aracnofobia [Campaña]
Mar Oct 10, 2017 2:06 am por Almena

» La fuga (solitaria) [Phonterek]
Lun Oct 09, 2017 1:29 pm por Lilith, la sombría




Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


Zinâth Amlundâni

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Zinâth Amlundâni

Mensaje por Yarandel Lanali el Miér Sep 26, 2012 1:35 am


~~~ Prólogo

La esclavitud no solo se encuentra en la privación de la libertad, sino también en la libertad de hacer lo que gustes tan solo por tu lugar de nacimiento. Una verdad que habría de conocer una joven merrow proveniente de una familia noble, en la ciudad hundida de Eblumia.


La casa Runth’Lanali es, y siempre ha sido, una de las casas merrow de mayor importancia para su sociedad. Siendo parte del Zinâth Amlundâni, también conocida como El Concejo de las Doce Casas, la gran familia Runth’Lanali se destacaba por la calidad de sus magos y la exitosa participación de sus emisarios en las pláticas diplomáticas e intervenciones políticas que se llevaban a cabo en sus propias aguas o en las ciudades de la superficie.

Zinâth Amlundâni es un tratado firmado por doce de las casas más prestigiosas de las regiones nortes de los mares inferiores, teniendo como capital principal la ciudad hundida de Armalêth. Las casas integrantes del Zinâth Amlundâni son elegidas por votación popular o por méritos sociales o políticos de gran relevancia. Alkhê Zabani es la casa de menor rango de las doce pero no por ello la menos importante. Su importancia radica en la calidad de sus apotecarios, cuyas investigaciones han dado renombre a sus integrantes a la hora de tratar con males como enfermedades, venenos y otras ponzoñas tanto del fondo del mar como del exterior. Después le siguen las casas Ar-Ibalkhîbar y Imribâr’lin, cuyos méritos las hicieron obtener el honor de pertenecer al concejo de doce tras la batalla librada contra la gran tribu invasora Huthinlornîng, una tribu bárbara de hombres lagarto que acechan los mares septentrionales de Noreth. La batalla reclamaría solo a una centena de guerreros merrow, destacando así el poderío militar de ambas casas.

Banir-Bâthil se encuentra después de estas casas, siendo la principal proveedora de alimentos marinos de todos los mares inferiores. Sus campos de cultivo son innumerables y la cantidad de trabajadores son tantos como para poblar tres ciudades enteras, lo cual le dio el título de Hujinlonîrnlin o La Casa Abundante. Por otra parte, las casas Gimlêrinol, Gindubar y Nîlûnakhôr se compiten el título por la mayor productividad siendo las tres especialistas en la exploración y explotación de recursos naturales así como en el cuidado y protección del lecho marino. Sus fuerzas militares son también un tema de que hablar, pues cuentan con un ejército de al menos tres mil merrow cada una de ellas, solo superados por las casas Ar-Ibalkhîbar y Imribâr’lin, las cuales cuentan con un ejército de más de cinco mil merrow cada una.

Pero incluso entre las doce casas hay jerarquías, siendo las cuatro casas finales las que mayor importancia cargan sobre sí al tener en sus manos la decisión final en la mayoría de los asuntos políticos y militares de las ciudades merrow.

Primero la casa Agir-Ibêth, la cual se encarga de los asuntos jurídicos de sus ciudades así como también de despachar emisarios a otras comunidades sub acuáticas y terrestres. Agir-Ibêth es la principal conexión que existe entre las comunidades merrow y la superficie. Después le sigue Ulkarzal-Normîngus, la poderosa casa militar que compone la Guardia Esmeralda, fuerza de combate principal de todos los mares inferiores. La Guardia Esmeralda es la elite de la milicia merrow, compuesta por al menos diez mil soldados entrenados en combate submarino como terrestre. Esta fuerza militar está dividida y dispuesta entre las ciudades merrow de mayor importancia con el único fin de proteger a sus habitantes y procurar el convivio armonioso entre ellos mismos y cualquier extranjero. Es raro el caso, pero también se encargan de perseguir, juzgar y dar sentencia a los infractores de las leyes merrow, ya que poseen un poder ejecutivo intolerante al crimen.

Tan solo un nivel encima de Ulkarzal-Normîngus se encuentra posicionada la implacable casa Runth’Lanali encabezada por la matrona, y bruja del mar, Rulvernil Runth'Lanali. La casa Lanali custodia todas las artes arcanas del reino y sus métodos políticos y diplomáticos. Una de sus principales obligaciones es la de enseñar a los merrow con cualidades mágicas en la gran academia arcana de Eblumia, conocida también como Mith'Lundu. La inexpugnable fortaleza y academia es una de las edificaciones más importantes para su gente, pues en ella se resguardan una innumerable cantidad de historia de Noreth desde su creación. Información que no es accesible para nadie, a excepción de los grandes senescales Tânilzar, Azôr y Âri, quienes fungen deberes como directores de la academia y no rinden cuentas a ninguna casa en particular a pesar de ser financiadas por la casa Runth’Lanali.

Por último la casa Amananâth’Githân, la cual es la casa de mayor importancia de entre todo el concejo de doce y de todas las comunidades merrow de los ares inferiores. Aunque no se trata de una casa numerosa ni poderosa militar ni políticamente. La importancia de Amananâth’Githân radica en su líder y patrón, el poderoso archimago Phalnidân Githân, quien obtuvo la Gran Sabiduría tras descubrir los secretos de la creación del mundo durante la guerra con las Huestes Infernales. Phalnidân es el único ser conocido capaz de utilizar todas las escuelas mágicas a un nivel de maestría casi divino, por lo que sus adoradores abundan dentro de las comunidades merrow elevándolo casi al nivel de Enulia o Heivu, principales dioses de los merrow los cuales encarnan el océano y la luna.

El Concejo de las Doce Casas, o Zinâth Amlundâni, fue creado con el fin de mantener un equilibrio entre todas las fuerzas políticas y militares de los merrow así como de sus proveedores principales de alimentos y recursos naturales. Encabezados por el sabio Phalnidân Githân, y respaldado por la opinión de cada una de las once casas restantes, el Concejo de Doce ha resultado en una medida eficaz y equitativa del poder de los merrow copiada e implementada por algunas ciudades elficas y humanas de la superficie. Sin embargo, como toda gran comunidad de personas individuales, los conflictos son constantes gracias a la competencia que existe entre las doce casas con el objetivo de ganar mayor importancia y respaldo de otras casas de menor rango o incluso de aquellas que son miembros de dicho tratado.

El honor y la política no se mezclan, y serían los propios merrow de conducta intachable para los seres de la superficie los primeros en averiguar que no todas las cosas se pueden controlar en este mundo, aunque valga la pena intentarlo. Sin embargo para controlar se requiere de poder, y el poder requiere disciplina, mérito y dedicación. Las ciudades de los mares inferiores estaban al pie de una tormenta que arrasaría con su forma de vida de forma tan implacable como un huracán, pero no había forma de que nadie siquiera lo sospechara…
avatar
Yarandel Lanali

Mensajes : 7
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Zinâth Amlundâni

Mensaje por Yarandel Lanali el Vie Sep 28, 2012 1:01 am

~~~~ Capítulo I: Saliendo del cascarón.


Las mañanas en las profundidades del mar son muy diferentes a las que se ven en la superficie. La luz del Sol no impacta la tierra ni calienta el ambiente con su imperiosa aura cálida, pero si dota de colores el lecho marino el cual se regocija con los rayos de la superficie y devuelve el favor en un espectáculo de luces y colorido armonioso. Los pobladores de las ciudades merrow comienzan a cubrir sus ciudadelas hundidas con la actividad matutina. Algunos al comercio, otros al estudio o a la investigación. No todos son merrow, cabe la pena decir. Una gran cantidad de razas de la superficie abunda en las ciudades submarinas. Elfos y humanos en su mayoría, seguidos por enanos en busca de nuevas minas que explotar e incluso feéricos curiosos por los secretos del mar y su gente. Pocos diviums se ven en las ciudadelas acuáticas, pues los seres alados prefieren estar en espacios amplios donde poder moverse con libertad o la claustrofobia los invadiría. Y mucho menos orcos y antropomorfos en general, no porque sean rechazados, sino porque su propia naturaleza conflictiva les impide tomar la decisión voluntaria de adentrarse en tierras donde la ley impera y el respeto es el pan de todos los días.

Todo esto es posible gracias a que, a pesar de la opinión popular, los merrow prefieren tener aire en sus ciudades en vez de vivir todo el tiempo bajo las condiciones del agua. Si bien son seres acuáticos, a ellos también les gusta sentir un ambiente menos mojado en sus cuerpos, además de necesitar del oxígeno al igual que cualquier otro ser vivo y subir cientos de metros hasta la superficie para obtenerlo sería una tarea tediosa y por demás laboriosa.

No, las ciudades merrow no están inundadas por completo. Pero si están cientos de metros debajo del agua. Todo gracias al ingenio de su arquitectura y a la magia de los arcanos de la gran academia, quienes han logrado edificar ciudades y reconstruir ruinas antiguas dotándolas con grandes espacios de aire los cuales impiden el paso del agua hacia su interior. Burbujas de aire enormes cubren las ciudades merrow, y esto es un gran beneficio para su gente y su comercio exterior.

Quizá el mejor ejemplo de su arquitectura sea Eblumia, la cual ha sido por muchos años la ciudad hundida por excelencia para los comerciantes de la superficie con deseos de vender sus mercancías a un mercado más exótico. Esta ciudad es la más famosa por su contacto constante con la superficie. Además aquí se encuentran dos de las casas más importantes del Concejo de Doce, Agir-Ibêth y Runth’Lanali, y la Gran Academia Arcana Mith'Lundu. Una ciudad con mucha actividad y afluencia de personas de ambos extremos del mundo.

Es aquí, en Eblumia, donde la familia de Runth’Lanali había forjado una gran dinastía de mediadores, emisarios y magos merrow de gran importancia para el crecimiento de la gente de los mares inferiores. La matrona de la casa, Rulvernil Runth'Lanali, era una merrow respetada y reconocida como una gran pensadora y una sabia en el uso de la magia elemental. Sus méritos y su contribución al comercio y al cuidado de la academia arcana le habían dado mayor renombre, colocando así la casa Lanali como la segunda en importancia de entre las doce del tratado Zinâth Amlundâni.

Sin embargo su perfil como madre era conocido solo por sus familiares y personas más allegadas a ella. De carácter rígido y estricto, Rulvernil no era la más cariñosa de las madres que pudo haber existido. Sus únicos intereses eran la mejora en el sistema de educación mágico de la academia y todos los demás asuntos diplomáticos en los que los merrow intervenían, obligaciones que no dejaban espacio para ser lo que una madre debía ser.

Rulvernil se había enviudado de su compañero Gurlondïl hacía apenas diez años. Las razones de su muerte eran incluso desconocidas para los grandes sabios de la academia, quienes no lograron identificar el motivo de su fallecimiento. Simplemente murió en su habitación, durante la noche. Pero ni siquiera el peso de perder a su compañero y amante hizo que Rulvernil perdiera su compostura ni su estabilidad. Incluso se volvería una persona más estricta de lo que ya era, cosa que no hizo más que desalentar a sus hijos.

Gurlundïl y Rulvernil habían tenido una amplia descendencia. Quince hijos en total eran motivo de orgullo para la casa Lanali. Catorce diría Rulvernil, pues la menor de sus hijas, Yarandel, carecía de talentos que fuesen de utilidad para ella o para las aspiraciones de la casa Lanali.

Yarandel había nacido en una época complicada para su familia, pues aún no eclosionaba su huevo cuando su padre había murió. Esto marcaría la juventud de la joven merrow pues sabía lo querido que era su padre por sus hermanos mayores, cariño que quiso externar con su madre sin éxito alguno.
Los primeros años de su vida habían sido de soledad. Como una pequeña merrow, parte de una familia respetable, había un código de conducta que debía acatar. Modales, habla, comida, atenciones y demás directrices que hacían de un noble un noble. Sin embargo Yarandel era demasiado inquieta y constantemente se metía en problemas. Una vasija rota en un pasillo o un maese enano afeitado mientras dormía después de una noche de juerga eran cosa cotidiana en la casa Lanali, y esto resultaba intolerante para su madre.

- ¡Cumröl Aquos!

La voz pronunciando el conjuro de encadenamiento acuático era bien escuchada por la pequeña Yarandel, quien estuvo a punto de escapar de su habitación por una de las aperturas hacia el agua. Era común que la infante se escapara para vagar por las profundidades del mar hasta altas horas de la noche, y esto ya había colmado la paciencia de su madre.

- ¡Yarandel!Dijo mientras mantenía sus manos extendidas hacia el frente, sosteniendo los grilletes acuáticos que había invocado para contener a su hija - Estabas a punto de irte a hurtadillas nuevamente ¿cierto?
- La joven merrow permanecía suspendida boca abajo mientras pensaba en la mejor respuesta para su madre. Tenía ocho años de vida y ya era toda una pensadora Tan solo quería recolectar algunos corales para un proyecto.
- Así que un proyecto con coralesDijo Rulvernil mientras baja lentamente a su hija - ¿Qué clase de proyecto, si se puede saber? – Preguntó mientras cancelaba el hechizo de atadura.
- Quiero hacer una flauta
- ¿Una flauta? ¿Un instrumento de aire como ese? ¿para que?
- Quiero que Zafiro me toque una melodía
- ¿Zafiro? Ah sí, la humana que te enseña lo que no pareces comprender. Debería de estar mejorando tu conducta en vez de tocando música para ti. Ve, y no demores mucho.
- Si madre.

Si bien Rulvernil no era especialmente amable, tampoco era carente de sentimientos. Ella comprendía que debía esperar cierta rebeldía con su hija menor ya que no le era posible pasar todo el tiempo que ella hubiese deseado a su lado, razón por la cual había solicitado la ayuda de una institutriz humana que había viajado a Eblumia en busca de nuevos horizontes. Su nombre era Zafiro Fernil, una joven y hermosa mujer de veinticinco años originaria de Erenmios. Zafiro tenía los ojos del color del mar y una cabellera castaña envidiada por muchos merrow carentes de cabello pero igualmente apreciado. Era una mujer muy culta en las artes sociales y la escritura, por lo que no significo un gran reto para ella adaptarse a la nueva vida como institutriz de la pequeña Yarandel en la gran casa de Runth’Lanali.
avatar
Yarandel Lanali

Mensajes : 7
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.