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~Buscando la Verdad~

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Re: ~Buscando la Verdad~

Mensaje por Tuxy el Mar Nov 27, 2012 4:17 am

Afuera en las calles todo estaba muy tranquilo. De hecho, demasiado tranquilo para el gusto del Gran Oso. Tanto así que ya comenzaba a preocuparse por la salud de su Ama. Sin embargo su inmenso tamaño le impedía entrar por aquella “pequeña” puerta. “Por los Dioses. Esto no me gusta nada” diría en su mente mientras vigilaba a un lado y al otro de la calle. Eventualmente algún transeúnte pasaba por allí, pero al ver a un oso sentado como un perro pero del tamaño de un elefante apuraban el paso y se marchaban sin volver a mirar. “Idiotas” volvería a decir en su interior.

Sin embargo a sus oídos llegaría repentinamente un sonido que le helaría la sangre. Reconocía la voz: se trataba de su Ama que al parecer algo le estaba ocurriendo. El inmenso corazón del Oso se aceleraría rápidamente, inundando su gigantesca musculatura de sangre para desarrollar así toda la fuerza que pudiera.

- ¡MI SEÑORA! –se escucharía como un grito que parecía a la vez un fuerte rugido, pues Tuxy había sucumbido ante el terror de que su Ama estuviera gravemente herida.

Así, de un solo golpe de su pata izquierda, tumbaría aquella vieja puerta resquebrajada y asomaría su gran cabeza para volver a emitir un fuerte rugido. Pero, para su desgracia, en aquella habitación no había nadie. ¡Tenía que entrar y ver qué estaba pasándole a su Ama! Por lo que, sacando su cabeza, daría un par de pasos para atrás y se pararía sobre sus patas traseras alcanzando una bestial altura de cuatro metros. Luego tomaría su escudo con la diestra y, acomodándoselo bien al hombro, saltaría hacia adelante con toda sus fuerzas para caer justo junto a la puerta y derribar de un solo golpe un buen pedazo de pared. Y así lo haría pues no era la primera vez que usaba esa técnica (y para ser sinceros las construcciones de esa clase de lugares no eran grandes fortalezas que digamos). Entonces, con toda la velocidad que su anatomía le permitía, se pararía y con la zurda arrancaría algunos trozos más de muro para poder finalmente entrar.

Su lomo tocaba el techo de la habitación y debía tener las patas semi-flexionadas para poder moverse, pero nada lo detendría ya. “Arrastrándose”, aún con el escudo en su brazo derecho lo cual resultaba muy incómodo, con su cabeza tumbaría algunas puertas más hasta encontrar la bendita escalera que llevaba hacia el nivel inferior. Al asomar su cabeza por allí escucharía el ruido de una batalla, pero no vería a su Ama. ¿Estaría viva aún? No lo sabía, y eso le aterraba. ¡Debía haber otra forma de llegar hasta allí abajo? Entonces se le ocurrió la idea de que, si no podía bajar por la escalera, tendría que inventarse una.

Moviéndose un poco para atrás vería que junto a la puerta que llevaba hacia abajo había otra puerta que daba a otra habitación. Si lograba avanzar lo suficiente por el nivel en el que estaba, podría encontrar un lugar que estuviera directamente sobre su ama. ¡Era hora de actuar!

Debido a que no contaba ya con la distancia suficiente como para acelerar, debía valerse completamente de su fuerza bruta para, con sus hombros, tumbar las débiles paredes internas de aquella casa. Dos o tres habitaciones tuvo que semi-destruir, aplastando con sus pies muebles y cosas, con tal de llegar hasta el punto donde él suponía que podía bajar. Ahora, solo restaba hacer lo imposible por salvar a su Ama. Recostándose un poco sobre su lado izquierdo, teniendo el cuidado de no cortarse con el hacha que le colgaba de la cintura, se giraría un poco para poder darle a su brazo derecho la suficiente distancia de movimiento como para efectuar un fuerte golpe en el suelo. Para ello, antes, se quitaría el escudo y lo dejaría por ahí cerca, sin importarle mucho por el momento.

Se escucharía entonces cómo el techo de la habitación de abajo temblaba y tierra caía de él. Luego un fuerte rugido y otro temblor. Desde arriba Tuxy veía cómo el suelo donde él golpeaba comenzaba a quebrarse. Así, tras dos o tres golpes más su inmenso puño cerrado atravesaría el suelo/techo. Al instante se colocaría sobre sus cuatro patas y, tapándolo un poco con su pata derecha para que no le cayera una flecha –demostrando así que no era la primera vez que hacía esa clase de cosas- miraría solo un instante por el orificio de unos cuarenta, o un poco más, centímetros de diámetro. No vería nada claro.

- ¡AMA! ¿Se encuentra bien? –gritaría desde arriba mientras, entrando en una clase de frenesí comenzaba a golpear con sus cuatro patas, como si saltara en el lugar, para derrumbar aquél muro que lo separaba de su Ama, lo cual no tardaría en ocurrir, dejando caer con fuerza a la criatura de alrededor de tres toneladas sobre todo lo que había debajo de él. Pero lo único que le importaba era Lindid, la elfa, que debido a la nube de polvo que se levantó no la podía encontrar. Así que, levantándose y apoyándose sobre tres patas, utilizaría la zurda para tomar su gran hacha y repartir golpes a ciegas a su alrededor.
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Re: ~Buscando la Verdad~

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Miér Nov 28, 2012 3:08 am

Sonreí levemente al ver la impulsividad y la falta de cooperación con la que se lanzaron contra mí. En ningún caso parecían darse cuenta de que para vencerme debían trabajar en equipo, trabar un plan, estudiar con un poco de detenimiento el entorno sin bajar la guardia. En lugar de eso, prefirieron lanzar un ataque relámpago. Eso les supuso la derrota. En silencio aguardé a que se movieran, viendo que la tejemuertes fue la primera en hacerlo. Bien. Incapacitar a la grande para atacar a los pequeños... Ya tenía el plan de acción trazado.

Cuando la arácnida empezó a lanzarme sus telarañas alcé rápidamente mi escudo, y cuando se distrajo para tratar de agarrar la alabarda que ella había perdido llegó su gran error. Descuidando su defensa, pude contraatacar ferozmente, rompiendo con los bordes del escudo su telaraña y avanzando para seguidamente lanzarle una fuerte estocada al vientre, haciéndola retroceder y gemir de dolor. Eso la dejaría aturdida durante un buen rato.

El próximo ataque me vino por los flancos, y en el tiempo en que ellos se habían entretenido a rearmarse yo tuve tiempo a trazar un plan. Cada uno vino a por mí por un flanco, pero yo ya estaba acostumbrado a pelear en dos frentes a la vez, de modo que solo me bastó con flexionar las rodillas y alzar el escudo sobre mi cabeza. Pronto el resultado se hizo patente. El mago se había llevado una descarga de pimienta en la cara y la mujer se había llevado un garrotazo doloroso.

Alzándome de nuevo, y antes de darles tiempo a hacer nada, me lancé hacia adelante, tratando de atacar el vientre de la tejemuertes con el escudo para hacerla retroceder de nuevo y de paso dejarla aún más incapacitada. Si fallaba o acertaba el ataque igualmente retrocedería y pasaría a incapacitar al siguiente oponente, la mujer. A ella, aprovechando que el golpe en la cabeza le había dolido bastante y la había dejado aturdida, le dedicaría un golpe con el pomo de la empuñadura en la boca del estómago. Por último, mi siguiente movimiento sería dirigirme a por el mago, a quien simplemente le daría una patada baja, con la intención de arrastrar sus piernas con mi pie y tirarlo al suelo.

Tras eso volví a quedarme en medio de los tres y solté un suspiro, sin bajar la guardia ni la posición defensiva pero no por ello ahorrándome el hablar, con un leve tono de decepción en la voz:

-Por Elhías, no pensaba que esto iba a ser tan fácil... Si vais a atacar a alguien a la vez, hacedlo siempre desde el mismo flanco, nunca tengáis a vuestro compañero en frente, o de lo contrario os pasará lo que os ha pasado a vosotros dos. En cuanto a ti, Tejemuertes... Debo decirte que descuidar la guardia de esa manera ha sido un acto bastante imprudente, y más aún lo ha sido el hecho de atacar sin siquiera trazar un plan con tus compañeros. Si esto fuera una batalla real, los tres habríais muerto. ¡Conde Dracul! ¿Cuál es el veredicto para estos tres?-

Es entonces cuando giré mi mirada, aún sin abandonar la posición defensiva, hacia el mercenario y hacia... ¿¡Ilea!? ¿Qué demonios hacía ella ahí? Retrocediendo unos pasos para evitar bajar la guardia, volví a hablar de nuevo:

-¡Ilea, cuánto tiempo! Te preguntaría cómo te va, pero como ves tengo algunos asuntos con los que lidiar. ¡Lord Dracul! A ella no hará falta examinarla, he luchado junto a ella y sé de qué es capaz. En cuanto a ti, noble caballero, ¿te unes al baile? Espero que seas mejor danzarín que estos tres, o de lo contrario me sentiré completamente decepcionado.-

Aunque a simple vista podía parecerlo, aquél tono no era de burla hacia el hombre, si no más bien reflejaba mis deseos de saber qué tal se batía en duelo. Ya había comprobado que la tejemuertes, el mago y la mujer no eran rivales para mí, y en cuanto a Ilea sabía que era diestra con el sable y certera con el arcabuz, de modo que no me haría falta examinarla. Ahora sólo faltaba aquél misterioso hombre, al cual se le veía viejo pero fuerte. Y tengo bien aprendida la lección de que aunque el físico de un anciano no sea tan poderoso como el de alguien joven... La experiencia de los años les acompaña a ellos. Y eso les hace ser muy peligrosos. Cometen pocos errores o ninguno, y compensan su falta de físico con una técnica muy superior. Además, sus ojos desprendían peligro. Sí... Tenía pinta de que ese hombre sí me brindaría un buen duelo.
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Re: ~Buscando la Verdad~

Mensaje por Grenn Melenargenta el Lun Dic 10, 2012 1:03 pm

Nada era lo que parecía, aquello que parecia un juego de niños se estaba convirtiendo en una auténtica carnicería. Como era de esperar, al loco que se abalanzó sobre los enemigos le salió muy cara la jugada, saliendo herido por el costado. Lo que nunca habría imaginado el licántropo fue el arsenal del que disponían ambos asesinos, pues aquellas cadenas le habían pillado por sorpresa. Aunque había adoptado una posición defensiva, esa posición era totalmente inutil contra armas con alcance; por lo que la cadena derribó al hombre lobo, cosa que aprovechó el asesino para asestarle un golpe con el mango de la espada. Tras emitir un gruñido de dolor, se percató de que algo no encajaba ahí: si aquellos asesinos intentaban matarles, ¿por qué desperdició el tio de la cadea una oportunidad así y únicamente le golpeó con el mango en vez de con el filo? ¿Por qué solamente él recibió un golpe mientras que el humano que salió como loco recibió un tajo aparentemente profundo en el costado? No era lógico que hicieran esa distinción, salvo que eso también formara parte de la prueba, algo relacionado con la misión que tendrían que hacer si conseguían sobrevivir.

Mientras el licántropo hacía sus cavilaciones, una serie de sucesos ocurrieron tras de ellos. Con la visión obstaculizada por la mesa, Grenn no pudo obtener información visual acerca de lo que sucedía, pero sus otros sentidos le ayudaban bastante. Unos pasos bajaban por la escalera, que al llegar a la sala, se refugiaban donde estaba el pequeñín del bosque y parecían cuchichear sobre lo que estaba sucediendo. Posteriormente, una nueva persona, en este caso era una mujer, había descendido a la sala. El olor de aquella mujer le resultaba familiar, tal vez se hubiese encontrado con aquella persona, pero había estado en tantos lugares que era imposible recordarlo. Pero antes de que pudiese hacer nada, un olor distinto apareció de entre las sombras y el sonido de una saeta volando y clavandose en la carne y el posterior hedor de la sangre corriendo (que se unia al hedor del humano) inundaron la sala. Un chillido de dolor emitió aquella fémina, por lo que confirmaba que aquello que había aparecido era otro asesino. Nada más oirse el chillido, un fuerte sonido se podía percibir en la sala: parecía que algo bastante grande estaba bajando las escaleras a toda prisa.

Un olor animal inundó la sala. Sin duda era el olor de un úrsido, de un tamaño realmente grande, que parecía estar preocupado por su señora. Aquel suceso había sido lo que le dió la solución al enigma que había descubierto: todo lo que estaba sucediendo en aquella sala era una preparación para la misión real. Lo primero era algo obvio: los asesinos trabajaban como si fuesen uno solo, en equipo, y ellos estaban actuando por su propia seguridad, de manera individual. Además, los tres heridos indicaban las cosas que no se podían hacer en la misión. La menor herida había sido la del licántropo, por lo que actuar fríamente estaba bien, pero en lo que había fallado era en subestimar al enemigo. La herida de gravedad media era la del humano que había actuado como un loco y de manera escandalosa, por lo que actuar en solitario y sin pensar las cosas bien era algo que no se debería hacer. Y, por último, estaba la mujer, que por la intensidad del olor de la sangre, su herida era la peor. Lo que había hecho ella había sido llegar tarde, por lo que eso significaba que solo tendrían una oportunidad para el objetivo de la misión. El otro humano que había llegado tarde tal vez había reaccionado con rapidez, o simplemente había tenido suerte. Todo eso era lo único que encajaba en la mente del licántropo, y parecía tener un sentido lógico. Otro factor a tener en cuenta eran los asesinos en sí: disponían de muchas armas que no serían lo común encontrarse ni actuaban de una manera común, cosa que le confirmó el objetivo de esa prueba. Aquello indicaba que durante su misión iban a tener que combatir con enemigos desconocidos y, probablemente, con estilos de lucha totalmente fuera de lo común. Para solucionar eso, solo podía hacer una cosa.

La entrada del oso en la sala levanto una cantidad de polvo producido por su tamaño. Aquella era la oportunidad perfecta para el licántropo, ya que los humanos siempre se guiaban por su visión o, a lo sumo, por su oido. Que les quitaran la visión era un factor bastante perjudicial para los humanos. Además, utilizó el mísmo factor sorpresa que había utilizado el asesino de la cadena para dar una voltereta en el suelo y alejarse de la posición en la que se encontraba. Tenía que actuar rápidamente y aprovechar la poca visibilidad para ejecutar su plan. Ahora que no disponían de la visión, los asesinos intentarían localizarles por el sonido o esperarían a que aquella nube de polvo desapareciese, por lo que mientras la nube de polvo estuviese, tendría que estar en constante movimiento, pequeños movimientos erráticos de manera que no fuese posible calcular su trayectoria.

A pesar de ser un licántropo omega, es decir, un hombre lobo que había perdido su manada, por las venas de Grenn corría sangre de macho alfa de la manada, ya que era el único hijo del alfa de su manada y, en el imposible caso de que siguiesen con vida, Grenn heredaría dicho puesto cuando su progenitor muriese. Un alfa era un licántropo líder, y en aquel instante era el momento de comportarse como un auténtico lider, aunque esos no fuesen su manada.

Manteniendose en constante movimiento errático dentro de la nube de polvo, empezó a gritar a aquellos que estaban en la sala, siempre dejando una breve pausa entre frase y frase para seguir cambiando de posición y no ser alcanzado por los asesinos. Por el olfato, era capaz de localizar a todos los presentes en la sala, su posición y sus movimientos. Además, el sonido de los corazones de los presentes le ayudaba a situarlos mejor. En ese instante eran 3 asesinos y 5 "mercenarios", ya que la mujer no tardaría en dejar este mundo, a no ser que alguno de los presentes tuviese algún poder curativo.
-¡Escuchadme si quereís sobrevivir! ... ¡Oso... El tipo de la ballesta fue quién la atacó... es todo tuyo!... ¡Los dos cobardes escondidos... uno de vosotros ayudad al oso... y el otro ayudadnos al loco y a mí.... contra estos dos!... ¡Vikingo... si puedes levantarte y luchar... hazlo... y acabemos con esos dos!- fue gritando el licántropo, sin parar de moverse. El licántropo también se fue preparando para el combate, descolgándose el arco y cargando una saeta en el arco. Conocía cada centimetro de aquel arco, por lo que era capaz de cargar flechas en movimiento, incluso en la más negra oscuridad. Estaba listo para disparar hacia el hombre de la cadena. "Hora de cazar", pensó el licántropo.
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Re: ~Buscando la Verdad~

Mensaje por Light Yagami el Mar Dic 11, 2012 10:05 pm

Un nuevo enemigo, una saeta volando, la elfa con sangre en el pecho, el oso gigante, la nube de polvo, el gigante herido, el feérico a la espera de poder ayudar, el licántropo llevando la voz cantante...esas eran muchas variables...muchas posibilidades de que un movimiento acabase error, traduciéndose en una herida o la muerte.

O, por el contrario, de aplastar a aquellos molestos asesinos.

El único verdadero problema era el aparente abanico de habilidades de esos asesinos. No solo parecían tener varios recursos, si no que no conocerlos implicaba no poder contrarrestarlos con anterioridad. Sin embargo, aquello no me iba a parar: tenía mi oportunidad y no iba a desaprovecharla.

Poco después de que el oso entrara en escena invoqué a ambos demonios. Ambos se posicionaron de manera que acorralaran al asesino contra la pared y le atacaron con sus zarpazos justo antes de que la nube de polvo cayese sobre nosotros. El espacio era pequeño y con sus largos brazos podían cubrir una zona amplía, por lo que era mas que difícil que lograse esquivar tales ataques. Además había demasiado rápido como para que recargase otra saeta o cambiase de arma...o eso quería creer. Una persona real no podría, pero ¿quien sabe aquel extraño fenómeno?

Poco después, mi voz se oyó en aquella habitación:

-Cuidado con a quien llamas cobarde...yo solo he entrado y me he encontrado con una pelea, ¿como debía saber que ellos eran los enemigos?

En una situación como esa, donde la vista servía para poco mas que unos metros de distancia, desvelar la posición significaba un error de principiante...o una táctica de estratega.

Con todo el movimiento de aquella enorme bestia no eran pocos los escombros que habían caído del techo. Yo estaba tras una abundante barrera de ellos, que esperaba que sirviera de protección contra una saeta, por si de alguna manera aquel asesino había esquivado mis demonios, o la cadena que el otro empuñaba. Sin embargo, no me escondía, si no que estaba haciendo de cebo para aquellos asesinos.

Mis demonios, aprovechando tanto la pésima visibilidad como el hecho de que con tanto polvo prácticamente todo había quedado del mismo color, esperaban escondidos, y si algún enemigo se acercaba demasiado o desvelaba su posición de otra manera acabaría recibiendo quizá un garrazo, quizá una llamarada...lo único que me parecía malo de mi plan, teniendo en cuenta que era improvisado a toda prisa, era que ninguna de mis invocaciones me podía decir si realmente había podido acabar con el asesino de la ballesta.

La partida continuaba, y yo había hecho mi maniobra. Tenía que mover muchos peones, lo que podía acabar siendo mi perdición...o mi camino a la victoria.
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Re: ~Buscando la Verdad~

Mensaje por Ilea Parcel el Jue Dic 13, 2012 7:48 am

Era más que obvio que todo aquello era por demás extraño… una simple razón “Era una batalla sin muertos en la cual Khaelos estaba presente”, y por destacar que no había sangre derramada, bajé la guardia al haber prestado atención a todo ese lío y levanté la ceja izquierda al escuchar las palabras del hombre que estaba sentado aún, asentí con la cabeza a su comentario.

-Así que una prueba eh… pues vaya espectáculo el que están montando aquí-

Y es que era verdad, netamente Khaelos los había mandado a volar a todos, y hasta ese momento no había prestado la visualización suficiente como para verle la cara a los contrincantes de mi camarada, fue ahí el momento justo en el que el nigromante me dirigió la vista distraídamente y me “saludó”.

-¡Oh¡ si claro, no me había percatado de lo ocupado que estabas amigo.- Le respondí con sarcasmo notorio, sin singularidad alguna tomé asiento colocándome lo más cómoda que podría estar, tome un mondadientes de la mesa y comencé a morderlo mientras observaba los platillos servidos de vaga y banal manera, realmente no se me apetecían ni en lo más mínimo.-¿Seguro que no necesitas ayuda? O esto es entre tú y ellos… ¿eh?-

En ese momento respondí con una leve sonrisa al hombre que me había cedido su nombre.

-Disculpe, Valfred, soy Parcel Ilea, puede llamarme Ilea, y no, no lo hace nada mal, no es la primera vez que lo veo pelear y créame que estos “jugadores” no le llegan ni a los talones, pero dígame ¿Por qué usted no está ahí con ellos? Llegué tarde me parece, puede explicarme lo que sucede, ¿quién es ese conde Dracul y realmente cómo es que nos conoce?-

Tal vez mis preguntas se excedían pero tenía demasiadas preguntas, dudad, desconcertaciones, no tantas como las que tenía antes de que Khaelos me saludara, pero era lo mismo, estaba ahí en una casa desconocida con una mayoría de personas igualmente desconocidas. Quien más me había llamado la atención era la antropomorfa presente, me había provocado cierto escalofrío principalmente por su tamaño… bueno, nada raro para un pirata de mar y navegante de cielos, pero sin duda alguna provocaba grima, por los demás había localizado a una chica y a un joven ¿edades? No tenía ni la más mínima idea, pero más grandes que yo no eran.

Esperé a que todo se tranquilizara, confiaba en Khaelos y las pocas palabras que me había citado me daban el suficiente confort como para quedarme tranquila por el momento. Sin embargo sin relevancia alguna observé nuevamente a Valfred.

-Es valiente con ello del duelo, pero le advierto que “con el hombre de la armadura” no será fácil… imagino que eso es lo que más le llama la atención ¿o no?-

Finalmente reí para mis adentros y di una liguera probada con el mondadientes a uno de los bocadillos.




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Re: ~Buscando la Verdad~

Mensaje por Spider Demonsprite el Dom Dic 16, 2012 9:33 pm

Spider se quedó anonadado al ver sangre sobre el suelo. No le gustaba ni su olor ni su tacto, el demente que se había lanzado sobre los supuestos enemigos había recibido un tajo meridianamente profundo, curable con magia. Sin embargo, no tenía sentido alguno dañar a unos mercenarios que ibas a contratar posteriormente, existen muchas formas de probar las habilidades físicas, mentales o mágicas de una persona sin enviar una horda de asesinos, con esa idea en mente Spider decidió permanecer en una actitud de “cautela preventiva”, básicamente se dedicaría a curar a los heridos que aumentaban por momentos.

Una daga había golpeado a una desconocida que había esquivado una lluvia de flechas, simplemente había entrado en mal momento, otro asesino se había materializado. Evidentemente era magia, sin embargo Spider no había sido capaz de discernir si los propios seres eran magia o si habían llegado mediante portales. Todo era muy confuso, con un vistazo Spider observó que el otro ser humano también había recibido un ataque con cadenas… seguía sin encajar la situación, solo aparecían enemigos cuando ellos actuaban de forma provocativa o quizás según aumentase el número de compañeros de aventura… era confuso, tomar una decisión supondría la muerte de alguno de sus compañeros y quizás la propia.

Spider contó mentalmente, tres heridos, sin embargo un nuevo ser había invadido la sala, una especie de mole de pelos… con aroma a bosque y bestia, seguramente un oso o alguna bestia que viviese y fuese similar a ellos. Spider salió de debajo de la mesa adentrándose en la neblina de polvo, la herida de la mujer era más importante para él que la torcedura o el tajo de su otro compañero. Se escuchaban chillidos que Spider ignoró puesto que estaba demasiado centrado encontrando a su compañera herida, sus manos tentaron la oscuridad, gruñidos, choques de metal, golpes secos, arañazos… él buscaba otro sonido, algún gemido, una queja, una señal de auxilio.

El sonido de la muerte estaba próximo, gemidos mudos se apreciaban de un bulto que empezaba a convulsionar. Spider no perdió el tiempo, ni siquiera se arremango, apretó con fuerza el pecho de la mujer y comenzó a concentrarse.

No era capaz de escuchar absolutamente nada, solo el lento respirar de la mujer, sus manos quedaron impregnadas de sangre, la energía comenzó a surgir desde la punta de sus dedos y comenzó a penetrar el cuerpo de la elfa, sus tejidos comenzaron a regenerarse. La energía continuaba emanando de sus dedos, notaba el cansancio, pero aun el agujero no cerraba por lo que continuó hasta que sus manos comenzaron a temblar y tocó la carne de la elfa. Seguramente si realizaba o recibí un golpe brusco la hemorragia resurgiría, pero era mejor que sangrase un poco a que perdiese la vida por un corte.

Spider respiró aliviado, a su alrededor la neblina de polvo no había desaparecido completamente el ajetreo de la batalla aumentaba aun más el polvo, por lo que se podía vislumbrar, su altura le permitió acercase de nuevo a la parte inferior de la mesa sin que pudiese ser detectado por los otros rivales. Abandonó a la elfa en la bruma de polvo, seguramente había recuperado su conciencia y comprendería la situación de su herida. Volvería a salir para curar al bárbaro, pero necesitaba un tiempo de descanso para paliar su cansancio por emplear tal cantidad de magia de golpe. Se apoyó en la pata de la mesa y respiró calmadamente hasta que notó que el mareo comenzaba a remitir.
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Re: ~Buscando la Verdad~

Mensaje por Zyrxog el Dom Ene 06, 2013 4:43 am

A veces la fortuna se puede torcer
El destino quebrantar y el futuro borrar
Pero aun a pesar de ello, pequeñas hebras sobreviven
Dándole ilusiones y vagas esperanzas a los hombres
Esos anhelos pueden crear imperios
Destruir reinos y vidas como si fueran hormigas
También pueden apuñalar la espalda del rey
O violar la esposa del granjero

Christian Chacana 05 de enero de 2013

¿Cuál es ese sueño lejano? ¿Acaso vivir en riqueza y opulencia? ¿Acaso ver cómo te sirven en platos de oro y copas de cristal? ¿Tal vez contemplar como el oro forma montañas en la mesa?, sueños inalcanzables para mucho, para otros sin importancia… y para unos pocos y afortunados… tan solo el día a día. Sobre las rocas imperecederas, tras los muros de roca y madera, que han visto las generaciones pasar, dentro de un castillo y fortaleza, ya olvidados por muchos y que para otros, aun era una figura tétrica y sombría sobre sus almas. Tras esas paredes, un combate se llevaba a cabo, un combate que si bien no era mortal, representaría un gran avance para muchos. El conde permanecía en silencio, observando la batalla con interés y meditando, las espadas de madera parecían cortar el aire, pero hasta ese momento, el único que había demostrado ciertos dotes para la batalla había sido el joven conde. Si bien, la teje muerte había sido un posible candidato, sus habilidades habían dejado mucho que desear, al igual que de la joven Horige y el mago, el conde meditaba si serian útiles o serian únicamente lastres en aquella misión … las palabras de Kohlheim únicamente hicieron que dejara escapar un suspiro y lograra que el conde se levantara. En esos instantes el mercenario estaba por explicarle lo que conocía de aquello, pero de reojo miro al conde en lo alto y guardo silencio. Con rostro severo, el conde, miro a cada uno de los participantes, incluyendo a la mujer y mercenario, aclarándose la garganta dejo escapar aquella voz gruesa y apagada.

-¡ALTO! , este combate me ha dejado mal sabor en la boca, si bien, cada uno de ustedes posee cualidades únicas y que pueden ser cultivadas ampliamente, en estos momentos me son inútiles … la demostración que han hecho ha sido deplorable y francamente vergonzosa *suspirando y haciendo un movimiento con su mano* no me son útiles para la misión que debo de efectuar y si mi plan original era el que ustedes fueran la verdadera fortaleza de mis soldados, contemplo ahora que únicamente serán un lastre … *mirando a Khaelos* Joven Kohlheim , le esperare en el salón, deberemos de cambiar nuestros planes de viaje … por lo consiguiente *chasqueando sus dedos, y abriéndose las puertas de la sala, para que entraran varias docenas de soldados armados, los cuales apuntaban hacia los aventureros en pose amenazante* estos jóvenes y damas, serán llevados a sus nuevos aposentos … no deseos que nadie hable sobre este viaje … y menos guerreros y mercenarios despechados por sus habilidades.-

El conde estaba por marcharse cuando la voz de Khaelos resonó, si bien este quizás no estaba en desacuerdo por la decisión del amo y señor de ese bastión, si debía de defender a su amiga, Ilea. Este reconociendo las palabras del joven conde debió de aceptar que participara, más quedaba el mercenario, quien dando unos pasos hacia delante y con su mano en su espada miro al conde de reojo, y negó con su cabeza.

-Las palabras del amo y señor de casa son aceptables, pero antes de ser encarcelado en una habitación, me gustaría demostrar lo que valgo, si el señor me lo permite *mirando al conde nigromántico* me gustaría entablar un duelo en las mismas condiciones con nuestro calificador, ya que hasta este momento solo he observado como los demás atacan… aunque me gustaría pedir una espada similar a la que tiene el joven aquí presente, no deseo luchar con la mía si mi oponente tiene una desventaja.-

Dracul miro al mercenario y con un movimiento de su mano, uno de los soldados trajo una espada similar de madera, no demasiada liviana pero si menos “peligrosa”, aunque esto era demasiado vago, ya que incluso una piedra es peligrosa en manos hábiles, el mercenario tomo la espada e hizo un par de movimientos como acostumbrándose al peso, para tomarla por fin a dos manos y colocarse en posición.

-Cuando usted lo desee Joven Conde-

Quizás fue el deseo de igualdad en condiciones, pero el conde dejo de lado su escudo para tomar con ambas manos su espada, rápidamente ambos guerreros se midieron en aquel combate de bravos luchadores, las espadas resonaban cuando chocaban, midiéndose en fuerzas y destrezas, asombrosamente el viejo mercenario, era mucho más fuerte de lo que aparentaba, y si no fuera por la juventud del conde, habrían estado en iguales condiciones. La espada del conde parecía ser más rápida que la de su oponente, que bloqueaba con movimientos fluidos pero también firmes, un golpe descendente era detenido por una ascendente, un golpe del hombro, un quejido mudo de molestia o incluso dolor, el combate se prolongo unos minutos, mientras los presentes veían algo que de seguro se marcaria en su retina, pero las fuerzas del mercenario se agotaban rápidamente, y sus movimientos ya no eran tan rápidos, debido a ello el joven conde logro dar un golpe en el hombro de su oponente, suficiente como para obligarlo a replegarse, cada uno estaba jadeando, aunque el mercenario tenia la lucha ya perdida … su hombro dolía y su mano temblaba, con gran esfuerzo levanto la espada en alto, un último movimiento que haría antes de su derrota … o quizás victoria. Khaelos aguardo unos instantes, antes de ver como el hombre se lanzaba contra él, las espadas chocaron y comprendió que esa lucha la tenía ganada … aunque no contaba con aquel movimiento, en plena carrera el viejo mercenario arremetió contra el conde, no para golpearlo con su espada, si no contra todo su cuerpo, el conde no perdió tiempo y dio un golpe descendente, el cual fue interceptado por la espada del contrincante, rompiéndose ambas y el conde perdiendo el equilibrio, cayendo de espaldas, antes de poderse levantar, sintió el cuerpo del mercenario cobre él y las astillas de la espada rota presionando levemente su cuello.

-Jeje … al parecer he perdido … *unas pocas gotas de sangre caían sobre la armadura negra del conde, mientras un hilo de esta recorría la frente y nariz del mercenario* creo que estoy viejo para esto *levantándose agotado y claramente fatigado* aunque … he hecho trampa … realmente … debía de haberme rendido cuando golpeo mi hombro … con una espada de verdad me hubiera partido los huesos o algo peor *apoyando su mano en su hombro adolorido* pero ha sido una batalla interesante y francamente satisfactoria como guerrero *sin poderlo evitar termino sentándose en el suelo, para descansar un poco* ¿y bien? ¿Cuál es el veredicto de mis habilidades?-

-Joven Kohlheim *el conde hablando y dirigiendo su mirada al joven conde* ¿Qué opina usted de este viejo mercenario? ¿Es aceptable para nuestra misión o deberá de permanecer en mi castillo?-

El conde esperaba la opinión del joven, aunque este ya tenía una idea de las habilidades del viejo guerrero, por otra parte, el mercenario aprecia satisfecho por la lucha, al igual que cansado y algo adolorido por el golpe, ahora solo faltaba conocer la opinión del conde nigromántico.

Si bien hasta ese momento en la ciudad de Aguas Profundas, aquella pequeña selección de guerreros había tenido problemas, lo reales problemas sucedían en Malik Thalish, ya que lo que el Maestro había preparado, se había vuelto algo más complicado.

La caída del enorme oso había traído caos a la habitación, hasta el punto de que el “Maestro debió de levantar de su asiento para poder observar mejor, aquello tergiversaba completamente sus planes, hasta el punto de que como buen estratega que era, había perdido el control de sus fichas, a varios metros bajo el, una lucha muy diferente sucedía. El oso movía su hacha entre el polvo, con la esperanza de que algún golpe cayera en los enemigos, sin darse cuenta que ahí habían “otros”, fue uno de estos movimientos lo que causo una pequeña desgracia, especialmente para el faerico que lentamente gastaba sus energías en la mujer elfica, debido a la lucha, el bárbaro había retrocedido y la caída del oso le había tomado por sorpresa, haciendo que cayera de espaldas y uno de los maderos del techo cayera sobre su hombro, incrustándose cual flecha, y produciendo un agudo dolor, un azar del destino o una jugada del destino, por otro lado la elfa, lentamente recobraba el sentido gracias a las atenciones del faerico, quien gastando su magia le había salvado la vida … durante un corto periodo de tiempo, ya que mientras se levantaba del suelo, algo le golpeo el vientre, el dolor le hizo dar un grito, mientras el polvo se disipaba lentamente, en aquellos instantes el oso pudo ver como su hacha literalmente se había incrustado en la carne de la elfa, faltando poco para que la partiera en dos. La elfa, con las manos ensangrentadas, estiro estas hacia el enorme oso, pronunciando una única palabra “Tuxy”, antes de caer al suelo, con el vientre abierto y las vísceras escapando del cuerpo.

Mientras esa escena sucedía, el invocador demoniaco había cometido uno de los errores más básicos y también más peligrosos que cualquier invocador trataba de evitar, había intentado traer a dos demonios al mismo tiempo, cosa más que grave, ya que cuando lo hizo, un par de voces comenzaron a gritar ya gemir, el aroma a sangre y muerte fue más que notorio, y cuando el polvo comenzó a desaparecer, vio con horror como su invocación había fallado, la masa informe en el suelo gemía y convulsionaba, al parecer los dos demonios habían intentado atravesar la barrera que les separaba de aquel mundo y al no poder pasar ambos, se habían mezclado, aquella masa parecía a un cuerpo cruelmente triturado, huesos y pieles se mesclaban y ambos rostros estaban unidos, grotescamente, sus voces eran irreconocibles, aunque parecían gritarle al invocador por su ineptitud e inexperiencia. En un instante el cuerpo comenzó a convulsionar con fuerza, levantándose con golpes desde el cuelo, el sonido de sus huesos rompiéndose era más que notorio, especialmente cuando en un instante, se contemplo como sus costillas se abrían y dejaban escapar su contenido sobre el suelo, el o los demonios cayeron sobre aquella oscura sangre, mientras desaparecían al volver a su mundo nuevamente.

El licántropo había tenido buena idea, y era hora de que sus atributos salvajes se dejaran fluir, el sonido de la cadena era más que notorio y antes de que el asesino hiciera un movimiento, el licántropo cargo su arco y disparo entre el polvo, el sonido de la flecha incrustándose en la carne fue más que notorio, al igual que un cuerpo cayendo al suelo, una victoria quizás … aunque también sus oídos captaron como la figura intentaba ponerse de pie, aun con la cadena sujeta, era necesario rematar al enemigo, si es que era posible con sus sentidos.

El maestro vía el polvo, y con el chasquido de sus dedos, el polvo desapareció, aunque solo para el, podía ver el panorama que se mostraba, un oso enorme, la elfa muerta, dos ocultos tras un montón de escombros y una mesa, el bárbaro tirado en el suelo y uno de sus asesinos con el hombro atravesado por una flecha … ya no podría utilizar la cadena … aunque al parecer los otros dos asesinos no se habían movido, y aguardaban los movimientos de sus oponentes … aquella pequeña prueba había cobrado a una víctima ya, escoria inútil para sus planes.




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Re: ~Buscando la Verdad~

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Lun Ene 07, 2013 11:01 pm

Mis movimientos fueron rápidos, muy rápidos en comparación a la armadura que vestía gracias a ciertos secretos rúnicos, y rápidamente dejé fuera de combate a mis oponentes. El mago cayó al suelo tras mi patada baja, quedando demasiado aturdido para hablar, la mujer se quedó de rodillas tratando de recuperar el aire tras mi golpe en el estómago, y la tejemuertes solo podía lamentarse. Creo que le rompí algún hueso o algo del golpe. Ahora estaba probando la debilidad en su carne, y dudaba que le gustara.

El conde interrumpió mi “lección”, levantándose y hablando. Nada más dio el alto dejé la espada en posición de reposo y aguardé a sus palabras, que pronto llegaron uniéndose a lo que yo mismo opinaba. Sí, tenían ciertas cualidades que podrían usar, pero no tenían ni idea de trabajar en equipo, y como comandante sabía que de nada sirve ser un gran luchador si no sabes cómo luchar en equipo. No nos serían útiles, no en una formación. Cuando se dirigió a mí, asentí y golpeé el puño con el que aguantaba la espada mi pecho, en señal de que así se haría. Tras eso, hablé e intercedí en favor de Ilea. A diferencia de los otros tres, ella sí sabía actuar en equipo, y aunque por sí sola no fuera la mejor guerrera del mundo, sus aptitudes duplicaban la efectividad del grupo en el que se hallara. Así pues, solo quedaba uno por probar. El misterioso mercenario.

Sus palabras me hicieron asentir, y no pude evitar reír ligeramente cuando dijo que quería un duelo en las mismas condiciones. Sin embargo, no fue con tono de burla, pues podía ver que aquél guerrero no era un novato para nada, y decidí responderle:

-Me parece correcto, caballero. Nunca corro el riesgo de subestimar a mis oponentes antes de luchar con ellos, y no lo haré contigo. De no ser porque me aventajas en experiencia y sé reconocer a un buen luchador cuando le veo, diría que estás loco por querer una espada de madera, pero... Conozco bien esa mirada, y por eso mismo sé que no me defraudarás. ¡Comencemos pues!-

El hombre tomó una espada de madera, y tras sopesar con mano hábil la diferencia de peso y tamaño en comparación a su arma habitual, me dejó a mí comenzar el combate. Yo me deshice del escudo y empuñé con las dos manos la espada, queriendo luchar con él en igualdad de condiciones totalmente. Antes de luchar, lo último que hice fue despojarme del yelmo y la capucha. Él no llevaba yelmo, yo tampoco lo haría. No hicieron falta más palabras, pues rápidamente nos enzarzamos en el combate, demostrando que la fuerza de la juventud es tan útil como lo es la experiencia de la vejez. Aunque aquél hombre no fuera tan rápido, resistente o fuerte como yo, su destreza superaba a la mía, y a pesar de que mis golpes y movimientos eran más vigorosos, constantemente me sorprendía con trucos que no conocía y que lograba bloquear o esquivar solo en el último segundo, y yo disfruté absorbiendo mentalmente esos mismos trucos, memorizándolos para poder practicarlos más adelante. Sin embargo, no me quedé corto, pues yo también conocía algunos trucos, pero sorprender a ese hombre no era para nada fácil.

Para cualquiera que no esté familiarizado con la esgrima zhakheshiana, aquél duelo podía parecerle algo lleno de técnica y fluidez por una parte, pero poseedor igualmente de una brutalidad y ferocidad bárbara, y precisamente era eso lo que la convertía en una esgrima tan letal. En ocasiones, no eran nuestros filos los que chocaban, si no que algún puñetazo ocasional lograba alcanzarme en la cara, y alguna patada le obligaba a él a retroceder unos pasos. Aquél duelo horrorizaría a los esgrimistas más sofisticados, pero los que se basaran antes en la eficacia que en el estilo estarían posiblemente babeando.

Pronto, el arma que yo tenía contra él empezó a dar frutos. La resistencia. Gracias a la diferencia de edades, él se cansó antes que yo, y eso me permitió acortar terreno peligrosamente hasta que logré alcanzarle en el hombro. De haber sido una espada con filo, posiblemente habría perdido esa extremidad, pero por algún motivo él no quería detener el duelo... Y yo tampoco. Sin embargo, parecía dolerle bastante el impacto, así que preferí esperar a ver si quería seguir o no, y tal vez ese fuera mi error cuando el hombre arremetió contra mí, y tras partir ambos nuestras espadas caí al suelo con él encima, mientras las astillas presionaban mi cuello. Cuando empezó a hablar, no pude evitar sonreír ampliamente, con una sonrisa amplia. ¡Por Elhías que aquél había sido uno de los mejores duelos que había tenido jamás!

No tardamos mucho en levantarnos, y con una amplia sonrisa asentí, respondiendo tanto al conde como al mercenario:

-¿Aceptable? ¡Este hombre es ideal para la misión! Hacía años que no tenía un combate tan intenso como éste, y creedme que no han sido pocos. Conde Dracul, este hombre ha pasado la prueba con honores.-

Tras eso, me acerqué al mercenario y le tendí la mano, medio para ayudarle a levantarse y medio para estrechársela en señal de respeto, mientras le hablaba sin perder la sonrisa sincera:

-No seas tan humilde, guerrero. Para ser justos, yo diría que el resultado de este combate es un empate. En muchas ocasiones me han dicho que soy uno de los mejores espadachines de este reino, y de ser eso cierto tú también deberías contarte entre ellos. Será un honor luchar a tu lado en esta misión. Y debes enseñarme esos trucos que has usado conmigo, son muy útiles.-

Sí, aquél hombre sí se había ganado mi respeto, y tanto mi trato como mis palabras lo demostraban. No sabía quién podría ser, pero quedaba claro que no era un simple mercenario. No era ni chusma ni un pobre diablo que sencillamente se hubiera metido a aquello porque no le quedaba otra. Seguramente había sido un gran caballero antaño o algo por el estilo. De lo contrario, no me imaginaba dónde podría haber aprendido a usar la espada de aquella manera tan asombrosa. Finalmente me decidí a girarme hacia Ilea y hablar entonces con ella:

-Ahora por fin tengo un rato libre. ¿Cómo estás? Hacía tiempo que no nos veíamos, y dudo mucho que te hayas quedado cruzada de brazos.-
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Re: ~Buscando la Verdad~

Mensaje por Grenn Melenargenta el Jue Ene 17, 2013 6:54 pm

Las cosas no habían salido tal cual como Grenn lo había planeado. El pequeño feérico había decidido curar a la mujer, cosa que sería una buena idea si no hubiese un oso de 2 metros dando hachazos a ciegas, el resultado de eso fue que el propio animal segase la vida de su ama. Eso era algo realmente preocupante, ya que ahora ese animal iba a estar descontrolado de frustración y de ira por haber acabado con la vida de su señora, y la sala era demasiado pequeña como para esquivar tanto a los asesinos como a un oso armado con hachas.

El guerrero había sido empalado por una viga del techo desplomada, por lo que ya acumulaba dos heridas serias en su cuerpo y, muy probablemente, una muy profunda en su orgullo. Sería un milagro que, incluso con las magias sanadoras del feerico fuese capaz de luchar en ese momento; era posible que el bárbaro no pudiera volver a luchar. El otro humano no había sido de gran ayuda exactamente, habiendo convocado a una masa sanguinolenta y deforme de carne que emitía gritos y desapareció a los pocos segundos de invocarse. Al menos, había sido capaz de impactar a su objetivo, pero se había levantado fácilmente, asi que la herida no debía tener demasiada gravedad... o no le afectaba el dolor. Acto seguido, el polvo desapareció de la escena, pudiendo contemplar la macabra escena.

Era hora de hacer recuento mental: dos de los asesinos ni se habían inmutado con la entrada salvaje del oso, el tercero estaba con la flecha atravesándole el hombro derecho; por otro lado estaban el curandero y el invocador novato, el bárbaro herido, la elfa muerta, el oso y él. El bárbaro dificilmente podría luchar, los otros 2 no eran capaces de tomar la ofensiva y el oso ahora mísmo era muy dificil saber cómo podría reaccionar al haber asesinado a esa jóven. En otras palabras, seguramente se encontraba solo contra los asesinos, ya que había la posibilidad de azuzar al oso al ballestero, pero nada de eso era certero. Y con esa posibilidad, se encontraban en dseventaja numérica en términos ofensivos, aunque uno de los asesinos estaba herido y era probable que sus movimientos ahora fuesen más lentos, torpes y previsibles. Pero los otros dos estaban preparados para el ataque a la mínima que cometieran un fallo.

No era normal que estando en su territorio y en ventaja ofensiva se mantuvieran a la defensiva, esperando encontrar las aperturas de sus enemigos para atacar en ese momento. Eso solo podría tener dos explicaciones: son tremendamente superiores a ellos y están jugando como un gato con su ovillo, o estaban viendo de lo que eran capaces. Tal vez una mezcla de las dos, pero habían tenido ocasion de matarles a todos y solo dos personas habían sido heridas, por lo que no estaban en sus intenciones matarles... todavía.


El olor a sangre estaba inunando cada vez más la sala y eso no le gustaba a Grenn. Debía mantener su frialdad en medio de todo ese caos que se había generado, por lo que debía de hacer todo el esfuerzo mental posible por mantener al lobo, ahora excitado por tanto olor a sangre, a raya. Pero tal vez podría usar esa sed de sangre a su favor. Se movió rápido hacia una de las paredes, en pos de tener un ángulo de visión total de los tres asesinos sin tener que dar la espalda a alguno, mientras sacaba una flecha del carcaj y recargaba su arco.

-¡Oso! ¡El de la ballesta es el culpable de su muerte, no tú!¡Deseas su sangre para vengarla, así que no te contengas! ¡Destrózalo!- gritó al oso, en un intento de intentar ajustar la balanza a su favor. Si el oso se ocupaba de uno de los asesinos y habiendo uno herido, era posible que pudiesen salir con vida de ahí.

Grenn apuntó otra vez al asesino herido, dando la impresión de querer rematar al herido. Pero al tener visibilidad, los asesinos no se quedarían quietos: no mantendrían su posición y se lanzarían al ataque, cosa que Grenn conocía e iba a aprovechar. En cuanto se lanzaran al ataque, el licántropo arquero cambiaría rápidamente de objetivo para disparar al otro asesino de la pareja de asesinos inicial. Si acertaba, tal vez eso sería suficiente como para coonseguir neutralizarle parcialmente; si fallaba y se acercaban a por él, tendría su cuchillo para defenderse in extremis.
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Re: ~Buscando la Verdad~

Mensaje por Zyrxog el Sáb Ene 19, 2013 6:13 pm

Bien, el plazo termino.

Di casi dos semanas y nadie me a posteado, excepto grenn y khaelos, elea tiene ausencia, los demas no. Asi que procedo a realizar mastereo y de paso, degollar a los que no me han posteado.




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Re: ~Buscando la Verdad~

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