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~Buscando la Verdad~

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Re: ~Buscando la Verdad~

Mensaje por Zyrxog el Miér Ene 23, 2013 11:37 pm

Existe algo llamado inteligencia humana
Si bien todos la poseemos en cierto nivel
A veces esta es reemplazada por los instintos
Que a veces se equivocan rotundamente.

Christian Chacana 23 de enero de 2013

Como si fuera un juego que se hubiera arruinado, el conde observo la batalla entre el mercenario y el guerrero, cada uno había demostrado dotes para la guerra, al igual que honor, pero la derrota del mercenario y las palabras del joven habían convencido al conde. Serian tan solo ellos tres, junto con un pequeño grupo de soldados quienes le acompañarían en aquella misión, misión que no sería fácil de realizas ni tampoco rápida, aunque el anciano esperaba con todas sus fuerzas, que por lo menos el viaje no tuviera imprevistos infranqueables. Suspirando el hombre se levanto de su asiento, aplaudiendo después del combate y felicitando a los participantes, aunque al parecer, esto no fue muy bien aceptado por la reina araña, que orgullosa reclamaba una segunda oportunidad y que alguien como ella no podía ser rebajada de esa forma. El conde había ordenado mantenerles en habitaciones cómodas, pero no importa si la jaula es de oro, es una jaula, una prisión, y de seguro aquel trió lo había comprendido, y por ello sucedería aquel terrible desenlace.

Los guardias trataban de mantener el control pero con un violento movimiento, las patas de la reina araña destrozaron la formación de los soldados y arremetió contra ellos, un acto violento y de seguro injustificado, pero el conde era amo y señor en su castillo y no permitiría tales actos en su presencia y en su territorio, con ceño fruncido bajo las escaleras en espiral, mientras dos guardias salían volando por los aires por uno de los conjuros del mago Ferenec, todos se habían sublevado. El propio conde Khaelos intentaba solucionar el asunto, pero el trió no se dejaría encerrar, y estaban prestos a luchar si era necesario, el conde coloco una mano en el hombro del joven guerrero y lo aparto con seriedad, plantándose frente a los mercenarios.

-Amablemente les pido que se detengan y acepten mis palabras, no serán prisioneros de mi fortaleza, pero no puedo permitir que se retiren de estas paredes, si llegaran a mencionar el viaje o si fueran capturados y revelaran lo que saben, nos pondrían en riesgo, por ello, les pido que guarden la calma y acepten retirarse a las habitaciones que se han preparado para los tres. Si por otro lado se niegan y siguen con este desquiciado intento de marcharse, no me quedara otra opción que acabar con ustedes-

Lamentablemente, al parecer ninguno de los mercenarios aceptarían las palabras del conde, y como respuesta, la muchachita lanzo un conjuro contra el anciano, pero como si hubiera chocado contra un escudo, este se desvió chocando contra uno de los muros, el conde tenía más de un truco en la manga, ya que cuando el hechizo se desviaba, una gema en sus ropas brillaba con rojizo fulgor, el conde suspiro y miro con molestia al trió.

-Guardias, retírense…*mirando a los mercenarios* si esa es su respuesta… siento mucho lo que sucederá en los próximos minutos-

Los guardias habían salido rápidamente del pasillo, dejando a los tres mercenarios y con una orden de la mano del conde, gruesas rejas cayeron en ambos lados del pasillo, dejando en este encerrado a los mercenarios, a pesar de ello, la reina araña, mucho más fuerte que un ser humano normal, se lanzo contra los barrotes, doblándolos ligeramente, y con ello sellando el destino de los tres, como si fuera una enorme maquina, el sonido de engranajes fue escuchado al comenzar a moverse los muros, aquel lugar era una enorme trampa ante las invasiones y aquel pequeño pasillo, era una de ellas. El muro interior comenzó a moverse, reduciendo el espacio poco a poco, la reina araña que hasta ese momento se encontraba golpeando los barrotes, se detuvo para intentar detener el muro. Por su lado el conde se había girado hacia el joven Khaelos, el mercenario y la muchachita.

-No será agradable esto, si me siguen, iremos al salón para comer algo y discutir nuestros siguientes pasos, y lamento mucho que las cosas hayan sucedido de esta forma, si me siguen-

Mientras el conde guiaba a los mercenarios, a lo lejos se podían escuchar gritos y el sonido muy claro de la desesperación, por un lado habían maldiciones, por el otro suplicas, pero todos fueron callados por un largo grito y después el detenerse de la maquinaria, el conde se detuvo un instante con uno de los guardias cercanos y le pidió que un grupo limpiara los restos del pasillo oeste, ya que se encontraba demasiado sucio, con una afirmación el guardia se fue, a la vez que el conde abría las dos hojas de la puerta de roble y dejaba ver un pequeño salón, bastante acogedor y casi hogareño, la mesa estaba servida con abundancia, pero no como si fuera un banquete real, carnes y frutas, licor y vino, cubiertos de metal y platos pulidos, el conde pidió que se sentaran los mercenarios y el tomando asiento en la cabeza de la mesa comenzó a hablar, a medida que las copas eran llenadas de vino.

-Bien … después de esa lamentable actuación, espero que su confianza en mi persona no haya disminuido, al igual que en mi petición *mirándoles* dama, caballeros sírvanse, después de aquel combate deben de estar hambrientos *bebiendo un sorbo de su copa y comiendo una uva* bueno, creo que es tiempo de hablar de negocios … el viaje no será fácil, ni tampoco deseo llamar la atención, joven Khaelos, usted domo estratega, creo que ya debe de tener un plan … por favor, ¿podría compartirlo con nosotros?-

Las apariencias engañan y aun mas cuando existe el peligro, la muerte y la desesperación, aquello que parecía una prueba de habilidades, no había sido más que un divertido juego para El Maestro de la cofradía, la copa de vino se había vaciado en los labios de la máscara, mientras los espectadores se lamentaban o se emocionaban por la muerte que presenciaban, un coliseo a menos escala, donde se luchaba por su vida. Los asesinos habían demostrado piedad, con el primer ataque hubieran podido degollar a todos, sin siquiera manchar sus ropas, pero el juego poco a poco había dejado ver las verdaderas intenciones. Si bien todo había salido como el maestro deseaba, la intromisión de la elfa y el oso habían alterado sus planes, no completamente, pero si lo suficiente como para hacerlo fruncir el ceño.

El licántropo hasta ese momento era quien en mejor posición se encontraba, tanto el faerico como el invocador no eran peso para la batalla, aunque el faerico sería una valiosa ayuda si sobrevivían a ese combate. Lamentablemente, aparte del Vikhar que hasta ese momento había sufrido graves heridas y de seguro jamás podría empuñar una espada en lo que quedaba de su vida, la muerte de la elfa había traído consigo nefastas consecuencias. El oso hizo omiso de las palabras del licano y viendo su arma ensangrentada y la elfa literalmente partida en dos, entro en un estado salvaje, un frenesí de furia y desesperación. Con violencia blandió su hacha, intentando matar a cualquiera que estuviera cerca, uno de los asesinos, por la violencia del ataque retrocedió, pero el oso ya le había visto, t con furia se lanzo contra él, sin percatarse de que el bárbaro, herido en su hombro estaba en su camino, no alcanzo a dar un grito cuando la pata del oso le reventó el cráneo con un peso de casi media tonelada, mas la sangre y huesos que se incrustaban en la pata del oso no le impidieron embestir al asesino, que defendiéndose con desesperación enterró una y otra vez la daga en el hombro del oso, cortando carne y llegando al hueso con una rapidez abrumadora.

El licano aprovecho aquella distracción para disparar su ballesta contra uno de los asesinos, su plan había dado frutos y cuando el primero intento esquivar el disparo, el virote se desvió, incrustándose en la garganta del segundo asesino, un grito ahogado por la sangre surgió de los carme si labios, mientras caía de rodillas entre tablas y tierra, el licano había podido eliminar a uno de sus oponentes, pero aun quedaban dos … uno siendo golpeado por el oso y el ultimo, herido por un virote que atravesaba su hombro.

¿Pero el invocador? En silencio sujetaba su brazo con fuerza, el conjuro anterior había traído consecuencias para el novato invocador, su mano parecía realmente afectada y tanto arterias como venas, habían tomado una coloración casi negra hasta si codo, el dolor era agudo, como si fuego recorriera su sangre, jadeaba y sudaba, era el dolor de la magia desbordada, magia que le consumiría irremediablemente si no hacia algo al respecto.




Patetico  Invitado no eres mas que un inferior ... una alimaña que deberia de pisar con mi pie


I Eat Your Brain Muajaja




Llevo varios cadaveres a mis espaldas: Rue, Elena, Aleria, Jack Cross, Erik, Fayt Reeden, Malblung Anwarünya, Lairë Tinúviel, Naerys, Björki Gotriksson, Sheoldred, Silence, Ferenec, Iosif, Tuxy, Light Yagami, Vanegan, Jarko, Hans Stoker ... quizas el proximo seas tu Invitado
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Re: ~Buscando la Verdad~

Mensaje por Ilea Parcel el Lun Ene 28, 2013 8:42 pm

Con algo de irrelevancia observaba la batalla que Khaelos comenzaba a tener contra aquel “viejo” mercenario, miré de reojo al conde Dracul, había algo en él que me intimidaba, pero no podía dar a notar esa intimidación, era principalmente su presencia, se veía que ese hombre era imponente, de esos hombres firmes, serios, que saben lo que quieren y como lo quieren… y claro, cuando lo quieren, hice una breve facción de saludo bajando la cabeza sin quitarle los ojos de encima.

-Una disculpa por la tardanza, no me lo esperaba Conde Dracul, Ilea Parcel, un gusto.-

Inmediatamente después de eso proseguí para observar a Khaelos, ambos hombres parecían entusiasmados con la batalla, el viejo por su parte parecía algo estratégico pero lento; el nigromante por otra parte era rápido más que estratégico, pero ambos en general eran muy buenos con la esgrima, sin palabras también observaba de reojo s los otros mercenarios sin movimiento alguno, y entonces pensé ¿Cómo me sentiría yo si en mi cara me dijeran que “no sirvo” para nada? Bueno, más que obvio me sentiría enervada, enojada, despechada… ¿Cómo se sentirían ellos ahora mismo? En sus rostros se podía ver claramente ese sentimiento, o esa sensación, sentí un breve escalofrío. Había estado pensando en banalidades que para ese momento me había incluso perdido la sutil batalla de Khaelos junto con el viejo… retorné a la realidad.

Y al retornar a la realidad los otros mercenarios también se estaban dando cuenta de lo que sucedería…un encierro, giré mi cabeza a Khaelos y algo ida le pregunte.

-Haber respóndeme algo, si me niego a todo esto también me encarcelarán ¿Verdad?- No esperé su respuesta, pues era más que obvia, sobretodo al escuchar al conde.-Ok… ya me quedó todo claro, pues bien, estoy aquí para servir y todo lo demás con mucho gusto y sin reproches, he dicho.-

Debí de haber esperado una sarcástica sonrisa del nigromante, y segundos después de su pregunta respondí.

-Pues he estado mejor Khae ya sabes, nada fuera delo normal, una persecución por aquí, otra por allá, un motín al norte y otro al sur, y creo que ahora soy la pirata más buscada de no sé cuantos lugares más… piden cerca de 10 000 000 diamantes por mi cabeza ¿Cómo vez? ¿Y tú qué me cuentas?-

Antes de escuchar su voz pude ver como aquellas tres personas evidentemente se negaban a ir a sus jaulas, es decir a sus habitaciones, me acerqué un poco más hacía Khaelos en cuanto los soldados comenzaron a llegar, y más aún cuando la gigantesca arácnida comenzó a golpear los barrotes, la firme y severa voz del conde nos hizo retroceder, haciéndonos hincapié en que los próximos sucesos no serían “nada agradables”, no quise esperar, miré a Khaelos y hundí la cabeza en los hombros algo nervosa, para después seguir al conde. En esos momentos una maquinaria comenzó a escucharse… y no necesité más que la imaginación para saber lo que le sucedería a aquellas tres personas, de nuevo un escalofrío me recorrió… “que asco” pensé irremediablemente.

Al invitarnos a pasar al comedor la comida servida había hecho que se me olvidará la asqueante escena que mi mente había consumado, tenía hambre, sinceramente tenía hambre, así que tomé asiento y esperé con anhelo la voz del conde, en cuanto nos preguntó si nuestra confianza no había tomado segundos planes aclaré la voz y mirándole a los ojos negué con la cabeza.

-Es notorio que usted es un hombre firme y decidido Conde Dracul, al menos por mi parte no espere negación alguna, si estoy aquí es por algo y si me necesita, pues aquí me tiene.-

Giré el rostro a Khaelos, en realidad me sentía algo más confiada por estar ahí con él, fuera de ello, si que había que cuidarse de Dracul, pero me había percatado que mientras sus órdenes se siguieran no habría problema alguno.




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Re: ~Buscando la Verdad~

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Mar Ene 29, 2013 3:59 pm

Jadeando, aguardé a que el conde dijera algo más mientras dejaba la espada de madera por ahí. Ya había acabado mi tarea como evaluador, de modo que a partir de ese momento la única espada que mi mano empuñaría sería la de mithril. El conde nos felicitó a Valfred y a mí, pues sin duda había disfrutado de semejante exhibición de esgrima por ambas partes. En aquél momento, la gran araña clamaba por una nueva oportunidad, diciendo que no podía ser rebajada. Parecía olvidar que no estaba en sus cavernas infestadas de arácnidos, si no en un castillo humano en el que ella no era más que una invitada. Sin embargo, antes de interceder escuché a Ilea, quien me habló:

-Lo raro sería que no aceptaras, amiga mía. Te conozco suficiente para saber que nunca le dirás que no a una aventura. Por lo demás, vaya... Diez millones de kulls ya... Veo que definitivamente no has perdido el tiempo. Me alegra ver que sigues resistiéndote a la marina. ¿Cómo me va a mí? Pues bien, no puedo quejarme, la verdad. Pronto tendré acabados unos detalles que, con un poco de suerte, me darán una buena ciudad que gobernar... Y podré empezar a construir un ejército. Cuando acabe esta misión, espera noticias mías.-

En aquél momento tuve que darme la vuelta cuando vi que la reina araña empezó a abrirse paso por la formación y el mago lanzó por los aires a dos soldados. Rápidamente corrí hacia la formación, desenvainando la espada y presionando con el escudo para hacer retroceder a los enemigos. Ahora parecían luchar mejor, pero habían hecho el movimiento equivocado. Fue entonces cuando el conde me apartó y empezó a hablar con los mercenarios. Desgraciadamente, no atendieron a sus palabras y, conocedor del desenlace, al ver que los mercenarios seguían luchando y que uno trató de matar a Dracul estuve a punto de gritar que les diéramos muerte con las espadas allí mismo, pero el maduro hombre se adelantó y nos dio la orden de retirarnos.

Pronto solo quedaban aquellas tres personas que fueron encerradas entre gruesos barrotes, y cuando Sheoldred intentó forzarlos... Activó el mecanismo. Pronto los muros empezaron a cernirse sobre los fracasos vivientes, quienes gritaban de miedo, suplicaban, maldecían y finalmente morían. Yo pude ver la escena pues no aparté la mirada del lugar, y fue un espectáculo grotescamente hermoso. Fue entonces cuando atendí a las palabras del conde, y asintiendo respondí:

-Me parece bien, todo esto me ha abierto el apetito. Por lo demás, no lo lamente camarada. Será mejor para nuestra misión ser pocos bien preparados que muchos mal adiestrados.-

Pronto nos pusimos en marcha, caminando por los pasillos hasta llegar a una puerta de roble tras la que se hallaba el pequeño salón, con la mesa ya servida llena de comida de todo tipo además de licores. Antes de atacar la comida, decidí esperar a que lord Dracul hablara para saber cuáles eran sus intenciones y, de paso, pulir todos los detalles que faltaran. Cuando el hombre habló y me preguntó sobre si tenía un plan asentí, y miré al grupo mientras empezaba a explicarme:

-Por supuesto. Bien, tras considerar todas las variables y posibilidades creo que el mejor plan para aumentar nuestras proporciones de éxito será usar el engaño. ¿Cómo? Hay dos maneras. La primera sería usar un señuelo, una caravana falsa que nos llevaría algunos días de ventaja. Atraería la atención del enemigo y así la caravana verdadera podría ganar tiempo o incluso evitarse los problemas. La otra opción, si bien puede ser más arriesgada al no disponer de señuelo, sí es ciertamente más fácil de preparar y no requerirá sacrificar algunas vidas de más. Básicamente dependería de ocultar cualquier signo o emblema que nos relacione con Zhakhesh y con nuestras casas. En pocas palabras, adoptaríamos el papel de una compañía mercenaria o de una caravana mercante armada, pues aparte de distraer al enemigo, también podría ser útil para evitar que las patrullas imperiales trataran de atacarnos. Para los disfraces no haría falta mucho, básicamente ensuciarnos y vestir ropajes gastados sin identificación alguna que cubrieran nuestras armaduras y armas, y alguien debería ejercer el papel de capitán mercenario o de comerciante. Por lo demás, nos moveremos siempre por caminos, ya sean principales o secundarios, pero nunca campo a través, y sobre todo deberemos interpretar bien el papel. Si somos discretos, en teoría no tiene por qué haber problema alguno. ¿Qué le parece, lord Dracul? Solo dígame cuándo debemos partir y cuánto tiempo tenemos para prepararnos y estará todo listo para dicho momento.-

Tras acabar de hablar esperé a su respuesta. No iba a empezar a comer ni a beber hasta que él me dijera cuándo partiríamos y de cuánto tiempo disponíamos. Si podíamos permitirnos aún un día, entonces comería como el que más y posiblemente bebería... Un poco más de la cuenta. Sin embargo, si partíamos al día siguiente apenas bebería dos o tres copas de vino y comería de forma ligera. Aunque sea un hombre que ama los excesos y la buena comida, siempre me han enseñado a cómo alimentarme y qué puedo y qué no puedo hacer antes de ir a la guerra para estar a pleno rendimiento.
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Re: ~Buscando la Verdad~

Mensaje por Grenn Melenargenta el Miér Ene 30, 2013 7:09 pm

Las cosas se estaban torciendo demasiado. La muerte de la mujer había provocado las peores consecuencias que podía haberse imaginado Grenn: el oso había perdido todo uso de razón y se estaba dejando llevar por la rabia, la frustación y por el instinto animal. Los úrsidos eran muy salvajes enfurecidos, de eso Grenn era muy consciente, y eso complicaría las cosas tremendamente. Loco de furia, cargó contra el objetivo más cercano: el ballestero, aplastando al bárbaro en su camino. Al menos, su parte del plan habia funcionado. Había abatido al asesino sano, solo quedando dos sujetos a abatir: el herido y aquel contra el que el oso se había lanzado como un loco. Por el momento, el segundo no le preocupaba, puesto que estaría lo suficientemente atemorizado y ocupado pensando en el oso que tenía encima como para preocuparse de los otros 3 invitados vivos.

Los otros dos seguían ocultos en su particular escondite, pero algo parecía ir mal: el latido del corazón del humano se aceleró considerablemente. Tal vez fuese el miedo a la bestia descontrolada, o tal vez era alguna otra causa que el hombre lobo desconocía. Aun así, no era problema suyo, si el humano no era capaz de evitar el miedo, que no hubiese salido de su aldea. Si era otra razón la que le aceleró el ritmo, el feerico curandero debería poder encargarse de él. Ahora era momento de centrarse en lo demás y mantener la cabeza fría, pues se encontraba solo ante el peligro.

Varias posibilidades de lo que podría suceder corrían por la mente de Grenn, cada una peor que la anterior. El peor escenario posible es que el oso se volviera en contra del licano antes de haberse librado de al menos uno de los asesinos. Eso era lo peor que podría sucederle, a si que tendría que eliminar esa posibilidad. No podía atacar al asesino al que el oso estaba apresando, ya que podría errar en el tiro dandole al oso, o que el oso se lo tome como un asalto a su territorio y decida cambiar su obetivo. Al oso tampoco podía atacarle de momento, ya que aún guardaba la esperanza de que recobrara la cordura, aunque eso es realmente; no le gustaba la idea de abatir a un aliado, pero si no conseguía recuperar la cordura, tendría una enorme piel de oso con un agujero de flecha en la frente para vender en el mercado. Eso solo le dejaba un objetivo viable: el asesino herido. Tenía la ventaja del rango, y el asesino estaba herido, por lo que era probable que tardara en reaccionar.

Un movimiento rápido con su brazo para coger una nueva flecha del carcaj y cargarla en el arco. Ya le había impactado una vez y acababa de dejarle un regalo a su compañero en la garganta, por lo que con esta tercera saeta no se quedaría quieto, intentando mantener movimientos erráticos para dificultar la tarea del licano de calcular la trayectoria. O tal vez decidiera utilizar el mismo truco que Grenn y atacar a distancia. Era simple lo que el licano iba a hacer: en cuanto viera un patrón de movimiento, dispararía la flecha, rápidamente se pondría el arco en el hombro y saldría corriendo hacia su objetivo, con el puñal en su mano zurda, para asestarle el golpe final. En caso de que empuñase un arma, desviaría o bloquearía dicha arma con el puñal y usaría sus afilados dientes para destrozarle la garganta de un mordisco. La mandibula de Grenn era bastante fuerte despues de tantos años enfrentandose en forma animal a las bestias de los bosques, y en forma humana también se había ganado suficiente fuerza como para perforar la yugular de una persona de un mordisco.
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Re: ~Buscando la Verdad~

Mensaje por Spider Demonsprite el Vie Feb 01, 2013 10:12 am

Spider observaba atónito como la elfa que había sanado se partía por la mitad como una rama ante el peso de un pie, una pena, le había hecho gastar energía hasta el punto de casi quedar inconsciente y luego resulta que fue asesinada por su propio compañero, un osezno. Evidentemente eso traía repercusiones graves, el osezno se había vuelto como loco y había empezado a atacar sin ton ni son desmesuradamente, alcanzando en su marcha incesante al estúpido bárbaro más preocupado por causar daño que evitarlo, su muerte era una pena, pero quizás a largo plazo resultase un beneficio para el curso natural de la vida.

El oso ahora se entretenía con uno de los asesinos que habían originado tal alboroto, era curioso puesto que la muerte de uno de ellos no había ni inmutado a los otros. No pensaba acercarse al oso, aunque quizás lograse calmarlo ya fuese con su presencia o mediante una imposición de manos directa sobre su cabeza… pero en ese estado frenarlo sería imposible ya que podría resultar lastimado o algún enemigo le impediría realizar la magia de forma correcta o con la suficiente concentración.

Spider continuó buscando con la mirada, tratando de observar la situación de sus aliados y sus enemigos desde su guarida bajo la mesa. El invocador había sufrido una reacción severa ante el abuso de poder mágico, su magia era ajena a la de Spider, pero tenía claro una cosa, las consecuencias de abusar de las capacidades mágicas eran equitativas a las que sufría su raza, pero con una tolerancia mucho menor y un mayor rechazo, probablemente era porque su magia no era de carácter natural, había viajado mucho y se había percatado de que cuánto más difícil de comprender era una magia más energía se necesitaba, corporalizar a dos engendros del abismo era equitativo a generar dos cuerpos y realizar dos transfusiones de alma, además de tener que llamar y dirigir las almas a los cuerpos, incluso en el caso de que su raza pudiese realizar dicho tipo de hechizos (hecho que desconocía) les resultaría muy difícil poder materializar dos formas menores de vida sin mucho entrenamiento.

Meneando la cabeza volvió a suspirar lentamente, toco el suelo con su mano y canalizando la energía que emitía la roca canalizó apoyándose en su propio poder mágico para realizar otra imposición de manos, si las cosas seguían así no sería muy efectivo a la hora de la misión puesto que sanar heridas era su especialidad, pero no podía estar realizandolo de forma repetida en un lapso tan pequeño de tiempo. La tierra respondió a regañadientes, estaba malhumorada, dolorida, marchita… la sociedad estaba matando esa región y eso quedaba plasmado en la reticencia del elemento a prestar sus servicios auxiliares cuando en otras regiones rebosa e incluso es capaz de generar vida que en un principio estaba destinada a la muerte.

-Déjame el brazo y trata de no volver a hacer el estúpido jugando con magia que no sabes controlar, no siempre vas a tener a alguien especializado en magia y curación detrás de ti. Jugar con la vida tiene un precio caro como puedes ver.

El dolor del brazo debía de empezar a remitir, al menos la hinchazón y el color negruzco del brazo se habían detenido y poco a poco volvían a remitir, en efecto las células habían sido sobreforzadas y habían empezado a morir, generando una especie de gangrena de causa mágica, al aplicar energía en estado puro se había emulado la función de regar una planta, las células habían adquirido la energía que necesitaban y volvían a la naturalidad, sin embargo no sería nada extraño que el invocador no sintiese el brazo o sintiese torpeza en él.

Finalizando la curación Spider abrió su bolsa y Medea se enroscó en su brazo izquierdo, se le había ocurrido una idea, pero estaba demasiado cansado como para poder apoyar al licántropo que ahora andaba preparándose para liquidar la segunda vida de la sala. Ese sujeto parecía peligroso pero hasta cierto punto sentía en el un aire natural, algo muy familiar, como si se tratase de un animal o algo así.
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Re: ~Buscando la Verdad~

Mensaje por Zyrxog el Jue Feb 14, 2013 10:27 pm




Las vidas son segadas con el simple movimiento de la mano
Al igual que al vida puede ser creada en una noche de lujuria
El equilibrio entre lo vivo y lo muerto es muy frágil
Hasta el punto de que muchos no reconocen esto
Y únicamente cuando sienten la mano que les asfixia
Se dan cuenta que sus alientos están contados
Y que con cada suspirar, estos se agotan mas y mas

Christian Chacana 13 de febrero de 2013


Fue un único movimiento el que sello la vida de ese hombre. El licano había disparado su arco y como si fuera una bella coreografía, la flecha se incrusto en su pecho, antes de poder siquiera reaccionar, el licano se lanzo al ataque, el puñal brillo tan solo un parpadeo, antes de incrustarse profundamente bajo la quijada de aquel hombre, este convulsionó un instante, golpeando con sus manos al hijo de la luna, pero esos golpes eran débiles y solo se necesito que brotara la sangre por las fosas nasales y los labios del asesino para que su corazón se detuviera para siempre, un movimiento mas y el cuerpo, libre de ese puñal, cayó pesadamente al suelo. Cada movimiento era visto con atención por el maestro, al igual que por la audiencia que se mantenía en las sombras. Los asesinos habían caído uno a uno, y tan solo quedaba aquel que sería pronto asesinado por el inmenso oso. Aquel enorme y titánico animal estaba envuelto en una furia que no sería fácil de controlar … y aun menos de utilizar, el maestro pensó unos instantes, aquel oso podría ser enormemente útil … pero en aquel estado, era un riesgo y más aun si estallaba en rabia e ira y destruía el objeto tan preciadamente anhelado … con toda tranquilidad el Maestro de la Cofradía se levanto de su asiento y con toda calma, tomo una ballesta y una daga de uno de los asesinos cercanos, bajando las escaleras hacia el “salón” donde se realizaba la batalla.

El faerico había ya sanado a dos de sus “compañeros” aunque estos no eran nada de él, su personalidad le hacía querer ayudar a quien estuviera en problemas, la fatiga mágica había llegado a su límite y si no descansaba correctamente durante un tiempo, podría sufrir lo mismo que el invocador. Por su parte el tratador de demonios, había sido curado de su brazo, sintiendo cierto alivio, aunque no del todo, ya que sin poderlo evitar, vomito contra el suelo, una sustancia ennegrecida y con rastros verdes, un hilo de saliva negruzca corrió de sus labios, mientras volvía a vomitar con mas fuerzas sin poderse detener. El faerico debió de retroceder, ya que el vomito salpico sobre su preciada compañera reptiliana.

El oso gruñía y rugía sobre el rostro del asesino, mientras intentaba dar zarpazos que eran evitados por el hábil asesino, con su mano libre había sujetado una daga y la incrustaba una y otra vez en el grueso brazo del oso, pero parecía no tener efecto, ya que seguía presionándolo aun con mas fuerzas. El asesino sentía que le faltaba aire, sus costillas crujían por el enorme peso y en un instante de flaqueza, no pudo evitar la zarpa que se incrusto en su rostro, destrozándolo y matándolo instantáneamente.

El maestro había surgido de una puerta que hasta hace segundos no había existido, rápidamente levanto la ballesta, apuntando hacia el orco y sin dudar un instante disparo, el proyectil viajo la ínfima distancia entre ambos puntos y se incrusto bajo el brazo del animal, este dio un rugido de dolor e ira cuando el proyectil atravesó su carne y perforo uno de sus pulmones. El oso se giro y cargo contra el asesino, pasando por el lado del faerico como un toro embravecido, el Maestro de la cofradía tan solo saco la daga, y cuando el choque era inminente , sucedió … tan solo fue un parpadeo, el líder de aquella organización demostró un poco de lo que sabía, sin dudarlo agarro una de las orejas del oso y aferrándose a esta avanzo un paso, para utilizar la misma carga del oso para levantarse y car en su espalda, tan solo se requirió de una puñalada para que el pesado cuerpo del oso cayera como peso muerto. La dada había sido incrustada en la base del cráneo, separando todas las terminaciones nerviosas del cuerpo, este se deslizo un par de metros por el suelo para quedar inmóvil, sus ojos aun permanecían abiertos y de su nariz salía una pesada respiración agónica, que se silencio después de tres exhalaciones, apagándose los ojos y volviéndose opacos lentamente, el Maestro vio a los supervivientes … o bueno los que habían podido lograrlo, habían dos que parecían aptos, aunque el invocador seguía vomitando cada vez mas desagradablemente, al parecer su propia magia no solo había estado en su brazo, si no que ahora consumía todo su interior, el asesino camino hacia el muchachito y le miro un instante, ¿salvarlo? Habían pocas formas y ninguna estaba al alcance y aun cuando pudiera usarcé, tener a alguien tan idiota como para abusar de la magia era un riesgo que no podía correrse, rápidamente las manos enguantadas del Maestro tomaron el rostro demacrado del chico, que parecía haberse consumido lentamente por la magia, ya que sus pómulos se habían hundido y tenía un semblante demacrado, sin mucho esfuerzo le giro la cabeza, literalmente le quebró el cuello con un crack tan sonoro que la cabeza quedo mirando hacia atrás, el cuerpo cayó sobre el vomito, mientras el Maestro se sacudía las manos.

-Esperaba no tener que ensuciarme las manos *mirando una diminuta mancha roja en sus inmaculados guantes* tendré que desechar este par … *levanto la mirada tras aquella mascara que ocultaba su rostro* pero bueno, al parecer tenemos dos individuos acordes a este pequeño encargo, esperaba que esto no hubiera durado más de unos instantes, aunque se torció mas de la cuenta, de cualquier manera … si aun están dispuestos a cumplir nuestra petición y escuchar mis palabras, son libres de seguirme a el salón o abandonar esta habitación y no volver jamás-

Realmente el maestro no se fijo si los dos mercenarios le acompañaban o no. Frente a un muro desnudo el maestro poso su mano, mientras a su alrededor se formaba una puerta de gran envergadura y esta se abría para dejar la vista a otra habitación idéntica a la anterior, únicamente con la diferencia que había en el centro una mesa redonda y cuatro sillas, una de ellas ocupada por un hombre, en el centro de la mesa habían tres bolsas de cuero. El maestro sonrió bajo su máscara, mientras con suma tranquilidad tomaba asiento y esperaba que los demás igualmente lo tomaran.

-Les presento a otro personaje que participara en esta obra de teatro, como yo le llamo, un cazador al parecer y que ofreció sus servicios después de explicarle con exactitud el asunto, pues bien, ahora toca a ustedes *tomando las bolsas y entregando una a cada uno* dentro de esa bolsa encontraran diez monedas de oro, un pequeño incentivo si le quieren llamar así, ahora deseo explicarles con lujo de detalle lo que deseamos la cofradía y yo de ustedes.*acomodándose en su asiento* El conde Eliseus Dracul posee cierto objeto, este es demasiado poderoso para estar en manos mortales y si desatara su poder, podría arrasar montañas enteras con suma facilidad. Hemos obtenido información de que el conde y un par de soldados transportaran el objeto hasta las montañas Drakefang, al parecer se lo entregara a una extraña orden religiosa, no confiamos en aquella orden y menos aun cuando hemos averiguado que uno de sus anhelos, es simplemente erradicar tanto al reino del Zhakhesh como al Imperio, aunque somos ladrones y asesinos, no podemos permitir que aquello suceda, por ellos les contratamos, simplemente pedimos que el objeto sea sustraído y con ello entregado a nosotros para su destrucción. No pido que confíen en nosotros, aunque sería lo más recomendable en estos momentos… ¿alguna duda sobre su trabajo?-


~~&~~
La cena en la fortaleza fue más que productiva, al parecer los planes habían hecho y tan solo faltaba una cosa, el momento de la partida, si bien el conde había previsto esto, había decidido seguir el consejo del joven general, si bien en titulo eran similares, el conde no era de batallas o por lo menos ya no lo era, hacía mucho tiempo que había dejado de lado la batalla y se había centrado en “otros” proyectos, como la alquimia y la ingeniería, claro ejemplo era la propia fortaleza y aquella curiosa trampa ideada para los invasores y usada contra los mercenarios ineptos, el conde bebió tranquilamente desde su copa, mientras escuchaba atentamente las preguntas que surgían entre bocado y bocado, con tranquilidad dejo su copa sobre la mesa, mientras meditaba el que hacer.

-Partiremos al amanecer, esta noche se preparara todo y le aconsejo joven Khaelos, que antes de marcharse a descansar, hable con siete soldados, ya que esta será la cantidad en total … de estos que llevaremos, seremos doce en nuestra pequeña empresa … *el joven general se extraño, ya que contando al propio conde, únicamente contaba con once individuos* veo que le extraña la cantidad, antes de que llegara usted, me encontré con cierto individuo que se ofreció a prestar sus servicios, aunque sé que no ha pasado por sus pruebas, si gusta puede probarlo, no tengo ningún problema*el joven conde se negó, alegando que si tenía la confianza de su homologo, el aceptaría igualmente* entonces esta todo en orden… por favor sigan a Shirrkan *aquel lúgubre mayordomo surgió de entre las sombras, como siempre, con esa aura vampírica y nauseabunda que le caracterizaba* el les guiara a sus habitaciones … por lo que si me permiten, procederé a ordenar lo necesario para el amanecer, si me disculpan, disfruten de la cena-

El conde hizo una reverencia y se retiro nuevamente, durante el tiempo correspondiente el cuarteto ahora, comió mientras se hacían las presentaciones adecuadas, tanto el conde, como la pirata y el mercenario con el joven divium. Aquella noche seria curiosa, ya que un sueño profundo caería para cada uno en cuanto tocaran la cama y únicamente despertarían cuando el propio conde les despertara algunas horas antes del amanecer.




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Re: ~Buscando la Verdad~

Mensaje por Apeiros el Lun Feb 18, 2013 6:09 am

Hacia unos dos días, me encontraba volando sobre un territorio inhóspito, pintado de sangre, putrefacción y muerte. Un territorio que extrañamente me recordó a mi hogar, pero no por como luce, si no por como solía lucir. La leyenda de la Jungla de Uzuri cuenta que la tierra se levantó y comenzó a flotar por resultado de una sangrienta guerra. Aunque no espero que la tierra se levante en este lugar, si espero encontrar a los Diviums que estoy buscando aquí.
Durante unas horas sobrevolando el páramo putrefacto, decidí descansar en uno de los escasos árboles que hay en la zona y me recuesto para observar lo que hay más adelante, pero al parecer sobreestime la resistencia del árbol, ya que la rama en la que descanso, cede y me precipito al suelo, a un terreno rocoso, sangriento y putrefacto que me deja sin consciencia al impactar.
Al despertar, descubrí que me encontraba en el interior de un edificio, sobre una cama y con vendas en brazos y piernas. Más tarde descubrí que fui encontrado por una caravana y que fui traído a este palacio para ser curado, un gesto de amabilidad que me sorprendió encontrar en una tierra tan pútrida como esta. Pero mi impresión desapareció un poco al conocer al conde, el dueño del tétrico y enorme castillo en el que me encuentro. Cuando vi por primera vez al conde, el comenzó a hablar con migo, primero preguntando el por qué estaba e este lugar, al que respondí con mi historia y al acabar mi relato, él me dijo que podía quedarme un tiempo como huésped en el castillo y que también él me daría algo para estar un paso más cerca de derrotar a los Alfas, si como pago antes yo protegía una caravana que transporta un objeto valioso. Yo acepte por el simple hecho de haberme dado ayuda médica y una cama temporal y lo de los Alfas, es el es gancho que me impide rechazar el trato.

Por un par de días me quede en ese castillo, durmiendo la mayor parte del tiempo ya que para entonces mis heridas aún no habían sanado. Pero ahora estoy bien y me preparo mental y físicamente para la encomienda, aunque en el fondo de mi mente desconfió un poco en el conde, no puedo quejarme, ya que ha sido bueno con migo.
Me encontraba en mi habitación preparándome para el día de mañana, en el que me embarcaría a la tarea de proteger la caravana del conde, con otras personas que él ha contratado y además unos cuantos de sus soldados. Estaba en eso cuando uno de los mayordomo me avisa que la cena esta lista. Cena en la que me apresure a ir ya que sabía en ella conocería a la gente que servirá también en la encomienda del conde.
Al llegar, observo a tres personas, todo humanos, a los que saludo con una reverencia y me siento a la mesa para ver a los cuatro fijamente. -Interesante, bueno, un gusto conocerlos, compañeros- Digo yo con una gran sonrisa en el rostro. -Nuestro nombre es Apeiros- Al terminar esa frase me muerdo la lengua ya que poco a poco me acostumbro más a hablar en plural. -Cuidado- Dice rápidamente mi otro yo. -Ya lo se- Le respondo a mi otro yo en voz baja intentando disimular la discusión que tengo con migo mismo.


Última edición por Apeiros el Miér Feb 20, 2013 6:47 am, editado 2 veces



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Re: ~Buscando la Verdad~

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Miér Feb 20, 2013 1:06 am

Finalmente acabé mi explicación sobre los planes de acción y las diversas opciones que podríamos seguir para asegurarnos de que la misión iba a ser llevada a cabo correctamente. Concluí mi discurso preguntándole algunas cosas al conde Dracul, quien no tardó en dejar su copa y responder a mis dudas, que en aquellos momentos afortunadamente eran más bien pocas. Para empezar, reveló que el momento de la partida iba a ser al alba, de modo que los preparativos debían hacerse aquella noche.

Fue en ese momento que me vi sorprendido al informarme en aquél entonces el conde que seríamos un total de doce personas quienes iríamos en aquella misión. ¿Quién sería el duodécimo guerrero? ¿La doceava persona que se unía a nosotros? No lo sabía, pero por lo que el conde me dijo, creí oportuno que lo mejor sería dejar que se uniera. Si lord Dracul consideraba que valía la pena, la valía. Aquél hombre era considerablemente más veterano que yo, y se me había enseñado a valorar la opinión de todos. Pronunciándome, le respondí:

-No hace falta, camarada. Si usted confía en ese individuo, yo confiaré también en él.-

Tras eso, el conde, entendiendo que estaba todo en orden, dijo que su tenebroso mayordomo nos guiaría hacia las habitaciones, mientras él se encargaba de dar las órdenes para disponer todo lo necesario para el día siguiente. Con un movimiento respetuoso de cabeza me despedí del conde, y tras eso me dispuse a seguir con la cena. Quien primero habló fue el divium, y me fijé que se había presentado hablando en plural, y seguidamente se murmuraba algo en voz baja. Alcé una ceja y lo examiné atentamente, fijándome en que si bien parecía que apenas acababa de llegar a la hombría, poseía un gran potencial mágico, bastante poderoso para su edad. No era tan grande como el mío pero... Jé, en poco más de un año yo ya habría dejado la juventud del todo, así que era normal. Sin lugar a dudas era un sujeto curioso. Tras unos segundos de análisis, finalmente le respondí, moviendo la cabeza en señal de saludo respetuoso:

-Encantado. Mi nombre es Khaelos Kohlheim, Conde y Oficial del ejército zhakheshiano.-

Tras unos instantes comiendo, en una cena que no fue muy animada había que decirse, logré saciarme, aunque no comí en exceso. Algo ligero que me permitiera dormir sin problemas, y solo me tomé un par de copas de vino, insuficiente siquiera para achisparme. Cuando acabé me levanté, y haciendo una leve reverencia, me excusé antes de largarme:

-Si me disculpáis, debo ir a seleccionar a los soldados que nos acompañarán en la misión. Cenad ligero, dormid bien y aprovechad cada instante... A partir de mañana se acaban las comodidades. Buenas noches.-

Dicho eso, me marché hacia los cuarteles de los soldados y les hice formar. Tras eso, seleccioné de entre ellos a aquellos siete soldados que fueran buenos tanto luchando en formación como en solitario, y ciertamente no fue una elección fácil, todos estaban bien entrenados y, aunque les faltaba aún algo de experiencia en combate, estaban listos para pasar la prueba de fuego. Dando gracias de mi ojo critico y mi veteranía, finalmente pude hacer la criba estando seguro al cien por cien de que había elegido a los soldados correctos. Tras hacer la selección y desearles que pasaran una buena noche amén de decirle a los seleccionados que estuvieran preparados, me dirigí hacia la habitación que me correspondía. Antes de acostarme, preparé en primer lugar las mudas de ropa y abrigo que fuera a necesitar y que me cupieran en la mochila, sin olvidar obviamente de dejar espacio suficiente para poder guardar unas cuantas raciones de comida y tras eso, me dediqué a pulir mi armadura y afilar mis armas. Finalmente, satisfecho con mi preparación y viendo que no me quedaba nada más por hacer, decidí ir al aseo y darme un buen baño.

El agua caliente y el olor del jabón eran relajantes, y de no ser porque necesitaba tener una cantidad de horas de sueño suficiente me hubiera quedado ahí hasta acabar más arrugado que un garbanzo. Tras asegurarme de que estaba bien limpio, salí y me sequé, peinándome el cabello que de nuevo tenía un aspecto sano y lustroso. Finalmente, me afeité la sombra de barba que empezaba a aparecer en mi rostro, y tras eso me detuve unos instantes mirando las muchas cicatrices que recorrían mi cuerpo. A cada misión que pasaba aparecían más y más... Pero ninguna era tan notoria como la que iba de mi hombro hasta mi cadera. Suspiré, pensando en el día que me hicieron aquella herida durante cerca de un minuto. Sin embargo, decidí que era momento de ir por fin a dormir, y poniéndome solo lo justo y necesario para no estar desnudo, me dejé caer sobre la cama, tapándome con la manta. Fue cubrir mi cuerpo y en apenas unos segundos mis ojos ya se habían cerrado y yo dormía plácidamente, suficientemente cansado como para no tener sueño alguno o, de haberlo tenido, no recordarlo. Fue una buena noche, y aquél día había sido igualmente bueno. Lo difícil vendría a partir de ahí...
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Re: ~Buscando la Verdad~

Mensaje por Hans Stoker VII el Jue Feb 21, 2013 2:13 am

Hace tres días...

El sol entrando por el arco de la misma ventana sin cristal de mi cuarto me obligo a despertar esa mañana, todo era normal ese día, las mismas paredes de piedra de siempre encerraban mi cuerpo entre sus cuatro muros, las mismas dos piedras comunes separando a las dos piedras negras en el techo, incluso la pluma de pavo seguía en mi escritorio, en el mismo lugar donde la deje hace unas horas. Aun estando despierto no conseguía levantarme, el viejo colchón de paja estaba inusualmente cómodo esa mañana, las sabanas que cubrían mi cuerpo pesaban más de lo usual, todo mi cuerpo estaba exhausto, aunque no podría decir bien el porque de mi cansancio, pues hace ya dos semanas no tenia ningún misión nueva, hecho que era bastante raro. No había razón para levantarme aun, y mi cama me invitaba a dormir otra hora más, y lo hubiera hecho de no ser por las plegarias de los fieles que resonaban desde el primer piso, por lo que pude traducir del sonido que llegaba a mis oídos iban en el segundo canto de la misa, por lo que deben ser las nueve de la mañana aproximadamente.

Decidí ponerme de pie, tal vez ir al mercado a comprar alguna baratija inútil, hace algún tiempo que no doy un paseo por las calles de Sacralis, y francamente hecho de menos caminar solo por diversión, sin sentir la amenaza de la muerte al final del camino. Usando toda mi fuerza de voluntad hice las sabanas hacia el lado derecho de la cama, erigí mi espalda y me senté a la orilla izquierda del colchón, tome mi cabello con mis dos manos y lo hice para atrás, me pare sobre mis pies y camine hacia la fea mesa de noche que se encontraba al lado de mi cama, encima de esta se hallaba el mismo pocillo de greda donde guardaba agua para lavarme la cara, pero esta mañana estaba vacía. Algo decepcionado por no poder tener un rostro presentable antes de salir de la habitación, me puse los pantalones y corrí las dos cerraduras que cerraban mi puerta de madera, salí al pasillo del templo, y me apoye con ambas manos en la vieja baranda de madera que daba una magnífica visión del vitral de la primera planta, que a esa particular hora de la mañana se veía impresionante, los rayos de luz cruzaban el vidrio entintado y adornaban todo el suelo con diversos colores.

Me puse en marcha hacía el primer piso del subterráneo, lugar donde se encontraban los baños. Todo el trayecto fue común y corriente, excepto por la caída de un torpe monaguillo en el cuarto piso, iba con una pequeña cantidad de hojas de papel y pergaminos, los que terminaron por cubrir una pequeña proporción del suelo de piedra. Seguí mi camino, y pocos minutos después estaba en los baños, era una habitación grande, de paredes de piedra al igual que todas las otras, dos grandes pilares sostenian el techo, y en el centro del piso una gran depresión llena de agua, era la bañera común de los altos cargos de la iglesia, entre ellos los templarios, los obispos, los padres con más de 20 años de servicio, entre algunos otros.

Fue un baño común, duro unos 20 minutos, el agua estaba tibia y por poco me quede dormido en ella, estaba completamente solo, lo cual se hacia notar mucho mas en una habitación tan grande como esa, estaba poco iluminada, solo unos pocos haces de luz entraban por rendijas en el techo, además de iluminar tenían la función de filtrar el vapor proveniente del agua caliente de la bañera. Cuando salí del agua unte mi cuerpo con el aceite que había disponible en una urna cercana. Me coloque mis pantalones de nuevo, y salí descalzo a otra habitación en ese mismo piso. Abrí la puerta de madera, y camine por el oscuro pasillo hacia la lavandería, podía sentir como alguien me observaba desde la oscuridad, ojos peligrosos se clavaban en mi nuca pero algo me dijo que no mirara hacia atrás, abrí la puerta de la lavandería con la mirada clavada en el suelo, tome mi abrigo, mi camisa, mis botas y mi gorro y salí raudo por la entrada, camine por el pasillo con los ojos cerrados, menos mal conocía de memoria esos viejos pasillos, doble en la segunda esquina y subí por las podridas escaleras de madera, 57 escalones conté hasta llegar al primer piso, no me atreví a abrir los ojos hasta ya sentir la luz del sol impactar contra mis ojos.

Los feligreses ya se retiraban, solo quedaban señoras ancianas sentadas en los taburetes, recitando peticiones a Dios, por lo que debían ser las diez y treinta. Aun con la ropa en la mano, me senté en una cornisa de piedra que a veces servía para colocar el agua bendita, pero que en esa ocasión estaba vacía. Ahí comencé a vestirme, no mas de tres minutos después estaba listo, salí por las grandes puertas de madera chapada de la catedral, para dar directo a las concurridas calles de Sacralis, camine hacia las apretadas calles del mercado central, eran las más anchas calles sin contar las avenidas, y aun así estaban abarrotadas de tope a tope por personas y tiendas de todo tipo de cosas. Estaba caminando como cualquier otro ciudadano, el abrigo bajo el brazo evitaría asarme con el calor de la mañana, además de evitar ser reconocido como un templario. Quería comprar algunas frutas, estaba antojado de Mahre ese día, así que necesitaba comprar pescado también, fue en ese viaje donde me encontré con una extraña figura, un hombre encapuchado choco su hombro contra el mio y tiro de mi abrigo, arrebatandomelo con fuerza, inmediatamente se hecho a correr entre la multitud. Un segundo después corrí detrás de él, el hombre esquivaba muy facilmente los tumultos de gente, mientras que yo chocaba contra los cuerpos de alguien cada siete pasos, pero extrañamente jamas lo perdí de vista, siendo que el encapuchado tuvo cientos de oportunidades para dejarme atrás. Luego de unos dos minutos de persecución, el hombre doblo por un callejón pequeño, segundos después cruce yo, pero para mi sorpresa estaba completamente solo, solo yo y una inusual oscuridad en ese pequeño callejón sin salida. Mi abrigo estaba en el suelo, lo tome y lo coloque sobre mis hombros, todo estaba normal, excepto un pequeño sobre en un bolsillo, lo tome y lo abrí. Una pequeña carta en su interior, papel común y corriente, algo sucio, y sobre él, letras color negras, escritas en tinta.

Templario, te tengo una oferta laboral. Presentate en Malik Thalish.

-La cofradia.

La cofradía... No sabía mucho sobre ella, solo un montón de asesinos a sueldo, guiados por un misterioso maestro desde hace ya mucho tiempo. Lo extraño es que me buscaran a mi, ¿Para que necesitaria un asesino los servicios de un cruzado? No lo sabia, pero la intriga me empujo a buscar la respuesta. Camine rápido a la iglesia, subí a mi habitación, tome mis armas y el caballo de la iglesia, y partí a toda velocidad a Malik thalish.



Hoy...

Estaba sentado completamente solo en una habitación, acompañado de tres sillas vacías sin contar en la que estaba sentado yo, una mesa redonda enfrente de estas y un candelabro, donde eran ejecutadas mil y una velas... Estaba perdido en mis pensamientos, embobado con la danza de las pequeñas lenguas de fuego que iluminaban la habitación sin puertas, pensaba en las pequeñas velas, condenadas a su suicidio para cumplir su función, me parecía cruel y gracioso... la muerte por el propósito, me recordaron a mi vida de cierto modo, ¿Estoy dispuesto a entregar mi vida por mi propósito? No lo se, es más ¿Tengo un propósito? Es decir, lo tengo ¿Pero es realmente mio? No lo siento así, siento que es mi deber cumplirlo, ¿Pero es mi deseo?... Cientos de preguntas de ese tipo asaltaban mi mente en ese momento, me hacían sentir inseguro, además los pequeños espasmos de mi bíceps no ayudaba a relajarme, todo ese silencio era perturbador ¿Que esta haciendo el maestro?, Luego que llegue al edificio, me invito a esa misma habitación, me invito a tomar asiento en esa misma silla, me ofreció un té, el cual rechace, y me comento sobre la misión por la cual me convoco. Debíamos extraer un misterioso objeto en manos de un impío tenebre, un conde de poco renombre tenía en sus manos el poder de erradicar Zhakhesh y el imperio, cosa que no se podía permitir. Además, la senil mente del conde tenía planeado entregar dicho objeto a una antigua secta, que le rinde culto a falsos y arcaicos dioses. Todos sus planes y acciones deben ser detenidas de inmediato.

Luego que me explico la misión, hizo aparecer una puerta desde la nada, con solo un movimiento de su mano, atravesó el portal y me dejo encerrado entre las cuatro paredes.
Y así me quede absorto ante el silencio sepulcral del lugar, perdido en las preguntas de mi mente. Tome un pequeño saco con monedas que estaba sobre la mesa, estaba jugando con ella con mi mano derecha, cuando el ruido de una batalla comenzó a sonar al otro lado de la muralla, aceros chocando, cuerdas tensandose y luego soltándose, proyectiles cortando el viento, gritos, entre otras cosas. Parecía una batalla pareja desde mi perspectiva, hasta que un sonido de demolición azoto el edificio, piedra resquebrajandose, madera haciéndose pedazos y rugidos de una bestia colérica. Parecía como si todo se hubiese ido al carajo al otro lado, escuchaba expectante desde mi silla, se podían escuchar gritos de dolor, incluso se escucharon varios últimos gritos, esos que señalizan el fin de la vida terrenal. Y luego un *PAM*, profundo y rotundo, como si un objeto muy pesado cayera al suelo, después silencio... Un silencio solo quebrado por la voz del maestro de la cofradía.

De repente una puerta apareció en una de las murallas, y desde ella el hombre de la mascara emergió junto a dos caballeros más, pude notar una pequeña mancha de sangre en sus inmaculados guantes, ¿El habrá sido el autor de todo ese caos?... Poco probable, pues era un hombre de contextura normal, dudo que pueda haber demolido un edificio por si solo, debió haber sido algo más. El enmascarado me presento como un cazador, para luego comenzar a explicarles las misión a los demás presentes, que para ser sinceros no se veían muy impresionantes, un feerico y un humano, aunque este ultimo poseía un aura que no acababa de agradarme del todo, algo salvaje flotaba a su alrededor, algo que los humanos no tienen. Cuando el maestro termino de hablar, solo guarde silencio y comencé a tirar mi bolsita de oro al aire y luego cogerla...

Yo tengo una... ¿Comenzamos ya?
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Re: ~Buscando la Verdad~

Mensaje por Ilea Parcel el Vie Feb 22, 2013 7:36 am

No podía hacer más que observar detenidamente a Khaelos y a su compañero de tiempo, breves momentos me sentí algo celosa por una mínima falta de atención, pero al menos yo no podía hacer nada. Me limité a asentir con la cabeza de vez en cuando y no podía evitar el hecho de tener una que otra duda, que por obvias razones prefería dejar conclusas por medio de las palabras de Khaelos.

Algo que si había comprendido a la perfección es que partiríamos al amanecer, y yo conociendo mi gusto por dormir tarde y despertar aún más tarde debía hacer un gran esfuerzo… pero dadas las situaciones y el lugar en el que me encontraba supongo que no sería tan difícil, una vaga sonrisa se hizo presente en mi rostro y desvié levemente la mirada para poder sonreír mejor conmigo misma. Negué con la cabeza ante un sutil pensamiento y después regresé la mirada hacía Khaelos para mirar de soslayo al Conde Dracul. Era indispensable prestar atención a sus palabras tanto como a las de Khaelos.

-Supongo que por el momento es más que necesario descansar lo más posible para partir con puntualidad en las siguientes horas.-

Presente las palabras ante ambos mirando el plato de comida, realmente no tenía mucha hambre, el apetito se me acababa de ir. Estábamos por conocer a un nuevo miembro de nuestro grupo, del grupo del nigromante, me sentí algo confusa en un principio, hasta la fecha se me hacía un tanto difícil el hecho de trabajar tan cercanamente con personas desconocidas, por una simple razón: se me dificultaba hablar con ellas. Pero no había nada más por hacer en esos momentos.

Pasados unos cuantos minutos aquel nuevo compañero se presentaba ante nosotros, pocas veces me había tocado trabajar a lado de un divium, recordé lo bellas que son las alas de esas criaturas y me sentí tan desagradable, pues también recordé haber hecho trato con personas que comerciaban con tan valiosas y hermosas extremidades… Si no me gustaba ni si quiera usar en exceso las pieles de los animales, más que el cuero necesario ¡Quién y carajos y para qué querría unas alas de esa magnitud? En fin…

-Parcel Ilea… un gusto Apeiros-

Me limité a pronunciar recargándome un poco en la silla. La cena me había sido por demás amena, en cuanto Khaelos se retiró Dracul dio la orden de seguir a su mayordomo, no me gustaba para nada la apariencia de ese hombre, pero bueno, yo no era quien para pedir que lo cambiaran. Pedí permiso al joven divium de que me permitiera pasar para continuar mi trayecto. Al llegar a la habitación di las gracias al mayordomo tratando de ocultar lo más posible mi repulsión hacía él. Hubiese tenido ganas de entablar un poco más de conversación con Khaelos, pero él en esos momentos estaba y estaría muy ocupado. Lleve ambas manos a mi cabeza y negué para si misma ante un sutil cansancio.

El día de mañana sería pesado… por que no era lo mismo una aventura con los tuyos que con completos desconocidos…




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