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El amanecer de las bestias

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El amanecer de las bestias

Mensaje por Etlhan VII el Lun Nov 12, 2012 10:21 pm

Su garra pútrida se ciñó al cetro ornamentado mientras que con un bufido la zarandeó de arriba para abajo como si fuese algo vulgar. Murgul se hallaba entre las ciénagas de aquél apestoso pantano, y a su alrededor se congregaban centenares de deformes y aberrantes criaturas, todas ellas estúpidas, ignorantes e insultantes a su recién elaborado intelecto.

-¡¡No, no y no!! ¡¡Lo volvereeé a repetiiiir!!.-Se escuchó su estancada y voz por encima de la del resto.-¡¡Losss quierooo muertossss!! ¡¡A todoss elloss!!- Los gruñidos de incomprensión no tardaron en alzarse. Para la desgracia de aquél necrofago, su hueste no poseía mucha materia gris por donde meter sus discursos, pero no le importaban, todos ellos eran herramientas y mientras tuviese su preciado cachivache, él mandaría.

Con un gesto despreocupado apuntó con la vara hacía un necrofago menor que andaba merodeando entre sus pies, comiéndose las costras que se desprendían de sus carnes, y éste desapareció sin más en un estallido visceral que le empapó al él y a su sediento público, el cual se molestó en "limpiar" el desperfecto con bocados ansiosos y miradas de terror.

-¿¡¡Ahora me entendéiiiiiss!!? ¡¡Matadlosss a todosss!! ¡¡Entrañas y sangre como premio!!.-Lo último pareció gustar y una mueca horrenda de dientes mellados apareció por el rostro de Murgul en forma de sonrisa. Urgardar estaba cerca y sería uno de los primeros pequeños asentamientos a los que atacaría, luego vendría la ciudad y finalmente, todo el pantano sería suyo sino encontraba alguna pega, cosa que no constaba en su magnifico plan, o eso pensaba él. Mientras las criaturas allí congregadas marchaban entres los gases y la neblina del lugar, preparándose para cuando él dijese, ya a sola, Murgul, manoseo su cetro con avidez, mirando de vez en cuando a su alrededor para asegurarse de si en verdad, se encontraba a solo.

Pocas veces había utilizado la vara, por lo menos, desde que la encontró en aquellas ruinas, no sabia que era exactamente, pero con solo poseerla se volvía más lucido, más, imparable. Las palabras volvieron a llamarlo mientras acariciaba el cetro, el lenguaje le era desconocido, pero sabía que pasaba si lo repetía, era ese efecto lo que le ayudaría a apoderarse de todo.

-¡¡Malkatk Vraikarik Surkarar Neowa!!- Las palabras surgieron desgarradoras desde su garganta infecta. El artefacto que poseía vibró con esperada energía y poco a poco, un halo oscuro comenzó a rodear la encorvada figura de Murgul.

Lejos, aunque no tanto de las horribles criaturas qué, con silencioso avance, atravesaban la oscuridad de la noche, se encontraba Urgardar. Sus habitantes, ajenos a lo que pronto iba a sucederles, terminaban las últimas faenas del día, un día, que como otro cualquiera, había sido prospero, y mientras la mayoría se arropaban en el abrigo de sus casas, los pocos rezagados buscaban refugio al amparo de la niebla, ya creciente en las calles, en la única taberna del pueblo, La moza orca, un tugurio donde los forasteros hallaban lecho con comida caliente, y los pueblerinos un lugar donde gastar el oro ganado.

El local poseía una estructura malograda, ya podrida debido a la corrosión que el pantano y la humedad ejercían, parecía que sus dos plantas, estuviesen apunto de derrumbarse, no obstante, permanecía firme y testaruda como la voluntad de su dueña. En la sala principal, un pequeño grupo de feligreses bebía y charlaban sobre los últimos rumores, más dispersados y solitarios, algunos de los llamados "forasteros" los cuales bebían o comían sin pronunciar palabra. La dueña de la moza, una orca de gran corpulencia, limpiaba a base de escupitajos y paño, las jarras sucias, sacandoles el imaginario brillo al opaco cristal.

Subiendo las temblorosas escaleras al piso superior, se hallaba un amplio pasillo que finalizaba en un gran ventanal, a los lados del corredor, las puertas de las dependencias de los clientes, la mayoría vacías, aunque no todas. En una en concreto, en la más oscura negrura, una figura descansaba, o aparentaba descansar. Etlhan, yacía boca arriba en su camastro, lucía un rostro más pálido de lo normal, estaba enfermo o lo estaba, se le llamaba a su malestar, "Las fiebres del pantano" cosa que habían hecho su estancia más larga en aquél lugar.

Su pecho subía y bajaba pausadamente, estaba cómodo, cosa que le agradaba, no sabia como, pero se sentía reposado, lejos de todos sus deberes, pues él tenía muchos, y más aún que había perdido forma con sus cuidados, nada, volvería a exigirse como de costumbre, una vez completo. Con su tacto frío tocó su frente, templada, si bien lo peor quedó atrás, aún le esperaría unos cuantos días más en el pueblo, quizás una semana, no lo sabía, el sanador tampoco. Sus ojos se cerraron tranquilos y su mente se llenó con sangre, también como de costumbre.

A las afueras del lugar, en un pequeño campamento cercano a las murallas de Urgardar, un variopinto grupo de personas se hallaban sentados cómodamente en tocones podridos con un cálido fuego resplandeciente, más parecido a un fatuo debido a la consistencia de la niebla que tomaba ya, en esas horas. Aún pudiendo verse, un humano, un trasgo y un gigantesco minotauro compartían bebida con comida entre una animada conversación.

-¡¡Jajajajaja!! ¡¡Si, la madre de Pete era una puerca, jajajajajaja!!.- Estalló entre carcajadas Pancho, un bribón de baja estofa y de gran barriga.-¡¡Oye, que mi madre era una santa!!.-Replicó Pete el trasgo, enfadado, calentándose las manos en el fuego.-A todo esto, ¿Wave no tendría que estar ya de vuelta? Tarda bastante solo para traer unas ramitas.-Miró con ojos acuosos más allá de la niebla y la oscuridad, no obstante, su amigo, ebrio, no le dio importancia.-¡¡Que más da, su madre también era una puerca, jajajajajajajajajaa!!.-Balanceó torpemente su jarra con alcohol hasta casi echársela encima al trasgo.

El invitado, el minotauro, el cual no había sido aceptado por el pueblo, y que compartía lecho con el peculiar trío de vagabundos, compartió también algo del temor del trasgo, aunque no lo hizo notar, la verdad es que aquella noche era más fría que las anteriores y por alguna razón, algo le escamaba en el ambiente junto con la tardanza del tercer compañero.
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Re: El amanecer de las bestias

Mensaje por Necross Belmont el Miér Nov 14, 2012 3:39 am

-Aag, que sed tengo, ¿Foxhound no estas cansado?. El dueño de la cantina no me dijo un tiempo de entrega asi que me tomare un relajo en este pequeño poblado, tal vez si tengo suerte encuentre una taberna.

Necross entra a ese pequeño pueblo, al caminar observa un grupo de gente bebiendo y conversando vivazmente, observa que en el grupo hay un minotauro...es raro, ¿porque el bebe aqui?, tal vez no haya una taberna a la cual llegar, no Necross no perdera la esperanza. al caminar Foxhound le gruñe al minotauro este solo lo mira y continua con lo que hacia.

Tras caminar por unos veinte minutos, Necross recorrio el poblado y se asimilo a este, al final encontro una casa con un letrero desgastado y corroído en el decia, "La maza orca" en letras maltratadas y a un suave temblor de caer al piso. Necross piensa.

-Oh! esto debes ser obra de algun espiritu que me esta cuidando, Foxhound ojala tengamos suerte y te dejen quedarte, jajajaja (Foxhound le ladra a Necross).

Al entrar la dueña del lugar, una ogra grande, fea y con mal caracter. Al ver a Foxhound poner una pata en la sala, la ogra grita.
-¡HEY!, esa bestia no podra entrar, tienes suerte si te dejo beber a ti.
Necross al temer dejar a su fiel compañero en el frio de la noche usa sus encantos en la ogra... aunque no sea muy agradable para el

-Vamos, bella ogra...el lobo esta cansado al igual que yo (Necross se acerca a la damisela), dejanos quedarnos los dos juntos, hemos pasado tantos inviernos que no soporto la idea de dejar a Foxhound afuera en el frio, donde cualquier persona se lo puede robar o hacer algo peor.

-Mmm... muy bien te dejare estar con ese manto de pulgas, pero solo si pagas un kull de bronce aparte del precio normal.

-Muy bien, muy bien, pagare de hecho esta ronda va por mi cuenta, ¡beban, vomiten y vuelvan a sus cabales!, ¡que esta sera una noche fria y larga!

Necross se va a una de las mesas mas alejadas y sube al lobo a dos sillas cercanas, Foxhound duerme, Necross pide una jarra de cerveza y algo para alimentarse, el mesero traer lo solicitado, Necross despierta a su fiel compañero y le da la mitad de su plato. El bebe su cerveza la oscuridad que comienza a tomar parte de su asiento y mesa, hay algo en la noche, el frio se siente con mucha fuerza, la niebla es cada vez mas espesa. Un mal presentimiento viene a su mente, algo esta mal, algo va a suceder...ahora lo unico que puede hacer es beber su cerveza y dejar que Foxhound descanse.



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Re: El amanecer de las bestias

Mensaje por Rassler Solidor el Miér Nov 14, 2012 5:30 am

La noche había dejado caer su manto sobre el cielo, oscureciendo el techo del mundo y levantando sombras sobre la tierra. Cuando llegue Urgardar, su endeble y frágil empalizadas me dieron la bienvenida y tras hacer una breve inclinación de cabeza a los guardias, atravesé sus puertas y me adentre en el corazón de la ciudad. Viajaba ligero, solo con mis armas y mi armadura, cubierta por una larga capa de color marrón oscura con una capucha que me cubría el rostro. Un viejo caballo alquilado en Zhakhesh me servía como medio de transporte y a pesar de que el animal ya estaba entrado en años, había soportado el viaje bastante bien.
Los asuntos que me llevaban a esta pequeña y pobre ciudad me habían motivado a moverme lo mas rápido posible hasta esta. Gabranth había conseguido información de una orden de rebeldes tenebres que planeaban un asesinato contra uno de los nobles que había participado en el golpe contra la Casa Solidor. Al parecer, mi estirpe no había sido la única afectada por la ambición de estos aristócratas sedientos de poder.
Los asesinos no tenían demasiados recursos, por lo que habían decidido ponerse en contacto conmigo, con la esperanza de recibir mi ayuda y eso es lo que recibirían. Aunque estaba casi al borde de la ruina y sin nadie a quien recurrir, pensaba hacer todo lo posible para recuperar lo que me pertenecía, y si eso significaba tener que luchar al lado de una banda de asesinos y criminales, no me importaba en lo mas mínimo.

Comencé a preguntar por las calles de la ciudad si reconocían los nombres que me había dado Gabranth para contactar con esta orden. Al parecer nadie pudo darme pistas claras, pero hubo mas de un campesino que me envío a la taberna de la ciudad, apelando a que allí podría informarme mucho mejor.
Mientras me dirigía a este lugar, fui observando con detalle las características del pueblo. Tranquilo, dedicados a un comercio pacifico y con gentes que se paraban a escuchar lo que uno tenia para decir. A pesar de mi apariencia que pegaba poco con el paisaje, todos los habitantes del pueblo pararon a hablar conmigo cuando se los solicite.

Por fin di con el edificio que andaba buscando. "La Moza Orca", quizá no era la taberna mas bonita y pintoresca que haya visitado, pero eso no importaba demasiado ahora, no pensaba quedarme mas de una noche o dos a lo sumo.
Deje al caballo afuera y atravesé el umbral de la puerta. Entre en la sala principal, donde podía distinguir a la dueña del local y a varios pueblerinos repartidos entre las mesas. El ambiente era cálido y tranquilo, típico de un pueblo donde no suelen suceder muchas cosas.
Me relaje y me sentí a gusto en el lugar, por lo que pensé que podría descansar del viaje esa noche y luego comenzar a recabar información al día siguiente. Después de todo, había llegado un día antes de lo pactado con los asesinos para reunirnos, por lo que no había ningún apuro. Me dirigí a una de las mesas y deje caer mi peso sobre una de las sillas, que rechinaron de forma amenazadora.
Quitándome la capucha que me cubría el rostro, pedí una cerveza y analice el lugar con mas detalle.

Lo único que me llama la atención es un hombre bebiendo con un lobo a su lado, por lo demás, el ambiente de la taberna era el de una taberna común y corriente. Junte las manos a la altura de mi nariz, apoyando los codos sobre la mesa y cerrando los ojos un momento. Me encontraba cansado, con cierta fatiga y un poco de ansiedad encima. Una cerveza y unas horas de descanso me sentarían perfecto.
Si, debía relajarme, llevaba demasiado tiempo intranquilo.
"Tienes que arreglar ciertos asuntos antes de relajarte. ¡Cuando esos desgraciados conozcan la muerte sera momento de relajarse!"
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Re: El amanecer de las bestias

Mensaje por Olaf Thorsen el Miér Nov 14, 2012 1:52 pm

La luna se hacía latente en el gran pantano Swash, el solitario y gigantesco minotauro había viajado desde su hogar, las montañas Drakenfang, hasta ese inhóspito lugar por un simple desliz del destino. El minotauro se encontraba alejado de su hábitat y la orientación jamás había sido su punto fuerte, no se había dado cuenta de que estaba en un pantano hasta que observó, con cierto recelo, como sus enormes pezuñas se hundían en el lodoso barro de la región.

Prácticamente exhausto había conseguido llegar hasta un pueblo amurallado conocido como Urgardar. En las puertas se había quedado pues los guardias no le dejaron entrar alegando que era demasiado grande y que atascaría las calles por donde pasara, lo que querían decir es que era demasiado monstruoso y que no le iban a permitir por ser como era.

Olaf estaba cansado, mal alimentado y la furia estaba apoderándose de él, los minotauros eran seres pacíficos pero este minotauro en particular no, miró fulminante con sus sangrientos ojos rojos a los guardias los cuales intuyendo el peligro retrocedieron con sendos rostros de terror. El minotauro les sacaba como mínimo un cuerpo y medio a cada uno y sabían que con sus espadas no alcanzarían los puntos vitales del monstruo, solo contaban con el factor numérico y la esperanza de ser más veloces que él, si conseguían cansarlo y herir gravemente sus piernas ganarían.

Por suerte para todos, un trasgo que había estado presente en los hechos se adelantó temerosamente y dirigiéndose hacía el monstruo pronunció unas cohibidas palabras: -Dis...Discu...Disculpe señor- Olaf dirigió su mirada hacía la voz que le hablaba haciendo que la penosa criatura, más baja que los humanos, tragara saliva antes de proseguir. -Yo y unos compañeros tenemos un campamento aquí cerca...¿quiere usted acompañarnos en esta noche?-

Olaf pareció dudar, observó lentamente el paisaje que le rodeaba, una gran cantidad de pueblerinos se habían reunido entorno al lugar de la acción,la mayoría de ellos iban armados con una horca o alguna herramienta para atacar o defenderse en caso de ser necesario, peleándose no iba ha conseguir nada y menos si estaba luchando por entrar a un pueblo en el cual la muralla parecía caerse pedazos. -Acepto encantado- dijo la enorme bestia con una grave voz gutural -Gracias-

El trasgo le señaló con el dedo el lugar del campamento, no eran más que tres tocones reunidos enfrente un fuego con dos tiendas de campaña de mala calidad que ni por asomo servirían de cobertura para un ser como Olaf sin embargo este sonrió, al menos era bienvenido. El trasgo camino junto el minotauro con pasos rápidos y nerviosos, al llegar al campamento presentó a sus compañeros, eran un total de tres: Pancho, un bribón con una gran barriga incipiente, Wave que no era más que un humano exageradamente delgado y con un rostro tan sucio como el de los enanos mineros y por ultimo estaba Pete, el trasgo que tan amablemente había invitado a Olaf.
El minotauro se presentó con cierto entusiasmo, ocupó el tocón más grande y resistente que pudo encontrar y tras dejar caer su enorme hacha a un lado se sentó.

El campamento estaba muy cerca de la muralla y para ser un poco más precisos cerca de la entrada del pueblo por lo que era inevitable que ciertas criaturas que iban y venían del pueblo lo vieran, en el campamento había muy buen ambiente con bromas, bebida y comida, Wave había ido a buscar leña para el fuego hacía ya bastante tiempo, hecho que Pete comentó antes de que Pancho le tirara una jarra de cerveza encima. En ese momento, un humano macho pasó junto con su perro por la puerta, el perro le gruñó pero Olaf no le hizo mucho más caso que el de dirigir-le una mirada para rápidamente volver a su diversión.

Olaf estaba preocupado por Wave, entre la oscuridad y la niebla que se había levantado hubiera sido muy fácil perderse para un extranjero pero Wave resultaba que era un paisano de Urgardar por lo que resultaba bastante extraño que aún no hubiera vuelto, un extraño frio rodeaba el ambiente y Olaf no pudo reprimir su instinto animal de alertarse.
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Re: El amanecer de las bestias

Mensaje por El cuervo el Miér Nov 14, 2012 2:15 pm

El día estaba llegando a su fin. El sol ya se encontraba en el ocaso y en toda la jornada solamente había logrado despellejar a un par de Barrun. Me encontraba realmente agotado. Aquellas bestias que habitaban en el pantano eran muy escurridizas y quizá eso le otorgaba un valor añadido a sus pieles, que ya de por si eran muy codiciadas por sus propiedades. Por suerte, también había encontrado una rara especia de planta, con la que podría crear un eficiente medicamento para sanar heridas.

Deseaba no haberme encontrado, dos días antes, al viejo y ebrio comerciante que me reveló la manera de conseguir grandes beneficios en aquél odioso pantano. La poca recompensa que sabía que obtendría, junto al cansancio y al largo camino que me quedaba hasta llegar a Urgardar, el poblado más cercano, me ponía de muy mal humor.

Urgardar era un pequeño pueblo amurallado, de no más de 300 habitantes, dedicado al comercio. Aunque los lugareños parecían vivir tranquilos y rara vez se producían altercados, la alta pero endeble muralla y la pésima guardia local eran las razones por las que mi intención era pasar la noche en aquél asentamiento de chozas y marchar al día siguiente.

La densa niebla me obligó a hacer el trayecto desde las alturas. Tras lo que me pareció ser un largo y pesado vuelo, finalmente alcancé a divisar mi destino. Me sorprendió un pequeño campamento, a las afueras del lugar, formado alrededor de un cálido fuego. En él, se distinguían un humano, un trasgo y un gigantesco minotauro. Quizá me traicionaba mi bajo estado de ánimo, pero en aquél momento no lograba entender como un humano podía compartir su comida y su bebida con aquellos desagradables animales.

Me recibieron dos adormilados guardas, escuálidos, aunque armados con grandes lanzas. Aposentados en los muros del acceso al poblado, ni siquiera se dignaron a levantar la mirada del suelo. Tras un pequeño paseo logré encontrar a un comerciante local al que venderle, por un triste puñado de monedas de oro, las pieles que tanto esfuerzo me había costado conseguir. A él no le costaría demasiado vendérselas a otro, al día siguiente, por mucho más. Realmente no me importaba, entendí que aquél no era un buen negocio para mí y, desmoralizado, solo me quedaban fuerzas para llegar a la posada.

La moza orca era la única taberna del lugar. En aquél tugurio hallaría todo lo que necesitaba para esa noche: Comida caliente, una gran jarra de alcohol y un lecho donde descansar. Me senté en un rincón, alejado de todos aquellos ruidosos pueblerinos.

No quería saber nada de nadie, solamente descansar. No había sido un buen dia…
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Re: El amanecer de las bestias

Mensaje por Snarl el Sáb Nov 17, 2012 3:35 am

¿Quienes sobrevivirán cuando el mundo sea devorado?
No serán los valientes ni los más fuertes
Si no aquellos que sin escrúpulos apuñalan las espaldas descubiertas
Aquellos que sin importar nadan sobrevivirán
A pesar de asesinar a sus hermanos, a sus hijos y amigos
Ya que en un mundo en donde el más hábil vive un nuevo día
No existe nada como la familia o la amistad.

Christian Chacana 16 de noviembre de 2012

Aquello parecía un viejo recuerdo desempolvado, un hombre de amplia frente y calvo se encontraba sentado frente a una roída mesa, como en el pasado, entre sus dedos torres de oro y plata crecían y decrecían según sus cálculos, sus ojos brillaban con cierto placer al ver como su fortuna crecía y con verdadero horror cuando debía de retirar una de esas simples monedas de otro. La puerta de aquel lugar se abrió, el sol entro de golpe, mientras una figura encapuchada arrastraba un hombre, amordazado y atado con tanta fuerza que las cuerdas se le habían incrustado en su carne. Como si fuera un simple bulto, el hombre fue arrojado contra la pared, haciendo que la mesa se moviera violentamente y las torres balancearse, tan solo un abrazo por aquel pequeño hombre evito que su preciada fortuna no terminara rodando por el suelo, esparcida como la sangre en sus manos.

-Te creía muerto…-

-Lo estuve…*mostrándole un papel arrugado y manchado de sangre* la banda de “Sandra”, buscada por la muerte del conde Artemis-

-A si… los creíamos desaparecidos… *mirando al bandido, que parecía francamente aterrorizado del “hombre” encapuchado* aunque tenemos un ligero problema… ellos eran tres y solo veo a uno-

-Hmm… *lanzándole un saco de tela al hombre, mientras este lo abría y palidecía por su contenido* sus cuerpos eran demasiado peso para traerles… ahora quiero la recompensa-

-A eso… bueno, está el problema del tiempo, la recompensa tenía un tiempo límite… y claramente lo has sobrepasado… aunque por tus molestias podría darte un par de monedas de cobre *El hombre ¿Gruño? En ese instante, quitándose la capucha y mostrando su rostro de Schakal y claramente sus colmillos* O vamos… hay muchos aun que matar… no harás una rabieta por un par de monedas de oro… aunque claro… también hay cierta… suma sobre tu cabeza *en ese instante de la puerta trasera dos hombres aparecieron, claramente mercenarios por sus ropas y armas*-

-Detesto a los humanos… tanto como a los no muertos y magos-

Los hombres se lanzaron al mismo tiempo, pero el Schakal era claramente más veloz que estos y cuando un golpe descendente caía sobre su espalda, este se movía ligeramente, para que el golpe apenas lo rozara, sin miramientos levanto sus garras y las dejo caer sobre el rostro de uno de los hombres, el cual dejo escapar un grito de dolor “¡¡¡MIS OJOS!!!” a la vez que caía de espaldas con sus manos en su rostro ensangrentado, el otro hombre retrocedió un paso, mala elección si se podría decir así, ya que de un salto, el Schakal se lanzo a su cuello, y con sus fauces atrapo la piel desnuda del hombre, incrustando sus afilados colmillos en esta y de un golpe, desgarrando su cuello. La sangre goteaba de la comisura de sus labios cuando escupió la carne aun palpitante del hombre, este se había llevado las manos a su cuello, casi como un acto reflejo, totalmente inútil, ya que entre sus dedos, la sangre brotaba abundantemente, un “Glup, glup” era lo único que podía decir, mientras se ahogaba con su propia sangre. El pequeño hombre había salido rápidamente con su cargamento de monedas al ver a sus mercenarios en el suelo, por lo que no vio el final de aquel hombre ciego, a pesar de ello, la tenia medios para escapar… ¿pero qué pueden hacer piernas humanas contra las de una bestia? … a pesar de correr una distancia considerable, los arboles evitaban que pudiera ir en línea recta, una ventaja … aunque no había sido suficiente, el Schakal dando un salto hizo que el hombre tropezara y cayera al suelo, su cazador ahora le veía, erguido y expectante por su siguiente movimiento, la sangre aun fresca manchaba los restos de su armadura y su pelaje … Snarl … hacía mucho tiempo que la emoción de la casa no había recorrido sus venas y aun menos el sabor de la sangre fresca en su paladar, el pequeño hombre estaba aterrado y con ojos a punto de derramar lagrimas de cobardía comenzó a hablar.

-¿Quieres dinero cierto? … te pagare lo justo *sacando un par de monedas de su ropa y lanzándoselas al Schakal, pero este no se inmuto ante aquel acto* ¿Quieres más? … TÓMALO TODO PERO DÉJAME VIVIR *sacando mas y mas monedas de sus ropas, dejando que el oro se manchara con la tierra y las hojas sucias, pero Snarl camino sobre el oro, acercándose al hombre y posando su zarpa sobre su rostro, mientras dejaba ver una mueca que uno podría imaginar era una sonrisa.*-

-Esto ya no se trata… de dinero-

Aquellas fueron las últimas palabras que aquel diminuto hombre escucho … antes de que el bosque se llenara de gritos inhumanos durante horas … y tan solo al caer la noche, la bestia abandono lo que alguna vez fue humano y ahora, tan solo un amasijo de carne y huesos cruelmente destrozados hasta ser irreconocibles.

Durante la siguiente semana en la pequeña ciudad de Trafalgar solamente se hablo sobre el ataque a la “cofradía”, la cual era cierta organización de mercenarios, se habían encontrado dos cuerpos mutilados en donde tenía al cede y no muy lejos, en medio del bosque aledaño, el cuerpo del tesorero, su cuerpo destrozado había sido convertido en poco más que un charco de sangre y huesos, las monedas que el rodeaban no dejaban algún motivo por el cual habían sido atacados, algunos rumores hablaban de un Schakal o de un licántropo, pero como eran solo rumores fueron descartados. Quien podría saber que a bastante distancia, un encapuchado recorría uno de los caminos segundarios, sin destino fijo había caminado durante un tiempo, utilizando algunas monedas “obtenidas” de la recompensa, mas ahora había llegado al pantano Swash un lugar que olía desagradable, pero que sin razón alguna le había atraído. Dos noches después el pequeño pueblo de Urgardar, su empalizada no le daba una grata sensación y menos aun los guardias pobremente armados que le flanqueaban el paso … si bien no era bien recibido, si bien el Schakal era por naturaleza traicionero y pro que no decirlo, falto de escrúpulos, sabía que asesinar a dos guardias tan solo atraería más la atención y en aquellos momentos solo buscaba un lugar cómodo para descansar … si bien nos e sabe a ciencia cierta que sucedió aquella noche, cuando los rayos del sol atravesaron los vapores del pantano, el Schakal caminaba tranquilamente por el pueblo un poco más pobre y los guardias un poco más ricos … dinero manchado de sangre jamás trae buenos presagios.

La primera parada del antropomorfo no era otro más que la herrería, su espada estaba rota y como tal inútil, aunque cual fue su decepción al ver que aquella miserable herrería no era más que un agujero dentro de un árbol … el herrero igual que su taller, sin conocimientos en lo absoluto de la forja de espadas, apenas unos cuchillos, y a pesar de su edad … parecía un simple aprendiz, a pesar de la negativa de reformar su espada, el Schakal debió de “convencer” al forjador con un incentivo de plata, la mala forja se hizo notorio cuando su espada fue entregada a las horas de ser puesta a disposición de aquel herrero, en vez de una re forja del metal, simplemente se le había puesto un parche, un trozo de metal sujeto por clavos al metal ya desgastado, suficientemente resistente para no caerse a pedazos, pero mucho más endeble que un trabajo decente, de todas formas el arma fue guardada y el siguiente paradero fue la taberna, ni se percato del nombre, pero en cuanto llego, el aroma a razas inundo su olfato, y fue tan agrio para su gusto, que arrugo el ceño al ver de reojo a los que le rodeaban, un par de humanos, un “perro”, y el aroma a un pájaro … el de orco era fuerte, como si este no se hubiera bañado en más de un mes y cual no fue la sorpresa, cuando detrás de la barra y con cara de pocos amigos una hembra orco le comenzó a gritar, al parecer su apariencia o raza no eran bienvenidas, no le era novedad … pero como si poca o nada importancia le diera se acerco a la barra, nuevos gritos salieron del hocico de la hembra, hasta que el brillo del oro se mostro en aquel lugar, quizás no hablarían el mismo idioma … pero si hablarían el del oro y plata.

-No me importa si me dices perro o pulgoso, ya que poca imaginación tendrías… pero dame una habitación para pasar la noche-


~La familia ... ¿Que sentido tiene cuando hay que despedazarla con tus propias fauces? ... ¿Cuando hay que caminar entre los cadáveres de aquellos que llamaste hermanos y pisar sus entrañas para seguir viviendo? ... la familia ... ~






~Sobrevivir es lo importante ... La forma no~
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Re: El amanecer de las bestias

Mensaje por Etlhan VII el Mar Nov 20, 2012 12:24 am

En algún punto del pantano, un temeroso Wave andaba perdido en busca de alguna señal de su campamento y de sus compañeros. Fue mala idea ir a por algo de leña, más cuando la niebla se estaba levantando, más con aquellos rumores sobre la gente desaparecida en las últimas semanas, pero que iba a saber él, que por esos entonces, el vino lo había envalentonado lo suficiente como para ofrecerse de voluntario, y ahora que se hallaba allí, solo y aturdido, se maldijo una séptima vez.

Quizás Wave no lo supiese, pero estaba a punto de engrosar aquellas innumerables filas que avanzaban en silencio en dirección a Urgardar, y que para su mala suerte, estaban a poco metros de él sin que pudiera percatarse de nada, una lastima, sus gritos jamás llegarían a oídos amigos.

Un alarmado Olaf miraba iracundo a la nada que era el interior blanquecino de la niebla. Con suerte podía ver buenamente el campamento, las figuras de sus recientes compañeros aún era nítida, no obstante, la de las casetas comenzaban a difuminarse y a quedar engullidas entre las mortecinas volutas. Como tal, la niebla a altas horas de la noche era normal por aquellos lares, dado a la humedad y las bajas temperaturas, no obstante, nunca fueron tan envolventes como la que acaecida esa noche.

Un ruido seco y corto, posiblemente un golpe, se hizo audible por encima de las risas del bribón, cosa que hizo que Pancho callase, Pete tomase con miedo su daga oculta y el pelaje del minotauro se erizase como nunca. Cuando todos los ojos se centraron en el lugar donde se produjo, pudieron ver con cierto alivio, como uno de los palos que sujetaba una de las casetas, se había venido abajo.

-¡Ufffff! jejeje.-Rió aliviado Pancho, Pete intentó imitarlo, aunque no pudo quitarse de encima el temor que presentaba aquella situación¿Por qué Wave tardaba demasiado?¿Le habría pasado algo? Fue mala idea ir a aquél lugar y más acampar, aún a sabiendas de que el pueblo estaba cerca.

Todo ocurrió en una exhalación, Pancho fue atrapado por unas manos despedazadas que salieron de entre la niebla, luego una cabeza medio partida con la mandíbula al descubierto le siguió y lo siguiente fue un fuerte mordisco en la yugular. La sangre salpicó el suelo junto con el vino derramado, ambos mezclándose en un sinuoso charco que reflejó el pánico y final de Pancho, el cual profirió un último grito de horror antes de morir.

Mientras que Pete huía por salvar su vida, Olaf vio como Pancho era comido sin ningún tipo de piedad por un no-muerto, y a éste lo siguieron otros dos más, los cuales, gimoteantes y desesperados, hundieron sus podridas manos en la blanda carne, sacando las entrañas aún cálidas del muerto y masticándolas sin ningún tipo de pudor.

Las casetas fueron derribadas por cuerpos torpes que tropezaban con ellas, el minotauro pudo percatarse, qué, de la nada, surgían un montón de muertos, algunos cadáveres recientes, como el amigo Wave, otros no tanto, hinchados ya por las aguas fecales del pantano y medio podridos por el tiempo. La mayoría de ellos se centraban en devorar a Pancho, no obstante, otros tantos, fijaban ahora su hambrienta mirada en Olaf.

Spoiler:

Olaf, el campamento ha sido tomado por un grupo de no-muertos, de momento, unos diez, aunque su número va en aumento. Estos salen de la niebla y de cualquier parte, aunque tu visibilidad no se ha visto muy afectada, solo puedes ver el campamento en derredor, el resto escapa a tu visión debido a la niebla. Puedes emprender las acciones que consideres y que estén a tu alcance como prestar batalla y diezmar como gustes a los zombies presentes, aunque ojo, su número irá aumentando gradualmente.

Cerca de tan cruentos acontecimientos, unos guardias atentos miraban desde su puesto en los portones, la lejanía ¿Acaso habían escuchado un grito? No, posiblemente se tratase del licor que habían tomado sin que nadie los viese, el cual, les hizo imaginar cosas que no eran. Calmados un tanto al ver que nada se les presentaba, bajaron sus oxidadas alabardas y volvieron a su posición recostada entre los huecos de lo alto de la muralla. Pronto les llegaría el relevo, pudiendo así descansar y dejar fuera las malas pesadillas. Fue uno de ellos el que divisó el primer paso tambaleante de una figura indefinida en la niebla, a la cual, siguieron muchas, muchas más.

-¡¡Eo!!-Gritó uno de ellos al ver que avanzaban hasta su posición.-¡¡¿Quienes sois y que motivos os traen en estas horas a Urgardar!!.-La contestación fue simple, varios gemidos, gemidos sedientos. Mientras los guardias se apresuraban a tocar la campana de alarma, al otro extremo, en la puerta Sur, el otro par de vigilantes vendían caras sus vidas contra una serie de criaturas humanoides realmente escalofriantes, las cuales habían escalado las pobres defensas con sus extremidades grotescas con forma de garfios.

Spoiler:

En La Moza Orca todo estaba tranquilo, los pocos que allí habían ajenos a lo que sucedía en el exterior, seguían pendientes de su bebida o de la charla, fue así hasta que uno de los ventanales del salón estalló en pedazos, disparando cristal y astillas a los más cercanos, rompiendo aquella paz del local. El silencio fue interrumpido por los gruñidos de la bestia que acababa de irrumpir en el salón, su caída había destrozado algunas mesas y ante las miradas atónitas de los presentes, esta se reincorporó entre golpetazos.

Spoiler:

Bueno señores, una bestia atroz ha irrumpido dentro del local, interrumpiendo todo aquello que estabais haciendo, sea esperando la respuesta de la dueña del local, así como si bebíais o cavilabais. La criatura se ha reincorporado, aquellos más sensatos han huido a la primera de cambio por la puerta principal, la orca ya no está en la barra y algunos, como el enano (No corvo) se han quedado tal cual, con la jarra a medio tomar. Si os enfrentáis, en este combate habrá que dejar acciones abiertas (El engendro puede tener o no la oportunidad de asestaros un golpe)

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Re: El amanecer de las bestias

Mensaje por Necross Belmont el Miér Nov 21, 2012 8:34 pm

- Esta noche es demasiado fría, Foxhound ¿cómo estás?, ¿sientes frio?, (Foxhound le bosteza a Necross.)

Es una noche helada, pero Necross consiguió abrigo... por ahora, no quiere salir. La densa niebla cubre las calles, el frio congela los huesos y la comida calienta el estómago. Necross se aburre la gente solo habla en sus grupos, esto no es como en las demás tabernas, no hay gritos, maldiciones, peleas, ni canticos. Es aburrido, pero un grupo interesante de "seres" ha llegado a la taberna.

-El primero fue un tipo de pelo largo que parece como si llegara a descansar de una larga aventura ya que su armamento era ligero lo que quería decir que no se quedaba por mucho tiempo.

-Luego llego un sujeto con una máscara de cuervo... al menos eso creo que es... entro tímido, silencioso y reservado, todo eso lo supe por su manera de caminar.

-Finalmente, entro una bestia, algo parecido a un licántropo, no estoy seguro de su raza pero creo que la dueña de la taberna no le gustan las cosas peludas porque al igual que con Foxhound no quería dejarlo quedarse, pero el poder del dinero es más grande para algunos que sus propias creencias y con oro la bestia calmo a la ogra.

Decidí acercarme al sujeto de pelo largo, estaba aburrido y los otros dos no parecían muy amigables, especialmente el tipo grande con los cuernos, el otro se veía solitario. Lo mire por un segundo y le sonreí en son de paz, luego acerque una silla al sujeto de pelo largo, y me presente.

-Hola, el nombre es Necross, él es Foxhound, te invito una cerveza estoy aburrido y no hay mucho que hacer por estos lugares.

Necross se sienta y está a punto de poner un tema sobre el cual hablar cuando algo entra por unas de las ventanas, la niebla entra en gran cantidad, algo se mueve en ella. algo carnoso y baboso se mueve en la niebla y cuando esta se disipa una bestia horrible se deja ver , Necross se levanta rápidamente y desenfunda su arma, saca a grave (su espada bastarda y no a Sherckano), la niebla comienza a desaparecer y la criatura empieza a rodearlos lentamente, mueve su lengua en algún modo de burla, tal vez no sea una criatura inteligente pero si es una criatura voraz, y los comensales han de tener cuidado, Necross le sonrie al sujeto para comenzar a batallar.



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Re: El amanecer de las bestias

Mensaje por El cuervo el Jue Nov 22, 2012 8:34 am

Comida caliente, una gran jarra de cerveza y calma. Era todo lo que necesitaba para el resto de la noche. Desde mi llegada, la tranquilidad de la taberna solamente había sido interrumpida una vez por lo que parecía ser un licántropo que, por la reacción de la dueña del lugar, no era muy bien recibido. Por suerte para aquél pulgoso, el oro cambia la opinión de casi todos.

El estomago lleno y caliente, la jarra prácticamente terminada y el murmullo de los pocos huéspedes del local, me provocaron un profundo sueño. Mi intención había sido la de pedir una habitación para pasar la noche, pero me estaba quedando dormido por momentos allí mismo, sentado y hipnotizado por la niebla que transitaba a través de la ventana de enfrente.

De repente, la paz de aquél instante se rompió con el estallido de aquellos mismos ventanales, disparándose pedazos de cristales y astillas de mesas destrozadas. Me levanté de mi silla rápidamente y me cubrí de aquellos proyectiles con las alas, en las que se clavaron algunos trozos de vidrio. Al descubrirme, con la bruma ya despejada, observé a la bestia que acababa de irrumpir en el salón. Era un corpulento monstruo, con parte del cerebro al descubierto, sin piel en algunas partes de su cuerpo, unas poderosas garras que parecían estar afiladas como cuchillos y una larga y asquerosa lengua.

Los que pudieron habían huido por la puerta principal. Para poder hacer lo mismo tendría que enfrentarme con aquella criatura y, en aquellas condiciones, yo solo no podría contra semejante monstruosidad. Alcancé a ver dos sujetos que seguían en el local, en pie y con sus armas empuñadas.

Que empiece la acción.
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Re: El amanecer de las bestias

Mensaje por Snarl el Sáb Nov 24, 2012 3:24 am

Quien se lanza a la boca del lobo
Termina sin un brazo o pierna
Es igual con los insensatos
Que creyendo que actúan correctamente
Simplemente les dan sus vidas a la muerte.

Christian Chacana 23 de noviembre de 2012

El Schakal miraba con desprecio a cada uno de los seres que pululaban por esa inmundicia llamada taberna, aunque claro, ya había visitado lugares mucho peores en sus viajes, hasta el punto de que este, a pesar del desagradable aroma a orco y humano, parecía un lugar … donde poder descansar un par de horas. De reojo miro a cada uno de los presentes, humanos varios, cada uno más desagradable que el anterior, un pajarraco que o era alguna mutación del propio pantano o había sido un divium bastante deforme, un perro que de seguro estaba infestado de pulgas, malditas criaturas que más de una vez habían hecho de una noche un calvario para el Schakal, de cualquier manera, ninguno le era de verdadera importancia o utilidad. Snarl miro a la orca, la cual le respondía con una mirada, mescla entre furia contenida y claro desagrado.

La orca observo las monedas, era dinero a fin de cuentas, no importaba de quien fuera, un gruñido fue lo más sensato que pudo decir la despreciable criatura, el Schakal ni se digno a contestarle… aun así antes de poder pedir carne y una habitación algo interrumpió. El sonido de cristales y mesas rotas se confundía con el aroma a carne descompuesta y sangre coagulada, mala señal para el antropomorfo. Si bien despreciaba a humanos, elfos… razas varias y magos también, los undead le traían muy malos recuerdos, junto con los tentáculos y el aroma a sangre y descomposición antinatural. Recuerdos obtenidos junto a varias cicatrices… y quizás esa maldita sensación de que su vida había acabado abruptamente.

Los que aun quedaban en la taberna y que no habían huido, como animales asustados, habían, en su mayoría, desenvainado sus espadas, una idiotez de grandes proporciones a pensamiento del antropomorfo, por su parte el Schakal, sabiendo que era mejor utilizar a los demás para sacrificar miembros y sangre, se mantuvo calmo, con la mano en su espada y la otra desnuda esperando algún movimiento de la criatura, aunque claro … el no haría el primer movimiento, si no que esperaría que los demás hicieran algo idiota como lo dictaba su naturaleza, y el actuaria, no pensaba sacrificarse por ningún malnacido y especialmente por algún humano o su perrucho famélico.

La bestia estaba a no más de diez metros, pero entre él y esta, habían bastantes objetivos, entre humanos y animales, de todas formas el Schakal, a pesar de que estaba acostumbrado a las luchas, al asesinato y matanza para obtener tanto dinero como objetos de su interés, en ese momento no tenía una razón para luchar, sobrevivir era lo importante, pero antes de que llegara hacia si… debía de acabar con otros, dándole una ventaja en su actuar.

-Detesto a los Undead…-

Fueron las palaras del Schakal colocándose en posición defensiva, sin mostrar su “espada” aunque por su estado, de seguro sería considerada una broma o quizás algún desvarió de un loco … pero por sobre aquellas primeras ideas, se escondía algo muy extraño, por un lado había sido una espada obtenida de un saqueo, por otro lado, le había acompañado, incluso en una batalla ya pasada, una batalla donde por seguir viviendo se había arrancado sus propias uñas y su cuerpo había sufrido mucho más de lo tolerable.

-Veamos cuales el primero en morir…-


~La familia ... ¿Que sentido tiene cuando hay que despedazarla con tus propias fauces? ... ¿Cuando hay que caminar entre los cadáveres de aquellos que llamaste hermanos y pisar sus entrañas para seguir viviendo? ... la familia ... ~






~Sobrevivir es lo importante ... La forma no~
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Re: El amanecer de las bestias

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