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Más allá de esta realidad - Capítulo 2. El Rescate

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Re: Más allá de esta realidad - Capítulo 2. El Rescate

Mensaje por Kedth Vmyr el Dom Dic 02, 2012 8:53 pm

Demasiadas personas, en el grupo había demasiadas personas para su gusto, a Kedth no le agradaba mucho en estar en grupos grandes, cuanto más personas más reglas, eso era un hecho, pero el qué iba poder hacer.


Tras aprovisionarse, ya a mediodía Kedth partió con el variopinto grupo reunido por la pequeña rata, era extraño que como un ser como aquel hubiera podido reunir aquella banda con solo suplicas en mitad de un pueblo perdido en la nada.
La rata guío al grupo por un sendero localizado en un de las múltiples entradas a la aldea en la cual se habían conocido, a medida que avanzaban por aquel angosto camino iban apareciendo cada mas arboles hasta llegar a una frondosa y exuberante arboleda.
Durante todo el camino, los integrantes de aquel singular conjunto se estuvieron alternando para transportar a aquella extraña rata a sus espaldas, debido supuestamente a que estuvo dos días corriendo sin parar, por aquel mismo camino, hasta llegar al pueblo, y mientras tanto ella dando, en unas condiciones que podría desfallecer en cualquier momento, las indicaciones adecuadas para que fueran por el camino correcto.

Tras un largo camino recorrido, Kedth supuso que ya habría pasado el mediodía, la exhausta rata, que en ese mismo momento se echaba una siesta en las espaldas del enano,” sin lugar a dudas el mejor lugar para dormir” pensó, empezó a hablar en un extraño idioma que incluso el, que había viajado ha bastante lugares de Noreth, no había escuchado nunca y por lo tanto desconocía.
¿Qué bicho le había picado al ratido? Sin embargo a Kedth no le dio tiempo a intentar descifrar las palabras del pequeño roedor pues cada vez se sentía más fatigado, cayendo finalmente caer inconsciente, por más que se resistió.


Kedth empezó a ver una espesa y extraña neblina grisácea que le impedía ver a su alrededor. Pasado poco tiempo la densa niebla empezaba a desaparecer, dejando a la vista uno de los lugares más insólitos y lúgubres que había visto, un salón de descomunal tamaño, con enormes columnas con una antorchas que iluminaban la extraña estancia, pero lo que más le sorprendía era que era totalmente negro, y había un desagradable olor a podrido. Una cálida corriente agitaba la débil luz de las antorchas y un sonido de metales chocando unos con otros sonaba en toda la estancia. Al tratar de discernir el origen del sonido dedujo que era cerca de los muros, donde no veía nada más que oscuridad.

¿Dónde se encontraba? ¿A qué lugar había ido a parar?¿Qué había pasado para llegar a ese lugar? No sabía ninguna de la respuesta a ninguna de estas preguntas, a menos no hasta que el ratido hablo. Dichosa magia, el “poder del nombre” había dicho el roedor, nunca había escuchado tal cosa hasta ese momento, pero sabía que tenía que ser magia. Todo el resto del grupo también había sido afectado por el extraño poder del ratido, y no solo los que habían aceptado ayudarle, sino que había una cara que antes no había visto, ha juzgar por sus rasgos y el color de su piel supo que era un drow.
Se escucho una potente voz en mitad de las tiniebla destinada a Aerim. Tan pronto como se hizo el silencio, el máximo silencio posible sin contar el eco metálico que resonaba desde hace un rato, una extraña esfera de color rojo vivo hizo su aparición, aumentando de tamaño y de intensidad luminosa.


De pronto el enano se puso a gritar como un loco que le disparara, estúpido y chillón enano, él no le daba ordenes y simplemente le iba a ignorar. Mientras tanto Aerim se dirigía corriendo a más no poder a una pequeña luz blanca en el extremo del oscuro salón. No solo el empezó a movilizarse pues lo que antes solo parecían sombras en verdad eran guerreros, con sus armas y armaduras del más oscuro negro, y se dirigieron hacia el ratido, seguramente con no muy buenas intenciones.

Era todo demasiado extraño, Kedth simplemente se quedo quieto, no movió ni un musculo, no soltó una palabra, estaba plantado en aquel sitio, inmóvil, esperando pasar desapercibido, no como el enano chillón, o el otro humano, el del lobo, que pretendía huir, si aquel era el hombre “malo-malo” que decía el ratido en sus suplicas mejor era que no supiera de su existencia hasta que llegara el momento adecuado.
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Re: Más allá de esta realidad - Capítulo 2. El Rescate

Mensaje por Drizzt De'Lartz el Dom Dic 02, 2012 11:29 pm

Drizzt seguía manteniendo las distancias con aquel grupo, que parecía que iba de camino a una emboscada. No se fiaba un pelo de aquel personaje encapuchado. Por muy desesperado que hubiera sonado haría media hora, ahora se hacía una idea de que igual aquellos guerreros, habían sido embaucados. Siguió observando a lado y lado del camino que el rátido había escogido para dirigirse al lugar que tocaba. Luego de seguir caminando un rato, observó que aquel personaje se estaba sumiendo en el sueño derrotado por el cansancio. Y todo se hizo negro, Drizzt ya temía que le hubieran parado una trampa los secuaces de aquel ser. Se maldijo a sí mismo, por no haber estado más atento a sus propias inmediaciones que a las del grupo. Luego el negro, empezó a arremolinarse convirtiéndose en una fina niebla gris, que al paso dio a otro lugar. Lugar que sorprendió gratamente a Drizzt.

[Dentro del sueño]
Se encontraba rodeado del grupo que anteriormente había estado observando desde una cierta distancia. La gran diferencia respecto a antes de aquella neblina, era el paisaje. Apenas podía ver el fondo de aquel paisaje, era tan monótono, no parecía la realidad a la que hacía un rato estaba. Drizzt miró a todos lados, dando vueltas a su alrededor, cuándo alguien le agarró de las mejillas, llamándole Foxhound. No entendía nada, se soltó del agarre con un simple manotazo, para brevemente ser zarandeado por un ser diminuto. Un enano, así los había definido su vieja mentora Lys, enanos para ser exacto, con una complexión robusta y unas luengas barbas que ocupaban gran parte de su cara y tapaba parte del cuerpo del enano. Encajaban en la descripción perfectamente. ¿Qué les pasaba a aquellos? El enano le había dicho algo mientras le zarandeaba, pero no prestó atención, pues al momento escuchó algo que venía de algún lugar, que se dirigía a un tal Aerim. Aerim al momento, contestó.

Resultó ser aquel personaje con forma de rata, que tartamudeaba. Visiblemente nervioso el rátido se puso a correr sin dejar de hablar mientras tartamudeaba. El grupo desconcertado y desorientado como estaba no sabía cómo reaccionar. El primer instinto de Drizzt, era alejarse de ellos y desenvainar sus cimitarras, atento sin perder de vista al nuevo grupo de soldados, pues sabía que la atención de aquellos seres que acababan de salir de las sombras radicaría en aquel peculiar grupo. No se alejó mucho. Uno de los humanos, no se movió de su lugar.

De reojo veía como el enano, no paraba de imprecar órdenes a diestro y siniestro para que compusieran una línea de defensa contra aquellos nuevos invitados con cara de pocos amigos. La sola idea de escuchar lo que dijo el enano de que los demás no importaba y que el rátido era la única esperanza, no le gustaba un pelo. Por un lado entendía que el rátido era la única esperanza, pero tampoco se iba a quedar de brazos cruzados si alguno cruzaba espadas consigo. La sola idea de “lo de más no importa” le molestó. Se calmó y observó, adoptando una postura defensiva, a la espera de acontecimientos.
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Re: Más allá de esta realidad - Capítulo 2. El Rescate

Mensaje por Aerim el Sáb Dic 08, 2012 5:58 am

La realidad de los Sueños es sumamente particular pues, aunque no puede dañar el cuerpo de esta realidad directamente sí puede dañar el Nombre, es decir esa energía también conocida como Alma que trasciende todas las realidades. Sin embargo nuestro grupo de héroes poco sabía de eso (salvo, claro esta, por el rátido quien era el que los había llevado hasta allí). Tal vez por eso estaban todos tan confundidos sin saber qué hacer o no. Pues es momento de develar algunos misterios de lo que ocurrió.

Debido a que Aerim los había llevado hasta allí sin intención, el conjuro se realizó de forma extraña pues enlazó el Verdadero Nombre del pequeño hechicero con el Verdadero Nombre de su amiga Judith, quien al parecer estaba bajo alguna clase de control mental impuesto por el Hechicero Negro, la voz poderosa en la oscuridad que habló recientemente. Y en esta particular conexión es que todos los presentes se unieron de una forma muy superficial, lo cual, si lo sumamos al desconocimiento del Hechicero Negro de la Magia del Nombre, hubiera representado una ventaja si se quedaban quietos ya que su presencia no habría sido notada. Pero ahora que algunos se movieron, discutieron o incluso se prepararon para pelear, su Nombre “vibró” con más fuerza en la Realidad de los Sueños, lo cual se podría entender como que enviaron una señal al enemigo de que estaban allí. Aerim había sido claro en sus órdenes, aunque los valientes guerreros no supieron interpretarlas. Ahora era momento de actuar.

- ¡Muahahaha! –se escucharía una risa macabra provenir desde la esfera roja- Ahora sí puedo ver, al parecer tienes compañía, ¿no es así, pequeño rátido? Veo al humano, al gato gigante y al elfo allí. Ellos no te ayudarán.

Inmediatamente tras escucharse esas palabras, en las figuras negras comenzarían a brillar dos pequeñas luces rojas que se verían a través de los cascos cerrados: eran los ojos de esos guerreros que, repentinamente, tomarían diferentes poses de lucha y mirarían a los valientes héroes de nuestra historia. Ya no habría tiempo para no actuar, solo la batalla los separaría de la muerte. Así que, vamos por partes.

Necross, tomando su espada, intentaría seguir al rátido quien escapaba velozmente entre los soldados a un ritmo difícil de alcanzar. Y por eso, para el momento en el que se diera cuenta, estaría rodeado por unos cuatro soldados negros, de ojos rojos, espadas y escudos. Los cuatro enemigos se colocarían en los cuatro puntos cardinales de Necross, presentándole una complicada batalla por delante. ¿Cómo resolvería el humano tal situación? Con la tenue luz del ambiente era realmente un esfuerzo ver en detalle a los Soldados Negros. Sin embargo, para su fortuna, estos comenzarían a atacarlo de a uno a la vez, lanzando golpes simples y defendiendo luego con sus escudos. No parecían representar un gran peligro por sí mismos, salvo por el hecho de que Necross pronto se daría, si ejecutaba un golpe certero, de que no había forma de matarlos ni de mutilarlos: su espada chocaría contra la espada y el escudo rival, golpearía la armadura e incluso la dañaría, pero cuando tenía que perforar la carne simplemente entraría y saldría como si nada rellenara las armaduras, como si un fantasma las moviera. ¿Qué estaban tramando? Hiciera lo que hiciera Necross, siempre lo mantenían rodeado, cansándolo más que dañándolo.

Ahora bien, por otro lado tenemos a Krenden, a Ferrú y a Kedth, quienes formaron un grupo de batalla en el lugar donde habían aparecido. Tal vez habían comprendido mejor las indicaciones del rátido, pues al quedarse en el lugar, expectantes, los soldados negros parecían mirarlos, incluso acercarse a ellos, pero repentinamente cambiaban su atención hacia los otros miembros del grupo que andaban moviéndose para todos lados. Era como si no los vieran o si los ignoraran. Extraño… ¿Pero qué no era extraño en la Realidad de los Sueños? Si continuaban así podrían salir sin un rasguño de aquella extraña situación. Sin embargo, sería muy fácil si los dejara así sin más. Vamos a complicarles un poco las cosas. Cuando los soldados negros parecieron perder el interés en estos tres valientes guerreros, comenzaron a moverse alrededor de ellos o mejor dicho a pasar cerca de ellos lentamente para dirigirse hacia los rivales más “ruidosos”. Entonces los tres podrían ver algo sumamente llamativo: se podía ver a través de las rendijas del casco de algunos soldados negros, justo en medio de las dos luces rojas que representaban a los ojos, una pequeña y tenue luz azul justo en el fondo del casco, como si estuviera en la nuca pero del lado interno. ¿Qué significaba eso? Tal vez algo importante, tal vez no. Lo importante es que habían notado algo que el resto no a pesar de que no supieran qué era.

Nuestro siguiente héroe es el elfo oscuro, Drizzt, quien naturalmente, al verse en una situación completamente extraña a él, se alejaría del grupo y tomaría sus cimitarras. Cometería así el mismo error que Necross el Humano, pues llamaría la atención de varios Soldados Negros que pronto lo rodearían con sus espadas y escudos. Pero su suerte sería peor que la del hombre nombrado, pues unos ocho o nueve enemigos le rodearían. O al menos eso intentarían pues es verdad que la velocidad y la gracia del movimiento del elfo superaban por mucho al de la mayoría de los presentes -de hecho solo Aerim sería más rápido que el elfo- así que tendría una única oportunidad, al ver un espacio entre dos enemigos, para correr hacia allí. Sin embargo al hacer eso se alejaría del grupo del enano, el divium y el humano para acercarse más a Necross, quien estaba unos pares de metros más cerca de la puerta que el resto (sin contar al rátido). ¿Qué haría? ¿Se habría percatado de que al trío recién mencionado no lo ataron al instante? Algo difícil en medio del caos y la confusión y que, a pesar de poder ser percatado, podría ser malinterpretado. ¿Acaso pelearía? Sus habilidades se lo permitían también. Sea cual fuese su decisión, debía hacer algo.

Finalmente queda el hombre-pantera llamado Neithan, quien claramente era el más llamativo de todos pues no solo corría detrás de Aerim –de manera similar a como lo había hecho Necross- sino que también atacaba con fuerza y violencia, tumbando a varios soldados negros que, tras unos instantes se volverían a levantar. Aquello, aunque valiente en muchos aspectos, le costaría caro al engendro pues atraería mucho la atención de numerosos enemigos, incluso de varios que estaban en persecución del rátido. Así, pronto se vería en rodeado por decenas de sombras negras que con sus escudos y espadas intentaban formar una clase de muralla para detenerlo. Claramente, su situación era la más complicada.

Mientras tanto Aerim corría a una increíble velocidad, aprovechando su pequeño tamaño para pasar entre las piernas de los soldados, trepar por sus espaldas, saltar y seguir corriendo desesperadamente. Le faltaría poco para llegar, unos segundos tal vez. Sin embargo esos segundos podrían ser eternos para los tres individuos que no le hicieron caso y decidieron enfrentarse a los Soldados Negros. ¿Qué ocurriría ahora?


OFF: Como ven, Ferru, Krenden y Kedth tienen este post “libre”. Si actúan correctamente no serán dañados, pero si cometen un error se llevarán algún que otro golpe antes de que Aerim logre salir. En lo que respecta al resto: aunque como Master puedo decidir si les cortan una pierna o no, prefiero que ustedes actúen según las circunstancias que yo planteo y después, si es necesario, yo decido si se corta una pierna o no. Cada uno tiene su batalla, pero pueden hacer lo que quieran corriendo el riesgo de que yo luego decida si esta “bien” o “mal”. Personalmente les recomiendo a Necross y a Neithan que hagan un buen post de pelea, piensen que tienen múltiples enemigos y que todos pueden atacar a la vez. Las estadísticas base considérenlas como las de un humano sin ningún bonus (solo para que tengan una referencia). Por otro lado Drizzt tiene más opciones y ahí ya no le puedo recomendar qué hacer.

Buena suerte! Si todo sale bien en esta ronda volveremos a la realidad Razz Jajaja!
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Re: Más allá de esta realidad - Capítulo 2. El Rescate

Mensaje por Krenden el Sáb Dic 08, 2012 11:19 pm

Fue un descontrol total. La verdad es que era comprensible, en una situación así, súbita y sin ninguna explicación, era normal reaccionar de alguna manera impulsiva. Yo no lo hice porque tuve suerte, tuve suerte de darme cuenta de que el movimiento alertaba a aquellas… cosas… feas. Eran como unos guerreros sombríos, únicamente iluminados por dos puntos rojos. Supongo que si fuese más listo hubiese salido corriendo por salvar mi vida, pero me había quedado ahí parado como un pasmarote. Mi parsimonia me había salvado la vida, o al menos, me lo había puesto más fácil. Fíjate tú. Luego se quejará mi padre.

Mucha gente se dispersó. El elfo que había salido de la nada también se separó del grupo, y pronto se vieron rodeados de soldados oscuros. Kedth y Ferrú se quedaron conmigo, pero este último se puso a gritar y a ordenar como si fuese una madre en una habitación desordenada. Habráse visto el gruñón este.

- Ferrú, maldita sea – farfullé – Si no nos movemos, esas cosas no vienen a por nosotros.

La cuestión es que hasta que Aerim no llegase a la puerta no pensaba moverme, a no ser que el bicho ese tuviese algún percance, porque no es cuestión de que ahora la rata la palme o lo que sea y nos quedemos aquí para siempre de picnic con los caballeros oscuros. Me limitaba a ladear la cabeza levemente, estando muy atento a lo que ocurría, puesto que no me confiaba demasiado de mi instinto. Tal vez sí nos estaban viendo, pero preferían matar a los que se movían, y cuando acabasen con esos vendrían a por nosotros. O yo que sé. Estaba deseando salir de allí para que Aerim nos explicase a qué había venido eso, y qué hacía allí uno que no conocíamos de nada, y si esto formaba parte de su plan de rescate, a saber. Peores cosas se han visto, desde luego.
Tenía la sensación de que uno iba a atacarme por detrás en cualquier momento, pero igualmente me arriesgué a no moverme casi nada y a respirar muy pausadamente. ¿Te imaginas que ahora me entran ganas de estornudar? No, no, mejor no me lo imagino. Si no me movía, no se me acercaban. Eso es lo único que sabía hasta ahora, y lo cierto es que era difícil mantener la compostura sólo sabiendo eso. Pero bueno. A lo mejor hasta podíamos salir todos vivos de aquella.

A lo mejor.
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Re: Más allá de esta realidad - Capítulo 2. El Rescate

Mensaje por Necross Belmont el Miér Dic 12, 2012 2:45 am

-!Aahh! donde estas Foxhound!

Necross se pone a correr tras Aerim o eso intenta, por que el enano Ferrú lo tomo de un brazo y le comenzó a gritar cosas, Necross no tomo en cuenta las palabras del enano y siguió su camino podría ser que Aerim este en peligro así que lo mas importante ahora es protegerlo.

Mientras corre se da cuenta que los algunos de los personajes se quedaron quietos y los seres oscuros se acercaban cada vez mas a ellos, Necross sabe que son guerreros y estos podrían defenderse contra las armaduras.

Necross no se da cuenta que al correr otro personaje, el llamado Neithan así también lo hace y las armaduras oscuras comienzan a seguirlos, luego Necross se ve rodeado de cuatro armaduras y estas comienzan a atacarlo, pero parece que no hay nadie dentro o son muy estúpidos porque comienzan a atacar de a uno....perfecto esto me da un chance de salir de aquí...piensa Necross, una de las armaduras ataca y Necross se defiende, es el turno de la segunda, esta da un corte en diagonal y Necross la esquiva este da un golpe con su espada y la armadura sombria se defiende con su escudo, ahora el tercer enemigo ataca el tipo de ataque es un rapido corte con su espada, no fue muy dificil de equivar, el ultimo enemigo le da un corte en diagonal y deja su defensa abierta y Necross ve una oportunidad .

En ese momento consigue clavar su espada "Grave" en una de las armaduras y con una sonrisa en la boca cree que le hiso algún tipo de daño pero la armadura en cuestión le da una patada y lo hace chocar contra la que esta en su espalda, la armadura en la espalda de Necross le clava su espada, pero esta rebota y no surge efecto, Necross tiene a Sherckano en su espalda y eso causo su protección.

Aburrido y cansado Necross saca la gran espada de su espalda y da una gran corte a las cuatro armaduras mientras este se agacha, esto le sirvió para salir de la trampa de estos seres oscuros. Necross corre en dirección paralela a Aerim unos 6 metros ahí al ver que a los tres personajes restantes no son atacados por las armaduras decide quedarse quieto, ojala funcione dice mientras guarda a Sherckano una vez mas en su espalda. Porque un grupo de estas armaduras oscuras se acercan a el... que pasara ahora, dice Necross con preocupación.


(Off: Aerim te dejo lo ultimo abierto, si funciona lo que piensa hacer Necross es decisión tuya)


Última edición por Necross el Jue Dic 13, 2012 4:04 am, editado 1 vez
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Re: Más allá de esta realidad - Capítulo 2. El Rescate

Mensaje por Wahn Ode el Miér Dic 12, 2012 8:45 am

Ferrú respiró profundo... Luego de su momento de pánico, procuró calmarse, que la tranquilidad invada su cuerpo y alma mientras escuchaba una voz maligna y profunda que le gritaba a Aerim que los podía ver, aunque nombró un par de humanos y ningún enano, llevándose un disgusto por no ser tenido en cuenta. Con sus rechonchas manos apretó fuerte la empuñadura de su hacha, miró a sus compañeros, Kedth y Krenden, que se encontraban cerca de él, esperando alguna expresión, sea de temor, nerviosismo, ansias, valentía. Se preparó para lo peor. Los espectros negros comenzaban a acercarse lenta y ruidosamente hacia ellos, a paso firme y chirriante, cada vez más y más, sin intenciones de parar.

Curiosos son los milagros, ocurren cuando uno no los espera, o al menos los eventos poco probables, en cuestión, lo que estaba ocurriendo allí. El grupo, desorientado, miraba como los espectros pasaban al lado y entre ellos, sin efectuar ningún acto de violencia ¿Acaso no los consideraban un enemigo importante? ¿No los podían ver? ¿No deseaban emprender una batalla contra ellos? ¿O simplemente los estaban dejando para el final y darse un festín con un enano relleno condimentado con tripas de humano? Ferrú nunca lo sabrá. Lo que sí sabe es que en ese momento algo inexplicable estaba ocurriendo, estos espectros chirriantes caminaban entre ellos con un objetivo que no eran ellos, sino sus compañeros y el elfo, que en un pestañeo desapareció del lado de Ferrú.

Vaya sorpresa y vaya confusión rondaban en la cabeza de nuestro regordete enano ¿Qué era lo que debía hacer? Moría por ayudar a sus compañeros, que comenzaban a plantar batalla contra estos espectros que, por algún motivo se abalanzaron sobre estos y no sobre Kedth, Frenden o él. Escuchó una voz "-Ferrú, maldita sea, si no nos movemos, esas cosas no vienen a por nosotros.". Era Krenden y tenía razón, no podía poner en riesgo a esta parte del grupo, que al parecer, por el momento, se encontraba a salvo. "-No sé que hacer Krenden, estas cosas... Estas cosas me repugnan, me dan ganas de masacrarlas a todas." dijo Ferrú y continuó "-Un momento... ¿Qué es eso?"

La visión del enano no podía fallar ¿Era correcto lo que estaba viendo o su imaginación le estaba jugando una mala pasada? No, estaba en lo correcto. Ferrú alcanzó a divisar entre los ojos rojos y poseídos de estos un punto, una pequeña luz color azul, un tanto pálida, pero allá estaba, al fondo del casco de las sombras armadas "-Muchachos, miren, miren bien entre los ojos de estos bichos ¿Lo alcanzan a ver? Hay una luz azul al fondo de sus cascos" les dijo Ferrú a sus cercanos. "-Ahí está, tal vez sea la manera de ayudar" se dijo a si mismo, mientras miraba como los compañeros en batalla acertaban golpe tras golpe sin efectuarles ningún daño real a estas sombras, comenzando otra vez con sus característicos gritos "¡Gente, hay una luz azul en el fondo del casco de estos espectros, entre medio de sus ojos!".

No había mucho más por hacer, más que no moverse y esperar a que el detalle captado sea escuchado y sirva de algo a Necross, Nathaél, Aerim y si de alguna fuera útil luego, también para el elfo.

"-Vas a tener que dar muuuchas explicaciones si salimos de esta, pequeña ratita."
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Re: Más allá de esta realidad - Capítulo 2. El Rescate

Mensaje por Drizzt De'Lartz el Miér Dic 12, 2012 5:59 pm

Las cimitarras bien balanceadas y equilibradas se mantenían firmes sujetas por sus manos. El espíritu de lucha de Drizzt se enardeció. Estaba preparado, como siempre.

Sus recuerdos volvieron al pasado, cuándo aún era apenas un chico, las peleas no le eran desconocidas, pero seguía sin haber utilizado armas con filo. Aquel lejano día, los de la Casa No’Akba estaban asediando la vivienda principal. Toda la familia De’Lartz se disponía a tomar armas, los soldados rasos cogían sus armas, los magos preparaban sus hechizos defensivos y ofensivos, el archimago de la familia ya estaba preparando sus hechizos más poderosos para cuándo se necesitaran en los momentos cruciales. Las sacerdotisas de más alto rango se juntaban con la matrona De’Lartz, más conocida cómo la “ponedora” pues se contaban hasta ochenta hijos en su haber en cien años. La verdad no se sabía el número exacto de hijos que tenía. El resto de sacerdotisas de bajo rango o que no pertenecían a la familia estaban cómo ayudantes para tareas de curación. A Drizzt le dieron un arma de doble filo, sonrió sólo de ver lo afilado que estaba el arma, estaba tan eufórico de poder entrar en liza que pasó el dedo índice del filo y se hizo un pequeño corte. El maestro de armas que pasaba por ahí, vio al hijo más joven de la matrona De’Lartz y le reprendió que estuviera ahí parado, sin preocuparse en lo más mínimo por el corte superficial. Drizzt ya estaba acostumbrado a que lo zarandearan de un lado a otro, a que lo trataran como basura, aun siendo de la familia. El maestro de armas le dio un puntapié para que espabilara y dejara de sonreír y se pusiera a defender y mirara al muro, cuándo de repente irrumpieron.

Despertó de su ensoñación, uno de los soldados fantasmales se había acercado lo suficiente como para intentar cortarle. De puro instinto dio un pequeño salto hacia atrás, tirando la cabeza hacia atrás. Prestó atención a la situación que se enfrentaba. Las cimitarras seguían en sus manos, para desviar un segundo ataque de aquel primer soldado fantasmal, mientras seguía observando la situación a su alrededor. Por suerte los demás aún estaban a dos metros de distancia, cómo para alcanzarle, sólo por dónde estaba el soldado atacante había una abertura que llevaba hasta dónde estaba aquel humano y su criatura, luchando. Volvió la atención a su contrincante que se disponía a darle otro espadazo, cuándo esquivó con gracia y facilidad, tirando hacia un lado. Y poniéndose detrás de aquel fantasma, y tratar de buscar otra opción, que no fuera acercarse a aquel humano. Tras ponerse detrás del fantasma, que seguía desconcertado, por no saber del paradero del propio Drizzt, aprovechó para mirar más allá, de dónde se había separado del grupo inicial; el enano que antes gritaba ahora sólo se quedaba quieto, junto con los otros dos. Cierto es que el enano volvía a hablar pero no gritaba. "¿Qué estarían haciendo ahí parados sin ayudar?" se preguntaba una y otra vez Drizzt.

Drizzt, decidió crear una pequeña distracción aprovechando su agilidad y destreza con las armas. Aún seguía sin comprender porque los fantasmas guardianes no atacaron a aquel grupo, que gritaba, pese a que no se movía del lugar. Empezó a correr atacando a los soldados que se disponían a cerrar la brecha abierta. Mientras que el primer guardián ya empezaba a reponerse y se disponía a atacar por la espalda a Drizzt. En el mismo preciso momento que Drizzt corría el espadazo caía. Drizzt siguió corriendo, sabedor de la gran suerte que acababa de tener, al haber descuidado al fantasma que tenía detrás. Siguió adelante buscando provocar a los guardias que estaban cerrando filas. Dio uno, dos, tres hasta cuatro espadazos con su cimitarra, sin causar daño alguno, cosa que sorprendió a Drizzt, a las armaduras de aquellos soldados para provocarlos y que rompieran formación. El enano mandón, gritó algo, a lo que Drizzt no consiguió entender por el chocar de armas. Luego de ello, saltó hacia atrás, retirándose y esquivando la embestida del primer guardián que ya se disponía a atacarle por la espalda. Hubo un encontronazo entre los dos guardianes que cerraban la brecha y el primer guardián. Sin tiempo para descansar, siguió con los dos siguientes guardias que rompieron la formación en pos de Drizzt. Haciendo un amago hacia la derecha con el cuerpo, el cuarto soldado se disponía a dar un espadazo, que fue fácilmente esquivado por Drizzt, que a su vez aprovechó para dar la vuelta por detrás del guardia y trató de provocar al quinto que se disponía a cortarle el pescuezo. Con todo, la formación se acababa de romper del todo y ya no había signos de una formación coordinada. Cada soldado venía por su cuenta, uno tras otro. Dejando aberturas dónde antes sólo había una. Aprovechó ese momento para dar un rodeo, corriendo a toda velocidad, al grupo del enano y los dos otros personajes que estaban con él una chico con alas y otro humano. No conseguía entender por qué no les atacaban a ellos, con todo Drizzt siguió corriendo para dispersar a los soldados por todo aquel lugar y poder buscar un escenario que le fuera más favorable, para la lucha de uno contra uno. Con todo, prefirió seguir corriendo, pues veía que el primer humano, seguía luchando con varios soldados.

-¡Enano! ¡Haz algo para ayudar al humano! ¡Es primordial que lo ayudes, o no saldrá de esta! –Gritaba a voces. Mientras esperaba una reacción que parecía no llegar.

Por lo demás el hombre-pantera se manejaba bastante bien en comparación con aquel humano.
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Re: Más allá de esta realidad - Capítulo 2. El Rescate

Mensaje por Kedth Vmyr el Mar Dic 18, 2012 5:53 pm

Kedth observo la situación atentamente, él estaba junto al enano y el divium, que no se habían movido del sitio como él. Los guerreros de armadura y espada oscura parecían que se dirigían a ellos pero pasaban de largo, dispuestos a atacar a los otros miembros del grupo, que se habían movido del sitio ignorando las palabras de Aerim, permitiéndole observar mejor a los sombríos soldados, detrás de lo que parecían sus ojos, formados por unas luces rojas como la sangre había una pequeña luz de color azul. ¿Qué era aquella luz? ¿Sería la clave para acabar con el caos? Él no lo sabía pero quería saber qué pasaría si disparara a una de esas luces, la cuestión era ¿A cuál de aquellos soldados disparar?
Los miembros del pintoresco grupo que estaban siendo atacados estaban en una situación bastante difícil, el humano que tenía un lobo como mascota estaba rodeado por cuatro de esas sombras, sin dejarle ningún flanco por el que huir, al drown parecía irle mejor pero había varias sombras que iban a por él, y a la pantera humanoide le iba bastante mal, estaba rodeado por una docena de esas sombras y no solo sus ataques hacían efecto, sino que le habían herido apoyado en el suelo.
Si no ayudaba a alguno sus acompañantes no saldrían vivos de aquel lugar, Kedth cogió lentamente la arbalesta de su espalda haciendo el menor movimiento posible ya que claramente a aquellos soldados les atraían los movimientos, cosa que supuso debido a que a pesar de los constantes gritos del enano no les habían atacado.
Una vez con la arbalesta en respiro profundamente y decidió su objetivo, una soldado que estaba atacando a la pantera, respiro otra vez apuntando entre los ojos donde debería estar la luz azul que había visto en una de las sombras que se habían acercado a él y disparo. Nada más disparar empezó a recargar la ballesta, ignorando si había acertado al blanco o no, ya que sus compañeros no disponían de tiempo.
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Re: Más allá de esta realidad - Capítulo 2. El Rescate

Mensaje por Aerim el Lun Dic 24, 2012 1:11 am

La situación parecía muy caótica para nuestros compañeros: algunos luchaban mientras que otros se quedaban totalmente quietos. ¿Qué estaba ocurriendo?

Comencemos con Necross, el valiente caballero que por su error inicial de alejarse del grupo se vio rodeado de enemigos fantasmales. Y aunque prestó una gran pelea, al final cometió una serie de errores sumamente graves. El primero sería el “gran corte” que dio con su espada esperando golpear a los cuatro rivales que le rodeaban: aunque logró ejecutar tal acto y efectivamente golpeó a uno de los enemigos, los otros tres simplemente saltaron hacia atrás en el momento justo para evadir tal arma. Así, debido a la baja luz del ambiente Necross pensó que había logrado su objetivo y por eso decidió escapar de allí. Sin embargo los tres enemigos estaban muy conscientes de su rival y no lo dejarían huir tan fácilmente.

Pobre Necross, tras salirse de la emboscada inicial cometió su segundo error: se detuvo. Como si nada pasara allí a su alrededor él se quedó inmóvil. Si hubiera hecho eso desde el principio sí se habría salvado, pero al haber llamado la atención de los enemigos desde el comienzo, ya no sería “invisible”. Así, en un instante, los tres guerreros negros que aún le perseguían le clavarían sus respectivas espadas por la espalda y las puntas saldrían por su abdomen y pecho. Necross sentiría entonces un dolor terebrante, de aquellos que te llegan hasta el alma misma. Pronto la oscuridad comenzaría a ser más y más profunda y el valiente guerrero…

Sigamos ahora con Neithan, la pantera. ¿Qué podemos decir de aquél ser que luchó con una fiereza digna de ser recordada? Cometió errores, tal vez por esta misma vitalidad excesiva o por inexperiencia, pero a pesar de ello dio una gran pelea. Fue realmente una pena que, apenas cayó en el suelo, al menos diez guerreros negros corrieron hacia él y le produjeron infinidad de cortes de diferentes profundidades. Desde afuera del enjambre de armaduras oscuras era imposible dislumbrar a la pantera en el interior, pero desde adentro Neithan aún estaba completamente consciente y veía como, una tras otra las espadas se clavaban en su cuerpo y salían. Al igual que con Necross, la oscuridad se haría más y más profunda hasta que…

Finalmente, tenemos al grupo que se había quedado quieto al que se le sumó el Elfo Oscuro. Aquí, nuevamente, ocurriría algo similar que con el humano guerrero: los soldados negros ya habían visto al elfo y sin perder el tiempo se le acercarían para intentar atacarle. Y por si fuera poco Kedth había tomado su arma y había lanzado una flecha hacia una de las armaduras, proyectil que por desgracia sería interceptado por otro soldado que justo pasó por allí y que se clavaría en el antebrazo del mismo ya que tenía ambos miembros superiores elevados para ejecutar un golpe descendente con su espada. Todo esto hizo que de un momento a otro aquellas armaduras que estaban ignorando al enano, al humano y al divium se percataran de ellos, pues repentinamente los orbes rojos miraban fijamente a los ojos de los nombrados. Era una situación delicada pues los superaban en número ampliamente…

Sin embargo, ¿dónde estaba Aerim en todo esto? Como desde el comienzo, él estuvo corriendo hacia la salida, esquivando y saltando enemigos sin luchar para no perder el tiempo. Así, trepando por la pierna de uno, saltando luego al pecho de otro, trepando sobre su cabeza y volviendo a saltar llegaría finalmente a la bendita puerta blanca y, tras atravesarla todos los que habían caído en el conjuro en un principio abrirían los ojos repentinamente. El sueño había acabado. ¿Pero había acabado completamente?

Como mucho habría pasado una hora y todos estarían tendidos en el suelo del bosque. Una vez totalmente despierto, Aerim correría hacia Necross y apoyaría sus manos sobre su frente: el humano respiraba, tenía los ojos abiertos incluso y los podía mover… a diferencia del resto del cuerpo. Luego el rátido, ignorando al grupo, correría hacia Neithan, quien estaba en un estado similar.

- Esto es malo-malo. Aerim cayó en la trampa del Hechicero Negro y ahora el humano-humano y el humano-felino-humano están atrapados. Pero el Hechicero Negro sabe que Aerim va a buscarlo ahora… El Hechicero Negro puede intentar atacar a Aerim y al resto… ¡Debemos continuar! Deben cargar-cargar a los caídos y llegar a una cueva, pasar la noche. Aerim puede traerlos de regreso, pero debe esperar hasta mañana-mañana. ¡Siganme!

El rátido hablaba muy rápido y caminaba de un lado a otro, apoyándose en su vara de madera como si fuera un bastón. No miraba mucho a los presentes, pues su mente inquieta estaba más preocupada en ayudar a aquellos dos valientes caídos que en lo que el resto hacía. Sabía qué tenía que hacer, pero debía esperar un día para hacerlo, sin embargo eso significaba retrasar toda la búsqueda de su amiga… Oh, pobre Aerim que en su afán de ayudar a su amiga estaba condenando a aquellos que intentaban ayudarle. ¿Qué haría el resto? ¿Lo seguirían aún? Pues él no contaba con la fuerza suficiente como para cargar a dos hombres adultos, apenas podría levantar a otro rátido de su mismo tamaño, y tampoco contaba con las habilidades guerreras como para montar él solo una guardia. Necesitaba del resto.


OFF: Aclaraciones: Los dos caídos, Necross y Neithan están "paralizados" pudiendo solo respirar, parpadear y mover los ojos. Prácticamente están atrapados en su propio cuerpo pudiendo ustedes pensar, escuchar y sentir todo a su alrededor.

El resto es libre de hacer lo que quiera. Les aseguro que más adelante se pondrá mejor la cosa, esto es solo la entrada en calor.
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Re: Más allá de esta realidad - Capítulo 2. El Rescate

Mensaje por Wahn Ode el Miér Dic 26, 2012 7:58 am

El ruido de las espadas chocando contra las armaduras impidió que los gritos desesperados en intención de ayuda de Ferrú fueran escuchados por la gente en batalla, que solo atinaba a propinar golpes inservibles sobre las armaduras y la sombra de los atacantes. Su intriga se preguntaba que sería de esa luz azul dentro de estas ánimas, mientras veía a sus compañeros ser masacrados por estos espíritus, que sin piedad clavaban sus antiguas y negras espadas entre las tripas de los caídos y se lamentaba no deber moverse, tan solo para evitar mayores desastres. Era inútil, los superaban totalmente en número.

Su mirada se clavó en el drow, que de la nada se apareció ágilmente delante de él y comenzó a gritarle desesperadamente que ayude al resto, en especial a Necross, a lo que Ferrú parecía no reaccionar. Su mirada estaba perdida, parecía haber perdido todas las esperanzas de salir de ahí, veía a los demás morir, incapaz de moverse, no por estar paralizado, sino por salvar su vida y la de los demás que de casualidad se habían quedado en su lugar, como él.

Poco a poco sus ojos se movieron, lentamente, muy lentamente, hacia donde estaba Kedth, alertado por un movimiento ¿Qué estaba haciendo? ¿Acaso realmente se estaba moviendo? Sí. Cargó una de sus tantas armas y apuntó a uno de estos terroríficos enemigos. Vió a Kedth gatillar. Su dedo índice se movió hacia atrás, el gatillo hizo ceder el mecanismo de la arbalesta. El proyectil voló. Su recorrido quedará grabado en su memoria. Se dirigía hacia donde estaba "peleando" Neithan, que estaba siendo destruido en el suelo. El virote pesado impactó, sí, pero en lugar equivocado. En el antebrazo de uno de estas sombras armadas que se cruzó en el camino del proyectil.

La mirada de Ferrú seguía la acción paso a paso, momento a momento, segundo a segundo. Contuvo su ira contra Kedth al ver lo que había provocado. El espíritu impactado se detuvo... Giró su mirada hacía donde estaba el grupo. "-Gracias Kedth, la que nos faltaba..." fue lo primero que se le cruzó a Ferrú al ver que estos ahora los tenían en cuenta y comenzaron a caminar hacía ellos. Se preparó para lo peor...

Su vista se tornó nublosa, como una niebla que cubre un sendero, al punto de que solo pudo ver niebla "-Bueno, morí. Creí que sería doloroso" pensó el enano barbón, hasta que vió que la niebla se dispersaba y milagrosamente se encontraba fuera de ese horrendo lugar. Podía ver el cielo, la copa de unos árboles que estaban sobre él. Estaba acostado, boca arriba, en un estado de semi despertar. No sabía que había ocurrido, pero ya no estaba allí. Sus ojos se humedecieron, se frotó con su mano y procedió a reincorporarse.

La rata corría hacia Necross y luego hacia Neithan. No entendía que estaba pasando ¿Todo fue un horrible sueño producido por un inminente desmayo? ¿O acaso fue real? Debía ser real, no podía ser que en su sueño los heridos eran los mismos que en ese momento estaban en un tremendo estado de deterioro. Miró a Kedth con ojos de profundo desprecio, sabía que lo que fueran esos espíritus, ahora sabían de ellos también, pero él no tenía la culpa, todo fue un momento de confusión, cualquiera podría haber sido el que cometiese el error, aunque esto no lo excusaba de lo que sucedió.

Aerim corría de un lado a otro, tratando de mantener con vida a los caídos, pidiendo ayuda a los que por suerte y/o sabiduría no habían sido heridos. Ferrú entendió que era un momento delicado, por lo que se reservó sus comentarios hacía cualquiera de los que allí se encontraban. Tenía demasiado para decir y nada de ello era motivante ni beneficioso, por lo que para lo único que abrió su boca fue para gritar "-Drow, sabemos que estás por aquí. Ven a ayudarnos si no quieres ver mi hacha descender hacia tu cara la próxima vez que te vea", sin mucha convicción ni con la seguridad de lo que decía, pero con la esperanza de que el elfo oscuro aparecería para ayudar. En este momento cualquier ayuda sería, realmente, de ayuda.

El lobo de Necross estaba al lado de este, lamiéndolo, tratando de curarle las heridas de alguna instintiva manera. Ferrú no quiso acercarse al lobo, no quería ser posiblemente mordido por este lobo, por lo que decidió acercarse al mal herido Neithan y cargarlo en su amplia espalda. Se arrodilló a su lado y lo levantó con mucho cuidado y trató de acomodarlo lo mejor posible sobre sus dos hombros, con la boca hacia abajo, todo su cuerpo apoyado en su espalda y los brazos y piernas colgando. "-Vamos, no nos podemos separar. Ya estamos demasiado lejos del pueblo como para separarnos y es algo tarde, lo mejor es mantenernos únidos y buscar un refugio como dijo Aerim, antes de que aparezca algún grupo bandidos y nos asalte" dijo Ferrú, tratando de mantener al grupo junto. No importaba que le digan, él seguiría a Aerim, por tener las respuestas a lo que estaba pasando, todo era demasiado raro como para dejarlo al azar.

Sin pensarlo mucho comenzó a seguir a Aerim, que se impacientaba a caminar, mirando hacia atrás de vez en cuando, para ver si alguien lo seguía, ayudándose con su pequeña vara. Ferrú, cargando al liviano Neithan en su espalda, iba caminando mientas pensaba en lo que había pasado ¿Como habían llegado hasta ese horrendo lugar? ¿Qué o quien era la bola parlante que se les apareció? ¿Serían invencibles esas armaduras o el punto azul vendría a ser un punto débil? ¿Aerim nos está ocultando algo? Tenía demasiadas preguntas y ninguna respuesta, respuestas que solo Aerim conocía y por ahora no había revelado.

"-Espero no estar comentiendo un grave error" pensó el enano.
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Re: Más allá de esta realidad - Capítulo 2. El Rescate

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