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Una noche agitada (Rol Solitario)

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Una noche agitada (Rol Solitario)

Mensaje por Katriel Huxar el Lun Dic 17, 2012 12:09 am

OFF-ROL: Esta historia es la continuación del Hijra.

Las manos de Katriel estaban llenas de espuma. De una rara y verde espuma. El jabón mágico con el que frenéticamente frotaba contra sus manos generaba una gran cantidad de ella. No necesitaba ninguna cantidad de agua para crearla, ni humedecía las manos; únicamente las desinfectaba y las dejaba lo más suave posible. Sin embargo, podía dejar lastimaduras. Pues aunque en tanto forma pareciera un jabón, era en realidad una fría y áspera piedra verde.

Katriel sacudió sus manos con ganas para sacársela de encima, dejando algunos restos sobre el frío pasto por aquí y otros por allá. Luego se limpió en sus pantalones lo poco que quedó de la verdosa espuma e inmediatamente se dispuso a ponerse sus guantes de cuero. Ya no estaba tan nervioso como hace unos momentos.

El rojo y caprichoso sol aún se hacía ver en el horizonte, pero el peso de la noche y la influencia de las tres lunas hacía que tuviera miedo y se escondiera, dejando paso a la oscuridad. Soplaba un poco de viento, haciendo que las ramas del extraño árbol gris de hojas rosas bailaran lentamente al son de alguna música inaudible. Katriel acababa de despertarse de una extraña pesadilla y poco a poco los detalles de ese mal sueño se iban desvaneciendo de su memoria, aunque lo más probable era que estuvieran rezagándose en lo más recóndito de su ser para perseguirlo más tarde en algún otro sueño.

El grito del Engendro aún hacía eco en sus oídos. Durante el sueño fue tan vívido como durante la mañana de ese mismo día y eso lo atormentaba. Las fauces de un tiburón y la garra felina de un león pasaron fugazmente por su mente, haciendo que se estremeciera una vez más. Trató de incorporarse pero no notó que sus piernas temblaban y se rehusaban a obedecer sus órdenes. Katriel respiró profundamente y luego exhaló casi con violencia, en un vano último intento por calmarse. Miró hacia arriba y lo que vio confirmó que realmente estaba sentado bajo un extraño árbol.

Si bien al atardecer, mientras caminaba por la carretera que llevaba hacia el pueblo de Westfell, notó (y era imposible no darse cuenta) de que este árbol se diferenciaba del resto por medir un poco más de 15 metros, por ser de un gris muy claro y tener hojas rosas. Ahora se sumaba el hecho de que brillaba en la oscuridad.

El árbol irradiaba una luz blanquecina que se extendía por unos cuantos metros, haciendo que cualquiera que estuviera a kilómetros de distancia de éste lo pudiera ver sin problemas durante la noche. Mientras Katriel miraba hacia arriba podía ver, entre las ramas y las hojas, una estrella azul que titilaba débilmente. Eso terminó de calmarlo casi por completo.

Ahora estaba realmente intrigado, extrañado, pero fascinado por este árbol. Durante los casi 30 años que estuvo por estos bosque jamás vio algo así. Nunca estuvo frente a un árbol que brillaba bajo las lunas roja, azul y blanca. Se preguntó la razón por la cual brillaba, si era el tronco, las hojas o la estructura entera. En este momento sí le respondieron las piernas y consiguió incorporarse casi sin problemas. Casi, porque sintió una pequeña molestia en su espalda. No supo si era porque se quedó dormido en una mala posición o porque el tronco del árbol se endureció como una roca.

Se sacó el guante de la mano izquierda y estiró ese mismo brazo hacia una de las ramas y con casi ningún esfuerzo arrancó unas cuantas hojas. Katriel por lo general sentía asco al tocar cosas sin llevar puestos sus guantes, pero su curiosidad pudo más que su repulsión. Las hojas parecían emitir un leve latido en sus manos, como si tuvieran vida propia. Cerró el puño y sintió como lentamente el calor se hacía sentir en su mano.

Hojas en mano, comenzó a caminar hacia donde estaba la carretera, quería ver si las hojas brillaban por cuenta propia. Se apartó unos 20 metros del árbol y se sumió en una relativa oscuridad, la suficiente para comprobar que tenía razón. Su rostro dibujó una pequeña sonrisa. – Los misterios de la naturaleza… - Susurró. – Increíble…-

Volvió a los pies del árbol para guardar dentro de su mochila las hojas que había arrancado y volvió a quitar de las ramas otras tantas. Pensó que una vez que estuviera en el pueblo podría conseguir algún recipiente o bolsa que le permitiera aumentar la intensidad de esa luz blanquecina para transformarla en objeto que iluminara mejor que una antorcha. Pero claro, habría que ver si la luz no se extinguía.

También estaba la posibilidad de arrancar un pedazo de la corteza del árbol o simplemente bajarlo a hachazos y llevarse un pedazo, pero estaba demasiado cansado para empezar a talar y no tenía ganas de arrancar un trozo de corteza en ese mismo momento. Si las hojas no funcionaban podría volver en otro momento.

A lo lejos se podía ver el pueblo de Westfell y las pequeñas motas naranjas que eran indicio de alguna que otra antorcha que iluminaba los caminos. Katriel comenzó a preparar sus cosas para ponerse en marcha. Ya era tarde y necesitaba buscar algún lugar donde pasar la noche. No conocía muy bien el pueblo, era la cuarta vez que iba hacia allí y las primeras dos veces sólo fue para buscar a su padre en la taberna.

Dejando atrás al resplandeciente árbol gris, a su horrible pesadilla y a su destrozada villa, Katriel se puso en marcha. Cada paso que daba en la tosca carretera hacía un minúsculo ruido en el silencio de la noche.

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OFF-ROL

Objetos obtenidos hasta el momento:

  • 24 hojas rosadas que brillan en la oscuridad. Emiten una luz blanca en un radio de un metro. Cuantas más hojas, mayor es el radio. Como están dentro de la mochila (esta es de doble cuero y evidentemente opaca), fuera de esta no se ve ninguna señal de luz.
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Re: Una noche agitada (Rol Solitario)

Mensaje por Katriel Huxar el Miér Dic 19, 2012 4:00 am

No lejos de Katriel, un solitario grillo se hacía oír. Se encontraba frotando su ala contra su cuerpo, produciendo el típico ruido molesto de los de su especie. Con un largo y lastimero canto intentaba atraer hembras, pero ninguna le respondía, seguramente ya estarían copulando con algún otro macho. Sin embargo, al grillo no le importaba. Tarde o temprano tendría su momento de gloria.

Las lunas brillaban con ganas esta noche, a pesar de que no hubiera ninguna llena. Se encontraban todas en un cuarto creciente y eso permitía que la bóveda celeste (ahora negra) mostrara un sinfín de constelaciones. Si Katriel mirara hacia arriba como lo hizo antes bajo el árbol, podría maravillarse; pero estaba mirando al suelo mientras pateaba pequeñas piedras.

No, no seguía preocupado por la pesadilla. Sus pensamientos trataban de qué podría ser lo siguiente que haga. El no conocer paradero de sus padres adoptivos le carcomía la cabeza. Ya se había planteado antes el hecho de adentrarse al bosque y buscarlos allí. Otro lugar no se le ocurría, pues los Engendros salieron de y entraron al bosque. Pero, ¿que haría si se encontraba nuevamente con un Engendro?

Si efectivamente sus padres eran rehenes de los Engendros tendría que “luchar” contra ellos. Esto le causo gracia y pena a la vez. ¿Un simple leñador, un mero campesino intentando hacer daño a unas bestias anormales? Ni en sueños. Muerto no les serviría a sus padres.

La otra opción era ir al pueblo y pedir ayuda. Esto ya lo había pensado, pero no estaba de más planteárselo de nuevo. Considerando que la zona norte del Bosque de Physis siempre fue relativamente segura hasta esa mañana, estaba muy seguro que si irrumpía en las casas de los habitantes de Westfell, que prácticamente estaban durmiendo en estos momentos, nadie le creería o entrarían en pánico, trayendo más problemas que soluciones.

Resignado, volvió a patear una piedra que venía hostigando desde hace rato. Levantó la vista y notó que estaba menos de cien metros de Westfell. Ya podía ver unas cuantas casas iluminadas por las antorchas colgadas en las exterior. Todas estaban fabricadas con ladrillos, no como su casa de madera. Sus puertas y ventanas estaban hechas de una pobre madera marrón oscura. La madera que él conseguía en el bosque era de mucha mayor calidad que esta, pero adquirirla costaba mucho.

Es por eso que el pueblo de Westfell no se dedica a la tala de árboles. Sus habitantes no fueron criados como los niños del campamento, no tenían la suficiente fuerza ni para hacerle un rasguño a los árboles de Physis, los cuales eran un tan duros que una mente inculta diría que se trata de mithril. Sin embargo, con la adecuada disciplina y constancia, cualquier hombre fuerte puede bajarlos de unos cuantos hachazos.

Pasando un cartel que daba la bienvenida al pueblo, Katriel comenzó a escuchar una débil pero pegadiza música. Sonaba como la melodía de un laúd y provenía de la taberna “El Ojo Verde” en la que estuvo esa misma mañana. ¿Seguirían todavía de juerga las mismas personas? Katriel estaría a punto de averiguarlo, pues hacia allí se encaminaba en busca de un plato de comida y una habitación para pasar la noche.
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Re: Una noche agitada (Rol Solitario)

Mensaje por Katriel Huxar el Miér Dic 26, 2012 12:55 am

Westfell se haya cerca del Río Physis y bien pegado al bosque del mismo nombre. Es un pueblo que no pasa de ciento cincuenta y pico de habitantes y unos 40 edificios. Es relativamente nuevo, se fundó hace cincuenta años por lo que todavía hay personas, ancianas ya, que recuerdan cómo vinieron de las más remotas partes de Noreth para colonizar ese trozo de tierra.

Casi todos los edificios están construidos con toscos ladrillos o piedras calizas y ninguno está pintado, haciendo que el pueblo tenga una vista poco agradable. Todos sus edificios están dispuestos alrededor de una gran torre de guardia. Junto a ella se encuentra la plaza central, donde algunos comerciantes pregonan día a día para poder vender sus productos.

Westfell no se dedica a la tala de árboles a pesar de tener justo al lado el Bosque de Physis puesto que no fue fundada con ese propósito. Funciona como un puesto de recaudación de impuestos donde todas las caravanas de comerciantes provenientes de Efrinder o Ehorinder que cruzan el río Physis para dirigirse a Agrannur deben pagar peaje.

Por otro lado, Westfell es conocido en la Confederación de Görsis por poseer un gran mercado de pieles exóticas provenientes de la caza de bestias en el Bosque de Physis. También porque es hogar de un viejo y famoso mago, Taedry el Vago. Este abandonó sus días de aventuras a cambio de una tranquila tienda cerca del centro del pueblo donde vende sus conocimientos y pergaminos mágicos.

Westfell es parte de la Confederación de Görsis, una alianza entre varios pueblos y ciudades del norte del Bosque de Physis que ocupan tierras cercanas al Golfo de Görsis. Nadie sabe quién fue el “sabio” o el gracioso que le puso el nombre de Görsis a la alianza, porque combinar Görth con Physis no es muy original que digamos.

La Confederación de Görsis existe para asegurar el orden y progreso de pueblos y ciudades autónomas. Cada uno de los integrantes se hace cargo de sí mismo, pero en caso de problemas económicos o militares, todos están llamados a cooperar. En estos últimos tiempos la necesidad de cooperación se acentuó debido a la aparición de bandidos. Aunque Westfell no esté afectada directamente por estos villanos, fue llamada varias veces para ayudar a sus vecinos.

Los integrantes de la alianza son: los pueblos de Thenthar, Westfell y Ursandor; las ciudades de Aquentona, Euphium y Osul; y, por último, la ciudadela de Agrannur.

Spoiler:

Thenthar se dedica profundamente a la tala de árboles y la agricultura, pero no se dedica a comercializar sus productos salvo que sea estrictamente necesario. No cuenta con una gran fuerza militar; unos 15 milicianos es todo lo que tiene.

Westfell, como ya se dijo, se dedica a recaudar impuestos y vender pieles exóticas. Funciona como puesto de vigilancia del río y el bosque gracias a su gran torre de guardia. Unos 45 hombres son su fuerza militar.

Ursandor es un pacífico pueblo pesquero que se dedica únicamente a eso. El resto de los recursos de primera necesidad los adquiere comprándolos de las caravanas que pasan por Westfell. Su guardia está compuesta por unos 60 hombres.

La ciudad de Aquentona ocupa una pequeña extensión de los Llanos de Aux junto al Golfo de Görth y es realmente una acumulación de bellezas arquitectónicas. Los elfos que la pueblan se dedican a la magia y su fuerza militar es de más de 100 guerreros y magos.

Euphium es otra ciudad portuaria que se dedica a la pesca y la agricultura. También posee varios gremios de artesanos muy respetados en la zona. Sus más de 150 soldados le asegura que sus aspiraciones expansionistas no van a ser interferidas por un tiempo.

Osul es la ciudad que comercializa madera por todo el territorio de la Confederación. De allí salió Gwudoc Huxar en busca de territorios donde la competencia no fuera tan hostil. Unos 200 hombres protegen su soberanía.

Por último, está la gran ciudadela de Agrannur, la aparente capital de la Confederación, aunque mejor sería llamarla el lugar de encuentro de los líderes de quienes integran la alianza. Se trata de una gran ciudad pesquera, agricultora, repleta de artesanos y artistas que se encuentra alrededor de la aparentemente impenetrable fortaleza del auto-coronado Rey de Agrannur. Su fuerza militar se halla entre los 300 y 400 hombres.
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Re: Una noche agitada (Rol Solitario)

Mensaje por Katriel Huxar el Vie Dic 28, 2012 12:19 am

La taberna que se encuentra frente a Katriel es una gran estructura hecha casi enteramente con piedra caliza, el resto de los detalles como el tejado y las ventanas están pintadas de un color verde oscuro. Prácticamente era el único edificio bonito de todo Westfell. Se trataba básicamente de un edificio con dos pisos, uno más pequeño que el anterior nivel, haciendo que la taberna parezca una pequeña pirámide. Por encima de la única puerta que da a su interior, hay un gran cartel de madera con un toscamente dibujado ojo verde.

De unos 15 y 20 mts. de largo y ancho, y otros 5 mts de altura, la planta baja de la taberna “Ojo Verde” era básicamente eso, una taberna. Allí se servía únicamente (aparte de algunos platos especiales de comida) una bebida hecha por el mismo dueño, el enano Elaric Redbeer, quien la deja añejar por 2 años. Se dice que esta cerveza, la “gran” Cerveza Verde, está hecha a base avena, cebada, trigo, centeno, gruit (plantas secas molidas) y mechones de la sucia barba roja de Elaric. Pero claro, es sólo un mito.

El primer piso funciona como un albergue. Las escaleras que comunican la planta baja con las habitaciones llevan a un largo pasillo de 10 metros que lleva a 4 habitaciones, dos a ambos lados. Cada una de ellas mide alrededor de 4 x 6 mts. y el techo se encuentra a otros 3 del suelo. Están equipadas con un ropero, un baúl con una única llave y una cama bastante incómoda. Siempre están vacías, no sólo porque Elaric pide mucho por ellas, sino porque los viajeros que pasan por el pueblo no tienen necesidad de pedirlas ya que duermen junto a sus caravanas.

El segundo y último piso, de unos 5 x 7 x 3 mts, funciona supuestamente como un almacén, Elaric accede a ella mediante una trampilla que hay en el techo del 1er piso. Nadie sabe muy bien que hay allí, porque es demasiado pequeño y recibe mucho calor del sol como para guardar el vino allí. Por esa razón, todos sospechan que hay algún sótano en el que el rojo enano guarda su mercadería. Todos los clientes borrachos que pasan sus días en la taberna buscan efusivamente la trampilla que lleva a ese sótano.

Katriel se acercó a unas de las ventanas para ver mejor el interior de la taberna. La música proveniente de un laúd se hacía cada vez más fuerte a medida que se acercaba. Parecía que el instrumento estaba potenciado mágicamente, pues de otra manera no podía emitir sonidos tan fuertes.

Cuando intentó mirar por la ventana sólo pudo ver que estaba empañado. Fue en ese momento que Katriel se percató de que donde estaba hacía frío, mucho frío. Con lo ocupada que estuvo su mente en estas últimas horas no notó que tiritaba. Comenzó a frotarse con sus manos los brazos mientras daba patadas al suelo para entrar en calor.

Se apuró y se dirigió hacia la puerta que tenía a un par de metros. Pasó por al lado de un pergamino clavado a la pared sin detenerse a ver que era. Se trataba de un comunicado que todos los integrantes de la confederación deben colgar en todos sus edificios públicos. Dice lo siguiente:


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Re: Una noche agitada (Rol Solitario)

Mensaje por Katriel Huxar el Lun Dic 31, 2012 9:22 pm

La ancha puerta chirrió al abrirse y a través de ella escapó una fuerte corriente de aire caliente que hizo sentir a gusto a Katriel por unos instantes. Pero éste no tuvo mucho tiempo para disfrutarlo ya que a sus espaldas el frío se hacía notar mucho. Una vez dentro, la puerta se cerró fuertemente provocando un gran estruendo. Pero ninguna de las personas que estaba allí dentro interrumpieron sus asuntos. Nadie prestó le atención a ello. El fuerte sonido proveniente del laúd tapa prácticamente cualquier otro sonido salvo, tal vez, alguna que otra estridente y molesta carcajada. Sin embargo, por motivos que Katriel desconoce, la gente puede conversar normalmente.

El ambiente de la taberna no es de fiesta o de juerga; sin embargo, es agradable y acogedor, cosa que Katriel agradeció, pues es la primera vez que se siente a gusto luego de todo lo que pasó durante el día. Muchísimas velas iluminan el lugar, creando luces y sombras de un tono anaranjado. La taberna está repleta de mesas de todo tipo de formas y madera: desde cuadradas hasta octogonales, de pino o de roble.

A la derecha de Katriel, un grupo de hombres charla tranquilamente mientras comen y beben. Entre ellos hay un serio elfo con caras de pocos amigos que observa de tanto en tanto a los gritones enanos que beben en una mesa contigua y les lanza una fría y amenazante mirada.

A su izquierda, muchos bebedores (no todos) roncan apoyados en las mesas o se encuentran derrumbados en sus sillas comenzando el lento desplazamiento hacia el suelo que los acabaría despertando, o tal vez no. Estas mesas están ubicadas alrededor de un pequeño escenario donde el bardo narra la batalla de un aguerrido hombre contra un sanguinario vampiro.

Frente a Katriel, dejando de lado el hecho de que hay muchas más mesas con hombres borrachos o atiborrados de comida que acarician sus barrigas y desajustan sus cinturones, a unos cuantos metros se encuentra la barra donde Elaric Redbeer atiende a sus clientes. Allí hay unos seis taburetes, de los cuales 4 están ocupados. El pelirrojo enano charla animadamente con los comensales mientras limpia unas cuantas jarras. Detrás de él, hay una puerta de madera que, a juzgar por el delicioso aroma que sale de ella, podría dirigirse a la cocina.

Mientras Katriel empieza a acercarse a la barra, una de las dos dependientas del lugar, una hermosa joven de ondulada cabellera castaña, que lleva jarras de cerveza en sus manos, pasa a su costado a la vez que lo mira con ojos libidinosos. Katriel sólo supo responder con una torpe sonrisa, pues no está acostumbrado a tratar con mujeres. Todas las jóvenes de su campamento se la pasaban el día entero encerradas en sus casas. Salvo, claro, durante los días festivos. Pero aún así no había muchas chances de interactuar con ellas.

A mitad de camino, mientras esquivaba personas y mesas, Katriel se puso a mirar a los presentes para ver si reconocía alguno. Un pálido hombre de ojos entornados sentado en una esquina, , que resoplaba lentamente mientras soñaba vaya uno a saber qué, le resultó conocido pero dudaba que fuera alguno de los que le insultaron en la mañana.

Una vez en la barra, el joven elfo se sentó en un incómodo taburete en el extremo derecho. Allí pudo ver a su izquierda, a un asiento de distancia, a un hombre que seguramente era un agricultor. Vestía unas ropas de lino grises y un sombrero de paja. Se encontraba bebiendo tranquila y lentamente su jarra de Cerveza Verde mientras sus ojos miraban hacia la nada, absorto en sus propios pensamientos. Katriel lo observó durante unos segundos hasta que Elaric se percató de que tenía un nuevo cliente. El tabernero se acercó al elfo, colocó su trapo en uno de sus hombros y apoyó sus manos en la barra. Elaric mostró una amplia sonrisa que no se terminaba de ver, porque su tupida barba la ocultaba.
- Buenas noches Katriel. ¿Otra vez por aquí? ¿Que deseas?

El bardo viste una larga túnica amarilla con un abrigo de pieles encima. Aunque hace calor en la taberna, no muestra signo alguno de transpiración en su rostro. Se trata de un maduro y alegre elfo, de piel tersa, que toca su laúd sentado en un taburete. De tanto en tanto mira a su público para ver sus rostros, para ver si realmente disfrutan o no de su música.

Cuando Katriel se sentó en la barra, el bardo acabó su canción y esperó los aplausos. Lo único que recibió fueron los gritos de los borrachos enanos del fondo: - ¡¡Ehh bardo!! ¡¡Toca la canción de la mozuela!! ¡¡La de la mozuela!! - El bardo inhaló profundamente aire y lanzó un fuerte y lastimero suspiro mezclado con la frustración de un gruñido. Ya era la quinta vez que le pedían esa canción y realmente ya estaba harto, pero debía hacerlo pues por algo Elaric le pagaba.

El bardo se enderezó, colocó su laúd y sus manos en la posición correcta y comenzó a cantar la historia de una bella mozuela... de una puta y hermosa mozuela...
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Re: Una noche agitada (Rol Solitario)

Mensaje por Katriel Huxar el Sáb Ene 12, 2013 2:16 am

Elaric Redbeer miraba fijamente a los ojos de Katriel. Este último dudó por unos momentos qué responder. - ¿Sabes mi nombre? ¿Cómo es que me conoces? - El joven elfo tomó una postura desconfiada. - ¡Pues claro que te conozco! ¿Acaso esta mañana no te estuvieron insultando? Ja ja ja ja - El diafragma del enano se contorsionaba de extraña manera cada vez que reía. Katriel se afrentó, bajó la cabeza y no pronunció una sola palabra. La pasó realmente mal esa mañana, y aquel enano no lo sabía.

Elaric detuvo su risa por un momento y vió el error que cometió. - Uhmm… Hey… Disculpa, no quería ponerte así. Era tan sólo una broma… Una muy mala... - Las cejas del pelirrojo enano se torcieron hasta que dieron signos de que realmente estaba compungido. - De acuerdo, empecemos de cero... Mi nombre es Elaric, Katriel. ¿Cómo te encuentras? - El enano extendió su mano en amistosa señal hacia Katriel. Este levantó su cabeza y con una sonrisa medio fingida le respondió el saludo. Las manos se estrecharon fuertemente.

- Con sed y hambre Elaric… ¿Es verdad que sólo me conoces por eso? ¿Por los insultos? - Elaric se puso serio mientras buscaba una jarra donde servir su preciada cerveza casera. - En realidad… Es una historia un poco larga. ¿Te acuerdas las veces en las que tuviste que venir a buscar a tu padre por su borrachera? - Katriel entornó un poco sus ojos tratando de recordar.

Las dos veces fueron exactamente iguales. Alguien llegaba al campamento maderero muy entrada la noche dando gritos, llamando a Adraorien para que vaya a buscar a su esposo y ella mandando a Katriel a buscarlo. Eso fue lo que pasó en esas dos únicas noches. Pero el problema venía arrastrándose de antes. Ella pasaba despierta todas las noches en las que su marido iba al pueblo. Porque sabía que tarde o temprano Blaeddyn se pondría borracho y no podría volver “apropiadamente” a su hogar. Una vez que Katriel llegó a sus vidas, Blaeddyn dejó de ir a la taberna, ahora tenía un niño al que criar. Pero Katriel empezó a crecer hasta el punto de que se convirtió en un adulto. En ese entonces, Blaeddyn volvió a la bebida.

Katriel se percató de que tenía un vacío en la memoria. No logró recordar los momentos en que encontraba a su padre en este lugar ni mucho menos cuando volvían a su hogar. ¿Habrá suprimido esos malos recuerdos? - Sí Elaric, algo recuerdo de aquello. ¿Qué tiene que ver con que sepas quién soy? ¿Te lo dijo mi padre? Él nunca me habló de ti. - Elaric dejó una gran jarra llena de una cerveza que hacía honor a su nombre. Una cerveza con una verdosa espuma. Dejó junto a ella un pequeño vaso. - ¡No, que va! Tu padre casi nunca me dirige la palabra, y cuando lo hace, es sólo para pedir cerveza. No, no, nada que ver. Pero entiende una cosa, tu padre tiene algo que ver. De hecho, tu nombre representa la antítesis de tu padre. Eres todo lo que él no es. -

Katriel cogió la jarra con su mano derecha y se sirvió algo de cerveza en el vaso que sostenía con su mano izquierda. Algo le decía que aquel enano no estaba del todo equivocado. ¡Pero por todos los dioses! ¿Por qué no lograba recordar nada sobre su padre? - ¿Y cómo es que sabes todo eso? - - Como te dije antes, es una larga historia. Te la voy a contar, de eso seguro. Pero antes… ¿Qué te gustaría comer? - El enano sonreía. - ¿Qué me puedes ofrecer? -

Elaric se acarició la barba mientras pensaba. - Creo que lo más aceptable que te puedo dar es un trozo de carne de venado con unas verduras. Sinceramente, eso es lo único que el cocinero hace bien. Ja ja ja - -Está bien, quiero eso. - Le dijo el joven elfo al enano de extraño diafragma. Elaric dio un salto desde la plataforma que le ayudaba a ponerse a la altura de sus humanos clientes y se dirigió a la cocina silbando una horrible melodía.
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Re: Una noche agitada (Rol Solitario)

Mensaje por Katriel Huxar el Lun Ene 14, 2013 3:13 am

El bardo continuaba con su erótica canción y los ruidosos enanos del fondo cantaban junto a él mientras que el elfo de la mesa contigua se tapaba sus oídos y los miraba horriblemente. Katriel miró su vaso con Cerveza Verde. No podía saber tan mal como lo pintan. Acercó sus labios al borde del vaso y sintió la bebida fría, así es cómo se supone que debía ser. Un profundo trago pasó por su garganta.

Sabía realmente mal, o al menos para él era así. Su rostro mostró una mueca de disgusto. Le podría pedir a Elaric que le sirviera otra cosa pero este seguramente se lo tomaría como un insulto. No le quedaría otra que seguir bebiendo. Katriel miró su vaso con asco en la cara.

Elaric volvió con un plato con comida en una mano y con cubiertos en el otro. El aroma que expedía la carne asada era realmente exquisito. El enano subió con algo de dificultad unos escalones para ponerse a la altura del elfo y dejó el plato al frente de este y los cubiertos de madera a un costado de él. Katriel los tomó rápidamente y comenzó a comer como nunca lo había hecho. Nunca había pasado hambre durante todo un día.

- ¡Epa! Parece que alguien tiene hambre. Je je je En fin, me gustaría mucho que me prestaras atención. Lo que te voy a contar a continuación no es algo que uno escucha todos los días y podría llegar a impactarte en gran manera, ¿Estás listo? - Katriel asintió con la boca llena. - De acuerdo. Todo comienza una calurosa noche, hace unos 40 años diría yo, en este mismo pueblo luego de 10 años de que se haya fundado… -



Nota del autor: Yo, Katriel Huxar, debo decir que este viejo enano habla demasiado. Pero demasiado, hasta el hartazgo. Y no sólo eso, sino que adornó hasta lo imposible la historia con muchos datos falsos. ¿Impactarme? Pff, si claro. En fin, a continuación les voy a dar un grandísimo resumen de lo que me contó Elaric. Cabe destacar que hay muchas cosas que no recuerdo. La Cerveza Verde me afectó en gran medida. No, no me emborraché, el problema fueron las náuseas. Pero… Ahora que lo pienso… Creo que las náuseas no fueron por la bebida, sino a causa del mismo enano, porque la mala sensación se me fue rápidamente cuando Redbeer dejó de hablarme… Extraño, ¿no?…



“Elaric tenía unos 130 años, hecho todo un joven vivaracho, vivaz, jovial y demás características propias de un buen jovenzuelo. Tenía un solo defecto: era un ladrón. Vivía día a día con los guardias pisándole los talones, con poca comida y sin ningún lugar donde dormir por las noches. Uno se preguntará por qué el enano era un ladrón cuando podía destacar en otras áreas como en la herrería, como guerrero o incluso como mago rúnico.

Pocos conocen el pasado de Elaric. Para hacer su historia corta, sus padres lo abandonaron al nacer por ser un hijo no deseado. Cabe decir que no había método anticonceptivo accesible y su madre tuvo que dar a luz para luego dejarlo en las calles. Elaric recibió ese nombre por un humano que lo “adoptó” al escuchar su llanto en algún recóndito callejón de una ciudad. Aquel hombre era un ladrón y le enseño a su “hijo” el oficio.

Volviendo al tema, Elaric había escuchado que hace relativamente pocos años habían fundado un pueblo en la zona en la que unos años más tarde se convertiría en la Confederación de Görsis. Supuso que la mayoría de los colonos/habitantes serían acaudalados burgueses y efectivamente tuvo razón. Resultó ser el único ladrón de Westfell por un par de años y se forró de kulls hasta el hartazgo.

Pero todo lo que sube tiende a caer. Un día los guardias lo atraparon infraganti y, luego de un “juicio”, lo condenaron a muerte. El día de su ejecución fue frente a todo el pueblo y, apesadumbrado, miró la cara de todas las personas que lo abucheaban. Todas lo hacían menos una joven. Una mujer de dulce rostro, de castaño pelo ensortijado con unos ojos color esmeralda que aparentaba unos 17 años. Se trataba de una humana, claro, pero a pesar de las diferencias raciales, Elaric se enamoró de ella. Era Adraorien, la madre adoptiva de Katriel.
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Re: Una noche agitada (Rol Solitario)

Mensaje por Katriel Huxar el Dom Ene 20, 2013 5:44 pm

Resulta que por aquella época les estaba permitido a las familias importantes de gran fama y dinero comprar personas y volverlos sus esclavos. Luego de convencer a su padre, Adraorien compró a Elaric. Durante todo el tiempo que estuvo bajo su control, Adraorien no trató al enano como su esclavo, sino como su mejor amigo. Su padre tuvo que aceptar a regañadientes ese trato, pues sentía que había desperdiciado su dinero. Por otro lado, Elaric iba conociendo a la joven cada día más y su amor por ella crecía a cada palabra que ella le dirigía.

Durante unos tres largos años, Adraorien logró sacar del pozo emocional y laboral al pelirrojo enano, lo convirtió en hombre hecho y derecho. El día en que ella le devolvió la libertad, Elaric le propuso matrimonio. Grande fue su tristeza al enterarse de la única cosa que no sabía de ella: su corazón le pertenecía a otro hombre. A Blaeddyn para ser específicos.

Por ese entonces, Blaeddyn era un joven de la misma edad que Adraorien, un joven poco comprometido emocionalmente con las personas, mujeriego, las noches las pasaba borracho, y con pocas ganas de trabajar. Pero en aquel entonces estaba empezando a hacerse la idea de que tendría que ocuparse del negocio familiar ya que su padre había enfermado gravemente. En un intento desesperado para evadir esa responsabilidad, comenzó a acercarse al círculo de personas íntimas de Adraorien, su prima lejana, para luego seducirla y más tarde casarse con ella. Pues claro, con todo el dinero que ella tenía no le haría falta trabajar nunca. Y el padre de ella lo consentía.

Resulta que, como ya se dijo, Elaric se puso muy triste, pero ya no era el viejo Elaric, había cambiado. Su viejo “yo” se hubiera suicidado por tanta tristeza, pero el nuevo estaba decidido a seguir adelante. ¿Quien sabe?, a lo mejor Adraorien recapacitaba…

El día de la boda, Elaric fue invitado. No tenía ni la ropa adecuada para ir y los guardias lo tomaron como un vagabundo. Fue necesario que Adraorien saliera a buscarlo porque su padre no lo dejaba entrar. - Espérame a la noche donde siempre. Tengo algo que darte. - Obediente como un perro, Elaric la esperó junto al bosque, en la colina donde se podía ver todo el pueblo. Allí, Adraorien le dio las indicaciones para encontrar un tesoro, lo único que tendría de ella el enano, pues ella ya pertenecía a otra persona.

El tesoro resultó ser toda la herencia que recibiría Adraorien por parte de su padre. Eso explica, tal vez, la razón por la que Blaeddyn tuvo que volcarse de lleno en la empresa de tala de árboles. Junto al dinero, Adraorien le dejó una carta. Entre muchas cursilerías que dejó escritas allí, puso en claro que deseaba que Elaric utilizara la fortuna en hacer realidad su sueño: construir una taberna.

Pasaron los años, cuatro para ser exactos, y entró en las vidas de todos Katriel: el elfo sin familia. Varios días estuvieron discutiendo sobre qué nombre ponerle. Algunas opciones eran Agapardo, Blaeddyn II (Esto debido, tal vez, al complejo de superioridad del padre adoptivo) y Ashirimar. Ninguno le gustaba a Adraorien e incluso daba gritos a su marido cuando este le insistía.

Fue un día que Adraorien visitó la taberna de Elaric, llamada “El Ojo Verde” en clara referencia a la mujer que vió el día de su casi ejecución. Allí se puso a conversar durante todo un día con el enano sobre el pasado, sobre nimiedades, sobre Blaeddyn y sobre Katriel. Fue Elaric quien propuso ese nombre y lo hizo dada la descripción que dio ella sobre el bebé. - Katriel significa "pureza", lo que Blaeddyn no tiene. -


Elaric Redbeer estuvo al menos dos horas contando esa historia, dando muchas vueltas al tema. Katriel estaba algo somnoliento y se sentía raro, no supo si era la bebida o el propio Elaric. -¿Y todo eso para decirme que fuiste tú quién me puso el nombre? - - Pfff... ¡No! Aunque, admítelo, fue una buena historia. - El enano sonreía mientras dejaba la última jarra limpia en su lugar en la estantería. - Somos muy parecidos. Tu y yo. A ambos nos abandonaron cuando eramos unos bebés. Ambos no tenemos prejuicios, por mi parte con los elfos y tú con los enanos. Ambos somos laburadores. Y ambos somos fuerrrrtes como un gigante. - Elaric levantó sus brazos y enseñó sus grandes músculos.

La taberna ya estaba vaciándose, sólo quedaban el bardo y los borrachos enanos del fondo cantándole una dulce serenata al retrato de una humana colgado en una pared. Todos ellos movían sus jarras de cerveza al son de la música. De tanto en tanto, el líquido caía al suelo agrandando los charcos de cerveza. Las dependientas bufaban sentadas en una esquina, ya no tenían ganas de limpiar nada.

- Mira que lo mío fue algo así como una predicción - Dijo Elaric. - ¿Por qué lo dices? - Se extraño el elfo. - Pues tu nombre te vino bastante bien. Significa "El que es puro" o directamente "pureza". Fíjate, tu piel es de un rosa muy pálido... Te dicen "El Pulcro" o "Pulcrín"... Odias ensuciarte... Son demasiadas cosas como para que sea casualidad... - Katriel asintió, ya estaba sintiendo que el sueño lo estaba por vencer. - Me parece que tienes razón... - Elaric suspiró. -Ya que estábamos hablando de tus padres... ¿Cómo se encuentran ellos? ¡Durmiendo supongo! Ja ja ja - El diafragma del enano de contorsionaba extrañamente y el pálido rostro de Katriel se volvió más blanco aún.
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Re: Una noche agitada (Rol Solitario)

Mensaje por Katriel Huxar el Dom Ene 27, 2013 3:23 am

- Ehhmmm... Para serte sincero, no sé. No los veo desde la mañana. - Katriel hacía golpecitos con sus dedos en la barra.
- ¿Y que hay con lo que gritabas en la mañana? Pedías a los gritos ayuda porque tu padre se hirió, ¿no es así? -
- Si... Ehmm.. Sufrió un corte mientras cortaba leña. -
-Pfff, no me extraña. Con lo despistado que es... ¿Y qué estuviste haciendo desde entonces? -
- Pues estuve durmiendo. - - ¿Durmiendo? ¿Desde el mediodía hasta que llegaste aquí? - Dijo Elaric algo extrañado .
- Aunque suene raro, sí. Supongo que habré estado muy cansado... -
- Mmmh... Volviendo al tema... Supongo que habrán curado a tu padre. Sino, ¿de qué otra manera lo hicieron? Tengo entendido que ustedes quedaron sin provisiones médicas. -
- ¿Y cómo sabes eso? - - Pues La Guardia de la Torre no permitió el paso a la caravana que las transportaba. Desde la mañana que están aquí, en Westfell. -
-¿En serio? Eso explicaría muchas cosas. -
- Así es. De hecho, me enteré porque el dueño de la caravana y algunos de sus obreros estuvieron todo el día aquí. Ahora están durmiendo en el piso de arriba, pero durante la mañana estuvieron bebiendo aquí. Creo que fueron ellos quienes te insultaron. -
- ¿Y por qué la guardia los retuvo aquí? ¡Deberían haber ido al campamento! -
- Calma, calma. Deberían haberlo hecho, pero el Capitán Kauros dio órdenes de que todo lo que entre al pueblo no salga. Ni siquiera los propios habitantes. Si te preguntas por qué, no lo sé. Lo que sí puedo decirte es que Kauros está algo raro luego de que volvió de Thenthar. -

Thenthar es un pueblo que queda cruzando el río que vigila Westfell, un pueblo fundado hace un par de años que crece rápidamente a pesar de que el comercio no sea su fuerte debido a su autosuficiencia. Se encuentra junto al bosque de Physis al igual que Westfell y funciona como una ciudad de paso, no hay nada realmente interesante allí, salvo por su gran posada, capaz de albergar 50 personas (prácticamente todo el pueblo).

- ¿Fue a Thenthar? ¿A qué? -
- Al parecer el alto mando de la Confederación le dio órdenes de enviar todas sus tropas allí porque unos importunos bandidos estaban haciendo de las suyas. Algo muy raro, porque por en los Llanos de Aux los únicos bandidos que hay están cerca de Aquentona. Pero claro, podrían haber aumentado en número y haberse extendido por los llanos. -
- ¿Y qué pasó? ¿Al final había bandidos? -
- No lo sé Katriel. Lo único que sé es que de los 40 hombres, incluido el Capitán, que se fueron hace dos semanas a Thenthar, sólo volvieron cinco ayer por la noche. El resto a lo mejor se quedó allí, pero no entiendo por qué volvieron únicamente cinco. Y me llama aún más la atención de que hayan vuelto tan rápido. Es un viaje de casi dos semanas. A menos que hayan decido volver a mitad de viaje. Pero igual eso me resulta muy extraño... - Tanto el enano como el elfo callaron. De fondo sólo se oía al bardo y los enanos. Las dependientas cantaban en voz baja, como si quisieran que Elaric no las apercibiera por hacerlo.

Katriel, a pesar del sueño, se dio cuenta rápidamente que tendría que ir con La Guardia de la Torre para pedirles ayuda, para poder encontrar a sus padres, y ver qué medidas tomarían ellos acerca del ataque de los engendros a su campamento. ¿Cómo no se le ocurrió antes? Bueno, tampoco era que lo sabía, en realidad nunca supo que había una guardia profesional en ese pueblo. Maldijo en voz baja al aislacionismo de su campamento.

- Elaric, disculpa que sea tan brusco, pero me he dado cuenta que debo hacer algo. -
-¿Eh? ¿Tan de pronto? - - Sí, me había olvidado. Es algo urgente, menos mal que lo recordé. -
- Bueno Katriel, si es tan urgente ve deprisa. - - ¿Cuánto te debo por la comida y la bebida? - En ese momento el elfo se percató de que no tenía dinero. ¿Para qué demonios habló?
- ¡Ehh Katriel! ¿Cómo me vas a preguntar eso? Todo corre a cuenta mía, no te preocupes. -
- ¡Gracias! Te debo una. Nos vemos luego. - Katriel le guió un ojo a la vez que sonreía, se levantó de su taburete, dio unos pequeños pasos para despertar sus dormidas nalgas de estar tanto tiempo sentado y se dirigió dando pasos largos hacia la única salida.

- ¡Eh! ¡Espera! Tengo algo que darte. - - ¿Eh? - Elaric saltó de su plataforma y se acercó a un cofre que tenía detrás de la barra. De allí sacó algo que parecía un abrigo de piel, pero era mas bien una capa. Luego Elaric se acercó dando unos raros pasos a Katriel a la vez que extendía sus manos para darle a este la capa.
- Toma Katriel. Este es un regalo que te doy por haberme escuchado durante un buen par de horas. Pertenecía a mi padre adoptivo, que me la dejó cuando lo encerraron en un calabozo. Según él es mágica, pero nunca le vi ningún efecto mágico. Lo que sí, protege bastante del frío. Te viene bien ahora que estamos en invierno, je je. -
-Wow, ¡gracias Elaric! - - De nada mi querido amigo. ¿Sabes? Sé que no tiene nada que ver con el tema, pero... Siempre me asombró ver que te pareces más a un humano que a un elfo. Es raro. A tus treinta y pico de años deberías ser todavía un niñito. Pero pareces todo un adulto. ¿Será porque creciste entre humanos? Nunca lo sabré. -
- Yo tampoco Elaric. - - ¡Si que lo sabrás, tonto! Cuando busques a tus verdaderos padres lo sabrás. O podrías preguntarle al viejo loco ese... ¿Cómo era que se llamaba? - - ¿Edrash? -
- ¡Sí! Ese viejo. Es antrólogo, debería saber ese tipo de cosas. - - Se dice "antropólogo". -
- Sí, como sea. No sé por qué nunca le preguntaste. ¿No te intriga saber? - - No demasiado. Al menos no ahora. No sufro ninguna crisis de identidad, ni tampoco la tuve. -
- Bueno, bueno, bueno, será mejor que te marches ya que estabas tan apurado. Hasta luego Katriel. -
- Adiós Elaric. Gracias de nuevo por todo. Nos vemos luego. - Acto seguido el joven elfo dio media vuelta y salió por la puerta, dejando detrás a un enojado enano que daba órdenes a sus dependientas.

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OFF-ROL

Objetos obtenidos hasta el momento:

  • 24 hojas rosadas que brillan en la oscuridad. Emiten una luz blanca en un radio de un metro. Cuantas más hojas, mayor es el radio. Como están dentro de la mochila (esta es de doble cuero y evidentemente opaca), fuera de esta no se ve ninguna señal de luz.

  • Una capa hecha con piel de lobo. Añade +1 a la resistencia contra el frío. El objeto tiene más magia oculta, pero aún no fue liberada. El portador debe encontrar la manera de liberarla.
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Re: Una noche agitada (Rol Solitario)

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