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Wargos Sangrientos

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Wargos Sangrientos

Mensaje por Yvonne Baynham el Dom Ene 06, 2013 7:55 pm

El sol comenzaba a caer, custodiado por pequeñas nubes blancas, aún más blancas frente a la inmensidad turquesa del firmamento. Pronto pasarían desapercibidas ante la transformación que conlleva el crepúsculo, y quizá forzando la vista se distinguirían del fondo violáceo.

Hacía algunos días había partido de Ciudad Esmeralda en dirección a la metrópolis humana conocida como Phonterek siguiendo las indicaciones que corrían por los enclaves principales por los que iba pasando de camino. Corrían muchas versiones. Algunas incluían una sacerdotisa virgen, hija de un gran hechicero que pactó con los demonios y no cumplió su parte, razón por la que estos enviaban a los orcos. Otra perspectiva extravagante resultó ser una contada por un viejo bardo, que aseguraba que los orcos eran herederos del terreno donde se alzó la capital humana, y habían empezado a adueñarse de lo que alguna vez les quitaron.

Ahora avanzaba sobre la piedra gris, que a pesar de haber sido limpiada a la hora del amanecer, exhibía la tierra acumulada durante el día. Phonterek es una nación rica y poderosa. Muchas capitales de estado siguen un modelo militar específicamente militar pero Phonterek es una ciudad que no fue edificada para otra cosa sino ser la cúspide del comercio. Una muralla defensiva que no tiene nada que envidiar a cualquier fortaleza, interrumpida por numeras entradas que facilitan la entrada de comitivas reales o de embajadores. Construidas de hierro, cada una de las puertas permanece abierta, pero vigilada por seis guardias. Yvonne estaba frente al gran dragón azul que representaba el centro de la ciudad. En pocos minutos sus pasos la llevarían a una finca que Eclipse había preparado para el grupo. Desde hacía tres días, todas las tabernas y posadas de la ciudad reclutaban gente interesada en combatir a los orcos, aunque algunas habían tenido que retirar la oferta debido a la presión de la Alianza.

La gente de Phonterek es consciente de la importancia de su ciudad, y pueden resultar pomposos y arrogantes. La Alianza los consiente, pues representan la mayor entrada de capitales de Geanostrum, mientras que los habitantes de Malik-Thalish prefieren dedicarse a la guerra. De esta manera las dos ciudades se benefician entre sí.

Las calles principales de la ciudad forman una rejilla circular con el gran dragón como centro. Desde este, hasta las puertas de la ciudad discurren avenidas exageradamente anchas, como rayos de sol, y calles perpendiculares forman a su alrededor anillos concéntricos. Las calles más pequeñas y los callejones conectan las vías de mayor tamaño como telarañas. No hay mendigos en las calles principales, y los edificios que dan a ellas tienen todos las fachadas encaladas e impolutas. En muchos lugares hay arcos elevados que cruzan sobre las calles, lo que le da a toda la ciudad el aspecto de un enorme palacio.
Yvonne Baynham había nacido en Phonterek, aunque ya no podía darse el lujo de visitarla durante mucho tiempo. Solo llegaba a la ciudad cuando la obligaba el clima, o cuando le quedaba de camino a otra locación. Vivía ocupada en asuntos de Eclipse, es decir, de la humanidad. Para ella, estos eran sinónimos con escasas diferencias. En ocasiones se la necesitaba como embajadora entre dos ciudades, en otras, debía investigar la muerte de algún humano, o de todo un pueblo. En estas cosas no había diferencia, todo era concerniente a la especie. Pero la mayor parte del tiempo estaba tras la pista de algún gremio de cazarrecompensas de otra raza. Aunque no mucha gente la conocía, ella era consciente de su importancia para Eclipse.

Reconocer la finca no fue difícil, era una enorme casona de granito y mármol blanco ubicada en una calle menor, donde las otras casas solo contribuían a exaltar su belleza. Lo curioso era, que por esta zona la guardia que había terminado su turno recientemente, no había sido reemplazada, como generalmente sucede en Phonterek. ¿Habrían cambiado los horarios quizá? ¿o los soldados que antes cuidaban de ciertas zonas menos opulentas ahora estaban asignados a la muralla?

Las puertas ornamentadas se abrieron liberando una corriente de aire frío que chocó inmediatamente con el ambiente reinante en las calles, que si bien no era cálido, tampoco se asemejaba a una brisa polar. Si no hubiera sido un lugar recomendado por Eclipse, Yvonne hubiese jurado que estaba pasando por un campo mágico. Tras un lapso corto de tiempo, se encargó de revisar la casa, en busca de algún movimiento particular que alertara presencia hostil aunque solo pudo abrir una puerta. En la planta baja, había una puerta en cada pared. Ambas bloqueadas desde el otro lado. Arriba en cambio, de tres habitaciones, una estaba desbloqueada. Era el cuarto de baño, la primer puerta desde la izquierda.

He llegado temprano, deben estar por llegar. Y sino, tendré que hacerlo yo sola. Yvonne pasó una mano sobre el hombro para tocar su cetro. De momento no lo necesitaría, pero le gustaba saber que estaba ahí para cuando llegara la ocasión. La oficial se acercó a la baranda de granito que daba justo enfrente de la puerta principal. Aunque el gran salón era enorme, no podía evitar pensar que no había otra ruta de escape. Abajo, seis sillas finamente elaboradas esperaban alrededor de una larga mesa, a ser ocupadas. El lugar parecía demasiado familiar.


Última edición por Yvonne Baynham el Dom Ene 20, 2013 8:14 pm, editado 1 vez


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Re: Wargos Sangrientos

Mensaje por Necross Belmont el Lun Ene 07, 2013 3:16 am

Phonterek, oh Phonterek. Ya recordé porque no he de venir más seguido...

Necross llega a la ciudad de Phonterek buscando algún lugar para descansar, no es su primera elección ya que el ambiente de la ciudad no le gusta, al llegar a las grandes puertas cuesta un poco que lo dejen entrar, pero con un pequeña cuota logra por fin entrar a la ciudad, no sin ser despreciado con la vista por sus ropajes.

Lo primero que busca en la ciudad es una taberna, pero una relativamente normal ya que conociendo la ciudad, probablemente le cueste su espada tomarse una jarra de cerveza. Caminando, se deja fascinar por las maravillosas construcciones de la ciudad, aunque la gente no le agrade del todo, la ciudad sigue siendo hermosa, de hecho cree que con sus pisadas se ensucia el piso, gris y reluciente.

Al no encontrar nada, llega al centro de la ciudad donde una magnifica estatua de un dragón asombro sus ojos. Perdido se acerca a un anciano que estaba cerca del dragón, Necross le pregunta por donde puede llegar a la taberna más cercana, este lo primero que nota es el lobo, todos lo hacen, al recibir respuesta Necross continua su búsqueda.

Luego de llegar le prohíben la entrada a Foxhound, Necross de mala manera lo deja fuera, Dentro pide una cerveza en la barra mientras observa el lugar, este esta demasiado limpio para las tabernas a la que está acostumbrado, el cantinero le entrega el pedido y se pone a hablar con el.

-¿Tú no eres de por aquí no?

-No, solo estoy de paso, y buscando algo de emoción.

¿Emoción? mira el cartel colgado ahí.

Necross se acerca al cartel y comienza a leerlo, se comienza a entusiasmar solo de leer la palabra asedio, saca el cartel de la pared, paga la jarra de cerveza y sale de la taberna en busca del lugar de reunión. Sigue las indicaciones ahí escritas y llega a una imponente mansión. Al llegar a una mansión sin resguardo, cree que esta en el lugar adecuado, entra con la mano en su bastarda por precaución, nunca se sabe cuándo una oleada de mercenarios se puede aparecer. Al entrar lo primero que ve es una joven sentada en las escaleras, lo que lo hace dudar si está en el lugar correcto sin sacar la mano de su espada le grita a la chica...

¡Hey!, ¿es este el lugar de reunión del que hablaba el cartel?

Necross sabe que gritar una mansión no es bien visto y puede hacer que lo echen a patadas, pero al ver que no hay nadie más que él y la joven, se despreocupa, acto seguido se acerca a la joven para presentarse.

Hola, Mi nombre es Necross y él es Foxhound, disculpa el grito.



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Re: Wargos Sangrientos

Mensaje por Katniss Blödjren el Lun Ene 07, 2013 6:17 pm

Katniss llevaba ya dos días en aquella maldita ciudad, intentando vender lo que habían sido en algun tiempo las joyas de su madre. Sabía que un pueblo le pagarían poco por dichas piedras preciosas, así que había decidido emprender un viaje de unos siete días a pie para poder llegar hasta Phonterek. Para ella no había sido más que mera diversión, puesto que sobrevivir al bosque de Silvide era algo que venía haciendo desde que tenía unos trece o catorce años. Ahora lo único que le quedaba era un poco de agua en la cantimplora y las joyas de su madre, así que si no conseguía venderlas rápido moriría de hambre, porque volver a los bosques no era considerado como nua opción.

Se metió en una taberna, a ver que podía hacer. No era partidaria de robar ni nada parecido, pero si tenía que hacerlo para sobrevivir y sacar a flote a su familia lo haría sin dudar. Ingresó al lugar, sintiendose incómoda por la cantidad de hombres borrachos que allí había, además de que el ambiente se sentía pesado como si apenas se pudiera respirar en el mismo. Comenzó a esquivar hombres aquí y allá, siendo cuidadosa de no molestar a nadie, y manteniendo el perfil bien bajo. Un ruido la sobresaltó, en cuanto una botella terminó contra el suelo, y su mirada se desvió a un costado. Justo para ver los trozos de vidrio en el suelo y un anuncio pegado a la pared. Sintió algo de curiosidad, puesto que tal vez podría enterarse de algo interesante. Sin quererlo a los dos segundos ya estaba leyendo lo que decía allí mismo. Leía despacio las sílabas, asegurandose de no entender nada mal.

Básicamente era una misión para matar orcos. Se sintió tentada a al aventura; su corazón era aventurero y amaba el peligro ¿Habría recompensa por aquello? Quería ir, muy dentro de ella deseaba hacerlo. Además hasta ahora no había conseguido nada productivo dentro de la ciudad. Tal vez con esta misión podría conseguir algún contacto importante, o alguien que al menos pudiera informarle un poco de cómo vender lo que quería. No le tomó más de dos segundos decidirse a partir hacia allá. Total, su madre sabía que había salido y que tardaría bastante en volver. Al principio se había negado, como siempre, pero habalandole racionalmente, y pacientemente había terminado por convencerla. Lo difícil había sido despedirse de Primrose. Pero en fin, eso había quedado atrás, al menos hasta que volviera.

Rápidamente comenzó a seguir las indicaciones que aquel papel daba, puesto que la fecha para la partida era ese mismo día. Las directivas se repetían una y otra vez en su mente, pero aún así se vio en la necesidad de preguntar dónde quedaba el lugar que estaba buscando puesto que no se sabía de memoria la ciudad de Phonterek. No tardó más que algunos minutos en llegar y directamente entró al recinto con confianza. Lo único que notó fue la mesa con las seis sillas, puesto que por su tamaño destacaba del resto de la habitación. Miró a su alrededor viendo que había dos personas más allí dentro, y sí, recordó que esto para salvar la humanidad así que dudaba de que hubiera otro tipo de criaturas en ese lugar.

-¿Cuando salimos?-Preguntó a los otros dos, pensando que tal vez alguno estaba al mando de toda esta cosa. No le interesaba tener más datos de la misión, ni más compañía, puesto que consideraba que ya siendo tres sería suficiente como para matar a golpes a unos orcos. Ella con su arco era imparable, y casi intocable por aquellas bestias que confiaban más que nada en su fuerza. Consideraba que la feurza bruta nunca lograría vencer a la estrategia y la destreza; pero el futuro seguramente estaba por demostrarle su equivocación.
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Re: Wargos Sangrientos

Mensaje por Helamis el Lun Ene 07, 2013 7:06 pm

Había pasado un dia desde que Helamis había llegado a Phonterek, sinceramente, aparte de la arquitectura, la ciudad no era gran cosa para Helamis, demasiado comercio y la gente era demasiado culta y estricta para su gusto, al menos, todos eran humanos y no tenía que desconfiar de los demas cada dos por tres, aunque de los comerciantes tampoco se podía fiar...

-Este no es lugar para mi- Pensaba ella viendo que le era imposible adaptarse a esa ciudad tan... civilizada.

Incluso la posada carecía de ánimo, aquellos piratas que cantaban y la incordiaban anteriormente empezaban a ser extrañados...
Helamis se levantó a ver si había algo que fuera para ella en el tablón de anuncios, no le gustaba hacer eso, pues debido a su escada educación, leer no se le daba muy bién, pero en esa ciudad no había nada mejor que hacer, finalmente, vió un anuncio que despertaba su interés...

-¿ Que es esto, un acertijo ?- dudó ella, observando la forma en que el mensaje estaba escrito, pues era distinto del típico "SE BUSCA...", sin embargo, eso no mermó su interés y siguió leyendo...

Helamis se demoró una hora leyendo el mensaje, hasta que finalmente comprendió su significado, aunque la dirección le pareció confusa en un inicio...
Al acabar, se alarmó al darse cuenta de que la fecha de partida era ahora mismo, después de lamentarse por haber perdido tanto tiempo leyendo el mensaje, partió de inmediato hacia la dirección, esperando no confundirse y no llegar tarde...

Cuando finalmente llegó a su destino, pidió a los dioses que no fuera demasiado tarde y se adentró en el recinto... dentro, habían tres personas mas y las miró, esperando algun tipo de indicación o alguna respuesta, pues aún dudaba de que fuese la dirección correcta.


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Re: Wargos Sangrientos

Mensaje por Yvonne Baynham el Mar Ene 08, 2013 7:12 am

Había algo. No sabía que era, pero le erizaba la piel al intentar llegar hasta el fondo. Esa casa era demasiado familiar, no obstante, no la reconocía en ningún recuerdo. Yvonne estaba de pie, con la columna erguida y los brazos apoyados en el borde del pasamano. Sus iris azules estaban fijos en la puerta, pero su mente divagaba lejos de allí. Su inquietud era que quizá en realidad no fuera muy lejos en el espacio, sino solo en el tiempo. Había leído lo suficiente acerca del tema en la biblioteca de Eclipse, como para darse cuenta de la importancia de estos factores en la vida de todos los seres, y cómo afectaban en su desarrollo como individuos. De esta manera, un elfo nacido el mismo día que un humano, no llegaría a la madurez hasta que el último estuviese en su lecho de muerte.
Inmersa en sus cavilaciones, no fue consciente de la presencia de Necross hasta que este llegó. Y cabe destacar de que no lo reconoció. No era una prueba de que su temor pudiera hacerse real, sino más bien, estaba allí como respuesta a la rápida campaña que había preparado el Hombre Etéreo, enigmático cabecilla de Eclipse, para reunirle un equipo.

— Limitándome a la idea de que piensa en el mismo cartel que me ha traído hasta aquí, señor…— no acostumbraba a tratar a nadie tan formalmente, salvo a su jefe, pero le servía para marcar la distancia con el recién llegado. Igualmente las palabras no fueron un grado mayor de gelidez que el demostrado en su tono de voz.

Yvonne bajó la escalera con la parsimonia de cualquier persona acostumbrada a su poder. Con lentitud, pero también firmeza en cada movimiento. Sus cabellos oscuros caían en cascada sobre la nívea piel de sus hombros, chocando con la tela que cubría en parte su torso. En ningún momento dejó de mirar a Necross, exhibiendo una sonrisa sutil de autosuficiencia, con la que se declaraba más allá del miedo. Esquivando una planta de interior colocada en una maceta de mármol blanco, para acercarse más al centro de la sala, pasó por al lado de su interlocutor sin pararse a saludarlo.

— Yvonne. Oficial de Eclipse a cargo de esta misión a la que acabas de comprometerte— le comentó como quien afirma que ya no hay marcha atrás. — Esperaremos a los demás, puedes tomar asiento.

Pero antes de que cualquiera de los dos se acercara más a la mesa, hizo acto de presencia una muchacha. Katniss Blödjren entró a la finca como si fuera su propia casa, y después de echar una mirada lo suficientemente breve para ver algo, fue directo al quid de la cuestión. Joven. Muy joven, e impulsiva. ¿Esto es lo mejor que hay en Phonterek en estos momentos? Yvonne le dedicó su gélida sonrisa antes de negar con la cabeza. El objetivo de la campaña de reclutamiento era montar un grupo capaz de hacer frente a una amenaza exterior. ¿Podría confiar la seguridad de su grupo a una niña? Esta lucía como una perfecta exploradora. Cantimplora, carcaj, un arco. Sin dudas sabía moverse en el bosque, ¿podría hacerlo a cielo abierto, sin árbol o elemento alguno que le sirviera de cobijo?

Necross por lo menos exhibía ciertos rasgos que le llevaba a pensar que sabía cómo sobrevivir. Lucía como un guerrero, y por experiencia, Yvonne sabía que las apariencias pueden decir mucho sobre una persona.

Yvonne se limitó a sentarse en un extremo de la mesa. Ya tenía en mente cómo abordarlos para organizarse antes de empezar, necesitaba saber más de ellos. No podía confiar la seguridad de Eclipse en gente que no estaba a la altura. En este momento, igualmente, no podía ocultar que la organización estaba detrás del llamado. Había banderines negros, con el logo gris y anaranjado de Eclipse en cada pared del recinto. Mirarlos, disolvía en Yvonne cualquier pizca de inquietud que la empresa provocara. No volvió a mediar palabra hasta que la tercera y última persona hizo entrada. Solo de verla, un pensamiento se cruzó por su mente: habrían bajas. Era inevitable, una niña vestida de exploradora y una disfrazada de guerrera. ¿Qué podría salir de todo aquello?

La larga alfombra gris con bordes anaranjados que conectaban la puerta principal con la mesa, y el hecho de que ella ya estaba sentada, les indicaría que esperaba que se sentaran. Por las dudas, no confió en los detalles y lo pidió en voz alta.

— Así que son ustedes quienes han acudido a la llamada de batalla expuesta en todas las tabernas y posadas de Phonterek— dijo observando a los aventureros. — Me gustaría saber con quién estoy trabajando, antes de aventurarme a las afueras de las murallas a combatir las bestias que asedian la ciudad. Mi nombre es Yvonne Baynham, mi especialidad es la magia.
Se tomó su tiempo para observar los gestos del grupo. Debía saber qué pensaban acerca de los magos.

— ¿Qué saben hacer?, ¿qué dominan?, ¿la lucha?, ¿la magia?— preguntó sin parar— ¿saben usar el arco?— agregó mirando a Katniss, de quien aún no conocía el nombre.

— Mi trabajo es velar por la humanidad. ¿Por qué han decidido ustedes presentarse?, ¿buscan riqueza?, ¿poder?, ¿o los mueven motivos nobles?— preguntó con genuino interés, sin dejar de mostrarse reticente a aceptar motivos egoístas. — Tengo algo para ustedes.

Dicho esto, dejó sobre la mesa una bolsa de cuero recién sacada de su mochila, y a su vez la vació delante del grupo dejando a la vista el contenido. Aparecieron frente a ellos unos colgantes labrados en oro con el símbolo de Eclipse. La superficie estaba finamente pulida, con un brillo propio del metal, que lanzaba destellos cuando incidía la luz.

— Este es un pago previo para los que decidan continuar con esta empresa— le pareció irrelevante contarles de que no podían declinar la oferta, y aunque lo hiciesen, no vivirían lo suficiente para ver un nuevo día.


Última edición por Yvonne Baynham el Dom Ene 20, 2013 8:14 pm, editado 1 vez


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Re: Wargos Sangrientos

Mensaje por Necross Belmont el Miér Ene 09, 2013 6:27 pm

Esta chica, Yvonne, me parece de lo más interesante.

Necross está mirando como la única persona del lugar se acerca el, ella baja lentamente las escaleras, Necross sin sacar la mano de su espada la espera, pero lo hace en una posición formal ya no está con la mano en la espada para atacar, sino más bien para reposar su mano. Al ya ella estar cerca de él se presenta, así también lo hace Necross.

Mi nombre es Necross, el peludo que vez jugando con su cola es Foxhound, encantado.
Inmediatamente una chica abre las puertas con suma confianza, con un toque de arrogancia. Luego Yvonne se produce a sentarse, Necross procede a hacer lo mismo cuando para sorpresa de él, Helamis se aparece por el lugar, Curioso, no esperaba a alguien que ya conociera, pero si ya lo conoce es aún mejor.

Cuando el grupo está reunido Yvonne comienza a explicar los detalles de la misión. El discurso es el del típico del ser que está buscando gente para sus filas, preguntando por las habilidades de los seres ahí reunidos, prometiendo riquezas y preguntando porque hemos de estar ahí.
Necross se levanta de la silla y comienza a hablar.

Bueno, soy Necross y el peludo es Foxhound, me especializo en el rastreo de seres así como en la batalla, en el campo de lucha el lobo me ayuda. Mis motivaciones son algo personales pero soy un hombre de palabra, la cual te la doy en este momento. Puedes contar con mi espada.

Al terminar de hablar vuelve a su silla y comienza a acariciar a Foxhound mientras espera alguna respuesta de alguien más.



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Re: Wargos Sangrientos

Mensaje por Katniss Blödjren el Miér Ene 09, 2013 7:26 pm

Katniss comenzó a moverse hasta la mesa en cuanto notó que la mujer tomaba asiento junto con el otro hombre. Se mordió el labio inferior levemente, al verse ignorada su pregunta; no quería empezar con el pie izquierdo en aquella misión. Se quitó la mochila del hombro, y acomodó el carcaj, dejandolo apoyado en su silla. Dejó así mismo el arco sobre la mesa, y luego apoyó sus brazos sobre la superficie lisa para terminar de recostar su cabeza en la misma. Eso hasta que a la cuarta y última integrante del equipo se le ocurrió entrar por la puerta. La pelinegra se giró todavía sentada, contemplando a la otra, sin encontrar nada que le llamara la atención demasiado. Escuchó con cuidado lo que la mujer decía, saboreando cada una de las respuestas que tenía preparadas, pero naturalmente ella no sería la primera en hablar. Notó la gélida mirada de la otra, y simplemente mantuvo el contacto hasta que la que estaba hablando decidió romperlo. Esperó hasta que hiciera silencio, y también a que el único masculino terminara de hablar. Tal vez era su turno.

-Katniss Blödjren-Empezó a contar sin siquiera pararse, aunque manteniendose erguida en su silla-Sería un poco estúpido llevar el arco como decoración ¿No?-Las palabras lamentablemente le salieron con sorna, puesto que notaba esa mirada superior dirigida por Yvonne-Se sobrevivir por mi cuenta-Fue una clara frase de "No necesito ayuda, no voy a ser una carga en la misión"-Y creo que alimentar una familia es un motivo noble-Eso sería todo lo que diría por el momento, con esa información bastaba ¿O no? Luego volvió a hundirse en el respaldar de la silla, como una niña pequeña. El que le hicieran preguntas, y tener que hablar delante de tres desconocidos la incomodaba un poco. Se preguntó primero, por qué la que parecía la mayor de las tres decía velar por la humanidad ¿Una clase de superheroína o qué? Sus ojos vagaron intermitentemente por cada uno de los que serían sus compañeros durante los próximos días. Ninguno de ellos le producía confianza, pero tenía que decantarse por alguien lo haría por la Baynham. En cierta forma inspiraba respeto aquella mujer.

De pronto apareció la bolsa con joyas, y de inmediato se sintió atraída por el valor de aquello. Si conseguía sobrevivir su familia probablemente tendría para comer cosa de un mes, eso sin contar las joyas que ya tenía guardadas en su mochila. No podía declinar esta oferta, puesto que esto era un simple adelanto. Y no lo hacía por ambición propia, sino por preocupación genuina hacia sus seres más queridos. Se inclinó levemente sobre la mesa, apoyando sus codos sobre la misma, y asintió con firmeza; ella siempre estaba lista para la acción. Se llevó el dedo gordo hasta la boca y comenzó a mordisquear levemente su uña, necesitaba aquel dinero.

-¿Qué son estos símbolos?-Preguntó, a pesar de estar reacia a hablar. Le ha bían llamado la atención desde que los había visto en los banderines, y ahora encima estaba en aquellos colgantes ¿Alguna secta oculta tal vez? ¿Algún rito extraño tras todo eso? Quería la respuesta en ese mismo instante, pues le inquietaba participar de cosas como esas.
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Re: Wargos Sangrientos

Mensaje por Helamis el Jue Ene 10, 2013 2:10 pm

A Helamis le molestaba ser la última en entrar, en cierto sentido pensaba que les hacía esperar, aunque era obvio que nadie de ese lugar la esperaba, la mera ídea la avergonzaba...

Tres personas estaban reunidas en aquella sala, pocas veces había tenido Helamis la oportunidad de estar en un lugar tan limpio y ordenado, y que no fuese por accidente, al alzar su mirada hacia la gente reunida, no pudo evitar reconocer a aquel hombre, Necross, realmente, no se lo esperaba, pero no pensó mucho en ello, después estaba una joven con un arco, cualquiera podría decir que era demasiado joven para estar donde estaba, no intimidaba mucho, pero no era quien para juzgarla, sin embargo, por encima de todos estaba quien parecía estar al mando de ese encuentro, una mujer con una mirada fría que denotaba una confianza en si misma casi absoluta... ¿ o quizas era arrogancia ? quien sabe, es díficil distinguir aquellos rasgos, pero su miraba denotaba cierta sensación de superioridad, tanto por la chica del arco como con Helamis, como si no estuvieran a la altura... A la joven esto parecía molestarle, pero a Helamis en cierto sentido la aliviaba, no le gustaba que esperasen mucho de ella, si la primera impresión era mala al menos ya no podría decepcionar a nadie, aunque la propia mujer parecía ya decepcionada, como si hubiese esperado mas, aunque parecía díficil de contentar.

Pasada la presentación de esa mujer que se hacía llamar Yvonne, era una maga, eso no eran buenas noticias para la supuesta mercenaria, los magos hacen toda clase de trucos con efectos indescriptibles, la violencia, por nefasta que pueda parecer, al menos era sincera, aquella mujer admite ser una maga, pero ni mucho menos decía que era capaz de hacer, Helamis no pudo evitar apartar la mirada un segundo en señal de desconfiaza...

Yvonne hizo unas preguntas, innecesarias al gusto de la mercenaria, aunque realmente eran una molestia, pues hablar de ella, por muy superficialmente que fuese, podía poner en evidencia su propia debilidad, para Helamis le era curioso ver como aquella mujer que decía defender la humanidad, parecía dedicarse a verla por encima de su hombro, después de todo era una maga... Sin embargo, era inevitable, y una vez terminaron de hablar los demas, era su turno...

-Mi nombre es Helamis- dijo con firmeza la mercenaria, mientras pensaba que iba a decir luego -se usar la espada... y cumplir ordenes es lo que mejor se me da, soy una mercenaria- prosiguió, dudando, esperando que su respuesta haya complacido a Yvonne, decir que era una mercenaria le sonaba mejor que decir que estaba por dinero, aunque significase lo mismo.

Yvonne dejo unos colgantes labrados en oro sobre la mesa, tenían un extraño simbolo, Yvonne decía que era un pago previo... ¿ que intentaba conseguir con eso ? pensaba Helamis, parece un soborno,
-¿ acaso prefiere pagarnos antes para tenernos controlados... ?- pensaba desconfiada, pero en el fondo sabía que no tenía otra opción que aceptar.


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Re: Wargos Sangrientos

Mensaje por Yvonne Baynham el Vie Ene 11, 2013 5:00 pm

Yvonne Baynham se tomó su tiempo estudiando a los aventureros que, con ciertos reparos en general, tomaron asiento junto a ella. Por un lado estaba el estropeado guerrero de cabello color café, un hombre que respondía al nombre de Necross. Su ojo útil de tono azul, brillaba con la luz de los candelabros, repetidos por todas las paredes de la casa. Aún si no estuviera allí respondiendo a un aviso, no habría dudado en describirlo como mercenario, sin embargo, comenzaba a sospechar que su aspecto avejentado nada tenía que ver con su destreza. Ese hombre no era veterano, aunque su aspecto desalineado lo confirmara.

— Desgraciadamente las palabras estarán vacías hasta que lo vea en acción— recalcó la maga, sin dejarse convencer fácilmente. — De cualquier manera, necesitaremos alguien capaz de guiarnos campo adentro. Sus habilidades y las de esta bestia nos resultarán útiles. Espero no tener que lidiar con problemas de índole animal— agregó sin dejar de sonreírle, no obstante en sus ojos no había pasión ni risa. Solamente una advertencia. — Tenga en cuenta que esta noche tendrá una posibilidad de demostrar de qué está hecho.

El cetro de la maga se alzaba al lado de su asiento, sostenido por una mano firme, preparada a todo. La sensación de estar en un lugar perdido de su propia memoria era desconcertante. Nunca le había pasado, pues casi no pasaba tiempo en Phonterek. Yvonne permanecía impasible, con la columna recta y los hombros caídos. El cabello caía, enmarcando un rostro que de no haber sido visto hablando, podría haber sido confundido con el de una estatua de mármol. Los labios cincelados, dibujaban una sonrisa fría, propia de quien no podría asustarse con nada.

Katniss era otra aventurera dispuesta a acompañarla moverse en el grupo. A Yvonne le resultó interesante ver una arquera, ya que cuantos más personajes distintos se unieran, más posibilidades de éxito podrán tener. Pero lo realmente sorprendente era el carácter de esta. Así que probablemente la jovencita de personalidad fuerte sentiría cierto retintín al momento de recibir sus órdenes. Y por otro lado, si estaba allí plantándole cara, era porque estaba segura de sí misma. Tendría que estar más atenta a la arquera.

— Te sorprenderías, Blödjren. Conozco reyes que tienen la corona como elemento de decoración, generales que no saben usar su espada de empuñadura llena de joyas— contestó manteniendo la mirada sobre el abismo gris de los iris de Katniss. La arquera era dueña de una mirada muy peculiar. — Estás muy segura sobre sus aptitudes en el combate, espero que esto no te juegue en contra y puedas alimentar a tu familia. Si no es así, siempre hay trabajos más... sutiles, para las jóvenes de tu edad.

El tono de Yvonne era una provocación llena de sorna. Tendría que verla para creer, curiosamente, lo mismo que pasaba con Necross. Cuando parecía a punto de dejar el turno de hablar a la otra aventurera, Katniss volvió a tomar la palabra. ¿Qué podía explicarle de Eclipse? Su vida se basaba en llevar la palabra de la organización a todos los confines de Noreth, para proteger a los humanos.

— Justo tras la Guerra del Primer Contacto, un manifiesto anónimo que apareció por territorios humanos alertó de que era inevitable que las especies más nuevas cometieran un genocidio con los humanos. El manifiesto pedía que se formara un ejército, un Eclipse que evitara ver el camino hacia la extinción de nuestra gente— explicó pacientemente, haciendo una clara referencia a los inicios de las nuevas especies. — Eclipse fue un proyecto de la Alianza de los reinos humanos, nos encargábamos de hacer el trabajo que ellos no se animaban a hacer. Estaban demasiado ocupados tratando de quedar bien ante los ojos de otras especies. Tan ocupados que olvidaron llevarse bien entre ellos. Es así cómo hoy Geanostrum está claramente dividida. Tirian-Le-Rain forma una alianza con Erenmios, y esta ciudad financia los movimientos militares de Malik-Thalish. En los últimos años Eclipse se extendió por otros territorios, en los que los humanos coexisten con criaturas de diversa índole. No tenemos apoyo de los gobiernos, pero somos casi imposible de rastrear, actualmente tenemos agencias de espionaje, laboratorios de magia, centros de investigaciones, entre otras herramientas— terminó satisfecha consigo misma.

Hablar de Eclipse, era posiblemente, lo único que apasionaba a Yvonne Baynham. Cuando necesitó ayuda para escapar de su padre y creador, Eclipse representó su salvación. La organización la tomó bajo su cuidado, ofreciéndole protección y acceso ilimitado a cualquier información que necesitara. Fue así como, aprovechando las bibliotecas y el contacto con doctores, hechiceros y profesores, fue forjando su perfeccionando sus habilidades con el cetro, y con la lengua. En pocos meses, se convirtió en una agente destacada dentro de Eclipse, y en unos años, llegó a responder al líder en persona. Un hecho que, por cuestiones de seguridad, resultaba imposible casi para cualquier otra persona.

— Eso que tienes allí, es el símbolo de lo único que separa a la humanidad del declive inminente al que nos condenaron nuestros reyes y regentes— terminó con una resolución fría en sus ojos.

¿Qué decir sobre Helamis? No era precisamente lo que se puede esperar de alguien vestido con una armadura ligera. Si a Necross podía verlo como un mercenario, a Helamis más bien, la imaginaba con un largo vestido de seda confeccionado a medida para ella. Se veía de la misma estatura que Katniss, no obstante, lucía más joven. ¿Estaría preparada para enfrentarse a lo que sea que esperara en las afueras de la ciudad? No faltaba mucho para salir, la noche ya había envuelto a los edificios oficialmente. No podía poner en riesgo su objetivo solo por llevar a una niña vestida de guerrera. Después de todo, pocos son los mercenarios que se presentan como tal. Yvonne la observaba con prudencia, no sabía con qué podía encontrarse detrás de aquella máscara aniñada, sin embargo, no alcanzó a comentarle que no la llevaría junto a ellos. El ruido de la puerta principal rompió el silencio incómodo que se había formado en el gran salón. Entró un soldado que, ataviado en una armadura de plata finamente forjada y decorada con una filigrana dorada. Tenía lo que parecía ser un látigo en un guantelete, mientras que con la otra mano llevaba un escudo.

Se posó a tres pasos de la puerta antes de hablar:

— Así que ustedes son la nueva adquisición del Profesor Willson— comentó a modo de presentación. — A partir de este momento están bajo custodia, serán llevados a un lugar seguro y hablarán— agregó sonriendo. Sin dudas, estaba disfrutando aquello.

¡Profesor Willson! Así que era eso, ¡estaban en la casa del profesor Willson! Seguramente la reticencia de Yvonne se debía a que ya había estado allí hacía más de una década, cuando había acompañado a su padre en una de sus visitas habituales, en las que rara vez la incluía. A pesar de la sorpresa, la maga decidió no hablar de aquello con el grupo.

El soldado se giró y se encaminó de nuevo hacia la puerta que le había dado paso. Cuando se cerró la puerta principal, se desbloquearon las dos de la planta baja. De cada lado entraron tres hombres, con armaduras de placa que les cubría los brazos, el pecho, los hombros, las piernas, rodillas y espinillas. Como ropa llevaban unas botas de cuero que les permitían un buen punto de equilibrio, unos pantalones marrones que les proporcionaba el reino como parte de su uniforme y una camisa azul para rematar todo el conjunto. Todos los hombres parecían jóvenes, sin embargo era difícil distinguir si alguno tenía más experiencia que otro. Dos de ellos tenían una espada doble, parecida a un bastón, y los otros cuatro restantes llevaban una espada mediana y escudo.

Desde el otro lado de la puerta se oyó claramente la orden: ¡Si se resisten, mátenlos!

Los soldados se acercaban, cada grupo, liderado por el soldado de espada doble. ¿Serían aquellos los que tenían más rango?


Última edición por Yvonne Baynham el Dom Ene 20, 2013 8:14 pm, editado 1 vez
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Re: Wargos Sangrientos

Mensaje por Necross Belmont el Sáb Ene 12, 2013 8:06 pm

Aggh, esto es una prueba o una trampa, por lo menos espero no morir para averiguarlo.

Necross escucha atentamente las palabras de Yvonne, en ellas se escucha como lo juzga interiormente, No es algo nuevo en la vida de Necross, todo el mundo lo hace y así será hasta que muera, simplemente es algo imposible de evitar. No te preocupes, Foxhound y yo te demostraremos de lo que somos capaces

Luego de Necross darse cuenta de que Yvonne lo juzgaba interiormente, así ella lo hacía con las demás "reclutas". Al terminar con Katniss, Yvonne comenzó a hablar sobre su organización, la llamada "eclipse", ¿Otra organización?, ¿que tiene esta gente que no puede juntar a un grupo de personas por un bien común sin atarlos a su culto?. Piensa Necross.

Por un momento el hombre del lobo se pierde en sus ideas, comienza a pensar en sobre las aventuras pasadas y al ver a Helamis, comienza a recordar momento antiguos, momentos felices. Al pensar en Yvonne, la describe como una mujer fría, si bien en todo momento mantiene una sonrisa en su rostro, esta parece estar vacía.

De un golpe volvió a la realidad, cuando las puertas principales se abrieron y un tipo con un látigo entro. Así que ustedes son la nueva adquisición del Profesor Willson. Si hay algo que Necross odia es que lo traten como a un “algo”. El tipo de látigo se marcha del lugar e inmediatamente soldados salen de los costados de la mansión.

¿Adquisición?, ¡pues lo único que obtendrán es mi espada!

Al ver a dos de los soldados acercarse a él y al resto del grupo, Necross le sonríe a Yvonne, esta podría ser una "prueba" o simplemente lo quieren matar, Necross saca a Grave y los soldados enemigos ven que este está en posición de ataque y armado, se preparan para luchar contra el tuerto.

Los enemigos portan espada y escudo p por lo menos estos lo hacen hay otros dos que llevan una lanza con filo en la punta y en el final, uno de los soldados ataca, y lo hace con una estocada en diagonal, Necross esquiva el golpe, pero rápidamente su enemigo ataca con el escudo lanzándose contra Necross, este lo patea y se aleja un poco, si bien son solo dos los soldados, su tipo de ataque los hace peligrosos.

Pero Necross no se queda atrás él también tiene un ser peligroso, hace sonidos con su boca y al soldado que no pateo, le lanza una estocada baja haciendo que este se defienda con su escudo, en el segundo que este levanta su brazo para atacar, Foxhound aparece por su espalda y se le lanza a la cabeza mordiéndola ferozmente, el soldado cae y Necross le da una estocada en el cráneo para no hacerlo sufrir más, luego mira al soldado que está un poco más lejos.




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