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La Arena de Uzhakai

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La Arena de Uzhakai

Mensaje por Vánegan el Mar Ene 15, 2013 11:55 pm

Noche fría y triste, gotas de agua en multitud que bombardean todo lo que tocan, fuerte tormenta que resuena en los oídos de cualquier pasajero y de las personas que se encuentran refugiadas bajo un techo. Truenos que iluminan el ennegrecido cielo del cual ni la luz de la luna se ve por la sobrepoblación de nubes cargadas de agua. Una fuerte tormenta eléctrica azotaba toda Noreth, cada gota impactaba como un látigo en cualquier parte, superficies, árboles, rocas, y el mar, en toda Noreth estaba lloviendo menos en Woestlyn, sin embargo, incluso allá había multitudes de nubes y estaba todo oscuro y tétrico.

Cinco personas en puntos diferentes se encuentran en distintas partes de el mundo de Noreth, ignorantes de la existencia de cada uno, ignorantes de su futuro. Es tarde en Noreth y sumado a la lluvia la mayoría se encuentra dormidos o tratando de dormir para pasar el siguiente día y esperar a que el cielo volviera a la normalidad. Sin embargo estas cinco personas apenas van a dormir por motivos diversos, como por querer del destino casi todos a la vez, con poco tiempo de diferencia, ignorantes también de su próximo futuro.

Entonces estos hombres y mujer duermen como si fuese un día normal tratando de ignorar la gran tormenta que se está dando afuera, se acuestan en sus lugares de dormir y buscan el sueño por sobretodo. Nuevamente por razones inexplicables los protagonistas de esta historia duermen con similitud de tiempo, un minuto más o un minuto menos, pero duermen casi a la par sumergiendose en el misterioso mundos de los divinos sueños. Sin embargo no se podría decir "divinos sueños", pues cada individuo fueron atormentados por una extraña pesadilla, en ella, había un hombre altísimo, de 2,50m de alto con una túnica desgarrada al final que sobrepasaba el final de su cuerpo, de dicha túnica sobresalían signos de formas rúnicas y tribales en líneas en todas partes de dicho ropaje y con un color azul blancuzco brillante como un faro de luz. Este ser era de pecho prominente y de grandes brazos y piernas, una cabellera marrón oscuro larga hasta su espalda que onduleaba como si hubiese viento en dirección a él y finalmente de sus ojos salía un brillo espectral de el mismo color que las formas de líneas de su túnica color negro; finalmente se podría notar que de él salían especies de pequeños rayos que seguían una trayectoría y luego desaparecían para volver a aparecer, como una especie de aura poderosa que lo rodeaba. Este ser omnipresente se mostró en las pesadillas de todos, y luego con poderes ocultistas los llevó a todos a un vacío, reunidos todos sin saber quién era quién, nunca se habían visto, ¿qué era esto?, ¿era una pesadilla?, no, no lo era pero ellos no sabían esto. Este espectro alzó una brazo poniendola enfrente de él y abrió su mano, entonces un destello de esta mano salió y como un flash volvió todo blanco, los protagonistas quedaron aturdidos sin saber qué estaba pasando, sin saber la dura realidad.

Cegados, aturdidos y sordos estuvieron por uno o dos minutos hasta que de repente el sonido del ambiente vuelve y su visión igual, pero hay un cambio drástico en la escena... se encuentran en un lugar donde también hay una tormenta como antes de lo sucedido, solamente que de nieve. Los extraños están todos reunidos en un lugar nunca antes visto, una plataforma arraigada la montaña de un radio de 30m, está hecha de piedra y esta tiene tallados con formas rúnicas como la túnica de aquel ser cuyo nombre es desconocido para ellos; formas rúnicas también brillantes. La nieve no deja ver mucho más allá, pero logran ver que dicha plataforma circular no tiene cercado... si caen... no vivirán.

Los protagonistas se miran extrañados, ¿qué diablos es esto?, ¿quién era aquel hombre?, ¿quienes son todos?, ¿por qué estamos aquí?, esas son las interrogantes que todos tienen, ¿serán respondidas?...

Spoiler:
Leed bien la descripción del escenario para si vais a describirlo no cometáis errores, tranquilos que por describir mal los alrededores no os voy a matar xD pero igualmente se evitan la molestia de editar.

Primeramente he de decir que podéis estar en cualquier parte de Noreth (anteriormente escribí Thonomer pero fue un error), dormir donde querais, describir donde estais, da igual, el punto es que debéis de dormir y luego, sin excepción, llevados al vacío y luego a la plataforma. No sabeis quien es el espectro, no sabéis donde estais, no sabeis el nombre de la plataforma, no sabeis NADA. No hagais metagaming. Lo único que sabéis es como es el espectro y como es la plataforma y bla bla.

Una vez en la plataforma conoceros mejor, preguntad nombres, preguntad que es lo que ocurre y cosas así, recordad que todo fue repentino y que pensáis esto es una pesadilla.

Unos datos que tenéis que tomar en cuenta como resumen de la descripción de la plataforma: 30m de radio, está hecha de piedra, no flota pero está arraigada a la montaña y a los lados hay solo caída. Tiene formas rúnicas a lo largo de el círculo y sí, tiene forma circular. Hay mucha nieve y su visión es limitada y hace un frío de -5º, es todo.


Última edición por Vánegan el Miér Ene 16, 2013 4:10 pm, editado 1 vez
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Re: La Arena de Uzhakai

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Miér Ene 16, 2013 5:43 am

Aquella noche llovía a cántaros, como pude ver a través de la luz de mi estudio en la torre de magos de la fortaleza del Túmulo. No pude evitar quedarme pensativo mientras veía las luces encendidas de algunas de las casas. La ciudad aún no estaba plenamente ocupada, ni sobre tierra ni bajo ella, pero no pude evitar sonreír levemente al ver como poco a poco el lugar crecía. Cada vez más personas se cobijaban tras los muros de la fortaleza que había conquistado con sangre, sudor y lágrimas. Los Cuchillas crecían a un ritmo lento e inexorable, y cada día mis partidas de guerra traían a más refugiados hasta la población. La mayoría de esas personas llevaba ya tiempo a la intemperie, y no podía negar que sus lágrimas de emoción al ver que alguien sí se apiadaba de ellos en el fuego de la guerra me conmocionaban. Me sentía bien brindándole nueva esperanza a mi gente, y a todo aquél que lo necesitara. Sí... Tal vez aquello era justamente lo que necesitaba para sanar mi negro corazón. Eso, y el amor y cariño de Naerys.

Me froté los ojos mientras acababa de repasar los informes que habían sobre mi mesa. Como siempre, el escritorio estaba lleno de pergaminos, libros y alguna que otra mancha de tinta por culpa de mi velocidad a la hora de tomar apuntes, corregir datos y revisar notas. Algún día encontraría a alguien que estuviera dispuesto a encargarse de todo el papeleo, gobernar la ciudad y otras muchas tareas que me apartaban de mis soldados y del campo de batalla. No podía evitar pensar en más de una ocasión que todo aquello me venía grande, que yo no estaba hecho para ser el líder de tanta gente, pero... No iba a dejar el destino de tanta gente en manos de otra persona que no demostrara antes ser mejor líder y dirigente que yo. Entonces pasaría de nuevo a la vida militar por completo. Sí... Definitivamente, lo haría algún día.

La puerta abriéndose interrumpió mis cavilaciones de forma abrupta. Con su habitual desparpajo y despreocupación, Dreanna entró en la habitación, trayendo bajo su brazo izquierdo un grupo de pergaminos. La cara de miedo que puse nada más verla entrar con tal cantidad de papeles hizo que la nigromante riera antes de dejarlos sobre la mesa:

-¿Qué demonios son estos pergaminos?-

La mujer se sentó en la silla que había delante de mi escritorio y respondió, situando las piernas sobre uno de los reposabrazos y observándome con diversión:

-Tus deberes, Khaelos. Estos pergaminos contienen información sobre dragones, como me pediste. ¿Sabes? Me rompiste el corazón... Mira que dejarme haciendo de niñera en el campamento en lugar de llevarme a matar dragones con el grupo que fue ahí dentro... Lo que habría dado por ver a una de esas criaturas... Y haberle hecho tragar alguno de mis hechizos.-

Sus palabras me hicieron soltar una carcajada mientras desplegaba uno de los papeles que la mujer me había traído. Dreanna era una persona curiosa, cuanto menos. Hija de un enterrador, descubrió su don cuando hizo que uno de los muertos que su padre debía sepultar se moviera... Y lo estrangulara. No pude sentir pena cuando me contó la muerte de su padre, más que nada porque cada vez que la narraba se notaba que la disfrutó. Su madre había muerto en el parto, y su progenitor restante se había encargado de recordarle día tras día que nunca reemplazaría a su mujer muerta... Hasta que cuando ella cumplió ocho años el hombre pareció darse cuenta de que las niñas tienen lo mismo que las mujeres adultas entre las piernas. Tal vez eso determinó que su padre fuera la primera víctima de sus poderes. Tras el incidente, fue adoptada por un nigromante que le enseñó los intríngulis del trabajo y le hizo comprender la diferencia entre un nigromante zhakheshiano y uno independiente. Cuando supo suficiente, se metió en el ejército, y finalmente pidió ser traspasada a mi unidad. El resto, es historia. La verdad es que hasta el momento era la mejor hechicera con la que contaba entre mis filas, y era una mujer extremadamente inteligente y fuerte. Su único problema era la cordura, o más bien la falta de ella.

Mi respuesta para la mujer no se hizo esperar, y le dije, sonriendo:

-No tengas tantas ganas por ir a matar a uno. Son bastante duros esos bastardos. Los hechizos no son muy efectivos contra ellos, y para abatir a uno hace falta infligirles una dosis de castigo extremadamente elevada. Además... ¡Como si no te hubiera gustado que te trajera cadáveres frescos de dragón! Y hablando de cadáveres de dragón... ¿Cómo llevas el proyecto de los dragones zombi? ¿Será factible que contemos con un escuadrón completo?-

La sonrisa de la mujer me confirmó que, en efecto, era factible lograr un escuadrón de dragones cadavéricos para la Orden. Eso era muy bueno. Con semejantes criaturas bajo nuestro control, pocos ejércitos podrían hacernos frente. La conversación se alargó cerca de una hora, y finalmente Dreanna se retiró a sus aposentos, mientras yo volvía a sumergir mis ojos en los pergaminos. El sonido de la lluvia y de los truenos era lo único que me acompañaba, relajándome y haciendo que poco a poco mis ojos se cerraran. Algunos tenían miedo a las tormentas, pero yo, zhakheshiano desde siempre, estaba acostumbrado a ellas hasta el punto de que las prefería antes que un día soleado. Por ese motivo, cuando el sueño se apoderó de mí no pude oponer resistencia.

Otra noche más, las pesadillas parecía que iban a atacarme. En aquella ocasión se trataba de una criatura muy alta que me sacaba al menos tres cabezas. Vestía una túnica decorada con motivos rúnicos y tribales que logró captar mi atención poderosamente. Era un ser extraño, pero de algún modo transmitía poder, fuerza. Su cuerpo era igualmente grande, y desprendía luz y relámpagos. Tal vez lo más impresionante fueran sus ojos espectrales. ¿Qué sería aquél ser? ¿Un liche? ¿Un espectro? Tenía experiencia en ese tipo de criaturas, pero... Me resultaba muy difícil clasificar qué era. Fue entonces cuando sucedió lo más extraño.

La criatura me llevó al vacío, donde pude ver a otras personas conmigo, pero sin embargo decidí no fijarme mucho. ¿Era aquello una pesadilla o, de nuevo, me había visto atrapado por criaturas crueles en mis sueños? De ser lo primero, peores había tenido. De ser lo segundo... Sería la segunda o tercera vez que me pasaba algo así. ¿Qué demonios le he hecho al dios de los sueños para que me fastidie la mitad de las noches? Fue entonces cuando un estallido de luz extremadamente fuerte me azotó, y durante un rato creí que me había quedado ciego. Respiré profundamente varias veces, tratando de recuperarme del estado de aturdimiento y aguzando el oído, tratando en vano de recuperar los sentidos. No podía hacer nada de momento, así que decidí que no serviría de nada ponerse nervioso o tener miedo. Sencillamente tocaba esperar.

Finalmente mi paciencia se vio recompensada a medida que la luz blanca fue desapareciendo y los sonidos empezaron a llegar a mis oídos. También empecé a notar como el viento gélido azotaba mi cara a través de las ranuras de... ¿Mi yelmo? Por Elhías, eso sí que era raro. ¿Había sido teletransportado? Eso parecía. Otra vez metido en una situación peliaguda justo mientras dormía. Perfecto...

Lo primero que hice nada más recuperar la vista fue alzarme y empezar a palpar y revisar lo que llevaba encima, sin poder evitar sonreír levemente. Para empezar, llevaba la armadura, y justo debajo la ropa que había llevado, que al tratarse de un día frío zhakheshiano se componía de unos pantalones de terciopelo, unas botas de cuero duro y un abrigo de piel de oso. De mi cadera izquierda pendían en sus vainas tanto la espada familiar como la espada corta que había hallado con Erenimir en el bosque de Theezeroth, además del carcaj con virotes para mi ballesta. En el derecho, también obtenidos de ese sórdido lugar, se hallaban la daga mágica y la maza de acero enano. Por último, pendiendo de mi espalda se hallaban el escudo y la ballesta. Decidí tras la revisión que elegiría mi equipo más típico, agarrando con la mano izquierda el escudo y cerrando la derecha sobre el pomo de la espada. Fue entonces cuando me permití ver el lugar y a las personas que había conmigo.

Nos hallábamos sobre una gran plataforma en las montañas, hecha de piedra y llena de marcas rúnicas que a saber qué significaban. La nieve y la ventisca dificultaban bastante la visión, pero afortunadamente se veía lo suficiente como para observar que aquella plataforma no tenía barandilla, y por ende, sería mejor no acercarse. Al menos, no el primero. Finalmente decidí fijarme en los demás, captando rápidamente mi atención dos personas en concreto. La primera era una mujer, bastante hermosa debía decir, que iba ataviada con ropajes que tal vez definiría yo como de gitana, cosa que contrastaba con el hecho de que iba armada. ¿Qué sería? ¿Una mercenaria? ¿Una asaltacaravanas? No lo sabía. Solo tenía claro que una ramera no era. Lo más extraño, sin embargo, era que desprendía la inconfundible marca de aquellos que saben hacer magia. Ambos podríamos reconocernos mutuamente como magos, y seguramente ella se percataría rápidamente de que yo era un nigromante.

El siguiente personaje que llamó mi atención fue un minotauro, uno muy grande y fuerte. Posiblemente el espécimen más grande de su raza que había visto jamás en mi vida. Su única arma era un hacha a dos manos, una muy grande cabía añadir, adecuada a su tamaño. Sin duda, sería un guerrero muy fiero. Otra persona llamó rápidamente mi atención, concretamente un hombre joven que desprendía un aura mágica. Igual que yo percibía la suya él podría percibir la mía. Por último, había un hombre que por su equipo reconocí inmediatamente como un ingeniero. Gracias a Lord Bastian y al Doctor Ivo sabía reconocerlos rápidamente, y pronto supe que aquél hombre podría aportar bastante al grupo en cuestiones tácticas y de apoyo. No estaba en un mal grupo, no. Decidí ser el primero en romper el silencio, y mirándoles lentamente empecé a hablar, elevando la voz lo suficiente como para que se escuchara por encima de la ventisca:

-Al parecer hemos sido convocados aquí con los dioses saben qué objetivo. No es mi primera vez en estas situaciones así que lo mejor será sencillamente que esperemos y que lo hagamos con las armas preparadas. Mi nombre es Khaelos Kohlheim, por cierto. Manteneros alerta.-

Tras decir aquellas palabras, desenvainé la espada y me quedé aguardando, observando los alrededores con poco éxito. Suspirando, elevé mentalmente una elocuente plegaria a Elhías. Por favor, sea lo que sea lo que nos espera, que aparezca ya. Odio esperar y más cuando hace frío.

Spoiler:
Puede parecer que en algunas cosas me he flipado o algo xD, pero mi personaje en otras ocasiones se ha visto metido en situaciones así, de caer dormido y despertar en otro lugar, y sobre las armas que he mencionado que no salen en mi ficha, eso se debe a que las he ganado en otras partidas pero que aún no se han añadido a la ficha. Si se necesitan pruebas dímelo y paso links xD
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Re: La Arena de Uzhakai

Mensaje por Reed Constantine el Jue Ene 17, 2013 2:17 am

El silencio de la noche era terrible, lo que antaño hubiera significado calma para mi ahora no es mas que una tortura, los únicos sonidos audibles era el de los pequeños saltamontes, cri…cri…cri…, cantaban, siendo mi única compañía en este lugar donde por mas que lo deseara no podía caer en el sueño, no podía simplemente relajarme de lo que estaba sucediendo, si durmiera en calma entonces pronto los barrotes que me mantenían cerrado se me harian familiares y los muros de madera mis amigos, pero no, eso no podía suceder, aunque mi cuerpo estuviera cansado, fingiendo reposo, mi mente estaba despierta, oyendo, observando, tenia que hallar la manera de salir de aquí. Algo que no compartía con mi compañera, la que a la larga me trajo aquí, ella dormía como bebe sin que nada la incomodara, no me cabía en la cabeza como podía hacerlo.

Me sente, en el poco espacio que quedaba en la carroza para mi; rodeado de tantos otros que por ingenuidad o simplemente mala suerte habían perdido su libertad, muchos habían “aceptado” su destino, rindiéndose, algo que significa un gran problema para mi, pues solo no podría escapar, solo seria presa fácil, necesitaría la ayuda de todos, pero todos eran maniquís sin alma, recipientes vacios, títeres de sus instintos. Respire profundo de nuevo, me mire a mi mismo, los esclavistas me habían despojado de toda arma, todo objeto, con suerte no habían acabado con mis provisiones, pero eso seria con suerte, ahora estaba indefenso, y con nulo conocimiento del combate cuerpo a cuerpo no tenia ninguna habilidad para enfrentarme a esos barbaros, por eso necesitaba a toda esta gente, muchos en vez de simples civiles fueron herreros, guardianes e incluso algunos soldados, además de que la dama durmiente junto a mi también poseía habilidades que sin duda nos ayudarían.

Pero todo era muy complicado, además, el plan, o al menos el que estaba intentando armar en mi cabeza, requería que estuviéramos lo mas cerca de la legendaria “Ciudad Esmeralda”, por lo que he podido oir de estos barbaros, lo mas cercano que pasa esta caravana es cerca de la ribera del Rio Verde, para mi, eso es suficiente… mis ojos se iban cerrando, a pesar de mis nervios y preocupación por salir de este lugar… cuando al parecer estaba a punto de caer en brazos del dios del sueño un gran movimiento me lo impidió, la carroza había comenzado a moverse, ¿van a avanzar?, aun estaba todo oscuro, de pronto alguna patrulla los obligaba a cambiar de lugar el “campamento” que armaban temporalmente, mire a mi alrededor, apenas se inmutaron los dormilones, di un largo bostezo y me recosté contra una de las abarrotadas esquinas del lugar que ahora me aprisionaba, extrañamente, el constante galope de los bueyes y los movimientos de la carroza cada vez que encontraba un bache no me molestaban, todo lo contrario, pareciese que me arrullaran, pues de un momento a otro comencé a cabecear… mis ojos se cerraron…

-Padre?

Pregunte antes de caer… ¿Por qué?, no lo se… tal vez el sabría mejor que yo como salir de aquí, el siempre sabia que hacer, como hacerlo y cuando hacerlo, si pudiera hablar con el…
Pero la naturaleza es caprichosa, cuando porfin encontraba algo de descanso no me dejaría disfrutarlo, un trueno!, un maldito trueno resonó en los cielos, esta vez fue tan ruidoso que los calmados compañeros que tenia de cautiverio esta vez si se levantaron, precediendo a la furia del firmamento centenares de gotas de lluvia cayeron, además de, obviamente, mas truenos, aunque no con la potencia del primero; una tormenta en todo su esplendor nos azotaba, talvez eso era lo que había obligado a mis captores a moverse, el cielo debería haber estado turbado y previéndolo decidieron buscar un lugar mas seguro, sabio movimiento, podrán ser barbaros pero al menos saben lo básico acerca de sobrevivir en un territorio tan hostil.

Muchos de los otros capturados esta vez no pudieron dormir, muchos comenzaron a despertarse y mirar alrededor; quizás la tormenta fue lo suficientemente estruendosa para sacarlos de esa ilusión de seguridad, en varios de ellos pude notar la desesperación, este cruel clima los arrebato del idilio de aceptación, la angustia volvió a ellos, sonreí ligeramente, no me alegraba su dolor, pero me beneficiaba, entre mas enterados estuvieran de su verdadera situación, entre mas inconformes de ella se encuentren, sus desea de libertad se verán acrecentados, y entonces, solo entonces podremos salir todos de aquí… Naturaleza, te debo una. Pero yo era distinto, si ya había dejado claro que lo ruidoso y revoltoso que era tener la caravana en movimiento me acunaba, el sonido goteante del agua sobre el techo de la carroza, el golpeteo contra el suelo y las plantas, era como una canción de cuna para mi, además de que los relámpagos, que aunque no me fascinaran no me reportaban mayor molestia, entonces pude cerrar los ojos por fin, cerrándome en la oscuridad absoluta, debía descansar mientras ellos tiritaban, mañana, cuando todos tengan frio y estén asustados, necesitare energías para invitarlos a alzarse…

Generalmente cuando duermo no tengo “sueños”, o al menos no recuerdo que nunca hubiera tenido alguno, ni estos, ni pesadillas, para mi dormir era cerrar los ojos e instantáneamente encontrarme en el otro dia, pero esta vez fue distinto, podía.. sentir, como si de hecho estuviera despierto, aunque todo era oscuridad, vacio, no entendía nada, ¿era acaso esto un sueño?, pero, puedo moverme, veo mis manos, mis pies, puedo manejar mi cuerpo a voluntad, según lo que he oído, en los sueños actuamos como meros espectadores de nuestras acciones, y que de hecho controlarse a si mismo en el mundo onírico era extrañísimo; de cierta forma me alegre, de poder experimentar tan extraña sensación, aunque probablemente al “despertar” no la recuerde, eso me hace pensar ¿habre tenido otras experiencias como esta que simplemente no recuerdo?, sin embargo las incognitas pasaron a segundo plano cuando una extraña figura se presento frente a mi, parecía humano, antropomorfo diría mi padre, era terriblemente alto, podía estimar poco menos de un metro la altura en que me rebasaba, su figura era imponente, pues además de alto, su gruesa contextura le hacia ver como un verdadero gigante, no voy a mentir, estaba terriblemente asustado, aunque técnicamente solo fuera un sueño, temia por mi vida, al menos por mi onírica vida; de repente, de la manera mas surrealistica que puedo imaginar, de su figura comenzaron a brotar extrañas runas, relámpagos, como destellos, además de una especie de…. ¿aura?, no sabria decirlo muy bien, simplemente algo parecía rodearle, como si solo de su presencia se desprendiera poder. Intente alejarme, pero simplemente no podía, era capaz de controlar mi cuerpo pero cuando trataba de huir, parecía estar levitando, como atraído por gravedad, pero después, vendría lo mas desconcertante.

Por obra de… ¿magia?, no imposible, por obra de mi propia imaginación, aquel ser, aquel extraño ser que debía ser solo producto de mi imaginación me traslado a otro plano, una especie de vacio, pues solo veía blancura, no podía ni siquiera tocar suelo o algo solido, solo levitando, pero algo me resulto mas extraño aun, alrededor mi vista podía hallar mas personas, otras cuatro para ser mas exacto, no los conocía de nada, aunque una teoría decía que la gente de nuestros sueños era gente que alguna vez habíamos visto… pero que yo recuerde nunca había visto algo semejante a una bestia con armadura, como la que alcanzaba a divisar, sin embargo el tiempo en que estuve en ese plano fue corto, pues un estallido de luz, que casi quema mis ojos me dejo totalmente ciego, además de con un extraño zumbido en los oídos… entonces me perdi a mi mismo.

Lo próximo que sentí… nada, absolutamente nada, revisión de nuevo, ojos… nada, piernas… nada, brazos… nada, boca… increíble!, creo que mi boca es inmune a todo, realmente extraño, saque la lengua, saboree algo, oh!, que sorpresa!, tierra. Pero esta no era tierra común, mas parecía una dura roca con algo de polvo encima, no estaba en esa carroza, eso lo podía asegurar, lentamente comencé a recuperar el movimiento sobre mis cuerpo, pero era distinto, no como en aquel mundo onírico, me dolia el cuerpo, un dolor bastante real, mis ojos aun no se recuperaban, extraño, se supone que había quedado deslumbrado en el sueño, no en la vida real, ¿Qué estaba sucediendo?. Preferi quedarme estatico, mientras todas las partes de mi cuerpo comenzaban a funcionar bien, al menos sentía… algo, estaba… ¿con mi ropa?, se supone que todas mis pertenencias las tenían los barbaros, mis ojos aun no funcionaban bien, decidi esperar un poco mas basándome solo en mis otro sentidos que por cierto, no eran muy sensibles; aun asi pude notar algunas cosas básicas, como por ejemplo el extraño suelo que me arrepentí de saborear y por supuesto un frio que te congela hasta el alma, mucho mas que el que hacia en la que ahora se me hace una comodísima carroza.

Comence a abrir mis ojos, poco a poco, pero esto se puso aun mas extraño, ¿tenia mis lentes puestos?, esto definitivamente estaba mal, muy mal, no tenia la minima idea de que estaba pasando aquí, esto debía ser un sueño, si, eso, un sueño, es imposible que me hayan sacado de la carroza a la intemperie… bueno, eso no es imposible, lo impensable es que me hubieran dado todas mis pertenencias, vistiéndome mientras estaba dormido, eso si es totalmente impensable, entonces… ¿es un sueño? Pero se siente real, demasiado real a lo que sentí momentos antes..., eso es!, recuerdo el sueño, nunca recuerdo los sueños!, asi que esto debe ser uno, aunque demasiado realístico.

Unas extrañas y ruidosas palabras llamaron mi atención.

-Al parecer hemos sido convocados aquí con los dioses saben qué objetivo. No es mi primera vez en estas situaciones así que lo mejor será sencillamente que esperemos y que lo hagamos con las armas preparadas. Mi nombre es Khaelos Kohlheim, por cierto. Manteneros alerta.-

¿Dioses?, nah, no existen tales cosas, o si existen no hacen este tipo de cosas, ¿Qué no es su primera vez?, ¿quien demonios estaba diciendo eso?, sin esperar mas y habiendo recuperado por completo el control, las sensaciones y todo lo demás que concierne a las funciones de mi cuerpo, comencé a levantarme, poniéndome de pie.

Ahora que tenia otra persepctiva de la situación… esto no hacia mas que ponerse cada vez mas extraño... . Mire a mi alrededor, asombrado, estábamos a una altura impresionante, solo podía ver las nubes encima mio, y estaba nevando, la tormenta, la que experimente antes de dormir, ¿es la misma?, no no, imposible, debe ser el resultado de la real en este sueño; mire el suelo, lleno de extraños carácteres, runas los llamaban, y alrededor, nada, absolutamente nada, parecía que estaba sobre una superficie circular, un disco, por lo que se suponía, tras el final de la plataforma debía haber una caída, una larga caída; pero eso, increíblemente, no era lo mas sorprendente del lugar donde me encontraba, frente a mi, a unos cuantos metros, estaba un hombre, un sombrio hombre, era mas alto que yo, pero el hecho de que su contextura fuera tan ancha le hacia parecer un gigante, fuerte, se podía ver a simple vista, tenia una armadura, pesada también a la vista, su sola presencia aterraba, ni siquiera tuve el valor de mirarlo a los ojos, cuando estuve cerca, simplemente desvie la mirada, era… realmente aterrador.

Khaelos, dijo llamarse, creo haber escuchado ese nombre antes, aunque no se de que, ni de donde, solo se que es bastante nombrado por los viajeros, nunca conoci a demasiados asi que no puedo decir demasiado, pero ahora que lo veo, creo que muchas de las historias debían incluir las palabras “aterrador” y ”poderoso”, porque son justo las palabras con las que lo describiría en ese momento. Tanto “shock” me hizo desviarme de lo vital, que en ese momento era darme cuenta de mi mismo, tenia mi cinto, la bolsa de cartuchos, los dos pares de pistolas y colgado en mi espalda el arcabuz, esto no hacia mas que confundir las cosas, el tal Khaelos no parecía producto de mi imaginación, nada que yo pudiera imaginar seria asi; esto cada vez me empujaba al hecho de que esto fuera real, pero si asi fuera… solo podía ser por obra de la “todopoderosa” magia, y si asi era, por que motivo un mago tan poderoso me haría esto…

-Soy Reed – Dije instintivamente, aun con la mirada baja, esquivando la del hombre – A ciencia cierta no se donde estamos, si esto es real o solo un sueño, pero… - Divage un poco – Señor Kohlheim – mencione con todo el respeto que podía salir de mi - ¿A que se refiere con “No es mi primera vez”? ¿Usted sabe con exactitud que esta sucediendo? – De cierta manera creía que podía confiar en ese sujeto, infundia temor y respeto además de verse muy poderoso, casi lo podría comparar con esa cosa que vi en el ¿sueño?, como sea, el caso es que talvez el podría aclarar un poco esto.

Sin embargo recordé algo de lo cual no me había dado cuenta en el momento, “hemos” no creo que se refiriera solo a el y a mi, en efecto cuando me tome mas el tiempo de ver a mi alrededor pude notar en a mas personas, una era visiblemente una mujer, con extraños ropajes que solo había podido ver en ilustraciones de libros, gitanos eran llamados, no preste atención a mas detalles, en si solo intente notar lo importante, por el otro lado había un muchacho, se veía mas joven que yo, poseía una túnica de color azul, similar a las que, en mis ilustraciones obvio, vestían los aprendices de hechiceros, ¿seria el uno de ellos?, pregunta a la que después tendría que responder; por ultimo habia una gran bestia, me aterro un poco, aunque no como el caballero negro que posaba cerca, se llamaban minotauros si no estaba en lo incorrecto, nunca pense ver uno tan cerca...

Me limite a esperar respuesta del que parecia saber que sucedia, cruzando los brazos y mirando hacia el suelo.


Última edición por Reed Constantine el Jue Ene 17, 2013 2:47 am, editado 1 vez
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Re: La Arena de Uzhakai

Mensaje por Dræwick Warframe el Jue Ene 17, 2013 2:40 am

Era una noche oscura, no creo haber recordado una tan oscura desde nunca en mi vida, llovía a manera de diluvio, era casi una tempestad, pero no podría quejarme, nunca podía resistirme a el disfrute que tenia estando en un lugar lluvioso o frio, me encantaban este tipo de situaciones, bueno de hecho, amaría cualquier lugar o situación donde pudiera evitar tener contacto con los rayos del sol, desde siempre había odiado sentir calor y tener que sudar, porque para mí, contra el calor no se podía hacer nada, pero si el frio te azotaba demasiado, no más que hacer una fogata y podrías controlar la situación, con el calor no había ninguna contra. Estaba en la tranquila llanura verde del bosque de Silvide, me protegía un poco de la lluvia recostado sobre un árbol, del cual aun chorreaba agua abundante, por muy grande que fueran estos árboles y los frondosos, la fuerza con arreciaba la lluvia, hacia que se deslizara por las hojas hasta bañar mi cuerpo. Cuando pensé en quedarme en pleno bosque, no pensé que jamar llovería de esa manera, pero ya no podía hacer mas, era casi de madrugada, no creo que hubiera un pueblo cerca a el que llegar, si lo había estarían todos durmiendo y las posadas cerradas.

Mi mirada no podía dejar de rodear lo largo y amplio de esta inmensa llanura verde, disfrutar de la vista que dejaba era algo que realmente complacía mi alma, ver como la gran lluvia regaba tanto flores como arboles, los cuales temblaban ante la imponente brisa, de la cual venia acompañada la lluvia, por lo que podía notar era una lluvia que no solo afectaba una pequeña zona del lugar, por lo que mis ojos no tan finos pero si con una precisión media podían notar, se expandía por todo el lugar sin perdonar ningún rincón de la zona, el suelo donde estaba comenzaba a hacerse barro, suavizándose un poco, mientras yo intentaba conciliar el sueño ,cosa que se me dificultaba un poco por el ruido que causaban los truenos tan fuertes, y estruendosos, que llenaban el cielo, sentía que en algún momento alguno podría caer sobre mí, por el tal sonido que tenían.

Después de que mi cuerpo estuvo totalmente mojado y ya me había acostumbrado al ruido, decidí cerrar mis ojos lentamente intentando poder dormir un poco, mañana tendría seguramente algo importante que hacer, tendría que volver a un lugar más indicado para descansar, poder protegerme de esta hermosa lluvia, que si bien no me molestaba, no era que pudiera hacerme extremadamente bien. Tome mi hacha colocándola sobre mi pecho, igual que mi bolso de cuero, evitando en todo momento, que estos fueran a irse por alguna corriente causada por la torrencial lluvia, o fuera a dañarse también por el efecto del agua, no creo que un hacha de acero oxidada sirva, o peor aún, que un bolso de cuero podrido, pueda almacenar nada dentro de el, luego de eso caí en un sueño profundo.

Una vez dormido, mi sueño comenzó de una manera bastante linda, regresaba a mi pueblo natal Grok’Taur, mi madre y padre me recibían, de una manera tan cariñosa como siempre, debo decir que estar fuera, era algo a lo que aun no me acostumbraba, por lo cual lograba ponerme nostálgico fácilmente, luego entramos a casa y como siempre mama me pidió que le hiciera un favor, a lo cual accedí muy feliz, volviéndome a sentir un niño, cuando regresaba mi dulce sueño paso a ser una pesadilla, mire a mi madre y padre muriendo desangrados, cuando intente correr hacia donde estaban, note como un espectro estaba frente a ellos, de el salían una especie de rastro de rayos, sus ojos eran brillantes y de forma fantasmal, eran de un color azul leve, que tenían una tendencia ah ser blanco, y de igual color salían unas formas tribales y rúnicas, que recorrían toda la túnica, podía decir que mediría 2,50, es un dato que pude obtener, porque viéndolo podía compararlo con el tamaño de mi hacha, cuando la tendría puesta de pie en el suelo.

Cuando estuve tan cerca de el como pude, note un aura de extremado poder, que me hizo erizar el pelaje, de un momento a otro cuando termine de saber que había invadido mis sueños, sentí como un vacio se hizo en la escena, todo se volvió negro, no podía escuchar ver ni oler nada, era como si todo el mundo hubiera desaparecido, sentía como si estuviera cayendo en un remolino de forma circular, que no tenia fondo, estaba desesperado nunca antes me había pasado nada parecido a esto en mis sueños, y aun me embargaba la preocupación, de terminar de saber que había pasado sobre mis padres, luego de eso volví en mi, sintiendo como un flash sobre mí, me cegaba, por lo único que pude notar salía de la mano de aquel espectro, que había entrado en mi pesadilla, no pude saber nada mas, había quedado totalmente aturdido, desconcertado, no sentía siquiera muy bien mi propio cuerpo.

Luego de un par de mi minutos, apenas pude levantarme, observe que habían 4 Personas más junto a mí, un Hombre con una armadura oscura, que tenia desenvainada su espada, y portaba su escudo en la otra mano, Una mujer que por su vestidura, no podría identificar muy bien, aunque parecía una gitana, otro hombre que tenia puesta una larga túnica, parecía un hombre misterioso, algo místico, quizá un mago y por ultimo un hombre, que tenía una pinta de ser inteligente, un sombrero, un lente y un par de pistolas en la cintura el cual se levanto antes que de que yo lo hiciera presentándose como Reed y haciendo algunas preguntas.

Cuando termine de examinarlos, me levante notando que estábamos en una plataforma circular que no tenia bordes, posiblemente seria una caída mortal lo que había, pero no sería tan tonto como para descubrirlo, de la plataforma parecía salir algo parecido, de lo que pude observar en el espectro, los diseños tribales y rúnicos, pero no podía decirlo con firmeza, ya que había nieve cubriendo toda la plataforma, rápidamente escuche las palabras de el hombre con la armadura, prepare mi hacha levantándola y acomode mi cuerpo, poniéndome de espalda contra el chico, que ya estaba esperando el comienzo de la batalla, mi cuerpo comenzaba a calentarse por la adrenalina, del no saber cómo llegue aquí y por el presagio de batalla del chico, mi amor por la batalla comenzaba a causar efecto en mi, mientras comencé a ver, como mi agitado, aliento salía de mi nariz.

Bueno señor Kohlheim, ya que tienes experiencia, espero que me ayudes porque soy novato en esto, me llamo Blæst y me alegro de no ser el único que haya llegado hasta esta plataforma, y podría saber: ¿como cualquiera de ustedes llego aquí? ¿Es algo raro no?

Concluí rápidamente, mientras eche un vistazo de nuevo a los otros.

Y usted señor Reed, No soy muy experimentando, pero le recomendaría que aliste sus armas, prepárese que no se sabe que pueda pasar.


Última edición por Blæst Malvhauer el Jue Ene 17, 2013 7:10 pm, editado 1 vez
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Re: La Arena de Uzhakai

Mensaje por Arica el Jue Ene 17, 2013 5:29 am

La noche estaba hecha sobre los desiertos de Akhdar, ensombrecida en el frío de sus inviernos, pero abandonada al mismo tiempo de las tempestades que azotaban al resto del mundo. La oscuridad era siempre diferente allí, sin embargo, el fulguro rumoroso de las ventanas opacadas que se abrían en una y otra muralla, hacía de los sueños una obra menos perversa para quienes extrañaban el brillo de los días… no obstante -para otros- el consuelo de la tranquilidad ya no era más que una idea arrebatada…
Y es que Aricade, impulsada por el desquite salvaje y un contrastado odio premeditado, arrebató tan dulce idea en segundos abismales.
Y jamás lo lamentaría…

Parecía dormido… no, había despertado de una retorcida alucinación nocturna; lo describían aquellos ojos de órbitas perdidas, el pasmo y el terror de su boca abierta, la sangre húmeda en su garganta y en la seda de sus sábanas, el cuchillo que se arrancaba lentamente de su cuello para volver a su vaina, percibiendo la suavidad de la piel de su portadora, quien descansaba sentada junto a él con un pergamino sentado sobre sus piernas y la mirada fija sobre sus grabados y señales.
Había atentado contra el hombre equivocado. Ahora lo sabía.
Y aún así, había atacado a un hombre que merecía morir.

Sus manos se apresuraron una última vez, protegiendo el nuevo escrito entre los ropajes. Se levantó de la cama en silencio, acercándose al balcón que la había recibido horas antes sin perplejidades ni sorpresas terribles, abandonando a su víctima con la frialdad que siempre amerita la pérdida de un hombre insignificante. Y realmente no importaba; después de todo, ya llegaría una madrugada para que algunos lamentaran… y otros en tanto temieran. Fue entonces que se movió rápidamente sobre los contrastes de una ciudad ensombrecida y la alegría de sus gentes que, como en cada una de sus noches nubladas, se desvelaban en danzas y letras que contaban las añoranzas de un pueblo que pocas lluvias había visto.

Nadie la vio caminar esa noche…

Y su camino desembocó en la profundidad del oasis… tal vez más allá, donde siempre yacía solitaria, envuelta en los derribos de la casa de sus ancestros, en el templo de sus maestros donde alguna vez había encontrado días valiosos… y luego, el odio sobre los que habían quebrajado su destino. Un suelo de madera resonó bajo de sus pies, dejándole advertir que ya estaba en casa. Se dispuso a desenvainar cada sable, a deshacerse de cada peso sobre ella, sin embargo, el cansancio la interrumpió con fuerza abrupta, obligándola a caer suavemente sobre las tablas y los herbajes que entre ellas habían crecido ante el abandono. Sus ojos, perdidos entre la realidad y la abstracción, contemplaron indiscretos la mano diestra que tenían en frente; una mano fría y ruborizada por la sangre que se había secado en ella… mas no hubo ningún pensamiento que se desbordara de la memoria de Aricade, quien se perdió en la oscuridad del sueño.

Y en la oscuridad del sueño se quedó de forma inexorable…
Acompañada de un ‘otro’; quien la aprisionó en el más extraño de los cautiverios.

Ese ‘otro’ parecía hombre… un hombre real y tangible, pero tan desconocido e indescifrable al mismo tiempo... no se encontraba en ninguno de sus recuerdos, ni en sus deseos, ni era un encuentro fugaz de aquella noche de asesinatos. Paseó los ojos sobre él, con el temor que implica el descubrimiento de un mundo nuevo e ignorado que en esas horas, se resumía en aquel extraño. La recorrió un escalofrío y el escalofrío desembocó en sus manos ahora temblorosas. Se rehusó a parecer indiferente y con una velocidad imprudente se levantó para retroceder, asustada ante la monstruosidad que irradiaba el aura del dueño de sus pesadillas.
Porque eso -y sólo eso- era.
Una pesadilla. Otra más.
Una que se abreviaba en cabellos oscuros, ojos de brillo azulado y vestiduras en lenguajes extraños. La molestaba, como todo aquello que no parecer conocer limitaciones.

¡Y sin embargo!, nada de lo que había visto fue tan bajo como la sensación que la había golpeado en ese momento, cuando, en unos segundos que nunca pasaron frente a sus ojos, se encontraba ante la verdadera sombra del vacío. La respiración parecía cortarse en sus pulmones, únicamente por la sugestión de la ‘nada’ en la cual yacía tan insignificante y de la que bien se sentía parte, como la unidad de algo que la trascendía más allá de lo que pudiera estar a su alcance.
Pero… ¿Y ellos? Había más seres allí, tal vez como ella. Tal vez no. ¿Y acaso importaba? ¿Era esa la venganza de sus enemigos? ¿Pasarse entre sus alucinaciones para destrozarle la cordura?
Era una idea magnífica, sin duda.
Pero nada de lo que pudiera especular tuvo sentido, pues toda la sombra que la había atrapado, se transformó en un destello blanco que alejó todo control de ella:

No había conseguido quejarse, ni lograba abrir los ojos ante el golpe de luz que había recibido. Sus oídos zumbaban cosas desagradables y con ella se habían quedado cuatro extremidades inútiles y una conciencia confundida, rendida ante la idea de que tal vez -y sólo tal vez- moriría esa noche, entre sueños, de una forma realmente impensable.

Suspiró ante todas sus imágenes, rebuscando pasajes desesperados para volver en sí, no obstante, cuando el eco difuminado de algunas voces recorrieron sus oídos de una forma que al menos podía comprender, movió sus dedos, con la esperanza que siempre alcanzaba a los de su raza al momento de sentir las andanzas del final. Pero lo que había debajo de ellos -sus dedos- no era la madera del templo de Las Treinta Piedras... entonces abrió los ojos con miedo, y un horizonte borroso reemplazó todo lo que conocía. Tembló de pronto y la escarcha helada de aquellos territorios provocó que se estremeciera ante el contacto con su rostro, el cual se alzó con gran esfuerzo al sentir que las voces estaban ya demasiado cercanas: fue cuando los reconoció. Estaban allí. Los mismos que habían estado con ella en el vacío, pero que a diferencia del otro extraño de aura escalofriante, no le habían hecho ningún daño. Escuchó a uno de ellos, luego al otro… y al otro, suspirando con un alivio que bien podía ser relativo, cercano al consuelo de que no era la única invadida por la confusión.
Fue entonces que un gruñido se liberó de sus labios.
Y se levantó, tambaleándose aún.

Sus ojos se pasearon otra vez, advirtiendo la inmensidad de las cadenas montañosas, y aún más próxima, la piedra enorme y circular en la que se encontraba; contempló los símbolos que yacían grabados en ella, reconociendo cada runa y cada tribal que también calzaban en la túnica de aquel extraño de sus visiones.
Su boca permaneció abierta ante la sorpresa, pero nada era superior a la frustración que la invadió en ese momento; su imaginación estaba llegando a límites que ella no podía resistir, hasta que surgió una curiosa especulación.
“Esto no es un sueño…”
Y tuvo sentido. Casi.

Arrancó las cimitarras con lentitud, paseando la hoja de cada una por su vaina, dejando un sonido metálico como introducción a sus palabras que, quizás, se escucharon tan secas como el roce de los filos.

-‘Convocados’ es una palabra muy escudriñada e importante, Khaelos… -intentó recordar su apellido, pero le fue imposible.- Hay quienes no somos ni lo uno ni lo otro, y por lo tanto: ¡Nada aquí tiene sentido!

Exclamó con algo de rabia ante el nerviosismo y la ansiedad de verse acorralada, dirigiendo la mirada únicamente al ‘hombre metálico’ como había decidido llamarlo.

-Y Reed… -dijo, dedicándole una mirada que se detuvo en sus ropajes antes que en su rostro; lo encontraba… raro. -Yo haría caso de lo que dice… “la vaca” -pensó.- ese tal Blæst: prepárese, y sobre todo, nada de separarse, nos irá mejor si estamos juntos… ah, y lejos de eso… -decía, mientras señalaba con una de sus cimitarras las orillas de la piedra circular, resoplando una risa por el nerviosismo y el simple hecho de negarse a creer lo que estaba sucediendo.

Y alzó las cejas como ademán de haber concluido.
Al menos hasta sobresaltarse nuevamente:
Había olvidado algo…

-Aricade. Es mi nombre.


Última edición por Arica el Jue Ene 17, 2013 11:56 pm, editado 2 veces
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Re: La Arena de Uzhakai

Mensaje por Seor Grusberk el Jue Ene 17, 2013 11:42 pm

El viento azotaba impíamente las paredes y ventanas de la posada, los rayos se veían en la lejanía seguidos de truenos que retumbaban en el horizonte mientras la lluvia caía violentamente anegándolo todo. Sin lugar a dudas era una de las peores tormentas que había visto en toda su vida, ni siquiera se podía ver el tenue resplandor de la luna. No era un lugar muy ostentoso, las paredes consistían en recios muros de piedra, cuya única decoración eran unos simples candelabros que iluminaban la sala principal, en esta había repartidas varias mesas redondas y sillas de madera, y justo nada más entrar por la puerta se veía la recia barra de madera tras la cual estaba el posadero, un hombre bastante musculoso, con una larga melena y un bigote pelirrojo, lo único destacable era la gran chimenea que se abría en una de las paredes.

En el interior del edificio en el que Seor se encontraba, resonaban la música y los cantos, había un ambiente bastante alegre y desenfadado a pesar del diluvio que estaba cayendo en el exterior, podría ser por la gran chimenea que se encontraba justo en el centro de una de los muros de la estancia, pero no; podría ser por las hermosas doncellas que atendían a los clientes que calentaban incluso más que la fogata, pero no; el verdadero motivo era, como es lógico, el alcohol. Y como es normal, el mago se había unido a la fiesta, bebía, cantaba, volvía a beber, ronda tras ronda, como si la noche no tuviera fin.



Después de horas y horas de fiesta, las cosas en la taberna se habían calmado, al contrario que en el exterior, donde la tormenta todavía azotaba los cielos de Noreth. Ya solo quedaban unos pocos borrachos tumbados en el suelo de la taberna, totalmente inconscientes debido al alcohol, solo quedaba en pie el mago, sentado en una esquina, con una jarra en la mano, la verdad es que estaba tan borracho que no sabia como podía mantenerse despierto todavía, aunque eso no iba a durar mucho. Se levanto, cogiendo su bastón y dirigiéndose a la habitación que había alquilado a la máxima velocidad que podía estando así de borracho, tropezándose numerosas veces sin llegar a caerse gracias al robusto bastón que portaba. Llego a su habitación con dificultades y arrojo todo su equipo a un lado, dejando que el cansancio se apoderara de el, cayendo derrumbado de la manera en la cama, entrado al fin en el onírico mundo de los sueños o más bien el de las pesadillas.

Seor vagaba por sus sueños cuando de pronto se vieron interrumpidos por una extraña e imponente figura. No podía distinguir muy bien la figura pero parecía ser un hombre bastante alto, vestido con una túnica oscura en la cual había grabados múltiples runas y signos tribales que brillaban con un tono azulado. Apenas podía distinguir más detalles de este ser, solo sabia que cuanto más lo miraba mas temible parecía, con su larga cabellera ondulando, sus brazos y piernas que parecían troncos, unos ojos con un resplandor espectral y un aura con un poder inquietante.

Después no hubo nada, solo vacío, no había absolutamente nada, solo estaban el y otras personas que no conocía y no había visto nunca, todo era demasiado extraño, y se hizo aun más extraño cuando un potente destello luminoso broto de la mano extendida del aquel extraño ser, Seor intento cubrirse con las manos intentando que aquel resplandor le cegase, pero fue inútil, acabo cegado y aturdido, sin poder discernir nada a su alrededor.

Poco a poco la sensación de aturdimiento fue desapareciendo, recuperando los sentidos poco a poco, lo primero que sintió fue, ¿Frío?, ¿Cómo podía sentir frío si supuestamente estaba tumbado en la cama de la posada? O eso creía, nada mas abrir los ojos se dio cuenta de que ya no estaba en la posada, y tenia su bastón y las demás armas y equipo que había arrojado a un rincón de la habitación, pero eso no era lo más raro, lo más extraño sin lugar a dudas era el sitio en el que ahora se encontraba, una extensa plataforma esculpida en piedra, la nieve, que caía suavemente al suelo, entorpecía la visión, pero permitía lo suficiente como para ver que no estaba solo, había cuatro personas más aparte de el, las mismas personas que había visto en el vacío, cada una más imponente que la anterior, el primero era un hombre ato con un singular sombrero, después estaba un mujer con extrañas vestiduras, los dos siguientes eran los mas temibles de los 4, uno era un hombre cubierto con una pesada armadura que desprendía un inconfundible aura a muerte, estaba seguro de que era un nigromante, y para terminar estaba el minotauro más grande, y el único, que había visto.

-Convocados, ¿pero por quién?- dijo mientras se rascaba la cabeza con el bastón, tenia una enorme resaca debido a toda la cerveza que había bebido en la posada.- Bueno, me parece que me toca presentarme, me llamo Seor Grusb- paró antes de terminar la frase-¿Pero qué tenemos aquí?- Dijo mientras se percataba por primera vez de las runas- Son runas, las runas son buenas, nos dicen cosas- se agacho y empezó a pasar los dedos por encima de la runa grabada en la helada piedra mientras sacaba un libro de la mochila y empezaba a pasar las páginas y observaba atentamente las runas tratando de descifrarlas- Esta me la se, esta significa esto, esta esto-explicaba sin hacer caso al resto del grupo mientras buscaba el significado de algunas runas en el libro a la vez que escribía la traducción en la nieve con su bastón- "Una prisión sin barrotes, Uzhakai el Liche, autor de la miseria misma."- O no, o no, esto es malo, muy malo- guardo de nuevo el libro en su bolsa y se agacho de nuevo para coger un montón de nieve y compactarla haciendo una bola, para después acercarse al borde y tirarla para comprobar la altura de la plataforma- Pero que muy malo -continuo, según las runas Seor supuso que el autor de aquello era un liche, y los liches nunca significaban nada bueno.

Se giro hacia sus compañeros para explicarles la situación-¿Queréis que os explique la versión rápida o la lenta? Mejor las dos, la lenta, al parecer creo un liche,con un nombre muy raro, me parece que era Uzhakai, nos a traído aquí vete tu a saber para qué, y la rápida, estamos jodidos, muy jodidos.-Termino mientras maldecía su suerte, con resaca y con un liche de por medio.
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Re: La Arena de Uzhakai

Mensaje por Vánegan el Vie Ene 18, 2013 7:38 pm

Como por arte de magia, suceso extraño, aquel hombre de poderes exhuberantemente inmensos entró a los sueños de 5 personas desconocidas, ¿azar?, ¡a saber por qué ellas fueron elegidas!, sin embargo esto no demuestra más que su alto poderío, en los sueños solamente irrumpe el Dios de estos, sin embargo, no era impedimento para este... no, no era persona, era un ser espectral, nada parecido a un ser común.

Invocó a estos individuos a un completo vacío, ¿qué era este lugar?, nadie sabría decirlo, ¿cómo?, era un completo vacío, los individuos flotaban, era una sensación extraña para todos, pero más que extraña atemorizante, estaban enfrente de un ser aparentemente todopoderoso, abisal, con un aura estremecedora. Pero no pasarían mucho tiempo allí antes de que este ser nuevamente haciendo usos de sus poderes los enviara a una localización nunca antes vista, no estaba en ningún libro o pergamino, en ningún escrito, esta era una plataforma con formas rúnicas de diseño tosco, grabado en la piedra la cual estaba hecha dicha plataforma de forma circular. Allí estaban presentes singulares individuos: una mujer preciosa de apariencia gitana, un hombre que parecía explorador, otro que era sin lugar a dudas un mago y finalmente otro hombre de apariencia más imponente que el resto de los adyacentes, portando una terrible armadura, un enorme escudo y varias armas, finalmente un minotauro de proporciones inmensas al igual que su hacha.


Todos se miraban con completo desconcierto, ¿qué diablos era esto, donde estaban, tan de repente todo?... pobres personas, habían ido a dormir y de repente estaban en otro plano, en un lugar con un frío terrible y una fuerte nevada, tan o más fuerte que la lluvia que se daba en otras partes de Noreth. Dialogaron entre ellos, sabían que algo no estaba bien, sabían que algo tenía que ver aquel ser monstruoso que se les apareció... primeramente aquel hombre del gran escudo habló: "Al parecer hemos sido convocados aquí con los dioses saben qué objetivo. No es mi primera vez en estas situaciones así que lo mejor será sencillamente que esperemos y que lo hagamos con las armas preparadas. Mi nombre es Khaelos Kohlheim, por cierto. Manteneros alerta." luego respondió aquel que se hacía llamar Reed Constantine: "¿A que se refiere con “No es mi primera vez”? ¿Usted sabe con exactitud que esta sucediendo?", Khaelos volteó dirigiendo su mirada a el Ingeniero - "Definitivamente. Lo que sucede es simple... aquella cosa es bastante similar a un Liche... cosas malas pasarán, te lo aseguro." - contestó secamente el nigromante. Habló entonces el Minotauro con su voz gruesa típica de esta raza - "Bueno señor Kohlheim, ya que tienes experiencia, espero que me ayudes porque soy novato en esto, me llamo Blæst y me alegro de no ser el único que haya llegado hasta esta plataforma, y podría saber: ¿como cualquiera de ustedes llego aquí? ¿Es algo raro no? " - y luego agregó - "Y usted señor Reed, No soy muy experimentando, pero le recomendaría que aliste sus armas, prepárese que no se sabe que pueda pasar." - a ello primeramente contestó Khaelos a la cuestión de Blaest - "Ayudar... no prometo nada, pero acá será mejor que todos nos apeguemos al equipo. Sobre lo otro... ya he dicho que es un Liche, es una persona extremadamente poderosa, estamos acá por macabras razones sin dudas.- luego de que hablase el Conde, respondió al Minotauro Reed -... No pienso morir aquí- dijo algo desafiante, sin dudas, nadie quería morir en este escenario, ¿quién querría?...

Finalmente tras haberse repuesto la única mujer del grupo, Aricade, habló: "Convocados’ es una palabra muy escudriñada e importante, Khaelos… Hay quienes no somos ni lo uno ni lo otro, y por lo tanto: ¡Nada aquí tiene sentido! - respondió a lo primero que dijo el nigromante, luego se dirigió a Constantine: "Y Reed… Yo haría caso de lo que dice… ese tal Blæst: prepárese, y sobre todo, nada de separarse, nos irá mejor si estamos juntos… ah, y lejos de eso… Aricade. Es mi nombre". A ello acudió rápidamente Khaelos de nuevo -"Lo que dice la gitana, exactamente lo que dice la gitana. No os separeis de el equipo, acá no nos vendrán a cantarnos el cumpleaños, estamos aquí por una razón que se las puedo asegurar con total confianza: morir." - las palabras de Khaelos no parecían ser muy alentadoras, no, de hecho, atemorizaron a los demás, es decir, ¿cómo reaccionarías ante tal situación, cómo reaccionarías si te dijesen "morirás"?.

Aquel mago, Seor Gusberk, se paró entonces y comenzó a observar el tan raro diseño de la plataforma, un diseño rúnico completamente grabado en la plataforma y brillante. Curioso, empezó a tratar de descifrar su significado, y es que apartando sus conocimientos, el grabado a pesar de rúnico no era demasiado complicado este se extendía por toda la plataforma, como un escrito gigantesco. Inició su recorrido por toda el área descifrando poco a poco el significado de el grabado, cuando finalmente tras terminar en el borde derecho de la plataforma logró entender el significado de estas. Dijo algo preocupado - "¿Queréis que os explique la versión rápida o la lenta? Mejor las dos, la lenta, al parecer creo un liche,con un nombre muy raro, me parece que era Uzhakai, nos a traído aquí vete tu a saber para qué, y la rápida, estamos jodidos, muy jodidos." - habló a todos los del grupo. Khaelos nuevamente arrebatando la primera palabra contestó - "¿Lo veis?, era un liche. Eso no significa nada bueno. Luego, concuerdo con Seor, estamos muy, muy jodidos... más ustedes que yo, existe una ventaja, yo he estado en situaciones peores." - habló este con una pizca de arrogancia, nada del otro mundo, y es que sin embargo era cierto, ¡era Khaelos Kollheim el asesino de Dragones!.

Entonces la tensión se notó en el ambiente, todos guardaron silencio y se vieron a las caras, el escenario no pintaba nada bonito... y luego... luego, de la nada, surgió este ser en una especie de materia gaseosa de color profundamente negro que tapó la visión de los presentes por unos segundos, luego se dejó mostrar y ante sus ojos habló con aquella voz que nuestros protagonistas quizá nunca habrían escuchado - "Khaelos Kollheim, Aricade Sundhiné, Reed Constantine, Blaest Malvhauer, Seor Gusberk... ¿sabeis donde estais parados ahora mismo?, no. Esta es la Arena de Uzhakai, arena que lleva mi nombre como su amigo ha podido deducir. ¿Por qué estáis aquí?, no daré razones ahora mismo, pero si puedo decir que en estos momentos vosotros vais a ser fuertemente retados aquí, en la mismísima Arena de Uzhakai. La elección fue al azar, no es nada personal. Volviendo a lo anterior, he de decir que será una experiencia muy divertida, tendreis 5 desafíos, 5 bestias de alto poder con las que todos tendréis que enfrentaros para poder vivir... aunque puede que no llegueis a la quinta bestia, y aunque lleguéis muy posiblemente muráis allí- guardó silencio y giró muy lentamente la cabeza mirando con sus ojos demoníacos a Khaelos -"Pero tú... tú no eres como ellos... me aseguraré de que esto sea un reto al nivel Kollheim- soltó un leve "je" y guardo silencio. La voz abisal de este ser causaba terror entre todos, era una voz con eco, una voz de ultratumba y con mucha exhalación. Entonces como retiro dijo -"... Y bienvenidos sean a la arena de Uzhakai.entonces con la misma explosión que apareció desapareció, dejando en completa incertidumbre a todos.

¿Un futuro incierto?... más cierto era la muerte.

Spoiler:
Buahno, no quise tirar a la primera bestia para relleno, sabeis, aunque con que aparezca Uzhkai ya es algo que le da un poco de sabor al tema. La reacción exacta (ya que yo solo puse que se atemorizaron y quedaron desconcertados) es a vuestro querer siguiendo obviamente el perfil psicológico de su PJ, no tengo que decir eso creo xD.

Luego están los diálogos, más que todo habló Kollheim, traté... no sé, de hacerlo algo parecido a su personalidad o algo por el estilo, no lo sé xD. De igual forma si así desea Khaelos puede cambiar un poco lo que hice que dijera para que quede más como él lo diría, yo edito sin problemas.

Por lo demás Seoro, quiero que te quedes en el borde hasta que llegue la primera bestia, así el riesgo de tu muerte sube bastante, es como una lección para que pienses bien lo que harás, te has tenido que devolver y no lo hiciste (y si sigues haciendo cosas de este tipo cuando lleguen los monstruos te va a ir MAL xD)

Y.. eh... bueh, supongo es todo. Dudas y la wea en el post táctico y eso, asdf


¡Aaaah!, por cierto, Blaest y Seor utilizais ambos mismo color de letra, creo que sería más cómodo si utilizais distintos ^^
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Re: La Arena de Uzhakai

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Lun Ene 21, 2013 4:24 am

Definitivamente, aquella noche iba a ser movidita y sobre todo, rara del copón. No me preocupaba el hecho de haber sido convocado a un lugar como aquél, y no me preocupaba contra qué tuviera que enfrentarme. Lo único que me preocupaba, realmente, era QUIÉN lo había hecho. De momento, y a juzgar por los indicios y descripciones, sabía que era un liche, o algo por el estilo. ¿Qué criatura con aspecto de no-muerto si no podría ser?

Fui el primero de todos en estar con los sentidos alerta y las armas en la mano, listo para cualquier problemilla que pudiera surgir en aquellos momentos. De mientras, me encargué de presentarme para que mis compañeros supieran quién era. Siempre es más tranquilizador saber con quién estás luchando, al fin y al cabo. El primero en responder fue un chaval llamado Reed, al cual yo le contesté, asintiendo, con una calma que reflejaba que no era alguien inexperto en esos asuntos:

-Me refiero a que ya me ha pasado otras veces. Sí, sé qué está sucediendo. Si lo que he visto en mi sueño es lo mismo que habéis visto vosotros, eso seguramente es un liche, y créeme... Pocos seres hay tan peligrosos como una de esas criaturas. Os explicaría más detalladamente qué es, pero dudo que me dé tiempo a acabar la explicación antes de que pase algo malo.-

El siguiente en hablarme fue el minotauro, quien me pidió ayuda, no sabía muy bien si en el combate o en aquello de ser secuestrado mágicamente durante el sueño, y luego preguntó cómo habíamos llegado. Yo me encogí de hombros y le respondí:

-Te ayudaré lo que pueda, Blaest. Afortunadamente, tu raza tiene un talento innato para combatir, así que dudo que hagas un mal papel. Según sé, llegamos vía magia, como ya he dicho, traídos por el liche. Son nigromantes poderosos y antaño fueron personas. Sea cual sea el motivo que tiene para convocarnos, no puede ser bueno. Manteneos juntos y no bajéis la guardia, y no tiene por qué morir nadie.-

Me mantuve expectante de nuevo, con la vista fija en el centro de aquél extraño escenario. Sin embargo, la dama del grupo rompió entonces el silencio y se pronunció. Sus palabras me hicieron reír levemente, al ver como a pesar de la situación se lo tomaba con humor. Aquello siempre era bueno, pues al fin y al cabo, es mejor afrontar a la muerte con una sonrisa que con lágrimas. Asintiendo cuando habló con el tal Reed, le respondí:

-Encantado de conoceros, lady Aricade. Por lo demás, como ha dicho la señorita es mejor que hagáis caso. Debemos mantenernos juntos y no separarnos en ningún momento. El comité de bienvenida no vendrá precisamente en son de paz, y si estamos aquí es para divertir o servir los oscuros propósitos de un ente muy poderoso. Separarnos significaría la muerte. Y eso es justamente lo que quiere quien nos haya traído aquí. Matarnos a todos.-

Sin moverme de mi posición, asemejándome a una estatua por el hecho de que estaba completamente inmóvil, en posición de batalla con la vista fija al frente, escuché las palabras del mago completo del grupo. Al parecer, el hombre quería observar el diseño de la plataforma, entendiendo mejor que yo las runas. Aunque yo fuera un mago veterano, habían varias cosas que se me escapaba al no haber tenido tiempo de estudiarlas, pero por suerte siempre hay alguien que sabe esas cosas que yo no sé, lo cual en aquella situación podría decirse que era un alivio. Lo que no fue tan aliviante fue que, en efecto, confirmó que aquél lugar pertenecía a un liche conocido como Uzhakai. Uzhakai... Tal vez me sonara, pero en aquél momento no lo sabía. Decidí responder, suspirando levemente:

-Así pues, mis pensamientos eran ciertos. Un liche... Amigos, estamos metidos en un problema de dimensiones colosales, como bien claro ha dejado Seor. Pero no está todo perdido. He estado en situaciones peores que esta, creo, y se os ve competentes. Si nadie hace tonterías, tenemos una oportunidad de salir de aquí con vida.-

De repente, pude notar como la magia en aquella plataforma aumentaba su magnitud. Se cernió el silencio sobre nosotros, y mis ojos se pasearon por los rostros de mis compañeros. Aunque estaba nervioso, en mis ojos podían ver el brillo de la determinación, pero como llevaba el yelmo no podrían ver mi media sonrisa, algo confiada y algo intranquila a la vez. De repente, el liche apareció de una especie de neblina negra que nos dejó cegados por unos instantes, y finalmente habló con la voz que se espera de un liche.

Sus palabras me hicieron fruncir el ceño, pues pronto me di cuenta de que lo único que quería era jugar con nosotros. No, no sabíamos para qué estábamos ahí, pero al menos yo me hacía una leve idea. Seguramente necesitaba personal para aumentar su guardia tumularia o algo por el estilo. Sus palabras daban a entender que nos había retado a combatir en su arena personal, y al menos me tranquilizó el hecho de que nos había elegido por azar, más que por algún motivo en concreto. Nos tocaría luchar contra cinco poderosas bestias y sobrevivir. A pesar del nerviosismo, de la intranquilidad y sí, el miedo que su voz producía, cuando se dirigió a mí y dio a entender que no lo lograríamos, fruncí el ceño y dejé que el enfado diluyera el resto de emociones, respondiéndole sin vacilar:

-Tú reza para que de verdad este reto esté a mi altura. De lo contrario me encargaré de que tengas por fin esa cita con la muerte que tanto tiempo llevas posponiendo.-

Apenas me dio tiempo a responder que la criatura se marchó por donde había venido. Sin perder tiempo, y situándome en posición de combate de nuevo, empecé a dar órdenes:

-¡Aricade, Blaest, vosotros y yo formaremos un triángulo defensivo! ¡Cada uno de nosotros será un vértice! ¡Seor, Reed! ¡Vosotros dos situaros dentro del espacio delimitado por el triángulo! ¡Vamos, rápido! ¡Hemos de asegurarnos de cubrir nuestros flancos! ¡Los que no lucháis cuerpo a cuerpo brindadnos apoyo, los demás nos encargaremos de evitar que salga la criatura que salga no pase de aquí! ¡Y sobre todo, no os arriméis al borde!-
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Re: La Arena de Uzhakai

Mensaje por Dræwick Warframe el Miér Ene 23, 2013 1:48 am

Seguía detenido de pie sosteniendo el hacha en posición, mi espalda contra la de Khaelos, escuche como respondió que no sabría si podía ayudarme o no, aunque también alego que mi raza tenía un talento innato para la batalla, eso me alentó un poco, hablaban de un Liche, una criatura que yo no conocía, creo que yo podría ser el más novato entre todos los que estaban allí, ellos seguramente si sabrían lo que era, por precauciones evitaría hacer cualquier cosa que lograra ser estúpida. Después de un momento, Note como la chica del grupo la que parecía una gitana a mi vista y creo que a la de todos comenzó a quejarse, a cuestionar sobre por qué la habrían "Convocado a el lugar", también luego me dio la razón, avisando a Reed que se pusiera en guardia, a lo que Khaelos añadió que debemos estar juntos como equipo o posiblemente moriríamos mas rápidamente, porque creo que del riesgo de la muerte, no nos salvaríamos solo por estar juntos, disminuirá mucho, quizá sí, pero no era que iba a esfumarse por eso.

Note como el último, el que parecía un mago vestido con su larga túnica se levanto y comenzó a recorrer la plataforma, buscándole sentido a el diseño del lengua rúnico que tenia inscrito, al parecer el sabia y podía identificar que diría, eso es bueno, al menos seria una pequeña ventaja de saber algo más sobre esta bendita plataforma. Pregunto que cual versión queríamos, que si la rápida, o la lenta, para mi sonó indiferente luego, si fue la versión rápida o la lenta, para mi ambas significaron que tendríamos que luchar contra seres que desconocíamos, sin un motivo lógico aparente, porque en realidad me parecía que yo no había hecho nada, para molestar a un Liche y que tuviera un problema personal conmigo, seguramente estoy había salido al azar.

Khaelos volví a recalcar que tenia la razón, que por ser un Liche tendríamos que estar más que atentos, que podríamos salir jodidos, sobre todo nosotros cuatro el resto del equipo, ya que el había pasado por situaciones parecidas anteriormente, en ese momento eso me sonó tan arrogante, como si estuviera diciéndonos en la cara que era superior a nosotros, como si nadie lo notara, se sentía un aura muy poderosa salir de el, quizá no tan poderosa como la del espectro, pero si se notaba que sería un gran guerrero. Ahora que lo recordaba, el espectro no había vuelto a decirnos nada, después de las palabras de Khaelos todo había quedado en un tenue silencio, todos observaban a todos, esperando algo parecido a una explicación mejor, o una respuesta quizá.

De la nada, con la misma forma que había hecho al menos para traerme a mí, llego el mismo espectro, trague de manera fuerte algo de saliva, mi corazón comenzó a palpitar con una fuerza bastante grande, estaba emocionado, la adrenalina de mi cuerpo lo recorría rápidamente, era una emoción causada por el miedo e impaciencia, de saber que diría, o que sucedería. El espectro comenzó diciendo el nombre de cada uno,¿ como los sabría? yo al menos imaginaba que por su misma condición de Liche, si pudo traernos así, que sepa nuestros nombres, no es nada de otro mundo, nos pregunto si sabríamos donde estábamos, yo solo pude reír un tanto irónicamente, era imposible saber donde estábamos, lo único que sabía, es que estábamos una plataforma redonda muy alto, demasiado para mi gusto, y que era un Liche el que no trajo, confirmo la información que había dado Seor, efectivamente se llama la Arena de Uzhakai, que según el espectro, era su nombre, comento luego que la elección había sido al azar, algo que ya había imaginado, continuo diciendo que seriamos retados aquí en este lugar, que tendríamos que luchar contra 5 bestias, que cada una representaría un desafío, bestias de alto poder, que serian si sabíamos o no luchar, quienes definirían si vivíamos o no, además de que aclaro, que teníamos muy pocas posibilidades de llegar a la bestia final.

Luego de que terminara su discurso, volteo a ver exclusivamente a Khaelos poniéndolo por encima el resto del grupo, diciéndole que haría que el reto estuviera a su altura, entonces hasta este espectro, tenía claro que el, representaría la mayor amenaza a la hora de la batalla, extrañamente lo puso en sobre aviso, algo bastante raro diría yo, para querer o pretender que muriéramos como el había dicho, bajo las garras de su criatura era extraño que diera algo de información, como esa alertándonos a todos, porque al menos yo sabía que por estar Khaelos, la lucha seria más reñida, tanto para él, como para todos, ya que él es parte del equipo, y lo que le pasara podía afectar el grupo de manera muy grave. Khaelos amenazo al Liche, diciendo que si en verdad el reto no estaba a su altura, el mismo se encargaría de ponerle fin a su vida, yo me quede sorprendido, tenía mucho valor para poder haberle dicho eso, sabiendo en toda la desventaja que estábamos, era tenaz, muy tenaz.

Luego de eso, la criatura se marcho sin dar tiempo a nada mas, no mas palabras, Khaelos comenzó a dar indicaciones, me gustaba su idea del triangulo, era una formación que permitía cubrir a nosotros los combatientes cuerpo a cuerpo, todo el rango suficiente para proteger a los atacantes a distancia, además de que les daba una posición cómoda a estos, para cubrirnos la espalda, sin ningún inconveniente. Escuche a Khaelos decir que no, nos arrimáramos el borde, era algo que no tenía ni que decirme, mi caminar hacia la posición que me tocaba para formar uno de los vértices del triangulo fue lenta, mi respiración se agito un poco, realmente ahora que podía pensar un poco, recordé que estaba en una plataforma de la cual no sabía si podría caerse en cualquier momento, parecía solida, pero no me confiaba, no sabía a qué altura estaba, ni quería averiguarlo, mi mente comenzó a dudar levemente, sobre si sería buena idea luchar aquí arriba, bueno pensándolo era morir por la caída, o destrozado por las bestias, ninguna opción me sonaba linda, pero aun así, esta altura me ponía nervioso, era algo increíble que justo tendríamos que haber parado aquí, por qué no en otro lugar más bajo, quizá en una arena pero que estuviera sobre la tierra, no flotando, o colocada sobre la punta de una montaña.

-Vamos chicos, solo recuerden no se separen, son 5 criaturas, solo estén atentos a lo que viene, será un placer compartir esta batalla de arena con ustedes, y si luego de esto seguimos vivos, espero encontrarlos en otro lugar mas cómodo- fueron mis últimas palabras, mientras una sonrisa de emoción y de adrenalina, lleno mi rostro, listo para cualquier cosa que pudiera pasar.


Última edición por Blæst Malvhauer el Miér Ene 23, 2013 9:32 pm, editado 1 vez
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Re: La Arena de Uzhakai

Mensaje por Reed Constantine el Miér Ene 23, 2013 8:51 pm

¿Liche?, me pregunte a mi mismo, solo había leído de ellos una vez, mas exactamente en un libro de fantasias, historias… pensé que no existirían tales criaturas, aunque el mundo no deja de sorprenderme y lo que me parecía fantástico es mundano para los mas recorridos de este mundo, como he podido averiguar, el ejemplo mas claro, el tal Kolheim, había respondido y reaccionaba con total tranquilidad a todo lo que estaba sucediendo, hechos que a mi me tenían extrañado y francamente espantado, aun asi me esforzaba todo lo posible en esconder ese terror bajo una apariencia tranquila e impasible. Volviendo a lo importante, liche…liche…liche… ¡Aha!, muertos, no, no-muertos, hechiceros, magos de la muerte que se transformaron en… bueno, es difícil describirlo, simplemente se hicieron inmortales sacrificando su “humanidad”, o eso lei, a ciencia cierta es difícil saber que es algo que solo has leído de un cuento.

El siguiente en tomar la palabra fue el minotauro, otra criatura extraña, para mi era totalmente nueva, en si me generaba cierta desconfianza, pero como podía notar en el extraño y poderoso hombre, para el no era nada del otro mundo, intente imitar esa actitud, permaneciendo inmutable. Fue franco, hablaba claramente, preguntando casi lo mismo al tal Kolheim, lo que la lógica obligaba a preguntar a cualquier ser pensante, que esa “bestia” al parecer era, al contrario del guerrero de en frente, al minotauro no lo veía tan imponente, lo veía igual que si me encontrara un oso o un lobo, tal vez la presencia del primero opacaba la de el otro, que bien era un criatura mitológica que debía infundir respeto. Pidio ayuda, o asistencia, se llamo a si mismo novato, ¿acaso es que ser transportados en sueños es algo común?, de cualquier manera, se “encomendo” al guerrero, este, no prometió nada, no era un héroe por lo que pude oir de su respuesta, un héroe clásico prometería proteger a todos los presentes, este en cambio no, fue realista, haría todo lo posible dijo, eso solo significaba que bajo ciertas circunstancias, a pesar de la fuerza que aparentaba tener, no seria capaz de salvarnos a todos, trague saliva, si el mas fuerte de los que aparentaba estar con nosotros decía eso, ¿que podía hacer yo?.

Luego la criatura se dirigió a mi, ¿Qué preparase las armas?, ¿acaso era yo el único que no sabia exactamente que iba a suceder?, ambos, tanto la criatura como el guerrero se habían puesto en guardia, yo mismo no había valorado la situación, debi haber hecho lo mismo, pose la diestra sobre una de mis pistolas, estaba lista, podía sentirlo, como cuando las portaba, es extraño, ese… ¿liche?, me había traido aquí, con todo lo que traia encima para combatir, si me quería asesinar darme los instrumentos para defenderme no era una buena idea, o tal vez.. solo quería divertirse mientras lo hacia.

Otro miembro de nuestra “compañia” si asi podíamos llamarla, era la mujer, aquella en la que no había reparado demasiado antes, reacciono y se unió a la pequeña charla que se mantenía, sus palabras eran demasiado… ¿poeticas?, parecían sacadas de una tragedia, me hizo un poco de gracia, considerando el sarcasmo con el que fue dicha esa frase; me menciono, alze la vista, ella también me menciono lo de las armas, de nuevo estaba reaccionando de manera lenta, tome con la zurda, mi mano hábil, una de las pistolas, sujetándola firme, listo para cualquier cosa que sucediera… me fastidiaba la vista, era una tormenta y el sol se mantenía oculto, los lentes oscuros no me ayudaban para nada ahora, con la diestra me los quite, de manera que quedaran colgando del cuello, mucho mejor, ahora podía notar mucho mejor la situación que nos rodeaba, aunque seguía sin ser demasiado alentadora. El Kollheim le dio la razón, mantenerse juntos, di unos pasos hacia el centro, donde se hallaba el guerrero oscuro con la bestia, era lo mas lógico después de todo…

El ultimo en levantarse y unirse fue Seor, asi dijo que se llamaba, no pude escuchar el resto de su nombre porque sin ninguna razón, se pego al piso, examinando el suelo, instintivamente también dirigi la mirada hacia mis pies, lo había olvidado, esa plataforma estaba al parecer llena de runas, una escritura antigua que pocos conocían, pero por la pasión con la que ese sujeto las investigaba el debía ser de esos pocos; después de rebuznar ciertas palabras dio con una… “conclusion”, nos hablo tranquilo, bastante, igual de ironico a como lo hizo la gitana, ¿en serio se tomaban esto tan a la ligera?, termino de decir algo sobre un liche, concordando con lo que se había dicho anteriormente, aunque menciono que esta era una Arena, ¿arena?, esto cada vez se ponía mas extraño y nadie podía dar una respuesta clara, apreté mas mi pistola y la sostuve a la altura del rostro, lo que fuera que viniese tenia que estar preparado, mi viaje no podía acabar aquí, no asi.

Luego, hubo un largo rato se silencio, silencio incomodo, al parecer todos estábamos en guardia pero aun asi ninguno parecía tener idea de que hacer a continuación, solo esperar, a que sucediera… algo, y ese algo no se hizo esperar, totalmente de la nada una gran nube de humo negro, negro como la noche se esparcio por todo el lugar, cerre los ojos e intente apartarlo con la mano, sin embargo era denso… bastante, entonces, cuando se disipo la humareda, pude observar, era ese extraño ser de antes, un liche como decían mis compañeros, Uzhakai como nombro el “aprendiz”, su sola presencia me hacia dar escalofríos, incluso… creo que estaba temblando. Esa… cosa, hablo, confirmo lo que el grupo había podido deducir, su nombre y donde nos encontrábamos, además de aclarar un par de cosas; a pesar de la gravedad de la situación y lo terrorífica de su voz, lo que decía, parecía sistematica, como un protocolo, simplemente nos estaba dando instrucciones. Era su Arena, nos tenían allí para combatir, ¿Por qué?, como había mencionado antes Khaelos, entretenimiento al parecer; la elección que nos llevo allí fue totalmente al azar… de entre tantas personas yo había de ser el escogido… suerte de pacotilla. Nos nombro a todos, pude conocer el nombre entero de aquellos que no lo habían mencionado, “Sundhine” pensé, sonaba lejos, bastante lejos, fue el único apellido que me podía decir algo de la procedencia del individuo. Volviendo a lo importante y a lo austado que debía estar por la presencia de ese ser, menciono 5 criaturas, 5 desafios a los que nos tendríamos que enfrentar; el ser aseguraba nuestra muerte, eso definitivamente no podía ser nada bueno, pero además destaco a Kollheim, eso no hacia mas que confirmar lo que sospechaba, ese tipo debía ser muy fuerte, lo que mas me asombro fue que el mismo desafio al llamado liche… si eso no era ser un tipo malo no se que lo era.
Entonces, como vino se fue, bajo una cortina de espeso humo negro, cuando se hubo dispersado, el guerrero oscuro no perdió tiempo y comenzó a gritar ordenes para todos, estaba armando una formación defensiva, para lo que fuera que viniese, el minotauro no tardo en acoplarse, formando las 2 vertices del triangulo que el tal Kollheim había propuesto, yo, ni corto ni perezoso, corri hasta situarme entre ellos, con mi pistola lista para lo que viniese, la criatura fue la siguiente en hablar, el en cambio, al contrario de el guerrero oscuro, si hablaba como un héroe clásico, denotando en sus palabras honor, demasiado honor para el que yo pudiera estar acostumbrado. Asi, me sentí… pequeño, estaba rodeado de un par de personas que parecían héroes de aventuras fantásticas, incluso el “aprendiz” y la mujer podían entrar en esa descripción, pero yo… yo no era un héroe, solo era un científico, nada mas que eso, uno que necesitaba vivir.

Entonces, intentando sacar mi lado intelectual y táctico, tratando de contribuir un poco con el grupo, pensé, este tipo nos estaba formando como si nos fueran a atacar muchas criaturas, como una horda, sin embargo el…. Liche, menciono en especifico 5 bestias, para que llegaran a ser un desafio para nosotros tendría que ser una gran bestia, que nos superase en tamaño… de ser asi, esta formación no serviría para nada.

-No quisiera ser aguafiestas – Dije, algo tembloroso, dirigiéndome a los que se hallaban en guardia, el guerrero oscuro y el minotauro específicamente – Pero lo que acaban de proponer seria útil en caso de que nos atacaran multitud de enemigos… no han pensado en que probablemente nos ataque una sola criatura… una muy grande – Puntualice, esperando que consideraran que si nos enfrentábamos a algo mostruosamente alto agruparnos no seria una buena idea.
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Re: La Arena de Uzhakai

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