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La Arena de Uzhakai

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Re: La Arena de Uzhakai

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Lun Feb 18, 2013 9:56 pm

Frío... Mucho frío, maldición... Desde que todo aquello había empezado que las cosas iban de mal en peor. Para empezar, el viento gélido que soplaba y el sitio donde nos encontrábamos eran enormes impedimentos a mi capacidad de batalla, mi equipo estaba compuesto casi en su mayoría de gente más o menos normal, siendo yo el único de todo el grupo con formación militar profesional completa y encima a uno ya lo habíamos perdido en el primer choque. Por si no fuera poco, pronto se levantó tal tormenta que no podía ver más allá del casco, y mi armadura chupaba bastante el frío, ante lo cual mi ropa, que aunque abrigaba no estaba bien preparada para temperaturas tan extremas, era incapaz de evitar que me estuviera calando hasta los huesos. En otras palabras, estaba en una situación genial.

Lo único que pude hacer fue moverme a ciegas, tratando más de mantenerme en movimiento sin avanzar ni retroceder antes que andar, lanzando estocadas al aire sin demasiado ímpetu. Al fin y al cabo, mi intención no era cansarme inútilmente, si no recuperar algo de calor corporal mediante el ejercicio. Aunque no estaba acostumbrado a tal frío, Zhakhesh es una tierra de temperaturas generalmente bajas y lluvias abundantes, lo cual significa que en muchas ocasiones he tenido que luchar mojado como un perro y tiritando de frío hasta que he entrado en calor. En aquella ocasión era algo distinto. No estaba mojado, afortunadamente, pero el frío y el viento eran intensos y se clavaban en mi piel como cuchillos, enrojeciéndola y haciéndome sentir dolor allí por donde el viento se filtraba.

Finalmente empezó a amainar un poco y empecé a poder ver, justo en el momento en que me agachaba levemente mientras usaba de visera el escudo, y entonces noté las vibraciones que hacía Ozhequl, el gran oso, al caminar. Me giré justo a tiempo para ver cómo acababa de triturar al tal Reed y posteriormente se abalanzaba sobre Blaest, el minotauro. De Arica no había más rastro que una larga mancha de sangre que se extendía hasta el borde empezando en el sitio que anteriormente había ocupado, y de Seor ni sangre había. No tenía más miedo del necesario, pues no había notado gran fuerza en ninguno de ellos, tal vez solo en el minotauro y solo física. Suspiré, dejando que mis nervios estuvieran a flor de piel y dejando que aquél estado de alerta durara. El miedo es una gran forma de ganar fuerza y reflejos de forma rápida, si se sabe controlar.

Finalmente decidí aprovechar la oportunidad e intentar salvar al minotauro antes de que fuera atacado por el oso, pero mi lentitud de reflejos momentánea me lo impidió. Di la orden a mis piernas de echar a andar, pero me costó unos instantes moverlas. Me notaba torpe y algo entumecido, pero recordé las palabras que mi instructor de combate: “¡Recordad, chicos! ¡El frío es psicológico! ¡El calor es psicológico! ¡El dolor es psicológico!” Psicológico mis huevos, congelados en aquellos momentos, estaba seguro que si estuviera en mi situación el frío no sería psicológico, pero bueno, debía intentar aplicarlo, así que empecé a respirar profundamente.

El oso aún no se había movido del todo, así que decidí empezar a acercarme a él dando zancadas tan rápidas y grandes como pudiera, manteniendo el escudo por delante, las piernas flexionadas y la espada asomando por encima de mi escudo junto a mis ojos. Mi intención principalmente era lanzarme a por sus piernas y a por las correas de su armadura. La espada familiar era de mithril reforzado rúnicamente, pero no sabía distinguir el material de la armadura que aquella criatura portaba, de modo que tal vez pensaba que era más débil de lo que era y mi espada rebotaba inofensivamente, aunque también era posible que de un solo golpe lograra atravesarla pero... Eso no se sabe hasta que se golpea, ¿cierto?

Sin decir ni una sola palabra, sin emitir más sonido que el de mis pasos y mi armadura, me lancé contra el gran oso, aprovechando que ahora él estaba cerca del borde y estaba de espaldas. Mis primeras estocadas irían dirigidas a las piernas, tratando de alcanzar la arteria que llega hasta ahí, si es que los osos poseen una distribución arterial y venosa similar a la de los humanos. De lograrlo, sería cuestión de que se desangrara, cosa que no tardaría mucho teniendo en cuenta que el corazón de alguien asustado, enfurecido o que sencillamente está haciendo ejercicio físico bombea más sangre que el de alguien en relax. Tardaría más que una persona en vaciarse pero... Acabaría haciéndolo. Con dicho plan en la mente, cubrí el espacio que nos separaba y, tras alzar el escudo para que me cubriera de sus garras y fauces gracias a la diferencia de altura, lancé el primer golpe tan rápido como pude contra la cara interior de su pierna derecha. En caso de alcanzar el golpe, movería la espada para golpear de refilón la cara interior de su pierna izquierda y tras eso retirarme sin dejar de cubrirme con el escudo. ¿Iba a ser efectivo? No lo sabía, pero aquél duelo prometía... Y mucho.
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Re: La Arena de Uzhakai

Mensaje por Caentoriumn el Mar Feb 19, 2013 9:37 pm



La lucha comenzaba, pues de este sitio no iban a salir intactos. No. Habian venido a este lugar por una razon: morir. Y quien no lo hiciese... simplemente esto no estaba en los planes de Uzhakai, quien fue que los trajo al azar. Por una parte estaba Blaest en un lugar que ya no era la Arena, sino unas cavernas donde rapidamente tras haberse ganado una increible arma, enemigos nuevos aparecerian. Goblins frente de el, esto no era nada para un minotauro pero eran Goblins con bombas. Si estallaban aunque sea una el lugar se iba a volver añicos, y con esto, Blaest se iba a volver añicos. Pero nos olvidabamos de alguien, aquel hombre de pelo blanco y gran equipamiento, aquel Conde Nigromante de gran poderio aun estaba vivo. Era el unico presente en la Arena... esto no era algo muy bonito que digamos, pues se tendria que enfrentar a todos y cada uno de los temibles seres de Uzhakai, seres sacados de su macabra imaginacion como si de para un juego se tratase... ¿o quien sabe?, quiza para el esto era asi.

El Oso se habia cobrado a dos victimas ya... dos se escaparon de sus garras, pero uno quedaba. Khaelos alla arriba sufria de un intenso frio, desorientado, solo pudo ver el asesinato de Reed y lo que apenas habia dejado Arica, su "legado" en la Arena. Nada mas que un charco enorme de sangre con algunos trocitos de carne y hueso, el resto... bueno, el resto estaria pegado en la montaña, como moco en una pared. Volviendo al punto, ahora Khae estaba frente a Ozhequl, el gran lobo. Esto seria un 1vs1 digno... la muerte se olia.

¡El hombre coloco su escudo en horizontal a su cabeza, y con su arma lanzo una valiente estocada a la pierna derecha de su contrincante!. La estrategia quiza dio frutos, pues el Oso con un bestial grito se arrodillo usando como base su pierna sana y la otra dejandola estirada hacia atras. Pero las cosas no resultarian tan buenas para el atacante, pues Ozhequl en caida lanzo un poderoso golpe que dio precisamente en la parte media-alta de su escudo, al impactar con Adamantio contra Adamantio el escudo del nigromante se abollo. Pero el escudo tampoco era lo unico que se daño, ¿como?, instantaneamente Khaelos sintio la fuerza del impacto, la presion y el dolor, pues su brazo habia sufrido una dislocacion de su hombro severa que podria ser arreglada, pero el dolor iba a ser impreisonante. Aparte de esto, una fisura de gravedad media en el mismo hombro. El Conde se salvo por dos razones: el golpe no fue poderoso, y lo absorbio casi todo su escudo. Pero si esto le hizo con un golpe medio, ¿que podria hacerle a el con un golpe con todas sus fuerzas?. Bueno, si mando a un minotauro a volar...

Nuevamente nos salimos de Uzhakai para volver con Blaest, quien se enfrenta contra dos Goblins armados con nada mas y nada menos que bombas.

Blaest opto por una buena solucion: eliminar a la amenaza antes de que sea tarde. Pues asi hizo, y en carrera fue hasta que su hacha alcanzo a los tres Goblins partiendolos por la mitad en linea, a todos, traspasandolos como cuchillo a mantequilla. Pero los Goblins fueron mas rapidos y lograron encender las bombas antes de que Blaest los destrozase. Asi pues el minotauro se vio en una situacion apretada: ... ¿que haria con las malditas bombas que amenazaban su vida?.

Spoiler:


Se me olvido mencionar una descripcion de la caverna (¿ven?, es por eso que siempre se tiene que detallar el ambiente. Consejo por si masterean futuras partidas...) a unos 2m de la posicion de Blaest (antes de que arremetiese contra los Goblins) hay un hueco que da al vacio, por alli cabe Blaest entero con todo y cuernos. Es basicamente... un agujero irregular, como una "entrada" a la caverna. Por alli se filtra nieve y mas frio. Solo dejo ese dato.

Por lo demas, pensad vuestras acciones lo mas que podais.

No lo inclui en el mastereo, porque me di cuenta despues, pero Khae: el segundo ataque tambien acierta. Ambos ataques aciertan de hecho xD.

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Re: La Arena de Uzhakai

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Miér Feb 20, 2013 9:52 pm

Me lancé valientemente contra la gran criatura, sabedor de que solo un ataque rápido y, para qué negarlo, desesperado, podría darme la victoria en aquél momento. De una rápida estocada alcancé la pierna de la criatura, y aprovechando la inercia logré golpear de rebote la otra pierna. Ahora las caras interiores de sus muslos sangraban, y el oso se vio obligado a caer de rodillas. Sin embargo, no logré retirarme a tiempo, lo cual dio como resultado que me llevé el golpe del siglo.

Ozhequl gritó, y con un poderoso zarpazo me golpeó en el escudo, abollándolo y haciéndome retroceder varios pasos, casi hasta caer al suelo. No pude evitar soltar un grito rabioso y dolorido. Aunque había sufrido peores heridas, sabía que aquellas no eran buenas. El hombro izquierdo me dolía horrores, y estuve a punto de dejar caer mi defensa. Sin embargo, alejándome varios pasos, y observando como afortunadamente la criatura no podía moverse del sitio, envainé la espada y me quité por unos instantes el escudo. Agarrándome el brazo, conté hasta tres mentalmente y entonces recoloqué la extremidad, momento que me hizo sentir un dolor atroz. No pude evitar soltar un fuerte grito de dolor mezclado con rabia, y me di cuenta de que debería tener algún hueso bastante tocado. El hombro me dolía horrores, y aunque ahora podía moverlo de nuevo, cada movimiento era una tortura. Pero no iba a dejarme vencer.

Apretando fuertemente los dientes y gruñendo furiosamente, volví a agarrar mis armas. El escudo estaba abollado, pero era reparable, y aunque mi hombro y brazo izquierdo estaban muy tocados, podían sujetarlo. Me tocaría bloquear golpes en más ocasiones, y sabía que hacerlo iba a ser horrible, pero... Me aventuré a decir que tras las torturas que recibí a manos de los imperiales, luchar con un brazo magullado no era nada. Además, el dolor me mantendría más activo y despierto, y en parte me ayudaría a espantar el frío. Con eso en mente, finalmente me alcé, empuñando el escudo y el arma.

Soporté bien el dolor que sentía, y me consolé pensando que si me acostumbraba a él como otras tantas veces, acabaría por adaptarme a luchar de ese modo hasta que pudiera curarme medianamente. El dolor no es nada para un guerrero. Solo la muerte puede pararlo.

El gran oso seguía en el sitio, sin poder moverse y perdiendo una cantidad de sangre que, al menos para mí, era bastante abundante. Parecía que mi plan había surtido efecto y sus arterias habían sido seccionadas. De hecho, hasta parecía que le hubiera cortado tendones y nervios con los impactos, pues de lo contrario podría haber intentado alzarse mínimamente en lugar de quedarse ahí. Eso era muy bueno. Acercándome con más cuidado y apretando fuertemente los dientes para no soltar quejidos por el roce de la armadura con el hombro y el peso del escudo, decidí empezar una táctica de hostigamiento. Básicamente, y aprovechando la longitud de mi brazo y de mi espada, trataría de golpearle en puntos débiles como el cuello, y cada vez que el oso intentara tomar represalias, retrocedería la distancia justa para esquivar el golpe y lanzarle un contraataque sin que pudiera reaccionar. Tal vez yo no estuviera en las mejores condiciones, pero... Sabía que Ozhequl tampoco lo estaba, y a diferencia de él, yo no estaba perdiendo sangre con cada latido de mi corazón. Eso era bueno.
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Re: La Arena de Uzhakai

Mensaje por Dræwick Warframe el Jue Feb 21, 2013 3:33 am

Termine de lanzar el letal golpe con mi hacha, como esperaba fue efectivo, el hacha alcanzo a los tres Goblins, partiéndolos por la mitad en línea, a todos, traspasándolos pero los Goblins fueron mas rápidos y lograron encender las bombas antes de que los destrozara. Así pues fue, que rápidamente me agache y recogí las bombas, mientras agudice mi vista, buscando algún lugar donde lanzar las bombas, seguramente explotarían al mínimo de impacto, por lo cual solo mantenía las tantas bombas en la palma de la mano, sin hacer ningún estilo de presión, solo manteniéndolas. Me di la vuelta para buscar por detrás de mí, algo que pudiera servirme, ya que hacia adelante, solo había mas del largo túnel, cuando vi hacia el suelo ah unos pocos metros de mi, había un hueco, así que de manera rápida, di un par de pasos hacia atrás, quedando a una distancia prudencial del hueco, listo para dejar caer las bombas.

Rápidamente tire las bombas en el hueco, dándome la vuelta, tomando mi hacha con mis dos manos y comenzando a correr con toda la velocidad que tenia, avanzando todos los metros que pude, esperando que el impacto de la explosión dentro del hueco, no afectara la estructura de las catacumbas y los túneles, por que si eso llegaba a pasar, quedaría enterrado dentro de una fosa de la que quizá no podría salir. Realmente mientras corría, entre la adrenalina que sentía, comenzaron a pasar por mi mente, las imágenes de como los Goblins eran partidos por la mitad, el hacha me había dejado impresionado, tenía un poder de corte muy superior al de Ranakdor , Ranakdor II estaba totalmente mejorada, ahora que lo recordaba, los Goblins también mostraron una especia de efecto espumoso verde, por donde paso el corte, quizá ese color verdoso del hacha, traería alguna enfermedad o algún efecto, aunque debería descubrirlo luego, ahora mismo no tenía tiempo para experimentar, ni era el lugar adecuado.

Aunque en un primer momento, había odiado al Liche, por cambiarme mi hacha, ahora era todo lo contrario, le agradecía en el alma, difícilmente podría conseguir un arma como esta con facilidad, siendo esta más ligera, mas fuerte y un poco más pequeña, dándome más comodidad a la hora de pelear, al menos en este tipo de espacios tan cerrados, donde el tamaño influye bastante, luego de haber avanzado tanto, mi vista volvió a el frente, seguro habría alguna otra sorpresita, en este misterioso túnel.
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Re: La Arena de Uzhakai

Mensaje por Caentoriumn el Jue Feb 21, 2013 10:04 pm

Blaest efectivamente habia eliminado a los tres goblins contrincantes, eliminandolos a los tres con suprema facilidad. El mismo rapidamente tomo las bombas y logro arrojarlas por aquel agujero que desde su posicion inicial se encontraba 2m detras suyo, nuevamente, de forma efectiva. Se escucho, tras un rato, una ligera explosion; quien sabe adonde fueron a explotar estas cosas, pero lo cierto es que no explotaron en el area superior por lo que no ocurrio nada alli, asegurando la vida de Blaest.

Sin pensarlo, corrio 15m hacia el frente, dejando aquel agujero muy atras de el, exactamente para huir de este. En su recorrido fue dilucidando mejor el area, su rango de vision logro captar mejor lo que muy atras no lograba ver, y es que aun iluminado el lugar, la oscuridad siempre persistia pues es un lugar cerrado, amplio, pero igualmente cerrado. Asi pues, el Minotauro, 15m recorridos, logro ver a lo lejos una especie de sala... rara, digamoslo asi. Un trono de piedra, sin ningun decoro, atras de este una puerta que se veia era metalica. El salon se veia octagonal, apenas iluminado por unas antorchas pobres, donde dominaba mas la oscuridad que en el pasillo donde se encontraba Blaest. Para mas adorno, para lograr un ambiente incluso mas tetrico, una neblina empezaba a brotar desde este salon, de un color gris oscuro... el Minotauro lo dudo, si, era ciertamente gracioso ver a un ser espeluznante como el, gigante y fisicamente preparado para todo que dudase de avanzar... y es que simplemente las cosas mas alla no eran bonitas. Sin embargo, mas atras no habia mas que el pasillo y un agujero al final, asi que no tenia escapatoria. Asi pues avanzo a paso lento con su hacha protegiendole de cualquier peligro por venir... los pasos resonaban por toda el area con un eco espectral que solo intensificaban el temor, que atacaba psicologicamente al Minotauro aun caminante.

El bovino finalmente llego a la sala, se quedo parado observando sus alrededores. Entonces logro percibir algo, tras un rato alli, inamovible, era un sonido... dos... eran como garras tocando el suelo... a 4m de el unos seres cuadrupedos, de apariencia... como perros y osos... una funcion de ambos. Con gruñidos leves ambos salieron a la par, amenazantes a la distancia ya mencionada, con unos ojos fuertemente rojos y largas colas, garras largas igualmente y colmillos sobresalientes, como si fueran tigres dientes de sable. Eran de color marron profundo y su pelaje abundaba (como un oso). Luego se colocaron mirandolo frontalmente, mostrando sus dientes, terriblemente amenazantes. Blaest se preparo con su hacha, no se dejaria afectar por estos seres... a menos de que viera su verdadero potencial. Tenia que cambiar su plan, si queria lograr algo.

Cambiando de protagonista, Khae quien se enfrentaba al temible Ozhequl ahora mismo tenia una potente ventaja, aunque se habia llevado un... pequeño precio a pagar. Su hombro se habia dislocado por un fuerte golpe del que apenas se salvo, claro que no se dejaria mermar por esto, pues aguantando como persona bien acostumbrada al dolor, se arreglo el hombro con un crujido y un agudo dolor. Por otra parte, su doble ataque habia surtido efecto, pues habia alcanzado arterias, por lo que el gran Oso se desangraba lentamente... su muerte seria inminente y proxima, pero no se rendiria, era su naturaleza. Khaelos tomo la ofensiva y avanzo para lanzar una estocada a su cuello, y asi terminar de matarle. Sin embargo, las cosas no saldrian bien, pues si bien lanzo la estocada, un segundo antes, el Oso se habia abalanzado contra el tomando sus ultimas fuerzas en las piernas, pero no era mucho la distancia, por lo que aprovecho la cercania y se abalanzo lanzando un ultimo y poderoso golpe directo... que nuevamente fallo, pero no fallo, nuevamente tendria represalias contra su escudo que ya le salvo la vida una vez, esta ahora seria la segunda. Asi pues el golpe de Ozhequl impacto de lleno en el centro del escudo abollandolo increiblemente y haciendo retroceder salvajemente su brazo causando que el hombro de Khaelos, nuevamente, se dislocase y sufriese una fractura en el lugar de la fisura anterior, salvandose de que su brazo no fuese arrancado brutalmente por el escudo que ahora se volveria inutil y caeria del brazo de Khaelos. Sin embargo, Khaelos logro acertar afortunadamente en el cuello, haciendo que finalmente esta bestia se tumbase contra el suelo y cayese justamente encima del escudo que se le cayo a Khaelos, con un fuerte grito intenso que traspaso el ruido del viento.

Khaelos se retumbo en el suelo por la embestida, a apenas 1m del cuerpo de la bestia agonizante, quien se llevo consigo, antes de su muerte, dos incautas victimas. Agonizando, el nigromante tomaba su brazo muy adolorido, rechinando los dientes y respirando profundamente pues el dolor recorria intensamente cada rincon de su cuerpo. Habia logrado asesinar al asesino, cazar al cazador, pero no se fue intacto, claro que no.


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Re: La Arena de Uzhakai

Mensaje por Dræwick Warframe el Sáb Feb 23, 2013 12:25 am

Después de haber terminado la carrera, por el violento sonido de la explosión de las bombas en el hueco, que pareció muy lejano del lugar por cierto, me detuve, comenzando a observar la zona hasta la que había llegado, con esa huida tan brusca de la explosión, en la búsqueda de mantener mi integridad física, para poder continuar con la tan espectacular aventura, que nos había preparado el Liche. Me costó bastante reconocer todos los objetos de lugar, a pesar de la luz de las antorchas, Malditos lugares cerrados, siempre los había odiado tanto, todo eso por la gran incomodidad que me causaba, junto al pequeño temor que les tenía.

Logre ver a lo lejos una especie de salón raro, en el cual se hallaba un trono de piedra, sin ninguna decoración, tras de este una puerta que se notaba estaba hecha de metal. El salón estaba apenas iluminado por unas antorchas pobres, donde la luz era mucho menor a la del pasillo teniendo aun mas adornos, para lograr un ambiente incluso mas tétrico, una neblina empezaba a brotar llenando todo el salón, de un color gris oscuro, esto era realmente excitante, además del escalofrió que me causaba, a pesar de mi tamaño, no podía negar que se me ponía la piel de gallina, viendo tal ambiente tan oscuro y tenebroso, que en conjunto con la luz, daba un lugar perfecto para matar del susto a cualquiera.

Cuando entre propiamente el salón, todo era peor de como lo había visto, mucho más oscuro de lo que se veía, extremadamente espeluznante, mi piel volvió a erizarle levantando levemente mi pelaje, después de un momento, sin ningún movimiento comenzaron a escucharse ruidos de pisadas, las cuales inmediatamente me preocuparon, haciendo ponerme en posición de alerta, levantando el hacha listo para pelear de ser necesario, ya que yo estaba detenido, así que al igual que los Goblins que me habían atacado anteriormente, algo mas habría en estas extrañas catacumbas. Al lograr visualizarlo, pude saber por fin, de que eran los dichosos pasos que sonaban, a unos metros delante de mí, desde la oscuridad salieron 2 bestias, que me dejaron impresionado, eran una mezcla bastante peculiar, podría decir que parecían osos por el pelaje, pero la mayoría de los rasgos corporales los definían como perros, extrañas cosas las que uno podía ver en esta vida, quizá es verdad eso que dicen, que nunca se vive lo suficiente, para ver las cosas de la vida.

Levante mi hacha, mientras di un par pasos hacia atrás, retrocediendo un par de metros, no pensaba atacar a estos extraños seres a la primera, no quería llevarme otra sorpresa, como la que me dio el oso gigante cuando estuve en aquella plataforma, estas criaturas tenían aspecto de ser muy rápidas, además de lo agiles que podrían ser, solo el hecho de saber que andaban en cuatro patas me ponía en sobre alerta, de esta no me sería tan fácil salir como hice con aquellos Goblins de antes, de estos debería cuidarme sino quería perder ninguna parte de mi cuerpo, por lo cual solo respire profundo mientras sostenía el hacha con decisión, esperando que este reto comenzara, como era costumbre mi corazón comenzaba a acelerarse, latiendo mas rápido por esa increíble sensación que inundaba mi cuerpo, en los momentos de la batalla.

Sonreí levemente, mientras una risa bastante Juguetona, también salió de mi boca.
Vamos perritos, Vamos a jugar, seguro que nos resulta divertido.
Esta fue mi manera de culminar la espera, provocando a los extraños perros, quizá me fuera mal, pero eso era lo que provocaba tanta afición a la batalla.
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Re: La Arena de Uzhakai

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Lun Feb 25, 2013 10:03 pm

La mirada que el oso y yo intercambiábamos era feroz, reflejo de la rabia y el odio que a ambos nos recorría. Sin embargo, a pesar de todo aquello había respeto. Él había logrado magullarme bastante, aunque yo no le había permitido salir bien parado. No había lugar para el desprecio contra semejante oponente.

Preparado y tratando de recuperarme del agudo dolor en mi hombro, mi mente, agudizada más que entorpecida, trazó un plan de acción que, en la práctica, tendría que salir medianamente bien. Jodidas variables.

Avancé con cuidado, sujetando el escudo como podía y con la espada siempre en alto. A pesar de que la criatura se desangraba, sería deshonroso no darle la oportunidad de defenderse una vez más antes de que le abandonaran las fuerzas. Posiblemente fue un gran error, aunque... Prefería no arriesgarme y no dejar con vida a nadie que pudiera serme una amenaza.

Cuando lancé el ataque, las cosas sucedieron con gran velocidad. Aunque mi espada alcanzó el cuello del oso, la criatura saltó hacia mí, golpeándome con todo su peso y fuerza en el escudo, destrozándolo y haciéndomelo soltar. Caí al suelo un par de metros más atrás mientras el monstruo quedaba tendido cuan largo era. Fue en ese momento cuando, tras unos instantes apretando los dientes, solté un grito desgarrador de dolor. No me hizo llorar, no me hizo quedar incapacitado, pero me hizo gritar tan poderosamente que estaba seguro que cualquiera en kilómetros a la redonda podría haberme escuchado. Afortunadamente, no fui el único que gritó.

Tras unos instantes retorciéndome de dolor en el suelo, logré incorporarme de nuevo, aunque no podía evitar agarrarme el hombro mientras apretaba los dientes. En aquellos momentos mi escudo era lo que menos me importaba, pues tenía el hombro roto con todas las consecuencias que eso acarreaba. Finalmente logré recomponerme medianamente, de modo que decidí dejar de perder tiempo, y con un gran esfuerzo y una mayor tortura, me recoloqué de nuevo la extremidad, gritando con una mezcla de furia y agonía. Estaba enormemente cabreado, pues tenía un brazo inútil por un buen tiempo y encima había perdido mi defensa. Sin embargo... Una bestia acorralada es doblemente peligrosa... Y pocas bestias más feroces que yo ha visto Noreth.

Finalmente logré recomponerme, y con gran esfuerzo me levanté. Envainé la espada y saqué la daga que había obtenido en Tzeetheroth, empuñándola en todo momento con la mano derecha. El oso ya estaba muerto, de modo que pude acercarme a él sin problemas. Tan rápido como pude le corté las cinchas de su peto, dejando al descubierto su espalda. Sin perder el tiempo y tratando de ignorar el dolor de la herida del hombro, a pesar de que no fuera fácil, clavé la daga justo por debajo de la piel del oso, buscando el sitio donde se unía con los músculos. Debido a la falta de tiempo y a la situación, mi intención era cortar en primer lugar un rectángulo de piel suficientemente grande como para que pudiera servirme de abrigo, asegurándome eso sí de hacer un par de agujeros para los brazos. Tras eso, cortaría una tira larga para hacerme un cabestrillo y, de ese modo, tener el brazo izquierdo inmovilizado. Por último, y si todavía tenía tiempo, trataría de cortar cuatro tiras más gruesas, que usaría para proteger del frío piernas y brazos. No sabía con cuanto tiempo contaba, así que mis cortes no iban a ser más delicados de lo necesario, y muy posiblemente varios de ellos tuvieran la grasa aún caliente del animal pegada, pero con sinceridad... Poco me importa acabar cubierto de sangre del todo si con ello logro evitar congelarme.
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Re: La Arena de Uzhakai

Mensaje por Caentoriumn el Jue Feb 28, 2013 11:04 pm

Regresando a la cima, el peligroso combate finalmente habia culminado, y el humano se habia llevado la sublime victoria ante un ser de tales proporciones, aunque no sin daños colaterales, pues su hombro habia recibido muchisimos daños, aunque fue porque ese brazo sostenia su escudo y este fue el que recibio mayor daño por parte de Ozhequl (y por esto su vida se vio salvada en dos ocasiones). Pero volviendo al tema, el gran Conde habia aniquilado a la criatura de Uzhakai, suena a hazaña, pero este hombre habia cumplido mayores retos y se habia zafado de situaciones mucho peores (y habia resultado muchisimo peor aun, fisicamente). A pesar de su dolor, Khaelos opto por realizar algo muy inteligente: tomar la piel del oso y usarla como abrigo. Asi pues tras pasado un rato finalmente logro hacerse la vestimenta y justo en el momento que se la coloco, algo nuevo acontecio, de la nada como siempre.

Nuevamente el vacio de negro intenso aparecio, pero mas grande, y entonces Uzhakai hizo acto de presencia nuevamente, pero esta vez el escenario habia cambiado, pues era Khaelos unicamente quien se encontraba parado en la construccion del Liche, con una victoria encima ademas. El mismo miro a su criatura, al cadaver mejor dicho, sin ninguna expresion facial, luego cambio la mirada lentamente a Khaelos con un suspenso aterrador. Entrecerro sus ojos, Khaelos le devolvio la mirada y estuvieron unos segundos con ambas vistas entrecruzandose tensamente. Luego el Uzhakai sonrio y extendio su mano, luego abrio un vacio y el cadaver de Ozhequl fue removido completamente de la Arena, entonces el mismo vacio se desvanecio. El creador de la Arena rio levemente, y entonces fue cuando Khaelos pudo presenciar su nuevo contrincante.

Del esferoide salio danzante en los cielos una gran ave, gigante (para las proporciones de las aves comunes), con un plumaje increiblemente hermoso de color azul por arriba y en el interior blanco, con unos ojos intensamente rojos, y que alrededor de ella emanaba una especie de aura granulada de color azul intenso. Aquella ave dio giros y giros en el cielo, luego empezo a dar vueltas encima de Khaelos para luego apartarse y colocarse frontalmente a Khaelos, a 20m de el. Al parecer todas las creaciones de Uzhakai hablaban, pues esta lo hizo asi, se presento: "Ganaste a Ozhequl por tu fuerza, pero ahora necesitaras mas que eso." y con una sonrisa macabra le miro a Khaelos. Uzhakai entonces sin mediar palabras se retiro, dejando el escenario unicamente para los dos combatientes.

Pero ahora bajamos por la montaña para entrar nuevamente a las cavernas, donde un gran minotauro se encuentra con dos extrañas criaturas. Aquellas bestias, aquellas fusiones de perros y osos estaban mostrandose amenazantes para lo que seria un rival tosco y lento, pero que sin embargo podia despedazarlos con un solo movimiento. Sin embargo, eran dos, y podian hacerle daños considerables, en el peor de los casos matarles. Los animales corrieron en direccion al cornudo, uno por su costado izquierdo y el otro por la derecha, entonces saltaron para atacarle con garras y dientes, era hora de actuar para el bovino.

Ejpoiler:


Khae: tienes tu cabestrillo y tu abrigo y tu asdf. Estas frente al coso aquel, puedes realizar tus acciones, abiertas claro.
Blaest: una accion abierta. Estos cosos te saltaron, quiero ver como los repeles.

Creo que eso es todo xD.


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Re: La Arena de Uzhakai

Mensaje por Dræwick Warframe el Dom Mar 03, 2013 1:01 am

Aunque ahora mismo estaba en una situación que requería una respuesta rápida, la adrenalina aumentaba rodando por mi cuerpo, con más velocidad y fuerza, mi mente, quizá había escogido un mal momento, pero no podía evitarlo, después de todo es parte de mi, mi mente comenzó quizá a jugar conmigo, aunque las catumbas no eran un lugar tan cerrado, seguía siendo un simple camino a media luz, algo apretado para lo que estaba acostumbrado, que era el aire libre, aunque ahora había llegado a una especie de arena subterránea, donde se ampliaba, esta era bastante peculiar, solo estaba ese extraño trono de piedra y la puerta que le seguía, me intrigaba mucho el hecho de saber que podría haber, detrás de la dichosa puerta, esperaba que fuera una salida, no importa si tenía que seguir luchando, pero que fuera campo abierto, además sería mejor que abriera por las buenas y no tuviera la necesidad de tumbarla a golpes, por que sea como fuera, necesitaba volver a ver la luz del día, comenzaba a perturbarme el lugar más de lo debido, pero antes de todo eso, debía encargarme de la sorpresita que me había encontrado.

Luego de estar por un momento divagando en mis ideas, e intercambiando mirada de provocación con esos extraños seres, mitad perro mitad oso, llego el momento donde la cosas se pondrían interesantes, ambos animales salieron contra mí, uno desde la derecha y otro desde la izquierda, como lo había imaginado realmente eran muy rápidos, además de agiles, había hecho bien quedándome en posición defensiva esperándolos, para contraatacar, en vez de haber sido el que se lanzara a la carga. Rápidamente tenía que idear una pequeña estrategia que me ayudara a salir de esto o era la derecha o era la izquierda, pero ambos jamás, ya que ambos habían saltado al mismo tiempo sobre mí, lo cual dificultaba de manera extrema que en un golpe pudiera acabar con ambos.

Di rápidamente un par de pasos hacia atrás, de manera diagonal hacia la derecha, quería retroceder unos 3 metros, esto con la intensión de poder esquivar, al menos el ataque del que venía desde la izquierda, con el mismo impulso que esto medio, levante el hacha con la mayor velocidad que pude lanzando un golpe diagonal, desde la izquierda hacia la derecha, este dirigido al animal que venía por la derecha, había aplicado bastante fuerza en el golpe, si el hacha me ayudaba como lo había hecho anteriormente, todo sería más fácil, solo quedaría uno de estos animales, el cual tendría que hacerme frente y en eso, llevaba yo mucha ventaja . Lo que había planeado era simplemente hacerme hacia un lado, atacando el que viniera en esa dirección si todo funcionaba como debía, podría esquivar el de la izquierda y matar al de la derecha, todo era tan simple como eso o al menos en las palabras, ya veríamos que dictan las acciones.
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Re: La Arena de Uzhakai

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Dom Mar 03, 2013 10:43 pm

Trabajaba contrarreloj, cortando y separando la piel de los músculos del gran oso para ponérmela como un sangriento abrigo. No era un trabajo limpio, no era fácil, y sabía que no iba a oler bien, pero si a alguien le importa más su olor corporal que su vida... No llegará muy lejos ni en el mundo de la guerra ni en el de la aventura. Acabé por asegurarme el cabestrillo que me había improvisado, y al notar como el brazo finalmente reposaba de forma correcta y que los huesos hacían un buen contacto no pude evitar suspirar, pues gracias al frío y a que había dejado inmóvil la extremidad inútil se había reducido. En cuanto a la temperatura, el efecto del abrigo de piel de oso y a los pantalones de terciopelo que iban debajo de mi armadura sumado al abrigo de piel de oso blanco que llevaba por encima estaban empezando por fin a hacer efecto, dándome poco a poco calor. Iba recuperando un estado algo más normal, afortunadamente para mí.

Justamente acababa de equiparme por completo cuando apareció el vacío, apareciendo el liche de nuevo. Aunque el escenario era diferente, las cosas no habían variado mucho. Los dos seres de mayor poder de cada bando estábamos allí. Solo yo seguía con vida, todos los demás muertos o desaparecidos. Sin embargo, lejos de estar complacido por tanta muerte, creí vislumbrar en sus ojos que el hecho de que su siervo yaciera muerto y con media piel arrancada no le hacía gracia. De haber podido ver mi rostro, habría contemplado una sonrisa de medio lado sádica y maliciosa, pues no lo negaré... Arrebatar vidas es una sensación indescriptible, en especial cuando se resisten ferozmente, y no muchos se me habían resistido tanto como el oso.

El liche y yo manteníamos una mirada intensa. Otros hubieran temblado de miedo, pero no yo. Como otras muchas veces, miraba a la muerte a los ojos sin pestañear, le hacía frente y me preparaba para vender cara mi vida. Muchos dirán que los nigromantes no sienten aprecio alguno por la vida, pero... ¿Por qué entonces muchos buscan la inmortalidad? Pocos seres en este mundo hay que apreciemos la vida como nosotros. Otra cosa es que nos importe la vida de nuestros enemigos, aunque eso ya depende de la forma de ser de cada uno. Por eso los nigromantes zhakheshianos somos tan curiosos.

En ese momento el liche sonrió, y tras convocar un nuevo agujero negro, hizo desaparecer el cadáver de Ozhequl. Suspiré al ver que me quedaba sin una de mis herramientas potenciales. De hecho, hasta se lo hice saber:

-Maldición... Veo que tendré que seguir dependiendo de las armas.-

En ese momento, del sitio donde había yacido el oso, apareció un ave enorme de color azul y blanco, de ojos rojos que destilaba un aura azul. Aura azul... ¿Acuamancia? No se me ocurría otra cosa. El ser era muy hermoso, pero también debía ser peligroso de necesidad. Ese aura no me daba buena espina.

Pronto la gran perdiz se puso a volar en círculos, y finalmente se colocó frente a mí, a unos veinte pasos, más o menos, y para mi satisfacción demostró ser una criatura parlante también. Sus palabras eran desafiantes, y su sonrisa hasta me pareció arrogante. Aquello prometía bastante. Uzhakai desapareció, y entonces le respondí a la gran ave, ansioso por empezar el combate:

-Eso espero...-

Sin dedicarle más palabras, rápidamente empecé a avanzar a zancadas hacia la criatura, manteniéndome de lado con la espada por delante. Al haber perdido el escudo y tener roto un brazo, tenía que cambiar mi estilo de combate, de modo que decidí adoptar una postura más digna de duelista antes que de defensor. Como maestro espadachín, no eran pocas las formas de luchar que conocía, y debía adaptarme a la situación si quería sobrevivir. En aquellos momentos, mi primera intención era mantenerme alejado de los bordes, y si el ave quería atacarme o lanzarme conjuros tenía claro que me detendría nada más estuviera en el centro de la arena. No tenía intención alguna de besar el suelo desde aquella altura.
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Re: La Arena de Uzhakai

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