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La Última Noche de Thenthar

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Re: La Última Noche de Thenthar

Mensaje por Svadro el Sáb Feb 23, 2013 7:40 pm

Gavryel


Los trabajadores hicieron silencio y miraron inquisitivamente al enano Gavriel. El muchacho que antes le había hablado en nombre del grupo se llevó la mano derecha al mentón mientras que la izquierda se posaba en su cintura. Estaba pensando, meditando. Sus ojos iban de un lado a otro, mirando tanto al enano como a sus compañeros. Finalmente habló. - Mmhh... De acuerdo, no pareces ser hostil por la forma en que los hablas. Si lo que buscas es techo y comida podemos ofrecértelo. - Extendió su mano para estrecharla con la del enano. - Mi nombre es Richand, Gavryel Merweson. Ahora mismo necesitamos talar árboles para obtener suficientes estacas para terminar la empalizada. No dudo de tus habilidades. ¿Pero no es que los enanos son mineros y no leñadores? Espero que puedas con la tarea. - Señaló un lugar donde habían varios tocones y árboles cuyos troncos estaban bastante maltrechos por los incontables golpes que los trabajadores les hacían pero que aún no habían caído.

- Allí está nuestro lugar de trabajo. - Richand luego señaló el hacha que portaba el enano. - No parece ser una buena herramienta. Puede servir para cortar humanos pero no para hacerlo con árboles. - El muchacho le hizo una seña a uno de sus compañeros y este le dio un hacha mucho más grande que la que tenía el enano. - Esto te servirá mucho mejor. Tendrás que usarlas con ambas manos, podría serte algo pesada, pero te ayudará un montón. -

Poco a poco, los jóvenes y adultos que estaban allí reunidos empezaron a volver a sus puestos de trabajo. Volvieron a cargar troncos y estacas, y a talar los cercanos árboles con muchas ganas, con energías renovadas, ya que ese imprevisto descanso les dio la oportunidad de recuperar el aliento. - Una vez que consigas derribar un árbol, empieza a quitarle todas las ramas, trata de que quede únicamente el tronco. - Señaló unas sierras que estaban no muy lejos. - Luego empieza a cortarlo en piezas rectangulares... Fíjate que queden como yo, como el tamaño que tengo. - Richand era un muchacho alto, de casi dos metros, bien fornido, de ancha espalda.

- Luego lleva eso al aserradero que tenemos allí. - Señala un edificio construido con troncos de donde emana un fuerte olor a aserrín y fuertes gritos de órdenes. - Utiliza aquellos ganchos y sogas que hay allí para transportarlo. ¿Comprendiste? Si necesitas ayuda acude a mi o a cualquier otro compañero. ¡Vamos! ¡En marcha! - Y acto seguido Richand retomó sus tareas.

Spoiler:
Lo que tienes que hacer es muy simple. Debes talar un árbol y hacer lo que Richand te dijo. Tienes libertad para describir lo que quieras, siempre y cuando no sea una total tontería. Puedes charlar con los otros leñadores pero no te ofrecerán demasiada información. Si una vez que dejas el fruto de tu trabajo en el aserradero quieres preguntar algo importante, dirígete a Richand. O puedes continuar en el aserradero prestando ayuda.

Drizzt


El Loco de la Cuadrilla logró espantar a los molestos niños que cantaban burlas y luego continuó caminando sin rumbo. Por momentos parecía que se dirigía hacia un casa, pero luego se dirigía a otra. Por momentos parecía que se dirigía a la atalaya en construcción, pero luego cambió de rumbo y se dirigió hacia unos matorrales. Empezó a agitarlos con vigor, como si estuviera buscando algo. De pronto... - ¡Al fin! ¡Mis preciados tesoros! Hace taaantooo tieeempoo que los vengo buscando... - Aquel hombre sacó de entre los arbustos una mochila, la cual abrió y reveló su contenido: al menos 15 o 20 grandes frascos con un líquido azulado en su interior. Inmediatamente el hombre se echó al suelo, sentándose junto los arbustos, y comenzó a beber de uno de esos frascos. Lo que le siguió a eso fue algo raro.

El hombre empezó a convulsionar de manera violenta, sus rasgos faciales vibraban... O se desgarraban. Todo su rostro parecía cambiar, lo mismo que su cuerpo. Lo que antes era un hombre de fea barba, de unos treinta años, ahora era un joven muchacho que no podía superar los 15 años, cuyos ojos brillaban en un intenso azul. Vestido con las mismas sucias ropas que le quedaban colgando, le quedaban grandes, el muchacho respiró hondo y exhaló muy lentamente. De su nariz parecía que salía humo. Luego volteó su cabeza hacia a un costado y vio a un Drow.

El muchacho miró al elfo muy tranquilamente, sin tener miedo y sin asustarse, como si ya hubiera sabido que estaba allí. Empezó a hablar en el dialecto drow. - ... Oh... - Sonrió. - Disculpa por eso, supongo que te habrás llevado una sorpresa muy grande. - El adolescente se acomodó un poco en la tierra y entre los arbustos. - ¿Qué hace un elfo drow por aquí? ... Bah, ni que me importara... Pero... - El muchacho tomó uno de los pequeños frasquitos que colgaban en su cintura y volvió a beber de ese extraño líquido azul. Pero esta vez no hubo ninguna convulsión. - Parece que los dioses al fin contestaron mis súplicas. Al fin enviaron a aquel guerrero que me llevaría al infierno... ¡Al fin! ¿Cuando nos vamos? ¡Estoy deseoso de emprender ese viaje! ¿Quieres un poco de Muriático? Te hará ver las estrellas... -

Isilmir


El anciano sonrió grandemente, revelando la falta de muchos dientes, mientras hacía golpear su bastón contra el suelo. - No me llames "Mi Señor", Isilmir... Mi nombre es Horfire... No logro imaginarme muy bien cómo es aquel lugar del que me hablas, aquel círculo de abedules plateados que las tres lunas iluminan. ¡Pero debe ser un lugar maravilloso! Qué lástima que ya no tengo las fuerzas para ir allí aunque sea para acariciar sus ásperos troncos... Y temo que te has confundido en una cosa, Isilmir. - Horfire seguía sonriendo. - Aquel árbol no se llama Belthalas, jo jo jo. De hecho, nunca supe que los árboles podían llevar un nombre. ¡Que raros que son ustedes los elfos!... No, no mi querida elfa. Belthalas es mi dios, el dios de este pueblo, el dios de muchos en Noreth. Nos trae prosperidad, seguridad y alegría. Y eso deseo para ti, Isilmir. -

Horfire se acomodó en su banco e hizo un par de golpes secos y débiles al mismo a su costado, dándole a entender a la elfa que quería que se sentara junto a él. El banco era de madera, de un marrón muy oscuro, donde podían caber tranquilamente dos grandes personas. - Una de mis historias quieres oír, ¿eh? De acuerdo, veré que te puedo contar. - Hizo silencio durante varios segundos, en los cuales solo se oyeron las órdenes de un muchacho en la empalizada y la brisa que agitaba las ramas del árbol gris y rosado. - Mmmhhh... Este pueblo llamado Thenthar fue fundado hace un par de años. Algo difícil de creer teniendo en cuenta lo avanzado que está, con tantas cabañas, cultivos y ganado. ¿Sabes por qué se llama así? En honor a mi hijo. Y de él te contaré. -

- Cuando llegué con mi familia aquí, hace dos años justamente, sólo existían la Posada del Gruñón y un par de cabañas. Por toda la Confederación aparecían burgueses ofreciendo a familias pobres una pequeña cantidad de dinero para que vinieran a vivir aquí y a hacer prosperar este trozo de tierra. Yo fui uno de esos pobres. Mi esposa Ulia y nuestro hijo Thenthar estaban felices, contentos, alegres por comenzar una nueva vida. Por ese entonces yo tenía unos 40 años, al igual que mi esposa. Thenthar tenía unos 20. Joven, muy joven... - A Horfire se le escapó una lágrima de uno de sus blancos ojos. - El destino hizo que se cruzara con la hija de Belian, el dueño de la Posada. Y entre ellos hubo algo... Pero algo que yo no podía consentir, porque ella, Alim, le hacía hacer cosas horribles. El estaba perdidamente enamorado de ella, Alim lo sabía y de ello se aprovechaba. -

Horfire pareció hablar con furia. - ¡Esa perra! Una noche se encontraron bajo aquel árbol y se declararon formalmente el amor que sentían el uno por el otro. Pero Alim mentía, sí que mentía. ¡Esa perra! Obligó a Thenthar a cortarse una mano, como una especie de "pacto", cosa que ella no hizo cuando mi hijo se lo pidió. Y así quedó, desangrándose bajo el árbol, llorando de la tristeza. Mi hijo fue un estúpido, lo admito. ¡Pero esa perra de Alim lo fue más! Con la daga que había dejado la hija de aquel burgués empezó a acuchillarse el corazón. No hace falta decir cuál fue el resultado. -

El anciano tomó aire para luego exhalar nerviosamente mientras que por su mejilla corrían un par de lágrimas. - ¿Cómo pude llegar yo a saber esto sin estar presente? No sé si lo has visto al pasear por este pueblo, pero hay un tipo al que todo el mundo llama el Loco de la Cuadrilla. Pues bien, él vio todo y luego me lo contó a mi. Todo el mundo cree que está loco, pero para mi siempre estuvo cuerdo, totalmente cuerdo. -
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Re: La Última Noche de Thenthar

Mensaje por Drizzt De'Lartz el Dom Feb 24, 2013 7:33 pm

Pudo observar que los trabajadores de aquel edificio, seguían trabajando sin descanso, aun a costa de estar recibiendo órdenes, de dos personas que parecían los principales encargados de aquella obra. Iban a buen ritmo, trabajando sin descanso, incluso los encargados, trabajaban mano a mano, con sus trabajadores. Una gran diferencia cultural a decir verdad, con la cultura drow.

Dónde las matronas pedían dichos edificios, y luego los hombres, magos en la mayoría del trabajo de edificación, preparaban planos que tenían que satisfacer a las matronas. Si dichos proyectos no gustaban, eran relegados a un nivel inferior y otros reemplazaban al anterior arquitecto, hasta que por fin encontrara alguno de su gusto. Luego vendría, reclutar a esclavos goblins y hobgoblins, subrazas cruzadas, y otros seres no reconocidos en la superficie, que ayudaban en las tareas de transporte de piedras y rocas.

Mientras seguía disfrutando de aquella conjunción de trabajo, entre trabajadores y encargados, el hombre que seguía dando tumbos a lo tonto, seguía acercándose con el mismo ruido que venía haciendo desde que seguía dando bandazos a uno y otro lado, sin un rumbo fijo. Pero en un momento dado, cambió de dirección y se acercó hasta los matorrales dónde estaba el propio Drizzt. Se puso a rebuscar con ansía viva, hasta que por fin encontró algo que le llamó la atención y empezó a hablar consigo mismo. Drizzt desde su posición, no consiguió ver el contenido de la mochila, pero si de lo que sacaba de ella. Unos pequeños frascos de color azul, que tan pronto se echó al suelo empezó a digerirlo sin tomar precaución de ningún tipo. Dedujo Drizzt, que aquella mochila era del susodicho. Lo siguiente, fue magia a ojos de Drizzt. Abrió los ojos de forma desmesurada ante el cambio que se estaba produciendo ante sus ojos, pues normalmente los magos, no solían mostrar sus secretos, eso si es que era un mago de verdad o un simple ciudadano…

La transformación se hizo casi al momento, ni que decir, que para Drizzt aquello fue una gran revelación en todo su esplendor. Nunca habría creído que vería algo así en directo, pero estaba claro que aún le faltaba mucho mundo por recorrer, pero la primera vez, aquella era la primera vez que veía una transformación de aquel tipo y se quedó quieto, mudo, sin pestañear, para grabar en lo profundo de su mente aquel recuerdo imborrable. Ahora mismo, aquel hombre de rasgos viejos, ahora parecía un jovencito de apenas la adolescencia, que se dijera humana. Aún no entendía el canon de la edad de los hombres, pero por los rasgos notaba que era muy muy joven.

La situación en un momento dado, tras la transformación fue cómica, la nariz de aquel hombre parecía que echaba humo, era como la nariz de un dragón echando humo. Y en ese breve momento de distracción, aquel hombre miró directamente a los ojos al drow.

La primera reacción de Drizzt fue de respeto y temor, por la posibilidad de que aquél chico fuera realmente un mago. El humano en cambio, empezó a gesticular con los labios, entendió Drizzt, que iba a gritar, pero al momento se percató de haberlo prejuzgado sin motivos, y fue entonces que el humano sorprendió al drow. El primer instinto de Drizzt, fue empuñar sus cimitarras, situados ambos lados de su cadera, perfectamente dispuestas para salir de la vaina al momento, pero se quedó a medio camino de empuñarlas del todo, porque para mayor sorpresa el sujeto empezó a hablar en el fluido lenguaje drow, mantuvo sus manos acariciando las empuñaduras de las cimitarras. Una cara de escepticismo asomaba la cara de Drizzt.
El jovencito se tomó otro frasco, pero sin ningún cambio perceptible a la vista. Lo siguiente que dijo aquel chico fue poco revelador, ni siquiera entendió que es lo que quiso decir, Drizzt siguió firme con su cara de escepticismo.

-Siyo, usstan tlun sargtlin, drill usstan doer dal uoi’nota, lu usstan xuat ssinssrin ulu alu rath.

Fue toda la respuesta que le dio Drizzt, ante lo que no entendió sobre la palabra Muri, Mulia-lo que fuera que le dijera. Tampoco entendió el concepto “estrellas”. Aunque no significa que el propio Drizzt las haya visto por las noches, aún le falta por entender todos los conceptos y significados nuevos del mundo de la superficie.


Spoiler:
traducción:
Spoiler:
yao ming
traducción:
-Sí, soy un guerrero, pero del infierno ya vengo, y no quiero volver. (Hay que decir que hace referencia a su hogar natal)


"No leas por leer, ni imites, sino que debes tener interés por descubrir tú mismo estas cosas, se debe reflexionar."

Spoiler:

Domo Arigato Naerys!

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Re: La Última Noche de Thenthar

Mensaje por Hans Stoker VII el Jue Feb 28, 2013 10:33 pm

Juzgando por la posición del sol en el cielo, debía ser medio día más o menos, me acababa de presentar con todas sus letras al maltrecho hombre de mirada perdida y espeluznante. El vagabundo vestía con ropajes rojos, acompañadas de unas sogas en sus cinturas, de las que colgaban unos raros frascos llenos de un extraño liquido azul. Ante mis palabras el hombre cambio su forma de mirar, desde esos ojos perdidos y desquiciados por unos llenos de miedo e incertidumbre, seguramente una reacción natural de cualquier peatón ante un hombre armado. Pero algo que no me esperaba sucedió inmediatamente, los ojos del hombre se transformaron en unas orbes burlonas, reacción cuyas siguientes palabras confirmaron.

- ¿Santo? Ja ja ja ¿Seres malignos que purgar? Ja ja ja. A mi me dicen el Loco de la Cuadrilla, pero a ti deberían llamarte el Loco de la Secta. Déjame en paz, hombre, que sino te voy a dar tal golpe que vamos a morir los dos... Tú del golpe y yo de la onda expansiva. -

¿Reirse y amenazar a un cruzado? En Sacralis eso es una ofensa contra la iglesia y contra Dios, y ofender a Dios debe ser castigado con no menos que la muerte... Pero no hoy, hoy me siento benévolo, "Perdona a los que te ofenden, y tus ofensas serán perdonadas". Si, hoy no sera el ultimo día del loco vagabundo. Pensé para mi mismo.

Mientras tanto, el hombre tomo unos de sus frascos y se lo llevo a la boca, se estremeció un segundo, para luego exhalar el aire de sus pulmones. Me señalo el edificio al cual me dirigía, y luego se fue caminando. De la nada salió un grupo de niños, que comenzaron a repetir la ofensa del hombre loco... Loco de la secta... Ja, que ingenioso. Dije, mientras los niños se fueron a molestar al loco.

Miré el tejado de un alto edificio, el cual según el vagabundo era la posada que buscaba, dí tres pasos en esa dirección, me di media vuelta en dirección al vagabundo, desenfunde una de mis pistolas, la cual estaba cargada solo con pólvora, y grite.

Hey, Loco de la cuadrilla!! Y dispare el disparo de fogueo.

Me di media vuelta, y camine hacía la posada con paso firme. Ciertamente no era la mejor manera de llegar a un pueblo, pero yo fui enviado a una misión, no a hacer amigos, menos ser amigo de unos pueblerinos de un poblado perdido en la nada, donde pocas perdidas almas llegan a sus puertas.
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Re: La Última Noche de Thenthar

Mensaje por Bayeblín el Vie Mar 01, 2013 11:46 pm

Los breves momentos en los que el muchacho que pronto hablaría solo eran silencio e incertidumbre, Gavryel los vivía con el triple de incertidumbre que la propia situación, esperaba y solo creía que diría que si, y finalmente habló. - Mmhh... De acuerdo, no pareces ser hostil por la forma en que los hablas. Si lo que buscas es techo y comida podemos ofrecértelo. - Gavryel se acercó un poco a este y ambos se estrecharon la mano, en ese tiempo Gav se sintió aceptado, algo que le congratuló y alegró bastante, iba a decir algo pero el joven se adelanto y se presentó como era debido - Mi nombre es Richand, Gavryel Merweson.- Gavryel asintió y miró sonriendo a los de alrededor y luego al muchacho, con atención sumada.- Ahora mismo necesitamos talar árboles para obtener suficientes estacas para terminar la empalizada. No dudo de tus habilidades. ¿Pero no es que los enanos son mineros y no leñadores? Gav soltó una pequeña y amable risita. Espero que puedas con la tarea. - El joven señaló un lugar donde habían varios tocones y árboles, se le vino un poco de pereza a la cabeza a Gavryel pero como llevaba ya un buen tiempo sin hacer mucho esfuerzo físico y además este esfuerzo le traería beneficios, pues no dudó ni un segundo y la pereza fué suplantada por impasiencia y perseverancia.

- Allí está nuestro lugar de trabajo. - dijo Richand luego señaló el hacha que portaba Gav. - No parece ser una buena herramienta. Puede servir para cortar humanos pero no para hacerlo con árboles. - Gav no se puso incómodo ante este comentario, simplemente asintió, pues solo había verdad en sus palabras. Uno de los jovenes le dio a Gav un hacha mucho más grande que la suya. - Esto te servirá mucho mejor. Tendrás que usarlas con ambas manos, podría serte algo pesada, pero te ayudará un montón. - A esto Gav le dio las gracias y meneó la cabeza agradeciendo a todos los presentes.

Poco a poco, los jóvenes y adultos que estaban allí reunidos empezaron a volver a sus puestos de trabajo.
- Una vez que consigas derribar un árbol, empieza a quitarle todas las ramas, trata de que quede únicamente el tronco. - Explicaba Richand y señaló unas sierras que estaban no muy lejos. - Luego empieza a cortarlo en piezas rectangulares... Fíjate que queden como yo, como el tamaño que tengo. - Gav observó al alto y fornido chico.

- Luego lleva eso al aserradero que tenemos allí. - Gav observó el aserradero y se quedó mirandolo mientras Richand hablaba, le gustaba mucho todo ese sitio, toda esa madera trabajada. - Utiliza aquellos ganchos y sogas que hay allí para transportarlo. ¿Comprendiste? Si necesitas ayuda acude a mi o a cualquier otro compañero. ¡Vamos! ¡En marcha! - Gav asintió y cogió fuertemente el hacha de dos manos y volvió a agradecer al joven, entonces se dirigió a un grupo de 3 hombres los cuales estaban estudiando un árbol para derribar.

- Saludos compañeros, vengo a prestar mi fuerza.- Gavryel tenía fuertemente cogida el hacha y hacía ademán de querer trabajar, los hombres de alrededor asintieron con la cabeza y gestos, entonces uno se colocó detrás del árbol y gritó : Muy bien enano, dale con todo, nosotros iremos guiando la caida.- Otro hombre comenzó a atar cuerdas en la parte de detrás del árbol, al tiempo que Gavryel impaciente comenzaba a dar hachazos al árbol.
Cada hachazo resultaba forzoso, al darlo y al sacarlo del árbol, y la astillas y trozos similares de madera salían volando con cada golpe al árbol, el cual se movía de forma brusca de un lado al otro. Gav pensaba que sería cuestión de escasos minutos y golpes tumbarlo, pero no fué asi, y prosiguió sin desanimarse ni cansarse, a la vez que los hombres iban maniobrando con las cuerdas atadas y un tercero dando vueltas alrededor del árbol caminando y observando cualquier irregularidad o problema que surgiese.
El tiempo pasaba y el árbol tenia muchas pintas de ceder en cualquier momento, era solo cuestión de escasos minutos... y entonces fué cuando en uno de los fuertes y contundentes hachazos uno de los hombres que maniobraba las cuerdas grito: ¡¡¡Suficiente enano!!! .- Gav paró y vio como los hombres con las cuerdas daban patadas al árbol y poco a poco lo iban dejando caer, ayudados por el tercero, Gav se apartó y vio que unos cuantos grados lo dejaron caer al suelo de forma ruidosa y sin modestia.
- Ahora ya puedes usar tu hacha de guerra, para arrancar todas estas ramas, ve a esa punta, tú allí y tú allí, yo ataré de nuevo las cuerdas para transportarlo luego.- Gav entonces dejó apoyada el hacha de dos manos en otro árbol, le resultaba más agradable coger su hacha de una mano que esa otra monstruosidad, que si bien gracias a su fuerza no le fué dificil usarla, si que era poco maniobrable para la lucha, para él claro. Se dirigó a una de las puntas del árbol y se intercaló un poco entre las ramas, y con su apreciada hacha comenzó a dar cortes a diestro y siniestro arrancando las ramas y tirandolas hacia un lado que él sabía no había nadie para molestar. Mientras cortaba observó de nuevo el aserradero no muy lejos, luego a sus compañeros y por último miró hacia arriba, intentando divisar bien las nubes aunque con los frondosos árboles no se podía mucho. // hoy estás aquí, ¿Dónde estarás mañana? // pensaba pero sin parar de trabajar. Al cabo de un largo rato se acercaba ya al medio del árbol pues había vaciado la punta, y encontrose con un compañero al cual saludó con la cabeza y siguió trabajando. - No pareces cansarte, eso es buena actitud aquí, osea, yo no soy nadie para decir nada, pero que eso se nota, me, ¿me entiendes oh? Le habló el compañero de trabajo a Gav ( El cual si bien no rió, se lo aguantó pues la hacía gracia su forma de hablar y su acento. ), era un hombre que podría estar muy guapo con sus debidos arreglos pero a su dejadez estaba muy perdido para casi cualquier muchacha humana. - Si señor, se lo que dice, pero es algo que debe venir de uno mismo, además el trabajo es una de las cosas que hace a los seres vivos, es algo que crea y enseña. - El hombre asentía riendo y daba hachazos bruscos a las ramas, cargandoselas todas y las dejaba donde caían sin apartarlas.
Al cabo de un rato se veian los 4 dando vueltas alrededor del tronco buscando alguna rama escondida por ahí, y al purgarlas todas el hombre que parecía llevar el grupo habló: Vamos a serrarlas, en marcha.. Gavryel guardó su hacha de una mano y entregó a uno que pasaba la de dos manos.
Entre los cuatro comenzaron a mover el tronco hacia unas sierras no muy lejos de donde estaban. LLevaban el tronco con cuerdas y mucha fuerza, arrastrandolo sin parar por el cesped de bosque que pisaban. Al llegar a las sierras unos jovenes y hombres ayudaron a levantar el tronco y ponerlo en disposición para los 4 trabajadores, estos hombres de la sierra estaban casi todos sin camisetas y sudados.
Una vez tuvieron el tronco acomadado, los hombres que acavaban de ayudar fueron a por otro tronco a ayudar, entonces el hombre que solía hablar en el grupo indicó los sitios de cada uno para serrar bien el tronco y comenzaron a obrar.
Iban moviendo de dos en dos en cada punta el tronco y lo cortaban despacio con unas sierra que otro hombre con engranajes y ayuda del viento y motores a vapor giraba velozmente. A Gavryel no le sorprendía este tipo de tecnologia, pues en su ciudad natal había visto cosas más sorprendente y en mercados remotos aún más, y no era necesariamente obra de la irreal "magia", sino obra de la ciencia y esfuerzo de los seres inteligentes, y de los no tanto.
Mientras serraban Gavryel volvió a divisar a una breve distancia el aserradero, mucho más grande que el campamentillo de sierras donde se encontraban ahora.
Al hacer unos cuantos y cuantos tablones rectangulares, los ataron diviendo el peso para que los 4 pudieran llevar cada uno su montón atados y emprendieron camino hacia el aserradero.
En el camino uno de los hombres abrió la puerta para hacer chistes, comenzó preguntando: ¿En que se diferencia un elfo afeminado de uno normal?
Nadie sabía que iba a ser un chiste, aunque tuviese humor la pregunta no se sabía asi que con curiosidad algunos preguntaron "¿En qué?", incluso Gavryel.
El hombre dijo con énfasis entero: ¿Es que hay elfos normales?
Las risas de los cuatro fue como un estruendo, tanto que la gente de alrededor se paraba un momento para observarlos y proseguían con lo suyo.
Asi estuvieron un buen rato y cuando vieron que Gavryel no contaba le insistieron en contara uno, asi que Gav hizo lo que ninguno de ellos se esperaba ni habían hecho, y habló: ¿En qué se diferencia una mula de un enano?. Los tres hombres no podían creer que estubiera haciendo un chiste de su propia raza, lo cual habían omitido por si el enano se cabreaba, y ahora miraban felices y confiados a Gavryel.
En que uno es tozudo y feo.
Y el otro tiene cuatro patas.

Las risas eran fuertes pero no comparadas con el ruido que había en el gran aserradero donde se hallaban ahora mismo, y los cuatro con lágrimas de felicidad en la cara, comenzaron a cargar todos y cada uno de los tablones en unos ganchos en los cuales otros hombres transportaban inmediatamente a otras salas para trabajar más aún la madera. Estubieron un rato asi colocando con cuidado las tablas rectangulares y bien puestas para que ninguna se cayera o tambaleara.
Al acabar esta faena los cuatro se saludaron, y Gavryel agradeció a los tres de forma amigable, él en su interior era como ellos, estaba hecho de lo mismo practicamente.
Dos de los hombres marcharon al pueblo juntos, el tercero que era el que siempre ordenaba se dirgió hacia un conjunto de hombres en el aserradero y Gavryel salió a buscar a Richand, al divisarlo a lejos lo vió que estaba observando unos tablones que estaban siendo transportados, y anotaba algo en unos papeles. Al acercarse Gav lo saludó agachando la cabeza y mostrando su pelada, entonces le explicó lo que había hecho con sus compañeros y el joven asintió diciendo que ya lo había anotado, entonces Gavryel preguntó algo importante: Y bien, ¿Cómo y donde duermo y cobro para mi comida y cerveza? - Rió normal y observó al joven, sentía otra clase de inquietudes para preguntar como la razón de la empalizada, o las causas de los "malos días" que habían pasado, pero creía que no tocaba hacer esas preguntas, sobre todo por que podrían incomodar siendo el un forastero.
Gavryel estaba más agotado que antes si, pero no exahusto, su cara notaba perseverancia.


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Re: La Última Noche de Thenthar

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