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Un día en Phonterek

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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Lahkesis Shamtul el Miér Mayo 25, 2011 10:08 pm

Luego de haber sido atendidas tan “amablemente” por aquel hombre, nos hizo salir tanto a Sassha como a mi… por un momento cruzo por mi mente quedarme unos minutos mas mientras mis sirvienta salía para poder tomar la sangre de aquel hombre como castigo, sin embargo era algo que no podía permitirme, la discreción estaba por sobre todas las cosas.

Un tanto desconcertada por todo lo sucedido, Salí de aquella mugrienta tienda viendo a Sassha y la joven esperándome fuera, era mas que evidente que la chica era una forastera, y el que no sepa que son los diamantes demostraban que no tenia mucho conocimientos sobre vivir en una gran ciudad. Cosa que no era del todo mi problema, por lo que pensaba decirle que no se preocupe en devolverme los diamantes, solo que Sassha fue mas rápida que yo.

-uhmmm… tengo hambre…-
dijo en voz baja, pero lo suficiente como para ser escuchada mientras se tocaba el estomago. Pero no dijo de ir a comer ya que no quería proponer nada que yo no ordene. Frotándome un poco la sien derecha dije –de acuerdo… supongo que podríamos ir a comer algo.-

Evidentemente yo no comería, en primer lugar porque no podría digerir y después porque ya me había alimentado. Antes de que pudiese decir nada, Sassha volvió a hablar –podríamos llevar a esta chica… yo pagaría su parte. Además tal vez podríamos ayudarle a ubicarse un poco más sobre la ciudad.-

Sonreí levemente, solo para no mostrar un ceño de cansancio. Tanta amabilidad por parte de la joven un día terminaría bastante mal. –Ella tiene razón… supongo que en parte hay una obligación moral por parte de nosotras sobre explicarte como manejarte en esta ciudad. Y también podremos hablar sobre como devolver el favor de pagar lo que nos debes…-

Vi como Sassha sonreía complacida porque haya aceptado que vayamos a comer, y en parte yo también estaba feliz por eso, nunca se sabe que tan útil podría ser esa chica. –Por cierto… mi nombre es Lahkesis, y ella es mi sirviente Sassha…- dije sonriendo un poco esperando su respuesta.


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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Jack Sharkson el Dom Mayo 29, 2011 6:42 am

8:30

Los pasos del pirata le llevaron hasta la plaza central de la ciudad, donde se levantaba el mayor barullo puesto que era día de mercado. Alrededor del perímetro de la enorme plaza, los dueños de las tiendas salían a las puertas y gritaban a los transeúntes para llamar su atención. En el centro innumerables tenderetes de llamativos colores se levantaban y los tenderos competían con los dueños de las tiendas por tal de ser los que más gritaban y ganar más atención. Se acomodó la chaqueta azul de ricos tejidos para cubrir las bolsas de monedas y la espada, de esta manera prevenía los robos que seguro que eran frecuentes en un lugar tan abarrotado. Me acomodé el mosquete en el hombro y me puse a caminar a paso lento. Cada vez que pasaba cerca de algún guardia se me encogía el estómago, pensando que alguno me podía reconocer, pero al final siempre pasaban de largo sin ni siquiera mirarme. El sudor resbalaba por mi frente y se acumulaba en la barba recortada. Antes de ir al lugar donde el viejo artesano me ayudaría decidí adentrarme en el mercadillo. Me gustaba el ambiente que había y me interesaba investigar lo que pudiera haber. A lo lejos pude ver una figura con alas, claramente una divium, que interactuaba con unos guardias. Estaba tan distraído mirando a los guardias y a la muchacha, preguntándome qué habría pasado que me choqué con un hombre de corta estatura y vestido con ricas pertenencias. Sacudí la cabeza y miré hacia abajo.

- Perd…

No me dio tiempo a disculparme, el enano (debía serlo por su constitución y su barba trenzada), había comenzado a correr entre la multitud. Yo era un maestro del robo y esa técnica era muy antigua. Me llevé las manos al cinturón y una de las bolsas de cuero había desaparecido. Fruncí el entrecejo y comencé a abrirme paso a empujones para encontrar al ladrón. Quité el mosquete de mi espalda y lo sostuve con ambas manos apuntando a la muchedumbre para que se apartaran.

- ¡Apartaos, Apartaos, inútiles!... ¡me han robado!

Seguía metido en el papel de noble repelente. Seguí corriendo y vi su diminuta figura introducirse en una de las tiendas de la plaza, en una que no tenía letrero ni nada. Irrumpí bruscamente respirando entrecortadamente por la carrera y me acomodé el mosquete a la espalda. Miré a mi alrededor buscando al maldito carterista. Diez campanadas sonaron en el exterior. Aquello retrasaría mi viaje, yo deseaba contratar al artesano y marcharme dirección a Malik-Thalish ese mismo día. No me gustaba la idea de dejar sola a Loreley después de lo que había tenido que sufrir. Con el ceño fruncido, una expresión de suficiencia en el rostro y la barbilla bien alta, me acerqué a la que parecía la dueña del local, una herbolaría. Tenía orejas de gato y eso era lo que más llamaba la atención de ella. Me acerqué metido en el papel del noble John Harrow.

- ¿Dónde está el maldito enano, herbolaría?... Estáis relacionados, ¿verdad? ¡Pues que sepas que mi padre es un importante consejero del rey de Malik-Thalish y sino recupero mi dinero y me entero de que tú eres la que ha organizado todo esto soy capaz de que te corten las manos… no, no… incluso puedo hacer que te ahorquen!, ¡¿Me has entendido?! ¿Dónde está ese maldito ladrón?

Me acerqué y tomé por el cuello a la herbolaría, apoyándola en la pared de detrás y mirándola con el ceño fruncido. En mi interior luchaba por no reír… a pesar de haber perdido el dinero aquella situación me divertía. Me encantaba hacerme pasar por noble repelente, además en aquella situación estaba en mi salsa… era mi oficio como pirata el maltrato. Solo que ahora tenía una excusa para no ser acusado por delito. Era un noble malcriado con contactos con un rey tirano que manejaba todo Thoromer y que estaba desesperado por un robo… tenía todo el derecho del mundo a estar tan histérico como para tratar así a una herbolaría que además era antropomorfa, un ser deforme y sin alma humana para los racistas más radicales.

Entre las sombras, oculto entre unas cajas el enano miraba toda la escena. Se alejó sigilosamente y entró en el local de la trastienda, donde casi da de bruces con la mujer alada a la que habían echado una reprimenda los guardias. Sus ojos se abrieron mucho y ocultó la bolsa de cuero en su barba.

- Buenos días… señorrrra

Dijo el ladrón apoyándose de forma nerviosa en la puerta de la trastienda y mirando hacia arriba para ver a la hermosa divium. Tenía un fuerte acento de la lengua de los enanos. Tan solo esperaba que la mujer no le preguntara que hacía allí.


Ficha del Capitán Jack Sharkson, Leyenda Pirata:


SE BUSCA:


El Sandre:

"Tan solo espero que se me recuerde como el excelente cartógrafo que dibujó los mapas de los mares que ahora conocéis, como el aventurero que ha viajado por todos los rincones del mundo, que ha vencido enormes bestias marinas y que ha matado a sangre fría a importantes líderes de la Marina, que ha vuelto a la vida después de morir, que ha desvelado el secreto de una civilización perdida… que me recuerden como el humano que enamoró a la hija de una diosa.”
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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Yuko el Lun Mayo 30, 2011 6:59 am

Y al correr la cortina me encontré en un lugar maravilloso…
Grandes estanterías de madera oscura; frascos y botellas con aceites, pomadas, mixturas.

Aún sin tener conocimiento de aquellas cosas sabía que todas ellas no debían ser tomadas a la ligera puesto que guardaba en mis recuerdos la vez que había enfermado gravemente y una señora en el pueblo brindó a mis padres un remedio , de origen desconocido, que alivió los males que en ese momento me aquejaban.

Perdida en aromas y recuerdos me encontraba cuando unos gritos llamaron mi atención; aún asustada por los sucesos con los guardias decidí salir a enfrentar el problema porque era seguro que venían a buscarme debido a los problemas antes generados.

Abrí lentamente la puerta que me separaba de mis futuros captores cuando para mi sorpresa me encontré con un pequeño señor de esos a los que se suele llamar enanos.

- Buenos días… señorrrra - dijo el enano en tono nervioso
- Buenos días – contesté sin entender demasiado

Aunque un vistazo al interior de la tienda me permitió notar que aquel hombrecillo debía encontrarse huyendo por lo que, queriendo imitar a mi salvadora, tome al “anciano” de la mano y corrí llevándolo a una puerta abierta con la que contaba la trastienda

En el momento en que desaparecí detrás de las estanterías percibí ruidos de cosas rotas pero no fue hasta volver que alcancé a saber que había pasado de boca de la señorita y su “madre”.

Una felina enojada no es buena compañía, su madre mucho menos…

Al perderme de vista una fuerte y enérgica señora tomó desprevenido al desagradable sujeto puesto que ella se encontraba fuera del negocio limpiando; escoba en mano y con un grito furioso emprendió a escobazos duros contra el malvado humano que se atrevía a insultar la honra de su “hija” y de su “negocio”.

Una vez que hubo conseguido que suelte a la felina lo sacó puertas afuera sin demasiados miramientos y sin temor alguno por la nobleza que el tipo pregonaba.

- Un noble verdadero jamás osaría manchar sus delicadas manos intentando capturar a un ladrón – Dijo en tono sarcástico la vieja – Mantente lejos de nuestro negocio… - Murmuró enojada mientras regresaba dentro a continuar con la limpieza

No había pasado tanto tiempo desde que la décima campanada se dejó oír… Las grandes ciudades siempre estaban llenas de movimiento




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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Mireille Millet el Miér Jun 01, 2011 2:33 am

Salió de la tienda, tratando de arreglárselas para sostener a Rueme, que se revolvía aún, a la vez que tenía en las manos los tinteros, sin dejar que ninguno de los objetos cayera al suelo. Perfectamente podía irse a un lugar más tranquilo, y esperar a que la cachorrita se calmara, para luego soltarla y guardar los tinteros. Pero tenía que brindarle las gracias a las dos mujeres.

Esperó en la puerta a que salieran, sin tener que gastar mucha paciencia en esto, ya que no tardaron en volver a la bulliciosa calle. Según le había parecido al salir, el hombre estaba de aún más mal humor que al principio, cosa que aunque lógica, se reflejaba en que las hubiera sacado también, aunque le hubiesen hecho un favor solucionando el problema.

-Muchas gracias... No sé que hubiera pasado sino hubieran intervenido y ayudado. ¡No hubiera podido entregar a Rueme! En serio, gracias - Le exclamó con una sonrisa a la chica, que era la que había salido primero.

-¡De nada! Y por cierto, no te preocupes en devolvernos los diamantes - Le respondió la chica, con lo cual le devolvió una mirada interrogativa. En parte por no saber que eran los diamantes, y por otra parte porque le dijera eso. Técnicamente, ella les debía ahora un favor. Quizás no en diamantes... Pero se los debía.

Ante la oferta de comer, se sintió un tanto avergonzada, hecho que se reflejó con un leve rubor en su rostro. No les había hecho ningún favor, y sin embargo ellas ya le habían hecho uno, y le estaban ofreciendo dos más. Estaba comportándose como una grosera. Y por lo tanto negó con la cabeza.

-Gracias por la oferta... Pero no comeré. Aunque no negaré la idea de que me expliquen como son las cosas aquí - Dijo ella, a pesar de notar como su estómago reclamaba por comida. Podía vivir un rato más sin comer.

Al notar como Rueme se comenzaba a calmar, relajó un tanto su agarre, a la vez que les sonreía a las dos mujeres.

-Me llamo Mireille... Y ella es Rueme. Un placer conocerles.




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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Lahkesis Shamtul el Dom Jun 05, 2011 10:33 pm

-De acuerdo, caminemos entonces- Dijo Sassha tranquilamente, comenzando a caminar hacia donde estaban los restaurantes, cosa que yo sabia pero decidí no decir nada al respecto ya que Mirelle posiblemente se negaría a seguir caminando.

-Mi nombre es Lahkesis Shamtul… ella es mi sirvienta Sassha-
dije tranquilamente señalando a la joven. –También es un placer conocerte Mirelle…- comente mientras caminábamos viendo los alrededores.

-Bien… prometimos contarte como eran las cosas aquí, ya que veo que no debes estar muy acostumbrada a este… sistema.- Mientras caminábamos Sassha observaba los alrededores, supongo que no estaba del todo acostumbrada a salir por ahí acompañada, menos por mí.

-Veras, es bastante simple una vez que se entiende. Aquí tenemos algo llamado “diamantes” que es lo que viste que le entregue al dueño de aquella tienda… es con los diamantes que puedes adquirir los productos, como aquel tintero.-

-Pero para tener diamantes debes trabajar, como hago yo para la señora Lahkesis- dijo Sassha sonriendo un poco, para luego mirarnos a ambas –Señora… lo siento pero yo si tengo hambre… no desayune debido a que bueno… me pidieron que venga a acompañarle.-

Reí un poco por lo bajo, era bastante obvio que lo que Sassha quería era arrastrar a esa jovencita a comer algo, aun cuando esta haya dicho que no. –Esta bien Sassha, casualmente ahí hay un lugar donde podrás sentarte a comer- dije señalando una taberna que tenia unas mesas afueras, las que parecían ser mejor opción dado que Mirelle estaba con su mascota.

Al aproximarnos a una mesa, una de las chicas que atendía el lugar se nos acerco para tomar la orden. –Buenos días… ¿Qué desean ordenar?- pregunto amablemente mientras nos miraba.

Obviamente yo no iba a pedir nada para mi, además no había peligro alguno de que Sassha descubriese la verdad, era inteligente pero no desconfiada… algo bastante raro en estos días. –Yo no pediré nada, gracias- dije tranquilamente mientras veía a mi sirvienta pedir un poco de pan para comer.

Observé a Mire unos momentos y luego le pregunte –Se que dijiste que no tenias hambre, sin embargo pedir algo no te hará daño, además estoy segura que encontraras tarde o temprano una forma de devolver el favor… al menos pide algo de comer para Rueme.- Practicar el ser sociable me serviría bastante, después de todo los nobles se comunican con las palabras, y alianzas no era algo que me sobrasen.


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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Daleshka el Lun Jun 06, 2011 1:53 am

Faltaban treinta para las ocho y la gorgona ingresaba a su clínica dejando las puertas completamente abiertas detrás de si, para que no hubiera dudas de que la clínica ya estaba abierta. Como todas las mañanas lo primero que debía hacer era limpiar bien el lugar, fue por ello que atravesó los pasillos del lugar hasta dar con el cuarto de limpieza, tomo una de las escobas de paja que allí reposaba y empezó la ardua tarea de barrer el sitio. Aunque pudiera ser una tarea algo tediosa la gorgona se la tomaba con tranquilidad tarareando mientras arrojaba el polvo hacia la calle.

Gracias al tamaño del lugar, barrer tomaría buen tiempo pero no tenía prisa, después de todo hasta que algún paciente llegara no tenía otra cosa que hacer, el lugar estaba bastante ordenado ciertamente.

¿Cuántas veces te eh pedido que me esperes para la limpieza?, no esta bien que hagas tu sola todo el trabajo. Se escucho una voz femenina y jovial detrás de la doctora quien al instante sonrió ampliamente y dejando la escoba contra una pared se giro a abrazar enérgicamente a una joven humana de no más de 19 años. Poseía un largo cabello castaño recogido y piel clara, sus ojos eran del color de las uvas y rebosaban en vida.

La muchacha se mostraba sonriente pero a la vez fastidiada ante la conducta de Daleshka, realmente le parecía demasiado entusiasta.

No, no, Mimori, yo llego antes así que yo empiezo antes. Además soy tu jefesita y si quiero trabajar en tu ausencia puedo puedo dijo con una risita mientras la humana negaba con la cabeza.


Mimori era por así decirlo la ayudante principal de Daleshka. No hace más de un año era una muchacha desnutrida y de piel pálida atacada por un parásito en extremo largo que se dedicaba a robar buena parte del alimento ingerido por la joven.

De no haber sido por la gorgona probablemente estaría muerta. No fue fácil extraerlo se podría decir. Aquel día Daleshka no sabía contra que trataba pero si sabía que lo que estaba matando a esa mujer estaba en sus entrañas y por eso mismo se aventuro a operar dicha zona, no sin antes drogarla para dejarla inconsciente y ajena a todo dolor. Enorme fue la sorpresa de la Doctora al ver aquel bicho dentro de Mimori, era ridículamente fino y a la vez media de boca a punta metro y medio de largo. ¡Imposible pensó Daleshka! Pero lo cierto es que aquella cosa había estado por mucho tiempo viviendo en el interior de la pobre chica.

Tras unos meses en recuperación y al cuidado de Daleshka, Mimori recupero no solo el peso sino también la vitalidad merecedora para su edad. Convencerla de que trabaje en la clínica no fue difícil, después de todo le había salvado la vida y la humana estaba totalmente agradecida por ello... además de que aprender a curar le parecía algo interesante.




La muchacha se incorporo a la tarea de limpiar el recinto razón por la cual a las ocho veinte ya no había tierra en la clínica. Sin embargo eso no era lo único que se debía hacer, la gorgona se dirigió a un cuarto en particular que no era otro que el sitio donde operaba y se dispuso a limpiar el material que utilizaba para dicha tarea. Mimori por su parte permanecía en el recibidor en espera de cualquier persona en apuros.

Parecía ser una mañana tranquila en la clínica pero pronto eso cambiaría...



offrol:
Planos de la clínica de Daleshka:
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Mimori:
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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Mireille Millet el Dom Jun 12, 2011 11:41 pm

Mireille, ante las palabras de Sassha, asintió, y caminó tranquilamente al lado de las dos mujeres, limitándose a seguirles para informarse más y para también poder corresponder el favor. No era capaz de irse sin más, ya que le habían sacado de un lío.

Oyó la explicación que le daban acerca del sistema de las ciudades, y al entender como era, se dio cuenta de porque el hombre se había enojado. Era el equivalente, en el trueque, a recibir algo y no dar lo que se tenía que dar a cambio. Era un robo, o una estafa, dependiendo de como se viera.

-Ya veo... Ya entiendo porque se molestó. Prácticamente estuve a punto de robarle... - Dijo ella, ruborizándose al decir eso.

Ante la nueva mención de Sassha de la comida, sintió como su estómago le hacía notar que si tenía hambre. Ciertamente, ella no había dicho que no la tuviera, solo había dicho que no iba a comer. Le daba pena pedirles otro favor. Así que se limitó a sentarse también en la mesa, o así pensó hasta que Lahkesis le habló.

-Bueno... Supongo que podría... Aunque de verdad, perdonen por la molestia - Dijo ella -. No eran mis intenciones cargarles todo...




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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Yuko el Lun Jun 13, 2011 4:39 am

Y cuando regresé todo parecía un caos…
O así lo veía yo; la joven se encontraba sentada bebiendo un vaso de “jugo verde” mientras que una señora barría algunos trozos de vidrio refunfuñando por lo bajo.
Apenada me encaminé a la puerta, creyendo que todo había sido mi culpa, pero la señora se interpuso en mi camino deteniendo mi andar.

- Niña… Kohaku quiere que te quedes- Dijo con voz seria
- ¿Quién? ¿Yo? Pero… Si
- Anda, ya no des lata y ve a ver que quiere contigo

Preocupada volví al lado de la herbolaria, esperé algunos minutos mientras la veía acabar con su bebida.
Pronto desvié la mirada porque el lugar me seguía pareciendo fascinante, tantos olores agradables y escenas en mi mente que evocaban uno y otro lugar, de tierras que tal vez conocía y de lugares que posiblemente nunca pisaría.

Fue entonces que al repasar el lugar noté un extraño tapiz que colgaba de la pared, al prestar atención a sus detalles pude ver que se trataba de una hermosa joven muy parecida a…

- Ah… Ya me siento mejor, ese jugo definitivamente levantó los ánimos
- ¿Cómo dice señorita Kohaku?- Pregunté algo perdida
- Nada linda, no te preocupes. Haber si ahora podemos dedicarnos un tiempo para conocernos un poco y ver si puedo ayudarte en algo porque es obvio que estás demasiado perdida en Phonterek

Apenada bajé la vista, suspiré algo intranquila y me dediqué a hacerle un sencillo relato de mi vida; brindándole al parecer los detalles que ella estaba buscando, puesto que una vez hube terminado ella me sonrió dulcemente y me dijo que si así lo deseaba podía quedarme en su negocio a trabajar por algunos días, por lo menos hasta que decidiera que hacer con mi vida.
La onceava campanada ya se había dejado oír y por las cosas que la anciana murmuraba mientras limpiaba el lugar, parecía que pronto sería hora de cerrar para almorzar.



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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Daleshka el Lun Jun 13, 2011 4:59 am

Después de varios minutos Daleshka había terminado con su labor de limpiar las herramientas y se dirigió al recibidor donde su ayudante se encontraba. Listo listo, todo está bello y limpito. La gorgona sonriente se apoyó contra una pared y estiro sus brazos. Mimori
que había puesto su vista el ella suspiro y colocando una mano en la cadera reclamo: ¿Y bien?, ¿cuándo usaras ropa?... si sigues así alguien buscará aprovecharse de ti. Daleshka suspiró y cruzó sus brazos, aunque en ningún momento perdió su alegre sonrisa. Nadie lo ah hecho y nadie lo hará. Me toman de bicho raro así que no soy
atractiva para los humanitos. Además usar ropa cuando hace calor es muy tooondo, la ropita es solo para abrigar Mimiri bonita.



Sin duda Daleshka podía ser muy necia con respecto a ese tema. La ropa para ella no tenia porque ser usada para tapar el cuerpo, veía ridículo ocultar sus pechos tras una prenda solo por “decencia”. Le era tan ridículo como hablar con alguien más detrás de una pared para que no se
vieran. Nada más simple que andar desnuda es días de calor y solo usar la ropa al encontrarse con el frió para abrigar el cuerpo.


Mimori, no Mimiri o Mimorita. ¿Por qué insistes en cambiarme el nombre
Daleshka?... y sigo pensando que tienes que usar ropa, aunque sea para… mmm… adornar tu cuerpo supongo.
Esa era toda la escusa que se le había ocurrido a la muchacha pero realmente le parecía incomodo trabajar para una mujer desnuda, aun si no era humana lo veía como algo antinatural.

Daleshka rió mirándose de arriba abajo. No, no. Para adornitos ya tengo mi tiara, mi collar y estos hermosisisisimos brazaletes. Y si te digo Mimorita es por cariño. Además…

En ese momento Daleshka detuvo su hablar y presto atención a la calle, pues notó unos fuertes y apurados pasos provenientes de allí. Sus sospechas fueron pronto confirmadas, era
alguien que necesitaba ayuda. Por las puertas de la clínica ingreso un hombre musculoso y de abundante barba oscura. Probablemente poseía treintaicinco años Sujetaba una tela contra su brazo derecho, del cual caía sangre manchando el suelo. Se trataba de un herrero que se había
accidentado tras caerle un hacha que colgaba en la pared de su tienda. Detrás de el se encontraban dos hombres mas jóvenes, claramente los ayudantes del señor.

Daleshka y Mimori rápidamente se acercaron al hombre y descubrieron su brazos para ver la gravedad de sus heridas. Se trataba de un tajo amplio pero poco profundo. Daleshka suspiro aliviada pues parecía ser completamente tratable.

Sin pensarlo dos veces lo tomo del brazo sano y lo guió hacia la habitación en donde
operaba dejando a Mimori en la entrada, junto a los otros dos hombres, bajo la indicación de vigilar por si llegaba alguien más que necesitara ayuda.

Descuide, su brazo se salvara y en poco tiempo podrá trabajar de nuevo.
Explico la doctora al herrero con una sonrisa mientras, después de invitarlo a sentarse en la cama de Piedra que en esa habitación se encontraba, limpiaba un poco la herida y aplicaba ungüento para desinfectarlo. Acto seguido busco de la mesa de trabajo aguja, hilo y una botella. Sirvió en un baso un poco del contenido de la botella y se lo entrego al hombre.

Beba eso y pronto empezaremos a cerrar la herida….


Última edición por Daleshka el Lun Jun 13, 2011 5:11 am, editado 2 veces (Razón : -o- se me deformo el formato)


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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Lahkesis Shamtul el Lun Jun 13, 2011 5:00 am

Escuche las disculpas de la joven mientras sonreía un poco, al parecer estaba muy bien educada en lo que a cortesía se refiere, pero no en vivir en una ciudad donde el comercio es lo importante.

-No estas cargándonos nada.- dije con calma, quitándole importancia al asunto mientras sonreía. –Pertenezco a una familia que tiene suficiente dinero como para pagar una comida extra, es por eso que puedes despreocuparte. Traiga dos platos de lo mismo por favor.- le dije a la mesera que estaba tomando el pedido.

Luego de unos cuantos minutos, la empleada llego con dos platos de diversos panes, los cuales se comían normalmente en los desayunos. Coloco un plato frente a Mirelle y otro frente a Sassha, para luego retirarse y dejarnos a las tres solas.

-Entonces Mirelle, ¿que opinas de Phonterek? Me interesa mucho ver como nos miran los extranjeros actualmente, o que tanto se dice de la ciudad fuera de sus muros… después de todo por algo elegiste venir aquí.- dije sonriendo un poco mientras veía como Sassha comenzaba a comer.

La chica parecía ser bastante interesante, no solo por el llamativo color de cabello, su personalidad era un tanto especial e invitaba a uno a preguntarse mas sobre ella, porque era así y que era lo que sabia realmente. Después de todo, era evidente que tenia ciertos conocimientos sobre algunas cosas.


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