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Un día en Phonterek

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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Mireille Millet el Dom Jun 19, 2011 5:13 am

Mireille frunció ligeramente el ceño, y negó con la cabeza ante las palabras de Lahkesis. Se sentó en la mesa, dejando entonces los tinteros sobre esta, y dejo a Rueme, ya calmada, sobre sus piernas.

-Si, bueno... Pero aún así les debo dos favores - Indicó ella. Se negaba totalmente a dejarse ayudar, y luego no hacer nada para compensar el favor, ya que eso era una falta de educación, y en parte para ella misma, una falta a sus normas internas.

Al llegar los dos platos de pan ante la mesa, sonrió como forma de agradecimiento a la mesera, y luego tomó un trozo de este, dándoselo a Rueme, y tomando otro para ella misma. Mordió una parte, y la degustó, notando como los rugidos de su estómago parecían calmarse un poco, teniendo ya la comida al frente. Al oír la pregunta de la mujer, tragó antes de responder.

-Bueno, Phonterek me parece bonita, aunque muy grande y con mucha gente, hay mucho ruido. Aunque en realidad... No sé que se dice de la ciudad fuera de sus muros. Y no fue tanto que elegí venir para acá. Más bien... ¿Cómo decirlo? Llegué sin más, supongo - Aclaró Mireille.

Mireille había hablado con muy pocas personas desde que se había ido del que había sido su hogar. Y las pocas con las que había hablado le habían dicho que lo mejor que podía hacer era irse a una ciudad, en vez de andar vagando simplemente por el bosque. El encontrar luego Phonterek solo complementó sus planes de conocer varios lugares.




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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Yuko el Lun Jun 20, 2011 4:54 am

12:00

Pan, leche, queso y carne. Frutas, masas y té. No podía recordar, por mucho que me esforzara, cuando había sido la última vez en que tanta comida había pasado por mis manos.

Bastante me costaba contener mi sorpresa al ver cada plato aparecer, mis interlocutoras me observaban divertidas, sabían reconocer una persona con hambre según me dijeron.

Al terminar me sentía somnolienta, Kohaku se dió cuenta y amablemente me ofreció la oportunidad de tomar una pequeña siesta. Muy a mi pesar decidí negarme, sabía que iban a limpiar el negocio y quería ayudarlas aún cuando mis ojos se cerraran por si solos.

Mientras manipulaban los delicados frascos con mezclas de la trastienda, me ofrecí para trapear el piso; busqué agua con un cubo, una vieja escoba para barrer y otros implementos necesarios.

Dejé el balde a un lado, tomé la escoba y con un último bostezo comencé a barrer a conciencia, asegurándome de que cada rincón recibiera su parte.


- Cuidado con el balde niña...

El aviso llegó a tiempo, bien cerca estuve de trastabillar. Sonriente y algo sonrojada la miré y contesté:

- Gracias, no era mi intención tropezar pe...
- Pero seguramente lo habrías hecho si no te avisaba
- Pues... pues si - bajé la vista apenada y continué con mi tarea

Una ves el polvo estuvo recogido, dejé a un lado la escoba, tomé el cubo con agua y comencé a limpiar animadamente, contenta de poder ser útil a mi salvadora.
En un rato el piso se encontraba más que limpio, fué entonces cuando noté que había quedado del lado equivocado del negocio. Kohaku y la señora cascarrabias se encontraban en la parte de atrás y yo en el frente.

Mi primera reacción fué extender las alas para llegar volando al otro lado, pero pronto desistí debido al simple razonamiento de que si volaba ahí dentro caerían montones de cosas al piso.
Paso a paso caminé temblorosa, asustada; un mal movimiento y...


- Yuko ¿Quieres algo de beber?- Kohaku se asomó entre las cortinas con el tiempo justo para ver un desparramo de plumas y escuchar un golpe seco, el de mi cabeza contra el piso.

En dos ágiles saltos la felina se encontraba a mi lado tratando de ayudarme sin sufrir ella las mismas nefastas consecuencias.

- No te preocupes- dije algo atontada- Es algo que suele sucederme a menudo
- Pero si te has dado el golpe de tu vida- dijo ella mientras tocaba mis alas, espalda y cabeza.
- Mmm... Tal vez, pero solo me siento un poquito mareada...

Kohaku ya no me contestaba, mis ojos se sintieron pesados al igual que mi cuerpo. El mundo se movió abruptamente chocando contra mi mejilla, la oscuridad me envolvió.

No puedo decir a ciencia cierta que fué lo que pasó luego de mi desmayo, solo recuerdo haber despertado con el retumbante sonido de una voz femenina que me decía:

- Vas a estar bien bonita- mientras tomaba mi cabeza con las manos y yo volvía a caer en lo profundo de la inconsciencia.

Kohaku y la anciana regresaron a su negocio, una campanada les había avisado que pronto deberían abrir.



Última edición por Yuko el Lun Jun 20, 2011 5:22 am, editado 2 veces (Razón : Problemas para encontrar cuantas campanas suenan XD)



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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Daleshka el Lun Jun 20, 2011 4:59 am

El hombre desconcertado miro la copa. No creo que sea momento de vino. Comento con humor aunque su voz claramente mostraba el dolor producido que la herida le producía. Daleshka enrosco la punta de su cola en el brazo del hombre y apretó con fuerza a modo de torniquete pues no era conveniente que siguiera perdiendo sangre.

Conserva el sentido del humor… eso es bueno, bébalo cuanto antes, no es vino…. Es algo que le sacara el dolor. La voz y las expresiones de la Doctora reflejaban una total seriedad. Cuando de la salud de un una persona se trataba, Daleshka no se daba el lujo de divertirse. Tomaba muy enserio su profesión, después de todo paso gran parte de su vida preparándose para eso. Para curar a quien herido estaba.

El herrero bebió sin más vueltas en contenido de la copa para luego devolver el objeto de cerámica a Daleshka. ¿Sabe?, aun es difícil creer que una mujer serpiente cuide humanos… Definitivamente era algo difícil de creer, aunque más difícil aun, era imaginar que dicha mujer sea tolerada por los humanos. Tal vez era porque muchos sabían que era, o mejor dicho, fue, la protegida de un Noble. Sea como sea, cada día nuevo para Daleshka podía haber sido el último si a alguno de los ciudadanos de Phonterek se le daba por pensar que “una amenaza como esa no debe estar aquí”. Pero nadie lo había hecho en mucho tiempo y los pocos que habían pensado eso en el pasado jamás buscaron darle muerte.

… he de admitir que yo tenía desconfianza de venir a atenderme aquí, fueron mis ayudantes los que insistieron en traerme. Espero haber hecho bien en hacerles caso… Daleshka mostro una leve sonrisa mientras fijo su mirada en los ojos del hombre.
Créame, pienso hacer todo lo que está a mi alcance para dejar su brazo como nuevo. Pasaron unos minutos y el rostro del hombre comenzó a manifestar cansancio, pero al mismo tiempo, alivio. El láudano comenzaba a hacer efecto. Claramente ya era hora de empezar. La doctora sujetó la aguja y se aproximo más al hombre.

Estese lo mas quieto posible. Comenzó entonces a introducir el pequeño metal en el brazo del hombre quien sorprendido notó que dicha acción casi no le producía molestia alguna.

El procedimiento no demoró demasiado tiempo, solo el necesario. Al finalizar el brazo del sujeto poseía varias puntadas que sujetaban con fuerza la herida para mantenerla cerrada. Una venda ajustada ocultaba las puntadas al tiempo que protegía la herida para impedir que fuera a infectarse.

Después de eso, el herrero fue enviado a una de las camas de la clínica bajo el argumento de que debía mantenerlo en observación aunque sea hasta que el efecto de la droga que lo mantenía “relajado” se desvaneciera.

Para el medio día el hombre ya manifestaba estar bien, razón por la cual fue enviado a su hogar bajo la clara indicación, tanto a el como a sus ayudantes, de que no debía trabajar en varios días si deseaba mantenerse lejos de la clínica.

La siguiente hora transcurriría en paz hasta que unos minutos antes de la una de la tarde a su clínica llegaría otra persona accidentada...

Dos mujeres traían en brazos a una diviun claramente inconsciente. La mas adulta de las acompañantes no dudo en indicarle a Daleshka que se trataba de un golpe en la cabeza, aunque era algo bastante obvio debido a lo rojizo que se encontraba parte del pelo en la nuca de la muchacha.

Daleshka se aproximo preocupada y observo entre los cabellos de la alada hasta dar con la herida. no parecía ser algo muy grave, aunque con ese tipo de golpes nunca se podía estar seguro. Vas a estar bien bonita...


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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Lahkesis Shamtul el Vie Jun 24, 2011 1:25 am

Escuché con tranquilidad la historia de Mirelle, no era demasiado interesante pero al menos no resultaba aburrida, que últimamente era lo importante en estos momentos. Pero al parecer le preste la suficiente atención como para no darme cuenta de que Sassha se había agarrado un poco el corazón con la mano derecha, mientras que con la izquierda se tapaba la boca.

Varias cosas cruzaron por mi mente en ese momento, entre ellas, me apena siquiera decirlo, dejarla allí con MIrelle e ir a buscar un medico… decisión que obviamente no tome ya que cuando mi sirvienta comenzó a cerrar los ojos, decidí levantarme y tomarla en mis brazos.

Sabia que eso quedaría raro, pero no me importaba lo que pensaran, era mi sirvienta y la ayudaría. Observe a Mirelle unos segundos, evaluándola y preguntándome si seria una buena opción pedirle que me acompañe… quizás quien nos atienda pidiese algo de sangre… hacia tiempo que no iba a un consultorio así que no tenia idea de que podrían pedir.

Suspire entre cansada y molesta por lo que estaba sucediendo, creí que podría caminar tranquilamente por la ciudad, pero obviamente estaba equivocada. –Mirelle, lamentablemente ya encontré como podrías pagarme el favor… me gustaría que me acompañes a la clínica para que allí observen a Sassha y se den cuenta de que esta pasando con ella-

Sin siquiera esperar la respuesta de la joven, me puse a caminar con Sassha en brazos, poco sentido tenia esperar a ver la respuesta de Mirelle, hasta donde tenia entendido, había una doctora bastante eficiente llamada Daleshka, no muy lejos de allí, lo que me convenía bastante dada la situación por la que estaba pasando.


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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Yuko el Dom Jun 26, 2011 5:40 am

Los sueños… ¿De qué está hecha la línea que divide la realidad de nuestras fantasías? ¿Dónde vamos cuando nuestro cuerpo descansa?
Agua, recuerdo agua… Mi cuerpo flotando en agua tibia, rodeado del silencio y la tranquilidad que en esos mundos habita.
Hay un eco lejano, un murmullo de agua corriendo sobre piedras… El tiempo pasa, mi cuerpo cambia, casi sin notarlo despierto en un lugar conocido. Rodeada de los olores de mi infancia; las galletas de mi madre junto al té de la mañana me hacen abandonar la cama y correr por el pasillo que lleva a la cocina de mi hogar.

- ¡Mamá! ¿Dónde estás?
- Aquí hija. ¿Qué sucede? – contestó sonriendo con dulzura.
- ¿Estás viva? Mamá, estás viva… - dije llorando casi sin darme cuenta, lágrimas rodaban por mis mejillas mientras la abrazaba con desesperación.
- Yuko, calma pequeña, asustarás a tu hermano – dijo una voz masculina a mis espaldas.
- ¿Papá? Papito, tu también estás aquí…

Ambos me observaban con esa dulzura que había olvidado, mi padre traía a mi hermanito en brazos pero al ver la angustia en mi rostro, el sentir el dolor en mis palabras; le dio el pequeño a mi madre para luego levantarme en brazos.

- Yuko, linda… Todos estamos aquí, calma… No vamos a dejarte hija. Nunca estarás sola - pero yo sabía que aquello no podía ser cierto…

Sin embargo… sin embargo la fuerza en sus brazos, la ternura en su voz…
Las lágrimas que surcaban mi rostro parecían no tener fin, las palabras morían en mi garganta, aquello no podía ser real pero no quería dejarlos, no iba a dejarlos. Mi familia estaba viva, quizás los dioses me habían escuchado, quizás la muerte me había encontrado, facilitando las cosas… ya no volvería a sufrir.

Nadie me extrañaba o necesitaba, nadie ni nada quedaba atrás; no tenía amigos o enemigos… No le haría falta a nadie más.

- Hija… se que no estás buscando, pero esto acabará pronto. Se que nos necesitas o crees necesitarnos, más nosotros estamos contigo, solo debes buscar... – dijo mi padre mientras acariciaba mi cabeza.
- Pequeña, necesitamos que nos ayudes… Hay algo que tu sabes y debes recordar –dijo mi madre acercándose a nosotros con mi hermano en brazos.
- Hija, no llores… recuerda las flores del jardín, ellas se ponen tristes si tu no eres feliz.
- Pero papá, ya no tengo mi jardín… alguien se lo ha llevado.
- Mi niña, tranquila, estamos seguros de que lo vas a recuperar… Cree en ti, nosotros lo hacemos.
- Mamita, yo no quiero el jardín… No me importa el jardín. Quiero estar aquí, con ustedes, con mi familia.

Ambos acariciaron mis alas, mi espalda, mi cabello… Besaron mis ojos, mejillas y sonrieron.

- Duerme Yuko, descansa ángel. Pronto podrás recordar…

Sus voces eran agradables, tranquilizadoras, realmente me brindaban paz; mi cuerpo se fue relajando mientras abrazaba a mi padre y observaba a mi madre.
Pronto estuve dormida y por extraño que parezca pude ver como me llevaban a mi habitación, con mis cosas. Puse ver como mi padre me recostaba amorosamente en mi cama mientras mi madre acariciaba a mi pequeño hermano. Los tres lucían felices, en paz…

Agua, recuerdo agua rodeando mis alas, mi cuerpo, mi alma… La brisa se dejaba oír por sobre el agua, moviendo la hierba, rozando mi cara... Debo recordar.




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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Mireille Millet el Dom Jun 26, 2011 11:36 pm

08:00

Mireille no se percató de los gestos de Sassha sino hasta que dejo de hablar. Parecía, según sus acciones, que estuviera sufriendo un ataque. Y cuando cerró los ojos, fue que Mireille reaccionó, dándose cuenta de que se había desmayado.

Quedó desconcertada cuando Lahkesis tomó a su sirvienta en brazos, demostrando una fuerza superior a la aparente, pero sacudió la cabeza y se levantó, descolgándose el bolso y abriéndolo, introduciendo a toda velocidad los dos tinteros y a la desconcertada Rueme, de forma que cabía. Cerró lo suficiente para que no se cayeran las cosas, pero que la cabeza se la cachorrita sobresaliera.

-No tengo problemas con ir... Deberíamos apurarnos, mientras más pronto la atiendan mejor - Dijo ella, siguiendo a Lahkesis con pasos largos.


08:30

Tras un largo rato de dar vueltas en círculo, consiguieron llegar a la que aparentemente era la clínica. Al verla, se acercó a la puerta, confirmando lo obvio al ver un letrero que avisaba que se curaban heridos.

-Es aquí - Dijo.

Vio por dentro un sitio perfecto para atender heridos, ya que la puerta se encontraba abierta desde antes. Entró, y dejó la puerta abierta para que pasara Lahkesis, cerrándola luego.

-¿Hola? ¿Hay alguien aquí? - Preguntó en voz alta, esperando a que se acercara alguien.


Última edición por Mireille Millet el Sáb Jul 02, 2011 3:17 am, editado 1 vez




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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Daleshka el Lun Jun 27, 2011 5:00 am

Spoiler:
¡off!: Lakhesis y Mireille:
dos cositas:


  • No les puedo permitir llegar a la clínica antes de las 8:30 pues contradeciría mis post previos (antes de las 8:20 me encontraba limpiando y alegando que no había paciente alguno que atender, 8:20 llega el herrero y es atendido por Daleshka. Por ello ruego a Mireille editar la/s hora/s.
  • Como en el momento en que entran a la clínica Daleshka está con el herrero están siendo atendidas por Mimori, pnj que controlare yo.


p.d: la puerta de la clínica ya estaba abierta Mire XD.



-------------------
8:30 - Mimori
-------------------

Mientras Daleshka atendía al herrero, a la clínica llegaron tres mujeres en dificultades. Una de ellas claramente estaba sufriendo un ataque. Al escuchar la voz de una de ellas, Mimori que en esos momentos se encontraba junto a los ayudantes del accidentado herrero, se apresuro a recibirles.

yo puedo ayudarles. Exclamó para hacerse notar ante ellas.

No le costó mucho darse cuenta quien estaba en problemas y sin pensarlo dos veces observo a los dos hombres con quienes se encontraba hasta ese momento.

Por favor, ayúdenme, carguen a la muchacha y síganme.

Indico a ellos, quienes sin pensarlo dos veces se aproximó a las tres.

Pe…Permítame Dijo uno de los hombres, algo sonrojado al ver a la bella vampiresa que sujetaba a Sassha, antes de tomar en brazos a la sirvienta y seguir a Mimori quien para esos momentos se dirigía a una de las salas que se encontraba a la diestra del recibidor.

Acuéstenla rápido en una cama… Indicó la joven al hombre, para luego con rostro de preocupación dirigir su mirada a las acompañantes de Sassha.

¿Hace cuanto esta así? Pregunto la mujer. Más sin esperar a la respuesta se aproximo a paciente y giro su rostro hacia un costado aproximando el oído para buscar signos de respiración mientras posaba un par de dedos en su cuello en busca de pulso.

Es débil… y no parece respirar bien. susurro para ella misma.

Rápidamente enderezo el rostro de la mujer llevándolo un poco hacia atrás y tapando su nariz aproximo su boca a la de ella, para brindarle respiración, para luego con la palma de su mano golpear unas cuantas veces el pecho de la muchacha buscando de hacer reaccionar su corazón.

Deseaba hacer más, pero lamentablemente los conocimientos de la joven ayudante no eran mayores que eso…




--------
13:00
--------

Entre Mimori y Daleshka tomaron de brazos y piernas a la Divium y la transportaron rápidamente a la sala donde tratarían su herida. Tal vez cargarla así no era el método más apropiado, sin embargo lo cierto es que era el único método que tenían allí.

Tras depositarla cuidadosamente boca abajo en la cama de piedra, Daleshka busco hilo, aguja y una cuchilla de la mesa mientras Mimori se encargaba de mantener la herida limpia con un trapo y tanteaba su nuca para asegurarse de que no hubiera alguna fractura o inflamación.

Parece estar bien. comentó con tono de alivio la ayudante.

Daleshka se aproximo a Yuko con navaja en una de sus manos y el hilo en la otra. Dejando este ultimo a un costado apartó unos cuantos cabellos de la muchacha para dejar la herida lo más expuesta posible. Aproximó entonces la cuchilla y comenzó a cortar los cabellos más próximos a la herida. Por fortuna para la Divium el resto de su cabello ocultaría el agujero.

Una vez despejada de cabello la herida entregó a Mimori la chuchilla. Limpió una vez más la sangre de la herida y luego tomó el hilo que ya se encontraba enhebrado en la aguja y se dispuso a cerrar la herida.

Cuatro puntos quedarían en la nuca de la joven Divium cuando Daleshka termino de tratarla. Colocó sobre la herida ungüento antiséptico para prevenir futuras infecciones. Mimori para ese momento esperaba con venda en manos a que la gorgona diera el visto bueno para colocarla sobre la cabeza de la paciente.

Tras colocar las vendas ambas suspiraron aliviadas y se dispusieron a llevar a la muchacha a una de las habitaciones próximas a la sala de operación. Con cuidado la recostaron en una de las camas.

Como odio cuando se golpean la cabeza… nunca sabes si con curar la herida todo estará bien… ¡Pero hicimos un buen trabajo Mimorita!

La gorgona se fue sonriente de la habitación dejando a su ayudante observando a la Divium. Mimori acarició por un momento el rostro de Yuko y la observó preocupada mientras se sentaba en la cama contigua.

Se la ve intranquila… debe estar soñando…


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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Lahkesis Shamtul el Jue Jun 30, 2011 6:52 pm

Ya habiendo llegado al hospital, la joven que se encontraba allí dio órdenes para que un hombre tome a Sassha de mis manos, para luego acostarla en una cama. Mientras esto sucedía, la chica me pregunto sobre Sassha.

-Fue hace unos minutos… no mucho mas, sin embargo ella nunca fue demasiado fuerte… Estábamos desayunando y de repente dejo de respirar, desmayándose casi al instante.-

No sabia si lucia preocupada o no… sin embargo realmente lo estaba, lo malo era que los años me habían endurecido demasiado como para mostrar todo el sentimiento que debería en esa situación, y eso me molestaba bastante.

Observaba con atención que era lo que hacia la doctora, temiendo cada vez más por la vida de Sassha. ¿Qué era lo que estaba pasándole? Era cierto lo de que nunca fue demasiado fuerte, pero nunca antes le había pasado nada parecido.

Me senté en una silla que se encontraba al lado de la cama donde Sassha se encontraba recostada, para luego hablarle a Mirelle y decirle –si quieres irte ve… al parecer nosotras estaremos aquí mucho tiempo…- le dije sin expresión alguna, siempre mintiendo la mirada fija en mi sirvienta.

Era cierto que no confiaba lo suficiente en ella como para decirle lo que sabían mis sirvientes más leales, sin embargo era una de las que mas me agradaban. Lo único que me consolaba dentro de todo, era que ahora me encontraba en un lugar cerrado, de despejarse el cielo que era poco probable, no me encontraría con ningún rayo de sol.

Spoiler:
Disculpen lo malo dle post, pero no me sentia inspirada y no queria dejar colgada a Mire sin que pueda postear a tiempo


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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Mireille Millet el Dom Jul 03, 2011 12:00 am

Mireille observó con preocupación como una chica, aparentemente no mucho mayor que ella, se encargaba de Sassha. Quedó en silencio mientras que la otra mujer hablaba con Lahkesis, sintiéndose totalmente inútil. Si bien quería ayudarla de alguna forma, no sabía que hacer.

Se quedó parada, un poco apartada, ya que no pretendía estorbar. Y al oír las palabras de Lahkesis, negó vehementemente, frunciendo el ceño.

-No me iré por dos motivos... Primero, aún les debo el favor. Y segundo, también estoy preocupada por Sassha... Me agrada, y quiero que... Salga del estado en el que este - Contestó, en voz baja, pero con firmeza -. Si estorbo, me puedo ir, pero preferiría no hacerlo.

Suspiró. A pesar de que solo llevaba unas horas despierta, el día le había dado una avalancha de emociones ya a esas horas.




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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Yuko el Dom Jul 03, 2011 8:29 pm

- No me dejen sola- murmuré

Debí sentarme demasiado rápido porque la cabeza me daba vueltas, no estaba muy segura de que lugar era en el que me encontraba. Observé a mi alrededor con cara de niña extraviada, fue entonces que comencé a notar una serie de camas a mi alredor, todas ordenada casi perfectamente; con sus almohadas y mantas limpias, perfumadas. Una chica se encontraba sentada en una de ellas.

- ¿Ho… la? – Dije tartamudeando

No pude escuchar su respuesta; había intentado levantarme apresuradamente pero mis piernas respondieron más lento de lo esperado por lo que caí de la cama de forma estrepitosa, avergonzada intenté incorporarme pero no solo fallé en el intento si no que acabé enredada con las mantas y sábanas. Cansada de hacer el ridículo apoyé mi rostro contra el frío piso dispuesta a recibir ayuda o morir en ese lugar.

- Espera – dijo una voz a mi espaldas, estaba más que dispuesta a obedecer, mi cuerpo entero pesaba más que cualquier cosa que pudiera recordar por lo que sin duda necesitaba ayuda para levantarme.

Lo que estuve lejos de imaginar fue lo que mis ojos encontrarían al ser levantada como una muñeca de trapo.

- ¿Una mujer serpiente? –
murmuré extrañada

Una gorgona para ser más exactos, una gorgona médica y muy simpática por cierto; la misma revisó mis ojos, cabeza, alas y negó al ver una de mis rodillas sangrando.
Fue fascinante ver como su cuerpo se adaptaba al lugar mientras iba y venía por la sala, hablando con la otra joven y buscando lo necesario para curar mi rodilla.

- Va a dolerte un poquito – dijo la señorita gorgona.

Yo solo podía observar su gran cola contorsionándose de forma exquisita para no mover de lugar ni una sola de las camas, sus bonitas escamas brillando perfectamente como si alguien hubiera derramado un poco de luz sobre ellas; la piel de su estómago luciendo suave y firmes, sus pechos redondos…

- Pechos… ¡¿Desnudos?! – grité sonrojándome.

Avergonzada tapé mis ojos con las manos y la dejé hacer mientras escuchaba risas de fondo. ¿Qué hora sería? ¿Dónde se encontraba la señorita Kohaku? Sin duda había perdido el trabajo, no recibiría paga alguna pero esperaba poder verla una vez más para pedirle disculpas.

- ¿Qué hora es? – murmuré sin sacar las manos de mi rostro. Las campanadas me dieron una respuesta pues dos de ellas sonaron haciéndose oír a lo largo y a lo ancho de la ciudad.




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