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Un día en Phonterek

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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Daleshka el Lun Jul 04, 2011 1:35 am

--------
8:40
--------

Repitió el proceso varias veces, primero dándole respiración para luego golpear su pecho repetidamente con su mano hasta que después de unos minutos bajó los brazos y suspiró para luego ver a Lahkesis.

Yo… parece que se estabilizó. Aunque eso no garantiza nada… deberá quedarse un tiempo más aquí. Debemos asegura que no vaya a pasar nuevamente, ustedes entenderán explico la joven. Díganme… ¿Le ha pasado algo semejante antes? Es muy importante saber sobre su salud cotidiana… en especial en estos casos

--------
13:50
--------
La paciente había despertado para alivio de Mimori. Pero por lo visto estaba un tanto desconcertada. Razón por la cual la ayudante de Daleshka se dispuso a explicarle la situación: Hola, soy Mimori, estas en…

En ese momento la humana debió callar al ver a la joven Divium caer al suelo enredada en sabanas. Mimori rápidamente se bajó de la cama y fue a ayudarle mientras le pedía que espere, lo último que tenía que hacer la Divium en ese momento era sacudirse pues sin duda se enredaría más al hacerlo. Para esos momentos Daleshka regresaba a la habitación con intención de ver el estado de la paciente cuando se encontró con el desparramo de sabanas y con Mimori tratando de levantar a la joven. Por un lado quiso echar a reír por la escena pero antes que nada debía asegurarse que la joven estuviera bien.

Rápidamente se aproximó a ella mientras Mimori la sostenía de los brazos para tenerla en pie. Daleshka tomó entonces la sabana que aun estaba alrededor de Yuko y de un suave tirón la mando a volar lejos de la divium.

¿Una mujer serpiente? murmuró entonces la divium al encontrarse frente a frente a la doctora quien sonriéndole comenzó a revisarla para ver su actual estado de salud.

En verdad soy una gorgona, aunque muchos me llaman como tú dices bonita… Negó con la cabeza en ese momento al encontrarse con que una de las rodillas de la divium estaba lastimada. Te volviste a lastimar angelito… ¡Aunque no es algo grave esta vez!

Veloz se dispuso a buscar ungüento antiséptico y vendas y un trapito limpio. Una vez con todo eso en manos regresó donde la divium quien por lo visto no dejaba de observar su cola.

Esto va dolerte un poquito. Advirtió entonces la gorgona preparándose para tratar la herida. En ese momento la divium por lo visto elevo la mirada y se encontró con el desnudo torso de la doctora.

Pechos… ¡¿Desnudos?! Gritó entonces la joven mientras su rostro se volvía completamente colorado y tapaba sus ojos. Mimori entonces comenzó a reír. Ves Daleshka, es por cosas como estas que debes vestirte, un día de estos infartaras a un paciente

Daleshka ante el comentario de su amiga, infló los cachetes. No es cierto, no es cierto y no es cierto. Por estar desnudita no voy a infartar a nadie, la ropa solo sirve de abrigo y yo en estos momentos no necesito para naaaada. Justificó Daleshka mientras limpiaba con el trapo la herida de Yuko y embebía parte de la venda en aquel ungüento antes de colocar el mismo alrededor de la rodilla de Yuko. Las vendas no estaban muy apretadas pues lo último que deseaba era complicarle el caminar. Solo lo suficiente para que no se cayeran ni permitiese el ingreso de suciedad a la herida.

La divium, entonces, buscó saber la hora justo en el momento en que en la catedral sonaban dos campanadas.

Como veras son las dos de la tarde hermosita. No sé si Mimorita te explico pero estas en una clínica, te golpeaste la cabeza y te desmayaste. Una gatita y una viejita te trajeron aquí, donde nosotras tratamos tu herida… por cierto, tuvimos que cortar un poco de tu pelo, aunque no se nota en lo absoluto… ¿en qué iba?... ¡ah, si! El hecho es que los golpes en la cabeza pueden ser muy muy graves y por eso tenemos que tenerte en observación. Deberás quedarte un rato con nosotras angelita… mmm, ¿piensas seguir con los ojos tapaditos?


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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Lahkesis Shamtul el Jue Jul 07, 2011 5:14 pm

8:50

Poco podía hacer la vampiresa por su sirvienta, de la cual aun no se sabía exactamente que era lo que tenia. La doctora intentaba hacer lo posible por averiguar lo que se pudiera sobre la salud de la joven. –Pues… no es que sea demasiado activa, pero no es de enfermarse, además solo tiene 15 años… no tiene razón alguna para ser débil-

Estas palabras las dijo sonando preocupada, cosa que realmente estaba pero no tanto… su edad involuntariamente la había proveído de cierto despego por la vida humana, más no el suficiente como no importarle para nada la vida de su sirvienta. –Ella no tiene demasiadas tareas en el hogar, solo las más básicas, por lo que no hace demasiado esfuerzo-.

Mientras Lahkesis estaba sentada, no dejaba de apartar la mirada de Sassha, que aun no daba señal alguna de mejoría. –No se si ya lo dije pero… me quedare el tiempo que sea necesario hasta corroborar que ella se mejore-.

9:50

Mientras el tiempo pasaba, Lahkesis comenzaba a preocuparse sobre que impresión estaba dando hacia los demás, después de todo ella no quería notarse demasiado resistente, suponía que en esos casos debería tener sed o hambre. Comenzaba a pensar que no lucia demasiado humana con el tiempo, después de todo, esa raza tenia necesidades que los vampiros habían abandonado hace tiempo.

Aunque pensándolo bien, quizás en ese estado de preocupación los humanos no tendían a ceder a esas necesidades básicas, solo querían estar con sus seres queridos. – ¿Hay alguna noticia?...- preguntó a la joven Mimori cuando estuvo visible.

Spoiler:
Estaba rpeguntandome si no es posible estirar un poco los tiempos para llegar a la misma hora qeu Yuko, solo de querer todas claro...


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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Mireille Millet el Lun Jul 11, 2011 12:28 am

Llevaban ya largo rato sentadas en la clínica, mientras esperaban que Sassha se recuperara. Había tomado a Rueme en sus brazos poco después de sentarse, y había dormido tranquilamente... Hasta que Lahkesis volvió a hablar.

Cuando despertó, comenzó a revolverse en los brazos de Mireille, y de pronto se dio cuenta del problema. Tenía hambre. Y fue entonces que se dio cuenta que ella también. No habían desayunado, y tampoco tomado nada, aunque lo segundo tenía una solución más fácil que lo primero.

Buscó, sin soltar a la cachorrita, la cantimplora de su bolso, y tras tomar un largo trago, dejo caer en la lengua de Rueme una cantidad suficiente para que se calmara, aunque fuera un poco.

-¿Quieres? - Le dijo en voz baja a Lahkesis, tendiéndole la cantimplora.

"No puedo buscar comida... En la ciudad no es como en el bosque, necesito dinero para comprar comida. Y además, no me voy a ir de la clínica hasta que no salga también Sassha y Lahkesis... Han sido muy amables, además de que no les he devuelto el favor" Pensó con preocupación.




Venga... ¡Sonríe! No dejes que los demás te amarguen el día...
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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Yuko el Lun Jul 11, 2011 4:50 am

Tanto la doctora como su ayudante se retiraron una vez que mi rodilla estuvo lista, al quedar sola me dediqué a recordar mi sueño pensando en las extrañas palabras de mis padres.

Mientras mi mente se perdía en recuerdos lejanos, sonidos propios de una tormenta se dejaron escuchar; las cortinas se revolvieron violentamente con algunas ráfagas de viento haciendo que la joven ayudante de Daleshka corriera cerrando las ventanas y levantando lo que el viento había lanzado al piso, para luego salir de la sala.

- Seguramente debe cerrar otras ventanas – me dije

Observé por la ventana más cercana, la gente corría de aquí para allá intentando escapar de los primeros proyectiles que las nubes lanzaban. Escuché la risa de los niños y las protestas de de algún comerciante que pasó corriendo, sabía perdidas las ventas de la tarde por culpa de la lluvia.

Y el agua se hizo presente en todo su esplendor, rayos surcaban el cielo y truenos removían los cimientos como si de una batalla se tratara; esas tormentas no me asustaban, había tenido que vivirlas en medio del bosque algún bosque o en la soledad de la montaña, mientras seguía mi camino para no perecer.

La doctora entró a la sala y se acercó a mi prontamente, avergonzada bajé la vista mientras ella iba de un lado a otro asegurándose de que todo hubiera quedado en orden y preguntándome algunas cosas al pasar.

- ¿Cuál es tu nombre angelita? Seguro es un nombre lindo, tienes cara de tener nombre lindo
- Me llamo Yuko – dije mientras estiraba el borde de la sábana y luego lo doblaba tal y como estaba antes.
- Si, tenía razón, es un nombre lindo – dijo sonriendo
- Y… ¿Cuál era su nombre, señorita doctora?
- Da… lesh… ka… - contestó silabeando su nombre
- Oh, es la primera vez que escucho un nombre así

En ese momento una especie de explosión se escuchó no muy lejos, sabía lo que significaba.

- Un rayo… - murmuré
- Cayó en la ciudad, puede ser peligroso – contestó ella con voz serena
- Espero que nadie salga lastimado- dije mientras me acomodaba entre las suaves almohadas y escuchaba la lluvia caer.

La joven gorgona me observó pensativa y luego se alejó hasta salir de la sala, dejándome a solas con mis pensamientos.

- Quizás el mar pueda ayudarme, mamá siempre dijo que el mar todo lo puede curar –
dije sonriendo contenta

Con el rítmico golpeteo de la lluvia en la ventana mis ojos se fueron cerrando, no tenía demasiado sueño pero el lugar era limpio, cómodo y tranquilo. Comparado con los graneros o establos en los que había tenido que pasar la noche, esto era como ser una princesa y dormir en un castillo.

- Ojala pudiera vivir aquí - fueron mis últimas palabras antes de quedar completamente dormida.

El reloj aún no se había dejado oír por lo que o podían haber pasado más de 40 minutos o menos.




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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Daleshka el Lun Jul 11, 2011 4:58 am

--------
9:50
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Por lo pronto está estable… aunque francamente no es garantía de nada. Les seré sincera, no hay forma de saber porque se encuentra en esta situación, en especial si consideramos que no ha tenido episodios anteriores. Por ahora lo único que se puede hacer es mantenerla observada y procurar que el evento no se repita. No tiene sentido que permanezcan aquí toda la mañana. Les recomiendo que vayan a sus casas y regresen más tarde…

Si bien comprendía la preocupación de las muchachas, Mimori sabía perfectamente que su presencia allí no servía de mucho. Lo más conveniente a su forma de ver era que se marcharan ya sea a descansar, comer o hacer cualquier cosa que estuviera en sus planes. Después de todo nada impedía a las muchachas regresar después si así lo deseaban.

--------
14:00
--------

Tras explicarle la situación a la divium, Daleshka abandonó la sala. Aun tenía otra paciente que ver. Como era de esperarse fue acompañada por Mimori, quien antes de marcharse pidió a Yuko que se quedara en la habitación.

Atravesaron la clínica hasta llegar a una de las salas en el extremo opuesto, allí se encontraba Sassha, la sirvienta que aquella mañana había sido atendida por Mimori. La gorgona se aproximó a ella y reviso su pulso y respiración para luego examinar su vista. Los ojos cristalinos de la mujer mostraban un buen estado de salud, bastante contrastante con el que poseía a la mañana.

No se ve como alguien que sufriera un ataque al corazón. Comentó Daleshka.
Pero eso fue lo que pasó, se comportaba tal como tú me lo describiste. Diablos, creí que se moriría en mis manos. La ayudante se puso la mano en la frente demostrando frustración. Daleshka no pudo evitar sonreír y posándose detrás de ella colocó sus manos en los hombros de Mimori. Tranquila bonita, que si está viva es porque tú la salvaste. Susurró con tono suave antes de regresar al lado de Sassha para terminar de revisarla.

En ese momento las ventanas se sacudieron con fuerza a causa del repentino viento que por ellas entró. Rápidamente las dos mujeres se apuraron a cerrar las ventanas y puertas del recinto. No era nada conveniente mantenerlas abiertas pues se arriesgaban a que el viento tirara cosas al suelo. Fue Mimori quien se encargó de cerrar las ventanas en la habitación de Yuko. No permaneció mucho allí pues aun quedaban ventanas por cerrar. Razón por la cual se marcho rápidamente dejando a la divium nuevamente sola.

El distintivo olor de la lluvia se hizo presente en el lugar mientras la gorgona cerraba la puerta principal, claramente sin llave. Inmediatamente después volvió a revisar las habitaciones, pero esta vez en busca de objetos que pudieran haber caído al suelo. Al llegar a la habitación de la divium levantó un par de sillas que el viento arrojó al suelo y luego se aproximo a ella quien con su vista evadía el desnudo cuerpo de la gorgona.

¿Cuál es tu nombre? Seguro es un nombre bonito, ¡Tienes cara de tener nombre bonito! Consultó con gran sonrisa en espera de la respuesta. Me llamo Yuko. Fue lo único que respondió la joven mientras acomodaba las sabanas de su cama.

Tenía razón, es un nombre bonito. Afirmó la doctora. Y… ¿Cuál era su nombre, señorita doctora? Pregunto Yuko que por lo visto no recordaba que minutos antes dicho nombre había sido utilizado por Mimori. Da-lesh-ka. Dijo a modo de juego la mujer, haciendo pequeñas pausas entre silabas. Por lo visto dicho nombre fue de interés para Yuko quien afirmo nunca antes haberlo escuchado.

La lluvia para ese entonces caía en plena ciudad y un fuerte ruido se hizo presente. Se trataba de un trueno. Un rayo… murmuró Yuko. Daleshka afirmó con la cabeza. Cayó en la ciudad, puede ser peligroso. Dijo entonces con rostro calmo la doctora, lo cierto es que estaba bastante preocupada. Una tormenta en medio de la ciudad podía lastimar personas, incluso matarlas pues el poder de un rayo solía ser devastador. Preocupada se marchó de la habitación ignorando la últimas palabras de la divium. Una vez en el pasillo recordó algo importante. De hecho fue su estomago quien se lo recordó.

Ya hace rato había pasado el medio día y tanto ella como Mimori y las pacientes debían tener hambre. Sin pensarlo dos veces marcho hacia la cocina de la clínica dispuesta a preparar abundante comida para todas…



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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Lahkesis Shamtul el Vie Jul 15, 2011 8:58 am

La mujer observo el ofrecimiento que Mirelle le hacia, una cantimplora que contenía un poco de agua. –Mmm… no, gracias… no creo que pueda tomar nada en estas circunstancias- En parte era verdad, dado que como vampiresa solo podía tomar sangre, no agua. Mientras el tiempo pasaba, Lahkesis miraba con atención a su sirviente, que yacía aun en la cama.

La concentración fue interrumpida por la joven doctora que allí se encontraba, la cual recomendó que se fuesen y volviesen al rato, para ver si la condición de Sassha había evolucionado o no. Sin querer discutir ni nada parecido, Lahkesis se levanto y suspiro un poco –Si, creo que será lo mejor ir y despejarse un poco- Comentó mientras observaba a Mirelle. –Me gustaría que me acompañes… debería comprarte algo de comida por las molestias que te estamos ocasionando.-

Ella bien sabia que quizás por amabilidad, la humana se negase a aceptar un alimento de una mujer que ya había hecho tanto por ella, sin embargo esto no le importo dado que tenía que tener algo que hacer mientras estuviese fuera de la clínica. –Y no… la verdad es que no tienes otra opción mas que aceptar el ofrecimiento, querida, no quiero estar sola en estos momentos-

Nuevamente esto no era del todo verdad, simplemente no era conveniente estar sola ya que no sabía como gastar el tiempo y así esperar la recuperación de su sirvienta, y estar con esa humana serviría para distraerse un poco. –Podría contarte algunas cosas sobre Sassha… si te parece bien-


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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Daleshka el Lun Jul 18, 2011 1:18 am

La gorgona ingresó a la gran cocina que se encontraba al fondo de la clínica. Se trataba de una habitación por demás amplia, pensada para poder preparar comida en forma masiva, después de todo la clínica estaba diseñada para albergar muchos pacientes y todos debían comer.

En una de las esquinas de la habitación, tapadas con un gran trapo, se encontraban varios cajones en cuyo interior guardaba verduras y legumbres que podían mantenerse comestibles por varios días. Entre ellos mazorcas, habas, papas, calabazas y cebollas; además de varias bolsas con arroz.

Ciertamente no era mucho lo que allí almacenaba. Después de todo la mayoría de los vegetales no duraban mucho a la intemperie y las carnes que utilizaba en sus preparaciones las prefería lo más frescas posibles. Francamente no le agradaba mucho las carnes saladas. Sabía bien que con ello se preservaban por abundante tiempo pero simplemente no le gustaban así.

Normalmente acudía al mercado horas antes de preparar la comida para obtener así los alimentos lo más fresco posibles. Pero a causa del ajetreado día que supo tener, sumado a la tormenta que en esos momentos se encontraba sobre la ciudad, aquel día no le quedaba más opción que improvisar con lo que poseía en la cocina.

Descubrió los cajones y colocando su mano en el mentón comenzó a pensar que podía preparar. La respuesta llego de inmediato a su mente: sopa. Lo primero que hizo fue tomar un balde de madera y utilizarlo para llenar un gran caldero metálico, que se encontraba sobre varios leños, con agua proveniente de un pozo que se ubicaba en la misma cocina, contra otra de las esquinas. El agua de ese pozo solo se utilizaba para preparaciones pues Daleshka sabía que por alguna razón, el agua al hervir se volvía totalmente inofensiva. Aun así vaciaba y volvía a rellenar dicho pozo con frecuencia.

Una vez el caldero se encontraba con abundante agua en su interior se dispuso a encender el fuego para que el agua comenzara a calentarse. Dejo pasar un tiempo para que el agua tomase algo de temperatura, pero aun estando lejos de hervir echó las habas dentro del caldero.

Mientras las habas comenzaban a cocinarse apoyó en la mesada las mazorcas que fue pelando y usando un buen cuchillo fue retirando los granos de maíz colocándolos en un cuenco de madera. Continuó con las calabazas, las cuales trozo en varios pedacitos que depositó en el mismo cuenco que el maíz. Cuando ambos ingredientes ya estaban listos los mandó al agua.

Seguían las papas. Llenó un balde metálico con agua y en dicho balde se dedico a lavar las patatas con el fin de retirar la tierra alrededor de las cascaras. Ya estando limpias y presentables las trozo y dejo caer al agua.

Revolvió varias veces el caldero mientras tarareaba una canción que en su cabeza sonaba y dejo calentar el agua hasta que esta comenzó a hervir. Mientras tanto depositaba en el cuenco la cantidad de arroz que necesitaría para la preparación. Cuando fue el momento adecuado incorporo los abundantes granos al caldero, revolvió nuevamente y luego se dispuso a buscar cuatro cuencos y un gran cucharón. Probó varias veces la mezcla hasta encontrarla a su gusto y en dicho momento apartó del fuego el caldero para evitar que continuara hirviendo.

Sin duda no se trataba de la sopa más común ni se encontraba muy condimentada pero al menos abundaba en ingredientes sanos y permitiría a los comensales recuperar calor, pues de seguro en aquel momento, gracias a la intensa tormenta, el ambiente ya no era tan cálido como en la mañana.

Con el cucharon comenzó a llenar los cuatro cuencos con la preparación colocándolos nuevamente en la mesada. Cuando ya los cuatro cuencos se encontraban llenos tomó dos de ellos con sus manos y salió de la cocina, aun tarareando contenta. En el pasillo se encontró a Mimori, a quien entrego uno de los cuencos. Ve a ver si tu paciente ya despertó y si lo hizo dale esto por favor bonita, en la cocinita hay uno para ti. Indicó a su aprendiz sin dejar de sonreír en momento alguno. Mimori se limitó a asentir con la cabeza y tomar el cuenco con cuidado para no derramar.

Mientras su ayudante se alejaba Daleshka se encamino a la habitación de la divium con el cuenco en mano.¡Hola! exclamo prolongando la “a” varios segundos mientras sostenía una gran sonrisa. Aquí tengo la comida, espero te guste mi sopita angelita. Extendió sus brazos hacia la joven ofreciéndole el cuenco de madera. Eso sí, cuidadito que está caliente.

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off: Mire y Yuko, no olviden que el turno no termina con mi post sino al final de este día así que aun tienen tiempo.
No interactué con Lahkesis ni Mirelle pues se supone se van de la clínica.


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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Yuko el Lun Jul 18, 2011 3:35 am

No estoy muy segura de cuanto tiempo dormí, solo se que el sueño no fue tan profundo como antes por lo que pude escuchar la tormenta golpeando a la ciudad. Algunos truenos se dejaron sentir más no alcancé a percibir el sonido de las campanas que indicaban la hora, por lo que tampoco podía saber cuanto tiempo había pasado.
Eso ya no importaba, la brisa que se colaba por algún resquicio llenó la habitación de deliciosos olores, una comida que me hacía pensar que quizás ya era demasiado tarde aunque la luz que entraba por las ventanas parecía decir lo contrario.
Me acomodé en la cama esperando impaciente, puesto que aunque no tenía mucha hambre seguro un plato de aquello que se estaba preparando me sería muy reconfortante.
Mientras ordenaba nuevamente las almohadas debajo de mi cabeza un sonido conocido llegó a mis oídos, las escamas de la doctora arrastrándose por el piso con un cierto ritmo agradable.
Sonreí antes de verla y recibí lo mismo como respuesta, junto a un gran “¡Hola!”

- Aquí tengo la comida, espero te guste mi sopita angelita. – dijo mientras me ofrecía un cuenco de madera con un delicioso y abundante contenido
- Gracias – dije observando la sopa
- Eso sí, cuidadito que está caliente. – acotó antes de darse la vuelta y marchar

Contenta por lo recibido me dediqué a soplar suavemente para poder enfriar la comida y sorber con cuidado.




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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Mireille Millet el Lun Jul 18, 2011 3:49 am

Ante la negativa de Lahkesis guardó la cantimplora, y quedó nuevamente en silencio, abstraída en sus pensamientos, o al menos así fue hasta que oyó de nuevo la voz de la doctora. Ante esas palabras, se limitó a ver a Lahkesis, y cuando ella se levantó, le imitó, con Rueme en brazos.

Se colgó el bolso con cierta dificultad, y ante las palabras de Lahkesis, fue a negar el ofrecimiento, quizás excepto para la cachorrita, pero ante lo que siguió se limitó a asentir. No tenía mucha más opción, al fin y al cabo, aparte de deberle el favor, tenía un hambre atroz. Y por más que fuera cortes, necesitaba comer. No era de piedra.

-Vale... Aunque la verdad me preocupo más por Rueme que por mí - Dijo, saliendo del hospital junto con ella, no sin antes ver por última vez hacia donde estaba Sassha. Le resultaba extraño dejarla allí, aunque sabía que estaba en buenas manos.

Comenzó a caminar al lado de ella, sin mucho rumbo, aún con la cara de preocupación. Aquel día no había sido como un día normal, sino que hasta había sido más estresante. Quizás haber ido a la ciudad no había sido tan buena idea, pero lo hecho hecho estaba. Y algo bueno tenía que salir. Al menos por ahora, tenía dos tinteros totalmente llenos.

-Supongo que está bien, así pasamos el tiempo... - Respondió.




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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Lahkesis Shamtul el Dom Jul 24, 2011 1:59 am

Mientras la vampiresa caminaba por las calles junto a la chica que recién acababa de conocer, se preguntaba como reaccionarían en la mansión si ella muriese. Definitivamente habría un ambiente de depresión y lastima, sin embargo una verdad era que poco podía hacer ella por su sirvienta en estos momentos.

Ya habiendo encontrado un pequeño restaurante, Lahkesis se sentó en una de las mesas exteriores esperando que Mirelle le acompañase. -¿Sabes?...- Dijo apenas se hubiese sentado la joven. –Ella fue ofrecida a mí por sus padres, quisieron que la compre y de esa manera tener ellos algo de dinero para alimentar a sus otros hijos.-

-La realidad fue que no necesitaba otra sirvienta, tenía suficientes con los que ya habitan en mi hogar. Sin embargo cuando me la presentaron simplemente no pude resistirme, después de todo no sabia a quien se la venderían si les decía que no.-

La mujer suspiró mientras recordaba eso, ni siquiera sabia si le interesaba la historia a la joven, sin embargo era bueno descargarse un poco. Aprovechando la pausa en su conversación, una mesera se había acercado a ambas lista para tomar la orden. –Pida solo la orden a la joven por favor, yo estoy bien así… no tengo hambre- Dijo sin mucho animo o algo por el estilo.

-Espero que lo disfrutes Mirelle, y no te preocupes en pedir lo que quieras-


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