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Un día en Phonterek

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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Mireille Millet el Mar Jul 26, 2011 5:26 pm

Mireille se limitó a seguir a Lahkesis en silencio, a la vez que acariciaba a Rueme con una mano, en un vano intento de que se tranquilizara, aunque consiguiendo solo que no ladrara, mientras se revolvía en sus brazos.

Al llegar a un restaurante, parecido al anterior, aunque distinto, se sentó frente a Lahkesis, colgando su bolso de la silla, y acordándose solo en ese momento que habían dejado el pan abandonado sobre la mesa en la que habían estado ya hacía un par de horas, pensamiento interrumpido por las palabras de la mujer.

-Vaya... Fue algo muy bonito de tu parte. Ayudaste a la familia, y a Sassha... ¿Estaba contigo desde niña? - Preguntó Mireille.

Al ver a la mesera, y oír las palabras de Lahkesis, solo tuvo que pensar un poco antes de tomar la decisión, tanto para ella, como para Rueme. Estaba comenzando a quitar la carne de sus comidas, puesto que, si bien antes la comía, era porque no le daban opción. Pero el solo hecho de imaginarse a los animales muertos le hacía molestarse consigo misma.

-Pan, y queso. También un vaso de leche, por favor - Pidió, de forma modesta.

Y al irse la otra mujer, se dio cuenta de un detalle en las palabras de Lahkesis, y le miró con curiosidad, aunque tratando de disimular. Si bien lo que iba a decir podía ser... Grosero, si no se planteaba de la forma adecuada, era también fácil de preguntar. Y en caso de que la respuesta fuera cortante, cosa lógica, siempre podía disculparse, y alegar que no era tan fácil confirmar sus observaciones. Estaba cubierta, y lo que había visto era lo que había podido.

-Lahkesis... ¿Por qué me dices joven? No debes ser mucho mayor que yo. Quizás un año, o dos.




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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Yuko el Lun Ago 01, 2011 4:51 am

Y la tormenta llegó a su fin, los truenos se alejaron lentamente dejando detrás de si un hermoso arco iris de esos que inspiran a poetas y escritores; la gente salió a las calles logrando que el bullicio regresara de a poco.
Lentamente me levanté de la cama, ya había caído la vez Anterior y no quería seguir lastimándome sin razón alguna pero pronto me di cuenta de que no estaba mareada por lo que procedí a depositar el cuenco en el piso mientras comenzaba a dedicarme a sacar mantas, sábanas y almohadas de la cama; había realizado esta tarea tantas veces que en un abrir y cerrar de ojos todo estuvo a punto.

Recogí el cuenco del piso, plegué mis alas lo máximo posible y caminé entre las camas buscando a cualquiera de las señoritas médicas para preguntarles si era posible que me dejaran marchar.
Cuando salí al pasillo el aire fresco que circulaba me puso la piel de gallina, lentamente recorrí las habitaciones admirando el orden y limpieza de las mismas que hacían tan agradable el lugar.

Después de un breve paseo, en el que aproveché para curiosear, di con la cocina del lugar y tímidamente entré en la misma, tratando de no interrumpir la charla de las doctoras de forma abrupta.

- Vine a traer el cuenco Doctora, la comida estuvo realmente sabrosa. Fue muy reconfortante - dije usando mi mejor sonrisa y enseguida agregué - ¿Cree que sea posible que me retire del lugar? Ya me siento mejor y no estoy nada mareada.

La señorita Daleshka me sonrió amablemente antes de afirmar con la cabeza, luego me dio una serie de recomendaciones para tratar de evitar accidentes futuros, claro que estas recomendaciones llegaban un poco tarde según sus propias palabras pero no dejé de agradecer sus consejos y cuidados antes de partir.
Contenta hice una reverencia final y salí corriendo del lugar, el aire fresco de la calle golpeó mi rostro con suavidad haciéndome estirar las alas para poder sentirlo entre mis plumas.
Mi felicidad no podía ser mayor en aquellos momentos, observé a mi alrededor y dediqué unos segundos a saludar a la gente que pasaba antes de iniciar mi camino rumbo al negocio de la señorita Kohaku, con un poco de suerte no sería demasiado tarde para verla.
La ciudad no dejaba de ser un lugar muy interesante para ver, con sus calles casas, plazas y hasta alguna fuente. Pronto decidí tomar un camino diferente para llegar puesto que tardaría el mismo tiempo y nada evitaba que pudiera dedicar algunos minutos a para conocer un poco más.
Aún así avancé a paso ligero observando algunas cosas en particular hasta que me topé de frente con una hermosa carroza, de esas que la gente adinerada suele usar para salir de paseo de sus hogares. Sus caballos, su cochero, todo hacía pensar en que el o la dueña no eran gente común y corriente.
Perdida en mis ideas escuché de pronto un llanto femenino que me llevó a dar la vuelta por la parte trasera del carruaje para ver de que se trataba.
Una bella mujer gritaba enojada mientras golpeaba débilmente el pecho de un hombre quejándose, algo sobre el color de unos zapatos, quizás algo en su vestido. Con tanto balbuceo se me hacía realmente difícil entender de que se trataba el lío.
Su esposo, novio o lo que fuese ese hombre se dejaba golpear haciendo oído sordo a las quejas pero en sus ojos se podía notar el profundo fastidio por toda aquella escena incordiosa.

- Que malcriada – dije sin pensar o medir el volumen de mi voz

Tonta de mi, de pronto la mujer dirigía sus gritos a mi mientras el hombre, (aliviado quizás) que había dejado de ser el blanco de tanto enojo ; gritaba unas órdenes que hicieron que el cochero y otro joven bajaran del carruaje y me observaran a amenazadoramente.

- No.. No quise insultarla… es que ella…

Definitivamente no tenían intención de escucharme por lo que giré sobre mis talones y partí corriendo raudamente entre la gente intentando librarme de una situación que se ponía cada vez más desagradable.
El reloj se dejó oír en esos momentos, más el golpeteo de mi corazón y el ruido de las botas de mis futuros captores no me dejaron saber que hora era.



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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Daleshka el Lun Ago 01, 2011 4:57 am

Las dos jóvenes se encontraban dialogando en la cocina mientras bebían de sus cuencos y reían. Daleshka estaba particularmente contenta al notar que la peligrosa tormenta había llegado a su fin. Para ese momento ya había comido cuatro porciones de sopa y parecía dispuesta a comer aun más. Su almuerzo, sin embargo, se vio interrumpido cuando a la cocina llego Yuko quien entrego el cuenco vacio a la gorgona.

La joven divium pregunto entonces a la doctora si podía irse del recinto. Daleshka la observo y era claro para ella que Yuko no corría peligro por el golpe que había sufrido. Se la veía de buen humor y claramente podía mantenerse perfectamente en pie. No había razón para retenerla más tiempo ciertamente.

Ve tranquila bonita. Eso sí, más vale que aproveches bien esas lindas alitas que tienes. Si ves que estas por caerte no dudes en usarlas para estabilizarte… supongo que si sigues ese consejo no te va a pasar más este tipo de accidentes.

Acompañó a la muchacha hasta la salida junto con su ayudante y en conjunto la despidieron con la mano en alto. Segundos después Mimori marchó hacia las habitaciones a verificar que ninguna ventana hubiera quedado abierta por culpa de la tormenta

Momentos después de que la divium abandonase la clínica, entraron apurados dos guardias que sostenían firmemente a un hombre claramente inconsciente. Humano de abundante barba oscuro y carente en su totalidad de cabello en la nuca, gran musculatura y gruesas manos. Uno de sus brazos mostraba serias quemaduras al tiempo que dejaba caer unas cuantas gotas de sangre al suelo.

Daleshka que en esos momentos se encontraba cerca de la entrada se aproximó rápidamente a brindar su ayuda. Sin mucha vuelta pidió ser seguida y comenzó a reptar hacia la sala en que trataba a los pacientes. Por pura intuición los guardias al ver la cama de piedra depositaron al calvo allí.

Daleshka no necesitó preguntar qué había sucedido, las quemaduras en el brazo parecían haber sucedido en un instante, no fueron hechas por fuego, a aquel hombre empapado lo había alcanzado un rayo, producto de la tormenta que hace momentos afectaba a la ciudad.

El hombre despedía un fuerte olor a carne quemada y la piel en varias partes del brazo izquierdo se hallaba levantada y poseía un color negro. Lo primero que hizo la doctora fue buscar los signos vitales del desafortunado. Estaba vivo. Su pulso estaba un poco acelerado sin embargo no demasiado, así mismo no demostraba dificultades al respirar. Los rayos pueden ser letales, pero este hombre había tenido mucha suerte. Si bien su brazo izquierdo estaba seriamente dañado, al igual que las plantas de sus pies (detalle que descubrió luego la gorgona con una más detallada inspección), el resto de su cuerpo se encontraba relativamente sano y no había dudas de que sobreviviría.

Pueden quedarse tranquilos, no parece correr peligro de muerte, sin embargo deberé tratar su brazo o puede perderlo, les pediré permanezcan fuera de la habitación… ah! Y por favor, si son tan amables, busquen a mi ayudante Mimori, debe estar del otro lado del edificio…

Los hombres se miraron entre ellos tras escuchar las palabras de la gorgona y momentos después desalojaron la habitación mientras Daleshka se disponía a tratar al paciente. Minutos después a la sala ingresaría Mimori con el fin de ayudar en la tarea.

En el pasillo los dos hombres dialogaban entre sí…

¿No deberíamos decirles a quien curan? Ante aquella pregunta su compañero negó con la cabeza. No, claro que no. Por lo visto están más que dispuestas a evitar que el tipo se muera, si explicamos que se trata de un asesino podrían asustarse y fregarla, lo último que queremos es que el tipo muera, al menos no hasta que confiese quien lo contrato para matar a Sir Roen. Se escuchó un suspiro por parte del primer guardia. Pero corren peligro allí solas. Su compañero echó a reír y le dio unas cuantas palmadas en la espalda para tranquilizarle. no seas tonto, al desgraciado lo golpe un rayo mientras escapaba de nosotros, no hay forma que se despierte, no hoy almenos.

Errado estaba aquel guardia quien ignoraba completamente lo que sucedía en la sala. Para ese entonces la piel quemada había sido retirada y posteriormente haber sido cubierta la carne con el ungüento antiséptico, las dos mujeres de preparaban para vendar el dañado brazo en su totalizad. Cuando Daleshka estaba a punto de colocar los vendajes se estremeció del susto al ver que el hombre abría los ojos y comenzaba a retorcerse violentamente. Cuando se recupero de la sorpresa, buscó sujetarle para tranquilizarle, mas sin embargo fue recibida con un puñetazo al rostro por parte del hombre, que estaba sufriendo un inesperado ataque de ira, probablemente a causa del dolor que experimentaba en su brazo izquierdo.

La gorgona dejo caer los vendajes y llevo sus manos al rostro mientras su ayudante retrocedía atemorizada. El hombre pese a su condición se bajo de la cama y empujo a la gorgona contra la mesada donde una bandeja de plata estaba apoyada. Al impactar contra la bandeja, los elementos que se encontraban encima salieron volando por el recinto. Con tanta suerte que una de las navajas cayo a los pies del iracundo asesino. Pronto fue tomada con la mano sana y empuñada de manera amenazante.

Mimori aterrorizada grito por ayuda lo cual captó la atención de aquel peligroso hombre que se precipitó hacia ella buscando apuñalarla con el punzante objeto. La joven se giró para huir pero para su desgracia fue alcanzada y herida en el hombro forzándola a soltar un segundo grito. Pero esta vez de dolor.

Ninguna de ellas podían haberse imaginado que aquel que hace unos minutos era su paciente, ahora se había transformado en una amenaza mortal…


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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Lahkesis Shamtul el Vie Ago 05, 2011 8:43 am

-Si… Sassha estaba conmigo desde niña- Respondió Lahkesis a una de las preguntas que Mirelle le había hecho mientras observaba a la gente ir y venir, intentando quitarse por unos momentos de su mente la posibilidad de que Sassha muriese.

-¿Que porque te digo joven?- al escuchar eso se asustó un poco, después de todo al parecer la humana estaba sospechando algo ya… -Es muy simple realmente, hace tres años me fui de Phonterek, quería recorrer el mundo y esas cosas… algo que no haría en estos días, después de todo ya vi bastante ese poco tiempo.-

No era algo que estuviese inventando en ese momento, era una mentira que llevaba practicando desde hacia años ya, y siempre le dio resultado.

-No todos los viajes son lindos, Mirelle, algunos terminan de manera muy horrible y se ven cosas feas. En mi caso vi algo que me destrozo el corazón, no volví a ser la misma y me sentí mucho mas vieja… increíblemente vieja en realidad- Suspiró un poco mientras seguía hablando. –Cuando volví aquí, se me dijo que estaba diferente, que no sonreía, que me costaba comunicarme…-

En ese momento sonrió un poco, como si recordase algo que nunca sucedió.

-Claro que todas las heridas sanan, poco a poco fui mejorando y adaptándome de vuelta a la vida de la ciudad, sin embargo aun recuerdo todo lo que pasa en el mundo exterior, y simplemente al hacerlo me siento mas vieja, eso es todo Mirelle- Dijo tranquilamente mientras veía comer a su acompañante el modesto pedido que la había hecho a la camarera, cosa que le extrañaba a la vampiresa dado que había aclarado que ella pagaría, y era poco usual ver a alguien tan formal.

Poco tiempo tuvieron para comer, dado que de repente una tormenta se cernió sobre ellas, siendo anunciada solo unos segundos antes por unas cuantas gotas de lluvia. La tormenta en vez de decrecer parecía ir más y más en aumento, y se encontraban un tanto lejos de la clínica, por lo que era probable que si caminaban hacia allí ahora, la tormenta ya hubiese terminado.


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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Deborah Harkon el Lun Ago 08, 2011 4:22 am

Mireille asintió ante la pregunta que hacía Lahkesis, como confirmando su propia pregunta. Y la miró con curiosidad mientras oía su relato, sin darse cuenta de cuando llegó la comida. Si bien las palabras de ella le asustaron en parte, por el hecho de que no todos los viajes eran buenos, también le hicieron entender ese curioso detalle.

-Oh... Perdón por preguntar, es un tema delicado - Se excusó.

Al fijarse en que su comida estaba al frente, sonrió, y comenzó a comer de una forma bastante controlada, tomando en cuenta el hambre que sentía. Sin embargo, se levantó un momento, excusándose con Lahkesis, para ir a buscar un plato ligeramente hondo, donde pudiera colocar la leche. Rueme también necesitaba comer.

Al volver, llenó el envase de la leche, quedándole solamente un cuarto del vaso, y colocó este sobre la mesa, junto con la cachorrita, viendo durante unos segundo como lamía con avidez, antes de volver la mirada a su propia comida.

Apenas había terminado de comer el pan con queso, cuando comenzaron a caer las primeras gotas de lluvia, hecho que le hizo apurarse con la leche, antes de que la verdadera tormenta comenzara. Mireille se levantó de la silla, volviendo a ponerse su bolso, el cual había colgado antes del respaldo del asiento, y tomó a Rueme en brazos, la cual había comenzado a ladrar al sentir la lluvia.

-Deberíamos ir a algún sitio cubierto, sino nos vamos a resfriar - Comentó con preocupación viendo a Lahkesis -. Sino te molesta, quizás podríamos ir a tu... - Comenzó a sugerir.

Fue interrumpida al sentir como lo que sostenía en brazos se escapaba, y lanzó un chillido de preocupación al ver como Rueme salía corriendo. Ante esto salió corriendo casi sin pensarlo, no sin antes exclamar.

-¡No tardaré!

Al dirigirse por donde había ido la cachorra, sonrió al ver como estaba en los brazos de alguien, y se acercó, extendiendo los brazos, y sin darse cuenta del aspecto amenazador, viendo solo lo que quería ver.

-Oh, muchas gracias señor. Es mía.

El hombre no le entregó a Rueme, sino que le dirigió una mirada evaluadora, como si tratara de evaluar su nivel económico, y sacando una daga de uno de sus bolsillos, amenazó con este a la cachorra.

-Dame todo tu dinero, o te quedas sin perro - Amenazó, de forma tal que Mireille hizo una mueca de preocupación, sin saber como reaccionar. Estaba en graves problemas.
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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Yuko el Lun Ago 08, 2011 4:52 am

El barro siempre ha sido uno de mis materiales favoritos a la hora de entretener niños. Maleable y generoso, puede servir tanto para moldear un caballo con tres patas como una gran torta pegajosa con la que se puede invitar a comer, de mentiras, a los pequeños amiguitos.
Claro, correr una alocada carrera esquivando gente en calles embarradas ya no lo hace tan divertido ni tan generoso. De hecho puede volverse tu peor enemigo a la hora de intentar doblar en una esquina o esquivar a ese señor que tiene un carro lleno de coles.
Como era de esperarse mis perseguidores no cejaban en carrera y yo tampoco, después de todo mi libertad dependía de la agilidad de mis piernas aún cuando ya llevaba dos o tres revolcones en el barro (al igual que ellos).
Algunas gallinas alborotadas, una señora gritándome por salpicar su vestido, creo que incluso un clérigo me maldijo al pasar por su lado armando semejante alboroto en una extraña competencia para ver quien llegaba más lejos.
¿Tenía oportunidad de salvarme? Quizás, pero en esos instantes solo podía pensar en llegar a algún lugar que me sirviera de escondite.



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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Daleshka el Lun Ago 08, 2011 4:55 am

Mientras su compañera gritaba de dolor, Daleshka alejo las manos de su rostro, el golpe que había recibido la tenía algo aturdida, pero sabía bien que debía actuar, la vida de ambas estaba en peligro.

El agresor soltó la navaja y sujetó del cuello a Mimori, quien lloraba aterrada. En la mente del hombre se había creado la imagen de él quebrándole el cuello con la simple presión de sus manos. Sin embargo se dio cuenta de que solo su mano diestra le respondía. Cayó en la cuenta al fin de que su brazo izquierdo se encontraba paralizado, si no muerto. Ante tal descubrimiento soltó a la joven y retrocedió un par de pasos para sujetarse el brazo inútil.

Daleshka vio entonces la oportunidad de actuar. Reptó unos centímetros hacia el humano y estirando su cola rodeo sus brazos. Para cuando el asesino notó la cola peligrosamente cerca, esta se cerró alrededor suyo, inmovilizando sus brazos. Trató de morder la cola desesperado, sin embargo no estaba a su alcance. Solo le quedo gritar con furia y sacudirse, mas el agarre de la gorgona era lo suficientemente fijo como para impedirle escapar.

En esos momentos los guardias ingresaron a la habitación con espadas en mano. Habían escuchado los gritos y corrido hacia el sitio en consecuencia. Quedaron sorprendidos al ver a la doctora reteniendo al peligroso hombre. Pero no había tiempo para sorpresas, solo para actuar. Prontamente se ganaron a los costados del Asesino y tomándolo de ambos brazos, que no estaban siendo sujetos por la cola de Daleshka, ayudaron a la dama a contenerlo.

Al sentirse libre de la necesidad de someter al hombre. Daleshka aflojó su cola y se apuró a atender a su querida ayudante, quien se encontraba llorando en el suelo mientras sujetaba la sangrante herida de su brazo.

El asesino ya no era un peligro, pero la tensión permanecía en el ambiente…


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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Lahkesis Shamtul el Vie Ago 12, 2011 7:05 pm

La lluvia comenzó a caer cada vez más y más, los charcos comenzaban a formarse y los truenos parecían poder rasgar la tierra. Fue en uno de estos truenos que Rueme, la mascota de la joven, se escapo de sus brazos. Dando un pequeño grito, la dueña de su mascota le siguió preocupada.

Esto provoco una pequeña sonrisa por parte de la vampiresa, a la cual le resulto bastante tierno por parte de Mirelle.

Ya habiendo pasado unos minutos, Lahkesis decidió levantarse y dejar el dinero de la comida para ir a buscar a la chica. Después de todo, su opinión era que ella se había perdido al no conocer aun la ciudad. –Supongo que ya habremos hecho suficiente tiempo…- dijo para si comenzando a caminar por el lugar.

Luego de caminar un tiempo, llego a una calle en la que veía a Mirelle de frente, pero estaba de espaldas a un hombre que parecía sostener algo. Por la conversación era evidente que ese hombre tenía a Rueme.

Evaluando un poco la situación, se pregunto si realmente valía la pena salvar a la mascota. Después de todo estaría arriesgándose a ser descubierta por una chica que apenas había conocido ese mismo día.

Evitando suspirar, aunque fuese lo que mas quería dada la situación, se acerco rápidamente al ladrón. Gracias a la delicadeza natural de los hijos de la noche, el hombre ni siquiera pudo escuchar cuando la vampiresa se situó detrás de él.

-Hola…- dijo con voz suave, al oído de aquel hombre.

Aprovechando la distracción de aquel hombre, Lahkesis hizo un movimiento rápido con su mano derecha y apretó fuertemente la muñeca que sostenía la daga con la que amenazaba a Rueme.

Tanto la daga como la mascota cayeron al suelo, y apenas Rueme fue liberada, corrió hacia su dueña refugiándose detrás de ella. Lahkesis mientras verificaba eso, no pudo notar como la mano libre del hombre se cerraba en un puño e impactaba en su cara.

El golpe que impacto más que nada en la mejilla derecha de la mujer, afortunadamente para ella no toco su nariz. La cual no quería que estuviese deforme en ese momento. –Mirelle… será mejor que vayas a la clínica, yo te alcanzare…- dijo en un tono un tanto frío mientras seguía sin liberar la muñeca del atacante.


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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Mireille Millet el Lun Ago 15, 2011 3:33 am

Mireille había quedado paralizada con una cara de angustia ante la amenaza del hombre. Ella no tenía ningún dinero, pero tampoco podía dejar que le hiciera nada a Rueme, y no le iba a pedir ayuda a Lahkesis de nuevo... Además que no veía como.

Pasaron unos lentos y angustiosos minutos, en los cuales el rostro del hombre se frunció, y la daga se acercó aún más al cuello de la cachorra. Una oprimente y horrible sensación se extendía por el cuerpo de Mireille, y un gemido de angustia escapó de sus labios al ver como el hombre estaba decidido a hacer el movimiento final... Cuando de pronto algo le hizo soltar tanto la daga como a Rueme.

La joven se agachó y atrapó a la cachorra, abrazándola con fuerza, y sintiendo como su corazón se relajaba ligeramente. Pero al levantar la vista para agradecer a su salvador, lanzó un chillido, viendo como un puño se diriguía al rostro de Lahkesis. Ante las palabras de ella negó vehementemente, notando un terror por su cuerpo. No podía dejar que le pasara nada. Y ese lío si era por su culpa.

-¡No te dejaré sola! - Replicó ella.

Y casi sin darse cuenta, una magia fluyó de ella, y de la calle empedrada surgieron unas raíces que comenzaron a envolver al hombre, sin tardar mucho en tenerlo atrapado. Respirando como si acabara de correr, vio incrédula la situación del hombre.

-Nunca... Había hecho eso... ¿Estás bien? ¿No te hizo nada?




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Re: Un día en Phonterek

Mensaje por Yuko el Lun Ago 15, 2011 3:58 am

¿Conocen la sensación de la adrenalina? ¿Saben como se siente que tu vida dependa de tu próximo paso?
Mis piernas comenzaban a abandonarme, mis pulmones parecían estallar junto a mi corazón que retumbaba en mis oídos como si de un ejercito se tratara. Mientras seguía corriendo por un laberinto de calles que se me hacían cada vez más familiares pero sin lograr reconocer nada en concreto, di de lleno con una señora y su escoba.

- Tu de nuevo…
- Yo… - dije mientras observaba afligida, a mis espaldas.
- Kohaku se alegrará de verte… Ha estado toda la tarde preguntando por tu funesta persona.
- Kohaku… Ella – fué ahí que pude verlos entre la gente y asustada me levanté de un salto dispuesta a seguir mi camino.
- ¡Niña! ¿Me estás escuchando? – dijo mientras los dos tipos se acercaban a mi y me rodeaban listos para tomarme.

En ese momento observé algo sorprendente; una delgada y ágil figura salió de la tienda y pasó por encima de nuestras cabezas de un salto. Su gracia felina la volvía perfecta para ejecutar este tipo de trucos sin dañarse una sola uña, claro que ambos sujetos no se asustaron en lo más mínimo ante su presencia, incluso osaron amenazar diciendo que tenían derecho a llevarme con su amo sin que ningún asqueroso horige pudiera hacer algo.
Kohaku rió encantada al parecer, la vieja negó con la cabeza y sin que los tipos pudieran hacer mucho me tomó del cuello y de un tirón me arrancó de sus manos metiéndome a empellones dentro del negocio.

- Vamos a preparar té…- murmuró enojada
- Pero, pero… la señorita Koh…- dije sorprendida
- Ella es grande y sabe arreglar sus problemas… y los de otros aparentemente

Aún no entendía demasiado que sucedía, lo cuál no era poco común en mi, sin embargo me acerqué a la ventana intentando espiar para conocer cuál era el estado de mi amiga. La gente se encontraba apiñada a su alrededor y aparte de algún grito furioso o un maullido, no pude descubrir mucho más sobre los sucesos que afuera se estaban desarrollando.
Frustrada volví junto a la vieja para ayudarla a preparar té mientras esperaba con ansias el regreso de mi amiga y protectora.



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