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Las Cronicas de Heresh

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Re: Las Cronicas de Heresh

Mensaje por The Skeleton King el Dom Feb 02, 2014 11:21 pm

El anciano volvió a dar una calada, mirando de reojo al muchacho que demostraba cierto interés en su relato, pero también el hastío de escucharlo tras tantas interrupciones. En la mente del viejo regente, sucedían muchas cosas, por un lado, relataba su pasado, omitiendo algunos puntos que quizás le darían una carta bajo la manga si el momento se presentaba y a la vez, trataba de comprender algunas cosas del chico, ya que si bien había cambiado desde el momento en que se había marchado de su lado, aun quedaban rastros de aquel muchachito que le temía a los rayos y miraba con desprecio el legado de su padre.

- Demore unos instantes en volver a recomponerme, el hedor superaba con creces cualquier cosa que hubiera sentido, como el de un cadáver puesto al sol o algo peor. La cosa aquella, vomito quizás, aunque no sabría decirlo a ciencia cierta, ya que lo que cubría su rostro simplemente se mancho con una sustancia verdosa y negra, antes de que su aliento por fin fuera sentido. No recuerdo sus palabras exactas *dejando que el humo se escapara por sus labios* pero recuerdo su ofrecimiento, “Poder y tierras mas allá de mis mas profundos deseos”, “Un reino que gobernar como deseara”, el ofrecimiento era como si los hados hubieran escuchado mis anhelos, pero fui torpe y simplemente acepte, sin darme cuenta que me había condenado-

-Tus lamentos no me sirven de nada anciano, no me has dicho nada que me sea de utilidad, y dudo mucho de que si no me das algo de interés, seguirás malgastando mi tiempo y el aire-

-Supuse que serias mas paciente … si deseas algo de utilidad te lo diré, después de aquel encuentro, viaje oculto como un simple vagabundo hasta las tierras salvajes, y llegue al desierto, vi la torre blanca y llegue a sus puertas, estas estaban abiertas... pero cuál fue mi sorpresa al ver que los escalones no subían, si no que bajaban, la torre estaba vacía y sus peldaños se internaban en la propia tierra… quizás fue mi deseo de poder, mi curiosidad o mi insensatez, pero descendí … descendí sin detenerme, ¿Cuánto tiempo estuve bajando? No lo sé, solamente sé que en cierto momento, me encontré bajando a oscuras, hacia ya mucho tiempo que mi antorcha se había apagado y yo no lo había notado, es curioso ahora que lo recuerdo. Cuando mis piernas ya no podían más, choque con lo que parecía una puerta, no podía verla, pero si sentirla, era fría como el hierro, la empuje y esta, lentamente se abrió, lo que vi aun me atormenta en mis sueños… y durante un instante, sentí que mi corazón se había enfriado de horror…-

-Habla ya anciano, no des mas rodeos y cuenta el final de tu historia, ya que mi paciencia se agota y mi curiosidad aumenta *comento el muchacho, claramente molesto por las contantes interrupciones del viejo regente*-


Oh hermosa Heresh, tan bella como el mas fino diamante, tan roja como el mas preciado rubi. Con tus torres que rasgaban el cielo y tus canales que traian vida a los hermosos jardines ... ¿Que a sido de ti, mi majestuoso reino? ¿Por que has sido devorado por el olvido y la muerte?... Algun dia volvere y te restaurare, aunque me tome una y mil vidas.


Ahora me dirijo a ti Invitado... ¿Seras mi compañero en esta mision? o ¿Debere de usar tu cuerpo, como mortero, entre las rocas de mi ciudad?


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Re: Las Cronicas de Heresh

Mensaje por The Skeleton King el Dom Feb 02, 2014 11:29 pm

-Huesos… eso es lo que vi, huesos hasta donde mi vista podía alcanzar, montañas blancas que se elevaban hasta perderse de la vista. Era un campo, algo horrible y bello a la vez, en ese instante comprendí la unión entre el desierto blanco, la torre blanca y aquel lugar… supongo que ahora tu también lo comprendes ¿No muchacho? *el anciano sonrió afiladamente, mostrando sus dientes aun blancos como huesos, lo que hizo que el muchacho sintiera una corriente fría bajando por su espalda* recorrí esos campos de blancos huesos, bajo una luz que no podía ver, no sé cuánto tiempo camine, pero el cansancio me venció y caí rendido sobre una pila de cráneos, en ese instante escuche aquel sonido, clack, clack, clack, hueso contra hueso, y vi aquella figura blanca que acomodaba aquel lugar, un simple esqueleto carente de carne, me asuste y di un grito, desconocía que demente dios podría alzar un esqueleto, o que locura podría haberme invadido para contemplar tal desquiciado paraje. El esqueleto camino hacia mi *dándole una calada a su pipa y expulsando el humo lentamente* lo vi acercarse y detenerse a pasos de mi, sudaba frio y tenia medio, mucho miedo. Mas el esqueleto no me ataco ni daño, si no que levanto su brazo e indico una dirección en aquel campo blanco… el cansancio no me importo y corrí, corrí en dirección donde él me había indicado, únicamente me detuve cuando ya no sentía las piernas, cuando me desplome sobre el “suelo” y caí rendido, dormí un tiempo y me despertó nuevamente ese sonido, el mismo que había aquel esqueleto, pero en vez de encontrármelo, vi a una hermosa mujer … la más hermosa que me podría haber imaginado, sus curvas, sus formas, parecía una diosa … pero sus ojos … no demostraban dulzura, si no frialdad, aquella frialdad que solo la muerte puede demostrar, la mujer me sonrió, pero esos ojos eran tan horribles que esa sonrisa parecía una burla. Su toque era gélido, cual piel muerta, y su voz, helaba mi corazón, me ofreció lo mismo que aquella “cosa” en mi recamara pero con una pequeña diferencia… me ofreció que los límites de la isla ya no serian un impedimento…-

El anciano sonrió, mientras daba una última calada a su pipa y dejaba escapar el humo, el cual se había concentrado como una ligera niebla en la habitación cerrada. Con lentitud se levanto del asiento, estirándose un poco y limpiando su pipa sonriendo. Girándose hacia el muchacho le sonrió, con aquella sonrisa tan falsa y cómplice entre ambos.

-Bueno, ya he dicho demasiado y este relato ha durado demasiado, es tiempo de marcharme nuevamente mi estimado pupilo-


Oh hermosa Heresh, tan bella como el mas fino diamante, tan roja como el mas preciado rubi. Con tus torres que rasgaban el cielo y tus canales que traian vida a los hermosos jardines ... ¿Que a sido de ti, mi majestuoso reino? ¿Por que has sido devorado por el olvido y la muerte?... Algun dia volvere y te restaurare, aunque me tome una y mil vidas.


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Re: Las Cronicas de Heresh

Mensaje por The Skeleton King el Dom Feb 02, 2014 11:57 pm

Einon intento levantarse de su asiento, pero asustado y sorprendido, noto que su cuerpo no le respondía, como si cada uno de sus miembros hubiera sido atado al asiento y girándose hacia el anciano, intento hablar, gritar o incluso llamar a los guardias, pero su mandíbula cayo abierta simplemente, en una mueca de lo más desagradable y ridícula. El anciano rio levemente negando con su cabeza, haciendo que su barba se moviera de un lado hacia otro.

-Aun eres demasiado torpe Einon, nunca comprendiste porque demoraba tanto en mi historia *guardando su pipa* lo que fume no era tabaco, si no cierta hierba que encontré en mi viaje, paraliza a quien la aspira por la nariz, no podrás moverte ni pedir ayuda durante un par de horas, por lo menos no antes del amanecer… es interesante que ahora mismo tu estés a mi merced, el viejo regente maldecido y el hijo de quien le encarcelo y enjuicio… sabes que podría rodear tu cuello con mis manos *acercándose al muchacho y cumpliendo lo que decía* y apretar lentamente, sin apresurarme y ver en tus ojos como el aire se acaba en tu pecho *los ojos del muchacho demostraron un verdadero miedo al sentir los dedos del anciano cerrándose en su garganta, pero retirándose luego* o podría tomar una daga y cortar poco a poco, disfrutando como gota a gota tu vida se extingue… pero no lo hare … aun me eres de utilidad. *arreglándose la capucha de sus ropas y cubriendo su rostro con una roída tela* si vives, quizás te relatare el final de mi historia… si no, bueno… Heresh habrá demostrado que su descendencia era débil y miserable-

El anciano le miro por última vez, antes de abrir la puerta y salir tranquilamente, Einon escucho a los guardias hablar con el anciano, pero este pidió que no se molestara a su amo ya que deseaba descansar, una mentira demasiado creíble como para sospechar y así el muchacho permaneció toda la noche en aquella silla, sin poderse mover y sintiendo como su saliva caía por su boca abierta.

Antes del amanecer, en la cocina había ajetreo, las doncellas preparaban el desayuno para todos los habitantes de aquel lugar y después de haber servido lo necesario para el amo, una jovencita rápidamente llevo la bandeja, subiendo escaleras y atravesando pasillos. Al despuntar el alba, unos suaves toques en la puerta indicaban que alguien deseaba entrar, Einon había pasado la noche en la misma posición, sin poderse mover y logrando emitir un pequeño gemido, lo que hizo que la joven abriera la puerta con la bandeja, pero al ver la escena de su amo en un estado lamentable, dio un grito, alertando a los guardias, quienes rápidamente entraron a la habitación, sacando a la doncella y recostando al muchacho en su lecho.


Oh hermosa Heresh, tan bella como el mas fino diamante, tan roja como el mas preciado rubi. Con tus torres que rasgaban el cielo y tus canales que traian vida a los hermosos jardines ... ¿Que a sido de ti, mi majestuoso reino? ¿Por que has sido devorado por el olvido y la muerte?... Algun dia volvere y te restaurare, aunque me tome una y mil vidas.


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Re: Las Cronicas de Heresh

Mensaje por The Skeleton King el Mar Feb 04, 2014 12:46 am

Los soldados llamaron pronto al curandero del lugar, el cual rápidamente se presento y revisando al muchacho, comenzó a preparar una solución, minutos después, el muchacho comenzaba a recuperarse con los brebajes amargos del curandero, las primeras palabras de Einon fueron una simple orden, capturar al anciano que había estado con él, costara lo que costara. El muchacho estaba furioso al ser engañado y manipulado de aquella forma, pero lo estaba aun más, al ver que había estado a la merced de los deseos de aquel anciano y que no había importado cuando lo hubiera intentado, no había podido evitar sentir miedo y terror al verse desvalido completamente. Los guardias enviaron a los corceles mas rápidos que disponían, los exploradores que anteriormente se habían encontrado con el anciano, también fueron despachados en su búsqueda. Mas no importo cuanto buscaron ni que tan lejos fueran, no había rastro del anciano sabio, como si se hubiera desvanecido completamente.

Los guardias hicieron un voto de silencio ante los acontecimientos de aquella noche, mientras Einon pensaba en cuál sería su nuevo paso, la muerte de su abuelo, “la traición” de los demás regentes, e incluso la búsqueda desenfrenada por encontrar a estos últimos, poco a poco carecían de importancia, las palabras del regente le habían traído nuevas dudas, las cuales no tenían una clara respuesta en esos momentos. Fuera como fuera, el muchacho no modificaría sus planes originales, había invertido demasiado y arriesgaba todo por superar el legado de su padre y pisotearlo como si no fuera nada.

Hasta ese momento, cualquiera pensaría que Einon deseaba llamar a la isla como su padre en su honor, mas la mente del muchacho era muy diferente, ya que el no deseaba honrarlo, si no pisotear su nombre, como lo haría por esas tierras.

Tres días después del encuentro con su viejo maestro, Einon se presento ante la gente de Heresh, al lado de la bella Mirash y anuncio su compromiso, el cual uniría a Kartuk y Heresh en una gran nación, si la mesa había sido fragmentada, el se encargaría de unirla, bajo un nuevo estandarte y una nueva misión, prevalecer sobre el enemigo y lograr que Heresh fuera la más grande nación de todo lo conocido. Si Einon hubiera conocido el futuro, de seguro habría comprendido su error al tener esas esperanzas.

Dos meses después del anuncio, Einon tomo votos de matrimonio con Mirash, siendo una boda simple, pero muy discutida por la nueva nobleza de los territorios. Se hablaba de un matrimonio político en susurros, mientras que a viva voz se hablaba de amor verdadero. Para Mirash, era amor puro y noble, el cual solo las mujeres pueden profesar desde lo más profundo del corazón. Para Einon, era un simple escalón mas en su ascenso al poder, pero estos pensamientos eran solo para él, ya que aparentaba amar profundamente a la que ahora, era su mujer.


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Re: Las Cronicas de Heresh

Mensaje por The Skeleton King el Mar Feb 04, 2014 12:59 am

Mientras el actual regente, de la fragmentada mesa, la cual únicamente tenía como territorios a Kartuk, Paravel y Sardam, y bautizada como la nueva nación de Heresh, reforzaba los limites con altas atalayas y fortalezas, en las tierras salvajes, algo se agitaba, algo demasiado horrendo, como para “vivir” bajo el sol. Las noticias de un nuevo avistamiento del ejercito del Estandarte Negro, despertaron los temores sepultados por la aparente paz, si bien los avistamientos eran demasiados vagos, muy dispersos y sobre todo, demasiado pequeños como para ser una verdadera amenaza, los viejos recuerdos y temores de los habitantes de Heresh, comenzaban a aumentar y no solo eso, si no que el miedo comenzaba a expandirse por todos los lugares, donde lejanas granjas comenzaban a guardar armas de bronce y las atalayas redoblaban su guardia, contantemente manteniendo comunicación con los pueblos y ciudades de pequeño tamaño que surgían en las tierras de la antigua Mesa.

Si no fuera suficiente con aquellas esporádicas visiones de un ejército de armaduras negras, el territorio de la costa había comenzado a ser objetivo de piratas, mientras que las minas de Kartuk y Lardak, empezaban a ser invadidas por extrañas y asquerosas criaturas de apariencia similar a perros enfermos y bípedos, y desde las olvidadas ruinas de la vieja capital de Naruk, espectros aullantes eran vistos por los viajeros y los exploradores. La gente de Heresh pedía que Einon hiciera algo. Casi al mismo tiempo de que todas estas desgracias cayeran sobre parte de la isla, una pequeña alegría surgía, Mirash, la esposa y compañera de Einon había quedado en cinta, por lo que se realizo una pequeña fiesta en la capital, para alegrar a los preocupados habitantes de esta. Mas mientras los ciudadanos de la capital bebían y celebraban, Einon, en uno de los salones más alejados, se reunía con sus generales, hombres curtidos en batallas y conocedores de una y mil artes bélicas.

Sobre una amplia mesa, un enorme mapa se encontraba, aun con la tinta fresca, mostraba todos los territorios, dejando en blanco aquel que no era conocido en su totalidad, el territorio Salvaje, como le habían llamado hace ya varias décadas por el propio Heresh. El territorio de la actual mesa, y a la vez de la propia Heresh, era tan solo un tercio del territorio conocido, mas también era parte del territorio más rico, las tierras de Naruk, Gerok y Lardak eran fuertes, especialmente por las minas de hierro y cobre que Lardak poseía y de los amplios bosques que Gerok explotaba. Por otro lado, el territorio de la Costa, permanecía neutral en las nuevas escaramuzas que comenzaban a alzarse. Si bien Einon había unido a tres territorios bajo un nuevo estandarte, nombrándolo Heresh como su padre, cosa que aprecia tener aun influencia en los habitantes del territorio. Naruk, Gerok y Lardak se habían unido, formando La Espada, un grupo que se oponía al poder de La Mesa, algo estúpido si tomamos en cuenta que hasta hacia pocos meses habían sido una unidad.


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Re: Las Cronicas de Heresh

Mensaje por The Skeleton King el Miér Feb 05, 2014 1:28 am

El territorio de la costa comenzaba a ser asediado por piratas, como anteriormente se había mencionado, y este, sin tener recursos aparte de los que entregaba el océano, pidió ayuda a ambos bandos. La espada envió su respuesta, como lo hizo la Mesa, la primera, ofrecía su ayuda con la condición de que se unieran a esta y que entregaran un diezmo del veinte por ciento de su riqueza. La Mesa, ofreció su ayuda, con la condición de que los tratados comerciales con la Espada, fueran cancelados y de que únicamente se hiciera negocios con esta. El territorio de la costa debió de tomar una decisión muy dura, ya que ambas respuestas eran abusivas por parte de ambas uniones, finalmente y únicamente, después de que cerca de una docena de barcos arrasaran una de las ciudades costeras, el territorio de la costa se unió a La Espada. La cual envió soldados, y navíos hacia La Costa, al igual que mensajeros y los miembros de la propia Espada para el tratado de unión y el pago del diezmo.

Einon vio como la posibilidad de adosar un nuevo territorio a La Mesa, se escapaba de entre sus manos, y como sus enemigos se volvían más poderosos, a pesar de ello, la reunión con los generales había dado frutos, el territorio aun contaba con grandes riquezas, las minas producían hierro, cobre, oro y plata en grandes cantidades, aun cuando algunas de las excavaciones más alejadas, habían sido tomadas por extrañas bestias, los generales habían planeado enviar algunas tropas para limpiarlas y volver a extraer el mineral que pronto se usaría en las forjas. Mientras que las escuelas de infantería y las caballerizas criaban y entrenaban a las tropas que se usarían en batalla.

Los informes de las tropas negras se detuvieron durante una temporada, al parecer los rumores habían disminuido considerablemente, debido a esto, las tropas se centraron en la limpieza de las Minas de Kartuk, tres pelotones de casi cincuenta hombres fueron enviados, las minas eran laberintos y únicamente podían ser guiados por los mineros que habían trabajado en estas. Las luchas contra las criaturas demoraron semanas, ya que no importaba cuantos cadáveres se acumularan, esas bestias parecían reproducirse a un ritmo asombroso y surgiendo desde cualquier rincón oscuro para llevarse a los soldados para devorarlos. Fue el actuar de un capitán el que logro erradicar a la mayor parte de esas bestias. El capitán y un pequeño pelotón de no más de una docena de hombres, se interno en los túneles, hacia lo más profundo, lugar donde los mineros penas habían entrado, ahí, encontraron el origen de aquellas bestias.


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Re: Las Cronicas de Heresh

Mensaje por The Skeleton King el Miér Feb 05, 2014 1:35 am

En lo más profundo, ruinas demasiado antiguas para ser de los habitantes de Kartuk o de cualquiera de los territorios se alzaban, si bien eran toscas, los relieves demostraban escenas grotescas, de bestias que surgían desde la propia tierra, en la recamara central, el capitán y sus soldados pudieron ver algo que brillaba ya cercándose, contemplaron que se trataba de un viejo esqueleto, sentado sobre un asiento de rocas y sus huesos completamente enjoyados, cubiertos por anillos, collares y pulseras. El esqueleto parecía haber sido alguien de importancia, quizás un señor tribal, un regente o un rey, pero el pequeño detalle de las muñecas y tobillos encadenados a la propia roca, demostraban una historia diferente. Mientras los soldados observaban el esqueleto y el tesoro que portaba, desde un agujero que hasta ese momento había pasado desapercibido, una enorme criatura surgió de la oscuridad de la tierra, ese ser es difícil de describir, era como si todas las partes sobrantes de animales fueran unidas en un solo amasijo grotesco y le diera una vida nauseabunda. Al lado de ese ser, algo totalmente contrario había, una hermosa mujer, de piel pálida y delicadas curvas, su rostro mostraba belleza pero sus ojos no, si no el más profundo desprecio hacia todo.

La mujer acaricio el “rostro” de la bestia, la cual era un amasijo de entrañas de hombre y bestias, y desde este, un enorme saco fue vomitado, un saco que parecía vivo, ya que se movía violentamente, de golpe, el saco se abrió, dejando escapar un olor nauseabundo y penetrante, mientras que dese el liquido del saco, varias de esas “bestias” se podían divisar, “bebes” por decirlo de una forma, crías que rápidamente se levantaron y escaparon hacia la oscuridad. En ese instante, el teniente dio una orden y este junto a sus soldados saltaron desde su escondite, sorprendiendo a la mujer y a la bestia, que gimiendo intento volver a la fosa de donde había surgido, pero su camino fue detenido por un grupo de soldados que colocando sus escudos frente a sus cuerpos, comenzaron a atacar a la bestia con espadas y lanzas. La mujer miro con frialdad y odio a los que el atacaban, dando un grito que hubiera helado al sangre a cualquiera y así lo hizo, los soldados se cubrieron sus oídos, y retrocedieron, pero el teniente, superando el dolor que sentía, se lanzo contra la mujer, enterrando su espada en su vientre, haciéndola callar y caer al suelo, manchando su blanco vestido con negra sangre. Los soldados, aprovechando que la bestia parecía confundida y que la mujer había sido silenciada, atacaron al unisonó al ser, golpeándole una y otra vez, hasta que de una larga estocada con la lanza, uno de los soldados atravesó el “corazón” de ese ser, haciendo que se desplomara sobre la fría roca, dejando escapar un fétido aroma de sus heridas y un limo verdoso cual sangre escurrir de su cuerpo.


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Re: Las Cronicas de Heresh

Mensaje por The Skeleton King el Miér Feb 05, 2014 1:42 am

La mujer no estaba muerta aun, si no que respiraba y abría su boca con ira, tratando de gritar, el teniente sabía que no le quedaba mucho tiempo de vida, aun así la sujeto, retorciendo la espada para producirle el máximo dolor posible, una técnica de interrogación para moribundos, el superior le exigió que dijera quien era, que hacia ahí y qué sentido tenía el traer esas bestias a las minas. La mujer solo miro con rabia y desprecio al hombre, aun cuando este retorcía su espada entre su estomago e intestinos, haciendo que la sangre brotara de la abierta herida.

-Im…beciles…*brotando sangre de la boca de la mujer, dando un aspecto fantasmagórico en comparación con la nívea piel que poseía* se … se … se han … condenado, van a morir … y … t...t…to…d…-

Con un último aliento, la vida de la mujer se extinguió, sucediendo una transformación asombrosa frente a los asustados ojos de los soldados y el teniente. Aquella fémina comenzó a arrugarse, a envejecer, como si los años pasaran a cada segundo, la delicada piel se apergamino, arrugas cubrieron todo su rostro, su negro cabello se volvió blanco como lo había sido su piel, sus ojos se hundieron y poco a poco la piel se pego a  los huesos, con un crujido, el cuerpo se despedazo, volviéndose polvo frente a todos los presentes, el vestido se carcomió y no quedo de la mujer más que polvo de hueso y lo que aprecia ser un cristal de rojo color. El teniente tomo el cristal al igual que se ordeno despojar al  esqueleto de sus joyas, los soldados cumplieron la orden, no sin cierto miedo por la situación. Después de ello, se encaminaron hacia la superficie, mas cuando lograron ver la luz del sol en la boca de la mina, el sonido de la lucha les hizo avanzar más rápido, más lo que había fuera de las minas les hizo palidecer, los casi ciento cincuenta soldados, se encontraban en el suelo, asesinados, mutilados, decapitados o atravesados por lanzas, los pocos supervivientes, se encontraban luchando por sus vidas contra el Estandarte Negro.

Mientras el teniente limpiaba las minas de esas bestias, el ejercito negro se había hecho presente, surgiendo desde la nada ya tacando a los soldados cansados que se apostaban fuera de las minas, la lucha no había sido pareja, si no una verdadera masacre, en los primeros minutos, más de la mitad había sido asesinado, sin piedad ni titubeos, el resto se había tratado de defender, pero como si fueran simples hormigas, el enemigo no se detenía, sin importar que muchos demostraban heridas profundas en sus armaduras o espadas y dagas clavadas en estas. El teniente sabía que no había victoria en esa batalla, por lo que volvió a internarse en las minas, junto a sus soldados y aquellos que le habían seguido, con  intención de salir por alguna abertura secundaria y así evitar al enemigo que les superaba ampliamente.


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Re: Las Cronicas de Heresh

Mensaje por The Skeleton King el Miér Feb 05, 2014 1:52 am

El ejercito negro tomo posesión de las minas de Kartuk, posicionando un gran contingente de más de dos mil soldados, que como estatuas permanecían en la zona, sin montar campamento o mostrar signos de fatiga. Esta perdida, fue un duro golpe para Einon, y para la Mesa, ya que se había perdido una de las ventajas tácticas en un parpadear. La Espada aprovecho este acontecimiento y declaro la guerra a la Mesa, ofreciéndole la rendición a cambio de entregarles a todos los regentes actuales y de la subordinación de los territorios de estos. La Mesa se negó, y comenzó un conflicto que duraría muchos años y seria llamada La Guerra de la Mesa Rota.

Heresh y Kartuk, los territorios aliados, comenzaban a movilizar tropas, mas había que pesar muy bien como apostarlas, la frontera podría ser invadida en cualquier momento, pero había que recuperar costara lo que costara las minas del enemigo. Por esos mismos momentos, el teniente había logrado salir de las minas, había perdido varios de sus hombres, por un lado por las bestias que aun existían entre los muros de roca y por encuentros fugaces con exploradores del enemigo. Mas después de largos días vagando por la oscuridad y consumiendo las magras provisiones que disponían, lograron salir por una de las aberturas de las minas, mas cual fue su sorpresa al encontrarse con mineros de Lardak, en su escape, el teniente había atravesado un largo trayecto, saliendo directamente en las fronteras de Lardak con Kartuk, en territorio de La Espada.

Einon debía de decidir que hacer, las tropas enemigas eran demasiado numerosas como para entablar una lucha directa, la que tendría como consecuencia gran cantidad de bajas y por ende, un debilitamiento en la defensa de su territorio, como al igual en una posible ofensiva contra la espada, después de meditar varias opciones, las cuales no podrían ser utilizadas con un ejercito de tales características, se decidió utilizar las propias condiciones del terreno. El invierno pronto llegaría y la zona montañosa era especialmente cruda, hasta el punto de que los mineros muchas veces debían de internarse en las minas y utilizar las grandes cámaras de extracción como hogares durante esos meses de crudo invierno. Tomando en cuenta que la zona era azotada por tormentas de nieve y que el enemigo portaba armaduras pesadas, el líder de la Mesa, ordeno que se buscara en las zonas cercanas a las montañas a los exploradores y mineros, a cualquiera que estuviera acostumbrado a ese clima. Un grupo de doscientas personas fue reunido y rápidamente comenzaron a ser entrenadas, en el uso de armas a distancia, al igual que de espadas, dagas y otras armas.


Oh hermosa Heresh, tan bella como el mas fino diamante, tan roja como el mas preciado rubi. Con tus torres que rasgaban el cielo y tus canales que traian vida a los hermosos jardines ... ¿Que a sido de ti, mi majestuoso reino? ¿Por que has sido devorado por el olvido y la muerte?... Algun dia volvere y te restaurare, aunque me tome una y mil vidas.


Ahora me dirijo a ti Invitado... ¿Seras mi compañero en esta mision? o ¿Debere de usar tu cuerpo, como mortero, entre las rocas de mi ciudad?


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Re: Las Cronicas de Heresh

Mensaje por The Skeleton King el Miér Feb 05, 2014 2:08 am

Mientras Einon preparaba todo para un asalto contra el enemigo, también planeaba un golpe definitivo contra la Espada, siendo el territorio de la Costa quien sufriría más, esto por el rechazo de su ofrecimiento y de la unión con la Espada. Enviando espías disfrazados de mercaderes, comenzó a manipular el comercio de forma discreta en La Costa, para que al cabo de un tiempo, tuviera cierto voto en el concejo regente de esa zona. Paralelamente, Mirash, que estaba en cinta, comenzaba a demostrar la apariencia de una mujer a punto de dar a luz, con su vientre hinchado por el pequeño que estaba pronto a nacer. Había alegría en Heresh, a pesar de la amenaza de guerra y la presencia del enemigo en Kartuk. Siguiendo los viejos rituales, los más ancianos de los territorios aliados, visitaron a la mujer, con el padre a su lado, con la intención de vislumbrar el futuro del muchacho. Cada uno de los ancianos coloco sus manos, con delicadeza, sobre el vientre de la mujer, cerrando sus ojos y dando su visión.

-Sera un gran guerrero y sus proezas jamás serán olvidadas *profetizo uno de los ancianos*-


-Su nacimiento traerá una nueva era para Heresh, pero a cambio cobrara la vida de alguien*profetizo el segundo de los sabios*-

-Por su mano, el enemigo será finalmente vencido, pero otro nuevo surgirá… uno que traerá su propia sangre *dijo el ultimo*-

Las palabras de los sabios hicieron que Einon se preocupara, ¿seria su hijo quien derrotaría finalmente al enemigo? ¿no sería el mismo?... ¿un nuevo enemigo de propia sangre?, aquellas dudas carcomían el corazón del regente, quien si bien había visto a Mirash como un escalón mas, su apoyo había hecho un pequeño nido en su corazón y aunque deseaba negarlo, la había comenzado a amar, como quien ama al ave que cada mañana canta desde la ventana.

Finalmente llego el día del parto, la partera se encontraba en la mujer, mientras que Einon esperaba en el gran salón, con sus generales para comenzar el ataque que el mismo lideraría contra el enemigo. El llanto de un bebe interrumpió la reunión, haciendo que el hombre corriera hacia la habitación, abriendo de par en par las puertas y viendo que la partera cargaba un pequeño en sus brazos, Einon se acerco a esta y ella le susurro que había sido un varón, el regente, feliz, tanto en apariencia como en corazón, se acerco a Mirash, que se encontraba en la cama, tomando su mano y besándola, sonriéndole … mas esta no respondió su sonrisa, su mano estaba fría y su pecho no se movía, Einon miro a la partera asustado y con pesar, ella le informo que la madre no había sobrevivido al parto y que no había alcanzado a conocer a su hijo, el hombre, aun arrodillado y sosteniendo la mano de su mujer le miro, sintiendo un frio dolor en su pecho y con duras palabras, se dirigió hacia la partera.


Oh hermosa Heresh, tan bella como el mas fino diamante, tan roja como el mas preciado rubi. Con tus torres que rasgaban el cielo y tus canales que traian vida a los hermosos jardines ... ¿Que a sido de ti, mi majestuoso reino? ¿Por que has sido devorado por el olvido y la muerte?... Algun dia volvere y te restaurare, aunque me tome una y mil vidas.


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