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Cambió la mente.

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Cambió la mente.

Mensaje por Bayeblín el Sáb Mar 23, 2013 5:39 pm

El olor a metal por la mañana ya era indiferente, a Gavryel le resultaba natural y por lo tanto no hacía las muecas que lo caracterizaban al principio de sus practicas en la Guardia Real de Baruk'Grund. Se encontraba junto sus 9 compañeros y un dirigente ( Capitán de Regimiento.) en una de las muchas y enormes montañas de alrededor de la ciudad. Hacía bastante frío y los pavallones de campaña no excluían para nada a este, aún asi, los fieros once enanos apenas padecían, cubiertos de sus atavíos de pieles y cuero trabajado, diez con vestimentas de guardias de primera, y uno con vestimenta de capitán de regimiento. El sol asomaba suavemente, el cielo era claro y por el clima húmedo se respiraba de forma semifresca.
Se habían despertado todos trás que uno de los once enanos tocara de forma abrupta un Serpentón enorme, tocando arpegios de forma militar. Trás alzarse todos y vestirse rapidamente, el capitán se quedó en un peñón observando la lejanía, hacia las lejanas tierras del Pantano Swash, los demás soldados recogían y armaban los pavellones y colocaban todos los trastos para llevar encima de los carneros de montar (Típicos animales de carga y montura por las zonas de la ciudad y alrededor. El carnero de Gavryel era viejo pero fuerte, y aguantaba sus pertenencias sin apegos, no como otros carneros más jovenes.
Nos estancamos, pero otros no y ellos, odiados, salen de lo normal, surgen para liberar.- Gavryel oía al Capitán y no entendía, aunque en el futuro entendería de sobra, pero en el momento solo se quedó con el sentimiento que estas palabras le provocaban, sentimiento de melancolia o fracaso, algo entre esto, aunque, cualquiera que sea la verdadera interpretación de esto, Gavryel, como los demás guardias formaron y esperaron al capitán. Mientras esperaban Gavryel miro hacia arriba un momento, no pudo bajar la cabeza, y observó hacia la plenitud del cielo. El tiempo se había detenido hasta el grito de : Firmes, seguir, seguir. - Y nos pusimos en marcha hacia la siguiente montaña, atamos firmementes nuestras sogas y demás cuerdas, preparamos bien nuestras armas y monturas de carga, y emprendimos camino.
Gavryel llevaba ya unos pares de años en la Guardia Real, era Guardia de Primera, y realmente era que no quería aspirar a más, es como si supiese que no llegaría no por mérito o intento, sino porque él no querría llegar, ni llegaría a más. Sus padres ya habían aceptado que sería soldado, y no solo ingeniero, hermoso oficio que había aprendido hace tan solo 5 años. La ruta hacía la siguiente montaña estaba muy poblada de pinos gruesos y robustos. Estas practicas acabarían en al menos dos semanas, finalizando en unas duras pruebas de supervivencia individuales y finalmente en grupo. - venga tío, deja de estar tan desespavilado.- Gavryel volvía la vista del frente hacía su amigo Harakiry. - perdón, volvía a pensar en que haré cuando me ponga a trabajar de nuevo, no me gusta este monótono ritmo, ya veré.- Terminaba resoplando y Harakiry riendo como siempre y dandole una palmada con hacha y todo en la espalda.
La marcha se había hecho más serena y amenizada cuando el capitán los dejó realizar algunos canticos, no eran cánticos cualquiera, eran canticos del pueblo, más afín a la gente trabajadora. El capitán en lugar de cabrearse o similar como habrían hecho casi todos simplemente movia la cabeza a forma de ritmo, no le podíamos ver el rostro, pero apuesto cualquier cosa a que incluso sonrería. Nuestras voces se quedaron silenciadas cuando se oyó y vió a lo muy lejos caer cuatro pinos uno trás otro; velozmente nos pusimos los once en formación de defensa, protegiendo en medio las cargas, y observando casi todos hacía donde los pinos caidos, pero otro grupo mirando hacia los demás lados. // ¿Qué coño será eso?. // Gavryel pensaba mientras miraba de reojo velozmente a Harakiry, para comprobar que este estaba atento al suceso y no despistado, como lo estaba Gavryel mismo, pero volvió en sí velozmente, sabiendo que en el bosque entre las montañas, cualquier cosa podría ocurrir, aunque por gracia de los dioses, no era de noche sino de mañana, una mañana bien amanecida que no mostraba peligro por el momento, solo suspence, un suspense que podría transformarse en lo que menos querrían unos guardias de practicas...Podría llegar a ser una emboscada de gran tamaño, pero no... ¿Quién emboscaría a unos enanos guardias en las proximidades de la ciudad?, y más aún por la montaña, sitio natal de estos enanos, sea lo que fuere, quien o quienes estubieran ocasionando esta situación no tendría mucha inteligencia o sería potencialmente fuerte como para enfrentarse a esta undecima fuerza con acero y fiereza...


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Re: Cambió la mente.

Mensaje por Bayeblín el Jue Abr 04, 2013 1:29 am

Más árboles siguieron cayendo y los once enanos apretaron más fuerte sus respectivas armas, entonces en un momento de tensión máxima, salieron de los árboles junto más árboles unos orcos montados en huargos, eran aproximadamente veinte, los árboles seguían cayendo. Los orcos y sus monturas se encontraban sangrando, cansadas e histericos/as, parecian cansados y al vernos, parecían haber perdido toda esperanza de algo. - Aquí morimos pero aquí mataremos. - Dijo en voz alta uno que parecia ser el que dirigía la movida en ese momento, no parecía tener mucha fuerza para siquiera gritar. Los orcos hicieron ademán de hacer una formación en círculo, como si también fueramos a atacar por su detrás, pero entonces nuestro capitán gritó: Paz orcos, paz, soy Vinchenco, llevo esta decena de guardias de Baruk'Grund, solo estamos de maniobras, no queremos belícidad si vosotros no la quer...- El orco que había antes hablado se acercó fieramente pero con respeto a Vin y le dijo con ojos sinceros: Si sois nobles nos dejaréis marchar, los humanos nos siguen y escasos segundos para nuestra muerte quedan. - Gavryel y algunos enanos más, incluso orcos, pudieron sentir la gracia que le daba a Vinchenco oir estas palabras. - Los humanos no son quien para asolar a nadie en estas tierras, estas tierras son enanas, y ahora mismo en este suelo se respeta la paz, y a veces para llegar a la paz, se necesita guerrear, unirse, rapido.- Las últimas dos palabras las tiró con sequedad y seriedad absoluta.
El orco líder hizo unos gestos extraños con las manos y los orcos se pusieron junto los enanos, los cuales cambiaban su posición de lucha a una posición de doble fila horizontal, entre mezclado con los orcos. El viento movia levemente las hojas de los árboles.
Gavryel sentía la cansada respiración de un orco a su lado, no era la primera que había visto un orco, pues en Baruk'Grund vivian unos cuantos, y desempeñaban funciones en labores tan variadas como herrero, soldado o músico, aunque estos eran toscos y muy mal ataviados, parecian orcos civilizados, o tal vez se dejaba engañar, de todas formas, el tiempo pasa, y todo, hasta el mundo, cambia, hasta lo que nunca parece que pudiese llegar a cambiar lo más mínimo.
Enfrente de las doble columna mezclada de orcos y enanos, se hallaban los dos dirigentes de las dos fuerzas, Vinchenco y el líder orco, llamado Kaarhar. No pasaron ni diez segundos para enanos y orcos asimilaran la peligrosa situación que podía estallar cuando del frente apareció como si de fantasmas se trataran unos aproximadamente 50 humanos, unos cuantos a caballo por sus costados, unos cuantos con arcabuces por detrás y por enfrente lleno de soldados con espadas y rodelas. Venían a un paso acelerado pero cuando vieron la imágen que tenían a su enfrente, se detuvieron y un paladín a caballo con un banderín liviano se puso de repente enfrente del regimiento humano. - Fuera de aquí enanos, no voy ni a preguntar que estáis haciendo uniendo fuerza a estas bestias, solo os doy un minuto para que os larguéis o padeceréis la misma suerte que estos animales. Ahora sí que todos los presentes podían notar la cólera de Vinchenco, Kaa no tenía ni fuerzas para enfadarse. La imágen que ahora se dibujaba en las frondosas montañas era extrañisima, una pequeña guerrilla combinada de orcos cansados y enanos guardias contra un disiplinado ejército humano muchisimo mejor armado. El relinchar de los caballos y de los huargos se hacía presente en el lugar, no solo eso, sino el roze de las armas de acero humanas, enanas y orcas. La tensión era gravisima, cualquier sonido molesto y contundente podría ocasionar la explosión mental de cualquiera de los presentes, para desencadenarlo acto seguido en algo peor, una carcineria, ¿O puede tal vez que la cuenta atrás ya haya comenzado inevitablemente?


Última edición por Gavryel el Dom Abr 07, 2013 7:28 pm, editado 1 vez


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Re: Cambió la mente.

Mensaje por Bayeblín el Jue Abr 04, 2013 11:24 pm

Entonces el sudor de la frente de los enanos se vio insignificante cuando Vichenco sacó unos papeles su bolsillo, eran runas, las pegó en su alabarda y gritó alzando el arma: muerte a la injusticia. Con ese grito los 10 enanos y los orcos cargaron hacia adelante. Vinchenco el primero moviendo su alabarda de forma espectacular, probablemente debido a la runa de velocidad que acababa de inscrustar en su arma. Los arcabuceros solo pudieron disparar una vez y empuñar armas blancas cortas pues tenian a sus compañeros de infanteria cuerpo a cuerpo ya en combate y podían hacer más mal que bien. Los caballeros también luchaban por los lados y cruentamente nuestros compañeros enanos sangraban pero daban de uno a dos humanos, la diferencia de entrenamiento no era comparable, aun teniendo todas sus mejoras tecnologicas, los humanos iban a ser aplastados por nuestros fieros guardias.
Harakiry y Gavryel coordinaban sus ataques constantemente para proteger el uno del otro, incluso a los orcos cercanos si hacía falta, la fuerza y resistencia de ambos los hacía unos tanques apreciables en la batalla. Era de admirar también la fuerza de los orcos, que lanzaban por los aires a los humanos. Esta era la primer batalla séria de Gavryel, el cual no quería ponerse a pensar en la situación porque lo superaría, y prefería pensar luego, y seguir concentrado en lo que sucedía ahora. Por ningún momento la batalla pareció ganada para los humanos, solo al principio cuando eran números mayores que el ejército compuesto. El paladín humano general de las fuerzas ni si quiera luchaba, solo pegaba ordenes a gritos y banderazos para cuando quedaban solo heridos y muertos, gritar una retirada contundente y nada elegante, huyendo a saltos todos los que pudieron, incluso el general humano. En el suelo del campo de batalla quedaban una decena de humano vivos, el resto eran muertos. De nuestro lado habían tristemente muerto dos compañeros y unos cuantos orcos que estaban muy cansados.
Kaa profirió como pudo desmontando: Gracias a estos enanos, hermanos mios, estamos vivos, gloria a estos enanos!!!- Kaa hizo ademán de llorar pero lo disimuló rapidamente para que nadie se diera cuenta, y asi fué. Vinchenco quitó la runa de su arma y la guardó en un bolsillo, hizo algunas ordenes, entre ellas recoger los cadaveres de nuestro bando y atar a los humanos supervivientes. Gavryel y Harakiry vieron con ojos más que crédulos a sus dos compañeros muertos, el uno tenía un balazo de arcabus en el brazo, pero no había su muerte esta, tenía el pecho abierto, muy seguro con una espada de infanteria. El dos tenía en la cabeza una abertura enorme provocada por la lanza de un jinete humano. Gav y Hara terminaban de atar a los humanos mutilado y heridos del campo, eran nueve exactamente, los que estaban solo agonizando eran asesinados por los orcos. Vinchenco se puso enfrente de los humanos heridos y fué cuando llegó el primer cambio de la mente de Gavryel.
El deseo principal de él mismo y los demás enanos era la muerte cruenta de los humanos, pero lo que se avecinaba no tenía nada que ver con lo que esperaban, ni un poco. // ahora el capitán los destrozará uno por uno seguramente, nunca lo he visto fusilar a nadie . //


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Re: Cambió la mente.

Mensaje por Bayeblín el Vie Abr 05, 2013 7:16 pm

El capitán Vinchenco, puesto enfrente de los nueve humanos atados, exclamó: hoy habéis sido caidos en combate junto compañeros vuestros, no sé exactamente la razón de vuestra persecución a los orcos...- ¡Porqué son unas bestias asesinas! - Gritó un humano que carecía de un ojo. - Estabamos acampando en nuestra colina de siempre- tos - habíamos terminado la caza de jabalíes y se estaban preparando los fuegos, de repente aparecieron los humanos estos, disparando y cortando cabezas de niños y mujeres, ¿Quién son las bestias entonces?- dijo un orco herido. Los humanos se pusieron a pensar, el tuerto se quedó en blanco pensando en las atrocidades que habían cometido gracias a su fanático lider, el mismo cobarde que los abandonó a su suerte. Vinchenco sacó un papel duro y grueso, una pluma cochambrosa y comenzó a escribir, acto seguido hizo unos gestos con la mano y dos enanos comenzaron a desatar a los humanos sorprendidos. Vinchenco hizo señal a los humanos de que se alzaran, todos se alzaron. - Este papel. - Entregandoselo a uno de los humanos.- Lo presentaréis en Baruk'Grund, hacia el este desde aquí por esos pequeños árboles, a lo lejos se ven esas torres, son de la ciudad en la montaña, con este papel accederéis a alojamiento y nacionalización de nuestro...nuestro reino...aquel que no quiera esto, puede quedarse aquí y pudrirse, o peor aún, volver a su reino. - Algunos enanos gruñían en bajo, otros orcos en alto incluso. Kaa, líder de los orcos guerreros supervivientes que había alejado al ejército humano de la tribu, solo agitó la cabeza pero lo hacía de forma afirmativa, como corroborando lo que había dicho Vin. Los humanos se irguieron casi todos y se miraban entre sí, algunos dudaban pero en cuanto el que llevaba el papel comenzó a caminar hacia la ciudad, los demás lo siguieron, agradeciendo a Vinchenco y a algunos enfadados enanos que miraban la marcha humana. Gavryel y Harakiry habían dejado de estar enfadado, al ver como los humanos comprendían la tragedia y bestialidad que ellos mismos habían empezado, sin sentido alguno. Cuando ya habían marchado todos los humanos, los enanos habían ya apilado uno al lado del otro todos los cadaveres. Los orcos habían montado y marchaban dando las manos y bendiciones de la tierra a los enanos, los cuales también daban gratísimos saludos a los respectivos. Gavryel terminaba de saludar a un orco cuando oía a Vinchenco diciendole a Kaa: y lo que ha pasado aquí hoy, es un gramo de arena, para hacer la paz primero se debe hacer la guerra en nuestros tiempos. Kaa le contestó también algo en común y marchó, marcharon todos los orcos con algunos cadaveres en sus espaldas, era claro que no los enterrarían aquí. Nosotros en cambio comenzamos a cavar las tumbas para todos los cadaveres humanos y los dos enanos. A Gavryel se le endureció el corazón al enterrar a uno de sus compañeros enanos, pero el sabía que asi se haría más fuerte. Pero la séria transformación que estaba sufriendo el enano a penas era percibida, ni la que estaba padeciendo Harakiry tampoco con los sucesos de extrema paz que habían visto en el capitán Vin, la escaramuza endureció y agrandó la valentía y arrojo de ambos enanos, pero la actuación de su capitán, les hizo cambiar su pensar, hizo aceptar de repente la igualdad entre las razas vivientes.


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Re: Cambió la mente.

Mensaje por Bayeblín el Sáb Abr 06, 2013 4:09 am

El capitán se quedó sentado en una roca mientras se terminaba de enterrar todos los cadaveres, y se erigia y clava unas maderas y cueradas en honor a los caidos, otros dos enanos apuntaban fecha, nombres y demás datos en unos papeles. Harakiry y yo terminabamos de enfardar los trastos desparramados por el suelo y no hablabamos de lo ocurrido, aunque nuestras miradas o gestos nos hacían comprender que más tarde lo hablariamos.
La marcha hacia la ciudad fue para nada tediosa y milagrosa para los que queriamos volver casa. Hara y yo nos fuimos directos a una taberna de la ciudad, pedimos dos jarras enormes y jabalí asado con salsas de huevo de gallina. Allí comenzó la segunda parte del cambio.
- ¿qué es para ti lo que hizo hoy Vinchenco?, aun sigo recordando a Tamach y Faerminn, sus cuerpos sin vida...- Harakiry bebia sin cuidado, y comía como un cerdo, pero mucho menos que Gavryel, el cual tras tragar sin masticar respondia, y con la boca llena: no puedo explicarlo con mis palabras, si lo intento, necesito palabras que no existen y no se tampoco explicarlas, puedo intentarlo no me mires asi...por ejemplo, es como si considerara a los orcos y a los humanos, como enanos más, como si esos líderes de tribuna no fueran líderes, y solo los considera iguales, como suele decir a veces sobre nuestro clero a los señores de la ciudad, o del mismo rey, que suele tratarlo de la misma forma que cualquier persona normal y corriente, es algo que yo mismo quisiera hacer, es un sentimiento inexplicable, y tu lo sabes tu también lo tienes, el no tener señor ni ... no sé, es algo asi... supongo que antes de nosotros hubieron más, pero deberíamos preguntarle al propio Vin. En la taberna nadie oia la conversación de los enanos, puestos en una esquina, intentando olvidar lo que sus respectivos corazones no olvidarían nunca, pero por lo menos dandoles un descanso momentaneo para poder ver con otros ojos la vida y el tiempo que les rodeaba, que les hacia moverse. Harakiry estaba analizando las palabras de su amigo, eran palabras llenas de verdad y llenas de innovación, llenas de novedad absoluta, de algo que se está creando, o al menos despertando. Ambos enanos pensaban ideas y modos de vida con respecto a los ideales que comenzaban a tener, ideas radicales pero que por probar en sus mentes nada pasaría, por que del dicho al hecho hay un buen trecho. La cosa mas importante por ahora sería mantener en secreto estas peligrosas y rebeldes ideas, y hablarlas suavemente e indirectamente al principio con el capitán, un hombre que para Gavryel seguro que los entendería y aconsejaría.


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Re: Cambió la mente.

Mensaje por Bayeblín el Dom Abr 07, 2013 7:42 pm

Harakiry tragaba cerveza y se proponía a responde, Gavryel tiraba su cuerpo hacia atrás eructando lo que pasaba por desapercibido en la taberna la cual estaba lleno de ruido de conversaciones. - sé a lo que te refieres tío, es solo ver la propaganda y lavado de mente que nos hacen todos los dias, que si los enanos es la raza elegida por los dioses en los tiempos infinitos, que si las demás inferiores razas no pueden con la magnificencia de los enanos, y ya sin dejar atrás lo que nos han intentando vender nuestros padres desde pequeños, los tuyos, los mios y hasta los del capitán, jaja, ya sabes, el rey, el rey nos protege, es como un padre, bla bla bla, a la hora de la verdad es el que no va a la guerra y si va está en última fila preparado para el socorro.- respiraba mientras ambos se miraban a los ojos. - no solo no hace una puta mierda mientras el resto de la población explota todos los dias, su familia y esos sacerdotes que no hacen nada más que beber agua de los dioses...y lo peor es eso, la población, yo sé que hay gente que piensa como nosotros Gav, pero una mayoría enorme son besadores de manos, no quieren saber porque están asi y prefieren arrodillarse a jugarse el sueño, a moverse, joder, me emputa esto.- Gavryel alzó la mano llamando a la orca camarera de la taberna, era joven y atractiva para Gav. - tranquilo, sé lo que tenemos que hacer, debes saber que por más que seamos pocos no estamos en lo incorrecto, recuerda esas serpientes escupe fuegos de metal que tanto se temían y negaban su uso, ya sabes, los arcabuces, ahora todos los ejércitos poseen armas de fuego. Ambos se quedaron serios recordando los acontecimientos bélicos que habían padecido junto los orcos contra el ejército humano de ese cobarde paladín. Gav pagó a la camarera y antes que se fuera le dedicó una mirada de pervertido que podría incluso haber sido psicópata. Mientras la camarera se marchaba Gav le observaba las nalgas , y Hara sonreía hacia un costado.
Al ratito ambos se levantaron y marcharon de la taberna. - la casa del capitán está hacia al sur, cerca de la lonja, de hecho, en la misma calle pero tirando un poco hacia abajo. Los dos enanos comenzaron a caminar con sus respectivas armas enfundadas o enganchadas a partes seguras en sus ccuerpos, caminaban sin orgullo pero sérios enseñando en el pecho la insignia real de la ciudad, que daba por entendido que eran hombres de justicia que tenían el poder de la legalidad en una medida u otra. Las calles estaban como casi todos los dias, con gente trabajadora de un lado a otro, cleros en carruaje dirigiendo sus vacias vidas a sitios para llenarlas y los canales de agua de la ciudad, con barcazas de transporte y comercio por doquier. Era la tarde noche y el hermoso y anaranjado cielo solo perturbaria a los amantes del odio y de lo horrible. // Hara es un poco más sensible que yo,pero sé de sobra que hoy, como yo, ha aprendido la dureza mínima de una pelea, de una batalla, por más escaramuza que sea, sé que lo ha aprendido..//


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Re: Cambió la mente.

Mensaje por Bayeblín el Dom Abr 07, 2013 7:58 pm

La ciudad era una maravilla en esa hora del día, el anaranjado cielo se reflejaba en los canales de la ciudad, la zona por la que iban era de la gente más trabajadora de la ciudad, se trataba de la zona minera, llena de herrerias y refinerias del metal y la roca. Enanos y algunos humanos y orcos trabajan duramete tallando, cortando, doblando y fundiendo. El humo quedaba pecioso con el constraste del cielo y el aire. - tío como puedes ser pervertido, tienes una obsesión con los culos que no es ni normal- decía Harakiry a Gav, mientras este observaba el culo de una enana que clavaba algo a una puerta de una casa. Yo que sé tío a ti te mola luchar con arma de dos manos, a mi me gusta hacer el amor por el culo a las chicas. Harakiry ponía su típica cara de no comprensión más diversión y seguían ambos caminando. Pasaron un puente algo elevado por el que pasaban barcazas en un canal. Un niño enano con una niña enana intentaban hacer ir un barco de papel muy viejo. - Mira allí a tomar por culo ves ese edificio, es la lonja, más pa abajo es la casa de Vinchenco. - Gav miraba entrecerrando los ojos. - que si tío sé donde y como ir joer. Cuando pasaron por la lonja Gav le echó un vistazo muy por encima pues su atención fue desviada a un grupo de nueve enanos y un humano que estaban tocando instrumentos de viento metal y percusión, interpretaban una marcha típica del reino que era en honor al supuesto primer Rey de la ciudad, algo ocurrido hace muchos muchos años. Gav escupió al suelo y prosiguieron la marcha.
Al llegar miraron la casa unos segundos, era una casa bastante humilde para el rango y presupuesto que Vinchenco poseía. Tocaron y un niño abrió: - mi papá está duchandose, pasen.- Dijo el niño confiado al ver nuestras insignias de Guardias en el pecho. Mientras se sentaban el niño puso enfrente de los dos enanos unas especies de galletas grandes y duras, y luego dos cuencos con leche de cabra con azucar y una fruta en polvo que daba sabor delicioso. Gav y Harakiry bebían mientras esperaban al capitán, que salió al rato de su baño, de repente un huevo de vapor de agua muy caliente ocupó el comedor y se fue en cuestión de segundos. El capitán estaba en vata y con el pelo mojado. - Salud capitán estamos aquí para realizarle una serie de preguntas si no está muy ocupado, porfavor. Vinchenco se quedó observandolos mientras con una toalla pequeña se secaba la barba, acto seguido le dijo a su pequeño hijo que gracias por la bienvenida que le dió a los dos guardias, y que porfavor se marchara a su cuarto, iban a hablar cosas de adultos, que no debían interesarles a él.


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Re: Cambió la mente.

Mensaje por Bayeblín el Dom Abr 07, 2013 8:18 pm

Cuando el niño finalmente marchó a su habitación y cerró su puerta de piedra, Vinchenco se sentó delante de los dos enanos y preguntó que es lo que les consernía. - verá Capitán Vinchenco.- El capitán hizo ademán con la mano realizando un gesto de negación, dando a entender con decir su nombre bastaba.- verás Vin, Gav y yo hemos llegado a una especie de acuerdo entre unas ideas que nos han rondado la cabeza, estas ideas pueden ser peligrosas y estoy seguro que acabarían con nosotros si las explayaramos con total tranquilidad. - proseguid. .- hemos llegado a estas conclusiones viendo y manifestando nuestro rechazo al orden establecido, no solo por lo que nos rodea, sino por lo que nos concierne y afecta, no solo a ambos sino a toda la población de la ciudad de Baruk'Grund y a como se debe pensar sin poder cambiar de opinión.. Harakiry comenzó a beber de su cuenco de leche.- Su desición de hoy, de dejar vivir a esos humanos, fué la gota que colmó el vaso a unos ideales que se estaban formando en nuestras cabezas... - Vinchenco hizo ademán de hablar por lo que Gav calló.- veo que al menos he afectado a dos, a dos inteligentes que quieren hacer el cambio, yo ya estoy viejo para comenzar el movimiento, no puedo reunir las fuerzas que vosotros podéis llegar a reunir, espero ver el día que lo hagáis... jajaja, no queréis rey, ni queréis privilegeados, queréis una igualdad, no sabéis como se llama lo que queréis pero lo queréis. No podían creer pero a la vez sí, todas estas ideas estaban ordenadas en la cabeza del capitán. - como lo hacemos Vin, dinos como hacerlo.. Vinchenco se ponía de pie y apretaba su vata bien, entonces colocaba la toalla en su cuello y se volvía a sentar. En la casa hacía una temperatura comódisima y templada.
- no lo podréis hacer en un día ni dos, y seguro que no en un año, pero podréis lograrlo porque la libertad de los seres es la carrera de la vida en la historia, poco a poco nos liberaremos del todo para estar todos en perfecta armonía..- tu siempre dices que para hacer la paz hay que primero hacer la guerra, pero dinos como, que debemos hacer primero.- Ambos enanos estaban muy receptivos, estaban conmocionados y visualizando diversos cambios y formas en las que lo harían.-para empezar, debéis formar un grupo, un conjunto de personas que piensen afín a vosotros, éste órgano formal será de donde naceran y se emanciparán los poderes para poder manifestarse en contra de lo que tenemos en la ciudad, debéis buscar a esta gente donde sea, fuera mejor, para primero coger la experiencia y fuerza que necesitéis para derrotar a un ejército de las capacidades de Baruk'Grund, lo siguiente es hacer la guerra a las fuerzas del orden para establecer el nuevo orden, donde con un órgano común, manden todos, pero separado al gobierno del pueblo, haya un ejército del pueblo, que sea el pueblo, y defienda los intereses del pueblo, es asi como se acabará con la desigualdad e injusticia de este...reino. Los dos enanos jovenes pensaban y rebosaban de alegría al oir las instrucciones de su futura gran campaña para liberar la ciudad, pero tendrían que hacer como dice su amigo Vin, primero la guerra y luego mantener la paz, la paz que ame y respete a todos los seres.


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Re: Cambió la mente.

Mensaje por Bayeblín el Dom Abr 07, 2013 9:03 pm

Gavryel y Harakiry habían comprendido lo que quería decir Vinchenco, asi que estubieron una hora o asi discutiendo formas de buscar el coningente para hacer el cambio en la ciudad y se llegó a la conclusión de que se debía formar una organización que redactara los ideales y los manifestara por Noreth en una ida hacía la ciudad, e influenciando los pueblos y ciudades pequeñas del reino de Baruk'Grund.
Luego de beber y comer hasta reventar porque ya venían de una taberna Vinchenco los iba despachando - bueno pues ya os podéis pirar que en cualquier momento llega mi mujer y no he limpiado la cocina, por cierto, en una semana o asi será la honrada ceremonia por los caidos y por nosotros los sobrevivientes de la escaramuza, también se me hará juicio por ayudar a los orcos, pero eso está ganado, tengo unos textos apelando al séptimo rey del reino que ayudó a los orcos en una campaña de éxodo hace muchisimos años. Ambos enanos se alzaron saludando y agradeciendo eternamente a Vin. Ahora lo tenían todo muchisimo más claro, no era un objetivo corriente, era él objetivo, era lo que cambiaría la ciudad, el reino dejaría de ser el reino, el nombre del nuevo gobierno sería lo de menos, lo importante ahora era ponerse en marcha, salir en busca de quienes harían de la empresa de los dos enanos, algo cumplido y hecho. Se dirigieron cada uno a su respectiva casa, habían quedado para dentro de cinco dias, abandonar la ciudad y comenzar a emprender la empresa que no solo haría cumplir su objetivo, también los haria fuertes y llenos de experiencia. Cuando Gavryel llegó a casa saludó y comentó a sus padres lo sucedido en el día menos lo importante de todo, lo de las ideas estructuradas y el futuro plan de él y su amigo Harakiry. Su madre preocupada lo abrazó y besó, se fué corriendo a la cocina a preparar la cena mientras que su orgulloso padre le daba un apretón de manos y se sentaba en la mesa, Gavryel hacia lo mismo y le relataba la pelea y como ambos amigos combatieron con rudeza en la escaramuza, al cabo de un rato su madre servía la comida, que era sopa de jabalí y patatas, una comida deliciosa y perfecta para la noche. - tranquila mama enserio que no es nada, ahora solo necesito ir a dormir y descansar, se me avecinan complejas obras y fuertes tormentas verbales jaja, buenas noches.- ya entrada la noche se despidió de sus padres y fué a su pedrada recámara a dormir, previamente habiedose quitado el traje de combate y quedado solo en calzones.


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Re: Cambió la mente.

Mensaje por Bayeblín el Dom Abr 07, 2013 9:20 pm

Al quinto día, el mejor escudo y hacha de una mano de la guardia real, poseciones de un rango alto, habían desaparecido, al igual que un hacha de dos manos de acero común pero potentisima. Un mapa con diversas partes de Noreth, perteneciente a un tal Sargento Dekarmí, se encontraba en manos de Gav.
Los dos enanos habían estado discutiendo toda la madrugada con sus respectivos padres, sobre la desición que estos habían emprendido a partir de ese día. Las madres no estaban por la labor, los llantos y gritos estaban por atraer a la guardia nocturna. Gavryel cogió fuertemente sus pertrechos y salió de la casa, dirigiendose a la puerta este de la ciudad.
Harakiry lo había tenido más fácil, a su madre le había dado un ataque de ansiedad y aprovechó para darle un beso a ella y su padre y marcharse de inmediato mientras el hombre se encargaba de cuidar a la mujer malestada.
Al cabo de una hora o asi de abandonar sus respectivos hogares, se encontraron ambos enanos, sus temples de rostros semblaban serios y decididos, nada dubitativos ni tristes, eran caras que estaban por llenarse aún más. - volveremos, y para mejor, lo haremos para mejor, se olvidarán de estos dos guardias que un día liberarán estas tierras, nos lo prometemos tio. - nos lo prometemos. dijo Gavryel emulando una pequeña sonrisa. Los dos se acercaron a la puerta de la ciudad zona este y dijeron a los guardias de la puerta que necesitaban ir a cazar un lobo cercano, presentaron un certificado falso de urgencia y salieron de la ciudad. Mientras caminaban se giraron involuntariamente a observar por última vez durante muchos años la ciudad y volvieron la vista al frente, al frondoso camino que tenían enfrente y les esperaba. Asi entonces caminaron hasta el siguiente pueblo donde comenzó todo con una prueba potencial. Robaron dos carneros para cada uno respectivamente y trazaron el plan de quedada e ida entre los lugares cercaos a las montañas drankefang. Antes de separarse para reencontrarse en un tiempo ambos enanos se saludaron seriamente y orgullosamente también: - nada de petar culos sin protección tío, quiero que tengas el mismo cuidado que tendré yo, aquí no hay murallas para protegernos, los dioses van contigo, hasta entonces Gav amigo.. A ninguno se le cayó una sola lágrima aunque el calvo estubo a punto, prosiguió: tranquilo que nuestras vidas acaban de recomenzar, nos veremos en lo que uno y otro pestañea, ya verás, los dioses van contigo, salúd.
Ambos partieron cabalgando a toda hostia en el momento que una muchedumbre pequeña se reunía con palos y pinchos para lincharlos por robar los dos carneros, asi comenzaba la empresa de liberación de toda una tierra azotada durante siglos por el absolutismo y el odio a la libertad de los seres, con dos enanos huyendo a carnero de raza común y gritos y risas de ambos.


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