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Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth
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Diviums

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Diviums

Mensaje por Mitsu, el oso el Jue Mar 17, 2011 9:35 pm

DIVIUMS

Por: Señorita X
Editado por: Miss Style




Los señores de las alturas como también se les conoce, son una de las razas primeras de Noreth, al lado de los enanos, elfos y humanos. Contrario a los antropomorfos, los diviums deben su poder a la naturaleza misma, y en oposición a los demonios, fueron dotados con el albedrío suficiente para actuar según su voluntad. Su apariencia suele ser la de humanos alados, sin más que los diferencie, sin embargo, su estructura osea es muchísimo más endeble que la de éstos, lo que hace de los diviums los seres más frágiles de Noreth. No llegan a medir más del 1.60 mts, aunque los Tenebri pueden ser un poco más altos,  y son capaces de vivir hasta un máximo de 150 años, habiendo incluso los que llegan a los 200. Ancianos diviums no se conocen, por lo que se ha creado el mito de que comparten la belleza eterna y el encanto de los inmortales elfos, sus aliados naturales y de quienes aprendieron su sapiencia mágica (especialmente en la magia elemental), sin embargo, nada más falso de la realidad, pues como los humanos, envejecen y mueren, además de ser afectados por las enfermedades que aquejan a las demás razas mortales.

De belleza sin par, agraciada y valorada por todos las demás razas, los diviums tienen como parte de su idiosincrasia y de su ser natural el ser atractivos y despertar lujuria, además de incubarla dentro de sí, lo que hace que sus sociedades a parte de estar llenas de grandes guerreros, pensadores, estudiosos y magos, también alternan su modo de vida con las orgías. Dada esta condición propia de su psicología, son la única raza que puede definir a voluntad su procreación, lo que hace que (contrario a lo que se piensa) la población entre ambas subrazas sea bastante reducida, a penas un tanto mayor a la élfica.

Por su manera de proceder, se han mantenido al margen de los problemas que aqueja al continente. Neutrales y habitantes de ciudades conocidas por pocos, los señores de los cielos basan su riqueza en los intercambios comerciales y sus propia producción, en gran masía gracias a su talento para domar los elementos y así modificar las condiciones del ambiente geográfico que les rodea. Al igual que los humanos y los enanos, son una de las pocas razas, cuyas subrazas pueden vivir juntas en un mismo espacio geográfico como miembros iguales de una misma sociedad.

Su mayor enemigo: el Señor del Caos Lluughaa y su hueste de demonios aliados.
 

SUBRAZAS


Diviums Sephiri:


Los Divium Sephiri son seres humanoides altamente atractivos y de belleza extrema. Suelen poseer un par de alas emplumadas de envergadura variable, coloreadas de una gama de colores tan variable como las alas de las aves que pueblan Noreth. Son muy conocidos los Sephiri de alas blancas, pero no son los más comunes. Su peso también varia aunque siempre con tendencia a ser ligeros para poder ser ágiles en el vuelo. Los hay tanto bajos como altos (máximo hasta el 1.60 mts.), todos de estructura osea débil y ligera, y de colores de cabello que varían en toda la gama de colores.

Ventajas:

  • Gran manejo de la magia (mayormente elemental).
  • Grandes voladores, pueden volar muy deprisa y grandes distancias.
  • Vista de lince: Sus ojos son capaces de observar muy de lejos.
  • Empáticos.

Desventajas:

  • Sus alas ocupan espacio, y les cuesta pasar por sitios estrechos.
  • Les falta fortaleza física, en comparación con otras razas.
  • La lujuria hace parte de su prescripción psicológica.

Estadísticas

Resistencia: 7
Fortaleza: 7
Agilidad: 12
Destreza: 10
Esencia: 12
Espíritu: 12
Velocidad: 10 metros/ turno (en tierra)
Resistencia al calor: 15
Resistencia al frío: 15
Oído: 5
Vista: 20
Olfato: 5



Diviums Tenebri:


Los Divium Tenebri son también seres humanoides atractivos. Poseen talentos desarrollados para el combate, dada la fuerza física que ostentan, debido a la mezcla que tuvieron cuando aún no fueron damnificados. Poseen alas membranosas de murciélago, de distintos colores, y algunos en menor medida cuentan con espolón, cuernos y hasta cola. Su aspecto físico aparte de los mencionados, los comparte con el resto de los miembros de su raza.

Ventajas:

  • Son más dados a la carrera militar que a la magia.
  • Como los Diviums Sephiri, son grandes voladores.
  • Vista de Lince: Tienen una vista excepcional en la lejanía.
  • Sin miedo: Da igual cómo de cruda pueda ser una situación, casi nunca palidecen ante nada.

Desventajas:

  • La lujuria hace parte de su prescripción psicológica.
  • Voluminosos: Sus alas ocupan espacio, y les cuesta pasar por lugares estrechos
  • Les falta fortaleza física, en comparación con otras razas.

Estadísticas:

Fortaleza: 9
Resistencia: 9
Agilidad: 12
Destreza: 10
Esencia: 10
Espíritu: 10
Velocidad: 10 metros/ turno (en tierra)
Resistencia al calor: 15
Resistencia al frío: 15
Oído: 5
Vista: 20
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Mitsu, el oso

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Re: Diviums

Mensaje por Mitsu, el oso el Miér Mar 30, 2011 1:37 am

HISTORIA



La justicia es algo que en el vasto mundo de Noreth no se ha hecho prevalecer en demasía. Y es por eso que los Dioses crearon a sus más amados hijos, los Diviums. Especialmente en el caso de los Sephiri, los Diviums fueron creados para buscar el equilibrio de la justicia y el bien en el mundo. Serían los enviados más queridos por los Dioses, para proteger la creación de éstos.

La comunidad divium comenzó siendo un grupo extenso de humanoides femeninos y masculinos poseedores de alas emplumadas, cuyos colores podían variar desde el más puro de los blancos hasta colores de las alas de otras aves, como podían ser de águila, de cuervo o quizás de gorrión. Los dioses los dotaron con una capacidad de empatía fuera de lo común,  además de darles el ferviente deseo de ayudar y ser altruista con los seres que les rodeaban. Y siguiendo sus instintos naturales, buscaron asentarse en los bosques de Sílvide, en un claro donde pudieran vivir, proclamando la armonía con los extranjeros, y mostrando su lado más hospitalario posible. También gozaban de una gracia y belleza sobrehumana, con rasgos tan suaves que los hacía, sencillamente, ideales. No tienen vello corporal, ni defectos aparentes.

Los humanos, posteriores a la existencia de estos seres, al ser conocedores de su presencia, no dudaron ni un momento en desconfiar, debido a su naturaleza recelosa y egoísta, dado que no esperaban que nadie pudiera ser absolutamente benigno sin esperar nada a cambio.

Los divium, por el contrario, buscaron unirse a ellos más aún si cabe, y  debido a ello, descubrieron lo mágico y placentero que resultaba tanto para ellos como para los humanos el yacer juntos al desnudo. Fue entonces cuando descubrieron las relaciones sexuales, y gozaron tanto de éstas que no dudaron por un momento en disfrutar más de ello, aunque siempre teniendo muy por encima el deseo de ayudar. Todo ello fue impulsado gracias a la belleza natural con la que los divium nacían, hijos dignos de sus creadores, algo en lo que estaban de acuerdo tanto por humanos como elfos.

Sin embargo, el tiempo fue sucediéndose, y a pesar de los grandes esfuerzos de los divium, había cosas que no podían hacer, y su naturaleza se lo impedía. La gente que hacía daño por el hecho de hacerlo no se plegaba a los intentos desesperados de los alados por que éstos se detuvieran, y los diviums no sabían qué hacer al respecto.  Y el asunto empeoraba cuando las guerras entre los humanos, los elfos, y los enanos se sucedieron sin poder remediarlo.

Sin poder hacer nada, escaparon de los humanos hacia los cielos, donde podían estar protegidos de los actos dañinos. Se asentaron sobre las nubes, y crearon entre todos ellos un asentamiento flotante, que dejaba caer su peso sobre la masa espumosa de agua vaporosa. Y usaron una gran parte de su poder mágico en crear un cristal gigante, que se mantiene aún en el centro de la ciudad, con el poder de mantenerse flotando eternamente sobre los cielos. Ese fue el origen de la más importante de sus ciudadelas: Nubibus Ferreum.

Fue así como la existencia de esta raza pasó de ser real y clara, a tornarse lentamente en leyenda, dada su desaparición generalizada del mundo. O eso creyeron los que huyeron, pues un grupo más pequeño decidió quedarse en tierra. Con ello, conocieron el peor aspecto de los seres que poblaban el mundo. La codicia, el egoísmo, la beligerancia y la agresividad infectaron sus mentes, y ante todo esto sólo hallaron una solución: La venganza.  Decidieron que todo aquel ser maligno debía ser ajusticiado en batalla,  y terminar así la existencia de una plaga tan infecciosa como era la humanidad y su poder para caer en el mal demoniaco.

Además, pronto aprendieron que las almas eran tentadas por los demonios y otras razas corruptas, a las cuales empezaron a cazar sin compasión. Estos diviums se mezclaron con otros humanos, e incluso con los elfos, y su raza fue degenerándose, pero aún mantenían sus rasgos más flamantes como eran sus alas y su perfección aparente. Se hicieron más fuertes físicamente, y su poder mágico se fue diluyendo a medida que el tiempo y las generaciones se iban sucediendo.

Con el transcurrir de los tiempos, este grupo fue creciendo, y su fervor por la destrucción de la humanidad y las razas belicosas continuó en ascenso. Su deseo ferviente de la aniquilación total creció hasta tal punto en que las masacres provocadas por éstos se hizo ampliamente conocida por las otras razas, y llegaron a oídos de sus creadores.

Su ira provocó la maldición de sus hijos, dándoles un aspecto tenebroso, para que todo el mundo les reconociera por sus pecados. En vez de sus bellas plumas, les dotaron de alas membranosas de murciélago. Sus rasgos se volvieron mucho más severos y agresivos, por lo cual, la mayor parte de las razas les temieron, y no volvieron a mezclarse con éstos.

La gente empezó a diferenciarlos de los otros diviums llamándolos Tenebri, debido a su aspecto, mientras que los otros tomaron el nombre de Sephiri, que significa secreto.

Pronto, los Tenebri quedaron aislados de todo cuando pudieran amar, pero hubo un grupo que les ofreció hospedaje. Fueron sus hermanos, los Sephiri, los que se apiadaron de ellos y les ofreció un lugar en su hogar, la ciudad de los cielos.

Los Tenebri, con su sed de destrucción apagada, y felices por el reencuentro con sus parientes, no dudaron por un instante en unirse a ellos. Pero su actitud belicosa no se perdió con ello, sino que fue encauzada, gracias a los Sephiri, a algo positivo.
De ellos nació la fuerza militar de sus ciudades. Se convirtieron en los protectores de los cielos, de los justos, y la personificación de la venganza ecuánime e imparcial. Fue entonces como los guerreros y los luchadores se fueron creando entre las filas de éstos, mientras los Sephiri se mantuvieron en la creencia y práctica del altruismo, con amabilidad y una absoluta benevolencia. El sacerdocio fue, por tanto, la mayor aspiración a la que llegaban los alados de plumas.

La unión de ambas subrazas llevó a formar una de las comunidades más fuertes del mundo conocido, en la cual se protegen los unos a los otros. Su fidelidad y estricto control de la ley y de la justicia hace por ello de esta raza la más consolidada y políticamente estable, pues se cimenta en la relación tan estrecha entre sus miembros que prácticamente dependen entre sí para existir.


CULTURA



Los divium fueron creados con una clara razón de la existencia: Hacer el bien para con sus semejantes, y para los seres terrenales. Pero esta forma de hacer el bien varía entre sus subrazas y sobre todo en su vida en comunidad, luego de la historia corrida entre los mortales.

Los Sephiri buscaron hacer el bien por el bien. Su vida se centraba totalmente en el altruismo, y lo llevan hasta el punto de darle más importancia a darlo todo por los demás que a sus propias vidas. Sin embargo, con la formación de sus metropolis y la entrada en comunidad de sus hermanos, este don empático y desinteresado en darlo todo por el bien común se sintetizó en las dos formas de poder que tiene sus ciudades: la política y la fe. De espíritu abierto, meten creativa, dotados para las artes y de empatía sin igual, los alados de plumas se caracterizan por ser dados a que sea fácil entablar cualquier tipo de relación positiva, dada su predisposición. Por supuesto, son buenos colaboradores a la hora de cualquier tipo de tarea, de ahí que el servicio público, la ley y las creencias sean salvaguardadas por ellos.

Apuestan por la unión pacífica, lo que les ha llevado a encontrar una forma más de hacer sentir a gusto a la gente que les rodea, y es mediante las relaciones sexuales. Son conscientes de que a casi todo el mundo les gusta, por lo que la practican de forma sana y positiva, sin tapujos ni ningún tipo de pudor, como medida complementaria para traer la felicidad.

Como herencia divina, son buenos usuarios de la magia elemental, y ésta suele influenciar en buena medida el tipo de carácter del Sephiri. Los usuarios del viento son seres calmados y serenos, mientras que los usuarios del agua son seres de humor cambiante. Los  del fuego suelen ser muy temperamentales y pasionales, y los usuarios de la tierra, seres templados, que soportan muy bien los aspectos negativos que ocurran a lo largo de su vida, mostrando así un carácter muy positivo.

Aun con todo ello, no faltan los Sephiri usuarios de otros tipos de magia, o simplemente, que no la posean.

Los pocos individuos que conozcan su existencia los veneran con adoración, y rara vez son vistos de forma negativa, pues las leyendas que se han formado alrededor de su imagen, ha llegado al punto de convertirse en cuentos infantiles.

Por su parte, los Tenebri buscan el bien, pero en lugar de ayudar al necesitado, castigan al maligno. Si pueden observar algún acto de injusticia o maldad por parte de alguien, su naturaleza agresiva tenderá a ir a castigarlos por lo que han hecho, ya sea en su justa medida, o de una forma totalmente desmesurada. No centran su vida en ello, pero para ellos, el culto al bien mediante el castigo resulta de gran importancia, pues es su forma de redimir los excesos cometidos en el pasado.

Aun con ello, su herencia Sephiri también les hace tender a la armonía con los que le rodean, pero sin duda, no se acerca nada a la actitud de éstos. Y con ello, también comparten el gusto por la unión carnal. Contrario a sus hermanos, los Tenebri disfrutan con el fragor del combate, la tensión que les produce tanto a sus enemigos como a ellos mismos el combatir, y derramar la sangre de los injustos. Sus caracteres varían de Tenebri a Tenebri, pudiéndose encontrar tanto temperamentales, como templados, amables y armoniosos, o fríos y duros como una roca.

La herencia que les dejó sus antecesores de alas emplumadas les da una capacidad de uso de la magia, pero tienden mayormente al combate, donde pueden sentir el terror de su rival. Arqueros, laceros, diestros maestros de las armas arrojadizas, son los reyes de las nubes.

En el continente, la gente respeta, pero sobre todo, teme a los Tenebri, y en torno a ellos se han formado leyendas que se usan como advertencia a menudo para la gente que pueda cometer un acto perverso.







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