Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» *dances the seaweed dance* (〜 ̄△ ̄)〜
Hoy a las 2:01 pm por Balka

» Aracnofobia [Campaña]
Ayer a las 9:56 pm por Almena

» - Apocalipsis now -
Ayer a las 7:42 pm por Abdel Azim

» 5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete, Pereza, Eudes, Niris, Suwan]
Ayer a las 7:07 pm por Arete

» El cordero
Ayer a las 9:46 am por Bizcocho

» Ficha Varok del Clan Martillo de Trueno
Miér Nov 15, 2017 5:48 pm por Bizcocho

» Apocalipsis now
Miér Nov 15, 2017 10:39 am por Abdel Azim

» Varok viene a saludaros
Miér Nov 15, 2017 9:14 am por Bizcocho

» Maleficarum [Solitaria +18]
Miér Nov 15, 2017 6:36 am por Lujuria

» Cassandra vs Aulenor
Mar Nov 14, 2017 3:09 am por Aulenor

» Demonología: Adulterium [+18]
Lun Nov 13, 2017 5:46 pm por Lujuria

» Deal with the Devil [Solitaria]
Dom Nov 12, 2017 7:40 pm por Casandra Von Schuyler

» Anhouk, la forjadora
Sáb Nov 11, 2017 1:26 pm por Bizcocho

» Índice de Personajes No Jugadores o NPC
Vie Nov 10, 2017 9:47 pm por Lujuria

» Peccata Carnalia
Vie Nov 10, 2017 9:26 pm por Lujuria




Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


Quema de brujas... y como impedirlas.

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Quema de brujas... y como impedirlas.

Mensaje por Hans Stoker VII el Vie Abr 12, 2013 8:14 am

Hace unos días…

Me encontraba en el salón comedor de la gran catedral, más específicamente en la sección de los templarios. Debían ser las 12 del mediodía por la cantidad de sol que entraba por los grandes y coloridos vitrales del recinto, desde donde se proyectaban molestos haces de luz de muchos colores sobre nuestros rostros, lo que dificultaba enormemente el permanecer en esa sala más de lo necesario. En el salón había unas 6 mesas largas, con un espacio de unos cuatro metros entre ellas, a los costados de cada mesa, habían un par de bancas para que todos se sentaran. En mi mesa se hallaban sentados unos 40 templarios, de todas las edades y provenientes de todo el imperio. Todos discutían acaloradamente, pues se sabía que uno de los capitanes del guardia había sido encontrado haciendo magia en su casa, por lo que fue quemado en una hoguera privada. Yo trataba de ver quien se encontraba en las otras mesas, a ver si encontraba a alguien conocido, pero los malditos rayos de luz me llegaban directo a los ojos.

Dios, ¿Quién diseña estas habitaciones? Dije con un tono de voz que denotaba mi molestia.

Pues el papa de turno, ¿No lo sabías? Me respondió un templario novato desde el otro lado de la mesa, con el tono que tienen los nuevos, un tono de seguridad y arrogancia que se le ira quitando con los años.

Mira niño, llevo aquí toda mi vida, se quien los hace y se quien los diseña, solo quería hacer énfasis en la idiotez de colocar vitrales en todos los salones de este puto santo edificio. Respondí bastante molesto.

No deberías maldecir a la catedral, ni tampoco decir el nombre de Dios en vano, es un pecado pagado con dolor físico. Respondió con el mismo tono petulante de siempre.

Dije puto santo edificio, puto y santo se anulan, por lo que queda solo edificio. Y no dije el nombre de Dios, solo le dije Dios, ¿No eres tan idiota como para pensar que así se llama, no? Le dije con tono sarcástico.

Antes de que el niño me pudiera responder, me levante de la mesa dejando mi plato allí encima. Me dirigí hacia el ancho portal en forma de arco, la puerta era de madera gruesa, pero estaba agrietada por la humedad y el paso del tiempo. La abrí con mi mano derecha, y cruce el portal, luego me gire y la cerré de una patada, lo que provoco que la puerta se cayera, las viejas y oxidadas bisagras no aguantaron el golpe, por lo que se salieron de su lugar. Todo el salón volvió la mirada hacia mí, pero solo pudieron ver el símbolo de los templarios en la espalda de mi chaqueta, porque yo ya me encontraba alejándome del lugar.

Estaba molesto, porque hace un par de horas me habían encomendado una misión de novatos. En un pueblo pobre y pequeño a las afueras del dominio del imperio, se habían encontrado un par de hechiceros. No eran malas personas, eran un hombre y una mujer de mediana edad, el era herrero y ella panadera, son padres de un pequeño niño, no son demonios, pero ordenes son ordenes. Yo debía cabalgar casi cuatro días hasta encontrar la aldea, hallar a los magos, encerrarlos y quemarlos en la plaza, para así mostrar el castigo que hay por hacer magia, disponía de dos templarios de menor rango y cuatro soldados para llevar a cabo la misión, lo cual me resultaba indignante, pues eran un par de hechiceros de baja categoría, solo con mi persona hubiese bastado para ajusticiarlos.

Pase por los oscuros y helados pasillos de piedra de la catedral, debía llegar al tercer piso, lugar donde estaba la armería. Subí por las viejas escaleras de madera, estaban húmedas y algo quemadas, así a cada paso sonaba un chirrido bastante irritante. Cuando llegue al tercer piso, fui directo a la armería, era una puerta de acero muy gruesa, y siempre estaba custodiada por Elmo, un tipo grande y fornido, que por lo general era el verdugo de los templarios que desacataban ordenes. Elmo era completamente ciego, pero de alguna manera siempre lograba que el hachazo diera justo entre las vertebras atlas y axis, provocando un corte limpio y una muerte rápida para el condenado. Su piel era de un color cobrizo, y sus ojos tenían una tonalidad rojo fuego, siempre que me acercaba a él, una sensación de odio y peligro se engendraba en mi alma.

Hola Elmo, necesito pasar, voy saliendo en una misión.

Sin dirigirme una palabra, abrió la pesada puerta con solo uno de sus brazos, y como si la puerta estuviera hecha de plumas, esta se abrió grácilmente, sin emitir ningún solo sonido. Dentro de la habitación todo era iluminado por cuarzos de luz, unas grandes rocas blancas que iluminaban mejor que las antorchas. La sala era rectangular, de unos 15 metros de ancho por unos 30 metros de largo. Dentro se hallaban una gran cantidad de estantes, llenos hasta el tope con una cantidad de armas y artefactos inimaginables, desde pequeñas dagas de hueso y acero hasta intrincados mecanismos explosivos anti vampiros, pasando por espadas incandescentes y flechas eléctricas, de todo se hallaba en esa habitación. Camine directo hacia el cajón de madera que llevaba mi nombre tallado en su tapa, era una caja cubica no más grande que un baúl, lo saque de su lugar y lo abrí. Dentro cabían todas mis armas, incluyendo mis pistolas, y aun así sobraba espacio, tome mi armamento, cerré el cajón y lo volví a poner en su lugar, me puse de pie y salí al edificio, cerrando la puerta tras de mí. Al salir, Elmo me miro con sus ojos muertos directo a mis orbes, y pude sentir como mi alma ardía, sin duda ese tipo es especial.

Baje los tres pisos de la catedral, corriendo por las escaleras de madera y tocando las murallas con mi mano izquierda. Eran de piedra, muy helada y en algunos lugares estaba creciendo moho. Cuando llegue al primer piso, pude ver como unos diez peregrinos se encontraban rezando frente al altar, el cura no se encontraba en el lugar en ese momento y solo el sacristán los vigilaba, él estaba apoyando en uno de los pilares mientras giraba las llaves en su dedo índice, miraba aburrido a los peregrinos y silbaba una pegajosa melodía que se le canta a los niños para que duerman. Salí por los enormes portones de la entrada principal y llegue directo a las concurridas calles de Sacralis, estaban llenas de gente, caminando, hablando, corriendo, huyendo, filtreando, comerciando e incluso robando, y eso que solo vi un par de minutos. Era un día hermoso, el sol estaba en lo alto del cielo, y su brillo era intenso, mas no enceguecedor. La fresca brisa marina golpeaba desde el oeste, y el grácil sonido de las gaviotas amenizaba toda la zona.

Pero no era momento de quedarse disfrutando el día, me puse a caminar rápido en dirección a los establos de la guardia militar, ese era el lugar de encuentro, y yo, seguramente era el único que no había llegado. Me demore unos 10 minutos en llegar al recinto, pero no alcance a entrar al lugar, porque mis compañeros de viaje estaban afuera, esperándome con los caballos y las mochilas listas. Me miraron con cara de pocos amigos, pero los ignore, me subí al caballo, era bastante macizo, de color negro intenso, era un caballo diseñado para alcanzar velocidades promedio pero era capaz de mantener por una gran cantidad de tiempo. Di la orden y nos pusimos en marcha.

Mediante pasábamos por las calles, los civiles nos miraban con una mezcla de miedo y admiración, pues sabían que cuando los templarios y los soldados se unen van de cacería de brujas, lo que era bueno y malo al mismo tiempo. Los niños salían a despedirnos y a desearnos suerte, las mujeres nos despedían con besos al aire, los hombres que se encontraban fueras de las tabernas nos invitaban unas cervezas para el camino. Luego de esa farsa ciudadana salimos en dirección Este a toda velocidad, el camino era largo y el tiempo era escaso, por lo que obligamos a los caballos a rendir todo lo que podían rendir. Los hacíamos correr todo el día y descansábamos por las noches, pocas palabras cruzamos entre los miembros del grupo, solo las necesarias.

Al tercer día de viaje, mi aburrimiento no daba más, debía hacer algo más que cabalgar, así que tome mi flauta y comencé a tocar la misma melodía que silbaba el sacristán el día que partimos. El sonido que emitía mi instrumento recorría muchos metros a la redonda, pero la falta de público no lo hacía notar. Continúe tocando la melodía hasta acabarla, para luego volverla a comenzar. La tercera vez que empezaba a tocarla de nuevo uno de los soldados se aclaro la garganta y comenzó a cantar la letra de la canción.

Un pequeño y malévolo pajarito, gastaba sus días picoteando agujeros y arruinando los bosques, arruinando los arboles. Hasta que el viejo y enojado dios del bosque, convirtió tu pequeño pico en una pica de prisión. Pobre pajarito carpintero, tus nidos están todos manchados, tu comida, corrompida por toxinas. Tocas a tus amigos, y todos ellos mueren a tus pies. Oh, pobre pajarito carpintero, venenosas lagrimas brillan fuertemente mientras caen por tus mejillas, y tu lloras en eterna soledad. Cantaba en voz baja y con tono apenado. Pero sin duda, con una gran voz, hecha para cantar.

La siguiente vez que comencé a tocar la melodía todos los miembros del grupo comenzaron a cantar la letra, en voz baja y con tono apenado, incluso los caballos trataban de coordinar sus pasos con los acordes de mi flauta. Así entramos al pueblo, cantando esa triste canción de cuna, provocando que todos los aldeanos nos miraran atentamente. Nos bajamos de los caballos, aun melancólicos por la triste balada. Alce mi voz con firmeza, aclarando mis cuerdas vocales, y grite con voz alta y decidida.

Entréguennos a los Eis, y prometemos que solo ellos resultaran heridos. Niéguense, y sabrán lo que sucede. Dije, mientras apoyaba mi mano derecha sobre la culata de una pistola.

Melodía de la canción.:
avatar
Hans Stoker VII

Mensajes : 36
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Quema de brujas... y como impedirlas.

Mensaje por Hattori Hanzo el Vie Abr 12, 2013 8:26 pm

¡Un maravilloso día! Es perfecto para volar, así lo hacia Ashtar surcaba los cielos mientras sentía el aire en sus pulmones, tenía ganas de sacarse la máscara y dejar que la brisa tocara su cara, lo hizo. La brisa tocaba su cara, en un momento tomo una corriente ascendente y se elevó mucho más, luego se lanzó en picada hacia la tierra, el aire se sentía magnifico. Con un fuerte movimiento de sus alas se detuvo y comenzó a aterrizar.

Aterrizo en un bosque, estaba cansado. Decidió descansar en el bosque, recostado sobre algún árbol que le diese sombra. Suena bien, en el bosque bajo un árbol se recostó y cerró los ojos, se cubrió con su capa y se colocó la máscara, no quería que nadie lo viera. Se despertó, algo lo despertó, sintió un golpe en su hombro pero no abrió los ojos, estaba pensando ¿Un animal choco conmigo?

Abrió los ojos y vio a dos hombre en frente de él, estos con una sonrisa en la cara le advirtieron que le cortarían las alas, al parecer el cuero de murciélago sirve para algo. No se movía, esperaba el momento para sacar su espada o lanzar su poder mágico, recibió otra patada, esta vez cayó de costado. Uno de los hombres dijo que estaba muerto, que simplemente le arrancara las alas. Ese era su momento, rápidamente tomo su espada y se la clavó en el vientre del sujeto que estaba más cercano, sus gritos de dolor asustaron al otro sujeto que tropezó y cayó sentado, Ashtar desplego sus grandes alas y su silueta le causo terror al hombre, su muerte no fue nada linda.

Intento volar, pero le dolieron las alas sabía que cerca encontraría un pueblo, después de todo hacia allá iba en primer lugar, comenzó a caminar mientras limpiaba la sangre de su espada con las hojas de los árboles que al piso caían, era un panorama hermoso, y el disfrutaba cada segundo, su piel se erizo al pensar en una tonada lúgubre y melancólica, no acostumbra a fumar pero el humo del tabaco mejoraría mucho este panorama. Escucho gritos a lo lejos, cerca de donde estaban los cadáveres de las personas que lo intentaron atacar, tal vez lo estén buscando.

Se subió a un árbol cercano, uno que era bastante frondoso y ocultaría su cuerpo, vio pasar a la gente y escucho su conversación, en efecto, lo estaban buscando. Querían vengar a sus compañeros caídos, ¿Qué podría hacer? Esperar allí hasta que los cuatro enemigos se fueran sonaba bien pero un crujido de las ramas alerto su posición, el grupo de enemigos vio una inmensa mancha carmesí sobre los árboles, inmediatamente comenzaron a dispararle, eran flechas, más de una rozo su armadura, se bajó rápidamente del árbol por el lado contrario y comenzó a correr.

Aunque se notaba que los arqueros eran inexpertos una de las flechas se clavó en sus alas, el dolor fue inmenso pero no se detuvo, cuando consiguió estar a una distancia prudente lanzo de su mano una bola negra, negra como el abismo; la energía golpeo a uno de sus atacantes, los otros tres se quedaron mirando como su compañero sufría en el piso, decidieron dejarlo y continuar su persecución.

Continuaron disparando en su contra, una de las flechas le llego en la pierna y Ashtar comenzó cojear, pero no perdió su velocidad, nuevamente se perdió de vista, estaba escondido entre los arbustos. El grupo paso delante de él y Ashtar en un rápido movimiento atravesó el vientre de uno de sus enemigos, los otros dos sacaron sus machetes y se lanzaron contra Ashtar, aunque consiguió esquivar los golpes, se tropezó, la pierna herida fue la causante, esquivo los inminentes golpes y logro levantarse rápidamente, su espada cobraba una nueva víctima, solo quedaba uno. Desplego sus alas y le causo terror al enemigo, guardo su espada aun ensangrentada y saco su llamada “espada del caos” la espada clamaba, pedía a gritos la sangre de su enemigo, es extraño, cada vez que empuña esa arma siente como los demonios escapan de averno.

Su naturaleza salvaje se despertó, su enemigo escapaba, Ashtar lanzo uno de sus cuchillos y le dio al enemigo en la pierna, haciendo que el tropezara, se acercó a el lentamente mientras abría las alas y retiro el cuchillo que había lanzado, clavo su espada en la rodilla enemiga y la giro, causándole al pobre bastardo un dolor inimaginable, corto varias veces en distintos lugares a su enemigo, se cansó de jugar y con una estocada al corazón vio como el sujeto dejaba ir su último aliento de vida.

Pensó en lo que había hecho, el quiere cambiar pero su lado animal se lo dificulta, no quiere ser un ser sanguinario, ¡solo quiere vivir en paz demonios! Limpio la hoja de su arma con la ropa de su enemigo y comenzó a caminar cuando sintió un fuerte dolor en su estómago, al parecer recibió una estocada y no se había dado cuenta. Camino varias horas en dirección hacia el pueblo, o el creía que esa era la dirección, después de muchas horas caminando comenzó a ver borroso, se quería quitar la máscara pero no tenía fuerzas.

Cayó desmayado, pero a medida que perdía el conocimiento una vox chillona se escuchaba, ¿era la voz de un niño, o solo se estaba volviendo loco? Cuando cerró los ojos sintió que la voz estaba ya a su lado pero no logro verla, ya era muy tarde y se había desmayado. Abrió los ojos he intento moverse, su cuerpo estaba adolorido pero logro ponerse de pie. Para su sorpresa estaba en una habitación, no llevaba su armadura puesta, ¿¡Dónde demonios estoy!? Grito a todo pulmón, una mujer abrió la puerta lentamente, Ashtar se sorprendió y se giró, se tapó con sus alas, no quería que lo vieran. La mujer le hizo entender que estaba entre amigos y no era necesario ocultarse porque su familia ya lo había visto, un desconfiado Ashtar se volteo lentamente y agradeció la hospitalidad sin nunca cambiar su expresión que demostraba frialdad.

La mujer, la llamada Jessica Eis invito al personaje a conocer a su familia, el niño, Jericko se acercó muy alegremente y saludo, su voz chillona le advirtió a Ashtar que él fue el que lo encontró, no pudo evitar sonreír cálidamente, un hombre entro a la casa, y sonrió al ver al hombre murciélago de pie ¡Miren quien se levantó! Veo que ya conociste a todos los de esta familia. Mi nombre es John Eis, mucho gusto señor…

Ashtar, mi nombre es Ashtar. Muchas gracias por todo, pero debo partir ¿Dónde está mi armadura?

John se negó, aun no podía irse en esas condiciones, lo invito a quedarse en su hogar hasta que se sintiera bien, pero lo hiciera de verdad. Ashtar desconfiado acepto, después de todo aún se siente cansado y su ala no se ha recuperado. Durante el tiempo que estuvo con los Eis aprendió mucho, el hombre resultó ser un aquamante, de hecho todos los Eis eran magos, Ashtar se sintió en confianza y demostró sus dotes de oscurantista, se alegró, por fin encontró gente que lo aceptaba aunque tuviera esas demoniacas alas, incluso la gente del pueblo lo acepto, al parecer ser amigo de los Eis tiene sus beneficios. Al tercer día de llegar allí decidió marcharse con la alegría de que encontró gente buena, gente que no le teme, antes de partir paso a una taberna a beber algo, siempre con su armadura puesta y sus alas descansando en sus hombros. La tabernera, una anciana muy dulce le dio una cerveza por parte de la casa, los amigos de los Eis son amigos mios Ashtar sonrió por debajo de la máscara, se la quitó y bebió la cerveza, estaba a punto de partir cuando una desesperada mujer entro corriendo en la taberna, sus gritos anunciaban que el peligro había llegado a este tranquilo pueblo.

¡Una cacería de brujos! Eso fue lo que la mujer le informo a Ashtar y sus presas eran los Eis, ¿porque ellos? ¿Por qué el destino tiene que ser tan cruel con personas tan bondadosas como ellos? Si bien el destino es un ser cruel, Ashtar no lo seria, no esta vez, partió corriendo hacia la casa de los Eis esperando llegar a tiempo, con su espada en mano y sus alas descansando sobre sus hombros. Corrió, corrió asustado, corrió con la esperanza en su cuerpo. Tiene que llegar, les debe su vida y no descansará hasta pagar la deuda


avatar
Hattori Hanzo

Mensajes : 35
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Quema de brujas... y como impedirlas.

Mensaje por Hans Stoker VII el Sáb Abr 13, 2013 1:16 am

La triste melodía aun resonaba en mi cabeza, aun se podía escuchar fuerte y claro dentro de mi cráneo, retumbando contra las paredes de hueso, aun se podía oír entre las fuertes amenazas que profería mi garganta contra los habitantes de ese pueblo, ese pequeño y pobre pueblo, que no tiene ningún culpa, pero qué más da, ya no tiene sentido pensar en eso, lo que iba a pasar sería inevitable, las ordenes estaban dadas y nosotros no pararíamos hasta llevarlas a cabo. Me volví a concentrar en lo que tenía delante de mi cara, podía ver a los aldeanos mirándonos con una cara de odio y resentimiento, esos ojos llenos de rabia los había visto miles de veces, son los ojos que pone la gente cuando siente impotencia, son los ojos que pone la gente que no hará nada para detenernos. Aunque nos superaban en número por 1 a 3, ninguno de los aldeanos iba a hacer nada, tenían demasiado miedo de resultar heridos, demasiado miedo de que el imperio cobre represalias por nosotros, demasiado miedo de la iglesia.

Nadie de los presentes respondió a mi petición, ni una sola palabra, ni una sola respiración, ni un solo movimiento. Comencé a ver a mi alrededor, si tenía razón sobre el sentimiento de impotencia generándose en el interior de los aldeanos, el motín en el que estoy pensando iba a ser inevitable. Gire mi cabeza con una expresión seria en la cara, y comencé a estudiar el alrededor. Era una aldea de mediano tamaño, un puñado de casas, una taberna y nada más. La aldea estaba rodeada por un bosque poco frondoso, por lo que la posibilidad de un ataque sorpresa desde ese flanco era poco probable. El suelo a mis pies era tierra aplanada y compactada, era árida y seca, el galopar de los caballos podría oírse unos tres o cuatro minutos antes de que llegaran. A nuestro alrededor habían unos 21 aldeanos, hombres, mujeres y niños, todos vestidos con ropajes simples, ninguno de ellos llevaba armamento o armadura, eran agricultores no guerreros. Considerando la cantidad de casas del poblado, y el número de presentes, debo asumir que aún quedan 10 o 15 aldeanos más en los otros edificios. Sumando todo eso, aun teníamos la ventaja bélica, pues aunque el número no nos acompaña, todos nosotros llevábamos armaduras de acero grueso, además de armamento de guerra, si el motín se llevaba a cabo, se convertiría en una masacre.

Ya habían pasado cinco minutos desde que exigí a los Eis para su condena, y ninguna palabra se había hecho presente, el aire denso por las energías de todos y la poca experiencia de los soldados, termino por comerle los nervios a uno de los jóvenes soldados. Mientras yo observaba el cielo, aunque aun era de día, pocos minutos quedaban para que el sol se ocultara, y el manto nocturno tome posesión de su dominio temporal. Si todo sale bien, los Eiz estarían siendo quemado en la noche… Sera una linda fogata.

Muy bien, mi paciencia se colmo, tienen cinco segundos para entregar a los herejes, o yo mismo los buscare. Grito el soldado lleno de rabia.

1 Comenzó a contar el soldado, y ningún aldeano movió un musculo.

2 Continuo contando el soldado, y ningún aldeano movió un musculo.

3 Siguió el soldado, y los nervios traicionaron a los aldeanos, pues se empezaban a mirar los unos a los otros.

4 Casi acaba el soldado, y los demás miembros de mi grupo ya sacaban las espadas para que brillaran contra el sol.

5 Bien se acabó, el soldado que estaba contando tomo a un tipo desde el pelo con su mano izquierda, y con la mano derecha empuñada lo golpeo en la boca del estomago. Con el hombre arrodillado del dolor, el soldado le levanto la cabeza desde el cabello y saco una daga desde su cinto, la cual apoyo contra el cuello del pobre diablo.

Ahora tienen un segundo antes de que el bastardo de aquí muera por su culpa. Grito con rabia, mientras los otros soldados lo miraban con una sonrisa en la cara.

Un… Allí, la casa de ahí, la de tejado rojo con un martillo en la entrada. Grito un niño pequeño, llorando y gimiendo. El niño corrió hacia el hombre y lo abrazo, aparentemente era el hijo.

Muy bien, capitán, ¿Nos hace los honores? Me pregunto con un tono de broma.

Claro, supongo que es mi deber. Camine hacia la casa y toque dos veces, y aunque se escuchaban pasos al interior del recinto, nadie me respondió. Trate de empujar la puerta, pero estaba bloqueada desde dentro. Me hice un paso para atrás, y con fuerza la patee. La puerta se abrió violentamente, y ante mis ojos una mujer abrazaba a su hijo con mucha fuerza, y le decía cuanto lo amaba. Aunque penosa la escena, ningún sentimiento de culpa se genero en mi persona. Entre el recinto, le pregunte a la mujer si ella era Jesica Eis, y aunque la mujer no respondió, no fue necesario, pues la mirada del niño me lo dijo. Tome a la mujer de un brazo, pero ella lo quito con fuerza, y continuo abrazando a su hijo. Aburrido de esperar, la patee en la cara y la tome del cabello, arrastrándola hacia el exterior. Una vez afuera, pude ver como todos los aldeanos me miraban con odio.

Esta mujer es una bruja, y será enjuiciada como tal. Jesica Eis, en nombre de la santa iglesia y del único y sabio Dios, usted es condenada a morir quemada en la hoguera, así mismo será ejecutado su esposo, amarrado a su lado. Si llegasen a sobrevivir al castigo, serán encerrados en la más oscura mazmorra de Sacralis para siempre, hasta que sus cuerpos se pudran y se coman a ustedes mismo. Así mismo su pueblo será borrado del mundo si tratan de resistir el arresto. Grite a todo pulmón. El niño Eis me miraba con odio, como si yo fuera la peor escoria que haya existido, y podía ver como quería asesinarme con sus pequeñas manos. Lo ignore, y levante a la mujer de uno de sus brazos y la deje sentada en el suelo, en medio de todos los miembros del grupo imperial.

Ahora si son tan amables, ¿Dónde está el señor John Eis? No quisiera perder más tiempo en su mísera aldea. Debo admitir que eso lo dije para alentar el odio, de verdad quiero ver hasta dónde pueden llegar los aldeanos de ese lugar. Comencé a mirar por todo mi alrededor, buscando al herrero del lugar, después de todo, en tan pequeño lugar, la posibilidad de que existan más de un herrero es casi nula. Observaba el lugar, y podía ver como el sol se escondía a cada segundo, el tono anaranjado del ocaso ya no tardaba en hacerse presente en el mundo. Repase a los aldeanos uno por uno, catalogando su nivel de amenaza, y ningún parecía realmente peligroso, excepto uno, era un tipo que no había visto antes, seguramente se encontraba en una de las casas. Era bastante extraño, pues llevaba una máscara y una rara armadura, además que iba armado con espada y cuchillos, pude ver como los otros templarios lo miraban fijamente, porque incluso los soldados pudieron sentir su esencia ensuciando el lugar.

Con un movimiento de mano, di la orden a mis subalternos, los cuales rápidamente apresaron al sospechoso, y aunque trato de resistirse, seis contra uno es demasiado para cualquiera, le sacaron la máscara y quedo expuesto su feo rostro antropomorfo. Era algo así como una mutación de vampiro murciélago o algo así. El tipo abrió sus alas, pero con un fuerte golpe con el mango de una espada, las volvió a plegar. Los aldeanos no reaccionaron ante el sujeto, lo que me hace pensar que ya sabían de su existencia, lo que solo sumaba puntos para su exterminio. Camine hacía el sujeto hasta quedar a dos pasos de él, empuñe mi pistola en mi mano derecha y la coloque contra su frente.

Aunque no es necesario que me digas tu nombre, sería bonito poder decir tu nombre antes de matarte engendro. Dije con una sonrisa en la cara, los aldeanos aun no reaccionan pero sus ánimos ya se estaban agitando, el motín y la masacre ya están cerca, lo siento en mi interior.
avatar
Hans Stoker VII

Mensajes : 36
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Quema de brujas... y como impedirlas.

Mensaje por Hattori Hanzo el Sáb Abr 13, 2013 9:13 am

Sus pasos agitados, su mente nerviosa. Creía que no llegaría a tiempo pero afortunadamente lo hizo, Ashtar llego al instante en que Hans jalaba del pelo a la pobre Jessica. El imperio, tanta intolerancia existe en esas tierras que engendra seres sin compasión, sin humanidad, por primera vez en toda su vida se sintió bien con sus alas de murciélago.

Los guardias del que parecía ser el cabecilla del grupo lo redujeron, fingió dolor cuando el pomo de una espada golpeo su vientre, si bien sintió el golpe, su coraza lo protegió, necesitaba un momento para lanzar sus cuchillos ya no podrá contra todos al mismo tiempo. Tenía un plan, abrir sus alas y lanzar sus cuchillos. Le sacaron la máscara ¡los muy bastardos se atrevieron a sacarle la máscara! Su enojo cada vez crecía más y solo podía pensar en cercenar y torturar cruelmente a sus enemigos, pero saco esos pensamientos de su cabeza, aun quiere conservar su humanidad y esa no es la manera de mantenerla.

El sujeto demandaba su nombre, Ashtar no respondió, aun pensaba en como liberarse de esa situación, uno de los hombres comenzó a perder la paciencia y a gritarle, quería que le respondiera al sujeto que con una pistola le apuntaba, Ashtar sonrió, y al parecer esa sonrisa causo mucho más enojo en el grupo enemigo, uno de los soldado lo iba a golpear pero las palabras de Ashtar calmaron su ímpetu.

No es de caballeros preguntar un nombre sin dar el propio. Dijo arrogante, dijo mientras le sonreía al tipo con la pistola. Esperaba este momento, un momento de descuido por parte de sus agresores, nuevamente desplego sus alas liberándose y levantándose al tiempo que sacaba uno de sus cuchillos y se lo clavaba al enemigo en su costado derecho, al momento de levantarse se giró lejos del arma de fuego de Hans y la golpeo con sus alas, haciendo el intento de botar la pistola.

Rápidamente saco su espada del caos mientras lanzaba un cuchillo más a otro de sus agresores, al mismo tiempo que clavaba su arma en el tipo que estaba a su izquierda, un ataque más fue disparado, esta vez lanzo una bola oscura de su mano que impacto en uno de los templarios más alejados, la bola impacto de lleno la cara de ese agresor haciendo que el cayera al piso mientras sufría de dolor.

Se puso en frente de Jessica mientras el pequeño Jericko estaba lejos de ellos, desplego sus alas por última vez y dijo con voz de ultratumba.

¿Qué clase de personas quemarían a una madre y un padre para dejar a un niño solo, solo en este peligroso y caótico mundo? ¿Qué clase de dios querría eso? dijo esto último mirando a Hans.
No podría contra todos a la vez, lo anterior fue el simple descuido del enemigo pero sabía que no tendría otra oportunidad, tuvo que apelar a sus creencias y esperar que Hans, el líder del grupo, le siguiera el juego.

Si una pisca de honor tienes, lucharas conmigo espada contra espada, veo que no solo cargas armas de fuego, además ¿si mueres a mis manos, tus compañeros me mataran de cualquier forma no? Tampoco, no escuche tu nombre. dijo esto último mientras sonreía y miraba directo a los ojos de Hans.

Si tu respuesta es negativa me gustaría que me lanzaras la máscara que tus perros me sacaron, no me siento a gusto sin ella.


avatar
Hattori Hanzo

Mensajes : 35
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Quema de brujas... y como impedirlas.

Mensaje por Hans Stoker VII el Sáb Abr 13, 2013 6:52 pm

Lo malo de estar a cargo de novatos, es que constantemente uno tiene que enmendar cada error que cometan, generalmente ellos creen que se llevan la peor parte al aguantar los gritos y algunos golpes, pero desconocen totalmente la parte que los superiores recibimos, la parte más complicada y difícil, pues arreglar un error de otro es bastante dificultoso. Eso mismo estaba pensando ahora, luego de que en un descuido de uno de los soldados más jóvenes facilito que el murciélago pudiese escapar, logrando muchos heridos en su huida, incluyendo al soldado que cometió el descuido. El sujeto desplego sus alas, aumentando su zona segura y sorprendiendo a mis subalternos, logrando clavar un cuchillo entre las costillas del soldado novato, provocando que se desangrara y se ahogara con su propia sangre. Cuando se levanto, uso sus enfermizas alas para intentar botar mi pistola, cosa que no logro, esa bestia jamás conto con los años de vinculo que tengo con esa pistola, conozco perfectamente como morir sin soltar esa arma de fuego de mis dedos, más aun resistir un golpe tan débil como ese, sin embargo, el engendro logro escapar, y posicionarse a unos cuantos metros de nosotros, flotando gracias a el poder de sus alas, no sin antes clavar su espada en la coraza del soldado de su otro flanco, pero no logro ningún daño.

Una vez más alejado de nosotros, conjuro una bola de energía oscura, un hechizo basico de la rama del oscurantismo, y lo lanzo contra uno de los templarios, y aunque este cayó al suelo por la sorpresa, el espíritu de este superaba con creces el poder mágico de nuestro enemigo. Gire la vista para inspeccionar como habían reaccionado los aldeanos ante su justiciero y salvador, pero nada, ningún aldeano hizo mueca de movimiento alguno. El ocaso ya no tardaba en llegar, los primeros rayos de luz anaranjada ya se hacían visibles, la brisa comenzaba a helar, haciendo atisbo de que la noche iba a ser extremadamente helada, probablemente la luna blanca se haga presente en algunas noches más. Las copas de los arboles sonaban mucho, pese al poco viento que corría, por lo que he de suponer que hay algunos seres vivos en ellos, provocando que se muevan y hagan su característico sonido. Vi al soldado herido en su pulmón, me quede observándolo un tiempo, era un niño, no debe tener más de 17 años, y sin embargo su vida ya no tarda en acabar, me miraba con unos ojos llenos de terror, y una mueca llena de sufrimiento.

Requiescant in pace, parvus et innocenti paruulo. Tera tua mens alta gloriam proximi. Era la frase que se le dedica a todos los sirvientes de Dios, significa que sus pecados son perdonados, y tiene el derecho divino de descansar en paz en las alturas por siempre y siempre, por los siglos de los siglos, hasta que su alma sea enviada nuevamente a cumplir con la voluntad del creador. Hice el gesto con la mano, y el niño calmo su rostro, ya había muerto.

Cuando gire la cabeza nuevamente, me encontré con la imagen del murciélago frente a la mujer Eis y el pequeño niño. El sujeto tenía sus alas desplegadas al máximo, tratando de verse más imponente, seguro una práctica eficiente en el reino animal, pero con seres racionales como nosotros, ningún efecto fue causado. El tipo coloco su voz más preparada para causar miedo, e hizo un par de preguntas. Al escucharlas una sonrisa no pudo evitar ser esbozada en mi cara, mire al suelo un segundo y volví a levantar la mirada, esta vez apuntándola directo a los ojos del enemigo.

Pues no lo sé, porque ahora el niño también será quemado, al igual que tu engendro. Con respecto a que Dios lo querría… esta no es una orden de Dios, es una orden de la iglesia, no los confundas. Le dije mientras soltaba una irónica risa muda.

El sujeto continuo despilfarrando palabras, como esperando que fuéramos igual de estúpidos que los tipejos con los que se enfrenta a diario. Mientras él hablaba, me dedique a inspeccionarlo. Llevaba una coraza de acero humano, además de dos espadas de mano y media, nada especial, seguramente era más un contendiente mágico que físico. Analice toda su protección, para así encontrar un punto débil en ella, y pronto la encontré. Sus brazos estaban protegidos por cotas de malla solamente, que sin duda eran muy eficaces para parar cortes, pero los ataques perforantes eran muy distintos. Cuando el tipo acabo de hablar, comencé a pensar cuál era la forma más fácil de hacerlo enojar y lo supe.

Un… hombre no es la mejor palabra. Una cosa muerta no necesita saber mi nombre. Chasqui mis dedos, y el templario que recibió el impacto de la bola oscura le arrebato la máscara al soldado que la tenía, con todas sus fuerzas la quebró a la mitad, mientras le dedicaba una sonrisa al murciélago. No soy igual de estúpido que tu, bicho.

Con un rápido movimiento de brazo, apunte al murciélago con mi pistola y dispare. El objetivo era su brazo derecho, justo en la tróclea, la intersección entre el humero y radio. El pedazo de plomo salió disparado a toda velocidad, impulsado por la explosión de la pólvora, surco cada pedazo de cielo que nos separaba a mí y a mi pistola del murciélago rebelde, impactando satisfactoriamente en mí objetivo, obligándolo a soltar el arma y empuñarla con la mano izquierda. Tome mis espadas, una en cada mano y mire directo a los ojos al sujeto.

Con gusto peleare contigo espada contra espada. Mientras tanto, que los demás templarios busquen a John, los soldados se quedaran aquí, si algo se sale de control apuñalen a cualquiera que se cruce. Ninguna vida es crucial en la misión, así que no se controlen demasiado. En cuanto al honor… eso es para los humanos, el honor en seres como tu es algo imposible. Le dije mientras me ponía en posición de guardia, con las dos espadas formando una cruz en el mismo plano que yo, dejando ambas puntas apuntando hacia mi enemigo, apenas se acerque lo cortare, y si fallo, mi otra pistola aun sigue cargada. La sangre se ve hermosa con la luz del atardecer.
avatar
Hans Stoker VII

Mensajes : 36
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Quema de brujas... y como impedirlas.

Mensaje por Hattori Hanzo el Sáb Abr 13, 2013 8:02 pm

El humano bendijo la muerte de su compañero, un arrogante Ashtar comenzó a hablar.

aunque le des el visto bueno a las acciones que haces, tu compañero no tendrá la paz después de la muerte, esta espada, me da la opción de alimentar algo, algo demoniaco con las almas que consigo llevarme y si tengo entendido ustedes no le temen a la muerte, su miedo está en que su alma no llegue a su “paraíso”

El miedo no servía como estrategia, este hombre, el líder de ellos parecía un ser sin remordimiento, sin nada de piedad corriendo por sus venas, en otra ocasión Ashtar lo hubiera ayudado con su tarea, pero no permitiría que se llevara a estas nobles personas, si Ashtar hubiese llegado al mismo tiempo que ellos tal vez riera mientras eran quemados los nobles cuerpos de los Eis, pero lamentablemente el destino no está para ayudarle.

¿Una orden de la iglesia? Entonces ustedes que se suponen pelean por un dios no se rigen por sus órdenes, interesante, ahora sé que soy mil veces más humano de lo que ustedes podrían aspirar a ser.

El sujeto continuo hablando cada palabra que soltaba hacia crecer el odio dentro del murciélago, su máscara, ¡el muy bastardo rompió su máscara! Un rápido disparo afecto su brazo derecho, soltó su espada pretendiendo el dolor ya que la herida fue superficial, pero no se lo dejo ver en ningún minuto a su contrincante, su cara permanecía fría y enojada.

Levanto su brazo izquierdo, no es zurdo así que le costaría blandir su segunda espada, tomo su pose defensiva y comenzó a moverse mientras rodeaba su contrincante, quería acercarse pero no a él, la mirada estaba fija en los ojos de su enemigo, a lo que una frase se dejó escuchar. Cuando termino de moverse estaba frente a él dejando a los Eis a espalda de Hans.

Aunque no es necesario que lo digas, sería bonito poder decir tu nombre antes de matarte engendro.

La táctica era simple, mientras giraba usaría su brazo derecho para lanzarle un cuchillo a la cara de su oponente, pero… algo paso.

Jessica, ¿¡porque!? La mujer lanzo sus llamas a la espalda de Hans, concretamente a su brazo derecho, las llamas crecieron rápidamente ¡No, no! ¡Este no es el momento! Los soldados enemigos comenzarían su ataque, ¿qué hacer? El plan se fue a la mierda por un solo movimiento, pero…

¡La gente del pueblo! Los hombres del pueblo rápidamente se lanzaron contra los templarios ¿Por qué? Tal vez el hecho de un extraño peleara por ellos los envalentono. La adrenalina que causa la batalla llenaba los cuerpos de los aldeanos que se lanzaron con machetes y tridentes contra los templarios, su valor era admirable pero no su estilo de lucha. Pero eran inteligentes, se lanzaban entre dos o más contra un solo enemigo, más de alguno sintió las estocadas pero el ímpetu valeroso continúo en sus cuerpos.

Ashtar al momento de que ver un descuido de Hans gracias a las llamas de Jessica, lanzo un corte limpio y vertical contra una de las manos que portaba espada, si Ashtar está en desventaja su enemigo también lo estaría. El caos producido por la gente del pueblo era demasiado. Todos gritando, la fémina de los Eis ese alejo de Hans evitando que este le hiciera a algo, y se llevó a su pequeño, aún no había señal de John.

Aun en pose defensiva se alejó unos pasos de su enemigo, mientras los aldeanos luchen no le deberían preocupar los templarios, su brazo derecho aun permanecía inmóvil, ya habrá tiempo de sorprender a su enemigo.



avatar
Hattori Hanzo

Mensajes : 35
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Quema de brujas... y como impedirlas.

Mensaje por Hans Stoker VII el Jue Abr 18, 2013 9:05 pm

El atardecer se encontraba moribundo, esos escasos minutos de luz anaranjada eran un regalo de Dios, solo unos instantes regalados a los mortales para que apreciemos su poder. Era un fugaz momento de hermosura y omnipotencia, donde el sol se resiste a morir sin dar la lucha, donde se resiste a morir bajo la espada negra de la noche, donde se resiste a ser sustituido por las estrellas fulgurantes del manto estelar. Era un momento mágico, y esta vez no pude apreciarlo, un momento único que fue desperdiciado.

Estaba en posición de guardia ox con sables gemelos, con ambas puntas apuntando al cuerpo de mi contrincante y ambas hojas tocándose formando una cruz. Era un posición perfecta para el ataque y contra ataque, un posición que revela mis años de entrenamiento militar. Mientras ese bicho tomo la espada como un campesino, apenas si pudo tomar la hoja con su brazo izquierdo, menos aun tener una guardia decente, ese monstruo estaba perdido, le iba a cortar la cabeza con un solo movimiento de espada, ni siquiera iba a darse cuenta del corte hasta que su cuello esté libre de peso.

El engendro comenzó a dar vueltas alrededor mío, lentamente y siempre mirándome a los ojos, con medios pasos y sin cruzar las piernas empuñaba su arma con su mano izquierda, mientras su brazo derecho colgaba a su costado sangrando mucho. Seguramente estaba planeando distraerme para luego lanzarme algo, como su hechizo de bola oscura o algo así. Apenas se moviera iba a rodar en el suelo hacia su dirección y clavar su hígado con mi espada derecha, y con la hoja izquierda atravesaría su cráneo desde el inferior de su mandíbula, no importa lo que hiciera su muerte era inminente. Pero algo con lo que no contaba paso.

Todo dio un giro violento, un vuelco inesperado en el destino que tenía planeado, pero no fue por una de las acciones del antropomorfo, fue una acción de la piromante, de Jessica Eis. La mujer aprovecho que le di la espalda para invocar un hechizo de fuego. Mientras yo planeaba el asesinato del bicho, la mujer creaba una gran bola de fuego en sus manos, mientras el niño la tapaba de la visión de los soldados. Cuando el hechizo estaba listo la mujer soplo con fuerzas y la bola de fuego se convirtió en una gran llamarada que quemo todo a su paso, que no era más que aire, hasta que se topo con mi espalda. La llamarada impacto de lleno contra mi abrigo quemando toda la espalda de este. Mientras el engendro aprovecho para lanzar un corte a mi mano derecha. El fuego prendió en llamas el cuero del que estaba hecho, y comenzó a quemar parte de mi brazo derecho también, pero no fue el fuego en sí mismo el que me hirió de verdad, no, fue el calor. La temperatura que se formo en mi espalda calentó el acero de mi cota de malla lo suficiente para freír la piel de mi espalda, marcándome como a una vaca, quemando la piel como si fuera genero. Trate de apaciguar al fuego lanzándome a tierra y rodando, pero solo sirvió para que la cota de malla solo se aferrara más a la piel. Seguramente el daño hubiese sido mucho peor, ya que el fuego aun no se apagaba, y estaba prendiendo la parte delantera del abrigo. Pero uno de los templarios uso un conjuro anti magia, y re dirigió el fuego directo a las casas de paja y madera, incendiando todo el poblado en cosa de minutos, pronto todo se irá al infierno.

Los soldados reaccionaron ante el ataque de Jessica, y tal como les ordene comenzaron a apuñalar a los aldeanos, que se trataban de defender con palos y picas. La sangre comenzó a correr mientras las primeras estrellas se volvían visibles en la bóveda estelar, las tripas se dispersaban en el suelo, manchando de carmesí la tierra, y tiñendo la vegetación de ese rojo escarlata de la sangre. El conjuro del templario también contrarresto la temperatura del acero en mi espalda, lo que me permitió incorporarme de nuevo sobre mis piernas, pero ahora mucho más débil, pero mucho más enojado. La mirada de odio e ira en mis ojos era completamente visible, y la calma que me había caracterizado hasta el momento había desaparecido para siempre. Mire al engendro a la cara, mientras los aldeanos luchaban contra los soldados, y el caos se sembraba en el poblado.

Esa fue la oportunidad del pueblo para sobrevivir, ahora todo se va a la mierda. La ira, la adrenalina y las endorfinas liberadas en mi torrente sanguíneo me hacían ignorar el estado de mi mano, la cual sangraba profusamente, pero aun podía moverla y eso era lo importante.

Por el rabillo del ojo pude ver a la mujer corriendo con su hijo en brazos, corrían desesperados buscando un lugar seguro, pero conmigo aquí no existía tal lugar, no para ellos. Lance mi espada izquierda al aire unos segundos, la tire desde el mango añadiéndole rotación para estabilizarla en el aire. Gire en mi eje, y tome mi pistola cargada, apunte con cuidado al corazón de la mujer, tenía un tiro limpio directo a su espalda, era una muerte segura. Pero Dios tenía una sorpresa preparada para mi, el proyectil surco el espacio entre los cuerpos y entro directo por la caja torácica de la mujer, atravesando su corazón justo en la arteria aorta, y saliendo del otro lado, justo a tiempo para alojarse en medio del cerebro del niño Eis. Fue un tiro de dos por uno. Me gire rápidamente para tomar mi espada que yacía en el suelo, pero el engendro corría furioso hacía mi. Apenas si tuve tiempo para parar su ataque con mi hoja derecha, pero su impulso fue superior, por lo que me obligo a apartarme unos pasos hacia atrás.

Todo se estaba yendo a la mierda, los soldados estaban siendo abatidos por los aldeanos, yo estaba siendo vencido por el monstruo, y los templarios… Los templarios… Hace un rato no sé nada de ellos. Gire mi cabeza para visualizarlos pero nada apareció. Gire mi cabeza hacia el otro lado y nada. Gire mi cabeza nuevamente, esta vez apuntando hacia la herrería, donde tras un grito, una ancha lanza de hielo apareció en la puerta, y en la punta un templario yacía muerto. El otro estaba siendo congelado por dentro por John Eis, el hidromante. Todo estaba perdido, nada queda ya por hacer, más que morir y matar.
avatar
Hans Stoker VII

Mensajes : 36
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Quema de brujas... y como impedirlas.

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.