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La Caza Dual {Privada: Farimir & Archiem}

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La Caza Dual {Privada: Farimir & Archiem}

Mensaje por Archiem Severus el Miér Abr 17, 2013 11:48 pm

Este centauro tiene muchas historias para contar, y una de las que tengo os la voy a contar. Una historia llena de intriga y acción que me sucedió a mí, Archiem Severus. Cuando eres mercenario te ocurren muchas cosas y tienes muchas cosas para contar, cosas que deja a la gente impactada y aunque muchos sientan que desearían que su vida fuese tan movida como es la mía, la verdad es que el llevar este estilo de vida no es muy bueno. Cuando se es mercenario, sí, en tus misiones muchas veces te tocará hacer largas travesías y desarrollarás largas aventuras... pero esto es por el precio de tu vida, incluso fuera de la misión. Así es, incluso fuera de los contratos tu vida pende de un hilo, ¿cómo?, preguntarás, y pues es simple. Esto no ocurre cuando eres un mercenario cualquiera, pero esto ocurre cuando eres un asesino reconocido como lo soy yo. Te haces una fama y las víboras empezarán a seguirte y a seguirte por todo tu trayecto. Si eres tan bueno como tu renombre podrás sobrevivir a sus picaduras y escapar de ellas, pero muchos no lo han logrado y si lo han hecho se han llevado macabras cicatrices en su cuerpo... y cicatrices mentales también.

Pero venga, os dejaré de aburrir y os contaré la historia de una buena vez:

Erase una tarde en Zhakhesh donde yo estaba ubicado aquella tarde. No mentiré, estaba tomándome unas cervezas pues el estrés de misiones anteriores aún permanecían, y nada mejor que unas cuantas buenas cervezas para quitarse este peso de encima. Afortunadamente aquella posada era gigante, venga, era bastante grande, aún era raro ver a un mitad-caballo mitad-humano ahí, sobretodo uno tan grande como lo soy yo, pero con técnica podía escurrirme entre las mesas, el espacio entre cada una no era mínimo por lo que tampoco era una odisea. Jé, yo sabía que esta técnica se iría al demonio cuando me emborrachase, pero disfrutaba el momento, vamos. En fin, sigo: entonces estaba allá, todo iba bien, estaba con unos amigos bebiendo... y de repente aquella puerta se abre dándole el paso a tres hombres de apariencia ciertamente peligrosa. Todos se alertaron incluyéndome, pensé que eran unos buscapleitos y en mi mente no podía creer lo estúpidos que eran... ¿buscar pleitos tres idiotas en una posada llena de potenciales asesinos y cazarecompensas?... pero no eran los imbéciles que yo creía, eran otra cosa. Anunciaron mi nombre en voz alta seguido de: "Estamos acá para entregarte una petición de trabajo. Si podrías venir acá un momento por favor". Les miré extrañado y algo desconfiado, pero me dispuse a salir del lugar con ellos pasando cuidadosamente entre las mesas tratando de no arrollar a nadie, ¡uff!, fortuitamente aquel lugar no estaba lleno, apenas y tenía unas cuantas personas, como 10 o 15 más o menos.

Cuando salí del lugar los hombres me empezaron a hablar, bueno, qué diablos digo, en realidad solo uno me habló mientras los demás se quedaron callados observándome y en ocasiones mirándolo a él y asintiendo, ya sabes, como si fuesen sus guardaespaldas. El aparente líder me saludó gentilmente y se presentó con el nombre de Eswain Khart. Este individuo tenía una chaqueta negra, debajo de esta una camisa de color marrón oscuro y de manga larga, unos pantalones negros y tenía un sombrero de cuero negro también. El único armamento que pude distinguirle fue un machete que estaba en su cintura. Volviendo al tema, este hombre inicia un diálogo con su voz grave y seria: "Mi nombre es Eswain Khart. Yo soy un comerciante de alto renombre en otras zonas y recientemente, bueno, desde hace ya unos meses he tenido problemas con mi negocio y ya sabemos quién es el responsable. Mi trabajo es dirigir a otros mercaderes, ya sabes, ellos van en caravanas con mercancía, la venden a un precio más alto en otra ciudad y vuelven con el dinero, luego hacemos cuentas. Pero en fin, me desvío. El punto es que este hombre, Fral dû Smaztch más conocido como "Ojo Rojo", ha intervenido en mis asuntos haciéndome perder gran dinero. Él es líder de un gremio de ladrones que se dedican a asaltar caravanas organizadamente, con estrategias y demás y saquearlas para luego llevarla a su líder y ellos hacer cuentas. Ojo Rojo ha intervenido en mi trabajo en repetidas ocasiones pues sabe que mis mercancias son bastante gordas, y es por eso que necesito a alguien que acabe esta maldición de una buena vez. El último dinero que perderé será el de tu paga para que le des muerte, y bueno, realmente no perderé ese dinero, valdrá cada kull. Como sea, necesito tu ayuda Archiem, sé de tu fama de degollador... ¿puedes ayudarme o no?".

Eso fue lo que habia dicho el tal Eswain, sonaba como si este tal Ojo Rojo había estado molestándole por un buen rato, pero a mí esto me importaba muy poco, me importaba era el dinero que este ricachón podía ofrecerme, y sin dudas acepté su trabajo. Me dio un mapa y me dijo que me dirigiese a Phonterek, allá podría yo contactar a unos amigos de él que me darían información de su paraje. Pero primero tuve que viajar hasta llegar a aquellas tierras las cuales había alcanzado pocas veces. Rumbo a Phonterek fui.


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Re: La Caza Dual {Privada: Farimir & Archiem}

Mensaje por Diego Espinoza. el Jue Abr 18, 2013 3:51 pm

Diario del Fantasma, volumen 5 #30

Fral dû Smaztch, más conocido como Ojo Rojo; líder de un gremio de ladrones. Se dedica a asaltar caravanas mercantes. El tipo es un maldito asesino, un ladrón temido por los comerciantes. El seria mi próximo objetivo. Sus ladrones estaban comenzando a atacar caravanas cuyas mercancías estaban destinadas a Dragonos, mi ciudad, metafóricamente hablando. Ya me había recuperado completamente de mi última misión cunado me entere de que esa escoria había atacado una gran carreta mercante con provisiones médicas para vender a Dragonos. Me aseguraría personalmente de que este tipo se arrepintiera hasta el último de sus días, el cual llegaría muy pronto, de eso me encargaría.

Siempre sé que se va tras un hombre del bajo mundo, o de alguien relacionado con la clandestinidad, y no sabes dónde comenzar, lo ideal es iniciar a buscar en el bajo mundo. Te plantas, te muestras como alguien duro, amenazas un poco y antes de que te des cuenta los pobres están cantando mientras se orinan en los pantalones. Es un cliché, pero los clásicos nunca mueren. Se rumoreaba que un hombre en una taberna local sabia la ubicación de Ojo Rojo.

Llegue a esa taberna en unas horas cabalgando sobre Maximus, oculto bajo una gran túnica con capucha; estaba sucia y malgastada, para darme pinta de pobre campesino. Deje mi Chuzco y mi mochila en un amarre de la montura de maximus, pues era peso innecesario. También deje mis boomerangs y las bombas. No es que no pudiera cargar el peso, pero podía herir a un inocente lanzando una bomba en un lugar repleto de alcohol. Apenas entre lo vi, un hombre grande y gordo, acompañado de dos musculosos hombres, vestidos de forma rustica, como simples obreros. Me acerque lentamente por sus espaldas y le dije “Johan Blomski”. El hombre espero a terminar de tomar su trago y sin voltear me dijo- “Depende de quien quiera saberlo, y para qué”. No tenía por qué mentirle, la verdad me daba igual- “No es contigo, es con un conocido tuyo, Fral dû Smaztch, mejor conocido como Ojo Rojo. El hombre rio un poco y luego me dijo- “No sé de quién mierda hablas, ahora lárgate antes de que te lastime”. Una vez dijo eso, sus dos hombres caminaron hacia mí, tratando de verse malos. Uno de ellos estaba armado con una pistola. Era hora de hacer lo que mejor hago.

El primero de ellos me puso la mano en el hombro izquierdo, como para guiarme hasta la salida. Rápidamente agarre su muñeca y la retorcí hacia la izquierda. El hombre soltó un grito de dolor, pero antes de que hiciera algo, le di un golpe fuerte con mi mano derecha en su cuello. El hombre se sujetó el cuello con ambas manos, y luego cayó al suelo, haciendo sonidos de ahogado. Entonces el otro tipo saco su pistola, ubicada en una funda en su cintura derecha, con su mano izquierda. Con mi mano derecha sujete su muñeca justo cuando tenía su pistola en mano y la tire hacia arriba, mientras con mi mano izquierda, empujaba hacia adelante su codo, poniéndole en la clásica llave del brazo en la espalda. Le arrebate su pistola y la use para dispararle en la espalda. Todo esto sucedió en segundos.

Entonces me gire hacia Johan grasa, quien al parecer estaba bastante asustando. Me acerque a él y le dije “Tu serás el siguiente si no me dices lo que busco saber” Instintivamente, el saco un cuchillo y trato de apuñalarme con su mano derecha, pero lo sujeté de la mano y con un fuerte apretón en un nervio conseguí que lo soltara. Entonces con mi mano libre agarre su cabeza y la estrelle con fuerza contra la barra varias veces. Para cuando Johan se dispuso a hablar, ya tenía mucha sangre en la cara. “Está bien, está bien, te lo diré todo, el está en Phontereck, en una choza abandonada en un bosque del lado este, ahí guarda su botín. Por favor no me mates”. Ahora ya tenía lo que quería, debía irme, pero antes, ataría un cabo suelto. De mi túnica saque dos pistolas cargadas. Primero le dispare al hombre que había golpeado previamente, quien aún se sujetaba el cuello, luego le dispare a Johan en la frente, antes de seguir escuchando sus patéticos lloriqueos. Entonces, note como algunos hombres comenzaban a pararse algo enojado, algunos con cuchillos.

No tenía problema con matarlos también, pero soy un hombre ocupado, así que me saque la túnica con capucha, exponiendo ante todas mis muchas armas cargadas, así como mi verdadera personalidad. Parecía como si por arte de magia, los hombres se hubieran tranquilizado después de eso, y se sentaron, con posible miedo. Mientras salía de la taberna pude escuchar un par de susurros, cosas como “Es él, el Fantasma, tenemos suerte de estar vivos”. Me monte en Maximus y me fui directo a Phontereck, no tenía tiempo para hacer ninguna parada.

Luego de un par de días de cabalgata, finalmente llegue a mi destino. Ahora solo debía ir hacia los bosques. Eso fue lo más fácil del trayecto. Ahora solo debía explorar. Me baje de Maximus apenas entrar al bosque y lo amarre a un árbol. Saque mi mochila y me la puse, pues estaba seguro de necesitarla esta vez. Le di una zanahoria que tenía guardada para tranquilizarlo un poco. Maximus es un animal grande y majestuoso, estaba seguro de que nadie podría robárselo, y si lo intentaban, bueno, digamos que Maximus no es el tipo de caballo que se deja “secuestrar”.

. Cuando llegue a cierto punto de caminata, saque mi catalejo para poder observar en varias direcciones, al no encontrar nada, seguí avanzando. Luego de un rato de repetir el procedimiento, finalmente encontré el lugar que buscaba. La casa en si era muy grande, como una posada para ricos, custodiada por guardias constantemente, además de patrullas de exploración. Había fusileros en el tejado. El silencio y el factor sorpresa serían más que imprescindibles en esta misión.
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