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La (in)felicidad de un hombre y su lobo.

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La (in)felicidad de un hombre y su lobo.

Mensaje por Necross Belmont el Jue Abr 18, 2013 5:21 am

Madrugada, un hombre en una taberna bebe con su amigo, se rasca el parche y su amigo se queja porque uno de los ebrios clientes de la taberna vomita a unos metros de él. -Necross demonios, ¿no encontraste una taberna más vomitada?- El hombre que tenía un lobo durmiendo a sus pies le contesto sonriente a su amigo. - Arthur, ¿no recuerdas cuando los ebrios vomitando éramos nosotros? No me vengas con esas cosas ahora.-

Necross bebía alegremente con su amigo de toda la vida Arthur, están en Zhakhesh, región de Valashia, ciudad de Shading, después de algunos años lejos de su tierra natal Necross decidió volver a Shading y recordar viejas aventuras de niño, llego con su amigo a la ciudad para no sentirse tan agobiado por la nostalgia.

Un ser de cabellera rubia se paró cerca del par, su atuendo era azul completo y le hablo al hombre del lobo y a su amigo -Amigos, se me acabo el dinero, ¿me invitarían una cerveza?- Necross sonrió y también Arthur, -por supuesto buen hombre, ¿Cuál es tu nombre?-

El hombre se golpeó el pecho e intento mantener el equilibrio mientras estaba de pie -Mi nombre es Edgar Fígaro, y… ehh… si, con dos de azúcar por favor. - Necross no pudo evitar reír, invito al hombre a sentarse mientras traían su cerveza. El hombre del lobo estaba pensativo, está seguro que ha escuchado el nombre “Fígaro” antes. -Fígaro, estoy seguro que conozco ese apellido de algún lado.- Edgar bebía lentamente, fijo la mirada en Necross y con una ceja arqueada le respondió. -Claro, yo soy el príncipe del reino de Fígaro en Thonomer. Es un placer.-

Necross y Arthur rieron fuertemente ante el supuesto príncipe, el hizo lo mismo. Se quedaron varias horas bebiendo y conversando, resulta ser que Edgar de verdad es el príncipe de Fígaro, Necross vio los rayos solares colarse por una de las ventanas de la taberna, decidió irse a descansar, además el lobo ha estado toda la noche a sus pies y necesita dormir al igual que él.

Al salir de la taberna cayo directo al piso, antes de tropezar lo único que alcanzo a decir fue “ups”, se quedó de cara contra el piso mientras su lobo le lamia los dedos, una mujer de rubios cabellos se acercó a él y le hablo dulcemente. -¿ Se encuentra bien? - Necross se sentó y acaricio al lobo. - No te preocupes Foxhound, estoy bien.-

Necross pensó un momento, los lobos no hablan, levanto la mirada y vio a la mujer que le hablo. Quedo inmediatamente embobado, solo respondió “si estoy bien no se preocupe” la belleza de la mujer le quito la ebriedad inmediatamente. Se levantó rápidamente y se presentó, la mujer hizo lo mismo y continuo su camino mientras Necross miraba como se iba, una sonrisa se dibujó en su cara y procedió a marcharse, aún tenía mucho que dormir.

Al llegar a su casa se recostó en su cama, la casa era pequeña y tenía un salón para los muebles, antes de dormir dijo en el nombre de la chica -Daisy, que lindo nombre.- El lobo se recostó a sus pies y Necross procedió a dormir.



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Re: La (in)felicidad de un hombre y su lobo.

Mensaje por Necross Belmont el Vie Abr 19, 2013 8:12 am

El hombre del lobo abrió los ojos, tenía la boca seca y un horrendo dolor de cabeza, se levantó mientras se afirmaban de lo primero que encontrara, su sentido del equilibrio aun no volvía. Se sacó la ropa y busco rápidamente el baño para orinar lo que bebió hace unas horas atrás, después se mojó la cara varias veces antes de darse una ducha con agua fría. Luego pensó cocinar algo para él y su lobo, era pasado el mediodía y tenía mucha hambre.

Después de comer fue a visitar a Arthur, tal vez sea otra noche de bebidas, en el camino se encontró con el sujeto de la noche anterior el supuesto príncipe Edgar. -Buen día su magnificencia, ¿qué tal la resaca?- Edgar sonrió ampliamente al ver al hombre del lobo. – No hay necesidad de que me trate así noble ebrio, jajaja. ¿Sabes?, ayer se me perdió tu amigo, el tal Arthur.-

Necross se intrigo, guio a Edgar hasta la posada donde se encontraba Arthur, mientras caminaban, Necross contaba una historia, en ella le relato a Edgar como una vez Arthur se cayó de un barco por estar ebrio, no lo encontraron hasta la mañana siguiente ya que el ebrio pirata estaba sujeto de el ancla. Al llegar a la posada, Arthur estaba bajando las escaleras, se sorprendió al ver al par y rio ampliamente, los saludo para guiarlos fuera de la posada.

-Bien, ¿qué hacemos ahora? Aún es demasiado temprano para beber.-

-Nunca es demasiado temprano, pero te entiendo. Aun no me recupero de la resaca de anoche.-

-Por mi parte debo comprar algunas cosas, nos encontramos en la misma taberna de ayer cuando oscurezca.-

Necross se despidió del par y continuo su camino hacia el mercado, Foxhound a su lado estaba inquieto, le incomoda cuando hay mucha gente reunida, sobre todo cuando los niños se lanzan sobre el para tirar de su pelaje. Necross se acercó a un puesto de frutas y allí pidió algunas cosas, su ojo se abrió como plato cuando vio a la chica que le hablo en la mañana, cuando él estaba en el piso a causa del alcohol.

Necross estaba algo nervioso, la primera impresión que dio no fue nada buena, se acomodó el espadón a su espalda, recordó que no lo portaba, estiro sus ropajes y se dispuso a acercarse. El hombre del lobo termino sorprendido, Foxhound ya estaba con ella y la fémina de rubios cabellos le acariciaba el lomo. Necross se acercó sonriente, ya tenía una excusa para hacerlo.

-Buenas tardes señorita, la recuerdo de hoy en la mañana. ¿Cómo se encuentra? -

-Oh, tu eres el ebrio de esta mañana, yo muy bien ¿Qué tal tú? No estabas en las mejores de las condiciones si mal no recuerdo.-

La cara de Necross se enrojeció inmediatamente, su fama de ebrio nuevamente salía en la conversación, siempre, en cada conversación se refieren a dicha fama. La mujer sin embargo no perdió la sonrisa ni el interés por el hombre del lobo, es más, lo invito a dar una vuelta por el pueblo. Necross caminaba tímidamente, con las manos en los bolsillos miraba la ciudad que lo vio nacer, que algunas desgracias le trajeron pero nunca dejara de quererla.

Pasaron varias horas hablando, Necross por más que intentaba no podía recordar el nombre de la mujer a su lado, en un momento miro las flores que adornaban una casa y su mente se aclaró. -¡Daisy!- Grito eufórico, -¿Si? ¿Sucede algo?- Pregunto la mujer, Necross solo se disculpó, no dio excusa y continúo caminando al lado de Daisy y Foxhound.

El hombre del lobo camino hasta la casa de Daisy, allí la dejo supuestamente por protección, ella le dio un beso en la mejilla y le regalo una sonrisa coqueta. -Bueno, ¿nos vemos mañana hombre del lobo?- Necross sonrió un momento y miro a los azulados iris de la mujer -Sera un verdadero placer querida Daisy.-

Necross decidió volver a la taberna, esperaba encontrar a su compañero Arthur y al nuevo camarada Edgar, al entrar los vio sentados en una mesa con tres jarras de cerveza, los saludo, se sentó y comenzó a beber, aunque esta vez bebió poco.




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Re: La (in)felicidad de un hombre y su lobo.

Mensaje por Necross Belmont el Vie Abr 19, 2013 9:44 pm



Han pasado tres años, Necross se casó con Daisy y tuvieron una pequeña llamada Elizabeth. Arthur se fue en busca de alguna extraña isla que según él, está llena de tesoros y Edgar regreso a su natal Fígaro. Cuando la pequeña nació,  Necross se preocupó por lo que le podría  hacer su lobo, tal vez sienta celos pensaba el, no pudo estar más equivocado. Foxhound cuidaba a la pequeña más de lo que cuidaba a Necross, no dejaba que los demás niños se le acercaran a menos que Necross o Daisy lo permitieran.

El hombre del lobo estaba contento, no podría pedir más alegría, su caótico destino por fin se detuvo y ahora vive felizmente en la ciudad que lo vio nacer, pero su futuro siempre estará marcado por el dolor y la tragedia, no está escrito que él sea feliz, no por ahora. El ocaso se veía hermoso en la ciudad, Necross llevo a la pequeña Elizabeth a ver el sol esconderse, eso la alegraba mucho y su alegría se contagiaba al hombre del lobo.

-Nuevamente, estamos aquí pequeña mía, tal vez no entiendas mis palabras del todo pero debes saber que hasta que te canses de esto te seguiré trayendo luz de mis ojos.-

El hombre del lobo estaba sentado en el pasto de una colina con su hija descansando en su regazo, su fiel lobo estaba sentado a un lado de él mirando cómo se escondía una de los soles de Noreth. Cuando el espectáculo acabo, Necross con su hija durmiendo a sus brazos, regreso a su hogar, donde su querida Daisy lo esperaba alegremente.

Necross ahora era dueño de una gran casa, había dejado atrás su antiguo hogar para darle paso a una nueva vida, el hombre trabajaba como comandante en las fuerzas de Shading, aunque la ciudad es demasiado tranquila solo apresaba ebrios o ladrones. Un golpe se escuchó en su puerta, luego tres más, la abrió y sus ojos se abrieron como platos, ¡era Edgar! –¡Su horrenda magnificencia! ¡Ha regresado! Comento con una gran sonrisa en la cara -Mi borracho camarada, decidí venir a visitarte y traje visitas, espero no te moleste.-


Necross invito a pasar a Edgar y a sus visitas dentro de la casa, Edgar venía acompañado de dos féminas, una con una fuerte armadura y un cabello amarillo como los rayos solares, la otra no portaba armadura y usaba un traje un tanto provocador, Mary Ann y Luna respectivamente. Necross miro un tanto intrigado a Mary, su cara se le hacía muy familiar. Resulto ser que ella también trabajaba con Necross en la milicia de Shading, ella tenía un pequeño varón de la misma edad que Elizabeth, pasaron largas horas hablando sobre la vida de Edgar y la de Necross, relataron como se conocieron entre otras cosas.

Cuando llego la madrugada las dos féminas que acompañaban a Edgar decidieron marcharse a dormir, Necross y Edgar acordaron ir a beber por los viejos tiempos, pero antes de eso, Daisy regaño con tono burlón al par.

Cuando Edgar entro a la taberna grito a todo pulmón - ¡Yo pago la siguiente ronda!- Los ebrios del lugar cantaron y gritaron felizmente mientras Necross y Edgar se sentaron en la barra y pidieron dos cervezas.  Cerca de uno de los puestos de vigilancia uno de los soldados de Shading traía noticas para los militares, malas noticias. Un grupo de orcos se acercaba a la ciudad para atacarla, murieron más de quince hombres intentando traer la noticia, tardarían dos días en llegar aproximadamente.

Mientras el hombre del lobo y su camarada bebían alegremente en la taberna, no sabían el cruel destino que marcaría por siempre a uno de ellos, no sabían que pronto el infierno se desataría en esa ciudad, en esa humilde ciudad.



Última edición por Dracul el Vie Oct 04, 2013 7:08 am, editado 3 veces



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Re: La (in)felicidad de un hombre y su lobo.

Mensaje por Necross Belmont el Lun Abr 29, 2013 6:48 am

Ya con el sol sobre el cielo, Necross despierta de su borrachera, está en su casa, en el sofá del salón. No tiene idea de cómo llego allí o el paradero de Edgar, solo sabe que la noche anterior bebió demasiado. Se levantó torpemente en busca de su esposa. Ella dormía plácidamente en la habitación del matrimonio, la miro tiernamente y decidió dejarla dormir un poco más, para su sorpresa Foxhound dormía a su lado, el lobo al ver a su amo se levantó violentamente y se paró en dos patas afirmándose del pecho de Necross. El movimiento despertó a Daisy que maldijo al lobo.

El hombre del lobo para pasar la resaca se ducho con agua fría, Daisy preparo el desayuno y Elizabeth jugaba con el lobo, que ya parecía un perro casero que una bestia fría y feroz, como alguna vez fue. Después de la ducha, Necross desayuna junto a su familia, ellos ríen, son una familia feliz. Lo que el hombre del lobo no sabe que está destinado a la infelicidad.
Necross después de algunos minutos reposando la comida, se va al patio de su casa y prende su pipa de tabaco, Daisy llega furiosa y le lanza una cubeta de agua.

-¡Te he dicho que no me gusta que fumes en la casa!-

-oh genial, entonces puedo beber hasta morir pero no fumar.-

– Buen punto, desde ahora no podrás beber.-

Necross deja caer la pipa al piso y se lanza a Daisy, la abraza y besa tiernamente, al separarse de ella la mira sonriente, se queda observando su rostro por algunos minutos y ella le habla mientras mira el ojo del hombre -Bien, podrás beber y fumar, pero solo por hoy.- Necross sonríe, su pequeña le jala los ropajes y el la levanta.

Un sonido se escucha en la puerta, Necross va a abrir con su hija en brazos. Unos de los soldados del pueblo agitado le trae malas noticias.

-Señor Necross, se solicita su presencia en los cuarteles de Shading, es de suma urgencia.-

El hombre del lobo miro con preocupación a su esposa, le entrego a la pequeña Elizabeth y se fue rápidamente, con el lobo persiguiéndolo. Al llegar a la base del ejército, se fue a una habitación y se colocó la armadura oficial de Shading, rápidamente se dirigió al salón donde se encontraban los generales y demás comandantes, algunos hombres del salón miraron con desprecio a Foxhound y Necross les devolvió la misma mirada. Un hombre calvo con elegante armadura se paró en frente de todos, se limpió la garganta y comenzó a hablar.

Hombres, has sido reunidos aquí por un problema que amenaza nuestra tranquila ciudad. Un grupo de orcos ha sido visto a dos pueblos de aquí, eso fue ayer, creemos que probablemente para mañana en la tarde esten aquí si son rápidos, no solo orcos son los que vienen también el escuadrón logro divisar algunos minotauros y según inteligencia nos sobrepasan en número. Si, son peligroso, los pueblos que los han recibido han sido destrozados, se dedican a saquear las ciudades y a violar a las mujeres. ¿No creo eso quieran ustedes para su ciudad cierto?

Necross se congelo cuando escucho la palabra violación, su sangre hervía al pensar que algo le podría pasar a sus dos amores. -Señor Giradort, soy Necross Belmont, encargado del tercer escuadrón. ¿No existen aliados para llamar? Arthias está cerca y si Shading cae ante el enemigo ellos serán los siguientes.- Giradort era el líder del ejercito de Shading y una figura paterna para Necross, él fue el que lo entreno en combate cuando se unió al ejército. –así es Belmont, Arthias enviara algunas tropas para ayudarnos en la batalla pero sus soldados son muy reducidos ya que no hay un entrenamiento para ellos, son hombres con el suficiente valor como para luchar por salvarnos, no dejemos que mueran por nosotros.-

Al terminar la reunión Necross fue directo a su casa, llevo a su esposa a la colina donde siempre va con su hija a ver los soles ocultarse. Allí en le verde pasto se sentó con Elizabeth en su regazo, el lobo a su costado izquierdo y Daisy sentada a su lado derecho.

-Querida mía, mañana debo batallar, la lucha se ve muy difícil pero no me dejare matar, tengo cuatro grandes razones para seguir en este mundo, y tú eres la más grande luz de mis ojos.

-No puedes morir, si llegas a hacerlo te iré a buscar al mismo infierno querido. Y sabes que te traeré de vuelta. Dime, ¿cuáles son esas cuatro grandes razones? Yo solo cuento tres.-

–ah, pues claro que te diré amor mío, La primera eres tú, la segunda es Elizabeth, la tercera es Foxhound y la cuarta…la cuarta es el ron.-

Daisy miro con enojo a Necross pero este solo sonrió, allí se quedaron hasta que los soles se escondieron. Necross necesitaba eso antes de partir. Al llegar a la casa espero a que su pequeña se durmiera, luego se fue a su habitación y le hizo dulcemente el amor a su mujer, por última vez…



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Re: La (in)felicidad de un hombre y su lobo.

Mensaje por Necross Belmont el Mar Abr 30, 2013 9:29 am

La mañana llego, Necross partió hacia los cuarteles de Shading con una mirada fría, su lobo lo acompañaba fielmente, nunca ha batallado sin él y espera nunca hacerlo. Todo estaba listo, los infantes marcharon y sobre caballos iban los comandantes y generales, Necross decidió ir caminando junto a los soldados, solo de esa manera iría al lado del lobo. -Señor Belmont, ¿cómo es que no va a caballo con los demás?- Pregunto un soldado que caminaba junto al hombre del lobo. -Por favor, el señor Belmont es mi padre que en paz descanse, y si camino con ustedes es porque me agradan chicos, y también es la única manera de ir junto al lobo. Los caballos lo asustan.-

El grupo de soldados caminaba hacia el enemigo, no querían que llegaran cerca de la ciudad de Shading. Lentamente marchaban, entre los soldados se notaba el nerviosismo, nunca antes habían ido a una batalla de verdad.
Necross vio que cerca se encontraba Mary Ann, la chica que acompañaba a Edgar la noche que se encontraron.

Se acercó a ella con ganas de hablar, la muchacha de amarillos cabellos lo vio y sonrió. -Señorita Mary, ¿qué hace entre tantos hombre rudos?- la muchacha arqueo una ceja y le hablo al hombre del lobo. –Lo mismo que usted señor Necross, protegeré mi ciudad con mi vida si es necesario, mi pequeño no ha de sufrir por el enemigo.-

Necross recordó que ella tiene un hijo, es madre soltera, el padre murió combatiendo. segun lo que ella le conto. –Recuerdo nos contase que a tu pequeño le fascinaban los cuervos, creo que cuando lo vea lo llamare Blackbird.-
Mary Ann miro con cierta duda a Necross. Blackbird… creo le gustara, quizás el y Elizabeth puedan jugar algún día.-

Ya pasaron varias horas desde que el ejército de Shading salió de la ciudad, a unos cincuenta metros el ejército enemigo se logró ver. Ambos al encontrarse se detuvieron, solo había silencio, Necross camino hacia el frente del grupo junto a su lobo. Un extraño sonido salió de la boca del hombre y el lobo aulló ferozmente, el ejército grito y corrió hacia el enemigo. El ejército de orcos hizo lo mismo, cada vez se acercaban más, la sangre de los soldados hervía con furia, no dejaran que su ciudad sea saqueada y sus mujeres violadas.
El cielo se tornó oscuro, centenares de flechas lo cubrían, el enemigo los superaba por número, por cada soldados de Shading existían tres enemigos.

No importa, continuaran luchando hasta que la sangre del enemigo manche de carmesí la tierra. Ya faltaban pocos metros para la colisión, Necross se protegía con una rodela su vientre mientras su mano derecha cargaba su espada bastarda, en caso de que lo necesite lleva a Sherckano a su espalda, Foxhound corría con gracias y ferocidad, hace tiempo que no luchaba junto al hombre del lobo y este espera que no olvidara como hacerlo.


Última edición por Necross el Miér Mayo 08, 2013 11:08 am, editado 1 vez



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Re: La (in)felicidad de un hombre y su lobo.

Mensaje por Necross Belmont el Miér Mayo 01, 2013 2:16 am

El sonido de la colisión resonó en todos los oídos, los escudos chocaron y las espadas se clavaron. Los soldados en la primera línea resistían ferozmente el empuje del enemigo. En un momento las defensas se rompieron y todos terminaron luchando de manera aleatoria, los soldados de Shading atacaban todo lo que no era humano, (con excepción de Foxhound) Necross con su espada se sentía débil. Saco su gran espadón de su espalda y comenzó a romper cabezas, literalmente.
El lobo se movía entre los pies de los enemigos, su ferocidad causo temor entre algunos orcos y algunos soldados de Shading de la misma manera.

Foxhound se lanzaba sobre los cuellos sin protección y se destrozaba los nervios con sus colmillos. Necross llamo al lobo a sus pies, no podía dejarlo solo combatiendo. Uno de los pocos minotauros se lanzó sobre él, portaba un hacha monstruosa y no dudo en “mostrársela” al hombre del lobo.

Por los pelos Necross esquivo el ataque, con un sonido de su boca le ordeno algo a Foxhound, Necross lanzo un corte horizontal al enemigo haciendo que este retrocediera, en el mismo momento que salto hacia atrás, el lobo subió por su espalda mordiéndole el cuello. El hombre del lobo aprovecho el momento para atravesar al enemigo con Sherckano.

El enemigo apareció por la espalda, un machete estuvo a punto de apagar la llama de Necross, pero Giradort con su lanza lo atravesó antes de acertar el golpe. Aliviado, el hombre del lobo asintió cuando vio a Giradort y continúo luchando. Mary Ann, la madre de “Blackbird” era igual de feroz como el enemigo, ya llevaba tres cabezas de orcos y continuaba para conseguir más.

La batalla no duro demasiado, los pocos hombres de Shading lograron diezmar al enemigo que no tuvo otra opción más que huir. Los canticos de los soldados se escucharon por todo el lugar, un bello prado era ensuciado con la sangre del enemigo. Antes de continuar caminando, decidieron descansar para reponer energías. Necross busco a Mary Ann para intentar mantener una amistad, quiere que la pequeña Elizabeth juegue con el famoso Blackbird.

–¿Está ocupado este asiento? El lobo necesita descansar.- La mujer de cabellos dorados le brindo una cálida sonrisa al hombre del lobo. -Pueden sentarse, ya me sentía sola.-
Allí pasaron conversando durante el breve descanso, cuando este término
Giradort llamo a Necross.

–Belmont, ya estamos a punto de partir, dile a tus hombres que se preparen. Este solo fue el comité de bienvenida, la verdadera batalla comenzara en breve.-

El grupo partió nuevamente, estaban motivados, la batalla elevo sus espíritus y aumento sus egos; mas Necross, Mary Ann y Giradort sabían que no debían confiarse. El hombre del lobo miraba como Foxhound despreocupadamente perseguía mariposas, su despreocupación le causaba alegría, desearía ser el en este momento. Recordó a Daysi, se concentró y frunció el ceño. Apretó la empuñadura de su espada y ajusto el escudo que cargaba. Estaba listo.



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Re: La (in)felicidad de un hombre y su lobo.

Mensaje por Necross Belmont el Mar Mayo 07, 2013 10:34 am

El pseudo ejército marchaba, sus soldados con el ánimo por los cielos apretaban fuertemente sus armas y con la moral alta se erguían orgullosos. Necross se alejó de Mary Ann y se acercó a Giradort. - Señor, ¿cree que la batalla termine el día de hoy?- Giradort desde su caballo le dio una grata sonrisa al hombre del lobo. -Lo dudo mucho Belmont, por suerte en la pelea pasada no perdimos a nadie, y los que resultaron dañados, solo tenían heridas leves. Creo los dioses nos están sonriendo.- Necross bajo la mirada.

Cree a su propia manera en los dioses, el problema es que no sabe en quien creer. Solo sabe, por las memorias de su padre, que existe un ser de gran poder, en eso cree, en eso decidió creer. Con un silbido llamo al lobo, según los scouts, a algunos metros de distancia se encontraba el enemigo. Por suerte era bastante alejado, el hombre del lobo miro hacia atrás, entre los soldados de Shading, estaban esparcidos los soldados de Arthias, no eran muchos, alrededor de cincuenta, mientras los de Shading eran fácilmente ciento veinticinco.

El campamento de ogros enemigos estaba cada vez más cerca, los generales y capitanes se reunieron para formar una estrategia, alguien dio la idea un tanto despiadada. -Deberíamos mandar a los soldados más jóvenes a la lucha, después de todo en una batalla como esta morirían de cualquier manera, así servirían como carnada para el verdadero ataque.- -¿¡Usted está loco!?- Interrumpió violentamente Necross. –Esos soldados tienen familias, tienen algo por lo que volver, y tienen aún mucha vida para vivirla. Ellos darían su vida por su ciudad, ¡pero no por eso debes mandarlos al infierno tan rápido!- – ¡Belmont! ¡Cierra tu boca o serás castigado!, esa no es manera de hablarle a uno de tus superiores.- Giradort interrumpió a Necross, que le dio una mirada desafiante pero no siguió hablando.

El general que Necross hizo callar tenía una gran sonrisa altanera en la cara, pero esta se desvaneció lentamente cuando escucho las palabras de Giradort. –Por muy irrespetuoso que fuese, concuerdo con Belmont. La idea del general Setzer es pésima, nuestros soldados son el recurso más valioso que tenemos, ellos luchan por nuestra ciudad, nosotros, como sus superiores, debemos alentarlos a la victoria, no guiarlos a la muerte. Ahora, si alguno tiene una mejor idea, que levante la mano.-

Necross levanto la mano, la cara de desprecio en el general Setzer era demasiado obvia. -General Giradort, si me lo permite tengo una buena idea, mejor dicho. Conozco a alguien que tiene una buena idea, si me dan un momento iré por ella.- Necross antes de la reunión, había hablado con Mary Ann, según la información que escucho de los scouts, le entrego una idea a Necross sobre como atacar.

El hombre del lobo llevo a Mary Ann hasta el consejo, ella con una voz nerviosa comenzó a hablar. – Para empezar mi nombre es Mary Ann mis señores. Si se dieron cuenta, nosotros estamos sobre un terraplén, si mandan un número de soldados por la izquierda y la derecha y un grupo directo hacia ellos, se provocaría caos en sus filas, además. Los lados izquierdos y derechos del terraplén tienen ciertas protecciones, lo que haría que ellos no se den cuenta de nuestra presencia, claro hasta que no sea demasiado tarde.-

Al principio comenzó a hablar un poco nerviosa, pero a medida de que los segundos pasaban, hablo con firmeza. Al terminar de dar su idea, Giradort le guiño un ojo y con un gesto de cabeza, le aseguro que su plan funcionaria. – Bien, entre ancianos que quiere matar jóvenes, y jóvenes mal educados que no saben respetar a los ancianos. Esto es lo más cuerdo que he escuchado. Señorita Mary, usaremos este plan. ¿Me pregunto si tiene algún nombre de guerra?- Si hay algo que le encantaba a Giradort era ponerle sobrenombres a los soldados que apreciaba, ya sea por su estilo de combate o por alguna característica en especial, él fue el primero que refirió a Necross como “el hombre del lobo”. –Si señor Giradort, le llamamos Blackbird.- Mary Ann se volteó a Necross con una ira fingida. – Muy bien, todos seguiremos el plan de Blackbird, ve a preparar a tus hombres Belmont, y eso va para el resto también. Nuevamente entrarían en combate, Necross solo esperaba sobrevivir para volver a los brazos de su esposa e hija.



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Re: La (in)felicidad de un hombre y su lobo.

Mensaje por Necross Belmont el Miér Mayo 08, 2013 7:28 am

Las armas listas y los escudos preparados. Los soldados de Shading comenzaron a correr por tres direcciones diferentes, por la derecha, izquierda y el medio. Los enemigos se llevaron una gran sorpresa. Aunque, por mucha sorpresa que fuese, no se dejaron vencer tan fácilmente. Al momento de un orco ver a uno de los soldados de Shading correr hacia ello, advirtió a los demás con un fuerte rugido.

Aunque los advirtió, las flechas acabaron con varios enemigos, no estaban listos, no se lo esperaban y a causa de eso, murieron varios. Necross mientras esquivaba golpes de orco observaba como luchaba el general Giradort, aunque el hombre usaba una lanza como arma, Necross quedaba fascinado con su manera de luchar. Sobre su caballo, el general de Shading atravesó varios cuerpos de orcos, pero un golpe a la pierna derecha del animal lo hizo caer. Necross corrió rápidamente a su ayuda, el lobo llego primero y distrajo al enemigo, pero la espada del hombre del lobo fue la que acabo con su vida.

Con un gesto, Giradort agradeció la ayuda y volvió al combate. Los demás soldados, usaban las grandes carpas de los orcos para luchar, el campamento era grande, existían en ese lugar alrededor de cien orcos y… algo más. Un relinchar y el feroz galope de caballos se escuchó salir de una de las carpas. Un grupo de cinco hombres escapaba a toda velocidad, los arqueros intentaron alcanzarlos pero fue demasiado tarde, ya habían escapado.

La batalla fue dura, más de cincuenta soldados fallecieron, pero al final, el ejército de Shading y Arthias venció. A los soldados que murieron le dieron un funeral rápido, los heridos fueron regresados a Shading, ya quedan menos de ciento cincuenta soldados. Con un rápido descanso, los soldados volvieron a marchar, Necross busco a Mary Ann, hace tiempo una duda molesta en su cabeza, y quiere disiparla.

Al encontrarla se limpió la garganta e intento hablar, aunque estaba nervioso. –Blackbird, digo Mary. Sé que no nos conocemos hace mucho, pero una duda carcome mi mente, y eres la única que puede resolverla.- Mary miro confundida a Necross antes de responder. - Blackbird está bien, de hecho me gusta. ¿Cuál es tu duda?- El hombre del lobo se rasco la cabeza antes de preguntar. -Bien, no hay manera de hacer esto fácil así que ¿el padre de tu hijo, es Edgar?-

Mary Ann cerró sus ojos mientras sonreía, luego miro a Necross con la misma sonrisa. -¿Te tardase demasiado en darte cuenta no crees? Si, lo es. Pero debes prometerme que no le dirás a Edgar, con ese estilo de vida que tiene… no creo sea capaz de cuidarlo como quiero que lo cuide.- Necross asintió comprensivo, aunque no entendía porque Mary no le quería decir a Edgar. – No te preocupes, no le diré. Pero… estoy seguro que Edgar querría saber si hay un pequeño Fígaro recorriendo este mundo. Ahora prepara tu espada, la batalla aun no acaba.-









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Re: La (in)felicidad de un hombre y su lobo.

Mensaje por Necross Belmont el Miér Mayo 08, 2013 10:34 am

La noche llego, las fuerzas de Shading decidieron detenerse, montaron el campamento, el llano era verde y su vegetación frondosa, un pequeño grupo no quería comer las raciones que traían, así que decidieron cazar jabalíes, pronto todo el ejército quiso probar su carne, así que tuvieron que cazar muchos más.

Necross se sentía algo avergonzado, ahora siente incomodidad al estar cerca de Mary Ann, ella también siente los mismo. El hombre del lobo se acercó a ella para hablar, y aliviar las tenciones. – Bien, como empiezo. Sé que no es asunto mío, pero solo fue una curiosidad. No fue con ninguna maldad mi pregunta, tampoco por cotillear, solo… fue una curiosidad- Mary Ann bajo la cabeza, pero sonrió, entendía las palabras de Necross. –No te preocupes hombre del lobo, es tu amigo, es normal preocuparse. Pero por favor, no le digas. La vida que lleva él es demasiado bohemia como para preocuparse por un niño.- Necross cabizbajo se sentó a su lado. - Bueno, a Edgar lo conozco desde hace tres años aproximadamente, lo conocí la primera vez que vi a Daisy. Y debo decir que ha cambiado bastante, no eso no es verdad. Pero yo sé, que si sabe que el pequeño amante de las aves negras, el pequeño Blackbird, es su hijo. El cambiara todo su modo de vida por cuidarlo.- Mary Ann levanto la cabeza al cielo, quería creer en las palabras de Necross.-Tal vez tengas razón. Además, no quiero que el pequeño Vaine crezca sin una figura paternal, después se hará amigo de los lobos y perderá un ojo.- Necross rio fuertemente. -Y será un ebrio sin remedio, así que mejor ten cuidado jajajaja.-

Ya era tarde, los soldados se fueron a dormir. Necross en su carpa descansaba con Foxhound. Unas horas después de dormir se despertó de golpe, era primera vez que eso le pasaba en mucho tiempo, no fue hasta que conoció a Daisy que eso se detuvo, pero las pesadillas volvían al estar lejos de ella. Se levantó sin hacer muchos movimientos ni ruido, no quería despertar al lobo, salió de su carpa y se fue a una pequeña ladera cercana, se sentó al borde y saco su pipa, para fumar.

- Amor de mis amores, luz en mi oscuridad. Como desearía estar a tu lado esta noche fría, las pesadillas no me quieren abandonar. A veces, creo que tú eres la que las espanta, cuida a Elizabeth en casa, que yo velare por ambas aquí..- – No sé si le hablas a la luna, o es un juramento a tu esposa, Belmont.- El general Giradort se quedó de pie a un lado de Necross, el hombre del lobo sonrió al ver a su maestro a su lado. Deberías estar durmiendo Belmont, mañana será un largo día. Mientras sacaba el humo del tabaco por su nariz, Necross contesto. –Hey, eso también se aplica a usted señor. ¿o es que esta espiando en las carpas de las reclutas?- Giradort rio, pero lo hizo despacio, no quería despertar al resto. – No no, esos días se acabaron, jajajaja . Pero ya en serio, mañana será un largo día, bueno el día de hoy. Ya que está a punto de amanecer-

Giradort le tendió la mano a Necross, para ayudar a levantarlo, con una sonrisa el hombre del lobo se levantó y se quedó a un lado de su maestro. Mirando cómo se levantaba el amanecer, pero algo estaba mal. En el horizonte una línea vertical tapaba el ascenso de los soles. Los orcos enemigos corrían y cabalgaban hacia el campamento, la cara de Giradort y Necross se vio influenciada por el miedo

¡¡Despierte todo el mundo, esto no es un simulacro!! ¡Necross, ve a despertar a la gente!- Necross corrió por el campamento gritando, el grito fue tal que en un segundo, Foxhound corría a sus pies. Necesitaba despertar a todos, aunque entre la distancia que tenían los orcos y el campamento… no todos estarían listos.



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Re: La (in)felicidad de un hombre y su lobo.

Mensaje por Necross Belmont el Vie Mayo 10, 2013 8:10 am

Un fuerte golpe le llego a Necross, una de las mazas orcas golpeo leve pero potentemente su casco, mandándolo al piso. El enemigo fue más rápido que los soldados de Shading, no alcanzaron a ponerse sus armaduras y muy pocos lograron tomar sus espadas y escudos a tiempo. No solo orcos estaban en las filas enemigas, también algunos minotauros, pero lo que más sorprendió a los Shadeshianos, fue un grupo de humanos que los apoyaba, tenían buenas armaduras y buenas armas, era obvio que alguien se las entrego y no fueron robadas.
Mary Ann y Giradort acudieron rápidamente a la ayuda de Necross, solo ellos, no querían que nadie se desconcentrara de sus propias batallas.

Necross no escuchaba los gritos de Mary y Giradort, ambos gritaban eufóricamente que Necross se levantara, el hombre del lobo solo veía borroso. Un humano con una gran espada apareció detrás de Mary y Giradort, que no sabían que estaban a punto de morir. Bueno, eso hasta que Foxhound salto sobre él y le arranco parte de la cara con una mordida.

De a poco el don de la audición volvía a sus oídos, su visión mejoraba y su equilibrio volvía, nuevamente estaba listo. Empuño su espada fuertemente y se dirigió al combate, junto a él, Giradort, Mary Ann y Foxhound corrían, se podía sentir como la muerte usaba de marionetas a los soldados para su mórbida entretención, pero con ellos cuatro, ellos cortaron los hilos. Habían muchas bajas en el ejército Shadeshiano; como un hormiguero los enemigos se lanzaban contra los soldados, acabando con sus vidas, eran demasiados, los soldados comenzaron a perder sus esperanzas.

Necross estaba desesperado, su mirada nerviosa buscaba enemigos que quisieran matarlo, el lobo a sus pies gruñía ferozmente, pero al igual que su amo, sabía que el final se acercaba. Un reducido grupo de veinticinco soldados fueron acorralados, contra un pequeño monte, no tenían donde escapar. El que parecía ser el líder enemigo, se acercó altaneramente al frente y le hablo a los soldados Shadeshianos. -Patético, ¿de verdad creían que su ciudad iba triunfar? Ahora, mi numeroso ejercito marchara a Shading y como lo hicimos en ciudades anteriores, robaremos sus pertenencias, quemaremos sus casas, y violaremos a sus mujeres, ahora ríndanse y tal vez tengamos algo de piedad. Aun podrían ser u…- ¡Silencio! Grito con enojo Necross.-¡Estás loco si crees que te dejaremos hacer eso! No nos rendiremos hasta vengar a nuestros hermanos, hasta bañar este pasto con su sangre. ¡No me detendré hasta que el filo de mi espada corte tus entrañas!-
El orco líder rio fuertemente, egocéntrico, no creía las palabras de Necross.

-Me agradas muchacho, a ti te matare ult…- Una flecha atravesó el cráneo del arrogante orco, a la distancia, se escuchaba el feroz galope de miles de caballos. Pronto un grupo desconocido de soldados ataco a los orcos, Giradort vio una oportunidad y ordeno atacar nuevamente. una vez mas el campo de batalla se volvió un caos, una figura con imponente armadura se acercó a Necross. –Espero no haber llegado tarde- Comento burlón el misterioso ser.



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Re: La (in)felicidad de un hombre y su lobo.

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