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La (in)felicidad de un hombre y su lobo.

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Re: La (in)felicidad de un hombre y su lobo.

Mensaje por Necross Belmont el Vie Mayo 10, 2013 8:42 am

-¿Tarde? ¿¡Quién demonios eres tú!?- le hablo Necross al extraño, mientras ambos batallaban contra un orco.
-Ah vamos, ¿no reconoces a tus amigos cuando los ves… aunque porten armadura?- El hombre del lobo estaba confundido, aunque ya tenía una idea de quién era el desconocido. -¡Edgar! Maldito infeliz, si ¡tardaste mucho!- Edgar asintió y Necross sonrió, el ejercito que llego con Fígaro era mucho más grande que las tropas enemigas, los orcos desesperados comenzaron a escapar, pero las flechas de los soldados del reino de Fígaro los acabaron fácilmente. Otros bajaron sus armas, pero nadie tuvo piedad con ellos.
Pronto, todos los orcos, humanos y minotauros enemigos estaban muertos.

Mientras alzaban sus espadas y escudos, los soldados gritaban de alegría, alegría por ganar la batalla, alegría por vengar a sus hermanos, alegría por defender su ciudad. Edgar se sacó el casco y Mary Ann se acercó a él rápidamente.-Señor Edgar, no sabe la felicidad que me causa verlo en estos momentos.- Edgar dibujo una sonrisa en su cara.-No podía dejar que atacaran la ciudad de mi mejor guardaespaldas, chicos si preguntan, nosotros estamos aquí de paseo. No quiero que Sabin sepa que traje soldados a Zhakhesh.-

Giradort se acercó a Edgar, su expresión inalterable, escondía que por dentro estaba muy feliz.-Señor Fígaro, es un placer tenerlo en Valashia. De parte de todos los habitantes de Shading, quiero agradecer su ayuda. Sin ella nuestra ciudad ya estaría en llamas.- Edgar hizo una reverencia y guardo su espada. –No se preocupe general, cuando Mary me informo sobre la situación, no tenía la intención de quedarme de brazos cruzados. Y me alegra informar, que todos los orcos que estaban esparcidos en otros sectores fueron aniquilados. ¿Sabían que humanos luchaban junto a ellos?-

Antes de volver a la ciudad, los soldados de Shading, Arthias y Fígaro decidieron descansar, después de todo, ya ganaron la batalla, no hay necesidad de apuro. Necross, Edgar y Mary Ann estaban sentados mirando como Foxhound correteaba palomas, el grupo en silencio solo observaba, hasta que el hombre del lobo cortó ese silencio, lo hizo mientras observaba el cielo. - No puedo esperar para llegar a casa y ver a Daisy y Elizabeth, lo único que deseo en este momento es abrazarlas a ambas.- Edgar y Mary Ann, sonrientes miraban a Necross.

Un desesperado soldado llego cabalgando, estaba cubierto de sangre y tenía heridas frescas. Se acercó a Girador y hablo nerviosamente.
-¡Señor Giradort! El ejército enemigo ha entrado a la ciudad, ¡están matando a todos y han quemado todo el sector norte! Necross quedo congelado, ¡El y su familia viven en el sector norte! -No…no… Daisy…-
Se levantó rápidamente y tomo un caballo cualquiera, le ordeno correr mientras los demás le gritaban que se detuviera, pero no escuchaba. Ahora, solo quiere llegar a la ciudad y ver a sus esposa.


Última edición por Necross el Vie Mayo 10, 2013 8:28 pm, editado 1 vez



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Re: La (in)felicidad de un hombre y su lobo.

Mensaje por Necross Belmont el Vie Mayo 10, 2013 9:11 am

Giradort le grito al soldado que recién había llegado. -¿Pero qué paso con las tropas que dejamos allí? ¿No fueron suficientes para detener al enemigo? El soldado negó con la cabeza-. –No señor, pero los soldados de Fígaro están luchando, me enviaron para traerlos a todos de vuelta.- Giradort gruño como lo haría una bestia salvaje. -Muy bien. Soldados, suban a sus caballos, los que no dispongan de ellos comienzen a correr, ¡la batalla no ha acabado!

Necross ya estaba bastante lejos de sus aliados, lo único en que podía pensar era en la seguridad de su mujer e hija, una pequeña lágrima escapo de su ojo al pensar en que algo les podría haber sucedido. Después de tres años juntos no puede imaginar una vida sin ellas, son lo que lo hacen levantarse cada día, por ellas ha luchado esta batalla. No dejara que un grupo de malnacidos le arrebaten la esperanza que llena su corazón.

Su mente le jugaba malas pasadas, lo único en que podía pensar era en ellas, recordaba los primeros días que estuvo con Daisy, la primera vez que tuvieron relaciones, él fue el que desvirginiso a la mujer de rubios cabellos.

Recordó cuando su hija nació, la alegría que sintió en ese momento no tuvo igual, Daisy estuvo a punto de morir dando a luz a Elizabeth, si ella no murió en ese momento, Necross no dejaría que lo hiciera ahora.
Sus primeros pasos, el hombre del lobo estaba a punto de llorar cuando recordó la primera vez que vio caminar a Elizabeth, su primera palabra -Perrito…- Comento en voz baja, si ellas suben a los cielos, Necross subiría con ellas. ¡Maldición! ¿¡Cuánto falta!? Grito con un nudo en la garganta.

Los soldados ferozmente se dirigían a Shading, Edgar sobre su caballo llevaba a Foxhound, que nervioso, se movía demasiado. Giradort estaba preocupado, ¿qué tal si no llegan a tiempo? No, no podía pensar en eso, ¿la esperanza es lo último que se pierde no? Tiene que aferrarse a eso, aunque sea una ilusión, es lo único que lo obliga a mantenerse sereno y estar listo para la batalla.

Ya no faltaba mucho, el hombre del lobo estaba cada vez más cerca de la ciudad, cada vez más desesperado golpeaba al caballo en los muslos para que corriera más rápido, el casco en su cabeza le molestaba, se lo quito y lo lanzo con furia. Aún tiene que luchar, y esa furia la usara para vengar a sus seres queridos, no. -La esperanza es lo último que se pierde, ¿no?- Se dijo a sí mismo. ¡Por fin llego! Su boca se quedó abierta mientras veía como a lo lejos el fuego se propagaba por la ciudad. Miraba nervioso, miraba enojado, estaba buscando al enemigo, quiera hacerlos sufrir. Un minotauro perseguía a un pequeño niño, Necross se bajó del caballo y desenvaino su preciada “grave”. El minotauro estaba distraído, no se dio cuenta cuando el hombre del lobo le atravesó el cuello.

Un grupo de orcos mato al caballo de Necross, este viéndose en desventaja comenzó a correr, no llego hasta aquí para morir a manos de estas sucias bestias. De uno de los callejones aparecieron soldados de Fígaro junto con algunos Shadeshianos. El hombre del lobo apunto hacia atrás y los soldados se lanzaron contra el enemigo. Necross continuo corriendo, ya no faltaba mucho para llegar a su casa.



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Re: La (in)felicidad de un hombre y su lobo.

Mensaje por Necross Belmont el Vie Mayo 10, 2013 10:32 am



Giradort le grito al soldado que recién había llegado. -¿Pero qué paso con las tropas que dejamos allí? ¿No fueron suficientes para detener al enemigo? El soldado negó con la cabeza-. –No señor, pero los soldados de Fígaro están luchando, me enviaron para traerlos a todos de vuelta.- Giradort gruño como lo haría una bestia salvaje. -Muy bien. Soldados, suban a sus caballos, los que no dispongan de ellos comienzen a correr, ¡la batalla no ha acabado!

Necross ya estaba bastante lejos de sus aliados, lo único en que podía pensar era en la seguridad de su mujer e hija, una pequeña lágrima escapo de su ojo al pensar en que algo les podría haber sucedido. Después de tres años juntos no puede imaginar una vida sin ellas, son lo que lo hacen levantarse cada día, por ellas ha luchado esta batalla. No dejara que un grupo de malnacidos le arrebaten la esperanza que llena su corazón.

Su mente le jugaba malas pasadas, lo único en que podía pensar era en ellas, recordaba los primeros días que estuvo con Daisy, la primera vez que tuvieron relaciones, él fue el que desvirgó a la mujer de rubios cabellos. Recordó cuando su hija nació, la alegría que sintió en ese momento no tuvo igual, Daisy estuvo a punto de morir dando a luz a Elizabeth, si ella no murió en ese momento, Necross no dejaría que lo hiciera ahora.

Sus primeros pasos, el hombre del lobo estaba a punto de llorar cuando recordó la primera vez que vio caminar a Elizabeth, su primera palabra -Perrito…- Comento en voz baja, si ellas suben a los cielos, Necross subiría con ellas. ¡Maldición! ¿¡Cuánto falta!? Grito con un nudo en la garganta.

Los soldados ferozmente se dirigían a Shading, Edgar sobre su caballo llevaba a Foxhound, que nervioso, se movía demasiado. Giradort estaba preocupado, ¿qué tal si no llegan a tiempo? No, no podía pensar en eso, ¿la esperanza es lo último que se pierde no? Tiene que aferrarse a eso, aunque sea una ilusión, es lo único que lo obliga a mantenerse sereno y estar listo para la batalla.

Ya no faltaba mucho, el hombre del lobo estaba cada vez más cerca de la ciudad, cada vez más desesperado golpeaba al caballo en los muslos para que corriera más rápido, el casco en su cabeza le molestaba, se lo quito y lo lanzo con furia. Aún tiene que luchar, y esa furia la usara para vengar a sus seres queridos, no. -La esperanza es lo último que se pierde, ¿no?- Se dijo a sí mismo.

¡Por fin llego! Su boca se quedó abierta mientras veía como a lo lejos el fuego se propagaba por la ciudad. Miraba nervioso, miraba enojado, estaba buscando al enemigo, quiera hacerlos sufrir. Un minotauro perseguía a un pequeño niño, Necross se bajó del caballo y desenvaino su preciada “grave”. El minotauro estaba distraído, no se dio cuenta cuando el hombre del lobo le atravesó el cuello.

Un grupo de orcos mato al caballo de Necross. Este, viéndose en desventaja, comenzó a correr, no llego hasta aquí para morir a manos de estas sucias bestias. De uno de los callejones aparecieron soldados de Fígaro junto con algunos Shadeshianos. El hombre del lobo apunto hacia atrás y los soldados se lanzaron contra el enemigo. Necross continuo corriendo, ya no faltaba mucho para llegar a su casa.

Su casa… estaba en llamas… Necross se lanzó de rodillas al piso, estaba llorando, no pudo evitarlo. Desesperadamente entro, la estructura de dos pisos estaba al borde del colapso. ¡Daisy! Daisy… ¡¡Donde estas Daisy!! Grito con todas sus fuerzas. Ella no estaba allí, aún hay esperanza. Salió corriendo de la casa, que ya no era más que escombros enardecidos. ¿Dónde podrían estar? Necross se llevó ambas manos a la cabeza, no sabía dónde buscar, su respiración estaba agitada, su corazón palpitaba como nunca lo ha hecho, el solo pensamiento de ellas muertas lo volvían loco.

Comenzó a correr por las calles mientras gritaba el nombre de sus dos amores, corrió como nunca lo ha hecho, su cuerpo pedía descansar, pero su mente negaba la petición. -Vamos Daisy, aparece. Por favor aparece, si los dioses existen concédanme este deseo, quiero verlas, saber que están bien. Es… es lo único que pido…- Continuo corriendo, mientras su jadeaba, estaba agotado. Empuño su espada fuertemente, quería encontrarse a algún orco, humano o minotauro enemigo. Así, usaría su cuerpo para liberar toda su furia. Su segundo deseo fue concedido.

Un humano del bando enemigo y un orco intentaron escapar, Necross al verlos guardo su bastarda y saco el gran espadón a s espalda, de un frio y certero golpe mato al humano, el orco nervioso no supo que hacer, aunque rápidamente contraataco con su hacha. Como un demonio, el hombre del lobo atacaba, un certero golpe le cortó el brazo al orco, este cayó al piso mientras maldecía en su propio idioma. Cegado por la furia, el hombre del lobo le corto el otro brazo, luego fueron las piernas, el orco solo pedía piedad. -¿¡PIEDAD!? ¿Tú tuviste piedad con las personas de esta ciudad? ¿Tuviste piedad cuando quemaste las casas? Estoy seguro que dentro de ellas aún estaban atrapados mis amigos. Me pides piedad, ¡piedad obtendrás en el infierno hijo de puta!- Grito mientras reventaba la cabeza del orco con su espadón

Nervioso, miro lo que había hecho, observó el cercenado cuerpo del orco y corrió, quiera alejarse de ese lugar, al girar en una calle, su primer deseo se cumplió, Daisy escapaba con su hija en brazos. La cara de Necross se llenó de alegría, quería gritar pero su voz no hacía caso, así que corrió. La distancia entre ambos era considerable, pero no importaba, el llegaría a ella de todas maneras, una lástima la verdad. Llegaría cuando fuese demasiado tarde.

Un orco salió de la nada y golpeo los brazos de Daisy, mas ella no recibió el golpe, fue Elizabeth. Algo se rompió en Necross en ese momento, aún estaba demasiado lejos. Un segundo orco clavo su espada en el vientre de su mujer, esta vez no pudo continuar. Con un feroz grito lanzo a Sherckano, su filo partió el cráneo del primer orco. El que estaba a su lado, corrió rápidamente a atacar al hombre del lobo, pero una flecha se clavó en su ojo, Necross miro hacia atrás y vio a Edgar y junto a él, el arquero que acabo con la vida del orco.

Necross corrió y tomo en brazos los restos de Elizabeth, su cuerpo estaba destrozado y sus ojos abiertos, una imagen que Necross se llevara hasta la tumba. Grito al cielo, los dioses le concedieron su deseo, alcanzo a ver a ambas por última vez. Daisy aún seguía viva, ella le pidió al hombre del lobo que le entregara los restos de Elizabeth, quiera abrázala una última vez.

-Daisy, por favor no me dejes. Elizabeth ya lo ha hecho, tú no puedes…tu no me puedes dejar, no ¡te atrevas a dejarme!- Daisy escupió sangre al intentar hablar. -¿Dejarte? Necross, siempre estaremos contigo. Yo y Elizabeth te cuidaremos y espantaremos tus pesadillas, no te preocupes.- Necross no aguanto y rompió en llanto. -No digas eso, te sacare de aquí y te recuperaras, por favor, ¡solo aguanta un poco más!- Daisy tomo la mejilla de Necross y sonrió.- No, mi hora ha llegado. Ahora he de irme con Elizabeth, solo… solo quiero que aagh- Un quejido y sangre salieron de su boca. -Solo quiero que cantes conmigo una última vez…

El hombre del lobo asintió mientras sus lágrimas caían sobre la cara de Daisy. Ella comenzó a cantar con una voz débil. -Oh mi héroe, mi amado, no estaremos juntos por la eternidad. A pesar de las promesas de amor eterno.- Necross continuo entre sollozos. – Soy la oscuridad y tú la luz de las estrellas brillando a lo lejos. A través de las horas de desesperación te ofrezco esta oración. A ti, mi estrella en el cielo. Daisy sonrió y continuo, esta vez con una voz más alegre, mientras Necross apretaba su mano contra su pecho.-Mis votos finales serán cambiados, estaré con ella cuidándote a la lejanía, estaré allí para espantar el miedo, o guiarte en momentos de…

Sus pupilas se apagaron, Daisy había muerto. No, Daisy por favor no. Despierta, no me hagas esto… Daisy…Daisy… ¡¡¡DAISY!!! Termino con su desesperado grito y abrazo fuertemente el cadáver de su mujer, lloraba descontroladamente. En un instante perdió las dos cosas que más amaba en este mundo, ya no sabía qué hacer, nubes negras cubrían el cielo. Comenzó a llover, fue como si los dioses se burlaran de su situación. Necross recostó el cuerpo de su amada gentilmente en el piso, mientras él se ponía de pie, estaba furioso.

Edgar se acercó a él, quiera ayudarlo, tal vez con una palabra de aliento. -Yo sé lo que es perder a un ser querido amigo mío, pero no puedes rendirte, ¿ellas no querrían eso o sí? Necross se volteó a Edgar, su mirada demostraba el enojo que sentía. -Yo lamento tu pérdida amigo mío, pero nada, ¡nada! Se compara a esto, no te atrevas a decir que es lo mismo, perder a tu familia, perder a lo único que te ha hecho feliz en la vida… ¡¡NO TE ATREVAS A DECIR QUE ES LO MISMO!¡- Necross se lanzó sobre Edgar, ambos cayeron al piso y el hombre del lobo comenzó a golpear ferozmente a su amigo, Edgar no devolvía los golpes, solo se quedó allí, dejando que Necross lo golpeara. -¡Defiéndete demonios!-

Tres soldados separaron a Necross de Edgar, El hombre del lobo se los saco de encima y los golpeo con un pedazo de madera que estaba cerca, Giradort apareció por detrás y con el pomo de su arma le golpeo el cráneo a Necross, que cayó inconsciente.



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Re: La (in)felicidad de un hombre y su lobo.

Mensaje por Necross Belmont el Lun Mayo 13, 2013 10:04 am

– ¿Necross? Necross despierta, ¡o llegaras tarde!-
-Daisy... ¿Dónde llegare tarde?-
-Pues a mí funeral, ¿no recuerdas?.

Necross se despierta asustado, empapado en sudor y con el corazón acelerado. Estaba en una prisión, y un guardia lo estaba despertando. –Señor Belmont, es hora. Con la mirada nerviosa, Necross le respondió al sujeto. -Si, muchas gracias.- Estaba muy desorientado, el día anterior, Daisy y Elizabeth fueron asesinada frente a sus ojos.

Torpemente camino hasta los cuarteles de Shading, allí se puso una armadura diferente a la usada para las batallas, esta tenía colores oscuros y deprimentes, era la armadura que usaban los vigías cuando iba a explorar de noche. Su mente lo protegía de los sucedido, no tenía recuerdos de lo que había pasado, solo sabía que debería ir al funeral, inconscientemente caminaba hacia el, mientras el mismo guardia que lo despertó lo guiaba.

Un gran grupo de gente estaba allí, también estaba despidiendo a los seres que perdieron en la batalla. Necross encontró con la mirada a Mary Ann, que lloraba desconsoladamente, a su lado, Edgar la abrazaba, su cara intentaba contener la tristeza, pero parecía que en cualquier minuto rompería en llanto. En una lápida estaba escrito “Daisy y Elizabeth, devota esposa y amada hija. Que desde el cielo nos cuiden”. Lo recordó todo, el momento en que su pequeña hija fue aplastada por el arma de un orco enemigo, el momento en que su querida esposa sintió el filo de las armas enemigas. No lloro, solo se quedó mirando la tumba por largos momentos.

Giradort se acercó a él y coloco una mano en su hombro. –¿Sabes? Blackbird también perdió a su hijo, el pequeño fue aplastado por los caballos de los enemigos, aún no sabemos que es lo que hacia afuera. Tal vez estaba escapando del caos, o tal vez estaba buscando a su madre. No dejes que esto te afecte Belmont, por favor no lo hagas.- Necross no contesto, seguía mirando la tumba de su familia. En un momento perdió todo, no pudo protegerlas, tal vez si se hubiera quedado en la ciudad ellas estarían vivas. Eso era lo que más le dolía al hombre del lobo.

Para que se entienda el lamento del lobo:

Foxhound se acostó sobre la tumba de Daisy y Elizabeth, hacia extraños sonidos, pareciera que estuviera llorando la perdida de ambas. Edgar se acercó a Necross, se paró a su lado y miro como el lobo lamentaba la muerte de la familia de Necross. -Interesante es el hecho de que Foxhound este llorando, creo tu no lo haces porque ya no tienes que llorar. Necross, creo ya sabes lo que le sucedió a Mary Ann. Este es mi último día en Shading, debo regresar a Fígaro y ella ira conmigo, quiero alejarla lo más posible de estos recuerdos. Creo deberías hacer lo mismo.- el hombre del lobo no despegaba su vista de la tumba. –Edgar, perdóname.-Comento con un nudo en la garganta. – No hay nada que perdonar, nos volveremos a ver Necross.-

Ya toda la gente se había ido, solo quedaba Necross y Foxhound en el cementerio. Para deprimir más la escena comenzó a llover, el hombre del lobo sintió la primera gota de agua tocar su pelo, en ese momento se quebró. Se arrodillo en el piso y abrazo a Foxhound, que como si de una persona se tratase, se lanzó a sus brazos, sollozando como solo un lobo podría hacerlo.

–Foxhound, dios Foxhound. ¿Tú también las extrañas? Por favor, uno de nosotros deber ser el fuerte, y el cielo sabe que yo no puedo. Si tú te quiebras yo no podré continuar, mi querido amigo… yo también las extraño.-

El lobo hundió su hocico en el cuerpo de Necross mientras sus quejidos y lamentos sonaban más fuertes, Necross a punto de llorar le dedico algo a sus amores ahora fallecidos.

Con mis dientes apretados puedo ver la sangre de miles de hombres.
¿Es seguro pensar en el futuro?
¿Tuvo derecho ella a irse?
¿Alguna vez he de aprender?
Ahora sé que estas heridas no sanan tan rápido como creí.
Puedo oírlos morir.
Con los dientes apretados recuerdo hermosas noches.
Ahora lloro por que se ha ido.
Las cosas fueron mejores en el pasado.

Se apretó del pelaje del lobo, esta vez sus lágrimas se fundían con las gotas de lluvia. –Esto no puede estar pasando, si tan solo me hubiese quedado aquí, tal ellas ahora estarían conmigo, en casa. Disfrutando del calor de una chimenea, No… yo...- Las palabras no salían de su boca. La lluvia caía burlona, el hombre y su lobo cada vez se sentían peores, Necross abrazo por última vez a Foxhound y se levantó. Marcho hacia una posada y allí dejo todo lo que portaba, inclusive a su compañero lupino. Ahora iría en busca de alcohol, es la única manera que tiene para borrar las horrendas imágenes que atormentan su cabeza.



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Re: La (in)felicidad de un hombre y su lobo.

Mensaje por Necross Belmont el Mar Mayo 14, 2013 11:02 pm

En una sucia taberna un hombre pasa sus días bebiendo, con una barba desordenada y sucia, sus ropajes manchados con sangre y licor, a veces pelea con otros ebrios solo por aburrimiento. Necross, el hombre del lobo pasó de ser uno de los comandantes de la milicia de Shading, a ser el peor de lo ebrios de la ciudad.

Han pasado seis meses, el hombre del lobo no tiene nada, ni casa, ni familia, ni esperanza. Pasa sus noches en tabernas y en las tardes pide dinero para beber, su estado es deplorable. Muchos hablan sobre él, porque en un día cambio tanto, de ser un honorable caballero a un sucio ebrio.

Las imágenes de la muerte de su familia lo atormentan cada día, la única manera que tiene para olvidarlas momentáneamente es beber, beber hasta perder el conocimiento. En un callejón, Necross se encontraba sentado, estaba descansando antes de volver a su nuevo estilo de vida. Una imponente sombra se posó frente a él, por el reflejo del sol tras de él, Necross no sabía quién era.

- Mírate, pasaste de ser un glorioso soldado, a un apestoso ebrio, tú no eres el Necross que alguna vez conocí, por suerte aun no has vendido tus armas, no sabes la decepción que me causaría si Sherckano y grave no están contigo.- El hombre del lobo enojado contesto. –Tú no sabes nada, de seguro te cubrías en tu casa con tu familia mientras nosotros luchábamos allá afuera, tú aun puedes besar a tu esposa y abrazar a tu hija, ahora vete. Quiero morir en paz y lentamente.- La figura se cruzó de brazos –Eso no es cierto, yo luche a tu lado, además aun tienes al lobo, Belmont.-

Necross se levantó y vio que la sombría figura era Giradort, este le tendió los brazos y lo abrazo en gesto un gesto paternal, ayudo al hombre del lobo. –No eres el único que ha perdido gente, pero no puedes dejar que eso acabe contigo Necross. Tal vez sea difícil al comienzo, pero estoy seguro que saldrás adelante. Debes irte de esta ciudad, sus recuerdos solo envenenaran tu alma.- Necross cabizbajo se alejó y le dio la espalda a Giradort. - Lo sé, no puedo continuar así, es difícil, no sabes cuanto. Despertar cada día con el dolor de no verlas jamás. Pero no obligare a Foxhound a seguirme, por favor, llévatelo.- Giradort miro incrédulo a Necross, sus palabras lo sorprendieron. - Si crees que es lo mejor, lo llevare a los cuarteles de Shading, allí podrá servir como guardia. Adiós por ahora Belmont.-

Con un gesto de su cabeza, Necross ordeno al lobo marcharse, con las orejas caídas, Foxhound se fue con Giradort. Necross se quedó allí, lamentándose un poco más, luego se encamino hacia una taberna, para beber un poco más. Pidió una jarra de cerveza y antes de llevársela a la boca el tabernero le hablo. - No pareces un tipo que merece estar aquí. Si, tienes el aspecto de un ebrio sin remedio, pero no el de un tipo que se lamenta, no mereces esto.- ¿Qué es esto? ¿El día de lamentarse y sentir pena por él? Ya estaba cansado, bajo la cerveza y le hablo al tabernero con su mirada seria. - Creo ya he dado lastima por mucho tiempo, señor tabernero, sé que es mucho pedir pero, ¿me prestaría su baño personal? Hace mucho necesito una buena ducha.-

El tabernero con un gesto y una sonrisa le indico el lugar, Necross corrió, ya se cansó de sentir pena, su familia está muerta, no hay nada que pueda hacer, solo recordarlas con cariño. Paso varios minutos lavando su cuerpo, al terminar afeito su barba, ahora si parecía el antiguo Necross. El tabernero golpeo la puerta del baño y dejo algo en el piso, Necross abrió y sonrió, el tabernero le había dejado nueva ropa.

Se miró al espejo y sonrió, debe empezar a vivir nuevamente con su bastarda en su cinto y su espadón a la espalda, camino hacia los cuarteles de Shading, aun debía ir por su querido lobo. Al verlo, Giradort sonrió, este era el Necross que conocía en el pasado. –Veo te cansaste de lamentarle Belmont.- El hombre del lobo asintió. –Asi es, vengo por el lobo para marcharme, tal vez regrese algún día.- Giradort asintió. – Muy bien, iré por Foxhound, tu espérame aquí.-

Allí se quedó, de brazos cruzados mientras sentía el viento en su cara. El lobo al ver a Necross se lanzó sobre él, botándolo al piso y lamiendo su cara, Necross lo abrazo fuertemente y se levantó, Giradort le entrego algo, era una gabardina roja. –Me queda perfecta, muchas gracias señor Giradort.- Giradort sonrió y le entrego un pequeño saco con dinero. – Espero que cuando regreses seas un mejor hombre, y los fantasmas que te atormentan desaparezcan. Espero que el lobo guie tu camino de regreso.-

Necross salió del edificio, junto con el lobo, su nueva gabardina y un sentimiento de esperanza, ahora viajara a Thalis Nertheliam, allí se encuentra su amigo Arthur. Tal vez alguna aventura interesante tenga en ese lugar, será interesante, de eso no hay duda. Pero Necross no sabrá lo interesante que será.



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