Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» La fuga (priv. Calígula) [Phonterek]
Hoy a las 12:56 am por Calígula

» El secuestro de Gr´olKos "El clan cuchilla sangrienta"
Ayer a las 3:30 pm por Lilith, la sombría

» [Evento] Los Cuentos Perdidos de Noreth
Ayer a las 10:57 am por Lamb

» Buenas
Vie Dic 15, 2017 3:27 pm por Balka

» A Hope's Tale
Jue Dic 14, 2017 10:56 pm por Gar'Shur

» Anhouk, la forjadora
Jue Dic 14, 2017 9:33 pm por Bizcocho

» Demonología: Adulterium [+18]
Mar Dic 12, 2017 10:23 am por Envidia

» Aulenor Abe
Dom Dic 10, 2017 6:33 pm por Bizcocho

» - Apocalipsis now -
Sáb Dic 09, 2017 10:11 pm por Balka

» Una mala decisión
Sáb Dic 09, 2017 1:56 pm por Bizcocho

» Calígula, el demonio del mar
Sáb Dic 09, 2017 1:13 am por Calígula

» Aracnofobia [Campaña]
Vie Dic 08, 2017 10:27 pm por Vanidad

» Un paseo inesperado [Priv. Celeste Shaw]
Mar Dic 05, 2017 10:06 am por Celeste Shaw

» Locuras en Santa Timotea para Jóvenes Azuzables [Priv. Eudes]
Sáb Dic 02, 2017 9:26 pm por Isarika Endier

» The Shining of a Thousand Suns (Privada)
Miér Nov 29, 2017 6:51 pm por Vanidad




Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


El paraíso de los tontos

Página 4 de 4. Precedente  1, 2, 3, 4

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: El paraíso de los tontos

Mensaje por Necross Belmont el Lun Mayo 06, 2013 5:52 am

Algo en ella había cambiado, Necross al notar su mirada podía sentir como su pecho se apretaba. No alcanzo a decir buenos días, las palabras no salían de su boca. Yo sí, pero antes… No pudo terminar de hablar y ella fue hacia el baño, se sacó el casco y se sentó en el sofá en el que descansaban sus espadas. Dejo el casco a un costado y comenzó a caminar de un lado a otro, inquieto.

¿Qué fue lo que sucedió? Necross no entendía nada, si hay algo que no entiende son las mujeres. Pero se sentía mal ¿tal vez porque se fue y no le aviso? No podía encontrar otra respuesta a la pregunta, ella no salía del baño, Necross se desesperaba cada vez más. Tomo la botella de ron y le dio un gran trago, sus tripas sonaron fuertemente, estaba hambriento.

Se volvió a sentar en el sofá, de la bolsa que traía comida saco un pedazo de pan, comenzó a comer con algo enojo, solo quería que ella le hablara. Se levantó una vez más en busca del ron, los pasos que daba con su armadura hacían eco por toda la habitación, bebió poco, no fue más de un pequeño sorbo, para pasar lo que estaba comiendo.

Se sacó la armadura, y se colocó su gabardina, busco en los bolsillos hasta encontrar su pipa y un pequeño saco junto a ella, en su interior existía un polvillo, Necross lo vertió en la pipa y la lleno de hojas de tabaco. El saco tenía polvo de cacao, el humo que salía de la pipa tenía un aroma a chocolate, esto relaja a Necross y lo ayuda a pensar. Se acercó a la ventana, abriéndola de par en par, allí con el sol que dejaba entrar su luz, el hombre del lobo miraba hacia abajo, hacia la calle donde la gente caminaba contenta.

Ambos lobos estaban sobre la cama, Necross escucho la puerta del baño abrirse y se levantó, esperando que ella le dijera que pasaba. Una noche reparadora… ¿solo eso? El hombre del lobo continuo fumando, soltando el humo hacia la ventana, hacia afuera. –Tenía pensado partir antes del atardecer, mi idea era… era compartir el resto de la mañana y tarde contigo… Necross bajo la mirada, expulsando el humo del tabaco por su nariz.

El la miro a los ojos, era obvio que estaba llorando. Necross se acercó rápidamente, ella tenía la mirada cabizbaja, el hombre del lobo dudo un segundo pero le levanto la mirada con el brazo izquierdo, la pipa quedo lejos de él, descansando en una mesa.

–Tengo que irme, hay dudas que necesito resolver. Si fuera por voluntad propia me quedaría en algún lugar calmado, y tal vez con alguien que aprecie, y aprecie al lobo.-



¿Quién te conoce Invitado?
avatar
Necross Belmont
The Azure Knight

Mensajes : 1010
Edad : 97
Link a Ficha y Cronología : Necross Belmont
Un Hombre sin Lobo

Nivel : 7
Experiencia : 2630 / 3500

Volver arriba Ir abajo

Re: El paraíso de los tontos

Mensaje por Samantha J. el Lun Mayo 06, 2013 6:33 am

El corazón de Sam latía con fuerza, casi no podía escuchar lo que él le decía. Simplemente no podía evitarlo, de cualquier modo él se iba a ir… Sam levanto la vista hacia él, con los ojos húmedos. Le sonrió, acariciando su mejilla –lo sé. Hay desiertos que tienen que recorrer solos –dijo con la voz un tanto quebrada. Le observo durante unos segundos, antes de besarle con suavidad. Sintió el impulso de decirle que se largara ya, que no le extendiera la espera… pero, ella no deseaba eso.

Sam se sentía tan egoísta. ¡Mierda! Por una vez en la vida quería serlo. Quería decirle que no tenía que irse, que podían conocerse más, que… pero, ¿Qué esperaba realmente? Ella no era idiota y aunque siempre se mantenía con la esperanza en alto, supo que esta vez no sería así. El optimismo no ayudaría, probablemente él se iría, partiría a aventuras donde ella no estaba incluida, donde incluso podría… morir.

Se separó de él, estirándose. Tenía que alejarse de esa línea de pensamiento, así que fue hacia su bolso y, sacando un cepillo, comenzó a trenzar su cabello. Lo hizo de forma calmada, cada giro de cabello era un paso más a que su corazón se calmara. –Dijiste que querías pasar la mañana conmigo –De nuevo, el dolor punzante. -¿Qué te gustaría hacer?-

Sam miro a Gigi, recostada junto a Fox. Sonrió, se veían bien juntos… acaricio la cabeza del animal, se sentía el tenso silencio en el ambiente. Una frase lejana llego a su mente. “Aquí y ahora. Mañana lloras, hoy disfruta.” Tenía razón… sea quien sea que haya dicho aquello. De pie sobre la ventana observo el amanecer. El sol ya brillaba en lo alto, como riéndose de los mortales. Si… siempre estará contigo. Claro, como no. La joven se giró hacia el hombre, sonriéndole de una forma más alegre.

-¿y bien? ¿A dónde? ¿O pasaremos el día aquí?- su estómago gruño –si me preguntas, yo pediría comer…- Sam había tomado una decisión. Disfrutaría estas horas y, entonces, al atardecer, lloraría su perdida… no, más que perdida, era la sensación de que su destino no estaba en conocer a alguien y vivir como los cuentos de hadas, donde todos son felices, se aman y están juntos por siempre…

Negó con la cabeza sonriendo. ¿En qué jodidos pensaba? Que llegaría de la nada un valiente caballero, dejaría todo por ella y se irían juntos cabalgando hasta el atardecer? La simple idea, ahora, le parecía ridícula. Esta era la vida real… un giro común en un eterno circulo de verdades duras. Te adaptas, o mueres, así de simple… y Sam definitivamente, no quería morir

Termino por acercarse a la cesta de comida, tomando una frutilla, llevándosela a la boca -¿Qué dices? No conozco mucho esta ciudad, pero debe de haber algo interesante por ahí… -
avatar
Samantha J.

Mensajes : 27
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El paraíso de los tontos

Mensaje por Necross Belmont el Lun Mayo 06, 2013 7:36 am

El repentino cambio de actitud sorprendió de una manera muy grata al hombre del lobo. Escucho su estómago gruñir, tenía hambre y también Necross, y de seguro también ambos lobos. – Bueno, yo tampoco conozco mucho esta ciudad, pero de seguro encontraremos algún lugar. Además, será divertido buscarlo. ¿Podríamos ir a la taberna de ayer?- rio un momento pero casi instantáneamente bajo la mirada.

–Bien, antes de salir quiero enseñarte algo, solo… por favor no te asustes.- nuevamente se sacó la gabardina y quedo a torso descubierto. Necross quería darle una respuesta, quería hacerle saber porque debe partir. El hombre del lobo le dio la espalda a Sam, mostrando un gigantesco tatuaje, era de color negro pero estaba hecho con cicatrices, como si ese tribal símbolo hubiese sido quemado a la piel.

Inhalo y exhalo fuertemente, con su ojo cerrado buscaba concentrarse, alzo su brazo izquierdo en la misma dirección, miro hacia atrás viendo si Samantha estaba lo suficientemente lejos. Respiro por inhalo por última vez y el símbolo en su espalda tomo un color verdoso, de la palma de su mano salió un leve destello de electricidad dejando en la pared de concreto que escogió como blanco una gran mancha negra.

Se volteó a ella y comenzó a mover los dedos, nervioso. -Existe algo dentro de mí, no sé lo que es, pero necesito saberlo. Por eso debo partir, espero me entiendas.- Esta vez se puso su armadura, mas no se colocó el casco. Le sonrió cálidamente a Sam y le ofreció su brazo derecho, para caminar juntos. Salieron de la habitación y los lobos rápidamente bajaron las escaleras, la anciana abajo dio un gran grito de susto, Necross solo rió.

Al salir de la posada, el sol cubría el cielo y su luz iluminaba toda la ciudad, con el brazo de Sam anclado al de Necross caminaron, ambos lobos jugueteaban delante de ellos. El hombre del lobo dejo el casco colgando del mango de su espadón, que descansaba a su espalda. Querida, cuando volvía encontré un pequeño lugar donde se podía comer al aire libre, si mal no recuerdo quedaba cerca de aquí.-

El hombre del lobo guio a Samantha hasta dicho lugar, allí, las mesas se encontraban afuera, rodeadas de árboles, su sombra protegía a los clientes del sol y una agradable briza se sentía en el lugar. Con un gesto de su cabeza invito a la chica a entrar, desayunaron, rieron, se conocieron. La mañana paso rápida, Necross llevo a Samantha a la plaza que los protegió la noche anterior.

– Debo decir que esto se ve más lindo de día. Y tú también querida.- Las hojas de los arboles caían y eran arrastradas por el viento. Necross creyó que era un momento perfecto, tomo la mejilla de Sam y la acerco a su cara, besándola tiernamente. Las horas pasaron mucho más rápido de lo normal. Entre tantos lugares que visitaron, tantas carreras que hicieron, tantos besos que se dieron, el tiempo paso.

El atardecer caía, el día anterior Necross llego en un miserable atardecer. Ahora se ira contento, el mismo atardecer y ella lo verán partir.
-Esto lo vi hoy, tal vez sirva como recuerdo. Además creo se te vera bellísimo.- De su bolsillo saco la gargantilla que temprano había comprado, la colgó al cuello de Sam y la beso por última vez. Tal como lo pensé, se te ve preciosa.-



¿Quién te conoce Invitado?
avatar
Necross Belmont
The Azure Knight

Mensajes : 1010
Edad : 97
Link a Ficha y Cronología : Necross Belmont
Un Hombre sin Lobo

Nivel : 7
Experiencia : 2630 / 3500

Volver arriba Ir abajo

Re: El paraíso de los tontos

Mensaje por Samantha J. el Mar Mayo 07, 2013 2:28 am

Samantha observo fijamente la razón por la que Necross quería partir. La muchacha permaneció en silencio, mirando como la espalda del hombre mostraba un tatuaje… de alguna forma, la energía que irradio aquella zona conforme él se concentraba hizo retroceder a la joven. Era algo... oscuro. La parte de su cuerpo que estaba bendecido por la magia de la luz, le hizo querer correr, sin embargo, aguantó estoicamente. Cuando la pared quedo manchada, y aquel despliegue de energía oscura se disipo, Sam dejo escapar el aire que había contenido. En la miro con nerviosismo, explicándole.

Curiosamente, le sonrió con una calidez que a Sam hizo olvidar lo que había visto. La joven fue hacia él y antes de tomarle del brazo, tomo su rostro entre sus manos y lo beso. –Entiendo –dijo finalmente, mirándole a los ojos. Ese día, el tendría una sorpresa.
Bajaron tranquilamente, con los lobos correteando. Sam parecía brillar de alegría, se sentía contenta y tranquila en compañía de Necross, aunque muy en el fondo, seguía esa punzada de tristeza y duda. De preocupación. El día iluminaba hermosamente, ni una posada y el calor suave del sol disipaba las brisas frías. Ambos caminaron tranquilamente, ella con la lanza (inservible, pues no sabía usarla) en una mano y su bolso colgante. De pronto el hablo. Sam lo miro fijamente… le había dicho “querida”. Un gesto que quizá parecía cotidiano y común, pero para ella fue el sinónimo a “me gustas”. Sam asintió, contenta –oh! Me encantaría! Nunca he comido en un sitio así!- dijo mientras le tomaba de la mano.

La mañana paso tan rápida… entre comidas, conversaciones y palabras, de pronto, el sol iniciaba el lento camino al atardecer. Sam comió como nunca; tranquila y sabiendo que no habría que huir o trabajar. Finalmente, fueron a la plaza donde antes se habían ocultado… Sam miro a Necross, escuchando sus palabras. El sol del atardecer enmarcaba la figura del hombre, dentro de esa armadura se veía tan imponente. Aun así, su rostro seguía siendo apuesto, esculpido de forma ruda, fuerte… ah, le encantaba.

Necross se acercó a ella y le beso. El beso fue tierno y aun así, encendió el interior de Samantha. La chica se dio cuenta de que no quería dejarlo partir… no sin lo que tenía que decir. SI pudiera, ella misma le resolvería el misterio pero, había cosas que se debían hacer en solitario.

-Esto lo vi hoy, tal vez sirva como recuerdo. Además creo se te vera bellísimo- la gargantilla de plata fue puesta en el cuello de la joven. Samantha cerró los ojos, disfrutando del tacto de los dedos de Necross que acariciaron su cuello. Cuando volvió a abrir su mirada, esta se encontraba llena de lágrimas por derramar. Encaro al hombre, mirándolo fijamente al ojo. –Es hermoso...- dijo con una sonrisa. Su expresion cambio pronto -Necesito… - su voz se quebró. Sam no pudo hacer nada más que abrazarlo con fuerza y, a pesar de la armadura, tratar de obtener un poco más de calor. Tomo aire, tranquilizándose un poco más. –Necesito decirte algo… - La joven busco en su bolso y saco dos pañuelos de color blanco, bordados con las iniciales “S.J.” estos envolvían dos objetos de igual tamaño. –Necross… dime… dime que no huyes de mí. –Apretó suavemente los objetos en sus manos, pensativa –Hoy, esta mañana… trastornaste mi mundo de una forma que no esperaba. –las lágrimas comenzaron a fluir. No podía evitarlo, así era ella –Sabes… para una chica, el que tomes su cuerpo y desees irte lejos… es… una tortura. No comprendía tu motivo, ahora sí. Aun así, necesito ser sincera contigo…- levanto el rostro de nuevo hacia el –Dime que no huyes. Dime que puedo hacerme la ilusión de que volverás… Dime… que te espere y lo hare. Necross, necesito que me digas si puedo dar rienda suelta a mi corazón y… enamorarme de ti o si corto finalmente con el sueño y encierro todo como siempre lo he hecho…- miro los pañuelos, abriendo uno lentamente –Aun así, lo extraño es que si, tuviera que encerrar todo esto yo… no podría. Soy egoísta, no deseo que me dejes. Sin embargo, sé que debes hacerlo y no te detendré…- Saco un colgante de cristal, levantando en alto. Con suavidad, beso el pálido dije, que parecía emitir un suave brillo. Se acercó al hombre y lo coloco con una extraña calma en su cuello –Este… perteneció a mi madre. Ella lo fue todo para mí y, como hoy, la vi partir alguna vez. Deseo dártelo… regreses o no, no puedo detener a mi propio corazón. –

Tomo el pañuelo y lo coloco sobre una de la manos enguantadas, la que no era de metal –lleva este pañuelo contigo, como recordatorio eterno de que siempre habrá alguien esperando tu regreso. Como recuerdo de que hay una mujer que está dispuesta a limpiar tus lagrimas…- Abrió el otro pañuelo y coloco el otro colgante que tenía sobre su cuello. –Este será mío. No olvidare que hay un hombre luchando sus batallas. No olvidare –dijo levantando el pañuelo, poniéndolo contra su pecho –que hay un hombre que vale la pena esperar… -

La chica se tallo los ojos –Siempre tendrás un hogar aquí. Siempre estará abierto, esperándote… un plato de comida caliente, una chimenea encendida. Un trago de Ron y un plato para Foxhound. Necross…- dijo mirándole a los ojos, mientras el sol reflejaba ya los rayos últimos de un atardecer. –Mi corazón siempre esperara por ti… aun y cuando tu... no desearas regresar.-
avatar
Samantha J.

Mensajes : 27
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El paraíso de los tontos

Mensaje por Necross Belmont el Mar Mayo 07, 2013 4:20 am



Necross recibió el abrazo de Sam, una pena recorrió todo su cuerpo, en ese momento se apretó de ella lentamente mientras una expresión de seriedad se dibujaba en su cara. -¿Escaparme de ti? No, como bien dijiste hay desiertos que debo recorrer solo, aunque no estaré solo, siempre tendré a Foxhound a mi lado.- Estaba triste, tampoco quiera irse, ahora lo único que puede hacer es abrazar fuertemente a Samantha.

– No, no me estoy escapando… tú me ofreces lo que siempre he querido, una vida tranquila. Pero el destino no quiere dármelo, no quiere dejarme tranquilo. Volveré, con cada atardecer volveré, con cada briza del viento volveré. No te puedo forzar a que me esperes, la posibilidad de que muera es alta, pero ya he burlado a la muerte en incontables ocasiones, no sería tan difícil hacerlo ahora.-

Ella le dio un colgante, Necross lo miro cálidamente por algunos segundos y tomo la mejilla de Sam con su mano derecha. En las noches de terror, esta será mi luz, en los días de sombra esto me protegerá, en los días lluviosos esto me mantendrá seco. Y cuando pensamientos tristes agobien mi mente, esto me alegrara.- Bajo la mirada antes de volver a hablar. -Creo este pañuelo servirá mucho, prometo regresarlo, como lo hare yo cuando el viento sople en esta dirección.-

Ella le prometió un hogar, la pena inundaba el corazón del hombre del lobo, un nudo en la garganta le impedía el habla, ¿tal vez ya no hay nada más que decir? Con su ojo cerrado se acercó lentamente a su cara buscaba su boca por última vez. El beso que entrego el hombre del lobo fue tierno, pero a medida que continuaba se tornó más pasional, mientras rodeaba con sus brazos a Sam el sol estaba cada vez más bajo, anunciando su partida.

Se separa de su boca y se volteó, tomo el casco pero no se puso, se giró hacia ella con una gran sonrisa. –Querida Samantha, es hora de mi partida. Foxhound, vamos.- La mano del hombre del lobo aun sostenía la de Sam, lentamente se separaban. Foxhound aún estaba con Gigi, con la cabeza hacia abajo y las orejas caídas, unos metros lejos de él, Necross se detuvo.

-¡Foxhound!- Grito fuertemente. – Despídete de las señoritas.- Dijo mientras se volteaba, el lobo le ladro a ambas y partió a los pies de su amo. Necross mientras se colocaba el casco se dirigió a Samantha. – Cuando el viento sople fuertemente, y los truenos aterroricen el firmamento, volveré. Hasta entonces Samantha.- comenzó a caminar, con su casco puesto y el lobo a su lado.

A paso firme se alejaba cada vez más, no quería mirar atrás, no quería verla a ella y sentirse mal. Es algo que debe hacer por el mismo, sin ayuda más que la de su lobo, pero no quería dejar a la muchacha sin un último adiós. Un feroz aullido de lobo salió de su casco. Normalmente eso sirve para aterrorizar a los enemigos que están cerca, pero a esa distancia solo era una despedida formal. Las arenas comenzaron a elevarse violentamente, cada vez era más difícil visualizar al hombre y su lobo, que se perdió de vista entre el muro de arena.



¿Quién te conoce Invitado?
avatar
Necross Belmont
The Azure Knight

Mensajes : 1010
Edad : 97
Link a Ficha y Cronología : Necross Belmont
Un Hombre sin Lobo

Nivel : 7
Experiencia : 2630 / 3500

Volver arriba Ir abajo

Re: El paraíso de los tontos

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 4 de 4. Precedente  1, 2, 3, 4

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.