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Sorpresa extravagante. (privada)

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Sorpresa extravagante. (privada)

Mensaje por Luna Lunatica el Mar Mayo 07, 2013 6:57 pm

Luna, la luna, va a venir
Va a tomarte para sí…
Sin cabeza, sin pies y sin manos,
Vamos a jugar, al juego del
Descuartizado.-


Comencé a cantar dichosa canción que en algún momento había escuchado. Casi no recuerdo ni en donde… pero olvide la segunda parte. -¿Qué dice señora B? No, eso no era…- aparentemente, la señora B, mi muñeca de trapo parecía creer saberse el resto, pero mentira. ¡Es que ella es una tramposilla! No podía creerlo. Acababa de cumplir mis 12 veranos y tenía tan mala memoria! Lo bueno es que, aun tengo muuucha energía por dar. Me encantaban estas épocas, cuando yo estaba tan, pero tan feliz, que ni siquiera tenía que dormir de tanta fuerza que tuviera. Seguí saltando por la vereda, de un lado, los inicios del bosque de Theezeroth, por otro, los bosques de Physis. Es extraño que, siguiendo un camino errático, llegara yo a ese lugar.

Me detuve delante de un tronco marcado. Algo lo había mordido, roído varias veces… me cruce de brazos. Aquí yo inicie mi vida y se veía claramente porque siempre reconocería mis propias mordidas. Aquí decidí que acamparía. Mi estómago gruño con fuerza… -hambre- murmure al señor C. El oso de felpa me miro como siempre lo hace… quiere que lo use para cazar conejos, pero no lo hare. No quiero ensuciarlo.

Deje mis cosas en un arbusto. A la señora D y al señor C los puse cercas uno del otro, mi escudo, el resto de lo que cargaba, salvo mis dagas. Un conejo no me vendría mal… Me fije en ambos bosques y al final, decidí ir hacia el bosque tenebroso porque al menos lo conocía un poco más. Quien sabe que podría encontrarme en el otro. Tome ambas dagas, cada una con una mano y me lance a la oscuridad, gruñendo como lo haría un gato.

*una hora después*

-El juego de descuartizado
Vamos a ganar
Cabeza, pies, hombros y manos
Todo vamos a cortar!-


Sostuve el hermoso conejo en lo alto. Era perfecto, gordo y peludo, aunque con cuatro orejas pero, ¿Qué se le iba a hacer? No podía discriminarlo por ser feo. Hambre es hambre. Pensé en comerlo así, sin cocinar, pero luego decidí hacer una fogata. El fuego pequeño es bueno, el fuego cerca del cuerpo o en grande, muy malo. Daba miedo. Para evitar que alguna cosa se llevara mi presa, lo colgué en la rama alta de un árbol, baje de nuevo y fui por leños. Al cabo de una hora, ya tenía hecha una bonita fogata y el conejo desollado, ensartado en una vara, sobre el fuego. Me senté un poco alejada, mientras miraba al cielo… la oscuridad ya caía lentamente, perezosa. Tome mi oso de felpa, abrazándolo. Si, lo sé, ya tengo 12 años y estoy grande para eso, pero… bueno, es que el sí puede defenderme.

Tarareaba en voz baja, cuando sentí que algo se movía detrás de mí. Me gire, un hombre caminaba hacia mí. Vestía como uno de esos viajeros que va por todo el mundo, consiguiéndose su propia comida. Pantalones rotos, camisa sucia, barba de varios días. Ladee el rostro, apretando al señor D contra mí. –Hola pequeña. ¿Qué haces por aquí sola? Y tu mama? Tu papa?- el pregunto por mami y papi. Yo suspire, levantándome. –Pues, mama no sé, papa durmió hace mucho tiempo y no despertó. Tengo conejo. ¿Quieres conejo? Alcanza para los dos…-

El desconocido me sonrió, mientras silbaba. Otros cuatro hombres sufrieron de entre los arbustos. Me miraron y yo sentí algo de preocupación, ¡no podría compartir tanto conejo! ¡me dejarían sin comer! –no creo que alcance. Pero puedo traer más conejos, tal vez dos. Comeríamos y platicaríamos! ¿no suena divertido?- el hombre se metió la mano a la mochila de viaje, sacando un oso de felpa parecido al señor D. Sonreí -¡Es hermoso!- grite, anqué no me moví. Sabía que si trataba de tomarlo, me acusarían de robo. Sin embargo, ante mi sorpresa, el hombre dio un paso hacia mí, estirando el peluche –es un regalo. Pensé que te gustaría… - Dude. Nadie era bueno conmigo solo porque sí. Con precaución y mirando a los demás hombres, me acerque a él, tratando de alcanzar el juguete. Debería de haberlo dejado, pero, ¡Tenía tanta energía! Finalmente, cuando alcance el acolchado peluche, todo… cambio.

El hombre se lanzó sobre mí, sujetándome del cuello. Los otros cuatro nos rodearon. Yo me enoje ¡nadie debía tocarme así! Por lo que di una patada. A mi tamaño, di exactamente con la punta del zapato en sus cojones. Me reí cuando me dejo caer. Gruñí mientras sacaba la daga que no tenía en limpieza y la blandía con mi mano derecha. -¡No toquen a Luna! ¡Luna se enoja! Luna los corta!- por desgracia, eran demasiados porque, cuando el hombre que golpee se levantó, todos se lanzaron sobre mí. El primero fue el de la derecha, al que ataque lanzando una cuchillada. El esquivo y me sujeto la muñeca. Grite con fuerza cuando sentí como tiraba de ella hasta sacarla de su lugar… casi eso fue suficiente para hacer que perdiera toda concentración, pues rápidamente, el tomo mi otra mano y otro agarro mi cabello, arrojándome a tierra. Pronto, uno sostenía mis dos manos sobre la cabeza, otros dos sostenían los pies y uno más mi cabello, mientras el que me había atacado primero me miraba con furia.

-¡Luna no ha hecho nada! ¡luna quiere irse!- grite, agitándome. El dolor de la muñeca era demasiado, cada vez que yo me movía, sentía como me lastimaba. Finalmente me quede quieta, esperando una oportunidad. El hombre se acercó a mí, gritando –Maldita perra, voy a hacerte pagar – una patada directa a mis costillas me hizo perder el aire. Lo mire desafiante, mientras se agachaba y daba una bofetada que seguramente marco su mano en mi mejilla. Me gusta hacer enojar a los tipos como el, se distraen y eso paso, porque cuando me sujeto la barbilla, lo mordí con fuerza, quedándome con un pedazo de su dedo. El grito, tambaleándose hacia atrás. No escupí el pedazo, lo mastique y me asegure de que me viera.

-Monstruo- sentencio, y comenzó a desabrocharse el pantalón. Bien, no era la primera vez, pero malita sea si lo dejo tomarme como si nada. Gruñí, tan pronto como su garganta estuviera a mi alcance, lo mataría. Mis dientes son filosos y puedo morder fuerte… uno de sus hombres lo detuvo –espera Estaban. ¿Qué haces? ¿Qué no la ves? Esta loca. Es un… adefesio. ¿Si te contagias de algo?- bien, eso me ofendió, pero estaba a acostumbrada –tienes razón- dijo el hombre, yendo hacia la fogata –el conejito necesita cocinarse primero –bien, eso sí me dio miedo. El tomo un leño con la punta encendida y se dirigió hacia mi… no me percaté de que me sangraba la nariz, pero tampoco es que eso fuera de importancia, cuando el fuego se acercaba a mi cuerpo. Grite fuerte, no porque fuera a pensar que alguien me ayudaría, sino por el simple pánico al fuego…

Off: son cinco bandidos, cada uno porta una espada. El que está de pie le falta un trozo de dedo xD y sostiene un leño encendido con intención de torturar a luna. Dos sostienen sus piernas, uno su cabeza y otro sus brazos.
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Re: Sorpresa extravagante. (privada)

Mensaje por Farimir el Mar Mayo 07, 2013 8:43 pm

Me encontraba caminando por el interior de los bosques. Tenía un encargo de un mercader medianamente rico. Debía eliminar a un peligroso grupo de bandidos que atemorizaba la zona. Según me dijo, tenían cargos de robo, asesinato, secuestro, violación, toda una linda lista de atrocidades. Al parecer se escondían en los bosques de Theezerot. Ni idea por qué diablos se esconderían en un lugar así teniendo cerca el bosque de Physis, aunque por otro lado, quías esa fuera la clave. Nadie buscaría a un bandido tan estúpido para meterse en un bosque en un bosque así teniendo un bosque mucho más tranquilo muy cerca. La verdad, ni siquiera yo estaba muy convencido de eso, pero la paga estaba hecha y había recibido dinero por adelantado así que tenía que acabar el trabajo sí o sí.

Mientras iba caminando en busca de aquellos sujetos, no pude evitar escuchar un grito. A juzgar por el tono de vos parecía ser una niña. Supuse que algún antropomorfo había dañado a una pequeña perdida, por lo que rápidamente corrí hacia aquella dirección. Apenas llegue, vi desde lejos como un grupo de bandidos sujetaban a quien, en efecto, era un infante. Uno de ellos se acercaba a la niña con un tronco en llamas. Eran cinco en total, así que debía ser cuidadoso, aunque por otra parte, no tenía mucho tiempo parecer cuidadoso.

Me acerque ocultándome entre la maleza lo más rápido posible, por fortunas los hombres estaban demasiado distraídos con la niña como para escuchar los sonidos que hacía. De seguro aquella era la banda que tenía que eliminar. Al parecer mataría a dos pájaros de un tiro esa noche. Me acerque corriendo a uno de ellos, al que tenía un tronco en las manos, mientras daba un corte descendente con mucha fuerza hacia los brazos de aquel sujeto. El golpe funciono mejor de lo esperado, rebanándole casi instantáneamente ambas manos. El hombre pego un grito de espanto al ver como el tronco caía al suelo, con sus dos manos aun sujetas a él. Acto seguido, le di un fuerte golpe en la nariz con la punta del mango de mi espada, lo que provocó que retrocediera, tropezando hacia atrás y cayendo espaldas sobre el fuego. Mientras el hombre gritaba tratando de salir, yo enfunde mi espada, saque mi Kukri y lo arroje a la cabeza de uno de los otros, específicamente, el que le sostenía el pelo a la chica. Dos menos, quedaban tres, dos sujetándole las piernas y uno sujetándole los brazos. Dos de los tres hombres, el que sujetaba los brazos y el que sujetaba una de las piernas, corrieron hacia mí.

El primero vino lanzándome un corte descendente en diagonal, de izquierda a derecha. Yo detuve el golpe con mi escudo, casi al mismo tiempo que tiraba un golpe de arriba abajo con mi espada. El hombre movió el brazo con suficiente velocidad como para que solo le tirara su espada de las manos, después de lo cual retrocedió de nuevo hacia la niña, totalmente desarmado. Entonces, moví el filo de mi espada hacia mi derecha, justo para repeler una estocada del segundo hombre. Este dio tanta fuerza, que al repeler su ataque, se pasó de largo por unos pasos. Aproveche esa situación para darle un poderoso golpe con el costado de mi escudo. Ya que este estaba recubierto de metal, el golpe le rompió un par de dientes. El hombre quedo de espaldas a mí. Trato de darse vuelta mientras me daba un corte de derecha a izquierda. Afortunadamente, logre frenarlo, enrollando mi brazo al suyo, de modo que no pudiera moverlo. Acto seguido, le di un golpe con mi escudo justo en la unión del godo, lo que acabo rompiéndole el brazo. Luego lo solté, y ya sin defensas, le rebane el cuello de un corte.

Para entonces, el primer hombre estaba resguardando a la niña, y el que antes le sostenía los pies, corría hacia mí en una ráfaga de furia, típico error. Me tiro a lo loco un corte de derecha izquierda. Para mí fue fácil detenerlo con mi espada, y luego, darme con el centro del escudo directamente en la cara. El hombre retrocedió unos centímetros, cosa que aproveche para hacer que un corte en ambas piernas con un solo movimiento, por encima de la rodilla, de izquierda a derecha. Luego le rebane el cuello con un corte de derecha a izquierda.

Entonces solo quedaba un hombre, a quien le dirigí mi mirada. Se podía ver que tenía algo de miedo en sus ojos. Estaba solo, desarmado, patético. Normalmente le daría un arma para combatir, pero después de ver como trato a la pequeña, no lo veía muy merecedor de piedad. Mientras caminaba, enfunde mi espada y saque mi daga. Dije lo siguiente- Si intentas escapar, morirás antes de haber dado tres pasos, si no, al menos puedes aceptar tu muerte honorablemente- . Luego voltee mi mirada hacia la niña del suelo- ¿Estas bien?- le pregunte
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Re: Sorpresa extravagante. (privada)

Mensaje por Luna Lunatica el Mar Mayo 07, 2013 9:03 pm

Saliendo de no sé dónde, un hombre rojo acababa de cortar los brazos del bandido que me amenazaba. Sorprendida le mire y por un tiempo, ni siquiera pude moverme. Se cargaba a los cuatro sujetos con un manejo en armas increíble y desee aprender a moverme así. No entendí porque me ayudaba… y luego caí en cuenta que quizá no lo hacía. Tal vez solo los mataba porque sí. Quizá estaban en su territorio… yo comprendía muy bien esos asuntos de “No te metas en mi terreno”. Sea como fuere, vi como uno a uno caían al suelo, ensangrentados y golpeados. Si hubiera podido, habría hecho el típico “wuooooo”.

El último quedaba. Paso junto a mí, intentando huir del hombre rojo. El hombre rojo me pregunto si yo estaba bien, no le respondí, pues bien sabía que podría ser una trampa. Por lo general cuando se preocupaban por mi o se interesaban remotamente, era para joderme. Entonces, aprovechando mi libertad y viendo que el quinto se distraía mirando al hombre rojo, me levante de un salto, ignorando el dolor de la muñeca dislocada, corrí hacia el señor C, le saque la cabeza y fui en dirección al hombre, sosteniendo el escudo delante de mí, di un salto sobre el hombre, gritando como posesa.

El sujeto levanto la vista, intentando realizar un corte en diagonal hacia arriba. El filo de la espada se quedó trabado en la madera de mi escudo y entonces, sujetando fuertemente el cuerpo del oso, con el filo de la daga por fuera, caí sobre su cuello, clavando el puñal hasta el fondo. 10 cm de acero en su yugular y pronto, se fue hacia atrás. No contenta con eso, solté el escudo, abrí la boca y le mordí la mejilla, arrancando un trozo. El hombre se llevaba las manos al cuello tratando de parar la sangre, sin poder evitar ahogarse en ella. Pero yo no estaba contenta. Saque la daga-oso y volví a clavarla en su cara… no era tan hábil con la mano izquierda, pero funcionaria. Seguí apuñalando como loca, aun cuando el cadáver ya no se movía.

El rostro del hombre quedo literalmente hecho picadillo para cuando me aleje, respirando con fuerza, llena de sangre no solo mía, sino de él. Recordé entonces al hombre rojo, girando de pronto en su dirección, sostuve al oso en alto. Su pobre tela se manchaba, pero, seria lavable fácilmente. Gruñí como lo haría un animal acorralado y trate de huir hacia un árbol, intentando trepar. Solo conseguí arañar la corteza caer de espaldas, pues la muñeca no me servía. Me pegue al tronco de espaldas, mirando fijamente al hombre. –No tocaras a luna. Si tocas a Luna, Luna te castrara…- era más que obvio que estaba asustada. Asustada y furiosa, aun con una descarga de adrenalina en la sangre. Sostuve la muñeca herida contra mi pecho, tratando de quitarme la sangre que salía de mi nariz con el dorso de mi mano izquierda, aun con el oso daga fuertemente apretado en ella.
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Re: Sorpresa extravagante. (privada)

Mensaje por Farimir el Miér Mayo 08, 2013 12:46 am

No sé muy bien que hubiera elegido aquel hombre, sin embargo, sé que no tuvo mucha oportunidad de hacerlo. La pequeña, que al parecer no era tan inofensiva, se levantó de un salto y corrió a buscar algo. Cuando volvió pude ver que tenía un escudo y un oso de peluche. Tal vez estuviese más asustada de lo que creía si pensaba que podría hacerle algo a alguien con un simple oso de peluche. De nuevo, las apariencias me engañaron, al parecer ese oso de peluche tenía una daga escondida. Para cuando el hombre se dio cuenta, le tiro un espadazo, que la chica freno con su escudo, antes de apuñalarlo en el cuello con su daga nada convencional. Al parecer, la chica tampoco era tan humana como parecía. Le pego un tremendo mordisco a aquel tipo con unos dientes tan afilados que de seguro humillarían a un tiburón. Acto seguido, comenzó a apuñalar repetidas veces la carne del rostro de aquel sujeto. Una, y otra, y otra, y otra vez. Para cuando acabo, su cara estaba hecha carne molida.

Entonces, la joven miro hacia mí, creo que trato de amenazarme con su oso de peluche daga. Sin embargo, no hice más que guardar mi daga en su funda. Vi como la chica corría hacia un árbol y trataba de treparlo como si fuera una especie de gato o algo así, aunque quien sabe después de lo que acababa de ver tal vez lo seria. Entonces, se volvió hacia mí, gruñendo cual animal arrinconado. Parecía como si la fuese a lastimar, aunque posiblemente pensara eso. Sin embargo, me fui a recoger mi Kukri, mientras escuchaba como me castraría si la tocaba- Corrígeme si me equivoco Luna, pero te salve la vida, posiblemente más que eso. – Dije mientras, de un par de tirones, sacaba mi Kukri del cráneo del bandido al que se lo había arrojado. Dicho eso, me volví hacia la “niña” si es que podía considerarla como tal, y le dije- Yo me llamo Farimir, y deduzco que tú te llamas Luna. Que estás haciendo aquí pequeña. ¿Estás sola?- le pregunte mientras me acercaba lentamente, sin buscar dañarla. Entonces, casi como una muestra de amabilidad, saque la mochila de mi espalda y comencé a hurgar en ella. Finalmente conseguí lo que quería. Saque de mi mochila una cantimplora llena de agua y se la tire suavemente a la chica, no sin antes darle un sorbo, para demostrar que el agua no contenía nada, por si dudaba de mí. Se la tire debido a que supuse que no estaría dispuesta a aceptarlo si se lo entregaba en la mano

Está llena de agua- dije mientras volvía a ponerme la mochila en los hombros- Estoy seguro de que tendrás sed después de todo el lio en que casi te metes – Acto seguido, camine de nuevo hacia las personas muertas, inspeccionando sus rostros, ya que el que más cerca estaba, tenía la cara hecha carne molida.
Cuando estuve lo suficientemente cerca de uno de ellos, le quite el casco y pude comprobar, en efecto, que su rostro coincidía con la descripción. De seguro esta era la banda de ladrones que debía matar. Aunque la pequeña técnicamente me había ayudado a matar a uno, dudaba bastante que quisiera parte de las ganancias. Ahora solo restaba salir de este bosque e ir a cobrar el resto de la recompensa. Sin embargo, no podía dejar sola a la niña. Necesitaba mi ayuda, pues en esos bosques había peores cosas que los bandidos. Me volví hacia ella finalmente y le dije –Si quieres puedes venir conmigo, o no, pero ten por seguro que hay peores cosas en ese bosque que simples bandidos, y dudo poder protegerte de ellas si no vienes conmigo, Luna-
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Re: Sorpresa extravagante. (privada)

Mensaje por Luna Lunatica el Miér Mayo 08, 2013 5:43 am

A pesar de mis amenazas e intentos de escape, el hombre solo se limitó a recoger sus armas, como si no fuera más que un día común en su vida. Eso me hizo desconfiar… luego comenzó a hablar. Tenía un punto, me había salvado la vida… le respondí con presteza. –Tal vez me hayas salvado la vida, pero, a veces se hace un bien para poder realizar un mal mayor…- y esto lo había comprobado antes. Dijo que se llamaba Farimir y pregunto si estaba sola. Me sentí tentada a decirle que no pero ¿Qué ganaba con mentir? –Sí. Estoy sola. Y eso ya me lo había preguntado el amigo de allá –señale el cadáver sin brazos, no me asustaba la muerte, solo la mía.

El busco en su mochila y yo me puse en guardia. ¿De nuevo la historia? Aunque, en lugar de un peluche, saco una cantimplora de la que bebió, luego, en vez de dármela, la arrojo cerca de mí. Con precaución, me acerque y la recogí, aunque volví a alejarme de él lo más que pude. Agua… si, tenía sed. Trate de abrir la maldita cosa y aunque batalle más de lo que me hubiera gustado, pues mi mano dolía cada vez más, finalmente logre dar un trago… y luego otro. Y otro. Realmente necesitaba esto. Apreté la cantinflora contra mí, como el objeto preciado que era.

El analizo los cuerpos, mientras yo seguía pegada al árbol, como si este pudiera protegerme de cualquier cosa. Luego él dijo que si quería ir con el me protegería… Le mire confundida. ¿hablaba en serio? Tal vez solo quería aprovecharse. Vaya, tenía algo de miedo y desconfianza, lo acepto. Levante la vista, el sol bajaba ya lentamente, no podía dejarlo ir así como así… - yo queria conejo...- murmure, observando el cadaver sobre la fogata que se apagaba gracias al poco oxigeno. Pensé que eso seria mejor... no desaba iniciar un incendio aqui. Permaneci observando aquel lugar, mientras preguntaba en voz alta -¿Iras al pueblo?- tome una ramilla y comencé a picar el cadaver, pensando en el desperdicio de carne. No me aprecia comer a un hombre asi. ¡quien sabe donde estuvo antes! aun asi, era una lastima. Pronto, el dolor de la muñeca me distrago, sostuve mi mano con cuidado cercas de mi pecho, se inflamaba.

Farimir… - murmure, mirando la cantimplora –yo no puedo ir al pueblo. No soy bienvenida… - pero bueno, en realidad en ningún pueblo lo era. Errante y sin hogar… levante la vista hacia el –si… si eres bueno… ¿Me ayudas? No puedo hacer que mi mano deje de doler. No entiendo que pasa… - estire la muñeca lastimada hacia él, mordiéndome el labio inferior. Cierto, tenia miedo de que en algún punto, el se volviera contra mi, pero, tampoco tenia otra solución. Sin una mano, estaba demasiado vulnerable. Ademas, el tenia ya un par de puntos buenos por eso de salvar mi vida...
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Re: Sorpresa extravagante. (privada)

Mensaje por Farimir el Sáb Mayo 11, 2013 2:59 am

Al parecer la niña seguía desconfiando de mí, pero al menos ya no decía amenazas o hablaba en tercera persona, eso era un pequeño avance. Al parecer la chica estaba sola, sin padres ni ningún mayor ni nada de eso. En ese aspecto me sentía identificada con ella. Pero tal vez ella estaba sola por elección propia, o por que la habían echado de su pueblo por evidentes razones. Yo no había tenido la capacidad de elegir vivir solo. Tuve que irme de mi hogar al ser este destruido y no quedar nada en pie. Sin embargo este no era un momento para quedarme a contemplar mi triste pasado. Tenía que volver al pueblo para cobrar mi recompensa. Creía que tal vez podría llevarla al pueblo y ver si alguna familia era capaz de cuidarla o algo así, para que no tuviera que estar sola matando en el bosque de Theezeroth.

No pude evitar notar que se puso algo a la defensiva cunado hurgue en mi mochila. Tal vez ya había sufrido algún engaño parecido. Me sorprendí mucho al ver como reaccionaba al tener la cantimplora. Parecía como si la chica no hubiese tomado agua en días o semanas. Tal vez solo se había agitado mucho por el problema que había tenido hasta hace poco. Quizás el hecho de machacar la cara de un hombre hasta hacerla puré de carne le había provocado deshidratación. La verdad, no importaban mucho las causas, solo importaba que ahora estrujaba la cantimplora como el objeto más preciado del mundo, como si fuera un saco de oro. Al principio le había costado un poco abrirla. Era extraño, como si no hubiera usado una jamás, o tal vez solo tenía dedos torpes. Con esta niña, había infinitas posibilidades para todo. Solo podría saciar mi sed de respuestas haciendo preguntas, para lo cual necesitaba que ella confiara en mi bastante o si no, no me respondería nada.

Cuando comenzaba a irme, o al menos eso quería aparentar. Esperaba que la chica, asustada por los recientes acontecimientos, decidiera acompañarme, o al menos dijera algo. En efecto, dijo algo: me pregunto si iba al pueblo.- En efecto, allí me dirijo. Los hombres que acabo de matar eran una peligrosa banda de ladrones y violadores. Ahora tengo que cobrar la recompensa por sus cabezas.- Dije, apenas volteando la cabeza para mirarla, pero sin cambiar la dirección de mi cuerpo. Esperaba no tener que pedirle que viniera conmigo, prefería que ella tomase la decisión.

Cuando me dijo que no podía ir al pueblo, mis esperanzas de conseguirle una familia se desvanecieron rápidamente. Ahora no tenía como asegurarme de que estuviera segura. No podía mantenerla conmigo todo el tiempo, porque las aventuras que vivían día a día le harían de todo a Luna menos ponerla a salvo. Tampoco podía dejarla en ese bosque, porque podría pasarle algo similar a lo que por poco le ocurrió, o peor. La verdad no tenía idea de cómo poner a salvo a esta chica. Mi meditación fue interrumpida por el sonido de la vos de Luna, otra vez.

Ella se quejaba de que su muñeca le dolía, y me pidió ayuda. Ahora me tenía la suficiente confianza como para dejar que tratase su herida, o estaba lo suficientemente desesperada para recurrir a mí, o quizás un poco de ambos. Fuera como fuese, yo prefería creer en la primera opción, después de todo yo había salvado su vida, algo de confianza debía tenerme. Me acerque a ella, agachándome para estar más o menos a su altura. Vi la muñeca que tenía lastimada. A juzgar por la inflamación y por la forma que había tomado, todo parecía girar hacia una sola cosa- Parece que uno de esos brutos te ha descolocado la muñeca. Puedo arreglar eso, pero te dolerá bastante, necesito que resistas- Antes de darle oportunidad de decir que no, cosa que estaba seguro que ella haría, sujete su muñeca con ambas manos, y comenzó a presionar un poco para colocársela en su lugar. Un ligero sonido de “click” me indico que había dado buen resultado. Entonces le solté la muñeca y le dije- Te dolerá un poco, pero ten por seguro que podrás usar la muñeca en muy poco tiempo- Me estaba parando mientras le hablaba, pues no me gustaba tanto estar agachado, salvo que en medio de la batalla se viera la necesidad.
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