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Antes de Ilea, dijo una vez Isabella...

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Antes de Ilea, dijo una vez Isabella...

Mensaje por Ilea Parcel el Miér Mayo 08, 2013 9:57 pm

Pasado el tiempo... pasado los nombres, así era la historia y así fue el rumor. Se dicen las crónicas de aquella pirata, ésta fue Isabella Teach, a la que ahora llamasen Parcel Ilea...


-¡¡VABOR A ESTRIBOR….!!... ¡¡VABOR A ESTRIBOR!!.....-

No podía ser posible… mi hermano débil medio moribundo… y ahora el cargo de capitán lo tenía Aruj, en algunas ocasiones era yo quien daba las órdenes, pero tras el timón… siempre Aruj. Nuestra tripulación había perdido a varios debido a éstas extrañas tormentas que nos atacaban diario. Ahora sólo deseaba regresar a tierra firme, a Thalis Nertheliam… y olvidar todo, ya no quería viajar y ni si quiera habíamos concluido el viaje. Mantenía aquella brújula en mis manos, la aferraba a mi pecho con coraje mientras veía la nítida tormenta acercarse a nosotros…

-¡Aruj, no lo vamos a lograr… es demasiada la fuerza que lleva…!-

Cité nerviosa, desesperada, había perdido mi sombrero en el transcurso del viaje, mis cabellos se movían al compás del viento completamente desordenado… Miré a todos lados, Diesel se acercaba apresuradamente. El crujir de la madera me provocaba escalofríos por todo el cuerpo, los golpes que azotaban el galeón contra el agua.

-¡Sólo calla y déjame hacer las cosas… los sacaré de aquí no me importa esté vivo o muerto…!-

Lo miré de inmediato a los ojos en cuanto dijo eso… me limité a asentir con la cabeza para responder a los pasos de Diesel, no sin antes colocar una mano en el hombro de Aruj…

-Gracias…- No sabía si era la fuerza del viento o mi poco peso, pero me era casi imposible el poder caminar, Diesel sujetó mi mano para evitar que cayera… -¿Qué ocurre Diesel?... La tormenta es demasiado fuerte y el galeón es muy pequeño… no creo que soporte tanta fuerza, hemos cruzado los arrecifes ya, pero aún nos queda un largo trayecto…-

-Lo sé Isabella… lo sé, no hay otro camino que pudiésemos tomar, al sur las aguas son muy saladas… y al norte son muy frías…. Sólo nos queda esperar…-

Un breve silencio mental se me hizo presente, miré hacia abajo, hacia arriba… a la derecha, fue entonces que la vi… ¡Una ola! ¡Dioses… una ola!... lograba ver su altura, y los metros que la distanciaban del galeón eran demasiados, corrí de nuevo hacía Aruj sin pensarlo dos veces…

-¡Aruj, olvídalo… entra… entra ahora o la corriente del agua te llevará…!-

-¡No, no lo haré… te digo que los sacaré de aquí!-

-¡Aruj… por los dioses…! no lidiaremos con esa enorme ola y más a salvo estaremos dentro del barco que fuera… si naufraga de todos modos terminaremos en el agua, pero al menos estaremos juntos… por favor…-

Estaba casi suplicando… y no sé cómo lo logré, pero Aruj me observó de una forma tan curiosa, ladeé la cabeza echando un poco el cuerpo hacía atrás… apenas citaría su nombre cuando el habló…

-Entren ustedes… yo…-

Pero, de repente… algo sucedió, algo golpeó el barco desde abajo, no sabía que era, eché un alarido aferrándome al suelo húmedo, Diesel me sujetó la mano diestra mientras trataba de convencer a Aruj…

-Por favor… la tormenta no debería durar tanto… sobreviviremos, lo sé… sólo… haga caso a las palabras de Isabella y…-

Un segundo golpe… espacio… un tercer golpe… Las velas estaban completamente desgarradas, cuando miré hacia arriba se hizo presente en la madera, todo el barco retumbó y la lluvia, a pesar de las palabras tan nunca fallidas de Diesel, parecía no tener fin. El barco se mecía sin rumbo fijo alguno, y fue aquí donde la fuerza simplemente lo derrumbo. Aquel crujir que breves segundos había escuchado no había sido nada más que el mástil principal, cuando mis ojos se clavaron en la punta de este grité lo más fuerte que pude… nadie más lo había notado…

-¡EL MASTIL… CAERÁ EL MÁSTIL….!-

Aruj fue el primero en voltear me tomo del brazo empujándome a la cubierta… sólo logramos ver cuando el resto del falo fue llevado por la fuerza del viento, las cuerdas que sujetaban cada uno de los mástiles fueron saliendo disparadas una a una lentamente… una de aquellas cuerdas retumbó en el torso de Aruj justo después de empujarme, la fuerza de esta le hizo retroceder  y acercarse tanto a la borda del barco… corrí para sujetar su mano, sangraba por la boca y por la nariz, no sabía dónde había sido el daño…

-Dioses… ¡Diesel, rápido… no sé si el barco soportará sin mástiles…! Llévalo con Gregory de inmediato y…-

De nuevo aquel silencio… cuando miré a la izquierda, sólo recuerdo haber visto una cosa… la cuerda, aquella cuerda… y después… oscuridad…


Última edición por Ilea Parcel el Sáb Mar 28, 2015 5:54 am, editado 1 vez




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Re: Antes de Ilea, dijo una vez Isabella...

Mensaje por Ilea Parcel el Miér Mayo 29, 2013 9:57 am

Un maullido… dioses… Cuanto dolor de cabeza sentía, intentaba abrir los ojos lento… muy lento y la luz me cegó (maúlla… maullaba…), quise ponerme en píe, pero no lo logré, sentía el cuerpo completamente entumido y sólo logré cambiar de posición, de estar boca abajo a boca arriba, sentí una horrible punzada recorrerme el abdomen, solté un quejido y volví a quedarme acostada en el suelo con los ojos cerrados… ¿Estaba muerta? ¿Seguía viva…? ¿Dónde estaba…? (maullaba…)

-¿Qué demonios…?- giré el rostro a la derecha... ahí estaba a lado mío, un gato tan negro como el mismo azabache, parpadeé varías veces evitando con mis manos el resplandor del Sol, estaba… era una playa… si, eso parecía ser… ¿Qué hacía un gato en una playa…? Volví a mirarlo, había algo extraño en él, sus ojos… blancos como la espuma del mar. Ronroneaba mientras movía de un lado a otro su esponjosa cola negruzca… -Hola amiguito…. ¿Estás… solo?- Alcé una mano para acariciarlo, pero de nuevo aquella punzada me recorrió la cabeza toda la espina dorsal hasta las piernas… -Ahh… diablos… -

Suspiré entonces mirando al cielo, era seguro que moriría ahí, pero… hubo algo que me sorprendió… cuando miré mi mano diestra mantenía la brújula de mi padre en mis manos, sonreí para mis adentros volviendo a cerrar los ojos, cuando sentí que algo pateo arena en mi rostro, hice una mueca de disgusto y frustración intentando limpiarme la arena que había caído en mis labios, elevé la cara tratando de enfocar el cuerpo que mis ojos veían… una niña…

-¿moyetzicamiquitl… le le..sohyolia? ¿timoyetzti canumizquintli?-

Su voz sonaba tan lejana… ¿numi… qué?... y como por arte de magia…

-¿Numi… qué…?- Fue en este momento que la chiquilla se apartó un paso de mí, su rostro se llenó de pánico mientras llevaba sus manos a los labios… como si hubiese dicho algo que no debía–Por favor… ayúdame…- Aproveché para decir, estaba viva… o… ¿Era un sueño…? ¿Dónde estaban los demás…? ¿Dónde estaba el Isabella…? ¿Estaban vivos… estaban muertos…? Tomé fuerzas como pude para incorporarme… me sangraba la nariz, elevé el rostro para evitar la hemorragia aún que fuera unos breves instantes… -Amanda…- cité despacio, momento en el que escuché el maullido.

-Meeewwwwwwwwww……-

Era un largo y lastimero maullido, sin embargo, aquel minino parecía estar contento, me miré a mí misma sólo portaba la brújula de mi padre y nada más, miré bajo de mis faldones, ahí estaba mi daga, al menos tenía algo… pero estaba sola… ¿Y esa niña? Ya no escuchaba nada, sólo la costa del mar, el sonido del viento, el aullar del océano tan puro… tan humilde… Suspiré bajando la mirada, olvidé por breves momentos el sangrado y comencé a acariciar al oscuro animalito… pero, para ser un gato doméstico era muy grande… escuché entonces murmullos y me incorporé por completo con una mano en el vientre, trataba de apoyarme, el cuerpo me dolía de una forma tan inhumana, la cabeza… el abdomen… las piernas…

En aquel sitio había más personas… comenzaban a conglomerarse, todas vestidas de una forma tan poco común para mí, pero tantos adornos… oro, bronce, plata… poco a poco comenzaban a salir niños, jóvenes… y todos ellos me observaban de una forma tan curiosa, su andar era sigiloso y tan… extraño, sus negros cabellos… y su morena piel, maquillados con colores tan… naturales y salvajes… las líneas negras en sus rostros… en sus manos y en sus torsos, plumas en la cabeza… telas tan suaves y naturales como el mismo papiro…

Miré al suelo, aquel gato caminó entre todos sin dejar de observarme… no pude más… y caí de nuevo desmayada…




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Re: Antes de Ilea, dijo una vez Isabella...

Mensaje por Ilea Parcel el Miér Mayo 29, 2013 10:53 am

“El mar resuena en tu interior… y el canto eleva tu corazón, estás aquí pero no existes… tu alma no existe aquí… no es tuya… como intrusa mereces lo mismo, sin embargo no lo hago, soy piadoso, vive… pero huye de las manos ufanas que en tu piel colocan el eterno bálsamo interno… existo sólo en tu mente y nada más… sólo tú puedes verme, sólo tú podéis llamarme… “

(Maulla)

-¡Aruj!...- Una súbita punzada de dolor se me hizo presente en el vientre, me había levantado precipitadamente. Cuando levanté la vista volví a ver a los mismos niños curiosos que se habían acercado a la orilla de lo que parecía ser la playa, a mi lado estaba aquel gato azabache, miré detenidamente a cada uno de los infantiles rostros… -¿Han… visto un barco…? Pequeño… con los falos rotos…- pero ninguno supo darme respuesta, los escuché cuchichear entre ellos, decían cosas que no comprendía… de hecho, hablaban un idioma muy diferente al mío… al humano, parpadeé repetidas ocasiones hasta que logré ver perfectamente cada uno de los rostros presentes, los contornos, los colores… todo… El cuarto donde me encontraba era pequeño, adobe o barro… quizás ambas, los techos de estos parecían estar hechos de hojas, palmas… al incorporarme por completo, logré ver por una perforación en la pared (supuse que era una ventana) verde… mucho verde… el ambiente era tan sublime…

Apenas comenzaba a tomar aire para volver a hablar, cuando una voz mayor interrumpió el lugar…

-¡Cocone… Cuilia ni!- Todos los críos salieron corriendo del lugar con una jovial sonrisa en el rostro, empujándose… riéndose, observándome… -Tlathoaahuiixmati… ne… eh…- Era un hombre de avanzada edad lo que tenía frente a mí, y era seguro que tenía más de 70 u 80 años pero… su mirada era tan… -¿No entiendes lo que digo verdad…?- Sacudí entonces la cabeza asintiendo con ella de inmediato.

-¡Si… si entiendo… eso, eso sí lo entiendo… yo… ah!- Volví a sentir aquel dolor, pero esta vez traté de no prestarle atención… -Yo, mi barco… estaba en un barco… y una ola nos golpeó, creo que yo salí disparada fuera del navío y no…-

De pronto me vi callada por uno de los huesudos dedos del hombre…

-Shsh… ya… ya… relaja la mente niña… aquí no se ha visto a nadie más que tú, ¿Vienes del otro continente…?

-¿El otro… qué…?

-¿Del otro lado de las rocas serpientes? Las que se elevan por encima de las islas… parece que tocan el Sol con cada uno de sus tentáculos…-

Asentí con la cabeza despacio mientras miraba la brújula…

-Si… de allá vengo, del otro lado…-

El anciano hizo una mueca con sus rostro señalándome de nuevo que callara, tomó un recipiente de barro con agua adentro y comenzó a recitar cosas que simplemente no lograba entender… hablaban entre ellos mismos, se miraban, sus manos parecían danzar con el suave humo que del agua emergía, me hizo una seña con las manos para que me acercara… Sinceramente, nunca imaginé que estuviera en un lugar “alto” a mi parecer… la casa donde estaba era muy… ¿simple? Pero no, finalmente aquel hombre me cedió una mano para mostrarme lo que había afuera, extendió una mano al exterior… y no tuve palabras para expresar lo que vi… todo aquel entorno repleto de tan verde campo natural… los árboles, las plantas, el sonido de las aves, del agua caer… a lo lejos se extendían cúmulos de terrenos montañosos que “brillaban” a cada determinada distancia, sonreí para mis adentros tratando de contemplar tan maravilloso paisaje… mirara por donde mirara, sólo verde…

-Mi nombre es Tamuhil… ¿El tuyo…?-

No escuché sus palabras, hasta que me volteó el rostro con las manos mostrándome otra cosa… eran ¿Ruinas?... no… ¿Eran castillos?… Lograban verse desde donde estaba yo, envueltos de aquellas lianas y hierbas tan exóticas… sólo podía decir que había flores, sonidos de animales que jamás en mi vida había escuchado… me quedé con la boca abierta hasta que pude contestarle…

-Isa… bella…- Es… es hermoso, todo este lugar es hermoso… ¿Qué son… qué son esas cosas que se elevan por sobre los árboles… ¿Son castillos, murallas…?-

Tamhuil negó con la cabeza señalándome algo más allá de las montañas…

-Ahí… habitan nuestros dioses niña… muchos de los tuyos han venido hasta aquí sólo para sacar lo que ellos llaman tesoros de nuestro hogar… han intentado matar a nuestra gente, han ido más allá de los senderos que tus ojos logran ver, y todos han terminado con la misma desgracia… la muerte a las propias manos de la bestia…-




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Re: Antes de Ilea, dijo una vez Isabella...

Mensaje por Ilea Parcel el Miér Mayo 29, 2013 10:58 am

La manera en la que lo citaba, lo decía, me había hipnotizado tanto… vi mis ropas algo desgarradas, los faldones de mi vestido hechos trizas, seguramente me había rasgado con alguna madera… que se yo, me sonrojé ante el pensamiento, pues estaba mostrando más de lo que solía hacer, crucé mis brazos cubriéndome un poco la cara con mis cabellos, una niña se acercó a mí tendiéndome unas cuantas telas a un lado, me sonrió mostrando una inocencia tan extraña, devolví entonces el gesto para tomar la ropa entre mis manos y observarla, de nuevo el exterior de aquel lugar llamaba tanto mi atención todo era tan verde, pero había tanto silencio… un aletargado silencio sepulcral.

-Yo… yo debo regresar… debo buscar a mis amigos ¿Entiende? No puedo quedarme aquí ¿Tiene…? Mejor dicho… ¿Podrían ayudarme…? Requiero de un barco y víveres… para regresar y…-

Las miradas de cada uno de los presentes se fijaron en mí tan repentinamente que una punzada mental me recorrió el cerebro, tuve náuseas y unas incontenibles ganas de vomitar ¿Había dicho algo malo…? Poco antes de parlamentar ante las miradas Tamhuil elevó un dedo mostrándome el horizonte, de nuevo no pude evitar el hecho de observar cada derredor del sitio, los árboles… el cielo, ambas lunas divisadas desde esa altura, poco faltaba para que pudiera tocarlas…

-Tú, Isabella, has llegado de más allá, en este lugar todo aquel que llega… ya no puede regresar, o tu vida… o tu libertad… sólo muerta para ser lanzada al mar…

¿Cómo podía ser eso posible…? Tan hermoso lugar y tan semejantes palabras, no quise saber más, opté por quedarme sentada un momento observando al anciano Tamhuil, mientras me explicaba cada derredor del sitio.

-Aquellas, son las pirámides donde nuestra princesa Luna y nuestro Rey Sol descansan en sus aposentos, durante el día la luna se encierra, nuestra amada Coyolhauqui… durante la noche cobija con su manto a su amado secreto el dragón alado que circunda como el astro mayor… La princesa Luna tiene una hermana, cegada… ella reside en el bosque, en la penumbra dentro de la oscuridad.- Hizo una pausa para extenderme la mano con lentitud… -Dime joven mujer ¿Realmente has llegado aquí por ases del destino sin tu propia voluntad…?- Respingué por un momento asintiendo con la cabeza mientras lo miraba a los ojos. –Comprendo…-

Sonrió delicadamente, apenas respondía el gesto cuando alguien más llegó al sitio… un joven muchacho, su edad no aparentaba más de unos 15 o 16 años, no era muy alto, incluso sus facciones eran un poco finas, pero su cuerpo, su andar, su porte… un poco su voz, le delataban como el joven que era…

-Tamhuil… la pantera no aparece y…-

¿La pantera…? Recordé por un instante entonces al gato… el gato que estaba conmigo hace unos instantes… ¿Dónde estaba ese gato…? Miré hacía todos lados y no había nada, la profunda mirada del muchacho me interrumpió, parecía inspeccionarme de pies a cabeza y sus ojos eran como dagas… no pude contener tanto tiempo mirándole a los ojos y desvié la mirada hacía el verde paisaje, para observar de nuevo aquellas pirámides tan llamativas, dirigí brevemente la mirada hacía el anciano Tamhuil, asentía con la cabeza despreocupadamente…

-Ve con el emperador y dile que se ha escapado de nuevo… seguramente un alma en pena o moribunda que ha de andar por ahí… hay que…-

-¿Quién es ella…?- Preguntó el muchacho al observarme… -¿Qué hace aquí? ¿Cómo y cuándo llegó?-

-Tranquilidad Tochtlli… tranquilidad ante todo, el mar la ha traído hasta aquí, ha pedido que se le devuelva, pero es algo que no haremos por… sencillas razones que ya has de conocer.-

-Claro… y a final de cuentas también terminará por escaparse…-

Susurró finalmente para salir del lugar sin más acciones. No comprendía a las personas del sitio, no, mejor dicho, no entendía lo que estaba sucediendo, había naufragado, si… pero cuando naufragas no sueles llegara un lugar como este, y la gente no suele tratarte de este modo… ¿o sí? No podía ser más que un sueño, me había desmayado y cuando despertara seguramente estaría en el Isabella de nuevo, arropada en mi camarote… con Amanda a un lado y… ¡Amanda!... Claro, pero por que no se me había ocurrido antes… me acerqué al enorme balcón mirando hacía todos lados… tal vez no podría salir de ahí, pero… podría decir que estaba bien… o saber si ellos estaban bien… si Tendor, el pequeño Tendor estaba bien…

-Tamuhil… yo, necesito saber si mis amigos están bien, tengo un ave mensajera… necesito llamarla para saber…-

-¿Ave… mensajera…? Podrás llamarla, pero pedir que te saquen de aquí no… no lo harás… - ¿Por qué no…? ¿Qué había en ese lugar…? ¿Qué tesoro…? –Y si llamas a tu ave, sólo podrá venir una sola vez… para decirte cómo están tus amigos, pero ya no regresará, es tuya, se quedará contigo aquí… de la tierra la tomaste cargo te has de hacer de ella…




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Re: Antes de Ilea, dijo una vez Isabella...

Mensaje por Ilea Parcel el Miér Mayo 29, 2013 11:09 am

Por un segundo no supe claramente cómo responder, era verdad… sus palabras eran ciertas. Así que sin más…

-Supongo… ¿Qué me dice de la pantera negra que buscan? ¿Es acaso una mascota?-

-¿Mascota…? No… no, es el gato negro, el rey de las penumbras, de la selva oscura el que habita mucho más allá de donde el Sol nace.- Hizo una pausa uniendo sus manos como si de rezar se tratara… -Por el los sacrificios se cometen, para mantenerle contento, para que su propio rostro no sufra el desconcierto de los presentes, él es el protector supremo… aquel que mantiene a la hermana cegada oculta en las penumbras… si la hermana sale, nuestro mundo se acaba… vivimos sólo por ello y por nada más… - Una pausa más para observarme… -¿Ves allá? Ahí donde las montañas comienzan a elevarse y las puntas de estas se pierden con los altísimos templos de los divinos y reales hogares… pues ahí habita nuestro señor emperador Cuautli, hijo bastardo del Sol y la Luna, sobrino del dios guerrero… nuestro orgullo más visible en todo el esplendor tangible de lo existente… para poder vivir en paz… tú joven Isabella, deberás presentarte ante él, guiada por la diestra de sus aposentos, Tochtlli, la persona que acabas de ver hace algunos momentos, no habla mucho, principalmente con los extraños… pero no es nada personal, simplemente es así, en cuanto regrese, le pediré que te lleve con nuestro emperador, por ahora mantén tu compostura tal y como lo estás haciendo ahora…-

¿Qué había sido todo eso…? Ni yo misma me lo creía… Unos instantes después cada una de las personas, niños principalmente que habían estado en el sitio se fueron dispersando uno a uno, hasta que quedé sola en aquella enorme habitación, me di tiempo para observar cada detalle, cada diseño y tallado en aquellas hermosas paredes de piedra, no había ni un solo espacio que estuviera vacío, los colores… turquesa, carmesí, ladrillo… negro, aquel negro tan lustroso como el pelaje del gato que hacía momentos antes había estado conmigo en la orilla de la playa…

Finalmente se presentó aquel joven muchacho al que habían llamado Tochtlli, giré mi cabeza para observar los atuendos que usaba, todos usaban los mismos ropajes, era como… un mundo perdido y yo había sido una afortunada… (ó desafortunada) para encontrarlo. Miré al chico con algo de desconfianza pero sin alarmarme, mientras hacía un ademán con la cabeza, y tal y como había dicho el anciano Tamhuil, a pesar de que hace unos momentos había citado unas palabras, ahora parecía ser un mudo completo. Y la caminata comenzó, era extraño, estando allá arriba todo era silencio, pero aquí abajo podían escucharse con claridad todos los sonidos existentes, cada canto de cada ave… cada correr de ríos y arroyos, pero cuando cerraba los ojos, de nuevo el silencio ¿Acaso era mi mente la que lo proyectaba e imaginaba todo…? Podía ser posible…

-Oye… ¿Por qué no puedo regresar…? ¿Me lo puedes decir…?-

-…- se detuvo un instante mirándome de reojo, si… sentía su mirada… -Porque te encontraría y vería de dónde has salido… y todos nosotros moriríamos… -

-¿Qué…? ¿Quién? ¿Acaso hay alguien que no les permita salir del lugar…?-

-La pantera negra, residente del bosque más allá de las penumbras, a pesar de ser un ente protector, es posesivo, nosotros no podemos dar un solo paso hacia atrás una vez que llegamos aquí… pero, nadie lo ha visto tangiblemente, sólo vemos su silueta contra el amanecer… o en las sombras, pero jamás su cuerpo…-

-Oye…- le interrumpí con algo de nerviosismo… -Yo, yo lo he visto y lo he tocado…-

Algo sucedió, no supe que… pero de repente todo se nublo, se detuvo… incluso el sereno que caía de las gotas en ese momento detuvo su movida caída, un sepulcral silencio se hizo presente y puedo decir que todo se oscureció, tanto… no sabía si eran cosas mías, era mi mente, o en verdad estaba sucediendo, pero nada se movía… el silencio y el hecho de que todo estuviera estático comenzó a desesperarme, quise correr, pero no sabía hacía donde, podía ver el rostro del joven Tochtlli mirando hacia la nada con los ojos hechos un par de esferas cristalinas.




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Re: Antes de Ilea, dijo una vez Isabella...

Mensaje por Ilea Parcel el Miér Mayo 29, 2013 9:41 pm

-¿Tochtlli…?- (maúlla) -¿Quién está ahí?...- (maúlla…)-

Me acerqué despacio al chico intentando buscar protección en él como el en mí, no me gustaba la situación para nada… sin embargo, tras un tercer maullido todo desapareció, espacio, tiempo… todo lo tangible… me vi tan de prisa rodeada de una neblina grisácea y no sabía que estaba ocurriendo, frente a mi… aparecían personas, sin alma… el vacío de sus ojos delataba que eran personas no vivas, pero… se movían… y en un segundo… todo regreso, ahí estaba aquel joven de nuevo frente a mí, cada planta, roca, nube ¿Era posible lo que estaba sucediendo? Me miré las manos desconcertada, y mis pensamientos fueron interrumpidos por Tochtlli.

-¡Oye… ¿Qué te pasa?!... Has dejado de caminar así sin más, no te puedes andar tú sola por estos lugares, si vienes conmigo me sigues y…-

-Oye… espera… Te dije algo, te hice una pregunta… te dije que yo lo he visto…-

-¡Eso es imposible…! sólo… pueden verlo las personas que… olvídalo, debemos llegar con el emperador antes de que anochezca, la noche ya no nos pertenece, en la noche sólo están la dama lunar y la dama cegada… junto al rey de las penumbras, la pantera negra…-

-¿Por qué es imposible, oye, mira… me encantan todas esas palabras repletas de poesía y todo… pero te digo que he visto a ese gato, pantera no sé qué, incluso estaba ahí cuando tú llegaste a la habitación.-

-¡Que no, te digo…! A este mundo sólo pueden entrar algunas personas y no más… y a ese gato sólo lo pueden ver las personas que no pertenecen a “ese” tipo de… personas, es decir… dos tipos de personas, unas habitamos aquí… las otras no pueden porque… porque… ¿Si me entiendes no?-

Ciertamente todo lo que me había dicho me estaba confundiendo más, entendía sólo que… no todos podían ver a ese gato… y que…quienes lo veían eran “especiales” pero… ¿Por qué…? Parecía trabarse el mismo con las palabras, así que sin más decidí simplemente seguirlo sin preguntas, sin miramientos… después de todo Tochtlli no parecía iniciar una conversación por sí mismo… y realmente no tenía muy en cuenta algún tema con el que pudiera conversar. Comencé a prestar atención a todo lo que me rodeaba, el clima del lugar era algo selvático, pero conforme caminábamos el ambiente iba cambiando lentamente… poco a poco, hacía frío y la neblina rodeaba el suelo impidiendo ver lo que había debajo de nosotros, sabía que algo se movía, incluso moví mis pies al compás de la niebla para observar, puede ver como algo largo y vertiginoso surcaba el suelo, en el tiempo que estuve observando nunca llegó a su fin, me asusté por completo intentando entender lo que estaba a mis pies… y a qué clase de lugar había llegado yo esa mañana… La caminata me parecía eterna, hasta el momento en el que debíamos cruzar un pequeño lago, a este punto el tropical y selvático clima en el que habíamos estado hacía algunos momentos había desaparecido por completo… y ahora parecía como si nos encontráramos en alguna especie de bosque que había sido devastado por el fuego del rayo, cada árbol calcinado… las cenizas derramadas en el suelo, aún en la orilla de aquel lago hacían contemplar una nítida pero banal nostalgia… ¿Qué había sucedido ahí? Podían escucharse los lamentos del ocaso en cada paso… y cada vez que Tochtlli movía un remo, un eterno escalofrío recorría cada cm de mi cuerpo, negué para mí misma la sensación mientras el joven humano miraba a la nada, ni si quiera miraba al frente… todos los habitantes de aquel lugar parecías simplemente haber perdido el brillo de su mirada ¿Por qué…? Me quedé pensativa y miré mi reflejo en el agua ¿Acaso había ocurrido lo mismo conmigo…? Pero no, el brillo de mis ojos seguía ahí donde mismo…




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Re: Antes de Ilea, dijo una vez Isabella...

Mensaje por Ilea Parcel el Miér Mayo 29, 2013 9:53 pm

Tan centrada había estado en mis propios pensamientos que cuando giré la vista me encontré con tan semejante monumento arquitectónico y escultural que mis ojos jamás habían visto, me sentí pequeña e insignificante ante tal creación humana… ¿Pues qué más pudo haber sido? Y supongo que Tochtlli había visto mi reacción, pues pude ver una sonrisa en aquel jovial y frágil rostro tan extraño para mí como lo eran mis atuendos para él.

-Ella es nuestra princesa protectora lunar… hija de la gran Deoir, así la llamamos nosotros, Coyolhauqui… y aquel pilar que ves ahí es su media hermana hija de le penumbra Lunar Phobos… a quien llamamos Ixtabay, la hermana cegada de las tinieblas… ¿Tienes idea de por qué Coyolhauqui detiene el pilar y lo cubre con su zurda?-

-No… - Negué con la cabeza – Ni si quiera tengo idea de porque estoy aquí…-

-Yo tampoco…- Respondería el con algo de sarcasmo fingido. –Está así porque La Princesa Luna impide que la suicida Ixtabay se debata con ella y haga de nosotros un suplicio eterno… por eso más arriba, allá… está en píe el Rey Solar el dragón alado que la protege en vida y en muerte. –señaló con su mano diestra al horizonte, donde se erguía un monumento de extensas alturas, aún más alto que la misma estatua de aquella extraña mujer esculpida en la piedra. – ahí habita el emperador de Lunas… - Hizo una pausa mirándome fijamente… -Cierto, Tamhuil no te dijo cuál era el nombre de nuestro recinto, su nombre es Lunas… los viajeros del cielo dicen que si prestas atención, tiene la forma de una Luna menguante, ignoro si sea verdad o no… pero si los sabios lo dicen es porque debe ser cierto…-

Sus labios se silenciaron inmediatamente después de haber llegado a la orilla del lago, caminó sin decir nada, simplemente con un además para que lo siguiera, la zona era pantanosa en este punto, pero… seguía haciendo frío, era un pantano helado, una selva congelada… ¿Qué clase de selva tenía montañas a diestra y siniestra? Sin duda alguna era un lugar de lo más extraño en cuanto a condiciones climáticas… pero a pesar de toda esa neblina las plantas eran verdes y frescas, pero aquel sonido sepulcral… el cual sólo era enmarcado por los extraños aullidos y cantos de aves que probablemente nunca en mi vida había conocido…

-Pasa por delante de mi… ¿Isabella, verdad?... y al presentarte no mires a los ojos, es falta de respeto para el emperador a menos que él te lo permita…-

Asentí nuevamente con la cabeza, era un pasillo largo, una puerta que más que entrada parecía catacumba, el lúgubre sitio transmitía los lamentos ajenos de (probablemente) algunas almas perdidas… o en pena, tal y como lo había dicho Tamhuil. Se olvidaba por completo la noción del tiempo conforme uno avanzaba por el sitio, las paredes estaban adornadas de hermosas pinturas los mismos colores que rodeaban aquella habitación, aquel carmesí ladrillo, el lustroso negro y el verde esmeralda junto al nítido cerúleo del azul brillante, no pude contener las ganas de tocar aquella superficie y observar el polvo que había sido depositado en mis manos… fluorescente polvo blanquecino similar a la nieve que marcaba las heladas manos de mi infancia… Cerré los ojos por breves instantes y volví a verlo… aquél gato negro con la mirada blanca… “El polvo” de sus ojos… Abrí los ojos nuevamente y miré al chico, me miraba extrañado, claramente quería que continuara…




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Re: Antes de Ilea, dijo una vez Isabella...

Mensaje por Ilea Parcel el Jue Jun 06, 2013 8:50 am

Aquellas paredes contaban una historia, probablemente la historia de la princesa Lunar, la luna tiniebla, el dios guerrero, el astro Sol o dragón alado y la madre serpiente… sin duda alguna estas personas tenían una cultura muy diferente a la de la mayoría de los humanos u otras razas que habíamos conocido… si, conocían a Phobos y a Deoir, y era seguro que sabían de la leyenda de los vampiros y sus hermanos licántropos, pero parecían vivir en otro mundo distante… como si la mayoría de los dioses se hubiesen olvidado de ellos, sin embargo ellos se mantenían ahí. En el camino pude ver como los hombres se hacían cargo de la agricultura, algunas mujeres de la ganadería, otras tantas hilaban telas de tan llamativos colores, a mí me parecía haber estado ya una eternidad en ese lugar y realmente no había pasado si quiera medio día… Finalmente llegamos a la cámara del Emperador… había olvidado por completo las palabras de Tochtlli y simplemente entré sin permiso alguno…

-Osada debería llamarte mujer ajena…-

-Discúlpeme su majestad, le había pedido que fuera discreta… pero…- Renegó el frágil joven.

-No importa Conejo… has el favor de mantenerte aquí… quiero que esta mujer conozca cada secreto del sitio… -

-Pero… su majestad…-

-Shh… mis razones tengo para hacerlo… tú estarás aquí y te cedo todo el permiso de opinar… pero siempre y cuando todo sea después de mis palabras…-

No comprendía esas palabras ¿Por qué yo? ¿Qué estaba sucediendo…? Ni si quiera lo había notado, pero… aquel hombre al que llamaban emperador, su edad no sería más allá de los 25 años, era apuesto… demasiado, no supe porque en sus ojos vi momentáneamente el rostro de Aruj, me sonrojé ante la idea y retrocedí de inmediato para soltar un largo suspiro, símbolo de mi nerviosismo…

-Oiga… eh… ¿Su majestad…? Mire, yo no he querido causar problemas de ningún tipo… sólo quiero regresar y volver con mi familia… y… - ¿A quién engañaba…? ¿Familia…? Yo ya no tenía familia… pero, Tendor… y los demás… -Debo regresar… y…- Mis labios fueron callados por las manos de aquél hombre, su dedo índice recorrió mi rostro desde la frente hasta mis labios…

-Dije… shhh…- Miró entonces al joven Tochtlli de una forma tan extraña… para depositar nuevamente su mirada en mí… -¿De dónde vienes mujer ajena…?- Me miró entonces esperando una respuesta…

-De… de las tierras de Loc Lac... de los archipiélagos, digo…-

-¿Cómo has llegado aquí? ¿Estás sola? ¿Has visto al Alcolmiztli…? El puma negro… aquel cuya mirada refleja la espuma del mar…-
-Yo…- Me hacía demasiadas preguntas… pero “algo” me obligaba a hablar y no sabía porque…- Yo… el barco donde navegaba naufragó en una tormenta… una ola me aventó fuera de la cubierta y cuando desperté… simplemente estaba en la costa y… no recuerdo nada más… nadie más está conmigo, no sé si alguien más sobrevivió, no sé si mis amigos están bien… si mi tripulación… y yo… no sé… - Bajé la cabeza por un instante, la mirada del Emperador era tan… profunda, tan penetrante y… era para mí casi imposible de mirarlo… -Cuando llegué… a un lado de mí, si, había un gato negro… pero… desapareció y… no sé qué más… y…-

Poco a poco comencé a desvanecerme… cada palabra se escuchaba lejana, era como si… estuviera muriendo… moría, lentamente moría…

-¿Tienes sueño…? No te duermas… si te duermes te llevará… no te duermas… mujer ajena… (Maullaba…) mujer… (Maúlla…)- Todo era oscuro, se desvanecía…




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Re: Antes de Ilea, dijo una vez Isabella...

Mensaje por Ilea Parcel el Jue Jun 06, 2013 8:59 am

-¿Tienes sueño…? No te duermas, si te duermes sólo podré sacar tu alma pero no tu cuerpo… -

¿Qué? ¿Dónde estaba…? Despertaba de nuevo, pero… ¿No estaba despierta ya? Miré al frente de mí, ¿Un gato?... no, era algo más grande que un gato… una pantera, me miraba cual humano cualquiera, sentada en sus patas traseras con anhelo de soberbia…

-¿Quieres regresar o quieres saber lo que ocurre aquí? ¿Quieres que te lo diga…? No esperaré a tu respuesta, quiero incluso que te quedes callada y no me interrumpas o te arrancaré la lengua y me la pondré de collar humana… - simplemente tragué saliva… mi voz ya se había ido desde el momento en el que vi a semejante criatura por enfrente de mis manos… -Tus semejante me llaman Acolmiztli… ya te lo ha dicho el emplumado de músculos forjados, se cree el idiota más inteligente del lugar y realmente sólo es la piedra superior que es sostenida por las demás… ¿Cuál termina siendo superior en realidad eh…? – Negué con la cabeza sin hablar… -Muy bien… muy bien… este es mi mundo y ellos me pertenecen y ninguno de ellos se ha dado cuenta que cada uno de sus reyes, princesas y demás están bajo mi poder… ¿Acaso no ves que esa estúpida estatua mayor está llorando lágrimas de piedra? Poco a poco se hace polvo… ¿Y que el pilar que supuestamente ella protege realmente es lo que la está sosteniendo? Quieren regresar a la vida por instinto, pero no saben cómo hacerlo… dime ¿Tú podrías hacerlo…?-

-¿Qué…?- Todo volvía a desvanecerse… ¿Por qué estaba sucediendo esto…?¿Por qué?...


-Isabella… ¿Me estás escuchando? ¿Tú podrías hacer que otras personas vinieran al lugar… que más de tu continente se acercaran…? Esa criatura ha hecho todo eso con nuestros árboles, devora las cenizas… y cada ceniza vuelve a incendiar cada rama verde… sólo queremos dejar de vivir en la penumbra… Sólo necesitamos a la pantera… y el negro lustroso de su pelaje guiara a lo que necesitamos… ¿Tú podrías hacerlo…?-

-¿Qué…?- (Deja vu)… -¿Qué… qué…? Pero hace un momento aquél hombre de nombre Tamhuil dijo que yo no podía salir y que…- (Deja vu) De nuevo mis labios fueron callado por el mismo gesto de instantes antes…

-Calla… aquí quien decide lo que se hace y lo que no, soy yo… y yo decreto bajo mi propia palabra y conjuro, frente a los ojos de nuestro guardián Conejo, Tochtlli… y ante las manos de nuestra propia princesa que en vida duerme… cederte el permiso de salir de nuestro recinto, sólo con la condición… de que tarde o temprano regresarás… nuestra tierra pide auxilio… ayuda… y tú que has llegado aquí sin razón alguna de avaricia o soberbia, eres la indicada para hacerlo… - Una reverencia se hizo presente en el hombre, inmediatamente Tochtlli siguió sus movimientos sin reclamación alguna ¿Por qué lo hacían? ¿Por qué me rendían una reverencia a mí…?

-Oigan, miren… yo, yo no puedo hacer nada de lo que me piden, es decir… no tengo el poder, o el dinero… o, lo que sea para hacerlo y yo… simplemente… -

-Si te niegas quédate entonces, pero serás perseguida día a día por aquella que te trajo con vida al sitio, si no será el gato o la pantera… será la luna tiniebla que reside en la penumbra del bosque- Citó tan repentinamente el joven Tochtlli, su mirada ahora se había vuelto asesina… tal y como había sido momentos antes, quise decir una palabra, pero no lo logré... simplemente no lo logré… me limité a asentir con la cabeza mientras miraba al llamado emperador Cuautli, cuyos ropajes simulaban tanto a los colores y atuendos plumajes de un águila en vuelo…

-Yo… ¿Tengo algún plazo límite…?

Ambos negaron con la cabeza…

-Así yo muera, alguien estará por detrás de mí siempre, lo único que busco… es que en un futuro, nuestra tierra viva y sea reconocida tal y como lo era antes, con sus bailes y sus danzas repletas de sonidos… los cascabeles que resuenen en los profundos llanos circundantes de tan pura… pero mortífera agua dulce… ¿Lo ves? Más allá de las pirámides, ¿Lo encuentras? Ahí solíamos hacerlo…- Mostró con sus manos aquellos murales dibujados en cada una de las paredes de sus aposentos… -Sólo queremos que todo regrese… ¿Tú podrías hacerlo?-

-¿Qué…?- (Deva vu… deja vu…)- Si…- ¿Qué… pero qué estaba diciendo…? –Si… yo… supongo… ¿Qué sucede si ahora digo que sí, y simplemente desaparezco…?-

-Yo te buscaré hasta encontrarte, ofreceré tu cuerpo como sacrificio a nuestra princesa Luna o al felino negro… y cada parte de tu cuerpo será expuesta a los extremos de nuestro recinto para que tu sangre se derrame por las aguas de las costas y nuestros dioses y la madre Gaya permanezcan en sutil encanto, delirio y felicidad con su pueblo…-

Sus palabras habían sido tan frías… lo único que podía hacer, era asentir son la cabeza, y no sabría cómo lo haría… esas personas me acababan de pedir que buscara a más personas para salvar sus propias vidas de una muerta que existía, que estaba tangible… pero nadie la veía…

Un día completo tuve que esperar… un día completo conocí cada leyenda del sitio, cada árbol, cada entraña… un día completo deje de estar “viva” para unirme con ellos, conocer sus danzas, sus voces, sus cantos… y saber lo que ellos querían de regreso, toda una vida perdida… Tuve entonces un sueño antes de partir… Volví a soñar con La pantera, el gato negro que maullaba en las costas de la playa… cuando desperté… Estaba de regreso en el Isabella… había naufragado, si… la tripulación me había buscado y había sido Tendor el que no se había rendido… pero… había sido Aruj quien guiaría entonces el galeón completo para encontrarme. Ahora estaba ahí, de pie… en la borda de mi barco… observando a la nada el basto océano, sabía que no había sido un sueño… porque en mis manos aún podía ver aquel blanquecino polvo que se desprendía de los lienzos de adobe que adornaban cada parte del “recinto”… y porque en mi mente, aún resonaba aquel extraño maullido…




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Re: Antes de Ilea, dijo una vez Isabella...

Mensaje por Ilea Parcel el Sáb Mar 28, 2015 5:49 am

Durante los días siguiente no podía hacer otra cosa mas que permanecer absorta a la situación, ni la voz de mi hermano ni la de Albert me sacaban de mi trance. Tomé el diario que alguna vez había pertenecido a mi padre y comencé a escribir todo lo que había visto... ¿O soñado? ¿Qué había sucedido? Yo había estado dentro de una Isla viviente, una isla cuyas ramas eran venas, los suelos eran la piel, los volcanes eran órganos internos... eran los senos de una bella dama postrada en el mar.

No pensaba exactamente en lo que sucedía a mi alrededor, em limité a tomar mis utensilios y a garabatear en mi diario, escribía ideas, bocetaba cosas. Dibujaba a las curiosas sirenas que había visto, a los seres que salían de entre las hojas... enormes colosos, guardianes de las montañas altas. Sé que todo lo que estoy describiendo y contando en este momento es tan inconcluso, tan etereo, como una simple idea vagabunda, pero... ¿Qué más puedo decir? Ni si quiera estoy segura de si fue real o no...

A lo lejos escuchaba las palabras de edward, salí del camarote y sentí que la luz del día cegaba mis ojos, me vi en la necesidad de cubrirlos y ladear la cabeza entrecerrando la mirada.

-¡Edward!... ¡Edward ven...!- Mi hermano miró desde la cubierta hasta la escalinata, pero antes de que subiera Aruj se le adelantó, me tomó de las manos y e abrazó fuerte, tuve un sobresalto... ¿Quién se creía? Es decir... a quién engañaba, me encantaba tenerlo cerca de mi, me sonrojé un poco bajando al mirada para carraspear .-Eh... ¿Hola?-

-¿Qué tienes? No has salido del camarote en días ¿Te sucedió algo en esa Isla? ¿Qué diablos te pasa? Ni si quiera me has dirigido la palabra y...-

Comenzaba a hartarme, no sabía que decir ahora sí ¿Quién se creía? Hice un gesto desconcertante y lo miré incrédula, pero para fortuna mía mi hermana llegaba para "salvarme".

-Oye, pedazo de escoria, lárgate de aquí, Isabella necesita descansar si quieres buscar pleito ahí abajo hay muchos marineros que seguro te responderán...-

Aruj no hizo más que mirarlo con odio, después me miró a mi haciéndome una seña con el dedo índice "Luego hablamos" eso quiso decir, asentí con al cabeza un tanto fastidiada... Cuando mi hermano entro al camarote preocupado me abrazo, pero con más cariño, más protector... más familiar. -¡Isabella! ¿Qué te sucede? Desde que te encontramos en ese pequeño islote no has hablado mucho, ni si quiera has comido y...-

Ed, hay una Isla viviente más allá de los islotes, no sé como explicarlo... pero debemos regresar, si no es ahora, un día de estos entonces.-

-Qué... ¿Qué? Isabella creo que el Sol te afecto al cabeza no sé de qué estás hablando... no hay islas más al norte, hace demasiado frío, a menos que sean secciones de hielo y nieve.-

-No, no lo entiendes, antes de llegar a esos montículos de hielo, mucho antes, donde se cruzan las líneas tropicales de Noreth, hay una isla, pero no es una isla cualquiera, hay vida, la isla tiene "vida"-

-No te entiendo...-

-Es una isla que palpita, que sangra y que habla, estoy segura, no lo soñé... ¡Mira!-

Comencé a mostrarle todo lo que había hecho, la mujer de las raices, el chico... o chica, llamado Tochtli, el emperador ¡Todo!. Edward no lo podía creer, respiró profundo y me dijo "Háblame con calma de ello, tenemos mucho tiempo por delante..." Era cierto, teníamos todo el tiempo que quisiéramos, éramos jóvenes, apenas comenzaba nuestra aventura... Sabía que algún día regresaríamos a esa Isla....




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